08 abril, 2026

Las series más destacadas de 2026: Marzo-Abril

La reciente subida de precios de Netflix en Estados Unidos se perfila como una anticipación de lo que posiblemente ocurrirá en Europa dentro de no demasiado tiempo. Que el anuncio se produzca solo un mes después de que decidiera abandonar la oferta que había hecho para la compra de Warner Bros., dejando vía libre a su competidor Paramount Skydance, parece significativa y puede reflejar que, ya sin la presión de ofrecer una cara más amable ante las suspicacias que provocó la posibilidad de su adquisición, la compañía se siente segura para seguir aumentando los precios con el suficiente margen de relevancia como para no prever importantes huidas de suscriptores. Pero lo cierto es que en Estados Unidos el plan con anuncios ya cuesta lo mismo que costaba sin anuncios hace pocos años, y el plan premium llega ya a los 25$. La justificación es la clásica de "aumentar valor" para sus suscriptores, pero aunque Netflix calcula que en 2026 tendrá un 10% más de gasto que el año pasado, y que aumentarán sus beneficios, lo cierto es que la tendencia general del streaming es la contraria: ha habido una disminución significativa de rendimiento económico en los últimos tres años, en comparación con el período 2020-2023, y el tiempo de visualización de los espectadores en las plataformas de streaming ha disminuido significativamente, en favor de otras posibilidades como las redes sociales y las aplicaciones de dramas verticales, como se reflejaba en el estudio realizado por la empresa de gestión de datos Ampere Analysis, del que hablamos en nuestras crónicas de Séries Mania. También ha disminuido la inversión en producción original frente a la adquisición de contenido de terceras productoras, en el caso de Netflix han aumentado un 18% sus compras a terceros, mientras han disminuido un 16% sus contenidos originales entre 2023 y 2025. La crisis del streaming frente al crecimiento de los canales FAST y las redes sociales como gestoras de contenidos es una realidad que acabará afectando a las plataformas a pesar de su tendencia a la concentración, pero la excusa de las mayores inversiones y los productos de mayor calidad parece simplemente una forma de justificar una escalada de precios a la que solo los usuarios pueden poner fin. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

La cima del poder (Climax)
  ★★★★☆ 
Viki, 16 de marzo-14 de abril
Corea del Sur, 2026 - 10x60'
Creada por Lee Ji-won
Dirigida por Lee Ji-won 

Estrenada en territorios asiáticos a través de Disney+, pero en Europa y Latinoamérica en Rakuten Viki, este thriller sobre el poder está acaparando la conversación de los aficionados a los K-drama en las últimas semanas. Y desde luego cuenta con algunas características que la diferencian de otras producciones similares, especialmente a través del tono y del tratamiento de algunos temas que no son habituales. Si buscamos referencias en el planteamiento de la serie, seguramente podemos encontrarlas en dos carteles de películas que aparecen en los escenarios de la historia: El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950) y Vértigo (De entre los muertos) (Alfred Hitchcock, 1958), de manera que estamos ante cine negro en toda su extensión. La primera película hablaba sobre el paso del tiempo y la pérdida del esplendor de una época pasada, mientras que la segunda se refería a la obsesión por una mujer. Algo de ambas hay en esta historia centrada en el fiscal Bang Tae-seop (Ju Ji-hoon) quien, tras el suicidio de su padre, un activista sindical que fue encarcelado por un fiscal acusándolo falsamente de corrupción, ha prometido llegar hasta las más altas cimas de poder para vengarse. Para ello no tiene ningún problema en contraer matrimonio con Chu Sang-ah (Ha Ji-won), una antigua estrella de cine que cayó en desgracia después de negarse a aceptar las proposiciones de Lee Yang-mi (Cha Joo-young), esposa del propietario del Grupo WR, una gran compañía de medios, que utiliza la atracción que provocan los artistas para crear un negocio de prostitución para políticos influyentes a cambio de favores personales. La propuesta que hace Lee Yang-mi a los jóvenes actores y actrices es la de catapultar sus carreras a través del Grupo WR a cambio de que accedan a mantener relaciones sexuales con empresarios y políticos. El matrimonio entre Bang Tae-seop y Chu Sang-ah es principalmente de conveniencia, como descubrimos conforme avanzan los episodios, y en algunos momentos recuerda bastante a la relación que mantenían Francis y Claire Underwood en House of cards (Netflix, 2013-2018), por el ambiente del mundo del poder y la política, y la facilidad que tienen ambos para transmitir una sensación de estabilidad mientras en realidad se necesitan mutuamente para relanzar sus carreras. La proposición de matrimonio que le hace Bang Tae-seop es bastante explícita: "Ahora mismo, soy un perro hambriento y sin correa, sin conexiones. Necesito un amo que me alimente; quiero que seas tú". En este sentido, La cima del poder (Viki, 2026) ofrece todos los ingredientes del thriller político, pero rodeándolo de suspense a través de tramas paralelas. Como es habitual en las producciones coreanas, aunque ésta se encuentra limitada a solo diez episodios, los arcos de los diferentes protagonistas se revelan progresivamente y se conectan a lo largo del desarrollo de la historia. Así, el pasado de Chu Sang-ah está rodeado de un escándalo que tiene relación con el asesinato de Oh Kwang-jae (Seo Hyun-woo), un productor que dominaba Chungmuro, la industria cinematográfica coreana que toma su nombre de la histórica zona en la que nació. Sin embargo, era un productor despiadado que explotaba a sus estrellas y obligó a la actriz novata Han Ji-soo (Han Dong-hee) a participar en escenas eróticas sin su consentimiento. Ella mantenía una relación secreta con Chu Sang-ah, quien le sugirió que abandonara los rodajes con el productor, pero Han Ji-soo acabó suicidándose por no soportar la presión a la que estaba sometida. La muerte violenta del productor de cine pudo ser una consecuencia de esta pérdida, y aunque Park Jae-sang (Lee Ga-sub), un antiguo colaborador de Chu Sang-ah, se declaró culpable, la investigación de un youtuber parece que puede demostrar que ella tuvo alguna implicación en el asesinato. 

Aunque hay series y películas coreanas dedicadas expresamente a relaciones homosexuales, no es habitual que una relación lésbica se introduzca dentro de los K-dramas, por lo que La cima del poder rompe con un planteamiento que generalmente se sitúa en la línea de pensamiento conservador de la sociedad coreana, influida por la predominancia del cristianismo y los grupos evangélicos. En Corea del Sur hay una tolerancia de la comunidad LGBTIQ+ pero no existe una visibilidad, mucho menos en las producciones cinematográficas y en formato de series, y en ningún caso de una forma tan explícita como aparece en ésta, en la que se muestran hasta dos relaciones amorosas entre mujeres. El Episodio 5 (T1E5), por ejemplo, revela una trágica historia alrededor de Nana (Hwang Jeong-won), una joven experta en informática que comenzó a trabajar para Bang Tae-seop cuando salió de la cárcel, y que sin embargo también ha tenido una curiosa conexión con Chu Sang-ah a lo largo de su vida. En este sentido, cada una de las historias personales de los diferentes protagonistas está lo suficientemente bien desarrollada como para que resulte atractiva. Por otro lado, las narrativas que están relacionadas con el mundo del cine tienen cierto paralelismo con algunos escándalos ocurridos en la vida real dentro de la industria audiovisual coreana. La trama de la joven actriz Han Ji-soo que se muestra en el Episodio 3 (T1E3) puede recordar al suicidio de Lee Eun-ju en 2005, cuya muerte se atribuyó a graves períodos de depresión, aunque su familia denunció públicamente que había sufrido insomnio desde que rodó las escenas de desnudo en el thriller erótico The scarlett letter (Hyuk Byun, 2004). También se produjo un escándalo en 2009 cuando la actriz Jang Ja-yeon apareció muerta en su apartamento, también por suicidio, pero dejando una carta de 7 páginas que incluía un listado de al menos 31 nombres de ejecutivos de medios, directores generales y empresarios con los que fue obligada a mantener relaciones sexuales. De manera que la serie bucea en algunos de los desafíos a los que se ha tenido que enfrentar la industria coreana, al mismo tiempo que construye un sólido thriller en torno al poder y la influencia de las grandes corporaciones de medios, con las habituales disputas familiares con el hijo mayor del propietario del Grupo WG, Kwon Jong-wook (Oh Jung-se), un ambicioso ejecutivo que en algún momento se alía con el fiscal Bang Tae-seop para hacer caer a su padre poniendo sobre la mesa algunos de los escándalos financieros de la empresa. La cima del poder se revela de esta forma como un sólido drama que sabe jugar en diferentes géneros y que va haciéndose cada vez más interesante, aunque algunas de sus retorcidas tramas puedan resultar algo exageradas. 

Bait
  ★★★★☆ 
Prime Video, 25 de marzo
Reino Unido, 2026 - 6x35'
Creada por Riz Ahmed
Dirigida por Bassam Tariq, Tom George

A lo largo de su carrera, se cuenta que Riz Ahmed (1982, Reino Unido), quien recientemente ha protagonizado la película Hamlet (Aneil Karia, 2o025), fue valorado en algún momento como un posible candidato para interpretar a James Bond, el agente británico blanco más famoso de la literatura y el cine. Alrededor del personaje se han barajado todo tipo de posibilidades, desde la raza negra al cambio de género, para eliminar esa representación de la cultura británica como un privilegio de la comunidad Wasp (Blanco, Anglosajón, Protestante) que se importó de Estados Unidos, pero que en realidad sigue dominando sectores como el audiovisual. Que una serie como Bait (Prime Video, 2020) esté producida por MGM, la productora que adquirió los derechos de la saga protagonizada por el agente 007 y cuyos planes anunciados provocan más miedo que optimismo, es una de las divertidas paradojas que ofrece. Porque el planteamiento de que un actor de tercera, Shahjehan Latif (Riz Ahmed), sea un serio aspirante a interpretar al agente de la Inteligencia Británica es una propuesta tan divertida como irónica, desarrollando a partir de ese punto de partida una serie que nunca se pierde en repeticiones, sino que convierte en una especie de pesadilla constante la presión que siente el actor ante la posibilidad de convertirse en la gran representación del gentleman británico. A través de escenas bien escritas, pero también de elementos sutiles, Riz Ahmed como creador de la serie plantea cuestionamientos muy relevantes sobre la comunidad asiática en Gran Bretaña y la percepción que de ella se tiene dentro de la sociedad británica, y desde la diáspora. Recortar su nombre desde Shahjehan hasta simplemente Shah para facilitar a los occidentales su pronunciación, es solo una muestra de la renuncia a la identidad personal que suele hacerse, solo para que los demás se sientan más cómodos. Pero las consecuencias del scoop provocado por el propio protagonista en los medios de comunicación se convierte en un viaje que a veces resulta tan surrealista como psicológicamente complejo. Su temor a convertirse en un cebo ("bait"), pero con el doble sentido que tiene la palabra en inglés como "cursi", le obligan a justificarse continuamente frente a una familia que, en lugar de reconocer que un James Bond de piel morena puede hacer algo para mejorar la integración de su comunidad, le ven como una especie de vendido a la sociedad blanca. Las escenas familiares, con su madre Tahira (Sheeba Chaddha), en episodios como Casa (T1E3) que transcurre durante la fiesta del Aíd al-Fitr​, el fin del Ramadán, resultan especialmente divertidas, explorando las posibilidades del sentimiento de aislamiento que puede provocar una decisión o una actitud mal pensada. Que Shah y su amigo Zulfi (Guz Khan) no practiquen realmente el ayuno pero lo utilicen como una excusa conveniente en determinadas circunstancias es otra muestra de la relación que tienen los británicos de origen árabe con la religión y la identidad. La virtud del guión escrito por Riz Ahmed es que resulta tan crítico como autocrítico, y por tanto a veces discurre por caminos más complejos de lo que parece. Y otra de sus virtudes es que sabe evitar el carácter repetitivo de la propuesta para ir buceando en diferentes géneros en cada episodio, subvirtiendo muchas veces los clichés de las comedias románticas o las películas de acción para adoptarlas como consecuencias de las decisiones del protagonista. En Lealtad (T1E4), el reencuentro con su antigua novia Yasmin (Ritu Arya) se convierte en una versión poco halagadora para él de un paseo en bicitaxi por las calles de Brick Lane, un colorista barrio del Este de Londres marcado por la inmigración, que juega con los tópicos del género. Mientras que el surrealista Parte de una trampa (T1E5) es una versión de las películas sobre conspiraciones y persecuciones, que cuenta con un cameo sorprendente y muy divertido de Patrick Stewart. 

Como en toda historia metatextual sobre el mundo del cine, la serie también aporta las habituales referencias a la industria y sus desafíos, e incluye algunas apariciones especiales de actores y actrices que han trabajado con Riz Ahmed o forman parte de su círculo cercano. Algunos como Rafe Spall, al que ahora podemos ver en Under salt marsh (SkyShowtime, 2026) o el mencionado Patrick Stewart, pero sobre todo rostros de intérpretes británicos que comparten la identidad multicultural del protagonista: Himesh Patel, Nabhaan Rizwan, que protagoniza la reciente El cineclub (Movistar Plus+, 2025) y Sagar Radia, al que hemos visto en Industry (HBO Max, 2020-2027) tienen sus apariciones especiales, mientras que el más conocido de todos, Dev Patel, es utilizado como una broma recurrente sobre la confusión que despiertan los actores asiáticos en los aficionados occidentales. Bait recuerda a otras series que han abordado los conflictos de las identidades, como Ramy (Hulu, 2019-2022), entre otras cosas porque uno de los co-guionistas, Azam Mahmood, trabajó también en aquella, y Mo (Netflix, 2022-2025), pero en comparación con éstas aborda menos la religión y la raza, centrándose más en la identidad y la integración social. Si acaso, remite sobre todo a la película Mogul Mowgli (Bassam Tariq, 2020), que co-escribió y protagonizó Riz Ahmed junto al director Bassam Tariq, que también dirige los tres primeros episodios de esta serie. Y en los agradecimientos aparecen nombres, y seguramente inspiraciones, como Jesse Armstrong y Chris Morris, con el que el actor participó en su comedia Four lions (2010). Conforme se desarrolla, la experiencia que podría sacar a Shah del anonimato se convierte en una presión psicológica tan insoportable que acaba fracturado y casi desequilibrado, hablando con una cabeza de cerdo y enfrentándose a su propio yo como James Bond. Cuando Riz Ahmed acababa de ganar un Emmy por su espléndida interpretación en The night of (HBO Max, 2016) y participó en la película Rogue One: Una historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016), su nombre se barajó como un posible sustituto de Daniel Craig (se acababa de estrenar Spectre (Sam Mendes, 2015) con malas críticas) para un posible futuro James Bond. Si al final de esta serie parece claro lo que Riz Ahmed ha podido pensar sobre esta posibilidad, lo cierto es que al menos ha dado pie a una historia tan entretenida como reflexiva sobre la identidad asiática dentro de una industria que blanquea todo lo que le rodea para seguir sintiéndose tan cómoda como siempre. 

The Madison
  ★★★ 
SkyShowtime, 27 de marzo-24 de abril
Estados Unidos, 2026 - 6x50'
Creada por Taylor Sheridan
Dirigida por Christina Alexandra Voros 

Como una de sus últimas series creadas expresamente para los canales y plataformas de Paramount Skydance, ésta contiene todas las características de los dramas construidos por el guionista y productor Taylor Sheridan (1970, Carolina del Norte). Los desacuerdos con Cindy Holland, que dirige Paramount+, y Dana Goldberg, responsable de Paramount Tv se fueron acrecentando en los últimos años. Según informaba Deadline cuando se dio a conocer el acuerdo que había firmado con NBCUniversal para continuar su carrera en esos nuevos estudios, algunas de las decisiones tomadas bajo el paraguas de Skydance después de adquirir Paramount no fueron del agrado de Taylor Sheridan: su guión para el largometraje Capture the flag, fue devuelto con numerosas notas y correcciones por parte de Dana Goldberg; su serie The correspondant, que se iba a desarrollar para estrenarse el año que viene, sobre un corresponsal de guerra en Afganistán, fue cancelada; y hace poco Lioness (SkyShowtime, 2023-2026) también ha sido cancelada antes de que se estrene la tercera temporada, que será la última. Aunque el trabajo de Taylor Sheridan para Universal en el terreno cinematográfico, con vía abierta para escribir guiones para largometrajes, y en el terreno del streaming para Peacock, con un compromiso de entregar 20 series, no comienza hasta 2029, por un valor de mil millones de dólares, lo cierto es que la salida progresiva del reconocido guionista parece irse acelerando con el cierre de sus principales franquicias. Y a pesar de que, en el caso de The Madison (SkyShowtime, 2026-), la segunda temporada se rodó al mismo tiempo que la primera, no está claro si tendrá continuidad. Una de las principales características a destacar en esta historia sobre el duelo y la necesidad de readaptarse a una nueva vida es la narrativa centrada en los personajes y en los diálogos, y menos en la acción y las intrigas, lo que se ha notado como un cambio respecto a Yellowstone (SkyShowtime, 2018-2024), aunque la serie sigue claramente la plantilla de ésta, especialmente en la elaboración de un discurso ideológico que tiene un cierto carácter ecologista, pero generalmente defendiendo la privatización de las tierras. En las series de Taylor Sheridan, la defensa de la naturaleza pasa generalmente por la posesión de ésta como la única forma de preservarla y desde luego no hay espacio para la gestión de políticas medioambientales que conviertan los espacios naturales en lugares protegidos. Son los vaqueros que las explotan los que también las preservan. La serie comienza con una referencia bastante explícita a El río de la vida (Robert Redford, 1992) y una dedicatoria al actor y director, aunque curiosamente el activismo medioambiental y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas por recuperar sus espacios de libertad que defendía Robert Redford no están exactamente en la misma línea ideológica que defiende Taylor Sheridan. A pesar de escribir personajes femeninos de cierta fortaleza, Sheridan no se caracteriza precisamente por darles demasiada complejidad, y se le ha acusado muchas veces del carácter sexista de sus series. En The Madison, coloca en el centro de la historia a Stacy Clyburn (Michelle Pfeiffer) y la enfrenta a una familia también formada principalmente por mujeres: sus hijas Abigail (Beau Garrett) y Paige (Elle Chapman), dentro de un entorno en el que el hombre, Russell McIntosh (Patrick J. Adams), esposo de esta última, ocupa una posición beta, lo que delimita ya el retrato de una gran ciudad que provoca masculinidades "defectuosas". La serie aborda claramente los contrastes como una forma de confrontación vital: el marido de la protagonista, Preston Clyburn (Kurt Russell), necesita escapar a las montañas de Montana donde vive su hermano Paul (Matthew Fox) para encontrar la conexión con la naturaleza y reforzar, en cierta manera, su propia masculinidad. En una conversación en Que la tierra me ampare (T1E2), Preston explica a su esposa Stacy por qué necesita esa conexión con la naturaleza, en un ejemplo claro de mansplaining: "Está científicamente probado. En el Neolítico, los hombres cazaban y las mujeres recolectaban. Y los hombres tienen mejor sentido de la orientación que las mujeres. Las mujeres son mejores comunicadoras y más organizadas, mientras que los hombres recorren largas distancias sin mediar palabra". En realidad, lo que se ha demostrado científicamente es que las mujeres también cazaban en la prehistoria, pero eso no cuadra con la visión manosférica de Taylor Sheridan. 

Las conversaciones entre Preston y Stacy contienen más dosis de ese paternalismo en el que los sermones del marido tratan de iluminar la ignorancia de una esposa que se muestra como materialista e incapaz de aceptar las incomodidades de vivir en un ambiente rural, lo que después se extiende a toda su familia. The Madison, que toma su título del valle en el que se encuentra el rancho solitario de Paul, podría haber sido una excelente glorificación de la vida tranquila en conexión con la naturaleza si no estuviera tan obsesionada con establecer los contrastes entre la gran ciudad, representada por una Nueva York oscura y grisácea, y la amplitud y luminosidad de un valle surcado por ríos donde se pueden pescar truchas, traumatizándolas para después soltarlas. La contraposición está dibujada de una manera tan simple y gruesa que parece demasiado exagerada: en las montañas hay osos y leones, pero se puede dormir a la intemperie con cierta tranquilidad, como se demuestra en Me doy permiso (T1E6), en claro contraste con Nueva York, donde ni siquiera se puede caminar por la Quinta Avenida sin que un delincuente te ataque, como comprueba Paige en el episodio Piloto (T1E1). En la ciudad todo son prisas y pisos impersonales mientras que, a pesar de las incomodidades, las cabañas son cálidas y hogareñas, el café es negro como el de toda la vida, sin aditamentos ni leche de soja, y los vecinos son amables, crean comunidad, cocinan platos de bienvenida y ayudan en lo que pueden. Las hijas y nietas de Stacy son niñas mimadas incapaces de adaptarse a pasar unos días alejadas de las comodidades y las tecnologías de la ciudad, mientras que los vaqueros representan al hombre alfa frente al hombre beta de la gran urbe, y por supuesto Abby, todavía lidiando con las consecuencias de su divorcio, acaba entregada a los brazos de uno de esos vaqueros, Cade Harris (Kevin Zegers), un viudo que mantiene la devoción y el amor por su esposa pero que está dispuesto a pasar página, una especie de versión joven de John Dutton. La dirección y la fotografía de todos los episodios corre a cargo de de Christina Alexandra Voros, una colaboradora de Taylor Sheridan, apadrinada en sus comienzos por Ava DuVernay, que ha dirigido episodios de Yellowstone (SkyShowtime, 2018-2024) y 1883 (SyShowtime, 2021), ha rodado las dos temporadas de The Madison, y también proyectos de próximo estreno como Dutton Ranch (SkyShowtime, 2026-), secuela de Yellowstone, y Frisco King (SkyShowtime, 2027), el spin-off protagonizado por Samuel L. Jackson, de Tulsa King (SyShowtime, 2022-). Ella también refuerza los contrastes entre una ciudad ruidosa y un valle cálido y de atardeceres hermosos. La complejidad del personaje principal y su arco, tan previsible como apasionante, es una de las fortalezas de la serie, con Michelle Pfeiffer regresando por partida doble este mes, como comentamos más adelante, mostrando su capacidad hipnótica para absorber la atención del espectador, y haciendo recordar en su nueva colaboración con Kurt Russell aquella entretenida primera película que hicieron juntos, Conexión tequila (Robert Towne, 1988). 

Gomorra. Los orígenes
  ★★★★☆ 
SkyShowtime, 1 de abril
Italia, 2026 - 6x50'
Creada por Leonardo Fasoli, Maddalena Ravagli, Roberto Saviano
Dirigida por Marco D'Amore, Francesco Ghiaccio

Hace más de diez años comenzó la trayectoria de una serie que cambió el modelo de las producciones para televisión en Italia. Roberto Saviano (1979, Nápoles) había sido amenazado públicamente por la Camorra, con todo lo que eso significa, tras la publicación de su novela Gomorra (2006, Ed. Debate), que sigue siendo una excelente disección del entramado de negocios de la mafia napolitana. Después llegó el éxito internacional de su adaptación al cine en la película Gomorra (Matteo Garrone, 2008), pero sobre todo el estreno de la serie Gomorra (Sky, 2014-2021), que actualmente no se puede visionar en ninguna plataforma en España. A partir de la novela se construyó un universo de personajes que se fue extendiendo durante cinco temporadas y el largometraje El inmortal: Una película de Gomorra (Marco D'Amore, 2019), el primer paso atrás en el tiempo para contar los comienzos de Ciro Di Marzio (Marco D'Amore), uno de sus protagonistas, en los años ochenta. En 2025, Roberto Saviano consiguió una victoria histórica en los tribunales italianos, con la confirmación de la condena contra el capo mafioso Francesco Bidognetti por la amenaza que lanzó en un juicio en 2008. Y mientras tanto, el universo de su novela se ha seguido expandiendo, ahora con una nueva mirada al pasado que reproduce la ciudad de Nápoles en 1977 para contar otros orígenes, los de Pietro Savastano y el comienzo de su relación en la adolescencia con la que sería su esposa, Immacolata Savastano, que aparece en la primera temporada de la serie. La historia original ya había realizado algunas incursiones en el pasado, especialmente en las dos últimas temporadas, pero Gomorra. Le origini (Sky, 2026-) se adentra aún más en la Italia de los años setenta y las luchas por el poder de los diferentes clanes mafiosos, construyendo un relato que no se limita a la relación entre Pietro e Imma, sino que acaba creando un entorno propio que funciona de manera independiente a su predecesora, lo que permite desarrollarla a lo largo de más temporadas. En todo este proceso, el actor Marco D'Amore (1981, Italia), que encarnaba a Ciro Di Marzio, ha ido convirtiéndose en una pieza fundamental de la serie. Comenzó dirigiendo episodios en la cuarta y, sobre todo, quinta temporada de Gomorra, escribió y dirigió la película El inmortal, y ha sido uno de los impulsores de esta precuela junto al creador original Leonardo Fasoli. Aunque podría decirse que Gomorra. Le origini se puede ver sin ni siquiera tener como referencia la serie principal, lo cierto es que el tono de fatalidad que acompaña a los personajes contribuye a que su relato anticipado resulte mucho más contundente. En el primer episodio Pietro (Luca Lubrano) es solo un adolescente algo tímido, hijo adoptivo de una familia pobre que renuncia a su apellido Savastano, mientras Imma (Tullia Venezia) es una joven que estudia en el conservatorio y aspira a mudarse a Nueva York. La serie retrata un entorno sin futuro en el barrio marginal de Secondigliano, y en este sentido no contiene la aproximación al mal y la oscuridad formal de la historia original, con jóvenes que parecen atrapados, como Angiolè, A' Sirena (un excelente Francesco Pellegrino) o el pequeño huérfano Fucariello (el descubrimiento Antonio Incalza). 

La Italia de los años setenta, con sus aspiraciones de revolución e ideales sociales, se propone como un trasfondo de vidas que no tienen acceso a esos ideales, mientras Angiolè trata de complacer a Don Antò (Ciro Capano), jefe de Forcella y padre de Michele Villa, ‘o Sant (Renato Russo), un joven impulsivo que aspira a heredar su negocio. Cuando habla con su tío, Angiolè hace referencia a la ira que lleva dentro como un sentimiento que le devora, un refugio de la desesperanza que se extiende por los habitantes de Secondigliano, que él mismo aspira a controlar gracias al servicio que ha hecho a Don Antò. Pero las relaciones se transforman y Angiolè pasa de controlar el juego ilegal en un bar de mala muerte, a convertirse en el principal contrincante del capo mafioso. Como hemos dicho, Pietro es el protagonista y muchas de las situaciones las vemos desde su propia mirada, pero la serie aspira a construir un universo propio, y el desarrollo de una segunda temporada ya confirmada promete ser más épico que esta primera. También se introducen personajes como Annalisa Maglioca (Fabiola Balestriere), a la que en la serie original conocimos como Scianel, pero que ahora es una joven madre víctima de los celos violentos de su marido, y en los epílogos de cada episodio la acción se traslada a la prisión de Poggioreale donde surge la figura de O Paisano (Flavio Furno), quien comienza a reunir a miembros de la mafia para crear una "nueva Camorra", que se intuye que será protagonista en la segunda temporada. En esta historia de desesperanza, hay sin embargo momentos de optimismo y vitalidad, marcada por una selección musical estupenda y una excelente banda sonora de Pasquale Catalano que incluye en su tema principal un silbido interpretado por Marco D'Amore, como si fuera una referencia a las grandes composiciones de Ennio Morricone en los años setenta. Entre ese mundo de violencia surge una historia de amor entre Pietro e Imma que aporta cierta luminosidad, como cuando en el Episodio 5 (T1E5) se reúnen con los vecinos del barrio de Secondigliano para ver en una pequeña pantalla de televisión la serie Sandokán (RAI, 1976), cantando juntos el tema principal de Guido & Maurizio De Angelis. Como hemos visto en otras producciones italianas, la reproducción de la ciudad de Nápoles en los años setenta es sobresaliente, construyéndose el barrio de Secondigliano en un gran estudio cinematográfico en San Giovanni a Teduccio, una zona que se conoció en alguna época como el Bronx de Nápoles. Frente al retrato de las las ambiciones de poder de criminales despiadados, Gomorra. Le Origini habla sobre los sueños de un grupo de jóvenes que albergan alguna esperanza de futuro y viven la muerte como algo lejano e intangible, pero a la que se acercan inevitablemente, como en el primer asesinato que comete Pietro en el Episodio 4 (T1E4): "Mamá, tu hijo es un asesino. Hoy he matado a un hombre". Y esta consciencia de una condición que sabemos que no le abandonará, se siente mucho más pesada y rotunda. 

Lynley
  ★★★☆☆ 
Movistar Plus+, 1 de abril
Irlanda, 2025 - 8x45'
Creada por Steve Thompson sobre las novelas de Elizabeth George
Dirigida por Edward Bazalgette, Stewart Svaasand

Ya hablamos en nuestro anterior repaso a las series de investigadores, de la recuperación de un personaje protagonista de un procedimental recordado por los aficionados más veteranos, la nueva Bergerac (U&Originals, 2025), y en esta tendencia a volver a personajes basados en novelas que ya fueron adaptados a la pantalla, otra propuesta ha sido actualizar a los protagonistas de los libros de la escritora Elizabeth George (1949, Ohio). Desde su debut con Una gran salvación (1988, Ed. Jentas), la autora norteamericana ya presentó al inspector Lynley y a la sargento detective Barbara Havers en relatos policíacos que se desarrollan en Gran Bretaña, a los que ha dedicado más de una veintena de libros, el último publicado bajo el título Something to hide (2022). Aproximadamente la mitad de ellos fueron adaptados en las dos primeras temporadas de la serie Los misterios del inspector Lynley (BBC, 2001-2007), aunque en las cuatro temporadas siguientes se escribieron historias originales. Esto ha permitido un margen importante de novelas que pueden recuperarse para lo que podemos considerar un reboot del personaje, que actualiza las historias para situarlas en nuestros días pero manteniendo la esencia de sus protagonistas. Lynley (BBC/BritBox, 2025) aporta una nueva perspectiva en esta adaptación llevada a cabo por el veterano guionista Steve Thompson (1967, Inglaterra), que ha trabajado en series como Sherlock (Prime Video, 2010-2017) y Vienna blood (Movistar Plus+, 2019-2024), y recientemente fue el creador de la miniserie Prime target (Apple tv+, 2025). Con un formato de temporada corta de cuatro episodios, pero con una duración de una hora y media cada uno, la serie traslada a la pantalla investigaciones que provienen de las novelas originales, comenzando con A place to hide (T1E1), adaptación del libro El refugio (2003), que es el decimosegundo de la colección. De manera que la presentación del primer encuentro entre los dos protagonistas se lleva a cabo en una historia distinta a la de las novelas. La particularidad de estos personajes se encuentra en la diferencia social: Thomas Lynley (Leo Suter) es un aristócrata educado en Oxford, mientras que la sargento Barbara Havers (Sofia Barclay) es una policía de familia obrera de segunda generación de inmigrantes, lo que ofrece dos perspectivas diferentes respecto a la forma de abordar los casos. Lynley ha sido asignado al Equipo de Incidentes Mayores de Three Counties, que está dirigido por Brian Nies (Daniel Mays), un inspector jefe que en el pasado tuvo algún enfrentamiento con él, al que todavía guarda rencor, lo que utiliza en su actual puesto como su superior. La sensación que transmite Lynley desde el principio es que, viniendo de una familia aristocrática, su dedicación a la policía es más un capricho que una vocación, pero su perspicacia le convierte en un investigador hábil para resolver los casos. 

La serie maneja bien la diferencia de criterio entre los dos personajes: Lynley es más directo y seco, y en algunas ocasiones no tiene reparos en saltarse los procedimientos policiales, mientras que Havers suele establecer una mayor cercanía con los interrogados para extraer información, y está más entregada a las normas policiales porque se ve obligada a justificar sus actuaciones por su género y por su procedencia. Lo que también influye en la percepción que tiene hacia Lynley como el ejemplo de una Gran Bretaña que impulsa a los privilegiados para allanarles el camino hacia cualquier puesto de responsabilidad. Él representa una especie de herencia social que le permite encontrar puertas abiertas en todo momento, un privilegio que está constantemente reflejado en los trajes caros que utiliza o en el coche deportivo que conduce. Pero conforme se desarrollan los casos sus diferentes estilos se revelan como complementarios, de manera que combinados permiten un acercamiento desde puntos de vista distintos, y Havers comprobará que Lynley puede llegar a ser un compañero comprometido y solidario. La serie sin embargo no llega a ser tan memorable como podría, perdiendo a veces la oportunidad de elaborar un desarrollo más profundo sobre los personajes, tanto los principales como los secundarios. A pesar de que algunos episodios se desarrollan en un trasfondo interesante, como en With no one as a witness (T1E4), que adapta el libro Sin testigos (2005), explorando una comunidad religiosa que ayuda a personas sin hogar, donde se comete un asesinato. Aunque se apunta cierto recelo de Barbara Havers respecto a la religión, hay poco desarrollo del tema. Incluso en el caso de Thomas Lynley, solo conocemos de su vida privada una relación que mantiene con Helen (Niamh Walsh), una agente inmobiliaria, que no parece demasiado relevante. Pero los episodios de 90 minutos permiten ampliar las historias y conducir a desenlaces muy diferentes de lo que parecen al principio, como en This body of death (T1E2), basado en el libro Cuerpo de muerte (2010), en el que la desaparición de Gemma Hastings (Eleanor O'Brien) parece un caso de acoso que sin embargo deriva hacia implicaciones familiares relacionadas con el pasado. Lynley reinterpreta al personaje con una actualización solvente, reforzada por el porte erguido del actor Leo Suter, al que hemos visto en Vikingos: Valhalla (Netflix, 2022-2024) y recientemente en La novia (Prime Video, 2025), aunque prioriza un mayor ritmo frente a una mayor profundidad en torno a los temas que aborda. A pesar de que la historia se desarrolla en localidades inglesas, la serie ha sido rodada completamente en Irlanda, algo parecido a lo que ocurría con Inspectora Ellis (Filmin, 2024-) o con Los Hardacre (Movistar Plus+, 2024)

Under salt marsh
  ★★★☆☆ 
SkyShowtime, 2-30 de abril
Reino Unido, 2026 - 6x60'
Creada por Claire Oakley
Dirigida por Claire Oakley, Mary Nighy 

Este thriller atmosférico encabezado por dos nombres atractivos, Kelly Reilly de Yellowstone (SkyShowtime, 2018-2024) y Rafe Spall de Ciclos (Apple tv, 2020-) metidos en personajes muy diferentes de los que les conocemos, despierta altas expectativas en un inicio absorbente, que sin embargo se va deshaciendo conforme deriva hacia los caminos trillados de los falsos culpables y las conexiones del pasado con el presente, con una resolución más que decepcionante. Ambientada en la ficticia localidad galesa de Morfa Halen, donde al parecer no vive ningún galés, como cuando en España se ambienta una historia en Galicia sin que nadie hable gallego, Under salt marsh (SkyShowtime, 2026) adquiere un tono ecológico que marca la atmósfera de la historia y un cierto carácter de fatalidad inevitable. En medio de una zona de marismas a las que hace referencia el título, la profesora de primaria y ex-policía Jackie Ellis (Kelly Reilly) encuentra una noche el cuerpo sin vida de su alumno Cefin Hill (Jack Thomas-Humphreys), y decide acudir inmediatamente a decírselo a sus padres. A pesar de haber sido investigadora en un pasado cercano, las cicatrices de la desaparición de su sobrina de nueve años Nessa (Amara Atwal), hace tres años siguen abiertas psicológicamente. Para indagar sobre la muerte del niño es enviado al pueblo su ex-compañero el detective Eric Bull (Rafe Spall), con el que mantiene un clara hostilidad desde que ambos trabajaron juntos en la desaparición de Nessa, culpándole de haber sido el responsable de que ella fuera retirada del caso por una suspensión grave. Hay una atmósfera intrigante en los primeros episodios de Under salt marsh, y la melancolía que rodea a todos los personajes consigue un tono casi nórdico que se expande más hacia las heridas internas de los protagonistas que hacia las pistas externas que puedan conducir a la resolución del caso y su previsible conexión con el pasado. Morfa Halen, el nombre ficticio del pueblo, significa en galés "salt marsh" (marisma salada), y es probablemente lo único galés en una serie que utiliza sus paisajes para envolver a la historia. En tomas aéreas descubrimos que durante la noche la subida de la marea separa al pueblo del continente, cuando las aguas cubren el asfalto de la única carretera. Esta sensación de aislamiento fue una de las inspiraciones de la creadora Claire Oakley cuando la experimentó en la isla Shell, al Norte de Gales, donde el acceso desde el exterior solo se produce a través de un camino que cruza el estuario del río Artro cuando hay marea baja. De hecho, hay una cierta autosuficiencia entre los habitantes del pueblo en la serie, una individualidad que también los separa, alejándolos del habitual carácter comunitario. Para empeorarlo, Morfa Halen se enfrenta al desplazamiento debido al cambio climático, y aunque se esfuerzan en construir defensas marinas contra la invasión de las mareas, parece solo una forma de retrasar lo inevitable. 

También se producen vertidos de aguas residuales en una antigua cantera que pertenece al principal latifundista de la zona, el abuelo de Cefin, Solomon Bevan (Jonathan Pryce), y los primeros resultados de la autopsia indican que el niño tiene en su cuerpo agua salina, a pesar de que ha sido encontrado en una zanja cubierta por agua de lluvia. Una de las críticas que se ha hecho a la serie es que perpetúa la imagen estereotipada de la identidad galesa vista desde la perspectiva inglesa, cuando algunos personajes hablan entre sí para que la policía angloparlante no entienda lo que dicen, o con determinadas representaciones tópicas de la melancolía permanente de la zona. Pero ese no es el principal problema de una historia policial que nunca sabe encontrar el tono adecuado más allá de la tristeza permanente, y que tampoco termina de ser muy absorbente más allá de la intriga que transmiten los dos primeros episodios. Como podía esperarse, algunas pistas comienzan a conectar la muerte de Cefin con la desaparición de Nessa, y Jackie se da cuenta de que se les escapó algo importante cuando investigaron en el pasado, mientras ahora comienza a inmiscuirse demasiado en el trabajo policial de su ex-compañero. Eric también guarda un secreto que le da al personaje una mayor ambivalencia, aunque en realidad nunca se desarrolla del todo. Y surgen de nuevo sospechosos que fueron interrogados hace tres años, como el apicultor Kieran Benbow (Morgan Watkins) o el tío del mejor amigo de Cefin, Dylan Rees (Harry Lawtey), cuya coartada durante la noche del asesinato no está clara. La cuestión no es que la serie se tome su tiempo para ir desgranando las conexiones entre los personajes, sino que la languidez del principio se vuelve monótona conforme se desarrollan los episodios, algunos actores como Jonathan Pryce, él mismo procedente de Gales del Sur, parecen demasiado desaprovechados, y los hilos narrativos que vinculan el asesinato del presente con la desaparición del pasado resultan poco sólidos. La resolución se produce en mitad de una gran tormenta que amenaza con destruir las defensas construidas y con acelerar la progresiva desaparición del pueblo, como una especie de apocalipsis que conduce a sus habitantes a un destino inevitable. Es una buena idea la de desarrollar una trama policial en medio de una zona que está al límite de su existencia, transmitiendo una sensación de aislamiento y de urgencia permanente. Pero el guión también se inunda de ramificaciones que acaban enturbiando la claridad de la historia y desembocando en un thriller policial menos desafiante de lo que parecía prometer al principio. 

The audacity
  ★★★☆☆ 
AMC+, 13 de abril-1 de junio
Estados Unidos, 2026 - 8x60'
Creada por Jonathan Glatzer
Dirigida por Lucy Forbes

Esta temporada estamos viendo una tendencia significativa en los estrenos de las plataformas: producciones que despiertan interés por sus creadores o protagonistas, pero que acaban siendo decepcionantes, sin llegar a ser tan relevantes como lo que podrían sugerir los nombres de sus responsables. Es el caso de Rooster (HBO Max, 2026), Scarpetta (Prime, 2026), Vladimir (Netflix, 2026) o Mujeres imperfectas (Apple tv, 2026), que no pasan de una ligera medianía después de su visionado y tampoco van a ser especialmente recordadas. Aunque en menor medida, también es el caso de The audacity (AMC+, 2026-), la gran apuesta de AMC por ofrecer la oportunidad al reconocido Jonathan Glatzer (1969, New Jersey) para encabezar su propia serie, después de su participación en los equipos de guionistas de series tan emblemáticas como Better call Saul (Netflix, 2015-2022), Bloodline (Netflix, 2015-2017) y Succession (HBO Max, 2018-2023), por la que ganó el Emmy. Sobre el papel, esta visión mordaz y satírica en torno a las ansiedades y traumas de los cerebros que habitan el entorno de Silicon Valley tiene posibilidades de bucear en la profunda inestabilidad psicológica de quienes manejan el futuro tecnológico del mundo, y el tipo de poder que están atesorando sin que aparentemente nos demos cuenta: "Hypergnosis, mi empresa, recoge tus datos cada vez que haces clic en "acepto" y luego metemos todo eso en un algoritmo que haría sonrojar a la Ley Patriótica: todo, en todas partes y en todo el mundo. Te provocaría pesadillas saber la cantidad de empresas que tienen el mismo poder, o más, que la NSA", dice Duncan Park (Billy Magnussen) en el episodio El mejor de todos los mundos posibles (T1E1). Aunque su propio mundo parece estar desmoronándose debido a que la empresa de minería de datos de la que es director ejecutivo podría acabar en graves problemas debido a una filtración realizada por él mismo sobre una posible adquisición. Lo que además coincide con la crisis de su matrimonio con Lili Park-Hoffsteader (Lucy Punch), contribuyendo a su estado de desesperación y pánico. El único salvavidas al que se aferra son las sesiones con su terapeuta JoAnne Felder (Sara Goldberg), quien de alguna forma establece los límites morales y éticos a los que debería agarrarse. Aunque todo eso estalla cuando Duncan descubre un pequeño secreto de JoAnne: como terapeuta, utiliza el acceso a información privilegiada que le proporcionan sus clientes "multimillonarios llorones" para sacar beneficio económico a través de compras y ventas de acciones en los momentos más oportunos. De manera que ambos se convierten en improbables aliados/antagonistas para compartir esa información y solventar sus propios problemas. En los diálogos afilados que los personajes sueltan se pueden rastrear algunas influencias del trabajo de Jonathan Glatzer en Succession, bien por haber absorbido ese ritmo o porque él mismo lo aportó a la serie de Jesse Armstrong. El problema es que en The audacity no terminan de funcionar adecuadamente, sobre todo en los personajes secundarios que van conformando el entorno de los protagonistas, como el millonario Carl Bardolph (Zach Galifianakis) que alcanzó su fortuna gracias a los beneficios del spam y debe lidiar con sus ataques de ira, o el inventor Martin Phister (Simon Helberg) que pretende crear una Inteligencia Artificial terapéutica para adolescentes solitarios, a pesar de que él mismo tiene como hija a una adolescente solitaria a la que no presta demasiada atención, y que está casado con Anushka Bhattachera-Phister (Meaghan Rath), la Directora de Innovación Ética en Cupertino. La visión externa de este mundo caótico la aporta el veterano de guerra Tom Ruffage (Rob Corddry), cuyo objetivo es conseguir un contrato con una empresa tecnológica para digitalizar la base de datos de la Asociación de Veteranos, lo que introduce el tema de las estrechas relaciones de las grandes tecnológicas con el desarrollo militar. Para Tom Ruffage, conceptos como "beneficios cuantificables" que establecen las compañías con las que se reúne resultan casi insultantes: "Hay mujeres y hombres que han luchado para que nosotros estuviéramos aquí y viviéramos así. Hombres y mujeres que se pusieron en primera línea de fuego para defender el sistema socioeconómico en el que ustedes y sus empresas están prosperando".  

Es tan fácil rastrear las similitudes con personajes como Elon Musk o el reciente conflicto entre el Pentágono y la compañía de Inteligencia Artificial Anthropic, que resulta una ventaja para la serie que sus temas nos parezcan tan cotidianos. Pero en los tres primeros episodios de los que podemos hablar estas tramas individuales resultan desequilibradas, algunas con menos interés que otras, mientras el impulso principal lo conduce una divertida interpretación de Billy Magnussen, al que también veremos en la película The social reckoning (Aaron Sorkin, 2026), otra versión del mundo de Silicon Valley, y su entretenida interacción con Sara Goldberg, que nos recuerda a veces a su personaje en Barry (HBO Max, 2018-2023), aunque la comedia tome el tradicional camino del malentendido en episodios como Brillar intensamente (T1E2) lo que, en todo caso, no es suficiente para mantener el tono irónico de la historia durante mucho tiempo sin que parezca excesivamente monótono. Sobre todo cuando el ambiente y personajes que les rodea no pasa de ser el típico retrato de multimillonarios obsesionados con sus objetos de colección, envueltos en problemas sentimentales, infidelidades o hijos adolescentes que quieren independizarse de la influencia de sus padres sin dejar de beneficiarse de sus carteras. Si tuviéramos que describir The audacity solo por el entorno familiar de los protagonistas, parecería que estamos hablando de la segunda temporada de Vicios ocultos (Apple tv, 2025-) o de otras tantas series que funcionan bajo la misma premisa: los millonarios son idiotas. Hay que reconocer que la historia consigue cierto equilibrio y mejora a partir de la segunda parte de la temporada, cuando algunas de estas líneas narrativas se unen y las tramas de los personajes se entrelazan. Como suele suceder últimamente, la primera temporada transmite la sensación de que quiere establecer los parámetros para que una segunda temporada definitivamente los desarrolle, y de hecho ya ha sido confirmada su continuación por parte de AMC. Pero si hacen falta ocho episodios de una hora para colocar las piezas donde mejor funcionan es que hay algún problema grave en la narrativa. Lo que hay que reconocerle a Jonathan Glatzer es que su visión sobre Silicon Valley es lo suficientemente oscura como para resultar atractiva, y que tiene la capacidad para componer un grupo de personajes que, con sus más y sus menos, reflejan posibilidades de desarrollo más allá de sus inconsistentes retratos individuales. 

Margo tiene problemas de dinero
  ★★★★☆ 
Apple tv, 15 de abril-20 de mayo
Estados Unidos, 2026 - 8x35'
Creada por David E. Kelley
Dirigida por Dearbhla Walsh, Kate Herron, Alice Seabright
SXSW '26: TV Premiere

La novela de Rufi Thorpe Margo tiene problemas de dinero (2024, Ed. HarperCollins) se plantea como una descripción del paso a la edad adulta de una joven que se enfrenta a la maternidad y a la falta de recursos en medio de una familia disfuncional en la que sus padres son un ex-luchador profesional y una ex-camarera de la cadena de restaurantes Hooters, que están separados, mientras la madre ha iniciado una nueva relación con un hombre de profunda fe cristiana. La adaptación a cargo de David E. Kelley (1956, Maine), que no ejerce solo como showrunner como en muchas de sus series, sino que se ha implicado directamente en la escritura del guión, se estrenó en el festival SXSW y propone una comedia agridulce sobre la necesidad de adaptarse a las circunstancias en medio de un entorno poco menos que caótico. El guión circula precisamente por los clichés más habituales del subgénero de "mujeres que rompen los esquemas sociales", y aborda con cierta superficialidad el intrincado concepto de trabajadora sexual que se puede asignar (o no) a la transmisión de contenido erótico (o porno) a través de redes sociales como OnlyFans. Es el último recurso al que se agarra Margo Millet (Elle Fanning) cuando debe reconocer que a sus veintipocos años le resulta difícil encontrar trabajo sin apenas currículum y acompañada de un bebé a las entrevistas laborales. Todo es un poco grueso en esta dramedia, pero en cierta manera encuentra la forma de funcionar, especialmente gracias a algunas grandiosas interpretaciones. Durante sus estudios, Margo ha entablado una relación íntima con su profesor de inglés, Mark (Michael Angarano), un hombre casado que no está dispuesto a hacerse cargo del embarazo de ella. Para su madre Shyanne (Michelle Pfeiffer) hay una sensación de fracaso en la idea de que su hija no vaya a tener una mejor experiencia que la que tuvo ella como madre soltera, pero siempre se presta a ayudar, a pesar de su diferencia de carácter con su hija, junto a su actual prometido Kenny (Greg Kinnear), un hombre cristiano que contrasta con la voluptuosidad y el desparpajo de Shyanne, pero que resulta ser más tolerante de lo que podría parecer. Aunque también tiene sus deseos arquetípicos, como casarse en una capilla dedicada a Elvis Presley en Las Vegas, en el episodio Flamingoes (T1E5). La necesidad económica de Margo para hacerse cargo de su bebé y el descubrimiento casual en internet, la llevan a valorar la posibilidad de abrirse un perfil en OnlyFans, la red social en la que muchos aficionados ofrecen contenido sexual, y aprovechar su imaginación para crear una especie de avatar que se irá haciendo cada vez más elaborado. Primero solamente aporta respuestas picantes a preguntas obscenas, pero después se asocia con dos modelos de OnlyFans llamadas KC (Rico Nasty) y Rose (Lindsay Normington) para hacer frente a la "putafobia interiorizada" a la que se refiere esta última, creando una especie de alienígena llamada Hungry Ghost (Fantasma hambrienta) que sirve como su avatar erótico, con la ayuda de su compañera de piso Susie (Thaddea Graham), que diseña los decorados y el vestuario. Pero una parte importante de la historia es la llegada de Jinx (Nick Offerman), un ex-luchador profesional que abandonó a Shyanne cuando Margo era pequeña y que acaba de salir de una clínica de rehabilitación. La serie se beneficia de algunos secundarios estupendos como Nick Offerman, que consigue aportar una profunda vulnerabilidad conmovedora a su personaje, Marcia Gay Harden, que incorpora a la madre de Mark con un divertido perfil caricaturesco que la hacen parecerse a Cruella de Vil, o Nicole Kidman, que es productora de la serie pero también tiene una sorprendente aparición en el episodio Buddies (T1E4), aunque sobre todo ejerce como abogada. 

Margo tiene problemas de dinero (Apple tv, 2026) adopta a veces el tono y la textura de Ally McBeal (AMC, 1997-2002), una de las creaciones más clásicas de David E. Kelley, sobre todo en los últimos episodios, porque desgraciadamente la historia acaba dirigiéndose hacia el terreno del drama sobre la disputa por la custodia del bebé, lo que no termina de funcionar con la misma eficacia con la que lo consigue el entorno familiar de la protagonista. Elle Fanning, nominada al Oscar por Valor sentimental (Joachim Trier, 2025), está absolutamente encantadora como la impulsiva Margo, mientras que Michelle Pfeiffer, a pesar de que éste es el primer personaje que escribe su marido David E. Kelley para ella, tiene que lidiar con un perfil que resulta quizás demasiado superficial, aunque sin duda demuestra su capacidad para cambiar de registro en comparación con su personaje en The Madison (SkyShowtime, 2026-). La reacción que el nuevo trabajo de Margo provoca en su madre y en su padre demuestra algunos de los prejuicios relacionados con la exposición sexual que ofrecen redes sociales como OnlyFans, pero la serie no profundiza demasiado en la controversia que puedan provocar. De hecho, cuando muestra las interacciones de Margo con sus suscriptores, que permanecen invisibles, lo hace con un cierto carácter despreocupado, como si se tratara de un juego lo que muchos consideran como un blanqueamiento de una especie de "prostitución 2.0" que no está adecuadamente regulada. De hecho, el esquema principal de los usuarios de este tipo de redes sociales es principalmente el mismo que el de la prostitución: demanda masculina, mujeres mayoritariamente jóvenes como oferta y terceros que obtienen beneficios económicos, con la plataforma actuando como la figura de un proxeneta que retiene el 20% de los beneficios. Pero a David E. Kelley no le importa demasiado entrar en este tipo de controversia, lo que parece un desperdicio para las posibilidades que ofrece el tema, sino construir una comedia que tiene cierto tono agridulce. Sí aborda las consecuencias de la ausencia de separación entre el yo digital y el yo real, sobre todo cuando la actividad de Margo se refleja en su vida real y pone en peligro su maternidad en Lariat takedown (T1E7). Finalmente, a través de sus personajes Margo tiene problemas de dinero es, sobre todo, una serie sobre la aceptación: ninguno de ellos es realmente lo que parece, ni la extrovertida Shyanne, ni el fornido Jinx, ni siquiera el católico Kenny, ni por supuesto la irreflexiva Margo. Y eso lo consigue transmitir a través de una historia entretenida a pesar de su trillado recorrido. 

Amenaza de tormenta
  ★★★★☆ 
Filmin, 21 de abril
Alemania-Austria, 2025 - 2x90'
Escrita por Hannah Hollinger sobre la novela de Oskar Maria Graf
Dirigida por Matti Geschonneck
Festival de Munich: New German TV Productions
Premios Grimme '26: Nominada Mejor Ficción

A la manera de las antiguas películas para televisión, esta producción de la cadena pública alemana ZDF se estructura como una miniserie de dos episodios de noventa minutos cada uno que se diferencian en abordar dos momentos consecutivos: la primera parte transcurre después del final de la guerra en 1918, y la segunda parte se centra en los acontecimientos ocurridos entre 1931 y 1933, en el interior de un pequeño pueblo de la Alta Baviera, reflejando los efectos corrosivos de la Primera Guerra Mundial que provocaron el auge del nacionalsocialismo. La historia está basada en el libro Unruhe um einen Friedfertigen (Inquietud alrededor de un hombre de paz) (1947), escrito por Oskar Maria Graf (1894, Alemania-1967, Estados Unidos), considerada como una de las grandes obras modernas de la denominada "literatura del exilio". Su autor abandonó Alemania en 1933, cuando viajó a Viena para ofrecer unas conferencias, y nunca más regresó, estableciendo su residencia en Nueva York. Sus libros fueron prohibidos y se organizó en 1934 una hoguera pública dedicada expresamente a quemar las obras suyas que se encontraban en la Universidad de Munich, y poco después se le despojó de la ciudadanía alemana en la segunda lista de desnaturalización del Reich. La historia se centra principalmente en la figura del zapatero Julius Kraus (Josef Hader), un hombre de paz que solo quiere vivir tranquilamente mientras en el pueblo comienzan a producirse los primeros enfrentamientos y tensiones que provienen del final de la Primera Guerra Mundial, pero conforme el ambiente social y político se va haciendo cada vez más conflictivo, esa actitud de equidistancia comienza a considerarse peligrosa, reflejando la dificultad de no tomar partido en medio del crecimiento del control nacionalsocialista y la persecución de quienes se rebelan contra el fascismo. A pesar de que no ejerce como tal, sus antecedentes judíos y un acontecimiento que ocurre más adelante afectarán notablemente a la forma en que el zapatero pacífico es percibido dentro de algunos grupos de poder en el pueblo. Como decíamos, la primera parte transcurre en 1918, cuando la guerra mundial ha concluido, pero con ella no se han cerrado las viejas heridas. El antiguo alcalde ha sido enterrado y le proponen al zapatero Klaus, al que consideran un buen hombre, convertirse en el nuevo alcalde, algo a lo que él se niega, mientras que el granjero Heingeiger (Sigi Zimmerschied) acaba aceptando el puesto. Klaus está secretamente enamorado de la hija de éste, Elies (Verena Altenberger), a la que no se atreve a pedir matrimonio, mientras el hermano de ella, Silvan (Frederic Linkemann) se enfrenta a otro granjero al que considera comunista, sembrando las tensiones que se van a ir acrecentando con el paso del tiempo y el auge del fascismo. Una de las características de la novela fue precisamente que no hablara de la llegada al poder del nacionalsocialismo desde una perspectiva urbana sino centrándose en un pequeño pueblo y cómo la convivencia entre los vecinos que se conocen de siempre acaba desviándose hacia ideologías extremistas. El personaje de Silvan representa a las generaciones jóvenes que adoptaron una actitud de odio y conflicto respecto a judíos y comunistas, acrecentando las tensiones. Ya en la segunda parte, que transcurre diez años después, entre 1931 y 1933, Silvan forma parte de las organizaciones nazis que se han apoderado del pueblo bajo una opresión militar, ejerciendo el autoritarismo sobre sus propios vecinos. Quizás resulta un personaje demasiado extremo y superficial, pero sirve como impulso de los conflictos, incluso en el seno de su propia familia, en la que su hermana Elies sufre una violación y su padre, el granjero Heingeiger, se mantiene firme en su negativa a tomar parte de la persecución de los supuestos colaboradores de cierta resistencia al fascismo. 

Estrenada en Alemania el pasado 10 de noviembre, en la significativa fecha en la que se conmemora la llamada Noche de los cristales rotos, cuando en la madrugada del 9 al 10 de noviembre de 1938 se produjeron una serie de linchamientos y ataques en contra de ciudadanos y negocios judíos tanto en Alemania como en Austria, Amenaza de tormenta (Filmin, 2025) se podría considerar como un largometraje de tres horas, pero su estructura siempre fue la de establecer dos partes que estuvieran separadas por diez años de diferencia, de manera que el formato de miniserie también es adecuado para contar la historia. El director, Matti Geschonneck (1952, Alemania) es conocido por el excelente docudrama La conferencia (2022), una radiografía precisa sobre la denominada Conferencia de Wannsee, cuando altos cargos del régimen nazi se reunieron en 1942 en una villa de Berlín-Wannsee, donde se decidió llevar a cabo el exterminio de millones de judíos. De manera que esta miniserie conecta directamente con aquella película, y de hecho el realizador recuerda que fue durante la promoción cuando pensó en la posibilidad de rescatar la adaptación de la novela de Oskar Maria Graf en la que había trabajado hace años, al sentir que el auge de los extremismos en Europa tenía paralelismo con el período comprendido entre 1919 y 1933 en Alemania. Amenaza de tormenta ofrece una estupenda recreación de la época y se construye como un drama que disecciona algunos de los aspectos más destacados dentro del crecimiento del odio entre vecinos de un pueblo, como la actitud del sector eclesiástico que en un principio se resistió al fascismo pero acabó colaborando con él. Hay, de hecho, un cierto carácter elegíaco a través de la utilización en la banda sonora compuesta por Boris Bojadzhiev, de canciones del repertorio denominado como dreigesang, el canto a tres voces que se refiere a un conjunto vocal característico de la música folclórica bávara-alpina, que suena a lo largo de la historia. Aunque el desarrollo de algunos personajes puede resultar algo básico, Amenaza de tormenta crea una atmósfera lograda que establece el aumento de la tensión conforme se desarrolla, y reflexiona acertadamente sobre cómo el descontento social puede acabar provocando la proyección de esta insatisfacción en enemigos imaginados como los causantes de todos los problemas, lo que establece un singular paralelismo con determinadas actitudes de la extrema derecha actual: la acusación constante hacia otros para proponer soluciones fáciles a problemas complejos. Si en aquella época eran los judíos, en la actualidad son los inmigrantes, y solo a través de su expulsión o desaparición aparentemente se resuelven los problemas principales. En este sentido, esta miniserie de clásica construcción narrativa se confirma como una forma de recordar el pasado para evitar los errores del presente. 

Kabul
  ★★★☆☆ 
Movistar Plus+, 28 de abril
European Alliance, New8 2025 - 6x52'
Creada por Olivier Demangel, Thomas Finkielkraut sobre una idea de Joé Lavy
Dirigida por Kasia Adamik, Olga Chajdas
Séries Mania '25: Competición Oficial

En la programación de la edición del año pasado del festival Séries Mania una serie representaba la fortaleza de las coproducciones europeas, a través de alianzas estratégicas como New8, que aglutina a ocho canales públicos del Norte y centro de Europa y también European Alliance, que crearon en 2018 tres canales de televisión públicos: France Télévisions (Francia), RAI (Italia) y ZDF (Alemania), con la intención de abrirse a otros socios como RTVE, aunque por el momento sin éxito. En total, 11 canales públicos europeos han participado en esta miniserie que recrea el caos que se produjo el 15 de agosto de 2021 cuando Estados Unidos abandonó Afganistán de una manera mucho menos gradual de lo que establecía el Acuerdo de Doha firmado por Donald Trump en 2020 que, en realidad, solo sirvió para que se entregara el país a los talibanes. La implicación directa de los creadores en los esfuerzos por tratar de sacar del país a artistas afganos fue el punto de partida de la serie, que pretende mostrar el grado de desamparo en el que se encontraron los habitantes de Afganistán, muchos de ellos colaboradores de los países occidentales, y el caos que se produjo en los consulados donde, como se muestra en el episodio La chute (La caída) (T1E1), se vieron obligados a destruir en poco tiempo numerosa documentación sensible y organizar la salida de todo su personal. La serie de seis episodios se estructura en diferentes tramas, entre las que hay una especialmente impactante, la de la fiscal Zahara (Darina Al Joundi), que ha acusado ante la justicia a numerosos talibanes y ahora es uno de sus principales objetivos, junto a su marido Baqir (Vassilis Koukalani). Impulsados a salir del país antes de que los talibanes lleguen a Kabul, sus caminos se separan de los de sus hijos Fazal (Shervin Alenabi), soldado del ejército afgano, y Amina (Hannah Abdoh), que trabaja en el hospital. En la Embajada de Francia, Gilles (Jonathan Zaccaï), encargado de seguridad, un agente de la CIA (Eric Dane) y una oficial alemana (Jeanne Goursaud) tratan de organizar la salida, aunque sea en autobús, ante la escasez de aviones y la agresividad de los soldados norteamericanos que controlan los accesos. Otra línea argumental se centra en Giovanni (Gianmarco Saurino), quien acaba de ser nombrado cónsul de Italia, y que intenta que un grupo de afganos consiga llegar a los aviones y que un niño perdido encuentre a su madre en medio del caos provocado por cientos de personas. 

Con un reparto internacional, Kabul (Movistar Plus+, 2025) reconstruye bien la tensión de esos momentos, con los talibanes a las puertas de la ciudad y los aeropuertos a punto de ser cerrados, mientras los diplomáticos se enfrentan a los soldados para sacar al mayor número posible de personas. La serie se rodó en Grecia, donde también se suelen rodar otras producciones ambientadas en los países islámicos como Teherán (Appel tv+, 2020-), porque cuenta con paisajes muy similares al desierto afgano, y resulta muy convincente en la creación del suspense y la representación de las consecuencias de la llegada de los talibanes. En L'attente (La espera) (T1E5), se produce una amenaza sobre un posible atentado en el aeropuerto, lo que provoca mayor caos y el cierre completo de los accesos por parte del ejército norteamericano. Pero la multiplicidad de perspectivas y de tramas, aunque puede resultar lógica en una producción como ésta, no consigue ser demasiado fluida y a veces se siente tan caótica como el caos que pretende describir. Hay un intento de reflejar el drama humano al mismo tiempo que se construyen tramas de acción bélica, con una influencia clara, desde los títulos de crédito, de la serie Homeland (Disney+, 2011-2020), cuya última temporada de hecho transcurría en parte en Kabul, casi anticipando lo que podría ocurrir en la realidad. El tono de drama bélico se ver reforzado especialmente por la trama de Fazal y el agente de la CIA Martin, interpretado por el actor Eric Dane, en uno de sus últimos trabajos antes de que el deterioro provocado por la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que sufría le provocara la muerte el pasado mes de febrero. Pero son más interesantes las historias humanas, como cuando los talibanes deciden separar con muros de ladrillos el hospital para mantener a los pacientes masculinos a un lado y a las mujeres al otro. Kabul también sufre algunas de las incongruencias de las coproducciones que necesitan tener una proyección internacional: en la versión original, mientras los personajes árabes hablan entre ellos en sus propias lenguas, los franceses hablan entre sí en inglés, al igual que los italianos, lo que acaba resultando extraño, porque precisamente lo que deberían hacer este tipo de coproducciones es garantizar la diversidad europea frente a la estandarización del inglés. Aunque pueda tener algunos problemas de guión, Kabul es una serie que consigue hacer reflexionar sobre qué sentido tuvieron dos décadas de ocupación en medio de una guerra cruel, para acabar devolviendo a los ciudadanos afganos a la misma opresión contra la que muchos se sacrificaron.

El señor de las moscas
  ★★★★☆ 
Netflix, 4 de mayo
Reino Unido-Australia 2026 - 4x60'
Escrita por Jack Thorne sobre la novela de William Golding
Dirigida por Marc Munden
Festival de Berlín '26: Berlinale Special

La obra más conocida del escritor William Golding (1911-1993, Reino Unido) ha tenido adaptaciones notables como El señor de las moscas (Peter Brook, 1963) y otras menos logradas como El señor de la moscas (Harry Hook, 1990), aunque es la primera vez que sus herederos dan permiso para llevarla al formato de miniserie. Esta coproducción de BBC y Stan se estrenó en febrero en Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda antes de que Netflix la distribuya en el resto del mundo, y es una propuesta ambiciosa, pesadillesca y compleja del director Marc Munden, que está muy en línea con la puesta en escena de aquel experimento televisivo que fue El tercer día (BBC, 2020). La obra original de William Golding, veterano de la 2ª Guerra Mundial, surgió como una respuesta a la visión optimista sobre el naufragio de tres adolescentes que había descrito Robert Michael Ballantyne (1825, Escocia-1894, Italia) en su novela La isla de coral (1857, Ed. Zenda), publicada recientemente en España con prólogo de Arturo Pérez-Reverte. Se cuenta que William Golding quiso ofrecer su visión de escepticismo hobbesiano, muy alejada de la leyenda del buen salvaje, para reflejar a través de un grupo de niños supervivientes de un accidente de avión en medio de una aparente guerra mundial de la que no se dan muchos detalles en el libro, que el ser humano está destinado a ser cruel y salvaje, incluso cuando la supervivencia depende de la colaboración mutua. Hay muchas interpretaciones alegóricas sobre lo que representa el enfrentamiento entre Ralph y Jack, tomando al primero como una metáfora de la democracia frente al totalitarismo que representa el segundo, lo que para un escritor que conoció dos guerras mundiales puede tener sentido. Pero la adaptación de Jack Thorne (1978, Reino Unido), el dramaturgo mejor considerado en Gran Bretaña después del éxito de Adolescencia (Netflix, 2025), no se centra en este tipo de metáforas políticas, sino que se enfoca en la naturaleza humana y coloca en primer plano la bondad de un personaje como Piggy (David McKenna), quien no por casualidad protagoniza el primer episodio. Aunque El señor de las moscas (Netflix, 2026) pueda parecer una consecuencia de la aproximación a la complejidad psicológica de un adolescente que describió Jack Thorne en Adolescencia, lo cierto es que son dos series producidas en paralelo que se rodaron simultáneamente, por lo que no hay influencia de una sobre la otra. Dividiendo la estructura narrativa en cuatro partes, como ha hecho en otras miniseries como Ciudad tóxica (Netflix, 2025) y National Treasure (AMC+, 2016), que también fue dirigida por Marc Munden, la historia centra cada episodio en un personaje diferente, empezando por Piggy (T1E1), para desarrollar la complejidad psicológica a través de cuatros puntos de vista, haciendo avanzar la acción al mismo tiempo. Pero el guionista está más interesado en ofrecer una perspectiva optimista, sin descartar algunas de las consecuencias violentas de la convivencia entre los jóvenes. 

La serie mantiene la época en la que está ambientada la novela El señor de las moscas (1954, Ed. Alianza Editorial), al mismo tiempo que el misterio sobre el origen del accidente aéreo y el entorno en el que han vivido los supervivientes, pero introduce algunos antecedentes que tratan de explicarles psicológicamente, lo que a veces puede resultar innecesario. El comportamiento de Simon (Ike Talbut ) en el episodio dedicado a él, Simon (T1E3), cuando comienza a ser consciente de que Jack (Lox Pratt), que había sido su amigo, está adoptando un viraje hacia el totalitarismo, se apoya en la infancia marcada por un padre abusivo que maltrataba a su madre: "Mi padre me llevó a su estudio un día. Me dijo que eligiera a quién de los dos prefería: a él o a ella. Le contesté que no podía preferir a ninguno de los dos. Pero no era verdad, yo quería a mi madre y odiaba a mi padre", le cuenta a Ralph (Winston Sawyers). El señor de las moscas se apoya en Piggy y Ralph como los centros morales de la historia, mientras desarrolla una progresión cada vez más extrema respecto a la forma de supervivencia, basada en el conflicto entre el sentimiento de comunidad, ayudando y protegiendo a los más jóvenes, o en la ley del más fuerte que propugna Jack, quien se autoproclama como el "líder de los cazadores" después de una brutal y violenta cacería de un jabalí en el episodio Jack (T1E2), adoptando una arrogancia con la que el director homenajea a Malcom McDowell en la película If... (Lindsay Anderson, 1968). Pero aunque pueda estar reflejado como el antagonista de la historia, el guión trata de introducir algunos elementos de vulnerabilidad en este personaje, el que representa la confrontación entre el orden artificial y el orden natural, propugnando la violencia como una forma de supervivencia. Y en esta composición de tonalidades morales tiene una importancia destacada la puesta en escena creada por el director Marc Munden, cargada de primeros planos con objetivo gran angular, colores saturados que ofrecen una imagen colorista de la isla durante el día pero rojiza y amenazadora cuando llega la noche, y de reflejos de la fauna y la flora de la isla malasia en la que se rodó toda la serie, que grabó aprovechando que las jornadas de rodaje del reparto de 30 niños debían ser más cortas. Esto proporciona a la serie una textura de cine de terror de los años setenta, más experimental en su reflejo de la masculinidad, subrayada por un inquietante tema principal de Hans Zimmer y Kara Talve que introduce distorsiones de sintonización de una emisora de radio, pero sobre todo por la arriesgada música original del compositor Cristóbal Tapia de Veer (1973, Chile), que se apoya en voces infantiles como referencia al coro eclesiástico del que formaban parte muchos de los protagonistas. 

Se crea una atmósfera de extrañeza que conecta con composiciones previas de obras de clásicos del siglo XX como el himno "Antífona" de Cinco canciones místicas (1906-1911) de Ralph Vaughan Williams (1872-1958, Reino Unido), el Cuarteto para el fin de mundo (1941), que Olivier Messiaen (1908-1992, Francia) compuso durante la Segunda Guerra Mundial, o la gran obra coral "Funeral Canticle" (1996) que el compositor John Tavener (1944-2013, Reino Unido) compuso para el funeral de su padre. La historia habla sobre el desmantelamiento de una sociedad que al principio se basa en la democracia y en la participación de todos para ir derivando hacia la confrontación por el poder y la fuerza totalitaria como soporte del control. En un contexto como el final de una guerra mundial fue un mensaje poderoso que todos podían entender, pero en el contexto actual también se revela como un reflejo de esas sociedades que se apoyan en la falta de memoria para ir construyendo perfiles cercanos al fascismo. Los actores debutantes consiguen crear personajes complejos y creíbles, en un equilibrio sobresaliente en el que destacan los cuatro protagonistas, especialmente David McKenna (Piggy) y Lox Pratt (Jack), que también ha sido elegido como uno de los intérpretes principales de la serie Harry Potter (HBO Max, 2027). Esta nueva versión de El señor de las moscas es una adaptación particularmente inteligente que se mantiene fiel a la novela pero resulta tan inquietante como sugestiva, en la que el episodio final dedicado a Ralph (T1E4) propone un enfrentamiento abierto a través del cual los niños han perdido toda la inocencia, ocultando bajo máscaras y pinturas faciales el poco rastro de humanidad que queda en ellos. Es el único episodio con flashbacks más tradicionales que desemboca en una deriva totalitaria en la que la guerra y la violencia se han apoderado de la isla.

Hannibal
  ★★★★ 
Filmin, 5 de mayo-19 de mayo
Estados Unidos, 2013-2015 - 39x45'
Creada por Bryan Fuller
Dirigida por Michael Rymer, Guillermo Navarro, Vincenzo Natali, John Dahl, James Foley

Una de las series más reconocibles del panorama televisivo de la Prestige TV, también es una de las menos laureadas, con tan solo una nominación al premio Emmy en 2016 en la categoría de efectos visuales, cuando terminó su tercera y última temporada. En todo caso, que una serie como ésta permaneciera durante tres temporadas en un canal de cable como NBC dice mucho de cierta tendencia de la televisión de entonces a tratar de ponerse a la altura de las producciones de prestigio que se venían realizando en una época marcada por el riesgo y la consideración hacia espectadores dispuestos a ser desafiados con nuevas narrativas. Aunque hay que decir que Hannibal (Filmin, 2013-2015) nunca fue un éxito de audiencias, a pesar de haber sido siempre una recomendación crítica, y esa en parte fue la razón de su cancelación antes de que terminara la muy ambiciosa estructura de siete temporadas que había planeado su creador, Bryan Fuller (1969, Idaho), que irían introduciendo las adaptaciones de algunos de los libros escritos por Thomas Harris (1940, Tennessee): la cuarta temporada adaptaría El dragón rojo (1981, Ed. RBA) y la quinta temporada El silencio de los corderos (1993, Ed. RBA), mientras que las dos últimas seguirían una línea de narrativa original como la estructura de las primeras temporadas. Así que las tres entregas que fueron producidas nos dejan con la miel en los labios, pero al menos ofrecen un cierre más o menos sólido a las tramas principales. A lo largo de los años, y especialmente desde su décimo aniversario en 2023, la serie ha ido apareciendo y desapareciendo de diferentes plataformas, y en la actualidad la ha rescatado HBO Max en algunos territorios internacionales, mientras que en España regresan sus tres temporadas para formar parte de esa tendencia de recuperación de series que viene llevando a cabo Filmin, con el estreno de su primera temporada el 5 de mayo, la segunda el 12 de mayo y la tercera el 19 de mayo.  La capacidad de Bryan Fuller para ir convirtiendo una serie que adoptaba la estructura de un procedimental al principio, hasta una narrativa cada vez más críptica y simbólica, sobre todo en la tercera temporada, fue una de sus virtudes (también uno de sus defectos para muchos seguidores), aunque esto dificultó su continuidad, a pesar de que la cancelación se produjo en el marco de una reestructuración general de la programación de NBC que acabó sacrificando a una producción demasiado costosa para las bajas audiencias que conseguía. Pero Bryan Fuller, especialmente en los últimos años, ha manifestado que en realidad nunca sintió que la cadena apoyara totalmente la serie en cuanto a programación y promoción. Hay muchas razones por las que considerar Hannibal como una de las propuestas más singulares del panorama televisivo, desde su concepto operístico hasta sus simbolismos y los subtextos de sus historias. La adaptación de Bryan Fuller convierte a Hannibal Lecter (Mads Mikkelsen) en un sofisticado manierista que conoce bien los rincones más oscuros del alma humana y que mantiene una relación peculiar con el psiquiatra y perfilador criminal Will Graham (Hugh Dancy) mientras investigan juntos a los asesinos más despiadados. Al mismo tiempo que se presenta una estilización de las representaciones de la muerte, también permanece latente una suerte de erotismo de masculinidad entre los dos protagonistas, tanto que la serie se ha considerado queer por la relación entre Hannibal y Will: la tercera temporada comienza en el episodio Antipasto (T3E1) con una especie de regalo de San Valentín, con el cuerpo de un hombre esculpido con la forma parecida a un corazón y colocado en una iglesia en Palermo. Pero Bryan Fuller, que es abiertamente homosexual, aclaró en una entrevista con motivo del décimo aniversario del estreno de la serie, que Hannibal Lecter carece de una visión binaria del mundo: "Es pansexual. Lo que le atrae es la belleza desprovista de género. En conversaciones con Mads Mikkelsen sobre Hannibal, no hablamos de él con una identidad de género binaria… Es Hannibal. No tiene género. Se manifiesta de esta forma según la voluntad del diablo".

Durante la primera temporada, Hannibal imitaba la estructura de los procedimentales habituales en las cadenas por cable, pero conforme se desarrolla se acaba quitando esa narrativa encorsetada para hacerse más libre, pero también más críptica, igual que Hannibal Lecter se va quitando progresivamente ese "traje de persona normal" que necesita para mezclarse entre la sociedad, al que se refiere su terapeuta Bedelia Du Maurier (Gillian Anderson), de la que nunca sabemos realmente si es su cómplice o su rehén, especialmente en la última temporada que transcurre en Europa, en la que ambos se hacen pasar por marido y mujer. Pero es sobre todo el tono operístico de la serie el que consigue traspasar los límites del género televisivo, una suerte de representación de la muerte que es más violenta por la puesta en escena que por la propia explicitud de los asesinatos con los que Will Graham se siente identificado, con su especial don para interpretar la escena del crimen, en esos pasajes en los que, en su mente, él se convierte en el asesino para explicar la pauta de los acontecimientos. Decía Bryan Fuller que cuando hablaba con los directores de la serie, siempre les decía que no lo plantearan como la dirección de un episodio, sino como la de un largometraje artístico pretencioso, de manera que tenían libertad para elaborar un concepto visual completamente estilizado. La disposición de los cadáveres que se representan a lo largo de los episodios es un macabro juego con las posibilidades de la deformación: la piel que se estira para formar alas, la introducción de seres vivos dentro de los cuerpos, la forma de doblar los cadáveres para formar una colmena, o incluso una imagen parecida a un ojo en el episodio Sakizuke (T2E2), en el que vemos en el centro del iris a Hannibal Lecter. La representación del ojo divino a través del ojo demoníaco. El canibalismo es una de las señas de identidad del personaje, representado de una forma burda en la película Hannibal (Ridley Scott, 2001), uno de lo fracasados intentos que el cine fue explorando para intentar alcanzar la maestría de El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991), que alcanzaría su nivel más bajo en la indigesta El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), sin olvidar la infravalorada Hunter (Michael Mann, 1986), la primera adaptación de las novelas de Thomas Harris. Pero en la serie sus apetencias gastronómicas no están mostradas con un carácter truculento sino como una señal de su refinamiento, en platos elaborados bajo las recetas del consultor gastronómico, el chef español José Andrés, ya convertido en una estrella en Estados Unidos, quien tuvo la difícil tarea de diseñar platos que transmitieran también una imagen apetitosa, a pesar de sus macabros ingredientes. Respecto a las novelas, Bryan Fuller tomó algunas decisiones significativas, como la de cambiar el sexo de Freddie Lounds (Lara Jean Chorostecki), en este caso una periodista de true crime que investiga algunos de los asesinatos perfilados por Will Graham. Tanto en la novela El dragón rojo como en las películas que la adaptan, Hunter y El dragón rojo, el personaje era masculino mientras que en la serie adopta la imagen de una mujer, lo que le aporta tridimensionalidad a un perfil que resulta aún más ambiguo. Hannibal se convierte en un reflejo, no solo de la pulsión trágica del terror, sino de las relaciones tóxicas entre los personajes. Los crímenes se escenifican como espejos de sus víctimas: un juez es cegado para representar la justicia que no impartió; un forense es diseccionado. Los asesinos son creadores perturbados que son investigados por perfiladores y policías aún más perturbados, elaborando una suerte de mirada expresionista del mal a través de relaciones que bucean en la parte más oscura y siniestra del ser humano. 

_____________________________________
Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Mogul Mowgli se puede ver en Filmin.
Four lions y El señor de las moscas (1963) se pueden ver en Acontra+, Filmin y Tivify. 
Rogue One: una historia de Star Wars se puede ver en Disney+. 
Spectre, If... y Hunter se pueden ver en Prime Video.
Conexión tequila se puede ver en AMC+.
El inmortal: una película de Gomorra se puede ver en SkyShowtime.
Valor sentimental se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.
El señor de las moscas (1990) se puede ver en MGM+.
El silencio de los corderos se puede ver en Filmin, Prime Video y Tivify.