19 octubre, 2026

Serielizados Fest '26: Parte 2 - Secciones paralelas

Después de nuestro repaso a la Sección Oficial Internacional, en este segundo acercamiento a la programación presencial de Serielizados Fest, que tiene lugar entre el 19 y el 28 de octubre, nos centramos en algunas de las secciones paralelas, especialmente la denominada Premiere, que en cierta manera sustituye al habitual Panorama, que parece que se quedará en el formato online, y algunos de los bloques temáticos como los que se dedican a la inmigración y la comedia. También miramos a varios de los títulos que forman parte de Miniput, un encuentro de televisiones públicas que se celebra en el marco del festival y que, aunque los propios organizadores de Serielizados Fest no parecen considerarlo como parte del mismo, porque no ha aparecido en ninguno de sus resúmenes, incluye algunas series que podrían haber formado parte claramente de la Sección Oficial. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

The best immigrant

Miniserie | Streamz | Bélgica 2025 | 5x52' ★★★☆☆ 

Creada por Raoul Groothuizen, Christina Poppe

Dirigida por Michael Abay

Séries Mania '26: Panorama Internacional

Surgida a partir de la convocatoria de la llamada Academia Streamz, para presentar ideas de series nuevas cuya ganadora se aseguraría el desarrollo de su producción, la propuesta de serie de suspense planteada por Raoul Groothuizen y Cristina Poppe fue seleccionada entre las 534 que se presentaron en la edición de 2025, en parte gracias a un concepto que está basado en cierta realidad actual, aunque llevándolo al extremo. De hecho, la región de Flandes está gobernada por primera vez por el partido nacionalista Nueva Alianza Flamenca (N-VA), en un gobierno que necesitó siete meses de negociaciones tras las elecciones de 2024, y que se sostiene en cuatro formaciones políticas, con Bart de Wever como primer ministro, un nacionalista flamenco que ha tenido estrechos contactos con Carles Puigdemont. Su política de inmigración pasa por establecer condiciones más estrictas, pero no ha planteado, como otros partidos extremistas europeos, la deportación de inmigrantes, aunque el ambiente conservador actual está incluyendo en los programas electorales de algunos partidos iniciativas que serían inconcebibles hace años. Esta realidad se plantea como una distopía en The best immigrant (Streamz, 2025) cuando el partido de extrema derecha VPV accede al gobierno y entre sus decisiones está la deportación obligatoria de millones de inmigrantes, estén o no legalizados, pero con un objetivo claro, como se afirma en una conversación en el episodio Una oportunidad para quedarse (T1E1): "Los americanos, canadienses y europeos pueden quedarse. Incluso esos estúpidos hooligans ingleses. Está claro quienes quieren que se vayan". Y entre ellos se encuentra la pareja formada por Muna (Jennifer Heylen), una joven de origen sudanés adoptada por una familia belga, que es profesora de lengua flamenca en una escuela de primaria, y Jamal (Farouk Ben Ali), un profesor de gimnasia de origen libio. Como el resto de los trabajadores inmigrantes de la escuela en la que trabajan, son detenidos por la policía siguiendo una ley de emergencia de "pureza territorial", para iniciar un proceso de expulsión, cada uno a su país de origen, aunque eso suponga separarlos. Pero una productora de televisión avispada, Lauren Goossens (Charlotte Timmers) ha puesto en marcha un concurso titulado The best immigrant, una mezcla entre Gran hermano y El juego del calamar, en el que los concursantes pueden ganar una residencia permanente si superan las pruebas de nacionalidad flamenca que se les plantean: en los dos primeros episodios, se trata de preguntas sobre la lengua y la historia nacionales muy parecidas a las que se proponen en los exámenes de integración cívica que existen realmente en Bélgica, y que muchos han planteado que no superarían ni los propios belgas. Lauren encuentra en la pareja formada por Muna y Jamal a unos concursantes potencialmente atractivos para los espectadores, así que les propone participar en el concurso. The best immigrant está presentado por Nathan Lodewijks (Louis Talpe), un extremista que incluso llega a plantear en el episodio Visita importante (T1E3) por qué el concurso tiene que tener un título en inglés en vez de en flamenco, y co-presentado por Tarik Mousawi (Saïd Boumazoughe), quien comienza a tener conflictos éticos sobre su participación en esta farsa, aunque tampoco se puede permitir el lujo de enfrentarse a la productora por su propio origen familiar. 

De manera que The best immigrant se plantea como una sátira que toma elementos de la realidad para llevarlos al extremo, pero de una manera más dramática de lo que podría pensarse. Las características del concurso, con una convivencia grabada 24/7 por las cámaras, podría haber dado lugar a una comedia, pero los creadores parecen tomarse en serio la realidad distópica que plantean. En su estreno el pasado mes de diciembre en la plataforma de lengua flamenca Streamz y posteriormente en la parte francesa a través de BeTV, la serie ha suscitado cierta polémica porque el líder del partido de extrema derecha Vlaams Belang, la acusó de pintar la imagen de "una Flandes racista gobernada por la extrema derecha para influir negativamente en los votantes", mientras desde la productora negaban que el gobierno propuesto en la serie estuviera inspirado en ese partido. La propia serie plantea al principio que "no está basada en hechos reales, sino en una realidad que nos afecta". Es cierto que algunos elementos pueden sonar a propuestas conocidas, como el lema "Flandes vuelve a ser nuestro" que remite inmediatamente al famoso "Make America Great Again" de la administración norteamericana. Y de hecho este tipo de consignas nacionalistas que no se creen ni siquiera quienes las convocan, acaban teniendo cierta permeabilidad en un sector de la sociedad. Lo más interesante de The best immigrant, a pesar de cierto tono didáctico, es cómo expone una perspectiva que ha pasado de ser inconcebible a convertirse en una realidad asumible por las sociedades occidentales. Las audiencias del concurso o la reacción de los ciudadanos ante esta ley de emergencia expresan cómo el apoyo silencioso es cómplice de este tipo de políticas, y la postura de mantenerse al margen acaba siendo el impulso necesario para desarrollar las iniciativas más extremistas. También es cierto que el guión a veces cae en el retrato estereotipado y simplista, creando innecesarios antagonistas como un guardia de seguridad racista que tiene una obsesión sexual con una de las concursantes, Sarah (Mariam Hakobyan), llegando al extremo del abuso. Con una estética marcada por las luces de neón de la televisión, que parecen convertir la realidad en una imagen falsa, pero que a veces adopta una tonalidad parecida a sociedades distópicas como El cuento de la criada (HBO Max, 2017-2025), esta propuesta belga se centra en los concursantes y en cómo su realidad se ha transformado en un juego de entretenimiento en el que se plantea el concepto del "buen inmigrante", el que renuncia a sus orígenes y su cultura para adoptar completamente la cultura y la educación del lugar donde vive, como una especie de integración aparente y solamente superficial para satisfacer las políticas nacionalistas.

L'indétectable (Deepfake)

Miniserie | ICI Tou.tv | Canadá 2025 | 6x45' ★★★★☆ 

Creada por Bernard Dansereau, Annie Piérard, Étienne Piérard-Dansereau

Dirigida por Stéphane Lapointe

Festival de Montecarlo '25: Sección Oficial


La primera temporada de The capture (Movistar Plus+, 2019-), antes de caer en el absurdo más absoluto con su segunda y tercera temporadas, alertaba sobre las posibilidades de cambiar la percepción de la información a través de la manipulación digital. Lo que no está tan alejado de nuestra realidad, como se demostró en las elecciones generales de Eslovaquia en 2023, que ha recibido la denominación de "caso Eslovaquia" como un ejemplo de cómo las falsas informaciones podrían haber cambiado el curso de la campaña electoral. En aquellas elecciones se enfrentaban Robert Fico, político populista que prometía condenar las sanciones económicas de la Unión Europea contra Rusia y dejar de contribuir al apoyo militar de Ucrania, y el candidato proeuropeo Michal Šimečka. Un día antes de la jornada de reflexión, sin embargo, se publicó un audio de este último supuestamente hablando con un periodista sobre la posibilidad de preparar un fraude electoral, que acabó definitivamente con sus posibilidades de cara a las elecciones, finalmente ganadas por Robert Fico (quien sufrió un grave atentado en 2024). Los expertos argumentan que sería desproporcionado asumir que la aparición de este audio falso (al parecer creado por IA con la influencia de Rusia) fue la única razón por la que Michal Šimečka perdió las elecciones, pero lo cierto es que el caso surge como una alerta importante frente a las posibilidades de cambiar el curso de unas elecciones a través de la desinformación. La familia de guionistas formada por Bernard Dansereau, su pareja Annie Piérard y su hijo Étienne Piérard-Dansereau, que prácticamente anticiparon la llegada del coronavirus al producir un año antes la miniserie Épidémie (TVA, 2020) sobre un virus que se propaga en Montreal, se ha inspirado en el "caso Eslovaquia" para su última serie, un drama familiar que comienza cuando la candidata Françoise Parent (Lynda Johnson) del partido Option Québec, se encuentra a una semana de las elecciones encabezando las encuestas. Pero las redes sociales difunden un video tomado en un taxi en el que ella, visiblemente bebida, hace referencias racistas al taxista de origen inmigrante que conduce el coche. Ante el escándalo que provoca, Françoise Parent afirma que se trata de un deepfake que reproduce su imagen y su voz, pero los técnicos consideran que el video es demasiado real y perfecto para tratarse de una falsificación digital, lo que afecta directamente a las posibilidades electorales de Françoise Parent. 

La serie plantea por un lado la ambigüedad de una situación en la que no sabemos qué es real y qué es falso, mientras la familia de la candidata política se divide entre quienes creen que puede ser una campaña del candidato oponente y los que consideran que no es posible crear un deepfake indetectable. L'indetectable (Deepfake) (Ici Tou.tv, 2025) propone de esta forma una mezcla entre drama familiar y thriller político-tecnológico que aborda cuestiones relevantes e inquietantes sobre las posibilidades de la desinformación. La única que realmente piensa que puede ser un video falso es Stéphanie (Sophie Nélisse), una joven osteópata reservada que comienza a investigar una startup de IA generativa, de financiación dudosa, que parece tener alguna relación con el otro candidato a las elecciones. Puede haber algunas decisiones de guión algo convenientes y poco creíbles, como que Stéphanie, que se revela como la principal protagonista, pero que no tiene conocimientos de informática profundos, consiga infiltrarse en la startup como una experta. De hecho, aunque su pareja Patrice (Xavier Malo), periodista de investigación, sería más lógico en este trabajo de infiltración, la decisión narrativa parece querer dar más protagonismo a la estrella canadiense Sophie Nélisse, que ha conseguido una repercusión internacional después de participar en Yellowjackets (SkyShowtime, 2021-). También hay una subtrama que involucra a un renombrado científico de un país árabe ficticio llamado Daji Saeed (Younes Bouab), que es secuestrado por unos compatriotas con la intención de llevarlo de regreso a su país. Para llegar hasta él, el grupo utiliza también el deepfake de la voz de su hija, supuestamente retenida. De manera que, entre relaciones familiares complicadas, unas elecciones comprometidas, una empresa de IA con fondos económicos dudosos y un secuestro que tiene resultados imprevisibles, L'indetectable acaba siendo un thriller tenso y bien elaborado, aunque a veces tramposo, que al mismo tiempo propone una interesante reflexión sobre las nuevas tecnologías y las consecuencias de su uso fraudulento.

The fall and rise of Reggie Dinkins

Temporada 1 | NBC/Peacock | Estados Unidos 2025 | 10x25' ★★☆☆☆ 

Creada por Robert Carlock, Sam Means

Dirigida por Beth McCarthy-Miller, Maggie Carey, Reginald Hudlin, Heather Jack,

                      Maurice Marable, Don Scardino, Rhys Thomas

Lo mejor que se encuentra en esta comedia que supone el regreso a la televisión por cable de los creadores Robert Carlock y Sam Means, creador y guionista respectivamente de Rockefeller Plaza (30 rock) (Netflix, 2006-2013) y Unbreakable Kimmy Schmidt (Netflix, 2015-2019), es el retrato que hace de dos personajes apartados por sus respectivas comunidades, en dos mundos tan diferentes pero tan parecidos como el cine y el deporte. Por un lado, el director ganador de un Oscar Arthur Tobin (Daniel Radcliffe) ha sufrido la cancelación debido a un ataque de nervios que se volvió viral durante el rodaje de una película de superhéroes, cuando comenzó a dar gritos ante la impotencia de visualizar naves espaciales en un plató en el que solo había pelotas de tenis; por otro lado, el antiguo jugador de los New York Jets Reggie Dinkins (Tracy Morgan), que fue expulsado de la NFL cuando se equivocó de número de teléfono y llamó a una cadena deportiva nacional creyendo que era su corredor de apuestas, para apostar contra su propio equipo. Planteada como un mockumentary o falso documental, un estilo que ya está un poco desfasado, The fall and rise of Reggie Dinkins (NBC/Peacock, 2026-), cuya segunda temporada se estrena en Estados Unidos este mes de noviembre, ofrece una comedia no demasiado divertida que reflexiona sobre la fama y el perdón, pero no termina de conseguir una dinámica lo suficientemente sólida como para funcionar dentro de los parámetros del género. A veces, porque es demasiado rápida, sin dejar reposar los diálogos, a veces porque es demasiado lenta. Y a lo largo de su primera temporada hay episodios que funcionan bien, como el que plantea el enfrentamiento de Reggie Dinkins con su antiguo rival Jerry Basmati (Craig Robinson) en Debes abrazar a tu héroe (T1E5), pero también muchos que no terminan de encontrar el ritmo adecuado, siendo en ocasiones muy absurdos o muy aburridos. La serie confía plenamente en las capacidades humorísticas de Tracy Morgan, y seguramente a los seguidores de su estilo de humor puede convencerles más, mientras que Daniel Radcliffe aporta el contrapunto menos humorístico pero más irónico con el que el actor británico sabe contribuir a este tipo de comedias, como ya hizo con Miracle workers (Warner TV, 2019-2023). Lo más interesante es que la serie no se centra tanto en el deporte, sino que lo utiliza como una herramienta para hablar de temas más generales. The fall and rise of Reggie Dinkins no pretende ser hilarante, sino que trata de encontrar el absurdo en las propias situaciones que se provocan, como cuando el episodio El papá del Dr. Watson (T1E6) se convierte en un whodunit para averiguar quién ha sido el culpable del destrozo de un busto de Reggie Dinkins que, por otro lado, ni siquiera le gustaba al propio Reggie Dinkins. Como en casi todas las sitcom, hay que reconocer que ésta gana en ritmo conforme avanza la temporada y se va consolidando como una interesante reflexión sobre la masculinidad y las consecuencias de los conflictos no resueltos, y adquieren mayor presencia dos personajes que son contrapuestos pero muy complementarios: la ez-esposa de Reggie y actual manager, Monica Reese-Dinkins (Erika Alexander) y su actual relación sentimental, la jovencísima Brina (Precious Way), mientras que el divertido Rusty (Bobby Moynihan), un antiguo compañero de equipo que vive con Reggie y lo apoya en cada una de sus decisiones tontas, aporta el humor más absurdo. Producida por Tina Fey, que ha acompañado a Robert Carlock en todas sus series, The fall and rise of Reggie Dinkins no termina de ser una comedia lo suficientemente sólida, aunque es más meticulosa que otras sitcoms que han surgido en los últimos años. 

New Zealand spy

Temporada 1 | TVNZ | Nueva Zelanda 2026 | 6x25' ★★☆☆☆ 

Creada por Paul Williams

Dirigida por Tim Van Dammen

Hace unas semanas comentábamos el regreso del humor absurdo y bastante tonto que se viene produciendo estos años, con el remake de Agárralo como puedas (Akiva Schaffer, 2025) como principal exponente. Hablábamos de la producción noruega Agent Tørr (NRK, 2026) como un ejemplo de ese tipo de parodias de las películas de acción y de espionaje que funcionan a través de sus elementos referenciales a los géneros clásicos, abordándolos desde una perspectiva irónica. Algo parecido ocurre con esta serie neozelandesa creada y protagonizada por el humorista Paul Williams, conocido en su país por ser uno de los participantes de una edición de Taskmaster, un programa de humor que ha tenido éxito en todo el mundo menos en España, donde se estrenó como Dicho y hecho (RTVE, 2018), pero fue prematuramente cancelado por su baja audiencia. En este caso, hay que decir que el título New Zealand spy (TVNZ, 2026) lo aclara todo, y las referencias son bastante transparentes, comenzando con una escena de acción en una montaña nevada que recuerda a la persecución de Panorama para matar (John Glen, 1985), un escenario bastante recurrente en las películas de James Bond. El protagonista es Michael Brown (Paul Williams), un aspirante a espía que solo consigue entrar en el Servicio Secreto de Nueva Zelanda porque, de las cinco plazas que había, únicamente se presentaron tres candidatos, como le explica el Jefe (Bret McKenzie). Los otros dos miembros recién incorporados son Michael Anderson (Joe Thomas) y Sue Nightingale (Rose Matafeo) que, como única componente femenina del grupo, está cada vez más cansada de que le ofrezcan solo trabajos secundarios, como preparar café. Desarrollándose con un ritmo que a veces resulta demasiado cansino, el humor de la serie se apoya más en la personalidad del protagonista y sus respuestas absurdas que en las referencias al género, aunque hay algunas directas como la persecución en Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcock, 1959). Precisamente la afición de Paul Williams por las películas del director británico y el cine de espionaje es uno de los orígenes de esta propuesta de comedia que no termina de funcionar en muchos momentos, y no especialmente porque se utilicen referencias menos conocidas para los espectadores internacionales, sino porque es un humor que se agota rápidamente, ofreciendo una temporada que termina siendo bastante aburrida, aunque tenga algunos episodios logrados como The island (T1E5), que utiliza el recurso de la cuenta atrás de una manera ingeniosa. Pero en este sentido resulta mucho más divertida Agent Tørr porque es más autoconsciente de su carácter paródico, utilizando numerosas referencias a recursos habituales y tópicos del cine de acción para hacerlos más caricaturescos, mientras que New Zealand spy a veces se concentra en diálogos absurdos que resultan interminables. 

A pesar de esto, algunos de los principales hallazgos de esta serie están en su reparto, con Bret McKenzie, al que recordamos de aquella divertida comedia Los Conchords (HBO Max, 2007-2009) o Rose Matafeo, creadora y protagonista de la interesante comedia romántica Starstruck (Max, 2021-2023), como dos de los principales protagonistas. Y algunas apariciones de actores cómicos como Sam Campbell, Tim Key o Andy Lee, especialmente conocidos en las producciones neozelandesas. Algunas características de lo que se ha denominado como kiwi comedy también están presentes, como la decisión de que los antagonistas siempre sean australianos, que parodia esta compleja relación conflictiva que suele existir entre Australia y Nueva Zelanda, que es más un mito que una realidad, porque habitualmente son países aliados en muchos aspectos, incluso en la producción audiovisual, pero acrecentado quizás por la rivalidad deportiva en el rugby y algunos conflictos de ámbito colonial. Pero es un recurso divertido que ofrece momentos paródicos como la declaración de la malvada Misty Atwood (Claudia O'Doherty), empeñada en destruir la isla de Nueva Zelanda, en el episodio The End (T1E6): "Y ahora es el momento de que el mundo no solo respete a Australia, sino que se incline ante Australia". New Zealand spy es una comedia tan tonta que llega a resultar entrañable, aunque transmite la sensación de que no termina de aprovechar todos sus recursos, tratándose de una producción con un presupuesto medio de la televisión pública como para sacar partido de algunos de los paisajes espectaculares en los que se desarrolla, tanto que algunos espectadores se han quejado de que parece una promoción de la oficina de turismo. Pero si bien no termina de encontrar el equilibrio adecuado, consigue al menos un cierto tono retro que transmite un punto de nostalgia. 

Lorne

Documental | Estados Unidos 2026 | 104' ★★★☆☆ 

Escrito por Morgan Neville, Alan Lowe, Jake Hostetter

Dirigida por Morgan Neville


Con motivo de la celebración del 50 aniversario del programa de sketches Saturday Night Live (Movistar Plus, 1975-) se han realizado numerosos especiales, se ha estrenado la película de ficción Saturday night (Jason Reitman, 2024) y se ha publicado el libro Lorne. The man who invented Saturday Night Live (2025), escrito por Susan Morrison, que aparece solo brevemente en esta aproximación a una de las figuras más relevantes de la televisión norteamericana. Estrenado en salas de cine en Estados Unidos, el largometraje documental Lorne (Morgan Neville, 2026) es otro de esos acercamientos al productor canadiense que reunió a un grupo de cómicos, la mayor parte también canadienses, para iniciar uno de los programas de humor más influyentes y duraderos de la televisión en abierto. La primera etapa de Saturday Night Live incluía a nombres como Dan Aykroyd, John Belushi, Chevy Chase o Bill Murray, mientras que la segunda etapa en los ochenta en la que regresó Lorne Michaels como productor incorporó a su reparto habitual a humoristas como Eddie Murphy, Gilbert Gottfried, Jim Belushi, Julia Louis-Dreyfus, Billy Crystal, Martin Short o Christopher Guest. Muchos de ellos aparecen a lo largo del documental alabando la personalidad de Lorne Michaels y haciendo bromas sobre su manera de producir el programa, utilizando la antigua pizarra que usaba en los años setenta con tarjetas que marcan el orden de los sketches en cada emisión, como la que aparece en la fotografía. Una de las características que se describen del productor es que es un hombre de hábitos permanentes, cenando en los mismos restaurantes y pidiendo el mismo plato, acostándose a las cuatro de la mañana y despertando al mediodía para iniciar una jornada laboral un tanto peculiar. Pero el narrador Chris Parnell advierte al espectador que otra de las características de Lorne Michaels es su aversión a las cámaras y su reservada vida privada, de la que algunos de los entrevistados no conocen demasiados detalles, a pesar de trabajar con él durante varios años. Esta puede ser una idea algo exagerada para mantener la parte misteriosa de una personalidad tan relevante, del que se presentan a algunos de sus principales amigos, sobre todo los actores Martin Short y Steve Martin o el músico Paul Simon, que se inspiró en un viaje que ambos hicieron para componer su aclamado álbum Graceland (1986, Warner Bros.). Hay anécdotas interesantes y es agradable ver a cómicos como Lily Tomlin hablar de épocas pasadas. Pero no se puede decir que Lorne sea un buen documental, en la manera de revelar información desconocida o de retratar a su protagonista de una manera precisa. Al carácter reservado de Lorne Michaels se añade, sobre todo, una intención clara del director por alabar su trabajo como productor por encima de algunas de las polémicas que han rodeado a Saturday Night Live a lo largo de los años. Hay una breve mención de Chris Rock a que fue contratado para aportar algo de diversidad racial al programa, pero lo cierto es que se le ha criticado que prácticamente solo ha dado oportunidades a cómicos de raza blanca, mientras se menciona la dureza de las jornadas de trabajo, en las que los guionistas escriben incluso durante toda la noche el día previo al ensayo general, pero se dejan a un lado las acusaciones de tener un ambiente tóxico que lanzó el humorista Devon Walker antes de marcharse. Se ha hablado mucho de la presión, el acoso laboral, los favoritismos y el abuso de drogas en la redacción del programa, pero nada de eso se menciona en el documental. En Austin Powers: Misterioso agente internacional (Jay Roach, 1997), el personaje del Dr. Evil que interpreta Mike Myers se ha considerado una imitación de la personalidad de Lorne Michaels. Aunque el actor siempre lo ha negado, su ex-compañero Dana Carvey afirmó en algunas entrevistas que el personaje estaba basado en una imitación del productor que solía hacer Mike Myers en los pasillos de Saturday Night Live. Pero el documental tampoco se refiere a ninguna de estas controversias. 

De manera que simplemente queda la figura de un productor octogenario que afirma no querer jubilarse como una forma de defender la independencia del programa, porque sabe que cuando él se marche seguramente cambiarán muchas cosas, al que los humoristas entrevistados como Adam Sandler, Jimmy Fallon, Conan O'Brien, Bill Hader o Tina Fey se refieren como una especie de padre profesional, y al que todos respetan en la forma de supervisar los sketches y encontrar el equilibrio adecuado del humor. Al relato de la historia de Saturday Night Live y sus altibajos, como la etapa entre 1980 y 1985 en la que Lorne Michaels no ejerció como productor, e incluso intentó emular el éxito del programa con otro parecido para la competencia, se añade una trama paralela durante la grabación de algunos programas en directo en Nueva York, con invitados como Timothée Chalamet, Emma Stone o Ryan Gosling. Lo que no le quita interés al documental, que tiene buen ritmo y resulta entretenido. Si dejamos a un lado el carácter adulador que tiene la película, y las intervenciones poco reveladoras del propio Lorne Michaels, funcionan sobre todo las imágenes de archivo, aunque en España quizás no tienen el carácter de momentos icónicos de la televisión porque no ha sido un programa especialmente seguido. Pero la controvertida intervención de Sinead O'Connor o las primeros apariciones de Dan Aykroyd dentro de la familia extraterrestre que más tarde se haría popular en la película Los caraconos (Steve Barron, 1993), resultan significativas. También se hace referencia a algunas de las incursiones del propio Lorne Michaels como productor, comenzando con el éxito de la película Tres amigos (John Landis, 1986), que él mismo escribió junto a Martin Short y el músico Randy Newman, para lucimiento de tres cómicos salidos del programa: Steve Martin, Chevy Chase y Martin Short, o la destacada producción de Wayne's world: ¡Qué desparrame! (Penelope Spheeris, 1992), que incluía a otros dos de los humoristas salidos de la televisión: Mike Myers y Dana Carvey. Aunque solo se hace una breve referencia a alguna serie producida por Lorne Michaels, especialmente Rockefeller Plaza (30 Rock) (Netflix, 2006-2013), a pesar de que ha seguido produciendo series hasta la actualidad: Miracle workers (Warner TV, 2019-2023), Schmigadoon! (Apple tv, 2021-2023) o Bupkis (SkyShowtime, 2023). También se recuerda que Saturday Night Live ha tenido algunos invitados controvertidos, como Elon Musk, alejado de la línea editorial más progresista y crítica del programa, con un divertido comentario de Martin Short: "Una vez le pregunté si habría invitado a Richard Nixon a su programa si hubiera tenido la oportunidad y él me contestó que sí. ¿En serio, a Richard Nixon?", recordando que Lorne Michaels se siente cómodo en medio de la polémica. Cómo un programa de humor ha conseguido sobrevivir a cambios de administraciones, a cambios de directivos de la NBC, a controversias y a una transformación profunda del audiovisual a lo largo de cincuenta y un años, tiene una respuesta que no se encontrará en este documental. Lorne es más un ejercicio laudatorio, seguramente merecido, que un auténtico repaso a la historia del programa de humor más influyente de la televisión norteamericana, que resulta entretenido aunque no sea especialmente revelador. 

V de vergüenza

Webserie | Teleantioquía | Colombia 2025 | 6x10' ★★★☆☆ 

Creada por Juan Zapata | Escrita por Elkin Naranjo Yarce

Dirigida por Juan Zapata


Entre las secciones más interesantes de Serielizados Fest, sobre todo este año que se ha eliminado de las proyecciones presenciales la sección Panorama, destacan las propuestas que ofrece la 32 edición de Miniput - Muestra de Televisión de Calidad, un encuentro que se celebra desde 1994 y desde hace unos años dentro de la programación de Serielizados, centrado en destacadas producciones de televisiones públicas internacionales, que se alimenta de la programación del INPUT (International Public Television), una conferencia internacional sobre televisiones públicas que se celebra cada año desde 1978 y que reúne a profesionales y estudiosos de todo el mundo vinculados al mundo de la televisión. Los coordinadores nacionales seleccionan los programas más apropiados para el INPUT que se han emitido en la televisión pública de su país durante el año anterior, con una selección definitiva que forma parte de la programación de su encuentro anual, donde se debaten cuestiones relativas a las televisiones públicas. En la pasada edición se seleccionaron producciones españolas como Pubertat (3Cat, 2025), El otro lado de la mesa (EITB, 2025), Desaparecido (EITB, 2025), Ana Rutilia ical choc (3Cat, 2025), sobre la lucha de una abogada maya contra una empresa de perforación presidida por Florentino Pérez, La bona mort (3Cat, 2025) y Los archivos secretos del NO-DO (RTVE, 2025). En el caso de Miniput, tanto las proyecciones como los debates se ofrecen durante un solo día, el 23 de octubre, con entrada gratuita bajo inscripción previa. Este año fue el primero que INPUT se celebró en Sudamérica en sus 49 años de existencia, teniendo como sede la ciudad de Bogotá el pasado mes de mayo, y precisamente algunas de las 67 producciones seleccionadas eran de origen colombiano. V de vergüenza (Teleantioquia, 2025) es la primera serie producida en Colombia que aborda la resistencia de la comunidad LGBTIQ+ durante la pandemia del VIH/Sida en los años ochenta, a través de un grupo de amigos que enfrentan la exclusión social desde la resistencia. La historia ha sido creada por Juan Zapata, inspirándose en la historia real de un familiar que murió a consecuencia del Sida de forma silenciosa, y también se basa en una investigación realizada por la Universidad de Antioquía (UdeA) sobre la llegada del VIH/Sida a la ciudad de Medellín en los años 80. Realizada con un presupuesto mínimo, la webserie está formada por seis episodios de entre 10 y 15 minutos, iniciándose durante una de las reuniones clandestinas que lleva a cabo un grupo de amigos LGBT, cuando César (Daniel Toro Moreno), un joven seminarista que se debate entre su fe y su sexualidad, les advierte sobre un artículo aparecido en The New York Times que habla de una enfermedad que está comenzando a afectar a personas homosexuales en Estados Unidos. La noticia es recibida de forma diferente por los miembros del grupo: Antonio (Sebastián García Sogamoso) vive su homosexualidad de forma abierta y se niega a poner límites a los cuerpos; el joven estudiante de arquitectura Manuel (Juan Pablo Vásquez Gil) acaba de asumir su sexualidad frente al conflicto que esto supone con su familia; Sayonara (Manuel Rojas Valencia) es una artista que rompe con el binarismo y rechaza el VIH como una forma de control de la comunidad LGBT; Martha (Nathalie Murillo Toro) es una estudiante de enfermería que se enfrentará al tratamiento de los primeros enfermos de VIH; y José (Juan Esteban Zapata Martínez), es el anfitrión del encuentro que se concreta en el club de lectura Las mariquitas del Sur, como un reflejo de la resistencia permanente de la comunidad homosexual.

A lo largo de los seis episodios que están disponibles en el canal de YouTube de Teleantioquía, V de vergüenza desvela diferentes formas de confrontar, no tanto la enfermedad en sí, sino las narrativas que comenzaron a surgir alrededor de ella: que solamente afectaba a la comunidad homosexual, que se presentaba sobre todo en personas de promiscuidad sexual o que era un castigo divino... que progresivamente se fueron difuminando conforme el VIH se reveló como una pandemia transversal que afectaba a toda la sociedad. Hay una representación algo esquemática a través de los personajes pero que pretende abordar las diferentes realidades: la homosexualidad como un pecado que vive el antiguo seminarista o la resistencia punk que despliega Sayonara, pero la webserie V de vergüenza, dentro de las limitaciones de presupuesto y de intérpretes no profesionales, ofrece una mirada inteligente y lo suficiente diversa hacia la estigmatización que supuso el contagio de la enfermedad en una época todavía limitada por los estereotipos de género. Y son precisamente estos clichés los que la historia escrita por Elkin Naranjo Yarce logra evitar, aunque a veces resulte algo didáctica en los diálogos y tienda hacia el melodrama en los episodios finales conforme algunos componentes del grupo de amigos se enfrentan ellos mismos a los primeros síntomas del VIH y las primeras pérdidas de seres queridos. V de vergüenza no se trata de una perspectiva simplista, sino que encuentra matices interesantes en el desarrollo de la historia, que se sostiene en un trabajo de investigación en el que ha participado el Grupo de Investigación en Intervención Social y el Grupo de Investigación de Género, Subjetividad y Sociedad de la Universidad de Antioquía. Pero sobre todo es una propuesta valiente en la televisión pública de uno de los departamentos estatales que tiene como capital a Medellín, la segunda ciudad más poblada de Colombia. Sobre todo en el contexto de una sociedad en la que la homofobia y la transfobia son habituales, y el presidente Abelardo de la Espriella ha anunciado una "campaña en contra del wokismo", una forma de referirse a la narrativa conservadora que pretende acabar con los derechos progresistas conseguidos en los últimos años, que el presidente colombiano pretende copiar de la persecución hacia la diversidad llevada a cabo por la administración norteamericana. Hace tan solo unos días, una mujer trans fue apuñalada en Medellín y denunció en redes sociales que la clínica a la que acudió para tratar sus heridas le negó la entrada, poniendo de manifiesto la violencia estructural que existe en las instituciones colombianas. 

Variola Vera

Miniserie | TVP | Polonia 2025 | 7x45' ★★★★☆ 

Creada por Piotr Derewenda, Wojciech Lepianka

Dirigida por Kuba Czekaj

Séries Mania '26: Premio del Jurado de Estudiantes

Estrenada en noviembre de 2025 como una de las grandes apuestas de la televisión pública polaca, esta miniserie en torno a la epidemia de viruela que tuvo lugar en Breslavia en los años sesenta fue recibida con variedad de opiniones por parte de los espectadores, frente a las generalmente buenas críticas profesionales. Un acercamiento visual un tanto peculiar por parte del director Kuba Czekaj, del que hemos visto series como Aniela (Netflix, 2025) puede haber sido una de las razones por las que Variola Vera (Czarnej śmierci) (TVP, 2025) no terminó de conectar con el público, que quizás esperaba un drama más convencional. Hay que advertir que la serie no tiene ninguna relación con el largometraje yugoslavo del mismo título Variola Vera (Goran Markovic, 1982), a pesar de que abordaba un tema parecido: el brote de viruela que afectó a Belgrado en 1972. Por su parte, la miniserie polaca se centra en otra epidemia de viruela que se extendió por Breslavia en 1963, y que acabó causando la muerte de siete personas y más de un centenar de afectados. La ciudad es rápidamente aislada del mundo exterior en un intento por contener un virus que se creía desaparecido de Europa. Sin embargo, la serie comienza con una fotografía en blanco y negro, en secuencias que se reproducen con el fondo de una retroproyección de imágenes de archivo, imitando el estilo del cine negro de los años cincuenta. La justificación está en el personaje de Łucja Winter (Agnieszka Podsiadlik), una oficial de inteligencia que acaba de regresar de una misión ultrasecreta en la India y que representa el deseo del régimen comunista por encubrir el brote, incluso a costa de unas cuantas vidas humanas. En la realidad, parece que la enfermedad fue introducida en Polonia precisamente por el oficial del Servicio de Seguridad Bonifacy Jedynak, que regresaba del sudeste asiático. Pero la historia se centra sobre todo en el esfuerzo de dos personajes por abordar la enfermedad con la gravedad que se merece: la enfermera Weronika Przybysz (Anna Karczmarczyk) reconoce los síntomas de la viruela, porque la había padecido un año antes en Gdańsk, enfrentándose al profesor Andrzej Zajdler (Cezary Pazura), un personaje que deambula por los aparatos del Estado tratando de no molestar al poder, y que acepta el silencio a cambio de algunos beneficios. Por otro lado el periodista Igor Bielik (Tomasz Ziętek), que trabaja en el periódico local "Głos Wrocławia", y que plantea preguntas que no son del agrado de la línea editorial del diario, interesado en temas como la visita de John F. Kennedy a Berlín Occidental, y enfrentándose a la recaída de su esposa Anna (Agata Labno), una de las afectadas por el brote de viruela. De manera que el cometido de la enfermera que debe salvar vidas y el del periodista que debe tratar de traspasar las líneas de la desinformación y el silencio, acaban cruzándose a lo largo de la historia. Con una de esas estupendas puestas en escena del cine polaco que recrean con fidelidad los años sesenta, Variola Vera se desarrolla sin embargo entre pasillos de hospitales y espacios cerrados, acrecentando la sensación de opresión social y política. 

Uno de los elementos más interesantes de la serie es el planteamiento visual que elige el director, elaborando secuencias que hacen constantes referencias al cine negro y a las series de espías de los años años sesenta, como los títulos de crédito. Diseñada con elementos que también imitan el aspecto visual de los noticiarios propagandísticos del régimen comunista en Polonia, la miniserie Variola Vera no solo aborda el tratamiento de la epidemia, sino también la censura informativa, amparada por la colaboración del redactor jefe del periódico Janusz Majer (Rafał Mohr) y los esfuerzos del régimen por ocultar la enfermedad. Lo que puede hacernos recordar a otra producción polaca estrenada este año, la interesante Niños de plomo (Netflix, 2026). Pero si aquella sigue el camino tradicional de un drama convencional al estilo de la plataforma Netflix, la apuesta de la televisión pública polaca intenta ofrecer una propuesta mucho más compleja no solo desde el punto de vista visual sino también en la construcción de los personajes y sus contradicciones. No se trata, sin embargo, de un acercamiento puramente estético, sino una forma hábil de resaltar la relevancia de la propaganda comunista alrededor de acontecimientos cuya difusión se consideraba poco apropiada. De donde surge una estupenda combinación de thriller político-médico, género de espionaje y drama familiar que hubiera merecido una participación en secciones competitivas de Serielizados Fest más allá de su inclusión en la sección Miniput. La serie también está subrayada con una interesante banda sonora del compositor y vocalista de música independiente Baasch, nombre artístico de Bartosz Schmidt, que ha compuesto anteriormente la banda sonora del drama romántico Rascacielos flotantes (Tomasz Wasilewski, 2013), seleccionado en el Festival de Gijón. En este caso mezcla las sonoridades propias del cine negro a través de percusiones e instrumentos de viento como la trompeta, con un tono más melancólico en canciones como la que interpreta el cantante pop Wiktor Waligóra al final del segundo episodio. Variola Vera tiene en su estética y en su planteamiento sobre los resortes de la censura en Polonia durante los años sesenta los elementos principales de un drama que no se adhiere a los hechos históricos, sino que construye a partir de ellos una reflexiva aproximación al poder como instrumento de opresión. 

The outlaw doctor

Miniserie | PTS | Taiwán 2025 | 11x55' ★★★★☆ 

Creada por Chang Shih-Hsien, Wen Yu-Fang

Dirigida por Liao Shih-Han, Chan Chun-Hao

Golden Bell Awards '25: Actor Principal (Lien Binh Phat), Actor Secundario (Weber Yang)


A veces resulta algo difícil entender los criterios de selección de los programadores de un festival, especialmente cuando aparecen relegadas algunas propuestas que son indudablemente mucho más interesantes que las que acaban formando parte de las secciones competitivas. The outlaw doctor (PTS, 2025) es uno de esos casos de una serie que ha sido incorporada a una proyección puntual pero que tiene mucha más calidad que algunas de las que compiten en la sección oficial de Serielizados Fest. O al menos bastante más interés desde el punto de vista de su relevancia social y su tratamiento de un género que habitualmente suele estar marcado por clichés y narrativas más o menos tradicionales, como son los dramas médicos. Esta serie de la televisión pública taiwanesa incluida en la selección de Miniput, es un drama médico, pero en realidad no lo es, porque no se desarrolla en los pasillos de un hospital y, de hecho, tiene como protagonista a un hábil cirujano que, por su carácter de inmigrante, no puede ejercer su profesión de manera legal. Pham Van Ninh (Liên Bỉnh Phát) es un médico vietnamita que ha decidido viajar de forma ilegal a Taiwán para poder hacerse cargo de los elevados gastos del tratamiento de su madre, que emigró hace años y ahora sufre una grave enfermedad. Trabaja como limpiador en un hospital porque no puede ejercer la medicina, pero se dedica a atender a inmigrantes también ilegales gracias a la intermediación de Liu Tien-cheng (Weber Yang), para poder recaudar el dinero necesario para continuar el tratamiento de su madre. En el hospital en el que trabaja se encuentra con la neurocirujana Cheng Wan-Ping (Ning Chang), ayudándola a tratar a algunos pacientes de urgencias. Pero cuando se ve envuelto en el fatídico desenlace de un hombre que había sufrido una hemorragia cerebral, las autoridades comienzan a perseguirle creyendo que es el responsable de una red de tráfico de órganos, por lo que acaba refugiándose en casa de la doctora y su hijo pequeño Hao-Hao (I-Le Hsieh). La serie transmite la sensación de un exhaustivo trabajo de investigación que aborda las prácticas clandestinas de la medicina para inmigrantes ilegales que no pueden acudir a los hospitales de Taiwán por miedo a ser detenidos por la policía, pero al mismo tiempo utiliza su condición de drama médico para introducir algunos aspectos relevantes desde la perspectiva social: el trato vejatorio que suelen recibir los inmigrantes procedentes de países como Vietnam, aunque muchas veces se trate de personas con una mayor cualificación profesional que los taiwaneses con los que se relacionan o el endeudamiento de las familias debido a un sistema sanitario que estimula los beneficios económicos frente al servicio público. Una de las subtramas de Escaping (T1E2) está protagonizada por una madre cuyo hijo pequeño debe ser intervenido quirúrgicamente, pero que se debate entre la necesaria intervención y el coste de la factura que no podrá asumir económicamente. 

El desarrollo de la serie ha durado unos seis años de investigación por parte de los guionistas, que han incorporado algunas subtramas basadas en hechos reales ocurridos en el entorno de la inmigración en Taiwán. Se da la circunstancia de que se trata de un país que sufre escasez de personal médico, pero que al mismo tiempo no ofrece facilidades para poder acoger a trabajadores de otros países para ejercer la medicina, convirtiendo su sistema sanitario en un círculo vicioso que se retroalimenta de sus propias contradicciones. The outlaw doctor también es una producción singular porque reúne a algunas estrellas del cine y la música de Taiwán, Vietnam y Malasia, como el actor protagonista Liên Bỉnh Phát (1990, Vietnam), que se hizo conocido gracias al drama romántico gay Song lang (Leon Le, 2018), sobre la relación entre un joven cobrador de deudas y un cantante de ópera vietnamita, que recibió una Mención Especial del Jurado en LesGaiCineMad (Festival Internacional de Cine LGBTIQ+ de Madrid). Considerado por algunos medios como el Tony Leung de Vietnam, gracias a su intervención en esta serie hizo historia el año pasado al convertirse en el primer actor vietnamita que ha recibido un premio Golden Bell de interpretación en sus sesenta años de existencia, a los que se podría considerar como los premios Emmy de Asia. La historia personal de la doctora también se desarrolla en relación con la parálisis cerebral congénita que padece su hijo Hao-Hao, que le provoca ataques de epilepsia, y que se convierte en una trama principal en mitad de la temporada. El joven actor infantil I-Le Hsieh, que ha participado en películas taiwanesas como Si no hubiera visto el sol (Chi-Feng Chien, Chi-Cheng Chiang, 2025), ofrece una interpretación que está al nivel de los actores adultos profesionales. Entre el thriller de temática social y el drama médico, The outlaw doctor desarrolla una historia que se despliega a lo largo de diferentes aspectos de la sociedad taiwanesa, descrita a través de sus propias contradicciones y desde la fragilidad de un sistema que no sabe cómo afrontar el problema de la inmigración, pero tampoco cómo aprovechar las virtudes que puede ofrecer la llegada de personal cualificado. Y consigue que el ritmo del thriller se incorpore con naturalidad al drama de los personajes, elaborando una historia sólida que nunca se siente como unidimensional, sino que aborda los malentendidos que provienen, no solo de los taiwaneses, sino también de los tópicos que llevan incorporados los inmigrantes. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Austin Powers: Misterioso agente internacional se puede ver en Movistar Plus.
Tres amigos se puede ver en MGM+.
Si no hubiera visto el sol se puede ver en Netflix. 

16 octubre, 2026

Serielizados Fest '26: Parte 1 - Oficial Internacional

El lunes 19 de octubre se inaugura la 13ª edición de Serielizados Fest con la serie catalana In vitro (3Cat/HBO Max, 2026), que se estrena ese mismo lunes en las dos plataformas y con la programación presencial que se extenderá en Barcelona hasta el 28 de octubre. Este año, el formato online que se puede visionar a través de Filmin estará disponible un poco más tarde, entre el 10 y el 22 de noviembre. En la competición Nacional participan algunas producciones españolas destacadas como Matar a un oso (Movistar Plus, 2026), que inaugura la Seminci de Valladolid unos días antes, Segunda temporada (Filmin, 2026), la nueva producción de la plataforma catalana que se estrena el 27 de octubre, y la temporada 2 de Celeste (Movistar Plus, 2024-2026). También se proyectarán otras series españolas en diferentes secciones como Sicarios (Movistar Plus, 2026), una docuserie de Carles Porta, Justo: El poder d’una veu (3Cat, 2026), una biografía del comunicador Justo Molinero, la webserie antológica y futurista Future manifest (2026), creada por Marc Martínez Jordán, y Episòdic: El principi d’Arquimedes (Betevé, 2026), la primera temporada de la serie antológica producida por la televisión local de Barcelona y Serielizados que clausurará la programación presencial del festival. Entre los invitados de este año se encuentran el guionista Steven Moffat (1961, Reino Unido) y su esposa Sue Vertue, productora de sus series, que este año están realizando una gira por festivales como Séries Mania y hace unos días el MIPCOM para presentar su nueva comedia Number 10 (BBC, 2026). El creador de Sherlock (Disney+, 2010-2019) y Douglas is cancelled (SkyShowtime, 2024) y responsable de dos etapas de Doctor Who (Disney+, 2005-2021, 2023-2024) ofrecerá una Masterclass, y en nuestras crónicas de Séries Mania podéis encontrar un resumen de su intervención en el festival francés. Otro invitado que estuvo en Séries Mania es Hagai Levi (1963, Israel), que ahora presenta en España su excelente miniserie Etty (Arte, 2026) en la competición internacional y también ofrecerá una Masterclass. Precisamente, nuestro primer repaso a la programación de Serielizados Fest está dedicado a las series que componen la competición internacional del festival, que se podrán ver a lo largo de la próxima semana en Barcelona. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Etty

Miniserie | Arte | Francia, Alemania, Países Bajos 2025 | 6x52' ★★★★★ 

Creada y escrita por Hagai Levi sobre los diarios de Etty Hillesum

Dirigida por Hagai Levi

Festival de Venecia '25: Fuera de concurso

Séries Mania '26: Proyección Especial

Presentada en el Festival de Venecia de 2025 y seleccionada en Séries Mania, la última propuesta de Hagai Levi (1963, Israel) se estrenó con una breve trayectoria por salas de cine tanto en Israel como en Francia, como un largometraje dividido en dos partes antes de su emisión en plataformas. Curiosamente, Serielizados Fest será el único festival en el que se proyecten solo los dos primeros episodios, porque tanto en Venecia como en Séries Mania (haciendo una excepción) se pudo ver completa. De hecho, Etty (Arte, 2025) surgió primero como una propuesta de largometraje que, según el creador, necesitó expandirse hasta una estructura de serie. Sin duda se trata de la mejor obra de Hagai Levi, creador de las versiones originales israelíes de posteriores remakes norteamericanos e internacionales como En terapia (HBO Max, 2008-2010) y The affair (SkyShowtime, 2014-2019) y de algunas producciones fallidas como el remake de la serie de Ingmar Bergman Secretos de un matrimonio (HBO Max, 2021) y cuya miniserie Our boys (HBO, 2019), basada en el asesinato real de un adolescente palestino a manos de un grupo de jóvenes israelíes, fue calificada por Benjamin Netanyahu como "antisemita". Su último proyecto se inspira en los diarios que escribió la joven estudiante Etty Hillesum (1914, Países Bajos-1943, Auschwitz), que vivió en Ámsterdam durante la ocupación nazi entre 1941 y 1943, muriendo en el campo de concentración de Auschwitz a los 29 años. Estos diarios y sus cartas comenzaron a ser recopilados en libros a partir de los años ochenta, y recientemente ha aumentado el interés por su lectura. En España se publicó Una vida conmocionada. Diario de Etty Hillesum (2007, Ed. Anthropos Editorial), pero actualmente solo está disponible la recopilación El corazón pensante de los barracones. Cartas (2001, Ed. Anthropos Editorial). Una de las características más peculiares de la descripción que hace Etty Hillesum de su vida es la relación que mantuvo con el psicoquirólogo alemán Julius Spier, hasta el punto que su diario comienza diciendo: "El 3 de febrero de 1941, llegué al mundo", señalando la fecha en que le conoció como si toda su vida anterior no fuera importante. Esta relación fue tan estrecha y emocional que el deseo de Etty de mantenerse cerca de él fue la principal razón por la que acabó acudiendo voluntariamente al campo de concentración de Westerbork, del que posteriormente fue trasladada al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Mientras Julius Spier, como inmigrante judío alemán, no podía evitar la deportación, Etty Hillesum como holandesa tuvo la posibilidad de trabajar en el Consejo Judío de Ámsterdam, pero decidió acudir a Westerbork como asistente social, a pesar de que tuvo la oportunidad de escapar. La serie también comienza cuando Etty (una extraordinaria Julia Windischbauer) tiene 27 años y se encuentra estudiando en la universidad mientras mantiene una relación sentimental con Han Wegerif (Leopold Witte), un contable viudo de 62 años a quien llamaba cariñosamente "Papá Han" en sus diarios y cartas. Pero la historia no está ambientada en 1941, sino en una Ámsterdam actual, con una estética más cercana a los ochenta, que establece la historia de Etty dentro de una atemporalidad sugerente. Hagai Levi afirma que no quería que el holocausto desviara la atención sobre el relato personal de la protagonista, de manera que construye una especie de ucronía en la que Ámsterdam está ocupada por un régimen totalitario en un tiempo indefinido, no se ven las estrellas amarillas que señalaban a los judíos, pero los lugares públicos comienzan a marcarse con carteles que prohíben la entrada a los judíos, y solo hay algunas referencias a la gestapo o a la existencia de campos de concentración. Esta eliminación del contexto histórico consigue universalizar el mensaje, hablando del autoritarismo en un sentido más general, lo que es especialmente relevante en una época en la que se están aceptando los extremismos de perfil fascista con peligrosa normalidad. 

Cuando Etty decide someterse a terapia, le recomiendan las prácticas del profesor Julius Spier (Sebastian Koch), un alemán que desarrolla en Ámsterdam un tratamiento que mezcla la psicoterapia con la quiromancia. Una de las características de los diarios escritos por Etty Hillesum, el único referente que se tiene de la vida de su autora, es la espiritualidad que se desprende de ellos, cuestionándose el sentido de la vida conforme la opresión del autoritarismo se estrechaba en torno a la comunidad judía en Ámsterdam. En un espectacular comienzo sin diálogos del episodio El cielo dentro de mí (T1E4), vemos una larga fila de ciudadanos desplazándose en bicicleta por las calles de Ámsterdam, mientras un tranvía pasa por su lado, reflejando la prohibición ya generalizada del acceso de los judíos a los lugares públicos. Pero pronto entendemos que ese amplio grupo de ciclistas se dirige hacia un almacén donde sus bicicletas son confiscadas por las autoridades para ser destruidas: "Todo lo que he perdido es algo menos que perder. Poco a poco estoy encontrando el coraje para dejarlo todo atrás. Cada cosa, cada norma. Toda convencionalidad, toda sensación de seguridad", escribe Etty Hillesum. La relación personal de ella con Julius Spier es también una salvación, una manera de alejar cierta atracción hacia la muerte en su estado depresivo, que se produce sin embargo cuando el odio se extiende progresivamente a lo largo de su propio entorno. Lo que consigue el espléndido guión de Hagai Levi es conformar su miniserie Etty como un reflejo de una mujer que se enfrenta a sus sentimientos entre Han Wegerif y Julius Spier, al mismo tiempo que su entorno se vuelve cada vez más peligroso y opresivo, una mirada íntima que se enmarca dentro de una generalidad asfixiante, lo que se convierte lentamente en un acto de resistencia. En algún momento, Etty sabe que incluso cuando le arrebatan todo (su hogar, su libertad, incluso su vida) aún conserva una esencia interior que no puede perderse. El descreimiento y la negación de lo que está ocurriendo se transforma en una necesidad de comprensión y solidaridad con quienes sufren más que ella misma, como trata de explicar a su amigo Max Polak (Chris Peters), quien le ofrece un trabajo en el Consejo judío para que evite el campo de concentración, pero no puede darle garantías para hacer lo mismo con Julius Spier. Ella justifica su decisión de rechazar la posibilidad de escapar en un diálogo emocionante sobre la espiritualidad que mantiene con Klaas Smelik (Gijs Naber), un amigo para el que Etty graba fragmentos de sus diarios en el programa de radio literario El hilo rojo, que sirve como recurso para introducir la narración en primera persona en la historia. Pero a pesar de que la serie acoge con una mirada comprensiva las difíciles (y quizás equivocadas) decisiones que toma la protagonista, es la descripción de su crecimiento moral, emocional y psicológico la que eleva el relato hasta un nivel de profunda conmoción. Porque su aceptación no se trata de un sacrificio en el sentido literal de la palabra, y el propio director evita la consideración de Etty Hillesum como una mártir que sabía que iba a morir cuando se dirigía a Westerbork a ayudar a los prisioneros, lo que está subrayado por la secuencia final cargada de una cierta esperanza, y está envuelto en la sutil pero muy presente banda sonora de Volker Bertelmann (1966, Alemania), ganador del Oscar por Sin novedad en el frente (Edward Berger, 2022), junto a Raffael Seyfried y Ben Winkler. De manera inteligente, el último episodio Un vendaje para muchas heridas (T1E6) se detiene donde se detuvieron los diarios de Etty Hillesum, justo antes de dirigirse al campo de concentración de Westerbork, con las últimas palabras escritas en ellos: "En tiempos difíciles se suelen tirar por la borda, con un gesto despectivo, los logros espirituales de artistas que vivieron épocas más fáciles. Se rechazan con la siguiente observación: ¿de qué nos sirve todo eso en estos momentos?", termina escribiendo Etty Hillesum: "Tal vez sea comprensible, pero es mezquino. Y terriblemente empobrecedor. Una quisiera ser un bálsamo derramado sobre tantas heridas".

Camaradas

Miniserie | Arte | Francia 2026 | 8x35' ★★★★☆ 

Creada por Benjamin Charbit, con la colaboración de Dominique Baumard

Dirigida por Benjamin Charbit, Dominique Baumard

Séries Mania '26: Mejor Actriz Competición Francesa (Manon Kneusé)


Ahora que se están produciendo las manifestaciones de estudiantes en Francia, esta miniserie adquiere una especial relevancia porque recuerda la lucha sobre la educación que fue el detonante de Mayo del 68. Es una historia que nos traslada al pasado, pero no con una mirada nostálgica, sino con una gran capacidad para dialogar con el presente, creada por Benjamin Charbit, un autor muy activo que ha escrito series como Zorro (AMC+, 2024) y El sentido de las cosas (HBO Max, 2025), y largometrajes como La guerre des prix (Anthony Dechaux, 2026). En este caso, refleja la creación de un proyecto experimental llevado a cabo por el gobierno de Charles De Gaulle para tratar de apaciguar la revolución estudiantil de 1968, a través de una idea tan brillante como perversa: la creación del Centro Universitario Experimental de Vincennes en otoño de ese mismo año, un proyecto que asimilaba buena parte de las reivindicaciones de los manifestantes, pero aislándolo y alejándolo del centro de París. Durante más de una década, la izquierda radical llevó a cabo una reestructuración de la educación universitaria, y por este centro pasaron algunos de sus principales referentes, como Madeleine Rebérioux, Hélène Cixous, Gilles Deleuze, Jean-François Lyotard o Jean Douchet. Pero en 1980 la universidad se integró dentro del sistema tradicional, trasladándose desde Vincennes hasta París y convirtiéndose en la actual Universidad Paris-VIII-Vincennes-Saint-Denis. De manera que Camaradas (Arte, 2026) aborda una utopía educativa que acabó asimilada por el sistema, y que ya trató el cineasta Raoul Peck (1953, Haití) en su miniserie de ficción L'école du pouvoir (Canal+, 2009). Aunque en el caso del acercamiento actual, lo hace desde un punto de vista humorístico, a través de varios personajes, entre profesores y alumnos, que abrazan la subversión en medio de un clima político y social efervescente. En este contexto, Claudine (Manon Kneusé) es una prostituta del Bois de Boulogne, que acepta infiltrarse en este foco de izquierdismo para el servicio de inteligencia francés (RG), un lugar que ha ahuyentado a su clientela burguesa. Pero en Vincennes, no solo los estudiantes son revolucionarios sino también las ideas filosóficas que se abordan, desde Michel Foucault hasta Monique Wittig, pasando por el sociólogo Pierre Bourdieu. Un mundo lleno de ideas explosivas en el que se aborda la lucha de clases y la igualdad de género como conceptos que son innovadores. Al final del primer episodio, Claudine tiene su carnet de estudiante universitaria en una mano y un fajo de billetes en la otra, mientras un texto en pantalla nos pregunta: "¿A qué líder preferirías obedecer?". Inspirándose en personajes reales que fueron clave en el apogeo de la "teoría francesa", Camaradas revive la caótica experiencia estudiantil a través de un humor absurdo que trata con ironía la confrontación de los pensamientos dentro de la propia izquierda, a veces marcados por ataques de verbalidad violenta, que refleja de una manera precisa las disputas en el seno de las izquierdas que en la actualidad han provocado el auge de las ideologías fascistas, lo que la conecta directamente con nuestra época. 

Construida como una comedia coral, también son protagonistas de Camaradas el profesor Gérard (Pierre-François Garel) y su alumna Françoise (Lulja Comar) que encuentran junto a Amadéo (Micha Lescot) la complicidad necesaria para mantener las protestas estudiantiles, y el nuevo director André Merloux (Grégory Gadebois), que acaba de ser elegido con una ligera ayuda fraudulenta de su secretaria Nino (Émilie Incerti Formentini): "Lo único de lo que debe preocuparse es de ser el mejor director para Vincennes. El Partido piensa que usted es la mejor opción para este puesto, ¿Acaso va dejar el control a los gaullistas solo porque piensa que no está legitimado?". Pero incluso es cuestionado por algunos grupos radicales de izquierdas dentro de la propia universidad, que terminan secuestrándolo en el caótico Episodio 6 (T1E6). Adoptando un formato de cámara en mano en plano secuencia que reflejan la ebullición de los movimientos estudiantiles en una universidad que intentan construir una forma de educación libre y utópica, hay claras alusiones a la Nouvelle Vague en forma de referencias visuales o sonoras, como el tema principal de Georges Delerue para la película La noche americana (Francois Truffaut, 1973). Como curiosidad, algunos de los intérpretes de esta serie como Micha Lescot y Grégory Gadebois también participaron en otro acercamiento a la Nouvelle Vague y las revoluciones de Mayo del 68 en el largometraje Mal genio (Michel Hazanavicius, 2017), dedicado a la figura de Jean-Luc Godard. Desde una perspectiva actual, la serie trata estos idealismos surgidos en una época de revoluciones internas con un tono irónico, utilizando muchas imágenes de archivo que se superponen a la ficción, y estableciendo paralelismos entre los discursos de ideología fascista y de ideología de izquierdas que a veces utilizan los mismos calificativos y enarbolan las mismas amenazas cuando se refieren al contrario. Los archivos, planteados desde el propio guión, sirven también para darle estructura a la serie a través de determinadas ideas que son predominantes en cada episodio: en el Episodio 4 (T1E4), podemos ver a Pierre Bordieu hablando sobre la revolución social, mientras que en el Episodio 5 (T1E5) Michel Foucault reflexiona sobre la vigilancia... La idea principal es que los pensadores que marcaron la época no estén interpretados por actores, sino que estén representados por sí mismos. La serie co-escrita por Dominique Baumard, que ha trabajado en Oficina de infiltrados (SkyShowtime, 2015-2020) es un éxito en su retrato de la época y en el caos cargado de utopía que la rodeaba, permitiendo a través de la comedia que nos identifiquemos con los personajes protagonistas, tanto profesores como estudiantes, que son capaces de soñar con futuros posibles, de vivir la ilusión de reconstruir la sociedad desde el principio. Quizás las protestas estudiantiles actuales son más pragmáticas, enfocadas en la falta de recursos y el deterioro de los edificios, más que en el deterioro del pensamiento ideológico, pero uno de los aciertos de Camaradas es reflejar las ramificaciones que surgieron de esta revolución intelectual y social.

Naked

Miniserie | ARD | Alemania 2025 | 6x50' ★★★☆☆ 

Creada por Silke Eggert, Sebastian Ladwig

Dirigida por Bettina Oberli

Deutscher Fernsehpreis '26: Mejor Dirección

A pesar de algunos esfuerzos de la televisión pública alemana por romper ciertos límites dentro de la producción de ficción, la miniserie Naked (ARD, 2025) acabó demostrando que existen barreras infranqueables. Durante su presentación en el Festival de Munich de 2025, sus creadores anunciaron que se planteó en la cadena de televisión la posibilidad de que fuera estrenada solamente en la mediateca de ARD, el servicio de streaming del canal, pero finalmente encontró un hueco en las emisiones lineales, eso sí, en una franja horaria casi de madrugada, emitiendo los episodios cerca de las 12 de la noche. El problema quizás no sea el carácter más o menos explícito de las escenas sexuales, que lo son en los primeros episodios, sino el tratamiento de una adicción al sexo que en la propia serie se nos recuerda que en términos psiquiátricos no es definida tanto como una conducta adictiva sino como una hipersexualidad, estableciéndose todavía un debate en el que algunos expertos la consideran como un síntoma de otras condiciones psiquiátricas. De hecho, Naked funciona mejor cuando habla de una relación de codependencia que cuando aborda directamente el deseo compulsivo del protagonista en relación con el sexo. Principalmente escrita por Silke Eggert (1973, Alemania) basándose en una experiencia propia, la serie cuenta la relación que mantienen Marie (Svenja Jung), una madre separada, y Luis, interpretado por el actor de ascendencia chilena Noah Saavedra (1991, Austria), protagonista de la reciente miniserie El segundo atentado (Filmin, 2025). Esta relación, basada en un sentimiento amoroso profundo, introduce a Marie en un apasionado juego sexual en el que Luis parece insaciable. Pero su deseo en realidad está provocado por una necesidad compulsiva de explorar todo tipo de relaciones sexuales, desde la masturbación hasta los encuentros con desconocidos en clubes y fiestas privadas. Marie se ve obligada a equilibrar esta nueva relación marcada por prácticas sexuales incluso arriesgadas, con el cuidado de su hijo Santos (Thore Anker) y la presencia demasiado constante de su ex-pareja y padre del niño, David (Aurel Mertz). Hasta que se da cuenta de que el apasionamiento de Luis es el síntoma de una necesidad compulsiva que a veces le lleva a mantener relaciones tóxicas que derivan en problemas legales, como cuando una antigua pareja, Verena (Hanna Hilsdorf), lo denuncia por agresión sexual, aunque entre ellos parece que existe un tipo de conexión bastante problemática en ambos sentidos. Pero esta circunstancia provoca que Marie comience a asumir que Luis necesita ayuda psicológica para evitar unos impulsos sexuales que conducen a una constante búsqueda más allá de su propia relación sentimental. 

Conforme se desarrolla la historia, el foco se centra en Marie, ofreciendo un interesante retrato de una mujer que también parece experimentar una especie de adicción, pero hacia Luis. Cuando se da cuenta de que el deseo compulsivo es difícil de disminuir, ella misma comienza a ser partícipe de las fantasías de Luis, traspasando las barreras de su propia moralidad. Y es este retrato de codependencia el que resulta más acertado que la descripción de la hupersexualidad de Luis, que a veces se siente demasiado superficial y esquemática, a pesar de que Noah Saavedra ofrece una interpretación más matizada que la actriz Svenja Jung. El tratamiento de la adicción al sexo, como la denomina Marie antes de ser corregida por una terapeuta, está mostrado con cierta sordidez, bajo neones de color rojo y una cierta oscuridad que de alguna manera ofrece una representación sucia y poco morbosa de las relaciones que tiene Luis fuera de su ámbito de pareja, lo que en cierto modo se puede sentir como un planteamiento algo manipulador que sitúa al espectador en el rechazo cuando se trata de determinados escenarios y prácticas sexuales. Pero el trabajo de dirección de Bettina Oberli (1972, Suiza), que recibió el premio de la televisión alemana Deutscher Fernsehpreis el pasado mes de septiembre, es mucho más sutil y preciso cuando muestra las pequeñas transgresiones que comete Luis dentro del entorno de sus relaciones de pareja, penetrando a Marie cuando está dormida o forzando en ocasiones el desarrollo sexual. De manera que, cuando se produce la denuncia de Verena ya conocemos algunos antecedentes de cierta tendencia por parte de Luis a traicionar ciertos límites en las relaciones sexuales con sus parejas, lo que ofrece un perfil más complejo del protagonista. También resulta interesante cómo Naked se atreve a abordar la propia dependencia de Marie como una forma de adicción, evitando que la historia desemboque en un planteamiento simplista que establezca límites a la normalidad. Pero en cierto sentido, la miniserie no termina de conseguir que sus personajes tengan suficiente entidad, porque a veces se les rodea de situaciones que resultan demasiado obvias. Luis trabaja como publicista y es el encargado de elegir a chicas jóvenes de aspecto adolescente para una campaña de publicidad, lo que provoca un comentario social sobre la hipocresía de las grandes corporaciones en torno a la diversidad, mientras que Marie acaba siendo chantajeada por un adolescente en el instituto en el que es profesora, por un video de ella practicando sexo con Luis en los servicios públicos del centro. Pero se sienten elementos adyacentes que, en vez de alimentar el retrato de los personajes introduciendo nuevos temas, a veces interfieren en la credibilidad de la historia que nos está contando. 

A better place

Miniserie | ARD | Alemania, Francia 2025 | 8x45' ★★★★☆ 

Creada por Alexander Lindh, Laurent Mercier

Dirigida por Anne Zohra Berrached, Konstantin Bock

Festival de Colonia '24: Top Ten TV


El debate sobre si las condenas a prisión son simplemente un castigo o también deben ser una herramienta para reintegrar a los condenados a la sociedad es uno de los más extendidos en países que gestionan el sistema penitenciario desde una perspectiva social, no económica como en Estados Unidos, donde las cárceles son simplemente un negocio más. Siguiendo esa reflexión, la miniserie A better place (WRD/Canal+, 2025) tiene un planteamiento interesante que imagina una ciudad ficticia alemana llamada Rheinstadt, en la que el alcalde Amir Kaan (Steven Sowah) establece como una de las líneas principales de su gestión el apoyo a una iniciativa llamada TRUST, una organización liderada por la criminóloga Petra Schach (Maria Hofstätter), que coordina un programa piloto: liberar a un centenar de presos para reintegrarlos en la sociedad a través de un seguimiento personalizado. La idea es que la mayor parte de los condenados necesitan solamente un entorno más adecuado para no volver a caer en los delitos que cometieron, aunque esto plantea rápidamente dos problemas: uno hace referencia a si la sociedad está preparada para aceptar a estas personas que no han cumplido las condenas en su totalidad, y el más importante tiene relación con la reacción de los familiares o víctimas de sus delitos. ¿Puede una mujer violada aceptar que el perpetrador lleve una vida normal? La serie trata de colocarse en diferentes perspectivas, desde la política hasta la humana, acompañando a los liberados que tratan de reintegrarse, pero también a las víctimas que no están de acuerdo con esta medida, aunque el programa también tiene en cuenta una iniciativa de apoyo psicológico que permita reunir a culpables y víctimas. La iniciativa sigue las tesis del filósofo Michel Foucault (1926-1984, Francia), que estudió las cárceles desde la perspectiva de su papel reintegrador, considerando que estaban ideadas como un sistema de poder y control sobre los individuos, más que como una herramienta disciplinaria. Según el filósofo, la mayor parte de la delincuencia tiene relación con las circunstancias sociales en las que viven los criminales, y por tanto, pueden ser reinsertados modificando ese entorno social. Pero la serie también plantea la dificultad de hacerlo, como en el caso de Nader Massad (Youness Abbaz), un joven que acaba de ser liberado y comienza a trabajar en un concesionario de coches, pero cuya hermana Yara (Aysima Ergün) sigue involucrada en negocios de trapicheos de drogas, lo que acaba, inevitablemente, salpicándole a él. Otro de los liberados es Mark Blum (Johannes Kienast), condenado por atropellar a una joven y huir, quien trata de volver a una vida en familia, aunque la relación con su esposa Eva (Katharina Schüttler), una trabajadora social de TRUST, se ha enfriado debido al tiempo en prisión, y la reacción de sus dos hijos es muy diferente: mientras Niki (Dylan Blake Mendoza) está contento con su regreso, Alina (Miri Sommer) ya se había acostumbrado a vivir sin su presencia. 

En el lado de las víctimas, Nesrin Gül (Alev Irmak) es la madre de un joven que fue asesinado por motivos racistas por Klaus Bäumer (Richard Sammel), uno de los liberados. En el episodio Böse Menschen gibt es nicht (No hay gente mala) (T1E2), aparte de sentir miedo físico por el hecho de cruzarse con el asesino de su hijo en la calle, ella inicia una campaña junto a otros familiares de víctimas en contra del programa TRUST, transmitiendo el dolor y el trauma que provoca en ellos la liberación de los presos. Conforme se desarrollan los episodios, A better place parece enfocarse en las complejidades de un sistema social que no permite que se establezcan este tipo de iniciativas porque la "confianza" que propugna el programa TRUST no se sostiene en una realidad. Cuando en Eure Freiheit ist unser Knast (Tu libertad es nuestra prisión) (T1E7) las acciones de protesta comienzan a hacer mella en la credibilidad política del alcalde, éste decide tranquilizar a los ciudadanos de Rheinstadt obligando a los presos liberados a llevar una pulsera telemática para controlar sus movimientos, por lo que la criminóloga Petra Schach le acusa de estar pervirtiendo el verdadero sentido del programa: en cierta manera, está volviendo a encarcelar a los presos. Quizás la serie tiene mejores planteamientos de reflexión que resultados satisfactorios en cuanto a cómo desarrolla las historias, a veces demasiado movidas por decisiones de los personajes que parecen dispositivos de guión para reproducir los conflictos. Pero abre tantas posibilidades para replantearse los beneficios y los perjuicios del actual sistema penitenciario y su verdadera función en la sociedad, que resulta una de las más atractivas y estimulantes que destacamos la pasada temporada. En algunos momentos, cuando las protestas de los ciudadanos comienzan a hacerse más violentas, parece el retrato de una distopía que establece la difícil convivencia entre los derechos de unos y las reivindicaciones de otros. A better place ha sido creada por Alexander Lindh (1988, Alemania), guionista mitad alemán, mitad finlandés que también fue el responsable de la serie de dos temporadas MaPa (Joyn, 2020-2023), aquella mirada particular a la paternidad, y por Laurent Mercier (1967, Francia), guionista de la miniserie La promesse (TF1, 2020). Enfocada con acierto en algunas historias individuales que tienen especial relevancia, A better place se pregunta cuál es el sentido de justicia en una sociedad que cada vez está menos alineada con el respeto a los derechos humanos. 

Ann droid

Temporada 1 | Filmin | Reino Unido 2026 | 6x30' ★★★★☆ 

Creada por Diane Morgan 

Dirigida por Joseph Roberts

Estreno en España: 22 de diciembre


A pesar de que la actriz y guionista Diane Morgan suele tener éxito con sus estrenos, especialmente sus populares mockumentaries La Tierra según Philomena Cunk (2022, Netflix) y La vida según Philomena Cunk (Netflix, 2024), lo cierto es que su último proyecto ha roto todas las expectativas, convirtiéndose en la serie de más éxito de la BBC este año. Las cifras de audiencia publicadas por la televisión pública británica indican que el primer episodio de Ann droid (BBC, 2026), estrenado a mediados de julio, fue visto por más de 4 millones de espectadores en su primera semana de emisión, de los cuales casi la mitad provienen de BBC iPlayer, su plataforma digital. Curiosamente, estas cifras superan al éxito que obtuvo en mayo la segunda temporada de Amandaland (BBC, 2025-), spin-off de la comedia Motherland (BBC, 2016-2022), que protagonizaban Diane Morgan y Sharon Horgan, pero ahora solo con ésta última como protagonista. A través del humor absurdo y una especie de distopía suave que se desarrolla en un futuro muy cercano, las guionistas Diane Morgan y Sarah Kendall, actriz australiana que ha escrito guiones para comedias como Things you should have done (BBC, 2024-) y We might regret this (BBC, 2024-), plantean reflexiones sobre la vejez y el duelo a través del personaje de Sue (Sue Johnston), que todavía no ha podido superar la muerte de su marido hace dos años y se enfrenta a la soledad cuando su hijo Michael (Paul Ready) decide que quiere volver con su esposa Renee (Andrea Valls) después de haberse separado porque ella le fue infiel con su instructor de jiu-jitsu Chris (Maximilian Osinski). En la sociedad que se representa en la serie, los robots domésticos que acompañan a personas mayores son una realidad habitual, así que Michael decide comprar un robot básico de cuidado de ancianos denominado oficialmente AnnDroid Z58/100. Es un modelo de segunda mano que estuvo a punto de ser destruido por algunas consecuencias desastrosas de su comportamiento, ampliamente superado por otras actualizaciones más recientes. Pero Sue decide llamarla Linda (Diane Morgan) para hacerla más "humana", aunque prefiere quedarse sola antes que vivir con un androide, y espera que pasen las 48 horas del período de prueba para devolverla. En 1971 el experto en robótica Masahiro Mori acuñó el término "valle inquietante" para referirse a ese momento en el que a medida que las máquinas se parecen más a los humanos acaban provocando una sensación de rechazo. Aunque al principio la apariencia humana provoca tranquilidad y confianza, llega un punto en el que esta empatía se convierte en incomodidad. En la serie, se produce un proceso contrario en Sue respecto a Linda, primero como un rechazo pero progresivamente adoptando una calidez y una comodidad mayor, aunque la interpretación de Diane Morgan utiliza conscientemente la imagen tradicional de los humanoides con gestos bruscos y mirada perdida. Pero sobre todo Linda le sirve para lanzar ese tipo de humor absurdo a través de reacciones demasiado honestas y palabras demasiado sinceras que provocan incomodidad a su alrededor, como cuando le piden que cuente historias a unos niños en el Episodio 5 (T1E5), durante un acampada para ver meteoritos, y acaba provocando el caos en el camping con su visión excesivamente pesimista del futuro de la humanidad. La serie plantea preguntas sobre si es posible que los androides lleguen a provocar la suficiente confianza como para ocupar un espacio dentro del cuidado de ancianos. En un reciente artículo, los profesores Gaby Clark y Andrew Zinin planteaban estas preguntas a partir del análisis de la serie: "¿Podrían los robots ayudar a combatir la soledad en las personas mayores? ¿Puede una máquina brindar compañía sin reemplazar la conexión humana?" (TechXplore, 19/8/2026). Mencionando programas piloto que se están desarrollando con personas virtuales que ofrecen conversación e incluso mascotas robóticas en residencias de ancianos.

Precisamente es en este aspecto en el que Ann droid destaca especialmente como retrato de una vejez que ha sido relegada a un lugar secundario, igual que la propia Linda se ha convertido en un robot de segunda mano porque no ha estado a la altura de las necesidades de sus dueños. Es el entorno de Sue el que funciona con mayor precisión, como su amiga Eileen (Kathryn Hunter), la dueña de una tienda de objetos antiguos. Cuando Sue le pregunta si tiene tiempo para tomar una taza de té, ella le responde: "Claro que tengo tiempo. Tengo 81 años y todos mis amigos están muertos", no sin antes hacer un repaso a las esquelas del día: "Sally Harris se está muriendo, Sally Whittle ya está muerta". Temas como el miedo a la muerte están presentes a lo largo de toda la serie, como en el Episodio 3 (T1E3) cuando Sue es empujada por Linda a acompañar a sus amigos Eileen y Tom (David Hargreaves), a esparcir las cenizas de Harry en la playa, lo que acaba en una aventura en una Feria de atracciones donde Sue termina atreviéndose a montar en una montaña rusa. También aportan momentos de humor Phyllis (Margot Leicester), una vecina snob y chismosa que vive un golpe de realidad cuando piensa que le están preparando una fiesta sorpresa de cumpleaños porque nadie la ha felicitado, y su marido Jeffrey (Rupert Vansittart), que tiene un apasionamiento exagerado por las androides con formas femeninas. Funciona sobre todo la relación entre el personaje robótico Linda y la protagonista humana Sue, interpretada por una dama de la televisión británica, Sue Johnston, que ha protagonizado series extensas como la comedia familiar The Royle Family (BBC, 1998-2012) y el policíaco Caso cerrado (BBC, 2000-2011), y fue nominada al BAFTA como actriz secundaria por su trabajo en Truelove (Channel 4, 2024), además de ejercer en los años ochenta como una activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ+. Paul Ready interpreta a su hijo Michael en un personaje parecido al que el mismo actor encarnó en Motherland, otra comedia protagonizada por Diane Morgan, como un hombre inmaduro que se deja llevar por las mentiras de su esposa Renee y que no ejerce realmente como un hijo con dedicación a su madre, excepto cuando necesita su dinero. Él mismo sufre las consecuencias de la introducción de los robots en la vida laboral cuando es desplazado por un humanoide llamado Keith (Andy Jones), en la tienda de instrumentos musicales en la que trabaja, debido a los amplios conocimientos musicales que guarda en su sistema y porque además es capaz de tocar 26 instrumentos con absoluta precisión. Pero Ann droid hace hincapié en el elemento humano y las conexiones personales, y son los momentos más extrañamente emocionales los que consiguen plantear las cuestiones principales de una serie que se pregunta si los robots no funcionarían mejor si tuvieran defectos como los humanos, si fueran incompetentes pero al mismo tiempo tuvieran una capacidad de empatía conmovedora. 

Negocios turbios

Miniserie | Movistar Plus | Reino Unido 2026 | 3x50' ★★★★☆ 

Creada por Joseph Bullman

Dirigida por Joseph Bullman

Estreno en España: 22 de octubre


El nivel de indignación que puede provocar una serie dramática basada en hechos reales es directamente proporcional al nivel de deshumanización que pueden transmitir las decisiones tomadas por los responsables de que determinadas situaciones no se produzcan. En el caso de Negocios turbios (Movistar Plus, 2026), se alinea con ese tipo de denuncias que en clave de ficción son capaces de concienciar más allá de su repercusión mediática, como Mr. Bates contra Correos (Movistar Plus, 2023) y en menor medida Ciudad tóxica (Netflix, 2025), que provienen esencialmente de ese cine sobre los oprimidos que han desarrollado durante décadas directores como Ken Loach o Mike Leigh. La denuncia en este caso tiene relación con la progresiva contaminación de los ríos de Inglaterra y Gales debido a las aguas residuales y la falta de control sobre los vertidos de las industrias. Y, como ocurre en numerosas ocasiones en la historia reciente de Gran Bretaña, el origen está en las políticas privatizadoras de Margaret Thatcher, como apunta el comienzo del primer episodio, Los detectives accidentales (T1E1), cuando la Primera Ministra que construyó las bases de la desestabilización de la sociedad británica, anunciaba con orgullo en 1989 que la privatización de la gestión del agua iba a ser beneficiosa para todos. De aquellos barros vienen estos lodos, nunca mejor dicho, y como ya demostró la excelente miniserie documental Shifty (BBC, 2025), las políticas económicas de la década de los ochenta fueron el desastre de la convulsión social que ha sufrido Gran Bretaña hasta nuestros días. Pero a pesar de este comienzo, Negocios turbios no se centra tanto en las repercusiones políticas sino en la realidad social de sus protagonistas. La historia se desarrolla principalmente a partir de 2016, cuando dos vecinos retirados, Ashley Smith (David Thewlis), un policía que investigaba a compañeros corruptos, y Peter Hammond (Jason Watkins), un profesor de matemáticas en Oxford, comienzan a preocuparse por la neblina marrón que desde hace años viene cubriendo el antes transparente río Windrush. Las habilidades investigadoras de Ashley y los algoritmos creados por Peter forman parte de una investigación que desembocará en una lista de vertidos residuales incontrolados que se han ido produciendo en las últimas décadas, debido a la cada vez menor inversión por parte de la empresa de gestión de aguas South West Water, lo que contrasta con los millonarios beneficios que tiene la compañía. Minutos antes, otra trama paralela nos ha situado en un alegre día de playa de 1999, cuando el matrimonio formado por Mark Preen (Tom McKay) y Julie Preen (Posy Sterling) está de vacaciones con sus hijas en Dawlish, una playa con bandera azul. Pero una de ellas, Heather (Madison Waterworth), de tan solo ocho años, sufre un malestar que la lleva al hospital, donde muere dos días después por una intoxicación de E.coli 0157. A lo largo de los dos primeros episodios, asistimos a la lucha en los tribunales del matrimonio Preen por demostrar que la contaminación de la playa fue la causante de la muerte de su hija. Esta historia profundamente dramática contrasta con cierto sentido del humor que se desprende de la investigación que llevan a cabo Ashley y Peter varios años después, en un tono más desenfadado a pesar de la gravedad de los hechos que describe, que se refleja incluso en la propia imagen promocional de la serie, que parece más cercana a un crimen acogedor que a una historia de denuncia medioambiental. 

Negocios turbios apuesta por un formato casi documental, en el que los actores hablan a la cámara cuando reproducen los emails que envían a la empresa de gestión de aguas, y las contestaciones vagas y los aplazamientos de los responsables de la compañía. Y la serie de Joseph Bullman, un director especializado en documentales, quiere ser tan precisa en los datos que suministra que a veces puede resultar algo confusa para los espectadores no ingleses, con sobreimpresiones que subrayan datos que contradicen a los diálogos, o referencias a documentación externa, casi como notas a pie de página, que se superponen a las imágenes. Esto también provoca que los personajes, especialmente los dos protagonistas, estén vagamente desarrollados, sin que apenas nada de su entorno personal tenga relevancia más allá de su propia investigación. Llegados al episodio La delatora (T1E3), Peter muestra signos de cansancio ("Es agotador. No puedo más"), en el largo proceso de denuncias no escuchadas y alargamientos artificiales de las respuestas que reciben, como una continua sensación de fracaso que nunca derivará en responsabilidades reales: "Ningún directivo de las empresas ha sido acusado formalmente", se queja Ashley. Este episodio presenta a la confidente Hanna Swift (Channel Cresswell), que está inspirada en el confidente real Robert Forrester, que durante años proporcionó información sobre las prácticas irregulares de la Agencia de Medio Ambiente encargada de controlar los vertidos de las industrias. Una de las denuncias más graves de la serie es precisamente la falta de control del organismo público que tiene como principal función evitar que se produzcan vertidos contaminantes a los ríos. Pero las puertas giratorias, la corrupción o la ineficacia de las multas a empresas que tienen beneficios millonarios son el reflejo de un sistema roto, que elude la gestión pública pero también el control necesario sobre la gestión privada. Sir James Bevan (Alex Jennings) surge como la figura del funcionario con claros conflictos de intereses entre la dirección de la Agencia de Medio Ambiente y sus participaciones en empresas privadas como South West Water o Thames Water. Pero como resultado de un sistema que lo permite: en 2010, el gobierno conservador de David Cameron estableció lo que se denominó el "autocontrol operativo" para recortar gastos públicos, lo que la funcionaria Sophie Harrison (Charlotte Ritchie) defiende en la serie. En vez de efectuar inspecciones periódicas, se permitió a las empresas de gestión de aguas que fueran ellas mismas las que comunicaran a la Agencia de Medio Ambiente si se había producido algún vertido de aguas residuales. Según se indica al final de la serie, desde que se privatizó esta gestión se han vertido cada vez mayores productos contaminantes, y en 2024 se calcula que se produjeron más de un millón de vertidos de aguas residuales en los ríos ingleses. Negocios turbios quizás no funciona, por su propia narrativa, de una manera tan emocional como otras series parecidas, pero su minuciosa descripción de los hechos y su claridad expositiva provocan la indignación necesaria en el espectador. Como afirma Ashley dirigiéndose a la cámara: "Estamos tratando de acabar con el mayor sindicato del crimen organizado de Inglaterra. El dinero que han acumulado estas empresas desde la privatización de las aguas, 145 mil millones de libras, lo han conseguido porque han convertido la ilegalidad en su modelo de negocio".