23 febrero, 2024

Festival de Berlín 2024 - Parte 3: El tiempo a través de la cámara

En la recta final del Festival de Berlín, aunque la próxima semana seguiremos ofreciendo crónicas para completar nuestro repaso a las películas de secciones paralelas y algunas actividades celebradas durante esta semana, en esta ocasión hablamos de películas que abordan el paso del tiempo, ya sea como proyectos que se han desarrollado durante décadas o bien aquellas que tienen como tema principal la relación entre el pasado y el presente, comenzando con uno de los cineastas fundamentales de nuestro tiempo. 

© Simon Haseneder

Filmstunde_23 (Subject: Filmmaking)

Jörg Adolph, Edgar Reitz

Alemania 2024 | Berlinale Special | ★★★★★


Este año el Festival de Berlín ha entregado el Oso de Oro Honorario al realizador Martin Scorsese (1942, Nueva York), pero con menor repercusión mediática también ha honrado la figura del director Edgar Reitz (1932, Munich), al que ayer se le entregó la Cámara de la Berlinale, un premio que reconoce desde 1986 a aquellas personalidades o instituciones que han hecho una especial contribución al cine. Historia viva del arte cinematográfico a sus noventa y un años, Edgar Reitz fue uno de los 26 jóvenes cineastas que elaboraron en 1968 el Manifiesto de Oberhausen, en el que se revelaban contra el convencionalismo y la apatía de la industria cinematográfica alemana, bajo el lema: "El viejo cine ha muerto. Nosotros creemos en el nuevo". Y del que surgió el Nuevo Cine Alemán, integrado entre otros por Rainer Werner Fassbinder, Werner Herzog o Wim Wenders, teniendo como precedentes películas como Una muchacha sin historia (Alexander Kluge, 1966) o Mahlzeiten (Edgar Reitz, 1966-67). En medio de esta efervescencia cultural, ese mismo año el director tomó como guía una frase del filósofo e historiador de cine Béla Balázs (1884-1949, Hungría): "Mientras no se enseñe cine en la escuela, no tomaremos nota de la revolución más importante en la educación humana". Esta idea fue escrita en 1920, pero no sería aplicada hasta 1968 a través de un experimento pedagógico que encabezó Reitz, quien había fundado junto a Alexander Kluge (1932, Alemania) la primera Escuela de Cine de Ulm. La propuesta era que las experiencias didácticas de la formación profesional de jóvenes cineastas podían aplicarse a los estándares de una escuela primaria para alumnas de 13 años. De esta forma se convirtió un aula en una especie de estudio de cine durante tres meses, que culminaría con la realización de 26 cortometrajes escritos y dirigidos por las alumnas, y un documental que registró la experiencia, Filmstunde (Edgar Reitz, 1968), emitido en horario de máxima audiencia en la Radiodifusión Bávara en 1969. 

Cuenta Edgar Reitz que una noche saliendo de un concierto poco antes del estallido de la pandemia del Covid, una señora de 70 años se le acercó y se presentó como una de aquellas alumnas que asistieron a las clases de cine. Sorprendentemente, muchas habían mantenido el contacto durante los más de cincuenta años que habían pasado y se seguían reuniendo periódicamente para hablar de cine, porque el ejercicio les había producido un impacto notable, especialmente respecto a la comprensión del visionado de las películas prestando atención al lenguaje y la estética. El confinamiento impidió una reunión entre el antiguo profesor y las alumnas, que finalmentes se produjo en 2023, y ha sido documentado en la película Filmstunde_23 (Subject: Filmmaking) (Jörg Adolph, Edgar Reitz, 2024), una auténtica lección de amor al cine. Pero también es una propuesta que suena a despedida, una extensión de su autobiografía Filmzeit, Lebenszeit (2022) con la que cierra un ciclo temporal en el que ha venido reflexionando sobre el cine y la memoria, especialmente en su obra más conocida, la trilogía sobre la historia de Alemania Heimat (Edgar Reitz, 1984, 1992, 2004) y su precuela Heimat. La otra tierra (2013). La película mezcla las imágenes del documental original con el reencuentro al cabo de 55 años, lo que da pie a reflexiones sobre el tiempo: "La persona de entonces resuena a través de un nuevo cuerpo o del físico cambiado por el paso de los años", dice Edgar Reitz. 

Subject: Filmmaking está dirigida por Jörg Adolph (1967, Alemania), que había realizado anteriormente el documental Making of Heimat (Anja Pohl, Jörg Adolph, 2013) entrevistando a su director, y se revela como una mirada nostálgica hacia esa revolución cinematográfica que se produjo en Alemania, y que se reflejaba también en la introducción de un nuevo mundo a estas alumnas que tenían la posibilidad de contar sus propias historias con una cámara de Super 8, un elemento que estaba al alcance de pocos. El visionado de los cortometrajes que realizaron, comentados ahora por la impresión que produce en algunas de ellas con el paso del tiempo, refleja una especial sensibilidad y habilidad para mostrar escenas de la vida cotidiana en un mercado o recrear ficciones con sus propias familias. Edgar Reitz comenta que uno de los cortometrajes realizados por las alumnas inspiraron al director experimental Hellmuth Costard su película Fußball wie noch nie (1975), los noventa minutos de un partido de fútbol en los que la cámara solo seguía al jugador norirlandés George Best, abundando en su propia teoría de que la pelota no es lo más interesante de un partido, sino el comportamiento los jugadores. De alguna manera, la película refleja aquella idea que impulsó la realización del experimento: el carácter educativo del cine como un medio fundamental para el aprendizaje.

© Marek Septimus Wieser

Afterwar

Birgitte Stærmose

Dinamarca, Kosovo, Suecia, Finlandia 2024 | Panorama | ★★★☆☆

Las primeras imágenes muestran la destrucción provocada por la guerra en Kosovo durante 1999, a punto de terminar dejando atrás una atmósfera de desolación y miles de desplazados. Diez años después del final de un conflicto que fue uno de los capítulos más oscuros de una Europa que no esperaba vivir de nuevo el horror de la guerra dentro su territorio, la directora Birgitte Stærmose (1963, Dinamarca) convirtió en protagonistas de su cortometraje Out of love (Ønskebørn) (2009) a cuatro niños y adolescentes que vendían tabaco por las calles de Pristina, y que contaban sus historias ante la cámara, aunque los relatos se mezclaron con elementos de ficción como una forma de proteger a los jóvenes, a veces envueltos en historias personales de relaciones conflictivas con sus padres. De manera que el cortometraje utilizaba los recursos cinematográficos de la ficción para adentrarse en descripciones que construían la realidad. Parte de las imágenes que la directora rodó para ese cortometraje que ganó el Oso de Cristal en la sección Generation Kplus del Festival de Berlín 2010 se utilizan en el tejido narrativo de Afterwar (Birgitte Stærmose, 2024), que es una continuación de esas historias mostrando ahora a los mismos protagonistas a lo largo de varias etapas de su vida. La carrera de la directora danesa se ha desarrollado en buena parte en Gran Bretaña, dirigiendo episodios de series como La princesa de España (MGM, 2019) o Industry (HBO Max, 2020-). En 2017 regresó a Kosovo con la idea de una secuela del cortometraje, y posteriormente entre 2018 y 2023 desarrolló un trabajo de colaboración con los jóvenes ya adultos en el que los protagonistas han decidido qué querían contar, utilizando de nuevo la ficción para envolver sus propias realidades. 

El más expresivo de todos es Gëzim Kelendi (34), cuya historia personal se ha ficcionado para evitar mostrarla, utilizando un actor para interpretar a su padre, con el que ha mantenido una relación difícil. Cuenta que en una ocasión se escondió debajo de una vaca para sobrevivir, y cuando protagonizó el cortometraje vendía retratos de turistas a los que fotografiaba con una cámara Polaroid. Trabajando a veces en el extranjero, ha formado su propia familia con dos hijos y canta canciones rap que escribe él mismo. Xheva (31) tuvo que sobrevivir con su familia en una casa abandonada, pero en el presente sabemos que llegó a participar como futbolista en el equipo femenino nacional y que trabaja en Alemania, desde donde mantiene a su familia. La vida de Besnik Hyseni (26) ha cambiado poco y se dedica a vender cacahuetes en los bares, es poco hablador pero mantiene la expresión de tristeza en los ojos que tenía cuando era niño. Habla de la permanencia de la guerra como una especie de plaga que se impregna en las personas: "La gente que vive en paz piensa en la guerra como algo momentáneo. Algo que pasa. Pero están equivocados. La guerra nunca termina". Y Shpresim Azemi (31) ha formado también una familia con su esposa y dos hijos, pero parece interesado sobre todo en reflejar sus creencias religiosas y le vemos habitualmente durante la oración en una mezquita. 

Afterwar es una película híbrida que está más cerca del proceso testimonial que de la construcción documental, creada a partir de un guión transmitido por sus protagonistas, y rodeada de un tono de melancolía que a veces puede resultar demasiado desolador. Estructurada en tres partes: Pasado, Presente y Futuro, tiene la intención de reflejar la manera en que los niños que han vivido una guerra pueden sobrevivir, elevando la resiliencia de sus personajes hasta los niveles de valentía que han necesitado para seguir adelante. El futuro se expresa a través de los hijos y las intenciones de evitar los errores cometidos. "No quiero que mi esposa se acueste llorando todas las noches como hacía mi madre", dice Shpresim. Pero se transmite constantemente una cierta desesperanza que se refleja también en algunas escenas rodadas frente a un largo túnel del que no se vislumbra la salida, o situando a uno de los protagonistas en medio de una discoteca en la que la vida pasa a su alrededor como si nada hubiera ocurrido. Pero los efectos de la guerra permanecen en la personalidad de quienes la han experimentado en toda su terrorífica forma. 

Diaries from Lebanon

Myriam El Hajj

Líbano, Francia, Qatar, Arabia Saudí 2024 | Panorama | ★★★☆☆


Hay también una mirada cargada de pesimismo en las películas que abordan la realidad del Líbano a lo largo de los últimos años, y que hemos visto reflejada en documentales como Kashkash (Lea Najjar, 2022), ganador del premio principal de Next:Wave en CPH:DOX 2022. Lo que nos han enseñado estas películas es el relato de un pueblo que ha querido evolucionar apoyándose en revoluciones populares que siempre han encontrado algún obstáculo, un país "en estado de shock constante a través de una generación que se siente defraudada", como comentábamos en nuestra crítica de Anxious in Beirut (Zakaria Jaber, 2023), que logró el premio al Mejor Documental en el Festival de Shanghai 2023. La misma sensación acaba dejando Diaries from Lebanon (Myriam El Hajj, 2024), que comenzó a rodarse en 2018 cuando la directora afirma que sintió un aliento de esperanza y de cambio, representado por una de las protagonistas, Joumana Haddad, una escritora, poeta y activista feminista que decidió presentarse a las elecciones, consiguiendo un escaño por la circunscripción de Beirut. Pero cuando al día siguiente los resultados finales la dejaron sospechosamente fuera del Parlamento, quedó patente que el sistema electoral libanés mantenía la constante dinámica de fraude y corrupción que se había perpetuado a lo largo de los años. 2019 fue otro momento que despertaba la esperanza cuando las calles se llenaron de miles de manifestantes, al calor de la Primavera Árabe, exigiendo un cambio de gobierno, y entre quienes lideraban las protestas se encontraba la joven Perla Joe Maalouli. Pero esta revolución sin líderes concretos es condenada por Georges Moufarej, un veterano luchador de la Guerra Civil Libanesa (1975-1990) donde perdió su pierna y que establece una conexión con el primer documental de la directora, A time to rest (Myriam El Hajj, 2024), que se centraba en algunos veteranos que guardaban todavía la memoria y la nostalgia de las milicias. 

Los tres personajes proporcionan diferentes visiones del país, pero todos se convierten en supervivientes cuando sus particulares revoluciones se ven amenazadas por acontecimientos globales como la pandemia del coronavirus en 2020, que supuso un golpe decisivo a unas protestas que por entonces ya comenzaban a perder fuerza ante la inmovilidad del gobierno. Y en medio de la lucha que se convierte ahora en personal, se produce la explosión del puerto de Beirut en agosto de 2020 que se convirtió en una especie de armagedón destructor que acabó con la vida de 218 personas, pero sobre todo convirtió la ciudad en un zona que parecía haber sido atacada, con edificios brutalmente afectados por la onda expansiva, ruinas en las zonas más cercanas y la sensación de inseguridad que se expandió entre los habitantes de la ciudad. De nuevo la corrupción ha sembrado de dudas la investigación oficial, para la que todavía en 2023 Amnistía Internacional seguía exigiendo que la liderase un órgano independiente de la ONU. La directora confiesa que los acontecimientos que se iban sucediendo y que afectaban a sus protagonistas de diferentes formas la llevaron a seguir grabando, pero sobre todo a plantearse la pregunta de: "¿Qué hay que hacer para cambiar un país?". Ella misma se coloca en un segundo plano ofreciendo reflexiones en off durante la película que aportan ese concepto de diario personal.

En todo caso, sería limitado hablar de la película como una historia de desesperanza. Por el contrario, ofrece una visión de resistencia a través de sus protagonistas, y el montaje de la chilena Anita Pérez estructura este relato fragmentado de una manera que unifica a los tres personajes con un objetivo común de introducir un cambio en la sociedad libanesa y en sus representantes políticos. La visión de Georges, que acude todas las semanas a arreglarse la barba en la peluquería de su barrio, sigue siendo la de una revolución mediante las armas; la de Joumana es una revolución política; mientras que la de Perla es una revolución popular. De alguna manera, las tres formas confluyen en un deseo común, aunque la película tiene un final abierto en el que Perla canta una canción popular en la azotea mientras un grupo de personas la esperan en la puerta de su casa acusándola de comunista. 

Cu Lí never cries

Phạm Ngọc Lân

Vietnam, Singapur, Francia, Filipinas, Noruega 2024 | Panorama | ★★★★☆


En algún momento del desarrollo de esta película, el planteamiento inicial era el de mostrar al personaje principal, Mrs. Nguyện (Minh Châu), una jubilada que había formado parte de la emigración a Alemania Oriental que se había producido desde Vietnam en los años noventa, regresando a Berlín para recoger las cenizas de su marido alemán, a quien no había visto en veinte años, y del que solo ha heredado la urna crematoria con sus cenizas y su mascota, un loris perezoso pigmeo (Cu Lí en Vietnam), para llevarlos de regreso a su país. Pero Cu Lí never cries (Phạm Ngọc Lân, 2024) comienza directamente con Mrs. Nguyện regresando a Hanoi, lo que de alguna forma termina enfocando la historia mucho más en torno a un país que se convierte, a través de la relación entre el pasado y el presente, en una representación de los cambios que ha sufrido desde su carácter orgullosamente comunista hasta un ejemplo de la economía de mercado orientada al socialismo. El director Phạm Ngọc Lân (1986, Vietnam) ha comentado que su primer contacto con la actriz Minh Châu, que ha protagonizado sus anteriores cortometrajes también, se produjo cuando solo tenía once años y vio la película The eleventh child (Dai Sijie, 1998): "A esa edad no entendí la historia, pero me impresionó el rostro de una actriz cuyos ojos eran profundos, redondos y, a veces, humedecidos por las lágrimas. Esa actriz, no lo supe hasta 15 años después, era Minh Châu". La anécdota también refleja en cierto sentido lo que su debut en el largometraje pretende transmitir respecto a las relaciones intergeneracionales. 

Cuando la protagonista regresa a Hanoi, encuentra a su sobrina Vân (Hà Phương) en medio de unos frenéticos preparativos de boda con su prometido Quang (Xuân An), del que está secretamente embarazada, lo que oculta a su tía. Las reflexiones de la protagonista que escuchamos en off hacen constantes referencias al pasado: "La gente prefiere el presente más que el pasado. Porque el presente crea recuerdos, a veces tan fugaces". Pero lo que destaca en esta peculiar visión en blanco y negro sobre la perseverancia en mantener los recuerdos no es tanto su narrativa argumental como la creación de una atmósfera que establece una mirada poética que acaba capturando la atención, aun cuando algunas de las simbologías o contextos políticos puedan quedar más difusos para un espectador occidental. El trayecto que la protagonista hace hasta la planta hidroeléctrica en la que quiere esparcir las cenizas de su marido, pagando a un joven camarero (Hoàng Hà) para que se haga pasar por su hijo ante un antiguo amigo de juventud (Quốc Tuấn ), es un particular viaje al pasado que está representado por la corriente del río como una metáfora del flujo del tiempo. Allí, Mrs. Nguyện recuerda las palabras del líder Hồ Chí Minh cuando se refería a la necesidad de "convertir al agua enemiga en aliada, domando al Río Negro", el que atraviesa Vietnam hasta China.  

La perspectiva de las nuevas generaciones respecto al pasado de sus familiares de segunda generación, los que protagonizaron la emigración en los noventa, se envuelve de una atmósfera nebulosa: "Es el tipo de historias sobre las que podemos leer o que nos las cuentan, pero no es algo que podamos entender por completo", comenta Phạm Ngọc Lân en las notas de prensa. Pero al colocarse en la perspectiva de Mrs. Nguyện consigue elaborar una narrativa poética que a veces se detiene en espacios concretos u ofrece una perspectiva amplia de la geografía de Vietnam, que refleja la transformación de un país. Y en la que la fauna que habita la jungla también tiene una importancia predominante, como la presencia constante de ese loris perezoso pigmeo que esconde, tras la mirada triste y asustadiza de sus grandes ojos, la capacidad venenosa de la toxina que contiene su saliva, que le permite defenderse de sus depredadores. La historia también está atravesada por la sonoridad de una popular canción vietnamita, "Thiên Thai" (paraíso) escrita en 1941 por Văn Cao, autor asimismo del Himno Nacional. Pero, aunque a veces tengamos la sensación de que faltan elementos de comprensión, Cu Lí never cries nunca es una película demasiado turbia en sus planteamientos, construyendo una absorbente atmósfera que habla del pasado como una forma de entender el presente. 

Quell'estate con Irène (My summer with Irène)

Carlo Sironi

Italia, Francia 2024 | Generation Kplus | ★★★☆☆


Comenta el director Carlo Sironi (1983, Italia) que las primeras imágenes de su segunda película le llegaron escuchando la canción "To wish impossible things", que The Cure incluyó en su album Wish (1992, Fiction Records), y que habla de un momento pasado "cuando el sol llenaba el cielo", una experiencia compartida que provoca deseos imposibles, frente a un presente gris en el que todos los deseos se han esfumado. A partir de esa idea, el director de Sole (2019), que ganó la Linterna Mágica en la Mostra de Venecia 2019 y el premio a Mejor Película en el Festival de Gijón 2020, construye una historia de amistad que se sitúa en el año 1997, y que comienza en una especie de campamento de verano para jóvenes que están en tratamiento o recuperándose del cáncer. Allí se conocen Clara (Maria Camilla Brandenburg) e Irène (Noée Abita), dos chicas de diecisiete años en plena efervescencia femenina a las que les une su afición a la poesía, pero que sobrellevan la carga de una enfermedad que constriñe la despreocupación por el futuro que suele caracterizar a la adolescencia. Clara, que adquiere el punto de vista principal de la película, tiene un carácter solitario y retraído que se siente inmediatamente fascinado por la sed de aventuras que tiene Irène, quien le sugiere una escapada a una pequeña isla de Sicilia. Estas dos nuevas amigas que tienen caracteres tan diferentes conectan inmediatamente en una relación que a veces se sugiere que podría ser algo más para una de ellas, pero que Carlo Sironi y su co-guionista Silvana Tamma dejan en una vaguedad indefinida. 

Precisamente esta indefinición es uno de los problemas de una película que se recrea en la contemplación de esta amistad que muchas veces es silenciosa, con una notable fotografía de Gergely Pohárnok que captura esa tonalidad de un verano pasado con planos abiertos, reflejados casi como postales antiguas. Lo que está subrayado por las grabaciones que realiza Clara con una cámara VHS que ha encontrado en una casa abandonada.  Pero la película transmite una sensación demasiado superflua, carente de argumento, en la que se siente poca profundidad en la descripción psicológica de unos personajes que tampoco son especialmente comunicativos. Incluso aunque Clara es la protagonista principal, hay una mayor expresividad en la descripción de Irène, quien tiene aspiraciones de libertad aventuras. Cuando encuentran un grupo de chicos, esta última se refiere a ellos con cierto desprecio, pero Clara inicia un breve romance de verano que le permite adquirir una cierta esperanza de un futuro que la enfermedad mantiene en un paréntesis. A lo largo de la película Quell'estate con Irène (Carlo Sironi, 2024) se define la fuerza de la amistad y se describe con sutileza la permanencia de unas imágenes que, sea el destino que tengan sus protagonistas, parece que quedaran como un recuerdo imborrable. Pero aunque evita los clichés del coming-of-age y de las historias de autodescubrimiento adolescentes, la mirada que transmite acaba resultando demasiado contemplativa y artificial. 

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Películas mencionadas: 

Heimat. La otra tierra y Sole se pueden ver en Filmin.

21 febrero, 2024

Festival de Berlín 2024 - Parte 2: Deseos

El Festival de Berlín ha desplegado desde hace años y con orgullo su etiqueta de "festival político", el más interesado de los festivales de categoría A en acoger las reivindicaciones de todo tipo de organizaciones, el que siempre ha tenido una postura más clara respecto a la represión del gobierno iraní contra sus cineastas. A dos de ellos se les ha retirado el pasaporte para impedirles viajar y presentar su película My favourite cake (Maryam Moghaddam, Behtash Sanaeeha, 2024). Por eso fue sorprendente que cursaran una invitación a miembros del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que defiende entre otras cosas la deportación masiva de inmigrantes. Pero lo que se entendió menos fue que los directores del festival, Mariette Rissenbeek y Carlo Chatrian, que están al frente de la muestra por última vez este año, decidieran a última hora retirarles la invitación cuando ya se había hecho. A lo largo de esta edición, que se celebra hasta el 25 de febrero, se han visto reivindicaciones de los cineastas argentinos contra la amenaza de desmantelamiento del INCAA, se le ha recordado al director español Albert Serra, miembro del jurado oficial, su apoyo a Vladimir Putin en alguna entrevista pasada, se ha hablado mucho de las diferentes posturas respecto a la masacre que está perpetrando Israel en Gaza y con mayor unanimidad en contra de la intervención rusa en Ucrania. También muchas de las películas programadas tienen connotaciones políticas, pero nuestro foco principal está en algunas de las secciones paralelas en torno a títulos que, al no participar en la sección oficial, tienen una atención menor. Esta es una selección de películas que tienen como denominador común construir sus historias alrededor del deseo. 

Alle die du bist (Every you Every me)

Michael Fetter Nathansky

Alemania, España 2024 | Panorama | ★★★★☆

La representación de la relación amorosa que plantea esta película comienza cuando ha perdido el sentimiento inicial de apasionamiento y deseo, adoptando siempre el punto de vista de Nadine (Aenne Schwarz), cuando ella tiene que acudir al rescate de Paul (Carlo Ljubek) que ha sufrido uno de sus ataques de pánico durante una entrevista de trabajo y se ha encerrado en una habitación. Pero la primera vez que el espectador ve a Paul lo hace en las diferentes formas en que Nadine le percibe, y cuando más tarde ella pregunta a su amiga Ajda (Sara Fazilat): "¿Conoces esa sensación cuando miras a un desconocido y te parece extraño cómo habla y lo que dice, y después de un rato te das cuenta de que es tu propio marido?", entendemos perfectamente a qué se refiere. Esta idea del distanciamiento emocional de las personas cercanas es el punto de partida de una película que describe el amor y el desamor utilizando una mirada metafórica y una singularidad poética que la hace singular y extrañamente absorbente. La historia retrocede hasta la llegada de Nadine, madre soltera a los 24 años, a una fábrica de carbón cerca de Colonia, un entorno que sirve como representación de las propias dualidades que adquiere Paul, uno de sus trabajadores, bajo la mirada de ella. Cuando se conocen, la percepción de Nadine se representa a través de diferentes imágenes de él como una mujer mayor (Jule Nebel-Linnenbaum), un niño (Sammy Schrein) o un adolescente (Youness Aabaz). Es una forma visual poderosa para expresar los diferentes sentimientos que Nadine tiene respecto a Paul, la naturaleza de su amor que puede ser protectora o apasionada.  

Siete años después, el entorno y los sentimientos se manifiestan envueltos en una profunda crisis. El director y guionista Michael Fetter Nathansky (1993, Alemania) enmarca el progresivo desamor de Nadine en un contexto laboral que se enfrenta a la reestructuración del sector del carbón, con la amenaza del desmantelamiento de la fábrica y la oposición sindical de los trabajadores. Se construye un entorno que se resquebraja tanto como se difuminan las diferentes representaciones del marido ante los ojos de Nadine, que ya no es capaz de verle en sus diferentes formas, sino solo con la personalidad de Paul. Y esta percepción comienza a ser tan permanente que diluye progresivamente el sentimiento amoroso, hasta una escena en la que ella siente el mal olor corporal de él, que éste sin embargo no percibe hasta que se refleja en el espejo. Alle die du bist (Every you every me) (Michael Fetter Nathansky, 2024) muestra en su título original (todo lo que eres) y su título internacional (cada tú, cada yo) esa expresión del amor incondicional que se compromete a la aceptación del amante en su totalidad, una promesa que puede acabar siendo excesiva cuando el otro es percibido como un desconocido. Y en ese sentido la película consigue elaborar una mirada metafórica que transmite la comunicación entre los personajes en diferentes niveles, en los que las palabras están rodeadas de gestos y expresiones que incluso llegan a ser más relevantes. La elección de una narración no lineal, que mezcla los tiempos, permite asistir a la mutación de la protagonista de una manera que sitúa al espectador en una posición de ventaja respecto a los personajes, lo que al mismo tiempo transmite una cierta desazón. 

El director Michael Fetter Nathansky conoce bien el entorno laboral de la ciudad de Colonia, y la reestructuración del sector del carbón que tiene una fecha límite en 2038, el compromiso marcado por conservadores y socialdemócratas alemanes para acabar con la extracción de lignito, que emite gran cantidad de gases de efecto invernadero, en una Alemania que ya renunció a la energía nuclear hace tiempo. Pero su educación la ha vivido entre Colonia y Madrid, y en 2018 creó la productora con sede en Berlín Contando Films junto a Virginia Martín (1990, Alemania), productora de orígenes argentinos a la que conoció cuando ambos estudiaban en la Universidad de Cine de Babelsberg KONRAD WOLF. 

The visitor

Bruce LaBruce

Reino Unido 2024 | Panorama | ★★☆☆


El director, fotógrafo, artista y "queer provocateur" Bruce LaBruce (1963, Canadá) es uno de los precursores del movimiento cinematográfico New Queer en los años 90, reflejando en sus películas escenas de sexo explícito que tienen una función de provocación respecto a la representación de la sexualidad en el cine, colocándose en un término medio en el que parece sentirse cómodo: "Mis películas son demasiado pornográficas para el entorno artístico y demasiado artísticas para el entorno pornográfico". Tras el éxito internacional de Saint-Narcisse (2020) y una incursión en el cine para adultos sex-positive de la productora Erika Lust en la comedia The affairs of Lidia (2022), el director ha presentado su manifiesto político The visitor (Bruce LaBruce, 2024), un particular homenaje a la película Teorema (Pier Paolo Pasolini, 1968), en la que un recién llegado seducía a todos los miembros de una familia, incluida la doncella, provocando una especie de liberación del aburguesamiento. La propuesta ahora se actualiza para que la seducción del visitante se vuelva más explícita, estructurada narrativamente con los elementos del cine pornográfico, pero también desde un punto de vista estilístico, con el uso de una música techno de Hannah Holland que "pornifica" la versión original. También hay una definición visual de la representación queer contemporánea, no solo a través de una estética ultramoderna sino con la incorporación de personajes drag como la doncella o presentando a una hija trans masculina. Pero sobre todo como manifiesto político se desarrolla conscientemente en esa Gran Bretaña post-Brexit de tendencia conservadora y xenófoba, la que construye el Bibby Stockholm, la cárcel flotante para solicitantes de asilo. 

El visitante surge de una maleta a orillas del Támesis y en otras zonas de la ciudad de Londres, representado como la imagen de un hombre negro sexualizado, en cierto modo una burla contra esa obsesión de los panfletos conservadores en contra de una inmigración que se relaciona con la violencia y la delincuencia. Al principio de la película, una voz en off (Adrian Bracken) reproduce frases de la propaganda xenófoba que la derecha y la extrema derecha han venido difundiendo en Gran Bretaña desde aquel infame discurso del político Enoc Powell que pronunció en el Parlamento en 1968 y al que se conoce como "Rivers of blood" (Ríos de sangre). A lo largo de las escenas de sexo explícito del extranjero con los miembros de la familia se reproducen slogans políticos que parafrasean algunos de los que ha difundido el Partido Laborista: "Open the borders" se convierte en "Abre las fronteras, abre las piernas", "For the many not the few" se transforma en "Fóllate a muchos, no a unos pocos". Para Bruce LaBruce, la revolución política solo puede pasar por una revolución sexual, "la revolución sexual del proletariado". Igual que en la película de Pasolini, la llegada del extraño a la casa de una familia se convierte en un camino de seducción que transgrede las clases sociales. Aquí, la doncella prepara la comida de la familia con la orina, la sangre y las heces del visitante, convirtiendo la cena en una larga secuencia de coprofagia que hace referencia también a Salò, o los 120 días de Sodoma (Pier Paolo Pasolini, 1975). 

Exposición "The visitor work-in-progress" (Octubre, 2023)

El visitante (Bishop Black) se presenta como la proyección de las fantasías ocultas de cada uno de los miembros de la familia: la madre (Amy Kingsmill) es sometida a una sesión de BDSM, la hija (Ray Filar) se queda embarazada, el hijo (Kurtis Lincoln) y el padre (Macklin Kowal) mantienen una relación incestuosa y la doncella (Luca Federici) es sodomizada por un consolador con forma de Cristo crucificado. Ninguno de los miembros del reparto tenía experiencia en escenas de sexo excepto Bishop Black, un artista británico que ha pasado por los escenarios a través de géneros como el drag y el burlesque, y que utiliza el cuerpo como herramienta politizada para dar forma a la sexualidad y al género, participando en películas como Captain Faggoton saves the Universe (Harvey Rabbit, 2023), que fue seleccionada en el Festival de Rotterdam. En la sexualiación de las relaciones con el extranjero, la masculinidad pansexual del hombre negro es un instrumento para la transformación de los dominantes en dominados. La madre agradece al visitante este cambio de rol: "Gracias por cambiarme de madre a puta". Hay por supuesto mucho sentido del humor y de la provocación en esta última propuesta de Bruce LaBruce, que cada vez difumina más la frontera entre la pornografía y la representación artística, aportando una textura de película de ciencia-ficción en la que la palabra inglesa "alien" adopta su doble significado de extranjero y de extraterrestre. Aunque al adquirir una estructura tan claramente deudora del cine porno, la película acaba siendo igual de repetitiva. Hay otros temas recurrentes en el cine del director, como las referencias a la religión católica: mientras en la película Teorema la doncella se flagela como castigo por sus deseos, en The visitor acaba en un viaje místico a la ciudad de Lourdes. La película se presentó como "work-in-progress" el pasado mes de octubre en la feria de arte anual Frieze de Londres en forma de instalación, que mostraba algunas escenas con el formato de fotografías y pequeños fragmentos, lo que diversifica la propuesta como una obra artística diversa, que reivindica la revolución sexual/queer para contrarrestar la docilidad y el conservadurismo hacia los que tienden las sociedades occidentales. 

© Thomas Nolf / Polar Bear

Junge Herzen (Young hearts)

Anthony Schatteman

Bélgica, Países Bajos 2024 | Generation Kplus | ★★★☆☆

El primer amor es el que permanece con mayor intensidad en la memoria, sobre todo cuando está relacionado con la aceptación de la identidad sexual. El director Anthony Schatteman (1989, Bélgica) ha decidido reflejar en la pantalla una experiencia similar a su vida personal a través del enamoramiento que provoca en Elias (Lou Goossens) la llegada de su nuevo vecino Alexander (Marius De Sager). Ambos están unidos por la pérdida, en el primer caso la reciente muerte de su abuela y en el segundo la ausencia de su madre, y esa es la conexión que les une para derivar hacia un sentimiento de complicidad. Elias sin embargo tiene una especie de novia que forma parte de su grupo de amigos, pero su deseo comienza a revelarse como una necesidad inevitable de estar todo el tiempo con Alexander. El hecho de que esté sometido a episodios de bullying por parte de un grupo de alumnos de mayor edad en el instituto puede ser una de las razones del temor a visibilizar sus sentimientos, mientras que Alexander habla con total normalidad de la relación anterior que tuvo con un chico. La historia se desarrolla en un pequeño pueblo de la comunidad flamenca, el lugar de origen del director, mientras que Alexander proviene de la zona francófona de Bruselas, lo que subraya la diferencia de percepción que tienen ambos respecto a su sexualidad. La escapada que hacen a la capital belga rodea a éste de un entorno liberal en el que descubrimos que sus abuelos dirigen un local de copas con actuaciones de artistas transexuales, un espacio donde Elias descubre que puede comportarse abiertamente como el petit copain de Alexander, el novio que no puede visibilizar en su pueblo. Pero la introducción de ese ambiente más abierto para explicar la espontaneidad de Alexander respecto a su identidad sexual es uno de los subrayados algo innecesarios que se encuentran a lo largo de toda la película. 

Hay una conexión entre Young hearts (Anthony Schatteman, 2024) y el primer cortometraje del director, Kiss me softly (2012), que también aborda el descubrimiento de la sexualidad por parte de un adolescente de 17 años. En el caso de su debut en el largometraje, Anthony Schatteman ha decidido rebajar la edad de los protagonistas hasta los 14 años, lo que refuerza la inseguridad del personaje principal, y consigue dos jóvenes actores debutantes que reflejan con emoción los vaivenes de una relación que se somete a las dudas de Elias sobre su sexualidad. Aquel cortometraje se centraba sin embargo en la relación entre el protagonista y su padre, un cantante de schlager, un tipo de canción melódica pop muy característica de los Países Bajos, que estaba inspirado en el padre del director. En la película, la figura paterna de Elias, Luk (Geert Van Rampelberg), es también un cantante que se ha hecho popular a nivel local con una de sus canciones, y que somete a su familia a continuas interpretaciones de sus nuevos temas. Pero Elias se siente más cómodo ayudando en la granja de su abuelo Fred (Dirk Van Dijck), que se convierte en una figura esencial para su aceptación. Su familia se completa con Nathalie (Emilie De Roo), una madre comprensiva, y su hermano Maxime (Jul Goossens), tan gruñón e insoportable como se puede esperar de un adolescente. Pero este entorno resulta quizás demasiado amable para entender por qué Elias tiene miedo de visibilizar su homosexualidad frente a su familia. 

Viendo Young hearts, por supuesto regresan a la memoria otras películas recientes como Close (Lukas Dhont, 2022), pero siendo más inofensiva y podríamos decir incluso cursi en el tercer acto, también es menos manipuladora que la película de Lukas Dhont. Anthony Schatteman comenta en las notas de prensa que "quería hacer la película que desearía haber visto cuando era joven. No había historias sobre jóvenes que experimentaban el amor de forma puramente romántica. Entonces tomé todo lo que hubiera querido ver, incluyendo los clichés". Lo que por lo menos resulta una explicación muy honesta de por qué la película no hace muchos esfuerzos por evitar los tópicos de este tipo de historias. Y hay que reconocer que trata el tema sin caer en el drama o la representación heteronormativa del descubrimiento de la identidad sexual.

Comme le feu (Who by fire)

Philippe Lesage

Canadá, Francia 2024 | Generation Kplus | ★★☆☆


El director Philippe Lesage (1977, Quebec) se ha caracterizado por reflejar la psicología de los jóvenes en películas como Los demonios (2015) y Génesis (2018). En su regreso tras seis años desde esta última, propone de nuevo un acercamiento a la adolescencia, pero confrontada dentro de un entorno de personajes adultos. Estructurada en largos planos secuencia a lo largo de sus dos horas y media de duración, Comme le feu (Philippe Lesage, 2024) comienza siguiendo durante largo tiempo a un coche que circula por una carretera rodeada de bosques, un viaje que desemboca en una cabaña aislada donde dos viejos amigos se van a reencontrar. Albert (Paul Ahmarani) es un escritor de televisión que visita a su antiguo colaborador, el director Blake Cadieux (Arieh Worthalter), que se ha convertido en un reconocido cineasta. A Albert le acompañan sus dos hijos adolescentes, Aliocha (Aurélia Arandi-Longpré) y Max (Antoine Marchand-Gagnon), quien ha invitado también a su mejor amigo Jeff (Noah Parker), que se irá revelando como el verdadero protagonista de buena parte de la historia principal. Jeff es un adolescente que admira las películas de Blake Cadieux, el principal referente de sus aspiraciones como cineasta, pero sobre todo ha aceptado la invitación para poder pasar un fin de semana junto a Aliocha, de la que está secretamente enamorado. Las indecisiones de Jeff en su relación con la hermana de su mejor amigo, y posteriormente los celos cuando descubre que ella parece tener otros intereses, conforman una historia en la que vuelven a surgir las emociones y el deseo que hierven en el interior de los adolescentes. 

Pero, curiosamente, el enfoque en los personajes jóvenes es el que encuentra más desequilibrios en su desarrollo a lo largo de la historia. Por un lado, la admiración de Jeff hacia el director que está envuelta al mismo tiempo en una timidez que le impide elaborar bien sus alabanzas, y por otro la atracción que siente por Aliocha, que sin embargo también está rodeada de un cierto distanciamiento que desemboca en una reacción negativa cuando se produce el acercamiento. Pero Jeff no se siente como un personaje demasiado complejo, aunque el actor Noah Parker elabore bien la personalidad retraída del joven, o quizás es que su carácter adolescentemente inseguro no permite que conectemos del todo con sus aspiraciones y sus inquietudes. Aliocha, por el contrario, es una joven que desea la libertad de no estar limitada a ser un simple objeto de deseo, ya sea para los jóvenes como para algunos adultos. Hay algunas secuencias poderosas en las que el bosque se convierte en un entorno hostil, lo que al mismo tiempo refleja las propias tensiones de esta particular reunión a la que se se unen también Hélène (Irène Jacob) y Eddy (Laurent Lucas), versiones de ellos mismos como actores famosos. El accidentado trayecto de rafting en los rápidos del río o algunos momentos de suspense en las escenas de caza son espejos del espacio como reflejo psicológico de los personajes. 

Pero Comme le feu funciona mejor en el interior de la cabaña, a través de secuencias como la larga escena de baile al ritmo festivo de Rock Lobster que B-52's incluyó en su album B-52's (1979) o los encuentros alrededor de una mesa que son captados por una cámara estática que deja que la acción se desarrolle sin interrupciones para hacerse cada vez más compleja. Es donde los adolescentes adquieren un segundo plano para dejar paso a los adultos, a esa cierta autocompasión de Albert, un notable Paul Ahmarani, que muestra rencor hacia la separación voluntaria de Blake, y que acaba acalorándose en medio de una tensión que refleja la violencia emocional entre dos amigos que han acabado tan distanciados que tienen cada vez menos cosas en común, aunque uno de ellos está empeñado en volver a trabajar juntos. Como es costumbre en el cine de Philippe Lesage la utilización de la música es importante y acertada, con otro momento especialmente logrado mientras suena la canción Marz que John Grant incluyó en su album debut Queen of Denmark (2010). Comme le feu tiene algunos desequilibrios que le impiden conformarse como una película trascendente pero transmite esa sensación de intranquilidad e incomodidad en la que algunas reuniones pueden desembocar, aunque necesite demasiado tiempo para desarrollar su planteamiento, reivindicando la idea de que, como afirma el director, "el arte, la literatura y el cine nos pueden salvar".

Memorias de un cuerpo que arde

Antonella Sudasassi Funiss

Costa Rica, España 2024 | Panorama | ★★★★☆


En su primera película, El despertar de las hormigas (2019), que participó en la sección Forum del Festival de Berlín, la directora Antonella Sudasassi Funiss (1986, Costa Rica) contaba una historia de emancipación de una joven que decide ser ella la que tome la decisión sobre los hijos que quiere tener. Esta podría ser una de las historias que se cuentan en Memorias de un cuerpo que arde (Antonella Sudasassi, 2024), que abunda en esa mirada a un pasado patriarcal y represor, en el que a las mujeres no se les estaba permitido acceder a sus propios deseos, siempre sometidas a la opresión de los matrimonios. La directora se define diciendo que "llevo el peso de ser hija de guerreras, de mujeres fuertes y valientes, pero también de mujeres maltratadas y mal queridas. Soy hija del patriarcado y nieta de la violación, el pecado más silenciado de todos". Y elabora un relato que surge de una conversación que afirma nunca haber tenido con sus abuelas, estructurándolo en una especie de documental-ficción en el que tres protagonistas maduras, Ana (68), Patricia (69) y Mayela (71) cuentan sus experiencias como mujeres a las que les fue negado el deseo y una sexualidad sana, en una época patriarcal en la que para casarse el padre tenía que firmarles un permiso. Los relatos, sin embargo, solo son voces en off, las caras no se muestran porque todavía sienten la vergüenza de poder hablar claramente de determinados temas, y así Ana, Patricia y Mayela son representadas por una sola mujer, la actriz Sol Carballo. La película se desarrolla únicamente en el interior de una casa familiar, que está llena de recuerdos en forma de fotografías y objetos antiguos, donde la cámara recorre las habitaciones y construye escenas en las que se mezclan el presente con el pasado, en el que la mujer joven es representada por Paulina Bernini Viquez. 

Una de las mujeres afirma que "el tiempo es como una burbuja. Porque el tiempo no es lineal. Creo que los recuerdos ocupan cada vez más tiempo en mi vida". Ellas cuentan sus historias de la manera natural que les permite ser invisibles ante la cámara, subrayando la nula educación sexual que recibían en sus casas o en la escuela, una educación basada en el patriarcado, en la mujer como una representación sumisa ante los deseos del hombre: "Nos enseñaron que éramos culpables de muchas cosas, pero no nos enseñaron cómo sacudirnos esa culpa". Y en su narración comienzan a surgir las cuestiones más complejas, la violencia, el abuso, la violación. Una de ellas cuenta que cuando quiso confesar los tocamientos a los que era sometida por sus familiares, obtuvo una respuesta de culpabilización por ser demasiado provocadora: "Despertar esos instintos en su primo o en su tío. Es que es usted muy coqueta", le dijeron. La violencia doméstica se convierte en el secreto de quienes creen que su experiencia es única: "Una cree que es la historia de una sola, pero después se da cuenta de que es la historia de muchas". Mientras las relaciones sexuales son, de facto, violaciones en toda regla, sometidas a los momentos y las formas en que sus maridos deciden tener sexo. 

En este relato poliédrico que circula entre el pasado y el presente igual que las imágenes recorren las distintas estancias de la casa, Memorias de un cuerpo que arde reivindica la recuperación del deseo, aunque la juventud haya pasado. Reclama que es posible asumir una sexualidad en la tercera edad con la libertad que nunca han tenido, lo que despliega una lectura mucho más amplia que la simple victimización de las mujeres. La película se refleja en la descripción del pasado para construir un presente en el que es posible ser dueñas de su vida sentimental por primera vez en sus vidas. 


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Películas mencionadas: 

Saint-NarcisseTeorema, Salò, Los demonios y Génesis se pueden ver en Filmin.
Close se puede ver en Movistar+.
El despertar de las hormigas se puede ver en Filmin y Prime Video.



19 febrero, 2024

Festival de Berlín 2024 - Parte 1: Berlinale Series Market

 

Esta semana dedicaremos crónicas al Festival de Berlín, que se desarrolla hasta el 25 de febrero, no solo centrándonos en los comentarios de películas destacadas en secciones paralelas, sino enfocándonos en algunas de las actividades que se celebran al mismo tiempo. Como es costumbre, se produce cierto revuelo por el hecho de que el festival coincide con los Premios BAFTA, que se entregaron en la tarde de ayer, lo que desvía la atención de los medios audiovisuales. También este fin de semana se entregaron los Premios Annie de animación que dieron a Spider-man: Cruzando el Multiverso (Joaquim Dos Santos, Kemp Powers, Justin Thompson, 2023) el premio a Mejor Película y a la española Robot dreams (Pablo Berger, 2023) el de Mejor Película Independiente. En series, Samurai de ojos azules (Netflix, 2023) ganó como Mejor Programa para Adultos; Hilda (Netflix, 2018-2023) como Mejor Programa Infantil y Kizazi Moto: Generación fuego (Disney+, 2023) como Mejor Serie Limitada. El premio a la Mejor Música para Serie recayó en Markus Wormstorm, Nadia Darries y Dineo du Toit por Star Wars: Visions (Disney+, 2021-) y el de Mejor Música para Películas en Daniel Pemberton por Spider-man: Cruzando el Multiverso.

Los BAFTA de cine consolidaron a Oppenheimer (Christopher Nolan, 2023), reconocieron a Pobre criaturas (Yorgos Lanthimos, 2023) y dejaron fuera de los premios a Barbie (Greta Gerwig, 2023) y Los asesinos de la luna (Martin Scorsese, 2023), que se sabían tan poco favoritos que nadie del equipo, excepto la montadora Thelma Schoonmaker, acudió a la ceremonia. Incluso acabaron otorgando a La zona de interés (Jonathan Glazer, 2023) dos galardones casi contradictorios, el de Mejor Película Inglesa y el de Mejor Película de Habla no Inglesa. David Tennant fue un buen anfitrión, Hugh Grant se robó el show con una desternillante versión de Oompa Loompa (el año pasado también tuvo el mejor momento cómico de los Oscar cuando describió su cara como un escroto en comparación con Andie McDowell) y la ceremonia estuvo rodeada de la polémica habitual por la forma en que BBC realiza la transmisión. No se trataba de una emisión en directo, sino que los premios se entregaron a las 17:00 h., de forma que en televisión solo se transmitió a partir de las 20:00 h. un resumen de dos horas que dejó fuera muchas categorías. Esto no solo propicia que se filtren los ganadores antes de la emisión por televisión, sino que este año la propia BBC envió por error a los usuarios de su aplicación una alerta de noticias en la que se revelaban los ganadores de los premios a Mejor Actor y Mejor Actriz antes de que se vieran en la retransmisión televisiva. 
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Hasta el año pasado, Berlinale Series era una sección específicamente dedicada al estreno de producciones internacionales, y a pesar de que en la pasada edición se anunció que a partir de entonces sería competitiva, entregándose un premio que consiguió la miniserie italiana Las buenas madres (Disney+, 2023), lo cierto es que la sección como tal desaparece desde este año, incorporando algunas series al programa general. Pero continúa celebrándose el Berlinale Series Market, que comienza hoy, en el que la presencia española, reforzada con la participación de 42 empresas e instituciones del sector audiovisual, estará representada a través de Audiovisual from Spain en colaboración con Iberseries & Platino Industria. Las sesiones Next from Spain exhiben adelantos de Marbella (Movistar+, 2024), que se estrena en abril, la última serie de Dani de la Torre sobre el lado oscuro de uno de los principales destinos turísticos de Europa, y Red flags (Atresmedia/Zeta Estudios, 2024), un drama adolescente creado por Nando López sobre cuatro jóvenes que ponen a prueba sus creencias sobre la vida, el amor y la amistad, mientras que también se exhibirá una promo-reel de La ley del mar (À Punt/RTVE Play, 2024). Esta tarde tiene lugar el Showcase Secuoya: Bridge between Latin America and Europe, en el que Sergio Pizzolante, Ángela Agudo y Eduardo Galdo hablarán sobre su papel en la industria audiovisual como puente entre Latinoamérica y Europa, con un modelo de negocio basado en la retención total o parcial de la propiedad intelectual y las licencias de distribución por ventanas y territorios. La productora ha estrenado recientemente series que ejemplifican esta estrategia, como Montecristo (Movistar+, 2023) y Zorro (Prime Video/RTVE Play, 2024).  

Aunque ya no existe Berlinale Series como tal, el programa Berlinale Series Market Selects ofrece una vista previa exclusiva que presenta una selección de 15 series con un potencial de mercado internacional, entre las que se encuentran la producción norteamericana Elsbeth (Movistar+, 2024), que ha retrasado su estreno en España hasta el 23 de abril, o la alemana Disko '76 (RTL+, 2024), que tendrá una proyección especial en Séries Mania '24, así como dos producciones españolas: Déjate ver (atresplayer, 2023) y Zorras (atresplayer, 2023). A continuación, comentamos algunas de las producciones internacionales más destacadas que forman parte del programa Berlinale Series Market Selects. 

Los siguientes comentarios se basan en el visionado de las temporadas completas de las series mencionadas y pueden contener información relevante sobre sus argumentos. 
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El pasado 8 de febrero se entregaron los premios de la Academia de Cine y Televisión de Australia (AACTA). En cine, la gran vencedora fue la exitosa película de terror Háblame (Danny Philippou, Michael Philippou, 2022), que consiguió seis galardones como Mejor Película, Dirección, Guión, Banda Sonora (Cornel Wilczek), Sonido y Actriz Principal (Sophie Wilde, a la que también hemos visto recientemente en la estupenda serie británica Prisa por vivir (Netflix, 2023)). Mientras que The new boy (Warwick Thornton, 2023) logró cuatro premios como Mejor Actor (el niño Aswan Reid), Actriz Secundaria (Deborah Mailman, a la que conocemos de la serie Total control (Filmin, 2019-)), Fotografía y Diseño de Producción. En las categorías de televisión, la segunda temporada de The Newsreader (Cosmo, 2021-) consiguió los premios como Mejor Serie Dramática, Dirección (Emma Fierstein por el episodio Hambre de verdad (T2E4)), Actriz de Drama (Anna Torv), Actor Secundario de Drama (Hunter Page-Lochard) y Vestuario. Colin de cuentas (Movistar+, 2023-) ganó únicamente como Mejor Serie de Comedia, porque Deadloch (Prime Video, 2023) consiguió cinco premios en las categorías de Actriz de Comedia (Kate Box), Guión, Montaje, Banda Sonora (Amanda Brown) y Reparto. Las flores perdidas de Alice Hart (Prime Video, 2023) logró cuatro premios en las categorías de Mejor Miniserie, Fotografía, Diseño de Producción y Sonido. Por su parte, la imbatible Bluey (Disney+, 2018-) consiguió por quinta vez el Premio como Mejor Serie Infantil, que ha logrado anteriormente en 2019, 2020, 2021 y 2022. Como curiosidad, el actor Hugo Weaving logró premios de interpretación tanto en televisión, por la segunda temporada de la serie Love me (AMC+, 2021-), como en cine por la película The rooster (Mark Leonard Winter, 2023). 

While the men are away

Australia, 2023 | SBS, 8x30' | ★★ 

Creada por Alexandra Burke, Kim Wilson, Monica Zanetti 

Dirigida por Elisa Brown, Monica Zanetti


Entre las nominadas a los Premios AACTA '24, While the men are away (SBS, 2023) competía en las categorías de Mejor Miniserie y Diseño de vestuario, aunque no consiguió ningún galardón. Y es una de las producciones internacionales seleccionadas para el Berlinale Series Market Label, una comedia satírica y algo extravagante sobre las mujeres que quedaron en Australia mientras los hombres partían para luchar durante la 2ª Guerra Mundial. El primer episodio comienza con una presentación de los personajes principales que parodia los noticieros de propaganda de los años cuarenta, una invitación a formar parte del Ejército Terrestre de Mujeres, una organización que enviaba a mujeres a trabajar en las granjas donde los hombres estaban ausentes. Aunque la serie se presenta a sí misma como "extremadamente inexacta históricamente", estas formaciones han inspirado en Gran Bretaña películas como Amores en tiempos de guerra (David Leland, 1998) y series como Land girls (BBC, 2009-2011). La historia se centra en el personaje de Francesca (Michela De Rossi), una inmigrante italiana que tras casarse con Harry Whitmore (Bryce Youngman), perteneciente a una familia local que posee varias hectáreas de tierra, se convierte en la administradora de un manzanal cuando su marido ha partido para la guerra (aunque hay dudas sobre ello). A Francesca y la sirvienta indígena Kathleen (Phoebe Grainer) se unen dos reclutas del Ejército Terrestre de Mujeres de Australia, Gwen (Max McKenna) y Esther (Jana Zvedeniuk) junto al único hombre de la hacienda, un atractivo objetor de conciencia llamado Robert (Matt Testro). 

Lo que también permite la ausencia de los hombres es que las mujeres accedan a labores profesionales a las que tradicionalmente no tenían acceso en aquella época, como cuando los habitantes de la ciudad agrícola de Bush se sorprenden cuando escuchan una voz femenina presentando un programa de radio. Frankie, que es como quiere que la llamen, trata de salvar la cosecha de la temporada para evitar la amenaza de ser internada en un campo de prisioneros por el hecho de ser italiana, lo que evita gracias a su matrimonio con Harry, cuya ausencia levanta sospechas. While the men are away es una serie que adopta conscientemente una mirada contemporánea, componiendo un espacio multirracial, queer y femenino frente a una sociedad patriarcal, heterosexual, cristiana y blanca. Des (Benedict Hardie), el hermano menor de Harry, es quien controla el dinero y también a la propia Frankie, siendo al comienzo una figura cómica que va adquiriendo un tono más amenazante y oscuro en la segunda parte, reflejando la condición ambivalente de una serie que mantiene el equilibrio entre el humor satírico y el drama reflexivo. 

Familia de diván

Argentina, 2023 | Flow, 8x30' | ★★ 

Creada por Ariana Saiegh, Gonzalo Arias | Dirigida por Alejandro Ciancio 


Estrenada el pasado mes de diciembre en Flow, la plataforma VOD de Telecom Argentina, que sustituyó a la antigua Cablevisión en 2021, Familia de diván (Flow, 2023-) aglutina todas las características de las comedias dramáticas, o dramedias, al abordar temas presentes en las sociedades modernas, pero utilizando las herramientas del humor. Y consigue ser una lograda visión de las dinámicas familiares a través de una propuesta original que termina siendo muy divertida, y que debería encontrar un espacio de transmisión en alguna plataforma española. La serie está creada por Ariana Saiegh y Gonzalo Arias, con la guionista ejerciendo como showrunner, una figura no muy habitual en la producción de televisión en Latinoamérica, pero que permite establecer una fluidez laboral y conceptual entre la primera idea, la escritura de los guiones, el rodaje y la postproducción. El título juega al doble sentido haciendo referencia al matrimonio formado por José (Boy Olmi) y Susi (Carola Reyna), quienes comparten un consultorio en su propia casa en el que tratan juntos a sus pacientes, mezclando las técnicas de psicoanálisis que controla él con las terapias alternativas que realiza ella. Pero por la consulta acabará involucrándose también parte de su familia, como la madre de Susi, La Bobe (Nora Cárpena) o sus hijos, Abel (Teo D'Elia), un adolescente al que han cancelado en el instituto por actitudes misóginas, y Mara (Inés Efrón), que se ha independizado y busca un donante de esperma para tener un bebé con su novia. Pero cuando Susi comienza a plantearse la necesidad de separarse de su marido, no solo se desmorona el entorno familiar de José sino también su vida profesional, porque él nunca ha llegado a pasar el examen final de graduación debido a su pánico escénico. 

Familia de diván construye una historia con elemento sencillos, pocas localizaciones y escenarios interiores, apoyándose sobre todo en un guión cargado de ironía que aborda temas relevantes. La trama horizontal de la serie se alimenta de subtramas que en cada episodio tienen como protagonistas a los pacientes, lo que permite incorporar a actores y actrices invitados muy reconocidos de la escena argentina, como Antonio Birabent o Fabio Di Tomaso. Aunque la separación en principio es solo matrimonial, cada vez resulta más difícil para José y Susi mantener una vida profesional compartida, sobre todo porque no pueden evitar que los problemas de pareja de sus pacientes se conviertan en reflejos de sus propios problemas personales. La introducción de temas como el bullying, la diversidad sexual o la reproducción asistida aporta una profundidad a la serie, que no solo se queda en una diversión superficial. Los elementos que conforman la propuesta funcionan perfectamente, como la pegadiza sintonía de Juan D'Eramo, que tiene una tonalidad de música judaica y que predispone al espectador para la comedia. El desarrollo de la historia evita la repetición, sobre todo cuando sale del salón de la casa/consulta e introduce personajes como Mario Contreras (Martín Seefeld), un antiguo compañero de estudios de José y pretendiente de Susi, que ha logrado una exitosa carrera como psicólogo. Familia de diván se beneficia de la relación de los actores Boy Olmi y Carola Reyna, matrimonio en la vida real desde hace treinta años y reconocidos intérpretes argentinos, que han trabajado juntos en otras series como La niñera (Telefe, 2005-2007), pero nunca interpretando a un matrimonio separado. Y la sintonía entre ambos es tan sólida que han sido preseleccionados para los Premios Platino en las categorías de Mejor Interpretación Femenina y Mejor Interpretación Masculina. La showrunner Ariana Saiegh ha adelantado en alguna entrevista que está deseando trabajar en los guiones de una segunda temporada. 

Matilha (Dogpack)

Portugal, 2024 | RTP/Prime Video Portugal, 7x45' | ★★ 

Creada por Edgar Medina | Dirigida por João Maia


El éxito que obtuvo la serie policíaca Sul (South) (RTP, 2019) en Portugal planteó pronto la posibilidad de una secuela que al final se ha convertido en un spin-off que ha tardado casi cuatro años en concluirse, anunciado ya como proyecto en 2020. Mientras tanto, su creador Edgar Medina, que ya ha estado presente en la sección oficial del Festival de Berlín con la película Cartas de la guerra (Ivo Ferreira, 2016), ha estrenado otra interesante muestra de género negro portugués, la miniserie Causa propia (HBO Max, 2022). Matilha (RTP/Prime Video, 2024), se transmite completa en la plataforma de streaming de Amazon y actualmente se está emitiendo un episodio a la semana en la televisión pública de Portugal, logrando un gran éxito, que fue destacado por el director de RTP1, José Fragoso: "Una serie extranjera consigue unos 30.000 espectadores. Matilha en su estreno ha logrado medio millón" (Observador, 28/1/2024). Los protagonistas ahora son dos personajes secundarios en aquella otra serie, una pareja que tenía sus altibajos pero que en esta nueva historia tratan de encontrar cierta estabilidad. Matilha (Alfonso Pimentel) quiere dejar atrás sus años como criminal de poca monta, aunque le resulta complicado mantener los trabajos que se le asignan, como el de conductor de un coche fúnebre, mientras que Mafalda (Margarida Vila-Nova) parece más centrada en su trabajo como cajera de un hipermercado. Ambos son dos personajes en proceso de redención, aunque no resulta fácil mantenerse al margen de la delincuencia en el entorno de una continua crisis económica. 

Aunque se trata de una historia que conecta con la anterior serie, que se sigue transmitiendo en RTP Play, no es necesariamente imprescindible haberla visto ya que los únicos personajes comunes son los dos protagonistas, mientras que se incorporan otros nuevos como el policía Lacrau (Miguel Borges), un inspector que trata de recuperar su prestigio investigando el robo del hipermercado en el que trabaja Mafalda, que parece relacionado con el tráfico de drogas a través de un cargamento de bananas. Es un personaje que conoce los bajos fondos de Lisboa y que rechaza los arquetipos asignados a los delincuentes: "Malos, buenos, mediocres. Solo es una cuestión de perspectiva. Por ahora, son sólo sospechosos", le dice a una periodista. Uno de los elementos destacados de Sul (South) era la descripción de una Portugal bajo la tutela de la troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea) obligada a unas sofocantes medidas de austeridad durante tres años, pero que siguen teniendo consecuencias actualmente. Aunque el gobierno socialista ha anunciado bajadas de impuestos en 2024, muchos sectores profesionales siguen sufriendo los recortes de aquellos años. Matilha y Mafalda representan esta inamovible crisis permanente, que lleva sobre todo al primero a colocarse siempre en el límite de la legalidad. El segundo episodio está dedicado a un robo que es el catalizador de la trama principal, y la llegada de un miembro de un cartel brasileño (Leandro Lima) pone en peligro a los personajes principales. Matilha es una excelente muestra de género negro, bien dirigida por João Maia, quien trabajó como director de segunda unidad en la primera temporada de Operación Marea Negra (Prime Video, 2022-2024). La historia está atravesada por un sutil sentido del humor, pero con un trasfondo social que aborda temas como la gentrificación en barrios asfixiados por la especulación inmobiliaria, introduciendo algunos apuntes de ironía sobre los estereotipos asignados a los portugueses. Cuando los brasileños llegan al barrio, un vecino canta una canción popular en la calle: "Como siga cantando, le meto una bala en la cabeza", dice uno de ellos. Aunque los dos protagonistas mantienen con solidez sus personajes, destaca especialmente Margarida Vila-Nova, que tiene momentos brillantes de rendición emocional, sobre todo en el Episodio 5.

Soon comes night

Sudáfrica, 2024 | Netflix, 6x45' | ★★ 

Creada por Paul Rowlston | Dirigida por Thabang Moleya, Sanele Zulu


Aunque suelen pasar algo desapercibidas en los mercados occidentales, la inversión de la plataforma Netflix en el continente africano ha aumentado progresivamente hasta alcanzar los 160 millones de euros en tres países principalmente: Sudáfrica, Nigeria y Kenia, desarrollando proyectos de colaboración con la UNESCO como la serie de cortometrajes Cuentos tradicionales africanos revisitados (Netflix, 2023). El pasado mes de enero se estrenó solo en el mercado sudafricano una de las series más esperadas de esta temporada, el drama de acción Soon comes night (Netflix, 2024), procedente de la misma productora que presentó los éxitos locales La hora de la justicia (Netflix, 2022) y Seducción fatal (Netflix, 2023). La serie cuenta además, al igual que While the men are away (SBS, 2023), con la participación de la compañía alemana Red Arrow Studios International, cuyo responsable de adquisiciones y coproducciones es el español Rodrigo Herrera Ibarguengoytia. La historia está protagonizada por Alex Shabane (Kwenzo Ngcobo), uno de los miembros destacados de la lucha contra el apartheid que, decepcionado por las mentiras y la corrupción del nuevo gobierno, al que pertenecen antiguos camaradas suyos, decide liderar una banda de atracadores de furgones blindados que transportan dinero en efectivo. De hecho, la secuencia inicial parece una referencia clara al comienzo de la película Heat (Michael Mann, 1995). El policía afrikaner Sakkie Oosthuizen (Albert Pretorius) colabora con la agente Thato Sekoati (Didintle Khunou) en una unidad especial a cargo de perseguir los robos de Shabane. 

Pero la historia, que tiene su presente en Johannesburgo en el año 2000, está marcada por la influencia del pasado, introduciendo flashbacks que se desarrollan en 1984 y 1992 durante las luchas por la liberación. Y aunque no termina de desarrollar bien sus planteamientos, este trasfondo político ofrece una perspectiva mucho más elaborada que la aleja positivamente de los dramas policiales más convencionales. Los personajes principales están definidos por sus traumas, como el policía Sakkie, obsesionado por haber sido el responsable accidental de la muerte de su hijo, o su compañera de trabajo Thato, una joven criada en una Sudáfrica libre que representa la esperanza de un futuro posible, pero cuya incorporación a la policía también está marcada por una experiencia traumática del pasado. El guión del británico Paul Rowlston difumina los conceptos de protagonista y antagonista, cuando el criminal Alex Shabane se considera una especie de Robin Hood, al que se le presenta repartiendo dinero en los barrios marginales, pero del que también se refleja su carácter despiadado. El personaje está inspirado en la figura real de Collen Chauke, un ex-miembro de la guerrilla del Congreso Nacional Africano que en 1998 se convirtió en el criminal más buscado de Sudáfrica, al que se le adjudicaron atracos por valor de 82 millones de rands y 30 asesinatos. Aunque fue arrestado en 1997, se escapó de la prisión tan solo dos meses después, como el protagonista de la serie. Soon comes night tiene un desarrollo irregular, pero es interesante por explorar la permanencia de las cicatrices del apartheid en la sociedad sudafricana, y el lado oscuro de una liberación que acabó desembocando en corrupción y promesas incumplidas.

Oxen

Dinamarca, 2023 | TV 2, 6x43' | ★★ 

Creada por Peter Thorsboe, Mai Bostrøm | Dirigida por Jannik Johanssen


El escritor Jens Henrik Jensen (1963, Dinamarca) se ha hecho popular por sus libros protagonizados por el soldado de élite Niels Oxen, un total de seis novelas (la última se publicó en 2023) de las que en España se ha traducido la mitad: La primera víctima (2012, Ed. Duodomo Ediciones), El hombre oscuro (2014, Ed. Duodomo Ediciones) y La llama congelada (2016, Ed. Duodomo Ediciones). Las dos primeras son las que sirven como base para la primera temporada de Oxen (TV 2, 2023-), cuyo desarrollo ha sido encargado a los guionistas Peter Thorsboe (1946, Dinamarca) y Mai Bostrøm (1958, Dinamarca), una veterana pareja de escritores que han creado series policíacas muy populares en su país. La historia comienza cuando Niels Oxen (Jacob Lohmann) regresa de Afganistán como un héroe de guerra que también ha participado en los Balcanes e Irak, lo que le ha provocado algunas consecuencias psicológicas debido al estrés postraumático. En una de las incursiones durante el combate, su mejor amigo Bosse (Mads Hjulmand) ha muerto, sobre todo debido a la falta de ayuda de un oficial que huyó de la zona de guerra. Oxen presiona a sus superiores para iniciar una comisión de investigación, pero los contactos del padre del oficial huido provocan que no solo no se abra ninguna investigación, sino que el propio Niels Oxen sea acusado de posesión de drogas y expulsado del ejército. En paralelo, una reunión secreta en el castillo cercano de Nørlund , que incluye abusos sexuales y un posible asesinato, no solo acaba salpicando al propio Niels Oxen, sino que también incorpora a la investigadora Margrethe Franck (Josephine Park) y a la directora de los servicios secretos daneses Frigg Mossman (Ellen Hillingsø). 

Los seis episodios de Oxen se sienten demasiado comprimidos para poder incorporar con acierto todos los elementos de los dos libros, desde la presentación del personaje principal hasta el desarrollo de una investigación que acaba relacionándose con la corrupción de las altas esferas de la sociedad, llegando incluso hasta la política. La incorporación de otros personajes ambiguos como Kajsa Corfitzen (Birgitte Hjort Sørensen, que fue una de las protagonistas de Borgen (Netflix, 2010-2022)), la hija del empresario dueño del castillo, agrega cierta confusión a una trama que ya era complicada. Aunque la serie consigue ir directamente al caso principal, utilizando solo el primer episodio para presentar a los personajes, a veces da la impresión de que quiere avanzar demasiado rápido, y en realidad nunca logra ser tan interesante como pretende, aunque trate complejas relaciones a niveles de corrupción, que implican a miembros del gobierno. Sin embargo, algunos personajes son interesantes, como la Jefa de Inteligencia Frigg Mossman, y la interacción entre estos dos protagonistas heridos (física y psicológicamente) encuentra un punto de equilibrio lo suficientemente sólido como para resultar convincente. 

Nudes

Francia, 2024 | Prime Video France, 10x30' | ★★ 

Escrita por Julie-Albertine Simonney, David Fortems, Marie-Cécile Françon, Anne-Lise Rivoire,

                     Marine Maugrain-Legagneur, Victor Lockwood

Dirigida por Andréa Bescond, Sylvie Verheide, Lucie Borleteau


Hace unos años la televisión pública noruega estrenó la miniserie Nudes (NRK, 2019), que se acercaba a las problemáticas juveniles como muchas otras producciones del canal, entre las que la más conocida internacionalmente es Skam (NRK, 2015-2017). Pero lo que hacía particularmente diferente a esta nueva serie era que contaba historias relacionadas con las redes sociales y la sexualidad en los adolescentes noruegos, entre los que más de uno de cada diez jóvenes entre 13 y 15 años habían compartido fotografías suyas desnudos a través de las redes, según un estudio de 2018.  Nudes se ha convertido en una de las producciones más exportadas de NRK pero, al igual que Skam, se han promovido sobre todo los remakes, trasladando la historia a los entornos particulares de diferentes países. Hace tres años se produjo la versión italiana, Nudes (Rai, 2021) y a principios de febrero se ha estrenado la versión francesa, Nudes (Prime Video, 2024), que está producida por Wild Bunch TV, la distribuidora internacional de la serie noruega, que en España estrenó en 2020 el canal SundanceTV. Las cifras en Francia respecto a la llamada porno-divulgación son igualmente alarmantes, con un 87% de los jóvenes entre 18 y 24 años que han sido víctimas de esta particular forma de venganza tras una separación que consiste en publicar imágenes de la ex-pareja, aunque es una práctica penada por la ley, y en España solo hay que ver excelentes documentales como Generación porno (Prime Video, 2023), para comprobar el grado de influencia de la pornografía entre los adolescentes. 

La versión francesa mantiene la estructura de la serie original que está formada por tres historias independientes que ocupan varios episodios, aunque en este caso comienza con la que protagoniza Victor (Baptiste Masseline) de 19 años, que sigue siendo la más interesante por ser la más compleja de abordar, pero que quizás estaba mejor situada en mitad de la temporada como en la versión original noruega. En todo caso, este es el relato desde el punto de vista del responsable de la difusión de unas imágenes grabadas en video durante una fiesta en la que se muestra a una compañera de clase manteniendo una relación sexual, aunque se mantiene en suspense si él solo grabó las imágenes o fue también quien las subió a internet. Una denuncia lleva a la policía a acusarle de difusión de pornografía infantil, ya que la joven era menor de edad. En esta versión Victor es un joven atractivo de familia burguesa, rodeado de abogados caros y con una obsesiva atracción por el culto al cuerpo, lo que en cierto modo le representa como un improbable culpable a ojos de sus amigos. Lo más interesante de esta historia dirigida por Andréa Bescond, nominada al César por la película Les chatouilles (2018), es la manera en que el potencial agresor no tiene conciencia de las consecuencias de sus actos, sobrepasado por las acusaciones y victimizándose frente a los demás. La segunda historia (la primera en la versión noruega) podría decirse que adopta el punto de vista de la agredida, cuando Sofía (Léonie Dahan-Lamort), de 16 años, descubre que su encuentro sexual con otra joven en una fiesta ha sido grabado y publicado en internet, lo que la lleva a tratar de descubrir al culpable mientras se siente igualmente acosada por las miradas de sus compañeros. Dirigida por  Sylvie Verheyde, que ganó el premio al Mejor Guión en el Festival de Gijón por el largometraje Stella (2008), esta historia muestra bien el tipo de trauma que provoca una situación descontrolada. Por último, Ada (Paris Nelligan), de 14 años, refleja su ingenuidad chateando con un joven que ha conocido en Tinder, hasta que recibe la llamada de un supuesto responsable de una organización contra los delitos cibersexuales que le pide una cantidad de dinero para eliminar de internet las fotos desnudas que le había enviado a su amigo. Es una interesante aproximación al infierno que supone caer en la trampa del envío de fotografías íntimas, y está bien dirigida por Lucie Borleteau, nominada al César por La odisea de Alice (2015), pero el desenlace resulta poco creíble. 


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Películas mencionadas: 

Spider-man: Cruzando el multiverso se puede ver en Movistar+.
Barbie se puede ver en HBO Max.
Los asesinos de la luna se puede ver en Apple tv+.
Háblame se puede ver en Prime Video. 
Cartas de la guerra y La odisea de Alice se pueden ver en Filmin. 
Heat se puede ver en Disney+ y Netflix.