27 abril, 2026

CANNESERIES 2026 - Parte 2: La escalera social

Canneseries ha alcanzado su novena edición, o como la organización prefiere llamarla, novena temporada, con un interesante programa de series que sin embargo a muchos les parece que tiene demasiada tendencia a los preestrenos de producciones que ya tienen fechas asignadas, pero también cargando con la etiqueta de ser un festival que no consigue que las series premiadas consigan distribución en Francia, como ha ocurrido en las últimas ediciones. Tras las actividades públicas, el festival se enfrenta a un nuevo cambio con la salida del director general, Benoît Louvet, que al final de esta edición cederá el testigo a Laetitia Recayte, reforzando su estrategia interna. Canneseries Industry, lanzada el año pasado para sustituir al traslado del MIP TV a Londres, pretende estructurar intercambios entre profesionales y comprender las tendencias del mercado, creando un espacio más discreto pero igualmente necesario y estratégico, reforzado por la presencia de nombres como Noah Hawley como invitado especial. En la programación, este fin de semana se han presentado las dos series españolas en competición, ambas procedentes de Movistar Plus+ que vive su particular periodo de crisis con la destitución reciente de Daniel Domenjó a solo un año de su nombramiento, sustituido por el colombiano Alfonso Gómez Palacio, que proviene de Telefónica Hispanoamérica. De manera que el éxito que pueda obtener la producción española en esta edición de Canneseries sigue siendo una deuda con la gestión anterior de Domingo Corral, ahora contratado por HBO Max España, manteniéndose la incertidumbre sobre cuál será el futuro de la producción original de Movistar Plus+. En esta crónica hablamos de algunas de las series que se han podido ver este fin de semana. 

Se tiene que morir mucha gente

España 2026 | Movistar Plus+, 6x30' | Temporada completa | Competición | ★★★ 

Creada por Victoria Martín sobre su novela

Dirigida por Sandra Romero, Victoria Martín, Nacho Pardo

La comediante y guionista Victoria Martín (1989, Madrid), una de las componentes del exitoso pódcast Estirando el chicle, consiguió también convertir en best-seller su primer libro, Se tiene que morir mucha gente (2023, Ed. Plaza&Janés), que se volverá a editar en junio con un prólogo añadido de la escritora, concebido originariamente como el guión de una serie que, según ella ha comentado, nadie quiso producir. Así que decidió convertirlo en literatura con gran éxito, regresando ahora al concepto original con el que fue creada la historia. Por eso es lógico que la estructura narrativa funcione perfectamente para el formato audiovisual, apoyándose en una historia que habla sobre mujeres cansadas de aspirar a futuros que no terminan de encajar consigo mismas. Bárbara (Anna Castillo) es una especie de alter ego de la propia Victoria Martín, el personaje principal desde el que está contada la historia, no solo desde su punto de vista sino también de su conciencia, la representación de ella misma como una Bárbara joven (Sofía Otero) que la acompaña constantemente y le reprocha la mayor parte de sus decisiones. Enganchada a los ansiolíticos, comparte piso con su amiga de la infancia Maca (Laura Weissmahr), quien también se enfrenta a sus propias frustraciones, con la aspiración de ser actriz en pausa mientras se gana la vida como camarera. Ambas deciden ir a una de esas fiestas que solo se le ocurre organizar a los pijos, denominada gender reveal party (fiesta de revelación de género), porque la embarazada es Elena (Macarena García), quien se ha casado con un empresario que le dobla la edad (Ramón Rados) y ahora vive rodeada de lujo. Pero la fiesta no termina demasiado bien cuando Elena, motivada por la presencia de sus dos amigas de la infancia, toma la decisión de abandonar a su marido e irse a vivir con Bárbara y Maca, lo que tampoco les hace demasiada gracia. Este trío de mujeres que se retroalimentan de sus propias insatisfacciones puede recordar a Valeria (Netflix, 2020-2025), otra adaptación literaria, pero lo que en aquella era un tipo de romanticismo cursi y un sentido del humor simplón, en la propuesta que hace Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026) se convierte en una mordacidad que está marcada por el particular sentido del humor de Victoria Martín, muchas veces calificado como demasiado ordinario, pero que refleja a una generación de mujeres millennial que se enfrentan a los desafíos de una sociedad en la que no siempre sienten que encajan. En la serie, resulta menos convincente la subtrama que se desarrolla en la redacción del late night Menudo lío, presentado por Juancho Pardo (Oscar de la Fuente), donde trabaja Bárbara como guionista. Un programa de éxito que comienza a dar señales de cansancio y que ha ido perdiendo audiencia y recibiendo malas críticas, lo que provoca el mal humor de su presentador que afecta a su forma de tratar a los guionistas. Podrían verse algunas referencias al tono machista de programas como El Hormiguero y su presentador Pablo Motos, pero el retrato del mundo de la televisión resulta demasiado simplista. 

En la serie también aparece Fabiola (Alba Galocha), una influencer con una línea de joyas sostenible que acabará siendo la pareja de Maca, pero ocupa un lugar más secundario que en la novela, demasiado evidente como dispositivo de guión para que se produzca un distanciamiento con Bárbara. Lo que, por otro lado, conduce a uno de los mejores episodios de la temporada, el Episodio 5 (T1E5), que desarrolla la relación de ésta con Elena. Comenzando con un flashback bastante divertido a la infancia de las amigas, se desarrolla en parte mientras ambas se dirigen a visitar a Mamen (Imma Sancho), la madre de Bárbara, que ha organizado en su casa de campo una especie de centro de yoga para mujeres, y que es la única que reconoce la frustración de su hija: "Siento mucho decírtelo, pero tampoco eres tan especial. A ti te pasa lo que nos pasa a todos, no tener las cosas claras, no saber qué hacer. Yo creo que eso es la vida. Y si no te gusta, pues te jodes". En ese aspecto, Se tiene que morir mucha gente es reconocible como un retrato bastante ácido de tres mujeres adultas que se enfrentan a los vaivenes de la vida, apoyándose en un reparto que brilla entre Anna Castillo y Macarena García, quienes vuelven a reunirse después de La llamada (Javier Ambrossi, Javier Calvo, 2017) y, sobre todo, una estupenda y malhablada Sofía Otero, la joven protagonista de 20.000 especies de abejas (Estibaliz Urresola Solaguren, 2023). Una parte de la eficacia de la comedia está en la destacada dirección de Sandra Romero Acevedo (1993, Sevilla), nominada al Goya por la película Por donde pasa el silencio (2024), y que ya había realizado una incursión en el formato de series con algunos episodios de Los años nuevos (Movistar Plus+, 2024), demostrando su capacidad para acercarse a los personajes y tomando decisiones acertadas como la práctica ausencia de música, excepto la repetida utilización de un fragmento del Concierto para violín Nº 1 de Niccolò Paganini, que funciona como leit motiv de la incertidumbre que rodea a las protagonistas. Ella se reparte los episodios con la propia Victoria Martín y su pareja Nacho Pardo, que dirigen dos, pero la serie se sustenta sobre todo en el trabajo de Sandra Romero. Se tiene que morir mucha gente es una historia protagonizada por mujeres que se reivindica fuera de la etiqueta de historias destinadas a mujeres, porque en la zozobra de los personajes resulta fácil identificarse. A veces elabora un retrato que puede caer en lugares comunes sobre las diferencias sociales y el machismo, pero lo hace con una carga de mordacidad y una ironía que suaviza en buena medida el carácter simplista de algunas de sus ideas. 

Paris Police 1910

Francia 2026 | Canal+, 6x52' | Temporada completa | Fuera de Competición | ★★★ 

Creada por Fabien Nury

Dirigida por Julien Despaux, Frédéric Balekdjian

El éxito de la primera temporada de esta especie de antología histórica es su ambientación en los años de la Belle Époque, que representaban la esperanza de un nuevo siglo antes de que todo se desmoronara con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, pero mirándola desde la perspectiva de sus rincones más oscuros. En París Police 1900 (Cosmo, 2021), una brigada especial de policía recorría las calles de la capital francesa en medio de la atmósfera que se respiraba alrededor de  la celebración de la Exposición Universal de París, pero tras la pista de un grupo de extrema derecha surgida a raíz del caso Dreyfus, mientras que en París Police 1905 (Cosmo, 2023), la epidemia de sífilis es el entorno de una investigación que se adentra en las pasiones sexuales de los lugares más incógnitos del Bois de Boulogne y sus zonas de cruising homosexual. La esperada tercera temporada de la que es la producción más cara de Canal+ se ha presentado en Canneseries poco antes de su estreno oficial el 27 de abril, y con las expectativas en el trabajo de su creador Fabien Nury (1978, Francia), procedente del mundo del cómic, que ha logrado desarrollar una producción marcada por su estilo visual y por su absorción de los acontecimientos históricos mezclados con un relato policíaco de ficción. Los personajes han ido sufriendo transformaciones importantes a lo largo de estas temporadas que tienen lugar con cinco años de diferencia entre una y otra. El joven inspector ambicioso que acababa de llegar a la prefectura, Antoine Jouin (Jérémie Laheurte) ya es uno de los policías más celebrados de la brigada criminal, bajo las órdenes de Cochefert (Alexandre Trocki), mientras el antiguo comisario Joseph Fiersi (Thibaud Evrard) ha dejado la prefectura y permanece escondido tras acontecimientos ocurridos en el pasado. Pero quien adquiere un mayor protagonismo en esta temporada es Marguerite Steinheil (Evelyne Brochu), a quien conocimos como prostituta y amante del presidente Felix Faure, quien murió en sus brazos en la primera temporada, y después casada con el pintor Adolphe Steinheil (François Raison), un matrimonio que tuvo altibajos en la segunda temporada, pero que en Paris Police 1910 (Canal+, 2026) se convierte en el centro de la investigación policial. En 1908, Marguerite es encontrada en su cama, maniatada y con la falda levantada, mientras su marido y la madre de éste aparecen asesinados., pero a pesar de que ella se presenta como otra víctima del asaltante, posiblemente abusada sexualmente, la mala reputación que la persigue la convierte en la principal sospechosa del crimen.

Esta última temporada que cierra la serie definitivamente, se centra en la misoginia de la sociedad de principios del siglo XX y el nacimiento del periodismo sensacionalista, a través de la redacción del periódico Le Matin y la ambición de su nuevo redactor jefe, Labruyère (Micha Lescot). La influencia del escritor Émile Zola en la exoneración del oficial acusado en el caso Dreyfus después de su conocido artículo J'accuse...!, que está contada en la película El oficial y el espía (Roman Polanski, 2019), resuena de nuevo como un trasfondo relevante, mostrando con un excelente nivel de producción el traslado de las cenizas de Émile Zola al Panteón de París. Pero el escaso interés que despierta esta noticia en la venta de periódicos lleva a Labruyère a iniciar una campaña de descrédito contra Marguerite Steinheil, acusándola del asesinato de su marido y su suegra, lo que se convierte en una de las tramas principales de la temporada. Mientras Antoine Jouin investiga el caso bajo las órdenes del prefecto Lépine (Marc Barbé), otras subtramas se acomodan para ofrecer un retrato de de la discriminación de las mujeres en una sociedad principalmente dominada por hombres, a lo que se resisten personajes como Jeanne Chauvin (Eugénie Derouand), basada en una abogada real que fue la segunda mujer en obtener el doctorado en derecho en Francia. Cuando se presentó para prestar juramento como abogada en 1897, fue rechazada por el Colegio de Abogados porque consideraban que las mujeres no podían ejercer esa profesión, y tuvo que esperar tres años hasta que la modificación de la ley en 1900 le permitió juramentar para desarrollar su carrera en la abogacía. Jeanne Chauvin se presenta en la serie como la abogada que defiende a Marguerite Steinheil cuando es acusada formalmente en un juicio. Paris Police 1910 mantiene esa mezcla de retrato histórico y de investigación criminal, pero resulta menos gótica que la segunda temporada e introduce más elementos de humor, manteniendo una puesta en escena cuidada que brilla especialmente en las secuencias en exteriores, y ofreciendo una resolución a algunos personajes que resulta convincente. También mantiene la violencia a veces bastante brutal, como en el Episodio 4 (T1E4), en el que la búsqueda de un sospechoso provoca algunos acontecimientos relevantes para la serie, con una excelente banda sonora en la que participa el compositor español Javier Navarrete, como en las anteriores temporadas. Paris Police 1910 es un final a la altura del nivel alcanzado por una serie que a veces resulta más atractiva estéticamente que profunda en el desarrollo del guión, pero que ha conseguido reflejar con habilidad el desmoronamiento de la Tercera República a través de la oscuridad que rodeaba a la sociedad de la época. 

Colonna. Une tragédie corse

Francia 2026 | France tv, 3x45' | Temporada completa | Competición Docuseries | ★★★ 

Creada por Ariane Chemin, Agnès Pizzini

Dirigida por Agnès Pizzini


A lo largo de sus tres episodios, la nueva producción documental de France tv se acerca a uno de los acontecimientos que han marcado a la sociedad francesa en las últimas décadas, y que volvió a resurgir hace unos años tras el asesinato de un activista del nacionalismo independentista de Córcega en 2022, que había sido condenado por la muerte de un oficial de policía ocurrida en 1998. La realidad del independentismo de Córcega vuelve a estar presente en esta serie de próximo estreno, después de la incursión en el mundo criminal que hizo la serie de ficción Plaine orientale (Canal+, 2025), que fue estrenada fuera de concurso en la edición anterior de Canneseries, sobre este territorio de raíces italianas pero que desde el siglo XVIII mantiene su pertenencia a Francia. En Colonna. Une tragédie corse (France tv, 2026) se refleja el nacimiento del sentimiento nacionalista reconvertido en facciones como el Frente de Liberación Nacional de Córcega, que llevaron a cabo ataques terroristas en diversos intereses franceses durante las décadas de los ochenta y noventa, que desembocaron en el asesinato del prefecto Claude Érignac en 1998, lo que provocó un rechazo masivo por parte de la sociedad francesa, pero también de muchos sectores de la sociedad corsa. La serie está escrita por la periodista Ariane Chemin, que suele escribir en el periódico Le Monde, y co-escrita y dirigida por Agnès Pizzini, que tuvo una destacada repercusión crítica con su docuserie L'affaire d'Outreau (France tv, 2022), sobre otro caso judicial muy mediático. Se trata de una investigación que intenta ofrecer una mirada equilibrada hacia lo que la directora denomina "una relación compleja entre un estado muy jacobino y una Córcega muy desconfiada", estableciendo la dificultad de entendimiento entre los representantes de los diferentes gobiernos franceses y el deseo independentista corso, lo que en España puede tener ciertos paralelismos con algunas reivindicaciones también independentistas. Pero en el caso de Córcega, el punto de inflexión fue el traspaso de esa línea roja marcada por un asesinato terrorista, un delito de sangre que finalmente debilitó a la propia facción nacionalista. La estructura de tres episodios permite acercarse en el episodio Le militant (T1E1) al nacimiento de esos grupos que trataban de exponer el desinterés del gobierno de Valéry Giscard d'Estaing por sus problemáticas en los setenta, y que posteriormente se extendió a los de François Mitterrand y Jacques Chirac, bajo cuyo mandato se produjo el asesinato mientras ejercía como polémico Ministro del Interior Nicolas Sarkozy, uno de los entrevistados. Este episodio adopta como tema principal la espléndida banda sonora de Francis Lai y y Christian Gaubert para la película La lección particular (Michel Boisrond, 1968). Incluso para los espectadores que no conocen exactamente los hechos, Colonna. Une tragédie corse ofrece una explicación lo suficientemente clara y bien estructurada que desemboca en el episodio Le culpable (T1E2) en el asesinato de Claude Érignac. 

Pero las guionistas plantean el seguimiento a los pasos como activista de Yvan Colonna como un hilo desde el que establecer esta relación tan difícil entre un territorio que, aunque habla francés como idioma oficial, mantiene una cultura principalmente italiana, y una Francia que generalmente ha tenido una actitud condescendiente con sus antiguas colonias en general y con Córcega en particular. En este sentido, la historia principal sirve como impulso para ofrecer un acercamiento más amplio a través de las intervenciones de algunos de los implicados en grupos independentistas, pero también de miembros de la policía que trataban de contrarrestar sus ataques, al principio explosiones en oficinas vacías. El tercer episodio, Le symbole (T1E3), se centra en la persecución policial contra Yvan Colonna y su posterior detención, siendo condenado a cadena perpetua por asesinato. Sin embargo, una parte de la sociedad corsa lo ha seguido considerando un referente del nacionalismo, lo que se reactivó cuando en 2022 sufrió un ataque en el gimnasio de la prisión en la que cumplía su condena por parte del preso Franck Elong Abé, quien le asfixió durante 13 minutos sin que nadie interviniera. Alrededor de esta muerte han surgido diferentes teorías: la oficial es que el asesino, un yihadista musulmán, lo mató porque había expresado comentarios en contra de su religión, pero otras hipótesis apuntan a un encargo relacionado con los estamentos policiales como venganza. De hecho, las autoridades francesas y la dirección de la prisión fueron declaradas responsables de la muerte de Yvan Colonna por no realizar un seguimiento psiquiátrico de Franck Elong Abé y por su falta de intervención durante el crimen, condenadas a indemnizar a su familia. Y el asesinato provocó graves protestas en Córcega contra el gobierno francés por considerarlo cómplice. La propia France tv estuvo envuelta en una polémica en 2022 cuando France 3 Corse emitió unas imágenes de las cámaras de vigilancia que mostraban parte de la agresión. Pero Colonna. Une tragédie corse ofrece un acercamiento ambicioso a un tratamiento que trata de ser equilibrado para situarse en un término medio entre la perspectiva corsa y la perspectiva francesa, y consigue en ese sentido ofrecer una adecuada mirada periodística que abunda en los malentendidos establecidos durante décadas entre ambos territorios. 

Prisoner

Reino Unido 2026 | Sky, 6x45' | Temporada completa | Fuera de competición | ★★★ 

Creada por Matt Charman

Dirigida por Otto Bathurst, Pia Strietmann


Los seguidores de la producción británica de series conocen la tendencia de Sky por las historias de acción, hasta el punto que la imagen que acompaña a esta reseña de su última producción se asemeja significativamente a la imagen promocional de su serie Atomic (SkyShowtime, 2025), al igual que su premisa principal: dos personajes diferentes, con un opuesto sentido de la justicia, pero obligados a permanecer juntos. Otras series como Chacal (SkyShowtime, 2024-) o The Iris affair (SkyShowtime, 2025-) han abundado en ese tono de acción con matices un poco absurdos y resultados más o menos satisfactorios. La última en unirse a esta línea de producción es Prisoner (SkyShowtime, 2026), que se estrena en Gran Bretaña el 30 de abril tras su presentación en Canneseries fuera de concurso, y en mayo en SkyShowtime. Creada por Matt Charman, al que se le conocen thrillers irregulares como Traición (Netflix, 2022) y la más reciente Rehén (Netflix, 2025), pero también guionista de El puente de los espías (Steven Spielberg, 2015), esta historia sigue la premisa de dos personajes que se ven obligados a huir sin poder separarse, esta vez de forma literal, porque están esposados el uno al otro. La oficial de transporte penitenciario Amber Todd (Izuka Hoyle) se encuentra metida en una persecución en la que no sabe en quién confiar cuando la furgoneta en la que transportaba a Tibor Stone (Tahar Rahim) es atacada en su camino hacia el juicio que se celebra contra Harrison Dempsey (Brian F. O'Byrne), un empresario benefactor de la organización criminal Pegasus. Tibor es un asesino que ha estado implicado en unos cincuenta asesinatos, pero cuya única salida es testificar contra la organización criminal, después de haber sido capturado por la Unidad Nacional contra el Crimen, liderada por Josephine Campbell (Catherine McCormack) y el director de operaciones Alex Tebbit (Eddie Marsan). El principal problema es que están siendo perseguidos por Nina Drâgus (Leonie Benesch), una asesina sin escrúpulos que ahora es la principal responsable de la organización criminal, y que ha sido entrenada durante años por Tibor. Conseguir que no pueda llegar vivo como testigo no es solo una manera de afianzar su liderazgo en Pegasus, sino también una forma de eliminar a su mayor rival. Tras una espectacular escena de acción que se desarrolla dentro de un túnel, Prisoner acelera hasta desarrollarse como una trepidante historia de acción en la que los dos protagonistas ni siquiera pueden confiar en las auténticas intenciones de la Unidad Nacional contra el Crimen. Si todo esto puede parecer tópico, lo es, pero el trabajo de dirección de Otto Bathurst y Pia Strietmann, que se reparten los episodios, aporta la suficiente dosis de dinamismo y acción como para que resulte entretenida todo el tiempo. También es algo superficial en el retrato de los personajes, pero en producciones como ésta, donde incluso se pueden perdonar algunas situaciones absurdas y poco realistas, no importan demasiado siempre que mantenga el ritmo. 

Prisoner es lo suficientemente honesta como para no pretender ser nada más que una producción de entretenimiento que ofrece algunos apuntes sobre la corrupción en las más altas esferas de la sociedad y la seguridad, que ya hemos visto muchas veces. Pero establece bien la relación principal entre Amber y Tibor, en la que ella toma una decisión a partir del Episodio 4 (T1E4) que cambia la dinámica de la posición que adoptan ambos. Con una estética que el director afirma que está inspirada en el paisaje industrial de Gales, lo que se denomina como el Rust Belt (Cinturón del Acero), localizada en lugares como Port Talbot y Newport,  el tono de la puesta en escena refuerza las calles mojadas, los colores saturados y una cierta estética de novela gráfica. También hay una cierta complejidad moral en los personajes, pero algunos como el marido de la protagonista, Olly Hatton (Finn Bennett), se sienten como un mero dispositivo para reforzar la tensión en torno al personaje de Amber y las repercusiones de su decisión de responsabilizarse ella misma de llevar a Tibor hasta los juzgados. Prisoner funciona mejor desde el punto de vista visual y de ritmo de un tradicional thriller de acción que desde la perspectiva de un guión que a veces se siente débil en la descripción de los personajes. Pero resulta interesante que sea a partir del Episodio 4 (T1E4) en el que Amber adopta una actitud mucho más activa en la toma de decisiones, cuando la dirección acabe en manos de la realizadora alemana Pia Streitmann, responsable de series como Herrhausen: El banquero y la bomba (Filmin, 2025), reforzando el hecho de que la historia adopta a partir de entonces una mayor perspectiva femenina, pero sin ralentizar en ningún momento el ritmo que tenían los primeros episodios. 

Le rouge et le noir

Francia, Bélgica 2026 | France tv, 4x45' | Temporada completa | Rendez-vous | ★★★ 

Escrita por Giles Taurand, Georges-Marc Benamou

Dirigida por Gaël Morel


La novela Rojo y negro (1830, Ed. Cátedra) está considerada como una de las más relevantes de la literatura del escritor francés Stendhal (1783-1842, Francia), y una de las piezas clave de la novela europea del siglo XIX, retratando el ascenso y caída de Julien Sorel (Victor Belmondo), un joven que utiliza sus encantos para seducir a mujeres relacionadas con familias de la alta sociedad, pero debatiéndose entre sus vocaciones de soldado y sacerdote, y también entre su amor por Louise de Rênal (Virginie Ledoyen) y Mathilde de la Mole (Camille Razat). La obra de Stendhal es un retrato psicológico sobre la vida de un joven apasionado pero empobrecido en la sociedad de la Restauración, que tiene como principal objetivo el ascenso en la escala social, utilizando sus conocimientos en latín para atraer la atención de los terratenientes como Monsieur de Rênal (Patrick Timsit), marido de Louise, o el Marqués de la Mole (Patrick Mille) y su esposa la Marquesa de la Mole (Romane Bohringer), padres de Mathilde. Y su atractivo como un joven hermoso y seductor le sirve para conquistar los corazones de sus dos amantes. La obra está considerada como un reflejo de la energía de un hombre que representaba a su época y a un país como Francia, pero fue incomprendida en su momento, siendo calificada posteriormente como una novela adelantada a su tiempo, y su protagonista inspiró a Paul Schrader para describir al personaje principal de su película American Gigoló (Paul Schrader, 1980), no solo por alguna cita concreta a la obra literaria sino porque también se llama Julian. Como una de las fuentes más inspiradoras de la literatura francesa, Rojo y negro ha sido adaptada en varias ocasiones, primero en el cine en películas como Rojo y negro (Gennaro Righelli, 1928) y El rojo y el negro (Claude Autant-Lara, 1954), pero también en televisión, en la miniserie británica The scarlet and the black (BBC, 1993), protagonizada por Ewan McGregor como Julien. La última adaptación, Le rouge et le noir (France tv, 2026), coincide en el título con una de las series que compiten en la sección oficial de Canneseries, The red and the black (Filimo, 2026), la primera producción iraní que compite en el festival, pero cuya historia no tiene ninguna relación con la obra de Stendhal. En este caso, el proyecto cuenta como principal atractivo con un reparto de nombres destacados del audiovisual francés, con veteranos como Virginie Ledoyen, Patrick Timsit o Romane Bohringer, junto a rostros jóvenes encabezados por Victor Belmondo, nieto del actor Jean-Paul Belmondo, al que hemos visto interpretando al realizador Roger Vadim en el biopic Bardot (Sundance tv, 2023). Menos enfocada en los aspectos psicológicos de la historia, la serie se centra más en la denominada escalera social, el acceso a las clases privilegiadas desde dos caminos diferentes, el aprendizaje intelectual y la seducción amorosa, ambos manejados con soltura por el joven Julien Sorel. Mientras los dos primeros episodios están centrados en su relación prohibida con Louise de Rênal, casi ante los ojos de su marido, lo que no acaba bien, los dos siguientes se enfocan en la seducción de Mathilde desde el momento en que Julien sirve como traductor y copiador de cartas del Marqués de la Mole, fascinado por la vitalidad de su juventud.  

Al tratarse de una adaptación bajo la mirada contemporánea, se subraya cierta ambigüedad en la relación de Julien con el marqués, como si se tratara de una seducción en doble sentido. Pero la puesta en escena, muy característica de las series de época de France tv, generalmente circunscritas a espacios de interior y a localizaciones reales y lujosas pero muy contadas, refuerza la representación de una época en la que ascender en la escala social resultaba especialmente difícil, marcada por el exilio de Napoleón Bonaparte. El director Gaël Morel se dio a conocer al principio como actor, interpretando a uno de los protagonistas de la clásica película Los juncos salvajes (André Téchiné, 1994), pero principalmente ha desarrollado su carrera en el terreno de la realización, participando en el Festival de Cannes con el largometraje Vivre, mourir, renaître (2024). Responsable de los cuatro episodios de Le rouge et le noir, ofrece un drama romántico que subraya la dificultad de traspasar la escala social a través de los espacios y la colocación de la cámara, las puertas semiabiertas que nunca se abren del todo y las piezas de un jarrón roto: "Es como en el amor. No se pueden volver a unir los pedazos de lo que ha sido destruido", dice Julien Sorel en el Episodio 4 (T1E4), mostrando la obsesión del personaje por la ambición de la posición social a la que aspira. Desgraciadamente, los apuntes de la época que se muestran en los dos primeros episodios, con la quema de libros considerados prohibidos, se dejan a un lado en la segunda mitad de la serie para enfocarse principalmente en la relación amorosa con ciertas dosis de toxicidad que se establece entre Mathilde y Julien, así como la imposibilidad de contraer matrimonio por la intervención de Louise de Rênal. La literatura surge como el reflejo de la posición de los personajes, como la injusticia de la condena a muerte del hugonote Jean Calas que denunciaba François-Marie Voltaire en su Tratado sobre la tolerancia (1763, Ed. Austral), incluido en el Índice de Libros Prohibidos por la iglesia católica en 1766, a pesar de que defendía la tolerancia entre las religiones y la misericordia. Victor Belmondo tiene capacidad de seducción que necesita su personaje, pero el guión parece profundizar menos en su psicología y resulta una adaptación demasiado superficial, sometida a la construcción del tipo de drama romántico que caracteriza a las miniseries históricas de France tv y con un último episodio que parece precipitar demasiado los acontecimientos para una historia que quizás necesitaba más tiempo para su desarrollo. Al final de los cuatro episodios, Le rouge et le noir supone una adaptación solvente, aunque menos relevante y profunda de lo que debería haber sido. 


Prisoner se estrena en SkyShowtime el 7 de mayo. 
Se tiene que morir mucha gente se estrena en Movistar Plus+ el 21 de mayo. 
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

La llamada se puede ver en Prime Video, RTVE Play y SkyShowtime.
20.000 especies de abejas se puede ver en HBO Max y Movistar Plus+.
Por donde pasa el silencio se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.
El oficial y el espía se puede ver en Filmin. 
El puente de los espías se puede ver en RTVE Play y Tivify. 

24 abril, 2026

Visions du Réel 2026 - Parte 3: Des-estructuras familiares

Visions du Réel ha abierto su versión online desde ayer, con la posibilidad, geolocalizada en Suiza, de visionar una selección de cincuenta títulos de su programación hasta el 4 de mayo, una especie de extensión digital que nació durante la pandemia del coronavirus y se ha mantenido a lo largo de los últimos años como una oportunidad para ampliar las perspectivas de los espectadores. Aunque oficialmente el festival se clausura este fin de semana, la edición online seguirá durante una semana más para acercar la programación a los espectadores que no hayan podido acercarse a las proyecciones presenciales en la ciudad de Nyon. Mientras tanto, la sección de industria, VdR-Industry ha concedido sus premios a proyectos, entre los que no hay ninguna producción española, repartiendo unos 87.000 €, entre aportación económica y aportación en especie, para las producciones en desarrollo que han sido elegidas como ganadoras de esta edición, entre ellas Uganda de Daniel Mann, premio Eurimages, Job 1:21 de Samuel Suffren, premio Visions South East, y Trade de Todd Chandler, premio RTS de la televisión pública suiza. 

A noite e os dias de Miguel Burnier

João Dumans

Brasil 2026 | 82' | Competición de Largometrajes | ★★


En su anterior película Arábia (Affonso Uchôa, João Dumans, 2017), seleccionada en los festivales de Rotterdam y el D'A Festival Cinema Barcelona, los directores ofrecían una mirada cercana al neorrealismo en torno a un joven afectado por los cambios en una fábrica de metalurgia en el estado de Minas Gerais. Ahora en solitario, aunque con Affonso Uchôa ejerciendo como montador, João Dumans se acerca a otra de esas consecuencias provocadas por los años de permanencia de la explotación minera alrededor de la pequeña población de Miguel Burnier, en el distrito de Ouro Preto, que también forma parte de Minas Gerais. Comprada en 2005 por Gerdau, la mayor empresa brasileña de producción de acero, la presencia de la compañía no ha significado prosperidad para el pueblo, sino todo lo contrario, según se indica al comienzo del documental: las instalaciones de la mina han acabado ocupando buena parte del distrito urbano del municipio, comprando las casas de sus habitantes y realojándolos en otros municipios, lo que ha creado una emigración artificial y un abandono progresivo de la comunidad. Pero las necesidades de expansión de la empresa ha ido desertizando el entorno, en un pueblo que ya era pequeño en 2005, cuando lo habitaban unos 600 vecinos, pero en el que veinte años después solo quedan 80 habitantes. En As noites e os dias de Miguel Burnier (João Dumans, 2026) se ofrece un retrato de la desaparición de una comunidad debido a la invasión de la explotación minera, reflejando que el desarrollo industrial no está necesariamente acompañado de un desarrollo habitacional, por mucho que la propia empresa Gerdau se promocione a través de su compromiso con el progreso socioeconómico de la región de Minas Gerais. La mina, efectivamente, ha empleado a miles de trabajadores, pero prácticamente todos son externos, procedentes de otras localidades. Los habitantes de Miguel Burnier han sido sistemáticamente rechazados como empleados, porque se encuentran en un círculo vicioso de la desesperación: no les dan trabajo porque muchos de ellos están envueltos en la dinámica del alcoholismo, pero precisamente se han entregado a las adicciones debido a la falta de empleo y la desaparición progresiva de sus casas. En una escena de la película, Rita Carolina visita la casa que pertenece a su familia, completamente abandonada, entre escombros y suciedad, preguntándose si podrían aprovechar la propiedad reformándola y alquilándola: "¿Alquilándola a quién?", contesta Zezé. La película ofrece un retrato melancólico de lo que fue el pasado y en lo que se ha convertido el presente, de familias desestructuradas debido a la pobreza y la falta de futuro, representados ya en ese oboe solista que resuena desde el principio en la banda sonora de Victor de Mello Lopes. Es un retrato generacional, pero de una generación que se ha ido degradando conforme ha estado perdiendo el sentido de comunidad. 

As noites e os dias de Miguel Burnier vuelve a tener una tonalidad neorrealista, a través de una fotografía apagada que representa la decadencia de una zona destinada a desaparecer, como la semioscuridad de una solitaria calle iluminada por la única farola, donde se reúnen por las noches algunos de los pocos habitantes que quedan en el pueblo. Hay una permanente sensación de nostalgia en la representación de antiguas fotografías del carnaval de 2010 en las que se refleja la alegría que se ha perdido: ahora todas son miradas tristes y sensación de pérdida, pero a pesar de todo también una capacidad notable de resistencia. En la falda de las montañas, un buscador de oro lleva décadas extrayendo pequeños fragmentos del río que arrastran las lluvias desde lo alto: "250$ el gramo, nada mal para un pobre", afirma, sosteniendo que es un recurso inagotable: "Esta tierra nunca falla. Piensa, treinta y nueve años viniendo aquí, y nunca ha faltado el oro", agarrándose a una esperanza de continuidad que ya han perdido los habitantes del pueblo. La presencia de la mina siempre es mostrada en el horizonte, como una amenaza permanente, o a través del lento transporte en trenes de mercancía de los materiales y las tierras cargadas de hierro que se extraen de las profundas excavaciones. Forma parte del paisaje desde hace décadas, invadiendo progresivamente el espacio y arrastrando a la comunidad hacia otros lugares. El camión de la mudanza recoge las pertenencias de una de las últimas familias que han decidido marcharse, envueltas en la profunda carga de espiritualidad que les rodea, a través de sus oraciones: "Señor, bendice a mi familia e iluminanos allá donde vamos a vivir. Bendice al conductor de la mudanza y a su vehículo, y a nuestra nueva casa, que tu gracia la alcance antes de que lleguemos". Rodada entre 2019 y 2022, las imágenes filmadas por el propio João Dumans reflejan también algunos encuentros tensos con los supuestos vigilantes que pretenden aprovecharse de la situación en una propiedad de un habitante del pueblo que fue realojado, pero nunca la vendió: "Esta es propiedad de la empresa Gerdau", se escucha decir a uno de ellos: "Y aquí todo se vende. Esta tierra pertenece a Gerdau, pero aún no la han señalizado ni la han cercado", afirma intentando que la cámara deje de grabar. As noites e os dias de Miguel Burnier es un retrato desesperanzado de una comunidad que sigue resistiendo a la gradual devoración de sus tierras y de sus vidas. 

Saudades eternas

Emma Boccanfuso

Suiza, Francia 2026 | 94' | Competición de Largometrajes | ★★

Visions du Réel '26: Premio FIPRESCI

En la favela de Chapéu Mangueira, el horizonte que se ve desde las casas situadas en lo alto de las colinas está ocupado por la playa de Copacabana, y cuando uno de los componentes de la familia protagonista decide ocupar la parte más alta, se intuye que la vista podría ser envidiada por cualquiera. Pero la directora Emma Boccanfuso (1992, Suiza) mantiene fuera de campo toda referencia a la perspectiva turística de Brasil, y son precisamente los fuera de campo los que funciona como construcción del entorno que rodea a la protagonista, Sueli, una mujer de unos cincuenta años que ya se considera anciana (quizás por la esperanza de vida de la propia favela), y que ha ido acogiendo a su familia o a otros miembros de la comunidad en su pequeño espacio difícilmente habitable. La favela Chapéu Mangueira cuenta con algunas peculiaridades respecto a otras favelas de la ciudad, y su nombre proviene de la unión entre la referencia a una fábrica de sombreros que existía en la zona en la época de su fundación, y a las amplias plantaciones de mangos que la rodeaban. En Saudades eternas (Emma Boccanfuso, 2026), sin embargo, apenas hay exteriores y todo transcurre dentro de la casa en la que vive Sueli, que también regenta un pequeño bar justo debajo, aunque lo abre dependiendo de su estado de ánimo y de la peligrosidad del momento, especialmente cuando se producen redadas de la policía. Pero toda esta violencia ocurre en el exterior y se representa en un segundo plano a través de los sonidos, de las noticias que reciben los miembros de la familia o de la ausencia de los que han muerto. Esta decisión es acertada porque evita los lugares comunes y establece una mirada personal que se centra solo en los habitantes del espacio principal de la historia, pero reconstruyendo un entorno en el que la posibilidad de la muerte es adquirida como una circunstancia normal de la vida. Para recrear este ambiente, se utilizan grabaciones adicionales que no surgen del momento sino que se incorporan para crear la atmósfera de peligrosidad, desde los sonidos de disparos hasta las conversaciones de miembros de las pandillas a través de walkie-talkies. A la directora franco-suiza que vive durante parte del año en Brasil desde 2015, no le interesa mostrar la violencia, sino presentarla como una amenaza externa que puede acabar afectando a miembros de la propia familia protagonista. A lo largo de la grabación, algunos de ellos murieron, con un caso especialmente escandaloso cuando Rodrigo Alexandre da Silva falleció en 2018 por disparos de la policía cuando creyeron que un paraguas que llevaba en la mano era un fusil, disparándole a quemarropa. Su muerte también es tratada como un fuera de campo, a través de la ausencia que deja huella en la familia, no a través de las noticias o del entierro. Saudades eternas es una expresión brasileña que se refiere precisamente a las ausencias, y la directora superpone a veces las referencias a los muertos con planos de las habitaciones vacías que ocuparon. 

Si algo aporta Saudades eternas es una coherencia formal absoluta, al elegir filmar con la cámara de su teléfono móvil, y hacerlo en planos estáticos que se asemejan a cuadros de la vida cotidiana. A pesar de esta violencia permanente que resuena en el exterior y de la aceptación de la muerte como una posibilidad que puede llegar cualquier día por casualidad, en medio del fuego cruzado, la perspectiva de la directora prefiere centrarse en la convivencia de la familia, natural o escogida, que se desarrolla dentro de la casa. Y se enfoca especialmente en Sueli como una especie de nexo de unión que mantiene el equilibrio de esa convivencia: "Cuando yo me vaya, esta casa será un desastre", afirma con convicción. El trabajo de cámara está construido utilizando los marcos de ventanas y puertas, o la conexión a través de una escalera entre la parte de arriba y la de abajo, estableciendo constantemente esa idea de separación entre el interior que estamos viendo y el exterior que permanece al otro lado. Pero a medida que transcurre la película, parece haber una necesidad de expansión, una habitación más grande, una reconstrucción del espacio, a la que Sueli hace referencia: "No dejan de tirar paredes y construir, un día se nos va a caer la casa abajo". El plano medio es el que define las conversaciones que tiene la directora con los miembros de la familia, envueltas en una confianza que las hace más cercanas, procedente del proyecto Rua Dr. Nelson que Emma Boccanfuso inició hace unos años para retratar a varios vecinos de la favela de Chapéu Mangueira. De hecho, Saudades eternas nació como un proyecto de videoinstalación que sin embargo fue tomando la forma de un largometraje. Esta coherencia formal a la que hacíamos referencia, que le proporciona una dinámica tradicional pero muy efectiva, crea una percepción del espacio como elemento de protección, pero que no está ausente de sus propios desafíos. Hay un segmento dedicado a las presencias fantasmales, entre una mirada divertida y realista: Sueli menciona cómo el ventilador de ha apagado de forma extraña, la casa sufre un apagón y los niños dicen haber visto una mariposa negra que, según Google, puede representar la visita de un alma infantil del pasado. En su sencillez, y a pesar de estar centrada en Sueli, la película tiene un especial éxito en el retrato de los niños, que asumen la realidad violenta en la que han crecido como una normalidad, con gestos ya habituales como taparse los oídos cuando presienten que se van a producir disparos. Esta convivencia entre la vida y la muerte surge como uno de los temas principales de Saudades eternas, a pesar de su mirada vitalista, una especie de ruptura de los límites que proviene de las amenazas del exterior pero también de las presencias en el interior. Y en esta decisión de dejar la violencia como un elemento externo, también se menciona solamente, pero no se evita, la conexión de la familia con los grupos violentos: se dice que Sueli se encarga de lavar la ropa a los pandilleros y en una fiesta parece que están invitados los jefes de las pandillas, pero cuando éstos están llegando la cámara deja de grabar. Aunque la playa de Copacabana se mantiene siempre en un horizonte lejano, evitando las referencias turísticas, la directora se plantea una continuación que acompañe a algunos de los miembros de la familia en sus actuales trabajos como instructores de surf o vendedores ambulantes.

A fire there

Marlene Edoyan

Canadá 2026 | 94' | Competición de Largometrajes | ★★

Visions du Réel '26: Premio Especial del Jurado


El fuego funciona como elemento de cohesión y como soporte principal de una película que habla sobre las esperanzas de futuro de tres jóvenes que viven en una pequeña aldea en las llanuras del sur de Georgia, uno de esos espacios de paisajes idílicos pero que se anclan, para las nuevas generaciones, en un pasado al que no quieren regresar, y del que en su mayor parte sueñan con marcharse dejando atrás la precariedad laboral. El trabajo como pastor proporciona tan pocos recursos económicos que es incluso más recomendable trabajar en una fábrica, pero la insatisfacción que envuelve a Henrikh, Karlen y Hakob, los tres veinteañeros protagonistas, exige sacrificios y decisiones difíciles. La directora de origen armenio pero residente en Canadá Marlene Edoyan se ha acercado a estas vidas desde una perspectiva externa, pero consiguiendo un grado de intimidad que se revela en las conversaciones naturales que mantienen los jóvenes, no solamente entre ellos, sino también en el entorno de sus propios hogares, donde la presión por encontrar lo antes posible una estabilidad económica se convierte en un elemento más de tensión. Algunos como Henrikh tienen claro que quiere estudiar Relaciones Internacionales en Tblisi, aunque eso supone un esfuerzo económico importante para su familia, pero su abuelo dice que tiene como objetivo principal que el nieto no lleve una vida tan difícil como la que ha tenido él mismo. También se refleja la situación convulsiva de las regiones del Cáucaso, los conflictos que han surgido alrededor y la influencia decisiva de Rusia, a la que Karlen admira, a pesar de que Henrikh le recuerda siempre la opresión a la que somete constantemente a un país como Georgia. Los discursos antiamericanos y antieuropeos del primer ministro Irakli Kobajidze sostienen que Occidente está impulsando a la región a otro frente de conflicto bélico, y la invasión de Ucrania permanece como un reflejo de la amenaza que puede suponer Rusia. "Yo creo que la guerra llegará algún día a Georgia", afirma Henrikh, el más políticamente comprometido de los tres. Porque Hakob es el único que quiere quedarse en el pueblo dedicándose al pastoreo, a pesar de la poca esperanza de futuro que queda en la zona. Mantiene una relación a distancia con Monika, una joven que imparte clases de bailes tradicionales armenios, a la que su abuela sugiere que, si realmente le gusta, su familia podría secuestrarla para llevarla al pueblo y obligarla a casarse, como hicieron con su madre: "Tenemos buenas relaciones con la policía local". Aunque es una conversación entre bromas, el rapto de novias sigue siendo una realidad en pueblos pequeños de Georgia, que lo mantienen como una tradición caucasiana a pesar de estar prohibida por ley. Pero a lo largo de A fire there (Marlene Edoyan, 2026), resulta patente que las tradiciones permanecen de una manera arraigada en estas zonas alejadas de las ciudades, como cuando los jóvenes se dejan aconsejar por la lectura de las manchas de café en sus tazas, que aparentemente predicen su futuro. 

Mientras Kalen quiere marcharse a Moscú para encontrar trabajo, Henrikh termina yéndose a Tbilisi, donde se prepara para los exámenes de ingreso en la universidad, y acaba participando en las protestas de miles de personas en contra de la denominada "ley rusa" que el parlamento de Georgia aprobó en 2024, parecida a la ley de agentes extranjeros que aprobó Rusia hace años, a través de la cual ha acallado las voces de numerosos opositores y medios de comunicación acusándolos de actuar para otros países. El documental se rodó precisamente entre 2022 y el otoño de 2024, dos fechas significativas entre el comienzo de la invasión de Ucrania y la influencia cada vez mayor de Rusia en los países vecinos a través de la complicidad de sus gobiernos. El temor a que Georgia regrese a aquella época en la que estaba marcada por las decisiones del Kremlin se revela como una de las principales preocupaciones de la juventud, pero entre el grupo de amigos se manifiesta también una parte de esa juventud que aceptaría con agrado regresar al protectorado ruso. A fire there refleja las incertidumbres de una generación que se enfrenta a una inestabilidad continua, entre la búsqueda de un trabajo y el posicionamiento ideológico que para muchos no está claro. La contraposición entre el fuego y el agua sirve a la directora para establecer una mirada poética dentro de un contexto realista, reflejando el paso del tiempo a través de la transformación del paisaje en las diferentes estaciones. Mientras los rígidos roles de género dentro de las familias no son discutidos o mencionados verbalmente, pero están representados de una manera clara, a través del comportamiento de los miembros de las familias cuando se reúnen. A fire there ofrece una perspectiva muy esclarecedora de los puntos de conflicto en un entorno aislado como un pequeño pueblo apartado de la sociedad, que todavía se enfrenta a la permanente oposición de sus propuestas de futuro, entre emigrar o quedarse, mirar hacia Rusia o alejarse de ella, estudiar o trabajar, ofreciendo una mirada íntima que se mira bajo el referente del cine del director Sergei Parajanov, en películas como La sombra de nuestros antepasados (1965) o Sayat Nova (El color de la granada) (1969). 

Il quieto vivere (I want her dead)

Gianluca Matarrese

Italia, Suiza 2025 | 85' | Borderlight | ★★

Festival de Venecia '25: Giornate degli Autori


Visions du Réel ha estrenado en esta edición que cuenta por última vez con la dirección artística de Emilie Bujès, una nueva sección no competitiva, en la que se estrenan algunas películas que podríamos definir como ficción, pero utilizando los mecanismos del cine de no-ficción. Entre la selección de seis títulos que yan han estado presentes en otros festivales, la producción italiana Il quieto vivere (La vida tranquila) (Gianluca Matarrese, 2026), cuyo título internacional es más dramático, I want her dead (La quiero muerta), deambula precisamente por lo que se denomina como documental performativo, la representación de una realidad que sin embargo se transforma en una interpretación de la misma. Estrenada en el Festival de Venecia del año pasado, dentro de la prestigiosa Giornate degli Autori, la película toma como elemento principal una larga disputa entre dos miembros de la familia del director, con la particularidad de que además son vecinas. Como se muestra en la imagen superior, ni siquiera un entierro sirve para que ambas lleguen a un alto el fuego, echándose en cara permanentemente las reales (o imaginadas) disputas internas. La particularidad de la historia es que todos los habitantes de un edificio situado en Calabria pertenecen a la misma familia, incluso el policía al que una de las mujeres denuncia a la otra es primo de ella, lo que acaba creando una de esas situaciones familiares que parecen estar impregnadas de las comedias del dramaturgo y director Edoardo de Filippo, a quien la RAI dedica desde hace años el estreno de una película para televisión como tradicional programación navideña. Maria Luisa Magno se presenta como el personaje principal, una mujer que se dedica a vender cremas por internet y que mantiene el conflicto permanente con su cuñada Immacolata Capalbo, que habita el piso de abajo. Ella entra en la familia como un elemento externo que sin embargo lo transforma todo, o al menos es lo que siente Maria Luisa, quien ve constantes señales de desprecio, le repugna la forma en que se viste su cuñada, la siente como una fresca que parece flirtear con otros miembros de la familia, como el primo policía antes mencionado. Y de ahí a pensar que ella es la causante de que su colada haya salido ardiendo solo hay un paso. El director, que ya ofreció una delicada mirada a la relación de un médico muy peculiar con sus pacientes en GEN_ (Gianluca Matarrese, 2025), que vimos en este mismo festival el año pasado, convierte la historia familiar en un resorte de mecanismos pseudo-documentales, pero en el que es principal la intervención de su propia madre como el elemento impulsor de la trama, de una manera más o menos invisible, actuando como una de las tres tías que forman parte de una especie de coro griego. Ellas tratan de aportar calma en las numerosas reuniones familiares alrededor de una mesa, pero parece claro que de alguna manera instigan las conversaciones y las referencias de cada una de ellas a los conflictos provocados por la otra.

El trasfondo original de esta disputa surgió por la diferencia de parecer sobre la aportación económica para la renovación de la vivienda, pero el tiempo la ha convertido en una inquina personal. Durante el pase especial en Venecia, el director definía a su familia con una cierta tendencia a la teatralidad, de manera que a través de la película permite a los personajes desarrollar este sentido de la farsa y de la representación que ya les define por sí mismos. Il quieto vivere se plantea como un juego en el que la disputa real se convierte en una teatralidad grotesca en la que están representados solo los espacios que pertenecen a las protagonistas femeninas (los miembros masculinos de la familia tienen apenas presencia relevante). Así que la cocina, la preparación de las comidas familiares y las reuniones en fechas significativas se convierten en entornos realistas en los que se introducen los dispositivos narrativos para que surja de nuevo el conflicto. Real o no, la disputa entre las cuñadas se hace tan tensa que la familia debe dividir sus celebraciones entre la una y la otra, a veces reuniéndose en el piso de Maria Luisa y otras veces en el de Immacolata, pero es cuando se produce la celebración de fin de año junto a esta última, cuando se percibe la sensación de soledad que rodea a la primera, alrededor de una mesa vacía mientras las voces de la celebración familiar traspasan las paredes. Esta representación tragicómica es tan divertida como melancólica, y ahí reside la capacidad del director para ir desarrollando este juego teatral con una perspectiva trágica, apoyándose en los resortes de la tragedia griega. La música compuesta por el artista Cantautoma se apoya precisamente en instrumentaciones tradicionales, sonoridades calabresas y un coro femenino que repite: "Dove finisce il sangue, comincia la pace / dove finisce la pace, comincia il sangue" (Donde termina la sangre, comienza la paz / donde termina la paz, comienza la sangre". Pero Gianluca Matarrese también es consciente del carácter repetitivo de las disputas y los reproches constantes, de manera que establece una estructura narrativa que desemboca en la soledad y el rencor interior, en una decisión que adquiere una dimensión mayor, no solo como el reflejo de una disputa familiar con tendencia a la exageración, sino como la descripción de una degradación progresiva de la vida en un pequeño pueblo. 


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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Arábia se puede ver en dafilms.com.
Sayat Nova (El color de la granada) se puede ver en Acontra+ y Tivify. 
La sombra de nuestros antepasados se puede ver en TakFlix.

23 abril, 2026

CANNESERIES 2026 - Parte 1: Sociedades imperfectas

Canneseries llega a su novena edición con la crisis del traslado del Mercado de Series más o menos superada, y con una programación que alterna producciones esperadas, una amplia presencia francesa y algunas curiosidades. También una destacada selección de producciones españolas que participan en la sección competitiva: Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026), cuyo estreno este fin de semana coincide con el estreno en España, y Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026), adaptación de Victoria Martín de su propia novela, dos miradas femeninas que refuerzan la relevancia de las creadoras españolas. Entre los invitados, Canneseries presenta conversaciones con el actor y creador británico Richard Gadd, que presenta su última serie, The half man (HBO Max, 2026) coincidiendo con el estreno mundial en la plataforma, y con Adam Scott, protagonista de Parks and recreation (Prime Video, 2009-2015) y Separación (Apple tv, 2022-), quien recibirá el Icon Award de esta edición. También habrá un espacio destacado para el futbolista francés Michel Platini, que protagonizará un encuentro con el público aprovechando la presentación de la docuserie Platini (Canal+, 2026), que se estrenará en Francia después del verano. Otro de los premios especiales del festival será el Madame Figaro Rising Star para la actriz y cantante coreana Jisoo, protagonista de la serie Newtopia (Prime Video, 2025-), como parte de la presentación de los últimos k-dramas preparados para su estreno este año. En nuestras crónicas de esta edición de Canneseries hablaremos del desarrollo del festival y reseñamos algunas de las producciones destacadas que se presentan en su programación desde el 23 hasta el 27 de abril. 

© Sophie Köhler

Yo siempre a veces

España 2026 | Movistar Plus+, 6x30' | Temporada completa | Competición | 

Creada por Marta Loza, Marta Bassols

Dirigida por Claudia Costafreda, Marta Loza, Ginesta Guindal

D'A Festival Cinema Barcelona '26: Specials


La presencia española en Canneseries está marcada por dos producciones de Movistar Plus+, entre las que se acaba de estrenar este relato sobre la maternidad, unos días antes de que Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026) se presente el próximo domingo en el Grand Auditorium Louis Lumière de Cannes. Un relato nacido a partir de una experiencia real como madre de la guionista y actriz Marta Bassols, que interpreta a una de las amigas de la protagonista, cuando nació su primer hijo en un momento en que su vida discurría entre Berlín y Barcelona, pero sobre todo desde la necesidad de Marta Loza de contar una historia sobre ser madre que se encontrara en un punto intermedio realista entre las habituales representaciones de madres abnegadas y madres arrepentidas que suele ofrecer el audiovisual. Pero es el apoyo de la productora Suma Content de Javier Calvo y Javier Ambrossi el que le ha dado un impulso con la incorporación de Almudena Monzú, guionista de Pubertat (3Cat/HBO Max, 2025), y de las directoras Claudia Costafreda y Ginesta Guindal. La historia comienza en el Prólogo (T1E1) cuando Laura (Ana Boga) ha pasado unos días en Barcelona y está a punto de regresar a Berlín, donde desarrolla su trabajo como productora de festivales y eventos musicales, pero cuando conoce a Rubén (David Menéndez) se entrega a una noche de fiesta que acaba desembocando en una decisión impulsiva: renunciar a su estabilidad en Alemania y quedarse en Barcelona para continuar su relación sentimental con Rubén. Nueve meses después, ambos se han separado pero ella tiene que hacerse cargo del bebé que han tenido juntos, envuelta en una maternidad no esperada, pero de la que tampoco se arrepiente, mientras se ve obligada a volver a la casa de sus padres (Belén Ponce de León y Paco Tous), tratando de encontrar un trabajo. La directora Claudia Costafreda establece en los primeros episodios un estilo de cámara cercana que ya había explorado en Cardo (atresplayer, 2021-2023), y las localizaciones vuelven a mostrar esa Barcelona de pisos compartidos y bares de barrio que aportan el tono realista a una historia que, sin embargo, no oculta las referencias a series como Girls (HBO Max, 2012-2017) o incluso como In my skin (BBC, 2018-2021) en ese sentido del humor un tanto melancólico que desprende la historia. La serie se revela como un retrato generacional, pero no tanto por la edad de la protagonista, cercana a la treintena y sin tener una perspectiva clara de futuro, sino por la zozobra emocional y personal que se apoya en decisiones impulsivas. Pero no se trata solo de construir personajes que a veces se equivocan, sino de establecer que, si la protagonista tuviera un apoyo real y no solo simbólico, podría compaginar su responsabilidad como madre con su necesidad de seguir siendo una mujer joven que se relaciona socialmente. La maternidad se presenta como un obstáculo permanente que está subrayado por los prejuicios: una madre soltera es el perfil que se considera más arriesgado para alquilar un piso, por su inestabilidad económica y porque es la que peor imagen ofrece para la inmobiliaria en el caso de un posible desahucio. Aunque no se hace escarnio de la paternidad que ejerce Rubén, es cierto que se presenta una mirada que podría parecer previsible, pero que en todo caso es realista: para él, ser padre consiste en dedicarle tiempo a su hijo solo cuando le conviene, pero sin ofrecer una aportación de manutención que es lo que realmente necesitan la madre y su hijo. 

El frenesí de una madre soltera y su dificultad para conciliar el trabajo con su responsabilidad se muestra de una manera muy acertada en el intenso episodio La casa del artista (T1E4), en el que Laura encuentra un apartamento momentáneo de un amigo que está de viaje, pero es precisamente en esa soledad donde le resulta más difícil enfrentarse a una vida de precariedad laboral en la que todos los problemas parecen sobrevenir al mismo tiempo. Antes lo ha intentado con unas amigues que tenían más voluntad que un deseo real de adaptarse a las necesidades de una madre y su hijo en La casa de las amigas (T1E3), pero siempre encontrando el obstáculo de aquello a lo que los demás no están dispuestos a renunciar. Yo siempre a veces también funciona como contexto a través del retrato de una sociedad española que se enfrenta a la crisis de la vivienda, a los trabajos mal remunerados a pesar de la aparente bonanza económica, a la dificultad de la conciliación y a la inestabilidad de un futuro que no invita al optimismo. Y la debutante actriz Ana Boga, que ha pasado de recepcionista de un hotel a protagonista de la serie aportando su experiencia como madre, ofrece esa impulsividad incluso física que necesita un personaje cada vez más absorbido por sus propias inseguridades y, también, por sus decisiones equivocadas. Pero, lejos de plantearla como una protagonista solamente imperfecta, que lo puede ser, el guión subraya que su deseo de dar una estabilidad económica a su hijo es lo que provoca algunos de los sacrificios que se ve obligada a hacer, a pesar de las reticencias de su entorno. Y quizás idealiza demasiado la imagen de Alemania como un país que, frente a España, tiene todas las necesidades cubiertas para una madre, especialmente en el episodio La casa de Berlín (T1E6), incluso cambiando el dispositivo del trabajo de cámara, que ya no aprisiona a la protagonista con el uso de zooms. El misticismo que parece caracterizar a las series producidas y/o dirigidas por Javier Calvo y Javier Ambrossi también tiene un espacio en esta propuesta a través del episodio La casa de los espíritus (T1E5), en el que una especie de chamán (María de Medeiros), ayuda a Laura a tomar otra de esas decisiones importantes: renacer para encontrarse a sí misma. Yo siempre a veces se presenta con la seguridad de elaborar una historia que siempre tiene espacios para construir y reconstruir a sus personajes desde una mirada honesta, en la que las experiencias personales de un equipo formado principalmente por creadoras y artistas es un elemento fundamental. Y aunque no toma demasiados riesgos y se adhiere a esa última tendencia de la plataforma Movistar Plus+ a estrenar historias con un cierto tono amable, consigue que el reflejo de una generación marcada por todo tipo de incertidumbres, desde la habitacional hasta la económica, resulte tan inteligente como emocionalmente lograda. 

The deal with Iran

Bélgica 2025 | VRT, 3x45' | Temporada completa | Competición Docuseries | ★★★ 

Creada por Maarten Stuyck

Dirigida por Lennart Stuyck, Maarten Stuyck


Dos series documentales del canal público de la región flamenca de Bélgica compiten en la sección de Docuseries del festival, abordando temas tan relevantes como los feminicidios y las relaciones diplomáticas. The deal with Iran (VRT, 2025), estrenada a finales del año pasado, es una investigación periodística que se enfoca en unos acontecimientos ocurridos en el año 2018, cuando un complot frustrado para atentar contra una manifestación de opositores al régimen iraní en una localidad cercana a París, acabó revelando una compleja trama de espías enviados por Irán a diversas ciudades de Europa para controlar, y en algunos casos, asesinar a los principales representantes de la oposición en el exilio. La escritora Mahtab Ghorbani, que salió de su país para establecerse en Francia, describe la situación de una manera muy elocuente: "En Europa no hay seguridad para nosotros, porque más de 45 personas opositoras al régimen iraní han sido asesinadas", describiendo a continuación una lista de atentados ocurridos en diferentes ciudades europeas: 1991 en París, 1992 en Bonn, 2017 en La Haya y 2023 en Madrid, concretamente el intento de asesinato contra el ex-dirigente del PP y co-fundador de Vox, Alejo Vidal-Quadras, que él mismo vinculó a su relación con sectores de la oposición al régimen de Teherán, lo que los servicios secretos de Países Bajos consideró una hipótesis probable porque encajaba con la estrategia de utilizar a redes criminales asentadas en Europa para silenciar a sus opositores. Aunque no se aborda directamente el caso ocurrido en España, las palabras de Mahtab Ghorbani en De diplomaat (El diplomático) (T1E2) son bastante claras: "No puedo invitar a nadie a mi casa. La amenaza persiste. El régimen iraní puede hacer lo que quiera en Europa. Es como si fuera su territorio". Pero la historia comienza años antes, lo que se describe de manera pormenorizada en el episodio De bomb (La bomba) (T1E1), en torno a la vigilancia y posterior detención de una pareja iraní, residente en Wilrijk, que transportaba una bomba en el maletero de su coche. Según su versión, creían que se trataba de fuegos artificiales destinados a una celebración del partido de oposición iraní MEK en la comuna de Villepinte, en París, pero el maletín contenía un dispositivo explosivo que les había sido entregado por Asadollah Asadi, un diplomático iraní destinado en Viena. Las ramificaciones de este caso acabaron confirmando un secreto a voces: que el régimen de Teherán utilizaba las valijas diplomáticas para introducir en Europa dispositivos y armas que después eran utilizadas en contra de los opositores exiliados, como una forma de silenciar sus críticas mediante el asesinato, pero también de provocar miedo en otros posibles miembros de la oposición. A lo largo de la serie The deal with Iran también se introducen algunos apuntes sobre la revolución iraní que acabó con la monarquía y el exilio del Sha Mohammad Reza Pahlavi en 1979, y la llegada del nuevo régimen del Ayatollah Jomeini, que prometía esperanza pero acabó convirtiéndose en un cruel sistema autoritario y represivo. 

El escritor y activista Iraj Mesdaghi (1960, Irán), que reside en Suecia, describe Teherán en los años setenta como una metrópolis que recibía el turismo de numerosos países y que respiraba cierto grado de aperturismo: "Disfrutábamos de todo tipo de libertades, excepto la libertad política. Nadie hablaba de política. Era un tema intocable". A través de experiencias personales, se establece un perfil histórico de Irán usando las intervenciones de Iraj Mesdaghi, quien estuvo detenido durante diez años y sufrió torturas por parte del régimen del Ayatollah Jomeini, describiendo cómo algunos de sus amigos fueron asesinados, y las de Shahin Gobadi, portavoz de la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), en cuya manifestación se iba a producir el atentado. Pero el documental se centra en la investigación en torno al sospechoso maletín y la implicación de diplomáticos iraníes. La detención y el juicio posterior tuvo una gran repercusión internacional, como afirma Shahin Gobadi en el episodio De diplomat (El diplomático) (T1E2): "Es la primera vez en la historia reciente de Europa que tenían a un diplomático involucrado, detenido y condenado por un acto de terrorismo". La pareja estaba formada por Amir Saadouni, condenado a 15 años de cárcel por la justicia belga, y por Nasimeh Naami, condenada a 18 años de prisión, mientras que el diplomático Assadollah Assadi fue condenado a 20 años de cárcel. Pero éste no es el final de la historia. Un año después, el trabajador humanitario belga Olivier Vandecasteele fue secuestrado en Irán, y pronto se reveló que estaba siendo utilizado como moneda de cambio para que Bélgica entregara a las autoridades iraníes a Asadollah Assadi. El último episodio, que se extiende hasta una hora de duración, podría ser un documental independiente. Porque De deal (El acuerdo) (T1E3) aborda las intensas negociaciones del entonces primer ministro belga Alexander De Croo con el régimen de Jomeini, y las insinuaciones nada veladas de que la liberación del diplomático detenido en Bélgica sería un paso importante para asegurar la libertad del trabajador humanitario, quien fue condenado a 40 años de cárcel y estuvo detenido en la terrible prisión de Evin en Teherán, conocida como un baluarte de la revolución islámica y por las torturas y el aislamiento al que sometía a sus encarcelados. La serie plantea preguntas sobre la seguridad de la oposición iraní en Europa, pero también sobre el valor de una vida humana, describiendo un largo proceso en el que, a pesar de que el gobierno belga aceptó entregar a Asadollah Assadi, el Tribunal Constitucional revocó la orden, mientras las protestas Mujer, Vida, Libertad surgidas en 2022 volvieron a retrasar las negociaciones. A lo largo del último tramo de The deal with Iran se muestra una intensa lucha de poderes que implica a una persona inocente, y se cuestiona si los gobiernos europeos debían acceder a los chantajes de las autoridades iraníes, describiendo otro ejemplo de intercambio entre el torturador iraní Hamid Nouri, condenado en Suecia, y un diplomático sueco detenido en Irán. Creada y dirigida por los hermanos periodistas Maarten Stuyck y Lennart Stuyck, The deal with Iran ofrece una mirada tensa y reveladora sobre cómo actúan los servicios secretos de terceros países en Europa y cómo la diplomacia a veces está manchada por estrategias políticas e incluso criminales. 

Snake killer

Dinamarca 2026 | Prime Video, 4x50' | Temporada completa | Competición | ★★★ 

Creada por Anders Ølholm

Dirigida por Anders Ølholm, Kaspar Munk


Estrenada el pasado mes de enero en Prime Video, pero solo en algunos territorios entre los que no está España, esta propuesta ultraviolenta y sucia en torno a un grupo de policías corruptos puede sonar a películas como Training day (Antoine Fuqua, 2001), y de hecho se trata de uno de sus referentes visuales junto a Serpico (Sidney Lumet, 1973), pero está inspirada en una brigada de la policía danesa que existió realmente, la unidad policial de Copenhague conocida como uropatruljen, que funcionó entre 1965 y 2001, casi siempre rodeada de controversia por sus métodos poco convencionales, y a veces claramente difusos en cuanto a los límites legales, para combatir el narcotráfico. De hecho, el proyecto nació porque uno de los antiguos componentes de esta unidad se puso en contacto con la productora para ofrecer la posibilidad de contar detalles sobre su funcionamiento, principalmente apoyado en una red de informantes que eran extorsionados por la policía proporcionándoles drogas, al mismo tiempo que algunos de los cargamentos decomisados nunca llegaban a los depósitos de la comisaría. A partir de esta propuesta, Anders Ølholm (1983, Dinamarca), director de la muy exitosa Shorta. El peso de la ley (2020), también centrada en una patrulla policial, elabora un guión de ficción que incorporaba algunos de los detalles proporcionados en torno a esta unidad de investigación, pero también se inspira en el libro Hærdet (2021), escrito por el ex-policía René Dahl Andersen en colaboración con Casper Fauerholdt. El punto de partida es el habitual en este subgénero de corrupción policial: la incorporación de la joven agente de policía Louis Knudsen (Mira Elisa Obling) a la uropatruljen, no solo por sus méritos sino sobre todo como una forma de aportar diversidad de género a la policía de cara a la sociedad, pero siempre bajo las suspicacias de los componentes masculinos de la patrulla. Entre ellos destacan el explosivo Brian Petersen, conocido como Smiley (Pilou Asbæk), y su veterano compañero Jim Nølse (Lars Ranthe), dos policías de la vieja guardia que tienen sus propios métodos y conocen perfectamente cómo funcionan las zonas más afectadas por el tráfico de drogas, convirtiéndolas en territorios sobre los que ellos mismos se han adjudicado el control. En este caso, el thriller policial Snake killer (Prime Video, 2026) se desarrolla en el barrio de Vesterbro a principios de la década de los 2000, lo que le proporciona a la serie ese tono apagado de thriller de los años setenta que claramente se inspira en títulos clásicos como Taxi driver (Martin Scorsese, 1976), incluso en alguna imagen de Smiley en un coche que parece emular a Travis Bickle en su taxi, pero también bebe de los policíacos de textura europea como French connection (William Friedkin, 1971), con referencias directas a títulos italianos: el episodio Skader uforeneligt med liv (Las lesiones son incompatibles con la vida) (T1E2) utiliza en los créditos finales el tema principal de Stelvio Cipriani para la película Fiel a su mandato (Roberto Infascelli, 1973). La serie se beneficia de un reparto excelente, con los estupendos Pilou Asbæk y Lars Ranthe, dos nombres destacados del cine y la televisión daneses, cruzando miradas que revelan una confianza marcada por los años de trabajo juntos, y algunas incorporaciones que encajan perfectamente, como la del cantante danés Joey Moe interpretando a otro de los policías de la unidad. 

Pero la búsqueda del asesino de uno de los principales informantes de Smiley se convierte en una misión mucho más peligrosa de lo habitual, absorbiendo a los protagonistas dentro de los lugares más oscuros de las mafias del narcotráfico, así como enfrentándoles a traiciones inesperadas en un desarrollo que se va haciendo cada vez más oscuro y violento. Comparada con la trilogía de Pusher. Un paseo por el abismo (Nicolas Winding Refn, 1996), con la que comenzó su filmografía uno de los directores daneses más singulares, quizás es una referencia demasiado elevada para una serie que nunca termina de ser tan impactante ni tan violenta. Snake killer no consigue ser tan desasosegante como los thrillers a los que homenajea, a pesar de moverse en entornos claustrofóbicos, aunque la excelente banda sonora electrónica de Martin Dirkov (1979, Dinamarca) recuerda a las sonoridades de la música de Brad Fiedel para los thrillers de los años ochenta. Sus cuatro episodios permiten que la historia no se ande con rodeos y se dirija directamente a los infiernos que habitan sus personajes, tanto los exteriores como los interiores, aunque esto también provoque una falta de profundidad en el retrato de algunos de ellos. Louis Knudsen acaba quedando como una espectadora que desde mitad de temporada prácticamente queda reducida a un personaje secundario, porque son más relevantes los entresijos de este grupo de policías que toman decisiones más controvertidas que la visión éticamente equilibrada de la agente novata. El trabajo de dirección es adecuadamente contundente, repartido entre los dos primeros episodios dirigidos por Anders Ølholm y los dos últimos bajo la dirección de Kaspar Munk (1971, Dinamarca), quien el año pasado estrenó el muy interesante thriller económico germano-danés El dinero de otros (Filmin, 2025). Técnicamente impecable, la serie proporciona a Pilou Asbæk ese tipo de personajes psicológicamente complejos que tan bien sabe interpretar, una especie de Harry el sucio danés que coloca el resultado y sus propios intereses por encima de la legalidad o los métodos convencionales, y cuya sonrisa a la que hace referencia su apodo Smiley, es una referencia de humor negro hacia sus métodos expeditivos. Con algunas escenas muy violentas, Snake killer dibuja dilemas morales y traumas personales que no terminan de traspasar la superficie, y en ese sentido se queda a medio camino de lo que se podría esperar de ella. Pero es un thriller que termina atrapando por los escenarios opacos en los que se desarrolla y el retrato intensamente claustrofóbico de una ciudad de Copenhague que parece más distópica incluso que los entornos urbanos de Blade runner (Ridley Scott, 1982). 

Kylmä Kausi (Guts)

Finlandia, Eslovenia 2026 | Yle, 8x50' | Temporada completa | Competición | ★★★ 

Creada por Jemina Jokisalo

Dirigida por Akseli Tuomivaara, Petra Lumioksa


A principios de este año, coincidiendo con la temporada invernal de competiciones de esquí, la cadena pública finlandesa Yle y su plataforma de streaming Yle Areena estrenaron su nueva serie dramática, una historia ambientada precisamente dentro del equipo de esquí finlandés, que está construida como un thriller psicológico en el que se revelan algunas de las tensiones y conflictos entre las componentes de la selección nacional de cara a una competición mundial que se celebra en la localidad noruega de Trondheim. Kylmä kausi (Temporada fría) (Yle, 2026), que en el mercado internacional se ha traducido como Guts (Coraje), tiene como protagonista a la esquiadora de treinta y dos años Anna Kilpi (Roosa Söderholm), quien comienza a temer que pueda perder la oportunidad de ser seleccionada para la competición, sobre todo porque a su edad todavía no ha conseguido el gran éxito de su carrera deportiva. El nuevo director del equipo Henrik (Viktor Nyström Sköld) sugiere que necesita salir de su zona de confort, y que su pareja Otto (Karim Rapatti), su actual entrenador personal, quizás no sea el más apropiado para llevarla hasta sus límites. Anna decide incorporarse al trabajo del controvertido Kim (Antti Virmavirta), un veterano profesional cuyos métodos son poco convencionales y excesivamente intensos, pero que ha logrado que Maria Laukka (Sannah Nedergård) se haya convertido en la mejor esquiadora del equipo. Sin embargo, hay un trasfondo oscuro en el trabajo que realizó con otra esquiadora que abandonó la élite profesional debido al estrés que sufrió, denunciando en redes sociales el abuso psicológico al que se vio sometida tanto por el entrenador como por la esquiadora. Anna comienza a comprobar pronto tanto la dura disciplina de entrenamiento como las manipulaciones de su competidora directa. La serie ha sido creada por Jemina Jokisalo, ganadora del premio finlandés de televisión Kultainen Venla por el guión de la miniserie Money shot (Elisa Viihde, 2023), sobre la industria pornográfica, que también compitió en Canneseries. Ahora se adentra en otro mundo cerrado como la élite deportiva a través de un grupo de esquiadoras que deben enfrentarse a la competitividad personal entre ellas, pero también a un entorno principalmente controlado por el género masculino: ellas son las esquiadoras, pero los entrenadores, agentes y directores de equipo son hombres, lo que provoca situaciones que algunas veces pueden parecer forzadas pero que surgen de historias reales ocurridas en este deporte. El director deportivo Henrik comienza a mantener una relación con la veterana esquiadora Lena (Kreeta Salminen), para quien esta competición sí es su última oportunidad, lo que provoca rumores de trato de favor en la selección de las participantes en las pruebas principales. En el otro extremo se encuentra la jovencísima Julia Helenius (Reetta Ylä-Rautio), uno de los mejores personajes de la serie, que está sometida a una constante presión para la que no se siente preparada, y en parte provocada por la propia ambición de su padre Alex (Pelle Heikkilä). Julia siente que la relación cercana que tenía con su padre ha cambiado desde que él es su entrenador, y la confianza mutua se ha transformado en una exigencia constante, sobre todo cuando ella comienza una relación sentimental con la periodista eslovena Siiri (Anna Paavilainen). Finalmente, Helmi Holopainen (Edit Williams) ha conseguido un contrato de patrocinio con una marca de ropa que le podría dar la oportunidad de mejorar su carrera deportiva. 

Henrik es un director de equipo sueco que trae una forma distinta de abordar los problemas, con una mayor atención al diálogo, pero cuando llega el episodio Kenen pää kestää (La mente puede resistir) (T1E5) todo parece desmoronarse en el equipo: su relación secreta con Lena es conocida entre las esquiadoras, la tensión entre Anna y Maria es cada vez mayor, los métodos del entrenador Kim son cuestionados en los medios a raíz de la publicación de un reportaje, Julia no consigue enfocarse en la competición y Helmi ha denunciado que ha sufrido acoso sexual. Pueden ser demasiados frentes para un solo equipo, pero el guión sabe mantener el interés y parte de las tramas están basadas en entrevistas que la creadora de la serie realizó a esquiadoras profesionales. Aunque se insiste en que se trata de una ficción, algunos medios finlandeses han visto paralelismos con la rivalidad real entre las campeonas de esquí de fondo Krista Pärmäkoski y Aino Saarinen. La primera escribió una autobiografía titulada Open (2024) en la que realizó algunas afirmaciones sobre su relación con la segunda, que Aino Saarinen calificó como falsedades. En todo caso, Kylmä kausi sabe mezclar con habilidad el tono de un thriller psicológico y la textura de una historia deportiva en la que la competición se convierte en el espacio donde todas luchan por mantenerse en los primeros puestos. Se ha criticado en Finlandia que las secuencias que se desarrollan durante la competición de esquí de fondo son poco creíbles, sobre todo porque están interpretadas por las propias actrices, que no son deportistas profesionales, aunque estuvieran durante dos años realizando entrenamientos en esta modalidad deportiva. La propia creadora Jemina Jokisalo ha compartido las jornadas de concentración del equipo nacional de Finlandia en alguna temporada competitiva, y realmente desde el punto de vista de los espectadores que no son seguidores del esquí, las carreras son adecuadamente convincentes, marcadas por las dinámicas necesarias entre las protagonistas. La serie sin embargo se desinfla en la segunda mitad, cuando Anna comienza a darse cuenta de que ella también necesita utilizar la manipulación para conseguir sus objetivos. Como le dice el entrenador Kim en el episodio Alistu, ja teen susta mestarin (Doblégate, y te convertiré en campeona) (T1E4): "Pasar de ser una deportista mediocre a ser una campeona requiere tanto incomodidad como compromiso. Yo puedo ayudarte, pero la pregunta es si realmente quieres lograrlo. O te sometes al proceso y te conviertes en campeona, o ni lo intentes". Hay una interesante reflexión sobre los sacrificios y los límites difusos entre la concentración mental y el abuso psicológico que se produce en el deporte de élite, pero a veces da la impresión de que la serie está más interesada en construir un drama sólido que en profundizar en la psicología de las competidoras. Sin embargo, algunos personajes son tan despreciables que es fácil deducir que están claramente inspirados en personas reales. 

P*tain de soirée

Francia 2026 | France tv Slash, 20x3' | Temporada completa | Rendez-vous | ★★★ 

Creada por Audrey Mulin

Dirigida por Félix Guimard


Aunque va llegando lentamente a España, una de las tendencias más claras del audiovisual son los dramas verticales, a los que hemos dedicado algunos reportajes sobre encuentros en los que se alerta sobre el regreso de los estereotipos de género. Pero la realidad es que en países como México las descargas de aplicaciones como Reelshorts y DramaBox están superando incluso a las plataformas de streaming que son líderes del mercado como Netflix, que se sitúa en la cuarta posición. Se puede interpretar que el crecimiento de estas descargas es, simplemente, porque muchos usuarios ya tienen descargadas las aplicaciones de plataformas de streaming, pero en cualquier caso el crecimiento es tan acelerado que el consumo de las producciones de formato vertical pensadas para consumir en el móvil con episodios de entre 2 y 3 minutos, ya es una realidad a la que se tienen que adaptar necesariamente los canales tradicionales. En España Atresmedia ha impulsado el estreno de Una novia para Navidad (Flooxer, 2025) a través de su marca semiabandonada Flooxer, y en Francia ha ocurrido algo parecido. France tv contaba con un canal de producción denominado Slash que estaba dedicado principalmente a contenido juvenil, y ahora comienza a utilizarlo para producir microdramas, estrenando en Canneseries el primero: P*utain de soirée (France tv Slash, 2026), que se podrá ver desde el 27 de abril a través de las redes sociales de Slash y con el estreno de un episodio diario en la plataforma digital. La historia, escrita por Audrey Mulin y dirigida por Félix Guimard, realizador de la comedia En terrasse (Prime Video, 2023-2024), que tenía el formato corto de episodios de 12 minutos, es tan sencilla como una fiesta celebrada durante una noche. En este caso se trata de la fiesta de cumpleaños de Angèle (Lou Howard), organizada por su mejor amigo Simon (Roman Doduik), que en realidad es una excusa de él para confesarle sus sentimientos hacia ella antes de que se marche a Canadá. Simon intenta sentirse seguro con la ayuda de su amigo Théo (Denez Raoul) y su hermana pequeña Sasha (Katell Varvat), pero la aparición de Ben (Léo Vazzoler), el exnovio de Angèle, le pone las cosas más difíciles. El formato de 20 episodios de unos 3 minutos cada uno encaja en la difusión en vertical de una historia que está pensada para que el espectador se acerque a ella desde la palma de su mano, y la dinámica de una historia que se desarrolla en un solo espacio y dentro de una fiesta juvenil donde ocurren todo tipo de situaciones extravagantes y locas funciona como una forma de captar la atención. Hay algunas tramas paralelas, como el acercamiento de Théo al DJ de la fiesta que se establecen como un reflejo de la trama principal, que no renuncia a caer en los clichés de las comedias románticas, especialmente en el retrato del protagonista, un joven tímido y a veces algo torpe en la confesión amorosa que quiere hacerle a Agnès, en circunstancias que a veces le impiden llevarla a cabo por la aparición inesperada de otro personaje. 

La ventaja de P*utain de soirée es que el planteamiento se adapta perfectamente al formato vertical, que tiene evidentes limitaciones de planificación y de movimientos de cámara, centrándose sobre todo en los diálogos y las escenas entre dos personajes, sin poder ampliar demasiado la perspectiva. Pero está claro que el problema de una plataforma fracasada como Quibi, que fue pionera en la producción de series verticales, fue pensar que el espectador quería ver en este formato las grandes producciones que se hacían para los formatos tradicionales, y lo que ha demostrado el auge de estos microdramas es que solo hacía falta contar historia sencillas. P*utain de soirée comprende el sentido de esta tendencia y el target de público al que está destinada, con un reparto de actores y actrices jóvenes como Roman Dudiuk, que proviene de otro éxito juvenil destacado del mismo canal, Zonz (France tv, 2025) en un formato más tradicional. La limitación de la duración de los episodios obliga a ser muy directos en la construcción de las tramas, incluso a utilizar diálogos breves que casi se asemejan a la concreción de los mensajes de texto, lo que para un determinado tipo de público habituado a comunicarse a través de breves mensajes de voz puede llegar a ser incluso identificable y eficaz. En alguna entrevista el director Félix Guimard no le da especial importancia al formato en cuanto a las limitaciones que puede tener, pero hay algunos elementos que son necesarios, como dejar espacio en el plano para los likes y los comentarios que los usuarios pueden hacer en redes sociales como TikTok o Instagram. En el trasfondo de la historia resuenan películas sobre fiestas desmesuradas como Proyecto X (Nima Nourizadeh, 2012), que de hecho en Francia inspiró también una fiesta real organizada a través de Facebook que acabó con una villa destrozada, pero suenan asimismo como influencias muchas comedias románticas como Juno (Jason Reitman, 2007) y Scott Pilgrim contra el mundo (Edgar Wright, 2010), en la que está inspirado el personaje de la hermana del protagonista. P*utain de soirée es una comedia juvenil efectiva, que no adopta muchos riesgos ni llega a ser demasiado alocada, pero que consigue que sus personajes resulten identificables y la historia se desarrolle con la necesaria vitalidad, aunque sea a través del uso de los clichés del género. 


Yo siempre a veces se estrena en Movistar Plus+ el 23 de abril.
Se tiene que morir mucha gente se estrena en Movistar Plus+ el 21 de mayo.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Shorta. El peso de la ley se puede ver en Filmin.
Taxi driver se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.
French connection se puede ver en Disney+ y Movistar Plus+.
Pusher. Un paseo por el abismo se puede ver en Fubo. 
Blade Runner se puede ver en Filmin, HBO Max, Movistar Plus+ y Prime Video.
Proyecto X se puede ver en Netflix. 
Juno se puede ver en Disney+.