18 junio, 2026

Raindance '26 - Parte 1: Perdiciones


Una nueva cita con el cine independiente se celebra en Londres desde el Raindance Film Festival, cuya programación incluye una larga lista de producciones internacionales, de las que comentaremos algunas de ellas en nuestras próximas crónicas. Este año, algunos nombres destacados visitan las sedes del festival para recibir los Premios Icon que reconocen su trabajo: entre ellos para el actor Brian Cox (1946, Escocia), la actriz Miriam Margolyes (1941, Reino Unido) y el cineasta Lloyd Kaufman (1945, Nueva York), del que se proyectará el documental Occupy Cannes! (Lily-Hayes Kaufman, 2025), sobre su productora Troma. También se entregará el premio a título póstumo al músico Eddie Cochran (1938, Minnesota-1960, Reino Unido), junto al estreno del documental Eddie Cochran: Don't forget me (Kirsty Bell, 2026) en la jornada de clausura. En cuanto a presencia española, destaca la selección de los documentales En silencio: La resiliencia de Isco Alarcón (Sara Sálamo, 2025) y Copeland (Pablo Aragüés, 2026), un retrato del músico Stewart Copeland.

American muscle

Joel Veach

Estados Unidos 2026 | 81' | Discovery Award | ★★

Cinequest Film Festival '26: Premio del Público

A pesar de sus evidentes influencias y sus claras referencias, algunas películas consiguen traspasar los límites de ser simplemente una reproducción de otros escenarios y situaciones que forman parte de la imaginería cinematográfica. Desde ese desierto del Valle de la Muerte en California donde se desarrolla la historia (esta película se rodó durante 12 días en la localidad californiana de Santa Clarita), American muscle (Joel Veach, 2026) recuerda inmediatamente al universo de No es país para viejos (Joel Coen, Ethan Coen, 2007), aunque el director debutante Joel Veach ha afirmado en alguna entrevista que la película imprescindible que el equipo tenía que ver antes de comenzar el rodaje era Sangre fácil (Joel Coen, 1984). En todo caso, está claro que los hermanos Coen marcan claramente su debut como director con una historia sobre perdedores que, inevitablemente, tienen todas las cartas para serlo incluso más. Es el caso del joven mecánico Ray (David W. Thompson) que trabaja en un taller en medio del desierto donde la clientela no es especialmente abundante, mientras cuida de su padre enfermo, al que nunca vemos claramente, quien parece estar prácticamente agonizando. Ray debe 100.000 dólares a un mafioso llamado Frank, al que tampoco veremos en toda la película, pero tiene un plan para poder pagar su deuda: cobrar el seguro de vida de su padre cuando éste muera. El problema es que, antes de que eso suceda, dos matones enviados por el mafioso, que simplemente se presentan como Uno (Brenda Sexto III) y Dos (Gbenga Akinnagbe), tienen un poco de prisa en cobrar el dinero, y desde luego no tienen la paciencia necesaria para esperar al fallecimiento del padre de Ray. Precisamente en medio de esa difícil situación, él recibe la visita de su hermana Maggie (Liana Wright-Mark), quien hace tiempo decidió salir de la atmósfera opresiva familiar. A lo largo de la película asistimos a la memoria de una infancia marcada por los abusos de un padre violento cuya filosofía sobre educar los músculos como única forma de supervivencia da título a la película. También los dos matones y sus conversaciones a veces casi filosóficas pueden recordar a Reservoir dogs (Quentin Tarantino, 1992), pero esa es una influencia que casi se podría encontrar en cualquier título del subgénero neo-noir que se haya hecho en los últimos años. Precisamente estos dos personajes, que incluso tienen un arco narrativo aunque son secundarios, fueron el punto de partida de un guión que en principio nació como obra de teatro, y eso se puede captar en muchas de las escenas de la película, generalmente apoyadas en diálogos entre pocos personajes. No es casualidad que Joel Veach hubiera escrito anteriormente el guión de Old man (Lucky McKee, 2022), un thriller psicológico que se desarrolla en una cabaña con un excursionista y un anciano como únicos protagonistas. 

Hay ciertos desequilibrios en la narrativa y alguna suspensión de la incredulidad que parece demasiado insalvable, pero también hay elementos interesantes en este particular thriller que se desarrolla entre diálogos bien elaborados y algunos momentos casi surrealistas protagonizados por los personajes. Particularmente, los dos matones que comienzan a sufrir una crisis de identidad cuando se enfrentan a una situación inesperada: no conseguir terminar su misión. Uno de ellos empieza a sospechar que haber encontrado un coyote herido en la carretera cuando estaban llegando a su destino podría ser una especie de señal del destino, así que deciden acudir a una tarotista que encuentran en el camino, aunque no crean demasiado en ello: "Él cree en las energías, yo solo creo en las líneas rectas", dice Uno. En realidad, tampoco llegamos a saber qué respuesta consiguen encontrar en las cartas, porque el guión introduce una elipsis en el momento preciso, y son algunas de esas ausencias (como la de los personajes de Frank y el padre de los dos hermanos) las que introducen una economía de recursos en la narrativa que hace que la historia sea mucho más fluida y original. Joel Veach, quien también interpreta un pequeño papel como el dependiente de una tienda llamado Carl, apuesta por no tener que contarlo todo, y eso invita al espectador a ser mucho más activo en su forma de ver la película. El tiempo corre y el plazo para pagar los 100.000 dólares (los dos matones no aceptan soluciones intermedias) obligan a Ray a tomar decisiones que, sin embargo, en vez de mejorar su situación, lo que hacen es empeorarla. Pero esa es su realidad permanente, algo que Maggie sabe perfectamente: "Te conozco, Ray. Tenías las maletas hechas en la puerta cuando entré, y apuesto mi vida a que si esos tipos no hubieran aparecido, habrías cogido el dinero y te habrías escapado". American muscle, sin embargo, no es solo un thriller sobre las muchas formas en que una situación peligrosa puede arruinarse más de lo que está, sino que habla sobre vidas arruinadas por el abuso de un padre alcohólico y violento, la de dos hermanos que afrontaron la situación de maneras diferentes: Maggie huyendo y liberándose, y Ray quedándose y siendo atrapado por una vida envuelta en malas apuestas y peores decisiones. Hay en el fondo de una historia que a veces tiene muchos puntos de ironía, una sensación de tragedia que acompaña a sus personajes de una manera que parece elaborada por un destino fatal inevitable. 

Born to lose

Joseph Zentil

Estados Unidos 2026 | 112' | International Feature | ★★

Cinequest Film Festival '26: Estreno Mundial

Hay un cierto paralelismo entre las historias de ésta y la anterior película, ambas estrenadas en el Cinequest Film Festival, dedicado al cine independiente, que se celebra en el mes de marzo en San José y Mountain View en California. Son aproximaciones a perdedores que abordan la identidad heredada a través de protagonistas que parecen envueltos en un círculo vicioso de malas decisiones. En el caso de Born to lose (Joseph Zentil, 2026) su explícito título define desde el principio a Andy Logan (Dylan Arnold), un motero adicto a la cocaína que, cuando regresa a la casa familiar en Paducah (Kentucky), encuentra a su padre muerto. Siguiendo la colaboración que mantenía su padre con el mafioso local Roddy (Shane Callahan), dueño de un club de striptease, Andy se ofrece también para traficar para él. Pero la pérdida de una bolsa con pastillas le acaba metiendo en una deuda mayor con Roddy, de la que solo puede salir reparando la vieja Harley-Davidson Panhead de su padre para venderla, junto al antiguo amigo de éste Jed Duncan (James Le Gros). Con una clara referencia a la canción "Born to be wild" (1968) del grupo Steppenwolf que popularizó la película Easy rider (Buscando mi destino) (Dennis Hopper, 1969), esta historia se mira en el espejo de aquella como una referencia a las películas sobre motociclistas a través de una compañera inseparable del protagonista: su Harley-Davidson Sportster. El legado familiar se representa a través de ese estilo de vida común, pero también desde otra mirada distinta, la de la hermana de Andy, Julie Logan (Ambyr Childers), que expone una fractura psicológica de la que es difícil escapar, ella también envuelta en el círculo de la delincuencia a través de su relación con el mafioso Roddy. El director Joseph Zentil, que ha dirigido videoclips y anuncios publicitarios, ha tardado ocho años en levantar el proyecto y adopta una estética poco luminosa, en secuencias principalmente nocturnas o en interiores en clubes y bares, y exteriores generalmente grisáceos, envueltos en el ruido de las motocicletas que son más que una cultura dentro de su entorno. Born to lose se mueve a un ritmo pausado a través del cual la experiencia de Andy se desarrolla con suficiente desenvoltura, marcada por un montaje que el propio director reconoce haber tenido que reducir para que la película no alcanzara las dos horas. A través de esta historia de perdedores también se construye un cierto retrato de esa Norteamérica profunda que se esconde en los pequeños pueblos en los que el desempleo, las adicciones y la violencia doméstica forman una parte casi orgánica de la atmósfera opresiva que les rodea. 

Uno de los impulsores de esta producción ha sido el chef canadiense Matty Matheson, al que también podemos ver como actor en la serie The Bear (Disney+, 2022-2026). Metido últimamente en el terreno audiovisual como productor ejecutivo, ha sido una destacada incorporación al proyecto, no solo como productor sino también como actor, interpretando a un personaje particular, el histriónico vendedor de coches Bucky, cuyos anuncios publicitarios están permanentemente emitiéndose en la televisión. Incluso se aprovechó el rodaje de sus escenas para que él mismo adoptara también al personaje en un primer teaser de la película que está narrado al estilo de los anuncios de Bucky. Lo que, sin embargo, puede dar una imagen equivocada de la historia, porque es mucho más nostálgica y oscura de lo que parece viendo ese teaser, con más dosis de drama que de comedia. El mérito del director es conseguir que Born to lose se sienta incluso atemporal, que la construcción de esa atmósfera que rodea al protagonista parezca una historia actual, pero también tenga la textura de las películas de los años ochenta, mirando de reojo a esas conexiones entre padres e hijos que se han reflejado en títulos como Hombres frente a frente (James Foley, 1986), en la que un joven Sean Penn trataba de compartir la vida criminal de su padre Christopher Walken. El proyecto también se inspira en la experiencia de Joseph Zentil en la cultura motociclista, algo que se refleja bien en la autenticidad que desprenden los escenarios y los personajes que forman parte de la comunidad. Pero se transmite la sensación de que, lejos de convertir a estos vehículos en la parte central de la historia, hay un intento bastante logrado de que estos espacios formados por talleres de motos personalizadas y trayectos por carreteras solitarias formen una parte esencial de la construcción de los personajes, que se refleja en esa forma de describir la cultura motociclista como una filosofía de vida: "Recuerda, nunca te salgas de la carretera. Mantente en ella".

Fränk

Tõnis Pill

Estonia 2025 | 109' | International Feature | ★★

Tallinn Black Nights Film Festival '25: Baltic Competition

EFTA '26: Mejor Película, Director, Guión, Fotografía, Diseño de producción


Convertida en uno de los éxitos locales del pasado año en Estonia, y ganadora de algunos de los principales premios que concede cada año la Academia de Cine y Televisión (EFTA) en una ceremonia celebrada el pasado mes de abril, Fränk (Tõnis Pill, 2025) es una especie de coming-of-age protagonizado por preadolescentes en el que se nos advierte al comienzo que algunas imágenes pueden resultar incómodas para el espectador. Porque el retrato que hace el director debutante de la vida en un pequeño pueblo de la campiña estonia a principios de los 2000 es todo menos optimista, aunque plantee un desenlace más o menos esperanzador. El protagonista es Paul (Derek Leheste), un joven que ha decidido irse a vivir con su tío Aivar (Märt Pius), huyendo de la violencia doméstica que ejerce su padre y de la relación de dependencia que tiene su madre Jane (Katariina Tamm), incapaz de salir de un bucle de enamoramiento envuelto en amor tóxico. La pequeña localidad en la que vive Aivar mantiene todavía la atmósfera de la era postsoviética y sus consecuencias, con casas abandonadas, pocos habitantes y antiguas fábricas que ya no funcionan. Los jóvenes de la zona tienen pocas cosas que hacer, excepto reunirse para beber alcohol y esnifar pegamento a escondidas, envueltos ya desde niños en las adicciones como única forma de pasar el tiempo. En su camino a casa, Paul conoce a Sasha (Oskar Seeman), un joven desfigurado y discapacitado al que los chicos llaman Fränk en referencia al monstruo de Frankenstein. Sasha vive con su hermano, pero suele deambular por las vías del tren o pedir limosna en la puerta de la tienda local, a menudo sufriendo las bromas y el acoso violento de los jóvenes del pueblo. De alguna manera, Paul siente cierta curiosidad por él, pero al mismo tiempo acaba formando parte del acoso para sentirse integrado en un grupo de chicos de 13 años que parece liderado por Jasper (Tõru Kannimäe), quien vive con un padre permanentemente deprimido por la muerte de su esposa, y con el que solo comparte algunas excursiones de caza que tratan de transmitirle una cierta masculinidad. El debut de Tõnis Pill (1992, Estonia) provoca, efectivamente, cierta incomodidad, no solo por la representación de estos jóvenes ya envueltos en las adicciones, una realidad que suscitó cierta controversia en Estonia cuando se estrenó la película, sino sobre todo por las prácticas abusivas que ejercen sobre el joven discapacitado Sasha. Pero, a raíz de una de estas situaciones extremas, Paul acaba acercándose a Sasha como el único habitante del pueblo que realmente desprende una bondad que él mismo no ha conocido. En realidad, los protagonistas de la película sufren continuamente abusos mientras ellos también los ejercen, no solamente los niños, sino también los adultos. 

La película a veces puede resultar algo exagerada en este retrato tan desesperanzador de la juventud en Estonia, especialmente en un tercer acto en el que el liderazgo de Jasper se ve amenazado por el conocimiento de Paul de las notas anónimas que le envía a una dependienta de la tienda del pueblo de la que está secretamente enamorado. Jasper es un personaje interesante, un joven que no puede traspasar la grieta de comunicación que se ha abierto con su padre después de la muerte de su madre, pero su desarrollo se siente demasiado grueso y excesivamente conveniente. Sin embargo Fränk funciona mejor como una hermosa historia sobre una amistad improbable entre Paul y Sasha, con una interpretación de Oskar Seeman que hubiera necesitado algo más de sutileza. Quizás lo que mejor logra esta historia coescrita por Tõnis Pill y Laura Raud es que, a pesar de la atmósfera abusiva en la que viven los personajes, rodeados de maltrato doméstico, acoso, masculinidad tóxica y adicciones, consigue transmitir un cierto mensaje inspirador, una idea de que hay otras salidas aparte de la de salir huyendo del pueblo a lo desconocido que se le pasa por la cabeza a Paul en algún momento. Puede faltar, teniendo a una mujer como co-guionista, algún personaje femenino más fuerte, porque los que se retratan, incluso la agente de policía del pueblo, parecen demasiado supeditadas a los personajes masculinos. Sin embargo, Fränk no es una película oscura, sino que refleja cierta luminosidad, contraponiendo a dos personajes que tienen en común un entorno familiar abusivo (Paul y Jasper) con el carácter de Sasha quien, a ojos de los demás, puede ser un "error de la naturaleza", pero sin embargo despliega bondad porque solo ha conocido el amor y la comprensión de su hermano Jarko (Priit Võigemast), con el que vive, y que se convierte en su principal protector sin arrebatarle su propia libertad. A pesar de que reflexiona sobre la verdadera condición de los monstruos, los que son designados como tal por sus deformaciones físicas frente a los que realmente lo son por sus deformaciones interiores, Fränk consigue desarrollar con sensibilidad una historia de comprensión y aceptación que se desarrolla, a pesar de todo, en el contexto de un hermoso verano en Estonia.  

En silencio

Sara Sálamo

España 2025 | 84' | Female Gaze |

Festival de San Sebastián '25: Made in Spain

Festival de Sevilla '25: Panorama Andaluz


Hay una escena en este documental dirigido por la actriz Sara Sálamo sobre el período de convalecencia de su marido, el futbolista del Real Betis Balompié, Isco Alarcón, en el que ella cuenta la anécdota de mostrar un gesto de malhumor cuando la cámara del estadio de fútbol la enfocó después de un gol de Isco. En realidad, estaba molesta porque había perdido la oportunidad de grabar ella misma el gol de su marido, para incluirlo dentro del documental. Es un momento significativo que puede resumir el principal defecto de esta película: perder las mejores oportunidades, desaprovechar las posibilidades de un planteamiento que, sobre el papel, puede ser interesante pero cuando se ha trasladado a imágenes acaba desenfocado. En silencio (Sara Sálamo, 2025), que tiene un subtítulo que parece destinado a atraer la atención de los aficionados al fútbol, por si acaso, se estrenó en el Festival de San Sebastián y pasó por el Festival de Sevilla antes de estrenarse brevemente en algunas salas de cine. Ahora ha conseguido el mérito de ser reconocido fuera de España con esta selección en Raindance Film Festival como una propuesta diferente a los típicos documentales sobre deportistas, más centrada en la mirada íntima que en el recorrido por los éxitos del jugador. Y elegir precisamente un período de seis meses de inactividad de un futbolista de élite como Isco Alarcón es una decisión valiente, alejada de los habituales retratos, aunque hay una cierta tendencia en los últimos años a ofrecer miradas mucho más humanas de sus protagonistas. El problema de En silencio es que da la sensación de que tampoco tiene mucho que decir más allá de ese retrato personal, porque tampoco la personalidad de Isco es demasiado locuaz (parece más hablador con las cámaras de las ruedas de prensa que con la de su propia esposa). Alternando primeros planos que tratan de ofrecer una mirada más íntima, con panorámicas tomadas con drones que intentan presentar la dimensión más épica de la figura pública de Isco Alarcón, el documental le acompaña en los momentos de indecisión que se producen tras una lesión importante de peroné que en 2024 le mantuvo alejado de los terrenos de juego, rompiendo una buena racha y seguramente también, a pesar de su total recuperación, sus futuras posibilidades para ser convocado para la selección nacional de fútbol. En alguna conversación, el propio jugador malagueño apunta que la lesión parecía menos grave pero la recuperación acabó alargándose varios meses más, pero esto ni siquiera es introducido en el documental como un punto de inflexión en el desarrollo de la narración, sino como un apunte casi anecdótico. Faltan elementos de reflexión que aporten una mirada más profunda sobre la ruptura momentánea de una carrera deportiva más allá de alguna intervención como narradora de Sara Sálamo, solo para decir algunas obviedades, o los continuos planos de Isco mirando el campo de fútbol desde la barrera. 

En silencio cuenta con una buena planificación, aunque a veces parezca demasiado impostada (el reflejo de la directora en una ventana a través de la cual vemos a Isco al otro lado), y Sara Sálamo a veces toma la decisión (equivocada) de incorporarse ella misma dentro del relato, como en una discusión demasiado preparada, entre ambos porque Isco se queja de que ella no le avisa con suficiente tiempo de antelación para grabar. Parece un recurso evitable porque, al margen de mostrar cierta complicidad como pareja que no era necesaria, no aporta nada especialmente interesante al documental. Ella también reflexiona sobre esa dualidad entre esposa y directora al enfrentarse a la figura de su marido, lo que provoca la sensación de que no parece tener demasiado claro qué quiere contar, dando vaivenes continuamente entre el perfil humano del futbolista y su propia implicación en la narración de la película. Esta especie de admiración por la estrella de fútbol frente a su condición de padre que se transmite en las imágenes, que siempre tratan de ofrecer la personalidad más positiva y amable, sin fisuras de ruptura emocional, perjudica a la mirada del documental, y además se queda en la representación superficial del conflicto que plantea. Al final de la proyección de En silencio, no se ha profundizado demasiado en el drama que para un futbolista puede suponer una lesión, si es que esa era la intención, no hay reflexiones sobre el miedo a un futuro inestable, no hay un reflejo que trascienda la simple mirada entristecida de un jugador que no puede participar en el próximo partido de la competición de liga. Y a pesar de que en ciertos momentos parece querer contrastar las expectativas de los aficionados y los medios de comunicación sobre la recuperación del futbolista desde el exterior, a través de imágenes de televisión o de redes sociales, con el sentimiento más íntimo y personal del entorno familiar, tampoco llega a funcionar en este sentido, perdiendo de nuevo una oportunidad de profundizar en la contraposición entre la vida personal y la vida pública de un jugador que muchas veces resulta decisivo para los éxitos de su equipo.  

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

No es país para viejos se puede ver en HBO Max, Movistar Plus y Tivify.
Sangre fácil se puede ver en Movistar Plus. 
Reservoir dogs se puede ver en Linosgate+.
Easy rider se puede ver en Filmin. 
Hombres frente a frente se puede ver en Prime Video.

16 junio, 2026

Festival de Televisión de Montecarlo 2026 - Parte 2: Realidades sociales

Nuestra segunda crónica en la última jornada del Festival de Televisión de Montecarlo se detiene de nuevo en las principales secciones a través de algunas de las producciones elegidas para competir en ellas. A lo largo de estos días la presencia de figuras del mundo de las series han convertido de nuevo a Montecarlo en el centro del panorama audiovisual internacional con nombres como Kristin Scott Thomas, Kurt Russell o Michael Hirst entre los invitados principales, además de la actriz española Ester Expósito. Pero también se ha celebrado recientemente otro festival de series que entregó sus premios principales hace unos días. Se trata de Seriencamp, que tuvo lugar entre el 9 y el 11 de junio en la ciudad alemana de Colonia, con una producción alemana como ganadora principal de la Sección Oficial: la comedia muda Das Manko/The flaws (ZDF, 2026), consiguió el premio como Mejor Serie, después de haber ganado el premio a la Mejor Dirección en Séries Mania 2026 y estar seleccionada para la sección de series de Cinema Jove, cuya programación comentaremos en otro reportaje. En la categoría de series cortas, el premio de Seriencamp se ha repartido entre la divertida comedia negra australiana Buried (VicScreen, 2025), ganadora del premio AACTA 2025 como Mejor Serie Online, y la comedia animal austríaca S.H.E.E.P. (ZDF/ORF, 2026), que fue seleccionada en Canneseries, sobre una granja en la que las ovejas creen que dominan al ser humano. Estos son los premios del 65 Festival de Televisión de Montecarlo:

OFICIAL FICCIÓN

Mejor Serie: Uniformen (Filmin, Dinamarca)
Mejor Película: Nadia (Makan TV, Israel)
Mejor Creación: Gomorra: Le origini (SkyShowtime, Italia)
Mejor Actriz: Yara Jarrar por Nadia (Makan TV, Israel)
Mejor Actor: Johannes Hegemann por Olivia (ZDF, Alemania)
Premio Especial del Jurado: Nadia (Makan TV, Israel)
Premio Betaseries del Público: Ponies (SkyShowtime, 2025)

OFICIAL REPORTAJES Y DOCUMENTALES

Mejor Nuevo programa: Uppdrag Granskning: Jakten (SVT, Suecia)
Mejor Documental: La guerre, Donald Trump et nous (France TV, Francia)
Premio Especial del Jurado: Into the void: Putin's foreign fighters (BBC, Reino Unido)

PREMIOS ESPECIALES

Premio Príncipe Rainiero III: PFAS: Our forever poisons (Arte, Francia)
Premio Amade: Protection de l'enfance, le scandale des mineures prostituées (France TV, Francia)
Premio de la Cruz Roja Monegasca: La voz de Hind (Kaouther Ben Hania, 2025)

OFICIAL DIGITAL

Mejor Documental: La face cachée de l'aéroport CDG la nuit (OK Charlotte, Francia)
Mejor Creación: Next-door families - What makes a family? (KBS, Corea del Sur)

Olivia

Alemania 2026 | ZDF, 89' | Telefilm | Oficial Ficción | ★ 

Escrita por David Unguriet sobre la novela de Olivia Jones

Dirigido por Till Endemann

Festival de Hamburgo '25: Sección Oficial

Festival de Montecarlo '26: Mejor Actor (Johannes Hegeman)

Historias de empoderamiento como la de Olivia Jones se están volviendo imprescindibles para entender por qué es necesario reclamar el espacio de la identidad propia dentro de una sociedad que regresa a ciertos posicionamientos que parecían superados. Olivia Jones es una pionera de la representación queer en Alemania, cuya popularidad estalló en los años ochenta como pocas veces se había visto en la televisión, ganando el premio como Mejor Drag Queen del Mundo en 1991, y posteriormente participó en el tour de los reality shows como Gran Hermano versión alemana que necesitaban personalidades fuertes y controvertidas. Basada en su autobiografía Ungeschminkt: Mein schrilles Doppelleben (Sin adornos: Mi escandalosa doble vida) (2021), la película Olivia (Till Endemann, 2025), estrenada el pasado mes de mayo, es una apuesta de la televisión pública alemana por presentar la visibilidad de una artista que nació como Oliver Knöbel en un pequeño pueblo de la Baja Sajonia. El joven Oliver (Arian Wegener) comienza a probarse las medias de su madre y a maquillarse descubriendo la comodidad de una identidad diferente a la que representan las casas perfectamente alienadas de un barrio conservador encarnado en el vecino, el señor Kiesewetter (Martin Brambach), quien descubre espiando por la ventana esa reinvención personal que explora el hijo de Evelin Knöbel (Annette Frier), una madre soltera que solo por serlo, es especialmente vigilada por sus vecinos. Desde que ella descubre las preferencias de Oliver por la ropa femenina y el maquillaje de mujer siente una mezcla de vergüenza e incomprensión que la acompaña durante mucho tiempo, pero no es retratada como una madre estricta, sino simplemente como una mujer que no entiende lo que está pasando. La película está más interesada en presentar el camino que recorre la protagonista hasta llegar a los primeros programas de televisión que por mostrar la carrera profesional de Olivia Jones. Aunque de alguna manera simplifica demasiado ese recorrido, especialmente durante una infancia que solo se circunscribe a la relación con su madre y al acoso escolar que sufrió bajo la mirada cómplice de Thorsten Trapp (Jeremy Mockridge), una especie de amor platónico del que iremos viendo breves apuntes de la vida tradicional que contrasta con la de Oliver, alistándose en el ejército, casándose y teniendo hijos. La violencia siempre es representada en la película como una consecuencia grupal, formada por la complicidad de quienes forman un entorno cerrado, ya sean jóvenes que practican bullying en la escuela o grupos de borrachos que, cuando se convierte definitivamente en Olivia Jones (Johannes Hegemann), también la agreden por las calles de Hamburgo. Pero hay una ausencia de entorno personal que resulta significativa, exceptuando alguna relación sentimental, y que refleja la soledad de un protagonista que se sorprende cuando, después de una noche de sexo, su amante Enno Leander (Dennis Svensson) no se marcha inmediatamente, sino que está interesado por algo más que una relación momentánea. Es más interesante la segunda mitad de Olivia, su llegada a Hamburgo y el apoyo que recibe de Marius (Daniel Zillmann), el dueño de un bar gay que le ofrece una lista de lugares donde puede probar a presentar sus números musicales, aunque su primera opción de "You forgot the colour film" (1974) Nina Hagen no parece muy adecuada y debe optar por una elección más obvia: "I will survive" de Gloria Gaynor, el himno de la cultura LGBTIQ+.

Aunque se trata de una biografía contada de manera convencional, resulta más interesante la segunda parte, cuando se enfoca en los primeros pasos de Olivia dentro del mundo drag y el entorno de las noches de Hamburgo a veces complicado y peligroso. Pero algunos acontecimientos trasladados de la vida real de Olivia Jones ofrecen una mirada cercana a la comedia, como cuando intenta librarse del servicio militar obligatorio acudiendo al centro de reclutamiento vestida como una drag queen, pensando que conseguiría una baja psicológica, algo que no se produjo. O la retransmisión de una entrevista que ella realizó a los asistentes a una convención del partido de ideología neonazi NPD en Hannover, que vemos a través de su madre mientras la está escuchando por radio. Mientras se convierte en una artista cada vez más popular, Olivia consigue el apoyo del presentador travesti Lilo Wanders (Stephan Kampwirth) para incluir una de sus actuaciones en el programa Schmidt Midnight Show (NDR, 1989-1993), que se emitía a medianoche en un canal minoritario de la televisión pública alemana. Quizás no fuera el tipo de programa que su madre Evelin vería, pero en la película se la muestra encontrando la actuación de su hijo para reflejar su progresiva aceptación de la vida que ha adoptado. La evolución de Oliver hasta convertirse en Olivia Jones es contemplado por Evelin en la distancia, a través de sus apariciones en televisión o en los reportajes que aparecen en los periódicos, hasta que da el paso para contemplarla directamente en su local del barrio rojo de Hamburgo. Algunos de estos momentos suavizan una historia que se siente demasiado superficial, con cierta tendencia al camino tradicional de las biografías de personajes que se enfrentan a la sociedad y su entorno. Pero resulta más acertado el retrato de una época que la propia vida de la protagonista, especialmente cuando se abordan temas como el miedo al VIH o cómo afecta el paso del tiempo y la aceptación a las drag queen más maduras, representada en la figura de la antigua estrella Lulu Duvall (Victor Schefé). A pesar de sus defectos, Olivia es una película que transmite conceptos como la tolerancia y la aceptación con especial éxito, aunque sea a través de un biopic más o menos convencional que se apoya, eso sí, en una banda sonora de iconos musicales de la comunidad LGBTIQ+, desde "Cosmic dancer" (1971) de T. Rex hasta "Enjoy the Silence" (1990) de Depeche Mode, "I Want to Break Free" (1984) de Queen o "Smalltown Boy" (1984) de Bronski Beat. 

Fadia

Israel 2026 | Makan TV, 4x40' | Miniserie | Oficial Ficción | ★ 

Escrita por Shady Srour, Laurel Hunter

Dirigido por Shady Srour

Festival de Haifa '25: Mejor Ópera Prima, Mejor Guión

Seriencamp '26: Proyección Especial

Festival de Montecarlo '26: Premio del Jurado - Mejor Film - Mejor Actriz (Yara Jarrar)

El actor y director árabe-palestino Shady Srour compitió en el Festival de Haifa con la versión de largometraje de su miniserie Fadia (Makan TV, 2025), ganando el premio como Mejor Ópera Prima y Mejor guión, aunque anteriormente había dirigido la película Holy air (2027), la historia de un árabe cristiano que vive en Nazaret, una minoría dentro de una minoría en el territorio que se encuentra entre Tierra Santa y Oriente Medio. También realizó el cortometraje Oslo (2019), que reflejaba el fracaso de los Acuerdos de Oslo firmados en 1993 entre Israel y Palestina, un reconocimiento más sobre el papel que real, a través de la historia de un jornalero palestino al que un día se le niega la entrada en Israel, a pesar de que necesita trabajar todos los días para alimentar a su familia. En una zona en la que hay continuos conflictos militares y ataques indiscriminados, el director se preocupa principalmente por los conflictos cotidianos que también afectan a las familias. En su última serie/largometraje, que ha sido proyectado hace unos días en el festival de series alemán Seriencamp, se enfoca en una realidad terrible que permanece en algunas regiones árabes, los llamados homicidios por honor, que siempre tienen como víctimas a mujeres asesinadas por sus propias familias. La historia de Fadia se puede ver reflejada en muchas historias reales, como el crimen contra una mujer en Kohistan (Paquistán) por orden de un consejo tribal después de que unas imágenes suyas se hicieran virales, denunciada por Amnistía Internacional en 2023. Algo similar ocurre con la joven Fadia (Yara Jarrar), una estudiante de enfermería en Tel Aviv de la que se difunde un video grabado en una fiesta que llega hasta su propia familia, en un pequeño pueblo de Galilea. La difusión de estas imágenes prohibidas a través de las redes sociales provoca que el consejo tribal se reúna para exigir una respuesta, planteando que la única forma de recuperar su honor es que Fadia se someta a la tradición de ser enterrada viva por haber deshonrado a su familia. Son sus tres hermanos los que impulsan la práctica del homicidio por honor, especialmente Shareef (Ala Dakka), un funcionario corrupto del ayuntamiento que ha contribuido a pagar los estudios de Fadia, pero principalmente para mantener un control sobre ella, pero también el impulsivo y más joven Waleed (Shadi Mar'i) y el mediano Fadi (Jalal Masarwe), que es el que tiene más dudas sobre la decisión. Frente a la casa de la familia al-Hawi vive la familia Sarrour, también árabes pero más liberales, encabezada por Tarek (Shady Srour), un arquitecto que habita una casa moderna, con un gran ventanal desde el que puede ver los acontecimientos que ocurren en el patio vecino, pero diseñado con cristales reflectantes, de manera que solo desde el interior se puede ver el exterior. Esto les permite permanecer invisibles aunque estén observando, y funciona en la historia como un elemento dramático que será relevante. Fadia fue concebida inicialmente como una película, pero al no recibir el apoyo de televisiones e instituciones, cuando el canal Makan TV se interesó por la historia se tomó la decisión de convertirla en una miniserie, inicialmente de doce episodios que acabaron reduciéndose a cuatro por cuestiones de presupuesto. 

Con la participación del veterano director de fotografía norteamericano afincado en Tel-Aviv Barry Markowitz, que ha trabajado en películas como Todos los caballos bellos (Billy Bob Thornton, 2000) o Corazón rebelde (Scott Cooper, 2009) y en documentales como La vida de Albert Brooks (Rob Reiner, 2023), la serie propone una puesta en escena en la que se refuerza el dramatismo de la historia a través de recursos procedentes de géneros como el thriller, especialmente cuando la familia Sarrour se involucra directamente en el rescate de Fadia después de haber sido enterrada viva y la esconde dentro de su casa. Desde el gran ventanal que la oculta, ella contempla a su propia familia y se convierte en una especie de fantasma para ellos, una aparición que revela la verdadera gravedad de la situación y que pretende reflejar las dificultades que afrontan las nuevas generaciones más jóvenes en las comunidades árabes, con aspectos de la tradición y la convivencia que no se discuten o permanecen ocultos. El director y actor de la serie, Shady Srour, habla sobre sentir la presión de una parte de la sociedad árabe en la que el valor del hombre se mide por su capacidad de dominación sobre las mujeres: "Mi entorno social esperaba que, como hijo y hermano de cuatro hermanas, dominara y oprimiera a mis hermanas. Mi masculinidad se medía en función de mi capacidad para controlar a las mujeres de mi entorno" (Haaretz, 28/3/2024), comentaba en una entrevista. La representación de una realidad que permanece de manera invisible se coloca ante el espectador como un espejo, que está simbolizado a través de la ventana en la que la familia al-Hawi se ve reflejada a sí misma desde el exterior. Hay algunas ideas poderosas en la serie, aunque a veces tiende hacia el melodrama excesivo y algunas interpretaciones son demasiado débiles como para transmitir la auténtica fuerza del mensaje. En uno de los últimos episodios, la joven Fadia responde a través de la misma red de difusión que la condenó, una mirada a las redes sociales convertidas en una herramienta de control y opresión, pero que también pueden ser un elemento de denuncia. Grabando un vídeo delante del lugar en el que fue enterrada, reivindica su supervivencia como mujer: "¿Veis esta tumba? Mi familia me enterró en ella. Ellos saben quienes son. He muerto en vida y he regresado, y desde que volví he vivido con miedo a mi familia y a mis conocidos. Pero los peores sois vosotros, los que vivís normalmente, a los que no os importó que me secuestraran". Fadia ofrece una interesante mirada psicológica hacia la permanencia incomprensible de estas tradiciones que establecen un distanciamiento entre géneros, pero aunque en este aspecto puede ser demasiado exagerada en la construcción de su mensaje, aporta una perspectiva más interesante en torno al silencio y la pasividad de los que observan, estableciendo la implicación de la familia Sarrour como necesaria frente a la pasividad de quienes miran hacia otro lado. 

Into the void: Putin's foreign fighters

Reino Unido 2026 | BBC, 55' | Reportaje | Documentales y reportajes | ★ 

Dirigido por Philip Pendlebury

Festival de Montecarlo '26: Mención Especial del Jurado


La periodista Nawal Al-Maghafi (1990, Yemen) trabaja habitualmente realizando reportajes para programas informativos como Frontline (PBS, 1983-) y Eye Investigations (BBC, 2018-), dos de los más reconocidos contenedores de reportajes de televisiones públicas. Ha ganado tres premios Emmy como productora de sus documentales Iraq's secret sex trade (PBS, 2019) y Yemen's Covid cover-up (PBS, 2021) en la categoría de Mejor reportaje de investigación. Uno de sus trabajos más recientes aborda otro tema poco conocido dentro del contexto de una guerra que suele aparecer en los medios de comunicación: la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Centrada en una de las operaciones más secretas de esta última, el reclutamiento de soldados extranjeros para llevarlos a la primera línea de la guerra en Ucrania, Into the void: Putin's foreign fighters (BBC, 2026) ofrece información reveladora sobre la maquinaria de captación de jóvenes que provienen de países africanos o cercanos a la órbita rusa, como Cuba, ofreciéndoles un buen sueldo, pero prometiéndoles un contrato de un año que se acaba renovando automáticamente sin que puedan hacer nada para impedirlo, y asegurándoles que realizarán labores administrativas o de apoyo a las tropas, pero nunca en el campo de batalla, lo que finalmente se revela como un engaño, cuando son enviados sin poder negarse a la primera línea de la guerra. Parte de esos reclutas extranjeros que apenas reciben formación militar provienen precisamente de Yemen, y la mayoría de ellos, que buscan sobre todo mejorar su situación económica para ayudar a sus familias y obtener automáticamente la nacionalidad rusa, acaban arrepintiéndose de haber tomado la decisión de ir a una guerra en la que no hablan el idioma y por tanto son fácilmente engañados. El documental se centra en las historias personales de varios combatientes extranjeros. Comienza con una llamada secreta de uno de ellos, «Habib», un soldado sirio en el frente, quien revela el funcionamiento interno del proceso de reclutamiento y la cruda realidad que enfrentan los soldados extranjeros. La investigación profundiza luego en la historia de Omar, un obrero de la construcción sirio de 27 años, quien, como muchos otros, fue engañado. Tras prometerle un puesto no combatiente, Omar se ve inmerso en el brutal frente de batalla después de tan solo diez días de entrenamiento mínimo, y a través de las grabaciones de su móvil trata de difundir la diferencia entre lo que les ha sido prometido y lo que finalmente encuentran. pretenden terminar el contrato para volver a sus países, los reclutados extranjeros reciben amenazas de ser encarcelados por traición durante 15 años o, simplemente, ser asesinados en el contexto de la guerra. 

Algunas organizaciones sin ánimo de lucro y personas independientes como Ali Al-Sabbahi, un abogado yemení de derechos humanos, tratan de ayudar a la huida de estos jóvenes reclutados con engaños para que regresen a sus países, o conseguir que las autoridades ucranianas los liberen de las prisiones en el caso de haber sido hechos prisioneros. El problema es que solo se produce la liberación de presos cuando se realizan intercambios con Rusia por presos ucranianos, y en estos casos los reclutados acaban de nuevo en territorio ruso. En esta situación se encuentran Khalil y Hussein, dos jóvenes yemeníes cuyas madres les habían dado por muertos, pero que la investigación del programa Eye Investigations les acaba encontrando en un centro de prisioneros ucraniano, poniéndoles en contacto con sus familias. No solamente destaca en sus entrevistas el abandono que reciben por parte de Rusia, que solo los quieren para situarlos en primera línea de combate, sino el desinterés que muestran las autoridades yemeníes frente a su situación, para no enemistarse con un país como Rusia. Una figura central en esta red de engaños es Polina, una antigua maestra que forma parte de la red de reclutamiento que, a través de las redes sociales, atrae a hombres económicamente vulnerables de todo el mundo. El programa revela sus contactos con las autoridades regionales rusas que apoyan estas operaciones a través del pago de más de 300 euros por cada persona reclutada. Algunas de las prácticas que lleva a cabo Polina son mafiosas, como, al margen del dinero cobrado, exigir también a los propios reclutados una cantidad por sus servicios, amenazando incluso a sus familias. En una escena, Polina publica un video en sus redes sociales en el que quema el pasaporte original sirio de un reclutado extranjero que se negó a pagarle. Into the void: Putin's foreign fighters es un reportaje impactante que muestra una operación amparada por el Estado ruso para captar a futuros soldados en países con pocos recursos económicos, y el secuestro que acaban sufriendo desde que pisan suelo ruso. Aunque no es una cifra muy alta, se calcula que Rusia ha reclutado a unos 25.000 ciudadanos extranjeros de más de 130 países. Los informes de organizaciones de derechos humanos indican que la mayor parte de ellos son utilizados para misiones de alto riesgo en las que se produce un alto número de bajas. Uno de ellos, Omar, explica las emboscadas que ha sufrido en este tipo de misiones, y revela su decisión de escapar de Rusia. 

Under occupation: The reality of russification

Japón 2026 | NHK, 50' | Reportaje | Documentales y Reportajes | ★ 

Dirigido por Kimura Kazuho, Yoda Mayumi


La televisión pública japonesa NHK presenta reportajes de investigación para el mercado internacional, generalmente en una versión narrada en inglés. Entre ellos se ha estrenado Under occupation: The reality of russification (NHK, 2026), una mirada al proceso de incorporación de la cultura y la política rusas en aquellos territorios ucranianos en los que, especialmente desde el comienzo de la guerra, se han asentado las tropas enviadas por el Kremlin. Actualmente, el 19% del territorio ucraniano está dominado por Rusia, principalmente Crimea desde su anexión en 2014, pero también tras los avances que han ido realizando las tropas rusas desde el comienzo de la invasión, en toda la zona del Donbás y ciudades representativas como Mariupol. En esta población se centra principalmente el reportaje co-dirigido por Kimura Kazuho y Yoda Mayumi que revela una realidad que no se muestra habitualmente en los medios de comunicación: cómo Rusia ya ha comenzado el proceso de conversión obligatoria de los ciudadanos ucranianos y las ciudades que son controladas por ellos. Esta rusificación que parece tener un objetivo permanente, incluso cuando acabe la guerra, se refleja en los cambios que se han realizado en las señales y carteles que se encuentran en la parte exterior de Mariupol, pero también en el proceso de manipulación de los niños ucranianos, a los que se inculca en las escuelas una narrativa que presenta a Rusia como un país liberador, haciendo referencia a la Segunda Guerra Mundial y estableciendo al gobierno ucraniano en paralelo al nazismo que les invadió. Estas escenas recuerdan inevitablemente al documental ganador del Oscar Mr. Nobody contra Putin (David Borenstein, Pavel Talanki, 2025) en el que se muestra cómo se inculca una disciplina militar y una mentalidad invasora en las escuelas rusas. En cierto modo, estas prácticas pueden parecer habituales cuando un territorio es conquistado por otro país, pero en este caso algunas de las obligaciones de los ciudadanos ucranianos van mucho más allá, siendo obligados a renunciar a su pasaporte ucraniano y adoptar la nacionalidad rusa, bajo amenaza de ser encarcelados. Especialmente dramática es la experiencia de Artavaz Ghazaryan, un anciano ex-abogado que trata de mantener un perfil bajo desde hace tres años y medio pero al que someten a una presión constante para que adquiera la nacionalidad rusa, sufriendo las represalias de un grupo de soldados rusos que matan a uno de sus perros (las escenas grabadas por el propio Ghazaryan reflejan la violencia de la muerte). Al igual que hemos hablado del reclutamiento de soldados extranjeros por parte de Rusia, otra de las realidades más impactantes es cómo las autoridades también obligan a muchos ucranianos a luchar en primera línea contra sus propios conciudadanos junto a las tropas rusas. Oleksander Losev es un hombre criado en la región de Kherson que se encuentra actualmente en una cárcel ucraniana para prisioneros de guerra tras haber sido obligado a participar en el campo de batalla. Según cuenta él mismo, una noche entró un grupo de soldados rusos en su casa, violando y matando a su esposa, pero cuando lo denunció ante las autoridades acabaron acusándole a él del crimen, siendo obligado a elegir entre ser encarcelado o firmar un contrato con el ejército ruso. Under occupation: The reality of russification es un reportaje relevante sobre el proceso de rusificación de los territorios ucranianos mientras se sigue desarrollando la guerra, una estrategia paralela que pretende imponer su narrativa a través de las amenazas y desde la propia educación, modificando el espíritu nacional ucraniano para adoptar el patriotismo ruso.   

Iran, Isräel et la bombe

Francia 2026 | France 5, 52' | Reportaje | Documentales y Reportajes | ★ 

Dirigido por Miyuki Droz Aramaki, Sylvain Lepetit

Aunque pueda parecer que surgió a raíz de los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra emplazamientos importantes para el desarrollo nuclear en Irán que se produjo hace un año, en junio de 2025, lo cierto es que este documental de investigación comienza a producirse antes, cuando en abril de 2024, tras un ataque israelí contra el consulado iraní en Damasco dirigido contra comandantes de la Guardia Revolucionaria, se produjo una represalia de Teherán directamente contra Israel, lo que marcó un punto de inflexión importante que no se había producido con anterioridad. A partir de entonces, los directores Miyuki Droz Aramaki y Sylvain Lepetit iniciaron una investigación para ofrecer un contexto a un conflicto permanente en el que siempre ha estado presente la posibilidad de que Irán estuviera desarrollando un arma nuclear, aunque nunca con pruebas claras. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, presentó en una rueda de prensa en 2018 lo que él denominó "los archivos nucleares secretos" de Irán, unos 55.000 documentos que estaban escondidos en un lugar donde no había seguridad nocturna para no levantar sospechas, robados en la Operación Amad del servicio de inteligencia israelí Mossad. Pero, a pesar de la teatralidad de la puesta en escena para los medios de comunicación, estos documentos no fueron especialmente reveladores, ya que se limitaban a un proyecto ya conocido que se había producido antes del acuerdo firmado en 2015 por el que el régimen de Teherán se comprometía a utilizar su potencia nuclear solo para fines civiles. En el documental Iran, Isräel et la bombe (France 5, 2026) se hace un repaso a través de imágenes de archivo y entrevistas a la guerra secreta entre Irán e Israel, que se intensifica durante la década de los 2000 y termina con los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán en junio de 2025, aunque el reportaje, que se emitió a principios de febrero, no llega hasta los ataques más intensos del 28 de febrero, iniciando una escalada que se ha extendido a todo Oriente Medio y que parece haber alcanzado un acuerdo de paz. Uno de los elementos destacados en el aumento del conflicto israelí-iraní fue la decisión de Donald Trump durante su primer mandato de romper el acuerdo firmado en Viena en 2015, que era muy parecido al que se ha puesto sobre la mesa en la actualidad. Lo interesante de Iran, Isräel et la bombe es que elabora un recorrido a través de los años y de diferentes operaciones que ha llevado a cabo Israel para tratar de frenar la supuesta intención de Irán de desarrollar un arma nuclear, basada en una premisa que parece tan ambigua como contradictoria, y en la que siempre se ha apoyado el régimen iraní: "Así como Estados Unidos y el régimen sionista tienen derecho a poseer armas biológicas, químicas y atómicas, Irán también tiene derecho a desarrollar su programa nuclear, pero con fines estrictamente civiles. Nunca hemos buscado construir un arma atómica", afirma Hossein Kanani Moghaddam, ex alto comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, único autorizado por el régimen para hablar sobre el programa nuclear iraní

Una interesante lista de entrevistados introduce sus perspectivas en torno al conflicto, desde el ex primer ministro israelí Ehud Barak hasta el ex alto funcionario de Estados Unidos John Bolton, quienes hacen referencia a la década de 1980 y la preocupación por el régimen iraquí de Saddam Hussein (1937-2006) que culminó en la Operación Ópera, el lanzamiento de 16 toneladas de bombas sobre la central nuclear de Osirak el 7 de junio de 1981. Como si se tratara de un documental de espionaje, se detallan con animaciones algunas otras operaciones llevadas a cabo por Israel, como el robo de los archivos mencionados antes, la introducción del virus informático Stuxnet en 2010 que paralizó las instalaciones de enriquecimiento de uranio en Natanz (Irán) o el asesinato selectivo en 2020 del físico nuclear Mohsen Fakhrizadeh, considerado el cerebro del programa nuclear militar, mediante localización por Inteligencia Artificial y un robot controlado a miles de kilómetros de distancia cuyos disparos solo alcanzaron al científico mientras conducía su coche junto a su esposa. Israel ha utilizado las últimas tecnologías para acabar con la vida de numerosos científicos relacionados con el programa nuclear iraní sin pruebas reales de que haya estado desarrollando un arma nuclear. Pero parece cierto, según se manifiesta en el documental, que algunas decisiones como la retirada de Estados Unidos del acuerdo de 2015 y determinados ataques en tierras iraníes han provocado el deseo del régimen por intensificar su supuesto interés en llevar a cabo un programa militar nuclear. Lo que se concibió como controles y equilibrios se ha convertido en un factor de escalada hasta llegar al conflicto abierto actual, que no es analizado por el reportaje porque se produjo con posterioridad. Pero Iran, Isräel et la bombe ofrece un contexto bastante interesante sobre una guerra secreta que ha ido saliendo a la superficie progresivamente y que solo ha ido aumentando de tensión conforme sus protagonistas han intensificado la violencia. La última parte del documental se centra en las consecuencias del ataque de octubre de 2023 por parte de la organización palestina Hamas, y cómo provocó también un cambio en los planes estratégicos de Israel, que se hicieron más transparentes en cuanto al deseo de controlar los territorios limítrofes para, así, restar capacidad de reacción a Irán y las conexiones que ha ido estableciendo con Hezbolá en el Líbano, Bashar al-Asad en Siria y las milicias en Irak.

How Indian students end up being exploited in Germany

Alemania 2026 | DW, 17' | Reportaje | Oficial Digital | ★ 

Dirigido por Kate Ferguson

Deutsche Welle, más conocida por sus siglas DW, es una cadena de televisión pública financiada por el gobierno federal alemán que emite a través de satélite pero también en formato digital, con una programación de reportajes e informativos en treinta y dos idiomas, entre ellos español latino. Ha dedicado varios de estos reportajes a la difícil situación en la que se encuentran los trabajadores en el sector de las entregas de comida a domicilio en Alemania, sufriendo abusos y explotación por parte de grandes corporaciones internacionales. En el reportaje How Indian students end up being exploited in Germany (DW, 2026) aborda una de estas realidades, centrándose sobre todo en la situación de jóvenes estudiantes procedentes de India que viajan para continuar sus estudios en Alemania pero que acaban metidos en deudas financieras y alquileres demasiado altos que les obligan a buscar trabajos fáciles, entre ellos predominantemente el reparto a domicilio. A raíz del acuerdo de inmigración que firmaron India y Alemania en 2022, se ha duplicado el número de estudiantes indios que han decidido ingresar en universidades alemanas, desde los 29.000 de 2020 hasta los casi 60.000 que llegaron en 2024, la última cifra de la que se dispone. Éstos tienen dos opciones para continuar sus estudios: acceder a una universidad pública, de matrículas más económicas pero una mayor dificultad para conseguir plaza, o bien hacerlo a través de una universidad privada que tiene un nivel de exigencia menor debido a que cuenta con tasas muy caras. Muchos jóvenes indios optan por esta segunda posibilidad, pero se enfrentan a dificultades para poder sostener un nivel de vida medio, por lo que optan por trabajar al mismo tiempo que acuden a la universidad. Uno de los principales entrevistados es Bhavya, un joven que incluso contaba con un trabajo bien pagado como ingeniero informático en India, pero que, alentado por las promociones que suelen enviar las universidades privadas a través de WhatsApp y otras redes sociales, se convenció de que su situación iba a mejorar en Alemania. Pero una vez desembarcado en Alemania, se encontró con el primer problema: el acceso a una vivienda, con alquileres excesivamente caros, acabando en un círculo vicioso promovido por las compañías de pedidos a domicilio. Aprovechando una situación de indefensión legal por un trabajo no demasiado regulado en Alemania, las principales empresas del sector como Uber Eats, Flink o Wolt se sirven de subcontratas para evitar las responsabilidades sobre los repartidores, y éstas son las que presionan exigiendo jornadas de 10 horas con amenazas de desconexión de la aplicación en el caso de que el trabajador no cumpla con estos horarios. Cuando estas empresas subcontratadas se encuentran con dificultades legales debido a inspecciones, se declaran en bancarrota y sus responsables inician un nuevo negocio con diferente nombre. En medio de esta situación, han surgido iniciativas impulsadas por algunos ciudadanos indios como Rohit A., a través de Lieferando, una compañía de reparto que funciona como un colectivo de trabajadores, en el que todos tienen las mismas condiciones, no existe una aplicación que controle sus horarios y solo funciona a través de mensajes de WhatsApp. El reportaje de la periodista Kate Ferguson también menciona la Ley Rider que introdujo el gobierno español en 2021 para obligar a las empresas de reparto a domicilio a contratar a los repartidores como trabajadores asalariados, como señala la profesora de Legislación Laboral de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), María Luz Rodríguez Fernández: "El fundador de Glovo en España ha sido investigado penalmente por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores, y precisamente cuando el CEO de Glovo estuvo a punto de acabar en la cárcel, entonces ellos empezaron a aplicar la ley". El trasfondo de esta situación relacionada con el sector de los repartidores a domicilio expone diferentes realidades sociales en Alemania: el control de este sector por parte de hombres de mediana edad, el agresivo marketing efectuado por las universidades alemanas para atraer estudiantes indios, la cultura de la vergüenza que rodea a los jóvenes que no se atreven a pedir ayuda a sus familias o una permisividad del trabajo irregular son factores que ayudan a mantener la explotación de trabajadores en la sociedad alemana.  

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Holy air se puede ver en Filmin.
Todos los caballos bellos se puede ver en Movistar Plus. 
La vida de Albert Brooks se puede ver en HBO Max. 
Mr. Nobody contra Putin se puede ver en Filmin y Movistar Plus.