03 junio, 2026

El buen momento de la British TV

La transformación de los hábitos de consumo dentro del audiovisual ha provocado la necesidad de una adaptación de la tradicional manera de ofrecer los contenidos de los canales convencionales, impulsando sus plataformas de streaming o directamente transformándose en medios digitales, como tiene previsto hacer Channel 4 con su estrategia Fast Forward que pretende convertirlo en un servicio público exclusivamente de streaming para 2030. El audiovisual británico mantiene algunos hábitos tradicionales a través de las versiones lineales de sus canales, como la emisión semanal, pero también ha sufrido un proceso de adaptación que, para muchos analistas, ha supuesto una ausencia de la relevancia que tuvieron hace unos años las producciones británicas, con algunas excepciones. Desde la pandemia, se ha notado la ausencia de esos programas imprescindibles en las pantallas británicas, provocando una crisis que también ha estado impulsada por el éxodo de los talentos a las plataformas globales, como afirmaba la productora Elisabeth Murdoch hace un año en un reportaje: "Los productores británicos están creando contenido excelente para plataformas globales, con talento británico y ambientado en el Reino Unido, pero esas no son las mismas historias que buscan la BBC o Channel 4" (The Guardian, 18/3/2025). Lo que está agravado también por una crisis del sector que ha obligado a muchos trabajadores de la industria a dedicarse a otros empleos. Tras el inicio de la pandemia de Covid, se encargó demasiada programación, pero al mismo tiempo el público consume ahora más contenido en plataformas de streaming y redes sociales, mientras que los costes de producción televisiva se han disparado. Los ingresos publicitarios de las emisoras públicas han caído, y los ingresos por la tasa de licencia de la BBC han disminuido en un 30% desde 2010. Sin embargo, 2026 parece haber sido un importante aliento para los contenidos procedentes de Gran Bretaña. El éxito de series como Waiting for the out (BBC, 2026) y Small prophets (BBC, 2026) en Séries Mania y de Alice y Steve (Disney+, 2026) en Canneseries, que recibieron algunos de los principales premios, o la presencia del thriller Gone (BBC, 2026) en el próximo Festival de Monte-Carlo, confirma la recuperación del prestigio de la televisión británica, lo que nos permite presentar una mirada hacia algunas de las últimas producciones estrenadas recientemente, marcadas por los nombres de sus creadores, principales referentes del buen momento de la British TV.

Tip toe

Miniserie | Channel 4 | Reino Unido 2026 | 5x45' ★ 

Creada por Russell T Davies

Dirigida por Peter Hoar


Durante la última edición del festival Séries Mania, el guionista Russell T Davies (1963, Gales), recibió el Premio de Honor y participó en dos clases magistrales para el público y los profesionales, hablando de su carrera y de su último proyecto, una historia que, como comentamos en nuestras crónicas de Séries Mania, nace de una necesidad de plantear la transformación que siente dentro de la sociedad británica, "una reacción a dónde estamos ahora, hacia dónde nos dirigimos todos nosotros, impulsados por la ira que hay en el mundo. Todo parece equivocado, cada mensaje de texto provoca una pesadilla. Cada palabra, cada mensaje directo, cada nota de voz, no debería haber sido enviada. Todo lo que se dice provoca una mayor escalada de rabia", comentaba en su encuentro con los profesionales, junto a la productora de casi todas sus series, Nicola Shindler. Uno de los autores más importantes del panorama británico ha estrenado series muy relevantes durante las últimas tres décadas, desde la irreverente y combativa Queer as folk (Channel 4, 1999-2000), uno de los referentes de las historias protagonizadas por la comunidad LGBTIQ+ hasta Years and years (BBC/HBO, 2019), que vista desde ahora parece una premonición del giro extremista de nuestra sociedad, pasando por It's a sin (Max, 2021), uno de los retratos más contundentes sobre la llegada de la pandemia del VIH a la comunidad gay británica. A estas propuestas que no solo son relevantes dentro de la industria audiovisual sino como espejos de la sociedad se une ahora Tip toe (Channel 4, 2026), otra historia que será vista como una llamada de alerta sobre el retroceso de las libertades conseguidas por la comunidad LGBTIQ+ en las últimas décadas. En el Episodio 1 (T1E1) el protagonista Leo Struthers (Alan Cummings), el dueño del pub Spit and Polish situado en la popular Canal Street de Manchester, el barrio gay de la ciudad donde también se desarrollaba Queer as folk, termina una noche de celebración con Melba (Paul Rhys), una amiga drag queen, hablando sobre cómo parece que estamos regresando a la sociedad represiva de los noventa. "¿Crees que va a volver? Ya ha vuelto, idiota. Ya está aquí. Es una marea, una tormenta, un gran tsunami y nosotros estamos en el centro. Nos engañaron, solo estaban esperando. Nos dejaron salir para tenernos en el punto de mira. Antes entraba en cualquier habitación y decía "¡Tachán!" y ahora entro de puntillas", dice Melba, haciendo referencia al título de la serie. Esta es la realidad que revela una serie que tiene un comienzo impactante desde el final, para retroceder diez días antes, un recurso narrativo del que Russell T Davies ha renegado habitualmente, pero que en la construcción de esta especie de thriller sobre vidas cotidianas tiene la efectividad de situarnos desde el principio en el tono trágico de la historia, por mucho que algunas situaciones estén impregnadas de ese sentido del humor característico de su autor. Días antes, Leo Struthers se encuentra en una situación incómoda cuando tiene que pedir ayuda a su vecino Clive Goss (David Morrissey), un electricista que parece sentirse incómodo fuera de su ambiente de masculinidad. Pero Tip toe tiene la inteligencia de situarse siempre desde una perspectiva equidistante respecto a los prejuicios de los personajes: si Clive puede tener reservas respecto a la forma de vida de su vecino, también Leo le cataloga inmediatamente como un homófobo. La serie habla sobre los malentendidos de una sociedad en la que la comunicación se produce solo a través de idea preconcebidas y desde elementos que distancian, como las pantallas. Al final del primer episodio hay un montaje de los diferentes personajes excitándose viendo escenas sexuales en sus móviles o tablets, que recuerda al famoso "montaje de masturbación" del Episodio 1 (T2E1) de la segunda temporada de Sex education (Netflix, 2019-2023). Es una secuencia divertida, con el "Unholy" de Sam Smith sonando de fondo, pero con un elemento de distorsión inquietante. Y refleja el sentido de la historia: los espacios aislados en los que se encuentran los personajes, la soledad como enfermedad de nuestra sociedad. 

En la dirección se encuentra Peter Hoar (1969, Reino Unido), que ha trabajado anteriormente con Russell T Davies en series como Nolly (Filmin, 2023), este año también ha dirigido el drama de Jack Thorne Falling (Channel 4, 2026) y fue reconocido por el aclamado episodio Mucho, mucho tiempo (T1E3) de The last of us (HBO Max, 2023-). Pero Tip toe no se centra solo en la comunidad LGBTIQ+, sino que aborda también cómo se moldean las masculinidades dentro de una familia con una marcada tendencia conservadora, especialmente a través de los dos hijos de Clive, el adolescente gay George Goss (Stephen Connor) y el veinteañero Saul Goss (Joseph Evans), que exhibe su cuerpo en internet. La serie se sitúa dentro de esa tendencia de propuestas como Half man (HBO Max, 2026) y El señor de las moscas (Movistar Plus, 2026), que exploran precisamente las masculinidades desde entornos que restringen y oprimen. En cierta manera, es la primera vez que Russell T Davies construye una realidad heterosexual a partir de la relación entre Alan y Clives, dos hombres que están ya en los 60 años, que han  vivido de maneras opuestas y que acaban encontrándose de una manera más cercana a partir de un accidente con una llave. La confrontación entre esos dos mundos, que en realidad no son tan diferentes, es la que revela la soledad en la que viven ambos: Clive en un matrimonio infeliz y Alan dentro de una comunidad que le apoya pero que realmente no le acompaña, extrañando todavía la ruptura de una relación sentimental con Curtis Baxter (Charlie Condou), quien le abandonó por una mujer. Está claro que Russell T Davies se ha lanzado en Tip toe a hablar de lo que le preocupa sin ningún tipo de límites, lanzando la denuncia de una sociedad que cada vez es más permisiva con los insultos a la comunidad LGBTIQ+ y con las políticas represivas contra la diversidad sexual. Y lo hace con todas las consecuencias controvertidas que pueda provocar una narrativa que no se siente amordazada, que establece Canal Street como una especie de refugio para la comunidad en el que todavía encuentran cobijo algunos sectores que están siendo atacados y negados, especialmente la comunidad transexual, lo que se refleja a través del personaje de Zee Malone (Iz Hesketh), una de las empleadas del pub Spit and Polish. Pero también expone algunos elementos que revelan aspectos incómodos de la comunidad gay: cuando Clive comienza a hacer algunos arreglos eléctricos en el pub de Leo, se queja de la constante sexualización de las conversaciones entre sus empleados. Es cierto que puede haber una simplificación de los contrastes entre ambos entornos: la alegría y la solidaridad de la comunidad LGBTIQ+ frente a la tristeza heteronormativa de la familia de Clive. Pero que la serie se haya recibido con algunas reservas que la describen como demasiado aleccionadora, demuestra que la sociedad que describe no está alejada de la realidad. La comunidad que describe alrededor de Canal Street recuerda bastante a la que era amenazada por la extensión de la pandemia del VIH en It's a sin, pero la sociedad que muestra se parece más a la de Years and years, solo que en este caso resulta más inquietante porque no se trata de una distopía, sino de una descripción de la realidad que nos rodea, lo que se muestra especialmente en un episodio final que provoca escalofríos. 

The cage

Miniserie | BBC | Reino Unido 2026 | 6x60' ★ 

Creada por Tony Schumacher

Dirigida por Al MacKay


El novelista Tony Schumacher (1967, Reino Unido) tiene una corta filmografía, pero su debut como creador ofreció una de las mejores muestras de serie policíaca psicológica con la espléndida y deprimente The responder (Movistar Plus, 2022-2024). Una vez concluida aquella historia, ha presentado ahora una nueva propuesta que, a pesar de su apariencia de comedia negra sobre robos de casinos, en realidad es igual o más oscura que aquella. Y si Tip toe trata de ofrecer una representación de la sociedad británica desde la mirada queer, The cage (BBC, 2026) se presenta como un excelente reflejo, también de la sociedad británica, pero desde la perspectiva de la clase trabajadora. Ambientada en un casino de Liverpool, la historia se centra en la difícil situación de Matty (Michael Socha), un gerente de sala, y Leanne (Sheridan Smith), una cajera, que se sorprenden mutuamente metiendo mano en la caja fuerte. Él es hijo de un drogadicto que comparte la misma adicción con su padre, pero añadiéndole el alcoholismo y la ludopatía que le ha provocado una deuda que tiene que devolver en poco tiempo. Su principal consuelo es su hija adolescente Emily (Freya Jones), con la que no sabe realmente cómo relacionarse. Mientras que ella es una madre viuda que también se enfrenta a una carrera contrarreloj antes de ser desalojada de su casa, puesto que el alquiler de la vivienda social está vinculado a su abuela Nanna (Eileen O'Brien), que padece demencia. Cuando sea ingresada en una residencia de ancianos dentro de dos semanas, el alquiler vencerá sin posibilidad de renovación. De manera que ambos necesitan desesperadamente una buena cantidad de dinero extra para afrontar sus propios problemas, así que deciden unirse para robar juntos. Lo que no saben es que el casino que pertenece a Nancy Packer (Geraldine James) en realidad es un negocio de blanqueo de una banda de narcotraficantes liderada por su violento hijo Gary (Barry Sloane). La excelente escritura de Tony Schumacher describe un entorno de clase trabajadora en el que casi todos cobran deudas para saldar otras deudas, y propone una serie de personaje descritos con matices, incluso en el caso de los secundarios, como Trace (Mona Goodwin), la ex-pareja de Matty y madre de Emily, o Paul (Louis Emerick), el cobrador de la deuda de Matty que también es su amigo, por lo que le ofrece una botella de agua fría para que se la coloque en la parte de la cara en la que le va a propinar un puñetazo por no pagar el dinero que había prometido: "Eres un amigo, no quiero seguir dándote una paliza cada dos semanas". En realidad, los protagonistas consiguen extraer dinero del casino cada semana, pero por alguna razón u otra acaban perdiéndolo: Matty es un personaje que recuerda al agente Chris Carson (Martin Freeman) en The responder: siempre se mete en líos y cuando parece que ha resuelto un problema le han surgido otros dos, a lo que se añade su afición al juego y a la bebida. Tony Schumacher ha comentado en alguna entrevista que este proyecto fue anterior al de su debut y que quiso escribir sobre las adicciones para tratar de entender el alcoholismo que sufrió durante años su hermano, fallecido recientemente. En el caso de Leanne, hay una buena parte de mala suerte a su alrededor, y aunque no está metida en deudas, el dinero que había ahorrado acaba robándoselo su ex-pareja, que todavía tenía las llaves de su casa. 

El título The cage hace referencia a la jaula en la que se encuentran atrapados todos los personajes, y la representación de Leanne como cajera en un mostrador situado detrás de unos barrotes que la separan del resto del casino es metafórica, pero no se siente forzada. De hecho, la virtud de los guiones de Tony Schumacher es que evitan la descripción paternalista o los diálogos discursivos, y sin embargo ofrece una descripción sorprendentemente realista de unos personajes que se sienten tan complejos como bien desarrollados. Es la desesperación lo que les conduce a tomar determinadas decisiones que quizás no sean las más acertadas, una especie de círculo vicioso del que no consiguen escapar, y ninguno de los personajes se siente estereotipado, ni siquiera el aparente antagonista, el narcotraficante Gary, antiguo novio de Leanne, quien también se encuentra en una situación desesperada porque tiene que responder ante otros. Sheridan Smith está acostumbrada a interpretar a madres con fortaleza, pero ofrece aquí un cambio de registro más positivo que el que suele construir en dramas sobre hechos reales como Contra la ley (Filmin, 2o25), y plantea un buen tándem con Michael Socha, pero es éste el que acaba robándose la función, con ese reflejo permanente de debilidad frente a sus adicciones, pero con una cierta actitud humorística incluso en las peores situaciones. También encontramos en The cage algunos estallidos de violencia extrema, especialmente en los últimos episodios, pero el trabajo de Al MacKay como director, especialista en dramas policíacos como Without sin: Libre de culpa (ITV, 2022) y Kidnapped. The Chloe Ayling story (BBC, 2024), consigue que no desentonen dentro de un tono generalmente más realista, con algunas bromas que hacen referencia a otras series policíacas: "¡Joder, Matty, esto no es Line of duty!", le dice la agente de policía Fen Ning (Sophie Mensah), que está obsesionada con acabar con el negocio de Gary Packer, y pretende utilizar a Matty como topo dentro del casino. También hay que mencionar una banda sonora que presenta canciones populares de los años ochenta, la música de la adolescencia de un personaje que está marcado por un trauma del pasado. Sin duda merece atención una serie que comienza con "This is the day", del álbum The The (1983, Sony Music), casi como un anticipo de la historia: "Este es el día que tu vida seguramente cambiará", y termina con "Just like heaven", del álbum Kiss me, kiss me, kiss me (1987, Fiction Records) de The Cure. 

Falling

Miniserie | Channel 4 | Reino Unido 2026 | 6x60' ★ 

Creada por Jack Thorne

Dirigida por Peter Hoar, Sasha Ransome


Como la memoria cultural es cada vez más corta, y se limita a destacar los grandes éxitos, Jack Thorne (1978, Reino Unido) es sobre todo mencionado por Adolescencia (Netflix, 2024) y habitualmente se olvidan sus grandes obras anteriores, desde sus notables adaptaciones en tres miniseries del universo de la película This is England (Shane Meadows, 2006), hasta sus colaboraciones previas con Stephen Graham en imprescindibles propuestas como The virtues (Channel 4, 2019) o su excelente y compleja adaptación de los exitosos libros de Philip Pullman en La materia oscura (HBO Max, 2019-2022), una historia de aventuras a reivindicar, al margen de su prolífica producción teatral, como la obra After life (2021), la adaptación de la película After life (Hirokazu Koreeda, 1998) para el National Theatre. Después de la nueva versión de El señor de las moscas (Movistar Plus, 2026) y de la traslación en ficción de un escándalo periodístico en The hack (Filmin, 2026), Jack Thorne propone un guión original que sin embargo, también parte de un artículo periodístico que contaba la historia de la hermana Mary Elizabeth, quien decidió en 2015 abandonar el convento en el que había estado durante 24 años por el sentimiento amoroso que le provocó su encuentro con el fraile Robert, que estaba de visita desde un priorato en Oxford. Esta historia de amor insólita, recogida en 2023 en el pódcast Beyond belief (BBC, 2015-), fue el punto de partida de una historia que sin embargo es completamente original. Por eso algunas críticas a la falta de verosimilitud de un enamoramiento tan repentino parecen poco apropiadas, aunque la hermana Anna (Keeley Hawes) parezca demasiado impulsiva cuando decide abandonar el convento en el que entró cuando era una adolescente, con una subtrama en torno a la incomprensión de su padres que nos recuerda a la protagonista de Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa, 2025), para lanzarse a un desconocido mundo laico al final del Episodio 1 (T1E1). Como muchos otros autores que han escrito sobre la fe, Jack Thorne no es religioso, pero creció cantando en un coro, y el Episodio 3 (T1E3) en el que la formación coral de la congregación del padre David (Paapa Essiedu) viaja en autobús para cantar en una iglesia cerca de la playa de Weston-super-Mare, es una recreación de los viajes que hacía el guionista cuando era niño. En general, la religión es tratada con respeto en una historia en la que ninguno de los protagonistas pretende abandonar su fe, pero en el caso de Anna, profundamente enamorada de David desde el primer encuentro en el convento, la lleva a tomar la decisión de renunciar al voto de celibato que le impide demostrar su amor. Como Anna ha permanecido durante los últimos veinte años en el convento, al margen de algunos flashbacks que establecen su compleja relación familiar, el guión se dedica principalmente a describir su adaptación a la vida laica, buscando un trabajo o teniendo que escoger su propia ropa, ayudada por una feligresa llamada Muriel (Rakie Ayola) que la acoge en su casa. Pero esta representación parece demasiado infantilizada, como si Anna proviniera de otro mundo aislado y no conociera el funcionamiento de la sociedad que la rodea, a pesar de que al trabajar en el jardín del convento contaba con una dispensa para comprar en las tiendas cercanas. Más interesante y complejo es el entorno de David, un ex-alcohólico cuya congregación se encuentra en Bristol y que tiene una conmovedora relación con su hermana sordomuda Susan (Sophie Stone), que es también su confidente y quien le empuja a tomar las decisiones que él no quiere asumir. 

Alrededor de David también se conforman algunas subtramas que alimentan a la historia de esa manera tan eficaz como suele ser habitual en los guiones de Jack Thorne: el párroco ayuda a la joven adolescente Tina (Holly Rhys) a escapar de un hogar marcado por el maltrato que sufre su madre a manos de su padre, o recibe una llamada de madrugada para dar la extremaunción a una feligresa con la que él siempre ha tenido una relación cercana y amable, pero de la que descubre una faceta distinta cuando su hija se niega a estar presente porque siempre la ha considerado como una madre cruel, mientras él mismo tiene que lidiar con sus problemas del pasado en las reuniones de alcohólicos anónimos. Paapa Essiedu, que este año ha ofrecido otra espléndida interpretación en el drama sobre la búsqueda de la maternidad Babies (BBC, 2026) y veremos regresar brevemente en la tercera temporada del cada vez más absurdo thriller tecnológico The capture (Movistar Plus, 2022-), tiene la capacidad de reflejar una perplejidad cotidiana respecto a los acontecimientos que suceden alrededor del personaje de David, un párroco que viste con chaqueta de cuero sobre la sotana y que adopta una relación cercana con los pocos feligreses que quedan en su iglesia, hasta el punto que interrumpe una misa para pedirles que le ayuden a preparar el desayuno para el viaje del coro. No es difícil entender por qué Anna se enamora de David, aunque sea más difícil comprender las decisiones impulsivas que toma ella, incluso cuando ambos se enfrentan a sus respectivos superiores, la abadesa Francesca (Niamh Cusack) y el arzobispo Peter (Jason Watkins), que parece inspirado en el arzobispo de Canterbury Justin Welby, obligado a dimitir en 2024 por su gestión de los abusos sexuales permanentes que se habían producido en el seno de la iglesia de Inglaterra. Falling, sin embargo, no adopta una posición principalmente crítica con la religión católica, en todo caso con el poder que la gestiona, pero sobre todo establece una reflexión muy interesante sobre la fe y el amor carnal, los sentimientos humanos y el amor divino. No hay una pérdida de convicción religiosa en Anna, que es quien principalmente impulsa el acercamiento hacia David, sino que se establece una manera diferente de adoptarla, esta vez sin renunciar a los sentimientos amorosos humanos. En los diálogos entre David y Anna se muestra la precisión de la escritura de Jack Thorne, y la interpretación de Keeley Hawes es especialmente notable porque sabe expresar la profundidad de sus sentimientos, tanto desde el silencio como a través de las palabras. 

Betrayal

Temporada 1 | ITV | Reino Unido 2026 | 4x45' ★ 

Creada por David Eldridge

Dirigida por Julian Jarrold


Esta historia de espías se podría considerar el reverso de Secret service (Movistar Plus, 2026), porque aun conteniendo algunos de los elementos comunes, se aleja más de los convencionalismos y equilibra mucho mejor el drama familiar con la trama de espionaje, que tiene tonalidades realistas. No es casual que la construcción de los personajes provenga del creador David Eldridge (1973, Inglaterra), habitual de los escenarios teatrales londinenses, con éxitos estrenados en el West End y en el National Theatre. Actualmente se encuentra en gira por Gran Bretaña su adaptación de la novela de John le Carré (1931-2020, Reino Unido) El espía que surgió del frío (1963, Ed. Booket). El dramaturgo utiliza el entorno sórdido de secretos continuos del MI5 para elaborar una reflexión sobre cómo las relaciones profesionales y las personales se ven afectadas mutuamente, a través de la figura de John Hughes (Shaun Evans), un hombre que no encaja dentro de la imagen del perfecto espía y del perfecto marido, debatiéndose continuamente entre dos mundos que parecen no congeniar el uno con el otro. Después de veinte años en la profesión, es un hombre alejado del glamour de las historias de espías, enfrentado a un posible despido por actuar de manera demasiado solitaria, después de muchos momentos incómodos que parece haber protagonizado dentro de su profesión. La historia que se desarrolla a su alrededor es tan sombría como él mismo, un drama que habla sobre héroes imperfectos que han perdido la credibilidad. Cuando en los primeros minutos de la serie el informante Ehsan Terami (Waj Ali) es asesinado, John Hughes acaba haciéndose cargo del asesino, pero su tendencia a actuar sin pedir permiso provoca una nueva reprimenda de su jefa Simone Grant (Nikki Amuka-Bird): "Dime que vas a tomarte un día para visitar a tu madre. Te dije que no siguieras esa pista, pero lo hiciste por tu cuenta, usaste tu teléfono personal para comunicarte con tu informante, te reuniste sin ningún respaldo y fuiste peligrosamente expuesto". John Hughes es un espía del MI5 que parece querer demostrar que sigue siendo apto para el trabajo, pero eso le lleva también a cometer actos imprudentes que se salen de los protocolos habituales. Mientras, su matrimonio en crisis con Claire Wardly (Romola Garai) se encuentra en una situación cada vez más complicada porque él ni siquiera tiene tiempo para acudir a la terapia con la que tratan de salvar su relación. Todos estos elementos pueden parecer habituales en el retrato del mundo del espionaje que se hace en los últimos años, más centrado en las consecuencias psicológicas y la vida personal de los espías, pero está construido con una profundidad que pocas veces se ha visto recientemente. El thriller es un dispositivo para reflejar la completa soledad en la que se encuentra el personaje principal, y su infalible intuición sobre la posibilidad de que se cometa un atentado en Manchester, conectado con una red internacional de narcotráfico iraní, ya no es escuchada como antes y, en todo caso, los temas relacionados con el tráfico de drogas no se consideran cuestiones de seguridad nacional para que intervenga el MI5, sino de la policía. 

Lo interesante del protagonista de Betrayal (ITV, 2026) es que es un hombre enfrentado a una crisis de la mediana edad, que está viendo cómo su carácter inconformista no encaja con los nuevos métodos burocráticos en los que se sostiene su trabajo, y cuando recibe un email de su superior sugiriendo que se tome unos días de descanso, su respuesta es rotunda: "No me voy a ir a ninguna parte. Vete tú a la mierda", un tipo de contestación que solo se puede producir teniendo en cuenta que las carreras de John y su ahora jefa Simone se han desarrollado de manera paralela, solo que él ha seguido siendo un agente de campo y ella ha ido ascendiendo peldaños porque ha sabido adaptarse a las nuevas reglas del departamento. Una de las cuestiones que David Eldridge comenta que le sorprendió es cómo los servicios de seguridad británicos, ya sea el MI5, el MI6 o el GCHQ cuentan desde hace tiempo con "asesores éticos", que establecen normas de comportamiento y valores que siguen una dinámica similar a la de servicios públicos como la BBC. Sin embargo, la posibilidad de que John se tome un descanso abre una cierta esperanza a su esposa Claire de que pueda estar más tiempo en casa y ocuparse de sus hijos. Después de 14 años casados, ella es una mujer cansada de la escasa comunicación entre ellos, provocada en parte por la imposibilidad de que John no pueda hablar de nada que tenga que ver con su trabajo, aunque se refiere a un romance que tuvo hace unos años con una compañera, de la que por supuesto no puede revelar su identidad. "Se esconde detrás de su trabajo", dice Claire en la primera sesión de terapia a la que acuden juntos, y que es una revelación para John Hughes de la infelicidad en la que vive ella desde hace tiempo. Esta idea del secretismo que rodea al trabajo de espía como una excusa para no afrontar conversaciones relevantes es la que da fortaleza a la trama personal, mucho más allá de otros acercamientos que se han hecho a la psicología de los personajes en otras series. Finalmente, su superior le permite seguir ejerciendo como agente, pero le asigna una compañera, Mehreen Askari-Evans (Zahra Ahmadi), que ha sido transferida momentáneamente del MI6, y resulta fácil suponer que esta asignación no contribuirá a mejorar la situación de su matrimonio, dados los antecedentes de John con sus compañeras de trabajo. Betrayal surge a partir del deseo de Shaun Evans de interpretar una historia de espías que fuera más realista de lo habitual, y desde su faceta de productor ejecutivo decidió encargar el guión al dramaturgo David Eldridge, después de haber intervenido en la adaptación televisiva de su obra The scandalous Lady W (Sheree Folkson, 2015), aunque es más conocido por su trabajo en la serie El detective Endevour (Filmin, 2013-2023) y pronto le veremos en la segunda temporada de Los amos de la ciudad (Movistar Plus, 2025-). La serie puede resultar más lánguida y sombría de lo que son habitualmente las historias de espías, reforzado por escenarios que generalmente transcurren en espacios cerrados, callejones o lugares escondidos y la utilización de un estilo visual que remite inmediatamente a películas de espionaje como Ipcress (Sidney J. Furie, 1965). Puede resultar menos atractiva para espectadores que busquen un estilo más tradicional, pero lo que consigue con brillantez Betrayal es retratar el mundo de la seguridad nacional británica con una mezcla de oscuridad y sordidez que acaba afectando a las vidas personales de sus agentes. 

Believe me

Miniserie | ITV | Reino Unido 2026 | 4x45' ★ 

Creada por Jeff Pope

Dirigida por Julia Ford


La tendencia de los true crime que no se producen en plataformas de streaming confronta directamente con el retrato sórdido que se centra en los asesinos como una especie de obsesiva fascinación, y en ese aspecto la producción británica y la francesa han dado algunos ejemplos notables. El guionista Jeff Pope (1961, Reino Unido) es un especialista en escribir historias de ficción basadas en crímenes reales, como This Is Personal: The Hunt for the Yorkshire Ripper (Granada TV, 2000) o See no evil: The Moors murders (Granada TV, 2007), aunque es más conocido por sus colaboraciones con el actor Steve Coogan: ambos fueron nominados al Oscar por el guión de Philomena (Stephen Frears, 2013) y posteriormente trabajaron juntos en la miniserie inédita The reckoning (BBC, 2023), basada en la historia de un depredador sexual amigo de Margaret Thatcher. Pero en su último trabajo desde el estreno del biopic Archie (Filmin, 2023), el propio Jeff Pope afirma que "no me interesa meterme en la cabeza del culpable", y aunque Believe me (ITV, 2026) muestra los sucesos que ocurren dentro de un taxi sin ser explícita pero provocando una inquietud permanente, se enfoca más en las víctimas del depredador sexual John Worboys, un taxista que abusó sexualmente de más de un centenar de mujeres desde 2003 hasta que fue condenado en 2009. Conocido en los medios de comunicación como "el violador del taxi negro", era precisamente la confianza que provocaba este transporte público en las víctimas lo que Worboys utilizaba como cebo. En el Episodio 1 (T1E1), Sarah Adams (Aimée-Ffion Edwards) tiene su primera salida nocturna con su amiga Frankie (Laurie Kynaston) desde que fue madre, y al final de la noche decide llamar a un taxi negro para regresar a casa. El taxista es John Worboys (Daniel Mays), un hombre hablador y aparentemente amable que le ofrece celebrar una supuesta ganancia en el casino con una copa de champán. Él es tan insistente que Sarah acepta beber de la copa y acaba despertando en un hospital, sin recordar nada después de su desmayo, pero con la certeza de que ha sufrido una violación. El proceso de interrogatorios y pruebas cuando denuncia el caso se convierte en un invasivo recorrido de re-victimización, cuando debe responder a preguntas relacionadas con cuánto alcohol había consumido antes de subir al taxi. No se sabe a ciencia cierta si Sarah, nombre ficticio basado en una víctima real, fue la primera mujer atacada por John Worboys en 2003, pero la serie establece que el abusador ya tenía un modus operandi preparado, la historia de una noche exitosa en el casino, el ofrecimiento de una copa de champán con sedantes y la violación posterior. Otros dos casos también se reflejan en el guión de Jeff Pope, el de las estudiantes Carrie Symonds (Miriam Petche), el único personaje que es identificado con su nombre real, el de la futura esposa de Boris Johnson, y Laila (Aasiya Shah), ocurridos en 2007, que viven procesos parecidos de humillación durante los interrogatorios, con comentarios de agentes de policía del estilo de "nunca antes había visto a una víctima de violación comportarse así. No está llorando". La falta de empatía de los policías recuerda al descrito por la miniserie El caso del Sambre (Movistar Plus, 2023), que también ofrecía un duro relato sobre el desdén y la falta de respeto que sufrieron las víctimas de un abusador sexual, lo que en buena medida contribuyó a que no se profundizara en la investigación. En el caso de Sarah, su denuncia fue archivada por falta de pruebas y por las dudas de la policía de que un taxista con licencia, y por tanto fácilmente identificable, pudiera ser un violador, lo que provocó que hasta 2008 no se produjera una investigación que conectó un caso de violación con los otros ocurridos en años anteriores, acumulando más de un centenar de víctimas que no fueron escuchadas. 

La serie introduce en el desenlace una estadística que resulta perturbadora: en Gran Bretaña solo el 3% de las denuncias por violación acaban en una condena, y de hecho Believe me es una historia que se siente incómoda, un relato de terror en el que las víctimas son convencidas por una aparente cortesía para ser sometidas posteriormente. La directora Julia Ford (1963, Reino Unido) evita centrarse en el culpable, interpretado con una simpatía oscura por el excelente Daniel Mays, y lo retrata en los primeros episodios desde la perspectiva de sus víctimas, mostrando solo la sombra de su cabeza al otro lado de la mampara del taxi. El efecto de los sedantes en las mujeres es utilizado desde el punto de vista visual para ofrecer algún momento de los abusos a través de una imagen borrosa y poco clara, lo que la hace aún más inquietante. Pero es el personaje de Sarah Adams el que lleva el peso de ese proceso de revictimización, cuando seis años después de su denuncia archivada, John Worboys es detenido y comienzan a surgir otras víctimas que cuentan la misma historia que ella contó. El último episodio está centrado en otro camino tortuoso, el de un proceso judicial en el que sólo los casos más claros fueron llevados a los tribunales (John Worboys fue condenado por 16 violaciones, aunque la policía lo conecta con más de un centenar de víctimas). La historia describe con eficacia cómo los soportes de confianza de las mujeres acaban fallando: en primer lugar, los taxis con licencia que parecen ofrecer garantías de seguridad, en segundo lugar la investigación policial que debería mantener la creencia en la víctima en vez de ponerla en duda, y sobre todo un proceso que hace pocos años resultaba humillante. Sarah Adams debe esperar hasta cuatro horas en la comisaría para que su testimonio sea escuchado, y en especial en casos como los que retrata Believe me se transmite la sensación de que las propias víctimas deben justificar su comportamiento, si han bebido demasiado, sin han sido demasiado confiadas, si son incapaces de recordar el ataque... En este sentido, la serie quiere ser a veces tan directa que puede dar la sensación de que es excesivamente aleccionadora, especialmente en el tramo final en el que las dos protagonistas principales deciden denunciar a la policía metropolitana de Londres. Pero la estadística del 3% mostrada al final del último episodio parece indicar que los nuevos protocolos que han sido introducidos en la gestión de las denuncias de violación y abusos sexuales no han resultado efectivas. 

Mint

Miniserie | BBC Scotland | Reino Unido 2026 | 8x35' ★ 

Creada por Charlotte Regan

Dirigida por Charlotte Regan


La directora Charlotte Regan (1994, Reino Unido) es uno de los más destacados talentos de la reciente producción británica. Directora de episodios de series como The responder (Movistar Plus, 2022-2024) y The Buccaneers: Aristócratas por amor (Apple tv, 2023-), consiguió el reconocimiento definitivo gracias a su largometraje, Scrapper (Charlotte Regan, 2023), ganador del Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance, una historia sobre paternidad que tiene algunos elementos en común con su primera serie como creadora, Mint (BBC, 2026), no solo por la relación que describe entre un padre asentado en la realidad y su hija con cierto aire soñador, sino por el uso del realismo mágico que se introduce tanto en la película como en la serie a través de la mirada de su protagonista. Esta revisión de un relato criminal con una particular propuesta visual que puede crear ciertos obstáculos para el espectador que espera una narración más tradicional, se convierte sin embargo en la principal virtud de una serie que siempre plantea conceptos visuales desafiantes y nunca está contada desde una perspectiva convencional, sino todo lo contrario. Pero también es cierto que hay una mejor descripción de los personajes adultos que de la inmadura protagonista, Shannon (Emma Laird), una joven que se ha criado como una princesa, envuelta en todo tipo de facilidades económicas que le ha proporcionado la dedicación de una familia mafiosa encabezada por su padre Dylan (Sam Riley). La propuesta pretende contar una historia criminal desde el punto de vista de tres generaciones de mujeres: Shannon, su madre Cat (Laura Fraser, interpretando el papel por el que abandonó su participación en la primera temporada de Patience (Cosmo, 2025-)) y su abuela Ollie (Lindsay Duncan), que era el personaje inicialmente protagonista de esta serie, aunque finalmente la creadora decidió centrarse más en Shannon, lo que a nuestro parecer fue una decisión equivocada. Los primeros episodios parecen indicar que Mint será una especie de revisión de la tradicional historia de Romeo y Julieta (1597, Ed. Alianza Editorial), de William Shakespeare, sobre todo cuando Shannon cruza su mirada en una estación de tren con Arran (Benjamin Coyle-Larner), y se siente inmediatamente atrapada dentro de una relación romántica, hasta que su madre le advierte que él es el heredero de la banda criminal que rivaliza con el Sindicato del Crimen que lidera su padre. Pero se trata de una percepción desacertada, porque desde el Episodio 4 (T1E4) sabemos que Mint no es una historia romántica, o al menos no lo es desde el punto de vista que podíamos pensar al principio. La dirección de Charlotte Regan ofrece una variedad de secuencias elaboradas con diferentes texturas y atmósferas metafóricas, que quieren ser descriptivas sin seguir los caminos convencionales. Cuando presenta al personaje de Dylan, lo hace en el entorno de una fiesta en la que se celebra un juego de lucha en el que elige como oponentes a un socio y su hijo, el mismo tipo de enfrentamiento que descubriremos que él mismo vivió con su padre Andy (Clive Russell), que ahora cumple condena en prisión pero sigue ejerciendo una influencia dominadora en Ollie. Pero las escenas de peleas no están mostradas de una manera tradicional, sino en secuencias en cámara lenta, en este caso con la versión de Kelsey Lu del clásico "I'm not in love" (1975) que incluyó la banda británica 10cc en su tercer álbum, The Original Soundtrack (1975, Mercury Records), cuya versión original suena en el desenlace del Episodio 8 (T1E8), cerrando así un círculo musical con una banda sonora apasionante que soporta buena parte de la historia. La representación de la acción en esta historia criminal tiene una tonalidad teatral y visualmente impactante, como cuando las dos bandas se enfrentan con espadas, a la manera de su referente shakesperiano, en el Episodio 4 (T1E4). 

La utilización de la música en esta serie es también casi premonitoria a veces, como en el espléndido comienzo del Episodio 2 (T1E2), que muestra en formato de Super 8 un flashback de la amistad entre Arran y Luke (Lewis Gribben), el hermano mayor de Shannon, hasta que sus caminos se separaron cuando eran niños y aquél acabó formando parte de una banda rival. Suena en esta hermosa y ensoñadora secuencia la canción "Doomed" que incluyó Moses Sumney en su álbum Aromanticism (2017, Jagjagwuar), cuyo estribillo existencial, "Am I vital if my heart is idle? / Am I doomed? (¿Soy vital si mi corazón está inactivo? / ¿Estoy condenado?)", parece un retrato adecuado para mostrar el encuentro entre Shannon y Arran, ahora desde el punto de vista de éste. Posiblemente será difícil encontrar este año un concepto visual tan desafiante como el que propone Charlotte Regan en Mint, y si la propuesta de El señor de las moscas (Movistar Plus, 2026) ha podido espantar a espectadores que se sienten más cómodos dentro de una narrativa tradicional y poco arriesgada, es fácil entender por qué esta serie ha cosechado comentarios tan negativos. Pero abandonar la historia demasiado pronto puede ofrecer una perspectiva equivocada de lo que pretende ser, porque cambio en la narración a mitad de temporada nos introduce en una historia completamente distinta, en la que brilla especialmente el Episodio 6 (T1E6), que está dedicado casi exclusivamente al personaje de Dylan, y a explicar por qué ha decidido no solamente abandonar sus actividades criminales sino también a su esposa Cat e irse a vivir con Tom (David Carlyle), el hermano de ésta. Se trata de un episodio diferente, sin elementos de realismo mágico, con una narrativa más sobria que ofrece uno de los arcos de personaje mejor elaborados de toda la serie, y que introduce una dimensión completamente distinta en la forma en que vemos a los protagonistas. Y ahí quizás está uno de los defectos de la serie, que los personajes aparentemente secundarios son mucho más atractivos e interesantes que la protagonista, por mucho que Charlotte Regan quiera adjudicar a Shannon una fortaleza mayor en el tramo final de la historia. Al final, en Mint nos interesan más personajes como Dylan y Ollie, porque tienen una construcción más sólida que no se envuelve en fantasías o imágenes ensoñadoras, sino que se elabora desde una perspectiva más realista. Igual que en su película Scrapper, Charlotte Regan propone un tipo de historia tradicionalmente envuelta en tragedia y tristeza, pero aportando una mirada más esperanzadora cuando las tres mujeres de la familia toman la decisión de seguir su propio camino, mientras Cat y Ollie tratan de evitar que Shannon cometa el mismo error que ellas: encontrar la estabilidad y la seguridad a través de la relación con un líder que representa una masculinidad sombría pero protectora. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

This is England se puede ver en Filmin, Movistar Plus y Prime Video.
Los domingos se puede ver en Movistar Plus.
Ipcress se puede ver en Filmin, FlixOlé y Prime Video.
Philomena se puede ver en Prime Video. 

26 mayo, 2026

Series Made in French 2026

El Festival de Monte-Carlo ha dado a conocer hace unos días la lista de series y producciones para televisión que optan a las tres categorías principales de una programación que mezcla telefilmes con series de ficción, y un especial interés por los reportajes informativos y los programas documentales, conformando una cita que se aleja de la programación habitual de los festivales de series. El Festival de Monte-Carlo se inaugura el 12 de junio con la proyección de los primeros episodios de la tercera temporada de The walking dead: Dead City (AMC+, 2023-), y entre las Ninfas de Oro especiales, la de Joven Promesa Internacional tiene como receptora a la actriz española Ester Expósito. El encuentro que alcanza ya su 65 edición, está apadrinado por Alberto II de Mónaco, que acude a las ceremonias de inauguración y clausura para entregar los premios especiales, y suele tener un criterio bastante personal para elegir las series que compiten en la Sección de Ficción, sin apenas estrenos mundiales, en su mayoría producciones ya estrenadas en sus países de origen e incluso en buena parte del mercado internacional, como en este caso la italiana Gomorra. Le origini (SkyShowtime, 2026) o la norteamericana Ponies (SkyShowtime, 2026). Junto a ellas competirán por la Ninfa de Oro dos biopics, el alemán Olivia (ZDF, 2025) sobre Olivia Jones, la drag queen más famosa de Alemania, y el italiano Rosso volante (RAI, 2026), el apodo que recibió el campeón de bobsleigh Eugenio Monti. También el thriller palestino-israelí Fadia (Makan TV, 2024), en torno a los asesinatos de honor, el policíaco portugués Jones (RTP, 2025) y tres series que ya han sido adquiridas para su distribución en España: las británicas La otra hermana Bennet (Movistar Plus, 2026) y el thriller Gone (Filmin, 2026) y la danesa Uniformen (Filmin, 2026), que se estrenarán en las próximas semanas. La segunda sección principal es la dedicada a Documentales y Noticias, que incluye una selección de reportajes de televisión, con especial enfoque en la guerra de Ucrania, desde la francesa La guerre, Donald Trump et nous (France tv, 2026) hasta la británica Into the void: Putin's foreign fighters (BBC, 2026). Pero también se incluye la miniserie documental The hunt (SVT, 2026), una producción de la televisión pública sueca sobre el departamento de policía dedicado a perseguir a pederastas, o el reportaje francés ICE: au coeur de la police anti-migrants (BFMTV, 2026), que se adentra en el corazón del denostado ICE. Finalmente, la sección de producciones Digitales, que no sabemos muy bien en qué se diferencia de la anterior, también incluye reportajes como el británico Controlled: Can I trust my partner? (Channel 4, 2026), sobre el control coercitivo, o la producción francesa Curiosité morbide (France tv, 2026), en torno a una youtuber especializada en true crimes, que comienza a plantearse si su trabajo explota demasiado el dolor de las víctimas de crímenes reales. Como el año pasado, el Festival de Monte-Carlo no ha seleccionado ninguna producción española para su programación, pero estaremos cubriendo el festival, que se celebra del 12 al 16 de junio, con reseñas de muchas de las producciones que forman parte de ella. 

Nuestra entrada de esta semana está dedicada a producciones estrenadas en países de lengua francófona, de las cuales en algunos casos ya hemos comentado sus primeros episodios durante su presentación en festivales como Séries Mania. Pero el estreno oficial en los canales y plataformas de sus respectivos países nos permite tener una visión más amplia de la temporada completa. Hablamos de producciones estrenadas en Francia, Bélgica, Canadá y Suiza. 

L'été 36

Temporada 1 | TF1/RTL | Francia, Bélgica 2026 | 6x52' ★ 

Creada por Marie Deshaires, Catherine Touzet

Dirigida por Frédéric Garson

Séries Mania '26: Competición Francesa

Las televisiones públicas parecen haber encontrado acomodo en las historias que se desarrollan en hoteles de lujo, como en Winter Palace (Netflix, 2024), aunque en esta ocasión el relato se traslada a la soleada ciudad de Niza en 1936, cuando la posibilidad de disfrutar de las primeras vacaciones pagadas por parte de la clase trabajadora acabó llenando las playas de turistas con una posición social menos privilegiada que la burguesía que disfrutaba casi en exclusividad de ellas. L'eté 36 (TF1/RTL, 2026) es una coproducción que se ha estrenado hace una semanas simultáneamente en Francia, Bélgica y Suiza, y que cuenta también con la participación de Netflix, de manera que seguramente se estrenará en el mercado internacional a través de la plataforma norteamericana. Tratándose de una producción que en la parte francesa tiene a TF1 como impulsora, esta historia sigue la línea de miniseries como El bazar de la caridad (Netflix, 2019) y Las combatientes (Netflix, 2022), al explorar la posición de cuatro protagonistas femeninas que representan la emancipación en un mundo dominado por hombres. Pero al situarla en un contexto particular le da una relevancia social más interesante: la victoria del Frente Popular en unas elecciones democráticas en Francia, celebradas en mayo de 1936, significó la adopción de algunas de sus propuestas sociales, como promulgar por ley el derecho de millones de trabajadores a disfrutar de 15 días de vacaciones sin pérdida del sueldo, algo a lo que solo las clases privilegiadas tenían acceso. La llegada de estos turistas que se paseaban por el Paseo de los Ingleses de Niza se convierte en algo parecido a una amenaza para esa burguesía que se creía poseedora exclusiva de esos espacios. Y aunque Verano del 36 no profundiza tanto en estos conflictos, prefiriendo una narración más cercana al drama de relaciones personales, con la introducción de un inevitable crimen que hace avanzar la historia hacia el misterio policíaco, resulta atractivo el trasfondo de una época que parecía esperanzadora pero en la que se vislumbraban también los inicios del auge del nazismo, con algunas referencias al antisemitismo. En esta continuación del espíritu marcado por las anteriores series, el reparto está formado por algunas de las actrices que protagonizaron Las combatientes, y comienza con el contraste entre una calle festiva y la actitud de sus protagonistas: Blanche Ackerman (Julie de Bona) es la hija menor de la familia burguesa Pontavice-Caron, encabezada por su padre Henri (Sam Karmann). Está casada y es madre de una niña, pero mantiene una apasionada relación extramatrimonial con el fiscal Adrien Jacquart (Arnaud Binard), antiguo prometido de su hermana Eugénie (Sofia Essaïdi). Ésta acabó huyendo con Jean Berthier (Simon Ehrlacher), un empleado de las fábricas de Pontavice-Caron, y entregándose a la lucha sindicalista. Cuando aparece el cuerpo sin vida del fiscal Jacquart en una de las habitaciones del hotel La Riviere, uno de los más lujosos de una Niza que comienza a verse invadida por turistas de clase trabajadora, las vidas de estas mujeres sufren un cambio radical. También la de Giulia (Nolwenn Leroy), gobernanta del hotel en el que se ha producido el asesinato, una mujer con un alto grado de responsabilidad en su trabajo y en su vida como madre de una adolescente y viuda de un soldado muerto en la 1ª Guerra Mundial, pero que debe hacer frente a una cuantiosa deuda provocada por su afición a jugar al póker. Y la de Léonie Morel (Constance Gay), una auxiliar de policía que se enfrenta a la acusación contra su padre Pierre Farget (Alain Cauchi), como sospechoso del asesinato, pero que está convencida de su inocencia. La actriz, que ha estrenado también este año la segunda temporada de la comedia de ciencia-ficción Flashback (Calle 13, 2024-) interpreta al personaje femenino más liberado, representándose en un vestuario que casi podría ser actual, y acompañando en las investigaciones al comisario Raven (François-Xavier Demaison), una especie de Hércules Poirot.  

La elección de una trama que tiene claras resonancias de las novelas de Agatha Christie  sobre el misterio de un asesinato (se menciona Asesinato en el Orient Express (1934, Ed. Espasa) en el episodio Celles qui savent (T1E8)), aunque en realidad se producen algunos más a lo largo de la historia, como el del director del hotel, Edgar Girault (Patrick Ridremont), en Une soirée de gala cauchemardesque (T1E3), es una buena decisión para desviarse de las miniseries con las que L'eté 36 comparte un ADN similar, pero también la sitúa dentro de una línea que ya resulta demasiado habitual entre los estrenos recientes, con títulos como Esto no es un misterioso asesinato (Filmin, 2025) o Si es martes, es asesinato (Disney+, 2026), eliminando parte de su posible efectividad. Hay que reconocer, en todo caso, que la trama no se limita a la investigación, sino que traza varias líneas argumentales que acompañan a estas cuatro mujeres con una cierta tendencia al drama novelesco de amantes e hijos ilegítimos. También se reflejan algunos destellos de la descripción de una aristocracia en decadencia que hacía Margaret Mitchell en la novela Lo que el viento se llevó (1936, Ed. Reino de Cordelia), a la que se hace referencia en el episodio Le prix du silence (T1E5). La decisión de incorporar elementos anacrónicos, desde una música demasiado presente compuesta por Pascal Lafa (1969, París), que combina sonoridades del jazz y el ragtime característicos de los años veinte y treinta con elementos rítmicos más contemporáneos, o el uso de un lenguaje más actual, puede ser algo problemática para la credibilidad de una historia que no necesitaba esta actualización. Sobre todo porque, en el aspecto visual es lo suficientemente acertada, con un excelente vestuario de Valérie Adda, que ya trabajó en Las combatientes, y que reproduce con habilidad el contraste entre los tonos pastel de la burguesía, cuya elegancia está inspirada en las películas de Cary Grant, y las tonalidades marrones y grises de los trabajadores, asociados al mundo urbano, así como con estilos diferentes que definen a cada una de las protagonistas. La reproducción del Paseo de los Ingleses de Niza con el aspecto de un verano en los años treinta también aporta una perspectiva histórica que no necesitaba recursos contemporáneos para ser atractiva. A nivel del misterio policíaco, la serie funciona adecuadamente, pero se desvía demasiado hacia el drama folletinesco, sacrificando cierto rigor histórico en favor de un ritmo que quiere ser tan permanente que se olvida de desarrollar algunas de las relaciones entre unos personajes que, en la búsqueda de su expresión de emancipación, acaban resultando excesivamente anacrónicos para el espacio temporal en el que habitan. Incluso la propia representación del contraste entre la clase trabajadora que vive por primera vez el disfrute de unas vacaciones en el mar, y la burguesía que se siente invadida, acaba resultando demasiado tópica, por ejemplo en el retrato convencional de la egoísta y manipuladora Marthe (Miou-Miou), la matriarca de la familia Pontavice-Caron. El estreno de L'eté 36 ha sido un gran éxito en Francia, con casi cinco millones de espectadores durante la emisión de sus primeros episodios, liderando en todas las franjas de audiencia. 

Un prophète

Temporada 1 | Canal+ | Francia, Italia 2026 | 8x52' ★ 

Creada por Abdel Raouf Dafri, Nicolas Peufaillit

Dirigida por Enrico Maria Artale

Tener un referente tan sólido como la película considerada como una obra maestra Un profeta (Jacques Audiard, 2009), ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes y nueve premios César, y aclamada como un thriller que transformó la manera de acercarse al género en su país, puede ser tan positivo como negativo. La comparación surge como el primer impulso, pero cuando pasan pocos minutos del primer episodio sabemos que el planteamiento es distanciarse de la película para construir un universo nuevo, en primer lugar transcurriendo en la actualidad para reflejar un retrato de la violencia y el racismo, y en segundo lugar transformando los personajes de manera radical. Los dos autores del guión original de la película, Abdel Raouf Dafri (1964, Francia) y Nicolas Peufaillit, han sido los encargados de reescribir una historia de la que no estaban convencidos hasta que el productor Marco Cherqui les puso el ejemplo de Fargo (Movistar Plus, 2014-2024) como el tipo de adaptación que se puede hacer de una película de culto, sin perder la esencia pero creando su propia identidad. De manera que el acercamiento a la historia se produce a través de un cambio profundo sobre la estructura cronológica original, pero con la intención de reflejar la Francia contemporánea. Así, Malik El Djebenna (Mamadou Sidibé) ya no es un norteafricano árabe como en la película, que supuso el descubrimiento del actor Tahar Rahim, sino un joven negro procedente de Mayotte, un archipiélago francés cercano a Mozambique, y su entorno ya no es el de la mafia corsa, sino el de una poderosa familia árabe que representa la criminalidad de guante blanco relacionada con la especulación inmobiliaria que utiliza la corrupción política. La acción transcurre en Marsella como una metáfora de su condición multiétnica y fracturada, y la serie también comienza de una manera metafórica, con el derrumbe de un edificio al que sobrevive Malik, para ser detenido inmediatamente por su colaboración con el tráfico de drogas como "mula". El microcosmos de la cárcel se convierte en un entorno peligroso en el que el joven huérfano cuya vida se ha desplomado, debe empezar de nuevo rodeado de las amenazas habituales a las que se enfrenta un joven silencioso y tímido. Como en la película, Malik irá encontrando diferentes protectores a lo largo de su crecimiento, el primero de ellos Rony Lahoud (Moussa Maaskri), un preso de larga condena por asesinato que ejerce como responsable de la biblioteca de la prisión de Baumettes (Marsella), y que acepta acoger a Malik como ayudante, a cambio de una reducción de condena. Rony es un hombre tranquilo pero respetado, que ha aceptado la religión como una forma de redención frente a sus pecados pretéritos, pero su relación pasada con el poderoso Massoud Djebbari (Sami Bouajila) regresa cuando éste es encarcelado. Dueño del edificio que se derrumbó, ha aceptado una condena para apaciguar el escándalo, a condición de asegurarse la firma de un permiso de construcción prometido por la corrupta concejala de urbanismo Sandrine Obadia (Guilaine Londez). El empresario argelino que hizo fortuna gracias a sus contactos con el ayuntamiento de Marsella se convierte en el líder de la prisión, pero también recibe la amenaza de un chantaje que podría exponer su homosexualidad. A diferencia del personaje irascible y violento que representó el gran actor Niels Arestrup en la película, Sami Bouajila ofrece un perfil distinto, un criminal que sugiere más que ordena, pero al que todos respetan. 

Un prophète (Canal+, 2026) contiene una mirada más atmosférica, y aunque no rehúye la violencia, la expone de una manera menos cruda, envolviendo el carácter de Malik en una especie de tono reflexivo. Sobre todo en los primeros episodios a través de los pasajes de algunos de los libros que descubre en la biblioteca de la cárcel, desde El extranjero (1942, Ed. Random House), de Albert Camus, hasta Papá Goriot (1935, Ed. Espasa Libros), de Honoré de Balzac, pasando por el más obvio El Conde de Montecristo (1844, Ed. Salvat), de Alejandro Dumas. Otro de sus protectores acaba siendo el joven de origen italiano Selim Renzetti (Mathieu Lucci), que también está encarcelado por tráfico de drogas, y comienza un negocio de trapicheos dentro de la cárcel aprovechando el reparto de libros que realiza Malik entre los presos. Él acaba introduciéndole en el submundo del narcotráfico en Marsella cuando sale en libertad condicional, presentándole a Brahim Lattrache (Faued Nabba), un peligroso capo cuyo negocio se ha visto afectado por el encarcelamiento de Massoud Djebbari, su principal proveedor. Donde la película de Jacques Audiard encontraba el camino hacia el thriller rotundo, a partir de la salida provisional de Malik de prisión, la serie se desequilibra en algunos aspectos, sobre todo a través de subtramas algo más convencionales que involucran a Samia Djebbari (Naïlia Harzoune), esposa de Massoud, y los hermanos de éste Bachir (Ouassini Emarek), que se ha hecho cargo del negocio mientras permanece en la cárcel, y el menor Issam (Salim Kechiouche), un joven abogado que tiene una relación secreta con Samia. El joven actor Mamadou Sidibé, surgido de un casting abierto en Francia, aporta un tono introspectivo al protagonista, habitualmente callado, pero al mismo tiempo reflejando que tiene la suficiente inteligencia como para utilizar su aparente vulnerabilidad para que los demás le subestimen, mientras él observa y aprende.  Se va construyendo así un personaje que madura progresivamente mientras su entorno se vuelve más peligroso, aunque también encuentra el equilibrio de una atracción hacia Elina (Alice Da Luz), la hija del imán Assoumi (Souef Elbadawi), quien le acoge en su mezquita cuando sale de prisión, conmovido por la petición de libertad condicional que escribió: "Mi nombre es Malik El Djebenna. Quizás si hubiera conocido el corazón de mi madre, habría sido mejor persona. Pero nunca lo sabré. No me quejo. La cárcel se ha convertido en un hogar para mi. Por eso no oculto que tengo miedo a salir". Desde lo más bajo de la escala social, el protagonista aprende a sobrevivir en una historia de madurez que es diferente a la película sin renunciar a sus conexiones con ella, trazando en la parte final un camino de reconocimiento cuando Malik utiliza los conocimientos adquiridos sobre el entramado criminal de la familia Djebbari para sus propios intereses. La dirección de Enrico Maria Artale (1984, Italia), responsable de series como Django (SkyShowtime, 2023) y películas como El paraíso (2023), que ganó el premio de dirección en Cinema Jove, subraya cierta tonalidad poética, introduciendo las apariciones de los fantasmas de los muertos y reproduciendo la profundidad psicológica del personaje de una manera onírica, a lo que contribuye la atmosférica banda sonora de inspiración barroca que aporta Para One, nombre artístico del autor de música electrónica Jean-Baptiste de Laubier (1979, Francia), compositor de bandas sonoras de películas como Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019). Con una apuesta arriesgada, Un prohète consigue construir una sólida narrativa que mantiene distancia respecto al original y que ofrece una mirada que mezcla la sensibilidad humana con la brutalidad del entorno social, para componer una de las mejores series francesas de este año. 

Lost media

Temporada 1 | Canal+ | Francia 2026 | 8x12' ★ 

Creada por Timothée Hochet, Lucas Pastor

Dirigida por Timothée Hochet, Lucas Pastor

Los aficionados a las series poco convencionales con algunos toques perturbadores recordarán aquella propuesta singular titulada Calls (Canal+, 2017-2020), que utilizaba solamente la reproducción de diálogos a través de llamadas telefónicas que se entrelazaban en finales que parecían anticipar un acontecimiento apocalíptico, mientras en la pantalla se podían ver las ondas sonoras que provocaban esas voces. Aunque la versión original francesa tuvo tres temporadas, en el mercado internacional se estrenó una adaptación norteamericana, Calls (Apple tv, 2021), que solo se mantuvo durante una temporada de nueve episodios. Sus creadores Timothée Hochet (1994, Francia ) y Lucas Pastor (1994, Francia) demostraron posteriormente en el largometraje Stephane (Timothée Hochet, Lucas Pastor, 2023) que han seguido manteniendo su interés por explorar el género de terror con un toque de comedia incómoda, sobre todo para reflexionar sobre la capacidad de la imagen y el sonido de manipular la perspectiva del espectador. Ahora regresan con una propuesta que tiene algunas similitudes con Calls, pero que se plantea como una mirada hacia el tipo de imágenes que pueblan nuestra sociedad, a través de otra singular recopilación de historias cortas que duran menos de 15 minutos, en Lost media (Canal+, 2026), una serie que propone su narrativa a partir de diferentes formatos de video: cámaras de seguridad, programas de televisión, videos digitales al estilo youtube... para pensar en torno a esa delgada frontera entre lo real y lo manipulado a la que estamos siendo sometidos continuamente a través del lenguaje audiovisual. Cada historia comienza como uno de tantos videos que podemos ver diariamente, pero termina con un elemento que la distorsiona, como en Love story (T1E1), que cuenta una relación de pareja desde la perspectiva de las cámaras de seguridad de su casa, al estilo Paranormal activity (Oren Peli, 2007), hasta concluir con un desenlace sorprendente y con un toque absurdo, provocando esa sensación en el espectador de no saber exactamente si estamos viendo una historia de terror o una parodia de las historias de terror. La serie está inspirada en los Infomercials (Adult Swim, 2009-2024) que ha venido publicando la productora Adult Swim desde 2009, y que se pueden ver en YouTube, fragmentos cortos con un toque de terror y humor del que se hizo especialmente conocido Too many cooks (2014), una parodia de las cabeceras de sitcoms norteamericanas que, progresivamente, se iba haciendo cada vez más sangrienta. Pero, como ocurría en la anterior serie de los creadores franceses, en el caso de Lost media hay una línea argumental que une todas las historias, representada en una conversación que solo escuchamos al principio de cada episodio y vemos reproducida en texto, entre Bernard (Kad Merad) y su Inteligencia Artificial Léa (Enya Baroux). Tratando de no descubrir demasiados elementos narrativos que revelen aspectos de la serie, el título se refiere a videos cuya existencia está demostrada, pero que son imposibles de encontrar porque fueron censurados por su violencia o la inquietud que podrían provocar, y que comunidades online apasionadas buscan a través de blogs, vlogs e hilos de Reddit. Esta especie de mundo audiovisual oculto en internet hace referencia a la realidad de muchas creaciones perturbadoras que se pueden encontrar online, y a las que también se suele referir el popular músico francés Feldup en su canal de YouTube, con más de dos millones de espectadores. No es casual que Feldup sea uno de los protagonistas del episodio Le cas Andrew Youngman (T1E5), en el que se descubre un meteorito que se dirige hacia la Tierra, planteándose la idea de eliminarlo hasta que se descubre que está habitado. 

Pero las historias también tienen un elemento diferenciador en cuanto a cómo funcionan desde el punto de vista de la representación de la salud mental, de manera que cada episodio habla de diferentes ansiedades existenciales, mencionando traumas como en Mais que fait pappy Chouette? (Pero, ¿qué está haciendo el abuelo búho?(T1E2), que se plantea como una parodia de los concursos de televisión, pero destacando sobre todo en la muy terrorífica descripción de una maternidad distorsionada que se presenta en Mimichat (T1E6), que es el título de un programa infantil bastante perturbador. También hay una recurrente idea de mantener la cotidianidad a pesar de los sucesos sobrenaturales que puedan acontecer, algo que se refleja especialmente en los episodios Good Morning People (T1E3), que representa un típico programa matinal de televisión norteamericana en el que el hombre del tiempo acaba siendo engullido por un agujero negro, pero en el que hay una persistencia por mantener la emisión con normalidad, o en Perdre du ventre en 12 minutes (Pierde grasa abdominal en 12 minutos) (T1E7), un relato sobre una entrenadora de gimnasia que emite a través de su canal de YouTube, para darse cuenta de que su propia realidad es completamente falsa. Episodios como éste, en los que se percibe que hay un elemento manipulador que controla la vida diaria de los personajes se revelan como especialmente inquietantes, aunque estén aderezados con toques de humor. Especialmente en el caso de Comment réussir son entretien d'embauche (Cómo tener éxito en tu entrevista de trabajo) (T1E4), que está planteado como uno de esos videos públicos de los años ochenta en los que una voz en off ofrece consejos sobre aspectos de la vida cotidiana, aunque en este caso el protagonista James, interpretado por uno de los creadores, el también actor Lucas Pastor, va cayendo en la conclusión de que sus decisiones no están siendo tomadas por él de manera autónoma, sino que son controladas por la voz en off de la cámara (Emmanuel Curtil). Lost media a veces no puede evitar caer en algunos clichés del género y no todos los relatos funcionan con la fuerza necesaria, pero se trata de una interesante nueva antología de unos creadores que siempre plantean reflexivos acercamientos a realidades persistentes que son distorsionadas a través de la perspectiva de la imagen y, sobre todo, del sonido, que en esta propuesta vuelve a ser un elemento fundamental para crear un profundo desasosiego en el espectador.

Enchaînés

Temporada 1 | France tv/RTBF | Francia, Bélgica 2026 | 6x52' ★ 

Creada por Alain Moreau, Adriana Barbato, Fanny Talmone

Dirigida por Lauren de Butler

Séries Mania '26: Competición Francesa


La deriva que se ha producido en el audiovisual respecto a plantearse quiénes deben ser los narradores de las historias que están relacionadas con la raza o las comunidades, es posiblemente una de las más relevantes que se han dado en nuestra sociedad en los últimos años. Ofrecer las herramientas a los autores autóctonos para narrar su propio pasado es un eje fundamental para que estos relatos no estén contaminados por la perspectiva unilateral que ha marcado la Historia y su representación en el cine y la televisión. Incluso aunque la propuesta siga proviniendo de autores no autóctonos, hay una conciencia de establecimiento de una producción y la incorporación de actores de la zona, como ha ocurrido recientemente con Bandi (Netflix, 2026), una serie irregular de Éric Rochant, creador de Oficina de infiltrados (SkyShowtime, 2015-2020), que se desarrolla en Martinica, a través de un sistema de producción inédito en la isla. Aunque su rápida cancelación ha creado un debate en Francia sobre si este tipo de series tendrían una mayor estabilidad si las produjeran canales franceses como Canal+. Alain Moreau es uno de estos autores jóvenes que, nacido en Isla Reunión, que carga con el peso de las consecuencias de la colonización incluso hoy en día, ha tenido la oportunidad de contar la historia de sus antepasados en el drama Enchaînés (Encadenados) (France tv/RTBF, 2026), una miniserie que habla sobre la esclavitud en Isla Reunión, antiguamente conocida como Isla Borbón, a través de la relación entre el amo Charles Bellevue (Olivier Gourmet) y sus esclavos en una plantación de café en 1809. Se le podría calificar como un propietario que guarda cierta actitud benevolente con sus esclavos, una actitud que se plantea en la serie como una denuncia de cierto blanqueamiento de las narrativas sobre los esclavistas, porque igualmente se aprovecha del derecho de pernada, manteniendo relaciones sexuales con esclavas, y recurre a las prácticas abusivas de tortura para castigar a quienes han roto sus reglas, a veces el simple robo de una lechuga porque no tienen una alimentación adecuada. En este contexto, uno de los esclavos de la plantación es el joven mestizo Isaac (Enzo Rose), y pronto conocemos que en realidad es hijo de una de las violaciones que ha cometido Bellevue. De manera que se encuentra en medio de un dilema en el que debe servir a quien sabe que es su padre al mismo tiempo que se enfrenta a sus abusos. Un ciclón arrasa con la plantación de café, que está al borde de la ruina debido a las pérdidas que ha tenido, pero son precisamente los esclavos los únicos que pueden acabar salvando una cosecha imprescindible para la supervivencia de la familia que los posee, pero también de la suya propia, tratando de evitar la posibilidad de que sean vendidos o abandonados, lo que acabaría resultando peor que la situación en la que se encuentran. La relación entre Bellevue, un magnífico Olivier Gourmet, y el joven Isaac es el impulso principal de la temporada, aunque cuando el primero desaparece en algún episodio, su ausencia afecta notablemente a la fortaleza de la historia. En La goutte d'eau (T1E3), Bellevue casi trata como a un hijo a Isaac: "Un día, te lo prometo, todo habrá valido la pena. La vida es un castigo, pero cuando Dios nos pone a prueba, no nos rendimos, perseveramos, luchamos". El problema es que Enchaînés no puede evitar caer en un tono de melodrama de hijos secretos y relaciones familiares complejas que suele caracterizar a muchos dramas históricos de France Télévisions. A pesar de una buena puesta en escena y una recreación convincente de la época, la serie acaba cayendo en el tono folletinesco sin capacidad de redención, con subtramas convencionales como la relación entre Amélia (Lula Cotton-Frapier), hija del cruel terrateniente Georges Marie Dennemont (Éric Caravaca), y el esclavo Tristan (Alséni Bathily). Y aunque ha sido rodada en Isla Reunión, las limitaciones de unos escenarios que casi se circunscriben a la plantación no aprovechan precisamente el entorno que la rodea. 

Aunque la Revolución Francesa había abolido la esclavitud en 1794, Napoleón Bonaparte la restableció en 1802, y no sería hasta la llegada de la Segunda República cuando definitivamente se promulgó el fin de la esclavitud en todos los territorios franceses, incluidas sus colonias. Pero la serie surge principalmente para celebrar el 25 aniversario de la llamada Ley Taubira, que el 21 de mayo de 2001 reconoció la esclavitud como un crimen de lesa humanidad. Esta ley lleva el nombre de Christiane Taubira, entonces diputada de la Guayana Francesa y relatora del proyecto. En 2006 se eligió el 10 de mayo para conmemorar el Día Nacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos, la Esclavitud y su Abolición. Pero el cine y la televisión franceses sólo han comenzado últimamente a tratar el tema en largometrajes como Ni chaînes ni maîtres (Simon Moutaïrou, 2024) y Furcy, né libre (Abd al Malik, 2026). En este sentido, Enchaînés no evita una representación muy cruda de las condiciones de vida de los esclavos, y la figura de Isaac, nombrado como una especie de controlador del trabajo de éstos, le sitúa en una difícil posición moral entre exigir las demandas del amo y mantenerse al lado de los trabajadores, especialmente en situaciones complicadas como la falta de agua. El guión de Alain Moreau trata de centrarse en la dimensión humana, especialmente a través del dilema que debe enfrentar el protagonista Isaac en su condición de mestizo, como los propios antepasados del guionista, ofreciendo una reflexión sobre los descendientes tanto de personas esclavizadas como de esclavistas, enfrentados a un inconsciente colectivo como el resultado de la violación sistemática de la mujer negra por el hombre blanco. De lo que surge una profunda herida existencial sobre la ausencia del padre o la figura de un padre monstruoso que se esconde bajo un sistema esclavista profundamente paternalista. En Comme des chiens (T1E4), Isaac también se enfrenta a su propia confrontación con el legado de las mitologías africanas a través de su origen mestizo. Desde las relaciones que conforman la narrativa de la historia también se aborda la perversión de las vinculaciones familiares, sentimentales, políticas y económicas, que conducen a una progresiva deshumanización de los personajes. Destaca en la serie una contundente banda sonora de la compositora Audrey Ismaël, que se apoya en sonidos distorsionados de violonchelos y en percusiones africanas, pero al mismo tiempo encuentra una sonoridad romántica cuando aborda la relación entre Tristan y Amélia, componiendo también una canción para los esclavos que resuena como anhelo de emancipación. Pero a veces la serie entra en contradicciones consigo misma, como abordar el tema de la esclavitud de una manera realista, pero renunciando a la lengua criolla en la comunicación entre los esclavos, que hablan generalmente un francés contemporáneo. Los personajes son demasiado complejos como para que la narrativa siga un camino tan convencional sin asumir riesgos. Aunque posiblemente el tono adquirido no provenga tanto de la perspectiva del creador Alain Moreau o la dirección de Lauren de Butler, quien también dirigió el año pasado la miniserie 37 secondes (Arte, 2025), premiada en Séries Mania, sino del propio formato habitual en France Télévisions, que suele derivar, por razones de audiencia, hacia el melodrama de sobremesa. Estrenada primero en Bélgica y más recientemente en Francia después de pasar por Séries Mania, Enchaînés acaba abordando un tema tan relevante como la esclavitud sin una verdadera profundidad y quedándose en una propuesta dramática demasiado trillada como para que realmente consiga un efecto emocional en el espectador, por muchos latigazos que se muestren en la pantalla.

Ethernel

Temporada 1 | RTBF | Bélgica 2026 | 6x45' ★ 

Creada por Romain Renard, Olivier Tollet

Dirigida por Nicolas Boucart, Olivier Tollet

Séries Mania '26: Panorama Internacional

La producción audiovisual belga ofrece algunas interesantes incursiones en el género fantástico, que este año está representada a través de la esperada Ethernel (RTBF, 2026), una serie con ambiciones de desarrollarse en más temporadas que se presentó en los festivales Séries Mania y el Festival de Cine Fantástico de Bruselas (BIFFF) antes de estrenarse a mediados de abril. Planteada como un thriller criminal de ciencia-ficción, su historia plantea reflexiones sobre el duelo y la conexión con el más allá. Envuelta en una atmósfera de sociedad futurista pero atemporal, con una fotografía azulada que destaca la frialdad de los rascacielos, la trama principal comienza cinco años atrás cuando Anne (Noémie Schellens), la esposa del policía David Novack (Michaël Abiteboul) es asesinada durante un asalto a su casa. Él y su hija pequeña son testigos de su muerte mientras el asaltante consigue escapar. Años después, el mundo ha sido testigo de un descubrimiento sorprendente: Etherna es un revolucionario dispositivo que permite hablar con la conciencia de los fallecidos, que mantienen todos sus recuerdos hasta el último instante de su muerte, pero para poder contactar con ellos necesita escanear un objeto concreto que haya sido importante para la persona muerta. De este nuevo invento ha surgido también la creación de la Brigada Etherna, un departamento de la policía liderado por David Novack que se encarga de buscar los objetos transicionales de las víctimas de crímenes, de manera que sus propias conciencias puedan servir como testigos ante la justicia para identificar a sus asesinos, y él se ha convertido en un experto en deducir a través de la escena del crimen cuál puede ser este objeto. Pero al mismo tiempo David no ha conseguido encontrar el objeto de transición que le conecte con su esposa Anne, y su hija Sam (Anaïs Barba de Calignon) no sale de casa, sufriendo una especie de agorafobia provocada por el trauma del pasado. La muerte de una acaudalada coleccionista belga pone a David en contacto con Lara Di Angeli (Edwige Baily), que trabaja para la Oficina Italiana de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales, al haber desaparecido un cofre muy valioso. De esta investigación surgen algunas sorpresas, como la descripción del asesino con una marca en la cara que recuerda a la que tenía el causante de la muerte de Anne, lo que provoca que David se involucre aún más en una investigación de la que sus superiores prefieren mantenerle alejado. Creada por Olivier Tollet y Romain Renard, que ha trabajado como músico en la serie María Antonieta (Movistar Plus, 2024-2025), y se encarga también de una banda sonora claramente influida por las sonoridades de Vangelis para Blade Runner (Ridley Scott, 1982), aunque demasiado intrusiva, Ethernel se enmarca dentro del denominado noir belga que ha surgido después de los éxitos internacionales de series como La tregua (La Une, 2015-2018) y Enemigo público (Prime, 2016), aunque introduciendo esa textura de ciencia-ficción que la diferencia de ambas. Este año también está previsto el estreno de Vital (RTBF, 2026), el último thriller de Frédéric Castadot, el creador de Enemigo público. La historia transcurre con un ritmo pausado, pero establece las conexiones entre los personajes con una eficacia notable, mientras crea esta sociedad que de alguna manera ha cambiado su percepción respecto a la vida y la muerte al establecer una conexión inusual que permite mantener presente, al menos, la voz de las personas cercanas fallecidas. 

Al mismo tiempo, Ethernel explora otras posibilidades a través de subtramas que desarrollan aspectos de este relación entre la vida y la muerte, pero que a veces se pueden sentir menos desarrolladas de lo necesario. Elsa (Alexia Depicker), la hermana de David, es una forense que conecta con la conciencia de los cadáveres a los que realiza la autopsia, entablando conversaciones sobre sus vidas mientras explora el interior de sus cuerpos. Otras subtramas abundan en ideas filosóficas en torno a la permanencia de la memoria, como la que protagoniza Nathan (Jean Pierre Baudson), el padre de David que vive en su casa e imparte clases a su nieta Sam, puesto que ella ni siquiera va a la escuela. Consciente de que está cada vez más afectado por el alzheimer, Nathan busca la colaboración de la hija de un amigo para suicidarse con pastillas antes de que su memoria se vea cada vez más perjudicada; con la existencia de Etherna, si fallece con los recuerdos todavía claros, también permanecerá así cuando contacten con él: "Si no tomo medidas a tiempo, todos mis recuerdos, toda mi consciencia, desaparecerán para siempre", dice en el Episodio 2 (T1E2). La serie aborda la investigación criminal como una obsesión personal del protagonista, del que su propio compañero Stephane Seghers (Gilles De Schryver) parece tener ciertas reticencias: "Lleva años persiguiendo a un fantasma que ni siquiera existe. Puede ser peligroso", le dice a sus superiores. Pero sobre todo establece una propuesta que reflexiona sobre la vida más allá de la muerte, presentando una especie de limbo en el que los fallecidos todavía son conscientes de su propia existencia y de su propia desaparición, a veces de forma dramática. Avanzada la historia, Ethernel introduce algunos elementos reflexivos en torno a la religión, especialmente a través de la figura de la misteriosa investigadora italiana Lara Di Angeli, quien también busca desesperadamente el objeto transicional que la pueda conectar con Jesucristo, y plantea la existencia de posibles cultos que se desarrollan alrededor de los dispositivos y de la conexión con los muertos. La interesante propuesta de la serie acaba desarrollando una sociedad futura que, lejos de sanar a través de la posibilidad de conocer más detalles sobre el más allá, parece haber derivado, desde este conocimiento, hacia una cierta melancolía existencial, adquiriendo la conciencia de que después de la vida no existe un lugar mejor, sino uno que al menos es tan deprimente y solitario como el nuestro. 
 

Les saisons

Miniserie | Arte/HBO Max | Francia 2025 | 4x52' ★ 

Creada por Hélène Duchateau, Nicolas Maury

Dirigida por Nicolas Maury

Festival de La Fiction '25: Mención Especial 

El estreno en Francia de la serie española Los años nuevos (Movistar Plus+, 2024) a principios de diciembre pasado fue recibido con excelentes críticas tanto de los espectadores como de los medios de comunicación, pero quizás pudo influir en la más tibia recepción posterior de otra serie similar, la francesa Les saisons (Arte/HBO Max, 2025), estrenada una semana después también en la plataforma del canal Arte, aunque a nivel internacional la estrenará HBO Max. Porque ambas tienen un elemento de conexión principal: el relato elíptico de una relación romántica a lo largo de varios años, teniendo como elemento de conexión los últimos días del año en la primera, y en la segunda las diferentes estaciones. Esto no quiere decir que una haya estado influida por la otra, sino que en la comparación entre ambas resulta más perjudicada la serie francesa, porque a lo largo de su desarrollo parece definirse demasiado a través de ciertos lugares comunes de historias que hablan sobre las consecuencias de las decisiones tomadas. Les saisons comienza en Été (T1E1) durante el verano de 1991 en Les Sables-d'Olonne, en la costa de La Vandea, donde una adolescente Camille (Maryoles Fertard) conoce a un grupo de amigos entre los que se encuentran Martin (Joann Brezot) y Alexandre (Félix Nebel), dos jóvenes inseparables entre los que surge cierta rivalidad por atraer la atención de la joven parisina. En ese ambiente de ociosidad veraniega, las diferencias sociales también se rompen, y la vinculación entre Martin, hijo de un pescador que sufre alcoholismo, y Alexandre, de familia más adinerada, se mantiene con la naturalidad que aporta la adolescencia despreocupada. Es el mejor episodio de los cuatro que recorren las estaciones del año, dirigido con una delicadeza absorbente por el actor Nicolas Maury (1980, Francia), que se embarca por primera vez en la creación de una serie después de su interesante debut como director y protagonista de la película Garçon chiffon (2020) y al que hemos visto recientemente en la miniserie musical Ça, c'est Paris! (France tv, 2024). Es un episodio hermoso y emocionante en el que se describe el impulso de las miradas y la clandestinidad de un beso durante un baile, y en el que la música de Adrien Galo tiene una especial relevancia para crear esa atmósfera casi de ensoñación evocadora de aquellos veranos de descubrimientos y amistades nuevas, pero que en este caso acaba marcado por una tragedia. Es también el episodio que tiene un mayor tono rohmeriano, que recuerda inevitablemente a la tetralogía de las cuatro estaciones que Éric Rohmer dirigió entre 1990 y 1998. En Automne (T1E2), sin embargo, comienzan los clichés de estas historias que tienen un toque de melancolía romántica. Ambientado en 2001, mientras en la televisión se ofrecen las primeras informaciones sobre el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, Camille (Stéphane Caillard) hace tiempo que tomó una decisión y ahora está a punto de celebrar su boda, pero envuelta en una sensación de extrañeza y de un sentimiento de culpabilidad porque, quizás, eligió a la persona equivocada. También se introducen algunos elementos clásicos dentro del círculo de amistades de aquel verano de 1991, ahora enfrentados a la edad adulta, como la llegada de una enfermedad amenazadora. 

Nueve años después, en el invierno de 2010, los amigos vuelven a reunirse para un funeral, todos cambiados por la edad y casi todos descontentos con las vidas que han llevado. En Hiver (T1E3), se transmite una sensación de decepción: "¿Sabes cuál es tu problema? Tu problema es que yo no soy Martin", le dice Alexandre (Lucas Bravo) a Camille, mientras su relación personal se ha deteriorado a lo largo de los años y Martin (Abraham Wapler) tiene su propia historia de arrepentimiento por las decisiones tomadas en el pasado. Como en cada uno de los episodios, las relaciones personales se deterioran en un contexto general que también está marcado por la devastación: la Guerra del Golfo, el atentado en Nueva York o, en este caso, la llegada del ciclón Xynthia a las costas francesas, que originó la segunda alerta roja emitida por Météo France en toda su historia. Mientras el deterioro mental de la abuela Mado (Martine Chevalier) está alcanzando el nivel de alzheimer y parece necesaria una atención permanente, la familia de Camille discute sobre el destino de la casa familiar, porque su madre Suzanne (Géraldine Pailhas) considera que lo mejor es venderla, algo que para Camille resulta insoportable. La primavera de 2022 es el momento del reencuentro, en el episodio Printemps (T1E4), y en cierto modo del florecimiento: los colores apagados del episodio anterior son sustituidos por mayores tonalidades, y la esperanza de volver a encontrarse en la era post pandémica aporta una posibilidad de perdón y de recuperación de las relaciones. La adolescente Romane, hija de Camille, está interpretada por Marysole Fertard, la joven actriz que dio vida a Camille en el primer episodio, lo que establece una sensación de repetición de los ciclos vitales y en cierta manera de transmisión de las heridas emocionales. En este episodio algunas caracterizaciones provocan distanciamiento, como la de Massimo (Nicolas Maury), uno de los componentes del grupo de amistades, lo que no contribuye a identificarse con esta etapa de esperanza hacia un posible presente de reconciliación, aunque en parte recupera el pulso del primer episodio. Comenta Nicolas Maury en algunas entrevistas que, desde su mirada abiertamente homosexual, siempre ha sentido curiosidad por entender cómo funcionan las amistades entre personas heterosexuales, y de alguna manera Les saisons funciona como una forma de exploración que fluctúa entre el sentimentalismo logrado y los tópicos narrativos. A pesar de que en el guión también participa la experimentada guionista Hélène Duchateau, que ha trabajado en series como Los invisibles (France tv, 2023-2024) y L'éclipse (France tv, 2024). Con algunos diálogos impostados y ciertos paralelismos pretenciosos, Les saisons tiene, sin embargo, una capacidad para conmover a través de una historia sobre las consecuencias de nuestras decisiones.  

Pécheresses

Temporada 1 | Ciné+ OCS | Francia 2025 | 6x30' ★ 

Creada por Charlotte Sanson

Dirigida por Charlotte Sanson

Festival de la Fiction '25: Mejor Promesa femenina (Léonie Dahan-Lamort)


La madre de Cassidy (Léonie Dahan-Lamort), una joven de 17 años, acude a un internado católico administrado por una congregación de monjas, para matricularla después de que haya publicado videos lésbicos de contenido sexual en internet, tratándose de una menor de edad. Las normas estrictas de la comunidad religiosa podrán redimir a Cassidy, pero para su madre sobre todo es una manera de deshacerse de ella. Durante su primer encuentro, la Madre Superiora MarieJacques (Anne-Élodie Sorlin), deja claro que no están permitidos los móviles, la conexión a internet y, sobre todo, las visitas de chicos, aunque Cassidy está más interesada en las chicas. Sin embargo, para ella este internamiento forzoso acabará suponiendo un encuentro particular con la religión, como en el episodio Dieu m'a donné la foi (Dios me dio fe) (T1E3), en el que descubre la tranquilidad que se siente después de una buena confesión: "Hoy me he confesado por primera vez y ha sido emocionante", le dice al grupo de internas con el que comienza a relacionarse. Las "pecadoras" del título son las jóvenes Malika (Rita Benmannana), una estudiante musulmana que tiene un canal de Twitch dedicado al videojuego Cyber Bikers IV junto a MarieCéline (Ninon François), una estudiante de medicina que afirma que "una zorra es una mujer que vive sus deseos al máximo, una mujer libre. ¡Yo sueño con ser una zorra!". Ellas se reúnen en su cuarto para jugar videojuegos online de forma clandestina, y están conectadas con Gaspard (Lou Seriot), un estudiante de informática enamorado de Malika que acaba incorporándose al convento a escondidas transformado en Juliette, para formar parte de este grupo de amigas, y descubre que se siente más cómodo siendo Juliette que siendo Gaspard. A pesar de sus aparentes diferencias, las componentes de este grupo heterodoxo se enfrentan a la necesidad de crear su propio código moral en una sociedad que las aplasta con exigencias contradictorias. Pero la atención de Cassidy está en Sidonie (Sonia Bonny), la psicóloga novicia por la que siente atracción desde que la ve por primera vez, y la calidez de un beso furtivo no rechazado en el episodio Novices (Novicias) (T1E1) parece darle algunas esperanzas. Pécheresses (Pecadoras) (Ciné+ OCS, 2025) es una propuesta en tono de comedia que se inspira en series como Daría (MTV, 1997-2001), Misfits (Prime Video, 2009-2014) o Broad City (Comedy Central, 2014-2019), para hablar de la emancipación de un grupo de jóvenes que se encuentran en ese momento especial en el que tienen que forjar sus identidades, pero enfrentándose continuamente a mensajes contradictorios. Ha sido creada y dirigida por Charlotte Sanson, que trabajó como guionista en series como Hipócrates (Canal+, 2018), adaptación de la película de Thomas Lilti, y posteriormente se embarcó en su primera creación propia, la miniserie juvenil con toques de fantasía Las 7 vidas de Léa (Netflix, 2022), que tiene algunos puntos en común con esta nueva propuesta presentada el año pasado en el Festival de la Fiction, que finalmente se estrenó hace unos meses en Francia. 

Concebida según su creadora como una sitcom punk casi caricaturesca, Pécheresses es una mirada divertida y gamberra hacia temas serios como la búsqueda de la identidad, la diversidad y el feminismo a través de las vicisitudes de estas mujeres que acaban conformando una familia elegida frente a la continua sensación que les transmiten sus familias naturales de que están continuamente decepcionándoles, especialmente en el caso de Cassidy. Ella intenta recuperar su perfil de la página web Cam Girls 2000 para no perder a sus suscriptores, así que decide, con la ayuda de Gaspard, introducir la fibra óptica en el convento de forma ilegal, dando acceso a ese mundo de internet que las monjas consideran un lugar de perversión, y desatando la caja de Pandora entre las jóvenes internas. En solo un día de internamiento, Cassidy ha protagonizado una salida nocturna furtiva, ha tomado vodka y fumado porros, ha besado a una novicia y ha reconectado con el mundo exterior a través de la fibra óptica. En el entretenido episodio La voleuse de yaourts (El ladrón de yogurts) (T1E2) finalmente todas aceptan a Gaspard/Juliette como una nueva compañera, mientras se descubre la curiosa identidad del ladrón que ha estado robando del frigorífico el yogur Bio de Paule-Emmanuelle (Romane de Stabenrath). La forêt magique (El bosque mágico) (T1E4) se desarrolla completamente fuera del internado, cuando Cassidy lleva a las chicas a un concierto del grupo de rap favorito de Malika, una salida nocturna que desvelará sentimientos ocultos. Pécheresses construye una divertida historia sobre la emancipación que tiene en la frescura de sus intérpretes una de sus principales virtudes, especialmente Léonie Dahan-Lamort, que encarna ese espíritu rebelde que tiene Cassidy, y que parte de la prensa francesa ha comparado con una Isabelle Adjani juvenil. A pesar del contraste entre dos mundos aparentemente opuestos, la serie tampoco retrata a la comunidad religiosa de una manera negativa, y de hecho presenta al convento como un lugar que ofrece cobijo y que se interesa en ayudar a jóvenes de diferentes creencias que no tienen recursos económicos. La aceptación dentro de este círculo de amigas de la diversidad sexual, incluso del descubrimiento por parte de Gaspard de su identidad no binaria, ofrece una mirada amable que resulta optimista, especialmente en la actualidad, que parece que hay una tendencia a la confrontación entre la comunidad femenina y las identidades transexuales. La conciliación de distintas formas de creencia religiosa, pero también de la ausencia de fe, y el desarrollo de la sexualidad adolescente ofrece una perspectiva positiva que se subraya con los colores vivos de una fotografía que a veces tiene tonalidades kitsch. La propia Cassidy acaba sintiéndose más integrada entre las paredes del internado religioso que en el mundo exterior en el que su vida parece envuelta en continuas contradicciones. Pécheresses tiene un tono fresco y desenfadado que al mismo tiempo encuentra un camino diferente para abordar la necesidad de libertad y de encontrarse con uno mismo. 

Ayer's cliff

Miniserie | ICI Tou.tv | Canadá 2026 | 7x15' ★ 

Creada por Édouard Gingras, Zacharie Lareau

Dirigida por Édouard Gingras, Zacharie Lareau

Séries Mania '26: Mejor Serie Formatos Cortos

Una de las propuestas quebequenses premiadas en la pasada edición de Séries Mania fue esta peculiar comedia negra que surge a partir de la amistad de sus dos creadores, Édouard Gingras y Zacharie Lareau, que se conocen desde sus estudios preuniversitarios en el Collège D'enseignement Général et Professionnel (CEGEP), donde el primero estudiaba cine y el segundo teatro. Pero también les une su pasión por la música y la posibilidad de convertir en un personaje ficticio al cantante Martin Stevens (1953-2023, Canadá), muy popular dentro de la música disco con canciones tan conocidas como "Love is in the air" (1977), una versión del tema de John Paul Young que en Canadá tuvo más éxito que la original. Aunque Martin Stevens solo publicó dos álbumes, Martin Stevens (1978, CBS) y Midnight music (1979, CBS), se convirtió en un icono de la música, y los creadores de Ayer's Cliff (ICI Tou,tv, 2026) le rinden homenaje convirtiéndolo en un personaje ficticio, imaginando que aún está vivo, viviendo con su sobrino en una pequeña localidad de la región de Estrie, que da título a la serie. Pero él no es el protagonista de la historia, que comienza cuando la estrella del drama televisivo Décontinuum, el actor Louis-Philippe Lajoie (Joe Scarpellino), tiene un arrebato de ira durante el rodaje de una escena que es grabado por un miembro del equipo y se hace viral en las redes sociales. Su mánager Alexandre D. Carrières (Philippe-Audrey Larrue St-Jacques) le quita importancia a la decisión de la productora de matar al personaje de Louis-Philippe dentro de tres episodios: "No te preocupes, puedes hacer una marca de ello. Piensa en Christian Bale, Joaquin Phoenix, Alec Baldwin. Estás a punto de entrar en el club de los malotes de Quebec". Pero le recomienda que se retire durante un mes de relajación a la cabaña que su padre tiene en la región montañosa de Estrie, antes conocida como Cantons-de-l'Est. Dirigiéndose a ese lugar, acaba una noche en un bar de Ayer's Cliff donde trabaja como camarero el joven Henri Prud'homme (Henri Richer-Picard), y entre ellos surge una clara atracción sexual. Pero la noche no termina como Henri podría esperar, especialmente debido a una ballesta de su tío Martin Stevens (Marc Labrèche) que acaba clavándose donde no debería. El descubrimiento del cuerpo del actor a orillas del lago Massawippi conmociona a la comunidad y se inicia una investigación que atrae la atención de los medios de comunicación a la pequeña localidad de Ayer's Cliff. A partir de ese momento, comienza la particular odisea de Henri por tratar de ocultar un secreto, ayudado por su tío, que se ha visto involucrado de una manera involuntaria. En realidad, aparte del deseo personal de los creadores y de la utilización de sus canciones como títulos de los episodios, que el personaje secundario sea un cantante real en vez de uno totalmente ficticio es una peculiaridad, más que un elemento destacado en el guión, y el conocido actor Marc Labrèche parece depender de un personaje que a veces se siente como en un nivel diferente al resto de la historia. El episodio Love is in the air (T1E1) termina con un giro de guión que sirve como catalizador de una comedia negra que a veces resulta muy divertida, pero dibujando una sonrisa más que pretendiendo hacer reír. 

Funciona especialmente bien la relación entre Martin, en un personaje algo más contenido de los que suele interpretar Marc Labrèche, y su sobrino Henri, que se encuentra cada vez más perdido en medio de esa construcción de falsedades necesarias para que la agente de policía Isabelle Richard (Eve Duranceau), enviada desde Montreal, no sospeche de él. Ayer's Cliff tiene un tono que recuerda muchas veces a los hermanos Coen, una clara influencia de los directores, con personajes característicos como el alcalde del pueblo, Bill Bernhard (Stéphane Crête), que también es un vaquero a la antigua usanza. Esa mezcla de lo rural en modo country y de la naturaleza kitsch de la música disco se convierte en una superposición de estilos que sin embargo conviven particularmente bien en la construcción del entorno. Y el tono queer que adopta la serie a través de personajes como Henri y Louis Philippe, o la atracción por una mujer del pueblo que tiene la agente Isabelle Richard, introduce una peculiaridad dentro de una historia que principalmente utiliza la investigación de un posible asesinato en la que el sospechoso trata de ocultar un crimen, para reflexionar sobre las relaciones familiares, introduciendo conversaciones personales entre tío y sobrino mientras están desenterrando un cadáver: "Lo que quiero es que podamos ser sinceros el uno con el otro, que podamos contarnos toda la verdad", le dice Martin a su sobrino Henri en el episodio J'aime la musique (comme un fou) (T1E6), que toma su título de otro de los grandes éxitos de Martin Stevens. Pero en realidad él mismo oculta algunos secretos que revelan que su familia puede que no esté basada precisamente en la sinceridad, especialmente durante una fiesta de karaoke en homenaje al actor fallecido en la que se producen algunas revelaciones mientras los vecinos de Ayer's Cliff cantan temas populares y el propio Martin Stevens se sube al escenario. La narración de la serie está estructurada como una historia continuada, como si se tratara de un largometraje, pero introduciendo algunos giros de guión y cierto subtexto a través de las letras de las canciones de Martin Stevens. En La magie de l'amour (T1E7) el cantante Gab Bouchard, que se ha encargado de componer toda la banda sonora, recupera el éxito "Sans ton amour" (1975) en una versión cuyo lanzamiento coincidió el pasado mes de enero con su tercer álbum, Encore Encore (2026, Bravo Musique), cuya letra habla de una decepción amorosa que conduce a un deseo de suicidio: "Sabes, a menudo quiero morir / No quiero ver el futuro (...) / Ya no quiero darte nada, pero sin tu amor me muero de aburrimiento". 

Uniformes (The shift)

Temporada 1 | RTS | Suiza 2026 | 6x45' ★ 

Creada por Chloé Devicq, Romain Graf

Dirigida por Romain Graf


Si se podría decir que cada nacionalidad cuenta con su particular drama hospitalario, también hay una cierta tendencia en los últimos años a que en cada país se produzca algún drama policial que se acerca a la realidad cotidiana de patrullas de policía desde una perspectiva más o menos naturalista. Algunas un poco menos, como Blue lights (Movistar Plus, 2023-), con su última tendencia a construir relaciones amorosas entre casi todos los componentes de una comisaría de Belfast, y otras más realistas como la producción sueca La delgada línea azul (Filmin, 2021-2024), una visión más cruda de las consecuencias psicológicas del trabajo policial. En los últimos meses se han estrenado dos series con parecido título que abundan en estas descripciones de la actividad en la calle de un grupo de personajes uniformados: el excelente thriller danés Uniformen (Filmin, 2026), que se estrenará en España en julio, y el drama suizo Uniformes (RTS, 2026). Ambas producciones parten de una premisa similar: un disparo mortal por parte de un agente de la policía que será investigado por asuntos internos, y que afectará a los personajes a lo largo de toda la temporada. Pero si la propuesta danesa, que se desarrolla en el interior de una Academia de Policía, construye un firme thriller que plantea cuestiones éticas sobre la esencia principal del trabajo policial, la serie suiza camina por terrenos algo más convencionales para adentrarse en las relaciones personales dentro de un grupo de patrulleros que están dedicados a la lucha contra el narcotráfico a pequeña escala. Tanto es así, que cada episodio de Uniformes está enfocado en uno de los personajes principales y tiene como título su propio nombre. Así, el primer episodio Axelle (T1E1) está centrado en Axelle Calame (Luàna Bajrami), una agente novata que realiza su primera patrulla en el departamento junto al más veterano Karim Boussalia (Younès Boucif), acudiendo a una llamada que parece indicar un caso evidente de violencia doméstica. Aunque la aparente normalidad que presenta la familia, denunciada por los vecinos, no termina de tranquilizar a la joven policía, que sospecha que hay algo que no encaja, la patrulla abandona la casa. Unos días después se recibe una nueva denuncia para acudir al mismo lugar, donde encuentran a la esposa asesinada, pero los primeros en acudir son sus compañeros Lewis Anderson (Kacey Mottet Klein) y Maddie Lodjima (Léonie Simaga), quienes mantienen una relación amorosa secreta, produciéndose un tiroteo que tendrá consecuencias graves para ambos. Ambientada en la ciudad de Ginebra, y producida por el canal público francófono RTS, esta nueva serie policíaca trata de ofrecer una mirada realista a la vida diaria de los componentes de la patrulla, y a través de los episodios enfocados en cada uno de los personajes también se adentra en los problemas personales con los que tienen que lidiar. Por ejemplo, en Karim (T1E2) vemos cómo el joven agente de origen musulmán debe enfrentarse al propio racismo de otros agentes de policía cuando le detienen vestido de paisano, sin saber que él también es un compañero, mientras intenta impedir que su hermano adolescente se introduzca en ambientes poco recomendables. Al mismo tiempo, Axelle también se enfrenta al desafío de estar a la altura de su padre, el comisario Patrick Calame (Frédéric Pierrot), que es el superior de la jefa de la patrulla, Charlie Colombara (Anna Pieri Zuercher). Los otros protagonistas son Nico Chalendard (Thibaut Evrard), un agente experimentado pero marcado por el dolor de la pérdida de un hijo, y Jérôme Sánchez, al que todos llaman Sancho (Jeremy Lewin), cuyo trato amable ayuda a mantener el equilibrio del equipo, pero que es el único al que no se le dedica un episodio central. 

Uniformes ha sido creada por Chloé Devicq, que ha trabajado como guionista en la serie Ethernel (RTBF, 2026), que comentamos en este mismo reportaje, y Romain Graf, que ejerce también como director y que fue también creador y realizador de la serie de espías Helvetica (RTS, 2019). Este último se integró durante seis meses dentro de una patrulla real de policía de Ginebra para capturar la actividad cotidiana de sus agentes y trasladarla a la pantalla, pero Uniformes tiene algún problema en la credibilidad de una comisaría en la que hay demasiados lugares comunes a otras series policíacas y una cierta tendencia a dramatizar demasiado el entorno de los personajes. Hermanos sobreprotectores, padres angustiados por el dolor, relaciones sentimentales complicadas... conforman una lista de clichés alrededor de los cuales se construyen las vidas personales de los protagonistas. Incluso la imagen que se ofrece de Asuntos Internos a través de la investigadora Amira Ghebali (Zineb Triki) se plantea con el tópico de una agente que parece una antagonista desde los primeros episodios, empeñada en descubrir las vulnerabilidades de los agentes durante los interrogatorios. De manera que la serie no termina de ser esa mirada realista que parece pretender, aunque como drama policial en el que muchos elementos hay que recibirlos como exageraciones de la realidad, funciona adecuadamente. En algunos momentos los policías reprenden a los ciudadanos de formas que resultan poco verosímiles, como en Nico (T1E3), cuando el veterano agente grita a una conductora que está protestando por una multa de tráfico: "La multaré en cualquier caso porque los accidentes de tráfico no son un espectáculo agradable. Me importa una mierda que me diga que suele ser cuidadosa", claramente afectado por el recuerdo de la muerte de su hijo. Hay una intención, en todo caso, de ir algo más allá de la realidad en algunas situaciones, algo que plantea el director como una necesidad para construir una ficción partiendo de esa ejemplaridad que se le exige a los agentes de policía que precisamente se enfrentan a situaciones que reflejan el colapso de una sociedad en la que constantemente se producen rupturas de la normalidad. Pero al traspasar ese límite también se elimina algo de la credibilidad que se le pretende dar a la serie. En todo caso, la intención del autor es ofrecer la imagen más humanista posible de los agentes de policía, en un momento en el que las opiniones sobre su trabajo están más polarizadas, en buena parte a causa de la propia responsabilidad policial. Un informe publicado el pasado mes de febrero sobre la policía de la ciudad suiza de Lausana indicaba que era necesaria una profunda reforma administrativa, tras salir a la luz denuncias de mensajes discriminatorios y racistas dentro de la propia policía. Una de las razones por las que Romain Graf decidió ambientar la serie en Ginebra y no en Lausana, para evitar tener que abordar este tipo de problemáticas más complejas y controvertidas. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Un profeta se puede ver en Acontra+ y Tivify.
El paraíso y Stephane se pueden ver en Filmin.
Retrato de una mujer en llamas se puede ver en Acontra+ y Filmin. 
Blade runner se puede ver en Filmin, HBO Max, Movistar Plus y Prime Video.