05 marzo, 2026

Las series internacionales destacadas de 2026: Parte 3 (Inglaterra/Irlanda)

En nuestras crónicas de adelanto de la programación de Séries Mania 2026, nos enfocamos en la sección de Formatos Cortos, entre las que compite la producción española Sense filTRES (3Cat, 2025), premiada por su Guión en el South International Series Festival y clausura de Serielizados 2025. Entre las otras series que participan en esta sección se encuentran dos producciones francesas del canal Arte, habitual en esta categoría: la segunda temporada de Happiness (Arte, 2019-), una comedia sobre dos chicas adolescentes iraníes que acaban de llegar a Francia desde Teherán. La primera temporada está disponible en Arte España; La dernière heure (Arte, 2026), que cuenta la historia de una joven que también emigra a Francia para cuidar a su madre, quien padece alzheimer. Canadá también presenta dos series: Ayer's cliff (ICI Tou.tv, 2026), una comedia familiar, y la distopía Les saturnides (TV5, 2026), que se desarrolla en Montreal, donde la aparición de una aurora boreal sume a la población en una especie de insomnio. Finlandia presenta la comedia juvenil Atlantida Pasila (Yle, 2026), que se desarrolla en un bar oculto de Helsinki; desde Japón se estrena Hirayasumi (NHK, 2026), basada en una novela gráfica de Keigo Shinzo, sobre un joven solitario que hereda una extraña planta; y Australia presenta Homebodies (SBS, 2026), que plantea una situación peculiar cuando Darcy regresa a casa para cuidar a su madre y descubre que ella convive con el fantasma de Darcy adolescente, antes de someterse a la transición de género. Un total de ocho series que compiten por el premio que concede un jurado juvenil. Asimismo, Séries Mania ofrecerá varias Clases Magistrales a cargo de algunos destacados profesionales del audiovisual, entre los que se encuentran los reconocidos Russel T. Davies (1963, Gales), responsable de las últimas temporadas de Doctor Who (Disney+, 2005-) y creador de miniseries como Queer as folk (Channel 4, 2000-2005), It's a sin (Channel 4, 2021) y Nolly (ITV, 2023), y Steven Moffat (1961, Reino Unido), también guionista de Doctor Who y creador de series como Sherlock (Prime, 2010-2017). Entre los últimos invitados confirmados se encuentra el compositor Cristóbal Tapia de Veer (1973, Chile), que fue músico de la serie The white lotus (HBO Max, 2021-) hasta que tuvo el enfrentamiento público con su creador Mike White, y de la banda sonora de Lord of the flies (BBC, 2026). Precisamente la incluimos en nuestra segunda entrega de la semana dedicada a series internacionales se centra en algunos de los estrenos recientes que se han producido en Gran Bretaña e Irlanda. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Small prophets

Temporada 1 | BBC Two | Reino Unido 2026 | 6x30' ★ 

Creada por Mackenzie Crook

Dirigida por Mackenzie Crook

Séries Mania '26: Panorama Internacional


A Mackenzie Crook (1971, Inglaterra) se le conoce más en España como Gareth en la serie The office (Prime Video, 2001-2003) y por la saga de películas que comenzó con Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra (Gore Verbinski, 2003), pero desde entonces no solo ha consolidado su carrera como actor, sino que como guionista ha creado series encantadoras como Detectorists (BBC, 2014-2022), en la que él mismo interpretaba junto a Toby Jones a dos aficionados a detectar metales que pasan sus días recorriendo los campos abiertos y caminos de Danebury, una ciudad ficticia del Norte de Essex, cruzándose con personajes excéntricos. Ya en aquella serie demostraba su capacidad para escribir diálogos cargados de un sentido del humor absurdo, envueltos en situaciones peculiares, pero podríamos decir que en su última propuesta ha perfeccionado esa capacidad para colocar a sus personajes en situaciones ridículas sin que pretenda ser una parodia, y al mismo tiempo ha introducido un elemento de realismo mágico que conecta con las tradiciones orales de Inglaterra, lo que aporta un tono especialmente atractivo a esta historia sobre la pérdida y la esperanza. Small prophets (BBC Two, 2026), 
seleccionada para la próxima edición de Séries Mania, es una de las series más cautivadoras que podremos ver este año, una comedia melancólica que consigue momentos absolutamente conmovedores. La historia está protagonizada por Michael Sleep (Pearce Quigley), un hombre de mediana edad cuya vida se ha estancado después de que su pareja Clea desapareciera sin dejar rastro siete años atrás, dejándole en una casa de su propiedad en la que Michael atesora cajas sin abrir repletas de libros que habían sido enviadas a Clea, con una ligera esperanza de que algún día regrese, y reproduciendo en una pequeño salón la imagen exacta de una fotografía familiar de ella tomada el día de Navidad, como una especie de permanencia de la memoria que le conecte directamente con Clea a pesar de su ausencia. Su vecino Clive (Jon Pointing) es un entrometido que siempre trata de inmiscuirse en la vida de Michael para descubrir el misterio que parece rodearle, mientras que el hermano de Clea, Roy (Paul Kaye), le presiona para que desaloje la casa para poder venderla y resolver sus problemas económicos. El protagonista trabaja en una gran tienda de bricolaje en la que el encargado Gordon (Mackenzie Crook) no consigue ganarse el respeto de sus trabajadores (se pueden ver algunas características del personaje de David Brent (Ricky Gervais) en The office), entre los que se encuentra Kacey (Lauren Patel), que se convertirá en una colaboradora de Michael cuando lleva a cabo un proyecto especial. A éste le gusta dejar a Gordon con la palabra en la boca cuando recibe las frecuentes llamadas de la residencia en la que se encuentra su padre Brian (Michael Palin), que siempre tiene alguna excentricidad que molesta a los residentes. Este entorno familiar se construye con un talento especial para construir personajes complejos que al mismo tiempo tienen motivaciones claras. Los profetas a los que hace referencia el título son un descubrimiento que es mejor no desvelar, pero que tiene relación con la tradición de duendes y hadas que envuelve a las historias fantásticas europeas. Cuando su padre Brian le habla sobre los homúnculos, figuras relacionadas con la tradición europea de la alquimia, Michael se embarca en una tarea complicada pero que si da resultado puede ofrecerle las respuestas a sus principales preguntas, especialmente las que están relacionadas con la desaparición de Clea.

Pero Small prophets habla en realidad de un tema tan común como la crisis de mediana edad, a través de un personaje que parece tan desenfadado y despreocupado que ni siquiera le importa que su jefe Gordon le sugiera que podría despedirle, o que se note demasiado que su vida se ha quedado en un punto muerto durante siete años. De hecho, la envidia de su vecino Clive, un personaje completamente diferente del que Jon Pointing interpretó en Big boys (Filmin, 2022-2025), pero al que también aporta cierto encanto a pesar de ser una especie de villano, proviene de la sensación de que el barbudo Michael parece más feliz que él mismo, a pesar de que teóricamente su vida familiar y profesional es más estable. En la introducción de un cierto realismo mágico, la serie revela algunas de sus principales influencias, y se pueden detectar matices de creadores como Michel Gondry o Charlie Kaufman, un tipo de escritores que parecen tener poca cabida en el entorno audiovisual actual. Incluso los efectos visuales de la serie están realizados con la técnica de stop-motion que le aporta un cierto carácter artesanal y anacrónico, pero que encaja adecuadamente con su tono nostálgico. De hecho, Mackenzie Crook siempre ha mencionado que después de trabajar como actor en The office y sufrir cierto encasillamiento como tipo raro, se sentía más cómodo escribiendo comedias suaves que no tuvieran ese tipo de situaciones incómodas o de vergüenza ajena, sino que estuvieran pobladas por personajes más encantadores. Y Small prophets lo consigue en todos sus términos, con un sentido del humor muy peculiar que surge de situaciones extravagantes, como cuando en el Episodio 2 (T1E2) un cliente le pregunta a Michael: "Disculpe, ¿venden cubos?" en un pasillo que está repleto de estanterías con cubos azules y éste le responde: "No, no vendemos. Nadie los pide, son demasiado anticuados". La historia también está marcada por planteamientos que quedan sin resolver, y que no sabemos si se resolverán en algún momento, como la razón de la desaparición de Clea, el trasfondo de un adolescente vecino del barrio en el que vive Michael, que siempre está en bicicleta observando pero sin decir nada, o por qué una mancha de aceite tiene la forma de un conejo. Pero son precisamente estos elementos quizás mágicos, quizás simplemente cotidianos, los que enmarcan Small prophets en un tipo de historias que reivindican sentirnos maravillados por los pequeños detalles, incluso aunque éstos surjan de la propia imaginación. Los momentos en los que Kacey y Michael están juntos a partir del tercer episodio son absolutamente cautivadores en la forma en que conectan sus historias y sus aspiraciones. Ella sueña con trabajar algún día en la clásica telenovela australiana Vecinos (Eleven Network, 1985-2025), a pesar de que ya ha sido cancelada pero, ¿por qué no soñar también con cosas imposibles?

Lord of the flies

Miniserie | BBC/Stan | Reino Unido-Australia 2025 | 4x60' ★ 

Adaptada por Jack Thorne sobre la novela de William Golding

Dirigida por Marc Munden


Posiblemente adaptar la obra más conocida del escritor William Golding (1911-1993, Reino Unido), que ha tenido adaptaciones notables como El señor de las moscas (Peter Brook, 1963) y otras menos logradas como El señor de la moscas (Harry Hook, 1990), aunque es la primera vez que sus herederos dan permiso para llevarla al formato de miniserie, no se puede considerar una apuesta excesivamente arriesgada por parte de la televisión pública BBC. Pero esta coproducción británico-australiana que se ha estrenado simultáneamente en Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda antes de tener su estreno internacional en la sección Berlinale Special del Festival de Berlín, tiene unas características que la pueden hacer poco apropiada para la franja habitual de los domingos por la noche en la que BBC emite sus series más ambiciosas. La propuesta pesadillesca y compleja del director Marc Munden, que está muy en línea con la puesta en escena de aquel experimento televisivo que fue El tercer día (BBC, 2020), es tan poco apropiada para esta franja horaria que ha recibido críticas muy negativas por parte de los espectadores que suelen consumir a esa hora thrillers más convencionales como la segunda temporada de El infiltrado (Prime, 2016-). La obra original de William Golding, veterano de la 2ª Guerra Mundial, surgió precisamente como una respuesta a la visión más optimista sobre el naufragio de tres adolescentes que había descrito Robert Michael Ballantyne (1825, Escocia-1894, Italia) en su novela La isla de coral (1857, Ed. Zenda), publicada recientemente en España con prólogo de Arturo Pérez-Reverte. Se cuenta que William Golding quiso ofrecer su visión de escepticismo hobbesiano, muy alejada de la leyenda del buen salvaje, para reflejar a través de un grupo de niños supervivientes de un accidente de avión en medio de una aparente guerra mundial de la que no se dan muchos detalles en el libro, que el ser humano está destinado a ser cruel y salvaje en el peor sentido de la palabra, incluso cuando la supervivencia depende de la colaboración mutua. Hay muchas interpretaciones alegóricas sobre lo que representa el enfrentamiento entre Ralph y Jack, tomando al primero como una metáfora de la democracia frente al totalitarismo que representa el segundo, lo que para un escritor que conoció dos guerras mundiales puede tener sentido. Y al mismo tiempo puede ser una manera de entender esta adaptación reflejada en el auge de las ideologías extremistas en la actualidad. Pero la adaptación de Jack Thorne (1978, Reino Unido), el dramaturgo mejor considerado en Gran Bretaña después del éxito de Adolescencia (Netflix, 2025) no se centra en este tipo de metáforas de índole político, sino que se enfoca en la naturaleza humana y coloca en primer plano la bondad y rectitud de un personaje como Piggy (David McKenna), quien no por casualidad protagoniza el primer episodio. Aunque Lord of the flies (BBC/Stan, 2026) pueda parecer una consecuencia de la aproximación a la complejidad psicológica de un adolescente que describió Jack Thorne en Adolescencia, lo cierto es que son dos series producidas en paralelo que se rodaron simultáneamente, por lo que no hay influencia de una sobre la otra. Dividiendo la estructura narrativa en cuatro partes, como ha hecho en otras miniseries como Ciudad tóxica (Netflix, 2025) y National Treasure (AMC+, 2016), que también fue dirigida por Marc Munden, la historia centra cada episodio en un personaje diferente, empezando por Piggy (T1E1), para desarrollar la complejidad psicológica a través de cuatros puntos de vista, haciendo avanzar la acción al mismo tiempo. Pero el guionista está más interesado en ofrecer una perspectiva optimista, sin descartar algunas de las consecuencias violentas de la convivencia entre los jóvenes. 

La serie mantiene la época en la que está ambientada la novela El señor de las moscas (1954, Ed. Alianza Editorial), al mismo tiempo que el misterio sobre el origen del accidente aéreo y el entorno en el que han vivido los supervivientes, pero introduce algunos antecedentes que tratan de explicarles psicológicamente, lo que a veces puede resultar innecesario. El comportamiento de Simon (Ike Talbut ) en el episodio dedicado a él, Simon (T1E3), cuando comienza a ser consciente de que Jack (Lox Pratt), que había sido su amigo, está adoptando un viraje hacia el totalitarismo, se apoya en la infancia marcada por un padre abusivo que maltrataba a su madre: "Mi padre me llevó a su estudio un día. Me dijo que eligiera a quién de los dos prefería: a él o a ella. Le contesté que no podía preferir a ninguno de los dos. Pero no era verdad, yo quería a mi madre y odiaba a mi padre. Fui un cobarde", le cuenta a Ralph (Winston Sawyers). Lord of the flies se apoya en Piggy y Ralph como los centros morales de la historia, mientras desarrolla una progresión cada vez más extrema respecto a la forma de supervivencia, basada en el conflicto entre el sentimiento de comunidad, ayudando y protegiendo a los más jóvenes, o en la ley del más fuerte que propugna Jack, quien se autoproclama como el "líder de los cazadores" después de una brutal y violenta cacería de un jabalí en el episodio Jack (T1E2), adoptando una arrogancia con la que el director homenajea a Malcom McDowell en la película If... (Lindsay Anderson, 1968). Pero aunque pueda estar reflejado como el antagonista de la historia, el guión trata de introducir algunos elementos de vulnerabilidad en este personaje, el que representa la confrontación entre el orden artificial y el orden natural, propugnando la violencia como una forma de supervivencia. Jack Thorne afirmaba en alguna entrevista que el libro se ha malinterpretado como una historia sobre blanco contra negro, pero que en realidad él quería encontrar los matices grises en los personajes. Y en esta composición de tonalidades morales tiene una importancia destacada la puesta en escena creada por el director Marc Munden, cargada de primeros planos con objetivo gran angular, colores saturados que ofrecen una imagen colorista de la isla durante el día pero rojiza y amenazadora cuando llega la noche, y de reflejos de la fauna y la flora de la isla malasia en la que se rodó toda la serie, que grabó aprovechando que las jornadas de rodaje del reparto de 30 niños debían ser más cortas. Esto proporciona a la serie una textura de cine de terror de los años setenta, más experimental en su reflejo de la masculinidad, subrayada por un inquietante tema principal de Hans Zimmer y Kara Talve que introduce distorsiones de sintonización de una emisora de radio, pero sobre todo con la arriesgada música original del compositor de origen chileno Cristóbal Tapia de Veer, que se apoya en voces infantiles como referencia al coro eclesiástico del que formaban parte muchos de los protagonistas. 

Se crea una atmósfera de extrañeza que conecta con composiciones previas de obras de clásicos del siglo XX como el himno "Antífona" de Cinco canciones místicas (1906-1911) de Ralph Vaughan Williams (1872-1958, Reino Unido), el Cuarteto para el fin de mundo (1941), que Olivier Messiaen (1908-1992, Francia) compuso durante la Segunda Guerra Mundial, o la gran obra coral "Funeral Canticle" (1996) que el compositor John Tavener (1944-2013, Reino Unido) compuso para el funeral de su padre. La historia habla sobre el desmantelamiento de una sociedad que al principio se basa en la democracia y en la participación de todos para ir derivando hacia la confrontación por el poder y la fuerza totalitaria como soporte del control. En un contexto como el final de una guerra mundial fue un mensaje poderoso que todos podían entender, pero en el contexto actual también se revela como un reflejo de esas sociedades que se apoyan en la falta de memoria para ir construyendo perfiles cercanos al fascismo. Los actores debutantes consiguen crear personajes complejos y creíbles, en un equilibrio sobresaliente en el que destacan los cuatro protagonistas, especialmente David McKenna (Piggy) y Lox Pratt (Jack), que también ha sido elegido como uno de los intérpretes principales de la serie Harry Potter (HBO Max, 2027). La nueva adaptación de El señor de las moscas es una adaptación particularmente inteligente que se mantiene fiel a la novela pero resulta tan inquietante como sugestiva, en la que el episodio final dedicado a Ralph (T1E4) propone un enfrentamiento abierto a través del cual los niños han perdido toda la inocencia, ocultando bajo máscaras y pinturas faciales el poco rastro de humanidad que queda en ellos. Es el único episodio con flashbacks más tradicionales que desembocan en una deriva totalitaria en la que la guerra y la violencia se han apoderado de la isla.

Dirty business

Miniserie | Channel 4 | Reino Unido 2026 | 3x50' ★ 

Creada por Joseph Bullman

Dirigida por Joseph Bullman


El nivel de indignación que puede provocar una serie dramática basada en hechos reales es directamente proporcional al nivel de deshumanización que pueden transmitir las decisiones tomadas por los responsables de que determinadas situaciones no se produzcan. En el caso de Dirty business (Channel 4, 2026), se alinea con ese tipo de denuncias que en clave de ficción son capaces de concienciar más allá de su repercusión mediática, como Mr. Bates contra Correos (Movistar Plus+, 2023) y en menor medida Ciudad tóxica (Netflix, 2025), que provienen esencialmente de ese cine sobre los oprimidos que han desarrollado durante décadas directores como Ken Loach o Mike Leigh. La denuncia en este caso tiene relación con la progresiva contaminación de los ríos de Inglaterra y Gales debido a las aguas residuales y la falta de control sobre los vertidos de las industrias. Y, como ocurre en numerosas ocasiones en la historia reciente de Gran Bretaña, el origen está en las políticas privatizadoras de Margaret Thatcher, como apunta el comienzo del primer episodio, The accidental detectives (T1E1), cuando la Primera Ministra que construyó las bases de la desestabilización de la sociedad británica, anunciaba con orgullo en 1989 que la privatización de la gestión del agua iba a ser beneficiosa para todos. De aquellos barros vienen estos lodos, nunca mejor dicho, y como ya demostró la excelente miniserie documental Shifty (BBC, 2025), las políticas económicas de la década de los ochenta fueron el desastre de la convulsión social que ha sufrido Gran Bretaña hasta nuestros días. Pero a pesar de este comienzo, Dirty business no se centra tanto en las repercusiones políticas sino en la realidad social de sus protagonistas. La historia se desarrolla principalmente a partir de 2016, cuando dos vecinos retirados, Ashley Smith (David Thewlis), un policía que investigaba a compañeros corruptos, y Peter Hammond (Jason Watkins), un profesor de matemáticas en Oxford, comienzan a preocuparse por la neblina marrón que desde hace años viene cubriendo el antes transparente río Windrush. Las habilidades investigadoras de Ashley y los algoritmos creados por Peter forman parte de una investigación que desembocará en una lista de vertidos residuales incontrolados que se han ido produciendo en las últimas décadas, debido a la cada vez menor inversión por parte de la empresa de gestión de aguas South West Water, lo que contrasta con los millonarios beneficios que tiene la compañía. Minutos antes, otra trama paralela nos ha situado en un alegre día de playa de 1999, cuando el matrimonio formado por Mark Preen (Tom McKay) y Julie Preen (Posy Sterling) está de vacaciones con sus hijas en Dawlish, una playa con bandera azul. Pero una de ellas, Heather (Madison Waterworth), de tan solo ocho años, sufre un malestar que la lleva al hospital, donde muere dos días después por una intoxicación de E.coli 0157. A lo largo de los dos primeros episodios, asistimos a la lucha en los tribunales del matrimonio Preen por demostrar que la contaminación de la playa fue la causante de la muerte de su hija. Esta historia profundamente dramática contrasta con cierto sentido del humor que se desprende de la investigación que llevan a cabo Ashley y Peter varios años después, en un tono más desenfadado a pesar de la gravedad de los hechos que describe, que se refleja incluso en la propia imagen promocional de la serie, que parece más cercana a un crimen acogedor que a una historia de denuncia medioambiental. 

Dirty business apuesta por un formato casi documental, en el que los actores hablan a la cámara cuando reproducen los emails que envían a la empresa de gestión de aguas, y las contestaciones vagas y los aplazamientos de los responsables de la compañía. Y la serie de Joseph Bullman, un director especializado en documentales, quiere ser tan precisa en los datos que suministra que a veces puede resultar algo confusa para los espectadores no ingleses, con sobreimpresiones que subrayan datos que contradicen a los diálogos, o referencias a documentación externa, casi como notas a pie de página, que se superponen a las imágenes. Esto también provoca que los personajes, especialmente los dos protagonistas, estén vagamente desarrollados, sin que apenas nada de su entorno personal tenga relevancia más allá de su propia investigación. Llegados al episodio The Whistleblower (T1E3), Peter muestra signos de cansancio ("Es agotador. No puedo más"), en el largo proceso de denuncias no escuchadas y alargamientos artificiales de las respuestas que reciben, como una continua sensación de fracaso que nunca derivará en responsabilidades reales: "Ningún directivo de las empresas ha sido acusado formalmente", se queja Ashley. Este episodio presenta a la confidente Hanna Swift (Channel Cresswell), que está inspirada en el confidente real Robert Forrester, que durante años proporcionó información sobre las prácticas irregulares de la Agencia de Medio Ambiente encargada de controlar los vertidos de las industrias. Una de las denuncias más graves de la serie es precisamente la falta de control del organismo público que tiene como principal función evitar que se produzcan vertidos contaminantes a los ríos. Pero las puertas giratorias, la corrupción o la ineficacia de las multas a empresas que tienen beneficios millonarios son el reflejo de un sistema roto, que elude la gestión pública pero también el control necesario sobre la gestión privada. Sir James Bevan (Alex Jennings) surge como la figura del funcionario con claros conflictos de intereses entre la dirección de la Agencia de Medio Ambiente y sus participaciones en empresas privadas como South West Water o Thames Water. Pero como resultado de un sistema que lo permite: en 2010, el gobierno conservador de David Cameron estableció lo que se denominó el "autocontrol operativo" para recortar gastos, lo que la funcionaria Sophie Harrison (Charlotte Ritchie) defiende en la serie. En vez de efectuar inspecciones, se permitió a las empresas de gestión de aguas que fueran ellas mismas las que comunicaran a la Agencia de Medio Ambiente si se había producido algún vertido de aguas residuales. Según se indica al final de la serie, desde que se privatizó esta gestión se han vertido cada vez mayores productos contaminantes, y en 2024 se calcula que se produjeron más de un millón de vertidos de aguas residuales en los ríos ingleses. Dirty business quizás no funciona de una manera tan emocional como otras series parecidas, pero su minuciosa descripción de los hechos y su claridad expositiva provocan la indignación necesaria en el espectador. Como afirma Ashley dirigiéndose al espectador: "Estamos tratando de acabar con el mayor sindicato del crimen organizado de Inglaterra. El dinero que han acumulado estas empresas desde la privatización de las aguas, 145 mil millones de libras, lo han conseguido porque han convertido la ilegalidad en su modelo de negocio". 

These sacred vows

Miniserie | RTÉ | Irlanda 2026 | 6x52' ★ 

Creada por John Butler

Dirigida por John Butler

Séries Mania '26: Panorama Internacional


Santa Cruz de Tenerife es el lugar de veraneo habitual para una parte de la clase media irlandesa, por lo que situar la boda de una pareja procedente de Irlanda en esta localidad española parece lo más lógico, aunque el creador John Butler (1972, Irlanda), que ha trabajado en comedias como The outlaws (HBO Max, 2021-2024) también apunta la ventaja de los incentivos fiscales. En todo caso, These sacred vows (RTÉ, 2026), la última producción del canal público irlandés, utiliza los soleados paisajes de localidades tinerfeñas como San Miguel de Abona, Adeje, Granadilla de Abona, Guía de Isora, Santiago del Teide y Arico para enmarcar esta comedia sutil que ofrece diferentes perspectivas de una misma historia. La serie se está emitiendo en la actualidad y se presentará en el mercado internacional dentro de la sección Panorama del festival Séries Mania. A primera vista, la historia podría parecer una versión low cost de The white lotus (HBO Max, 2021-), proponiendo un gancho de misterio que implica una muerte, para desarrollar posteriormente una trama que se interesa más por el retrato de personajes que por la resolución del enigma. En realidad los primeros minutos remiten más al comienzo de El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950), con la voz en off de un cadáver que flota en una piscina: "Soy el muerto. Y estas historias siempre comienzan con uno. Hay cierta comodidad en la repetición. Un poco parecido al ritual de una misa". Porque, efectivamente, el cadáver pertenece al cura Vincent (Tom Vaughan-Lawlor), el protagonista del primer episodio, un antiguo amigo de los padres de la novia, que no entiende porqué le han invitado para que oficie su boda cuando hace años que no mantiene contacto con ellos. Abordando la hipocresía de las bodas católicas cuando en realidad ni los invitados ni los novios son realmente católicos, la historia aprovecha esta tendencia laica desde el punto de vista del sacerdote: "A nadie le interesa un cura estos días, vivo o muerto", dice Vincent, que se encuentra como pez fuera del agua en la villa en la que se hospeda durante varios días junto a un grupo de invitados. A lo largo de una semana, todos vivirán experiencias reveladoras mientras a la pareja no la vemos en ningún momento. El interés no está en los novios, sino en los invitados, y cada uno de ellos será protagonista de su propio relato, conectado con los otros, a lo largo de cinco episodios (el último ofrece una perspectiva colectiva). El segundo episodio, Cormac (T1E2), está protagonizado por un joven maestro de escuela que se está recuperando del trauma de una agresión homófoba. Cormac (Adam John Richardson) está comenzando a sentirse más seguro en sus relaciones con otros chicos, y entabla una relación secreta con un hombre maduro, Jerry Byrne (Jason O'Mara), sin saber que se trata del padre de la novia. Su esposa Sandra (T1E3) es la protagonista del tercer episodio, una artista que dejó su profesión para ser madre, enfrentándose ahora a una crisis de identidad, mientras que los dos restantes están protagonizados por Ava (India Mullen), la mejor amiga de Cormac que descubre su relación con Jerry, mientras le oculta a su novio inglés Felix (Tom Hanson) que tiene herpes genital, y por Elodie (Jade Auguste), una estudiante de intercambio francesa que se encuentra viviendo con los Byrne y su impetuosa hija adolescente Karen (Isolt McCaffrey). En el episodio suena varias veces la voz de Caetano Veloso cantando su versión de "Cucurrucucú Paloma" (1954), que nos recuerda a aquella escena de la película Hable con ella (Pedro Almodóvar, 2002) y la frase de Darío Grandinetti: "Este Caetano me ha puesto los vellos de punta". 

Aunque no desean una boda formal para su hija en una iglesia, Jerry y Sandra quieren asegurarse de que sus nietos puedan acceder a una escuela católica, y esa es la principal razón por la que han llamado a Vincent. Pero el ambiente de diversión, alcohol y alguna que otra droga de una convivencia con invitados a un casamiento no parece el más adecuado para un sacerdote que desde hace años es abstemio, tratando de evitar la tentación que le condujo al alcoholismo en el pasado, y que le llevará de nuevo en medio del sol abrasador de un verano en Tenerife. Los relatos son irregulares, entre los que tienen cierto atractivo, como el de Cormac y su aventura con el maduro infiel, y los que no tienen demasiado interés como el de la crisis de identidad de Sandra o el de Elodie persiguiendo constantemente a su amiga incontrolable Karen, y sufriendo las miradas lascivas de los maduros compañeros de golf del padre de ésta: "¿Quieres una lección de golf? Es fácil una vez que lo dominas". Los relatos se conectan a través de algunos giros más o menos efectivos, pero el conjunto en These sacred vows nunca llega a ser demasiado refrescante, menos cómico de lo que puede parecer al principio y con más tendencia al retrato estereotipado. Si el creador John Butler afirma que generalmente los novios son los menos interesantes en las bodas a las que ha asistido, su recorrido por los traumas y conflictos internos de los invitados que presenta en su serie tampoco terminan de ser especialmente apasionantes. También está el cura del pueblo, el padre Sandoval (Gustavo Salmerón), que pide una alta compensación económica para que su iglesia sea utilizada como escenario de una boda por una familia que nunca asiste a sus misas. Pero ni siquiera algunos personajes algo más extravagantes consiguen elevar la serie un poco más allá de una comedia demasiado sutil como para resultar divertida y demasiado plana para ser intrigante. Con un espíritu de entramado narrativo que el propio creador admite que tiene influencias de películas como Vidas cruzadas (Robert Altman, 1993), al menos hay algunas referencias seriéfilas que acaban siendo entretenidas, como cuando el padre Vincent le propone a Karen que lea un pasaje de la biblia en la boda, y ella le contesta: "Prefiero escribir algo o leer un diálogo de Normal people (RTVE Play, 2020)"; cuando precisamente India Mullen, una de las protagonistas de esta serie, interpretó a uno de los personajes principales de aquella. 

Under salt marsh

Miniserie | Sky | Reino Unido 2026 | 6x45' ★ 

Creada por Claire Oakley

Dirigida por Claire Oakley, Mary Nighy


Cuando la prensa recibe únicamente los visionados previos de los primeros episodios de una serie en vez de la temporada completa puede significar que la plataforma se está asegurando de que no se desvelen spoilers importantes, o que la historia es tan buena que merece la pena mantener la intriga. Pero a veces también es una estrategia para mejorar el nivel de las críticas sabiendo que el desarrollo de la historia se desequilibra progresivamente. Con solo dos episodios disponibles para la crítica cuando se estrenó Under salt marsh (Sky, 2026) hace más de un mes, el resultado es que la diferencia de valoración entre la prensa (visionado parcial) y los espectadores (visionado completo) es significativamente dispar. Este thriller atmosférico encabezado por dos nombres atractivos, Kelly Reilly de Yellowstone (SkyShowtime, 2018-2024) y Rafe Spall de Ciclos (Apple tv, 2020-) metidos en personajes muy diferentes de los que les conocemos, despierta altas expectativas en un inicio absorbente, que sin embargo se va deshaciendo conforme deriva hacia los caminos trillados de los falsos culpables y las conexiones del pasado con el presente, con una resolución decepcionante. Ambientada en la ficticia localidad galesa de Morfa Halen, donde al parecer no vive ningún galés, como cuando en España se ambienta una historia en Galicia sin que nadie hable gallego, la historia tiene una ligera conexión con Dirty business (Channel 4, 2026) porque también cuenta con un trasfondo de aguas contaminadas. En medio de una zona de marismas a las que hace referencia el título, la profesora de primaria y ex-policía Jackie Ellis (Kelly Reilly) encuentra una noche el cuerpo sin vida de su alumno Cefin Hill (Jack Thomas-Humphreys), y decide acudir inmediatamente a decírselo a sus padres. A pesar de haber sido investigadora en un pasado cercano, las cicatrices de la desaparición de su sobrina de nueve años Nessa (Amara Atwal), hace tres años siguen abiertas psicológicamente. Para indagar sobre la muerte del niño es enviado al pueblo su ex-compañero el detective Eric Bull (Rafe Spall), con el que mantiene un clara hostilidad desde que ambos trabajaron juntos en la desaparición de Nessa, culpándole de haber sido el responsable de que ella fuera retirada del caso por una suspensión grave. Hay una atmósfera intrigante en los primeros episodios de Under salt marsh, y la melancolía que rodea a todos los personajes consigue un tono casi nórdico que se expande más hacia las heridas internas de los protagonistas que hacia las pistas externas que puedan conducir a la resolución del caso y su previsible conexión con el pasado. Morfa Halen, el nombre ficticio del pueblo, significa en galés "salt marsh" (marisma salada), y es probablemente lo único galés en una serie que utiliza sus paisajes para envolver a la historia. En tomas aéreas descubrimos que durante la noche la subida de la marea separa al pueblo del continente, cuando las aguas cubren el asfalto de la única carretera. Esta sensación de aislamiento fue una de las inspiraciones de la creadora Claire Oakley cuando la experimentó en la isla Shell, al Norte de Gales, donde el acceso desde el exterior solo se produce a través de un camino que cruza el estuario del río Artro cuando hay marea baja. De hecho, hay una cierta autosuficiencia entre los habitantes del pueblo en la serie, una individualidad que también los separa entre sí, alejándolos del habitual carácter comunitario. Para terminar de empeorarlo, Morfa Halen se enfrenta al desplazamiento debido al cambio climático, y aunque se esfuerzan en construir defensas marinas contra la invasión de las mareas, parece solo una forma de retrasar lo inevitable. 

También se producen vertidos de aguas residuales en una antigua cantera que pertenece al principal latifundista de la zona, el abuelo de Cefin, Solomon Bevan (Jonathan Pryce), y los primeros resultados de la autopsia indican que el niño tiene en su cuerpo agua salina, a pesar de que ha sido encontrado en una zanja cubierta por agua de lluvia. Una de las críticas que se ha hecho a la serie es que perpetúa la imagen estereotipada de la identidad galesa vista desde la perspectiva inglesa, cuando algunos personajes hablan entre sí para que la policía angloparlante no entienda lo que dicen, o con determinadas representaciones tópicas de la melancolía permanente de la zona. Pero ese no es el principal problema de una historia policial que nunca sabe encontrar el tono adecuado más allá de la tristeza permanente, y que tampoco termina de ser muy absorbente más allá de la intriga que transmiten los dos primeros episodios. Como podía esperarse, algunas pistas comienzan a conectar la muerte de Cefin con la desaparición de Nessa, y Jackie se da cuenta de que se les escapó algo importante cuando investigaron en el pasado, mientras ahora comienza a inmiscuirse demasiado en el trabajo policial de su ex-compañero. Él también guarda un secreto que le da al personaje una mayor ambivalencia, aunque en realidad nunca se desarrolla del todo. Y surgen de nuevo sospechosos que fueron interrogados hace tres años, como el apicultor Kieran Benbow (Morgan Watkins) o el tío del mejor amigo de Cefin, Dylan Rees (Harry Lawtey), cuya coartada durante la noche del asesinato no está clara. La cuestión no es que la serie se tome su tiempo para ir desgranando las conexiones entre los personajes, sino que la languidez del principio se vuelve monótona conforme se desarrollan los episodios, algunos actores como Jonathan Pryce, él mismo procedente de Gales del Sur, parecen demasiado desaprovechados, y los hilos narrativos que vinculan el asesinato del presente con la desaparición del pasado resultan poco sólidos. La resolución se produce en mitad de una gran tormenta que amenaza con destruir las defensas construidas y con acelerar la progresiva desaparición del pueblo, como una especie de apocalipsis que conduce a sus habitantes a un destino inevitable. Es una buena idea la de desarrollar una trama policial en medio de una zona que está al límite de su existencia, transmitiendo una sensación de aislamiento y de urgencia permanente. Pero el guión también se inunda de ramificaciones que acaban enturbiando la claridad de la historia y desembocando en un thriller policial menos desafiante de lo que parecía prometer al principio. 

The Lady

Miniserie | ITV/Britbox | Reino Unido 2026 | 4x50' ★ 

Creada por Debbie O'Malley

Dirigida por Lee Haven Jones


Hay algunos estrenos que son particularmente inoportunos y no parece el momento más adecuado para una historia que involucra a Sarah Ferguson, aunque no esté centrada en ella, cuando las miradas están puestas en su estrecha relación con el pederasta Jeffrey Epstein, con el que seguía teniendo contacto incluso después de su condena, lo que ha desembocado en el cierre de su entidad benéfica Sarah's Trust. Tanto, que la actriz que la interpreta en esta miniserie true crime, Natalie Dormer, ha decidido no realizar ninguna promoción y donar su sueldo a organizaciones benéficas que luchan contra el abuso sexual infantil. Pero ésta tampoco es la historia de la ex esposa del ex príncipe Andrés, sino que su presencia resulta tangencial (ni siquiera está representado su marido) en una historia protagonizada por su antigua asistente Jane Andrews (Mia McKenna-Bruce, lo único interesante de la reciente Agatha Christie: Las siete esferas (Netflix, 2026)), quien acabó siendo juzgada por el asesinato de su amante, lo que no es un espóiler porque la serie comienza en septiembre de 2000, cuando la policía acaba de llegar a la escena del crimen, investigada por el circunspecto inspector Jim Dickie (Philip Glenister), mientras la novia de la víctima, Jane Andrews, parece haber huido. A partir de aquí, la estructura narrativa mezcla el presente de principios de los dos mil con el pasado en el que la joven protagonista mira fascinada en el televisor la retransmisión de la boda entre Lady Diana y el ahora rey Carlos en 1981. Con ciertos aires de grandeza, Jane sueña con tener acceso a ese mundo de lujo y de princesas desde una tienda de Marks & Spencer en la pequeña localidad de Grimsby, mientras busca en los anuncios de los periódicos las ofertas de empleo, donde encuentra uno para trabajar como asistente personal de vestuario, pero sin más detalles. Al cabo de un tiempo recibe una carta del Palacio de Buckingham invitándola a participar en la entrevista para el puesto que se había anunciado, ante la sorpresa de toda su familia. Así que Jane se dirige hasta Londres donde tiene la fortuna de encontrarse en persona con Sarah Ferguson (Natalie Dormer), hacer un comentario atinado sobre su ropa y establecer una especie de vínculo especial con ella. Jane Andrews acabará siendo la asesora de vestuario de la Duquesa de York, y la serie sugiere que gracias a ella abandonó sus vestidos de señora aburrida y encontró un estilo personal con vestidos de colores alegres y hasta aflamencados. El retrato que se ofrece de Sarah Ferguson es el de una mujer esnob, bastante alegre pero al mismo tiempo atormentada por sus relaciones personales, pero manteniendo cierta distancia con sus empleadas a pesar de que Jane piensa que tiene una relación más cercana a la amistad de lo que realmente es. Jane se adapta bien al entorno de palacio, aunque muchos de los trabajadores se burlan de ella por su acento, y acaba convirtiéndose en un clon de Sarah Ferguson, vistiendo la misma ropa cuando acude a fiestas. Primero mantiene una relación sentimental con el empresario Luis Castillo (Sean Teale), que se tuerce después de un viaje a Grecia al que ella se apunta sin haber sido invitada, y que acabará provocando también el distanciamiento con Sarah Ferguson. Y más tarde conoce a Thomas Cressman (Ed Speleers), con el que mantiene una relación marcada por los celos, que acabará desembocando en un terrible asesinato. 

Anunciada como una producción de los responsables de The Crown (Netflix, 2016-2023), que se rumorea que Netflix podría estar interesada en continuar para abordar el escándalo de Andrew Mountbatten-Windsor, escrita por Debbie O'Malley, guionista de algunos episodios de Todas las criaturas grandes y pequeñas (Filmin, 2020-) y dirigida por el siempre solvente Lee Haven Jones, quien dirigió hace un año una historia con ciertas similitudes, El caso de Ruth Ellis (Filmin, 2025), sobre una mujer que asesinó a su amante y fue condenada a pena de muerte, hay suficiente talento en esta serie como para abordar la trama desde una perspectiva psicológica. De alguna manera, se plantea que no estamos simplemente ante un asesinato por despecho, después del descubrimiento de algunas relaciones turbias de Thomas Cressman, sino que hay un trasfondo de enfermedad mental y de impulsos suicidas. Aparece una silueta de Lady Di en el entorno de una puerta y Jane se entrega con pasión a unas relaciones sentimentales que no le corresponden como ella pretende, igual que aspira a ser algo más amistoso que una simple asistenta para Sarah Ferguson, como una constante consecución de decepciones personales que van produciendo mella en el equilibrio mental de la protagonista. A pesar de este intento de aportar complejidad al personaje, y del buen trabajo de la actriz Mia McKenna-Bruce, tan aparentemente vulnerable pero al mismo tiempo tan segura de sí misma, The Lady nunca termina de ir más allá de un true crime convencional, y detenerse tanto tiempo en sus relaciones sentimentales, las esperas, las discusiones y los desplantes acaba resultando repetitivo. Hay, no obstante, una interesante representación de las diferencias sociales, de la manera en que la protagonista nunca termina de encajar en el entorno social al que aspira pertenecer, de la forma en que quienes pertenecen a otro estatus superior solo le permitirán saborear un sorbo del lujo y los privilegios, pero nunca disfrutar plenamente de ellos. Pero esto ya nos lo ha contado mucho mejor El talento de Mr. Ripley (Anthony Minghella, 1999). Cuando se desarrolla el juicio contra Jane Andrews, en el cuarto y último episodio, la historia adquiere un cierto tono sensacionalista al centrarse en el testimonio de ella, en el que afirmó que había sufrido maltrato y violaciones por parte de Thomas Cressman, dejando una incertidumbre sobre la posibilidad de que sus afirmaciones tuvieran visos de realidad. Se agradece que el retrato de Jane Andrews no se limite al de una arribista desequilibrada, pero al final tampoco hay los suficientes elementos como para considerarla un personaje trágico. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

El señor de las moscas se puede ver en Acontra+, Filmin y Tivify.
If... se puede ver en Prime.
Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra se puede ver en Disney+.
Hable con ella se puede ver en Movistar Plus+ y Netflix.
El talento de Mr. Ripley se puede ver en HBO Max y SkyShowtime.

02 marzo, 2026

Las series internacionales destacadas de 2026: Parte 2

Comenzamos el mes de marzo con reseñas de series internacionales y desgranando la programación de la cita más importante con el mundo de las series, el Festival Séries Mania, que se celebra en Lille (Francia) entre el 20 y el 27 de marzo, y que cubriremos ampliamente como solemos hacer. Ya comentamos en anteriores crónicas la Sección Oficial del Festival y ahora hablamos de las series que forman parte de la competición en Panorama Internacional, un total de doce producciones entre las que no hay ninguna española. Destacan las británicas Babies (BBC, 2026), un drama sobre una pareja que afronta la pérdida de un bebé, con Paapa Essiedu y Siobhán Cullen; el intenso thriller basado en una historia real Prisoner 951 (BBC, 2025), sobre una mujer con doble nacionalidad iraní y británica atrapada en un chantaje burocrático; y la estupenda Small prophets (BBC Two, 2026), una peculiar comedia envuelta en realismo mágico, así como la irregular comedia These sacred vows (RTÉ, 2026), sobre una boda irlandesa en un resort de Tenerife, de las que hablaremos esta semana en nuestras reseñas. El buen momento de la producción belga se representa a través de tres series: Breendonk (Streamz, 2026), un drama histórico ambientado en un campo de prisioneros durante la 2ª Guerra Mundial, The best inmigrant (Streamz, 2025), sobre un cruel reality show en el que dos inmigrantes tienen la única posibilidad de conseguir que no sean deportados, y el thriller policial Ethernel (RTBF, 2026). De los países nórdicos destaca la ausencia de producciones, habitualmente presentes en la programación. Solo se incluye la producción sueca Burden of justice (SVT, 2026), sobre un reconocido bufete de abogados en Estocolmo. También han sido seleccionadas la canadiense Bienvenue à Kingston-Falls (ICI Tout.tv, 2026), una miniserie policial; la japonesa Queen of Mars (NHK, 2025), historia de ciencia-ficción sobre una colonización en Marte controlada por un estamento oficial; Das Manko (ZDF, 2026), una comedia física alemana sobre un grupo de funcionarios, que está basada en el humor de gestos y expresiones; y el drama histórico polaco Variola Vera (TVP, 2025), ambientado en los años sesenta. Dedicamos esta semana a crónicas con reseñas de series inéditas que podrían encontrar espacio en las plataformas y televisiones españolas en los próximos meses.

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Gomorra. Le origini

Temporada 1 | Sky | Italia 2026 | 6x50' ★ 

Creada por Leonardo Fasoli, Maddalena Ravagli, Roberto Saviano

Dirigida por Marco D'Amore, Francesco Ghiaccio


Hace más de diez años comenzó la trayectoria de una serie que cambió el modelo de las producciones para televisión en Italia. Roberto Saviano (1979, Nápoles) había sido amenazado públicamente por la Camorra, con todo lo que eso significa, tras la publicación de su novela Gomorra (2006, Ed. Debate), que sigue siendo una excelente disección del entramado de negocios de la mafia napolitana. Después llegó el éxito internacional de su adaptación al cine en la película Gomorra (Matteo Garrone, 2008), pero sobre todo el estreno de la serie Gomorra (Sky, 2014-2021), que actualmente no se puede visionar en ninguna plataforma en España. A partir de la novela se construyó un universo de personajes que se fue extendiendo durante cinco temporadas y el largometraje El inmortal: Una película de Gomorra (Marco D'Amore, 2019), el primer paso atrás en el tiempo para contar los comienzos de Ciro Di Marzio (Marco D'Amore), uno de sus protagonistas, en los años ochenta. En 2025, Roberto Saviano consiguió una victoria histórica en los tribunales italianos, con la confirmación de la condena contra el capo mafioso Francesco Bidognetti por la amenaza que lanzó en un juicio en 2008. Y mientras tanto, el universo de su novela se ha seguido expandiendo, ahora con una nueva mirada al pasado que reproduce la ciudad de Nápoles en 1977 para contar otros orígenes, los de Pietro Savastano y el comienzo de su relación en la adolescencia con la que sería su esposa, Immacolata Savastano, que aparece en la primera temporada de la serie. La historia original ya había realizado algunas incursiones en el pasado, especialmente en las dos últimas temporadas, pero Gomorra. Le origini (Sky, 2026-) se adentra aún más en la Italia de los años setenta y las luchas por el poder de los diferentes clanes mafiosos, construyendo un relato que no se limita a la relación entre Pietro e Imma, sino que acaba creando un entorno propio que funciona de manera independiente a su predecesora, lo que permite desarrollarla a lo largo de más temporadas. En todo este proceso, el actor Marco D'Amore (1981, Italia), que encarnaba a Ciro Di Marzio, ha ido convirtiéndose en una pieza fundamental de la serie. Comenzó dirigiendo episodios en la cuarta y, sobre todo, quinta temporada de Gomorra, escribió y dirigió la película El inmortal, y ha sido uno de los impulsores de esta precuela junto al creador original Leonardo Fasoli. Aunque podría decirse que Gomorra. Le origini se puede ver sin ni siquiera tener como referencia la serie principal, lo cierto es que el tono de fatalidad que acompaña a los personajes contribuye a que su relato anticipado resulte mucho más contundente. En el primer episodio Pietro (Luca Lubrano) es solo un adolescente algo tímido, hijo adoptivo de una familia pobre que renuncia a su apellido Savastano, mientras Imma (Tullia Venezia) es una joven que estudia en el conservatorio y aspira a mudarse a Nueva York. La serie retrata un entorno sin futuro en el barrio marginal de Secondigliano, y en este sentido no contiene la aproximación al mal y la oscuridad formal de la historia original, con jóvenes que parecen atrapados, como Angiolè, A' Sirena (un excelente Francesco Pellegrino) o el pequeño huérfano Fucariello (el descubrimiento Antonio Incalza). 

La Italia de los años setenta, con sus aspiraciones de revolución e ideales sociales, se propone como un trasfondo de vidas que no tienen acceso a esos ideales, mientras Angiolè trata de complacer a Don Antò (Ciro Capano), jefe de Forcella y padre de Michele Villa, ‘o Sant (Renato Russo), un joven impulsivo que aspira a heredar su negocio. Cuando habla con su tío, Angiolè hace referencia a la ira que lleva dentro como un sentimiento que le devora, un refugio de la desesperanza que se extiende por los habitantes de Secondigliano, que él mismo aspira a controlar gracias al servicio que ha hecho a Don Antò. Pero las relaciones se transforman y Angiolè pasa de controlar el juego ilegal en un bar de mala muerte, a convertirse en el principal contrincante del capo mafioso. Como hemos dicho, Pietro es el protagonista y muchas de las situaciones las vemos desde su propia mirada, pero la serie aspira a construir un universo propio, y el desarrollo de una segunda temporada ya confirmada promete ser más épico que esta primera. También se introducen personajes como Annalisa Maglioca (Fabiola Balestriere), a la que en la serie original conocimos como Scianel, pero que ahora es una joven madre víctima de los celos violentos de su marido, y en los epílogos de cada episodio la acción se traslada a la prisión de Poggioreale donde surge la figura de O Paisano (Flavio Furno), quien comienza a reunir a miembros de la mafia para crear una "nueva Camorra", que se intuye que será protagonista en la segunda temporada. En esta historia de desesperanza, hay sin embargo momentos de optimismo y vitalidad, marcada por una selección musical estupenda y una excelente banda sonora de Pasquale Catalano que incluye en su tema principal un silbido interpretado por Marco D'Amore, como si fuera una referencia a las grandes composiciones de Ennio Morricone en los años setenta. Entre ese mundo de violencia surge una historia de amor entre Pietro e Imma que aporta cierta luminosidad, como cuando en el Episodio 5 (T1E5) se reúnen con los vecinos del barrio de Secondigliano para ver en una pequeña pantalla de televisión la serie Sandokán (RAI, 1976), cantando juntos el tema principal de Guido & Maurizio De Angelis. Como hemos visto en otras producciones italianas, la reproducción de la ciudad de Nápoles en los años setenta es sobresaliente, construyéndose el barrio de Secondigliano en un gran estudio cinematográfico en San Giovanni a Teduccio, una zona que se conoció en alguna época como el Bronx de Nápoles. Frente al retrato de las las ambiciones de poder de criminales despiadados, Gomorra. Le Origini habla sobre los sueños de un grupo de jóvenes que albergan alguna esperanza de futuro y viven la muerte como algo lejano e intangible, pero a la que se acercan inevitablemente, como en el primer asesinato que comete Pietro en el Episodio 4 (T1E4): "Mamá, tu hijo es un asesino. Hoy he matado a un hombre". Y esta consciencia de una condición que sabemos que no le abandonará, se siente mucho más pesada y rotunda. 

Sandokán

Temporada 1 | RAI | Italia, Francia 2025 | 8x52' ★ 

Creada por Davide Lantieri, Scott Rosenbaum, Alejandro Sermoneta

Dirigida por Jan Michelini, Nicola Abbatangelo


Después de una producción que tuvo que retrasarse por el coronavirus en 2021, uno de los proyectos más ambiciosos de la televisión pública italiana RAI se estrenó en diciembre en Italia, con más de 6 millones de espectadores en sus primeras emisiones, y el pasado mes de enero a través de Netflix en algunos territorios internacionales, aunque en España los derechos de emisión pertenecen a Mediaset, que todavía no ha anunciado fecha ni formato de estreno. Directamente basada en la miniserie italiana Sandokán (RAI, 1976), que se estrenó originalmente con doce episodios de 30 minutos, aunque en otros países se redujo a seis episodios de una hora de duración, la nueva Sandokán (RAI, 2025) no adapta exactamente ninguno de los once libros que le dedicó el escritor Emilio Salgari (1862-1911, Italia) al personaje apodado El Tigre de Malasia, sino que se anuncia como inspirada en sus personajes, permitiéndose cierta libertad para introducir cambios aunque básicamente toma elementos de la primera novela, publicada por entregas, Los tigres de Mompracem (1900, Ed. Debolsillo), recogida en España en un volumen recopilatorio. Pero incluso la temporada termina justo en el momento en que Sandokán se dirige a la isla de Mompracem, que se convertirá en su principal refugio, y los guionistas han dado al personaje un origen más ambiguo refiriéndose a su infancia en una tribu nativa aislada, en lugar del origen malasio que tiene en la novela. Posiblemente para justificar el protagonismo del actor turco Can Yaman, con rasgos claramente europeos que poco se asemejan a los dayak, indígenas de Borneo de donde proviene el personaje, al contrario de lo que ocurría con Kabir Bedi quien, aunque británico, es de origen indio. En todo caso, esta producción de clara vocación internacional que está rodada en inglés, necesitaba una estrella y Can Yaman lo es especialmente en Italia, donde reside desde hace años, aunque a través del éxito de las telenovelas turcas. Esta inspiración permite introducir modificaciones, pero los elementos principales de los libros permanecen. Situada en Borneo, en el año 1845, la historia se aleja del origen de 
Sandokán (Can Yaman) como mano derecha de un príncipe malasio para convertirlo en el superviviente de una tribu masacrada por soldados ingleses liderados por Lord Guillonk (Owen Teale), padre de Lady Marianne (Alannah Bloor), que es la prometida del capitán James Brooke (Ed Westwick) pero que acabará secuestrada por los piratas y enamorada del protagonista. Entre los miembros de ese grupo de rebeldes que se enfrentan al control del comercio en el sudeste asiático por parte del Imperio Británico, se encuentran el portugués Yáñez de Gomera (Alessandro Preziosi, al que podemos ver en Portobello (HBO Max, 2025)) y hasta el propio Emilio Salgari (Samuele Segreto). Se trata de una licencia que recuerda a aquellas memorias sobre el autor italiano que escribió Lorenzo Chiosso, tutor de sus hijos, en un momento de exaltación de su figura para la causa fascista de Mussolini, en las que se inventó que Emilio Salgari había conocido al verdadero Sandokán en uno de sus viajes a Malasia, aunque en realidad el escritor apenas salió de Italia en su vida y desde luego nunca viajó a Malasia.

Rodada principalmente en localizaciones de la región italiana de Calabria y en un estudio cinematográfico de Formello, en la provincia de Roma, Sandokán quiere ser ambiciosa en la reproducción del entorno y en el desarrollo de una historia que se alarga hasta episodios de una hora de duración. Y pretende aportar un cierto humor travieso en la relación entre algunos personajes, especialmente entre Sandokán y Yáñez de Gomera, lo que no termina de funcionar del todo, al igual que tampoco funciona la química entre Marianne y el guerrero para elaborar un romance que se siente apresurado y poco romántico. Si bien Can Yaman tiene el físico adecuado para interpretar al personaje aunque le falten rasgos asiáticos, sus limitaciones como actor se hacen patentes en la representación de un protagonista que parece demasiado plano, que no divierte cuando es más atrevido, ni refleja el trauma por la pérdida de su familia. También perjudica a la nueva versión una excesiva reverencia a la serie de 1976, de la que solo se produjo una temporada, aunque Kabir Bedi protagonizó varias películas como el personaje. Tanto, que la música del grupo de rock Calibro 35 utiliza constantemente la popular canción compuesta por Guido & Maurizio De Angelis para la serie original, no ya como tema principal sino como recurso repetitivo. Los hermanos De Angelis fueron compositores de la música de algunas de las películas italianas más populares de la época, especialmente las comedias de acción protagonizadas por Bud Spencer y Terence Hill, y de series como Orzowei (RAI, 1976-1977). Esta mirada referencial a la producción de los años setenta, incluso se ha anunciado un posible cameo de Kabir Bedi para la segunda temporada, se convierte también en un recordatorio que cuestiona la necesidad de retomar una historia sin aportar elementos realmente diferenciadores. Es cierto que hay una mirada más directa hacia la esclavitud que ejerce el Sultán Muda Hashim (Matt McCooey) amparada por el protectorado británico, pero hay una escasa profundidad en los aspectos geopolíticos de mediados del siglo XIX, a pesar de la larga duración de los episodios. Por el contrario, Sandokán parece tener la vocación de un relato de aventuras por encima de todo, sin conseguir que tampoco en este aspecto resalten unas escenas de acción que se sienten decepcionantes, con luchas de espadas que parecen sacadas de primero de esgrima en una escuela de teatro. La primera parte de la temporada dedicada a la impostura de Sandokán como si fuera una víctima de su banda de piratas, dentro del palacio de Lord Guillonk, resulta demasiado endeble y poco intensa, mientras que la segunda parte, que se desarrolla en Singapur (recreado en los estudios Cinecittá), durante el secuestro de Marianne y el reencuentro de Sandokán con sus orígenes, acaba siendo caótica narrativamente, incluso con una ceguera momentánea en el episodio In the dark (T1E6) que resulta bastante ridícula. La nueva versión de Sandokán se encuentra entre un melodrama telenovelero y una historia de aventuras torpemente realizada, pero ni siquiera consigue tener demasiada sustancia.  

Absolute 100

Miniserie | Telekom Srbija | Serbia 2025 | 6x50' ★ 

Creada por Srdan Golubović, Ivan Knežević

Dirigida por Srdan Golubović, Stefan Ivančić, Katarina Mutić, Nikola Stojanović


El debut en el largometraje del director Srdan Golubović (1972, Serbia) le colocó en una posición destacada dentro del panorama internacional: Tiro al blanco (2001) se consolidó como una de las propuestas más sólidas de una época que provenía directamente de la revolución del 5 de octubre de 2000, cuando miles de yugoslavos se lanzaron a las calles de Belgrado para protestar contra la anulación de unas elecciones que había perdido Slobodan Milošević, quien al año siguiente enfrentaría cargos por crímenes de guerra en el Tribunal Penal Internacional. La historia seguía a dos hermanos deportistas de tiro al blanco: Igor, que había sido reclutado como francotirador en la guerra y regresó traumatizado, y Sasha, quien se está preparando para el campeonato de tiro al blanco pero decide utilizar sus habilidades contra los traficantes que acosan a su hermano. Hace unos años, Srdan Golubović y el guionista Ivan Knežević decidieron adaptar esta historia a la actualidad, manteniendo la trama central, pero incorporando elementos más contemporáneos: la historia se convirtió en una miniserie y el personaje del hermano menor cambió de género para ser incorporado por una protagonista femenina. Tras su conclusión, Absolute 100 (Telekom Srbija, 2025) permaneció incomprensiblemente guardada durante dos años en los archivos de la televisión pública serbia, hasta que el año pasado tuvo su estreno mundial en el Festival de Karlovy Vary, donde en una inusual sesión especial se proyectaron las cinco horas completas de la miniserie. Uno de los directores de la serie apuntaba en Karlovy Vary que hay varias producciones supervisadas por la televisión pública que permanecen sin estrenar, pero sin que se justifique de forma oficial. El perfil público de Srdan Golubović, un director que expresa abiertamente sus opiniones políticas y que está consolidado internacionalmente gracias a películas como Círculos (2013) y Padre (2020), y la existencia de una supuesta lista negra del gobierno en la que están incluidos determinados creadores se barajan como posibles razones. Así que sus responsables decidieron proponer el estreno en el festival y distribuirla en países como Francia. La historia es parecida a la del largometraje, protagonizada en esta ocasión por Sonja (Anita Ognjanović), una joven que está demostrando su habilidad para el tiro al blanco y que está a punto de clasificarse para el campeonato nacional de ese deporte. Pero su entorno familiar es complejo: su padre (Boris Isaković) es un veterano discapacitado de la guerra de los Balcanes acosado por el desalojo debido a las deudas que acumula, que vive en un pequeño apartamento de Nuevo Belgrado, un proyecto de desarrollo urbano tras la 2ª Guerra Mundial, siendo una de las zonas más bombardeadas durante la guerra de 1999. Mientras que su hermano Vuk (Miodrag Dragičević), que trata de ayudar a Sonja en su carrera deportiva, está envuelto en una pandilla de narcotraficantes liderada por Mili (Marko Grabež). Cuando Vuk es testigo de un asesinato perpetrado por uno de los colaboradores de Mili, es obligado a esconderse para no convertirse en otra víctima, pero Sonja solo ve una manera de proteger a su hermano, usando su puntería en el tiro al blanco para matar a quien le está persiguiendo. El asesinato sin embargo provoca una auténtica perturbación en la zona, con la intervención del inspector Mirković (Muhamed Hadžović), quien investiga el caso de forma minuciosa, el padre de Mili, el empresario de negocios dudosos Aleksandar Milić (Dejan Čukić), y un jefe de policía corrupto interpretado por Vuk Kostić, quien interpretó a Sasha en la película original. 

A través del recurso del thriller, que recogía elementos del cine norteamericano, Tiro a blanco abordaba directamente temas como la permanencia del trauma y las consecuencias de la experiencia en la guerra, expresada desde la perspectiva de los dos hermanos protagonistas. En Absolute 100, el formato de miniserie permite a los creadores centrarse en otros temas manteniendo algunos que se trataban en el largometraje, como ese post-traumatismo del ex-soldado, aquí representado por el padre de Sonja y Vuk. Pero ella, una joven de 19 años a la que el conflicto bélico le resulta ya lejano, solo expuesto desde la discapacidad de su padre, afronta otras circunstancias que reflejan los desafíos actuales en un barrio marginal de la ciudad de Belgrado. Esta actualización de los temas beneficia a una historia que mantiene un alto grado de tensión, incluso aunque los mejores episodios sigan siendo los que dirige el propio Srdan Golubović, con momentos de suspense especialmente logrados. Él se ha encargado del primer episodio y de los dos últimos, mientras que el resto corren a cargo de tres de sus antiguos alumnos de cine: Stefan Ivančić , Katarina Mutić y Nikola Stojanović. También permanecen algunas de las influencias de las historias de investigación internacionales, como la figura del inspector Mirković, un investigador peculiar que toca la trompeta y se guía por un sentido de la moral que le aleja del retrato de la corrupción policial que se muestra en sus superiores. Al mismo tiempo que compone una trama de thriller, esta lograda revisión de la historia original consigue introducir el reflejo de una sociedad que todavía trata de sobrevivir en medio de los traumas y de los recuerdos, que incluso impregnan a las generaciones más jóvenes. Y el enfoque menos masculinizado que el que tenía la película permite una mayor amplitud en la perspectiva de los acontecimientos. Sonja se mueve en un mundo de hombres del que trata de escapar a través de la disciplina deportiva del tiro al blanco, pero acaba atrapada por la violencia y la decadencia de una sociedad destrozada, y el trabajo de la joven actriz Anita Ognjanović es extraordinario, en la forma en que expresa esa ansiedad permanente en la que vive. Este retrato de vidas arruinadas, endeudas y envueltas en dinámicas de poder y en una especie de normalización de la corrupción ofrece una mirada nada complaciente hacia un país como Serbia, rodeada de tristes paisajes de edificios compactados que provocan una mayor asfixia, pero que también sirven a la protagonista como un adecuado entorno laberíntico que le permite usar su habilidad de francotiradora. Absolute 100 es una destacada miniserie que nos devuelve el pulso de un director que siempre ha estado interesado en retratar las dinámicas familiares en entornos hostiles, como esa frustrante lucha por la custodia de su hijo que lleva adelante el protagonista de la película Padre (2020). Y, a pesar de un cierto desequilibrio en los episodios centrales, consigue establecer un notable paralelismo entre un thriller lleno de tensión y un drama psicológico sobre personajes que tratan de sobrevivir en una sociedad que se siente fracasada. 

The Gray house

Miniserie | Prime Video USA | Estados Unidos 2024 | 8x70' ★ 

Creada por Darrell Fetty, Leslie Grief, John Sayles

Dirigida por Roland Joffé

Festival de Montecarlo '24: Inauguración


Otra serie que ha permanecido archivada hasta ahora después de que inaugurara con todos los honores el Festival de Montecarlo hace dos años es The Gray House (Prime Video, 2024), una ambiciosa mirada a la Guerra Civil norteamericana con nombres tan sólidos como John Sayles colaborando en el guión, dirigida por Roland Joffé (1945, Inglaterra), reconocido director hace unas décadas por sus películas Los gritos del silencio (1984) y La Misión (1986), y producida por Morgan Freeman, Kevin Costner y Leslie Grief, responsable de la aclamada miniserie Hatfields & McCoys (History Channel, 2012). A pesar de sus responsables, la serie distribuida por Paramount Global solo fue adquirida a finales del año pasado por Prime Video USA para su estreno en Estados Unidos, que hasta este fin de semana no la ha emitido finalmente. En su formato de ocho episodios cuya duración oscila entre sesenta minutos y una hora y veinte, la propuesta recuerda a las grandes miniseries que se producían en los años setenta y ochenta, sobre todo con Raíces (ABC, 1977), estructurada de la misma forma, pero en su aspecto formal la representación de la alta sociedad de Virginia y su entorno guerracivilista remite a Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939). Creada por Leslie Grief y Darrell Fetty, que fueron también los responsables de Texas rising (Channel History, 2015), la anterior miniserie dirigida por Roland Joffé, el acercamiento a la guerra de Secesión a través de las propietarias blancas de una mansión que forman parte en secreto del conocido como Ferrocarril Subterráneo, una red de ayuda a los esclavos negros, se presenta como una grandilocuente crónica sobre la guerra civil norteamericana que tropieza en la exposición de las tramas y resulta menos convincente en la representación del pueblo de Richmond, a veces envuelto en cierto aroma de cartón piedra. La serie fue rodada íntegramente en Rumanía, en algunos barrios característicos de Bucarest como el distrito de Primăverii y en unos estudios cinematográficos en la capital rumana. Comienza el 4 de julio de 1860, ocho meses antes del estallido de la guerra civil entre el Sur esclavista y el Norte abolicionista, previo a la autoproclamación de Jefferson Davis (Sam Trammell) como presidente de la Confederación del Sur, durante un baile de sociedad para celebrar el Día de la Independencia, organizado por Eliza Van Lew (Mary-Louise Parker) y su hija soltera Elizabeth Van Lew (Daisy Head). Ellas representan una apariencia de damas integradas en un entorno esclavista, mientras en secreto ayudan a jóvenes sometidos a huir de sus dueños con la ayuda de su porteador Isham Worthy, interpretado por el veterano Ben Vereen, del que todavía recordamos su trabajo en películas como Empieza el espectáculo (Bob Fosse, 1979). En el largo episodio Nothin' like the Fourth of july (T1E1), que dura casi una hora y veinte minutos, se presenta a otras protagonistas, como la joven sirvienta Mary Jean (Amethyst Davis), una joven que regresa de Liberia tratando de llegar a The Gray House, que al parecer está inspirada en algunas crónicas reales, y la prostituta Clara Parish (Hannah James), que afrontará la llegada de la guerra con un espíritu más pragmático. En la red de espionaje que se vuelve más activa conforme se acerca la guerra civil, también tiene una especial importancia una figura misteriosa a la que llaman The Shadow Man que sirve como enlace para la familia Van Lew, ocultando su rostro. Alrededor de esta trama principal se crea un entorno de personajes y subtramas que no siempre resultan interesantes, y a veces da la sensación de que podrían haberse eliminado para desatascar el desarrollo de la historia. Lo que no se le puede negar a un guión en el que se apunta la colaboración del aclamado guionista John Sayles sin que se detecte realmente cuál ha sido su aportación, es su ambiciosa mirada, que introduce en el episodio First blood (T1E3) acontecimientos relevantes como la batalla de Bull Run (1861), en una imagen curiosa con miembros de la alta sociedad y periodistas observando el combate como espectadores desde una colina o la batalla de Roanoke Island (1862) en el episodio Alien enemies (T1E6), así como personajes secundarios como John Wilkes Booth (Charles Craddock), el asesino de Abraham Lincoln (Don Mullen), en Treason ends on the gallows (T1E5), pero sin referencia directa al magnicidio. 

Hay que acercarse a una serie que se proclama como inspirada en hechos reales, aunque cuenta en los créditos con consultores históricos, con cierta credulidad frente a la fidelidad a los acontecimientos que describe, pero es cierto que durante la guerra civil se desarrolló en Richmond un entramado de colaboradores con el bando abolicionista, especialmente cuando Jefferson Davis estableció la ciudad como capital de los Estados Confederados de América, después de la victoria en Bull Run. The Gray House refleja acertadamente las distintas formas con las que la proclamación del estado secesionista afectó a unos y a otros: "No importa lo bien que me traten las señoras Van Lew, este mundo les pertenece a ellas, no a nosotros. No habrá un lugar para nosotros mientras no seamos quienes nos rebelemos", dice Mary Jean, ahuyentando en cierta manera la posibilidad de que la historia sea percibida como otro relato de salvadora blanca de esclavos negros. La serie tiene más problemas para hacer creíbles algunas subtramas de ficción, como la intermitente relación entre Elizabeth, que no oculta su pensamiento abolicionista, y su pretendiente Hamton Arsenault (Colin Morgan), un caballero de Luisiana que termina como oficial en las tropas confederadas, mientras utiliza el trazo grueso para representar a los antagonistas esclavistas, especialmente el agente de la ley Stokely Reeves (Paul Anderson) y el cazador de esclavos Bully Lumpkin (Robert Knepper), dos personajes tan perversos que parecen caricaturas. Hay un intento de ofrecer tantas perspectivas que la historia principal se resiente y se desequilibra, mientras a veces la representación de la atmósfera bélica parece demasiado estereotipada, pero no se puede negar que Roland Joffé aporta su oficio en la dirección, incluso cuando resulte algo inflada por el uso de panorámicas y grúas que tratan de aportar cierto carácter épico a las imágenes. Y a pesar de que en algunos momentos las calles de Richmond tengan poca credibilidad, el diseño de producción consigue que Rumanía parezca Virginia y algunos paisajes exteriores adquieren un aliento bucólico, como en los primeros momentos en los que Elizabeth y Hamton todavía mantienen un ligero acercamiento romántico antes de que la guerra les separe. Sin embargo, The Gray House no resulta especialmente deslumbrante en cuanto a la representación de la guerra y la alta sociedad, pero el diseño de producción funciona con solvencia. Lo que más sorprende es que, a pesar de estar rodeada de tantos nombres destacados, la sensación que transmite es de absoluta medianía, sobre todo cuando se va acercando a una resolución que pretende reflejar el caos del final de la guerra. Como en la banda sonora, en la que se vuelven a reunir los estupendos compositores Bruce Broughton y John Debney tras colaborar juntos en Texas rising, pero sin que destaque demasiado un trabajo musical que resulta solamente funcional. Incluso se incluye en los créditos finales una canción compuesta por Diane Warren, la eterna nominada al Oscar, también este año por el documental sobre su trayectoria profesional Diane Warren: Relentless (Bess Kargman, 2024). También se ha hablado mucho estos días de los acentos sureños exagerados, especialmente en el caso de Mary Louise Parker y otros actores principales, y ciertamente a veces suenan extraños. Aunque trate de reconocer la labor de las heroínas, anónimas o no, en la lucha contra la esclavitud en medio de una guerra en la que el Sur se jugaba su principal soporte económico basado en la opresión, la profusión de personajes y tramas en The Gray House acaba absorbiendo el protagonismo de los personajes principales. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Gomora se puede ver en Prime Video.
Los gritos del silencio se puede ver en Movistar Plus+.
Lo que el viento se llevó se puede ver en Filmin, HBO Max y Movistar Plus+.