16 septiembre, 2026

Festival de la Fiction '26: Parte 1 - La humanidad

Como cada año, la localidad de La Rochelle acoge el encuentro más importante de la ficción televisiva en lengua francesa, tanto a nivel nacional como internacional, con producciones que provienen de países que tienen el francés como idioma oficial o co-oficial. El Festival de la Fiction se creó en 1999 en la localidad de Saint-Tropez, donde se celebró hasta 2006, pasando desde 2007 a tener como sede principal La Rochelle, y se ha convertido en la cita imprescindible para conocer las producciones de lengua francesa más destacadas de la temporada, donde los principales canales de televisión presentan un avance de sus próximos estrenos, se celebran encuentros profesionales y se ofrece un panorama de otros países como Canadá, Suiza, Bélgica y países africanos de lengua francesa. De manera que la programación presenta este año 45 proyecciones de series inéditas o que han pasado por festivales como Séries Mania para componer una amplia perspectiva del audiovisual francés. Desde hace dos años, hemos incorporado al Festival de la Fiction a nuestro recorrido por los festivales internacionales de series más destacados del mundo, como Séries Mania, Canneseries o Montecarlo, al margen de los que se celebran en España, y a lo largo de las próximas crónicas ofreceremos una selección de la programación de este relevante encuentro. 

© Alessandro Clemenza / Warner Bros. Discovery 

Paolo

Francia 2026 | HBO Max, 7x52' | Episodios 1-2 | Inauguración | ★★★

Creada por Sébastien Marnier sobre su novela

Dirigida por Sébastien Marnier

Séries Mania '26: Competición Internacional


La inauguración del Festival de la Fiction tuvo lugar en la tarde de ayer con la proyección de los primeros episodios de una de las producciones francesas más ambiciosas de HBO Max, estructurada como un thriller en torno a una obsesión que provoca incomodidad en el espectador. Paolo (HBO Max, 2026) es una historia creada y dirigida por Sébastien Marnier (1977, Francia), que ha explorado en sus tres largometrajes esta incomodidad, tanto en entornos educativos como en La última lección (2018) o familiares como en El origen del mal (2022). Ahora aborda su primera serie como creador y director, aunque ha dirigido algunos episodios de Los reyes de la casa (Disney+, 2024), y en su paso por la competición internacional de Séries Mania tuvo una excelente acogida por parte de la crítica francesa. Se trata de una historia de obsesión que podría recordar al protagonista de la novela de Patricia Highsmith El talento de Mr. Ripley (1955, Ed. Anagrama), pero también con el síndrome del impostor que reflejaba la miniserie basada en hechos reales La confidente (HBO Max, 2024). El protagonista es Paolo da Costa (Jérôme Niel), un hombre que tiene una vida sin demasiadas complicaciones, en cierto modo aburrida trabajando en una empresa de mudanzas, hasta que descubre que uno de los candidatos para las próximas elecciones municipales en la ciudad de Rossion, es Téophane Tolbiac (Yoann Gasiorowski), un antiguo compañero del instituto. Cautivado por la carrera exitosa de un supuesto amigo que ni siquiera se acuerda de él, Paolo se obsesiona con la idea de compartir ese momento, y se incorpora como voluntario en la campaña electoral de Téophane, provocando una conmoción en su propia vida pero también en la carrera política del aspirante a alcalde. Paolo tiene un encuentro bastante turbulento con Yves Toudic (Philippe Katerine), el chófer alcohólico del coche oficial de Téophane, al que no aprecia especialmente: "Antes de dedicarse a la política era un simple escritor que trataba de conseguir un bestseller. Su primer libro funcionó bien y ganó algunos premios, pero el segundo lo destrozaron, un ladrillo de 600 páginas. Pretende tener un matrimonio perfecto pero en realidad es un maricón". El encuentro marca un punto de inflexión en el perfil psicológico de Paolo, quien decide participar activamente en la campaña electoral de Téophane, aunque conforme se implica más, también comienza a traspasar los límites de sus atribuciones. La serie de siete episodios tiene un tono de película de terror, aunque se trate de un drama salpicado de elementos de thriller, y a esto contribuye especialmente la música de PYRIT, nombre artístico del compositor Thomas Kuratli, cuya banda sonora crea una atmósfera inquietante alrededor del personaje principal y sus decisiones imprevisibles, que remite directamente a las sonoridades del giallo. De hecho hay varias referencias directas a películas de terror gore que suele ver Jean Baptiste (Salif Cissé), el hermano de Winnie (Guslagie Malanda), la novia de Paolo. La historia está inspirada en la novela Mimi (2011), escrita por el propio Sébastien Marnier, pero el propio director describe la referencia del libro como un impulso que mantuvo durante muchos años para trasladar la historia al formato audiovisual, pero no como una adaptación. El guión escrito por el propio Sébastien Marnier en colaboración con Juliette Soubrier, traslada la acción a una pequeña localidad ficticia que se inspira en la ciudad de Épernay, en el corazón de la región Champaña-Ardenas. 

En la construcción de la fascinación que siente Paolo por la vida de Téophane se reconocen referencias a la película Reencarnación (Jonathan Glazer, 2004), que Sébastien Marnier tenía en mente durante algunas escenas, pero esta confrontación de clases sociales a través de los mecanismos de una cierta seducción también puede recordar a títulos como Teorema (Pier Paolo Pasolini, 1968), en el que una familia burguesa es seducida por un joven misterioso. De hecho, conforme se desarrolla la historia, el formato de serie permite introducir otros elementos que se encuentran alrededor de los dos protagonistas masculinos, especialmente sus entornos familiares. Y una de las virtudes de Paolo es conseguir que en ellos también se encuentren personajes que están dotados de cierta dualidad, especialmente la esposa de Téophane, Géraldine (Magalie Lépine Blondeau), que en realidad es la auténtica organizadora de toda la campaña electoral de su marido, la mente maestra en la sombra. Aunque esta serie no tiene como tema principal el mundo de la política, el contexto de una campaña electoral municipal, que es mucho más cercana, con visitas puerta a puerta y reparto de propaganda electoral en la calle, ofrece una interesante reflexión sobre la conexión entre los políticos y los ciudadanos, que requiere también una capacidad de seducción personal que, en el caso de Téophane, incluso parece estar por encima de sus propias propuestas de gobierno. Pero es el personaje de Paolo, dentro de su mente algo desquiciada, el que de alguna forma deconstruye la imagen del político que ha creado Géraldine alrededor de su marido, para conectarle con la realidad, en una escena determinante en la que invita a Téophane al "mejor restaurante de la región", que no es otra cosa que el local de kebabs de su amigo Sofiane (Ramzi Karmaoui). Cuando Téophane le pregunta si va a votar por él, Sofiane responde: "¿Estás de parte de los ricos o de parte de los pobres?". El elemento que distorsiona una historia que mantiene bien el equilibrio entre el thriller y el retrato psicológico de obsesión está en no desvelar las verdaderas intenciones de sus personajes: no está claro si la fascinación de Paolo es real o busca un objetivo concreto, pero también desconocemos cómo Téophane ha conseguido tener una carrera tan exitosa cuando realmente no es una mente brillante. 

© François Lefebvre / France Télévisions / Quad Drama 

Ça va bien se passer

Francia, Bélgica 2026 | France tv/RTBF, 94' | Competición Unidades Comedia | ★★★

Escrita por Jeanne Le Guillou, Bruno Dega

Dirigida por Slimane-Baptiste Berhoun


Hay un tema recurrente en las producciones que France Télévisions presenta en esta edición del Festival de la Fiction, especialmente en sus tv movies, que forman parte de las competiciones que se denominan Unitaires (Unidades). Se trata del entorno y la resonancia de las decisiones que se toman en los Servicios Sociales públicos, especialmente en relación con la adopción de niños, que está muy presente en otra de las películas presentadas, Notre fils (Elsa Blayau, 2026), que aborda un caso real de adopción por una pareja homosexual, y también en Les témoins (Noémie Lefort, 2026), en la que un ultimátum de una funcionaria provoca que el protagonista tome una decisión impulsiva. Esas serán historias que comentaremos en otras crónicas, pero en el caso de Ça va bien se passer (Todo va estar bien) (Slimane-Baptiste Berhoun, 2026), tres trabajadores de los Servicios Sociales de Marsella se convierten en los principales protagonistas, mientras tratan de compaginar sus propias vidas con el trabajo, al mismo tiempo que deben tomar decisiones importantes sobre las vidas de otros. Julien Fleury (Mathieu Madenian) es un trabajador de una sucursal del Centro Intercomunal de Acción Social en la ciudad de Marsella que se está ocupando de un caso de adopción por parte de una pareja que puede proporcionar la suficiente estabilidad al niño, hasta que descubre que en realidad están separados desde hace meses y fingen una vida matrimonial solo cuando tienen las reuniones con los servicios sociales, porque ella está decidida a seguir con el proceso de adopción para evitar tener que comenzar de nuevo todos los trámites como madre soltera, volviendo a formar parte de una lista de espera que tarda al menos cinco años en resolverse. Julien es una persona tan entregada a ayudar a los demás que en su propia familia tiene cierta dependencia hacia su madre Bulle Fleury (Ariane Ascaride), lo que dificulta el comienzo de una relación sentimental con Rosalie Leval (Ariane Mourier), con la que las citas siempre son interrumpidas por una necesidad de su madre o una urgencia del trabajo. Incluso la interrumpe para acudir en apoyo de su amiga Amara Sacko (Léonie Simaga), otra de las trabajadoras sociales, cuando se enfrenta a sus propios problemas, sobre todo el secreto de su matrimonio con Adéle (Scarlett Bernard-Cabrera), ocultando a su padre Elies (Bass Dhem) que es lesbiana, aunque eso conlleve también esconder la existencia de su nieto. En el trabajo, Amara también tiene un caso difícil cuando Djibril Embolo (Abdramane Diakité), un padre soltero, es acusado por uno de sus vecinos de maltratar a su hijo Aliou (Cizia Rozemblad-Ortega), lo que podría quitarle la custodia. Mientras que el nuevo trabajador social Basile Josso (Clément Debœur), un mínimo refuerzo para la sobrecargada oficina, es un joven recién graduado que sufre tanta ansiedad que se pone enfermo en momentos de tensión. Pero se trata de un personaje poco desarrollado, que se enfrenta al caso de la ayuda solicitada por una joven discapacitada, del que sin embargo no conocemos tantos detalles sobre su vida privada como en el caso de Julien y Amara.  

Hay ciertos desequilibrios de ritmo en una historia que habla de personas fundamentalmente buenas y positivas pero que se enfrentan a decisiones difíciles tanto en sus vidas personales como en su labor profesional. Ça va bien se passer es un título que invita al optimismo, lo que describe la manera en que estos trabajadores se enfrentan a una función pública que incide directamente en el futuro de las vidas de los afectados: padres que pueden perder la custodia de sus hijos, madres que desean adoptar o personas que requieren una ayuda social. Pero lo hacen, al contrario de la imagen que suelen presentar muchos dramas, desde una mirada humana, adoptando una perspectiva parecida a la que podemos ver en la serie Perni (Netflix, 2021-2024), lo que también les lleva a enfrentarse al sistema por no seguir los protocolos, a veces deshumanizados, que rigen determinados procesos. Escrita por Jeanne Le Guillou y Bruno Dega, creadores de miniseries como Á l'intérieur (France tv, 2018) o el drama Visions (TF1, 2022), se ha comentado que este telefilm se había planteado como el episodio piloto de una serie, y de hecho transmite esa sensación, sobre todo por un desenlace que deja a los personajes todavía envueltos en sus problemas personales, que parece no terminar de concluir sus historias, dejando la posibilidad de que se puedan continuar. Su principal fortaleza está en un reparto de destacados actores como Mathieu Madenian, que tiene su primer papel como principal protagonista después de una larga carrera en cine y teatro, o Léonie Simaga, a la que hemos visto en Máquina (Sundance TV, 2024) y también podemos ver durante esta edición del Festival de la Fiction en la serie policíaca suiza Uniformes (RTS, 2026-). Pero, sobre todo, con la aparición de la veterana Ariane Ascaride, actriz y esposa del director Robert Guédiguian, con el que ha trabajado habitualmente, como en su próxima película Une femme aujourd'hui (Robert Guédiguian, 2026), aunque en esta ocasión parece algo desaprovechada en su aparición como una madre absorbente del protagonista. Ça va bien se passer es una historia que habla sobre la humanidad necesaria para abordar temas sociales, lo suficientemente amable como para conectar con el espectador, gracias a un trabajo sutil pero no invisible del director Slimane Baptiste Berhoun, que anteriormente había dirigido el irregular thriller Surface (France tv, 2025), aunque quizás le falta algo de profundidad para terminar siendo más trascendente. 

Eldorado

Francia, Bélgica 2026 | Arte, 6x52' | Temporada completa| Proyección Especial |  

Creada por Tarek Haoudy, Nacim Mehtar

Dirigida por Louis Farge

Séries Mania '26: Mejor Actor Competición Francesa (Karim Leklou)


En esta época marcada por los precios del petróleo provocados por la extensión hacia otros países de la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, ha adquirido cierta actualidad esta miniserie que coproducen el canal francés Arte y la cadena pública belga RTBF, en torno a una de las estafas menos conocidas que se produjeron en Francia en los años setenta, y que hasta 1983 no fue desvelada por el semanario satírico Le Canard Enchaîné en un impactante reportaje. El engaño se produjo después de la crisis del petróleo de 1973 que sucedió al liberalismo de las políticas del presidente Giscard d'Estaing, cuando la empresa francesa líder en la extracción de petróleo Elf Aquitaine fue engañada por un aristócrata belga y un ingeniero italiano, haciéndoles creer que habían inventado un dispositivo que era capaz de detectar la existencia de petróleo antes de realizar cualquier perforación, funcionando como una especie de escáner del terreno. La mentira fue descubierta poco después, pero la empresa ya había realizado grandes inversiones en los testeos del dispositivo, y la estafa fue ocultada en nombre de la seguridad nacional, con la implicación de François Mitterrand. El protagonista de la historia es Léo Sarda (Karim Leklou), un ejecutivo ambicioso que en 1976 trabaja en la empresa Elf, pero que solo ha llegado a su posición porque está casado con Simone de Lestrade (Nicole Colchat), la hija del director ejecutivo de la compañía, Georges de Lestrade (Patrick Chesnais). Desesperado por encontrar un proyecto que le sitúe en una posición más privilegiada frente al directivo que le ha confesado que "hubiera deseado que nunca conocieras a mi hija", Léo encuentra la posibilidad de demostrar su capacidad visionaria apoyando un proyecto que parece tan arriesgado como podría ser decisivo para el futuro de la empresa. El aristócrata belga Arnaud de Toledo (Jérémie Renier), una versión ficticia del personaje real, el noble Arnaud de Villegas, y el falso genio inventor italiano Florindo Bonamici (Laurent Capelluto), proponen una reunión en las instalaciones de Elf para presentar su detector de petróleo y buscar financiación para su desarrollo. El ejecutivo Léo Sarda, convencido o auto-convencido de la eficacia de esta tecnología, dirigirá el proyecto junto a la ingeniera Emma Zenatti (Marie Colomb), adoptando una fe ciega como reflejo de la esperanza del reconocimiento personal, pero también del desarrollo industrial que les permita dejar atrás definitivamente la crisis económica. Eldorado (Arte/RTBF, 2026) es por tanto una serie en torno a la creencia que impulsa a los personajes principales, la necesidad de tener fe como una herramienta para alimentar el anhelo, desoyendo las señales de alarma que se producen a su alrededor. En este sentido, la serie conecta con las falsas empresas tecnológicas y las estafas económicas que se han producido en las últimas décadas, motivadas en buena medida por el mal funcionamiento de los protocolos de seguridad, más que por la capacidad de los estafadores para engañar a sus inversores. 

Producida con una textura cinematográfica, formato de pantalla panorámica y una fotografía ocre que recrea los tonos de una película de los años setenta, Eldorado se toma libertades desde el punto de vista de la puesta en escena, igual que los creadores se han tomado libertades en el guión porque todavía existen muchas incógnitas sobre cómo se produjo esta estafa. Esta miniserie está dirigida por Louis Farge, que ha realizado thrillers como Follow (Calle 13, 2023), pero sobre todo ya abordó esta idea de las narrativas construidas como si fueran reales en la recreación del reality show Loft story en la primera temporada de la serie antológica Culte (Prime, 2024-). Tratándose de una de las producciones más ambiciosas del canal Arte, que sale de su terreno principal en Europa para afrontar un rodaje que tuvo lugar en Costa de Marfil, Eldorado cuenta con la producción de Alex Berger, productor de series como Oficina de infiltrados (SkyShowtime, 2015-2020) o La Maison (Apple tv, 2024), y tiene previsto su estreno en noviembre, tras haber conseguido el premio al Mejor Actor para Karim Leklou, que está excelente en un personaje que mezcla ambición y patetismo. Una de las características más atractivas de esta producción es cómo consigue navegar por diferentes géneros: comienza como si fuera un thriller empresarial en los pasillos de Elf, pero al mismo tiempo es una historia de aventuras que se desarrolla en desiertos y selvas, y también adopta el carácter de un drama familiar, especialmente alrededor de Arnaud de Toledo y su esposa Iris (Clémentine Fargeas-Sichler). El director cuenta que la relación entre el noble belga y el inventor italiano la construyó como si se tratara de una relación amorosa, aunque no hay nada romántico ni sexual entre ellos. El sueño de compartir una utopía y alcanzar la posibilidad de una tecnología que consiga realmente detectar petróleo se convierte en una decepción cuando se revela la verdadera naturaleza de su relación personal. Y consigue adoptar un tono de drama psicológico a través de una cámara que atrapa a los personajes dentro de su propia negación de la realidad. Hay un toque aventurero en el Episodio 3 (T1E3), en el que un equipo de la empresa junto a los dos emprendedores realizan un trabajo de exploración en la selva de Ogooué-Maritime, en Gabón, que se convierte en una especie de Fitzcarraldo para sus protagonistas. Pero Eldorado es sobre todo una historia sobre la necesidad de agarrarse a la esperanza de la fe, aunque se sostenga en preceptos falsos: "Hoy en día, a nadie le importa la verdad; lo que importa es contar la historia correcta", dice uno de los personajes.  

Protocole Dava

Francia 2026 | Canal+, 26x3' | Competición Francesa -20' |  

Creada por Sacha Behar, Augustin Shackelpopoulos 

Dirigida por Sylvain Fusse


Conocidos en los circuitos del humor, los comediantes Sacha Béhar (1990, Francia) y Augustin Shackelpopoulos (1987, Francia) se han hecho populares desde hace más de diez años parodiando el estado de los medios de comunicación, a través del dúo que formaron en 2015, adoptando el nombre de DAVA, acrónimo de Divertissement Ad Vitam Aeternam (Diversión para la eternidad), también el nombre del canal de YouTube en el que primero publicaron fragmentos de sus actuaciones y más tarde crearon sketches cómicos. El éxito del canal les llevó a trasladarlo a los escenarios con espectáculos que se renuevan cada año y que tienen una gran popularidad. La principal característica de sus fragmentos de humor es la independencia que les permite grabar ellos mismos parodiando programas de radio o video podcast, alejados de los medios tradicionales porque éstos son los objetivos de sus burlas, algunas bastante incisivas sobre el tratamiento de temas morbosos. Su primera incursión en un medio tradicional lo hacen a través del programa Protocole DAVA (Canal+, 2026), una recopilación de 26 sketches de entre 1 y 4 minutos de duración en los que trasladan su sentido del humor absurdo en torno a cómo se procesa la comunicación a través de los medios. Los escenarios vuelven a ser recreaciones de programas de radio, tanto musicales como Classic FM o platós de informativos como Hexagonews. A través de sus presentadores paródicos, conforman un espejo sobre cómo la comunicación se ha ido deformando para convertirse en otra cosa, con la irrupción de podcasters tendenciosos, la representación de profesionales que se dejan llevar por sus propias obsesiones o la incorporación de invitados poco acertados en debates y entrevistas. A lo largo de los veintiséis episodios se abordan algunas realidades que tienen que ver con la política o la sociedad francesas, por lo que pueden resultar menos efectivas para espectadores internacionales. Hay una cierta valentía en algunos de estos sketches, como un programa informativo en el que un presentador es impertinente con su invitado por considerarlo demasiado antifrancés, que parece hacer referencia al canal CNews, perteneciente al grupo Canal+, del que es propietario el empresario Vincent Bolloré, controvertido por su ideología de extrema derecha. Hay un cambio importante respecto a sus emisiones en YouTube, porque por primera vez los dos comediantes cuentan con invitados y colaboradores como Éric Judor, Pauline Clément, Thomas VDB o Marc Fraize, interpretando a un ingeniero agrícola que es entrevistado por el presentador de un podcast cuyas preguntas siempre derivan hacia temas sexuales, uno de los personajes que se repiten en varios episodios. Esta fórmula de repetición de personajes y de escenarios, como un estudio de radio o un plató de televisión, permite un cierto desarrollo de las tramas humorísticas. Francia tiene una especial tradición en este tipo de programas de humor, porque Protocole DAVA, aunque esté estructurada bajo la tendencia actual de microserie dividida en episodios, en realidad no deja de ser un programa de sketches de 50 minutos de duración al estilo de los de José Mota. 

Lo que establece una diferenciación interesante en este formato es que en vez de imitar los programas de stand-up comedy norteamericanos que han venido imponiendo las plataformas de streaming, especialmente Netflix, mantiene la tradición del tipo de programas de humor formados por sketches que es más europea. Sus dos protagonistas incorporan a personajes que están claramente marcados, con Sacha Béhar encarnando su propia versión del payaso blanco, el personaje serio que ofrece orden y autoridad, tan exagerada que resulta cómica, en contraposición con Augustin Shackelpopoulos, más centrado en la imitación de los modismos de presentadores e informadores en las que se pueden reconocer a locutores de radio como Guillaume Pley o periodistas deportivos de ultraderecha como Pascal Praud. Los temas también son recurrentes, como varios episodios dedicados al fútbol: el entrenador del equipo nacional francés que solo describe el rendimiento de sus jugadores a través de sus signos ascendentes del horóscopo o un debate televisivo en el programa Pes croises para discernir qué equipo ganará el Mundial de Fútbol en el que todos están de acuerdo y en desacuerdo al mismo tiempo (la serie se estrenó en Francia en el mes de marzo). En Crash aérien (T1E13), el consultor aeronáutico Héctor Vélize de Rumbert (Augustin Shackelpopoulos) analiza en un informativo diferentes accidentes de aviación con conclusiones radicales: "La culpa es del piloto de mierda", o describe el funcionamiento de un avión bombero para incendios en Le Canadair (T1E5). El tratamiento sensacionalista está descrito en los episodios en los que se entrevista a una seguidora de asesinos en serie que conoce a varios de ellos, o en la entrevista a un hombre sometido a castración química que apenas se entiende porque casi todas sus palabras son censuradas. La comedia resulta más efectiva algunas veces cuando se sale de los medios tradicionales para quedarse en la periferia, como Autoroute TV (T1E26), un canal local dedicado exclusivamente a la información del tráfico, ofreciendo información puntual sobre los accidentes, una parodia de programas que existen en la realidad, especialmente en el formato radiofónico, como Radio VINCI Autoroutes. Al contrario de lo que podría parecer, la fórmula de Protocole DAVA que consiste en difuminar los límites entre la parodia y el objeto parodiado, funciona en un formato tradicional de televisión, en la que habitualmente se mantienen separados estos elementos. Pero el dúo cómico toma la decisión acertada de no hacer televisión, sino utilizarla para desmontar su lenguaje y desvelar sus absurdas herramientas de comunicación. 

Respire fort

Francia 2025 | Webserie, 6x2' | Temporada completa| Competición Francesa -20' |  

Creada por Arthur Fanget

Dirigida por Arthur Fanget

Die Seriale '26: Mejor Serie, Mejor Idea

Séries Mania '26: Mejor Concepto original


Una de las producciones con mayor proyección internacional en festivales como Die Seriale o Cinema Jove, donde ha recibido varios premios, es la comedia dramática de ciencia-ficción Respire fort (2025), creada y dirigida por el director de fotografía Arthur Fanget, quien propone una original historia que se desarrolla en un futuro cercano, el año 2054, con dos personajes que comparten una conexión emocional. Jacques (Dominique Bettenfeld) es un contable minucioso que vive envuelto en una profunda tristeza después de que se produjera un acontecimiento dramático relacionado con su pareja Tom (Franck Georgeon). Cuando está en su apartamento a punto de suicidarse pegándose un tiro en la sien, escucha ruidos molestos en el piso de arriba, y decide subir para protestar a su vecina Ellie (Julia Taraquois), pero lo que se encuentra es una situación especialmente difícil. No es un espoiler, porque aparece en la sinopsis de la serie, revelar que Jacques es lo que se denomina un "temporal", una persona que ha desarrollado una capacidad para retroceder varios segundos en el tiempo, pero se trata de un poder que no puede controlar, y por tanto cada vez que se suicida vuelve al momento antes de disparar la pistola. Sin embargo, en este mundo futurista, los seres humanos que han desarrollado diferentes tipos de poderes, también tienen una contrapartida, y la de Jacques es que, una vez regresa en el tiempo, pierde la memoria de los acontecimientos posteriores. Así que Jacques se encuentra metido en un bucle temporal en el que siempre tiene la idea de suicidarse, pero nunca lo consigue. Ellie, por el contrario, es una joven alegre que vive en un apartamento colorista, un poco almodovariano, y que tiene una relación con Marc (Loïc Yavorsky), del que está tan profundamente enamorada que le perdona el maltrato físico que ejerce sobre ella. Ellie también ha desarrollado un poder, pero solo puede utilizarlo cuando se encuentra en una situación relajada, algo que en compañía del maltratador Marc no es fácil. Pero el encuentro entre Jacques y Ellie les obliga a los dos a cambiar su forma de enfrentarse a sus problemas personales, ya sea la memoria de una tragedia o la realidad de la violencia física. El encuentro se ha producido en otras ocasiones, pero Jacques no se acuerda de ellos, aunque en esta ocasión hay una importante diferencia: "Es la primera vez que me prestas atención", dice Ellie. 

Con una excelente puesta en escena, el director y creador de la serie, Arthur Fanget (1988, Francia) demuestra su experiencia como director de fotografía en publicidad y cortometrajes, creando una atmósfera casi onírica en ese apartamento colorista de Ellie, que contrasta con la triste habitación de Jacques, en el que utiliza con inteligencia recursos como los lens flares, destellos de luz que se reflejan en la cámara, y que provienen del exterior a través de las ventanas semicerradas, casi como si remitiera a la prisión en la que se encuentran los personajes de La leyenda del indomable (Stuart Rosenberg, 1967), la primera que utilizó este recurso con una finalidad dramática. En cierta medida, Jacques y Ellie también se encuentran prisioneros dentro de sus propias dinámicas personales, el primero recordando constantemente el accidente sufrido por su pareja, y la segunda metida obsesivamente en una relación tóxica con un maltratador. Para una historia que dura menos de 15 minutos en total, Respire fort tiene todos los ingredientes de una reflexión poderosa sobre la memoria y sobre los círculos viciosos en los que se pueden encontrar algunas personas, tratando temas actuales que remiten a las problemáticas de nuestra sociedad, pero trasladándolos a un futuro en el que desarrollar poderes no siempre ofrece una solución a los problemas, sino que en cierta manera puede llegar a hacerlos más profundos. Es una historia sencilla, que podría malinterpretarse como un cortometraje dividido en partes, pero que por el contrario tiene una estructura episódica muy bien elaborada, que introduce cliffhangers al final de cada pequeña trama de dos minutos, y que ofrece una conclusión tan lógica como conmovedora. La serie surgió como un proyecto para la edición de 2025 del Nikon Film Festival, una propuesta nacida en 2009 que se celebra online, pero con una gala de clausura en el cine Grand Rex de París. Cada edición cuenta con un tema sobre el que deben girar cortometrajes de 2 minutos 20 segundos de duración o series cuyos episodios también duren dos minutos. El tema de 2025 fue "Un superpoder" y ahí es donde encajó esta sorprendente y espléndida miniserie que ha conseguido tener una trayectoria mucho más amplia. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

El origen del mal se puede ver en Filmin.
La leyenda del indomable se puede ver en Movistar Plus. 

14 septiembre, 2026

Venecia '26 - Parte 3: Generaciones

El mundo del cine tiene una doble cara respecto a temas controvertidos que es una mezcla entre hipocresía y equilibrio, sobre todo cuando se trata de cuestiones políticas. Es evidente que una Mostra de Venecia en la que no han destacado grandes títulos se transformó en un eco político sobre el genocidio de Gaza con la presentación de Naza (Yuval Abraham, Rachel Szor, 2026), el documental israelí programado a última hora y presentado en los últimos días, modificando totalmente el sentido de un festival que acogía el relato de urgencia sobre un exterminio premeditado. Pero esto no quiere decir que la película lo tenga fácil para introducirse, sobre todo, en el mercado norteamericano donde se podrá ver por primera vez en el Festival de Nueva York. La anterior película de sus directores, No other land (Yuval Abraham, Basel Adra, Hamdan Ballal, Rachel Szor, 2024) ni siquiera logró un distribuidor norteamericano después de ganar el Oscar, y acabó siendo estrenada de forma independiente. Y muchos vaticinan que Naza correrá la misma suerte, entre el reconocimiento y la negación. Esta doble cara también se ha visto en las crónicas de Venecia, que han destacado este documental como una película necesaria pero apenas han mencionados dos películas dirigidas por palestinos que también han formado parte de la programación: Citizen Osama (Ahmed Hassouna, 2026), que retrata a un fotógrafo que intenta compaginar sus roles de padre y periodista mientras documenta la realidad de la guerra en Gaza; y Conversation With the Sea (Muayad Alayan, 2026), sobre un palestino de 60 años que se ve envuelto en una intrincada red de burocracia israelí. Y tampoco se ha hablado mucho del nacimiento de la Academia de Cine de Gaza, que tiene como objetivo establecer un espacio sostenible para la educación, la formación y la producción cinematográfica, promovida por directoras como Kaouther Ben Hania (La voz de Hind), Annemarie Jacir (Palestina 36) y Mai Masri (3000 nights).

En cuanto a los premios en secciones paralelas, cuatro de las películas que hemos comentado han acaparado buena parte de ellos: Un détour par Diane (Ann Sirot, Raphaël Balboni, 2026) ha logrado el de Mejor Película en la sección Orizzonti; La maison du vent (Auguste Bernard Kouemo Yanghu, 2026), el premio Luigi De Laurentiis a la Mejor Ópera Prima y el Premio Especial del Jurado de Orizzonti; I figli della Scimmia (Tommaso Landucci, 2026), los premios a Mejor Guión y Mejor Actor (Riccardo Scamarcio); y Balcanica (Nicola Sorcinelli, 2026), el Premio del Público. En nuestra última crónica hablamos de relaciones intergeneracionales a través de otros títulos que se han visto en el Festival de Venecia. 

Un peu avant minuit

Nicolas Pariser 

Francia 2026 | 107' | Competición Oficial |

Toronto '26: TIFF Lightbox


El título original de esta película parece una alusión a la clásica Al anochecer (Juste avant la nuit) (Claude Chabrol, 1971), una muestra de cine negro que aborda temas como el feminicidio y el patriarcado, aunque el director Nicolas Pariser (1974, Francia), afirma que quizás se trata de una referencia más inconsciente que real, porque no estaba pensando en Chabrol cuando decidió el título Un peu avant minuit (One minute to midnight) (Nicolas Parisier, 2026). Pero en cierta manera esta cuarta incursión en el largometraje de este antiguo crítico habla también de cómo han cambiado las narrativas de las películas francesas desde la aparición del Movimiento #MeToo, cómo ha transformado a una generación de artistas y cineastas que se han visto obligados a cambiar sus perspectivas. "En aquel entonces, el feminismo no era tu punto fuerte, las mujeres eran carne fresca, era como la lluvia, tenías que protegerte", dice una de las amantes de su pasado a las que vuelve a visitar el protagonista Léo Saragossi (Melvil Poupaud), un periodista y crítico que ahora ejerce como profesor en la ciudad de Nancy. Tras la notificación de la muerte de un padre italiano al que nunca conoció para la lectura del testamento, viaja a París para reunirse con el notario pero su cita se pospone una semana, así que aprovecha el tiempo para volver a visitar a antiguas amantes, a su hija y a compañeros de trabajo de una revista que fundaron juntos, en medio de una ciudad que refleja las convulsiones políticas de la actualidad, con el presidente a punto de firmar una orden para declarar la ley marcial debido a las protestas sociales. Si bien en películas anteriores como El gran juego (2015) y Los consejos de Alice (2019) el director abordaba directamente cuestiones políticas, aquí aparece como un trasfondo que mantiene conscientemente difuso, explicándose solo como una forma de representar la desconexión que mantiene Léo, y por tanto una parte de su generación, con los acontecimientos sociales que se están produciendo. Esto se refleja con mayor rotundidad en sus conversaciones con su hija Emma (Clara Pacini), una activista que participa en las revueltas que se están produciendo en la ciudad, y Armelle (Anaïs Demoustier), una antigua becaria con la que tuvo una aventura en el pasado, ahora convertida en parlamentaria socialista, "la izquierda decepcionante", como la define ella misma. Un peu avant minuit está construida a través de largas conversaciones que se producen durante paseos por las calles de París, de manera que conecta con la relación que establecen cineastas como Jean Eustache y Sacha Guitry entre los diálogos y sus personajes, incorporando la posición de la cámara en función de esta relación. En la película los personajes están en constante movimiento, generalmente dando largos paseos por la ciudad que se muestran en planos secuencia, pero el propio protagonista parece anclado en su pasividad, igual que está varado en París debido a un retraso inesperado de su reunión prevista. El director ha sido alumno de Éric Rohmer y quizás por eso también hay alguna esencia de su cine, entre otras cosas por la elección del actor Melvin Poupaud, que ya protagonizó El gran juego interpretando a un escritor en crisis, y que fue el descubrimiento de Cuento de verano (Éric Rohmer, 1996).

Pero, a pesar de la aparente trascendentalidad de las conversaciones que giran en torno al pasado y al presente, la película cae muchas veces en una cierta banalidad y superficialidad, a través de reflexiones que adoptan el punto de vista masculino, representando a una generación que trata de entender dónde y cómo colocarse frente a las revelaciones de actitudes que eran consideradas normales. En su encuentro con François (Micha Lescot), un antiguo amigo que fundó una revista y que ahora dirige una serie de televisión que reproduce precisamente el trabajo en aquella publicación, ambos mencionan a Luc, acusado de violación por varias de las mujeres con las que se acostó en aquellos años, que parece una alusión directa a Thierry Lounas, el fundador de un importante grupo editorial francés que enfrenta actualmente cargos penales por violencia sexista y sexual, tras la denuncia de una docena de mujeres. Cuando François invita a Léo a una de las sesiones de grabación de la serie, ve a un actor representando a un personaje que parece él mismo, reflejando su incapacidad para escribir una novela que acabó desembocando en su dedicación a la enseñanza, lo que recuerda inmediatamente a La noche americana (François Truffaut, 1973). Afortunadamente, Un peu avant minuit no es una película sobre la redención, y de hecho son las propias mujeres las que le niegan a Léo la posibilidad de resignificar sus acciones del pasado: "Tus preguntas sobre tu propio comportamiento hacia las mujeres te pertenecen a ti. Tienes todo el derecho a planteártelas, pero no son nuestro problema. Nosotras tenemos nuestras propias historias y nuestras propias luchas. Al convertir tu ajuste de cuentas personal en el centro de la conversación, nos estás utilizando una vez más para volver a centrar la atención en ti mismo", le dice Tina (Golshifteh Farahani), otra de las relaciones amorosas del pasado con las que se reencuentra. Para los periodistas que formaban parte de la revista, las becarias eran sus musas, pero Léo descubre que para ellas, sus compañeros de trabajo eran denominados despectivamente como La Horda, y él era uno de ellos. El propio director interpreta a Gustave (Nicolas Parisier), un antiguo crítico de cine que se ha convertido en un judío ortodoxo algo desquiciado, lo que es una manera ingeniosa de adoptar una posición crítica con su propio protagonista, pero sin que el espectador pueda sentirse identificado con sus pensamientos. La película plantea una especie de final feliz que llega tarde, a partir del viaje que Léo hace a Italia para encontrarse con su hermanastra desconocida Giulia (Chiara Mastroianni). Pero no termina de ser una conclusión demasiado convincente, como si las reflexiones que ha ido desgranando a lo largo de la película adquirieran una intrascendencia de intelectualidad reprimida. Lo más sorprendente, a pesar de los reproches que escucha, es que las mujeres de su pasado decidan dedicar tanto tiempo a un tipo como Léo.

Until the day ends

Jelena Maksimović

Serbia, Bulgaria, Eslovenia, Montenegro, Alemania, Croacia 2026 | 90' | Orizzonti |


Hay también en esta película una mirada a las nuevas generaciones desde la perspectiva de las anteriores, reflejando un cierto distanciamiento que sin embargo quiere romper las fronteras entre el activismo y la pasividad. La propia directora Jelena Maksimović (1984, Serbia) comenta que descubrió a una joven estudiante en un taller de cine que ella impartía en 2021, que le hizo entender cómo se vería a sí misma si tuviera su edad en la actualidad. Esta estudiante acabaría siendo la protagonista de su primera historia de ficción tras haber dirigido documentales como Taurunum boy (Dusan Grubin, Jelena Maksimovic, 2018) y híbridos de docuficción y archivos históricos como Homelands (2020), pero sobre todo haber trabajado como montadora en numerosas películas. La protagonista es Lena (Lena Trifunović), una joven activista de izquierdas que participa en las protestas estudiantiles antigubernamentales que tuvieron lugar en Belgrado entre 2024 y 2025, denunciando la corrupción de las instituciones. Aunque ella misma en su familia tiene conflictos con su hermano Milan (Miodrag Dragičević) y su amigo Stefan (Andrija Krivokapić), de tendencia claramente ultraderechista, quienes se burlan de ese idealismo que tampoco se concreta en peticiones claras excepto hacer caer al gobierno. A pesar de sus diferencias ideológicas, Lena comparte un porro con Stefan antes de que se separen, dirigiéndose ella hacia la manifestación contra el gobierno, y él a la contramanifestación ultraderechista. Pero cuando Stefan lanza un adoquín que acaba dejando inconsciente a un policía, tiene que salir huyendo de Belgrado con la ayuda de Lena para evitar ser detenido, sin saber si el golpe ha acabado provocando la muerte del oficial. Hay una cierta intensidad en la primera parte de una película que se introdujo en manifestaciones reales de jóvenes estudiantes que se han mantenido hasta la actualidad, hasta el punto que la semana pasada finalmente el presidente serbio Aleksandar Vučić se ha visto forzado a disolver el parlamento y convocar elecciones anticipadas para el mes de octubre, después de dos años de protestas que comenzaron en 2024 cuando un muro en la estación de Novi Sad se derrumbó, provocando la muerte de dieciséis personas y dejando entrever las deficiencias estructurales debidas a la corrupción. Es interesante la decisión de la directora de establecer una relación de complicidad entre dos jóvenes que se encuentran en discursos contrapuestos desde el punto de vista ideológico, pero que en realidad comparten una incertidumbre sobre sus propias vidas, una manera de tratar de encontrar su sitio que no resulta excluyente por el hecho de encontrarse en posiciones contrapuestas. Con un estilo a veces descarnado y en otras ocasiones preciosista, Until the day ends (Jelena Maksimović, 2026) describe la tensión de las manifestaciones, no a través de planos elaborados de las protestas, sino mediante primeros planos de una mano cuando Stefan agarra el adoquín que acabará obligándole a huir. Pero tampoco consigue evitar algunos estereotipos, como mostrar a los manifestantes tomando drogas antes de acudir a las protestas, una representación demasiado tópica y superficial que no profundiza demasiado en el activismo y en sus ideales. 

Jelena Maksimović parece más interesada en construir una relación personal entre dos jóvenes a pesar de sus diferencias, lo que establece alejándose del tumulto de la ciudad para encontrarse en una casa de campo donde terminan escondidos. La fotografía de Paul Spengemann se recrea en los lens flares, los destellos de lentes que parecen evocar el cine de Terrence Malick, y se siente cómoda en cierto preciosismo en el tercer acto, cuando los jóvenes están en el campo, frente a la dureza de las imágenes en el primer acto en la ciudad, colocando obstáculos visuales delante de ellos y utilizando el fuera de campo para establecer una especie de encierro alrededor de los personajes, hasta que progresivamente se abre a composiciones contemplativas y más estáticas en la naturaleza. Pero Until the day ends nunca consigue del todo que la historia nos permita identificarnos con los protagonistas, en parte debido a esta decisión formal que a veces entorpece el verdadero sentido de la película, en torno a la juventud y el paso hacia la madurez a través de los actos de resistencia. La película se cierra con un largo plano secuencia que abandona en cierto modo el realismo de la historia para introducir una especie de alegoría sobre la esperanza, sobre un futuro que es posible construir entre todos, a pesar de las diferencias ideológicas. Es un mensaje interesante y optimista, pero envuelto en una cierta superficialidad formal que no consigue que acabe resultando lo suficientemente significativo como para resultar trascendente. 
  

El fin de los tiempos

Bibiana Rojas Gómez, Juan David Cárdenas Maldonado

Colombia 2026 | 80' | Settimana Internazionale della Critica |

Venecia '26: Mención Especial - Premio a la Mejor Contribución Técnica


Una de las propuestas más interesantes de la selección de la Semana Internacional de la Crítica está totalmente conectada con las recientes declaraciones que alertan sobre los peligros de la Inteligencia Artificial, cuya característica más inquietante es que provienen de las propias empresas que están desarrollando la IA. Pero en su reciente colaboración, los cineastas colombianos Juan David Cárdenas Maldonado y Bibiana Rojas Gómez, exploran precisamente las posibilidades de crear diferentes versiones de una misma historia a través de la IA generativa, destacando que, desde la perspectiva de los países periféricos, condenados a ocupar el lado oscuro del desarrollo y convertidos en mano de obra empobrecida, la IA revela sus facetas más sombrías. Mezcla entre una película "found footage" y un documental, El fin de los tiempos (
David Cárdenas Maldonado, Bibiana Rojas Gómez, 2026) utiliza imágenes de vídeo caseras grabadas por la tía del director, cuyo padre tenía doce hermanos y hermanas, para reconstruir una historia de ficción en torno a Salomé, una narradora sin rostro que busca comprender la tristeza de su madre a través de cinco décadas de grabaciones familiares. El material proviene de la familia de Cárdenas y de la casa de sus abuelos en Buga, una ciudad del Valle del Cauca colombiano. Las reuniones familiares se convierten en la construcción de una especie de multiverso en el que encontramos diferentes versiones de una misma historia que surge durante el fin de año de 1999, al comienzo de un nuevo milenio que estaba rodeado de premoniciones catastrofistas, pero también de una realidad que reflejaba la violencia política, la liberalización económica, el narcotráfico y la explotación colonial. La película provoca una sensación extraña cuando rebobina las imágenes hasta el comienzo después de cada nueva narración, en las que la depresión que sufre la madre de la narradora se refleja en diferentes versiones: la muerte del padre en un ataque terrorista que mató al presidente César Gaviria (un hecho ficticio, evidentemente), la violencia doméstica de un padre maltratador o, simplemente, las consecuencias de los vaticinios catastrofistas. Estas diferentes perspectivas reconstruyen la realidad imaginando realidades alternativas, pero siempre enfocándose en las consecuencias de la depresión como una respuesta social a las condiciones materiales, económicas y políticas actuales. Dicen los directores que este proyecto "pretende politizar la enfermedad mental". Al contrario de lo que suelen hacer los documentales de material encontrado o de grabaciones caseras, El fin de los tiempos no aspira a formular una verdad o analizar la realidad histórica de las imágenes, sino que practica una especie de anarquivismo audiovisual, el uso de los materiales de archivo de una forma manipulable que pretende utilizar la ficción para cuestionar la aparente autoridad del archivo histórico. 

Uno de los anteriores proyectos de los directores, el videoensayo El sonido de los grillos (David Cárdenas Maldonado, Bibiana Rojas Gómez, Julián David Gutiérrez, 2022), investigó la desaparición del abuelo de Cárdenas a través de registros de archivo y bases de datos digitales, y esta nueva película amplía este interés por la imprevisibilidad de la IA. A través de la creación de narrativas ficticias sobre su propia familia que surgen de la interpretación de las grabaciones caseras, la imaginación deja entrever la evolución generacional de sus miembros a partir de hechos reales: el compromiso político de la generación de su padre, la rabia canalizada a través del metal y el punk de su propia generación, o una generación más joven que ha adquirido la depresión y la medicación psiquiátrica como herramientas habituales. Estas transformaciones dentro de la propia familia se muestran a través de su inclusión en las transformaciones sociales y políticas de Colombia, con especial énfasis en los años de represión bajo el mandato del presidente Julio César Turbay Ayala, que promulgó el Estatuto de Seguridad Nacional de 1978, ampliando los poderes militares para perseguir a opositores políticos, estudiantes, sindicalistas y activistas. O haciendo referencia a la Operación Cóndor, situando a su propia familia en el contexto de represión militar y violencia política que se extendió por América Latina durante la Guerra Fría, apoyada por Estados Unidos para prevenir la llegada del comunismo. Poco a poco, El fin de los tiempos amplía su mirada hacia terrenos más experimentales que reflexionan sobre el uso de la IA a través de los denominados "etiquetadores (data labelers)", como se denomina a los trabajadores explotados laboralmente en países como Filipinas y Kenia que etiquetan de forma manual las imágenes encontradas por los modelos de IA para entrenarlos correctamente, permitiendo que narradoras como Salomé construyan sus propios relatos utilizando una herramienta que le permite integrar drama y farsa, Margaret Thatcher con la preparación del tradicional manjarblanco o Kurt Cobain con la cumbia latinoamericana. La película también reflexiona sobre cómo han cambiado nuestras perspectivas, incluso desde el punto de vista físico en los formatos de las grabaciones, desde la pantalla cuadrada de la cámara de video hasta la pantalla vertical de los móviles, reflejándolo como una representación de la estrechez progresiva de nuestra mirada. Y de esta forma, se elabora una propuesta experimental que utiliza con habilidad el recurso documental del archivo histórico y el uso de la Inteligencia Artificial como una herramienta para diseccionar las consecuencias del capitalismo provocadas por los miedos que surgieron del vaticinio catastrofista del cambio de milenio. 

What belongs to others

Grzegorz Dębowski

Polonia 2026 | 104' | Orizzonti |


Tras su primera incursión en el largometraje con Next to nothing (Grzegorz Dębowski, 2023), muy premiada en Polonia, el director regresa a una historia de ámbito social que se enfoca en ciertos sectores desfavorecidos de la sociedad, ahora a través de la historia de Kasia (Monika Sabina Kwiatkowska), una ladrona que roba en casas de personas ancianas junto a su novio Darek (Robert Mania), quien ejerce una influencia controladora sobre ella, que es la que termina asumiendo todos los riesgos. Ellos practican el método conocido como "tirar del pomo (grabbing the doorknobs)", una técnica que se ha extendido en ciudades como Varsovia en la que los ladrones simplemente comprueban si una puerta se ha quedado abierta para introducirse en las casas. Durante una de estas incursiones en casas ajenas, Kasia descubre que el dueño del apartamento se ha ahorcado en una de las habitaciones, sin que hasta el momento ninguno de los vecinos se haya percatado de su ausencia. Cuando Darek es detenido por la policía y la propia Kasia es embargada del piso que alquilaba por no pagar la renta, ella decide regresar al apartamento del suicida y rebuscar entre sus pertenencias, la mayor parte cajas de mudanzas donde descubre una póliza de seguro de vida. Así que se hace pasar por su pareja para tratar de cobrar el dinero de la indemnización como su familiar más cercano. Esto la introduce en una reconstrucción de una vida posible que podría haber tenido, sobre todo cuando contacta con la familia del fallecido: su madre Irena (Jadwiga Grygierczyk), su hermana Karolina (Martyna Rozwadowska) y su ex-esposa Bogumiła (Ewa Pająk). La circunstancia de que, desde que se trasladó a Varsovia, el hombre apenas tenía contacto con ellas facilita la impostura que construye Kasia a su alrededor, pero al mismo tiempo la atrapa a ella misma, que acaba enamorándose, no tanto del hombre del que finge haber sido pareja, sino de la propia mentira que ha creado, asimilándose totalmente como esa persona que pretende ser. What belongs to other (Grzegorz Dębowski, 2026) es principalmente una historia sobre la soledad, en la que están envueltos casi todos los personajes de la película, y que también provocó el suicidio del hombre. Pero, a pesar de que Kasia puede ser un personaje algo antipático al principio, sus vulnerabilidades se van desentrañando a lo largo de la historia. Con alguna referencia del director a títulos como Death stranding (Hideo Kojima, 2019), un videojuego con una trama sobre un mundo lleno de personas solitarias, en esta propuesta el personaje de Kasia acaba siendo positivo porque consigue volver a conectar a una familia que estaba completamente desconectada. Pero el hecho de que esta bondad surja de una mentira que pretende aprovecharse de ellos introduce una carga de complejidad dentro de la historia que resulta muy absorbente. Para la protagonista, adoptar este personaje inventado, incluso siendo invitada a decir unas palabras en el funeral del fallecido, por considerarla como la persona que pasó con él sus últimos días de vida, también supone una especie de liberación de la relación controladora que mantenía Darek con ella. 

What belongs to others tiene algo de fábula, una historia de redención que conecta con algunos clásicos citados por el director, como Sucedió una noche (Frank Capra, 1934) o Luna de papel (Peter Bogdanovich, 1973). Acertadamente, la historia no desvela mucho de la vida anterior de Kasia, sino que se enfoca en esa otra vida que ha construido alrededor de sí misma, y su personalidad se desvela cuando comienza a sentir empatía por la familia a la que pretende engañar, situándola en una posición muy diferente a la que tenía al principio de la película. Y plantea una interesante reflexión sobre la dificultad de cambiar cuando nuestras vidas se han acomodado a una forma determinada de comportamiento: la elaboración de la farsa también sirve para que Kasia asuma la posibilidad de que ella puede llevar una vida diferente, que no tiene por qué estar atrapada en ese círculo vicioso del maltrato psicológico y la explotación que ha padecido por parte de su novio. El título no solo hace referencia a las posesiones materiales, sino que también aborda el sentido de pertenencia, estableciendo la soledad como una cotidianidad que se asume con cierto conformismo. Hay otro personaje que encuentra cierta forma de redención a lo largo de la historia, el del hombre que se ha suicidado sin que le veamos nunca el rostro ni escuchemos sus palabras, pero cuya personalidad se va desvelando conforme Kasia mantiene conversaciones con su hermana o su ex-esposa, que ya habían asumido su ausencia como una realidad permanente. Como en muchas de estas propuestas, la cámara permanece siempre cerca de los personajes, utilizando sus rostros como reflejos de sus propias vulnerabilidades, pero elaborando también algunos planos secuencia complicados que les acompañan sin interferir en sus emociones. What belongs to others es una película imperfecta que a veces introduce giros algo forzados para elaborar su discurso narrativo, pero contiene una interesante reflexión sobre cómo lo que pertenece a otros se puede convertir en el lugar en el que alguien ajeno puede encontrar su propio sentido de pertenencia. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

No other land y La voz de hind se pueden ver en Filmin y Movistar Plus.
El gran juego y Sucedió una noche se pueden ver en Filmin. 
Cuento de verano se puede ver en Acontra+, Filmin y Tivify. 
La noche americana se puede ver en Filmin y Prime. 
Taurunum boy se puede ver en dafilms.com