25 septiembre, 2026

Festival de la Fiction '26: Parte 5 - El amor

Para no terminar nuestras crónicas del Festival de la Fiction con historias que abordan la violencia, como hicimos en la anterior, hemos incluido en esta última crónica algunas de las series y telefilmes que tratan el tema de las relaciones sentimentales, no solo como una cuestión romántica sino también como un desafío. Y asimismo como una herramienta para tratar preocupaciones sociales que a veces desequilibran las propias relaciones emocionales. El Festival de la Fiction ya ha hecho oficiales las cifras de un año en el que se ha hablado sobre la crisis del audiovisual en Francia, pero al menos por el momento no parece haber permeado en una programación en la que se han presentado unas 50 producciones, y ha contado con la asistencia de 15.000 espectadores a las proyecciones gratuitas en La Rochelle y de 3.000 profesionales en los encuentros de la industria durante los cinco días que ha durado la muestra. La próxima edición del Festival de la Fiction se celebrará entre el 14 y el 19 de septiembre.

Notre fils

Francia, Bélgica 2025 | France tv 91' | Competición Unitaria Drama | ★★★★☆

Escrita por Vincent Robert sobre su novela

Dirigida por Elsa Blayau

Estreno en Francia: 4 de octubre

Comentábamos en una de nuestras crónicas que France Télévisions había incluido en la programación del Festival de la Fiction telefilmes que tienen a los Servicios Sociales como principal elemento en común: la ganadora del premio al Mejor Telefilme de Comedia, Ça va bien se passer (Slimane-Baptiste Berhoun, 2026) es una de ellas, al igual que Notre fils (Elsa Blayau, 2025), una historia basada en la autobiografía del escritor Vincent Robert que publicó en su libro L'île aux deux paons (2021), en el que relataba los desafíos a los que se tuvo que enfrentar junto a su pareja para poder adoptar a un niño. Parece bastante claro que lograr determinados derechos en las últimas décadas ha provocado una cierta laxitud dentro de la comunidad LGBTQI+ en la reivindicación de otros derechos o en la confirmación de que los conseguidos han sido impuestos con criterios adecuados. En su libro, Vincent Robert, que también se ha encargado de la adaptación a la pantalla, describía que, si bien la ley francesa otorga los mismos derechos de adopción a parejas heterosexuales y homosexuales, en la práctica estas últimas se enfrentan a veces a largos procesos burocráticos y a un techo de cristal impuesto por algunos consejos de familia. Incluso, dentro de las parejas homoparentales se establece una cierta tendencia a considerar de manera más positiva a parejas de lesbianas que a las de homosexuales, por considerar que ellas cuentan con el instinto maternal que se les supone a las mujeres, lo que se utiliza como pretexto para entorpecer las adopciones estableciendo el bienestar del niño adoptado. Francia aprobó el matrimonio igualitario y la adopción para parejas homoparentales en 2013, bajo la presidencia de François Hollande, lo que teóricamente ofrecía igualdad de derechos. Pero según se indica en los créditos finales, a pesar de que más de 4.000 niños mayores de tres años están tutelados por el Estado francés esperando una familia de adopción, todavía se establecen dificultades para muchos padres homoparentales en relación con ésta. La pareja protagonista, Antoine (Benoît Michel) y Romain (Gil Alma) cuentan con todos los requisitos para poder adoptar: una estabilidad familiar y económica que proporcione al joven adoptado el entorno adecuado. Pero llevan cinco años esperando que se les considere aptos para poder entrar en el sistema de adopción, hasta que finalmente se les asigna al joven Théo (Mahé Beaudon-Kyriacou), un niño de ocho años que ha sufrido algunos rechazos y tiene una personalidad rebelde. Afortunadamente, Notre fils evita centrarse en los procesos burocráticos y los obstáculos que experimenta la pareja protagonista para conseguir adoptar, y se enfoca más en los desafíos de la denominada adopción tardía, aquella que incorpora a jóvenes de edades más avanzadas, que han sufrido rechazos a lo largo de sus vidas. Como en la película argentina Joel (Carlos Sorin, 2018) parte del drama de esta historia se encuentra en la dificultad que supone incorporar dentro de una familia a un joven que ha experimentado situaciones complejas, aumentada por los obstáculos de la adopción homoparental. 

A pesar de que el proceso de adopción es aprobado, la trabajadora de los Servicios Sociales que se asigna a la pareja protagonista, Inés (Nadia Roz) es la que tiene más prejuicios, lo que dificulta la integración de Théo dentro de la familia de Antoine y Romain. Planteando que en el caso de las adopciones tardías, la mayor madurez de los niños también convierte su opinión en un requisito a tener en cuenta, pero que el beneficio del hijo adoptivo esgrimido por los Servicios Sociales a veces se convierte en un obstáculo más para ellos. Si bien el primer contacto entre Théo y sus nuevos padres establece una conexión inmediata, las condiciones en las que esta adopción se efectúa, con el regreso del niño a la casa tutelada cada cierto tiempo para que la adaptación sea gradual, supone continuos pasos atrás en la relación entre los padres y el hijo adoptivo. Hay algunos apuntes sobre las bromas e insultos que recibe Théo en el colegio por tener una familia formada por dos padres, pero Notre fils no pretende abordar el tema desde el prisma de la homofobia que puede revelar este tipo de adopciones sino que, sin evitarla, se enfoca más en la dificultad de las adopciones tardías y algunos prejuicios dentro de los propios servicios sociales. La directora Elsa Blayau está especializada en telefilmes y series familiares, como Tout pour la lumière (TF1, 2025), pero en este caso consigue una propuesta sólida que describe tanto las esperanzas de la pareja como sus dudas y los conflictos que surgen a la hora de abordar una paternidad en la que se sienten perdidos, al mismo tiempo que Théo se enfrenta a la decisión más importante de su vida sobre formar parte de una nueva familia. Rodada en los alrededores de la ciudad de Rennes, contando con la colaboración de la región francesa de Bretaña, Notre fils aborda la historia con la luminosidad que le proporciona el paisaje marítimo y se apoya en dos actores que son muy conocidos en la ficción televisiva: Gil Alma, protagonista de la exitosa serie policíaca César Wagner (Cosmo, 2020-2026), y Benoît Michel, al que se puede ver habitualmente en la popular Bright minds (Cosmo, 2019-). 

© Caroline Dubois / France Télévisions 

Les témoins

Francia, Bélgica 2026 | France tv, 92' | Competición Unitaria Comedia | ★★★☆☆

Escrita por Yann Le Gal, Noémie Lefort

Dirigida por Noémie Lefort

Las comedias románticas tienen dificultades para encontrar caminos diferentes por los que desarrollarse, pero a veces seguir la trayectoria más tradicional acaba convirtiéndose en una virtud, porque elimina las propuestas más extravagantes para contar una historia con la suficiente fortaleza como para funcionar. Es lo que ocurre con Les témoins (Noémie Lefort, 2026), una historia clásica que surge de un error administrativo y que acaba convirtiéndose en una entretenida comedia que resulta tan previsible como encantadora. La historia comienza cuando Alban Hoxha (Bertrand Goncalves) e Inès Bacha (Roixane Turmel) están a punto de celebrar su boda en un lugar paradisíaco junto al mar en Albania. Ellos han elegido como testigos a los mejores amigos de cada uno, Lola Dumont (Constance Labbé) y Pierre Fréjac (Lionel Erdogan), que no se conocen entre sí. Pero, cuando los recién casados y sus testigos tienen que firmar el acta de matrimonio, al encontrarse en un idioma desconocido, Lola y Pierre firman como casados, en vez de como testigos, de lo que no son conscientes hasta que Inès y Alban regresan de su larga luna de miel seis meses después. Así que legalmente y sin pretenderlo, ambos forman un matrimonio, sin apenas conocerse y con dos formas de vida completamente diferentes y difícilmente compaginables. Lola es una ejecutiva de publicidad que nunca ha tenido deseos de casarse, mientras que Pierre es un activista medioambiental que vive en una caravana autosuficiente con placas solares junto a su hija adolescente Chloé (Lou Deleuze). Teóricamente, resolver el problema es tan fácil como divorciarse ante un notario, aunque la solución dista mucho de ser tan sencilla. El notario (Christophe Canard), que precisamente acaba de divorciarse después de un matrimonio duradero, trata de convencerles de que recapaciten como pareja, y Pierre aprovecha esta predisposición negativa para confesar que él no quiere divorciarse y que ha sido Lola quien le ha impulsado a ello. La razón oculta que tiene para reaccionar de esta manera es que una funcionaria de los servicios sociales ha visitado su autocaravana, que no considera un lugar apropiado para su hija, y le ha dado el plazo de un mes para proporcionarle la adecuada estabilidad a Chloé, bajo riesgo de perder la custodia. Así que para Pierre estar casado con una ejecutiva y vivir en su lujoso apartamento podría ser la solución momentánea que necesita. De esta forma, se inicia una convivencia forzada por las circunstancias en la que Lola acaba aceptando la simulación durante los treinta días de plazo que tiene Pierre para demostrar que es un buen padre y evitar perder la custodia de Chloé, pero la inclusión de ambos en su mundo de perfección provoca ciertos desajustes. 

Sin ser demasiado original, el planteamiento construye los entresijos de una comedia tradicional que se apoya en el encanto de sus dos personajes principales, sobre todo en el caso de Pierre, quien a pesar de su inestabilidad vital tiene ese carácter amable que le proporciona una empatía casi inmediata. Lola no compra la simpatía de Pierre, entre otras cosas porque ha invadido su vida, pero la historia habla sobre la necesidad de aprovechar los momentos locos que surgen en la vida y de ser menos rigurosos en la forma de enfrentarse a ellos. Pero al mismo tiempo la incorporación al mundo de Lola supone para Pierre un intento de contrarrestar la atracción que puede suponer para Chloé una vida materialista como la que tiene ella: "Deja a Chloé fuera de tu ropa, tus bolsos y tus marcas, que son todas las cosas que odiamos. No necesito que me ayudes a educar a mi hija". Pero en realidad también demuestra que él mismo ha impuesto a Chloé un estilo de vida y una forma de pensamiento que quizás no es la que ella está reclamando. La paternidad se convierte así en uno de los temas centrales de una relación en la que Lola también parece haber encontrado en la joven adolescente una especie de prueba sobre sus capacidades maternales, ahora que está embarazada esperando un hijo que pretende criar sola. Hay que agradecerle al guión de Yann Le Gal, veterano escritor de cómics y creador de la serie policíaca Mismatch (Cosmo, 2021-), que trate de darle la vuelta a la tradicional comedia romántica, haciendo que el objetivo de los protagonistas no sea contraer matrimonio, sino todo lo contrario, terminar divorciándose. En este sentido, evita algunos de los clichés habituales de este tipo de historias y construye una narrativa en sentido contrario a las comedias convencionales. También ayuda la química entre los actores, Constance Labbé, a la que hemos visto últimamente en Cat's eyes (AMC+, 2024-) y la miniserie Désenchantées (France tv, 2025), y Lionel Erdogan, protagonista este año del thriller político Un affaire turque (Hüseyin Aydin Gürsoy, 2026) y de la secuela de la serie Dear you (Prime, 2025), estrenada solo en Francia y Suiza, titulada Dear Sam (Prime, 2026), que se estrena esta semana. La películas e ha rodado en París y sus alrededores, entre ellos la ciudad de Vincennes, que fue en la que se creó originalmente la Universidad de Vincennes para tratar de apaciguar las protestas estudiantiles de Mayo del 68, que es curiosamente el escenario de la serie Camaradas (Arte, 2026), que se acaba de estrenar en España. Así, Les témoins es una historia con encanto que a veces puede caer en estereotipos y recursos fáciles, como incluir en los créditos finales tomas falsas, una forma bastante burda de tratar de dejar al espectador con una sonrisa, pero que consigue retorcer las tramas convencionales de las historias románticas para proporcionar una comedia que tiene buenas virtudes. 

Devenir Margot

Canadá 2025 | ICI Tou.tv 8x7' | Temporada completa | Compet. Francófona -20' | ★★★★☆

Creada por Marika Lhoumeau, Eric Blouin

Dirigida por Eric Blouin

Bilbao Seriesland '26: Nominada Mejor Drama, Mejor Interpretación (Gaston Lepage)

Festival de la Fiction '26: Mejor Serie Internacional Francófona -20'


Hemos comentado en varias ocasiones la especial capacidad que tiene el audiovisual quebequense para abordar temas relacionados con la psicología y los trastornos psiquiátricos, que en este mismo festival ha tenido ejemplos como la divertida Groupe de soutien (TV5+, 2025). Pero la ganadora del premio a la Mejor Serie Internacional Francófona de menos de 20 minutos es otra muestra de esta sensibilidad para contar historias cargadas de una gran humanidad. Que la creadora y protagonista, la actriz Marika Lhoumeau, se haya basado en una experiencia personal vivida junto a su padre Roger, fallecido en 2020, también es una circunstancia imprescindible para aportar esas dosis de empatía que necesitan los personajes. En este caso, Devenir Margot (ICI Tou.tv, 2025), no solo se inspira en la experiencia real de la actriz, sino en un podcast del mismo título que ella misma publicó durante 2021 en el que incluía las conversaciones reales que había estado grabando con su padre. La base de la historia es la relación de cercanía que se construyó entre padre e hija cuando ella recurrió a lo que se denomina como "mentira terapéutica", que algunas veces es más efectiva en los casos de demencia o alzheimer, por la que los cuidadores entran en el mundo de fantasía de los enfermos en vez de tratar de confrontarles con la realidad, lo que puede provocar a veces efectos contraproducentes de ofuscación o confusión. Marylise (Marika Lhoumeau) se dedica a dar clases de interpretación en una escuela local, lo que acabó distanciándola de su padre Roger (Gaston Lepage), que esperaba para ella unos estudios universitarios y siempre subestimó su dedicación al teatro, lo que incluso se ha extendido hasta el momento en el que él es enviado a una residencia de ancianos debido a los síntomas del alzheimer. Rachel (Mélanie Maynard) es la hija que siempre se ha encargado de cuidar a su padre, aunque ya se sentía sin fuerzas para seguir dedicándole todo su tiempo, tomando la decisión de ingresarle en la residencia. Pero cuando Marylise acude a visitar a su padre, éste la confunde con Margot, una joven a la que conoció cuando supuestamente vivió en la ciudad de Bedford, al sur de Quebec, pero de la que nadie de la familia había oído hablar nunca. Sin embargo, al ser confundida con Margot, Marylise descubre que puede tener una relación más cercana con su padre, y decide seguirle la corriente, haciéndose pasar por Margot mientras trata de averiguar quién es esta mujer y si realmente formó parte de la infancia de Roger o por el contrario es solo fruto de su imaginación. Devenir Margot, nominada en la próxima edición del festival Bilbao Seriesland en las categorías de Mejor Drama y Mejor Interpretación (Gaston Lepage), se desarrolla a lo largo de ocho episodios de poco más de siete minutos cada uno en los que padre e hija consiguen reactivar su relación, aunque sea a través de una mentira terapéutica. Lo esencial de la experiencia real que tuvo Marika Lhoumeau con su padre es la forma honesta de abordar esta nueva personalidad, no inventando recuerdos propios, sino dejándose llevar por las conversaciones con él, tratando de arrancar momentos de su memoria que le introdujeran en la infancia de su padre. 

A través de una estructura tan sencilla como efectiva, la serie aborda el tema del alzheimer sin tratar de suavizar la tragedia que supone una enfermedad como ésta, tanto para el enfermo como para los familiares y cuidadores, sino ofrecer una perspectiva personal y cercana en torno al tipo de relación que puede nacer de esta circunstancia. Para la protagonista, la personalidad de Margot le permite acercarse a su padre de una manera que nunca había conseguido tener, compartir con él momentos y recuerdos a través de las antiguas fotografías familiares. Se trata de una serie absolutamente emotiva que sin embargo no cae en la representación obvia de la confusión a la que puede dar lugar una enfermedad como la demencia o el alzheimer. En la realidad, Marika Lhoumeau nunca supo si Margot fue real, aunque encontró una esquela sobre su fallecimiento años atrás, y jamás averiguó si su padre realmente había pasado su infancia en Bedford, pero al final el escaso resultado de sus investigaciones acabó siendo lo menos importante. En el pódcast que surgió de esta historia real, emitido por Télé-Québec, que se puede escuchar en cualquier plataforma de streaming sonora, la actriz y presentadora también entrevistaba a profesionales de la medicina y del cuidado de enfermos con demencia para profundizar en las diferentes realidades que plantean estas enfermedades. La serie inevitablemente debe seguir una narrativa mucho más sencilla que se centra en la historia concreta entre Marylise/Margot y Roger, pero parece claro que en algunos episodios como Le groupe de soutien (T1E6), en el que las dos hermanas acuden a una terapia de grupo, haciendo referencia a la Fundación TELUS, algunos de los testimonios que se escuchan son reales, como cuando un familiar recuerda a su esposa: "No sé qué más hacer. Estoy cansado. No puedo dejarla sola. Ha llegado al punto en que, cuando salgo a sacar la basura, ella piensa que la he abandonado. Después de 36 años de matrimonio". Hubiera sido interesante que la serie profundizara algo más en este aspecto relacionado con los familiares y cuidadores que se enfrentan a este tipo de enfermedades, el cansancio que provoca y la necesidad de un apoyo psicológico para ellos. Pero la brevedad de la historia no permite adentrarse mucho más que a través de estos apuntes que dejan un poso de amargura. Devenir Margot es tan sencilla como conmovedora, una historia que recuerda que a veces es necesario colocarse en el lugar del enfermo para conseguir reconectar con ellos. 

Paradoxes

Francia, Grecia 2026 | Arte 6x17' | Episodios 1-2 | Competición Francesa -20' | ★★★★☆

Creada por Maxime Donzel, Émilie Valentin, Pierre Zandrowicz

Dirigida por Pierre Zandrowicz

Canneseries '26: Competición Formatos Cortos


A partir de un planteamiento sencillo, la última producción en formato corto del canal Arte, que es bastante activo en este tipo de series, aborda desde la ciencia-ficción temas relacionados con la memoria, la percepción y la alteración emocional que provocan las herramientas tecnológicas. Paradoxes (Arte France, 2026) fue seleccionada en el festival Canneseries y ahora se ha presentado como uno de los próximos estrenos de la plataforma. La historia comienza con un joven periodista llamado Roman Bellmer (Xavier Lacaille) que trabaja para la revista Wood Magazine, dedicada al mundo de la madera, cuando acude al bosque de Montlhéry para un trabajo de investigación sobre el roble, mientras a cientos de kilómetros de distancia la científica Léa (Zita Hanrot) se salta algunos protocolos experimentando con la física cuántica, lo que provoca que en el bosque en el que se encuentra Roman surja un agujero negro que le provoca la pérdida de consciencia. Durante la extraña sensación que experimenta, ve a un perro de peluche gigante de color rosa y el interior de una vieja casa, hasta que despierta rodeado de soldados del ejército a las órdenes del comandante Pelletier (Oussama Kheddam), que al principio piensa que se trata de un alienígena que ha adoptado forma humana. Pero, poco a poco, Léa comienza a entender que lo que se está materializando dentro de esa brecha cuántica es el cerebro de Roman, sus miedos y sus obsesiones, creando un espacio de fantasía que se va haciendo progresivamente más grande. A partir de esta premisa algo extravagante, Paradoxes juega con los tropos del género de ciencia-ficción y la comedia para construir una trama que en los primeros episodios introduce la perspectiva de los sueños y las fantasías del protagonista, generadas a partir de la exploración de la Inteligencia Artificial generativa, pero como un añadido, más que como una sustitución. De hecho, el proyecto nace a partir de la idea propuesta por Pierre Zandrowicz, que también interpreta un pequeño papel, a la compañía Atlas V, especializada en crear experiencias inmersivas con las últimas tecnologías. El desafío se centra en la recreación del subconsciente de una mente humana a partir de elementos concretos, y a través de esta propuesta, se encargó a los guionistas Maxime Donzel y Émilie Valentin, que escribieran un guión para contar una historia que sirviera como apoyo. El resultado es un enfoque tecnológico híbrido que combina captura de movimiento, efectos visuales digitales y herramientas de IA generativa. 

A pesar de contar con una historia escrita por dos guionistas y de distintas herramientas de Inteligencia Artificial, Paradoxes no es una producción sencilla, sino que ha contado con la incorporación de Google, lo que ha permitido una mayor flexibilidad a la hora de utilizar las herramientas de IA, y del departamento Mission Cinéma et industries créative del Ministerio de Defensa francés, una oficina que se encarga de coordinar la colaboración del ejército en rodajes audiovisuales. De manera que la serie tiene apoyos destacados, no solo en los aspectos tecnológicos, sino en el rodaje más tradicional. A pesar de estas características relacionadas con la producción, lo interesante de Paradoxes es que funciona como una comedia con toques absurdos que está siempre equilibrándose entre diversos géneros, desde la ciencia-ficción hasta las historias apocalípticas, introduciendo elementos de la literatura como la representación del escritor Guy de Maupassant como una parte del cerebro del protagonista. En los dos primeros episodios que hemos visto, se revela como una serie que consigue crear un universo peculiar y algo extravagante, al mismo tiempo que reflexiona sobre la memoria y sobre la mente humana, con un protagonista como Xavier Lacaille que sabe componer este tipo de personajes que se encuentran perdidos, como ya hizo en la serie Parliament (France tv, 2020-2024), cuya última temporada nunca llegó a estrenarse en España. El proceso de escritura del guión ha sido atípico, con numerosas fusiones entre escenas centradas en el inconsciente y herramientas de visualización. Las ideas para las escenas, concebidas por Maxime Donzel y Émilie Valentin, se presentaban a Pierre Zandrowicz, quien las transformaba en indicaciones para MidJourney, un programa de generación de IA para crear el arte conceptual de la serie, de manera que el desarrollo de la escritura nunca ha sido atravesado por la introducción de la tecnología, que también se utilizó para ofrecer la previsualización de las escenas para que estuvieran acordes con la visión del director. Así, Paradoxes no solo es interesante como comedia peculiar desde el punto de vista narrativo, sino que también es un buen ejemplo sobre cómo puede convivir la tecnología con la creación humana. 

Ils vécurent heureux

Francia 2025 | TV5 Monde 8x3' | Temporada completa | Competición Francesa +20' | ★★★★☆

Creada por Juliette Fayet

Dirigida por Juliette Fayet

En la imagen que acompaña a este comentario, Carmen (Juliette Fayet) y Don José (Sidi Mehai), los personajes protagonistas de la novela Carmen (1845, Ed. Austral) de Prosper Mérimée (1803-1970, Francia), que luego sería adaptada por Georges Bizet (1838-1875, Francia) como su ópera más conocida, acuden a una terapia de pareja porque su relación está consumida por los celos de Don José y por la actitud un tanto libertina de Carmen la cigarrera. Es una de las parejas célebres que se dan cita en la consulta de la terapeuta (voz de Anne-Clotilde Rampon), rompiendo los estereotipos de las relaciones amorosas en la literatura, el cine o la tradición religiosa para desmitificar las terapias y los finales felices a los que hace referencia el propio título de esta producción francesa: Ils vécurent heureux (Vivieron felices para siempre) (TV5 Monde, 2025). Se trata de una producción de TV5 Monde, una plataforma que ofrece de forma gratuita contenido en lengua francesa en 200 países, incluidos subtítulos en idiomas como el español. De manera que esta serie de producción propia se puede visionar gratis a través de TV5 Monde, donde se estrenó para celebrar el Día de San Valentín. A lo largo de esta propuesta de formato corto de unos tres minutos de duración, vemos a diferentes parejas acudir a la terapeuta, siendo cada una de ellas protagonista de un episodio, con personajes interpretados por un grupo de actores cómicos franceses que a veces repiten, como la propia creadora y directora Juliette Fayet, que ha participado como actriz en webseries como Coupez! (2019-2020). En esta creación propia, encontramos sesiones de terapia con parejas muy diferentes cuyos diálogos de contenido actualizado hacen referencia a dinámicas habituales de las relaciones sentimentales actuales e incluso utilizando medios modernos: Penélope (Inés Melab) se comunica con Ulises (Johann Cuny) a través de videoconferencia, y se muestra bastante cansada de estar esperando constantemente a que él regrese de un viaje demasiado largo, mostrando la dificultad de las relaciones a distancia; el comienzo de una relación tan vertiginosa que ni siquiera ha permitido conocerse mutuamente lo representan Blancanieves (Fanny Ruwet) y El Príncipe (Sidi Mejai), del que ella ni siquiera sabía que se llamaba Florian. Y así, se abordan temas como los celos, la falta de comunicación o la inexistencia de objetivos compartidos. De hecho, Ils vécurent heureux juega con los clichés y al mismo tiempo trata de evitarlos, pero también cae en algunos estereotipos, como el de mostrar a los personajes femeninos como locuaces y rebeldes, y a la parte masculina de la pareja como posesiva, irritante o egoísta. También es cierto que la mayor parte de los personajes tienen un origen literario, prácticamente casi todos, y que por tanto hay una representación de las parejas que intenta romper con la imagen habitual que se tiene de ellos. 

Esto también requiere un cierto conocimiento de las dinámicas de estos personajes, como en el caso de una aburrida Madame Bovary (Juliette Fayet) y su marido Charles Bovary (Bertrand Goncalves), que no sabe cómo satisfacer los deseos de su esposa de tener una vida algo más apasionada que la que tiene ahora, y que para distraerla se le ha ocurrido comprarle un perro y tener una hija con ella, aunque sin resultados: Madame Bovary sigue tan aburrida como siempre. Parte del efecto cómico de los episodios está en los actores, muchos de ellos procedentes de monólogos en Francia o cierta popularidad en las redes sociales, y algunos con proyectos destacados como Bertrand Goncalves, que participa en el largometraje Peau d'homme (Léa Domenach, 2026), protagonizado por Catherine Deneuve y Karin Viard, que pasó por la Giornate degli Autori del pasado Festival de Venecia, y al que también hemos podido ver dentro del Festival de la Fiction en Les témoins (Noémie Lefort, 2026). La miniserie puede parecer una simple anécdota divertida, pero hay un trasfondo interesante sobre las relaciones de pareja y los desafíos a los que se enfrentan en nuestra sociedad, aunque representándolos a través de personajes de otras épocas, quizás para evidenciar que se trata de desafíos comunes en diferentes sociedades. Algunos episodios de Ils vécurent heureux son muy divertidos, como cuando acude a la sesión de terapia, no una pareja, sino un trío: el rey Arturo (Bertrand Goncalves), Ginebra (Fanny Ruwet) y Lancelot (Sidi Mejai), abordando el tema de las relaciones poliamorosas, con el problema de que Ginebra nunca puede estar con ninguno de sus dos amantes porque ellos tienen siempre alguna excusa para estar juntos, como batallas que disputar o la búsqueda de un Santo Grial que, casualmente, nunca encuentran. La serie tiene más éxito cuando subvierte las convenciones de los cuentos de hadas o los mitos para hablar en realidad sobre el funcionamiento de las parejas modernas y sus paradojas. Y utiliza con acierto, desde un punto de vista narrativo, el conflicto como un recurso esencial dentro de la dramaturgia para establecer con claridad y en pocos segundos, las dinámicas que revelan los entresijos de las parejas. 

23 septiembre, 2026

Festival de la Fiction '26: Parte 4 - La violencia

Tras la entrega de premios del Festival de la Fiction, seguimos repasando algunas de las producciones francesas que se han visto en su programación, centrándonos en esta penúltima crónica en series y telefilmes que abordan el tema de la violencia. Pero la presencia de los principales canales y plataformas franceses también suele aprovecharse para el anuncio de proyectos que están en producción o aún no se han rodado. A pesar de que comentamos en una de nuestras crónicas anteriores la crisis por la que atraviesa la industria audiovisual francesa, por el momento las cadenas tienen numerosas producciones en rodaje o en proceso de producción. Canal Arte ha anunciado L’Homme au manteau de singe, una serie biográfica de seis episodios inspirada en la historia real del marchante de arte Fernand Legros, sospechoso de robar cuadros, y The siege, su primera coproducción con la británica Channel 4, escrita por Will Smith, el creador de Slow horses (Apple tv, 2022-) sobre el asedio a la embajada iraní en Londres en los años 80, así como las coproducciones nórdicas Grapefruit Road y Royal blood, y las segundas temporadas de las series de animación Samuel (RTVE Play, 2024-) y Los bros (Arte, 2026-). Canal+ anunció el proyecto titulado Florida, que ha sido descrito como una versión francesa de Fargo (Movistar Plus, 2014-2024) y que se desarrolla en el País Vasco, y RIP (Rest in Peace), una comedia negra de terror, además de la segunda temporada de la excelente Iris (Canal+, 2024-). El grupo TF1 retomará la historia de Robin Hood en Robin, con un grupo de justicieros que abordarán un nuevo problema social en cada episodio, y Demain, adaptación de una novela del escritor Guillaume Musso, un thriller romántico protagonizado por Hugo Becker y Claire Romain. Y France Télévisions tiene en proyecto miniseries de temática social como Mères en cavale, sobre madres que se esconden con sus hijos mientras sus maridos son juzgados por pedofilia, y Le travail c’est la santé, sobre el síndrome del agotamiento laboral. Así como el true crime, en el proyecto L’affaire Cécillon, sobre el proceso de recuperación de las hijas de Marc Cécillon, el ex-jugador de rugby que disparó a quemarropa a su mujer en una fiesta en 2004, y sus habituales dramas históricos como Louise Michel, l’insurgée y Françoise Giroud, la revanche d’une femme libre.

Fertile

Francia 2025 | Arte/HBO Max 6x35' | Temporada completa | Competición Comedia | ★★★★☆

Creada por Anaïs Fabre, Cédric Le Gallo

Dirigida por Cédric Le Gallo

Estreno en Francia: 2027


La obsesión por tener hijos se convierte en el tema central de la última serie creada por Cédric Le Gallo, guionista de la exitosa comedia Al agua gambas (Maxime Govare, Cédric Le Gallo, 2019) y su secuela, La revanche des Crevettes pailletées (Maxime Govare, Cédric Le Gallo, 2022), en esta ocasión compartiendo créditos con la actriz y escritora Anaïs Fabre. La protagonista de Fertile (Arte/HBO Max, 2025) es una diseñadora de interiores llamada Zoé (Laurence Arné) que trabaja en una prestigiosa firma creada por la déspota Victoria Wagner (Elsa Zylberstein). Tiene una relación aparentemente estable con su marido Alexandre (Pablo Pauly), un periodista de investigación con buenos contactos con la policía, pero está viendo que a sus cerca de cuarenta años se le está escapando la posibilidad de ser madre. Después de tres ciclos de Fertilización In Vitro (FIV), el resultado es que no es capaz de producir los óvulos necesarios para el embarazo, y la estadística del 67% de las mujeres que tampoco pueden hacerlo no es precisamente un alivio para ella. Su incapacidad para dar vida se refleja incluso en el pequeño huerto que tiene alquilado pero, de todos los que se encuentran en el Huerto Urbano, también es el único en el que no crece nada. La vida de Zoé no es tan estable como parece, sin recibir el apoyo necesario por parte de Alexandre, orgulloso de sus espermatozoides, y con el reloj biológico en su contra, lo que para ella supone ser una especie de callejón sin salida, el último miembro de su familia, sin posibilidad de dejar descendencia. Durante una sesión con un psicólogo virtual, Zoé confiesa: "En las películas de Rocky siempre hay una secuencia en la que realiza el entrenamiento: corre bajo un puente, hace flexiones y golpea trozos de carne. Yo me siento exactamente así. Pero no como Rocky, sino como los trozos de carne en los que se esfuerza por dar patadas cada vez más fuertes". Su fiesta de cumpleaños no es precisamente alegre, sobre todo después de que Alexandre le regale una escultura de una vulva, pero que se convertirá en su fuente de inspiración. Cuando el psicólogo le aconseja escribir en trozos de papel los nombres de las personas que le hacen daño, decide colocarlos dentro de la vulva de cerámica. Tras el descubrimiento de un vecino en actitud poco edificante en su huerto alquilado, la primera reacción de Zoé es golpearle con una pala, con tan mala suerte que acaba matándolo. El impulso es enterrarlo bajo el huerto, para descubrir que al día siguiente ha crecido una hermosa planta, y que los resultados de su producción de óvulos ha aumentado de forma espectacular. Pero la única forma de mantener esta fertilidad es seguir matando, y los trozos de papel con los nombres que escribió le sirven para saber a quién. 

Fertile se convierte así a partir del Episodio 2 (T1E2) en una comedia negra sobre una asesina en serie que está obligada a matar para mantenerse fértil hasta que finalmente pueda tener un hijo. El apartamento de la pareja protagonista se sitúa, no por casualidad, en los rascacielos denominados Les choux de Créteil (Las coles de Créteil), un conjunto de edificios que están cubiertos por grandes hojas de cerámica que simulan la forma de las hojas de una col, diseñado por el arquitecto Gérard Grandval entre 1969 y 1974, creando un paisaje arquitectónico muy singular en la ciudad de Créteil en el departamento de Val-de-Marne, que en 2008 recibió el título de Patrimonio del siglo XX. Este escenario no solo destaca dentro de la narrativa por la profesión de Zoé, sino también porque sirve como metáfora de la vida que tanto aspira a conseguir la protagonista de la historia. A lo largo de los seis episodios, Zoé comienza a adquirir confianza, especialmente cuando crea una especie de alter ego para ocultar su identidad, una mujer de peluca roja que responde al nombre de Marie Martin, en realidad la autora de un libro sobre plantas venenosas que ha inspirado a Zoé. Aunque la obsesión de la protagonista por la maternidad la lleva a cometer asesinatos, el guión nunca la juzga, y los elementos de comedia funcionan, aunque sea a través de recursos algo habituales, como la voz en off que refleja los pensamientos de Zoé: "Los asesinos son como los arquitectos. Tienen un plan inicial y después pueden surgir imprevistos. Pero el trabajo hay que terminarlo", dice la narración después de haber matado al Dr. Paturot (Christophe Favre), un desagradable ginecólogo al que ella culpa de haber dañado sus órganos sexuales. La co-guionista y autora de la idea original es la actriz Anaïs Fabre, que también interpreta en la serie a la agente de policía Amélie, que comienza a investigar los crímenes de la asesina, y que mantiene una relación demasiado cercana con Alexandre, según el punto de vista de Zoé. El tono de humor negro sirve para conformar una mirada irónica hacia cierta burguesía francesa que se angustia por la falta de descendencia, creando una comedia que consigue mantenerse sólida a lo largo de los seis episodios, sin grandes giros de guión pero con los suficientes enredos como para mantener el interés, aunque se desequilibre en cuanto a ritmo en su parte central. Aunque puede resultar algo obvia, también se habla sobre la presión social en torno a las expectativas sociales hacia las mujeres, aunque hayan alcanzado el éxito profesional, como le dice su vecina Paloma (Jacqueline Corado) en el Episodio 6 (T1E6): "Cariño, eres una mujer. Tu cuerpo es de dominio público". Involucrar a Alexandre en la investigación de los asesinatos, teniendo incluso un encuentro fortuito con Marie Martin, el alter ego de Zoé, en el Episodio 5 (T1E5) ofrece algunos momentos de suspense que también aportan atractivo a una historia que se sostiene lo suficientemente bien como para no estancarse demasiado. 

La terre et le sang

Francia 2026 | France tv 6x45' | Temporada completa | Competición Drama | ★★★☆☆

Creada por Ange Basterga, Emmanuelle Michaux, Pierre-Marie Mosconi

Dirigida por Ange Basterga

Estreno en Francia: 19 de octubre


En los últimos años se ha renovado el interés por las historias que se desarrollan en Córcega, reflejando la idiosincrasia de esta isla donde los paisajes y las sonoridades se distancian de la cultura francesa. Series como Plaine orientale (Canal+, 2025-), de la que se está rodando una segunda temporada, han devuelto la representación de este enclave particular a través de la mirada de autores y directores corsos. Aunque en algún medio de la zona se preguntaban hace unos meses si ¿Hay demasiados matones corsos en el cine y la televisión? (Corse Matin, 26/8/2026), reflexionando sobre la imagen estereotipada que suelen ofrecer los medios audiovisuales franceses sobre los habitantes de la isla, generalmente enfocada en el crimen organizado, a través de series como Mafiosa (Canal+, 2006-2014) y filmes como Borgo (Stéphane Demoustier, 2023), La fotógrafa corsa (Thierry de Peretti, 2024), El mohicano (Frédéric Farrucci, 2024) o El reino de la mafia (Julien Colonna, 2024). En el cine que se ha realizado en los últimos años, pocas películas han mostrado otro aspecto de la isla de Córcega que no esté relacionado con la violencia, con la excepción de las comedias del director Eric Fraticelli, como la reciente Permis de détruire (2026). Desde luego, no será esta última producción ambientada en los paisajes corsos la que se salga de la retórica habitual de los enfrentamientos violentos. La miniserie La terre et le sang (La tierra y la sangre) (France tv, 2026) es un ambicioso drama de venganza, que de hecho se iba a titular Vendetta, que atraviesa a dos generaciones de familias corsas enfrentadas. Se trata de una de las producciones más esperadas de France Télévisions para este otoño, que se estrena a mediados de octubre, y además es una de las últimas interpretaciones del actor Tchéky Karyo (1953, Turquía-2025, Francia), fallecido precisamente el pasado mes de octubre. La serie explora la venganza como una condición humana que incluso está considerada como un acto heroico, y el temor que inspira se convierte en una base principal de la convivencia, hasta que se traspasan ciertos límites que amenazan con destruirlo todo. El protagonista es Antoine-Marie Natali, conocido como Anto (Thierry Neuvic), un policía de origen corso que en 1991 prometió a su hermano, víctima de un ajuste de cuentas, que acabaría con la espiral de violencia que siempre ha rodeado a su familia, especialmente en relación con la familia Lucini, a la que han estado enfrentados durante varias generaciones. Tras vivir en París, en 2013 regresa a Córcega para pasar unas vacaciones en el viñedo familiar junto a su esposa Vanina (Vahina Giocante) y su hijo de 13 años Santu (Ange Nicola Basterga), pero sufre una emboscada durante una jornada de caza, en la que un hombre enmascarado le dispara a él y a su padre Joseph (Jean-Pierre Lanfranchi), matando a este último y dejando a Anto en coma. El acto de violencia es observado por Santu, reiniciándose de nuevo esta sed de venganza, especialmente dirigida hacia Charles Luciani (Tchéky Karyo), el jefe de la mafia, a quien considera responsable de la muerte de su abuelo y la muerte en vida de su padre. 

Diez años después, Vanina se enfrenta a la difícil decisión que le presentan los médicos para desconectar a Anto de los respiradores que le permiten vivir sin haber despertado del coma, mientras su hijo Santu Natali (Nasile Lorie) es un joven que ha sido acogido bajo la protección de su tío, el mafioso Marc Tramoni (Stanley Weber), después de haberse marchado de la finca familiar cuando su madre Vanina comenzó una relación amorosa con Dume Luciani (Jean-Philippe Ricci), el hijo de Charles Luciani, aunque siempre se ha mantenido al margen de los negocios de su padre. Cuando Vanina ha tomado la decisión de desconectar a su marido, Anto despierta del coma, enfrentándose a un paréntesis de diez años en el que las circunstancias a su alrededor se han transformado de manera radical. El regreso a la vida de Anto es comparado por el creador y director de la serie, el también actor Ange Basterga (1981, Francia), con el de Johnny Smith (Christopher Walken) en La zona muerta (David Cronenberg, 1983), pero no porque tenga poderes psíquicos, sino porque se encuentra con un entorno al que necesita adaptarse, no solo desde la rehabilitación física sino también a través de un proceso mental. Se ha perdido la juventud de su hijo Santu, al que encuentra ligado al crimen organizado, mientras que debe aceptar que su aún esposa Vanina haya iniciado otra relación sentimental. Más allá de la mitología, destaca la metamorfosis que supone la venganza, que resurge regularmente para advertir de los peligros de llevar los sentimientos al extremo. La terre et le sang, sin embargo, tiene un tono de melodrama familiar muy en consonancia con el estilo de algunas de las producciones de France Télévisions, más enfocadas en las relaciones personales con un toque telenovelero que en la esencia de la violencia. Aunque contrasta la luminosidad de los viñedos, el mar y las montañas, mostrados a partir de la luz natural, frente a un tono mucho más oscuro y apagado cuando introduce secuencias relacionadas con una violencia que se retroalimenta a través del odio. En uno de sus últimos papeles, el actor Tchéky Karyo compone un antagonista algo estereotipado, pero que consigue ser amenazante y transmitir una sensación de poder. Uno de los aspectos más reforzados en la serie es el uso de las sonoridades corsas en la banda sonora, a veces demasiado presente, compuesta por el músico Pierre Gambini, que fue miembro de la formación musical I Cantelli, cantando canciones polifónicas de Córcega, y que ha trabajado también en las bandas sonoras de series como Mafiosa y Plaine orientale. La música de La terre et le sang también incorpora canciones originales de los músicos corsos Francé Zito, que se dio a conocer en el concurso La Voz, y Nicolas Zimako. 

Le rumeur

Francia 2026 | France tv 95' | Competición Unitaria Drama | ★★★★☆

Escrita por Alice Géraud basada en la novela gráfica de Valérie Igounet y Guy Le Besnerais

Dirigida por Rodolphe Tissot


La historia real en la que se basa este telefilme que debería haber tenido una mayor presencia en la lista de premios del Festival de la Fiction es la misma que contó hace unos meses el largometraje cinematográfico El abandono (Vincent Garenq, 2026), estrenado fuera de competición en el Festival de Cannes y en los cines franceses el pasado mes de mayo. La película vuelve a las salas de cine de Francia esta misma semana, acompañada de un dossier pedagógico elaborado por el Ministerio de Educación y Cultura. Se trata de uno de los acontecimientos más sobrecogedores que ha experimentado la sociedad francesa en los últimos años, relacionado con una serie de rumores que se extendieron alrededor de un profesor de instituto de un barrio periférico de París, asesinado el 16 de octubre de 2020. Pero si la película El abandono cuenta los últimos once días que transcurrieron antes de la muerte de Samuel Paty, Le rumeur (Rodolphe Tissot, 2026) se centra más en una exploración colectiva que incluye a buena parte de los implicados, tanto víctimas como culpables. La propagación de una mentira acabó escalando hasta posiciones extremistas que tuvieron consecuencias inesperadas, pero quizás más previsibles de lo que podría parecer. Once días antes de su asesinato, Samuel Paty (Julien Gaspar-Oliveri) había incluido en su clase de Geografía e Historia algunas de las caricaturas de Mahoma que había publicado la revista Charlie Hebdo en 2015, antes del atentado islamista que sufrió. Consciente de que estas imágenes podían resultar ofensivas o incómodas para algunos alumnos, pidió que aquellos que no quisieran verlas salieran del aula hasta que terminara la proyección. Pero una de estas alumnas, Assia Benarba (Manel Benyoucef) extendió por las redes sociales la denuncia de que el profesor solamente había expulsado de su clase a los escolares de origen musulmán, dejando entrever que se trataba de una actitud islamófoba. Las redes sociales se encargaron de difundir esta mentira que acabó provocando la intervención de la directora del instituto, Cécile Brunet (Cécile Bois), quien recibió una llamada furiosa del padre de Assia, Farid Benarba (Jawad Derraji), quien con la ayuda de un activista se encargó de llevar el caso a los medios de comunicación. La peligrosidad de las amenazas que se recibieron tanto en el instituto como en el entorno de Samuel Paty fueron tan intensas que la policía llegó a patrullar los alrededores de la escuela durante varios días, pero sin conseguir impedir que Abdoullakh Anzorov (Robin Boitard), un joven extremista, asesinara con un machete y decapitara al profesor en plena calle, antes de ser abatido por la policía. Pero lo destacable de esta historia es que se enfoca en la propagación de un rumor que acabó descontrolándose y atrapando a culpables y víctimas, tanto a Assia como al profesor Samuel Paty, quien llega a necesitar ocultar su rostro en sus entradas y salidas del instituto. El guión está basado en la novela gráfica Crayon noir: Samuel Paty, l’histoire d’un prof (2023), un trabajo de investigación de la historiadora y periodista Valérie Igounet, con ilustraciones de Guy Le Besnerais, que ella quiso publicar en forma de cómic para que pudiera ser más accesible a jóvenes de la edad de los alumnos del profesor asesinado. 

El principal valor de esta historia basada en un hecho real que provoca conmoción es su condición de retrato colectivo, apoyándose en las consecuencias que el rumor acaba provocando en la propia sociedad, y alertando sobre la realidad de las amenazas que se vierten de una manera apenas controlada a través del anonimato que proporcionan las redes sociales. Una parte de la crítica francesa incluso considera más logrado el planteamiento de esta producción para televisión que el del largometraje El abandono, sobre todo porque se apoya en una excelente interpretación del actor Julien Gaspar-Oliveri, creador y director de aquella pequeña joya que fue la miniserie Ceux qui rougissent (RTS/Arte, 2024), en la que también interpretaba a un profesor. El veneno de las falsas interpretaciones y una escalada progresiva de la violencia acaba convirtiendo a un profesor común en el objetivo de un extremista religioso, y la propia película muestra en los créditos finales cómo las consecuencias judiciales de aquella propagación de la mentira cargada de violencia ha llegado hasta este mismo año, con las últimas condenas a personas relacionadas con los mensajes amenazadores que se extendieron por la sociedad francesa. La guionista Alice Géraud es también periodista y fue una de las co-creadoras de la miniserie El caso del Sambre (Movistar Plus, 2023) junto a Jean-Xavier de Lestrade, demostrando una vez más que cuenta con una escritura minuciosa que sabe unificar las diferentes historias para concretar una disección muy precisa en torno a cómo fueron escalando los acontecimientos. Al mismo tiempo que introduce una reflexión sobre la libertad de expresión que el propio profesor trataba de incluir como debate entre sus alumnos, acabando envuelto en un círculo de amenazas que cuestionaban precisamente su propia libertad de expresión. La proyección de Le rumeur ha sido una de las que más han conmovido a los espectadores del Festival de Fiction, cuando están a punto de cumplirse seis años desde este brutal asesinato que en la película nunca es tratado con sensacionalismo, mostrando desde el trabajo de dirección de Philippe Tissot (1974, Francia), responsable de series como Les espions de la terreur (M6, 2024) y La joven George Sand (Filmin, 2025), una mirada sutil que se enfoca en la reflexión que queda después de un final impactante que deja al espectador en un silencio profundo. 

Unité

Francia 2026 | France tv/HBO Max 82' | Competición Unitaria Drama | ★★★☆☆

Escrita por Sophie Maurer, Gabriel Puertas

Dirigida por David Hourrègue


Recientemente se ha estrenado en Filmin la excelente película Caso 137 (Dóminik Moll, 2025), que plantea una reflexión sobre los mecanismos de control interno de la propia policía francesa, a través de una compleja investigación de Asuntos Internos. En el caso de Unité (David Hourrègue, 2026), cuenta con similares resortes narrativos al centrarse en otra investigación que se desarrolla alrededor del grupo CRS (Compagnies Républicaines de Sécurité), lo que en España conocemos como los antidisturbios, encargado de mantener el orden social en las manifestaciones y concentraciones populares. Ambientada durante la manifestación del 1 de mayo en las calles de París, esta coproducción entre France Télévisions y HBO Max comienza con una actuación de estos agentes contra un grupo de manifestantes que les tiran adoquines y cócteles molotov, hasta que Anaïs Younsi (Capucine Malarre), una joven activista que utiliza la táctica del black bloc, la ocultación del rostro con capuchas y bufandas, es perseguida por uno de los agentes, quien cae al vacío desde un puente. La joven es inmediatamente detenida como sospechosa de la muerte del oficial, cuya grabación personal a través de la cámara situada en su uniforme ha desaparecido. Esto levanta las sospechas de Myriam Ferraz (Margot Bancilhon), comandante de la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), quien decide investigar el caso, convencida de que para una casi adolescente como Anaïs hubiera sido imposible empujar a un agente fornido como Loïc Esquerre (Quentin Morlaas). Pero la mejor posibilidad que tiene de averiguar qué ha podido ocurrir dentro del CRS es la de infiltrarse como una agente antidisturbios con la ayuda de sus superiores, tratando de investigar desde dentro del grupo, al mismo tiempo que se enfrenta a las actuaciones tensas y complicadas que lleva a cabo el CRS contra manifestaciones que acaban transformándose en auténticos campos de batalla. El director de la película es David Hourrègue (1979, Francia), un prolífico realizador que en los últimos años ha dirigido series como Germinal (France tv, 2022), Rivages (France tv, 2025) o Désenchantées (France tv/RTBF/RTS/HBO Max, 2025), logrando algunos resultados muy interesantes. Pero, al igual que en el caso de Ça va bien se passer (France tv, 2026), que comentamos en nuestra primera crónica, Unité también da la impresión de que se parece más a un episodio piloto de una posible serie que finalmente no se ha producido (o que se producirá en función del éxito que tenga), que a una ficción planteada originalmente como un telefilme. De hecho, tiene una duración sensiblemente más corta de los 90 minutos habituales en los largometrajes y el final podría invitar a continuar acompañando a Myriam Ferraz en nuevas investigaciones. Es una de las tendencias que se están produciendo en las televisiones públicas actualmente, que a veces tienen comprometidos proyectos que finalmente se cancelan por reducciones presupuestarias, como las que está sufriendo la propia France Télévisions, y acaban terminándose como historias independientes y conclusivas, pero dejando una puerta abierta a su continuación. 

El problema de Unité, en todo caso, es que acaba resultando demasiado convencional en su desarrollo, manteniendo a una protagonista principal, pero con ciertos estereotipos relacionados con los personajes femeninos. Como se trata de una mujer, parece que Myriam Ferraz no puede evitar caer en brazos de uno de los miembros del grupo CRS, Damien Velasco (Guillaume Pottier), de manera que la fortaleza emocional que se supone que debe tener una agente de asuntos internos que investiga a sus propios compañeros, acaba desintegrada en clichés de personaje femenino abordado desde una cierta mirada masculina, aunque en el guión participa la guionista Sophie Maurer. Hay un buen trabajo de dirección en las escenas que transcurren entre manifestantes agresivos, aunque a veces se nota que los escenarios están elegidos para controlar el número de extras, como el interior de un túnel o debajo de un puente, de manera que no hay tomas abiertas de espacios grandes, sino tomas cerradas de planificación enfocada en los rostros, lo que en todo caso contribuye a reforzar el tono de opresión que sufren los agentes antidisturbios entre el caos de los enfrentamientos. La investigación se desarrolla con buen ritmo, pero tampoco incluye elementos demasiados sorprendentes ni giros inesperados, sino que transcurre de una manera más convencional. Mientras el personaje de Myriam Ferraz, interpretado por la actriz Margot Bancilhon, que parece cómoda en tramas de acción después de protagonizar Máquina (Sundance TV, 2024), comienza a descubrir que la apariencia violenta de los miembros del CRS en realidad esconde una camaradería y un sentido de la solidaridad mucho más profundo del que se intuye desde fuera. En este sentido, Unité no es tan crítica como otras propuestas recientes, y bastante menos que la miniserie española Antidisturbios (Movistar Plus, 2020), sin intención de cuestionar un sistema que ampara la corrupción y los abusos, sino más bien enfocándose en las manzanas podridas dentro de un cuerpo de policía que respeta su compromiso con mantener el orden social. Unité puede ser algo decepcionante por cierta superficialidad de su trama, pero funciona como un thriller solvente sin demasiadas pretensiones. 

Groupe de soutien

Canadá 2026 | TV5+ 6x12' | Temporada Completa | Francófona Internacional | ★★★★☆

Creada por Thierry LeBlanc, Emma-Jeanne Robitaille

Dirigida por Alexandre Pelletier

Prix Gémeaux '26: Nominada Formato corto, Dirección, Guión, Interpretación Novel


Las enfermedades mentales, tratadas desde una perspectiva de dramedia, pero sin menoscabar la relevancia del tema, se han convertido en una mirada recurrente en algunas de las últimas producciones canadienses, y específicamente, quebequenses. La pasada edición de los Prix Gémeaux que reconocen las producciones de habla francesa, celebrada hace dos semanas, destacó a Empatía (Movistar Plus, 2025-) como la Mejor Serie Dramática del año pasado, además de concederle otros cinco premios importantes. Pero entre las nominadas también se encontraba Groupe de soutien (Grupo de apoyo) (TV5+, 2026), que fue finalista en las categorías de Serie de Formato Corto, Dirección, Guión e Interpretación Novel, aunque no logró ninguno de los galardones. La historia lleva a la pantalla la experiencia del creador Thierry Le Blanc con la ansiedad social, un trastorno que dificulta en determinados momentos la relación con el entorno, especialmente si se trata de establecer conexión con otras personas, también conocida como fobia social. Pero lo hace desde el sentido del humor, incorporando a un protagonista, Florian (Lou-Pascal Tremblay), que es arrestado por conducir un carrito de golf mientras estaba bebido, y que es obligado a asistir a reuniones de Alcohólicos Anónimos. Como la asistencia a este tipo de terapias le reduce progresivamente la duración de la condena, comienza a asistir a todo tipo de grupos de terapia, aunque no padezca ninguna de las enfermedades que se tratan en ellas. Hasta que acaba teniendo tanta adicción por este tipo de reuniones que se hace pasar por el terapeuta en una sesión que aborda diferentes tipos de ansiedad. Asefi (Fabiola Nyrva Aladin), la trabajadora social que lleva su caso, asiste como enferma a esta sesión, porque ella misma sufre ansiedad laboral, descubriendo la mentira de Florian. Pero considera que puede ser peor para el grupo enfrentarse al engaño que darle una oportunidad al joven, así que decide seguirle la corriente tratando de controlar sus "tratamientos de choque". Sus consejos, frecuentemente absurdos e ineficaces, se convierten en el catalizador de una dinámica de grupo sorprendentemente humana, y resulta mucho más empático que otros terapeutas profesionales, que solo exhiben sus conocimientos sin tener en cuenta la conexión personal. A través de episodios cortos, de unos 12 minutos, y una duración total de poco más de una hora, Groupe de soutien consigue elaborar una comedia irreverente, a veces bastante negra, que introduce diferentes tipos de ansiedades como la glosofobia que padece Jordan (Russell Yuen), quien es incapaz de hablar en francés con otras personas, la ansiedad por separación que sufren Hermé (Louis Carrière) y su madre Frédé (Fanny Mallette), o las disculpas compulsivas de Agathe (Micheline Bernard), que le impiden llevar a cabo su fantasía sexual de tener un trio, porque piensa que va a estar disculpándose constantemente. El conocimiento del creador de la serie Thierry Le Blanc de este tipo de terapias de grupo le permite afrontar los diferentes trastornos con sentido del humor, pero la historia contiene siempre un tono humano que evita que sea una comedia superficial, especialmente con el propio tratamiento de los dos personajes principales: Florian tratando de superar su alcoholismo y Asefi intentando controlar su incapacidad para dejar un trabajo que no le satisface y en el que se siente constantemente explotada por su jefa Claudia (Noémie Leduc-Vaudry). 

Dirigida por Alexandre Pelletier, que ha realizado anteriormente series como Sandy (2022) y Saint-Jean-du-Lac (TV5, 2025), que fue seleccionada en Canneseries, esta última propuesta consigue mantener un ritmo ágil y crear una dinámica de comedia que al mismo tiempo se encuentra con la historia dramática de un hombre adicto al alcohol que no sufre tanto de ansiedad como de soledad, lo que le provoca esta otra especie de adicción a las terapias de grupo, el único espacio en el que se siente él mismo apoyado. También es divertida la relación con Lydie (Chantal Fontaine), la dueña de una tienda de ropa de segunda mano en la que Florian está obligado a trabajar para cumplir los servicios sociales a los que ha sido condenado. A través de estas dinámicas de grupo la serie desmitifica los trastornos de ansiedad, no utilizándolos solo como elementos de comicidad, sino estableciendo un espacio seguro que funciona de la misma forma para los personajes que para los espectadores. La descripción de los diferentes trastornos puede resultar sorprendente al principio, pero conforme se desarrollan los personajes también conseguimos conectar con ellos y entender de dónde viene y cómo se puede aprender a convivir con esta ansiedad, en el caso de que no se consiga una solución definitiva. La historia no plantea desenlaces claros para los componentes de este grupo, que no acaban curados, pero establece un sentido de comunidad que acaba haciéndoles cercanos, lo que está subrayado por un buen plantel de actores quebequenses que han trabajado en otros proyectos de Alexandre Pelletier. El propio actor Lou-Pascal Tremblay, que fue nominado a los Prix Gémeaux, y anteriormente había trabajado en algunos cortometrajes y series, forma parte activa del grupo Proche Onko, una asociación que ofrece servicios gratuitos de apoyo a los cuidadores de pacientes oncológicos en Quebec, asegurando que también aquellos que se enfrentan al cuidado de enfermos reciban la ayuda psicológica que necesitan. Groupe de soutien funciona como una comedia muy divertida, con un planteamiento que puede resultar absurdo al principio, pero logrando transmitir una humanidad que justifica algunas de las acciones extravagantes de sus personajes.


El abandono se estrena el 30 de octubre. 
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Al agua gambas se puede ver en Prime.
Borgo se puede ver en Movistar Plus y Prime.
La fotógrafa corsa, El mohicano y Caso 137 se pueden ver en Filmin. 
La zona muerta se puede ver en Lionsgate+, Plex y Rakuten tv.