07 mayo, 2021

DOK.fest Munich 2021 - Parte 1: Identidades fronterizas


A partir de esta crónica ofreceremos una retrospectiva de la programación del DOK.fest Munich, que se celebra desde el 5 hasta el 23 de mayo en una edición solo es virtual, debido a las restricciones que tiene Alemania provocadas por el coronavirus. Uno de los encuentros de cine documental más importantes del país, a pesar de su juventud, ya que estamos en la edición 36, ofrece una lista de 131 películas que incluyen algunos de los títulos más relevantes del género. Una buena parte de estos documentales han pasado por festivales como IDFA, Visions du Réel, CPH:DOX o Hot Docs, y ya los hemos comentado, pero la oferta es lo suficientemente amplia como para dedicar nuestra atención en un formato que es eminentemente digital. 

El festival también propone una amplia participación de los cineastas que incluyen sus películas en la programación, así como encuentros digitales en el Forum de la Industria. DOK.fest se ha consolidado como un festival imprescindible en un mes de mayo que está principalmente ocupado por festivales de documentales. 

DOK.international

Esta sección competitiva se inauguró con el documental Behind the headlines (Daniel Sager, 2021), que comentamos hace unos días tras su paso por Hot Docs y CPH:DOX. Otros títulos presentes en esta sección, de los que ya hemos hablado son The ark (Dan Wei, 2020) y Anny (Helena Třeštíková, 2020) que compitieron en IDFA 2020, y Holgut (Liesbeth De Ceulaer, 2021) y He's my brother (Cille Hannibal, Christine Hanberg, 2021), que estuvieron en CPH:DOX. 

También estuvo presente en la sección DOX:Award de CPH:DOX 2021 un documental sobre las elecciones presidenciales en Zimbabwe de más de dos horas de duración que no parecía un plato especialmente suculento para ver. Pero President (Camilla Nielsson, 2021) es una película deslumbrante, que tiene ritmo de thriller y que ofrece una visión diáfana de las dificultades de conseguir una democracia real en muchos países africanos. Ganadora del Premio Especial del Jurado en Sundance 2021, President se puede considerar como una secuela del anterior documental de la directora danesa, Democrats (Camilla Nielsson, 2014), que se acercaba a la redacción de la nueva constitución en Zimbabwe, bajo el mando del dictador Robert Mugabe, que permaneció en el poder durante 30 años maquillando su presidencia con elecciones fraudulentas y sin oponentes, ya que éstos eran fuertemente reprimidos o encarcelados. 


Pero desde entonces muchas cosas han cambiado en Zimbabwe. Tras ser destituido por conspiración, el vicepresidente Emmerson Mnangagwa dio un golpe de estado en 2017, provocando la renuncia de Robert Mugabe a la presidencia. Y aunque aparentemente terminaban tres décadas de imposición y corrupción, en la realidad se trataba de una continuación de las políticas de su antecesor. La directora acompaña la campaña electoral de 2018 del candidato opositor, el joven abogado Nelson Chamisa, una esperanza de romper con el pasado que tenía el respaldo de buena parte de la sociedad zimbabuense. Y este seguimiento convierte al documental en un excelente thriller, que tiene entre sus principales referentes a grandes documentales políticos como Primary (Robert Drew, 1960) o The war room (Chris Hegedus, D.A. Pennebaker, 1993). La realidad, entre subterfugios del presidente provisional y la fraudulenta actuación del organismo encargado del recuento de votos, ofrece una trama singularmente atractiva. 

El principal protagonista es Nelson Chamisa (el presidente Emmerson Mnangagwa no accedió a ser grabado), por lo que President se convierte en una crónica de la lucha por la democracia en un país donde las apariencias esconden manipulaciones y corrupción. La directora contó con un equipo de cámaras pequeñas porque no se pudo levantar una financiación adecuada debido al ritmo de los acontecimientos y la obtención tardía de permiso para grabar en Zimbabwe (aunque participa el actor Danny Glover como coproductor), y consigue imprimir un ritmo enérgico, construyendo subtramas en torno a los constantes (y numerosos) obstáculos con los que se enfrenta el candidato opositor, y ofreciendo así una visión general de la dificultad que supone cambiar las constantes habituales de manipulación en las elecciones (con la práctica ausencia de los observadores internacionales). Pero hay también un mensaje optimista, que representa la juventud de Nelson Chamisa: "El cambio ha llegado. Solo se ha retrasado. Pero el cambio está aquí". El plano final del documental, esa mirada del presidente Mnangagwa, es tan irónico como revelador.  

Tanto la directora como la productora del documental Dark rider (Eva Küpper, 2021) son aficionadas a las motocicletas, por lo que su interés en el personaje principal, un hombre que quiere batir el Récord Guinness de velocidad en moto de personas ciegas sin duda ofrecía tantas posibilidades que la grabación comenzó prácticamente sin financiación. Ben Felten sufrió una falta de visión degenerativa que le dejó ciego cuando tenía poco más de treinta años, pero no quiso abandonar su pasión deportiva y, con la ayuda de Kevin Magee, piloto australiano que participó en numerosos Grandes Premios de motociclismo hasta que tuvo un grave accidente en una carrera, trata de conseguir este récord de velocidad. 


Se trata por tanto de una historia de superación frente a la discapacidad, muy en la línea de los argumentos deportivos, pero que consigue trascender más allá del mensaje sobre el esfuerzo y la adaptación a las circunstancias adversas. La directora introduce un tercer personaje, Jed, un adolescente que sufre la misma degeneración visual que Ben, y al que le gusta participar en rodeos, pero que tiene en su horizonte una ceguera permanente segura. Jed por tanto se refleja en Ben como un ejemplo a seguir. En una charla que tiene lugar en su escuela, le pregunta a Ben qué haría si tuviera la posibilidad de volver a ver. Y entonces surgen algunas dudas, porque la ceguera le ha aportado, junto a las dificultades y los desalientos, algunos de los retos más importantes de su vida.  

La mirada de la directora también se enfoca en las mujeres, aunque siempre en un papel secundario frente a este grupo masculino y competitivo. Pero cuando Ben corre en la moto para tratar de alcanzar la máxima velocidad, la cámara enfoca a su esposa Karin, casi tan ansiosa por lograr el récord como su marido. Y de alguna manera surge una reflexión sobre esta especie de masculinidad que no es tóxica, pero sí es excluyente, y sin embargo recibe un apoyo incondicional de quienes están ahí para lo que haga falta aunque no participen directamente. Como la madre de Jed también, que acompaña a su hijo. De esta forma, el documental aporta también una mirada femenina que consigue elevar su propuesta temática para ser algo más que una simple historia de superación personal realmente admirable.  

DOK.horizonte

Esta sección competitiva incluye estrenos de documentales que han sido producidos en países en desarrollo, componiendo una selección de las últimas producciones que han conseguido una repercusión internacional más allá de las propias dificultades para levantar económicamente estos proyectos. En esta sección compiten la producción de Mali The last shelter (Ousmane Samassékou, 2021), reciente ganadora del DOX:Award en CPH:DOX 2021, el documental de Madagascar Morning star (Aza kivy) (Nantenaina Lova, 2020), que participó en la competición de IDFA 2020 o la película de Niger Zinder (Aïcha Macky, 2021), que estuvo presente en Visions du Réel 2021. También las producciones latinoamericanas Entre fuego y agua (Viviana Gómez Echeverry, 2020), que también estuvo seleccionada en IDFA 2020, y Cosas que no hacemos (Bruno Santamaría, 2020), que estuvo en Hot Docs 2020 y comentamos en nuestras crónicas de Zinegoak 2021. 

Las noticias que llegan de la India respecto al coronavirus son muy preocupantes, con récord de contagios, más de 400.000 en un solo día (son los contabilizados en una región superpoblada), y su dispersión a otros países como Nepal, que ya está registrando un porcentaje similar, parece indicar que es difícil el control de la epidemia en estas zonas. Porque la India tiene siete fronteras terrestres, con Bangladesh, Bhután, China, Birmania, Nepal, Paquistán y Afganistán. Y precisamente sobre estas fronteras habla el documental Borderlands (Samarth Mahajan, 2021), que nos acerca a algunas de las ciudades fronterizas a través de las historias particulares de seis personajes que las habitan. 


El joven director indio Samarth Mahajan creció en una pequeña ciudad en la frontera con Paquistán, por lo que su intención es mostrar la diversidad de estas zonas limítrofes que de alguna manera están en un espacio intermedio en cuanto a recursos económicos, educación y cultura. De los seis protagonistas, cinco son mujeres y un solo hombre, lo que el director atribuye a algo de casualidad, pero también a que las historias de ellas resultaban más interesantes y profundas emocionalmente. Precisamente en la frontera con Paquistán, Deepa sueña con continuar algún día los estudios de medicina que abandonó cuando su familia se trasladó un pequeño pueblo fronterizo; en Nargaon, Dhauli vive literalmente junto a la valla de separación con Bangladesh, donde se encuentra parte de su familia, a la que solo ve una vez al mes a través de esa valla; en Birgunj, Kavita trata de controlar el tráfico de mujeres en la frontera desde Nepal; precisamente en Calcuta, fronteriza con Bangladesh, Noor es una de las jóvenes que viven en un refugio para mujeres que han sido rescatadas del tráfico de personas; en Dinanagar, junto a Paquistán, Rekha, la madre del director, lleva una vida resignada como ama de casa después de renunciar a un trabajo como profesora; el único hombre es Surjakanta, que quiso ser director de cine pero ahora es proyeccionista en Imfal, junto a Birmania. 

Las historias que propone el joven director, que levantó financieramente parte de la película gracias a las aportaciones de crowdfunding, pueden dividirse en dos partes: la mirada hacia el tráfico de personas que conecta la oficina fronteriza en Nepal con la casa de refugio en Calcuta. Y un segundo segmento que habla de vidas frustradas (la joven que renunció a los estudios, la madre que renunció a una vida laboral, la mujer que renunció a vivir con su familia o el hombre que no pudo dedicarse a ser cineasta). De alguna forma, casi todas las historias tienen más relación con la incapacidad de conseguir los sueños que con su relación con la frontera. En el caso de Dhauli, sin embargo, esta relación con la frontera es mucho más cercana, a través de los encuentros que tiene con su familia separados por la valla. Al final, Borderlands conecta más con la idiosincrasia de unas vidas desengañadas, habla más desde la perspectiva emocional que desde la influencia de las fronteras físicas.  

DOK.deutsch

Esta sección dedicada a producciones alemanas ofrece estrenos que forman una panorámica de los documentales más recientes de la industria cinematográfica en Alemania. Tras su estreno mundial en la Sección Showcase de Hot Docs 2021, Zuhur's daughters (Laurentia Genske, Robin Humboldt, 2021) cuenta la historia de una familia que pide asilo en Alemania tras el comienzo de la guerra de Siria, y mientras tratan de adaptarse a una sociedad diferente, para Lohan y Samar la llegada a Alemania supone la absoluta libertad para expresarse en su identidad transgénero. Lejos de las presiones que suponen la religión y las amenazas de una comunidad tradicional, ellas pretenden iniciar el proceso hacia su total transformación en mujeres desde un punto de vista físico, aunque no cuentan con el apoyo de sus padres, que no entienden lo que está ocurriendo. Afortunadamente, al padre le parece "moralmente reprobable matar a sus hijos", y al menos el entorno de una sociedad occidental en la que la identidad transgénero está normalizada, la presión y el peligro real de su entorno es mucho menor. 


Durante dos años, los directores siguieron la trayectoria de Lohan y Samar, que consiguen la libertad de no ser continuamente repudiadas, pero que se enfrentan a otros obstáculos, esta vez económicos, para poder someterse a una operación de reasignación de sexo. La libertad, por tanto, acaba siendo frustrada por la necesidad económica, lo que al final las conduce a la prostitución como única forma de conseguir el dinero que necesitan. Tampoco se esconde una cierta urgencia adolescente para que todo ocurra lo más rápido posible, un cierto culto a la imagen que en cierto modo impulsa a la genitalización de la identidad transgénero. Pero esta urgencia se puede entender por la frustración que provoca haber vivido siempre con la tensión del peligro frente a la aceptación de la identidad personal, y quizás con la incertidumbre del futuro. 

Son interesantes algunos perfiles femeninos secundarios, como el de la madre, resignada pero sorprendida por la decisión de Lohan y Samar, esperando que a través de las oraciones "vuelvan a ser hombres", y especialmente la hermana, que adopta una posición más tradicional, con el uso del hiyab, pero que muestra una cierta transformación a partir de su estancia en una sociedad más abierta, y que termina aceptando la decisión de sus otras hermanas. Zuhur's daughters es un documental menos superficial de lo que pudiera parecer, que propone una reflexión sobre la aceptación desde perspectivas diferentes. 

BEST OF FESTS

Esta sección ofrece un recorrido a través de los documentales que han conseguido repercusión en otros festivales de cine, y en el que encontramos entre otras la película española Lobster soup (Pepe Andreu, Rafa Molés, 2020), que ya comentamos en su paso por Visions du Réel 2021, y que forma parte de la programación de Docsbarcelona 2021. 

Incluido en la competición de películas holandesas en IDFA 2020, Silence of the tides (Pieter-Rim de Kroon, 2020) es uno de esos documentales que no necesitan palabras para atraparnos. Como en Gunda (Viktor Kossakovsky, 2020), en este documental solo se oyen las conversaciones como fondo, como parte de un ambiente sonoro que se mezcla con los sonidos de la naturaleza. De hecho, no hay subtítulos en los escasos diálogos que escuchamos, porque no importa entender lo que se dice, sino cómo se establece esa conexión con el entorno. El principal protagonista es el Wadden, también conocido como el Mar de Frisia, que recorre las costas de Holanda, Alemania y Dinamarca, y que está considerado reserva de la biosfera por la UNESCO. 


El documental se deja llevar por la iluminación que proporciona la propia naturaleza, que se exhibe a través de imágenes de una belleza asombrosa, exponiendo su condición de biotopo extraordinario, en el que las estaciones del año se representan en los movimientos de las mareas, que son también las que marcan la llegada de las aves migratorias y la extensión de la fauna. Desde el crudo invierno hasta la primavera efervescente, Silence of the tides es una majestuosa mirada a la fortaleza de la naturaleza, pero también se detiene en la intervención del hombre, a través de la pesca y de la ganadería bovina, o del estudio del proceso de apareamiento de las aves. Prácticamente no hay música, excepto la que se desprende del órgano de una iglesia, que otorga una especie de ambientación mística a las imágenes. 

El ciclo de las estaciones ofrece también un ciclo completo de vida, desde el nacimiento hasta la muerte, el destino fatal de las ovejas en el matadero o el ataque de las gaviotas a los viveros de las espátulas. Alejada de los discursos habituales en otros documentales, Silence of the tides es una película eminentemente ecológica que nos subyuga a través del asombro que producen sus imágenes, que nos atrapan en su mirada callada, en busca del silencio de las mareas. 



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