25 junio, 2022

Ataque homófobo en Noruega: Una sociedad que no asume sus problemas de radicalismo

El ataque homófobo que tuvo lugar el pasado viernes no es un hecho aislado en Noruega. En los últimos años se han producido diversos actos de violencia extrema protagonizados habitualmente por ciudadanos noruegos con ideología de extrema derecha. Noruega en particular, y los países nórdicos en general, tienen un grave problema con los extremistas de derechas, un problema que ni los políticos ni la sociedad afrontan con la contundencia que hace falta. El tiroteo tuvo lugar en el centro de Oslo, cerca de dos locales de ambiente homosexual, provocando dos muertos y veintiún heridos un día antes de la celebración del desfile del Orgullo. Noruega se ha enorgullecido durante mucho tiempo de ser un país abierto e inclusivo, y suele ocupar posiciones altas en el mapa Rainbow Europe que elabora cada año la Asociación ILGA Europe, en el que se establece una clasificación entre 49 países que marca de qué forma las leyes y las políticas impactan en la comunidad LGBTIQ+. Actualmente Noruega es el cuarto país donde hay políticas más positivas para la comunidad homosexual, por debajo de Malta, Dinamarca y Bélgica. El pasado mes de abril el gobierno presentó unas disculpas oficiales por la penalización de las prácticas homosexuales entre 1902 y 1950, que según sus datos llevó a prisión a 119 hombres. Pero esta acción homófoba no hace más que consolidar una relación algo ambigua con los extremismos que tiene antecedentes muy problemáticos. Aunque Oslo Pride decidió posponer el desfile por recomendación de la policía, se ha celebrado una manifestación organizada a través de las redes sociales contra la violencia homófoba. 

Manifestación del Orgullo espontánea en Oslo.

El pasado mes de febrero, los políticos noruegos condenaban la retransmisión en directo de la audiencia por la libertad condicional de Anders Breivik, el terrorista noruego responsable de la muerte de 77 personas en el atentado más grave de la historia de Noruega, ocurrido el 22 de julio de 2011. El pasado mes febrero, en el gimnasio de la prisión en la que Anders Breivik cumple los 21 años de condena que recibió en 2012, se celebraba una audiencia a la que tiene derecho por cumplir diez años en la cárcel, para tratar de convencer a un juez de que ya no es un peligro para la sociedad y merece la libertad condicional. Casi nadie en Noruega creía que Breivik, responsable del coche bomba que destrozó los edificios ministeriales y de la matanza que posteriormente perpetró en la isla de Utøya en el mayor atentado que ha sufrido el país, pudiera llegar a conseguir esta libertad condicional ahora ni en los años posteriores en los que puede solicitar audiencias de este tipo. Por eso hay quienes piensan que esta presentación pública le sirvió solo como excusa para transmitir sus ideas nacionalsocialistas, que según él ya no están marcadas por la violencia. Y de ahí proviene la polémica protagonizada por miembros destacados de la política noruega en relación con la retransmisión en directo de la audiencia por parte de medios de comunicación como Dagbladet o el canal de televisión TV2. Otros medios como VG optaron por retransmitirla eliminando el sonido cuando Anders Breivik tomaba la palabra. 

El discurso del terrorista de extrema derecha no ha cambiado desde hace años, no ha mostrado arrepentimiento por los atentados y ha seguido escribiendo y estudiando en prisión, aunque sin acceso a internet. Incluso se presentó en la audiencia del pasado mes de febrero haciendo el saludo nazi y con una denuncia del "genocidio contra las naciones blancas". Fue durante 13 años simpatizante del Partido del Progreso (FrP) que representa el sentimiento nacionalista y populista de Noruega, aunque se sintió decepcionado por la debilidad de sus discursos. En las elecciones municipales de 2011, después de los atentados, el Partido del Progreso redujo a la mitad sus representantes, pero solo dos años después se convirtió en un socio indispensable del Partido Conservador (Høyre) que arrebató el gobierno del país al Partido Laborista (Ap) que fue el principal objetivo de los atentados cometidos por Anders Breivik. En el artículo Anders Behring Breivik y FrP (Dagsavisen, 17/10/2018), el periodista Hans Ebbing comentaba que "ni en el período comprendido entre el 22 de julio de 2011 y la victoria electoral de 2013 la prensa libre mostró interés en si podría haber una superposición parcial entre los pensamientos de Anders Behring Breivik y Frp. El terror y la ideología detrás de él fueron encapsulados para que no interrumpiera la larga campaña electoral de 2013". 

Anders Breivik "arrepentido" © AFP

Incluso sentó muy mal en los círculos políticos noruegos un artículo escrito por el sociólogo de la Universidad de Bergen Alf Gunvald Nilsen bajo el título El inquietante bandazo hacia la derecha de Noruega, (The Guardian, 10/09/2013) en el que afirmaba que era "inquietante que un partido político cuya ideología está marcada por una ferviente agenda antiinmigración sea capaz de hacer tales avances poco más de dos años después de que el neofascista Anders Breivik llevara a cabo sus atroces ataques terroristas". Es un artículo que incide en el mayor problema que ha tenido Noruega en la cicatrización de la herida emocional que sufrió con el ataque terrorista, y que parece haber resurgido este año en las protestas de políticos como Raymond Johansen (Ap), gobernador de Oslo, cuando afirmaba en su cuenta de Facebook que es "aterrador que Dagbladet haga una retransmisión en directo de la audiencia en la prisión de Skien. Esto es peligroso. Los neonazis locos tienen a esta persona como modelo a seguir. (...) ¿Cuánto acceso le vamos a dar a este asesino fascista?". 

En su artículo, Alf Gunvald Nilsen afirmaba: "Las acciones y la ideología de Breivik se patologizaron rápidamente y se convirtieron en una aberración; de hecho, los procedimientos judiciales en su contra fueron notables por su cuidadosa evitación de preguntas relacionadas con el contexto más amplio en el que Breivik había florecido". El peligro que plantean algunos políticos es el del contagio de las ideas de Breivik a sectores de la población noruega o internacional que puedan provocar actos violentos. Brenton Tarrant, uno de los asesinos que disparó en una mezquita de la localidad australiana de Christchurch en marzo de 2019, causando 49 muertos, afirmó que se había inspirado en Anders Breivik para cometer este acto terrorista antimusulmán. Algunos meses después, en agosto de 2019, el noruego Philip Manshaus quiso imitar a Brenton Torrant transmitiendo en vivo a través de Facebook un ataque terrorista que pretendía perpetrar en la mezquita de Bærum, cerca de Oslo. La única víctima de este ataque fue la hermana de Manshaus, a la que asesinó en su casa antes de dirigirse a la mezquita. La serie documental Philips vei til terror (NRK, 2021), reflexiona sobre qué había fallado en la sociedad noruega, y especialmente en la PST (Servicio de Seguridad Policial), el organismo encargado de vigilar las posibles acciones terroristas, para no haber podido evitar la radicalización de un joven al que ya sus amigos veían actitudes racistas y peligrosas, incluso alertando a la PST. 

Philips vei til terror (NRK, 2021)

Las ideas sobre la islamización de Occidente son compartidas por algunos de los terroristas que han cometido los actos más violentos en Noruega, y precisamente cuando el FrP ha lanzado propuestas más extremistas es cuando ha conseguido un mayor número de votos. El periodista noruego Aslak Sira Myhre hacía un disección del resultado del juicio contra Anders Breivik en el artículo Ahora Noruega debe preguntarse cómo creó un asesino (The Guardian, 24/08/2012): "Si Breivik hubiera sido de Afganistán, Irak o Nigeria, nos habríamos preguntado qué era lo que lo había convertido en terrorista dentro de estos países y culturas. Pero durante este juicio, muy pocos han preguntado si hay algo dentro de Noruega y su clase alta blanca que produjo a Breivik. Noruega tiene una imagen de sí misma como un lugar sin maldad. Esta es la razón por la que ha sido tan difícil hacer frente a los aspectos políticos del terror de Breivik. La culpa se ha desviado a la psicología de un individuo, a la policía y, al final, al gobierno noruego, pero aparentemente menos a la ola política de la que se alimentan las ideas de Breivik." Por entonces, algunos de los periódicos más destacados de Noruega, como VG o Aftenposten (que pertenecen al mismo grupo editorial), pedían la renuncia del primer ministro laborista, y algunos meses más tarde, el Partido Conservador (Høyre) abrazaba como socio de gobierno al Partido del Progreso (FrP) con el que Anders Breivik compartió sus ideas de extrema derecha. 

Leyendo este análisis al mismo tiempo que se leen las declaraciones de la policía en torno al ataque terrorista del 24 de junio, da la impresión de que se ha aprendido poco. Se afirma que el atacante que disparó indiscriminadamente provocando dos muertos, diez heridos graves y once leves, es un hombre de 42 años ciudadano noruego, aunque se puntualiza que de origen iraní, lo que nos hace reflexionar sobre las palabras de Aslak Sira Myhre que mencionábamos antes. Zeniar Matapour llegó a Noruega como refugiado cuando era un niño, por lo que su educación y crecimiento se ha producido dentro de la sociedad noruega, aunque desde los 19 años ha tenido problemas con la policía y desde 2015 se le vincula como simpatizante del Estado Islámico. Su radicalismo ha ido creciendo y, según PST, en mayo de este año le tomaron declaración junto a un conocido líder islamista, Arfan Bhatti, en relación con una manifestación de Stop the Islamization of Norway (SIAN) en el mes de abril, una organización de extrema derecha que suele quemar el Corán en sus actividades públicas. Zeniar Matapour fue detenido entonces por portar un cuchillo en contra de los manifestantes. Pero no encontraron indicios para pensar que pudiera protagonizar algún acto de violencia extrema, un error que ya ha sido reconocido por el jefe del PST, Roger Berg. La policía trabaja especialmente en esta hipótesis islamista, pero el abogado del detenido ha declarado que no existen pruebas de que ésta fuera la motivación del atentado. 

La idea de la integración y de la solidaridad está, como afirmaba Aslak Sira Myhre, muy impregnada en la visión que Noruega tiene de sí misma, y quizás esto le impide afrontar una problemática sobre los extremismos y el racismo que está más claramente expuesta en otros países nórdicos como Dinamarca o Suecia. El libro más vendido de 2021 en Noruega fue Min Skyld (Mi culpa) (2021, Cappelem Damm), una autobiografía del abogado Abid Raja, que fue Ministro de Cultura durante el anterior gobierno conservador de Erna Soldberg, aunque él milita en el Venstre (V). Raja representa el ideal de integración a la que Noruega aspira, nacido en Oslo de padres paquistaníes, sufrió violencia doméstica durante su niñez hasta que los servicios sociales noruegos le apartaron de su familia a los quince años y vivió en una casa de acogida en la que se introdujo en las drogas. Después de ver a Kevin Costner en la película JFK: Caso abierto (Oliver Stone, 1991), decidió que quería ser abogado, y comenzó una carrera exitosa que le llevó hasta el gobierno. En los últimos meses ha protagonizado un debate público sobre la identidad noruega de los ciudadanos multiculturales con el periodista Ahmed Fawad Ashraf, del periódico Avisa Oslo, en el que éste planteaba una renuncia a representarse como noruego en una sociedad en la que el color de su piel establece límites sobre su identidad, a raíz de una anécdota con un policía del aeropuerto de Oslo que bromeó sobre su pasaporte noruego. 

En su reciente EP Omar sheriff (2021, A & KAS) el dúo de rap Karpe, formado por 
Magdi Omar Ytreeide Abdelmaguid (1984, Oslo), de padre egipcio y madre noruega, y Chirag Rashmikant Patel (1984, Lørenskog), de padre ugandés y madre india, vuelven a plantear reflexiones sobre la identidad, pero lo hacen desde una generación que ya no intenta encontrar su propio espacio en la sociedad noruega, porque nacieron en ella, sino que establecen su propia definición de lo que es ser noruego, sin renunciar a sus orígenes y estableciendo demandas a una sociedad para que asuma la multiculturalidad que la define. Pero no se trata tanto de un problema de identidad multicultural lo que provoca la violencia, sino de un aumento de las radicalizaciones de extrema derecha y nacionalistas en algunos sectores de la población noruega, especialmente entre los más jóvenes. Una reflexión que hacen algunas series recientes como Todo lo que amas (Discovery+, 2021), en la que una joven debe decidir si continuar con la relación que mantiene con su novio después de averiguar que éste tiene contactos con movimientos de ideología nazi.  

Este año también se ha estrenado la serie documental Omgitt av fiender (Rodeado de enemigos) (Viaplay,  2022), en la que el periodista sueco Henrik Evertsson se adentra en los grupos de extrema derecha de los países nórdicos. El trabajo de investigación se centra en los movimientos de extrema derecha que proliferan en Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Y Henrik Evertsson pone la cámara delante de algunos de los principales líderes de estos grupos radicales, que no apoyan públicamente, pero tampoco condenan, los actos terroristas cometidos por algunos de sus seguidores. Entre ellos, Simon Lindberg, líder del Movimiento de Resistencia Nórdica (DNM), con mensajes nacionalsocialistas y antisemitas cercanos a Hitler, que tiene su sede en Suecia, o Lars Thorsen, que lidera Stop the Islamization of Norway (SIAN), una organización anti islamista que ha tenido incluso espacio en debates en la televisión pública de Noruega (NRK), y cuyas actividades públicas han provocado altercados violentos en las calles de Oslo. Cuando a Simon Lindberg se le muestra una fotografía sacada de la página web del DNM en la que se ve un símbolo de su Movimiento en el arma que usó Brenton Torrant en la masacre de Christchurch, el líder trata de desmarcarse, pero termina formulando una frase muy reveladora sobre su posición frente a la violencia: "Lo que pasó en Christchurch o en Utøya, si lo comparas con la aniquilación de nuestra gente, no es nada". 

Esta tendencia nacionalsocialista en Noruega y otros países nórdicos no es reciente. Durante la ocupación nazi, Dinamarca se rindió, Suecia colaboró y Noruega se resistió, pero muchos jóvenes abrazaron las ideas nacionalsocialistas, y militaron en una especie de versión noruega de las SS, como se pone de manifiesto en la controvertida serie documental Frontkjempere (NRK, 2021), en la que se entrevistaba a algunos de aquellos soldados, que trataban de justificar su participación en el bando nazi como un impulso juvenil, negando la realidad histórica de un caldo de cultivo antisemita en la sociedad noruega. Lo que plantea la serie documental Omgitt av fiender es una mirada reflexiva hacia las argumentaciones de los líderes de grupos extremistas, pero también hacia la respuesta que la sociedad propone frente a estos movimientos racistas. En Finlandia, después de que uno de los miembros del Movimiento de Resistencia Nórdica (DNM) asesinara a un transeúnte que se enfrentó a ellos durante un acto público en 2016, el Tribunal Supremo prohibió cualquier actividad del DNM por incitación a la violencia, al racismo y al antisemitismo. Mientras tanto, en Suecia se creó la denominada Policía del Diálogo para mediar entre manifestantes extremistas y contramanifestantes durante sus actividades públicas, aunque la medida no parece haber tenido demasiado éxito. Los miembros de grupos radicales muy minoritarios como SIAN, en Noruega, utilizan la victimización para reforzar sus argumentos, llevando a cabo concentraciones en las principales plazas en las que lanzan arengas provocativas, esperando encontrar una respuesta violenta y por tanto afianzar sus creencias. La libertad de expresión se usa como instrumento de provocación.

Omgitt av fiender (Viaplay, 2022)

Sin embargo, no está claro si la prohibición de estas organizaciones consigue su objetivo, o provoca una mayor radicalización de sus miembros. El profesor de la Universidad de Gotemburgo, Christer Mattsson, afirma en la serie que "La cuestión es que las organizaciones existen porque las personas tienen estos pensamientos. La gente no empieza a pensar así porque existan estas organizaciones". En la serie Omgitt av fiender los líderes de las organizaciones extremistas transmiten cierta comodidad en esa condición de víctimas en las que sus propias actividades les han convertido. En Dinamarca, Rasmus Paludan, cabecilla del partido anti-islámico Stram Kurs que en las últimas elecciones consiguió el 1,8% de los votos, y estuvo a punto de tener un diputado en el Parlamento, se hizo popular por los actos públicos en los que prendía fuego al Corán, lo que provocó amenazas de muerte, y actualmente vive rodeado de guardaespaldas y con medidas de seguridad estrictas. Pero esta situación de peligro refuerza sus convicciones y su argumentación sobre la invasión musulmana de Europa, aunque ésta se base en una cuestión de "matemáticas": "Los musulmanes en Dinamarca, Suecia, Alemania y otros países europeos tienen muchos más hijos y los tienen más jóvenes.", afirma Rasmus Paludan. "No hay que ser un experto en matemáticas para saber que serán mayoría". Esta teoría, que no tiene en cuenta aspectos culturales ni de integración, ha conseguido incorporarse a la percepción de los ciudadanos europeos, aunque no tenga un fundamento real. En el libro La búsqueda de Europa: Visiones en contraste (2016, Ed. OpenMind BBVA), el profesor de la Universidad de Lovaina (Bélgica), Bichara Khader, escribe: "Según una encuesta realizada en 2014 por el Social Research Institute, los franceses creyeron que el porcentaje de musulmanes en Francia era un 31%, cuando la proporción real no supera el 6%. En Alemania, estas cifras son respectivamente del 19% frente al 4%".

Stram Kurs aumentó su popularidad en 2019, después de un incidente que se produjo cuando Rasmus Paludan realizó un acto público en Blågårds Plads en Copenhague, en el que lanzaba el Corán al aire. Una actividad provocativa realizada en uno de los barrios con mayor presencia de emigración musulmana, y que acabó con disturbios durante varios días, pero también consiguió para Stram Kurs el suficiente número de firmas para poder presentarse a las elecciones generales. Con tan solo 63.000 votos no consiguió ningún escaño en el Parlamento, que preside la Primera Ministra socialdemócrata Mette Frederiksen, cuyas políticas antiinmigración también han sido muy cuestionadas. La mayor parte de estos movimientos de extrema derecha no tienen demasiado apoyo cuando se trata de participar en las elecciones, por lo que han adoptado en el último año el discurso de la conspiración en torno a la epidemia del coronavirus, principalmente como un instrumento para ganar seguidores. En las manifestaciones antivacunas que se celebraron en Noruega durante 2021 participaron tanto los líderes de la organización minoritaria SIAN como del partido nacionalista Alianza Alternativa por Noruega, que en las elecciones de 2021 consiguió solamente 2.489 votos. La pandemia se ha convertido en un caldo de cultivo para que la extrema derecha nacionalista y xenófoba adopte las teorías de la conspiración como un nuevo argumento que les ayude a captar apoyos.

Una de las supervivientes de la masacre provocada por Anders Breivik en la isla de Utøya, entre los jóvenes que participaban en un encuentro del Partido Laborista (Ap), que en las últimas elecciones generales ha recuperado el gobierno, comenta en la serie que Noruega sigue viviendo en su particular burbuja, sin asumir del todo que el peligro no está solo fuera de sus fronteras, sino principalmente dentro de ellas, y que los causantes de la violencia no son extranjeros, sino ciudadanos noruegos: "El ataque terrorista se describe como accidental, como si hubiera sido un desastre natural.", afirma Eirin Kjær. "Pero el odio existe. Debemos decidir si dejarlo crecer en nuestra sociedad. No hemos cumplido nuestra promesa de luchar contra él".


Todo lo que amas se estrena el 28 de junio en Filmin. 



24 junio, 2022

Vientos nórdicos 2022 - Parte 2: Las series escandinavas que vendrán

La resonancia que han tenido las producciones escandinavas en 2021 se consolida con los premios nacionales cuyas nominaciones se han dado a conocer estas semanas. Es el caso de los Edda Awards, con los que la Academia de Cine y Televisión de Islandia reconoce a las mejores producciones, cuyas nominaciones están lideradas por la película Lamb (Valdimar Jóhannsson, 2021), que ha conseguido 13 candidaturas, seguida por las ocho de la comedia de acción Cop secret (Hannes Þór Halldórsson, 2021) y las siete del thriller Wolka (Árni Ólafur Ásgeirsson, 2021). Pero la particularidad de los Edda Awards es que la mayor parte de las categorías pueden incluir tanto largometrajes como series, de forma que en la de Mejor Dirección comparten nominación, tanto los directores de las películas que hemos nombrado como Óskar Þór Axelsson y Þóra Hilmarsdóttir por su trabajo en la Temporada 2 de la serie Stella Blómkvist (Viaplay, 2017-). Así que podemos decir que la segunda producción islandesa más nominada del año ha sido la serie Katla (Netflix, 2021-), que está presente en diez categorías, entre ellas la de Mejor Serie, junto a Systrabönd (Sisterhood) (RÚV, 2021-) y Vegferð (Journey) (Stöð 2, 2021-), que protagoniza el conocido actor Ólafur Darri Ólafsson, al que hemos podido ver recientemente en The Minister (Filmin, 2020-) y The tourist (HBO Max, 2021-), y próximamente en la tercera temporada de Atrapados (Netflix, 2015-). 

En Noruega, se han dado a conocer hace una semana las nominaciones para los Amanda Awards, que en este caso solo incluye categorías para producciones cinematográficas, y que se entregan el 20 de agosto en el marco del Norwegian International Film Festival en Haugesund. Las nominaciones este año son bastante obvias, con La peor persona del mundo (Joachim Trier, 2021) en 11 categorías y Los inocentes (Erik Vogt, 2021) en 10, de forma que hay pocas posibilidades para otras películas frente a las dos producciones noruegas que mayor repercusión internacional han tenido en los últimos años. La particularidad de los Amanda Awards es que las nominaciones no son elegidas por una Academia de Cine, sino por un jurado de profesionales del cine. 

En nuestro segundo repaso por las series escandinavas más destacables inéditas en España, hablamos de dos de las mejores producciones de 2022, que esperamos tengan espacio en alguna plataforma. La llegada de AMC+ el 15 de junio ofrece también posibilidades para las series escandinavas, ya que en su primera tanda de estrenos incluye dos de las que hemos hablado en anteriores crónicas: el thriller feroés Trom (Viaplay, 2021-) y el drama sexual finlandés Mister 8 (Elisa Viihde-Viaplay, 2021-). 

SUECIA

Una de las propuestas más singulares del año pasado fue el thriller psicológico Partisan (Viaplay, 2020-), ganadora en la categoría de Mejor Serie en el Festival Internacional de Series de Cannes. Canneseries, y que a nivel internacional estrenó Sundance TV. Creada por Amir Chamdin (1974, Suecia), ex-líder de la banda de rock Infinite Mass, y el actor Fares Fares (1973, Líbano), que también protagonizaba y ejercía como productor creativo, Partisan ofrecía una curiosa representación de la sociedad sueca a través de una comunidad cerrada liderada por Kent (Johan Rheborg), con tendencias de extrema derecha, que ejerce un control férreo sobre sus seguidores, especialmente chicas jóvenes que forman parte de un equipo de gimnasia artística. La historia ofrecía una mirada irónica a través de este escenario singular, una granja orgánica en la que hay una notable dedicación al bienestar, pero que sin embargo tiene un aspecto oscuro en sus tendencias racistas, lo que se hace más patente cuando el policía Johnny (Fares Fares) se infiltra en la granja para averigüar qué se oculta más allá de la fachada ecológica. Aunque la propuesta política en torno a la doble cara de la sociedad se perdía en el enfrentamiento personal entre los dos protagonistas, la serie tiene un look especial influido por las películas de los años 60 y 70, y que también recuerda al estilo de Midsommar (Ari Aster, 2019), con una notable presencia musical en la que destaca el uso de la canción "Partisan", un himno de la resistencia francesa escrito por la cantautora rusa Anna Marly en 1943, que Leonard Cohen incluyó en su album Songs from a room (1969, Sony). 

Partisan

Temporada 2 | Viaplay | ★★★☆ 

Creada y dirigida por Amir Chamdin 


La segunda temporada de Partisan, estrenada esta pasada Semana Santa en Viaplay tras el éxito que tuvo la primera, una de las series más vistas de la plataforma, no cuenta con la participación de Fares Fares, que debutará como director en el thriller A day and a half (2023) para Netflix, pero se desarrolla de nuevo en la granja orgánica Jordnära, enfocándose esta vez en los personajes femeninos, y dando relevancia a Maud (Anna Björk), la lideresa de personalidad amable que sin embargo tiene un fondo muy oscuro, y destacando el concepto de maternidad como objeto de intercambio, la procreación como medida de control de la raza: "Tenemos sangre más pura y saludable que nadie en toda Europa". La idea interesante que presenta la serie desde esta mirada que amplía su propuesta política, es la de una comunidad que se siente cómoda con sus acciones por el bien de la humanidad, aunque tengan una mentalidad fascista, lo que permite también la manipulación y el control sobre un grupo de jóvenes que se prestan con convicción a estas maquinaciones. Maud representa a la antagonista amable, frente a la más impulsiva Mildred (Nanna Blondell), una investigadora que se incorpora a esta temporada. Ahora hay menos capacidad de sorpresa, y se juega menos con el misterio y más con la tensión que provocan los personajes controladores. Amir Chamdin dirige los nuevos cinco episodios manteniendo ese estilo característico de planos abiertos y zooms lentos que dan a la serie una textura especial, una atmósfera que mantiene una cierta angustia de fondo y un desasosiego constante (subrayado por la música que también compone Amir Chamdin) que hacen de Partisan una de las propuestas visuales más singulares. 

Aunque continúa el plan internacional de fusionar los contenidos de Discovery+ y HBO Max, por el momento ambas plataformas siguen funcionando y produciendo por separado. En Noruega, Discovery+ fue la oferta de transmisión que mayor crecimiento tuvo durante 2019, en parte por su alto contenido deportivo. La producción propia en los países nórdicos no es excesivamente alta comparada con Viaplay o las televisiones públicas, pero este año ha estrenado una de las mejores series suecas de la temporada, según indican algunas críticas. Mörkt hjärta (The dark heart) (Discovery+, 2022) es una serie limitada que se estrenó en el Festival de Sundance 2022 y posteriormente ha ganado el premio a la Mejor Serie en Series Mania 2022. Se trata además del debut en el formato del director Gustav Möller, responsable del excelente thriller The guilty (Gustav Möller, 2018), que tuvo una tibia versión norteamericana titulada Culpable (Antoine Fuqua, 2021), sobre un guión de Oskar Söderlund, guionista de la interesante serie Snabba cash (Netflix, 2021-), que este año estrena su segunda temporada. 

The dark heart

Miniserie | Discovery+ | ★★★★ 

Escrita por Oskar Söderlund Dirigida por Gustav Möller


Basada en el libro del periodista Joakim Palmkvist Hur man löser ett spaningsmord. Therese Tangs berättelse (2017), que era una dramatización de un crimen ocurrido en 2012, resuelto por una investigadora civil, Mörkt hjärta ofrece una espléndida incursión en los entresijos del crimen y sus ramificaciones. Los protagonistas son Marcus Tingström (Gustav Lindh) y Sanna Ljungqvist (Clara Christiansson Drake), quienes inician una relación en contra de los deseos del padre de ella Bengt Ljungqvist (Peter Andersson), el dueño de una granja que mantiene un conflicto personal con la familia de Marcus. Al mismo tiempo, la acción se desarrolla dos años después cuando Tanja Thorell (Aliette Opheim), directora de operaciones de la asociación Missing People, comienza a investigar una desaparición que la policía ha dado por resuelta. Las dos tramas, que se desarrollan en el pasado y el presente durante los dos primeros episodios, acabarán convergiendo en un mismo destino. Una de las virtudes de la serie es que está contada con el tiempo que necesita para desarrollar la historia, durante solo cinco episodios, que están estructuradas de una forma muy precisa, mostrando las motivaciones del crimen, la investigación y la conexión entre ambos, pero también acierta en un enfoque psicológico que se detiene más en la culpa y el remordimiento que en la resolución del caso. 

Porque la serie está basada en uno de los crímenes más famosos de Suecia, y por tanto evita perder el tiempo en crear un suspense que sería innecesario. Por el contrario, bucea en la progresiva desafección de los culpables y en las consecuencias de sus actos, una especie de inocencia que les lleva a creer que es fácil sobrevivir desde el punto de vista psicológico a un acto criminal. En este sentido, el trabajo de dirección de Gustav Möller es notable, no solo en los encuadres o la planificación, sino en dotar a la historia de un ritmo lento pero sofocante, una atmósfera oscura y tensa que no necesita mostrar actos de violencia. Es una serie sobre las consecuencias, por lo que el crimen no es mostrado de forma explícita pero sí el rastro que deja, no solo físico en forma de manchas de sangre que no se consiguen limpiar, sino sobre todo psicológico, en una progresiva degradación de las relaciones personales. Pero la historia también se centra en el personaje de Tanja Thorell, nombre ficticio basado en la verdadera Theresa Tong, una responsable de Missing People que consiguió resolver el crimen más atroz cometido en Suecia en el año 2012. Interpretada por la actriz Aliette Opheim, a la que hemos visto en las series Patriota (Prime Video, 2015-2018), Fortitude (Movistar+, 2015-2018) y Califato (Netflix, 2020), el retrato del personaje es interesante en cuanto se presenta como obsesionada por resolver el crimen, incluso cometiendo actos irreflexivos que ponen en peligro su vida. Y si bien parece demasiado ausente la policía, que ha dado el caso como no resuelto, surge un conflicto que alimenta la historia. 

A Royal secret

Miniserie | SVT | ★★☆☆ 

Escrita por Bengt Braskered Dirigida por Lisa James Larsson


Uno de los mayores escándalos relacionados con la realeza europea fue el llamado "caso Haijby", protagonizado por un hombre que había mantenido una relación íntima con el rey Gustavo V de Suecia, cuya homosexualidad era un secreto oficial que ni siquiera trató de ocultar durante su vejez, a pesar de que en Suecia no fue despenalizada hasta 1946, cuatro años antes de su muerte. En la miniserie A Royal secret (SVT, 2021) se cuenta la historia de Kurt Haijby, quien conoció al rey cuando solicitó audiencia con él para conseguir unos permisos para su restaurante y posteriormente afirmó que había mantenido una relación romántica con el monarca, hecho que la familia real y la secretaría de Estado trataron de ocultar. En realidad, nunca se ha demostrado que existiera esta relación, y ha sido una de las principales críticas que ha recibido la serie, que obtuvo altos índices de audiencia en su emisión el pasado mes de diciembre. Esta producción de la televisión pública sueca tiene como protagonista a Kurt Haijby y describe sin la más mínima duda que esta relación existió y cómo el personaje sufrió una persecución por parte del gobierno sueco, siendo deportado a Alemania, donde pasó varios años en prisión por corrupción de menores y, a su regreso a Suecia, obligado a permanecer recluido en un centro psiquiátrico. 

La miniserie despertó similares críticas por parte de los historiadores a las que tuvo la producción Atlantic crossing (Movistar+, 2021) en la televisión pública noruega, acusándola de tergiversar la Historia para adaptarla a un drama ficticio que sin embargo puede entenderse como verídico. En el caso de la serie noruega, se refería a un supuesto romance entre la princesa Marthä y el presidente de los Estados Unidos Franklin Roosevelt que nunca ha sido acreditado, y en el caso de A Royal secret sobre una relación que tampoco se ha demostrado más allá de las afirmaciones de Haijby. El crítico Per Svensson afirmaba en el periódico Dagens Nyheter que "la serie es un cuento de hadas donde la bruja es intercambiada por un jefe de Estado", mientras que Sanna Salomonssen recordaba en Gothenburg Post que Kurt Haijby tenía un largo historial criminal que incluía estafas y había sido acusado de abuso de menores, hecho que se muestra en la serie cuando es detenido en Alemania. El problema está principalmente en no ofrecer demasiada claridad sobre la condición de reinterpretación ficticia de una realidad en la que hay muchos vacíos y, sobre todo, en que sean las televisiones públicas las que ofrezcan esta revisión dramatizada de hechos históricos. El debate es parecido al que suscita cada temporada The Crown (Netflix, 2016-) en cuanto a qué se considera verídico y qué es fabulación. 

En todo caso, A Royal secret funciona como un drama histórico que parece influido precisamente por la serie sobre la familia real británica, ofreciendo una mirada hacia la intimidad de la realeza a través de la representación de la homosexualidad de Gustavo V (Staffan Göthe). El guión de Bengt Braskered es ciertamente amable con el personaje de Kurt Haijby (Sverrir Gudnason), al que se describe como una víctima de las maquinaciones del gobierno para preservar la privacidad del rey, que pasa por exiliarle a Alemania, recluirle en un psiquiátrico y acusarle de extorsión al Estado, construyendo un antagonista sin ambigüedades en la figura del gobernador Torsten Nothing (el veterano Reine Brynolfsson, al que podemos ver también en la serie Amor y anarquía (Netflix, 2020-). Este maniqueísmo en cuanto a la presentación de los personajes es uno de los aspectos más discutibles de la serie, lo que realmente enturbia la verosimilitud que se pretende tener. Pero por lo demás es una producción cuidada en los detalles de la puesta en escena y una banda sonora quizás demasiado ampulosa por parte del compositor sueco Jimmy Aake Lagnefors, cuyos cuatro episodios dirige con firmeza la realizadora sueco-británica Lisa James Larsson, habituada a los dramas de época tras dirigir episodios de series como Victoria (PBS Masterpiece, 2016-2019) o Brittania (HBO Max, 2017-). 

ISLANDIA

Verbúđin (Blackport) (RÚV, 2022-) está considerada como la serie islandesa más relevante a nivel internacional desde Atrapados (RÚV, 2015-), y los premios obtenidos la avalan en este sentido. Fue la gran vencedora de Series Mania 2021, el Festival Internacional de Series de Lille/Hauts-de-France, y de Serielizados Fest 2021, consiguiendo el Premio a la Mejor serie en ambos certámenes, mientras que el Festival Internacional de Cine de Gotemburgo le otorgó el Nordisk Film & TV Fund Prize 2022. Pocas producciones recientes han acaparado tantos galardones en festivales internacionales. La historia tiene lugar en Westfjords, al Noroeste de Islandia, una pequeña población pesquera que en los años 80 se enfrenta a una crisis debido a las cuotas sobre la limitación de capturas. Pero esta circunstancia es aprovechada por Harpa (Nína Dögg Filippusdóttir) y su marido Grimur (Björn Hlynur Haraldsson) para crear una gran compañía que acapare la producción pesquera de la zona, utilizando la influencia de su amigo en común Jón (Gísli Örn Garðarsson), Ministro de Pesca y amante de Harpa. Se trata de una comedia de tono oscuro, que habla de la corrupción y de los entresijos de la industria pesquera en la década de los ochenta, cuando se comenzaban a imponer cuotas. Y aunque no está basada en hechos que ocurrieron en la realidad, hay muchos elementos que conectan la ficción con algunos acontecimientos verídicos ocurridos en Islandia, que se muestran a través de la televisión o en fragmentos de archivos que ofrecen también una mirada irónica al pasado. Por ejemplo, un discurso que pronuncia Jón en el Parlamento es prácticamente una traslación de un discurso que dio la Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir, elegida en 2009 cuando la grave crisis económica que atravesaba el país provocó que el gobierno anterior dimitiera. Y, al igual que el personaje en la ficción, el Ministro de Pesca Halldór Ásgrímsson poseía acciones en empresas pesqueras cuando estuvo en su cargo entre 1983 y 1991. 

Blackport

Temporada 1 | RÚV | ★★★★ 

Creada por Gísli Örn Garðarsson, Björn Hlynur Haraldsson, Nína Dögg Filippusdóttir 

Dirigida por Gísli Örn Garðarsson, Björn Hlynur Haraldsson, María Reyndal


En este sentido, Blackport es para Islandia algo así como El tiempo de la felicidad (Filmin, 2020-) para Noruega, una serie que construye una ficción a partir de acontecimientos históricos relevantes para el país. La serie está creada por los tres protagonistas, actriz y actores reconocidos en su país, y fundadores de la compañía de teatro independiente Vesturport que se ha ido consolidando como una de las más relevantes de la escena islandesa. Como curiosidad, en 2008 produjeron una adaptación de la película Juntos (Lukas Moodysson, 2000) que protagonizaron la actriz española Elena Anaya y el mexicano Gael García Bernal, y en la actualidad representan una versión de la obra de William Shakespeare Otelo (1622) que dirige Gísli Örn Garðarsson y protagonizan Ingvar E. Sigurðsson como Otelo y Nína Dögg Filippusdóttir como Yago. Pero el más conocido internacionalmente es Björn Hlynur Haraldsson, al que hemos visto en series como Fortitude (Sky, 2015-2018) y Atrapados (RÚV, 2015-), y películas como Lamb (Valdimar Jóhannsson, 2021). Blackport es una serie espléndida, que construye muy bien unos personajes retorcidos que utilizan todo tipo de estrategias para conseguir sus objetivos, pero al mismo tiempo resultan atractivos para el espectador, envueltos en una cierta melancolía existencial, en un entorno que resulta depresivo. Y sin embargo se trata de una comedia, con un tono de humor muy islandés, cortante y a veces absurdo, que podemos reconocer en directores como Aki Kaurismäki. Cuentan los creadores, que también han ejercido de directores, que después de ganar el premio a la Mejor Serie Internacional en Series Mania, donde se presentaron solo los dos primeros episodios, decidieron reescribir parte del guión y volver a rodarlos: "Nos miramos entre nosotros y pensamos: Hmmm, esto no está bien. Así que decidimos rodar un comienzo completamente diferente". Es el privilegio de ser tres de las personalidades más reconocidas en Islandia. Aunque no está confirmada oficialmente, parece evidente, tras la recepción obtenida, que la serie tendrá continuación. 

Aunque parezca poco probable, la producción audiovisual islandesa también aborda en algunas ocasiones el drama familiar con tintes de telenovela, aunque tratando de bucear de una forma más profunda en la psicología de los personajes. En Vitjanir (Fractures) (RÚV, 2022-) la protagonista es Kristín (Sara Dögg Ásgeirsdóttir), una doctora que regresa a su pueblo natal después de divorciarse para hacerse cargo del Centro de Salud de la pequeña aldea de pescadores en la que su visión pragmática de la vida después de haber permanecido en Reikiavik durante muchos años no encaja del todo bien con la personalidad de sus habitantes. Por ejemplo, la recepcionista del Centro de Salud prepara hierbas medicinales que recogen los pacientes, lo que provoca el primer enfrentamiento con Kristín. Mientras ella trata de proteger a su hija Lilja (Katla Njálsdóttir) de los excesos de las escapadas con sus amigos en una zona en la que hay poco que hacer excepto emborracharse, porque la adolescente padece diabetes, también debe aceptar la convivencia con sus propios padres, que le devuelve los recuerdos de una tragedia familiar. Su madre Johanna (Helga E. Jónsdóttir) se niega a tomarse las pastillas contra la demencia porque afirma que cuando se las toma no puede hablar con el fantasma de Margrét (Ísey Heiðarsóttir), la hermana de Kristín, que falleció cuando era adolescente. La serie propone la conexión con un pasado del que la protagonista huyó marchándose del pueblo, pero que inevitablemente regresa en el momento en que decide volver. Pero al mismo tiempo hay secretos que no han sido confesados y que poco a poco irán revelándose. 

Fractures

Temporada 1 | RÚV | ★★★☆ 

Escrita por Eva Sigurðardóttir, Kolbrún Anna Björnsdóttir, Vala Þórsdóttir 

Dirigida por Eva Sigurðardóttir


La creadora de la serie es Eva Sigurðardóttir, que también dirige los ocho episodios que conforman un guión coescrito junto a Kolbrún Anna Björnsdóttir y Vala Þórsdóttir, que interpretan también a dos de los personajes secundarios. Vitjanir (Fractures) fue presentada en la sección Beats TV de la pasada edición del Festival de Tallin 2021, y tiene un interés principal en la forma en que aborda las relaciones entre generaciones, especialmente entre el personaje de Johanna, la madre de Kristín, y la forma en que ésta no acepta la clarividencia de aquella al mismo tiempo que aquella no acepta las medicinas que le receta su hija para tratar su condición bipolar. El conflicto entre lo racional y el misticismo se manifiesta de forma dramática en el episodio final, en el que los elementos fantásticos hacen su aparición, como producto de la imaginación de Johanna. Pero por otro lado también se reflexiona sobre la relación entre Kristín como madre y su hija Lilja, la sobreprotección que ejerce y una cierta envidia de la cercanía que tiene Lilja con su abuela. A lo largo de los ocho episodios, la serie desarrolla las relaciones entre un grupo de personas entre las que también se encuentra Ragnar, una antigua relación de Kristín, al que interpreta Joi Johannsson, el actor de mayor proyección internacional, al que hemos visto en series como Fortitude (Movistar+, 2015-2018) y Ártico (Cosmo, 2018-). Hay sin embargo alguna subtrama relacionada con la violencia doméstica que cae demasiado en el melodrama, y que acerca a la serie a la telenovela, pero por otro lado funciona en los aspectos que abordan la necesidad de aceptar el pasado, aunque sea a través de la admisión de los elementos fantásticos. 

NORUEGA

Made in Oslo (Viaplay, 2022-) es un drama sobre inseminación artificial que de alguna manera consigue reflejar, aunque quizás no sea su intención principal, la obsesión por la maternidad que predomina en los países nórdicos, y en especial en Noruega, donde una película como La peor persona del mundo (Joachim Trier, 2021) mostraba precisamente a una protagonista que se salía de los márgenes demasiado formales de la representación femenina, y quizás por eso consiguió un notable éxito internacional. La "peor persona del mundo" es una joven que no tiene claro su futuro y que no tiene como objetivo principal ser madre. La serie Made in Oslo, que se presentó hace unos años con el título de Plan B, está basada en la experiencia real de la creadora, Kathrine Valen Zeiner, una veterana guionista que ha trabajado para producciones como Wisting (Viaplay, 2019-) o Valkyrien (Filmin, 2017-), a través de la productora Tordenfilm, cuya sede se encuentra en Mølleparken, una zona de Oslo situada junto al río Akerselva que fue zona industrial y ahora está ocupada por empresas de ámbito creativo, desde las más destacadas productoras audiovisuales de Noruega como Maipo Film o Monster, hasta multinacionales como Redbull. La protagonista es Elin (Pia Tjelta), una doctora que gestiona una clínica de fertilidad a pesar de que ella misma no puede ser madre de forma natural, y mientras aconseja a diferentes parejas sobre los mejores procesos de inseminación, tiene una obsesión por la maternidad que la hace tomar decisiones arriesgadas e incluso ilegales, presionada por su propio reloj biológico. No ayuda el hecho de que tenga una hijastra, Stella (Erle Østraat) que tuvo su actual pareja, Bjørn (Jakob Cedergren) en una relación anterior. La adolescente estudia danza, lo que permite desarrollar algunas de las escenas de la serie en el interior de la espectacular Ópera de Oslo.  

Made in Oslo

Temporada 1 | Viaplay | ★★★☆ 

Creada por Kathrine Valen Zeiner Dirigida por Marit Moum Aune


Hay algunos aspectos de la serie que pueden rozar el culebrón, y no parecen demasiado verosímiles ciertas decisiones de la protagonista. De hecho, una de las principales críticas que ha recibido la serie por parte de personas que se han sometido a estas prácticas de inseminación artificial es que no se toma demasiado en serio la problemática. Pero hay que concederle la capacidad para construir un personaje principal cuyas decisiones no siempre son comprensibles, y que compone de una forma extraordinaria, llena de matices, la actriz Pia Tjelta, a la que también podemos ver en El tiempo de la felicidad (Filmin, 2020-), cuya tercera temporada tiene previsto su estreno para 2024. Pero quizás por eso la serie consigue ser más interesante cuando aborda de una forma directa las limitaciones éticas de la inseminación, especialmente a través de las implicaciones morales del "savior sibling" (el hermano salvador), un bebé que es gestado por los padres con el objetivo de proporcionar un trasplante de médula ósea a un hermano que esté afectado por una enfermedad mortal. De hecho, algunas de las pruebas que se deben practicar los personajes de la serie tienen que realizarse en España, donde la Ley de Reproducción Asistida aprobada en 2006 permite estas técnicas con fines medicinales. En 2008 nació en Sevilla Javier, el primer "hermano salvador" español. 

Made in Oslo aborda planteamientos interesantes, que también se centran en la globalización de las empresas de inseminación artificial a través de la propuesta de compra que realiza una empresa farmacéutica a Elin y CC (Ola G. Furuseth, uno de los protagonistas de Caza de brujas (Filmin, 2020)), dueños de la clínica, lo que permite dar un toque internacional con la participación del actor inglés Tobias Menzies, que interpretó al Duque de Edimburgo en las temporadas 3 y 4 de The Crown (Netflix, 2016-) y también le hemos visto en Juego de tronos (HBO, 2011-2019). Hay que destacar también el elegante trabajo musical del compositor Kåre Christoffer Vestrheim (1969, Noruega), con una partitura bella y melancólica, apoyada en el piano y el acordeón en los temas principales. Aunque no puede evitar cierta tendencia al melodrama, Made in Oslo plantea cuestiones éticas interesantes y propone un final abierto a una segunda temporada. Esta producción ha sido una de las seleccionadas para la competición del 61 Festival de Televisión de Montecarlo, la muestra más veterana del panorama internacional que se ha celebrado entre el 17 y el 21 de junio, donde también han participado la serie española Un asunto privado (Prime Video, 2022) y otras producciones que ya hemos comentado como la islandesa Trom (AMC+, 2022-), ganadora del Premio al Mejor Actor, y la australiana The tourist (HBO Max, 2022-), que finalmente se ha alzado con la Ninfa de Oro como Mejor Serie. 

Una de las virtudes que se le han reconocido a esta comedia musical es la de alejarse de la imagen que ofrecen las producciones audiovisuales noruegas, la mayor parte de ellas centradas en Oslo y en muchos casos con una representación de la ciudad que parece demasiado "turística", lo que ocurre incluso en películas de resonancia internacional como La peor persona del mundo (Joachim Trier, 2021). Pero Verden er min (El mundo es mío) (NRK, 2022-) se desarrolla en la escena musical rapera de Bergen, lo cual ofrece ya una propuesta diferente, y enlaza con una idea de amplitud de perspectivas sobre Noruega a través de personajes que se mueven en una multiculturalidad que a veces no es tan aceptada como se quiere transmitir. Básicamente, la serie tiene a Amy Black Ndiaye (1989, Noruega) como principal motor, porque no solo la escribe sino que también la protagoniza e interpreta las canciones. Después de desarrollar la serie Søstre (Viaplay, 2021-) y de participar como actriz con un personaje regular en la primera temporada de Wisting (Viaplay, 2019-), se ha embarcado en esta propuesta que en cierta manera es autobiográfica. De hecho, toda la familia de la protagonista Odile (Amy Black Ndiaye), desde sus padres hasta su hermana y sus sobrinos, está interpretada por su propia familia, y uno de sus amigos en la serie también lo es en la vida real, el popular cantante Lars Vaular (1984, Noruega), uno de los impulsores de la música rap con sede en Bergen. 

Verden er min

Temporada 1 | NRK | ★★ 

Creada por Amy Black Ndiaye Dirigida por Øyvind Holtmon

Verden er min es básicamente un musical, porque cada uno de los episodios de veinte minutos de duración incluye algunos de los temas nuevos compuestos por Lars Vaular e interpretados por Amy Black Ndiaye, pero que funcionan más como una exposición de los propios sentimientos personales de Odile. El director Øyvind Holtmon, guionista de la serie Ida tar ansvar (Viaplay, 2022), contrasta la mirada realista con el uso de la cámara en mano con el montaje dinámico de los momentos musicales, en los que se introducen fragmentos de la infancia de la protagonista. En una escena de Skilpadden (T1E1), cuando la protagonista está comprando en una tienda de licores, la dependienta le habla en inglés asumiendo que por el hecho de ser negra no es noruega. Este micro racismo sirve para que Odile conozca a Zoe (Tinashe Williamson), que será un personaje importante para ella, pero es uno de los breves apuntes que lanza la serie sobre una sociedad que, a pesar de su imagen de tolerancia, tiene todavía determinados prejuicios. Sin ir más lejos, recientemente se está debatiendo sobre la relación de la princesa Märtha Louise con Durek Verrett, a la que él ha respondido afirmando que: "La gente no quiere ver a un hombre negro en la familia real". Pero el tema central habla precisamente de cómo cada uno puede encontrar su propio espacio, vivir su diferencia sin tener que adaptarse a criterios generales o sociales. La serie es un proceso de conocimiento de Odile de su propia forma de ser, de las inseguridades que le provoca ser lesbiana y no estar del todo fuera del armario con su familia, de su retraimiento a la hora de exponerse musicalmente de forma pública y de sus dudas sobre los sentimientos que tiene con respecto a Zoe. Pero lo cierto es que el desarrollo de la historia parece más apropiado para una protagonista adolescente que para una joven de treinta años, especialmente en ese proceso de revelación a su padre de su homosexualidad, y de los malentendidos sentimentales. Hay momentos sin embargo en los que se logra una gran naturalidad, como en el episodio Stillheten (T1E4) que prácticamente se desarrolla durante un paseo por la ciudad en la que Odile y Zoe comienzan a conocerse, que tiene una veracidad sorprendente, y que aporta una mirada honesta a los primeros pasos de una relación. Pero la interesante incursión en el escenario musical de Bergen hubiera merecido un tratamiento más maduro, y de alguna manera la serie toma un camino arriesgado y diferente para acabar llegando al mismo destino que otras producciones noruegas. 

DINAMARCA

Una de las propuestas más curiosas de esta temporada en el panorama nórdico es esta serie que mezcla documental y ficción sin establecer muy claramente dónde se encuentra la línea divisoria entre ambas. Porque el planteamiento más original que ofrece la serie El Vikingo - Historia de un narco (Viaplay, 2022), que estrena Filmin en julio, se convierte en su principal enemigo. El punto de partida es una entrevista que realizó el periodista Jeppe Facius con el narcotraficante danés Claus Malmqvist, quien dirigió una red de contrabando de drogas desde su residencia en Marbella, utilizando España como puerto de entrada a Europa. El director Peter Anthony, que se dio a conocer con el documental dramatizado The man who saved the world (2014), recurre de nuevo a la dramatización construyendo escenas de ficción rodadas como si se tratara de una película de acción para mostrar el relato de los acontecimientos pasados, pero también dramatizando la propia entrevista del periodista al narcotraficante, en la que ambos se interpretan a sí mismos. De forma que la realidad y la ficción están siempre mezcladas, lo que contribuye a una cierta confusión narrativa, especialmente por el hecho de que los propios personajes reales resultan poco creíbles en su interpretación de sí mismos. A lo largo de la serie de cuatro episodios, vemos a Jeppe Facius hablando con Claus Malmqvist en las calles de Marbella, donde le saludan todavía, en una sala de striptease y, sobre todo, en un espacio interior en el que el narcotraficante se sincera sobre las consecuencias de sus decisiones. Pero estas secuencias resultan algo forzadas, y nunca está del todo claro si son reconstrucciones de una entrevista real o hay también ficción en estas escenas. 

El Vikingo - Historia de un narco

Docuserie | Filmin | ★★ 

Escrita por Peter Anthony, Morris Stuttard Dirigida por Peter Anthony

La etapa de esplendor como narcotraficante de Claus Malmqvist está literalmente dramatizada de una forma ambiciosa, con una cuidada fotografía y la participación del actor Alex Høgh Andersen, al que conocemos como Ivar Ragnarsson en la serie Vikingos (Netflix, 2013-2020), que aporta una acertada faceta intimidatoria, aunque es menos convincente cuando interpreta al personaje ya cuarentón. A través de estas secuencias se cuenta la muy rocambolesca historia del protagonista, a quien le llamaban El Vikingo cuando vivía en Marbella por su origen danés, y que en los años 90 se convirtió en un poderoso narcotraficante con conexiones en los clanes marroquíes, las tríadas chinas y la mafia de Nueva York, sin que fuera detectado por la policía. Pero en 2007 fue condenado por contrabando de 13 toneladas de drogas que nunca fueron detectadas, pero con las que se le relacionó tras la detención de un cómplice que cometió un asesinato. Uno de los aspectos más interesantes de la serie es la laxitud con la que las autoridades policiales y judiciales acusaron a Claus Malmqvist, al que se condenó sin pruebas realmente contundentes. Tras huir a Brasil, donde se casó y tuvo un hijo, fue detenido por un delito menor y pasó varios meses en la prisión de Ary Franco, considerada la peor cárcel de Brasil, hasta que fue trasladado sin garantías legales al aeropuerto y enviado a Dinamarca para que cumpliera su condena de 16 años. Oficialmente la policía danesa culpa a las autoridades brasileñas de este traslado, aunque parece poco probable que no supieran nada, especialmente cuando un agente de policía entrevistado en la serie por Jeppe Facius no parece saber explicar por qué Claus Malmqvist sufrió esta extradición ilegal, pero la justifica afirmando que era un narcotraficante peligroso. Lo cual no es demasiado alentador viniendo de un representante policial de un país democrático como Dinamarca. 

Por tanto, estamos ante una historia que tiene elementos apasionantes, y que desprende posibilidades de construcción de una buena serie dramática o de un buen documental, pero la elección de esta propuesta híbrida que no define bien los límites entre realidad y ficción es una decisión poco acertada, al menos tal como está realizada. Y llega incluso a caer en el ridículo en un episodio final en el que parece buscarse una especie de redención del protagonista a través de un reencuentro con su hijo, ya adolescente (no sabemos si es el hijo real o se trata de un actor), con el que hay un intento de reconciliación después de haber desaparecido sin dar señales de vida, porque Claus Malmqvist nunca confesó a su esposa brasileña que se encontraba en una prisión danesa. The Viking - Downfall of a Drug Lord pierde la oportunidad de ser una propuesta interesante por su empeño en experimentar sin demasiado acierto con la mezcla de géneros. 



El vikingo - Historia de un narco se estrena en Filmin el 19 de julio. 

Midsommar se puede ver en prime Video. 
Culpable se puede ver en Netflix. 
Victoria se puede ver en RTVE Play.


17 junio, 2022

Ludovico Einaudi en concierto: La belleza del confinamiento



Desde que Ludovico Einaudi anunciara su gira de conciertos prevista para 2020, han cambiado muchas cosas. La llegada de la pandemia provocó la cancelación de todas sus actuaciones en Europa, que estaban centradas en su ambicioso proyecto Seven days walking (2019, Decca Records), un conjunto de siete álbumes que recogen la música inspirada por sus paseos por los Alpes, durante siete meses en los que tomó fotografías polaroid que fueron la base de sus composiciones. Seven days walking: Day one (2019, Decca Records) se convirtió en el primer álbum de música clásica en llegar al top 15 de las listas de álbumes en Reino Unido, superando los 2 millones de reproducciones en su primer día de lanzamiento. Pero estos dos años de confinamiento han retrasado sus actuaciones hasta fusionarlas con una gira 2022-2023 que lo lleva hasta finales de julio a Canadá y Estados Unidos, retomando la cita pospuesta en 2020 en México, y pasando por España a partir de septiembre: el 24 en el Teatro Romano de Mérida; el 25 en la Plaza de España de Sevilla, dentro de la programación del Festival Icónica; el 26 en el Teatro de la Axerquía de Córdoba; y el 28, 29 y 30 de septiembre en el Teatro Real de Madrid. 
Estos dos años han sido fructíferos para el compositor, con la publicación de tres álbumes: 12 songs from home (2020, Decca Records) recoge una selección de temas conocidos de su discografía que interpretó durante los primeros meses de confinamiento en Italia, transmitiendo a través de su cuenta de Instagram, y que en cierto modo era una compensación a los aficionados por la cancelación de sus conciertos previstos para la primavera. Cinema (2021, Decca Records) es un recopilatorio de temas compuestos o utilizados en bandas sonoras de películas, estrenando su música original para El padre (Florian Zeller, 2020) y la incorporación de varios temas en la banda sonora de Nomadland (Chloé Chao, 2020), ambas ganadoras del Oscar el año pasado. Y finalmente, a principios de este año ha publicado Underwater (2022, Decca Records) que recoge composiciones nuevas que realizó el compositor italiano durante su contacto con la naturaleza en la etapa de confinamiento, y es el primer álbum que graba solo para piano desde hace veinte años. 

Ludovico Einaudi (1955, Turón, Italia) ofrece, a lo largo de esta gira, dos versiones diferentes de su repertorio: por un lado, una actuación en solitario, en la que solo participa él junto al piano; y por otro, una versión más de cámara, en la que durante la última parte tiene como acompañamiento a Federico Mecozzi al violín, Redi Hasa al violonchelo, y Francesco Arcuri en la percusión y los teclados. Personalmente prefiero la primera, mucho más intimista, más cercana también, como si estuviéramos asistiendo a una invitación personal. La segunda tiene algunos elementos que la distorsionan, como una cortina en la que hay retroproyecciones que distraen más que acompañar. Ambas recogen en buena parte las composiciones nuevas para el álbum Underwater (2022, Decca Records), aunque comienzan con algunas creaciones anteriores. Ludovico Einaudi tiene la capacidad, con su presencia ante el piano, solo iluminado por unos focos de luz otoñal y tenue que dan una sensación de intimidad, de crear una atmósfera de meditación que parece contagiar a todo el teatro. Es, además, un pianista que se toma su tiempo, que utiliza las pausas como si se tratara de una tonalidad melódica, aunque a veces puede confundir la estructura temática de la actuación. 

© 2015, Ray Tarantino
El primer bloque está compuesto por temas conocidos para los aficionados a su música, como "Indaco" y "Berlin Song", de su álbum Nightbook (2009, Decca Records), el primero en el que incorporaba sonoridades electrónicas, pero que aquí interpreta en sus versiones desnudas. También introduce "Burning" de su disco posterior, In a time lapse (2013, Decca Records), que se convirtió en el primer álbum de música clásica en vender más descargas digitales que físicas. En aquellos años, el compositor italiano comenzaba a batir récords y forjaba una trayectoria de éxito que le había dado a conocer con su primer disco, Le Onde (1996, Sony Classical), inspirado en el libro Las olas (1931, Ed. Lumen) de Virginia Woolf. También se habían incorporado algunas de sus composiciones a la banda sonora de la película This is England (Shane Meadows, 2006), una improbable selección para una historia sobre una pandilla de cabezas rapadas que sin embargo mostraba de forma profunda y melancólica la psicología del protagonista, con temas como "Dietro casa" del álbum Una mattina (2004, Decca Records) y "Oltremare", del álbum Divenire (2006, Decca Records). Ludovico Einaudi, nacido en 1955, vivió la música en su casa desde temprana edad. Su madre le había enseñado la música de Bach, Chopin y Schubert, pero también se crió escuchando a The Rolling Stones. Su abuelo paterno fue Luigi Einaudi, el segundo presidente de Italia entre 1948 y 1955, y su padre era editor, así que el entorno familiar estuvo siempre rodeado de cultura. Tras graduarse en el Conservatorio de Milán, estudió composición con Luciano Berio, pero sus gustos musicales eran variados: "Me encantaba la música clásica, el rock y el folk, no podía elegir entre ellas".  A pesar de su éxito, o quizás debido a él, Ludovico Einaudi es un compositor al que la crítica suele catalogar como no demasiado complejo técnicamente. Sus composiciones suelen ser melódicas, casi se diría que son canciones sin palabras, que siguen la tradición de los compositores clásicos pero también incorporan la armonía del pop y el rock. 

El segundo bloque del concierto se centra en su último disco, Underwater (2022, Decca Records), que surge de la libertad y la inspiración que le provocó el confinamiento: "He podido crear con absoluta libertad, sin ningún tipo de interferencias intelectuales, y de esta libertad ha surgido este álbum", comenta a la audiencia antes de volver a sentarse al piano e interpretar "Wind song". Se trata del trabajo más íntimo del artista italiano, surgido de la soledad en el Piamonte, donde reside, y alterna la sencillez de "Indian Yellow" con la calidez de "Temple white", elevando el grado de suavidad de las notas a través de la utilización del piano de fieltro, una amortiguación entre los martillos y las cuerdas del piano que ofrece un sonido más suave, lo que le da al álbum una cierta sonoridad cercana a Nils Frahm, y que es especialmente notable en temas como "Natural light", el primer sencillo publicado. Este bloque termina con la hermosa composición "Flora", un crescendo que parece reflejar el fin del invierno y la llegada de la primavera, el fin del encierro y el alivio que provoca el florecimiento de una nueva vida.  

© 2021, Ray Tarantino
Una de las complejidades de la asimilación de la música de Ludovico Einaudi está en la difícil clasificación de su estilo, que no puede ser considerado minimalista, ni ambiental, pero tampoco es exactamente música clásica. El compositor italiano tampoco parece tener demasiado interés en explorar otro tipo de creaciones, como por ejemplo Max Richter, que aborda desde música de cámara hasta composiciones electrónicas, pasando por creaciones melódicas. Einaudi describe su música, como decíamos antes, como "canciones instrumentales". Y su éxito ha permitido que incluso durante el confinamiento la actividad alrededor de su trabajo haya sido constante. A principios de 2021 se publicó el podcast Experience: The Ludovico Einaudi Story (Universal, 2021), formado por tres episodios en los que directores como Russell Crowe, Shane Meadows y Chloé Zhao, junto a psicotepareutas como Elizabeth Coombes hablaban de cómo les había influido su música. El siguiente bloque del concierto en solitario de Ludovico Einaudi está formado de nuevo por composiciones del álbum Underwater (2021, Decca Records), cuyo título es una referencia a ese aislamiento que provoca el hecho de estar bajo el agua, sin interferencias externas, y comienza con "Atoms", con sonido ondulante y grave, que en cierta manera evoca más que ningún otro esa sensación de estar buceando. Más radiante es "Luminous", el tema con el que se abre el álbum, que parece describir un paseo por el bosque, melancólico y sosegado, igual que en "Almost June", que introduce la luminosidad de la llegada del verano, y un pasaje más desenfadado que continúa con "Nobody knows" y "Rolling like a ball", uno de los temas más descriptivos de la selección, que parece estar contando una historia. Para concluir este tercer bloque con la inspiración de Claude Debussy que el compositor reconoce en "Swordfish", cuya estructura se asemeja a la del compositor francés. 

En junio de 2016, Ludovico Einaudi fue protagonista de una de las campañas más espectaculares de Greenpeace para concienciar sobre las consecuencias del cambio climático. Save the Arctic sigue siendo una necesidad hoy en día, y durante la campaña el compositor participó en el trayecto que realizó el barco Arctic Sunrise desde Holanda hasta Svalbard (Noruega), donde interpretó en una plataforma flotante de 2,6 x 10 metros, compuesta por bloques de madera que pesaban unas dos toneladas, su composición "Elegy for the Arctic", basada en ocho millones de voces recogidas por Greenpeace. La grabación fue realizada por la empresa española CopterClouds, especializada en filmaciones aéreas, y fue tan compleja que tuvo que interrumpirse varias veces debido a la caída de grandes bloques de hielo que provocaba movimientos peligrosos en el agua, como se puede ver en el Behind the scenes que publicó Greenpeace en 2017. El video de Ludovico Einaudi tocando el piano en el Océano Ártico, con el sobrecogedor sonido de los desprendimientos de hielo, ha tenido más de 17 millones de reproducciones en YouTube. 

© 2016, Greenpeace
"Elegy for the Arctic" abre el último bloque del concierto, que continúa con "I giorni", recordando uno de los primeros álbumes de Ludovico Einaudi, I giorni (2001, Sony Classical). El tema alcanzó una notable popularidad en 2011 cuando el locutor Greg James lo emitió en su programa de BBC Radio, llegando a colocarse entre los 30 singles más descargados de las listas británicas, y formó parte del recopilatorio Islands - Essential Einaudi (2011, Decca Records). Fue el mismo año que se incluyó su composición "Una mattina", del disco Una mattina (2004, Sony Classical) en la banda sonora del éxito francés Intocable (Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011). Es uno de los dos bises que ofrece el compositor a sus seguidores, ya totalmente entregados aplaudiendo en pie, entre "Oltremare" del álbum Divenire (2006, Sony Classical) y el cierre con "Underwater", que da título a su última publicación. 

Decía una crítica reciente no demasiado positiva sobre la actuación que Ludovico Einaudi ofreció en Londres el pasado mes de marzo, que el compositor "conocía bien a su público y le ofrecía lo que esperaba de él". Pero esta misma frase también se podría utilizar para alabar la capacidad del músico para conectar con una audiencia que le sigue como si se tratara de una estrella de rock. Pero el problema radica principalmente en una necesidad de etiquetar estilos que colocan al compositor en la categoría de música clásica, provocando ataques furibundos por parte de los críticos especializados. Pero tampoco ha sido una etiqueta que el compositor haya buscado expresamente. En un artículo reciente, la publicación Classical Music se preguntaba "¿Por qué el fenómeno musical de Ludovico Einaudi se esfuerza todavía por encontrar la aceptación en el mundo de la música clásica?" (Classical Music, 3/2/2022). Y aunque no daba una respuesta, enumeraba algunas pistas sobre una trayectoria que molesta por la simplicidad y el éxito. Pero asistir a un concierto de Ludovico Einaudi es una experiencia singular, dotada de una intimidad que solo es rota por la conciencia de estar compartiéndola con cientos de espectadores. 


Conciertos 2022 Ludovico Einaudi en España:

24 de septiembre - Teatro Romano de Mérida (Stone & Music Festival).
25 de septiembre - Plaza de España de Sevilla (Icónica Festival).
26 de septiembre - Teatro de la Axerquía de Córdoba.
28-30 de septiembre - Teatro Real de Madrid.


El padre se puede ver en Movistar+.
Nomadland se puede ver en Disney+.
This is England se puede ver en Filmin.