16 octubre, 2026

Serielizados Fest '26: Parte 1 - Oficial Internacional

El lunes 19 de octubre se inaugura la 13ª edición de Serielizados Fest con la serie catalana In vitro (3Cat/HBO Max, 2026), que se estrena ese mismo lunes en las dos plataformas y con la programación presencial que se extenderá en Barcelona hasta el 28 de octubre. Este año, el formato online que se puede visionar a través de Filmin estará disponible un poco más tarde, entre el 10 y el 22 de noviembre. En la competición Nacional participan algunas producciones españolas destacadas como Matar a un oso (Movistar Plus, 2026), que inaugura la Seminci de Valladolid unos días antes, Segunda temporada (Filmin, 2026), la nueva producción de la plataforma catalana que se estrena el 27 de octubre, y la temporada 2 de Celeste (Movistar Plus, 2024-2026). También se proyectarán otras series españolas en diferentes secciones como Sicarios (Movistar Plus, 2026), una docuserie de Carles Porta, Justo: El poder d’una veu (3Cat, 2026), una biografía del comunicador Justo Molinero, la webserie antológica y futurista Future manifest (2026), creada por Marc Martínez Jordán, y Episòdic: El principi d’Arquimedes (Betevé, 2026), la primera temporada de la serie antológica producida por la televisión local de Barcelona y Serielizados que clausurará la programación presencial del festival. Entre los invitados de este año se encuentran el guionista Steven Moffat (1961, Reino Unido) y su esposa Sue Vertue, productora de sus series, que este año están realizando una gira por festivales como Séries Mania y hace unos días el MIPCOM para presentar su nueva comedia Number 10 (BBC, 2026). El creador de Sherlock (Disney+, 2010-2019) y Douglas is cancelled (SkyShowtime, 2024) y responsable de dos etapas de Doctor Who (Disney+, 2005-2021, 2023-2024) ofrecerá una Masterclass, y en nuestras crónicas de Séries Mania podéis encontrar un resumen de su intervención en el festival francés. Otro invitado que estuvo en Séries Mania es Hagai Levi (1963, Israel), que ahora presenta en España su excelente miniserie Etty (Arte, 2026) en la competición internacional y también ofrecerá una Masterclass. Precisamente, nuestro primer repaso a la programación de Serielizados Fest está dedicado a las series que componen la competición internacional del festival, que se podrán ver a lo largo de la próxima semana en Barcelona. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Etty

Miniserie | Arte | Francia, Alemania, Países Bajos 2025 | 6x52' ★★★★★ 

Creada y escrita por Hagai Levi sobre los diarios de Etty Hillesum

Dirigida por Hagai Levi

Festival de Venecia '25: Fuera de concurso

Séries Mania '26: Proyección Especial

Presentada en el Festival de Venecia de 2025 y seleccionada en Séries Mania, la última propuesta de Hagai Levi (1963, Israel) se estrenó con una breve trayectoria por salas de cine tanto en Israel como en Francia, como un largometraje dividido en dos partes antes de su emisión en plataformas. Curiosamente, Serielizados Fest será el único festival en el que se proyecten solo los dos primeros episodios, porque tanto en Venecia como en Séries Mania (haciendo una excepción) se pudo ver completa. De hecho, Etty (Arte, 2025) surgió primero como una propuesta de largometraje que, según el creador, necesitó expandirse hasta una estructura de serie. Sin duda se trata de la mejor obra de Hagai Levi, creador de las versiones originales israelíes de posteriores remakes norteamericanos e internacionales como En terapia (HBO Max, 2008-2010) y The affair (SkyShowtime, 2014-2019) y de algunas producciones fallidas como el remake de la serie de Ingmar Bergman Secretos de un matrimonio (HBO Max, 2021) y cuya miniserie Our boys (HBO, 2019), basada en el asesinato real de un adolescente palestino a manos de un grupo de jóvenes israelíes, fue calificada por Benjamin Netanyahu como "antisemita". Su último proyecto se inspira en los diarios que escribió la joven estudiante Etty Hillesum (1914, Países Bajos-1943, Auschwitz), que vivió en Ámsterdam durante la ocupación nazi entre 1941 y 1943, muriendo en el campo de concentración de Auschwitz a los 29 años. Estos diarios y sus cartas comenzaron a ser recopilados en libros a partir de los años ochenta, y recientemente ha aumentado el interés por su lectura. En España se publicó Una vida conmocionada. Diario de Etty Hillesum (2007, Ed. Anthropos Editorial), pero actualmente solo está disponible la recopilación El corazón pensante de los barracones. Cartas (2001, Ed. Anthropos Editorial). Una de las características más peculiares de la descripción que hace Etty Hillesum de su vida es la relación que mantuvo con el psicoquirólogo alemán Julius Spier, hasta el punto que su diario comienza diciendo: "El 3 de febrero de 1941, llegué al mundo", señalando la fecha en que le conoció como si toda su vida anterior no fuera importante. Esta relación fue tan estrecha y emocional que el deseo de Etty de mantenerse cerca de él fue la principal razón por la que acabó acudiendo voluntariamente al campo de concentración de Westerbork, del que posteriormente fue trasladada al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Mientras Julius Spier, como inmigrante judío alemán, no podía evitar la deportación, Etty Hillesum como holandesa tuvo la posibilidad de trabajar en el Consejo Judío de Ámsterdam, pero decidió acudir a Westerbork como asistente social, a pesar de que tuvo la oportunidad de escapar. La serie también comienza cuando Etty (una extraordinaria Julia Windischbauer) tiene 27 años y se encuentra estudiando en la universidad mientras mantiene una relación sentimental con Han Wegerif (Leopold Witte), un contable viudo de 62 años a quien llamaba cariñosamente "Papá Han" en sus diarios y cartas. Pero la historia no está ambientada en 1941, sino en una Ámsterdam actual, con una estética más cercana a los ochenta, que establece la historia de Etty dentro de una atemporalidad sugerente. Hagai Levi afirma que no quería que el holocausto desviara la atención sobre el relato personal de la protagonista, de manera que construye una especie de ucronía en la que Ámsterdam está ocupada por un régimen totalitario en un tiempo indefinido, no se ven las estrellas amarillas que señalaban a los judíos, pero los lugares públicos comienzan a marcarse con carteles que prohíben la entrada a los judíos, y solo hay algunas referencias a la gestapo o a la existencia de campos de concentración. Esta eliminación del contexto histórico consigue universalizar el mensaje, hablando del autoritarismo en un sentido más general, lo que es especialmente relevante en una época en la que se están aceptando los extremismos de perfil fascista con peligrosa normalidad. 

Cuando Etty decide someterse a terapia, le recomiendan las prácticas del profesor Julius Spier (Sebastian Koch), un alemán que desarrolla en Ámsterdam un tratamiento que mezcla la psicoterapia con la quiromancia. Una de las características de los diarios escritos por Etty Hillesum, el único referente que se tiene de la vida de su autora, es la espiritualidad que se desprende de ellos, cuestionándose el sentido de la vida conforme la opresión del autoritarismo se estrechaba en torno a la comunidad judía en Ámsterdam. En un espectacular comienzo sin diálogos del episodio El cielo dentro de mí (T1E4), vemos una larga fila de ciudadanos desplazándose en bicicleta por las calles de Ámsterdam, mientras un tranvía pasa por su lado, reflejando la prohibición ya generalizada del acceso de los judíos a los lugares públicos. Pero pronto entendemos que ese amplio grupo de ciclistas se dirige hacia un almacén donde sus bicicletas son confiscadas por las autoridades para ser destruidas: "Todo lo que he perdido es algo menos que perder. Poco a poco estoy encontrando el coraje para dejarlo todo atrás. Cada cosa, cada norma. Toda convencionalidad, toda sensación de seguridad", escribe Etty Hillesum. La relación personal de ella con Julius Spier es también una salvación, una manera de alejar cierta atracción hacia la muerte en su estado depresivo, que se produce sin embargo cuando el odio se extiende progresivamente a lo largo de su propio entorno. Lo que consigue el espléndido guión de Hagai Levi es conformar su miniserie Etty como un reflejo de una mujer que se enfrenta a sus sentimientos entre Han Wegerif y Julius Spier, al mismo tiempo que su entorno se vuelve cada vez más peligroso y opresivo, una mirada íntima que se enmarca dentro de una generalidad asfixiante, lo que se convierte lentamente en un acto de resistencia. En algún momento, Etty sabe que incluso cuando le arrebatan todo (su hogar, su libertad, incluso su vida) aún conserva una esencia interior que no puede perderse. El descreimiento y la negación de lo que está ocurriendo se transforma en una necesidad de comprensión y solidaridad con quienes sufren más que ella misma, como trata de explicar a su amigo Max Polak (Chris Peters), quien le ofrece un trabajo en el Consejo judío para que evite el campo de concentración, pero no puede darle garantías para hacer lo mismo con Julius Spier. Ella justifica su decisión de rechazar la posibilidad de escapar en un diálogo emocionante sobre la espiritualidad que mantiene con Klaas Smelik (Gijs Naber), un amigo para el que Etty graba fragmentos de sus diarios en el programa de radio literario El hilo rojo, que sirve como recurso para introducir la narración en primera persona en la historia. Pero a pesar de que la serie acoge con una mirada comprensiva las difíciles (y quizás equivocadas) decisiones que toma la protagonista, es la descripción de su crecimiento moral, emocional y psicológico la que eleva el relato hasta un nivel de profunda conmoción. Porque su aceptación no se trata de un sacrificio en el sentido literal de la palabra, y el propio director evita la consideración de Etty Hillesum como una mártir que sabía que iba a morir cuando se dirigía a Westerbork a ayudar a los prisioneros, lo que está subrayado por la secuencia final cargada de una cierta esperanza, y está envuelto en la sutil pero muy presente banda sonora de Volker Bertelmann (1966, Alemania), ganador del Oscar por Sin novedad en el frente (Edward Berger, 2022), junto a Raffael Seyfried y Ben Winkler. De manera inteligente, el último episodio Un vendaje para muchas heridas (T1E6) se detiene donde se detuvieron los diarios de Etty Hillesum, justo antes de dirigirse al campo de concentración de Westerbork, con las últimas palabras escritas en ellos: "En tiempos difíciles se suelen tirar por la borda, con un gesto despectivo, los logros espirituales de artistas que vivieron épocas más fáciles. Se rechazan con la siguiente observación: ¿de qué nos sirve todo eso en estos momentos?", termina escribiendo Etty Hillesum: "Tal vez sea comprensible, pero es mezquino. Y terriblemente empobrecedor. Una quisiera ser un bálsamo derramado sobre tantas heridas".

Camaradas

Miniserie | Arte | Francia 2026 | 8x35' ★★★★☆ 

Creada por Benjamin Charbit, con la colaboración de Dominique Baumard

Dirigida por Benjamin Charbit, Dominique Baumard

Séries Mania '26: Mejor Actriz Competición Francesa (Manon Kneusé)


Ahora que se están produciendo las manifestaciones de estudiantes en Francia, esta miniserie adquiere una especial relevancia porque recuerda la lucha sobre la educación que fue el detonante de Mayo del 68. Es una historia que nos traslada al pasado, pero no con una mirada nostálgica, sino con una gran capacidad para dialogar con el presente, creada por Benjamin Charbit, un autor muy activo que ha escrito series como Zorro (AMC+, 2024) y El sentido de las cosas (HBO Max, 2025), y largometrajes como La guerre des prix (Anthony Dechaux, 2026). En este caso, refleja la creación de un proyecto experimental llevado a cabo por el gobierno de Charles De Gaulle para tratar de apaciguar la revolución estudiantil de 1968, a través de una idea tan brillante como perversa: la creación del Centro Universitario Experimental de Vincennes en otoño de ese mismo año, un proyecto que asimilaba buena parte de las reivindicaciones de los manifestantes, pero aislándolo y alejándolo del centro de París. Durante más de una década, la izquierda radical llevó a cabo una reestructuración de la educación universitaria, y por este centro pasaron algunos de sus principales referentes, como Madeleine Rebérioux, Hélène Cixous, Gilles Deleuze, Jean-François Lyotard o Jean Douchet. Pero en 1980 la universidad se integró dentro del sistema tradicional, trasladándose desde Vincennes hasta París y convirtiéndose en la actual Universidad Paris-VIII-Vincennes-Saint-Denis. De manera que Camaradas (Arte, 2026) aborda una utopía educativa que acabó asimilada por el sistema, y que ya trató el cineasta Raoul Peck (1953, Haití) en su miniserie de ficción L'école du pouvoir (Canal+, 2009). Aunque en el caso del acercamiento actual, lo hace desde un punto de vista humorístico, a través de varios personajes, entre profesores y alumnos, que abrazan la subversión en medio de un clima político y social efervescente. En este contexto, Claudine (Manon Kneusé) es una prostituta del Bois de Boulogne, que acepta infiltrarse en este foco de izquierdismo para el servicio de inteligencia francés (RG), un lugar que ha ahuyentado a su clientela burguesa. Pero en Vincennes, no solo los estudiantes son revolucionarios sino también las ideas filosóficas que se abordan, desde Michel Foucault hasta Monique Wittig, pasando por el sociólogo Pierre Bourdieu. Un mundo lleno de ideas explosivas en el que se aborda la lucha de clases y la igualdad de género como conceptos que son innovadores. Al final del primer episodio, Claudine tiene su carnet de estudiante universitaria en una mano y un fajo de billetes en la otra, mientras un texto en pantalla nos pregunta: "¿A qué líder preferirías obedecer?". Inspirándose en personajes reales que fueron clave en el apogeo de la "teoría francesa", Camaradas revive la caótica experiencia estudiantil a través de un humor absurdo que trata con ironía la confrontación de los pensamientos dentro de la propia izquierda, a veces marcados por ataques de verbalidad violenta, que refleja de una manera precisa las disputas en el seno de las izquierdas que en la actualidad han provocado el auge de las ideologías fascistas, lo que la conecta directamente con nuestra época. 

Construida como una comedia coral, también son protagonistas de Camaradas el profesor Gérard (Pierre-François Garel) y su alumna Françoise (Lulja Comar) que encuentran junto a Amadéo (Micha Lescot) la complicidad necesaria para mantener las protestas estudiantiles, y el nuevo director André Merloux (Grégory Gadebois), que acaba de ser elegido con una ligera ayuda fraudulenta de su secretaria Nino (Émilie Incerti Formentini): "Lo único de lo que debe preocuparse es de ser el mejor director para Vincennes. El Partido piensa que usted es la mejor opción para este puesto, ¿Acaso va dejar el control a los gaullistas solo porque piensa que no está legitimado?". Pero incluso es cuestionado por algunos grupos radicales de izquierdas dentro de la propia universidad, que terminan secuestrándolo en el caótico Episodio 6 (T1E6). Adoptando un formato de cámara en mano en plano secuencia que reflejan la ebullición de los movimientos estudiantiles en una universidad que intentan construir una forma de educación libre y utópica, hay claras alusiones a la Nouvelle Vague en forma de referencias visuales o sonoras, como el tema principal de Georges Delerue para la película La noche americana (Francois Truffaut, 1973). Como curiosidad, algunos de los intérpretes de esta serie como Micha Lescot y Grégory Gadebois también participaron en otro acercamiento a la Nouvelle Vague y las revoluciones de Mayo del 68 en el largometraje Mal genio (Michel Hazanavicius, 2017), dedicado a la figura de Jean-Luc Godard. Desde una perspectiva actual, la serie trata estos idealismos surgidos en una época de revoluciones internas con un tono irónico, utilizando muchas imágenes de archivo que se superponen a la ficción, y estableciendo paralelismos entre los discursos de ideología fascista y de ideología de izquierdas que a veces utilizan los mismos calificativos y enarbolan las mismas amenazas cuando se refieren al contrario. Los archivos, planteados desde el propio guión, sirven también para darle estructura a la serie a través de determinadas ideas que son predominantes en cada episodio: en el Episodio 4 (T1E4), podemos ver a Pierre Bordieu hablando sobre la revolución social, mientras que en el Episodio 5 (T1E5) Michel Foucault reflexiona sobre la vigilancia... La idea principal es que los pensadores que marcaron la época no estén interpretados por actores, sino que estén representados por sí mismos. La serie co-escrita por Dominique Baumard, que ha trabajado en Oficina de infiltrados (SkyShowtime, 2015-2020) es un éxito en su retrato de la época y en el caos cargado de utopía que la rodeaba, permitiendo a través de la comedia que nos identifiquemos con los personajes protagonistas, tanto profesores como estudiantes, que son capaces de soñar con futuros posibles, de vivir la ilusión de reconstruir la sociedad desde el principio. Quizás las protestas estudiantiles actuales son más pragmáticas, enfocadas en la falta de recursos y el deterioro de los edificios, más que en el deterioro del pensamiento ideológico, pero uno de los aciertos de Camaradas es reflejar las ramificaciones que surgieron de esta revolución intelectual y social.

Naked

Miniserie | ARD | Alemania 2025 | 6x50' ★★★☆☆ 

Creada por Silke Eggert, Sebastian Ladwig

Dirigida por Bettina Oberli

Deutscher Fernsehpreis '26: Mejor Dirección

A pesar de algunos esfuerzos de la televisión pública alemana por romper ciertos límites dentro de la producción de ficción, la miniserie Naked (ARD, 2025) acabó demostrando que existen barreras infranqueables. Durante su presentación en el Festival de Munich de 2025, sus creadores anunciaron que se planteó en la cadena de televisión la posibilidad de que fuera estrenada solamente en la mediateca de ARD, el servicio de streaming del canal, pero finalmente encontró un hueco en las emisiones lineales, eso sí, en una franja horaria casi de madrugada, emitiendo los episodios cerca de las 12 de la noche. El problema quizás no sea el carácter más o menos explícito de las escenas sexuales, que lo son en los primeros episodios, sino el tratamiento de una adicción al sexo que en la propia serie se nos recuerda que en términos psiquiátricos no es definida tanto como una conducta adictiva sino como una hipersexualidad, estableciéndose todavía un debate en el que algunos expertos la consideran como un síntoma de otras condiciones psiquiátricas. De hecho, Naked funciona mejor cuando habla de una relación de codependencia que cuando aborda directamente el deseo compulsivo del protagonista en relación con el sexo. Principalmente escrita por Silke Eggert (1973, Alemania) basándose en una experiencia propia, la serie cuenta la relación que mantienen Marie (Svenja Jung), una madre separada, y Luis, interpretado por el actor de ascendencia chilena Noah Saavedra (1991, Austria), protagonista de la reciente miniserie El segundo atentado (Filmin, 2025). Esta relación, basada en un sentimiento amoroso profundo, introduce a Marie en un apasionado juego sexual en el que Luis parece insaciable. Pero su deseo en realidad está provocado por una necesidad compulsiva de explorar todo tipo de relaciones sexuales, desde la masturbación hasta los encuentros con desconocidos en clubes y fiestas privadas. Marie se ve obligada a equilibrar esta nueva relación marcada por prácticas sexuales incluso arriesgadas, con el cuidado de su hijo Santos (Thore Anker) y la presencia demasiado constante de su ex-pareja y padre del niño, David (Aurel Mertz). Hasta que se da cuenta de que el apasionamiento de Luis es el síntoma de una necesidad compulsiva que a veces le lleva a mantener relaciones tóxicas que derivan en problemas legales, como cuando una antigua pareja, Verena (Hanna Hilsdorf), lo denuncia por agresión sexual, aunque entre ellos parece que existe un tipo de conexión bastante problemática en ambos sentidos. Pero esta circunstancia provoca que Marie comience a asumir que Luis necesita ayuda psicológica para evitar unos impulsos sexuales que conducen a una constante búsqueda más allá de su propia relación sentimental. 

Conforme se desarrolla la historia, el foco se centra en Marie, ofreciendo un interesante retrato de una mujer que también parece experimentar una especie de adicción, pero hacia Luis. Cuando se da cuenta de que el deseo compulsivo es difícil de disminuir, ella misma comienza a ser partícipe de las fantasías de Luis, traspasando las barreras de su propia moralidad. Y es este retrato de codependencia el que resulta más acertado que la descripción de la hupersexualidad de Luis, que a veces se siente demasiado superficial y esquemática, a pesar de que Noah Saavedra ofrece una interpretación más matizada que la actriz Svenja Jung. El tratamiento de la adicción al sexo, como la denomina Marie antes de ser corregida por una terapeuta, está mostrado con cierta sordidez, bajo neones de color rojo y una cierta oscuridad que de alguna manera ofrece una representación sucia y poco morbosa de las relaciones que tiene Luis fuera de su ámbito de pareja, lo que en cierto modo se puede sentir como un planteamiento algo manipulador que sitúa al espectador en el rechazo cuando se trata de determinados escenarios y prácticas sexuales. Pero el trabajo de dirección de Bettina Oberli (1972, Suiza), que recibió el premio de la televisión alemana Deutscher Fernsehpreis el pasado mes de septiembre, es mucho más sutil y preciso cuando muestra las pequeñas transgresiones que comete Luis dentro del entorno de sus relaciones de pareja, penetrando a Marie cuando está dormida o forzando en ocasiones el desarrollo sexual. De manera que, cuando se produce la denuncia de Verena ya conocemos algunos antecedentes de cierta tendencia por parte de Luis a traicionar ciertos límites en las relaciones sexuales con sus parejas, lo que ofrece un perfil más complejo del protagonista. También resulta interesante cómo Naked se atreve a abordar la propia dependencia de Marie como una forma de adicción, evitando que la historia desemboque en un planteamiento simplista que establezca límites a la normalidad. Pero en cierto sentido, la miniserie no termina de conseguir que sus personajes tengan suficiente entidad, porque a veces se les rodea de situaciones que resultan demasiado obvias. Luis trabaja como publicista y es el encargado de elegir a chicas jóvenes de aspecto adolescente para una campaña de publicidad, lo que provoca un comentario social sobre la hipocresía de las grandes corporaciones en torno a la diversidad, mientras que Marie acaba siendo chantajeada por un adolescente en el instituto en el que es profesora, por un video de ella practicando sexo con Luis en los servicios públicos del centro. Pero se sienten elementos adyacentes que, en vez de alimentar el retrato de los personajes introduciendo nuevos temas, a veces interfieren en la credibilidad de la historia que nos está contando. 

A better place

Miniserie | ARD | Alemania, Francia 2025 | 8x45' ★★★★☆ 

Creada por Alexander Lindh, Laurent Mercier

Dirigida por Anne Zohra Berrached, Konstantin Bock

Festival de Colonia '24: Top Ten TV


El debate sobre si las condenas a prisión son simplemente un castigo o también deben ser una herramienta para reintegrar a los condenados a la sociedad es uno de los más extendidos en países que gestionan el sistema penitenciario desde una perspectiva social, no económica como en Estados Unidos, donde las cárceles son simplemente un negocio más. Siguiendo esa reflexión, la miniserie A better place (WRD/Canal+, 2025) tiene un planteamiento interesante que imagina una ciudad ficticia alemana llamada Rheinstadt, en la que el alcalde Amir Kaan (Steven Sowah) establece como una de las líneas principales de su gestión el apoyo a una iniciativa llamada TRUST, una organización liderada por la criminóloga Petra Schach (Maria Hofstätter), que coordina un programa piloto: liberar a un centenar de presos para reintegrarlos en la sociedad a través de un seguimiento personalizado. La idea es que la mayor parte de los condenados necesitan solamente un entorno más adecuado para no volver a caer en los delitos que cometieron, aunque esto plantea rápidamente dos problemas: uno hace referencia a si la sociedad está preparada para aceptar a estas personas que no han cumplido las condenas en su totalidad, y el más importante tiene relación con la reacción de los familiares o víctimas de sus delitos. ¿Puede una mujer violada aceptar que el perpetrador lleve una vida normal? La serie trata de colocarse en diferentes perspectivas, desde la política hasta la humana, acompañando a los liberados que tratan de reintegrarse, pero también a las víctimas que no están de acuerdo con esta medida, aunque el programa también tiene en cuenta una iniciativa de apoyo psicológico que permita reunir a culpables y víctimas. La iniciativa sigue las tesis del filósofo Michel Foucault (1926-1984, Francia), que estudió las cárceles desde la perspectiva de su papel reintegrador, considerando que estaban ideadas como un sistema de poder y control sobre los individuos, más que como una herramienta disciplinaria. Según el filósofo, la mayor parte de la delincuencia tiene relación con las circunstancias sociales en las que viven los criminales, y por tanto, pueden ser reinsertados modificando ese entorno social. Pero la serie también plantea la dificultad de hacerlo, como en el caso de Nader Massad (Youness Abbaz), un joven que acaba de ser liberado y comienza a trabajar en un concesionario de coches, pero cuya hermana Yara (Aysima Ergün) sigue involucrada en negocios de trapicheos de drogas, lo que acaba, inevitablemente, salpicándole a él. Otro de los liberados es Mark Blum (Johannes Kienast), condenado por atropellar a una joven y huir, quien trata de volver a una vida en familia, aunque la relación con su esposa Eva (Katharina Schüttler), una trabajadora social de TRUST, se ha enfriado debido al tiempo en prisión, y la reacción de sus dos hijos es muy diferente: mientras Niki (Dylan Blake Mendoza) está contento con su regreso, Alina (Miri Sommer) ya se había acostumbrado a vivir sin su presencia. 

En el lado de las víctimas, Nesrin Gül (Alev Irmak) es la madre de un joven que fue asesinado por motivos racistas por Klaus Bäumer (Richard Sammel), uno de los liberados. En el episodio Böse Menschen gibt es nicht (No hay gente mala) (T1E2), aparte de sentir miedo físico por el hecho de cruzarse con el asesino de su hijo en la calle, ella inicia una campaña junto a otros familiares de víctimas en contra del programa TRUST, transmitiendo el dolor y el trauma que provoca en ellos la liberación de los presos. Conforme se desarrollan los episodios, A better place parece enfocarse en las complejidades de un sistema social que no permite que se establezcan este tipo de iniciativas porque la "confianza" que propugna el programa TRUST no se sostiene en una realidad. Cuando en Eure Freiheit ist unser Knast (Tu libertad es nuestra prisión) (T1E7) las acciones de protesta comienzan a hacer mella en la credibilidad política del alcalde, éste decide tranquilizar a los ciudadanos de Rheinstadt obligando a los presos liberados a llevar una pulsera telemática para controlar sus movimientos, por lo que la criminóloga Petra Schach le acusa de estar pervirtiendo el verdadero sentido del programa: en cierta manera, está volviendo a encarcelar a los presos. Quizás la serie tiene mejores planteamientos de reflexión que resultados satisfactorios en cuanto a cómo desarrolla las historias, a veces demasiado movidas por decisiones de los personajes que parecen dispositivos de guión para reproducir los conflictos. Pero abre tantas posibilidades para replantearse los beneficios y los perjuicios del actual sistema penitenciario y su verdadera función en la sociedad, que resulta una de las más atractivas y estimulantes que destacamos la pasada temporada. En algunos momentos, cuando las protestas de los ciudadanos comienzan a hacerse más violentas, parece el retrato de una distopía que establece la difícil convivencia entre los derechos de unos y las reivindicaciones de otros. A better place ha sido creada por Alexander Lindh (1988, Alemania), guionista mitad alemán, mitad finlandés que también fue el responsable de la serie de dos temporadas MaPa (Joyn, 2020-2023), aquella mirada particular a la paternidad, y por Laurent Mercier (1967, Francia), guionista de la miniserie La promesse (TF1, 2020). Enfocada con acierto en algunas historias individuales que tienen especial relevancia, A better place se pregunta cuál es el sentido de justicia en una sociedad que cada vez está menos alineada con el respeto a los derechos humanos. 

Ann droid

Temporada 1 | Filmin | Reino Unido 2026 | 6x30' ★★★★☆ 

Creada por Diane Morgan 

Dirigida por Joseph Roberts

Estreno en España: 22 de diciembre


A pesar de que la actriz y guionista Diane Morgan suele tener éxito con sus estrenos, especialmente sus populares mockumentaries La Tierra según Philomena Cunk (2022, Netflix) y La vida según Philomena Cunk (Netflix, 2024), lo cierto es que su último proyecto ha roto todas las expectativas, convirtiéndose en la serie de más éxito de la BBC este año. Las cifras de audiencia publicadas por la televisión pública británica indican que el primer episodio de Ann droid (BBC, 2026), estrenado a mediados de julio, fue visto por más de 4 millones de espectadores en su primera semana de emisión, de los cuales casi la mitad provienen de BBC iPlayer, su plataforma digital. Curiosamente, estas cifras superan al éxito que obtuvo en mayo la segunda temporada de Amandaland (BBC, 2025-), spin-off de la comedia Motherland (BBC, 2016-2022), que protagonizaban Diane Morgan y Sharon Horgan, pero ahora solo con ésta última como protagonista. A través del humor absurdo y una especie de distopía suave que se desarrolla en un futuro muy cercano, las guionistas Diane Morgan y Sarah Kendall, actriz australiana que ha escrito guiones para comedias como Things you should have done (BBC, 2024-) y We might regret this (BBC, 2024-), plantean reflexiones sobre la vejez y el duelo a través del personaje de Sue (Sue Johnston), que todavía no ha podido superar la muerte de su marido hace dos años y se enfrenta a la soledad cuando su hijo Michael (Paul Ready) decide que quiere volver con su esposa Renee (Andrea Valls) después de haberse separado porque ella le fue infiel con su instructor de jiu-jitsu Chris (Maximilian Osinski). En la sociedad que se representa en la serie, los robots domésticos que acompañan a personas mayores son una realidad habitual, así que Michael decide comprar un robot básico de cuidado de ancianos denominado oficialmente AnnDroid Z58/100. Es un modelo de segunda mano que estuvo a punto de ser destruido por algunas consecuencias desastrosas de su comportamiento, ampliamente superado por otras actualizaciones más recientes. Pero Sue decide llamarla Linda (Diane Morgan) para hacerla más "humana", aunque prefiere quedarse sola antes que vivir con un androide, y espera que pasen las 48 horas del período de prueba para devolverla. En 1971 el experto en robótica Masahiro Mori acuñó el término "valle inquietante" para referirse a ese momento en el que a medida que las máquinas se parecen más a los humanos acaban provocando una sensación de rechazo. Aunque al principio la apariencia humana provoca tranquilidad y confianza, llega un punto en el que esta empatía se convierte en incomodidad. En la serie, se produce un proceso contrario en Sue respecto a Linda, primero como un rechazo pero progresivamente adoptando una calidez y una comodidad mayor, aunque la interpretación de Diane Morgan utiliza conscientemente la imagen tradicional de los humanoides con gestos bruscos y mirada perdida. Pero sobre todo Linda le sirve para lanzar ese tipo de humor absurdo a través de reacciones demasiado honestas y palabras demasiado sinceras que provocan incomodidad a su alrededor, como cuando le piden que cuente historias a unos niños en el Episodio 5 (T1E5), durante un acampada para ver meteoritos, y acaba provocando el caos en el camping con su visión excesivamente pesimista del futuro de la humanidad. La serie plantea preguntas sobre si es posible que los androides lleguen a provocar la suficiente confianza como para ocupar un espacio dentro del cuidado de ancianos. En un reciente artículo, los profesores Gaby Clark y Andrew Zinin planteaban estas preguntas a partir del análisis de la serie: "¿Podrían los robots ayudar a combatir la soledad en las personas mayores? ¿Puede una máquina brindar compañía sin reemplazar la conexión humana?" (TechXplore, 19/8/2026). Mencionando programas piloto que se están desarrollando con personas virtuales que ofrecen conversación e incluso mascotas robóticas en residencias de ancianos.

Precisamente es en este aspecto en el que Ann droid destaca especialmente como retrato de una vejez que ha sido relegada a un lugar secundario, igual que la propia Linda se ha convertido en un robot de segunda mano porque no ha estado a la altura de las necesidades de sus dueños. Es el entorno de Sue el que funciona con mayor precisión, como su amiga Eileen (Kathryn Hunter), la dueña de una tienda de objetos antiguos. Cuando Sue le pregunta si tiene tiempo para tomar una taza de té, ella le responde: "Claro que tengo tiempo. Tengo 81 años y todos mis amigos están muertos", no sin antes hacer un repaso a las esquelas del día: "Sally Harris se está muriendo, Sally Whittle ya está muerta". Temas como el miedo a la muerte están presentes a lo largo de toda la serie, como en el Episodio 3 (T1E3) cuando Sue es empujada por Linda a acompañar a sus amigos Eileen y Tom (David Hargreaves), a esparcir las cenizas de Harry en la playa, lo que acaba en una aventura en una Feria de atracciones donde Sue termina atreviéndose a montar en una montaña rusa. También aportan momentos de humor Phyllis (Margot Leicester), una vecina snob y chismosa que vive un golpe de realidad cuando piensa que le están preparando una fiesta sorpresa de cumpleaños porque nadie la ha felicitado, y su marido Jeffrey (Rupert Vansittart), que tiene un apasionamiento exagerado por las androides con formas femeninas. Funciona sobre todo la relación entre el personaje robótico Linda y la protagonista humana Sue, interpretada por una dama de la televisión británica, Sue Johnston, que ha protagonizado series extensas como la comedia familiar The Royle Family (BBC, 1998-2012) y el policíaco Caso cerrado (BBC, 2000-2011), y fue nominada al BAFTA como actriz secundaria por su trabajo en Truelove (Channel 4, 2024), además de ejercer en los años ochenta como una activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ+. Paul Ready interpreta a su hijo Michael en un personaje parecido al que el mismo actor encarnó en Motherland, otra comedia protagonizada por Diane Morgan, como un hombre inmaduro que se deja llevar por las mentiras de su esposa Renee y que no ejerce realmente como un hijo con dedicación a su madre, excepto cuando necesita su dinero. Él mismo sufre las consecuencias de la introducción de los robots en la vida laboral cuando es desplazado por un humanoide llamado Keith (Andy Jones), en la tienda de instrumentos musicales en la que trabaja, debido a los amplios conocimientos musicales que guarda en su sistema y porque además es capaz de tocar 26 instrumentos con absoluta precisión. Pero Ann droid hace hincapié en el elemento humano y las conexiones personales, y son los momentos más extrañamente emocionales los que consiguen plantear las cuestiones principales de una serie que se pregunta si los robots no funcionarían mejor si tuvieran defectos como los humanos, si fueran incompetentes pero al mismo tiempo tuvieran una capacidad de empatía conmovedora. 

Negocios turbios

Miniserie | Movistar Plus | Reino Unido 2026 | 3x50' ★★★★☆ 

Creada por Joseph Bullman

Dirigida por Joseph Bullman

Estreno en España: 22 de octubre


El nivel de indignación que puede provocar una serie dramática basada en hechos reales es directamente proporcional al nivel de deshumanización que pueden transmitir las decisiones tomadas por los responsables de que determinadas situaciones no se produzcan. En el caso de Negocios turbios (Movistar Plus, 2026), se alinea con ese tipo de denuncias que en clave de ficción son capaces de concienciar más allá de su repercusión mediática, como Mr. Bates contra Correos (Movistar Plus, 2023) y en menor medida Ciudad tóxica (Netflix, 2025), que provienen esencialmente de ese cine sobre los oprimidos que han desarrollado durante décadas directores como Ken Loach o Mike Leigh. La denuncia en este caso tiene relación con la progresiva contaminación de los ríos de Inglaterra y Gales debido a las aguas residuales y la falta de control sobre los vertidos de las industrias. Y, como ocurre en numerosas ocasiones en la historia reciente de Gran Bretaña, el origen está en las políticas privatizadoras de Margaret Thatcher, como apunta el comienzo del primer episodio, Los detectives accidentales (T1E1), cuando la Primera Ministra que construyó las bases de la desestabilización de la sociedad británica, anunciaba con orgullo en 1989 que la privatización de la gestión del agua iba a ser beneficiosa para todos. De aquellos barros vienen estos lodos, nunca mejor dicho, y como ya demostró la excelente miniserie documental Shifty (BBC, 2025), las políticas económicas de la década de los ochenta fueron el desastre de la convulsión social que ha sufrido Gran Bretaña hasta nuestros días. Pero a pesar de este comienzo, Negocios turbios no se centra tanto en las repercusiones políticas sino en la realidad social de sus protagonistas. La historia se desarrolla principalmente a partir de 2016, cuando dos vecinos retirados, Ashley Smith (David Thewlis), un policía que investigaba a compañeros corruptos, y Peter Hammond (Jason Watkins), un profesor de matemáticas en Oxford, comienzan a preocuparse por la neblina marrón que desde hace años viene cubriendo el antes transparente río Windrush. Las habilidades investigadoras de Ashley y los algoritmos creados por Peter forman parte de una investigación que desembocará en una lista de vertidos residuales incontrolados que se han ido produciendo en las últimas décadas, debido a la cada vez menor inversión por parte de la empresa de gestión de aguas South West Water, lo que contrasta con los millonarios beneficios que tiene la compañía. Minutos antes, otra trama paralela nos ha situado en un alegre día de playa de 1999, cuando el matrimonio formado por Mark Preen (Tom McKay) y Julie Preen (Posy Sterling) está de vacaciones con sus hijas en Dawlish, una playa con bandera azul. Pero una de ellas, Heather (Madison Waterworth), de tan solo ocho años, sufre un malestar que la lleva al hospital, donde muere dos días después por una intoxicación de E.coli 0157. A lo largo de los dos primeros episodios, asistimos a la lucha en los tribunales del matrimonio Preen por demostrar que la contaminación de la playa fue la causante de la muerte de su hija. Esta historia profundamente dramática contrasta con cierto sentido del humor que se desprende de la investigación que llevan a cabo Ashley y Peter varios años después, en un tono más desenfadado a pesar de la gravedad de los hechos que describe, que se refleja incluso en la propia imagen promocional de la serie, que parece más cercana a un crimen acogedor que a una historia de denuncia medioambiental. 

Negocios turbios apuesta por un formato casi documental, en el que los actores hablan a la cámara cuando reproducen los emails que envían a la empresa de gestión de aguas, y las contestaciones vagas y los aplazamientos de los responsables de la compañía. Y la serie de Joseph Bullman, un director especializado en documentales, quiere ser tan precisa en los datos que suministra que a veces puede resultar algo confusa para los espectadores no ingleses, con sobreimpresiones que subrayan datos que contradicen a los diálogos, o referencias a documentación externa, casi como notas a pie de página, que se superponen a las imágenes. Esto también provoca que los personajes, especialmente los dos protagonistas, estén vagamente desarrollados, sin que apenas nada de su entorno personal tenga relevancia más allá de su propia investigación. Llegados al episodio La delatora (T1E3), Peter muestra signos de cansancio ("Es agotador. No puedo más"), en el largo proceso de denuncias no escuchadas y alargamientos artificiales de las respuestas que reciben, como una continua sensación de fracaso que nunca derivará en responsabilidades reales: "Ningún directivo de las empresas ha sido acusado formalmente", se queja Ashley. Este episodio presenta a la confidente Hanna Swift (Channel Cresswell), que está inspirada en el confidente real Robert Forrester, que durante años proporcionó información sobre las prácticas irregulares de la Agencia de Medio Ambiente encargada de controlar los vertidos de las industrias. Una de las denuncias más graves de la serie es precisamente la falta de control del organismo público que tiene como principal función evitar que se produzcan vertidos contaminantes a los ríos. Pero las puertas giratorias, la corrupción o la ineficacia de las multas a empresas que tienen beneficios millonarios son el reflejo de un sistema roto, que elude la gestión pública pero también el control necesario sobre la gestión privada. Sir James Bevan (Alex Jennings) surge como la figura del funcionario con claros conflictos de intereses entre la dirección de la Agencia de Medio Ambiente y sus participaciones en empresas privadas como South West Water o Thames Water. Pero como resultado de un sistema que lo permite: en 2010, el gobierno conservador de David Cameron estableció lo que se denominó el "autocontrol operativo" para recortar gastos públicos, lo que la funcionaria Sophie Harrison (Charlotte Ritchie) defiende en la serie. En vez de efectuar inspecciones periódicas, se permitió a las empresas de gestión de aguas que fueran ellas mismas las que comunicaran a la Agencia de Medio Ambiente si se había producido algún vertido de aguas residuales. Según se indica al final de la serie, desde que se privatizó esta gestión se han vertido cada vez mayores productos contaminantes, y en 2024 se calcula que se produjeron más de un millón de vertidos de aguas residuales en los ríos ingleses. Negocios turbios quizás no funciona, por su propia narrativa, de una manera tan emocional como otras series parecidas, pero su minuciosa descripción de los hechos y su claridad expositiva provocan la indignación necesaria en el espectador. Como afirma Ashley dirigiéndose a la cámara: "Estamos tratando de acabar con el mayor sindicato del crimen organizado de Inglaterra. El dinero que han acumulado estas empresas desde la privatización de las aguas, 145 mil millones de libras, lo han conseguido porque han convertido la ilegalidad en su modelo de negocio". 


13 octubre, 2026

Investigadores alrededor del mundo 2026: Parte 1

En nuestro repaso a las series policíacas internacionales que se han estrenado recientemente, nos trasladamos a la inhóspita región de Svalbard, en el ártico noruego, a la costa dorada de Australia, los Bois Francs de la región de Quebec, el lago de Constanza que limita con tres países en el centro de Europa, el paisaje más rocoso de Escocia y la capital de Gran Bretaña para ofrece una mirada diversa hacia el perfil de investigadores que conforman el panorama audiovisual mundial. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Dustfall

Gold Coast - Australia

Australia, 2026 | Temporada 1, 6x50' | ABC/Apple tv | ★★★★☆ 

Creada por Dianne Taylor, Stuart Page, Belinda Chayko, Beatrix Christian 

Dirigida por Emma Freeman

Séries Mania '26: Premio del Público

Al mismo tiempo que se estrenaba el pasado fin de semana en Australia a través de la cadena pública ABC, también se ha anunciado que esta historia policíaca que recibió el Premio del Público en Séries Mania '26 fue adquirida por Apple tv para su catálogo de 2027. Esta política de adquisición de producciones internacionales comienza a ser habitual en una plataforma que se abre al mercado fuera de sus series originales, aunque este mismo año también ha ofrecido una muestra de thriller dramático australiano con la estupenda Causa abierta (Apple tv, 2026), un relato sobre el concepto de familia que va más allá de una simple investigación. Como ya hemos comentado, algún programador avispado de los muchos festivales de series que hay en España podría haber dedicado un ciclo a la producción australiana, porque este año nos ha dado algunas muestras muy interesantes: el peculiar policíaco Treasure & dirt (ABC, 2026), el thriller sobrenatural Los ecos de Parrish Station (SciFi, 2026), el drama romántico Two years later (Paramount+, 2026) o la comedia sexagenaria Dalliance (Paramount+, 2026). En el caso de Dustfall (ABC, 2026), de la que ya adelantamos nuestras impresiones sobre los primeros episodios en las crónicas del festival Séries Mania, tiene todos los ingredientes de un drama sólido, recuperando a la protagonista y la principal directora de la notable serie sobre periodismo en los años ochenta The Newsreader (Netflix, 2021-2025), y contando con guionistas tan reconocidos como Dianne Taylor, una de las creadoras del drama neozelandés Después de la fiesta (Filmin, 2023), Stuart Page que ha trabajado en el drama político Total control (Filmin, 2019-2024) y Beatrix Christian, quien ha escrito guiones para el thriller australiano Black snow (AMC+, 2023-). El canal público ABC vuelve a reunir a la directora Emma Freeman y la actriz Ana Torv en un thriller atmosférico que aborda temas relevantes y está basado en la novela The unbelieved (2022) de la conocida escritora y podcaster australiana Vikki Petraitis. Se trata de la primera investigación protagonizada por la detective Antigone Pollard dentro de la serie titulada Deception Bay, nombre de la zona en la que se desarrolla, y de la que su autora publicó un segundo libro titulado The stolen (2025) el año pasado. Por lo tanto, estamos ante una serie que parece tener intención de continuar en próximas temporadas con el mismo personaje. Aunque puede parecer uno de esos thrillers oscuros que son tan habituales en los últimos años, hay algunas características destacadas que se reflejan desde sus primeros episodios. En esta adaptación, la detective Tig Pollard (Ana Torv) regresa a su ciudad natal de North Gap después de varios años en Melbourne, y su primer caso surge cuando la joven Edie (Zoe Philips) es encontrada con evidentes rastros de violencia y abuso sexual, en medio de un lugar recóndito entre la larga zona costera de Gold Coast, en Queensland. La noche anterior, Edie estuvo en un bar con su amigo Finn Morrison (Theo Haitana), quien no parece haber entendido la respuesta negativa de ella frente a la invitación de ser más que amigos, y fue abordada por Davo Bradley (Ron Kelly), un borracho con actitudes machistas. Sin recordar nada de lo que sucedió después, parece evidente que Edie ha sido víctima de la adulteración de su bebida con algún estupefaciente, sobre todo cuando se encuentra el ADN de tres hombres en su zona genital. El principal sospechoso de la violación es Davo, pero éste aparece asesinado al final del primer episodio, por lo que el misterio se hace cada vez más complejo. Desde el principio, el interés de la historia, adaptada principalmente por Dianne Taylor, se acerca más al drama que experimenta la víctima Edie, su confusión y su forma de enfrentar los progresivos descubrimientos en torno a lo que le sucedió aquella noche. Mientras que la directora rodea la historia de una atmósfera inquietante que se detiene en los detalles de un desierto que resulta tan hostil como el propio ambiente humano de un lugar en el que las primeras dudas se dirigen hacia la versión de la víctima, no hacia la identidad del culpable que se revela relativamente pronto. La investigación de Tig Pollard se encuentra con dificultades debido a una cierta complicidad de los habitantes del pueblo en torno al silencio y los secretos, quienes prefieren dejar pasar algunos acontecimientos antes que bucear en la cultura misógina y machista que envuelve las agresiones, demasiado habituales, entre testigos mudos. 

Como en la novela, la investigación criminal sirve para hablar de temas sociales, especialmente sobre la violencia de género y las justificaciones que a veces la rodean, si no directamente la falta de credibilidad que se le asume a determinadas víctimas, algo a lo que hace referencia el título del libro, The unbelieved. En los primeros episodios surge una subtrama que se desarrollará más adelante, y que parece estar relacionada con un caso anterior de la detective Tig Pollard en Melbourne, protagonizada por la joven Maya Luu (Gemma Chua-Tran), cuyo abusador ha sido absuelto en un juicio y ahora contraataca con una demanda por difamación. Dustfall utiliza la trama policíaca para reflexionar sobre los efectos que se contagian alrededor de una investigación sobre un caso de violación. En este sentido, mantiene una conexión con la anterior serie de Dianne Taylor, Después de la fiesta, estableciendo una construcción detallada y compleja de unos personajes femeninos que cargan sobre sus hombros con diferentes tipos de abusos. Es importante la relación de Tig con su madre Olivia (Juliet Stevenson), dentro de la aislada casa familiar donde ahora vive, que atesora los recuerdos y las huellas de un pasado en el que ésta no ejerció como la persona protectora que debía haber sido para su hija. Son dos caracteres que colisionan permanentemente, arrastrados por algunos de sus traumas personales. Pero también es interesante el retrato de determinados personajes masculinos, como el compañero de investigación de Tig, Remi (Bert LaBonté, quien también interpreta a un policía en Causa abierta), de origen indígena, o el joven Finn Morrison, permeable a esa cultura de la masculinidad tóxica y de la misoginia que le rodea en su familia y en su entorno cercano, y víctima de acoso escolar porque todos le consideran responsable de la violación de Edie. Juliet Stevenson hablaba en Séries Mania sobre los temas que aborda la serie: "La cultura de la violencia contra las mujeres nunca se consigue desprender de los prejuicios que la rodean, y nunca se ha creado un movimiento que se desarrolle realmente. Como esa frase tan relevante que dijo Gisèle Pelicot: "La vergüenza tiene que cambiar de bando". Ese lema se ha extendido por todo el mundo". La serie es descrita en la promoción como un "thriller atmosférico tropical", por la zona en la que se desarrolla, la región de Gold Coast, donde se alternan las ciudades con skylines de grandes edificios con la zona costera, que es la que predomina en una ambientación en la que la directora Emma Freeman se acerca más a los paisajes secos y áridos, pero asimismo a las plantaciones de caña de azúcar (una de las industrias rurales de Australia), que le dan un aspecto muy particular, diferenciándola de otros policíacos australianos. Y aunque hay una atmósfera de violencia permanente, que nunca se muestra de manera explícita, uno de los principales logros de Dustfall es conseguir que al mismo tiempo se transmita una sensación de menor gravedad, una especie de cuidado y delicadeza en el trato que Tig Pollard dedica a la víctima, que la hace mucho más apacible que otros thrillers oscuros. Y propone un inesperado final de temporada que resulta a la vez tan descorazonador como esperanzador. 

The blame

Londres - Inglaterra

Reino Unido, 2026 | Temporada 1, 6x45' | ITV | ★★★★☆ 

Creada por Megan Gallagher sobre la novela de Charlotte Langley

Dirigida por Rebecca Rycroft, Claire Tailyour


Conectando con la intención de abordar temas relevantes a través del formato policíaco que parece predominar en los intereses de los espectadores, esta producción británica estrenada recientemente con menos impacto en los medios británicos de lo que debería haber tenido, se enfoca en la crisis de confianza en las fuerzas de seguridad, motivada por algunos escándalos relacionados con el abuso policial y las actitudes machistas de algunos de sus miembros. The blame (ITV, 2026) hace referencia a quién es el culpable de la misoginia dentro de un sistema en el que los encargados de hacer valer la ley también tienen actitudes despectivas hacia las víctimas, y resulta absolutamente escalofriante saber que los mensajes de texto de un chat grupal entre policías de una comisaría que aparecen en el Episodio 5 (T1E5) provienen de intercambios entre policías que fueron investigados en la vida real, del estilo de: "A las víctimas de violencia doméstica les encanta... por eso muchas veces regresan" o "un ojo morado les hace ver las cosas desde tu punto de vista". Una investigación del periódico The Guardian en 2023 coincidió con un informe interno en el que se revelaba que las actitudes machistas y sexistas eran tan habituales entre la policía metropolitana de Londres que parecía hacer sentir a quienes la practicaban como intocables. Por tanto, esa culpa que se menciona en el título de esta serie, es mucho más compleja en referencia al asesinato de Sophie Madsen (Matilda Freeman), una patinadora artística de 16 años, en la ciudad de Wakestead. La inspectora Emma Crane (Michelle Keegan), impulsada por una indignación más que justificada, y el inspector Tom Radley (Douglas Booth) son enviados a investigar este caso que comienza a destapar una atmósfera insoportable de actitudes sexistas, encubrimientos y presiones dentro de la propia policía. Cuando la serie parece encaminarse hacia terrenos convencionales, con una relación amorosa entre los dos inspectores que investigan el caso, un giro argumental convierte a Tom Radley en un posible sospechoso de la muerte de la joven adolescente, lo que desvía la historia hacia terrenos mucho menos tradicionales y hacia un enfoque que se centra sobre todo en el propio departamento de policía encabezado por el jefe inspector Kenneth Walker (Ian Hart), más que en una investigación externa. La publicación del libro The blame (2023) coincidió precisamente con la difusión del devastador informe Casey sobre la atmósfera sexista dentro de la policía metropolitana de Londres, pero la historia está sobre todo inspirada en una investigación que tuvo lugar cuando dos policías encargados de asegurar el lugar del crimen donde se encontraban los cuerpos de Bibaa Henry y Nicole Smallman, dos hermanas asesinadas en un parque de Londres en 2020, tomaron fotografías y las distribuyeron por chats grupales, un caso descrito en la estremecedora miniserie documental Bibaa & Nicole: Murder in the park (Sky, 2025). Los agentes Deniz Jaffer y Jamie Lewis fueron condenados en 2021 a dos años y nueve meses de cárcel por difundir selfies en los que aparecían junto a los cadáveres. Aunque no está basada directamente en este caso, hay resonancias sobre la existencia de estos chats grupales de Whatsapp formados por miembros de las fuerzas de seguridad en los que se difundían mensajes racistas y machistas, sin ningún tipo de supervisión por parte de la aplicación. 

La historia ha sido adaptada por Megan Gallagher, guionista norteamericana pero afincada en Noruega, que ha escrito anteriormente series como Wolf (HBO Max, 2023) y más recientemente Su peor pesadilla (SkyShowtime, 2025). De manera que tiene esa estructura de giros argumentales que sabe dominar la escritora, aunque a veces puedan resultar excesivamente funcionales. Aunque la serie se desarrolla en la ficticia ciudad de Wakestead, en realidad se ha filmado completamente en Londres y de hecho hace referencia a los escándalos de la llamada Policía Metropolitana. La existencia de una tarjeta SD con imágenes de la víctima Sophie Madsen intentando denunciar una agresión sexual en la comisaría, provoca que el caso adquiera un tono mucho más preocupante, y que la investigación se centre en una posible denuncia contra el abuso de autoridad por parte de algunos miembros de la propia comisaría. Emma Crane, como una de las escasas mujeres inspectoras de Wakestead, siente constantemente la atmósfera enrarecida de machismo entre buena parte de sus compañeros, pero la serie también plantea que la existencia de un sistema donde la corrupción y el abuso son tolerados, provoca que incluso los agentes más honestos acaben siendo manchados por esta cultura de la inmunidad. La revelación de un caso anterior en el que participó Emma Crane con una posible acusación manipulada añade un elemento de moralidad a la historia, planteando que en un espacio lleno de manzanas podridas es casi imposible no acabar siendo contagiada por la propia putrefacción. The blame es nuevamente una de esas historias policíacas que no pretenden centrarse en el misterio o los culpables, sino que propone una reflexión sobre hasta dónde puede extenderse el rastro de culpabilidad, y si es la propia policía la que puede acabar manchándose de esta culpa a través de sus procedimientos y de la corrupción sistemática de sus miembros. La serie puede ser demasiado explícita en sus planteamientos y a veces un poco tosca en la manera en que retrata a un grupo de policías tan ofensivos y machistas que parecen inverosímiles, pero la realidad puede sobrepasar incluso a la ficción más exagerada, como se revelaba en el libro Into the night: A year with the police (2023), escrito por Matt Lloyd-Rose, una ex-maestra reconvertida en oficial de policía voluntaria en el sur de Londres, en el que exploraba el impacto de la policía en la sociedad mientras se enfrentaba a la misoginia y el racismo de sus propios compañeros.  

Bienvenue à Kingston-Falls

Bois Francs - Canadá

Canadá, 2026 | Temporada 1, 6x45' | ICI Tou.tv | ★★★★☆ 

Creada por Robin Aubert

Dirigida por Robin Aubert

Séries Mania '26: Mejor Actor (Maxime Le Flaguais)


Una de las propuestas más singulares que se vieron en la pasada edición de Séries Mania proviene de la pequeña pero productiva industria audiovisual de Quebec, con una serie que homenajea y al mismo tiempo parodia a los tradicionales dramas criminales en los que un pequeño pueblo es impactado por una muerte violenta. En Bienvenue à Kingston-Falls (ICI Tou.tv, 2026), el descubrimiento es tan horrible como ridículo, marcando claramente el tono desde el principio: un cadáver aparece semienterrado y decapitado en el campo del granjero Hervé Lebrun (Guy Thauvette), a pocos metros de un enorme cartel que indica Bienvenidos a Kingston-Falls, con una bicicleta "aparcada" en su culo. Si una serie comienza con esta imagen, ya sabemos que lo que ocurrirá a continuación podrá ser cualquier cosa menos convencional. Desde luego, no lo es el inspector Gabriel Serpent (Maxime Le Flaguais), un policía en busca de redención cuyas vacaciones son interrumpidas por este macabro acontecimiento, en una pequeña comunidad en la que la ausencia de conflictos es tal que la comisaría está en peligro de ser clausurada. Gabriel Serpent considera que liderar la investigación le permitirá impedir que esto se produzca, pero la llegada de la detective Cynthia Quinn (Marie-Ève ​​Milot), demasiado aficionada al alcohol y apodada "chien pisteur" (perra rastreadora), perturba la tranquilidad de la comisaría con sus métodos procedentes de la gran ciudad. El protagonista también tiene algunas peculiaridades, como su participación en el club de ganchillo del pueblo, junto a algunas de las mujeres ancianas, con las que comparte los avances de la investigación porque, como afirma una de ellas en el Episodio 2 (T1E2): "Lo que se dice en el club de tejer se queda en el club de tejer". Conduciendo su escarabajo Volkswagen, el inspector conoce los entresijos de las relaciones vecinales, pero conforme avanza la investigación también se hace más complicado encontrar el camino que le lleve a alguna pista fiable, y no va a ser la amable pero demasiado locuaz forense Guylou (Micheline Bernard) quien le desvele muchas incógnitas. Con un tono que puede recordar a series policíacas como la francesa Polar Park (Sundance tv, 2023), que participó en la competición francesa de Séries Mania hace unos años, también contiene el espíritu de Twin Peaks (Filmin, 1990-1991) en esa construcción de personajes peculiares en una pequeña población. El creador Robin Aubert (1972, Canadá) es un conocido actor, guionista y director quebequense que ha estrenado películas como Los hambrientos (2017) y Felizmente casados (Jean-François Rivard, Robin Aubert, 2020), pero que se enfrenta por primera vez al formato de series. También tiene un sentido del humor particular, que demostró en la presentación del panel Coming Next from Canada, en el que en lugar de hacer una presentación de su proyecto, contó una anécdota sobre una señora con la que se encontró en un parque de Lille, lo que evidencia que la historia se desarrollará por caminos impredecibles. 

Kingston-Falls es una localidad ficticia cuyo nombre no solo es un homenaje a la película Gremlins (Joe Dante, 1984), sino que procede de la influencia de dos ciudades: Danville, donde se rodó la serie, y Kingsey Falls, en la región canadiense de Bois-Francs. Curiosamente, Danville también fue el escenario de la secuela de una de las comedias policíacas más exitosas de la historia en Quebec, Dos polis en apuros 2 (Alain Desrochers, 2016), que diez años después ha vuelto a llevarse la pantalla en Bon Cop, Bad Cop (Patrick Huard, 2026), una película que recupera a los protagonistas principales. La región de Bois-Francs forma parte de la región administrativa Centre-du-Québec, en la que históricamente, mucho antes de la llegada de los colonos franceses, los nativos americanos Abenaki, originarios de Vermont y Maine, habían venido a refugiarse, llamándola Arthabaska o Awabaska, debido a sus sabanas y marismas. La amenaza de la Sûreté du Québec (SQ) de cerrar la pequeña comisaría en la que solo trabajan dos agentes algo inútiles, Romain Rioux (Martin Héroux) y René Lewis (Luis Bertrand) supone un acicate para que Serpent trate de resolver el crimen en el menor tiempo posible, descubriendo que su amor de la infancia, Guidoune (Joanie Martel), una mujer malhablada e impertinente, parece ser la líder una banda criminal que podría tener alguna relación con el crimen. Una de las particularidades de Bienvenue à Kingston-Falls es que se desarrolla en una especie de paréntesis temporal en el que se mantiene un tono que mezcla los móviles plegables y los ordenadores de los años noventa con las cintas VHS de los años ochenta, pero en un entorno que parece asemejarse a los años setenta. De modo que consigue tener un aspecto visual atemporal y muy peculiar que hace referencia a la propia definición que ofrece el creador y director de la serie, Robin Aubert, como una "mezcla entre Agatha Christie y la popular comedia canadiense Les voisins (Micheline Guertin, 1987)". De hecho, el actor protagonista de aquella película, Marc Messier, interpreta en esta serie a Pop, el padre de Gabriel Serpent. Aunque sería fácil comparar esta propuesta como cercana al universo de Fargo (Joel Coen, Ethan Coen, 1996), por la peculiaridad de sus habitantes, las influencias reconocidas del creador son las series Twin Peaks y El reino (DR, 1994-1997), la serie de Lars von Trier. Ganadora del premio al Mejor Actor en la pasada edición de Séries Mania, para el protagonista Maxime Le Flaguais, Bienvenue à Kingston-Falls mezcla este sentido del humor peculiar con una trama de investigación en la que lo importante es el retrato de una comunidad llena de personajes divertidos, envueltos en un ritmo de tranquilidad campestre.

Agent Tørr

Svalbard - Noruega

Noruega, 2026 | Temporada 1, 8x25' | NRK | ★★★☆☆ 

Creada por Christian Løchstøer, Calle Hellevang-Larsen

Dirigida por Morten Skogdal

Gullruten '26: Nominada Mejor Comedia


Esta temporada ha habido una cierta recuperación del humor absurdo y paródico muy característico de los años ochenta, pero que parece haber encontrado también a un público actual. Desde el rescate de Agárralo como puedas (Akiva Schaffer, 2025) hasta la parodia neozelandesa de las películas de espías New Zealand spy (TVNZ, 2026), este tipo de comedias de situaciones absurdas y personajes ridículos está teniendo una nueva vida. En Noruega es habitual encontrar este humor basado en la estupidez de sus protagonistas, como hemos visto en la parodia Bausjen (Cops) (HBO Max, 2025-), que este año estrenó su segunda temporada solo en los países nórdicos. Ahora se suma a esta tendencia la televisión pública con Agent Tørr (NRK, 2026), una comedia que utiliza continuamente las metarreferencias para parodiar las historias de acción protagonizadas por agentes especiales. De hecho, la serie no solo comienza con el agente Harrbjørn Tørr (Calle Hellevang-Larsen) retirado en un lugar inhóspito debido a los traumas de su trabajo, siendo reclamado por el servicio de inteligencia noruego, la Politiets sikkerhetstjeneste (PST) para investigar un último caso, sino que, al tener una estructura procedimental, al final de cada episodio se vuelve a retirar y al principio del siguiente vuelve a ser reclamado. En Forsker i fare (Científico en peligro) (T1E1) se encuentra aislado en el archipiélago de Svalbard, que pertenece al Reino de Noruega pero es independiente, conocido sobre todo por el Banco Mundial de semillas que se encuentra en unas instalaciones de alta seguridad. Curiosamente, en este mismo lugar se desarrolla también la tercera temporada de Vigil (Movistar Plus, 2021-), aunque con un planteamiento sobre el control ruso en torno al archipiélago bastante desnortado. La serie ha sido creada y protagonizada por el humorista Calle Hellevang-Larsen (1977, Noruega), que es conocido por participar en programas de humor como Calles gale verden (TVNorge, 2022), en el que utilizaba cámaras ocultas, o Ikke lov å risa på hytta (No te rías en la cabaña) (VGTV, 2021-), una especie de No te rías, que es peor (TVE, 1990-1995) pero con comediantes metidos en una cabaña típica noruega. El personaje de Harrbjørn Tørr es tan extremadamente torpe que recuerda a Leslie Nielsen en Agárralo como puedas (David Zucker, 1988) o a Rowan Atkinson en Johnny English (Peter Howitt, 2003), pero debido a muchas casualidades acaba teniendo un porcentaje de éxitos del 100%, lo que provoca que la directora de la PST, Babben B. Brudge (Ane Skumsvoll), a la que se suele encontrar dentro de la sauna que tiene en su despacho, acabe siempre reclamando sus servicios a pesar de que el agente se retira después de cada caso. En realidad, le ayuda de manera decisiva la agente Nell Struss (Ellen Bendu), pero también una especial capacidad para aprender rápido, desde tocar la balalaika hasta hablar ruso, gracias a los consejos de un peluquero (Fridtjof Stensæth Josefsen), que es una especie de mezcla entre el agente Q y un personal coach en esta historia. El sentido del humor es a veces de brocha gorda, jugando con los disfraces que debe adoptar el agente Tørr para infiltrarse en las bandas criminales o los servicios secretos rusos, como cuando se disfraza en Operasjon Domino (T1E3) para introducirse en una cárcel de mujeres. Si todavía resulta divertido ver a un hombre con prótesis mamarias, entonces Agent Tørr cumple su cometido, pero a veces resulta un tipo de humor algo anticuado. 

Sin embargo, la serie no es tampoco del todo desdeñable porque sabe utilizar los recursos habituales de las películas o series de agentes especiales de una forma paródica que resulta muy divertida, incluso más que otros ejemplos mencionados antes como New Zealand spy, que acaba siendo hasta aburrida en algunos momentos. La idea de que en cada episodio el agente Tørr se encuentre en un lugar escondido realizando trabajos de incógnito para los que resulta evidente que no está preparado, es muy brillante, y la forma en que aparecen los habituales rótulos para indicar los escenarios en los que se encuentran los personajes es lo más tonto, pero al mismo tiempo lo más gracioso que tiene la serie. Continuamente hay referencias a esos momentos de tensión y suspense que suelen caracterizar a las películas de acción, pero llevándolos a terrenos absurdos, aunque quizás resultan más logrados los detalles que permanecen en un segundo plano, o las ideas que se repiten a lo largo de toda la temporada pero sin estar en primer plano. Los nombres de todos los antagonistas, por ejemplo, son los de jugadores de fútbol de los años noventa y principios de los 2000 que jugaron en equipos noruegos, como Geirmund Brendesæter, Arne Vidar Moen o el ruso Oleg Salenko, que llegó a jugar en Valencia, en el episodio Forsker i fare (Científico en peligro) (T1E1). Para los amantes de este renacer del sentido del humor absurdo y bastante sencillo, Agent Tørr puede ser una propuesta que cumpla las expectativas, al menos teniendo la honestidad de no aspirar a grandes pretensiones, pero con un nivel de producción lo suficientemente alto como para respetar los márgenes del género. Tampoco tiene reparos en abordar a los enemigos que no solo caracterizan a las historias de este tipo, sino que también han adquirido cierta actualidad en los últimos años, desde los rusos en el primer episodio hasta los iraníes en Døden kyss (Beso mortal) (T1E8), y temas como el cambio climático o el auge de la extrema derecha, de manera que no se siente del todo como una historia demasiado anclada en el pasado, a pesar de sus referencias. Aunque es cierto que algunas de las alusiones o juegos de palabras pueden ser muy locales, solo comprensibles para los noruegos en cuanto a nombres de empresas o de personalidades con los que se juega, Agent Tørr tiene la capacidad para introducir una perspectiva más general e incluso en algunas alusiones más locales, encontrar el punto de conexión más internacional. Cuando los agentes del PST sospechan que un conductor de autobús es un agente disfrazado porque se ha parado para recoger a un viajero después de haber cerrado las puertas, se puede entender la broma tanto en Noruega como en cualquier otro país.  

The dark

Península de Cowal - Escocia

Reino Unido, 2026 | Temporada 1, 6x45' | ITV | ★★★★☆ 

Creada por Matt Hartley sobre las novelas de GR Halliday

Dirigida por Gilles Bannier

No es habitual ver casi al mismo tiempo a una actriz interpretando a dos personajes tan diferentes como los que encarna la irlandesa Laura Donnelly en la segunda temporada de Sugar (Apple tv, 2024-), como una seductora femme fatale, y en el thriller inglés ambientado en Escocia The dark (ITV, 2026), como una hierática inspectora de policía. La serie no es exactamente un tartan noir (thrillers escoceses), aunque tiene algunas de sus características, sobre todo remarcadas por el adusto paisaje que rodea a la zona rural de la Península de Cowal, un destino habitual para los habitantes de Glasgow en el pasado que ha sido algo olvidado, perdiendo en buena parte la atracción turística de los fiordos de Cowal que atrajo hace décadas a los visitantes. Aunque una de las localizaciones más destacadas es el conocido mirador Rest and be Thankful (Descansa y da gracias), cuyo nombre proviene de un poema de William Wordsworth (1770-1850, Reino Unido), que ofrece una vista espectacular de la ruta que une el Lago Long con el Lago Fyne, de una belleza que también transmite desolación. El título de la serie invita rápidamente a describirla como un thriller demasiado oscuro, un latiguillo que ha utilizado parte de la crítica británica, pero The dark tiene algunos trasfondos más interesantes que se enfocan en los personajes. En los primeros episodios, la inspectora Monica Kennedy (Laura Donnelly) es una protagonista de personalidad seca, marcada por experiencias dramáticas, que deja traslucir pocas emociones, excepto cuando se encuentra junto a su hija pequeña Lucy (Tamsin Jordan), de cuyo padre no tenemos ninguna información, y que cuida ella sola junto a su madre Angela (Stella Gonet), con no pocas fricciones entre ambas. Después de una tarde en el cine, el encuentro en la calle con una mujer misteriosa llamada Philly (Roina Morison), parece indicar una relación del pasado con ella y con Lucy, que se va revelando conforme se desarrolla la temporada, basada en el libro From the shadows (2019), del autor G.R. Halliday (1981, Escocia), que es el primero de los tres que ha publicado protagonizados por la inspectora Monica Kennedy, seguido de Dark waters (2020) y Under the marsh (2022), ninguno de ellos publicados en España. Este comienzo centrado en la historia de fondo de la protagonista rompe con los tradicionales primeros minutos de las series de investigación policial, y The dark parece esforzarse en eliminar todos aquellos elementos que la puedan hacer caer en los clichés del género: las salas de autopsia, las morgues e incluso en buena parte la propia comisaría no aparecen de la manera habitual en la que se encuentran en otros thrillers. También se diferencia de la representación de víctimas principalmente femeninas que suelen caracterizar a los policíacos para mostrar cadáveres masculinos, como el primero que encuentran en Rest and be Thankful, el de un joven adolescente desnudo y colocado en una posición en la que parece estar rezando. El descubrimiento de un nuevo cadáver poco tiempo después lleva a la inspectora Monica Kennedy y su compañero Connor Crawford (Mark Rowley) a sospechar de un asesino en serie y tratar de encontrar las conexiones entre ambas víctimas. El estilo del autor escocés es una mezcla entre el tartan noir, el terror gótico y el thriller psicológico, rodeando a sus personajes de elementos de deducción interna, como el presentimiento y la intuición.

El paisaje aporta esa oscuridad a la que nos referíamos antes, rodeando a los personajes de elementos religiosos procedentes del protestantismo ligados al paganismo celta, lo que establece una conexión entre el mal y la naturaleza, pero también introduciendo referencias a pasajes bíblicos: "Follow the light, for it shall heal all" (Sigue la luz, porque ella te sanará) se puede leer en una inscripción en el Episodio 4. La serie es inevitablemente tenebrosa, subrayado por esa mezcla de thriller policial y terror gótico que le proporciona una tonalidad especialmente inquietante, aunque la resolución del caso pueda llegar a ser demasiado sencilla y doméstica. Hay poco espacio para el optimismo en un ambiente en el que se encuentran bosques tenebrosos y un asesino con una máscara hecha con piel de animal al que le gusta observar a sus víctimas antes de asesinarlas. En este sentido, The dark puede parecerse más a películas de terror como La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) que a un thriller policíaco, porque algunas de sus escenas más importantes se desarrollan en casas junto a un lago, entre cuchillos de cocina amenazantes y drogas venenosas. El modus operandi del asesino se revela pronto, acechando a adolescentes, infiltrándose en sus vidas mediante un teléfono desechable y drogándolos antes de secuestrarlos y mantenerlos indefensos hasta que los sitúa en posiciones rituales, realizando una limpieza minuciosa que los exhibe como si fueran estatuas. Aunque la investigación no evita el clásico elemento de los sospechosos que ocultan secretos aunque se revelen inocentes, la propuesta intenta no caer en muchos de los tópicos del género, marcada por una solvente dirección del francés Gilles Bannier, afincado en Londres, y habituado a dirigir género policial en series como Blue lights (Movistar Plus, 2023-) o Trigger point (Movistar Plus, 2022-). Hay algunos elementos que, sin embargo, distorsionan la tonalidad de la historia, como la referencia a una secta de culto que puede tener relación con el pasado de Monica Kennedy. Pero la forma en que está tratado este tema a lo largo de la historia parece querer sentar las bases de una posible segunda temporada, más que desarrollarla como una característica relevante para la personalidad de la protagonista. Al jugar con el misterio de la identidad del asesino, la serie cae en la trampa de la previsibilidad, pero en conjunto ofrece una buena dosis de investigación policial que está impregnada de las consecuencias del trauma, que habla sobre las relaciones familiares dentro de una comunidad rural y que vuelve a contar con una protagonista con un pasado traumático en el centro de la investigación, aunque hay que reconocer que Laura Donnelly le aporta un cierto toque de sarcasmo a su personaje que lo hace menos distante. 

Mordufer

Lago de Constanza - Alemania/Austria/Suiza

Alemania, Austria, Suiza 2026 | Temporada 1, 4x59' | ZDF | ★★★☆☆ 

Creada por Regine Bielefeldt

Dirigida por Christoph Ischinger


El lago de Constanza está rodeado por tres países: Alemania, Austria y Suiza, de manera que sirve como un elemento fronterizo entre los dos que se encuentran a uno y otro lado de su orilla, Austria y Alemania, mientras que en territorio suizo ocupa un espacio pequeño en la parte sur. Como en el género policíaco en formato de serie se ha convertido en tendencia la creación de historias que se encuentran en lugares fronterizos, estableciendo un contraste entre las diferentes culturas que las rodean al mismo tiempo que se desarrollan las investigaciones, Mordufer (ZDF, 2026-) termina formando parte de este subgénero de crímenes que suceden entre países limítrofes, estableciendo una colaboración entre distintos cuerpos policiales. Pero en este caso se trata de dos investigadoras: Doro Beitinger (Franziska Weisz) acaba de volver de un largo período de ausencia de la policía, primero por una baja de maternidad y más tarde por llevar varios años cuidando de un familiar enfermo. Es una policía veterana que conoce bien la comisaría y la comunidad en la que se encuentra, en la región de Überlingen, pero su nueva jefa es una ambiciosa y joven oficial, Chiara Locatelli (Maria Wördemann), que resulta estar más interesada en llevar a cabo la investigación lo más rápidamente posible, en vez de involucrarse con el entorno, lo que en realidad es una forma de ganarse la confianza de los posibles testigos. Este contraste de enfoque en torno al trabajo policial es el que marca algunos de los conflictos que se producen a lo largo de una primera temporada de cuatro episodios de una hora de duración, aunque ya se han rodado otros cuatro episodios para una segunda temporada. El primer de ellos, Brennen soll sie (Debería arder) (T1E1), se desarrolla alrededor del brutal asesinato de la cirujana Julia Spranger, lo que supone la primera colaboración entre las dos investigadoras, revelando sus diferentes métodos, que conforme se presentan los episodios acaban siendo complementarios. Un caso de doble asesinato ocurrido en diferentes épocas, con el descubrimiento de los cadáveres de dos jóvenes en el lago de Constanza en el episodio Kurzes glück (Breve felicidad) (T1E2) y un crimen ocurrido en un viñedo en Wein und wahrheit (Vino y verdad) T1E4) conforman un tipo de procedimental en el que tiene una relevancia destacada el trasfondo de la región y sus actividades principales. La región de Überlingen es conocida por sus paisajes espectaculares cercanos a los Alpes, que conforman las montañas que rodean Alemania y Austria, un lugar tan tranquilo que despierta un comentario aliviado de la recién llegada Chiara Locatelli cuando comienza a investigar un caso de asesinato: "Estaba temiendo que solo iba a tener que investigar casos de vacas lecheras desaparecidas". Pero a pesar de este tono irónico, la serie no termina siendo una comedia, sino que se toma tan en serio las investigaciones que a veces incluso puede llegar a ser algo lenta. El trasfondo de cada una de las inspectoras tampoco es demasiado interesante, e incluso resulta bastante predecible: Doro Beitinger es una mujer casada y con hijos, y forma parte de la comunidad, mientras que Chiara Locatelli vive sola y mira por encima del hombro a sus compañeros en la pequeña comisaría regional. 

Los policíacos son un género asegurado para la televisión pública alemana, en este caso en coproducción con las televisiones públicas de Austria y Suiza, pero Mordufer no consigue desprenderse de la estructura más convencional y un cierto tono de telefilm subrayado por un trabajo de dirección algo esquemático por parte de Christoph Ischinger, que ha dirigido algunos episodios recientes de la veterana serie policíaca alemana El viejo (ZDF, 1977-). Es interesante que las dos investigadoras sean mujeres y que la responsable de la idea principal de la serie, Regine Bielefeldt (1974, Alemania), aborde algunos temas relacionados con la conciliación familiar, sobre todo a través de un personaje como Doro Beitinger que se ha visto obligada a detener su carrera como investigadora para dedicarse a su familia. El principal problema de esta producción bávara es que los casos que se investigan no son especialmente atractivos, estableciendo el habitual desarrollo de sospechosos que se descartan, pero tampoco contribuyen a conocer mejor a la pareja de investigadoras, cuya descripción resulta superficial y se mantiene dentro de un tono convencional. Conocido como el Mar suabo, por encontrarse dentro de la región de Suabia, este lago ha servido precisamente como localización para algunas veteranas series policíacas alemanas, como Los muertos del lago de Constanza (ZDF, 2014-), que todavía sigue emitiéndose, hasta el punto que su protagonista, el actor Matthias Koeberlin, acabó mudándose a vivir a la orilla austríaca del lago, o la popular WaPo Bodensee (ARD, 2017-), que también sigue emitiéndose, en torno al equipo de la policía marítima alemana que resuelve casos que se producen en los alrededores del mismo, con diez temporadas y 112 episodios emitidos hasta este mismo año. En el caso de Mordufer, el contraste entre las dos personalidades de las investigadoras no acaba resultando lo suficientemente sólido, e incluso en algunos episodios parecen realizar investigaciones en paralelo, en vez de establecer una colaboración policial. Lo que sitúa a esta producción un poco por debajo de la anterior serie policíaca que canceló la televisión pública alemana recientemente, Mordsschwestern (ZDF, 2022-2024), protagonizada por una inspectora y una científico forense de personalidades diferentes, a la que parece haber sustituido esta nueva propuesta. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Gremlins se puede ver en Movistar Plus.
Fargo se puede ver en MGM+. 
Agárralo como puedas (2025) se puede ver en SkyShowtime. 
Agárralo como puedas (1988) se puede ver en Netflix. 
Johnny English se puede ver en Prime. 
La matanza de Texas se puede ver en Acontra+, Filmin, Movistar Plus, Prime y Tivify.