Después de nuestro repaso a la Sección Oficial Internacional, en este segundo acercamiento a la programación presencial de Serielizados Fest, que tiene lugar entre el 19 y el 28 de octubre, nos centramos en algunas de las secciones paralelas, especialmente la denominada Premiere, que en cierta manera sustituye al habitual Panorama, que parece que se quedará en el formato online, y algunos de los bloques temáticos como los que se dedican a la inmigración y la comedia. También miramos a varios de los títulos que forman parte de Miniput, un encuentro de televisiones públicas que se celebra en el marco del festival y que, aunque los propios organizadores de Serielizados Fest no parecen considerarlo como parte del mismo, porque no ha aparecido en ninguno de sus resúmenes, incluye algunas series que podrían haber formado parte claramente de la Sección Oficial.
Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.
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The best immigrantMiniserie | Streamz | Bélgica 2025 | 5x52' ★★★☆☆ Creada por Raoul Groothuizen, Christina PoppeDirigida por Michael AbaySéries Mania '26: Panorama Internacional
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Surgida a partir de la convocatoria de la llamada Academia Streamz, para presentar ideas de series nuevas cuya ganadora se aseguraría el desarrollo de su producción, la propuesta de serie de suspense planteada por Raoul Groothuizen y Cristina Poppe fue seleccionada entre las 534 que se presentaron en la edición de 2025, en parte gracias a un concepto que está basado en cierta realidad actual, aunque llevándolo al extremo. De hecho, la región de Flandes está gobernada por primera vez por el partido nacionalista Nueva Alianza Flamenca (N-VA), en un gobierno que necesitó siete meses de negociaciones tras las elecciones de 2024, y que se sostiene en cuatro formaciones políticas, con Bart de Wever como primer ministro, un nacionalista flamenco que ha tenido estrechos contactos con Carles Puigdemont. Su política de inmigración pasa por establecer condiciones más estrictas, pero no ha planteado, como otros partidos extremistas europeos, la deportación de inmigrantes, aunque el ambiente conservador actual está incluyendo en los programas electorales de algunos partidos iniciativas que serían inconcebibles hace años. Esta realidad se plantea como una distopía en The best immigrant (Streamz, 2025) cuando el partido de extrema derecha VPV accede al gobierno y entre sus decisiones está la deportación obligatoria de millones de inmigrantes, estén o no legalizados, pero con un objetivo claro, como se afirma en una conversación en el episodio Una oportunidad para quedarse (T1E1): "Los americanos, canadienses y europeos pueden quedarse. Incluso esos estúpidos hooligans ingleses. Está claro quienes quieren que se vayan". Y entre ellos se encuentra la pareja formada por Muna (Jennifer Heylen), una joven de origen sudanés adoptada por una familia belga, que es profesora de lengua flamenca en una escuela de primaria, y Jamal (Farouk Ben Ali), un profesor de gimnasia de origen libio. Como el resto de los trabajadores inmigrantes de la escuela en la que trabajan, son detenidos por la policía siguiendo una ley de emergencia de "pureza territorial", para iniciar un proceso de expulsión, cada uno a su país de origen, aunque eso suponga separarlos. Pero una productora de televisión avispada, Lauren Goossens (Charlotte Timmers) ha puesto en marcha un concurso titulado The best immigrant, una mezcla entre Gran hermano y El juego del calamar, en el que los concursantes pueden ganar una residencia permanente si superan las pruebas de nacionalidad flamenca que se les plantean: en los dos primeros episodios, se trata de preguntas sobre la lengua y la historia nacionales muy parecidas a las que se proponen en los exámenes de integración cívica que existen realmente en Bélgica, y que muchos han planteado que no superarían ni los propios belgas. Lauren encuentra en la pareja formada por Muna y Jamal a unos concursantes potencialmente atractivos para los espectadores, así que les propone participar en el concurso. The best immigrant está presentado por Nathan Lodewijks (Louis Talpe), un extremista que incluso llega a plantear en el episodio Visita importante (T1E3) por qué el concurso tiene que tener un título en inglés en vez de en flamenco, y co-presentado por Tarik Mousawi (Saïd Boumazoughe), quien comienza a tener conflictos éticos sobre su participación en esta farsa, aunque tampoco se puede permitir el lujo de enfrentarse a la productora por su propio origen familiar.
De manera que The best immigrant se plantea como una sátira que toma elementos de la realidad para llevarlos al extremo, pero de una manera más dramática de lo que podría pensarse. Las características del concurso, con una convivencia grabada 24/7 por las cámaras, podría haber dado lugar a una comedia, pero los creadores parecen tomarse en serio la realidad distópica que plantean. En su estreno el pasado mes de diciembre en la plataforma de lengua flamenca Streamz y posteriormente en la parte francesa a través de BeTV, la serie ha suscitado cierta polémica porque el líder del partido de extrema derecha Vlaams Belang, la acusó de pintar la imagen de "una Flandes racista gobernada por la extrema derecha para influir negativamente en los votantes", mientras desde la productora negaban que el gobierno propuesto en la serie estuviera inspirado en ese partido. La propia serie plantea al principio que "no está basada en hechos reales, sino en una realidad que nos afecta". Es cierto que algunos elementos pueden sonar a propuestas conocidas, como el lema "Flandes vuelve a ser nuestro" que remite inmediatamente al famoso "Make America Great Again" de la administración norteamericana. Y de hecho este tipo de consignas nacionalistas que no se creen ni siquiera quienes las convocan, acaban teniendo cierta permeabilidad en un sector de la sociedad. Lo más interesante de The best immigrant, a pesar de cierto tono didáctico, es cómo expone una perspectiva que ha pasado de ser inconcebible a convertirse en una realidad asumible por las sociedades occidentales. Las audiencias del concurso o la reacción de los ciudadanos ante esta ley de emergencia expresan cómo el apoyo silencioso es cómplice de este tipo de políticas, y la postura de mantenerse al margen acaba siendo el impulso necesario para desarrollar las iniciativas más extremistas. También es cierto que el guión a veces cae en el retrato estereotipado y simplista, creando innecesarios antagonistas como un guardia de seguridad racista que tiene una obsesión sexual con una de las concursantes, Sarah (Mariam Hakobyan), llegando al extremo del abuso. Con una estética marcada por las luces de neón de la televisión, que parecen convertir la realidad en una imagen falsa, pero que a veces adopta una tonalidad parecida a sociedades distópicas como El cuento de la criada (HBO Max, 2017-2025), esta propuesta belga se centra en los concursantes y en cómo su realidad se ha transformado en un juego de entretenimiento en el que se plantea el concepto del "buen inmigrante", el que renuncia a sus orígenes y su cultura para adoptar completamente la cultura y la educación del lugar donde vive, como una especie de integración aparente y solamente superficial para satisfacer las políticas nacionalistas.
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L'indétectable (Deepfake)Miniserie | ICI Tou.tv | Canadá 2025 | 6x45' ★★★★☆ Creada por Bernard Dansereau, Annie Piérard, Étienne Piérard-DansereauDirigida por Stéphane LapointeFestival de Montecarlo '25: Sección Oficial
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La primera temporada de The capture (Movistar Plus+, 2019-), antes de caer en el absurdo más absoluto con su segunda y tercera temporadas, alertaba sobre las posibilidades de cambiar la percepción de la información a través de la manipulación digital. Lo que no está tan alejado de nuestra realidad, como se demostró en las elecciones generales de Eslovaquia en 2023, que ha recibido la denominación de "caso Eslovaquia" como un ejemplo de cómo las falsas informaciones podrían haber cambiado el curso de la campaña electoral. En aquellas elecciones se enfrentaban Robert Fico, político populista que prometía condenar las sanciones económicas de la Unión Europea contra Rusia y dejar de contribuir al apoyo militar de Ucrania, y el candidato proeuropeo Michal Šimečka. Un día antes de la jornada de reflexión, sin embargo, se publicó un audio de este último supuestamente hablando con un periodista sobre la posibilidad de preparar un fraude electoral, que acabó definitivamente con sus posibilidades de cara a las elecciones, finalmente ganadas por Robert Fico (quien sufrió un grave atentado en 2024). Los expertos argumentan que sería desproporcionado asumir que la aparición de este audio falso (al parecer creado por IA con la influencia de Rusia) fue la única razón por la que Michal Šimečka perdió las elecciones, pero lo cierto es que el caso surge como una alerta importante frente a las posibilidades de cambiar el curso de unas elecciones a través de la desinformación. La familia de guionistas formada por Bernard Dansereau, su pareja Annie Piérard y su hijo Étienne Piérard-Dansereau, que prácticamente anticiparon la llegada del coronavirus al producir un año antes la miniserie Épidémie (TVA, 2020) sobre un virus que se propaga en Montreal, se ha inspirado en el "caso Eslovaquia" para su última serie, un drama familiar que comienza cuando la candidata Françoise Parent (Lynda Johnson) del partido Option Québec, se encuentra a una semana de las elecciones encabezando las encuestas. Pero las redes sociales difunden un video tomado en un taxi en el que ella, visiblemente bebida, hace referencias racistas al taxista de origen inmigrante que conduce el coche. Ante el escándalo que provoca, Françoise Parent afirma que se trata de un deepfake que reproduce su imagen y su voz, pero los técnicos consideran que el video es demasiado real y perfecto para tratarse de una falsificación digital, lo que afecta directamente a las posibilidades electorales de Françoise Parent.
La serie plantea por un lado la ambigüedad de una situación en la que no sabemos qué es real y qué es falso, mientras la familia de la candidata política se divide entre quienes creen que puede ser una campaña del candidato oponente y los que consideran que no es posible crear un deepfake indetectable. L'indetectable (Deepfake) (Ici Tou.tv, 2025) propone de esta forma una mezcla entre drama familiar y thriller político-tecnológico que aborda cuestiones relevantes e inquietantes sobre las posibilidades de la desinformación. La única que realmente piensa que puede ser un video falso es Stéphanie (Sophie Nélisse), una joven osteópata reservada que comienza a investigar una startup de IA generativa, de financiación dudosa, que parece tener alguna relación con el otro candidato a las elecciones. Puede haber algunas decisiones de guión algo convenientes y poco creíbles, como que Stéphanie, que se revela como la principal protagonista, pero que no tiene conocimientos de informática profundos, consiga infiltrarse en la startup como una experta. De hecho, aunque su pareja Patrice (Xavier Malo), periodista de investigación, sería más lógico en este trabajo de infiltración, la decisión narrativa parece querer dar más protagonismo a la estrella canadiense Sophie Nélisse, que ha conseguido una repercusión internacional después de participar en Yellowjackets (SkyShowtime, 2021-). También hay una subtrama que involucra a un renombrado científico de un país árabe ficticio llamado Daji Saeed (Younes Bouab), que es secuestrado por unos compatriotas con la intención de llevarlo de regreso a su país. Para llegar hasta él, el grupo utiliza también el deepfake de la voz de su hija, supuestamente retenida. De manera que, entre relaciones familiares complicadas, unas elecciones comprometidas, una empresa de IA con fondos económicos dudosos y un secuestro que tiene resultados imprevisibles, L'indetectable acaba siendo un thriller tenso y bien elaborado, aunque a veces tramposo, que al mismo tiempo propone una interesante reflexión sobre las nuevas tecnologías y las consecuencias de su uso fraudulento.
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The fall and rise of Reggie DinkinsTemporada 1 | NBC/Peacock | Estados Unidos 2025 | 10x25' ★★☆☆☆ Creada por Robert Carlock, Sam MeansDirigida por Beth McCarthy-Miller, Maggie Carey, Reginald Hudlin, Heather Jack, Maurice Marable, Don Scardino, Rhys Thomas
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Lo mejor que se encuentra en esta comedia que supone el regreso a la televisión por cable de los creadores Robert Carlock y Sam Means, creador y guionista respectivamente de Rockefeller Plaza (30 rock) (Netflix, 2006-2013) y Unbreakable Kimmy Schmidt (Netflix, 2015-2019), es el retrato que hace de dos personajes apartados por sus respectivas comunidades, en dos mundos tan diferentes pero tan parecidos como el cine y el deporte. Por un lado, el director ganador de un Oscar Arthur Tobin (Daniel Radcliffe) ha sufrido la cancelación debido a un ataque de nervios que se volvió viral durante el rodaje de una película de superhéroes, cuando comenzó a dar gritos ante la impotencia de visualizar naves espaciales en un plató en el que solo había pelotas de tenis; por otro lado, el antiguo jugador de los New York Jets Reggie Dinkins (Tracy Morgan), que fue expulsado de la NFL cuando se equivocó de número de teléfono y llamó a una cadena deportiva nacional creyendo que era su corredor de apuestas, para apostar contra su propio equipo. Planteada como un mockumentary o falso documental, un estilo que ya está un poco desfasado, The fall and rise of Reggie Dinkins (NBC/Peacock, 2026-), cuya segunda temporada se estrena en Estados Unidos este mes de noviembre, ofrece una comedia no demasiado divertida que reflexiona sobre la fama y el perdón, pero no termina de conseguir una dinámica lo suficientemente sólida como para funcionar dentro de los parámetros del género. A veces, porque es demasiado rápida, sin dejar reposar los diálogos, a veces porque es demasiado lenta. Y a lo largo de su primera temporada hay episodios que funcionan bien, como el que plantea el enfrentamiento de Reggie Dinkins con su antiguo rival Jerry Basmati (Craig Robinson) en Debes abrazar a tu héroe (T1E5), pero también muchos que no terminan de encontrar el ritmo adecuado, siendo en ocasiones muy absurdos o muy aburridos. La serie confía plenamente en las capacidades humorísticas de Tracy Morgan, y seguramente a los seguidores de su estilo de humor puede convencerles más, mientras que Daniel Radcliffe aporta el contrapunto menos humorístico pero más irónico con el que el actor británico sabe contribuir a este tipo de comedias, como ya hizo con Miracle workers (Warner TV, 2019-2023). Lo más interesante es que la serie no se centra tanto en el deporte, sino que lo utiliza como una herramienta para hablar de temas más generales. The fall and rise of Reggie Dinkins no pretende ser hilarante, sino que trata de encontrar el absurdo en las propias situaciones que se provocan, como cuando el episodio El papá del Dr. Watson (T1E6) se convierte en un whodunit para averiguar quién ha sido el culpable del destrozo de un busto de Reggie Dinkins que, por otro lado, ni siquiera le gustaba al propio Reggie Dinkins. Como en casi todas las sitcom, hay que reconocer que ésta gana en ritmo conforme avanza la temporada y se va consolidando como una interesante reflexión sobre la masculinidad y las consecuencias de los conflictos no resueltos, y adquieren mayor presencia dos personajes que son contrapuestos pero muy complementarios: la ez-esposa de Reggie y actual manager, Monica Reese-Dinkins (Erika Alexander) y su actual relación sentimental, la jovencísima Brina (Precious Way), mientras que el divertido Rusty (Bobby Moynihan), un antiguo compañero de equipo que vive con Reggie y lo apoya en cada una de sus decisiones tontas, aporta el humor más absurdo. Producida por Tina Fey, que ha acompañado a Robert Carlock en todas sus series, The fall and rise of Reggie Dinkins no termina de ser una comedia lo suficientemente sólida, aunque es más meticulosa que otras sitcoms que han surgido en los últimos años.
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New Zealand spyTemporada 1 | TVNZ | Nueva Zelanda 2026 | 6x25' ★★☆☆☆ Creada por Paul WilliamsDirigida por Tim Van Dammen
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Hace unas semanas comentábamos el regreso del humor absurdo y bastante tonto que se viene produciendo estos años, con el remake de Agárralo como puedas (Akiva Schaffer, 2025) como principal exponente. Hablábamos de la producción noruega Agent Tørr (NRK, 2026) como un ejemplo de ese tipo de parodias de las películas de acción y de espionaje que funcionan a través de sus elementos referenciales a los géneros clásicos, abordándolos desde una perspectiva irónica. Algo parecido ocurre con esta serie neozelandesa creada y protagonizada por el humorista Paul Williams, conocido en su país por ser uno de los participantes de una edición de Taskmaster, un programa de humor que ha tenido éxito en todo el mundo menos en España, donde se estrenó como Dicho y hecho (RTVE, 2018), pero fue prematuramente cancelado por su baja audiencia. En este caso, hay que decir que el título New Zealand spy (TVNZ, 2026) lo aclara todo, y las referencias son bastante transparentes, comenzando con una escena de acción en una montaña nevada que recuerda a la persecución de Panorama para matar (John Glen, 1985), un escenario bastante recurrente en las películas de James Bond. El protagonista es Michael Brown (Paul Williams), un aspirante a espía que solo consigue entrar en el Servicio Secreto de Nueva Zelanda porque, de las cinco plazas que había, únicamente se presentaron tres candidatos, como le explica el Jefe (Bret McKenzie). Los otros dos miembros recién incorporados son Michael Anderson (Joe Thomas) y Sue Nightingale (Rose Matafeo) que, como única componente femenina del grupo, está cada vez más cansada de que le ofrezcan solo trabajos secundarios, como preparar café. Desarrollándose con un ritmo que a veces resulta demasiado cansino, el humor de la serie se apoya más en la personalidad del protagonista y sus respuestas absurdas que en las referencias al género, aunque hay algunas directas como la persecución en Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcock, 1959). Precisamente la afición de Paul Williams por las películas del director británico y el cine de espionaje es uno de los orígenes de esta propuesta de comedia que no termina de funcionar en muchos momentos, y no especialmente porque se utilicen referencias menos conocidas para los espectadores internacionales, sino porque es un humor que se agota rápidamente, ofreciendo una temporada que termina siendo bastante aburrida, aunque tenga algunos episodios logrados como The island (T1E5), que utiliza el recurso de la cuenta atrás de una manera ingeniosa. Pero en este sentido resulta mucho más divertida Agent Tørr porque es más autoconsciente de su carácter paródico, utilizando numerosas referencias a recursos habituales y tópicos del cine de acción para hacerlos más caricaturescos, mientras que New Zealand spy a veces se concentra en diálogos absurdos que resultan interminables.
A pesar de esto, algunos de los principales hallazgos de esta serie están en su reparto, con Bret McKenzie, al que recordamos de aquella divertida comedia Los Conchords (HBO Max, 2007-2009) o Rose Matafeo, creadora y protagonista de la interesante comedia romántica Starstruck (Max, 2021-2023), como dos de los principales protagonistas. Y algunas apariciones de actores cómicos como Sam Campbell, Tim Key o Andy Lee, especialmente conocidos en las producciones neozelandesas. Algunas características de lo que se ha denominado como kiwi comedy también están presentes, como la decisión de que los antagonistas siempre sean australianos, que parodia esta compleja relación conflictiva que suele existir entre Australia y Nueva Zelanda, que es más un mito que una realidad, porque habitualmente son países aliados en muchos aspectos, incluso en la producción audiovisual, pero acrecentado quizás por la rivalidad deportiva en el rugby y algunos conflictos de ámbito colonial. Pero es un recurso divertido que ofrece momentos paródicos como la declaración de la malvada Misty Atwood (Claudia O'Doherty), empeñada en destruir la isla de Nueva Zelanda, en el episodio The End (T1E6): "Y ahora es el momento de que el mundo no solo respete a Australia, sino que se incline ante Australia". New Zealand spy es una comedia tan tonta que llega a resultar entrañable, aunque transmite la sensación de que no termina de aprovechar todos sus recursos, tratándose de una producción con un presupuesto medio de la televisión pública como para sacar partido de algunos de los paisajes espectaculares en los que se desarrolla, tanto que algunos espectadores se han quejado de que parece una promoción de la oficina de turismo. Pero si bien no termina de encontrar el equilibrio adecuado, consigue al menos un cierto tono retro que transmite un punto de nostalgia.
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LorneDocumental | Estados Unidos 2026 | 104' ★★★☆☆ Escrito por Morgan Neville, Alan Lowe, Jake HostetterDirigida por Morgan Neville
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Con motivo de la celebración del 50 aniversario del programa de sketches Saturday Night Live (Movistar Plus, 1975-) se han realizado numerosos especiales, se ha estrenado la película de ficción Saturday night (Jason Reitman, 2024) y se ha publicado el libro Lorne. The man who invented Saturday Night Live (2025), escrito por Susan Morrison, que aparece solo brevemente en esta aproximación a una de las figuras más relevantes de la televisión norteamericana. Estrenado en salas de cine en Estados Unidos, el largometraje documental Lorne (Morgan Neville, 2026) es otro de esos acercamientos al productor canadiense que reunió a un grupo de cómicos, la mayor parte también canadienses, para iniciar uno de los programas de humor más influyentes y duraderos de la televisión en abierto. La primera etapa de Saturday Night Live incluía a nombres como Dan Aykroyd, John Belushi, Chevy Chase o Bill Murray, mientras que la segunda etapa en los ochenta en la que regresó Lorne Michaels como productor incorporó a su reparto habitual a humoristas como Eddie Murphy, Gilbert Gottfried, Jim Belushi, Julia Louis-Dreyfus, Billy Crystal, Martin Short o Christopher Guest. Muchos de ellos aparecen a lo largo del documental alabando la personalidad de Lorne Michaels y haciendo bromas sobre su manera de producir el programa, utilizando la antigua pizarra que usaba en los años setenta con tarjetas que marcan el orden de los sketches en cada emisión, como la que aparece en la fotografía. Una de las características que se describen del productor es que es un hombre de hábitos permanentes, cenando en los mismos restaurantes y pidiendo el mismo plato, acostándose a las cuatro de la mañana y despertando al mediodía para iniciar una jornada laboral un tanto peculiar. Pero el narrador Chris Parnell advierte al espectador que otra de las características de Lorne Michaels es su aversión a las cámaras y su reservada vida privada, de la que algunos de los entrevistados no conocen demasiados detalles, a pesar de trabajar con él durante varios años. Esta puede ser una idea algo exagerada para mantener la parte misteriosa de una personalidad tan relevante, del que se presentan a algunos de sus principales amigos, sobre todo los actores Martin Short y Steve Martin o el músico Paul Simon, que se inspiró en un viaje que ambos hicieron para componer su aclamado álbum Graceland (1986, Warner Bros.). Hay anécdotas interesantes y es agradable ver a cómicos como Lily Tomlin hablar de épocas pasadas. Pero no se puede decir que Lorne sea un buen documental, en la manera de revelar información desconocida o de retratar a su protagonista de una manera precisa. Al carácter reservado de Lorne Michaels se añade, sobre todo, una intención clara del director por alabar su trabajo como productor por encima de algunas de las polémicas que han rodeado a Saturday Night Live a lo largo de los años. Hay una breve mención de Chris Rock a que fue contratado para aportar algo de diversidad racial al programa, pero lo cierto es que se le ha criticado que prácticamente solo ha dado oportunidades a cómicos de raza blanca, mientras se menciona la dureza de las jornadas de trabajo, en las que los guionistas escriben incluso durante toda la noche el día previo al ensayo general, pero se dejan a un lado las acusaciones de tener un ambiente tóxico que lanzó el humorista Devon Walker antes de marcharse. Se ha hablado mucho de la presión, el acoso laboral, los favoritismos y el abuso de drogas en la redacción del programa, pero nada de eso se menciona en el documental. En Austin Powers: Misterioso agente internacional (Jay Roach, 1997), el personaje del Dr. Evil que interpreta Mike Myers se ha considerado una imitación de la personalidad de Lorne Michaels. Aunque el actor siempre lo ha negado, su ex-compañero Dana Carvey afirmó en algunas entrevistas que el personaje estaba basado en una imitación del productor que solía hacer Mike Myers en los pasillos de Saturday Night Live. Pero el documental tampoco se refiere a ninguna de estas controversias.
De manera que simplemente queda la figura de un productor octogenario que afirma no querer jubilarse como una forma de defender la independencia del programa, porque sabe que cuando él se marche seguramente cambiarán muchas cosas, al que los humoristas entrevistados como Adam Sandler, Jimmy Fallon, Conan O'Brien, Bill Hader o Tina Fey se refieren como una especie de padre profesional, y al que todos respetan en la forma de supervisar los sketches y encontrar el equilibrio adecuado del humor. Al relato de la historia de Saturday Night Live y sus altibajos, como la etapa entre 1980 y 1985 en la que Lorne Michaels no ejerció como productor, e incluso intentó emular el éxito del programa con otro parecido para la competencia, se añade una trama paralela durante la grabación de algunos programas en directo en Nueva York, con invitados como Timothée Chalamet, Emma Stone o Ryan Gosling. Lo que no le quita interés al documental, que tiene buen ritmo y resulta entretenido. Si dejamos a un lado el carácter adulador que tiene la película, y las intervenciones poco reveladoras del propio Lorne Michaels, funcionan sobre todo las imágenes de archivo, aunque en España quizás no tienen el carácter de momentos icónicos de la televisión porque no ha sido un programa especialmente seguido. Pero la controvertida intervención de Sinead O'Connor o las primeros apariciones de Dan Aykroyd dentro de la familia extraterrestre que más tarde se haría popular en la película Los caraconos (Steve Barron, 1993), resultan significativas. También se hace referencia a algunas de las incursiones del propio Lorne Michaels como productor, comenzando con el éxito de la película Tres amigos (John Landis, 1986), que él mismo escribió junto a Martin Short y el músico Randy Newman, para lucimiento de tres cómicos salidos del programa: Steve Martin, Chevy Chase y Martin Short, o la destacada producción de Wayne's world: ¡Qué desparrame! (Penelope Spheeris, 1992), que incluía a otros dos de los humoristas salidos de la televisión: Mike Myers y Dana Carvey. Aunque solo se hace una breve referencia a alguna serie producida por Lorne Michaels, especialmente Rockefeller Plaza (30 Rock) (Netflix, 2006-2013), a pesar de que ha seguido produciendo series hasta la actualidad: Miracle workers (Warner TV, 2019-2023), Schmigadoon! (Apple tv, 2021-2023) o Bupkis (SkyShowtime, 2023). También se recuerda que Saturday Night Live ha tenido algunos invitados controvertidos, como Elon Musk, alejado de la línea editorial más progresista y crítica del programa, con un divertido comentario de Martin Short: "Una vez le pregunté si habría invitado a Richard Nixon a su programa si hubiera tenido la oportunidad y él me contestó que sí. ¿En serio, a Richard Nixon?", recordando que Lorne Michaels se siente cómodo en medio de la polémica. Cómo un programa de humor ha conseguido sobrevivir a cambios de administraciones, a cambios de directivos de la NBC, a controversias y a una transformación profunda del audiovisual a lo largo de cincuenta y un años, tiene una respuesta que no se encontrará en este documental. Lorne es más un ejercicio laudatorio, seguramente merecido, que un auténtico repaso a la historia del programa de humor más influyente de la televisión norteamericana, que resulta entretenido aunque no sea especialmente revelador.
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V de vergüenzaWebserie | Teleantioquía | Colombia 2025 | 6x10' ★★★☆☆ Creada por Juan Zapata | Escrita por Elkin Naranjo Yarce |
Entre las secciones más interesantes de Serielizados Fest, sobre todo este año que se ha eliminado de las proyecciones presenciales la sección Panorama, destacan las propuestas que ofrece la 32 edición de Miniput - Muestra de Televisión de Calidad, un encuentro que se celebra desde 1994 y desde hace unos años dentro de la programación de Serielizados, centrado en destacadas producciones de televisiones públicas internacionales, que se alimenta de la programación del INPUT (International Public Television), una conferencia internacional sobre televisiones públicas que se celebra cada año desde 1978 y que reúne a profesionales y estudiosos de todo el mundo vinculados al mundo de la televisión. Los coordinadores nacionales seleccionan los programas más apropiados para el INPUT que se han emitido en la televisión pública de su país durante el año anterior, con una selección definitiva que forma parte de la programación de su encuentro anual, donde se debaten cuestiones relativas a las televisiones públicas. En la pasada edición se seleccionaron producciones españolas como Pubertat (3Cat, 2025), El otro lado de la mesa (EITB, 2025), Desaparecido (EITB, 2025), Ana Rutilia ical choc (3Cat, 2025), sobre la lucha de una abogada maya contra una empresa de perforación presidida por Florentino Pérez, La bona mort (3Cat, 2025) y Los archivos secretos del NO-DO (RTVE, 2025). En el caso de Miniput, tanto las proyecciones como los debates se ofrecen durante un solo día, el 23 de octubre, con entrada gratuita bajo inscripción previa. Este año fue el primero que INPUT se celebró en Sudamérica en sus 49 años de existencia, teniendo como sede la ciudad de Bogotá el pasado mes de mayo, y precisamente algunas de las 67 producciones seleccionadas eran de origen colombiano. V de vergüenza (Teleantioquia, 2025) es la primera serie producida en Colombia que aborda la resistencia de la comunidad LGBTIQ+ durante la pandemia del VIH/Sida en los años ochenta, a través de un grupo de amigos que enfrentan la exclusión social desde la resistencia. La historia ha sido creada por Juan Zapata, inspirándose en la historia real de un familiar que murió a consecuencia del Sida de forma silenciosa, y también se basa en una investigación realizada por la Universidad de Antioquía (UdeA) sobre la llegada del VIH/Sida a la ciudad de Medellín en los años 80. Realizada con un presupuesto mínimo, la webserie está formada por seis episodios de entre 10 y 15 minutos, iniciándose durante una de las reuniones clandestinas que lleva a cabo un grupo de amigos LGBT, cuando César (Daniel Toro Moreno), un joven seminarista que se debate entre su fe y su sexualidad, les advierte sobre un artículo aparecido en The New York Times que habla de una enfermedad que está comenzando a afectar a personas homosexuales en Estados Unidos. La noticia es recibida de forma diferente por los miembros del grupo: Antonio (Sebastián García Sogamoso) vive su homosexualidad de forma abierta y se niega a poner límites a los cuerpos; el joven estudiante de arquitectura Manuel (Juan Pablo Vásquez Gil) acaba de asumir su sexualidad frente al conflicto que esto supone con su familia; Sayonara (Manuel Rojas Valencia) es una artista que rompe con el binarismo y rechaza el VIH como una forma de control de la comunidad LGBT; Martha (Nathalie Murillo Toro) es una estudiante de enfermería que se enfrentará al tratamiento de los primeros enfermos de VIH; y José (Juan Esteban Zapata Martínez), es el anfitrión del encuentro que se concreta en el club de lectura Las mariquitas del Sur, como un reflejo de la resistencia permanente de la comunidad homosexual.
A lo largo de los seis episodios que están disponibles en el canal de YouTube de Teleantioquía, V de vergüenza desvela diferentes formas de confrontar, no tanto la enfermedad en sí, sino las narrativas que comenzaron a surgir alrededor de ella: que solamente afectaba a la comunidad homosexual, que se presentaba sobre todo en personas de promiscuidad sexual o que era un castigo divino... que progresivamente se fueron difuminando conforme el VIH se reveló como una pandemia transversal que afectaba a toda la sociedad. Hay una representación algo esquemática a través de los personajes pero que pretende abordar las diferentes realidades: la homosexualidad como un pecado que vive el antiguo seminarista o la resistencia punk que despliega Sayonara, pero la webserie V de vergüenza, dentro de las limitaciones de presupuesto y de intérpretes no profesionales, ofrece una mirada inteligente y lo suficiente diversa hacia la estigmatización que supuso el contagio de la enfermedad en una época todavía limitada por los estereotipos de género. Y son precisamente estos clichés los que la historia escrita por Elkin Naranjo Yarce logra evitar, aunque a veces resulte algo didáctica en los diálogos y tienda hacia el melodrama en los episodios finales conforme algunos componentes del grupo de amigos se enfrentan ellos mismos a los primeros síntomas del VIH y las primeras pérdidas de seres queridos. V de vergüenza no se trata de una perspectiva simplista, sino que encuentra matices interesantes en el desarrollo de la historia, que se sostiene en un trabajo de investigación en el que ha participado el Grupo de Investigación en Intervención Social y el Grupo de Investigación de Género, Subjetividad y Sociedad de la Universidad de Antioquía. Pero sobre todo es una propuesta valiente en la televisión pública de uno de los departamentos estatales que tiene como capital a Medellín, la segunda ciudad más poblada de Colombia. Sobre todo en el contexto de una sociedad en la que la homofobia y la transfobia son habituales, y el presidente Abelardo de la Espriella ha anunciado una "campaña en contra del wokismo", una forma de referirse a la narrativa conservadora que pretende acabar con los derechos progresistas conseguidos en los últimos años, que el presidente colombiano pretende copiar de la persecución hacia la diversidad llevada a cabo por la administración norteamericana. Hace tan solo unos días, una mujer trans fue apuñalada en Medellín y denunció en redes sociales que la clínica a la que acudió para tratar sus heridas le negó la entrada, poniendo de manifiesto la violencia estructural que existe en las instituciones colombianas.
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Variola VeraMiniserie | TVP | Polonia 2025 | 7x45' ★★★★☆ Creada por Piotr Derewenda, Wojciech LepiankaDirigida por Kuba CzekajSéries Mania '26: Premio del Jurado de Estudiantes
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Estrenada en noviembre de 2025 como una de las grandes apuestas de la televisión pública polaca, esta miniserie en torno a la epidemia de viruela que tuvo lugar en Breslavia en los años sesenta fue recibida con variedad de opiniones por parte de los espectadores, frente a las generalmente buenas críticas profesionales. Un acercamiento visual un tanto peculiar por parte del director Kuba Czekaj, del que hemos visto series como Aniela (Netflix, 2025) puede haber sido una de las razones por las que Variola Vera (Czarnej śmierci) (TVP, 2025) no terminó de conectar con el público, que quizás esperaba un drama más convencional. Hay que advertir que la serie no tiene ninguna relación con el largometraje yugoslavo del mismo título Variola Vera (Goran Markovic, 1982), a pesar de que abordaba un tema parecido: el brote de viruela que afectó a Belgrado en 1972. Por su parte, la miniserie polaca se centra en otra epidemia de viruela que se extendió por Breslavia en 1963, y que acabó causando la muerte de siete personas y más de un centenar de afectados. La ciudad es rápidamente aislada del mundo exterior en un intento por contener un virus que se creía desaparecido de Europa. Sin embargo, la serie comienza con una fotografía en blanco y negro, en secuencias que se reproducen con el fondo de una retroproyección de imágenes de archivo, imitando el estilo del cine negro de los años cincuenta. La justificación está en el personaje de Łucja Winter (Agnieszka Podsiadlik), una oficial de inteligencia que acaba de regresar de una misión ultrasecreta en la India y que representa el deseo del régimen comunista por encubrir el brote, incluso a costa de unas cuantas vidas humanas. En la realidad, parece que la enfermedad fue introducida en Polonia precisamente por el oficial del Servicio de Seguridad Bonifacy Jedynak, que regresaba del sudeste asiático. Pero la historia se centra sobre todo en el esfuerzo de dos personajes por abordar la enfermedad con la gravedad que se merece: la enfermera Weronika Przybysz (Anna Karczmarczyk) reconoce los síntomas de la viruela, porque la había padecido un año antes en Gdańsk, enfrentándose al profesor Andrzej Zajdler (Cezary Pazura), un personaje que deambula por los aparatos del Estado tratando de no molestar al poder, y que acepta el silencio a cambio de algunos beneficios. Por otro lado el periodista Igor Bielik (Tomasz Ziętek), que trabaja en el periódico local "Głos Wrocławia", y que plantea preguntas que no son del agrado de la línea editorial del diario, interesado en temas como la visita de John F. Kennedy a Berlín Occidental, y enfrentándose a la recaída de su esposa Anna (Agata Labno), una de las afectadas por el brote de viruela. De manera que el cometido de la enfermera que debe salvar vidas y el del periodista que debe tratar de traspasar las líneas de la desinformación y el silencio, acaban cruzándose a lo largo de la historia. Con una de esas estupendas puestas en escena del cine polaco que recrean con fidelidad los años sesenta, Variola Vera se desarrolla sin embargo entre pasillos de hospitales y espacios cerrados, acrecentando la sensación de opresión social y política.
Uno de los elementos más interesantes de la serie es el planteamiento visual que elige el director, elaborando secuencias que hacen constantes referencias al cine negro y a las series de espías de los años años sesenta, como los títulos de crédito. Diseñada con elementos que también imitan el aspecto visual de los noticiarios propagandísticos del régimen comunista en Polonia, la miniserie Variola Vera no solo aborda el tratamiento de la epidemia, sino también la censura informativa, amparada por la colaboración del redactor jefe del periódico Janusz Majer (Rafał Mohr) y los esfuerzos del régimen por ocultar la enfermedad. Lo que puede hacernos recordar a otra producción polaca estrenada este año, la interesante Niños de plomo (Netflix, 2026). Pero si aquella sigue el camino tradicional de un drama convencional al estilo de la plataforma Netflix, la apuesta de la televisión pública polaca intenta ofrecer una propuesta mucho más compleja no solo desde el punto de vista visual sino también en la construcción de los personajes y sus contradicciones. No se trata, sin embargo, de un acercamiento puramente estético, sino una forma hábil de resaltar la relevancia de la propaganda comunista alrededor de acontecimientos cuya difusión se consideraba poco apropiada. De donde surge una estupenda combinación de thriller político-médico, género de espionaje y drama familiar que hubiera merecido una participación en secciones competitivas de Serielizados Fest más allá de su inclusión en la sección Miniput. La serie también está subrayada con una interesante banda sonora del compositor y vocalista de música independiente Baasch, nombre artístico de Bartosz Schmidt, que ha compuesto anteriormente la banda sonora del drama romántico Rascacielos flotantes (Tomasz Wasilewski, 2013), seleccionado en el Festival de Gijón. En este caso mezcla las sonoridades propias del cine negro a través de percusiones e instrumentos de viento como la trompeta, con un tono más melancólico en canciones como la que interpreta el cantante pop Wiktor Waligóra al final del segundo episodio. Variola Vera tiene en su estética y en su planteamiento sobre los resortes de la censura en Polonia durante los años sesenta los elementos principales de un drama que no se adhiere a los hechos históricos, sino que construye a partir de ellos una reflexiva aproximación al poder como instrumento de opresión.
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The outlaw doctorMiniserie | PTS | Taiwán 2025 | 11x55' ★★★★☆ Creada por Chang Shih-Hsien, Wen Yu-FangDirigida por Liao Shih-Han, Chan Chun-HaoGolden Bell Awards '25: Actor Principal (Lien Binh Phat), Actor Secundario (Weber Yang)
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A veces resulta algo difícil entender los criterios de selección de los programadores de un festival, especialmente cuando aparecen relegadas algunas propuestas que son indudablemente mucho más interesantes que las que acaban formando parte de las secciones competitivas. Quizás no se trata tanto de criterios como de compromisos con determinadas plataformas que no dejan espacio para producciones inéditas, predominando el carácter de preestreno de alguna serie que desde el día siguiente se puede ver completa, o quizás es simplemente una falta de curiosidad de los programadores por conocer algunas de las producciones que forman parte de otras secciones y que podrían incorporarse a las principales. The outlaw doctor (PTS, 2025) es uno de esos casos de una serie que ha sido incorporada a una proyección puntual pero que tiene mucha más calidad que algunas de las que compiten en la sección oficial de Serielizados Fest. O al menos bastante más interés desde el punto de vista de su relevancia social y su tratamiento de un género que habitualmente suele estar marcado por clichés y narrativas más o menos tradicionales, como son los dramas médicos. Esta serie de la televisión pública taiwanesa incluida en la selección de Miniput, es un drama médico, pero en realidad no lo es, porque no se desarrolla en los pasillos de un hospital y, de hecho, tiene como protagonista a un hábil cirujano que, por su carácter de inmigrante, no puede ejercer su profesión de manera legal. Pham Van Ninh (Liên Bỉnh Phát) es un médico vietnamita que ha decidido viajar de forma ilegal a Taiwán para poder hacerse cargo de los elevados gastos del tratamiento de su madre, que emigró hace años y ahora sufre una grave enfermedad. Trabaja como limpiador en un hospital porque no puede ejercer la medicina, pero se dedica a atender a inmigrantes también ilegales gracias a la intermediación de Liu Tien-cheng (Weber Yang), para poder recaudar el dinero necesario para continuar el tratamiento de su madre. En el hospital en el que trabaja se encuentra con la neurocirujana Cheng Wan-Ping (Ning Chang), ayudándola a tratar a algunos pacientes de urgencias. Pero cuando se ve envuelto en el fatídico desenlace de un hombre que había sufrido una hemorragia cerebral, las autoridades comienzan a perseguirle creyendo que es el responsable de una red de tráfico de órganos, por lo que acaba refugiándose en casa de la doctora y su hijo pequeño Hao-Hao (I-Le Hsieh). La serie transmite la sensación de un exhaustivo trabajo de investigación que aborda las prácticas clandestinas de la medicina para inmigrantes ilegales que no pueden acudir a los hospitales de Taiwán por miedo a ser detenidos por la policía, pero al mismo tiempo utiliza su condición de drama médico para introducir algunos aspectos relevantes desde la perspectiva social: el trato vejatorio que suelen recibir los inmigrantes procedentes de países como Vietnam, aunque muchas veces se trate de personas con una mayor cualificación profesional que los taiwaneses con los que se relacionan o el endeudamiento de las familias debido a un sistema sanitario que estimula los beneficios económicos frente al servicio público. Una de las subtramas de Escaping (T1E2) está protagonizada por una madre cuyo hijo pequeño debe ser intervenido quirúrgicamente, pero que se debate entre la necesaria intervención y el coste de la factura que no podrá asumir económicamente.
El desarrollo de la serie ha durado unos seis años de investigación por parte de los guionistas, que han incorporado algunas subtramas basadas en hechos reales ocurridos en el entorno de la inmigración en Taiwán. Se da la circunstancia de que se trata de un país que sufre escasez de personal médico, pero que al mismo tiempo no ofrece facilidades para poder acoger a trabajadores de otros países para ejercer la medicina, convirtiendo su sistema sanitario en un círculo vicioso que se retroalimenta de sus propias dificultades. The outlaw doctor también es una producción singular porque reúne a algunas estrellas del cine y la música de Taiwán, Vietnam y Malasia, como el actor protagonista Liên Bỉnh Phát (1990, Vietnam), que se hizo conocido gracias al drama romántico gay Song lang (Leon Le, 2018), sobre la relación entre un joven cobrador de deudas y un cantante de ópera vietnamita, que recibió una Mención Especial del Jurado en LesGaiCineMad (Festival Internacional de Cine LGBTIQ+ de Madrid). Considerado por algunos medios como el Tony Leung de Vietnam, gracias a su intervención en esta serie hizo historia el año pasado por ser el primer actor vietnamita que ha recibido un premio Golden Bell de interpretación en sus sesenta años de existencia, a los que se podría considerar como los premios Emmy de Asia. La historia personal de la doctora también se desarrolla en relación con la parálisis cerebral congénita que padece su hijo Hao-Hao, que le provoca ataques de epilepsia, y que se convierte en una trama principal en mitad de la temporada. El joven actor infantil I-Le Hsieh, que ha participado en películas taiwanesas como Si no hubiera visto el sol (Chi-Feng Chien, Chi-Cheng Chiang, 2025), ofrece una interpretación que está al nivel de los actores adultos profesionales. Entre el thriller de temática social y el drama médico, The outlaw doctor desarrolla una historia que se despliega a lo largo de diferentes aspectos de la sociedad taiwanesa que la describen dentro de sus propias contradicciones y a través de la fragilidad de un sistema que no sabe cómo afrontar el problema de la inmigración, pero tampoco cómo aprovechar las virtudes que puede ofrecer la llegada de personal cualificado. Y consigue que el ritmo del thriller se incorpore con naturalidad al drama de los personajes, elaborando una historia sólida que nunca se siente como unidimensional, sino que aborda los malentendidos que provienen, no solo de los taiwaneses, sino también de los tópicos que llevan incorporados los inmigrantes.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):
Austin Powers: Misterioso agente internacional se puede ver en Movistar Plus.
Tres amigos se puede ver en MGM+.
Si no hubiera visto el sol se puede ver en Netflix.