27 julio, 2026

Fantasia '26 - Parte 5: La mirada animada

Nos adentramos en la última semana de celebración de Fantasia Festival, en la que seguiremos ofreciendo crónicas de las películas que hemos podido ver dentro de su amplia programación. Uno de los géneros que están presentes con una mayor presencia es la animación, principalmente a través de la sección Animation Plus, en la que este año se presentaba el premiado largometraje francés Blaise (Jean-Paul Guigue, Dimitri Planchon, 2026) que vimos en el Festival de Cannes, pero también de otras secciones paralelas como Anime No Bento, que está dedicada a las producciones asiáticas, e incluso de homenajes como el que este año se ha dedicado al dibujante norteamericano Don Hertzfeldt, un veterano que presenta en esta edición una auténtica obra maestra premiada en Sundance y Annecy, y que regresa a Fantasia Festival después de casi veinte años de su última visita, aunque el festival ha estrenado varios de sus cortometrajes más representativos. De manera que en esta crónica nos acercamos a las miradas que proponen algunos de los títulos de animación más destacados que se han podido ver en Fantasia Festival.  

Sekiro: No defeat

Kenichi Kutsuna

Japón 2026 | 107' | Animation Plus | ★★

Annecy '26: Midnight Specials

Para los aficionados a los videojuegos, la adaptación en forma de anime de Sekiro: Shadows die twice (2019, FromSoftware), un juego de aventuras en primera persona que consiguió importantes galardones, es sin duda uno de los acontecimientos de este año. Aunque su desarrollo y producción ha estado rodeado de modificaciones y algunas controversias: se habló primero de una serie de televisión hasta que finalmente se confirmó que se trataría de un largometraje de duración estándar, y se especuló sobre si se iba a usar animación CGI como en el videojuego o IA generativa, hasta que los responsables tuvieron que confirmar públicamente que la animación de la película se estaba realizando solo con dibujos a mano, comprometiéndose a aportar un tono clásico a la historia. Sekiro: no defeat (Kenichi Kutsuna, 2026), cuya adaptación ha sido producida por el estudio que desarrolló el juego, FromSoftware, finalmente se estrenó en el Festival de Annecy y se ha presentado en Fantasia Festival antes de que el 4 de septiembre tenga un estreno limitado en salas de cine en Japón durante tres semanas, para posteriormente, sin una fecha todavía definida, ser distribuida por la plataforma Crunchyroll en el resto del mundo, con la excepción de Japón, China, Corea, Rusia y Bielorrusia. La dificultad de adaptar una historia que el jugador puede tardar en completar unas 30 horas a poco más de hora y media es evidente, de manera que el director Kenichi Kutsuna (1983, Japón) ha eliminado mucho material y ha simplificado la posibilidad que ofrecía el juego de tomar decisiones para el personaje principal que desembocaban en diferentes acontecimientos. Nos encontramos en el Japón devastado por la guerra del período Sengoku, en una tierra llamada Ashina en la que ante una amenaza de invasión los samuráis a través de Genichiro (Kenjiro Tsuda), el nieto de su líder enfermo, recurrieron a Kuro (Miyuki Satô), el último heredero de un linaje especial, para intentar aprovechar su poder especial. Pero también es codiciado por los miembros del Ministerio del Interior de Japón, que pretenden usarlo para la unificación de los territorios divididos. Kuro pertenece a un linaje denominado Herencia del Dragón que posee el poder de otorgar la inmortalidad, como hizo hace tres años con el samurai Sekiro (Daisuke Namikawa), al que se le conoce como Wolf (Lobo), cuando estuvo a punto de morir defendiendo a Kuro de un ataque a la mansión de Hirata. El joven le dio su sangre, otorgándole la resurrección y la inmortalidad, convirtiéndose en un fiel guardaespaldas, cuyo brazo izquierdo es una prótesis que utiliza diversas herramientas ninja para el combate. Cuando Kuro descubre que la Herencia del Dragón, a cambio de la inmortalidad está causando una enfermedad llamada Podredumbre del Dragón, él y Wolf tratan de encontrar la cura de este mal, revelándose que solo es posible a costa de su propia vida. De manera que la historia de Sekiro: No defeat se centra principalmente en la relación entre los dos personajes, específicamente en el sentido del deber y el honor para el guerrero shinobi en su labor de protección de su señor.

La animación con dibujos realizados a mano otorga a la película un tono clásico que rememora las aventuras de samuráis más tradicionales, aportando en este sentido una cualidad especial a una película que ha sido tan esperada como temida por los aficionados al videojuego. Para los espectadores que están menos relacionados con éste, Sekiro: No defeat es una propuesta que brilla en la definición de los personajes y los fondos pintados que ofrecen un entorno hermoso y espectacular a la búsqueda que llevan a cabo Kuro y Wolf. La utilización de esta técnica de animación tradicional conecta a la película con algunos clásicos de los años ochenta como Angel's egg (Mamoru Oshii, 1985), que fue recuperada el año pasado en la sección Fantasia Retro, o La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1988). Los enfrentamientos están bien planificados, especialmente el que enfrenta al principio de la película a Wolf y Genichiro, en el que éste cercena el brazo del primero, y el director introduce fundidos en negro estableciendo pequeñas elipsis en el desarrollo del combate, pero al mismo tiempo aportando una gradual tensión en el ritmo. A pesar de que la historia tiene muchos elementos del cine de samuráis, se establece una reflexión sobre el deber y el honor que puede ser convencional, pero es muy efectiva. Y la película adquiere en muchos momentos un tono melancólico que está subrayado por la música de Shuta Hasunuma (1983, Japón), pero sobre todo por la elección como un tema principal que suena a lo largo de la historia, de la contemplativa composición "Blu" que el gran músico Ryuichi Sakamoto (1952-2023, Japón), incluyó en su álbum recopilatorio The best of Playing the orchestra (2015, KAB America), o en la cita de Albert Camus que aparece al comienzo: "No hay amor a la vida sin desesperación por la vida", extraída de su libro El mito de Sísifo (1942, Ed. Random House). Lo que aplicado a un personaje como Wolf, cuya resurrección provoca la propagación de una enfermedad, aporta una carga moral para este personaje y para el propio Kuro. A veces puede dar la impresión de que se dan determinadas informaciones por conocidas para el espectador, lo que quizás para los no aficionados al videojuego pueda resultar extraño. Pero las decisiones tomadas para diferenciarse del original, no solo en el planteamiento visual sino también en el propio desarrollo de la historia, parecen aportar un distanciamiento necesario respecto a él, y al mismo tiempo otorgar a la película una vida propia, que apuesta por introducir una carga psicológica más profunda que la que tienen los personajes en el juego. Esta es una decisión acertada para una película que incorpora un estilo visual impresionante en su clasicismo y una definición clara del destino de los personajes, eligiendo como desenlace uno de los muchos a los que el jugador podría llegar a través de sus decisiones en el videojuego, lo que otorga una seguridad muy necesaria por parte de los responsables de esta adaptación. 

Born in the jungle

Edmunds Jansons

República Checa, Polonia, Letonia 2026 | 72' | Animation Plus | ★★

Annecy '26: Fuera de competición


Con un gran recibimiento en su pase en el Festival de Annecy y ya confirmada su distribución en España a través de la distribuidora independiente de cine de animación Rita & Lucas Films, esta coproducción europea se ha ido consolidando como uno de los títulos más interesantes en el actual panorama internacional. Born in the jungle (Edmunds Jansons, 2026) está inspirada en la historia real de Aleksandrs Laime, un explorador y cartógrafo nacido en Letonia que, en la década de los años cincuenta, se estableció con su familia en lo más profundo de la selva venezolana, cerca del Salto Ángel y el Auyán-tepui (Montaña del Diablo). Pero los guionistas Lote Eglīte y Līga Gaisa escribieron una historia protagonizada por los dos hijos del explorador, tal y como ha hecho la escritora Luīze Pastore (1986, Letonia) en su serie de libros que también tiene como protagonista a la familia de Aleksandrs Laime, publicados como The Laime children (2021) y The Laime's cow (2025). Se trata de una aventura familiar que se centra sobre todo en Elizabeth (Aria Cane), una niña de nueve años que prefiere los libros a disfrutar de la selva en la que su padre (Pete Zarustica) y su madre (Sara Secora) han decidido establecerse. Pero cuando su hermano pequeño Leo (Freddy Clark) se adentra en el bosque y se pierde, Elizabeth trata de encontrarlo, viviendo una aventura que cambiará por completo su forma de relacionarse con su entorno. La niña cambia los libros en los que suele refugiarse por una aventura en la que se adentra en la legendaria meseta tepui, pero también se relaciona con una misteriosa criatura peluda. A partir de la búsqueda de su hermano, Elizabeth deja atrás la seguridad para adentrarse en el riesgo de espacios y animales desconocidos, pero también conoce a un joven guerrero llamado Nev (Nicolás Maza-Balsa) y un mundo mágico que se esconde detrás de la apariencia de una normalidad salvaje dentro del bosque venezolano. Durante buena parte de la historia apenas hay diálogos, y entonces es cuando adquiere un papel importante la banda sonora compuesta por el músico Krzysztof A. Janczak (1983, Polonia), que ha trabajado anteriormente en películas de animación como Jacob, Mimi y los perros del barrio (Edmunds Jansons, 2019) y Ratones y zorros. Una amistad de otro mundo (Jan Bubenicek, Denisa Grimmová, 2021). Aportando una música sutil casi atmosférica, que evita la grandilocuencia o el subrayado enfático de las escenas, la banda sonora es uno de los elementos destacados en una película que tiene problemas para traspasar la frontera de una historia claramente enfocada a un público preescolar. 

Porque Born in the jungle, aparte de contar con un trabajo de animación notable, que se contempla con un tono casi relajado, y construir un colorido bosque que acaba echando mano de la magia para crear entornos más luminosos y coloristas, no aporta demasiado interés para un público más adulto. Es una propuesta básica en su planteamiento y sencilla en su desarrollo que nunca va más allá del arco narrativo de Elizabeth desde su refugio en los libros hacia un mundo de aventuras, pero que presenta a unos personajes demasiado esquemáticos y predecibles, incorporando en el tercer acto a un trío de cazadores furtivos que introducen todos los clichés de los malvados tontorrones. Y aunque hay un mensaje de protección hacia los bosques, se queda tan en la superficie como cualquier cuento básico para niños, sin profundizar demasiado en los personajes. Quizás la película a la que nos puede recordar más es aquella propuesta titulada FernGully, las aventuras de Zak y Crysta (Bill Kroyer, 1992), basada en los cuentos de la escritora Diana Young, que también ofrecía esta propuesta sobre una selva llena de elementos mágicos, pero de una forma mucho más compleja y con una excelente banda sonora de Alan Silvestri. Resultan atractivas las escenas de Elizabeth y Leo encontrando en el bosque a criaturas desconocidas para ellos, jugando con monos o divirtiéndose entre las ramas de los árboles, y en este sentido la adecuada estética, con una animación tradicional 2D por ordenador, supera a la escasa profundidad del guión. Pero Born in the jungle se queda en un camino tan intermedio que nunca deja de ser una producción con un enfoque infantil para un público principalmente infantil, sin que sus mensajes o sus propuestas visuales trasciendan más allá de una textura sencilla y simple que se aleje de tantas otras producciones de animación. 

Paper trail

Don Hertzfeldt

Estados Unidos 2026 | 14' | Animation Plus | ★★

Sundance '26: Premio Especial del Jurado Visión Creativa

Annecy '26: Premio Cristal Mejor Cortometraje

Uno de los homenajeados este año en Fantasia Festival ha sido el director de animación Don Hertzfeldt (1976, California), un veterano ilustrador que ha trabajado para series como Los Simpson (Disney+, 1989-) en su primera etapa y posteriormente ha desarrollado una larga trayectoria que le ha valido dos nominaciones a los Oscar por sus cortometrajes Rejected (2001) y World of tomorrow (2015), considerado un clásico del cine de animación que tuvo una secuela titulada World of tomorrow Episodio 2: La carga de los pensamientos de los otros (2017), ambos protagonizados por el personaje de trazos infantiles Emily Prime. Dentro de su trayectoria también ha sido muy reconocida la trilogía de Bill, compuesta por los cortometrajes Everything will be ok (2006), I am so proud of you (2008) y It's such a beautiful day (2011). Sin embargo, para muchos de los seguidores de la carrera de este excelente dibujante, su último cortometraje, Paper trail (Don Hertzfeldt, 2026) podría ser su obra maestra, y sería una sorpresa que no consiguiera al menos una nominación al Oscar, sobre todo después de haber ganado un Premio Especial del Jurado en el Festival de Sundance, el Premio Cristal al Mejor Cortometraje en Annecy y el Gran Premio del Jurado en el Festival SXSW, tres de las muestras que suelen ser un impulso fundamental para despertar la atención de la Academia de Hollywood. Pero sobre todo porque Paper trail parte de una idea brillante, la de mostrar la vida de un personaje únicamente a través de hojas de papel en las que se representan diferentes períodos de su vida, desde los primeros bocetos inquietos de su infancia, las pruebas caligráficas de los cuadernos de la escuela, los exámenes de graduación en la universidad o la firma de consentimiento como responsable de contabilidad en una gran empresa. Estos trozos de papel, pruebas de test, formularios e informes reflejan la personalidad del protagonista, desde la curiosidad de un niño que hace garabatos hasta la prestancia de un profesional con una alta responsabilidad, e incluso la letra cansada de la firma conforme sabemos que se está haciendo mayor. Es un cortometraje parte de una idea tan simple y está desarrollado de una manera tan sencilla que acaba siendo una auténtica genialidad. Don Hertzfeldt tiene un estilo muy particular, tan independiente que siempre se ha negado a trabajar en publicidad, con una estética que se caracteriza por las figuras estilizadas con líneas temblorosas, representando un mundo absurdo y neurótico, mezclando el humor negro y la nostalgia con preguntas existenciales a través de las cuales el artista aborda temas como la familia, la salud mental, la inevitabilidad de las cosas, la superficialidad de nuestra sociedad de consumo o la fragilidad de la memoria. El Museo de Cine Austriaco ha descrito su obra como "películas de unas características que nunca antes había existido". Y en su último cortometraje demuestra la virtud de la sencillez para provocar reflexiones pero también emocionar, usando un sentido del humor que adquiere siempre un tono tragicómico. Esa capacidad de captar la atención del espectador a través de pequeñas pinceladas al principio, para acabar componiendo el retrato (sin mostrarlo) de un hombre a través de sus anhelos, sus aspiraciones y su trabajo, y convertirlo en una muestra conmovedora de la experiencia vital del protagonista con la que el espectador se conmueve y se siente identificado, es una virtud que solo los grandes cineastas pueden alcanzar. Paper trail es un viaje de catorce minutos que resulta tan sorprendente como profundamente emotivo. 

Zsazsa Zaturnnah vs the Amazonists of Planet X

Avid Liongoren

Filipinas, Francia 2026 | 86' | Animation Plus | ★★

Annecy '26: Midnight Specials

Pioneros en la animación filipina con ambición internacional gracias a proyectos como Hayop Ka! (Avid Liongoren, 2020), que también se ha podido ver en esta edición de Fantasia Festival, el director Avid Liongoren (1979, Filipinas) y Rocketsheep Studio han ido consolidándose con sus cortometrajes y largometrajes, manteniendo una constante producción dentro de una industria cinematográfica modesta y con constantes problemas de financiación. En esta ocasión, el director y sus habituales colaboradores abordan una de sus películas más ambiciosas porque está basada en un personaje muy popular de la cultura del cómic filipino. El ilustrador Carlo Vergara (1971, Filipinas) lanzó en los 2000 la novela gráfica Las asombrosas aventuras de Zsazsa Zaturnnah (2002, autopublicado), que pronto llamó la atención de la editorial Visprint Inc., ya desaparecida, que decidió editarla en un formato comercial, convirtiendo en un éxito a esta heroína que abordaba temáticas relacionadas con la comunidad LGBT filipina. El personaje además también era un homenaje a una heroína clásica del cómic hecho en su país, Darna, una creación de Mars Ravelo que tuvo mucho éxito en los años cincuenta. Zsazsa Zaturnnah se ha hecho tan famosa en los últimos años que tiene su propio musical, que se representa de forma continua en Manila, y también conoció una adaptación cinematográfica en imagen real, ZsaZsa Zaturnnah Ze Moveeh (Joel Lamangan, 2006), una película que tuvo algunos problemas de financiación que obligaron a dos directores relacionados con el rodaje, Erik Matti y Mark Reilly, a abandonar el proyecto. El inicio de una colaboración que no dio sus frutos entre Avid Liongoren y Carlo Vergara finalmente desembocó en la idea de realizar una adaptación en animación que inevitablemente sería más fiel a la estética del cómic. Como el ilustrador y autor original del personaje conservaba los derechos, ha sido él mismo quien ha escrito la adaptación, mientras que el estudio ha dado forma animada a Zsazsa Zaturnnah vs the Amazonistas of Planet X (Avid Liongoren, 2026). El personaje sigue la trayectoria de un superhéroe tradicional, con un alter ego que lleva una vida normal cuando no se convierte en la heroína. En este caso se trata de un peluquero abiertamente gay, Ada (Phil Palmos), que simplemente quiere tener una vida normal, hasta que su amiga Didi (Io Balanon) le convence de que un extraño objeto planetario que ha caído cerca de su peluquería puede ser un paso adelante en su vida. Didi le pide a su amiga Ada que se trague el objeto, convencida de que le aportará poderes espaciales, y la amistad entre ambas se revela como muy confiada, porque Ada decide hacerle caso. Inmediatamente, se convierte en Zsazsa Zaturnnah (Adrienne Vergara), una exuberante mujer capaz de volar y con una fuerza sobrehumana. Es significativa la representación de los personajes principales como dos hombres gay de género masculino pero vestidos y comportándose de forma femenina, sin ser transexuales. En Filipinas se produce una contradicción entre la visibilización de la diversidad de género, con una aceptación social de la homosexualidad y la transexualidad, generalmente más en las mujeres que en los hombres. Sin embargo, esta visibilidad social no se corresponde con las leyes de un gobierno que no ha aprobado el matrimonio igualitario y prohíbe la adopción por parte de parejas homosexuales, aunque está aprobado un partido político que representa a la comunidad LGBT. En este sentido, Zsazsa Zaturnnah y sobre todo su álter ego Ada, ofrecen una representación de la diversidad de género. Ella se siente atraída por Dodong (Sig Pecho), un hombre musculoso pero tímido, que quizás es una representación algo básica de la atracción homosexual.  

A pesar de que Zsazsa Zaturnnah vs the Amazonistas of Planet X está basada en un personaje popular y que cuenta con la participación de su creador, la película se ha visto rodeada de constantes problemas de financiación, aunque tiene un presupuesto relativamente modesto, unos 850.000 dólares, que para Filipinas es alto pero para el cine de animación internacional es bastante bajo. Sin embargo, a pesar de contar con el apoyo de festivales como Annecy y Locarno, donde se presentó como work in progress aún en fase de desarrollo, solo ha conseguido la participación de una productora francesa, Ghosts City, y ha tardado siete años en completarse, aunque su primera fecha de estreno se anunció en 2024 dentro del festival de Cannes. Pero finalmente se ha estrenado en una versión que demuestra la mayor madurez del estudio de animación filipino y del director, aunque se siente en algunos momentos todavía incompleta, especialmente en las escenas de acción. La película está dotada de un colorido impactante y de un ritmo constante, pero quizás lo más interesante es el subtexto que se puede desprender de la historia, aunque Avid Liongoren no lo admita realmente. La conversión de Ada, un hombre gay de maneras femeninas, hasta llegar a ser una mujer, es claramente un proceso de transición de género que se produce desde el poder que proporciona un objeto exterior. Pero es acertado que Zsazsa Zaturnnah no se represente con el físico tradicional de la mirada occidental, que sería seguramente el de una mujer delgada como Supergirl (Craig Gillespie, 2026), sino que lo hace a través de una figura voluptuosa y de grandes caderas que se distancia de la imagen típica de una superheroína. Al mismo tiempo, sus principales enemigas en esta historia son un grupo de mujeres que se hacen llamar las Amazonistas, que podría interpretarse como una metáfora de esa feminidad que se enfrenta a la diversidad de género, aunque el director lo niega. Con referencias visuales a películas como Akira (Katsuhiro Ōtomo, 1988) y al manga One piece (1997-, Ed. Planeta Cómic), esta producción filipina se consolida como una propuesta de animación que demuestra la mayor experiencia del estudio, pero también evidencia los problemas de producción que sigue teniendo el género en su país (a pesar de contar con una larguísima lista de becarios) . Es curioso cómo Filipinas se ha convertido en los últimos años en uno de los países que más ilustradores y animadores tiene, pero trabajando casi siempre para producciones de otros países. Algo de la formación y de la experiencia de esos animadores necesita enfocarse en el desarrollo de una producción local, y Zsazsa Zaturnnah vs the Amazonistas of Planet X demuestra que es posible afrontar ese tipo de retos. 

Foxing: Kitsuné-tsuki

Takeru Shinozuka

Japón 2026 | 14' | Anime No Bento | ★★

A partir de la celebración del 70 aniversario de la productora Toei Animation, se lanzó una división llamada Eterna Animation, una marca que estará dedicada a promover el talento de jóvenes animadores que trabajan para la compañía. Es el caso de Takeru Shinozuka (1994, Japón), que ha trabajado como animador de la película One Piece: Estampida (Takashi Ôtsuka, 2019) y de la serie Digimon Ghost Game (Crunchyroll, 2021-2023), ahora principal responsable del cortometraje estrenado mundialmente en Fantasia Festival Foxing: Kitsune-tsuki (Takeru Shinozuka, 2026), que se presenta como la primera producción de Eterna. Inspirándose en su propia experiencia como animador, a veces enfrentado al fantasma de la depresión, la historia de la que también es guionista está protagonizada por una joven animadora, Shinano (Miho Wataya) que trabaja para un estudio de animación en el que cada vez se siente más frustrada, porque su trabajo se ve envuelto en las peticiones principalmente comerciales que le provocan una crisis creativa, mientras se ve absorbida por su propio estado depresivo, habiendo renunciado a las redes sociales porque no se siente integrada. Hay en el planteamiento del entorno laboral que rodea a la protagonista una cierta crítica al sistema creativo de los grandes estudios, aunque se suaviza conforme se desarrolla la historia de una manera más personal. Shinano se siente poseída por un kitsune, que en el folclore japonés es un espíritu con forma de zorro que, como ella misma describe, cuando se apodera de una persona la acaba desposeyendo de su propia personalidad. Ella siente la presencia de Koyami (Miho Wataya), un personaje con una máscara de zorro que ella misma diseñó hace años, y que constantemente se burla de su falta de creatividad y de sus dibujos mal elaborados, como una especie de voz interior que critica las habilidades de Shinano para la creación artística. Ella además se siente utilizada por sus jefes, que la llaman para que resuelva determinadas escenas en las que se han quedado atascados, y ni siquiera su elección como una de las representantes del estudio en un concurso de diseños evita su aislamiento cada vez mayor. La representación de Koyami con una máscara sirve como metáfora de la propia identidad de Shinano, y la introducción de una escena en la que ella se siente impotente y ausente cuando le piden que resuelva una escena de un guión técnico parece demostrar que su alejamiento y su insatisfacción es más personal que provocado por su entorno. Hasta que Shinune no empieza a darse cuenta de que tanto Koyami como las otras criaturas que se le representan son en realidad identificaciones de sí misma no comienza su proceso de readaptación. 

A través de esta historia intimista y personal, Takeru Shinozuka ofrece una representación bastante interesante sobre el bloqueo creativo y la depresión, lanzando algunas críticas sobre las largas jornadas laborales y la presión a la que se sienten sometidos los diseñadores junior en las grandes compañías de animación. Aunque más que desarrollar este aspecto, prefiere mantenerse en un tono principalmente cercano a la psicología de la protagonista, y cómo se enfrenta a sus propias inseguridades como artista y a sus miedos personales. También responsable del diseño de personajes, Takeru Shinozuka ofrece un estilo de animación clásico de dibujos manuales y una amplia variedad de diseños de personajes que han sido creados por la protagonista, pero suponemos que también pueden formar parte de su propio catálogo de bocetos. Casi se podría esperar que estos personajes pudieran tener su propia historia, porque algunos resultan bastante imponentes, entre monstruos y humanos imperfectos. La utilización de la máscara de Koyami como una representación de la propia máscara emocional que parece haber desarrollado Shinano es una interesante aproximación a las dificultades personales que conllevan los procesos de creación, especialmente en una industria exigente y comercial. Durante el periodo de sanación de la protagonista, el cortometraje incluye algunas escenas que ocurren en el inframundo que son especialmente inquietantes, creando unos diseños muy impactantes. Foxing: Kitsune-tsuki se presenta como un cortometraje bien elaborado desde el punto de vista visual que se adentra en aspectos que no son demasiado habituales en el género de animación, ofreciendo una mirada introspectiva hacia la creación artística. 

Hayop Ka! The Nimfa Dimaano story

Avid Liongoren

Filipinas 2020 | 74' | Fantasia Retro | ★★

Annecy '21: Sección Oficial

Fantasia '21: Animation Plus


A veces la sección Fantasia Retro no es solo una recopilación de algunos títulos clásicos o desconocidos que han sido restaurados, como hemos visto en nuestras crónicas anteriores, sino que también puede ser un ajuste de cuentas, la oportunidad de proyectar en las condiciones adecuadas alguna película que pasó por el festival en circunstancias adversas. Aprovechando que se ha presentado en la sección Animation Plus Zsazsa Zaturnnah vs the Amazonistas of Planet X (Avid Liongoren, 2026), la última película de Rocketsheep Studio, uno de los escasos estudios de animación afincados en Manila, el festival ha recuperado también su primer largometraje, Hayop Ka! The Nimfa Dimaano story (Avid Liongoren, 2020), que supuso un salto cualitativo en la producción animada de la modesta industria cinematográfica filipina. También seleccionada en los festivales de Annecy y Fantasia, sin embargo las circunstancias que rodearon a su estreno fueron muy adversas, sobre todo porque coincidió con la pandemia del coronavirus y las restricciones de viajes y confinamientos en todo el mundo. Lo que provocó que la película no pudiera tener un estreno en salas y en los festivales en los que fue seleccionada solo se pudiera ver en formato online. Curiosamente, la producción fue tan relevante en Filipinas como un insólito largometraje de animación de producción local, que consiguió un acuerdo con Netflix para su distribución a través de la plataforma, pero los productores decidieron no negociar un estreno mundial, pensando que la película tendría una buena repercusión en festivales de cine, sin saber que el coronavirus acabaría con sus esperanzas, y Hayop Ka! solo se estrenó en Netflix en algunos mercados. Sin embargo, con el tiempo la película ha quedado como una propuesta pionera que ofrece una curiosa historia para adultos inspirada en las telenovelas filipinas. La protagonista del título, Nimfa Dimaano (Angelica Panganiban) es una gata humanizada que trabaja en la perfumería de un centro comercial y tiene una relación sentimental con Roger (Robin Padilla), un perro que demuestra su fidelidad y honestidad a su pareja. Pero a Nimfa su vida se le queda corta y tiene otras aspiraciones que le mantiene ocultas a Roger, sobre todo después de que recibe una premonición de su futuro a través de una adivina. Nimfa está decidida a vivir ese futuro que le han anunciado, y ve la oportunidad cuando tiene como cliente al empresario español Íñigo Villanueva (Sam Milby), que parece sentirse cómodo con ella. Así que Nimfa se empeña en conseguir ser la pareja de este mujeriego como una plataforma para tener una vida de lujo y riqueza, olvidando su relación con Roger. El planteamiento puede resultar bastante machista, con un personaje femenino teniendo que decantarse entre el amor sincero de Roger y la oportunidad de conocer una forma de vida lujosa a través de un empresario español, pero encuentra cierta justificación en la mirada satírica hacia el género de las telenovelas melodramáticas filipinas, lo que agrega una capa de ironía que puede salvar su apariencia demasiado conservadora. 

En realidad, Hayop Ka! una expresión en tagalo que podría traducirse como "animal", en el  sentido despectivo de la palabra como un insulto, utiliza todos los tropos de los culebrones filipinos: los celos, el adulterio, la misoginia... y lo hace de una manera tan exagerada que claramente se trata de una parodia. Pero quizás le falta algo más de humor para que se capte su aparente ironía. Porque el personaje de Nimfa acaba tomando decisiones tan infantiles y egoístas que parece destinada a sufrir las consecuencias, sobre todo cuando, después de conseguir tener una relación sexual con Íñigo, descubre que está embarazada, pero no de él, sino de su pareja Roger. Sin embargo, es en el retrato de los personajes masculinos en el que es más fácil encontrar la ironía, porque sus personalidades son tan claramente machistas que resultan especialmente divertidas: Íñigo es evidentemente un canalla, mientras que el amor verdadero de Roger digamos que se olvida fácilmente después de que rompe con Nimfa. En este sentido, la película ofrece un comentario social que quizás se puede perder algo en la trama exagerada de desamores y traiciones, pero está presente de una manera bastante efectiva. A nivel de animación, los personajes están bien diseñados, un poco al estilo de los dibujos de Cartoon Networks, los fondos son sencillos y el ritmo es lo suficientemente ágil, tratándose de un logro muy destacado para la industria del cine en Filipinas. E incluso introduce algunas escenas de sexo difuminado, a la manera de las telenovelas, que tiene ese punto picante que suelen tener los melodramas de la televisión filipina, aunque en este caso protagonizadas por una gata y un perro. En los créditos finales aparecen algunas imágenes fijas que nos muestran el desarrollo de la historia más allá del final, lo que es un hallazgo interesante, porque precisamente es en estas escenas en las que se muestra una mirada claramente solidarizada con la perspectiva femenina de Nimfa, que no necesita de hombres para disfrutar de la maternidad. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

La tumba de las luciérnagas se puede ver en Netflix.
Jacob, Mimi y los perros del barrio y Ratones y zorros. Una amistad de otro mundo se pueden ver en Filmin.
FernGully, las aventuras de Zak y Crysta se puede ver en Plex. 
Akira se puede ver en AnimeBox. 
One Piece: Estampida se puede ver en AnimeBox y Netflix.

24 julio, 2026

Fantasia '26 - Parte 4: La mirada social

Cuando nos acercamos al segundo fin de semana de Fantasia Festival, todavía queda por delante una semana de proyecciones hasta el 2 de agosto, lo que convierte al festival canadiense en uno de los más extensos que se celebran en el mundo. De manera que, hasta principios de agosto seguiremos repasando todavía algunos títulos muy destacados que conforman el resto de la programación de esta muestra dedicada al cine fantástico, pero que no se limita a este género, como hemos visto en algunas de nuestras crónicas. En esta ocasión hablamos de películas que hacen comentarios sociales, bien sea desde las perspectivas documentales o bien desde las ficciones basadas en obras literarias que tienen una trascendencia especial. 

No rest for the wicked

Kasper Kalle

Dinamarca, Islas Feroe, Islandia 2026 | 103' | Cheval Noir |

Fantasia '26: Mejor Director - Mejor Interpretación (Pilou Asbæk)


Ambientada en las Islas Feroe, la novela Manor (1884, Ed. Amistades Particulares), del autor Karl H. Ulrichs (1825, Alemania-1895, Italia), está considerada como la primera obra literaria abiertamente homosexual, en una historia que mezcla una relación homoerótica entre dos jóvenes pescadores con un relato de vampiros, utilizando el vampirismo como una metáfora del rechazo social hacia la homosexualidad, representado en las estacas que se clavan sobre el pecho de los no muertos. Karl-Heinrich Ulrichs fue un pionero activista de los derechos de los homosexuales en Alemania, cuando el término aún no se utilizaba. Él mismo se presentó a su familia como uranista, una palabra con la que se hacía referencia a las personas gays, y durante toda su vida defendió la desaparición de leyes sobre desigualdades relacionadas con la orientación sexual y escribió una docena de libros sobre homosexualidad y poemas de contenido homoerótico. La interesante edición española de la novela, publicada por la editorial Amistades Particulares, incluye precisamente algunos poemas de amor que el autor dedicó a soldados a los que había conocido. En la película No rest for the wicked (Kasper Kalle, 2026) se adapta de manera bastante fiel este relato corto, aunque se amplía la edad de los protagonistas, especialmente el ballenero Helge (Pilou Abæk), porque en el original literario se trataba de un amor entre dos jóvenes. También aprovecha la ambientación en las islas Feroe para introducir aspectos sociales relacionados con la interacción entre Dinamarca y las islas, desarrollando la historia en 1862, que no solo la acerca a la contemporaneidad de la novela, sino que se ambienta en una época en la que las islas Feroe todavía estaban consideradas como un condado danés, hasta que adquirieron autonomía a partir de 1948. El joven Baldur (Edgor Venned) trabaja como pescador, la única profesión posible en el pueblo recóndito en el que vive, después de que su padre muriera en el mar. Su madre, Ásla (Sofia Nolsøe Mikkelsen) se ha convertido en una mujer viuda, respetada en el pueblo, pero dependiendo del trabajo de su hijo para sobrevivir. Durante una incursión en el mar, Baldur sufre un accidente y es rescatado por el desconocido Helge, un ballenero que vive al otro lado de la isla y que es acogido en la casa familiar en agradecimiento a su ayuda. Pero su presencia despierta en Baldur un deseo erótico que acaba en una relación romántica, hasta el punto que el joven se plantea marcharse de la isla junto a Helge para recorrer el mundo en un ballenero que acaba de llegar solicitando mano de obra. La historia da un giro cuando se produce un naufragio y se revela el profundo rechazo social que provocan los rumores sobre la relación entre Baldur y Helge. 

Kasper Kalle (1984, Dinamarca) refleja en su primera película una historia de romanticismo gótico que en el entorno de las islas Feroe adquiere una dimensión cercana a la obra de Emily Brontë, con paisajes grises rodeados de niebla y de tormentas que contribuye también a la estética del género de terror, lo que el director aprovecha con especial eficacia. Creciendo también en un pequeño pueblo de Dinamarca cuando las redes sociales aún no le conectaban con el resto del mundo, el director traslada la historia de Baldur a un terreno personal, sobre todo a través de la identificación con la soledad y el aislamiento que puede experimentar un joven homosexual dentro de una comunidad pequeña. La llegada de Helge, un ballenero maduro que vive al día, sin compromisos familiares y presto a enrolarse en cualquier barco que salga del puerto, también contribuye a alentar el deseo del joven por conocer el mundo más allá de la isla en la que habita. No rest for the wicked tiene la virtud de ser siempre fiel a la dimensión romántica de la historia, aunque se introduzcan algunos elementos del cine de terror, con una utilización especialmente acertada de la niebla como un recurso cinematográfico de suspense, lo que puede hacer que la película tenga ciertas similitudes en algunos momentos con El faro (Robert Eggers, 2019). La cruda naturaleza que rodea a los personajes se convierte no solo en una pieza atmosférica para la historia, sino que también es un reflejo de los conflictos interiores de los protagonistas y de la pasión que se desata entre ellos. Y resulta especialmente interesante el compromiso que adquiere el director con los habitantes de las islas Feroe, estableciendo una producción formada principalmente por profesionales originarios, desde el actor debutante Edgor Venned, que hasta la fecha había trabajado como modelo internacional, hasta los compositores feroeses Torleik Mortensen y Andreas Tykjær Restorff, que a través de su formación Hettarher utilizan de nuevo música coral y composiciones locales para la banda sonora, como hicieron en la película The last paradise on Earth (Sakaris Stora, 2025). Resulta curioso que este año hayan coincidido dos largometrajes que abordan una relación de amor homosexual utilizando los resortes del género de terror, y en este sentido No rest for the wicked tiene algunos elementos en común con Leviticus (Adrian Chiarella, 2026), que se estrenó en el Festival de Sundance. Aunque traslada la historia de la novela original, al tratarse ésta de un relato corto, la película añade un tercer acto que tiene más elementos vampíricos, pero que se impregna igualmente del romanticismo homoerótico de aquella, incluso cuando introduce algunas curiosas ideas sobre el homodeseo como algo que puede transmitirse, lo que aporta en una escena concreta una mirada casi se podría decir que irónica a la historia. La soledad que experimenta Baldur en un momento determinado se convierte en enfermedad, pero el amor que siente por Helger, superando todos los obstáculos, sociales y terrenales, se plantea como eterno. Con su melancolía y su carácter de romanticismo de terror gótico, No rest for the wicked es una historia apasionante que merece un cartel menos cursi.  

Someone's daughter

Wiebke Von Carolsfeld

Canadá 2026 | 96' | Cheval Noir | ★★


Uno de los estrenos más esperados en esta edición de Fantasia Festival ha sido el de este thriller sobre dilemas morales, con el que la montadora y directora germano-canadiense Wiebke Von Carolsfeld (1966, Alemania) ofrece una de sus narrativas complejas desde una perspectiva femenina, como en Marion Bridge (2002) o The saver (2015). También por sus protagonistas, dos de los intérpretes quebequenses más internacionales: François Arnaud, que protagonizó Los Borgia (SkyShowtime, 2011-2013) y más recientemente participó en Más que rivales (Movistar Plus, 2025-) y Pascale Bussières, a la que hemos visto en películas como Premonición (Gilles Bourdos, 2008) y series como Corbeaux (Illico+, 2024). Presentado como un survival thriller, la historia comienza con el secuestro de la abogada Sam (Pascale Bussières) por parte de Mr. Borden (Peter Outerbridge), el padre de una joven víctima de una violación, que la considera culpable de la muerte de su hija por conseguir con su defensa que no se hiciera justicia. Sam se encuentra aislada en la cabaña de un bosque en la que descubre que también permanece retenido Paul (François Arnaud), el supuesto violador al que ella defendió. Abandonados en un paraje salvaje, ambos deben colaborar juntos para sobrevivir, mientras la sombra de la sospecha de ser realmente un agresor sexual se encuentra siempre sobre la personalidad de Paul. De manera que Sam no solo debe afrontar la supervivencia junto a un desconocido, sino que también tiene que permanecer segura frente a un posible violador. La idea original está inspirada en los sucesos que rodearon a la figura del popular presentador de radio y músico Jian Ghomeshi, quien recibió varias acusaciones de ex-parejas y trabajadoras sobre abusos y agresiones sexuales, pero alcanzando un veredicto de no culpabilidad contra las cuatro denuncias recibidas. Entre las últimas acusaciones, se encuentra la que realizó contra él la actriz Sarah Polley, quien le acusó de agresión sexual durante una cita que mantuvieron en 1995, cuando ella tenía 16 años y él 28 años. A pesar de que en la industria del entretenimiento canadiense era un secreto a voces el comportamiento del presentador, nunca ha tenido una condena en contra, y la directora ha señalado en alguna entrevista que le interesaba cómo muchos de los hombres que son acusados de agresiones sexuales suelen contratar a mujeres abogadas para ofrecer una imagen más convincente sobre su inocencia. De forma que en Someone's daughter (Wiebke Von Carolsfeld, 2026) no solo se plantea una reflexión sobre la ambigüedad del protagonista masculino, sino que también se introduce una aproximación psicológica hacia lo que lleva a una mujer a defender a un hombre que ha agredido a otras mujeres. Este desarrollo de los personajes se produce a través de sus conversaciones y sus decisiones, porque la película transcurre en la mayor parte de su metraje en el recorrido que realizan para tratar de alcanzar algún lugar habitado, a veces adentrándose en la espesura de un bosque lleno de peligros y otras teniendo que cruzar un lago para llegar a la otra orilla. Son dos personajes inteligentes que tienen planteamientos éticos que pueden resultar cuestionables, de forma que no se establece la habitual dinámica de poder entre ellos, sino que fluctúa en virtud de sus decisiones y sus habilidades respecto al otro.

El planteamiento resulta interesante, y las conversaciones entre ambos a veces parecen esconder dobles significados para el espectador, pero el desarrollo en torno a dos personajes que deambulan perdidos por un bosque termina resultando bastante monótono. De hecho, los conflictos entre ambos, cuando realmente se expone el tema principal de la película, solo se producen en el tercer acto, mientras que los dos anteriores son demasiado anodinos. Someone's daughter también resulta previsible porque no tendría sentido que se hiciera este planteamiento si el desenlace fuera diferente al que es, pero hay que reconocer que el duelo de interpretación entre los dos actores es lo suficientemente poderoso como para mantener la atención. Aunque muchos espectadores solo le conozcan de su última intervención en la popular Más que rivales, lo cierto es que François Arnaud tiene una especial habilidad para interpretar a personajes complejos, y aporta esa incertidumbre sobre la culpabilidad de Paul, mientras que Pascale Bussières tiene la capacidad de dar vida a una mujer fuerte, pero cuya seguridad se hace cada vez más vulnerable conforme los dos protagonistas se acercan a espacios más habitados, y por tanto el entorno de los depredadores del bosque se difumina cada vez más para normalizar el entorno en el que se siente más cómodo otro tipo de depredador. Pero para llegar a estos momentos de suspense ha pasado antes más de una hora, y el desarrollo de los personajes no termina de definirlos claramente hasta que es necesario dentro de la narrativa. Someone's daughter utiliza los paisajes abiertos como una prisión para los dos personajes principales, un espacio que resulta tan claustrofóbico como una cárcel de la que necesitan liberarse, pero con el elemento añadido de que la liberación también puede suponer un mayor peligro. En este sentido, funciona como thriller mientras la directora expone la realidad de un sistema que falla a las víctimas, y si bien no convierte exactamente en víctima al personaje de Sam, sí la rodea de una cierta vulnerabilidad que la sitúa en un terreno mucho más incómodo del que se encuentra habitualmente. 

Castration Movie, una Antología: Capítulo 3.2.

Junior Ghosts - Premorphic drift; a fragmentary passage

Louise Weard

Canadá 2026 | 127' | Underground | ★★

Atlántida Film Fest '26: Sección Trends


Una de las propuestas cinematográficas más interesantes de los últimos años ha sido la antología de películas que ha desarrollado la cineasta Louise Weard (1994, Canadá) desde una estética de cine underground para abordar de una manera provocadora las relaciones personales y la identidad trans. La antología creada por la directora ha ido posicionándose como una de las más sugerentes dentro un panorama audiovisual en el que la representación transexual, según el último estudio de la organización norteamericana GLAAD, está disminuyendo progresivamente en el cine. Frente a la negación las Castration Movies proponen la visibilización, pero también la presentación de problemáticas que surgen dentro de la propia comunidad queer. La primera película estrenada fue Castration Movie Anthology I: Traps (2024), con una duración de cuatro horas y media, a la que siguió Castration Movie Anthology II: The best of both worlds (2025), cuyo metraje alcanza las cinco horas. La interpretación de Louise Weard en la primera parte como Michaela, uno de los personajes recurrentes de la antología, fue incluida por la revista The Wrap entre las 25 mejores interpretaciones de 2024. La tercera entrega, Castration Movie Anthology III: Year of the hyaena (2027), tenía previsto estrenarse este año pero la directora editó una versión reducida de dos horas para estrenar en festivales y conseguir financiación para rodar el montaje completo. Esta versión, Castration Movie Anthology III.II: Junior ghosts - Premorphic drift (2026) ha quedado, sin embargo, como una película independiente, que formaría parte de la historia de Year of the hyaena, cuyo estreno se ha retrasado hasta 2027. Y están pendientes una cuarta y quinta película. El Atlántida Film Fest, que comienza hoy en Mallorca, estrena dentro de su programación presencial y online a través de Filmin todas las partes de la antología, con una división en cinco episodios, incluida la última, pero solo en el festival presencial, que también se ha presentado en la programación de Fantasia Festival. Esta subdivisión del título Castration Movie Anthology iii.ii parece plantear una cierta ironía sobre la complejidad estructural que ha ido adquiriendo la antología, una especie de referencia a las divisiones de los videojuegos. Pero, aunque tienen personajes recurrentes que aparecen en todas las historias, a veces ocupando papeles principales y otras de forma más secundaria, cada una de ellas podría verse de forma independiente. Este fragmento de dos horas comienza con unas imágenes inquietantes que muestran las consecuencias de un ataque violento, que más tarde tiene explicación, para pasar inmediatamente a la intimidad de la pareja formada por Izzy (Avalon Fast) y Trent (Henri Gillespi), dos personajes a los que hemos visto en las partes I y II. La primera imagen de ambos les muestra practicando sexo, con Izzy adoptando la posición dominante, lo que resulta significativo para los acontecimientos posteriores. La trama principal de esta historia se centra casi exclusivamente en la pareja formada por Izzy y Trent, aunque hay alguna incursión en el trabajo de Michaela (Louise Weard) en el centro de apoyo a personas transexuales, con Jane Schoenbrun interpretando a Kane, uno de los asesores del centro, quien también ha presentado en Fantasia Festival sus últimas películas como directora, Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma (2026) y productora, Our effed up world (Alice Maio Mackay, 2026). 

Producida principalmente a través de campañas de financiación de kickstarter, la antología Castration Movie tiene una estética común de imagen granulada y planos secuencia que proviene de la utilización de una cámara Hi8 que pertenecía a los padres de Louise Weard, lo que la sitúa dentro del estilo DIY (Do It Yourself) del primer cine digital, en el que ella ha ejercido como directora, guionista y editora, aunque se ha ido expandiendo a lo largo de las películas, con esta última contando en la producción con nombres tan destacados como Vera Drew o Lilly Wachowski. El conflicto principal de esta historia surge cuando Trent le dice a Izzy que se siente una persona trans y que a partir de ese día ha decidido llamarse Tiffany, lo que su pareja recibe con extrañeza e incomodidad, porque a lo largo de los nueve años de relación nunca ha visto en su novio ninguna muestra de disforia de género. Que Izzy trabaje en una línea de atención a personas que sufren depresión pero sea incapaz de escuchar las necesidades de su pareja es uno de los elementos disruptivos de una película que se centra en la reacción de una mujer cis frente al anuncio tan repentino del deseo de transición de género que recibe de su pareja. Cuando Trent insiste en que le llame Tiffany y comienza a vestir ropa de mujer justo el día de su noveno aniversario, Izzy se siente incluso intimidada, lo que ofrece una representación bastante inteligente sobre el sentimiento de amenaza que expresan muchas mujeres cis frente a la identidad transexual, como si la aceptación de ésta supusiera una invasión de su espacio. En una brillante discusión, Izzy expresa lo intimidante que le resulta la transformación de Trent en Tiffany: "Me provoca miedo  la gente como tú que quiere estar en los putos espacios en los que yo he tenido que estar, en los que me siento segura. Y la forma en que tú quieres invadir ese espacio me resulta muy agresiva". Surgen así términos controvertidos como "widow trans" (viuda trans), una forma despectiva hacia la identidad trans que describe a mujeres cis que han tenido parejas masculinas que han realizado la transición de género. La incomprensión por la falta de expresión de la identidad femenina de Tiffany hasta hace una semana, se traslada al propio centro de apoyo, con Michaela haciendo referencia a una posible autoginefilia, un constructo polémico que describe la excitación sexual de un hombre al vestir ropa de mujer, que a pesar de describirse en algunos círculos como una parafilia no está contemplado en ninguno de los manuales diagnósticos de psicología, que en todo caso lo consideran como una expresión de la disforia de identidad de género. La primera imagen de la pareja practicando sexo con Izzy llamando puta a Trent es tan significativa de la forma en que ella no ha captado las señales de su novio que acaba adoptando un significado más profundo conforme se produce el distanciamiento de ambos, revelando a Izzy con la inflexibilidad de la actitud TERF (Feminismo radical transexcluyente). La violencia verbal que recibe Tiffany de Izzy a partir de su decisión es representativa de la cada vez mayor violencia que rodea a la identidad transexual en sociedades que niegan la diversidad de género, pero la directora Louise Weard no evita los propios debates internos dentro de la comunidad trans, aunque sea a través del sentido del humor en una escena en la que Michaela defiende su derecho a comentar el aspecto físico de las mujeres trans que acuden al centro de apoyo. Castration Movie Anthology III.II: Junior ghosts - Premorphic drift encuentra en su duración más reducida la ventaja de una historia más concreta, centrada en un planteamiento desafiante sobre la identidad de género cuando rompe con los parámetros establecidos incluso dentro del propio entorno queer, y lanzando una reflexión honesta sobre los estereotipos a los que se enfrenta la comunidad transexual.

After school

Merijn Scholte-Albers, Tobias Smeets

Bélgica, Países Bajos 2025 | 101' | Horizon |

En los últimos años estamos viendo cómo youtubers de éxito están cambiando los videos amateurs por incursiones más profesionales en el mundo del cine, algunos por expandir sus propias creaciones, pero otros por una necesidad de desplazarse hacia otros terrenos debido a la pérdida de influencia en un mundo en el que las tendencias pasan rápido. Para youtubers de éxito nacional como Merijn Scholte-Albers (1989, Países Bajos), su pertenencia a la Generación Millenial le sitúa ya en otro escalón diferente al de los consumidores actuales de YouTube. Tuvo éxito sobre todo con la serie de videos titulada Mastermovies, realizada con su colaborador Paul Huig, que se caracterizaba por utilizar los llamados fandubs, aquello que tanta gracia nos hacía antes de poner voces a escenas de películas y series populares. Mastermovies se ha convertido en un referente para muchos aficionados holandeses, aunque principalmente pertenecientes a la misma generación que sus creadores, quienes han sabido reciclarse: Paul Huig es actualmente desarrollador web y Merijn Scholte-Albers ha intentado introducirse en la industria del cine junto a su nuevo colaborador, el director de fotografía Tobias Smeets (1987, Países Bajos), convirtiéndose en realizadores. Su cortometraje Schoolfest (Merijn Scholte-Albers, Tobias Smeets, 2011) tuvo un buen reconocimiento, y ahora expanden la historia para convertirla en su primer largometraje que repite con algunos de los protagonistas y tiene una trama parecida. Del corto original permanece el personaje de Edwin (Rutger de Bekker), ahora un profesor de música en un instituto en el que también estudia su hija adolescente Bobbie (Noelle Simson). Él mismo se considera un buen padre y un buen amigo, pero la perspectiva de los demás es que carece completamente de autoridad, la principal razón por la que no es elegido para el puesto vacante de subdirector. Esta carencia es aprovechada por Bastiaan (Kylian de Pagter-Colin), sobrino de la directora del instituto, y su amigo Darius (Daniël Kolf) para provocarle constantemente. Cuando Edwin comete una agresión física contra Bastiaan que es grabada por un móvil, se convierte en víctima de un chantaje permanente en el que es sometido a todo tipo de humillaciones para evitar que el video se difunda a través de internet y acabe con su carrera profesional. La única oportunidad que tiene Edwin de contrarrestar la amenaza de su alumno es unirse al profesor de gimnasia Peter (Ruben van der Meer), quien se solidariza con Edwin hasta que él mismo sufre también el engaño de Bastiaan y tienen que encontrar la manera de deshacerse de la amenaza. La propuesta interesante de After school (Merijn Scholte-Albers, Tobias Smeets, 2026) es que habla de acoso escolar, pero no del que sufren unos alumnos a manos de otros, sino convirtiendo al profesor en víctima, aunque no se trata de una comedia negra como podría parecer, sino de una película que conecta más con las comedias de instituto norteamericanas de los años ochenta, aunque a partir de la mitad del metraje abandona el entorno escolar para centrarse en el enfrentamiento entre los personajes.

La expansión de un cortometraje que ya se desarrollaba durante 40 minutos requiere la introducción de nuevos personajes y una narrativa más sólida, pero no termina de funcionar en esta nueva versión, quizás por un sentido del humor a veces demasiado simple y repetitivo, alargando las situaciones para llegar a la duración estándar de un largometraje. Los directores han comentado en algunas entrevistas realizadas cuando la película se estrenó en Países Bajos en septiembre del año pasado, que echaban de menos las comedias más puras en las que el espectador simplemente se sienta para reírse con las situaciones, pero no estamos seguros de que una retahíla de chistes sobre fotopollas acaben funcionando como un recurso de comedia demasiado efectivo (un ejemplo de este humor adolescente son los títulos de crédito finales). Las humillaciones al profesor también se alargan en exceso, incluso después de que entren en escena otros personajes como su amigo Peter y el joven Melchior (Sezgin Güleç), quien les ayuda en sus poco efectivas estrategias para contrarrestar el chantaje. La prueba de que la trama no tiene mucho recorrido más allá de la anécdota es que el guión introduce en el segundo acto una subtrama relacionada con una banda de narcotraficantes que resulta bastante forzada y claramente funciona como una manera de ampliar la historia para que no resulte tan repetitiva. La conclusión de que el acosador lo es porque él mismo también sufre abusos por parte de otros, es tan recurrente que no llega a funcionar como mensaje, aunque al menos la perspectiva del acoso escolar desde la mirada europea no es la de las películas y series coreanas que contrarrestan la violencia escolar con más violencia. Pero After school, aunque en algunos momentos puede tener ideas divertidas, acaba siendo una comedia simplona y de humor fácil para espectadores poco exigentes.  

The Seoul guardians

Jong Woo Kim, Shin Wan Kim, Chul Young Cho

Corea del Sur 2026 | 72' | Documentaries from the edge | ★★

IFFR '26: Mención Especial NETPAC

Seattle IFF '26: Premio Especial del Jurado


Hace unas semanas, el Tribunal Supremo de Corea del Sur ratificó la condena a nueve años de prisión contra el expresidente Yoon Suk Yeol por cargos de obstrucción y otros delitos vinculados a su fallida declaración de ley marcial en 2024, un auto golpe de Estado que muchos analistas explican como un intento desesperado por mantenerse en el poder, agobiado por los casos de corrupción que le rodeaban. La justificación de la ley marcial fue la amenaza de fuerzas externas procedentes de Corea del Norte, pero en el juicio se demostró que él mismo había ordenado el envío de drones a la frontera para fabricar una falsa crisis poco antes de la declaración de la ley marcial en diciembre de 2024. Esta orden realizada a través de un discurso en televisión tomó por sorpresa a la comunidad internacional y se ha considerado como el más grave atentado político contra la democracia en el país surcoreano. El documental de urgencia The Seoul guardians (Jong Woo Kim, Shin Wan Kim, Chul Young Cho, 2026) ofrece el relato de los acontecimientos que tuvieron lugar durante una noche en la que los legisladores trataron de entrar en la Asamblea Nacional para votar la derogación de una ley marcial que consideraban ilegal, mientras la policía y el ejército intentaban tomar el interior del parlamento para impedir la votación. La película, que recibió una Mención Especial del Jurado en la sección NETPAC del Festival de Rotterdam y el Premio Especial del Jurado en el Festival de Seattle, está formada por imágenes tomadas por equipos de televisión que se encontraban en el interior y el exterior de la Asamblea Nacional justo después de la declaración de la ley marcial. El principal objetivo de los periodistas era no apagar nunca las cámaras para poder captar todos los acontecimientos que sucedieran, y a través de un cuidado montaje que extrae imágenes de seguramente cientos de horas de grabación, se ofrece una cronología de los sucesos que siguieron a la orden del presidente. La oposición decidió acudir a la Asamblea Nacional mientras hacía llamamientos a la población de Seúl para que defendiera la democracia manifestándose frente al órgano político, cuando cualquiera que estuviera en las calles era susceptible de ser detenido. Lo que refleja el documental de una manera significativa es la fragilidad de la democracia cuando se ataca desde el interior del poder político y la necesidad de que los ciudadanos sean una parte fundamental para defenderla, lo que en estos momentos en los que partidos anti-sistema parecen tener posibilidades de llegar al poder en algunos países tradicionalmente democráticos, resulta una advertencia eficaz. Y, sobre todo, que las fuerzas del orden se sitúen siempre en el lado del poder, aunque tome decisiones anticonstitucionales, ofrece también una reflexión preocupante. En el caso de Yoon Suk Yeol, ordenó a la policía que impidiera a los legisladores entrar en la Asamblea Nacional, y cuando resultó insuficiente, envió al ejército para que aterrizara helicópteros en el techo del edificio para entrar por la fuerza.  

En medio del caos que se produjo y entre los forcejeos con los soldados que "solo cumplen órdenes", una mujer les grita: "¿Estáis intentando repetir la masacre de Gwangju?". A lo largo del documental, y a través de las reflexiones de uno de los periodistas, se hace referencia a la inestabilidad política que se produjo en Corea del Sur tras el asesinato del dictador Park Chung-hee en 1979, lo que provocó tensiones entre el ejército y los nuevos gobernantes, derivando en la toma del poder por parte del jefe del ejército Chun Doo-hwan, a través de un golpe de Estado el 12 de diciembre. Pero durante 1980 se produjeron manifestaciones en todo el país contra la ley marcial que se había impuesto tras la muerte del dictador, entre ellas el levantamiento de Gwangju, que acabó con la intervención del ejército y la muerte de entre 1000 y 2000 estudiantes, aunque las cifras oficiales de la dictadura redujeron la cifra a 165 víctimas. Una masacre que ha sido retratada en películas como May 18 (Kim Ji-hoon, 2008), A taxi driver: Los héroes de Gwangju (Jang Hoon, 2017) y Excavator (Ju-hyoung Lee, 2017), producida por Kim Ki-duk. Los paralelismos entre las dos reinvindicaciones de la democracia son claras, pero en The Seoul Guardians también se refleja, y los directores lo han destacado en sus intervenciones, que el ejército nunca llegó a desplegar toda la fuerza que podría haber desmantelado la votación en la Asamblea Nacional, acatando las órdenes de una manera bastante laxa. El montaje de Stacy Kim y Cho Chul Young también introduce contrastes entre el caos que se estaba viviendo fuera y el silencio que había dentro del órgano político en el que los legisladores estaban a punto de votar contra la ley marcial, restituyendo el orden constitucional. Hay alguna discusión sobre si el presidente de la Asamblea debería ofrecer una intervención pública para condenar la decisión del primer ministro, o dar comienzo a la sesión para derogar la ley marcial antes de que el ejército consiga superar los obstáculos que se encontraban en los pasillos interiores. Si bien se le podría haber pedido al documental una cierta contextualización política de los acontecimientos, en realidad la mirada de la imagen busca cierto grado de objetividad y un estilo de reporterismo que trata de reflejar los hechos, más que sacar conclusiones. Pero la película se abre y cierra con la decisión del Tribunal Constitucional de someter a un juicio político al presidente Yoon Suk Yeol, y refleja también que, incluso después del fallido auto-golpe de estado, había ciudadanos coreanos que seguían apoyándole. The Seoul Guardians se perfila así como un recordatorio de la debilidad de las democracias si no existe un contrapeso liderado por los ciudadanos para controlar las decisiones de los gobernantes. 

Misterio

Marcela Fernández Violante

México 1980 | 83' | Fantasia Retro | ★★

Ariel '81: Actor, Actriz, Actor reparto, Actriz reparto, Guión, Edición, Diseño de Producción


Antes de que se estrenara El show de Truman (Peter Weir, 1998), esta película mexicana exploraba las posibilidades de la representación de la vida como si se tratara de un destino escrito, mezclando el entorno de las telenovelas con la ciencia-ficción. Basada en la novela Estudio Q (1965, Ed. Seix Barral), escrita por Vicente Leñero (1933, México), surgida antes del boom de las letras latinoamericanas, planteaba una realidad distópica en la que el personaje principal de una telenovela se rebelaba contra los diálogos cursis que escribía el guionista, estableciendo en el libro un diálogo entre el autor y su personaje. La adaptación cinematográfica le daba una vuelta de tuerca a la historia, y en este caso el actor Alex (Juan Ferrera), protagonista de culebrones de éxito, descubre que en realidad su vida está siendo escrita por la guionista Gladys Madero (Beatriz Sheridan), y que todos los recuerdos que tiene son invenciones, incluidos los que están relacionados con su matrimonio con Silvia (Helena Rojo), que comienza a hablar con esas hipérboles melodramáticas tan características de las telenovelas mexicanas. Al mando de la vida de Alex se encuentra el Director (Víctor Junco), un hombre autoritario al que no le tiembla el pulso si tiene que enviar a la muerte a sus actores más rebeldes. El planteamiento de la historia juega con la metanarrativa en la que hay dudas sobre si la escena que se está recreando forma parte de la realidad o de la ficción, a través de un nuevo estilo de telenovela realista que el director está vendiendo como una revolución en el mundo de la televisión. Y hace referencia al teatro de la vida y a la existencia como la representación de un sueño, con fragmentos explícitos sacados de La vida es sueño (1635, Ed. Cátedra) de Calderón de la Barca (1600-1681, Madrid). A través de esta especie de distopía que transcurre exclusivamente dentro del Estudio Q, porque incluso los exteriores forman parte del estudio de grabación, la película desarrolla algunos de los temas principales que exploró Vicente Leñero en su literatura, como la libertad individual frente al destino, las historias colectivas o las filtraciones entre la ficción y la vida. Pero también tiene una característica peculiar dentro del cine mexicano, la dirección de la cineasta Marcela Fernández Violante (1941, México), la tercera directora que trabajó en la industria desde 1935, quien recibió el reconocimiento de la profesión en 2023, cuando la Academia de Cine de México le entregó el Ariel de Oro a toda su trayectoria. No obstante, en su momento Misterio (Marcela Fernández Violante, 1980) recibió ocho premios Ariel, entre ellos a los actores y actrices protagonistas y secundarios, y los de Mejor Argumento y Guión para Vicente Leñero, que fue el encargado de adaptar su propia novela, ya convertida anteriormente en obra de teatro, pero no consiguió el premio a la Mejor Dirección. 

La mirada de una mujer directora proporciona a la película una perspectiva diferente, como una visión satírica sobre los roles de género que eran tan característicos de las telenovelas, especialmente a través de un protagonista que el director quiere representar como un hombre masculino que tiene amantes y es perseguido por hordas de fans femeninas. La mezcla entre esta visión satírica y el surrealismo que se introduce en la historia conforman una narrativa peculiar que tiene momentos de humor. La experiencia durante el rodaje también forma parte de la historia del cine mexicano y del machismo que caracterizó a la industria. La directora tuvo muchos problemas con los productores de la película, todos hombres, que no compartían algunas de las decisiones de Marcela Fernández Violante, e incluso se cuenta que Rogelio González intentó desplazarla de sus funciones y trató de agredirla delante de todo el equipo durante el rodaje, a lo que ella le contestó con la frase: "Si yo fuera hombre ya te hubiera hecho albóndigas en chipotle". Al terminar el rodaje, ella cuenta que viajó a la sierra y cuando volvió no le habían incluido en los títulos de crédito de la película, que finalmente recibió 12 nominaciones a los premios Ariel, entre ellas la de Mejor Dirección. La perspectiva de Marcela Fernández Violante contribuye a crear una crítica satírica a la telenovela de la época, a las actuaciones exageradas y a la galantería, construyendo las vidas planas de personajes expuestos a los gustos del público. Misterio funciona, de todas formas, como una historia de ciencia-ficción que reflexiona sobre el mundo de la televisión, pero Violante agrega toques que tuercen por completo la historia y terminan convirtiéndola en una pesadilla de bucles sin fin. La productora Severin Films ha utilizado los negativos originales procedentes del Instituto de Cinematografía de México (IMCINE) para realizar una restauración en 4K, recuperando una de las propuestas más singulares del cine mexicano de los años ochenta. 


Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma se estrena en España el 9 de octubre.
Leviticus se estrena en España el 30 de octubre.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

El faro se puede ver en Prime Video.