07 julio, 2020

Io, Ennio Morricone, sono morto

Ennio Morricone es uno de los grandes genios de la música contemporánea. Su adiós, con una corta misiva en la que se despedía de las personas más cercanas, fue también un acto de genialidad, una anticipación casi premonitoria. Pocos o ningún compositor de música de cine tienen en su trayectoria un trabajo tan extenso como el maestro italiano, con más de 500 bandas sonoras y numerosas obras de música autónoma. Ennio Morricone era ese compositor que lograba que salieras del cine silbando una melodía, que te acompañara su música incluso más tiempo que las imágenes en la memoria. 

Ha sido, posiblemente, el compositor más influyente de la historia moderna del cine, y el que más notas musicales ha popularizado, junto al ya único gran maestro vivo de la música de cine, John Williams. Ennio Morricone es, por supuesto, el creador de composiciones fundamentales que no sólo estaban conectadas con las películas, sino que definieron el sonido de todo un género cinematográfico: el spaghetti western. Al margen de los temas más conocidos, hay composiciones en la trilogía de Sergio Leone que definen la épica y la singularidad de estas historias, como ese magnífico "The Trio" de la película El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966), que es una lección de suspense y de música aplicada a las imágenes, que eleva su significado. Cine sin palabras que te deja sin palabras


Era una época, además, en la que su trabajo fue febril, intenso y prolífico, aunque él siempre le ha quitado importancia y ha negado que, como dice las bases de datos, hubiera compuesto más de 20 bandas sonoras en un solo año. Los sesenta y setenta definieron un estilo que le acompañaría el resto de su vida profesional. Pero también son los años de mayor éxtasis creativo, con obras "gamberras" que están entre lo mejor de su filmografía, como la histriónica banda sonora de la película Vamos a matar, compañeros (Sergio Corbucci, 1970).     

A Ennio Morricone se le recordará más por su faceta melódica, pero el compositor italiano definió buena parte del estilo musical de aquella época, trabajando incansablemente en todo tipo de proyectos desde el giallo hasta el cine político, desde la comedia costumbrista hasta el género erótico. No se puede hablar del cine italiano, en particular, y europeo en general, sin la huella que dejó marcada su música, incluso en títulos comerciales de escaso interés, o en obras menores de directores reconocidos. Ese final de una época fue espléndidamente ilustrado en la escena de la demolición de Nuovo Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), otro de esos momentos en los que Ennio Morricone extrae toda la emoción de las imágenes a través de su hermosa partitura. Otro ejemplo de diálogo entre música e imagen.



De pocos compositores se pueden encontrar tantas escenas de películas en las que la música tenga una relación tan estrecha con las imágenes. No solo en cuanto a la transmisión de emociones, sino en cuanto a la vinculación esencial que tiene la banda sonora. No se puede entender La cosa (John Carpenter, 1982) sin la repetitiva, minimalista y sofocante tonalidad electrónica que le aportó Morricone. No se puede ver La misión (Roland Joffé, 1986) sin la intimidad del oboe que conecta a Gabriel con los indígenas, o sin la épica de los coros religiosos. No se puede entender esta magistral escena de Érase una vez en América (Sergio Leone, 1984) sin la presencia de la música, que sea hace primero diegética y más tarde extradiegética, subrayando la tensión y la muerte, para desaparecer apagada por el estruendo de las vías. 



Ennio Morricone no es solo un compositor de música de cine. Es parte de la historia de Italia. Como Vivaldi, Verdi o Puccini. Sin su música no se puede entender el cine de Bernardo Bertolucci, de Pier Paolo Pasolini, de Gillo Pontecorvo, de Sergio Leone, de Giuliano Montaldo, de Giuseppe Tornatore, pero tampoco algunos títulos imprescindibles de la filmografía de directores como Terrence Malick, Roland Joffé, Roman Polanski, Oliver Stone o Brian DePalma. Tampoco ha tenido nunca ningún pudor en hablar de su decepción en sus colaboraciones con directores como Pedro Almodóvar o Quentin Tarantino, o su remordimiento de no haber colaborado finalmente con Stanley Kubrick en la película La naranja mecánica (1971). 

No fue nunca un compositor de Hollywood, y a pesar de ello superó en fama y repercusión a muchos músicos que buscaron el abrazo del cine de las estrellas. Su negativa a salir de Roma, de la ciudad que le vio nacer y le ha visto morir, chocó de lleno con las exigencias de una estructura industrial a la que nunca se adaptó. Ese es también su gran mérito, conquistar la Meca del Cine sin pisarla. 

Ennio Morricone se ha marchado "sin molestar", dejando un legado inmenso, esperando encontrarse en el paraíso de su profundo sentimiento religioso a otros grandes genios de la música.

Addio, Maestro. 






06 julio, 2020

Sheffield Doc/Fest: Lynne Sachs - Interpretando la realidad

El Festival Internacional de Documentales de Sheffield se desarrolla este año en varias fases: por un lado, una edición online que ha estado disponible hasta finales de junio, por otro lado una Biblioteca virtual disponible para profesionales de la industria hasta finales de agosto, con sesiones especiales abiertas al público algunos fines de semana durante este verano, y finalmente una serie de proyecciones presenciales a lo largo de los meses de octubre a noviembre. Sheffield convierte de esta forma la crisis de la pandemia en una oportunidad para diversificar su oferta de películas, que incluye más de 100 documentales, de los cuales 31 son estrenos mundiales, 15 son estrenos internacionales, 5 estrenos europeos y 40 estrenos en Gran Bretaña. A lo largo del mes de julio vamos a dedicar nuestro blog a hablar de estas producciones documentales que nos ofrece Sheffield Doc/Fest y que conforman una selección de las producciones cinematográficas más destacadas del momento. 

Una de las cineastas en las que Sheffield pone el foco durante esta última edición es la norteamericana Lynne Sachs, de la que se programa una selección de sus propuestas audiovisuales, y que protagonizó el pasado jueves una sesión de Q&A con Cíntia Gil, directora del Sheffield International Documentary Film Festival. 

Image: Lynne Sachs

El cine de Lynne Sachs está enfocado en la condición humana, con una mirada experimental pero al mismo tiempo con cierto aire poético. Sus historias están contadas a veces como si se tratara de breves monólogos, con referencias literarias, mientras las imágenes van construyendo un universo visual propio. 

Nacida y criada en Memphis, aunque formada en Nueva York y San Francisco, de la mano de cineastas como Bruce Conner, Chris Marker o Trinh Minh-ha, Lynne Sachs comprende bien lo que supone ser una minoría, porque en su ciudad la mayor parte de la población es afroamericana, lo que además le permitió conocer la idiosincrasia de las comunidades religiosas negras. La directora reflejó este sentimiento en el mediometraje de 28 minutos Sermons and sacred pictures (Lynne Sachs, L.O. Taylor, 1989), que establece un diálogo entre las numerosas grabaciones realizadas por el reverendo L.O. Taylor en los años 30 y 40, que mostraban la cotidianeidad de su comunidad, y las grabaciones en 16 mm. realizadas por la propia directora. Un encuentro entre el blanco y negro y el color, entre el pasado y el presente, que reflexiona también sobre esa mirada íntima, de confianza, que establecía el reverendo cuando grababa a su congregación. Lo que Lynne Sachs denomina "filmar desde dentro". 

La retrospectiva que realiza Sheffield Doc/Fest incluye sólo seis películas, entre ellas la última, Film about a father who (Lynne Sachs, 2020), centradas sobre todo en el concepto de la "traducción" como una forma de elaborar un lenguaje propio a partir del lenguaje del otro. Esta idea está presente en el mediometraje Which way is East (Lynne Sachs, 1994) [Sheffield Doc/Fest], en el que su hermana, Dana Sachs, sirve como traductora de la lengua vietnamita y narradora de la historia. Aprovechando que el país había reabierto sus fronteras a los estadounidenses y que su hermana se encontraba viviendo en Hanoi, la directora establece una mirada dual hacia la memoria de la guerra y las heridas que aún permanecían abiertas. Mientras que los recuerdos que tiene Dana Sachs provienen de la televisión, las imágenes que recuerdan muchos habitantes de Hanoi son reales, vividas en primera persona. Esta yuxtaposición de la memoria es la que va construyendo poco a poco un lenguaje visual propio que surge del lenguaje original, del horror de la guerra trasladado a palabras, pero también de las diferentes percepciones que cada uno tiene de las cosas. Entre las primeras influencias en el cine de Lynne Sachs están los trabajos de Carolee Schneemann, artista audiovisual cuyo cortometraje Fuses (Carolee Scheemann, 1969) mostraba ya de forma experimental el contacto entre cuerpos. La directora también se vio especialmente influida por el cine de Jean-Luc Godard, especialmente por su serie de televisión France/tour/detour/deux/enfants (1977-1978), en la que el autor exploraba la infancia y el lenguaje a través de diversas entrevistas a un niño y una niña de diferentes familias. 

Una de las características del cine de Lynne Sachs es su implicación personal y la de su familia en las películas que realiza. Ella misma se filma en el cortometraje Drawn & Quartered (Lynne Sachs, 1987), que propone una pantalla dividida en cuatro en la que vemos formas desnudas de un hombre y una mujer, separadas por una barrera que permite establecer un espacio de intimidad propia. En The last happy day (Lynne Sachs, 2009) [Sheffield Doc/Fest] la directora se centra en la personalidad de un primo lejano, judío de origen húngaro que tuvo que huir de la persecución nazi y se estableció en Italia y después en Brasil, desde donde envió una serie de cartas a su familia. A partir de esta correspondencia, Lynne Sachs trata de construir un retrato de Alexander (Sandor) Lenard, este familiar lejano, que dedicó parte de su vida a traducir al latín los cuentos de "Winnie-the-Pooh", misión un tanto excéntrica, pero que aún se puede encontrar en las librerías. Esta conexión con la literatura infantil permite a Lynne Sachs implicar también a sus propios hijos y amigos de ellos para que traten de interpretar las cartas enviadas por Sandor Lenard. Es, una vez más, una reflexión sobre la diferente percepción de las cosas que tenemos los seres humanos, distinta entre la mirada infantil y la adulta. Pero también es una mirada radical hacia las consecuencias de la guerra: ese "último día feliz", según el protagonista, fue aquel en el que comenzó la 2ª Guerra Mundial. 


El cine de Lynne Sachs establece una cierta propuesta de "interpretación" que está creada por sus propios protagonistas. Cuando rodaba Your day is my night (Lynne Sachs, 2013) [Sheffield Doc/Fest], que se centra en la comunidad china del barrio de Chinatown, la directora se dio cuenta de que en las entrevistas frente a la cámara, los protagonistas parecían ser demasiado conscientes de ser grabados, y les faltaba esa naturalidad que eliminara el tono artificial de sus conversaciones. Así que decidió grabarles primero en audio, y después reconstruir sus historias en forma de monólogos escritos que ellos mismos interpretarían frente a la cámara. Se trata por tanto de una puesta en escena "ficticia" que, sin embargo, contiene más realidad que la grabación propia de las entrevistas. Los protagonistas ya no son sólo objetos de la imagen, sino que pasan a ser colaboradores de la creación artística. Y éste se ha convertido en buena parte del proceso creativo de la directora en sus siguientes proyectos.  Your day is my night se centra en las denominadas "shift-bed", camas que son alquiladas únicamente por unas horas, en diferentes turnos. Esta forma de vida, solo trabajando, o viviendo en la calle, pero al menos con la posibilidad de dormir en una cama durante el día o la noche, establece también una cruel visión de la sociedad, una vida sin hogar, una existencia sin documentación que les permita por ejemplo volver al país del que emigraron. La construcción colectiva de estas diferentes historias que vemos en el documental establece asimismo una interpretación del lenguaje, y la dificultad de la comunicación (los protagonistas apenas hablan inglés y apenas salen de Chinatown). Lynne Sachs incluye fragmentos del poema "Ciudad sin sueños" de Federico García Lorca, que es también una representación de ese Nueva York visto por los ojos de un foráneo:


Hay un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.

Ya anteriormente Lynne Sachs se había inspirado en otra obra escrita en español, el cuento "Final del juego" (Julio Cortázar, 1956), en el que el autor argentino planteaba un juego que protagonizaban unas niñas que formaban una serie de formas con sus cuerpos a partir de una lista de palabras. La directora utiliza este planteamiento para su mediometraje Wind in our hair (Lynne Sachs, 2009), en el que su hija y algunas amigas pronuncian palabras en español mientras van creando formas en diferentes espacios privados y también públicos, en patios de casas en el centro de Buenos Aires. 

El proceso de construcción colectiva también está presente en The washing society (Lynne Sachs, Lizzie Olesker, 2018) [Sheffield Doc/Fest], que surgió primero como una live performance que representaron en lavanderías de todo el país entre 2015 y 2017, para luego tomar la forma de un documental. El título proviene del nombre que se dieron las mujeres lavanderas que formaban parte de una asociación que reivindicó en 1881 derechos laborales y un sueldo digno. A partir de su manifiesto, las directoras construyen uno de esos híbridos entre ficción y realidad, con entrevistas a trabajadores de lavanderías y la recreación de personajes ficticios. Estas lavanderías, ya casi todas cerradas en el momento en el que se estrenó el documental, son un escaparate de la sociedad. Habla uno de los trabajadores chinos, con un cierto apunte de racismo, de cómo su barrio ha cambiado por la llegada de otras comunidades; habla una veterana ex-trabajadora de las antiguas lavanderías, en las que casi siempre trabajaban mujeres negras, de sus condiciones de trabajo... Y, al final, la representación "teatral" se convierte en reivindicación laboral. 



Lynne Sachs ha trabajado en varias ocasiones junto a su marido, con el que ha rodado películas "familiares" como At home in the night (Lynne Sachs, Mark Street, 2014), un cortometraje de 4 minutos, retrato familiar pero envuelto en la oscuridad de una noche de lluvia y luna llena. Ambos tuvieron durante años una fuerte amistad con Barbara Hammer, una de las pioneras del cine experimental, fallecida en 2019 a causa de un cáncer. Ella es una de las influencias más claras en la trayectoria de Lynne Sachs, y a ella le dedicó el retrato colectivo Carolee, Barbara & Gunvor (Lynne Sachs, 2018), en el que ofrece en solo 8 minutos tres perfiles de mujeres cineastas que rompieron los moldes de la creación experimental: Carolee Schneemann, Barbara Hammer y Gunvor Nelson. Las tres hablan en fragmentos diferentes sobre sus primeras experiencias con la cámara, y sobre su proceso de creación. Un año después, cuando Barbara Hammer ya sabía que no podría sobrevivir al cáncer, decidió hacer una recopilación de sus numerosas grabaciones en bruto a lo largo de los años. Un proceso que hemos podido ver en el documental Queer Genius (Catherine Pancake, 2019), que formó parte de la programación de la 28ª Mostra Internacional de Films de Dones que comentamos en nuestro blog. 

Parte de ese material fue utilizado para componer A month of single frames (Lynne Sachs, Barbara Hammer, 2019) [Sheffield Doc/Fest], un homenaje a la cineasta y activista a través de sus propias grabaciones. Durante los 14 minutos del cortometraje, las imágenes grabadas por Barbara Hammer sirven para construir un documental que tiene el inconfundible sello de Lynne Sachs. Y aquí surge de nuevo el concepto de interpretación y de percepción. La directora crea un universo propio y personal que le sirve para dibujar un retrato también personal de la protagonista, a la que vemos en la ducha como una especie de proceso de purificación, igual que el documental es también un ejercicio de reconstrucción de la memoria y del recuerdo.  

El Sheffield Doc/Fest acoge el estreno internacional de la última película de la directora, Film about a father who (Lynne Sachs, 2020) que se presentó por primera vez el pasado mes de enero en Slamdance Film Festival y el MOMA de Nueva York, y que el próximo mes de octubre formará parte de la versión presencial de Sheffield. Lynne Sachs se inspira en el título de la película experimental Film about a woman who (Yvonne Rainer, 1974) para adentrarse en una de sus propuestas más personales: el retrato de su padre, al que ha estado grabando durante 35 años, aunque también utiliza grabaciones anteriores hechas por su hermano, que se revela como un perfecto desconocido para sus propios hijos. En una escena en la que Lynne, Ira y Dana Sachs conversan, comentan que el lenguaje característico de su padre siempre ha estado marcado por los signos de interrogación y de admiración, y por la negación ("no recuerdo", "no lo sé"). Los secretos de su padre no son exactamente mentiras, sino fragmentos de su vida no compartidos. Poco a poco descubrimos que estos secretos tienen que ver con su estilo de vida bon vivant, su despreocupación y su promiscuidad. 


Confiesa Lynne Sachs en una entrevista que se planteó convertir a su padre en protagonista de un documental en el año 1991. Casado en dos ocasiones, con numerosas amantes y novias de unos días, la película nos descubre a un personaje hermético pero de mirada amable, y al final se convierte, más que en un retrato personal, en un vehículo de descubrimiento en el que aparecen incluso hijos ocultos. Film about a father who es en realidad una mirada hacia la familia aunque parte de ella esté formada por personas que no se conocían entre sí: "¿Cuál es la definición de familia?", se pregunta Lynne Sachs en un momento del documental. La directora decide participar como protagonista también, y acaba siendo una película sobre los hijos más que sobre la figura del padre. 

Este retrato a través del paso del tiempo también está presente en Same stream twice (Lynne Sachs, 2012), continuación del cortometraje Photograph of wind (Lynne Sachs, 2001) en el que la directora grabó a su hija Maya, de seis años, corriendo en círculos. Once años después, esa niña que ahora es adolescente repite el mismo ejercicio, reflejando el paso del tiempo, pero en Same stream twice, ella mira a la cámara, se hace cómplice de la grabación, casi es co-autora. 

En conversación con Cíntia Gil, nueva directora del Sheffield International Documentary Film Festival desde 2019, tras haber dirigido durante 7 años el festival DocLisboa, Lynne Sachs habló el pasado jueves sobre su cine y sus preocupaciones como cineasta. Respecto a esta crisis que ha sido provocada por la pandemia del coronavirus, la realizadora confiesa que "creo que están pasando cosas muy interesantes, porque estamos ante un reto importante". Este proceso de confinamiento le ha permitido rememorar películas como Là-bas (Chantal Akerman, 2006), en la que la cineasta belga miraba la vida cotidiana en Tel-Aviv desde el encierro en su apartamento, rodeada de acontecimientos a veces violentos. O descubrir documentales como Bakoroman (Symplice Ganou, 2012) [Sheffield Doc/Fest], que es otro de los cineastas a los que el festival dedica una atención especial, y que muestra la supervivencia de jóvenes que abandonan a sus familias en una barrio peligroso en el centro de Uagadugú, la capital de Burkina Faso. 

Aunque la selección de obras de Lynne Sachs que ha programado Sheffield Doc/Fest ya no está disponible en la web del festival, su última película se estrenará en una edición presencial en el mes de octubre. Pero los que quieran adentrarse en la obra audiovisual de una de las cineastas experimentales más relevantes del momento, pueden hacerlo a través de su perfil en Vimeo, donde parte de su obra se puede visionar de forma gratuita. 






Parte de la filmografía de Lynne Sachs se puede ver en vimeo.com/lynnesachs
Film about a Father Who se estrena en Sheffield Doc/Fest en octubre. 


03 julio, 2020

Las mejores bandas sonoras de 2020 (Abril-Junio)

Repasamos a continuación las bandas sonoras más destacadas para nosotros de este año 2020. En esta segunda parte nos centramos en las bandas sonoras publicadas entre los meses de abril y junio. La interrupción de la producción cinematográfica debido al coronavirus ha provocado también que la edición de bandas sonoras haya sido menor, y buena parte de las publicaciones están relacionadas con proyectos para series, por lo que buena parte de los trabajos que destacamos pertenecen a proyectos de plataformas y televisiones que, además, han estrenado algunas de las producciones más ambiciosas de esta temporada.   


Elephant - Ramin Djawadi
Walt Disney Records  3 / 4 / 2020

Entre la oferta disponible en la plataforma Disney+ se encuentran los documentales de Disneynature, que ofrecen una visión más enfocada a la familia en torno al comportamiento de los animales. Recientemente, Disney+ estrenó Penguins (Alastair Fothergill, Jeff Wilson, 2019) y Dolphin Reef (Keith Scholey, 2020), y ahora llega Elephant (Mark Linfield, Vanessa Berlowitz, 2020). Sus responsables provienen en su mayor parte de grandes producciones televisivas como Planet Earth (BBC, 2006-2016), y es indudable la calidad de las imágenes, aunque su tono "disney" resulta poco atractivo. Elephant cuenta con la narración de Meghan Markle, Duquesa de Sussex, y con música de Ramin Djawadi, que construye una banda sonora marcada por los sonidos africanos que acompañan al viaje de una familia de elefantes en busca de agua. Y en este sentido estamos ante uno de los trabajos más interesantes que hemos escuchado desde Grita libertad (Richard Attenborough, 1987), de George Fenton o El rey león (Roger Allers, Rob Minkoff, 2014) de Hans Zimmer. El año pasado, Alex Heffes también puso música a otro documental, The elephant queen (Mark Deeble, Victoria Stone, 2019), que se puede ver en Apple TV+, con parecidos elementos, aunque con resultado más disperso. En este caso, estamos ante una banda sonora hermosa y espectacular, alejada de lo que hasta el momento ha compuesto Ramin Djawadi, que saca todo el partido posible a las percusiones y las voces corales, y que subraya con eficacia los momentos más emocionantes, como esas increíbles imágenes de las cataratas Victoria en "Victoria Fall" o el hermoso recorrido por los parajes húmedos en "Angola rains".  


Tales from the loop - Paul-Leonard Morgan, Philip Glass
Hollywood Records  3 / 4 / 2020

La serie de Amazon Prime basada en la novela gráfica del artista sueco Simon Stålenhag es una de las más destacadas de este año. Y no lo es menos su banda sonora, escrita en colaboración entre los compositores Paul-Leonard Morgan y Philip Glass, que sin duda ofrece una ambientación musical etérea y minimalista que resulta perfecta para potenciar la iconografía visual de la serie, bellísima en su concepción cinematográfica. La colaboración entre ambos, con ideas musicales que compartían y que finalmente Paul-Leonard Morgan desarrollaba, tiene más relación con el sonido característico de Philip Glass, especialmente el uso del cuarteto de cuerda como base interpretativa, y el protagonismo del piano y el violonchelo como instrumentos principales. No parece casual que el tema principal, que encontramos en "Walk to the school", tenga más que razonable parecido con "Truman sleeps", que escribió Philip Glass para la película El show de Truman (Peter Weir, 1998), y también otras composiciones como "The teacher" tienen resonancias del conocido "Spiegel im spiegel" de Arvö Part. Pero estas referencias no invalidan los hallazgos de una banda sonora que en la serie está casi constantemente presente, y que construye una atmósfera de ensoñación que resulta magnífica. Hay composiciones que son hipnóticas como "Hope", que se nos antoja más característica de Paul-Leonard Morgan, pero en general la banda sonora acaba teniendo una sonoridad muy del estilo de Philip Glass, como en el espléndido "Approaching the loop".  


The trial of Ratko Mladic - Anne Nikitin
Node Records  3 / 4 / 2020

Crónica del juicio que tuvo lugar contra el general serbio Ratko Mladic, conocido como el "carnicero de Srebrenica" por la masacre de más de 8.000 civiles, El juicio a Ratko Mladic (Henry Singer, Robert Miller, 2018) se estrenó hace dos años, pero hasta ahora no se ha publicado la banda sonora compuesta por la compositora Anne Nikitin. Aunque nacida en Canadá, de padres polaco y rumano, la carrera de Anne Nikitin se ha desarrollado principalmente en Inglaterra para películas como American animals (Bart Layton, 2018) o series como Mrs. Wilson (BBC, 2018). En este documental, Anne Nikitin desarrolla una banda sonora dramática, que se sostiene en los instrumentos de cuerda para mostrar la crueldad de una guerra civil que en realidad fue un acto de venganza. Es excelente el tema principal, "The trial begins", que aporta una sonoridad profunda y melancólica que está presente a lo largo de toda la composición, como en la dramática y hermosa "Saliha's song", que se escucha en uno de los momentos más angustiosos del documental. Estamos ante una película que no es fácil de ver, porque contiene imágenes duras (como el reconocimiento a cadáveres provenientes de una fosa común en la localidad de Tomasica, pero la banda sonora huye de dramatizar  aún más las imágenes. Al contrario, adopta una posición de acompañamiento sutil, como en ese "Mass funeral" que acompaña al enterramiento masivo de las víctimas encontradas la fosa común. El trabajo de Anne Nikitin es pausado, de gran sutileza, más dedicado a afianzar el ritmo de la historia que de subrayar innecesariamente los momentos más dramáticos. De ahí que las declaraciones de los testigos en el juicio en su mayor parte carezcan de música, lo que sin duda es un acierto.

Michael Collins. Live from Dublin - Elliot Goldenthal
Zarathustra Music  10 / 4 / 2020

La relación del compositor Elliot Goldenthal con el cine ha venido siendo episódica en los últimos años, más dedicado a sus trabajos de música autónoma para concierto. Su penúltima colaboración fue en la película romántica Our souls at night (Ritesh Batra, 2017), y en el pasado Festival de Sundance se estrenó Las Glorias (Julie Taymor, 2020), que es hasta el momento su más reciente trabajo, compuesto para una película dirigida por su esposa. Por eso es bienvenida la edición de este EP que publica el propio sello del compositor, Zarathustra Music, y que incluye la interpretación de esta Suite de 25 minutos de la película Michael Collins (Neil Jordan, 1996), a cargo de la RTÉ National Symphony Orchestra bajo la dirección de Ernst van Tiel, la New Dublin Voices y el gaitero Mike O'Brien. La banda sonora de esta película es una de las mejores composiciones de Elliot Goldenthal para el cine, perfecta en la descripción de la épica del personaje, y al mismo tiempo absolutamente romántica y novedosa en la introducción de los sonidos folclóricos, con la gaita irlandesa como protagonista, en consonancia con la contundencia de la orquesta. La Suite que encontramos aquí es una espléndida interpretación que comienza y termina con la grandiosidad de las voces corales, y se va desarrollando a través de pasajes más apasionados, especialmente esa excelente intervención de Mike O'Brien, toda una institución en el sonido de la gaita. Aunque la escasa duración sabe a poco, la edición de este EP nos devuelve a uno de los mejores compositores de música de cine de las últimas décadas.


Bad education - Michael Abels
WaterTower Records  24 / 4 / 2020

El pasado mes de octubre asistíamos a la entrega del Premio "Discovery of the Year" del World Soundtrack Awards a Michael Abels por sus trabajos para la película Nosotros (Jordan Peel, 2019), una banda sonora que tenía una cierta sonoridad operística. Ahora con La estafa (Bad education) (Cory Finley, 2020) su trabajo vuelve a tener un sonido eminentemente clásico, que ilustra perfectamente la personalidad académica del protagonista. Desde la marcialidad de la composición coral "Ave Noster Redemptor", que nos introduce en la formalidad bizarra de las instituciones educativas norteamericanas, hasta el barroquismo de "Book Club", la banda sonora es una excelente aportación de la música como elemento externo que al mismo tiempo nos introduce en los aspectos más absurdos de esta historia de malversación y desfalco. Como en la espléndida secuencia de la "compra compulsiva", cuya sorprendente irracionalidad se nos muestra con la música, "Shopping spreed", que en su clasicismo ofrece ese punto de humor negro que prevalece a lo largo de toda la película. O esa minimalista aportación en "Come quick", que introduce, en medio del descubrimiento de la estafa, las únicas instrumentaciones electrónicas, que colisionan con el academicismo del resto de la banda sonora. Este trabajo de Michael Abels nos recuerda a la aportación también clasicista de Nicholas Britell en la espléndida serie Succession (HBO, 2018-), que tiene también en el clasicismo el instrumento adecuado para elaborar un discurso irónico sobre los personajes. En "The downfall", el tema más desarrollado, Abels refleja la decadencia del personaje principal, en un toque maestro. 

Defending Jacob - Atli Örvarsson, Ólafur Arnalds
Paramount Records  24 / 4 / 2020

Esta serie de intriga sobre el asesinato de un adolescente no aporta nada especialmente novedoso, pero tiene un estilo atractivo que la acercan a producciones de calidad como The killing (Netflix, 2011-2014). La banda sonora también sigue este estilo de suspense marcado por sonoridades electrónicas y atmosféricas que acompañan la evolución psicológica de los personajes, con tonalidades oscuras que muestran su particular bajada a los infiernos. La participación de Ólafur Arnalds en la composición del tema principal, "Defending Jacob Theme", marca también una sonoridad determinada, melancólica y apagada, que en cierto modo le dan al conjunto una envoltura parecida a su trabajo para Broadchurch (ITV, 2013-2017). En todo caso, el resto de la música compuesta por Atli Örvarsson sigue su propia senda, interesada en subrayar los conflictos interiores de los personajes. Como en "Leaving for the trial", que funciona casi como una representación religiosa del juicio (una especie de Juicio Final), a través del sonido del órgano. O ese interesante tema de acción que es "Ticking the clock", que funciona como si fuera una bombra de relojería, anticipando la tragedia. Para un compositor que está habituado a poner música a series policíacas para cadenas generalistas como Ley y orden True Crime (NBC, 2017-) o Chicago P.D. (NBC, 2014-2018), éste es un trabajo mucho más maduro e introspectivo.

The plot point - Joseba Beristain
Quartet Records  27 / 4 / 2020

Aunque la película es de 2017, la banda sonora compuesta por Joseba Beristain no se ha editado hasta este año, recuperada afortunadamente por Quartet Records. Esta historia de soledad y perdición está protagonizada por dos personajes cuyas vidas desoladas se entrecruzan en Bilbao. Tan desoladora como la propia película es la música, espléndida en su construcción, que acompaña a las imágenes. La primera parte, más enfocada al personaje de Jones, cuenta con una voz solista femenina que funciona, en temas como "Jones in the library", como una especie de nostalgia maternal, que se vuelve más turbia posteriormente, en "I can't with this fucking people". Los fragmentos dedicados a Ana son más melódicos, apoyados principalmente en el piano y el violonchelo, de una belleza cautivadora, como en "Ana at home (2)", y especialmente en el hermosísimo "Rehabilitation", una composición de siete minutos que emociona.  El compositor consigue en general dotar a la banda sonora de una atmósfera de intimidad que al mismo tiempo expresa la soledad de los dos personajes protagonistas. Y compone sin duda el mejor trabajo de su carrera. 

Devs - Geoff Barrow, Ben Salisbury, The Insects
Lakeshore Records  1 / 5 / 2020

Colaboradores del director en Annihilation (Alex Garland, 2018), los compositores Geoff Barrow y Ben Salisbury forman colaboración con otro dúo, The Insects (Tim Norfolk & Bob Locke) para poner música a esta filosófica serie. La banda sonora, de hecho, tiene elementos de conexión con aquella, en ese tono etéreo y misterioso que sobrevuela en todo momento. Los compositores introducen elementos muy diversos, desde el inquietante tema principal, "Plainsong", que marca el tono de quietud que marca el tratamiento visual de la serie, hasta la introducción de elementos sonoros religiosos en "Entering Devs/The machine", que también nos introduce en la perspectiva teológica del argumento. La incorporación de los temas compuestos por The Insects tienen una tonalidad más ambiental, con el uso principal de los sintetizadores, destacando composiciones como "Christ". También se incluyen algunos temas de la compositora finlandesa Suvi-Eeva Äikäs, otra colaboradora de Barrow, Slisbury y The Insects en bandas conoras como Hanna (Amazon, 2019-) o Luce (Julius Onah, 2019), creaciones principalmente vocales como "Object input". Banda sonora por tanto realizada entre varios músicos que crean en general una tonalidad misteriosa, casi monástica en algunas ocasiones, hipnótica. 

My brilliant friend - Max Richter
Deutsche Grammophon  1 / 5 / 2020

El compositor Max Richter colabora de nuevo en la banda sonora de la segunda temporada de L'amica geniale. Il nuovo cognome (HBO/RAI, 2018-), una excelente serie que adapta las novelas de Elena Ferrante. El compositor creó una ambientación musical hermosa y melancólica para la primera entrega, que ahora se extiende en esta segunda parte en el que la pérdida de la inocencia y la llegada a la madurez son los temas principales. Como en la anterior, la serie utiliza composiciones previas de Max Richter como "Return 16 (time capsule)" de su album Sleep (2015, Deutsche Grammophon), junto a algunas composiciones propias para la serie. En "Protest March, Part. 1", el uso de las cuerdas marcan cierta angustia, mientras que en "Cinema Music" la introducción del arpa junto al piano crean una cierta atmósfera de tensión y ambigüedad. Cierto es que muchas de las composiciones que se utilizan en la serie pertenecen a trabajos anteriores de Max Richter, que él mismo reinterpreta para las imágenes, pero el conjunto otorga una coherencia sonora a esta historia que en buena medida contribuye a dar esa envoltura personal e íntima que la historia necesita. La primera temporada incluía más composiciones, pero la efectividad de la música sigue siendo fundamental en la ambientación de la serie.  

Yinz - Ronen Landa
Lux/Eon Records  7 / 5 / 2020

Esta comedia negra cuenta con música del compositor norteamericano Ronen Landa, que aporta una banda sonora orquestal para subrayar una historia de madurez que se convierte en un thriller violento. La aportación orquestal de 60 músicos ofrece una visión psicológica de los protagonistas que oscila entre el retrato más intimista, con el uso del celeste, un instrumento de percusión parecido al piano, en temas como "Let's all just relax", y momentos de suspense como en "Put your seatbelt on, jagoff", que nos recuerda a la música de las películas de cine negro clásico. El compositor consigue moverse con soltura entre el tono de cine de suspense y la comedia, aportando excelentes momentos en los que el uso de los instrumentos de cuerda mantienen un diálogo con los instrumentos de percusión, como en "All the blessings in the world", uno de los mejores temas de la banda sonora. Ronen Landa es un compositor que habitualmente trabaja en películas de terror, por lo que está cómodo en esta vertiente oscura de la historia, pero al mismo tiempo consigue crear una ambientación algo irreal que contribuye al tono de comedia. Uno de los temas en los que mejor se aprecia esta ambivalencia es "What do you know?", un ejercicio que se sostiene básicamente en instrumentos de percusión.  

Cold courage - Lasse Enersen, Ro Rowan
Milan Records  8 / 5 / 2020

Rodada en Gran Bretaña con un reparto internacional, la serie finlandesa Cold courage (Viaplay, 2020-) es un thriller con tonalidad sombría que ha sido bien recibida en los países nórdicos. La banda sonora corre a cargo del compositor finlandés Lasse Enersen, que nos ofrece un trabajo marcado por el uso de los sintetizadores que crean en general una atmósfera desasosegante en temas como "Nexus", marcado por una cierta oscuridad que nos introduce en el peligroso mundo en el que se se ven metidas las protagonistas de esta historia. Pero lo que otorga a la banda sonora una sonoridad especial son las aportaciones de la violonchelista norteamericana Ro Rowan, que contribuye con algunos temas en los que el desgarro de las cuerdas establecen una tensión singular, como en "The monster" o "The rautee house", que en cierta manera nos presentan el lado oscuro de la historia. También hay una notable aportación del violinista irlandés Caoimhín Ó Raghallaigh, "Now it can be told", un tema de acción que con el sonido de su violín de diez cuerdas resulta particularmente inquietante, y que nos atrapa desde la primera vez que aparece en la serie.   

Enemy lines - Philippe Jakko
MovieScore Media  8 / 5 / 2020

Estrenada directamente en VOD, este thriller bélico que tiene lugar durante la II Guerra Mundial no pasará a la historia por su originalidad ni su calidad, siendo mayormente un producto de bajo presupuesto, aunque con participación de actores reconocidos como John Hannah. Sin embargo, es uno de esos casos en los que la banda sonora destaca especialmente, y hubiera merecido una mejor base narrativa para brillar con más efectividad. El compositor francés firma un trabajo musical que tiene un poso de melancolía distinto al que podemos escuchar en otras producciones bélicas. Está más interesado en mostrar una cierta condición trágica de los personajes, especialmente notable en el tema principal "Enemy lines elegy".  Pero, en esta composición sinfónica que suena contundente, a pesar de la falta de presupuesto, también hay interesantes acercamientos a la acción, como en "Boat journey, Pt. 1". Pero incluso en secuencias de guerra, como ese espléndido "Battle", prima más esa atmósfera de desenlace trágico, llevado aquí a términos casi espirituales. Es uno de los grandes momentos de esta banda sonora, cuya calidad está muy por encima de la propia película. Disfrutable es especialmente la larga suite final en la que el compositor desgrana los principales temas en un trabajo emocionante y nostálgico.      

The Eddy - Glen Ballard, Randy Kerber
Arista  8 / 5 / 2020

Sin duda uno de los proyectos televisivos más esperados del año es la serie que dirige Damien Chazelle para Netflix. The Eddy (Netflix, 2020-) tiene como protagonistas a una serie de personajes cuyas vidas se desarrollan, con más pena que gloria, en el club de jazz The Eddy, un pequeño local situado en París. Estamos ante una serie en la que la música forma parte intrínseca de la acción y la evolución de los personajes, y en este sentido la serie tiene algo del David Simon de Treme (HBO, 2010-2013), aunque en este caso la particularidad es que todos los temas son interpretados y grabados en directo en un estudio de grabación reconvertido en club de jazz, por lo que en cierta manera las interpretaciones expresan también el estado de los actores y sus personajes. Destacan momentos emocionantes, como ese nostálgico "The Eddy" que interpreta Joanna Kulig al final del primer episodio. Aunque la serie puede ser algo superficial en las historias que narra, cada episodio protagonizado por un personaje, lo más destacable es su aspecto musical. Si eres aficionado a la música, y especialmente al jazz, es fácil disfrutar con los ensayos (ese espléndido "Au Milieu" en el primer episodio) y las interpretaciones aparentemente improvisadas. Es evidente que Damien Chazelle está especialmente inspirado en la coreografía visual de las escenas musicales, como en Whiplash (Damien Chazelle, 2014), y es en esos momentos en los que la serie y la música brillan. Como en esa presentación del personaje del segundo episodio, Julie, con el tema "Kiss me in the morning". 

The last farm - Kjartan Sveinsson
KRUNK  15 / 5 / 2020

Permanecía inédita hasta el momento la banda sonora del cortometraje islandés The last farm (Rúnar Rúnarsson, 2004), que fue nominado al Oscar. La música la firmó Kjartan Sveinsson, ex-componente del grupo musical Sigur Rós, que hizo algunas incursiones en el cine, especialmente en cortometrajes. Este hermoso cortometraje sobre la vejez, es una obra espléndida que tiene un poso de tristeza y melancolía que está muy presente en la música compuesta por Kjartan Sveinsson, y que ahora se ha editado en formato EP. Son escasos 8 minutos de duración que tienen una sonoridad clásica, interpretada por una pequeña formación de instrumentos de cuerda. Uno de los temas principales, "The last farm 1", tiene aire de vals melancólico, que nos sitúa en ese lugar apartado en el que habita la pareja de ancianos, en medio de un paisaje a la vez hermoso y solitario. Es especialmente logrado el tema que se dedica a la pareja, "The last farm 2", que transmite ese amor lánguido, pero profundo. El vals, elemento clásico que aquí subraya la condición de los protagonistas, regresa en "The last farm 4", añadiendo además un cierto aire de misterio que mantiene el suspense. Los créditos finales, "The last farm 5", aportan elementos para la reflexión, nos dejan sentados frente a la imagen, afectados por ese estado de ánimo que nos deja esta hermosa, triste historia de amor terminal. 

Claude Monet. The immersive world - Michelino Bisceglia
Prove Records  20 / 5 / 2020

Esta banda sonora no corresponde a una película o serie de televisión, sino a una exhibición especial que propone un viaje por la pintura de Claude Monet a través de proyecciones y de realidad virtual. La exposición se puede ver en Harta Gallery de Bruselas (desde el 18 de mayo reabierta) y el Centre D'Arts Digitals de Barcelona (abierto desde el 1 de julio). Para esta experiencia el compositor italiano Michaelino Bisceglia ha creado una hermosa banda sonora, melódica, que acompaña a cada una de las obras que se presentan en la muestra. Hay pasajes eminentemente románticos como "Normandie", que tiene al piano como protagonista, o "Monet Opening", que ofrece una introducción con elementos tradicionales como el acordeón, que nos llevan hasta la Francia del siglo XIX. La exposición nos introduce en su vida familiar en Giverny, ese lugar paradisíaco, donde acabó muriendo, y que el compositor belga  describe con gran belleza en "Jardin Giverny". La intensa vida de Claude Monet, en la que desarrolló su trabajo en ciudades como Londres, Sandvika (Noruega), la Costa Azul francesa o Venecia, al que se dedica uno de los pasajes más románticos de la banda sonora, "Venise", con el uso de la mandolina. El álbum incluye también una suite de 9 minutos que sirve para la experiencia con gafas VR (Realidad Virtual) que también se incluye en la exposición.  Un trabajo muy bello, que se sostiene en el ritmo de vals en algunas ocasiones, y que contiene momentos especialmente notables. 

Homecoming - Emile Mosseri
Lakeshore Records  22 / 5 / 2020

La segunda temporada de la serie Homecoming (Amazon, 2020) se distancia musicalmente de la primera, no por un cambio de tono, que sigue homenajeando a los thrillers clásicos, sino por la introducción de música original. La primera temporada utilizaba de forma muy inteligente música previa de películas creada por Bernard Herrmann, David Shire o Michael Small, pero en esta continuación se incorpora Emile Mosseri como compositor, del que ya destacamos el año pasado su trabajo para la película The last black man in San Francisco (Joe Talbot, 2019). Sigue por supuesto una sonoridad a Bernard Herrmann, en pasajes como "Motel", con el uso de los instrumentos de viento marcando un acorde de tres notas que ya nos introduce en el suspense, y que representa esa amenaza desconocida que acecha a la protagonista. El compositor subraya también el carácter cíclico de la historia a través del tema principal, una creación minimalista, repetitiva, que se asemeja a un bucle temporal, presente de forma más clara en "Suddenly Temple". Hay otros momentos especialmente inspirados en esa visión herrmaniana de la serie y de la propia música, como el uso de las cuerdas que el compositor hace en "Geist Maze", y que en nos recuerda a la música de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958), pero con elementos de Michael Nyman. Este tema refleja perfectamente el excelente trabajo de Emile Mosseri en la segunda temporada de la serie, una de las más interesantes que se han estrenado este año. 

The painter and the thief - Uno Helmersson
Milan Records  22 / 5 / 2020

Posiblemente uno de los más sugerentes documentales del año, esta es la historia de una pintora checa cuyas obras más valiosas fueron robadas de una galería de arte en Oslo y que decide, tras la detención del ladrón, hacerle un retrato, comenzando así una insólita relación de amistad. En esta historia de humanidad deshumanizada, el compositor Uno Helmersson construye una trabajo musical eminentemente electrónico, que nos introduce en la psicología de los dos protagonistas, en temas como "Barbora about Bertil" y "Bertil about Barbora" que, a pesar de las sonoridades electrónicas, tienen una cierta calidez. Pero al mismo tiempo, Uno Helmerson consigue recrear el frenesí del negocio del arte en intensas composiciones como "Finding the swans" o en ese espléndido tema principal, casi deudor de las sonoridades de los años setenta, que podemos escuchar más claramente en "Nailing painting", y que luego se desarrolla con especial acierto en la conclusión musical de la banda sonora, "The exhibition". Con ese cadencia de música de órgano para Catedral, esta composición minimalista transmite una cierta religiosidad en la exposición de las obras de arte, y se convierte sin duda alguna en uno de los mejores temas creados para una película que hemos escuchado en estos últimos meses.    

The macabre case of Prom Piram - Richard Harvey
Altus Records  8 / 6 / 2020

La edición de esta banda sonora es de agradecer, porque nos permite disfrutar de uno de los mejores trabajos del compositor Richard Harvey, habitual colaborador de Hans Zimmer. Keunbab Prompiram (Manop Udomdej, 2003) es un thriller tailandés que está basado en la historia real ocurrida en 1977 sobre una investigación en torno al cadáver de una joven encontrada junto a unas vías de tren en un pequeño poblado. Ahora llega por primera vez la edición de este trabajo que nos ofrece una música eminentemente dramática, que utiliza bien el tono trágico de la historia, en temas como "The fateful railway", cargado de tragedia, pero también nos ofrece interesantes hallazgos como la utilización de los pizzicatos en una escena de acción como "Bycicle chase". La banda sonora tiene un tono sombrío que en algunos momentos nos recuerda a trabajos musicales de Howard Shore como Seven (David Fincher, 1995), especialmente en el uso de los violonchelos como instrumentos que transmiten las oscuras implicaciones criminales, casi sobrenaturales, en temas como "Descent into evil". En otros momentos, los instrumentos de viento y las percusiones denotan la sonoridad característica de la música tailandesa, y se usan como elementos de suspense, como en "Crack in the wall". La condición trágica del personaje que cataliza toda la historia, la joven asesinada, se muestra a través de la introducción de un lamento vocal que cierra la banda sonora, en el hermoso y triste "Closure - End Titles", que tiene esa contundencia de composiciones autónomas de Richard Harvey como su composición coral Evensong (2019, Altus Records). Es en definitiva un trabajo complejo en el que podemos redescubrir una de las bandas sonoras más logradas del compositor. 

The fight for Greenland - Uno Helmersson
MoviScore Media  19 / 6 / 2020

Documental protagonizado por cuatro jóvenes habitantes de Groenlandia que reclaman su derecho a la autodeterminación y a la total independencia del reino de Dinamarca. El compositor sueco vuelve a ofrecernos una excelente banda sonora que se mueve por una sonoridad que refleja la serena lucha por sus derechos que protagonizan estos personajes. En algunos pasajes, su música recuerda a la de su compatriota Johan Söderqvist, del que fue asistente en trabajos como Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008), con esa mezcla entre melodías para cuerdas de gran belleza, incorporando también elementos electrónicos, en pasajes hermosos como "Above Ummannaq" o con un cierto aire de melancolía y derrota como "Independence postponed". La banda sonora transmite de forma clara esa sensación de rebeldía pero al mismo tiempo de objetivos incumplidos, de conexión con la identidad y la tierra, como en el tema principal, "The icebergs", que tiene una cierta sensación de tristeza y decepción, pero al mismo tiempo introduce elementos de esperanza hacia el futuro. Uno Helmersson consigue un trabajo que eleva musicalmente las aspiraciones de los protagonistas, y en ese sentido contribuye a llevar al documental a un terreno más arriesgado y ambicioso. 

Pirates down the street - Matthijs Kieboom
MoviScore Media  26 / 6 / 2020

El compositor holandés Matthijs Kieboom es uno de los más reconocidos en el panorama musical europeo, gracias a trabajos como la banda sonora del documental Wild (Luc Enting, 2018). En esta aventura infantil sobre un barco pirata que aparece de pronto en mitad de un vecindario, el compositor vuelve a colaborar con el director Pim van Hoeve, especializado en películas dirigidas al consumo local. Pero lo hace elaborando una banda sonora que bebe directamente de las fuentes clásicas del género de aventuras, no tanto del sonido característico de la serie de Piratas del Caribe, como de las creaciones de clásicos como Erich Wolfgang Korngold, especialmente presente en el tema inicial "Opening", que de pone sobre la mesa las características de un trabajo musical que opta por la grandilocuencia de la gran orquesta. A lo largo de la banda sonora esta sonoridad se pierde un poco, desarrollando temas más íntimos, pero destaca sobre todo cuando ahonda en este sonido tradicional, o cuando introduce elementos exóticos como la nyckelharpa, un instrumento de cuerda de origen sueco parecido a la zanfoña, que sirve para construir el sonido característico, anacrónico, de la familia de piratas en temas como "The Blunderbuss family". La última parte de la película sirve àra que el compositor desarrolle este maravilloso homenaje a Korngold en temas como "Pirates never fight fair". 



Elephant se puede ver en Disney+ España
Historias del bucle y Homecoming se pueden ver en Amazon Prime 
La estafa (Bad education), Devs y La amiga estupenda se pueden ver en HBO España
Defending Jacob se puede ver en Apple tv+
The Eddy se puede ver en Netflix




25 junio, 2020

El último cine LGTBI+: Sheffield / Asturias

En nuestro segundo acercamiento a las últimas propuestas que podemos ver de cine LGTBI+ esta semana nos volvemos a acercar a las muestras cinematográficas Sheffield Documentary Festival y Festival LGTBI Centro Niemeyer. La Sección Rhyme & Rythm del Sheffield Doc está dedicada a aquellos documentales en los que el cine se da la mano con otras artes contemporáneas, ya sea la música, la fotografía, la pintura... En esta sección encontramos en la edición online de 2020 algunas muestras de cine que tienen como eje principal la influencia de la comunidad LGTBI+ en al arte actual. 

Del artista de graffiti Keith Haring se han realizado algunos acercamientos, pero la película Keith Haring: Street art boy (Ben Anthony, 2020), que se estrena a nivel mundial en Sheffield, es la más completa. A Keith Haring se le deben algunas de las imágenes más icónicas del arte callejero de las últimas décadas, aún hoy en día absolutamente presentes. Su trabajo, que al principio tuvo las paredes de las estaciones de metro de Nueva York como su sala de exhibición, se desarrolló a lo largo de las décadas de los 70 y 80, y pasó de las paredes a los museos. Keith Haring fue una especie de precursor de artistas posteriores como Banksy, se convirtió en uno de los representantes de la revolución cultural en Nueva York, encabezada por Andy Warhol, y fue también una de las víctimas de la estigmatización del SIDA, que provocó su muerte temprana a los 31 años. 


El documental de BBC utiliza numerosas imágenes de archivo y entrevistas con algunos de los que vivieron en primera persona el talento artístico de Keith Harring para ofrecer un retrato complejo, sin evitar ciertas facetas de egocentrismo, pero también sin caer en el típico film dedicado al artista maldecido por el destino. La película tiene ritmo, construye una biografía que está estructurada de forma clásica y plantea algunas reflexiones interesantes sobre el arte y la fama. 

Las minorías son, en Estados Unidos, víctimas de la injusticia social, culpables hasta que se demuestre lo contrario. Pero también han sido el germen de algunos de los movimientos artísticos más revolucionarios de las últimas décadas. Si Keith Harring consiguió convertir las calles de la ciudad de Nueva York en museos, también en esas mismas décadas nacía la música house que provenía de las minorías gay, negra y latina principalmente, las mismas minorías que abarrotaban las cárceles de Estados Unidos. Bring down the walls (Phil Collins, 2020) conecta estos dos aspectos: por un lado, un sistema penitenciario convertido en un negocio de bienes raíces, y por otro lado, el crecimiento de la música house como escapatoria de la represión social. 


El director del documental, Phil Collins, no es el músico conocido por todos, sino un realizador alemán afincado en Londres. Uno de los participantes comenta: "A finales de la década de los 70 se descubrió que las cárceles podrían ser un negocio". De forma que la construcción de prisiones en el país aumentó exponencialmente para poder acogida a un mayor número de personas, convirtiendo a Estados Unidos en el país que mayor número de encarcelados tenía, con una población de más de dos millones de presos. Al mismo tiempo, la música house se desarrollaba en discotecas conocidas de Nueva York, donde se ofrecían los espectáculos "voguing" que Madonna retrató en su canción "Vogue" y recientemente Ryan Murphy en su serie Pose (FX, 2018-), protagonizada principalmente por la comunidad gay. El documental muestra una conexión interesante, aunque quizás hay demasiada verborrea, demasiado discurso, y al director se le va la mano en escenas de baile excesivamente largas. 

El Festival LGTBI Centro Niemeyer se sigue celebrando de forma online a través de Filmin hasta el próximo 27 de junio, con el estreno el día 28 de la película de clausura, Marilyn (Martín Rodríguez Redondo, 2019), seleccionada en los Festivales de Berlín y San Sebastián. Ya hemos comentado algunas de las nueve películas que forman parte de su programación, y otras películas como The archivettes (Megan Rossman, 2018), sobre el mayor archivo de material relacionado con temática lésbica, ya centró nuestra atención en una de las crónicas de la 28ª Mostra Internacional de Films de Dones. Las tres últimas películas son también retratos de artistas, unos más conseguidos que otros. 

Wild nights with Emily (Madeleine Olnek, 2018), que estuvo nominada a los Independent Spirit Awards como Mejor película de bajo presupuesto, la directora realiza un acercamiento a la poeta Emily Dickinson desde una vertiente lésbica. Ha habido una cierta ambigüedad en el retrato de la escritora, considerándola una solterona conservadora que apenas tenía vida social, enamorada secretamente de un párroco. Pero a lo largo de los años se ha ido descubriendo una operación de "maquillaje" de la vida de la escritora, especialmente liderada por su editores, para ocultar su relación sentimental con su cuñada, eliminando el nombre de ésta de algunos de sus poemas, y "masculinizándolos" con el cambio de género de sus expresiones.


De esta forma, Madeleine Olnek propone una lectura reivindicativa de la artista, recuperando su posible lesbianismo en una película de época con toques de humor que en algunos momentos resultan absurdos, pero que también contribuyen a mostrar la insólita sociedad de la época. Curiosamente, los mayores logros de la directora están en la descripción del conjunto, dejando a la protagonista un perfil algo más desdibujado. Es una propuesta interesante, aunque desequilibrada. 

El documental Bixa travesty (Claudia Priscilla, Kiko Goifman, 2018), seleccionada en Documenta Madrid, ofrece un retrato de la artista transgénero brasileña Linn de Quebrada, que ofrece una lectura feminista de la identidad sexual a través de la celebración de su cuerpo como mujer. "No todas las mujeres tienen vagina", comenta en una ocasión, reivindicando la femineidad de un cuerpo que no tiene por qué buscarse sólo en el aspecto físico, sino sobre todo en la condición humana. A pesar de todo, el discurso de Linn de Quebrada es más superficial que intelectual, y no puede evitar caer en ciertos lugares comunes, aunque sea valiente su declaración de las miserias de una sociedad machista y patriarcal en el contexto de una sociedad como la brasileña que es, de facto, machista y patriarcal, especialmente tras la elección de Jair Bolsonaro como presidente. 


Hay algunos aspectos interesantes en esta película, que se refieren a los momento más íntimos, cuando Linn de Quebrada deja de ser el personaje y se convierte en la persona. Sobre todo aquellos en los que vemos a su familia, eminentemente matriarcal, como esa escena emotiva de madre e hija en la ducha cuidándose mutuamente. Pero esas incursiones de la intimidad son escasas, y acaban devoradas por la reivindicación y el discurso, que es la parte menos interesante de la película. 

Mucho más logrado es Lemebel (Joanna Reposi Garibaldi, 2019), en torno a la figura del artista y escritor chileno Pedro Lemebel, representante del movimiento queer en el Chile de los años 80, con la presencia aún del dictador Pinochet. Es también un artista que utiliza el cuerpo como representación de la reivindicación de la homosexualidad, con todas las acepciones que se quisieran poner, del orgullo de ser maricón en una sociedad sexista y peligrosa. Es un personaje que en sí mismo es absolutamente atractivo, de una profunda intelectualidad, pero al mismo tiempo transgresor y muchas veces incómodo. 


La directora, que grabó a Lemebel hasta sus últimos días de vida, cuando el cáncer de laringe se lo llevó en 2015, muestra su obra y su personalidad con admiración. Utiliza sobre todo su voz en las largas entrevistas que mantuvo con él y proyecta sus imágenes del pasado, sus recuerdos de una juventud loca y esperanzadora, en las paredes o en edificios abandonados a  medio construir que el propio Pedro Lemebel describe como "arquitectura de la utopía". Lugares que emergieron para ser hogares que nunca serán. Es un documental emocionante, político y poético, como el propio Lemebel. 





The archivettes, Wild nights with Emily, Bixa travesty y Lemebel se pueden ver en Filmin hasta el 27 de junio. 
Marilyn se estrena en Filmin el 28 de junio.