A principios de este verano se entregaron los premios Nastri d'Argento Grande Serie, que reconocen tras una votación entre la crítica especializada italiana, a las mejores series del año producidas en Italia. Se entregaron diferentes galardones divididos en categorías de género, mientras que las de interpretación y otros aspectos artísticos son comunes. Pero entre los premios destaca el Nastri d'Argento a la Mejor Serie del año, que en esta ocasión ha recaído en Portobello (HBO Max, 2025), de Marco Bellocchio. En las diferentes categorías, ganó como Mejor Comedia la tercera temporada del remake Call my agent - Italia (Sky, 2023-); como Mejor Drama la ganadora fue la saga familiar Prima di noi (Rai, 2026), de Daniele Luchetti y Valia Santella; como Mejor Serie Criminal consiguió el máximo galardón El monstruo de Florencia (Netflix, 2025) y como Mejor Película para Televisión ganó El falsificador (Stefano Lodovichi, 2026). En la categoría de Mejor Dramedia la serie La preside (Rai, 2026-), que próximamente estrenará RTVE, no solo venció sino que también recibió el premio a la Personalidad del Año para su protagonista Luisa Ranieri. Mientras que en los apartados de interpretación, los ganadores como protagonistas fueron Carolina Crescentini por Sra. Playmen (Netflix, 2025) y Luca Argentero por Ligas (SkyShowtime, 2026-), los secundarios premiados fueron Benedetta Porcaroli por el largometraje Zvanì: Il romanzo famigliare di Giovanni Pascoli (Giuseppe Piccioni, 2025) y Corrado Guzzanti por la decimotercera temporada de Los delitos del Bar Lume (Filmin, 2013-). Los premios a los Mejores Nuevos Actores fueron para Lea Gavino por Guerrieri: La regola dell'equilibrio (Rai, 2026-) y Romano Reggiani por la sexta temporada de Mare fuori (Rai, 2020-), que en España tuvo un remake en la serie Mar afuera (Atresplayer, 2025).
En nuestra crónica de esta semana hacemos un repaso a algunas de las series que han destacado en los últimos meses en el panorama internacional, comenzando por la incursión de Isabel Coixet en el audiovisual francés con su último proyecto, y siguiendo con algunos éxitos recientes que se han estrenado este verano en países como Australia, Reino Unido y Francia.
Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.
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Alguien debería prohibir los domingos por la tardeTemporada 1 | Arte/Sundance TV | Francia 2026 | 8x30' ★★★★☆ Creada por Isabel Coixet Dirigida por Isabel Coixet
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Hay una frase que Isabel Coixet (1960, Barcelona) utiliza desde hace años como título para publicaciones, pódcast y series. En 2011 publicó el libro Alguien debería prohibir los domingos por la tarde (2011, Ed. El Aleph Editores), en el que planteaba reflexiones sobre el cine y la vida, y desde 2020 ha presentado el programa Alguien debería prohibir los domingos por la tarde en Radio 3, que se emite precisamente los domingos. Ahora traslada el mismo título a su nueva incursión en el formato de series tras la inicial Foodie love (SkyShowtime, 2019) y dirigir un episodio de la docuserie Ingredientes para la vida (Apple tv, 2024). A pesar de contar con un título idéntico, Alguien debería prohibir los domingos por la tarde (Sundance TV, 2026), una producción de Arte Francia que en España se estrenará a través de Sundance TV y se presentará oficialmente en el marco del South International Series Festival, no está directamente relacionada con los anteriores proyectos. Pero hay algunas similitudes en cuanto a los planteamientos relacionados con el arte cinematográfico y las propias inquietudes de la protagonista Louise (Liv Henneguier), una aspirante a cineasta que ha escrito el guión de una posible película en la que recrea la ficticia historia de amor entre Françoise Hardy (Louise Follain) y el cantante británico Nick Drake (Charles Gabriel) en los sesenta, que la misma Isabel Coixet describía en un artículo en El Correo hace unos años como parte de sus descubrimientos presentando el programa radiofónico: "He descubierto que las canciones de Nick Drake y Françoise Hardy se complementan bien con textos de Joan Didion" (El Correo, 12/5/2023). De manera que la serie vuelve sobre constantes temáticas que la directora catalana ha abordado como escritora y como presentadora de su programa radiofónico, pero construyendo una historia de ficción alrededor, que bebe de las referencias cinéfilas que pueden hacernos recordar a películas como París nos pertenece (Jacques Rivette, 1961). Si en aquélla un estudiante de literatura se adentra en la investigación de la muerte de un músico español por las calles de París, la capital francesa también se convierte en protagonista cuando Louise acude desde Limoges para aprovechar una beca de una escuela de cine que le permitirá discutir su guión con el aclamado guionista norteamericano Ted McKey (Tim Robbins), ganador de un Oscar pero ahora completamente vendido a la industria de Hollywood escribiendo películas de superhéroes: "El cine está muerto. Nosotros solo estamos en su funeral pretendiendo que sigue vivo", es una de sus primeras frases. Para su sorpresa, Ted McKey no está en París, sino que la mentoría se produce por videoconferencia, una decisión que no permite que exista una interacción en persona del actor norteamericano que ya participó en La vida secreta de las palabras (Isabel Coixet, 2005). Pero, por otro lado, esta relación digital a través de una pantalla es aprovechada narrativamente para establecer la distancia que separa al veterano guionista de la joven aspirante: "Nunca serás conocida si sigues escribiendo historias como ésta. Esta película no le interesa a nadie", le dice a Louise en su primer encuentro, de forma amable pero categórica. La protagonista acaba compartiendo piso con los otros dos protagonistas de la historia, que representan las vidas de jóvenes veinteañeros en un París que está mostrado huyendo de los tópicos de postal pero manteniendo una belleza reconocible. La propia Isabel Coixet afirmaba en su estreno en Francia el pasado mes de marzo que quería hacer una especie de antídoto contra Emily en París (Netflix, 2020-2026), un proyecto del que le habían ofrecido dirigir su primer episodio, pero que ella rechazó.
Aunque la ciudad que muestra la serie es un París que evita la postal de los lugares emblemáticos y se centra más en el distrito XIX a través de su multiculturalidad, no deja de ser una especie de estereotipo hipster de la capital francesa, pero funciona bien como contexto de una historia protagonizada por jóvenes que se abrazan a la melancolía. Charlie (Clara Bretheau) tiene una afección misteriosa que se irá desvelando y enlaza un trabajo precario con otro, enamorándose de Zoe (Chloé Lecerf) aunque sin saber tratarla con especial romanticismo. Es un personaje melodramático que lanza frases pretenciosas como: "Finjamos que el amor existe", pero conforme descubrimos más sobre su pasado, y sobre todo, sobre su relación con su madre Alix (Jeanne Balibar), de alguna manera se entiende su dolor y su tendencia autodestructiva. Su amigo Nelson (Théo Christine) es casi como un hermano y está haciendo un riguroso aprendizaje como itamae para dominar el arte del sushi, pero guarda en secreto su relación amorosa con Alix porque sabe que Charlie la consideraría una traición. Tratando de liberarse de esta relación, se siente atraído por mujeres maduras como Anna (Nathalie Poza), una camarera española que sabe que está enamorado de otra mujer. Los tres deciden establecer una especie de ritual que explica el título de la historia: ver una película triste los domingos por la tarde para ahuyentar la melancolía del lunes, y cada episodio adopta el título de una de esas películas, como Sans toi ni lois (T1E3) que hace referencia a Sin techo ni ley (Agnès Varda, 1985) o In the mood of love (T1E5) en referencia a Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000). Con un tono de nostalgia que se refleja en las escenas en Super 8 que muestran la historia de amor imaginada por Louise entre Françoise Hardy y Nick Drake, que nunca sucedió en la realidad, Alguien debería prohibir los domingos por la tarde no es tanto un reflejo de una generación de jóvenes veinteañeros en un París idílico, sino una reflexión sobre el cine y la creación artística, a veces con tendencia a impartir lecciones de cinefilia, como en las referencias algo pretenciosas a directores poco conocidos como Guy Gilles (1938, Argelia-1996, Francia). No obstante, las reflexiones sobre la melancolía por el cine en un medio tan poco cinematográfico como una plataforma de streaming no dejan de presentar una mirada irónica. Más precisa conforme se desarrollan los episodios, la serie va descubriendo algunos aspectos que los protagonistas mantienen en secreto, y destacan especialmente algunas secuencias singularmente conmovedoras, como la despedida entre Nelson y Alix en el episodio The last picture show (T1E7), en referencia a La última película (Peter Bogdanovich, 1971). La representación de París proviene de la idealización de una experiencia vital de la propia Isabel Coixet, que llegó a la capital francesa para estudiar en La Sorbona cuando tenía 22 años, y cuyas vivencias fueron menos amables que las que retrata en el caso de Louise. De manera consciente, hay una reescritura de su propia vida que se refleja en unos personajes generalmente positivos, aunque a veces caiga en ciertos estereotipos del melodrama característico de su cine. Pero la serie consigue momentos de sensibilidad poética que están entre lo mejor de Isabel Coixet, sobre todo en los dos últimos episodios, en los que describe la ruptura y el reencuentro, estableciendo un juego de espejos del cine dentro del cine que acaba resultando bastante conmovedor.
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The F WardTemporada 1 | Stan/SkyShowtime | Australia 2026 | 6x45' ★★★☆☆ Creada por Dan Edwards, Kelsey Munro Dirigida por Natalie Bailey, Neil Sharma
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El buen momento de los dramas médicos se refleja, no tanto en la imitación de fórmulas más o menos conocidas, como en la mayor disposición de las productoras y plataformas para incorporar series de este género a sus slots de producción o sus contenidos. La serie The F Ward (Stan, 2026) también es un ejemplo, convirtiéndose en la producción australiana que más rápidamente se ha vendido en el mercado internacional en toda su historia. Distribuida por Paramount International, ha logrado en pocas semanas licencias en más de un centenar de mercados, entre ellos SkyShowtime para los países europeos en los que opera, incluida España. Desarrollado desde 2019, el proyecto ha ido pasando por diferentes cadenas de televisión y derivando hacia una historia sobre aspirantes a médicos que han tenido algún problema en su tiempo de aprendizaje y han suspendido su primer año de prácticas, siendo relegados a The Pines Hospital y un departamento en el que serán monitorizados por la doctora Gloria Wall (Anna Friel), quien les da una bienvenida no especialmente calurosa: "Esta es vuestra última oportunidad para completar vuestras prácticas médicas y convertiros en doctores. Vuestro primer intento fue variadamente poco exitoso, y por mi experiencia, casi la mitad de vosotros no llegará a los tres meses". El hospital está dirigido por la CEO Anita Corcoran (Paula Arundell) y los internos son asignados a diversos cometidos cada día, en cirugía por la doctora Wall y en emergencias por el doctor Curtis Parker (Dan Wyllie). Así que The F Ward es una especie de La Casa de la Ciénaga de Slow horses (Apple tv, 2022-) aplicada a un hospital, donde acaban los internos que han fallado para demostrar, por última vez, que siguen siendo aspirantes válidos. La serie está planteada como una comedia dramática que atiende especialmente a las personalidades de los diferentes internos, cada uno de ellos afectado por algún tipo de problema durante su pasantía: Jimmy Seufale (Ioane Sa'ula) ignoró el protocolo médico para salvar una vida y su amiga Ellie O'Neill (Lola Bond) es una perfeccionista que cometió un error involuntario que le costó la vida a un paciente. La ex-enfermera Lisa Juracek (Emily Barclay) sufre falta de atención, demasiado ocupada con los problemas de sus propios hijos, pero sobre todo demasiado aficionada a las fiestas, y encuentra su alma gemela en Josh Wilson (Alex Fitzalan), un nepobaby hijo de médicos que se ha beneficiado de sus contactos pero cuyo mayor reto es convertirse en doctor sin acabar pareciéndose a su padre. Yosef Perara (Rishab Kern) está aterrorizado de suturar porque le cortó la arteria a un paciente durante unas prácticas anteriores y luego vomitó sobre él y la brillante Ava Foley (Annie Boyle) usa su supuesta neurodivergencia para evitar trabajar, aunque no se sabe exactamente por qué ha acabado en la sala F. La serie no evita los tópicos de los dramas médicos pero lo hace con un sentido del humor y un optimismo que la acercan más a una comedia que a un drama, y unas tramas personales y relaciones sentimentales que la conectan mejor con Anatomía de Grey (Disney+, 2005-), aunque los creadores la comparan con Industry (HBO Max, 2020-2027) en el sentido de contar con un grupo de protagonistas que son inteligentes y capaces, pero tienen cargas psicológicas que obstaculizan su desarrollo profesional. Aunque la principal referencia en su tono desenfadado es Bump (Stan, 2021-2024), la comedia juvenil de gran éxito internacional, también creada por Kelsey Munro y producida por Dan Edwards, en la que fue descubierto el actor Ioane Sa'ula cuando era un adolescente, ahora como principal protagonista de esta historia, construida alrededor de su personaje Jimmy. Es tan vehículo de lucimiento que la primera escena le muestra desnudo.
Otra de las características particulares de la serie es que se desarrolla en un hospital situado en la costa de Sidney, por lo que el ambiente soleado y marítimo es bastante diferente a la atmósfera claustrofóbica y urbana que suelen tener la mayoría de los dramas médicos. De hecho, hay bastantes más escenas fuera del hospital de lo que es habitual, reflejando las relaciones entre los personajes principales más allá de los pasillos clínicos. Las prácticas en The Pines Hospital también son un reto que fortalecen a los aspirantes, porque se trata de un hospital con pocos recursos, que literalmente se está desmoronando, inspirado en el hospital Mona Vale, situado en un suburbio de Nueva Gales del Sur, que fue demolido en 2021 después de muchos años batallando con la falta de presupuesto y las instalaciones defectuosas. De alguna manera, el escenario se convierte en una representación de los problemas personales a los que se enfrentan los personajes, al mismo tiempo que supone un desafío, por ejemplo, cuando tienen que atender a los heridos durante una tormenta eléctrica que deja al hospital a oscuras en el Episodio 1 (T1E1), o cuando tienen que realizar su examen final, que les exige aprobar todos los módulos, en medio de una evacuación del hospital debido a un incendio en el Episodio 6 (T1E6). No faltan los casos de los pacientes que ocupan cada uno de los episodios, con algunos actores australianos conocidos como invitados, como Jeremy Sims, incorporando al Dr. Geoffrey Friedman, el padre de Josh que tuvo una relación anterior con Gloria; Justin Rosniak, que interpreta en el Episodio 2 (T1E2) a Luke Davis, un paciente con hemorragia cerebral, o Alex Dimitriades que interpreta a Stefan, un hombre al que Lisa y Josh conocen en un bar y con el que acaban pasando la noche en el Episodio 3 (T1E3), hasta que tienen una visita inesperada. The F Ward retrata con eficacia la presión de las salas de emergencias y la competitividad a la que se enfrentan los aspirantes a médicos, aún más presionados por encontrarse ante una oportunidad final. Su puesta en escena, diseño de producción y fotografía pueden parecer planos por su luminosidad, al contrario que otras series médicas que buscan el realismo a través del efecto dramático de sus tonalidades. En cierta manera, su habilidad principal está en recuperar ese tipo de comedias hospitalarias que casi han desaparecido en favor de una mayor conexión con la realidad. Es entretenida y vitalista a pesar de que algunos problemas médicos resultan algo extravagantes, como el de Aiden (Mitchell Slater), un compañero de gimnasio de Lisa cuyos testículos se han infectado debido a un cinturón de castidad como práctica del llamado "locktober", una práctica de abstinencia sexual. Los dramas hospitalarios no son nuevos en Australia, con clásicos como All Saints (7 Network, 1998-2009) y Descubriendo a Nina (Offspring) (Prime Video, 2010-2017), pero en el caso de The F Ward consigue mezclar las tradicionales tramas de relaciones personales que caracterizaban a estas series del pasado con cierto realismo que se ha impuesto en los dramas médicos actuales.
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Treasure & dirtTemporada 1 | ABC | Australia 2026 | 6x60' ★★★★★ Creada por Matt Cameron sobre la novela de Chris HammerDirigida por Madeleine Gottlieb
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A la espera del gran estreno de la cadena pública australiana previsto para el otoño, el thriller Dustfall (ABC, 2026) protagonizado por Anna Torv, cuyos primeros episodios nos gustaron mucho cuando se proyectaron en Séries Mania, este verano ha cosechado un destacado éxito otro drama policial que se desarrolla en el desierto. Se trata de la última adaptación de una novela del escritor Chris Hammer (1960, Australia), de quien precisamente se ha estrenado en España este verano la primera temporada de Scrublands (AMC+, 2023-), adaptación de su serie literaria dedicada al periodista Martin Scarsden, de la que se han publicado en nuestro país Páramo de fuego (2018, Ed. Trini Vergara Ediciones) y Puerto de furia (2019, Ed. Trini Vergara Ediciones). Otra de sus colecciones más populares es la que protagonizan los detectives Ivan Lucic y Nell Buchanan, de la que ha publicado cuatro libros, todos ellos inéditos en España. Treasure & dirt (ABC, 2026) es la primera de las adaptaciones de estas historias, basada en la primera novela, una trama policial que mezcla misterio y rituales en medio del desierto de la Australia Meridional, concretamente en una ciudad ficticia minera llamada Nulla, donde las distancias están marcadas por la sequedad de las montañas de arena. Cuando el detective Ivan Lucic (Michael Dorman) recibe la llamada de su jefa Packenham (Glenda Linscott) para que acuda al pequeño pueblo de Nulla para investigar un caso de asesinato (un cadáver con la cabeza cortada), él pregunta por qué le ha elegido: "Porque necesitas un bronceado", responde ella. "Trabajarás con una agente local. Y no me vengas con tus mierdas de "trabajo mejor solo". Serán unos días solamente. Sobrevivirás". Así se plantea al principio del episodio The night is perfect for ratting (T1E1) la personalidad compleja del detective Ivan Lucic, un tipo con pesadillas y un pasado misterioso que parece estar habituado a casos difíciles. La compañera a la que hacen referencia es Nelly Buchanan (Liv Hewson), que no es exactamente una policía local, o más bien lo fue pero se marchó del pueblo hace años para acabar regresando sin recibir una bienvenida demasiado amable. Todo el pueblo, o los pocos habitantes que todavía quedan en él, saben inmediatamente que la presencia del forastero tiene que ver con la decapitación, y su primera misión es localizar a quien encontró el cadáver, un "ratter" (perro ratonero), que es como se denomina a quienes se introducen en las antiguas minas para tratar de encontrar vestigios de ópalos que puedan quedar. Pero la particularidad de Treasure & dirt no está tanto en el crimen, sino en la descripción del ambiente seco y ya de por sí misterioso de un lugar casi deshabitado, con un único bar y un solo hotel, y con personajes especialmente peculiares. Entre ellos, la sargento local Pat Richter (Sarah Peirse), quien mantiene el orden un poco a su manera, más interesada en detener al sospechoso que en reunir las pruebas que demuestren su culpabilidad, o el autoproclamado alcalde de Nulla (Mat Mitchinson), un mafioso de poca monta al que le gusta bañarse en un jacuzzi en medio del desierto. Tanto Ivan Lucic, por razones obvias, como Nelly Buchanan, se sienten fuera de sus espacios de seguridad, y poco a poco se irán dejando absorber por la particular atmósfera de ese lugar silencioso, solitario y caluroso, donde casi nada funciona como debería, como el aire acondicionado de la habitación de Ivan Lucic, que le obliga a dormir con la cabeza metida en el frigorífico minibar. La serie se beneficia especialmente de esa atmósfera inquietante que le proporciona la directora Madeleine Gottlieb, quien dirigió anteriormente la tercera temporada de la versión australiana de The twelve (Binge, 2021-2025), protagonizada por el recientemente fallecido Sam Neill.
En algunos momentos, Treasure & dirt consigue tener una tonalidad parecida a la de la primera temporada de True detective (HBO Max, 2014-), pero está marcada por un sentido del humor algo extravagante y muy seco que es característico de algunas producciones australianas. Aunque sobre todo remite a la ambientación polvorienta que acaba afectando a la propia psicología de los personajes, que la conecta con películas clásicas australianas como Despertar en el infierno (Ted Kotcheff, 1971), que también introducía a su protagonista en un pequeño pueblo habitado por tipos locos y borrachos, y cuya frase promocional se podría ajustar perfectamente a esta misma serie: "Perdido en aquel infierno de polvo y sudor sentí despertar la bestia que hay en mí...". Es una ventaja que la dirección de los seis episodios esté a cargo de una misma directora, que refuerza la sensación de soledad a través de planos en los que sitúa a los personajes a un extremo de la pantalla para enmarcarles dentro de espacios vacíos, ya sea el desierto o la entrada de un pequeño motel de carretera. Esa planificación aumenta la sensación de aislamiento que se intensifica conforme se desentrañan los entresijos de una investigación que les lleva por caminos cada vez más espirituales, lo que también puede recordar a series como Dark winds (AMC+, 2022-). Y tiene unos personajes principales totalmente absorbentes, cada uno de ellos atesorando problemas y traumas del pasado que surgen a lo largo de los episodios. Mención especial merece la inquietante banda sonora creada por Jackson Millas, que mezcla las guitarras solistas que imprimen un aire de western con las sonoridades extrañas de instrumentaciones autóctonas y voces distorsionadas que subrayan la especial ambientación de la historia. A lo largo de la investigación surgen personajes como David El Vidente (Thomas M. Wright), el líder de una secta formada sobre todo por mujeres que vive en el interior de una mina, y aparecen multimillonarios tecnológicos como Robby Inglis (Eamon Farren) en busca de tierras raras, así que la historia consigue de alguna forma introducir elementos tan diversos y actuales como coherentes dentro del entorno de un pequeño espacio desértico, sin por ello perder nada de su especial personalidad. Treasure & dirt es uno de los thrillers más absorbentes que hemos visto este año, una invitación a dejarse llevar por las peculiaridades de los habitantes de Nulla y por el magnetismo de los dos investigadores principales, hasta que en The ninth circle (T1E6) se descubran secretos que pueden, o no, conectar con las propias experiencias traumáticas de los detectives.  |
The Five Star weekendTemporada 1 | Peacock/SkyShowtime | Estados Unidos 2026 | 8x40' ★★★★☆ Creada por Bekah Brunstetter sobre la novela de Elin Hilderbrand Dirigida por Jennifer Morrison, Minkie Spiro
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Hace unas semanas comentábamos que este verano se ha caracterizado por el éxito de las historias protagonizadas por mujeres maduras, reseñando la serie Cómplices hasta el final (Prime, 2026-) y el éxito de The Five Star weekend (Peacock, 2026-), que se verá en España a través de la plataforma SkyShowtime, alcanzando más de mil millones de minutos vistos en su primera semana y convirtiéndose en la serie con guión de más éxito de la plataforma Peacock en toda su historia. Y eso que no hay crímenes ni grandes giros de guión, sino sobre todo un relato de amistad entre cinco mujeres que se reúnen un fin de semana en una espectacular casa en la isla de Nantucket, un refugio para multimillonarios que ha conservado sus más de 800 construcciones de los siglos XVIII y XIX y, por ejemplo, no permite la inclusión de franquicias como Starbucks o McDonald's. Es una isla conocida para los lectores de las novelas de la escritora Elin Hilderbrand (1969, Pensilvania), porque allí transcurren algunas de sus historias, como Descalzas (2007, Ed. Martínez Roca) o La pareja perfecta (2018, Ed. Suma), ésta última adaptada como serie en La pareja perfecta (Netflix, 2024). Conocida como "la reina de las lecturas de playa", libros ligeros sobre relaciones de amistad que también suelen transcurrir a orillas del océano, la autora norteamericana ha publicado una veintena de novelas, entre ellas la inédita en España The Five-Star weekend (2023), que ha adaptado Bekah Brunstetter, productora y guionista de series como los dramas This is us (Disney+, 2016-2023) y La asistenta (Netflix, 2021). Como muchas de las obras de Elin Hilderbrand, se centra en un encuentro entre amigas junto a la playa, en un entorno privilegiado y escasamente racializado, lo que Dru-Ann Jones (Regina Hall), la única afroamericana del grupo, denomina como "una isla de almejas para personas blancas". Ella es una de las cuatro amigas invitadas por Hollis Shaw (Jennifer Gardner) para pasar un fin de semana en su casa en la isla de Nantucket. A pesar de querer ocupar su tiempo dedicándose a su negocio de recetas de repostería, todavía no ha superado la muerte de su marido Matthew (Josh Hamilton), pero su estrategia de intentar olvidar apoyándose en un fin de semana despreocupado no es compartida por sus amigas, que en realidad acuden con la intención de hacerle afrontar el duelo, aunque cada una de ellas tenga sus propios problemas: Dru-Ann Jones es una agente deportiva que se enfrenta a una crisis de cancelación, Tatum McKenzie (Chloë Sevigny) espera el resultado de una biopsia que podría ser un diagnóstico de cáncer (la propia escritora Elin Hilderbrand pasó por un cáncer de mama), Brooke Kirtley (D'Arcy Carden) se debate sobre testificar, mintiendo, a favor de su marido Charlie (Rob Huebel), que ha sido acusado por una trabajadora de acoso sexual, y además ella misma tiene dudas sobre su propia sexualidad. Y finalmente la azafata de vuelo Gigi Ling (Gemma Chan) es la única que no comparte amistad con Hollis desde su infancia, sino que la apoyó tras el funeral de Matthew, sin confesar que en realidad acudió al entierro porque tuvo una aventura amorosa con él. Además, aparece en Nantucket la hija de Hollis, Caroline (Harlow Jane), que nunca ha compartido el duelo por la muerte de su padre, y está decidida a abandonar la universidad, mientras en la isla también revolotea Electra Undergrove (Judy Greer), una vecina chismosa que podría arruinar el fin de semana de las amigas. The Five Star weekend tiene todos los elementos de los dramas de sobremesa que podrían hacerla demasiado cursi o demasiado enrevesada, como Dos semanas en agosto (Movistar Plus, 2026), pero el guión está lo suficientemente bien dosificado y el conjunto de actrices funciona tan bien que los personajes son absolutamente conmovedores y sus problemáticas adecuadamente identificables. En algunos momentos, aunque tiene menos drama, recuerda a la miniserie australiana del pasado año The last anniversary (AMC/BBC, 2025), basada en la novela de Liane Moriarty (1966, Australia), otra autora habitualmente adaptada al formato de series.
La agenda que propone Hollis está elaborada con la precisión de una receta de cocina, medida en sus tiempos y en sus cantidades: una fiesta de pijamas una noche, una sesión de spa otro día, una jornada de compras por el pueblo o una fiesta de pizzas con los ingredientes más absurdos. Pero esta precisión define el tipo de control que ella tiene en su vida, y que la ha separado de su hija, estableciendo una barrera por la que no traspasa el dolor que ambas podrían compartir. Es una definición muy precisa de una personalidad que, dentro de su permanente precisión, oculta en realidad una manera de no afrontar los vaivenes de la vida, como que un día la pareja de la que está enamorada acabe muriendo de forma repentina. Los personajes están lo suficientemente bien definidos como para que sean comprensibles la mayor parte de sus decisiones, aunque muchas de ellas tengan resultados equivocados, y a pesar de que pueda caer en algunos tópicos sobre la identidad sexual que parecen elementos demasiado superficiales para definir a un personaje que pretende ser complejo. También hay algo de diversidad impuesta en la serie, introduciendo algunos personajes racializados para que no parezca una historia de mujeres blancas en un ambiente predominantemente blanco, pero Bekah Brunstetter tiene la suficiente habilidad como para introducir comentarios irónicos por parte de estos caracteres que se sienten excepcionales. Aunque al parecer la descripción que hace la autora de los ambientes y las calles de Nantucket es bastante fiel a la realidad, entre otras cosas porque Elin Hilderbrand reside en la isla todo el año, al contrario de las habituales familias ricas que tienen propiedades que solo visitan en verano. En un artículo publicado en 2022, la historiadora Mary Bergman analizaba la realidad de las portadas de playa de las novelas de Elin Hilderbrand, afirmando que "el Nantucket de Hilderbrand es mayoritariamente blanco, pero no del todo. La realidad de la isla es diferente, con 11 idiomas hablados por los estudiantes en las escuelas públicas de Nantucket. La historia afroamericana de Nantucket es fundamental para la historia de la isla" (Literary Hub (7/9/2022). The Five Star weekend no es un relato con grandes profundidades temáticas, pero consigue retratar a un tipo de mujer madura, realizada profesionalmente aunque también ha tenido que afrontar sacrificios en favor del matrimonio, que debe lidiar con desafíos que ni siquiera su posición privilegiada puede evitarle. Puede ser un reflejo de problemáticas banales en algunos momentos, pero quizás el éxito está en reflejar las emociones y las incertidumbres humanas que todos compartimos. La serie funciona como una buena receta de repostería, ni demasiado dulce ni demasiado amarga, y con el punto justo de sentido del humor y elementos sentimentales. Los hombres aparecen esporádicamente a lo largo de los episodios para reflejar el egoísmo en el caso de Charlie, la complicidad en el de Kyle (David Denman), el marido de Tatum, o las segundas oportunidades en el de Jack Finnigan (Timothy Olyphant), un antiguo amor de Hollis. Timothy Olyphant y Jennifer Garner comparten treinta años de amistad y han trabajado juntos en varias ocasiones, la más conocida en la comedia romántica Las vueltas de la vida (Susannah Grant, 2006), que también podría ser un título adecuado para esta serie. Aunque la novela original ofrece un final cerrado con un epílogo abierto, en la serie Hollis propone que se reúnan el próximo año en una isla griega, ofreciendo la posibilidad de una continuación, confirmada después de que se haya anunciado una segunda temporada.
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Ann droidTemporada 1 | BBC | Reino Unido 2026 | 6x30' ★★★★☆ Creada por Diane Morgan Dirigida por Joseph Roberts
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A pesar de que la actriz y guionista Diane Morgan suele tener éxito con sus estrenos, especialmente sus populares mockumentaries La Tierra según Philomena Cunk (2022, Netflix) y La vida según Philomena Cunk (Netflix, 2024), lo cierto es que su último proyecto ha roto todas las expectativas, convirtiéndose en la serie de más éxito de la BBC este año. Las cifras de audiencia publicadas por la televisión pública británica indican que el primer episodio de Ann droid (BBC, 2026), estrenado a mediados de julio, fue visto por más de 4 millones de espectadores en su primera semana de emisión, de los cuales casi la mitad provienen de BBC iPlayer, su plataforma digital. Curiosamente, estas cifras superan al éxito que obtuvo en mayo la segunda temporada de Amandaland (BBC, 2025-), spin-off de la comedia Motherland (BBC, 2016-2022), que protagonizaban Diane Morgan y Sharon Horgan, pero ahora solo con ésta última como protagonista. A través del humor absurdo y una especie de distopía suave que se desarrolla en un futuro muy cercano, las guionistas Diane Morgan y Sarah Kendall, actriz australiana que ha escrito guiones para comedias como Things you should have done (BBC, 2024-) y We might regret this (BBC, 2024-), plantean reflexiones sobre la vejez y el duelo a través del personaje de Sue (Sue Johnston), que todavía no ha podido superar la muerte de su marido hace dos años y se enfrenta a la soledad cuando su hijo Michael (Paul Ready) decide que quiere volver con su esposa Renee (Andrea Valls) después de haberse separado porque ella le fue infiel con su instructor de jiu-jitsu Chris (Maximilian Osinski). En la sociedad que se representa en la serie, los robots domésticos que acompañan a personas mayores son una realidad habitual, así que Michael decide comprar un robot básico de cuidado de ancianos denominado oficialmente AnnDroid Z58/100. Es un modelo de segunda mano que estuvo a punto de ser destruido por algunas consecuencias desastrosas de su comportamiento, ampliamente superado por otras actualizaciones más recientes. Pero Sue decide llamarla Linda (Diane Morgan) para hacerla más "humana", aunque prefiere quedarse sola antes que vivir con un androide, y espera que pasen las 48 horas del período de prueba para devolverla. En 1971 el experto en robótica Masahiro Mori acuñó el término "valle inquietante" para referirse a ese momento en el que a medida que las máquinas se parecen más a los humanos acaban provocando una sensación de rechazo. Aunque al principio la apariencia humana provoca tranquilidad y confianza, llega un punto en el que esta empatía se convierte en incomodidad. En la serie, se produce un proceso contrario en Sue respecto a Linda, primero como un rechazo pero progresivamente adoptando una calidez y una comodidad mayor, aunque la interpretación de Diane Morgan utiliza conscientemente la imagen tradicional de los humanoides con gestos bruscos y mirada perdida. Pero sobre todo Linda le sirve para lanzar ese tipo de humor absurdo a través de reacciones demasiado honestas y palabras demasiado sinceras que provocan incomodidad a su alrededor, como cuando le piden que cuente historias a unos niños en el Episodio 7 (T1E7), durante un acampada para ver meteoritos, y acaba provocando el caos en el camping con su visión excesivamente pesimista del futuro de la humanidad. La serie plantea preguntas sobre si es posible que los androides lleguen a provocar la suficiente confianza como para ocupar un espacio dentro del cuidado de ancianos. En un reciente artículo, los profesores Gaby Clark y Andrew Zinin planteaban estas preguntas a partir del análisis de la serie: "¿Podrían los robots ayudar a combatir la soledad en las personas mayores? ¿Puede una máquina brindar compañía sin reemplazar la conexión humana?" (TechXplore, 19/8/2026). Mencionando programas piloto que se están desarrollando con personas virtuales que ofrecen conversación e incluso mascotas robóticas en residencias de ancianos.
Precisamente es en este aspecto en el que Ann Droid destaca especialmente como retrato de una vejez que ha sido relegada a un lugar secundario, igual que la propia Linda se ha convertido en un robot de segunda mano porque no ha estado a la altura de las necesidades de sus dueños. Es el entorno de Sue el que funciona con mayor precisión, como su amiga Eileen (Kathryn Hunter), la dueña de una tienda de objetos antiguos. Cuando Sue le pregunta si tiene tiempo para tomar una taza de té, ella le responde: "Claro que tengo tiempo. Tengo 81 años y todos mis amigos están muertos", no sin antes hacer un repaso a las esquelas del día: "Sally Harris se está muriendo, Sally Whittle ya está muerta". Temas como el miedo a la muerte están presentes a lo largo de toda la serie, como en el Episodio 3 (T1E3) cuando Sue es empujada por Linda a acompañar a sus amigos Eileen y Tom (David Hargreaves), a esparcir las cenizas de Harry en la playa, lo que acaba en una aventura en una Feria de atracciones donde Sue termina atreviéndose a montarse en una montaña rusa. También aportan momentos de humor Phyllis (Margot Leicester), una vecina snob y chismosa que vive un golpe de realidad cuando piensa que le están preparando una fiesta sorpresa de cumpleaños porque nadie la ha felicitado, y su marido Jeffrey (Rupert Vansittart), que tiene un apasionamiento exagerado por las androides con formas femeninas. Funciona sobre todo la relación entre el personaje robótico Linda y la protagonista humana Sue, interpretada por una dama de la televisión británica, Sue Johnston, que ha protagonizado series extensas como la comedia familiar The Royle Family (BBC, 1998-2012) y el policíaco Caso cerrado (BBC, 2000-2011), y fue nominada al BAFTA como actriz secundaria por su trabajo en Truelove (Channel 4, 2024), además de ejercer en los años ochenta como una activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ+. Paul Ready interpreta a su hijo Michael en un personaje parecido al que el mismo actor encarnó en Motherland, otra comedia protagonizada por Diane Morgan, como un hombre inmaduro que se deja llevar por las mentiras de su esposa Renee y que no ejerce realmente como un hijo con dedicación su madre, excepto cuando necesita su dinero. Él mismo sufre las consecuencias de la introducción de los robots en la vida laboral cuando es desplazado por un humanoide llamado Keith (Andy Jones), en la tienda de instrumentos musicales en la que trabaja, debido a los amplios conocimientos musicales que guarda en su sistema y porque además es capaz de tocar 26 instrumentos con absoluta precisión. Pero Ann droid hace hincapié en el elemento humano y las conexiones personales, y son los momentos más extrañamente emocionales los que consiguen plantear las cuestiones principales de una serie que se pregunta si los robots no funcionarían mejor si tuvieran defectos como los humanos, si fueran incompetentes pero al mismo tiempo tuvieran una capacidad de empatía conmovedora.
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PossessionMiniserie | Sky | Reino Unido 2026 | 5x45' ★★★☆☆ Creada por Karla CromeDirigida por Storm Saulter
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A partir de los elementos del terror gótico, esta propuesta de thriller que mira hacia las raíces de la esclavitud en la Jamaica colonial desde una perspectiva actual, introduce temas como la reparación, un concepto del derecho internacional que defiende las medidas para reparar a las víctimas y a sus descendientes que han sufrido violaciones de los derechos humanos en el pasado, no solo económicamente sino también en cuanto a la restitución, la rehabilitación y las garantías de no repetición. Este legado es planteado en Possession (Sky, 2026) de una manera que se relaciona directamente con la herencia física de una mansión en una antigua plantación de Jamaica. A la muerte de su padre, Oliver Connaught (Jonny Lee Miller) no recibe el traspaso de sus bienes como único heredero, sino que el testamento nombra a un desconocido hombre local, Cudjoe East (Sheldon Shepherd) como el único beneficiario de las posesiones. Claudia Mckenzie (Gugu Mbatha-Raw), una joven y ambiciosa abogada mestiza, viaja a Hope Hill House, en Jamaica, para intentar averiguar quién es el misterioso nuevo heredero y tratar de revertir el testamento, argumentando la falta de conexión real con el fallecido. Pero este viaje, por supuesto, supone también un encuentro de la propia Claudia, cuya madre falleció y ha sido criada en un entorno principalmente blanco, con sus propias raíces. La primera noche que pasa en la mansión sufre las consecuencias de una extraña celebración de magia negra, al mismo tiempo que descubre un sarcófago en el interior de una de las habitaciones. Con estos elementos, que conectan la historia con los clásicos inicios del terror gótico como Drácula (1897, Ed. Newton Compton Editores) de Bram Stoker, del que hace un mes se ha publicado una edición de lujo en España, a través de una abogada que viaja a un lugar recóndito para tratar temas familiares, Karla Crome (1988, Reino Unido) ha creado un interesante relato que establece las herencias envenenadas de la época de la colonización, y cómo las consecuencias de ésta siguen permaneciendo en la sociedad jamaicana. A la creadora de la serie la conocemos principalmente como actriz, siendo una de las protagonistas de la conocida Misfits (Prime Video, 2009-2013) y una de las componentes de la extraña familia en la reciente Algo terrible está punto de suceder (Netflix, 2026). El planteamiento de la historia tiene relación con la identidad en un sentido mucho más profundo de lo que sugeriría un thriller con toques de terror. Claudia y el misterioso Cudjoe tienen en común su procedencia mixta, jamaicana y británica, algo que también comparte la propia guionista, pero en el caso de Claudia, ni siquiera se ha planteado sus orígenes ni la posible relación de su familia con la esclavitud durante la época colonial. En el primer episodio, se establece una ruptura temporal que introduce dos tramas paralelas, una que se desarrolla en la actualidad y otra que regresa a 1760, cuando la plantación era una propiedad esclavista perteneciente a Kenneth Connaught (Jack Bandeira), un aristócrata antepasado de Oliver, quien al morir, es traspasada a su esposa, Charlotte Connaught (Bel Powley), una mujer traumatizada por su vida solitaria que toma decisiones cada vez más crueles, especialmente en relación con la familia del esclavo Matthew (Sheldon Shepherd), quien era el protegido de su esposo.
Esta incursión en el género de terror a través de la conexión con las herencias del pasado esclavista puede encontrarse en el denominado Black horror o terror racial de títulos como Déjame salir (Jordan Peele, 2017) o Candyman (Nia Dacosta, 2021), y sin duda la historia de Possession, cuyo título juega al doble sentido de las posesiones materiales y el espíritu poseído, parece estar influida por este tipo de historias. Pero esto no se siente como una debilidad, consiguiendo establecer una reflexión interesante, no tan solo sobre la necesidad de la reparación, sino también sobre los ecos de la esclavitud que siguen marcando las huellas de la sociedad jamaicana: las propiedades esclavistas, las referencias en los nombres y esa opresión permanente en los habitantes de una antigua colonia occidental. El año pasado se estrenó Get Millie Black (HBO Max, 2024), un excelente thriller policíaco de la BBC basado en la novela de Marlon James (1970, Jamaica) que también abundaba en estas cicatrices del pasado de la isla, quizás de una forma más acertada que Possession. Pero lo más interesante de esta última es la manera en que sabe conjugar los espíritus y la atmósfera de terror con la profundidad de la reflexión moral de la protagonista, una abogada que desde el principio parece claro que ha sido enviada a Jamaica por conveniencia política: es mestiza y de origen jamaicano. Aunque hay espíritus, posesiones, enjambres de insectos y algún sobresalto, la serie crea una atmósfera inquietante que permanece durante sus cinco episodios, aunque el personaje de Oliver Connaught acabe derivando hacia un antagonista más o menos convencional. En la trama del pasado, también resulta refrescante que el personaje antagonista no sea un propietario masculino, sino que la mayor parte del tiempo el conflicto se sostiene en el personaje de Charlotte, que será la que extienda el legado familiar de una manera inquietante. La visión del director Storm Saulter (1983, Jamaica) también aporta una perspectiva que no solo apoya una historia contada desde la mirada jamaicana, a través de un artista que ha explorado en sus trabajos como fotógrafo y cineasta, temas relacionados con la identidad, como en la película Sprinter (2018). La música y los rituales tradicionales de máscaras marcan la narrativa de la serie, mientras que hay un motivo recurrente en el Obeah, la práctica espiritual afrocaribeña de contactar con los ancestros, temida durante mucho tiempo por las autoridades coloniales por su asociación con la resistencia y la rebelión, que también sufrió persecución después de la abolición de la esclavitud en 1830, por considerarla un fraude. Possession aborda con eficacia temas relevantes desde el tono de un terror gótico reconvertido en una historia sobre el legado y la identidad.
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Le rouge et le noirMiniserie | France tv | Francia 2026 | 4x52' ★★★☆☆ Escrita por Gilles Taurand, Georges-Marc Benamou sobre la novela de Stendhal Dirigida por Gaël MorelCanneseries '26: Rendez-vous
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La novela Rojo y negro (1830, Ed. Cátedra) está considerada como una de las más relevantes de la obra literaria del escritor francés Stendhal (1783-1842, Francia), y una de las piezas clave de la novela europea del siglo XIX, retratando el ascenso y caída de Julien Sorel (Victor Belmondo), un joven que utiliza sus encantos para seducir a mujeres relacionadas con familias de la alta sociedad, pero debatiéndose entre sus vocaciones de soldado y sacerdote, y también entre su amor por Louise de Rênal (Virginie Ledoyen) y Mathilde de la Mole (Camille Razat). La obra de Stendhal es un retrato psicológico sobre la vida de un joven apasionado pero empobrecido en la sociedad de la Restauración, que tiene como principal objetivo el ascenso en la escala social, utilizando sus conocimientos en latín para atraer la atención de terratenientes como Monsieur de Rênal (Patrick Timsit), marido de Louise, o el Marqués de la Mole (Patrick Mille) y su esposa la Marquesa de la Mole (Romane Bohringer), padres de Mathilde. Y su atractivo como un joven hermoso y seductor le sirve para conquistar los corazones de sus dos amantes. La obra está considerada como un reflejo de la energía de un hombre que representaba a su época y a un país como Francia, pero fue incomprendida en su momento, siendo calificada posteriormente como una novela adelantada a su tiempo, hasta el punto que su protagonista inspiró a Paul Schrader para describir al personaje principal de su película American Gigoló (Paul Schrader, 1980), no solo por alguna cita concreta a la obra literaria sino porque también se llama Julian. Como una de las fuentes más inspiradoras de la literatura, la novela ha sido adaptada en varias ocasiones, primero en películas como Rojo y negro (Gennaro Righelli, 1928) y El rojo y el negro (Claude Autant-Lara, 1954), pero también en televisión, en la miniserie británica The scarlet and the black (BBC, 1993), protagonizada por Ewan McGregor como Julien. La última y esperada adaptación, Le rouge et le noir (France tv, 2026), se presentó en el pasado festival Canneseries, donde ya la comentamos, pero se estrena el próximo 31 de agosto en France tv. El proyecto cuenta como principal atractivo con un reparto de nombres destacados del audiovisual francés, con veteranos como Virginie Ledoyen, Patrick Timsit o Romane Bohringer, junto a rostros jóvenes encabezados por Victor Belmondo, nieto del actor Jean-Paul Belmondo, al que hemos visto interpretando al realizador Roger Vadim en el biopic Bardot (Sundance tv, 2023). Menos enfocada en los aspectos psicológicos de la historia, la serie se centra más en la denominada escalera social, el acceso a las clases privilegiadas desde dos caminos diferentes, el aprendizaje intelectual y la seducción amorosa, ambos manejados con soltura por el joven Julien Sorel. Mientras los dos primeros episodios están centrados en su relación prohibida con Louise de Rênal, casi ante los ojos de su marido, los dos siguientes se enfocan en la seducción de Mathilde desde el momento en que Julien sirve como traductor y copiador de cartas del Marqués de la Mole, fascinado por la vitalidad de su juventud.
Al tratarse de una adaptación bajo la mirada contemporánea, se subraya cierta ambigüedad en la relación de Julien con el marqués, como si se tratara de una seducción en doble sentido. Pero la puesta en escena, muy característica de las series de época de France tv, generalmente circunscritas a escenarios interiores y a localizaciones reales y lujosas pero muy contadas, refuerza la representación de una época en la que ascender en la escala social resultaba especialmente difícil, marcada por el exilio de Napoleón Bonaparte. Con el castillo de Châtillon, en el municipio saboyano de Chindrieux, representando el pueblo ficticio de Verrières en el Franco Condado, la diferencia estética de estas dos regiones históricas hacen poco apropiada la relevancia del entorno provinciano de la obra de Stendhal. El director Gaël Morel se dio a conocer como actor, interpretando a uno de los protagonistas de la clásica película Los juncos salvajes (André Téchiné, 1994), pero principalmente ha desarrollado su carrera en el terreno de la realización, participando en el Festival de Cannes con el largometraje Vivre, mourir, renaître (2024). Responsable de los cuatro episodios de Le rouge et le noir, ofrece un drama romántico que subraya la dificultad de traspasar la escala social a través de los espacios y la colocación de la cámara, las puertas semiabiertas que nunca se abren del todo y las piezas de un jarrón roto: "Es como en el amor. No se pueden volver a unir los pedazos de lo que ha sido destruido", dice Julien Sorel en el Episodio 4 (T1E4), mostrando la obsesión del personaje por la ambición de la posición social a la que aspira. Desgraciadamente, los apuntes de la época que se muestran en los dos primeros episodios, con la quema de libros considerados prohibidos, se dejan a un lado en la segunda mitad de la serie para enfocarse principalmente en la relación amorosa con ciertas dosis de toxicidad que se establece entre Mathilde y Julien, así como la imposibilidad de contraer matrimonio por la intervención de Louise de Rênal. La literatura surge como el reflejo de la posición de los personajes, como la injusticia de la condena a muerte del hugonote Jean Calas que denunciaba François-Marie Voltaire en su Tratado sobre la tolerancia (1763, Ed. Austral), incluido en el Índice de Libros Prohibidos por la iglesia católica en 1766, a pesar de que defendía la tolerancia entre las religiones y la misericordia. Victor Belmondo tiene capacidad de seducción que necesita su personaje, pero el guión parece profundizar menos en su psicología y resulta una adaptación demasiado superficial, sometida a la construcción del tipo de drama romántico que caracteriza a las miniseries históricas de France tv y con un último episodio que parece precipitar demasiado los acontecimientos para una historia que quizás necesitaba más tiempo para su desarrollo. Al final de los cuatro episodios, Le rouge et le noir supone una adaptación solvente, aunque menos relevante y profunda de lo que debería haber sido.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):
El falsificador se puede ver en Netflix.
La vida secreta de las palabras, La última película y Despertar en el infierno se pueden ver en Filmin.
Sin techo ni ley se puede ver en Acontra+ y Tivify.
Deseando amar se puede ver en Filmin y Rakuten tv.
Déjame salir se puede ver en Prime y SkyShowtime.
Candyman se puede ver en MGM+ y Movistar Plus.