21 abril, 2026

Visions du Réel 2026 - Parte 1: Entornos sociales

El festival de películas de no ficción Visions du Réel, que se celebra hasta el 26 de abril en la localidad suiza de Nyon, es una de nuestras habituales citas alejadas de las alfombras rojas de los festivales más comerciales. Su programación valiente y arriesgada ha estado marcada en los últimos años por la directora artística Emilie Bujès, que dejará su puesto después de esta edición número 57 para dirigir a partir de este año el Festival Internacional de Cine de Ginebra (GIFF), el festival generalista más destacado de Suiza, que suele celebrarse entre finales de octubre y principios de noviembre. Por tanto, Visions du Réel establece en esta edición los principales enunciados de una programación que está marcada por documentales que reflejan nuestra sociedad, tan enfocada en las perspectivas femeninas que este año la mayor parte de las protagonistas son mujeres directoras: la norteamericana Kelly Reichardt es la principal homenajeada, junto al realizador ucraniano Sergei Loznitsa, mientras que la directora marroquí Meriem Bennani tendrá una retrospectiva, y la cineasta norteamericana Laura Poitras ha sido la encargada de inaugurar el festival con su último documental, Cover up: Un periodista en las trincheras (Mark Obenhaus, Laura Poitras, 2025), ya estrenado en la plataforma Netflix, lo que demuestra que a Visions du Réel le importan menos las alfombras rojas y los estrenos mundiales que conformar una programación coherente y contar con invitados que supongan una referencia en el género documental. La presencia española en esta edición es claramente destacada, con la película La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) en la principal sección competitiva, A planet painted by hand (Martí Madaula, 2026) en la competición de mediometrajes, y la coproducción hispano-argentina No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está (Ignacio Ceroi, 2026) en la sección Burning lights, además de la proyección especial de Sirât (Oliver Laxe, 2025), junto al documental sobre su rodaje Vacío luminoso (Uberto Rapisardi, 2026). Durante las dos próximas semanas vamos a repasar la programación de uno de los festivales más interesantes del panorama internacional. 

#SainteJulie

Giulia Montineri

Francia 2026 | 104' | Grand Angle | ★★

El 22 de mayo se celebra la festividad de Santa Julia, patrona de Córcega y Livorno, cuyo relato ha ido extendiéndose de forma oral, contando en su Pasión de Santa que procedía de Cartago, donde su familia era rica y de alto rango. En 303, a causa de la ruina que afectó a sus parientes, Julia se convirtió en esclava y fue comprada por el rico mercader sirio Eusebio, que quedó seducido por su gracia. Llevándola en sus viajes, el barco de Eusebio naufragó en Córcega, donde en aquel tiempo reinaba el cruel gobernador Saxo, quien también se sintió seducido por su belleza. Una noche en que el mercader estaba borracho, hizo llamar a Julia y le prometió que la liberaría si aceptaba honrar a Júpiter e inmolar sacrificios a los dioses paganos, pero ella se resistió. Así que el gobernador Saxo "la entregó a la muchedumbre quienes, debido a su negativa a entregarse a los dioses, le arrancaron el pelo, le cortaron los senos y su cuerpo ensangrentado fue crucificado. Después de su martirio, se convirtió en la patrona de Córcega". El significativo comienzo de la película #SainteJulie (Giulia Montineri, 2026) hace referencia a la celebración de la festividad de Santa Julia, cuya figura es sacada del templo y portada por hombres, estableciendo la idea de la santidad para una mujer solo después de su muerte, tras haber pasado por un martirio en vida. Julie también es el nombre de una víctima de feminicidio, Julie Douib, quien murió asesinada por su exmarido y padre de sus hijos en 2019. La cineasta Giulia Montineri, de madre italiana y padre corso, creció en Córcega y regresó precisamente en 2019 para rodar una investigación sobre los mitos del matriarcado local en su documental Zie (Ancianas) (2021). Por lo tanto, el eco de la noticia en torno al asesinato de Julie Douib llegó directamente a través de las noticias, como se escucha en los resúmenes que se recuerdan a lo largo de la película. Pero el interés de la realizadora se centra en el sexismo cotidiano que prevalece en la isla de Córcega y se pregunta si esta permanencia también contribuye a que no se eviten casos como este que pudo haberse evitado, dada la peligrosidad conocida del maltratador y asesino. A través de entrevistas con los vecinos que conocieron a la víctima, se introduce una reflexión que revela las grietas de una sociedad que, frente a la violencia ejercida sobre ella, se mantuvo al margen. Y se cuentan anécdotas como una paliza que propinó su marido a Julie en un lugar público en el que nadie hizo nada para evitarla, o el conocimiento que tenían algunas personas próximas a Julie sobre los antecedentes maltratadores que había tenido su marido con otra pareja. Pero todos estos relatos y lamentaciones surgen después de la muerte de Julie; como en el caso de la patrona de Córcega, la santidad viene precedida por el martirio. Cuando la directora pregunta a uno de los hombres de la zona si cree que la sociedad hizo algo por ella, él responde que se organizó una manifestación: "Pero eso fue después de muerta", apunta Giulia Montineri. 

#SainteJulie fue la película seleccionada como preinauguración de Visions du Réel, con una proyección gratuita el día antes de la inauguración oficial, lo que plantea una línea de reflexión que está presente a lo largo de toda su programación. La investigación de la directora permite que la perspectiva se vaya amplificando desde un caso concreto y una coincidencia de nombre que inteligentemente es utilizada como punto de vista, para adentrarse de una manera más general dentro de las cotidianas muestras de misoginia y de sexismo que soportan una parte de la sociedad córcega, como una conversación banal entre un grupo de hombres en la que surgen algunas frases como "la mejor mujer es la que sabe callarse cuando hace falta". La sensibilidad con la que aborda el caso del feminicidio, evitando todo rastro de sensacionalismo, contrasta con la claridad con la que expone las marcas del machismo en respuestas, gestos y actitudes. Cuando pregunta si ha cambiado la sociedad córcega respecto a la relación entre hombres y mujeres, la respuesta siempre es positiva, pero los primeros gestos son de incomodidad. En algunas escenas, entre divertidas y significativas, propone a un grupos de vecinos y vecinas de diferentes generaciones, leer en voz alta una clasificación de las diversas manifestaciones de comportamientos en la pareja que pueden hacer detectar un caso de violencia doméstica, lo que en algunos países se denomina "violentómetro". Un gráfico elaborado como herramienta didáctica que señala por colores los niveles de alerta que determinadas actitudes de una pareja respecto a la otra pueden detectarse como señales de alarma, desde el verde de la convivencia normalizada y basada en el respeto mutuo hasta el rojo del control coercitivo y la violencia latente. Hay una mirada entre líneas en esta exposición en voz alta de los grados de posesión que se pueden establecer en una pareja, que revela una cultura del silencio respecto a estos temas, como una revelación de que es dentro de una sociedad callada donde se produce el germen del maltrato. Y en este sentido #SainteJulie plantea con éxito las reflexiones cuando las enfrenta al entorno en el que vivía la víctima del feminicidio. Más allá de este caso concreto, expone el funcionamiento de la sociedad y sus instituciones a través de los mecanismos de la misoginia cotidiana. Y acaba siendo un examen clarificador sobre las ideas preconcebidas en torno a las relaciones entre hombres y mujeres a través de conversaciones en las terrazas de los bares, la permanencia de un lenguaje cotidiano que sigue siendo sexista aunque no lo reconozca, y la percepción de la violencia doméstica como un espacio íntimo, no como un problema público, que convierte al silencio y la cobardía en cómplices de los feminicidios. 

La noche de la infancia

Xisi Sofia Ye Chen

España, Francia 2026 | 93' | Competición de Largometrajes | ★★

En las montañas de Fangshan, en China, la directora se convierte en narradora de un relato que está protagonizado por su hermano A Wen, un hombre de 38 años que nació en las faldas del templo budista en el que ahora recibe los consejos de su maestro budista. Los padres de ambos llevaron a cabo un largo viaje de tres meses a principios de los años noventa a España, donde se asentaron y donde nació Xisi Sofia Ye Chen. De manera que la distancia que les separa no solo es generacional, sino también física respecto a su lugar de nacimiento. El regreso de A Wen a China parece un vehículo para una especie de sanación espiritual, alejado de sus negocios de restaurantes en España, y confiesa la directora en la narración de su relación con su hermano que es la primera vez que están juntos en el lugar de nacimiento de éste. La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) es el retrato de un hombre que ha tenido una vida complicada, tan impenetrable como la fotografía que acompaña a esta reseña, que ahora parece haber encontrado una cierta estabilidad emocional, pero que conforme se desarrollan las revelaciones sobre su pasado se revela con una complejidad envuelta en etapas de depresión y en épocas conflictivas. Recuerda que la palabra "hermano" también es la que suelen utilizar los miembros de las bandas criminales, y en cierta manera parece que A Wen tuvo más fraternidad con algunos amigos que le acompañaron en sus días de violencia y juego que la que tiene con su propia hermana. Conforme se va desenfocando el perfil que elabora el documental, también se va ampliando la mirada hacia la comunidad china en Cataluña, entre negocios de tiendas y restaurantes y el ocio en bares de karaoke, conformando una colectividad que se retroalimenta y se aísla en una sociedad paralela, y que la snuevas generaciones nacidas y educadas en España como la de Xisi Sofia Ye Chen miran desde fuera con una mezcla de curiosidad y sorpresa. La noche de la infancia hace un repaso a aquellos años en los que la miraba películas gángsters junto a su hermano sin saber que él iba a formar parte de ese mundo: adicto al juego y envuelto en deudas de prestamistas malayos, tenía dos "hermanos" en sus andanzas criminales, hasta que se cruzó el límite en una noche en la que los disparos provocaron víctimas. A través de las vivencias de su hermano, que él mismo apenas relata envuelto en un cierto carácter circunspecto y reflexivo en su madurez, la directora descubrió en un infancia que los gángsters siempre llevan gafas de sol, y en ese reflejo de un espejo distorsionado que desenfoca los recuerdos, se crea una cercanía familiar que al mismo tiempo es narrada desde cierta distancia. Es una decisión creativa que la directora nunca establezca una conexión verbal con A Wen, sino que la narración se sostiene en una mirada desde cierta distancia, en descripciones de la propia narradora y en conversaciones entre los protagonistas: sus padres formaron parte de la inmigración masiva de ciudadanos chinos a España, recién entrada en la Unión Europea, y los negocios fueron rentables después de una etapa de trabajo, sacrificio y ahorro para poder pagar las deudas del viaje e iniciar una nueva vida con la apertura de los primeros bazares. 

Rompiendo el tradicional hermetismo, quizás sólo aparente, de la comunidad china en España, formada por 224.000 personas según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, La noche de la infancia muestra el interior de una familia que ha ido construyendo sus negocios durante treinta años, pero que se ha enfrentado a circunstancias adversas. Con más de un restaurante en Cataluña, la empresa de A Wen tiene sus oficinas en una nave industrial que sirve como almacén y se utiliza para celebraciones de fiestas de cumpleaños. El relato del joven hijo de la encargada del almacén, que parece estar envuelto en una etapa de depresión y alcoholismo establece un paralelismo con la juventud de A Wen, y entre conversaciones personales y ejercicios espirituales, éste trata de ayudar al joven a sobrepasar esa etapa de insomnio y preocupación constante que le ha llevado a abusar del alcohol y la automedicación. El documental refleja los ciclos de algunas problemáticas que afectan a la comunidad, y la mirada serena que trasladaba al principio en aquel templo budista en el que el tiempo parece detenerse, funciona como una confrontación con la vida urbana de una ciudad como Barcelona y las noches en los locales de karaoke y las casas de apuesta ilegales en sótanos en los que se desarrolló la juventud de su hermano. A pesar de ofrecer un retrato cercano, la película solo refleja algunos de los pensamientos de su protagonista, cuando A Wen, separado de su esposa y su hijo, le dice a su madre que ya ha dejado de tener ambiciones y no quiere seguir abriendo más negocios, a lo que ella responde con una comprensión maternal: "Es mejor la salud que los negocios".  O el momento en el que decide realizar obras en uno de sus restaurantes para cambiar la puerta de entrada porque ha escuchado que la situación actual provoca energías negativas. Consultando a su maestro de Feng Shui, éste le dice que "el corazón puede cambiar el entorno mientras esté vacío", pero a pesar del consejo, decide llevar a cabo las obras para desplazar tres metros la puerta de entrada. Con cierta distancia pero al mismo tiempo encontrando una forma sutil de conexión emocional, Xisi Sofia Ye Chen consigue desentrañar parte del hermetismo que rodea a su comunidad: "30 años para salir de un anonimato y acabar en otro", dice refiriéndose a la decisión de sus padres de emigrar a España, formando parte de esa emigración masiva que se produjo desde finales de los años ochenta. Pero es en el silencio que rodea a su hermano donde encontramos el reflejo de un hombre que parece atrapado entre las consecuencias de su pasado criminal, entre ellas un "brother" que quedó gravemente herido de un disparo, y un presente cargado de responsabilidades familiares y empresariales: "A veces me pregunto si este hábito de seguirle a todas partes, de no saber dónde empiezo yo sin él, viene de lo que nos decía mamá cuando nos dejaba solos en casa: cuando faltemos, solo os tendréis el uno al otro". Para él, la única salida parece estar en las palabras del maestro budista: "Para resucitar hay que atreverse a olvidarlo todo". 

Dentro

Elsa Amiel

Francia, Suiza 2026 | 95' | Competición de Largometrajes | ★★


La prisión de Volterra tiene un pasado conocido por haber sido el lugar de encierro de los anarquistas italianos a finales del siglo XIX, hasta convertirse en un centro de detención preventiva estricta donde se enviaba a los prisioneros rebeldes en los años sesenta, hasta la instauración de los centros penitenciarios de máxima seguridad en los setenta. En este contexto habitado por algunos presos que han sido condenados a cadena perpetua y otros en prisión por delitos graves, la reeducación y la reinserción se han convertido en un modelo a seguir para otras cárceles europeas. En 1988 nació un Laboratorio Teatral gracias a la asociación Carte Blanche, bajo la dirección de Armando Punzo (1959, Italia), que posteriormente se convirtió en la Compagnia della Fortezza, un proyecto que permite a sus integrantes un régimen de semilibertad cuando protagonizan giras por Italia. En 2023, Armando Punzo recibió el León de Oro de la Bienal de Teatro de Venecia, con la representación de Naturae, una obra que nace de una reflexión sobre el teatro shakesperiano y el surrealismo mágico de Jorge Luis Borges a partir de fragmentos que reescriben las obras y hablan sobre la naturaleza humana: "El Homo sapiens es solo una fase; debemos trabajar para alcanzar el Homo felix, debemos cultivar la búsqueda de la libertad, el amor y la felicidad en nuestro interior. Debemos volver a soñar con un hombre nuevo e imponerlo a la realidad", dice Armando Punzo. Este acercamiento al teatro desde una mirada al ser humano encaja con la participación de hombres que viven encerrados en una prisión y que de alguna manera han descubierto a través del teatro cuál es la esencia de su propia existencia: "Pienso en mí mismo como un niño que se ha caído, y que está empezando a aprender a andar de nuevo", dice Ciro, el protagonista de la imagen superior y uno de los actores de la compañía. Desde hace treinta años, Armando Punzo ha elegido trabajar dentro de la prisión de Volterra y formar parte de ese mundo de encierro, junto a los internos: "Mi mentalidad no es la de ir a la cárcel y salvar a nadie. Creo que esa sería una forma equivocada de establecer la relación con ellos. Yo necesito trabajar con personas que exploren preguntas junto a mí. Esto es el teatro, no lo puedes hacer solo", reflexiona el dramaturgo italiano. Dentro (Elsa Amiel, 2026) también aborda preguntas sobre el ser humano a través de la perspectiva que refleja la prisión pero también la momentánea libertad que adquieren los componentes de la Compagnia della Fortezza cuando representan sus obras fuera de ella. Entre los muros de la cárcel, sin embargo, es la presión psicológica la que ejerce una mayor sensación de reclusión, y por eso el acercamiento de Armando Punzo al teatro desde la mirada reflexiva se manifiesta como una forma de liberación psicológica que siembra ideas a través de la investigación conjunta, lo que les permite transformarse.   

La cámara de Elsa Amiel (1979, Francia) se acerca con respeto al trabajo de esta compañía, pero sin explicar cuáles han sido las condenas de los presos que aparecen en el documental, desprendiéndose del habitual acercamiento a este tipo de historias. Está más interesada en observar el método de trabajo de Punzo, que refuerza sobre todo el uso del lenguaje: "En realidad, todo gira alrededor de los textos, escuchar las palabras y comprender adónde nos llevan", dice el director teatral en uno de los ensayos. Quien menciona también que es necesario encontrar palabras que no sean habituales, que no escuchemos en la calle, que ni siquiera sean fáciles de encontrar en los libros, el teatro o la poesía. Cuando uno de los actores le pregunta por qué, Punzo responde que "es necesario para sobrevivir. Necesitamos que funcionen dentro del contexto", porque su perspectiva sobre la creación teatral se confronta con la sensación de inmovilidad y el principio de la realidad. La puesta en escena y el vestuario de colores primarios expresan una mirada surrealista que la película traslada con claridad, profundizando por encima de una mirada superficial sobre la reinserción a través de la creación. En los ensayos de repetición de textos complejos y la expresividad de los movimientos hay una forma de interacción más psicológica que superficial. El trabajo de observación de la cámara sin intervenciones de los protagonistas, excepto algunas reflexiones en off de Armando Punzo y algunos de los actores, también aporta una mirada discreta que trata de entender el proceso de investigación que suponen los ensayos, de manera que se crea una especie de diálogo entre la expresividad teatral y la discreción cinematográfica que se adentra en los pensamientos más que en la representación realista de la prisión. De hecho, buena parte del documental se desarrolla durante una gira de la compañía y desemboca en la entrega del León de Oro a Armando Punzo en 2023. Dentro aborda el trabajo de esta compañía teatral como un ejercicio de renacimiento del ser humano, como una forma de liberación psicológica más que física.

A planet painted by hand

Martí Madaula

España, Francia, Alemania, EE.UU. 2026 | 18' | Competición de Mediometrajes | ★★


La presencia española también se ha presentado este fin de semana dentro de la competición de cortometrajes y mediometrajes, donde el joven realizador catalán Martí Madaula (1996, Sabadell) ha estrenado su última propuesta, basada en la experiencia de la misión Hypatia 1, un proyecto de investigación científica formado únicamente por mujeres, que en 2023 fue seleccionada para llevar a cabo una simulación de misión espacial en la Estación de Investigación del Desierto de Marte (MDRS) en Utah, EE. UU. En ese espacio desértico que tiene un aspecto similar al de la superficie de Marte se realizan diversas misiones que tienen por objeto estudiar las posibilidades de la vida humana en el planeta Marte. Las nueve componentes de Hypatia 1 realizaron estudios en diversas áreas de investigación científica: astronomía, ingeniería, biología, estudios de factores humanos y comunicación y divulgación, y entre ellas se encontraba la periodista Núria Jar, que es la responsable de las imágenes que forman parte de A planet painted by hand (Martí Madaula, 2026), una obra de no-ficción que parte de los videos enviados al director, para establecer una reflexión sobre la cotidianidad dentro de la representación del paisaje marciano. Como hemos visto en las imágenes enviadas por la misión Artemis II a la luna, las incursiones en el espacio están rodeadas de cierto carácter épico, pero son los detalles más cotidianos los que provocan mayor curiosidad. En la línea del trabajo que ha realizado el joven director catalán, el proceso de construcción de la narrativa proviene de los contrastes. En su anterior obra, Tramuntana (2025), seleccionada en el Festival L'Alternativa de Barcelona y en el Doc Fortnight del Museo de Arte Contemporáneo (MoMA) de Nueva York, ofrecía una experiencia que nacía de la búsqueda de formas de capturar el viento de la tramuntana, al mismo tiempo que convivía con los relatos locales de la zona. A partir de los videos enviados por Núria Jar, Martí Madaula construye una narrativa que contrasta el paisaje que se asemeja a la superficie de Marte, visto a través de las ventanas de la estación científica, con la cotidianidad de las conversaciones entre las componentes de la misión mientras preparan café o se acaban de levantar. Los objetos y los sonidos cotidianos se representan como una huella de la presencia humana en medio de ese espacio tan singular, y se convierten en el eje central de una obra audiovisual que extrae los gestos más habituales de la convivencia humana para establecer los elementos que convierten un lugar en un espacio habitable, más allá de la extrañeza de su configuración o de las investigaciones científicas que tratan de encontrar formas de sobrevivir. La idea es tan sencilla como singular: la época de la conquista no tiene un sentido real si finalmente no se establece una forma de convivencia real, mientras el paisaje casi siempre es mostrado a través de las ventanas. El relato también se acerca a otras representaciones de Marte, como el tratamiento del color que surgió de las tiras de datos numéricos enviados a la NASA en 1965 durante la misión de la sonda Mariner 4, lo que dio lugar a un dibujo que se considera la primera representación de la superficie marciana, antes de que el proceso de desciframiento de los datos produjera las 22 fotografías que reflejaban al planeta rojo en una forma que, a pesar de su desértico horizonte, se asemejaba a nuestro espacio, como describió Carl Sagan: "Aquel no era un mundo extraño. Conocía paisajes similares en Colorado, Arizona y Nevada. Era tan natural y espontáneo como cualquier paisaje de la Tierra. Marte era un lugar". Planteando sus trabajos audiovisuales como una mezcla de obra artística e investigación científica, Martí Madaula recibió en 2021 una beca de la Fundación La Caixa para continuar sus estudios en Estados Unidos, cursando un Máster de cine en Chicago, y ha llevado a cabo su último proyecto con la ayuda del Centre Pompidou, el Haus der Kulturen der Welt y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.  

Club Heaven

Jona Honer

Países Bajos, Bélgica 2026 | 77' | Burning Lights | ★★


En su última película, el director Jona Honer, ganador de una Mención Especial en Dok.fest por su mediometraje Ik (2013), se adentra en el mundo de los clubes nocturnos en China, a través de uno de los más reconocidos, el EDM (Electronic Dance Music) Play House, en la localidad de Chengdu, que en 2025 ocupó el puesto 19 en la lista Top 100 Clubs que elabora cada año la revista DJ Mag. Club Heaven (Jona Honer, 2026) se introduce en el lado menos conocido de este club a través de una mirada al interior del recinto y a los trabajadores que forman parte de su amplio personal. Al principio de la película, una reunión de equipo encabezada por el gerente expresa de manera casi exagerada lo que en Occidente no se verbaliza: "No estáis aquí para perder tiempo ni dinero. Tenéis que generar beneficios. Trabajáis para mí y estáis aquí para generar valor, para hacerme ganar dinero. Fuera hay más de 10 millones de personas que querrían trabajar en este club", les dice a sus empleados. A continuación presenta a las dos últimas incorporaciones al equipo, un joven de 19 años y una chica de 18 años que acaban de formar parte de esta representación del capitalismo descarnado. A lo largo de sus 7.500 metros cuadrados con salas de concierto y amplias zonas VIP, los clientes demuestran sus recursos económicos y alardean de sus posibilidades, pero el director los filma a través de una cámara térmica que los hace aparecer como figuras fantasmales, sin ningún tipo de sonido, ofreciendo una imagen silenciosa y en blanco y negro que contrasta con la percepción que podríamos tener de la música y el ambiente suele rodear a los asistentes a las salas VIP del local. Por el contrario, cuando se adentra en los pasillos donde descansan brevemente los agotados camareros y el personal de la sala, la imagen se toma desde cierta distancia pero sin transmitir la sensación de que la cámara no es percibida por los protagonistas. Entre conversaciones cotidianas sobre sus vidas y sus experiencias personales, la contraposición entre la ostentación del interior del club y el trabajo precario de los jóvenes que forman parte del personal se refleja sin subrayados artificiales, sino a través de sus propias conversaciones. Aunque no suelen mencionar aspectos sobre su trabajo diario, las diferencias sociales aparecen de una manera nítida. El director habla de una cierta ritualidad que se parece a las ceremonias religiosas en la forma en que los asistentes acceden al local y los empleados establecen su estructura de trabajo, una especie de liturgia capitalista que se desarrolla dentro de los locales nocturnos. Aunque su primer acercamiento estaba enfocado en los llamados fuerdai, la segunda generación, hijos de empresarios que se han enriquecido con la apertura económica de China, ha acabado centrándose en los jóvenes estudiantes o recién salidos de la universidad que necesitan un trabajo lo antes posible, de manera que la perspectiva de China en la actualidad se sostiene sobre sus propias diferencias sociales. 

Los fuerdai han adquirido en los últimos años una imagen de jóvenes arrogantes que alardean de su riqueza con automóviles deportivos y celebraciones nocturnas en locales como Play House, rodeándose de no pocos escándalos. Esta ostentación se percibe en las diferencias entre las discotecas más prestigiosas de Europa y las de China; mientras las europeas suelen preservar la intimidad de sus clientes prohibiendo el uso de teléfonos móviles y fotografías en su interior, las discotecas chinas promueven los selfies incluso proporcionando aros de luz para smartphones. Grabado, fotografiado y montado por el propio director Jona Honer, Club Heaven a veces tiene un carácter repetitivo que lo hacen percibir como demasiado alargado, pero se inspira en esa representación del entorno laboral y de lo que se denomina como urbanalización de las grandes ciudades, una homogeneidad que las hacen ser tan parecidas unas a otras, lo que describía con humorística imaginación la película Playtime (Jacques Tati, 1967). Seguramente, Play House se puede parecer a muchos otros clubes nocturnos que existen en otras grandes ciudades, y posiblemente sus clientes tienen un perfil parecido. Pero lejos de subrayar estas similitudes, la película está más interesada en esa especie de ritualismo en el que el espacio ha terminado siendo más importante que sus ocupantes, un predominio del entorno que establece las reglas y define los comportamientos. Con sus uniformes de diseño, los trabajadores de Play House parecen componentes de una secta, y los clientes se representan como figuras indefinidas, como espectros abstractos, estableciendo una interacción que traza de una manera perceptible las desigualdades sociales que están impulsadas por el capitalismo. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Cover up: un periodista en las trincheras se puede ver en Netflix.
Sirât se puede ver en Movistar Plus+.
Playtime se puede ver en Prime Video y Tivify. 

17 abril, 2026

Las series españolas de 2026: Parte 3

La XIII premios Platino Xcaret se celebrarán en dos ceremonias que tendrán lugar en la localidad de Quintana Roo y Riviera Maya, los días 7 y 9 de mayo, divididas en dos porque, de sus 36 categorías, 21 serán entregadas en lo que denominan una Ceremonia de Apertura, dejando solo 15 categorías principales para la Gala que será televisada. El año pasado los premios se entregaron en Madrid, con una significativa ausencia de nominados y premiados españoles, pero este año, al celebrarse en la Riviera Maya, suponemos que habrá un mayor interés por asistir a las ceremonias. La organización ya ha anunciado, sin embargo, los ganadores en once categorías de largometrajes y diez categorías de producciones seriadas, aunque el resto se darán a conocer en la gala final. Dentro de las primeras, la producción argentina Belén (Dolores Fonzi, 2025) ha conseguido los premios de Cine y Educación en Valores e Interpretación Femenina de reparto (Camila Pláate) y la brasileña El agente secreto (Kleber Mendonça Filho, 2025) los de Música, Dirección de Arte y Montaje. Pero destacan las producciones españolas Sorda (Eva Libertad, 2025), premio a la Mejor Interpretación Masculina de reparto (Álvaro Cervantes), Sirât (Oliver Laxe, 2025), premios en Sonido, Fotografía y Efectos Especiales; La cena (Manuel Gómez Pereira, 2025) en Vestuario y El cautivo (Alejandro Amenábar, 2025) en Maquillaje y Peluquería. En las categorías de series parte como favorita El eternauta (Netflix, 2025-), ganadora en Interpretación Masculina de reparto (César Troncoso), Interpretación Femenina de reparto (Andrea Pietra), Montaje, Efectos Especiales y Música, de Federico Jusid. Pero la producción española Anatomía de un instante (Movistar Plus+, 2025) ha sido premiada en las categorías de Dirección de Arte, Fotografía, Sonido y Vestuario, con el premio a Mejor Maquillaje y Peluquería para la miniserie argentina Menem (Prime Video, 2025). El veterano y reconocido actor argentino Guillermo Francella, que estrenará la cuarta temporada de El encargado (Disney+, 2022-2026) el próximo 1 de mayo, recibirá el Premio de Honor. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Si es martes, es asesinato

Miniserie | Ficción, 7x40' | Disney+ |  

Creada por Carlos Vila

Dirigida por Salvador Calvo, Abigail Schaaf


Comenta en el dossier de prensa Sofía Fábregas, vicepresidenta de producción original de Disney+ España, que esta serie representa perfectamente el tipo de historias que quieren contar, y en la pasada edición de Séries Mania la nueva directora de contenidos para Europa, Angela Jain, hablaba de impulsar en España contenidos para targets femeninos y una mayor apuesta por los proyectos "non-scripted", principalmente docuseries true crime. De manera que Si es martes, es asesinato (Disney+, 2026), cuyo título y tono remiten inmediatamente a Solo asesinatos en el edificio (Disney+, 2021-), encaja bien dentro de un perfil de entretenimiento sencillo y familiar que parece buscar la plataforma en las producciones locales españolas. La historia se desarrolla durante una única semana en medio de un viaje turístico a Lisboa, la característica más inusual de este crime mystery que está más cerca del cozy mystery, en la que una serie de pistas a raíz del asesinato de Fernando (Pedro Casablanc), lo que provoca una investigación de la que se ocupan cuatro de los turistas españoles que participan en el viaje, pero cuyas identidades también están rodeadas de misterio: Fabio (Álex García) es un carismático personaje que parece ocultar algún secreto, aunque tiene una especial habilidad para escapar de los problemas; Alicia (Inma Cuesta) es una mujer imperturbable que también esconde su verdadera profesión y su objetivo en este viaje; Pura (Ana Wagener) es una señora canaria siempre cercana y habladora, aunque su permanente sonrisa tiene un trasfondo oculto; y el joven Daniel (Biel Montoro) es un chico con Asperger aficionado a los true crime que parece tener la oportunidad de demostrar su talento para resolver misterios. La serie está construida como una comedia que recorre barrios populares de Lisboa mientras los improvisados investigadores intentan encontrar la solución a distintos acertijos, pero tiene un sentido del humor cercano a Los misterios de Laura (TVE, 2009-2014), una de las creaciones anteriores de Carlos Vila (1977, La Coruña), aunque la estructura se asemeja más a los libros para adolescentes que ha venido publicando en los últimos años: la trilogía Las crónicas del viajante (Ed. Edebé,  2018-2019) o la reciente Alicia y los mataos (2026, Ed. Edebé). Con las habituales referencias a las novelas de Agatha Christie a la que el autor coruñés suele remitirse, Si es martes, es asesinato construye personajes y tramas que están cubiertos por diferentes capas, jugando continuamente con las medias verdades y los secretos, de manera que incluso los protagonistas ocultan sus verdaderas intenciones. La propuesta de encontrar pistas en diferentes lugares de Lisboa, una ciudad reconstruida en la que todavía se encuentran vestigios del terremoto de 1755 que prácticamente la sepultó bajo un tsunami, permite que la investigación salga de los escenarios interiores habituales de este tipo de misterios para desarrollarse en el exterior, entre barrios que dan título a los episodios y bares donde se cantan fados. Uno de los aciertos de la serie es evitar la imagen habitualmente melancólica de Portugal, para mostrar por el contrario una ciudad soleada y renacida (aunque claramente gentrificada), buscando el paralelismo con unos protagonistas que, de alguna forma, también encuentran una justificación para renacer desde sus propias identidades a través de la resolución de un misterio que les une. 

Si es martes, es asesinato es una serie colorista que juega con el espectador desde un trabajo de dirección que amplía la perspectiva a través del formato 2.35:1 para permitir planos dentro de los que se mueven diferentes personajes, proponiendo una participación activa, subrayada por algunas rupturas de la cuarta pared para establecer complicidad. Pero en este sentido no consigue construir una trama de misterio lo suficientemente sólida como para que el juego sea realmente participativo para el espectador, y hay demasiadas conveniencias de guión que no ayudan a que resulte convincente, incluso dentro de su propio universo. En lo visual, establece una paleta de colores que definen a los personajes: blanco para Fabio, violeta para Pura, verde para Daniel y azul para Alicia, en contraste con el amarillo que predomina en los exteriores de Lisboa, representada por sus populares tranvías, y también a la guía turística Cristina (Carmen Ruiz), que funciona como representación de la ciudad. Es interesante la puesta en escena que introduce por un lado un escenario típico de estos misterios, en este caso el Hotel Marquês, que fue de cuatro estrellas que han quedado en dos, manteniendo las huellas de la supervivencia, pero que evita desarrollarse solo dentro de sus límites, aunque sea en el hotel donde suceden los principales crímenes. La comedia aporta un toque distinto aunque recuerde a reinvenciones como Puñales por la espalda (Rian Johnson, 2019) y sus secuelas, pero la referencia tan evidente del título a Solo asesinatos en el edificio le hace un flaco favor a la serie, porque inmediatamente invita a las comparaciones. Sin embargo, Si es martes, es asesinato flaquea en la descripción del entorno de personajes secundarios, muchos de ellos infrautilizados como Pilar (Luisa Gavasa), una millonaria que no tiene intención de que sus dos hijos Cote (Gorka Lasaosa) y Laura (Raquel Pérez) hereden su empresa: "Mis hijos los dos son idiotas, cada uno a su manera", dice en el episodio Barrio Alto (T1E5); pero su trama resulta más endeble de lo que necesitaría y se le notan las costuras conforme la historia se desarrolla, funcionando más como un recurso narrativo que es demasiado evidente. El misterio tiene alguna relación con el terremoto que afectó a Lisboa y los personajes encuentran un mejor acomodo dependiendo de los actores que los interpretan, pero son más parecidos a las piezas de un rompecabezas elaboradas para que encajen adecuadamente, que auténticos perfiles con personalidades propias. Entre ellos destaca una divertida Ana Wagener, que se distancia de los habituales personajes dramáticos que suele interpretar para ofrecer una versión más desenfadada en Pura, aprovechando el origen canario de la actriz para recuperar un acento que ella misma había perdido. La juguetona banda sonora compuesta por el muy prolífico Federico Jusid, cuyo último proyecto internacional ha sido para la esperada Ciudad de las estrellas (Apple tv, 2026), spin-off de Para toda la humanidad (Apple tv, 2019-2027), aporta frescura y dinamismo a las escenas, aunque ha sido editada en un pírrico EP con cuatro temas. La historia cierra la investigación pero promete un nuevo misterio, dejando la puerta abierta a una segunda temporada que parece bastante asegurada. 

Day one

Miniserie | Ficción, 6x45' | 3Cat/Prime Video |  

Escrita por Cristina Pons, Luis Arranz, Luis Moreno, Juan Salvador López

Dirigida por Victor Cuadrado, Marta Pahissa

El thriller "made in Spain" es un género que suele apoyar Ricardo Carbonero desde su antiguo puesto de responsable de contenidos, ahora director de Prime Video España, promovido en 2024 como sustituto de Koro Castellano, que fue destituida principalmente por el fracasado intento de revitalizar Operación Triunfo (Prime Video, 2024-2025), cuyo futuro sigue rodeado de un significativo silencio. Las plataformas de streaming nos han enseñado que no hay que estar atentos a lo que digan sus responsables sino a sus movimientos, y aunque se ha vendido como un éxito rotundo, la ausencia de planes de futuro para el programa musical ya es una respuesta clara a la repercusión real que ha tenido la última edición. En esta sinergia de colaboraciones entre plataformas, canales de televisión públicos y empresas privadas, Day one (3Cat/Prime Video, 2026) es un caso curioso: se trata de una colaboración entre el canal autonómico 3Cat, que la ha estrenado doblada al catalán, y Prime video, que la ha estrenado en castellano, pero incorporando a otro protagonista importante, la Fundación Mobile World Capital (MWCapital), que organiza cada año el Mobile World Congress de Barcelona. Ellos aparecen como productores asociados, por lo que es fácil deducir que el guión ha sido escrito o adaptado a las necesidades de una historia que pone la tecnología en primer plano y tiene como uno de sus escenarios principales precisamente la celebración de este importante congreso internacional, de manera que funciona no solo en su vertiente audiovisual sino como un producto más de promoción. Este carácter promocional de una serie que a través de la plataforma de streaming ha llegado a 140 países se concreta en uno de los contenidos adicionales, una página web dentro del entorno de MWCapital en la que encontramos un recorrido por algunos de los escenarios tecnológicos en los que se desarrolla la historia, a través de entrevistas con sus actores principales: el BSC, el Sincrotrón Alba, el Mirador Torre Glòries, el Talent Arena y la Torre de Collserola sirven como lugares de encuentro con la tecnología que funcionan también como escenarios de la serie. Más que una creación original, Day One es una producción de Zebra Producciones que nace desde la propuesta de promocionar el Mobile World Congress, con una checklist de temas para incorporar y escenarios para introducir, de manera que funciona desde la creatividad con limitaciones. Este es uno de los problemas de una historia que tiene como principal objetivo lograr el interés del espectador a nivel internacional, porque de esta forma funciona en su carácter de herramienta publicitaria. Así, la tecnología no es negativa sino que está supeditada al uso que se haga de ella, y si existe un claro antagonista como Diskin (un apático Jordi Mollá), el dueño de una empresa de alta tecnología que ha anunciado el lanzamiento de un dispositivo que cambiará nuestra sociedad durante lo que él denomina Día Uno, siempre hay un contrapunto de investigador éticamente responsable, representado primero por Samuel Barrera (Asier Etxeandia) y después por Ulises Albet (Álex González). También se aborda levemente el tema de los implantes tecnológicos en los cuerpos humanos que hemos visto en documentales como Cyborg generation (Miguel Morillo Vega, 2024), a través del personaje de Rebeca (Alba Planas), una podcaster que tiene incorporadas unas lentillas de realidad aumentada que le permiten mejorar su interconexión con los medios digitales. 

Day One se mueve siempre por terrenos conocidos, y la participación de los tres guionistas y la coordinadora de guión Cristina Pons no intentan inventar nada nuevo, por mucho que los referentes confesados de esta última sean creadoras como Phoebe Waller Bridge o Michaela Cohen. Así que asumimos desde el principio que no va a haber sorpresas, que los protagonistas actuarán como tienen que actuar y los antagonistas serán siempre antagonistas, sin que haya mucho interés en crear suspense alrededor de sus respectivos cometidos. Hay algún intento de dar cierto trasfondo humano a la sicaria Ramisa Biran (Melina Matthews) a través de su relación sentimental con Lucas (Peter Vives), y se introduce una cierta ambigüedad moral en el personaje del investigador Salva (Iván Massagué), a quien han diagnosticado un tumor cerebral inoperable y al que se le ofrece la oportunidad de someterse a un tratamiento experimental desarrollado por la empresa de Diskin, a la que está investigando. La incertidumbre en torno a someterse a esta potencial posibilidad de aumentar su esperanza de vida, pero teniendo que renunciar a su deontología profesional es un aspecto interesante que sin embargo se queda en un elemento superficial que solo se utiliza de manera conveniente para el checklist de temas principales: la tecnología aplicada a la medicina. De esta manera, se suceden los espacios y las aplicaciones que están relacionados con los avances tecnológicos, pero sin demonizarlos demasiado, aplicando el discurso de la intervención humana como esencial para que éstos sigan un camino ético o se desvíen por atajos inmorales. Pero si la serie hubiera profundizado algo más en estos aspectos podría haber aportado cierto carácter reflexivo que subyace, aunque de una forma tan superficial que nunca es demasiado trascendente. Day One es un thriller previsible y convencional que utiliza los elementos visuales tradicionales, con colores fríos y azulados para el interior de la empresa de Diskin, y una estética de género de ciencia-ficción, aunque se desarrolle en un entorno aparente realista. Tampoco la dirección repartida entre Víctor Cuadrado y Marta Pahissa aportan una planificación creativa, aunque evita hábilmente situarse en el terreno de la distopía. Rodada en centros tecnológicos de Barcelona y en exteriores en Tenerife, Day One es tan convencional y previsible como una consulta a ChatGPT. 

Pura sangre

Miniserie | Ficción, 8x70' | Telecinco |  

Creada por Hernán Cofa (Nacho Faerna), Virginia Yagüe

Dirigida por Rómulo Aguillaume, Belén Macías


Ambiciosa propuesta de Mediaset que fue estrenada con polémica debido a la denuncia pública de uno de sus creadores, Nacho Faerna (1967, Madrid) contra la productora Shine Iberia, para la que él había trabajado desarrollando proyectos, y a la que acusaba de haber realizado cambios en el guión que no habían sido consultados con él, apartándole de la postproducción de la serie, por lo que tomó la decisión de solicitar que su nombre fuera eliminado de los créditos, utilizando el seudónimo de Hernán Cofa. Aunque la disputa no trascendió en un principio, la ausencia de una trayectoria profesional del firmante Hernán Cofa despertó la atención de algunos periodistas y finalmente el conflicto laboral y creativo fue desvelado en el diario El País y las redes sociales de Nacho Faerna. A pesar de todo, Pura sangre (Telecinco, 2026) se estrenó con índices de audiencia medianos que fueron cayendo estrepitosamente a lo largo de sus episodios, hasta el punto que la segunda temporada que ya estaba comprometida para continuar con la historia de la familia Acuña terminó siendo cancelada antes de su rodaje. Este ha sido el último intento de Mediaset por recuperar el rendimiento de sus producciones de ficción, pero la cadena no consigue salir de la pendiente de bajas audiencias que viene experimentando en los últimos años. Precisamente en un reportaje publicado en El País hace unas semanas se indicaba que la causa principal de la caída en audiencias de Telecinco comenzó cuando perdió los derechos hace siete años sobre el concurso Pasapalabra (Antena 3, 2000-), que es descrito en el artículo como "el perfecto programa de arrastre" (El País, 8/3/2026), que conseguía mantener a la audiencia en la franja de los informativos y el prime time. Desde entonces, la cadena de Mediaset ha ido sufriendo una disminución de espectadores que ha continuado hasta el pasado mes de febrero, donde volvió a tener el peor dato de su historia en ese período. Mientras tanto, el liderazgo se lo disputan Antena 3 y TVE, que ha renunciado a su condición de servicio público para entregarse a la guerra de las audiencias, incluso con absurdas polémicas sobre cómo las agencias de medición de espectadores benefician a los canales privados. Aunque los mejores datos de ambas cadenas se sostienen en acontecimientos deportivos y programas de humor, en un país como España que, junto a Polonia, es el único de Europa en el que el público se ha desviado hacia las plataformas de streaming y la producción de ficción prácticamente ha desaparecido de la televisión lineal, aunque sin embargo es la que sostiene la producción en la mayor parte de Europa. Pero, a pesar de las pobres audiencias, Pura sangre contiene algunos de los elementos que han hecho triunfar a otras series: un reparto destacado, un conflicto familiar, un entorno envidiable y la habitual dosis de thriller que es inevitable en cualquier serie actual. Recuerda en este sentido a éxitos españoles como Gran reserva (TVE, 2010-2013), pero también a las habituales sagas familiares que France Télévisions y TF1 estrenan con éxito en Francia, ya sea Todo esto te daré (Filmin, 2024) o Plus belle la vie, encore plus belle (TF1, 2024-). 

En el caso de Pura sangre, el enfrentamiento se produce entre la familia encabezada por Rosario del Monte (Ángela Molina), marquesa de Monteclaro, y su marido José Antonio Acuña (Pep Munné), y el ganadero Fernando Vázquez (el ubicuo Pedro Casablanc), que está anclado en acontecimientos ocurridos en el pasado. Cuando al principio de Tu reino por un caballo (T1E1) se produce un envenenamiento de algunos de los mejores caballos de la familia Acuña, los principales sospechosos son los Vázquez, especialmente Luis (César Mateo), sobrino de Fernando. Todo ello en el entorno de la finca La Galana, que se revela como un lugar donde los secretos y las relaciones ocultas han ido construyendo una dinámica familiar compleja. Los hijos de Rosario son Miranda (Amaia Salamanca), que está casada con Jacobo Valverde (Jaime Zatarain), un déspota hombre de negocios que tiene algunas conexiones con el mundo de la prostitución, y Héctor (Aitor Luna), que ha regresado a la finca después de varios años de ausencia debido al mal estado de salud de su madre, y que comienza una relación con Camino (y su hermana Camino (Berta Bolufer), la hija de Fernando. También tiene un papel importante, aunque menos visible, Consuelo Cifuentes (Maru Valdivieso), la guardesa de la finca que se ha convertido en una entregada cuidadora de Rosario. En la historia están todos los elementos de este tipo de dramas familiares, desde hijos secretos hasta traiciones internas y el tradicional reflejo de la pervivencia del legado familiar, creando un entramado de muertes e improbables conexiones que reflejan personalidades mucho más complejas de lo que parecen. La llegada de la agente del SEPRONA Alicia Hermida (Blanca Romero), a la que se presenta como una mujer lesbiana que está en un proceso de inseminación in vitro, para averiguar quién es el culpable del envenenamiento de los caballos provoca desestabilidad en el entorno controlado por José Antonio Acuña. Aunque la deriva de su investigación hacia algunos asesinatos no se explica, tratándose solo de una agente del SEPRONA, por mucho que se introduzca al investigador Elías Cano (Miquel Fernández). Rodada en localidades de la Sierra de Gredos, Pura sangre está producida con un buen nivel técnico y los escenarios exteriores en más del 70% de su metraje permiten una destacable verosimilitud en los paisajes y los entornos, muy por encima de las series que utilizan los exteriores solo para establecer la localización, mientras la historia transcurre sobre todo en interiores. Pero, aunque introduce algún trasfondo social que tiene relación con las luchas de clases en el pasado, y que se representa en la resistencia de la marquesa a abandonar una yeguada que ya está en decadencia, manteniendo un estatus que solo es aparente, tampoco profundiza demasiado en estos aspectos, más que para establecer el origen del enfrentamiento entre los Acuña y los Vázquez. La huida de la audiencia, tratándose de una serie formalmente solvente y una historia sin sorpresas pero sólida, puede proceder de la larga duración de los episodios dentro de un prime time que alarga aún más su emisión, pero Pura sangre también utiliza una narrativa tan tradicional que nunca la hace destacar especialmente.  

Sobrevivir al paraíso: Más allá de los testigos de Jehová

Miniserie | Documental, 3x45' | HBO Max |  

Escrita por Carlota Lainez

Dirigida por Pablo Aguinaga

Dentro de la producción documental que lleva a cabo la plataforma HBO Max hay una tendencia a dirigirse a investigaciones relacionadas con la manipulación de algunas sectas y religiones, como Detrás del velo: Sobreviviendo a la iglesia 'La Luz del Mundo' (HBO Max, 2022), El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei (HBO Max, 2024) o Marcial Maciel: El lobo de Dios (HBO Max, 2025), que tienen un perfil similar a la producción de documentales sensacionalistas que estrenaba la rama Discovery, pero a los que se les introduce un toque algo más elaborado para que encajen mejor en la marca HBO. Porque, al margen de sus impactantes títulos, que parecen titulares clickbait de un periódico digital, también tienen una estructura similar y se sostienen en testimonios de miembros de estas organizaciones que han salido de ellas por voluntad propia o expulsados. En el caso de Sobrevivir al paraíso: Más allá de los testigos de Jehová (HBO Max, 2026), se ha escogido a un grupo de "supervivientes" de esta secta que en el episodio Éxodo (T1E2) descubrimos que tienen un perfil común: han sido expulsados por infidelidades o por su identidad sexual, lo que ya supone una limitación demasiado restringida para que el discurso tenga efecto. De hecho, hasta el último episodio, Apocalipsis: El juicio final (T1E3) no se aborda el juicio que se celebró en 2022 contra la Asociación Española de víctimas de los testigos de Jehová, demandada por la confesión religiosa por vulneración del derecho al honor. A raíz de esta demanda, basada en que la utilización del término "víctima" no se ajustaba a la realidad, se comenzó a utilizar la descripción de "secta destructiva" para referirse a la organización religiosa, aunque anteriormente el Tribunal Supremo ya había citado la persuasión coercitiva en su sentencia contra la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel en 2021, acusada de secta coercitiva. La estructura de la docuserie responde a la tradicional división en tres actos de un largometraje, pero en este caso dividida en episodios, con el uso de cliffhangers que se encuentran entre el sensacionalismo periodístico y los ganchos de los programas del corazón para mantener la atención del espectador. Los testimonios de los ex-miembros de las congregaciones, muchas veces captados desde la adolescencia, nunca llegan a ser demasiado impactantes, aunque reflejan claramente la manipulación a la que han sido sometidos. Si bien se abordan temas como la manipulación psicológica, la vigilancia entre los miembros de la organización, la obligación de cumplir con determinadas prácticas, los abusos sistemáticos, la prohibición relacionada con las transfusiones de sangre y la negativa a trasladar las denuncias internas a los órganos judiciales, la serie se detiene en relatos íntimos sobre relaciones sentimentales dentro de la organización que le dan un tono demasiado amarillista. El uso de insertos para subrayar las entrevistas no se elaboran como escenas ficcionadas, como ocurría en El minuto heroico, sino a partir de representaciones simbólicas que manipulan al espectador: luminosidad para las víctimas y fondos de tormentas y oscuridad para Diego Hidalgo, líder espiritual de una congregación de los Testigos de Jehová que en el tercer episodio protagoniza un giro de guión que demuestra de nuevo que el documental se construye reteniendo información al espectador.

En este sentido, hay una mayor diversidad de relatos y puntos de vista en el pódcast Los expulsados del paraíso. Sobrevivir a los Testigos de Jehová (2024, ABC) en el que está inspirada esta serie, porque profundiza más en algunos de los temas tratados y los aborda con una mayor claridad. Uno de los participantes es el periodista José Ramón Navarro Pareja, especialista en religión en el diario ABC, en cuya investigación en torno a los Testigos de Jehová también se basó el pódcast publicado hace dos años, que todavía se puede escuchar en las principales plataformas. Sus intervenciones y las del teólogo Luis Santamaría, autor del libro A las afueras de la cruz: Las sectas de origen cristiano en España (2023, Ed. Biblioteca de Autores Cristianos) son más interesantes que las de algunas de las víctimas, porque ofrecen una mirada externa que analiza, desde el conocimiento que ofrecen sus investigaciones, la auténtica naturaleza de esta confesión religiosa. Y tratan con mayor claridad las contradicciones a las que está sometida y las bases de su manipulación psicológica: "Para un testigo de Jehová la palabra armagedón es la clave de bóveda donde se sustenta todo el edificio de su adoctrinamiento y manipulación. Cuando una persona se plantea en su fuero interno si debería dejar este grupo, aparece la palabra armagedón. ¿Y si cuando he salido se produce un armagedón, entraré en ese paraíso, si es que existe, o seré aniquilado para siempre?", dice Luis Santamaría en el episodio Génesis (T1E1). El director Pablo Aguinaga (Avilés, 1980), responsable del departamento de I+D de la productora BoxFish, ya había escrito anteriormente la docuserie Locomía (Movistar Plus+, 2022), con una estructura similar de tres episodios, pero como director de Sobrevivir al paraíso: Más allá de los testigos de Jehová trata de imprimir cierto ritmo utilizando una presencia constante de una banda sonora exagerada, aportando una edición de tono sensacionalista que provoca más distanciamiento que cercanía hacia los entrevistados. Hay temas relevantes que son descritos con demasiada superficialidad, y el carácter dinámico que se le pretende imprimir a la serie acaba perjudicando al tratamiento de muchas de sus aportaciones. Según datos del propio grupo confesional, existen algo más de 9 millones de testigos de Jehová en el mundo, con unas 20.000 congregaciones en 241 países, pero algunas prácticas que se mencionan en la serie ya no son habituales en muchas de ellas, como los informes de seguimiento de las horas dedicadas a la predicación. En el último episodio, Apocalipsis: El juicio final (T1E3) se apuntan algunos datos sobre la estructura de poder de la organización Watchtower que gestiona los negocios inmobiliarios de los testigos de Jehová, uno de los aspectos más desconocidos de este grupo. Sin embargo, el documental prefiere dedicar el tiempo a reproducir parte del juicio celebrado entre 2022 y 2023, con sentencia a favor de la asociación, aunque sin mencionar que en otros juicios se ha fallado en su contra. Actualmente, el recorrido judicial sigue su curso, pendiente de la apelación de los testigos de Jehová, mientras la Asociación de víctimas pretende llevar el caso ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Si bien el documental plantea algunas de las principales polémicas relacionadas con un culto calificado en sentencia judicial como una secta destructiva, la estructura narrativa, el tono sensacionalista y la superficialidad con la que se tratan los temas acaba enturbiando la efectividad de una mirada documental que carece de la necesaria perspectiva imparcial. 


El encargado se estrena en Disney+ el 1 de mayo.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

SirâtSorda y La cena se pueden ver en Movistar Plus+.
El cautivo y Puñales por la espalda se pueden ver en Netflix. 

14 abril, 2026

Las series españolas de 2026: Parte 2

La presencia española en los próximos festivales internacionales demuestra una vez más el buen momento de nuestra producción en series y largometrajes. La anecdótica participación en el Festival de Berlín y en Séries Mania se ha visto superada por el notable protagonismo en los dos festivales que entre finales de abril y mediados de mayo se van a celebrar en un mismo escenario: La Croisette y el Palais des Festivals en la localidad de Cannes, aunque no tienen ninguna relación uno con otro. Por un lado, Canneseries ha incluido en su Sección Oficial dos producciones españolas, Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026) y Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026), ambas todavía reflejos de la excelente labor desarrollada en la plataforma durante los últimos años por Domingo Corral, que ahora se ha incorporado a HBO Max España. Además, con la presencia como presidenta del jurado de la directora española Isabel Coixet. Por otro lado, el Festival de Cannes ha incluido tres largometrajes en la Sección Oficial, algo que no ocurría desde 1954, año en el que compitieron cuatro películas españolas: Aventuras del barbero de Sevilla (Ladislao Vajda, 1954), Todo es posible en Granada (Carlos Blanco, José Luis Sáenz de Heredia, 1954), Cómicos (Juan Antonio Bardem, 1954) y Sangre y luces (Georges Rouquier, Ricardo Muñoz Suay, 1954). Aunque por aquel entonces no existían tantas secciones paralelas y competían por la Palma de Oro más de cuarenta títulos. En este caso, y atendiendo a la habitual querencia por los grandes nombres, han sido seleccionadas Amarga Navidad (Pedro Almodóvar, 2026), con su gran premio pendiente todavía, El ser querido (Rodrigo Sorogoyen, 2026), que llega a la competición siguiendo el habitual proceso de haber tenido su película anterior seleccionada en una sección paralela, y La bola negra (Javier Calvo, Javier Ambrossi, 2026), quizás la mayor sorpresa al acceder directamente a la Sección Oficial sin bautismo previo en Cannes. También hay que decir que las dos últimas son coproducciones con Francia y La bola negra es producción de Pedro y Agustín Almodóvar, lo que siempre suele influir en la selección de los festivales franceses. Hay que destacar también la presencia de España en otras secciones con dos coproducciones: la hispano-franco-belga-marroquí La más dulce (Laïla Marrakchi, 2026) y la hispano-chilena El deshielo (Manuela Martelli, 2026) estarán en la sección Un Certain Regard. 

Mientras tanto, sigue coleando la venta de Filmin por parte de su accionista mayoritario, el fondo de inversión Nazca que controla el 56% de la compañía, frente al 28% que controla la firma de capital riesgo Seaya y el 16% restante en manos de sus fundadores Jaume Ripoll, Juan Carlos Tous y José Antonio Luna. Hace más de un año Nazca decidió poner en venta su parte de Filmin, una operación sobre la que se habló de negociaciones con Movistar y Amazon Prime, pero más de un año después todavía tiene colgado el cartel de "Se vende". El periódico El Confidencial apuntaba en un reportaje el pasado mes de enero que una de las razones de la ausencia de compradores era el alto precio que los fundadores habían puesto a la compañía, una cifra a la que ningún candidato querría acercarse, dada la inestabilidad del mercado del streaming y el carácter de nicho de la plataforma, que estaría situada en poco más de 1 millón de suscriptores, habiendo sabido mantener una competitividad que ninguna compañía local europea ha logrado en otro país. Los resultados económicos también han sido buenos, pero la carencia de un catálogo propio (al contrario que FlixOlé) y algunas disputas de derechos, precisamente con Enrique Cerezo, podrían ser otras razones de peso para que la venta no se haya producido todavía, además de la reestructuración de Movistar, que sonaba como su principal compradora hace un año. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Esa noche

Miniserie | Ficción, 6x40' | Netflix |  

Creada por Jason George sobre la novela de Gillian McAllister

Dirigida por Jorge Dorado, Liliana Torres

Que dos de las series españolas recientes estén estructuradas a partir de episodios dedicados a un punto de vista es una muestra de ciertos convencionalismos de la narración actual, aunque en este caso la forma de contar la historia proviene de la presentación en tercera persona desde diferentes puntos de vista que adopta el libro en el que se basa. La novela Esa noche (2021, Ed. Grijalbo), convenientemente reeditada en España antes del estreno de la serie, introduce el género de suspense dentro de una familia de tres hermanos que se enfrentan a un atropello aparentemente accidental y deciden esconder el cuerpo de la víctima en vez de acudir a la policía, debido a una relación que podría levantar sospechas. Su autora, Gillian McAllister (1985, Reino Unido) es una escritora inglesa conocida por sus historias de misterio, entre las que en España se ha publicado Lugar equivocado, momento equivocado (2021, Ed. Harper Bolsillo) y se está produciendo la adaptación de otra de sus novelas, Just another missing person (2023), a cargo de la guionista británica Georgia Pritchett, que ha trabajado en series como Succession (HBO Max, 2018-2023). En este caso, la adaptación de Jason George introduce algunos cambios significativos: el suceso ocurre en República Dominicana en vez de en Italia, mientras que las protagonistas de la serie son hermanas, pero en la novela el personaje de Paula era Joe, el único casado de los tres hermanos. Pero estos cambios en realidad tampoco afectan demasiado al núcleo de una historia que se sostiene en cómo el atropello del comienzo acaba afectando a las relaciones familiares, mientras descubrimos aspectos desconocidos de los personajes principales, que también tienen relación con los acontecimientos. Jason George es uno de esos guionistas de plantilla de Netflix al que lo mismo se le encarga escribir un thriller producido en Bélgica como Into the night (Netflix, 2020) como su spin-off producido en Turquía Yakamoz S-245 (Netflix, 2022), aunque actualmente trabaja en la adaptación norteamericana del libro de Jonas Jonasson que ya fue adaptado en la película El abuelo que saltó por la ventana y desapareció (Felix Herngren, 2013), ahora con Will Ferrell como protagonista. Pero este proceso de encargo de alguna manera define las características de una serie que nunca tiene el suficiente impulso como para resultar relevante, aunque la trama pueda discurrir por caminos menos convencionales, especialmente a partir de la segunda mitad. A raíz del trágico acontecimiento, descubrimos que no todo lo que ha contado Elena (Clara Galle) sobre su relación con la víctima es cierto, que el refugio de animales que ha iniciado Cris (Paula Usero) en República Dominicana es otro de sus fracasos que han acabado arrastrando a sus hermanas y que la relación de Paula (Claudia Salas) con su esposa Luisa (Nüll García) tiene graves problemas de confianza, especialmente en relación con la maternidad. Mientras, las tres hermanas están marcadas por un trauma relacionado con su madre y la forma de actuar de su padre Javier (Pedro Casablanc) durante una noche trágica, la que da título a la serie.  

Con un director solvente como Jorge Dorado (1976, Madrid), liberado de su compromiso con The head (HBO Max, 2020-2024), haciéndose cargo de la mayor parte de los episodios, y Liliana Torres (1980, Barcelona) dirigiendo dos episodios centrales, el drama Esa noche (Netflix, 2026) mantiene la diferencia de puntos de vista, pero se va centrando más en el trauma a partir de la segunda mitad. Es valiente en el retrato de tres personajes principales que no transmiten empatía, tomando constantemente decisiones equivocadas en las que se ven arrastradas las otras, lo que al menos crea una dinámica menos tradicional de lo habitual. De hecho, desde el punto de vista narrativo la historia necesita superar una cierta repetición en los primeros episodios enfocados en cada una de las tres hermanas, jugando con el efecto Rashomon que ofrece tres puntos de vista distintos dentro de la misma línea temporal, para poder centrarse después en sus propios traumas y las consecuencias de las decisiones tomadas. Los personajes se van desvelando progresivamente como mucho más complejos que simplemente egoístas, como pudiera parecer al principio, y de alguna manera sus resoluciones a los problemas, que acaban generando conflictos más graves, están bien definidos por su experiencia en el pasado. La premisa del subgénero "what would you do?" (¿qué harías tú?) que se lanza al espectador como un elemento tradicional del thriller, acaba teniendo respuestas más ambiguas de lo que parecía al principio, cuando las circunstancias que rodean a los personajes les sitúan en un plano moral más difuso, de manera que la historia resulta menos superficial. Incluso tiene la valentía de ir más allá en las consecuencias, con el episodio Javier (T1E5) que de alguna manera sitúa la historia en otro nivel diferente que tiene más relación con el pasado. Esa noche puede verse simplemente como un thriller más o menos logrado sobre tres hermanas que ocultan un cadáver, pero es más interesante el reflejo de tres personajes que están profundamente marcados por una noche trágica en la que las relaciones familiares se distorsionaron para siempre. Por desgracia, la adaptación explora menos la posibilidad de llevar a cabo un retrato psicológico más profundo para quedarse por encima de un thriller de entretenimiento característico de la plataforma Netflix, y solo en los dos últimos episodios (mediocre caracterización de edad al margen) aborda directamente las profundas heridas morales dentro de una familia en la que solo existe una posibilidad de romper con el ciclo familiar de la inevitable fatalidad, que tiene sus raíces en el pasado. 

Por cien millones

Miniserie | Ficción, 3x50' | Movistar Plus+ |  

Escrita por Nacho G. Velilla, Oriol Capel inspirada en una historia real

Dirigida por Nacho G. Velilla


A Nacho G. Velilla (1967, Zaragoza) y Oriol Capel (1975, Barcelona) se les debe una de las comedias más relevantes de la historia de la televisión en España, 7 vidas (Prime Video, 1999-2006), mientras sus carreras se han vuelto a unir esporádicamente en largometrajes de comicidad facilona como Perdiendo el Norte (Nacho G. Velilla, 2015) y Villaviciosa de al lado (Nacho G. Velilla, 2016). Oriol Capel también es un colaborador de Dani de la Orden (1989, Barcelona), con el que ha explorado la comedia clásica en A muerte (atresplayer, 2025) y ha tratado de resucitar la sitcom tradicional con La casa nostra (3Cat, 2025-), aunque con resultados irregulares. Ahora ambos se unen a esta línea de producción de Movistar Plus+ que parece un subgénero en sí mismo: la recuperación de ciertos momentos históricos ocurridos en España a través de miniseries que los abordan con una perspectiva actualizada, aunque en este caso Por cien millones (Movistar Plus+, 2026) se encuentra claramente más cercana a La canción (Movistar Plus+, 2025) que a Anatomía de un instante (Movistar Plus+, 2026). La hemeroteca de la plataforma ha descubierto otro de esos sucesos del pasado que tuvieron una gran resonancia en su época, pero están relativamente olvidados en la actualidad, construyendo de nuevo uno de esos relatos que podrían haber sido una miniserie documental pero que encuentran en la ficción la fórmula ideal para reinventar la realidad a través de una trama que mezcla lo que se conoce de la historia con un argumento completamente ficcionado. Esto permite construir personajes que se pueden asemejar a los reales pero tomándose muchas libertades, mientras se intenta elaborar también un retrato de la realidad española del momento. En este caso la etapa posfranquista de 1981, cuando aún resonaba el reciente intento de golpe de estado y con el país envuelto en una grave crisis económica, con más de un 13% de desempleo, lo que se consideraba un dato escalofriante que reflejaba la difícil situación social que atravesaba España. Como suele suceder, la realidad de los hechos puede superar a cualquier ficción, y la implicación de tres desempleados en el secuestro de una de las estrellas del fútbol español parece tan increíble que hubiera resultado igual de sorprendente ceñirse a los acontecimientos tal como sucedieron, con un rescate que pasó de 70 millones a 100 millones de pesetas en poco tiempo, y especialmente una absoluta falta de planificación que convirtió en un quiero y no puedo el pago del rescate. Pero también con la introducción de un aspecto humano que demostró la empatía de Enrique Castro "Quini" en el juicio posterior, aunque el secuestro tuviera una consecuencia fatal para el F.C. Barcelona, que siempre ha considerado que la ausencia del jugador en los partidos más importantes fue la causa principal de que acabara perdiendo la Liga de esa temporada. 

El acercamiento de Nacho G. Velilla, que escribe y dirige, y de Oriol Capel a esta historia se construye en un formato de tres episodios que parece adoptar ciertas maneras de películas clásicas como Atraco a las tres (José María Forqué, 1962), aprovechando el carácter cotidiano de las vidas de los tres secuestradores, envueltos en la crisis económica de la que no han conseguido salir ni siquiera montando un taller mecánico sin apenas clientes. Las deudas que agobian a Rafael (Raúl Arévalo), la situación familiar de Jorge (Vito Sanz) y los sueños como bailarín de Salva (Gabriel Guevara) son algunas de las poderosas razones que les llevan a decidir organizar un secuestro, especialmente después de que en las noticias se hablara de un rescate de 30 millones de pesetas conseguido a través de un secuestro express perpetrado por ETA. La figura elegida es la del famoso futbolista Quini (Agustín Otón), al que les resulta relativamente fácil acceder y por el que pueden elevar la cifra del rescate gracias a su popularidad. Pero si el secuestro es una operación más o menos sencilla, lo que se convierte en un problema es cobrar el rescate sin que la policía les detecte, comenzando una deriva que se hace cada vez más complicada. Adoptando el tono de una comedia costumbrista, Por cien millones tiene sin embargo un trasfondo tragicómico que no está del todo logrado, tratando de encontrar el humor en las situaciones tan ridículas que rodearon al secuestro, pero describiendo con cierta empatía las situaciones personales de los protagonistas, mejor definidos en el caso de Rafael y Jorge que en el de Salva, que parece solo un elemento cómico adyacente. Con algunos acentos maños que van y vienen, los actores están correctos aunque a veces tienden a exagerar el carácter común de sus personajes, mientras la historia traza algunas tramas paralelas relacionadas con sus entornos que no terminan de funcionar en el contexto. Como la relación de Salva con Berta (María de Nati) que desemboca en su participación en un concurso de baile, lo que no sabemos si es realidad, pero parece una excusa para introducir elementos musicales de la época. Hay una buena recreación de los ochenta, pero la serie también está rodeada de una artificialidad que destaca en el retrato de los personajes. Mucho más interesante es la figura de Quini, pero con la sensación de que no termina de estar plenamente desarrollado, e incluso con cierta tendencia a lo caricaturesco en el retrato de su entorno familiar. Entre la comedia costumbrista que se refleja opacamente en el cine de Rafael Azcona y el drama social con toques de humanidad, Por cien millones no consigue encontrar ese equilibrio necesario para que sea más relevante que, simplemente, una serie fácilmente olvidable.   

Argi gorriak

Miniserie | Ficción, 8x35' | Pr1meran |  

Creada por Álex Merino, Alejandra Arróspide, Alberto Gastesi

Dirigida por Alberto Gastesi

Serielizados Fest '25: Sección Oficial Nacional

Euskera con subtítulos en euskera

Las comedias de los canales autonómicos suelen ser blancas y bastante blandas, buscando generalmente un target amplio de público familiar que aumente las audiencias. Por eso, resulta interesante que el canal vasco apueste por deformar de alguna manera el concepto de "comedia autonómica" para introducir elementos que distorsionan el habitual retrato de personajes que tratan de conseguir una empatía fácil con el espectador, a través de la descripción de una familia que es bastante más que disfuncional. La protagonista es Elena Múgica (Itziar Ituño), una actriz de doblaje reconocida por su trabajo en una popular serie infantil, aunque últimamente solo dobla películas chinas, que acaba siendo nominada a los premios más prestigiosos de doblaje en Los Premios Txaplin (T1E6), pero cuya vida se encuentra en un momento de crisis que no solo es de la mediana edad, sino prácticamente existencial. Abandonada por su marido hace cinco años, no termina de acostumbrarse a su vida en solitario, y tampoco recibe precisamente el apoyo de sus dos hijos egoístas: Paul (Arnatz Puertas), un joven que rompe con todos sus prejuicios cuando se enamora del policía de la ertzaintza Miguel (Xabier Perurena), y Lucía (Nerea Sanz), una conductora de autobús que sueña con ser actriz. La noticia de que su ex-marido Julián (Íñigo Rodríguez) aparentemente ha sufrido un ictus que le ha provocado una hemiplejia (parálisis de todo su cuerpo), la obligan a acogerlo de nuevo en su casa para cuidar de él, marcada por un sentimiento de culpa que se explica a lo largo del desarrollo de la historia, lo que no mejora el estrés al que se encuentra sometida. Argi gorriak (Pr1meran, 2026), que se traduce como "luces rojas", adopta el doble sentido de las señales de alarma que han ido surgiendo en el entorno familiar de Elena, pero también de las que se mantienen encendidas durante la grabación de los takes de doblaje en el estudio en el que ella trabaja, que a veces funcionan como un reflejo de su propia realidad, y a veces como una forma de aliviar su tensión. La serie ha sido creada por Álex Merino y está dirigida por Alberto Gastesi, quienes han trabajado juntos en thrillers como La quietud en la tormenta (2022) y Singular (2025), con la participación de la productora Alejandra Arróspide a través de Vidania Films. De hecho, también introduce elementos de thriller, menos necesarios de lo que pretende, a través de una amenaza a la familia que puede tener relación con Julián y con una figura de Maneki Neko, los gatos que saludan, tradicionalmente relacionados con la cultura china aunque son de origen japonés. En un tono de comedia negra que está muy marcado, Argi gorriak no tiene miedo de adentrarse en terrenos de humor absurdo que no funcionan bien dentro de un contexto que ya de por sí es exagerado, como si se quisiera subrayar con trazo grueso lo que ya resalta por su extravagancia. 

Quizás por el hecho de que sus creadores y la productora se enfrentan por primera vez al formato de series, la estructura narrativa de Argi gorriak refleja una sensación de inestabilidad, con algunos episodios más logrados que otros, como el mencionado Los Premios Txaplin (T1E6) o el episodio de flashback Los años del cerdo (T1E7), en el que se explican las razones de la separación de Julián y Elena, y las consecuencias que esta ruptura provocó. Pero alrededor de estos momentos de comedia negra hay demasiadas tramas adyacentes que no terminan de ser tan relevantes dentro de la historia, y cuando Itziar Ituño no está soportando el peso de la historia, la serie pierde bastante fuerza y estabilidad, por mucho que ella también se enfrente a un personaje que se acerca al límite de la explosividad emocional. Hay algunos momentos divertidos y un cameo de Eduardo Casanova que no tiene mucho sentido, pero la sensación general es que la historia podría haber funcionado mejor si se hubieran eliminado elementos que no aportan mucho a la trama principal. Habituada a ser reconocida en papeles dramáticos como Intimidad (Netflix, 2022), Itziar Ituño ha abordado en algunos proyectos el género de comedia, como en Detective Touré (Pr1meran, 20204), pero también encarnando a un personaje serio, por lo que esta propuesta le permite adentrarse en un terreno de comedia física y verbal en el que no es habitual verla, y al menos consigue que la protagonista no traspase nunca el límite del ridículo, por muy extravagantes que sean las situaciones en las que se encuentra metida, como cuando en Palos y huesos (T1E4) la obligan a devolver todos los objetos que ha "tomado prestado" del bazar chino de su barrio, en un claro caso de cleptomanía compulsiva. Aunque el personaje acaba respondiendo a ese perfil demasiado habitual de una mujer que está al borde de un ataque de nervios, una descripción que es tendencia en muchas comedias recientes y sobre la que alertan algunos sectores del audiovisual, como comentamos en una de nuestras crónicas de Séries Mania, al tratarse de una forma de perpetuar los estereotipos de los personajes femeninos como permanentemente alterados y a punto de vivir una crisis nerviosa, lo que supone una perspectiva de género principalmente masculina. En Argi gorriak coexisten dos tipos de tramas que no se ajustan demasiado bien, una que se construye como una comedia negra y otra que se adentra en el terreno del absurdo y el humor provocador que a veces se pasa de frenada, especialmente en relación al padre paralítico, pero tampoco ayuda un final explicativo pero demasiado largo y anticlimático que se desarrolla en un sótano en el episodio Basado en hechos reales (T1E8). Ciertamente, hay un intento de salirse de los caminos fáciles del género, pero las nuevas vías elegidas son demasiado irregulares como para mantener el equilibrio. 

Rafaela y su loco mundo

Miniserie | Ficción, 8x20' | atresplayer |  

Creada por Aníbal Gómez

Dirigida por Ernesto Sevilla

El encargo al humorista Aníbal Gómez, uno de los componentes del dúo Ojete Calor, de una editorial dedicada a publicar libros ilustrados para un público principalmente infantil y adolescente, dio como resultado la extravagante historia El alucinante mundo de Raffaella Mozzarella (2019, Ed. Fun Readers), que tuvo cierta repercusión en España. Posteriormente la editorial Fun Readers sufrió algunos problemas y el año pasado fue rescatada por el Grupo Editorial Sargantana como un sello que ahora forma parte del catálogo de esta empresa valenciana, que ha incorporado el fondo de publicaciones de aquel proyecto creado por docentes, reeditando la mayor parte de sus libros. Esta nueva publicación coincide con la adaptación a la pantalla de los personajes principales en la serie Rafaela y su loco mundo (atresplayer, 2026), con el difícil objetivo de trasladar el absurdo y el surrealismo que resultaba mucho más fácil describir en el texto. Si el prólogo del libro estaba narrado por el propio prólogo, en el caso de la serie se utiliza la voz de la actriz de doblaje Núria Trifol para introducir esta metanarrativa que se encuentra presente a lo largo de toda la temporada, con referencias directas al formato, el tono y la narrativa de la historia. La libertad de crear un mundo que proviene de la estética de los tebeos, pero también de referencias televisivas como La bola de cristal (RTVE Play, 1984-1988) o el humor surrealista de Faemino y Cansado, permite que la serie introduzca todo tipo de elementos que distorsionan la realidad en este universo particular protagonizado por Rafaela (Ingrid García-Jonsson) y sus tres mejores amigas: la superficial Corpus (Aníbal Gómez), la ingenua Chelo (Carlos Areces) y la asmática y vulnerable Debo (Joaquín Reyes), basadas en unos sketches creados por Carlos Areces. A las que se une de vez en cuando el padre de Rafaela (Arturo Valls), un inventor con pinta del profesor Bacterio que tiene algunas ideas brillantes como una máquina del tiempo en El insoknio de Chelo (T1E1) y muchas no tanto, como el rodaje de una película en Altitud de crucero (T1E4). La virtud del libro de Aníbal Gómez era que conseguía estar dotado de un humor transgresor y absurdo que podía conectar con cierto perfil de lectores adolescentes, pero al mismo tiempo no renunciaba a tomar como referencias buena parte de la cultura pop en la que se educó su autor, una estética de los años ochenta que bebe de las series de televisión pero también de las películas clásicas y los éxitos de la época. El resultado es menos convincente en su formato de serie, pero las referencias siguen estando ahí, homenajeando continuamente a maestros de la comedia surrealista como José Luis Cuerda y su película Amanece que no es poco (1989), pero también a clásicos de la escuela europea-norteamericana como Billy Wilder en una de las escenas más populares de Con faldas y a lo loco (1959). Pero al mismo tiempo introduce buena parte del tono y el recurso del chiste rápido que tenían los programas de Joaquín Reyes como La hora Chanante (Paramount Comedy, 2002-2006) y Muchachada Nui (TVE, 2007-2010). La cuestión es si este tipo de humor autorreferencial sigue funcionando, y la respuesta podría ser tan ambigua como que a veces sí, pero muchas veces no. 

En su conjunto, Rafaela y su loco mundo es bastante irregular, quizás porque quiere seguir manteniendo el tipo de target que tenía el libro ilustrado. Pero dentro de un entorno audiovisual, necesitaba ser más arriesgada que simplemente vestir de chicas con ropas coloristas a sus personajes y homenajear continuamente a los referentes del humor que tienen sus autores, especialmente Ernesto Sevilla, que en esta ocasión permanece detrás de la cámara. Hay algunos recursos divertidos como la colaboración de David Verdaguer en Altitud de crucero (T1E4) como un referente de la comunidad gay, aunque el desarrollo de los episodios se siente alargado a pesar de sus escasos veinte minutos de duración. A esta adaptación le ocurre algo parecido a otra incursión de un dúo de humoristas en el formato de series, en aquel caso Pantomima Full con la serie Entrepreneurs (Disney+, 2026): la efectividad de su sentido del humor parece disminuir cuando sale de su entorno natural y se adapta al formato audiovisual sin introducir demasiados cambios respecto al original; resultan más adecuados en dosis pequeñas que en una historia más alargada que necesita un desarrollo más profundo de los personajes. Aunque en el caso de Rafaela y su loco mundo adopta la inteligente decisión de crear episodios autoconclusivos, lo que permite cambiar el tono y el acercamiento al relato, ya sea una referencia a la ciencia-ficción que recuerda a El Ministerio del tiempo (RTVE Play, 2015-2020), cuando las cuatro amigas tienen que viajar al 23 de febrero de 1981, mientras Tejero anda por el Congreso de los Diputados, para cambiar un detalle de su historia familiar; organizar una fiesta de pijamas que no termina como esperaban, escapar de la cyborg asesina Barbara (Esty Quesada), al estilo Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1991) en el episodio Termitonta (T1E6), o directamente introducir la metanarrativa en La esguince (T1E7), cuando la antagonista Bombi G (Laura Weissmahr) pretende cambiar el guión de la serie dándole profundidad psicológica a las figurantes Las Miserys. La serie funciona mejor en el terreno de la parodia, especialmente con la introducción del programa de debate Charla dinámica, una especie de homenaje al programa de José Luis Balbín La clave (RTVE Play, 1976-1991), en esta ocasión presentado por un divertido Luis Callejo. Por el camino también aparecen representantes de la cultura alternativa como el dúo Hydrogenesse o del cine clásico, como Bette Davies (Paula Bares). Pero Rafaela y su loco mundo es tan deudora de sus propias autorreferencias y de su propio reflejo en el pasado que nunca consigue ir más allá de un producto entretenido de nicho que solo atresplayer se atreve a llevar adelante.  

Vida perra

Miniserie | Ficción, 10x25' | Prime Video |  

Creada por Rafel Barceló, Enric Pardo

Dirigida por Serapi Soler

A Prime Video le gustan las comedias españolas y en más de una ocasión, en los encuentros profesionales en los que han participado directores de contenido internacionales de la compañía, se ha destacado el buen comportamiento en audiencias que suelen tener las películas y series españolas destinadas a un target familiar. No es extraño, por tanto, que sigan apostando por los dos géneros que mejor parecen funcionarles, aunque no haya datos de audiencias: el thriller y la comedia, de los que estas semanas tenemos dos ejemplos. Y dentro de este formato, las antologías basadas en sketches también han conseguido una clara repercusión. Por mucho que series como Atasco (Prime Video, 2024-) nos puedan parecer simplonas, de humor grueso pero nada graciosas, lo cierto es que cada seis meses estrena una nueva temporada, y la cuarta llegará en junio. La fórmula es tan sencilla como efectiva: retratar los problemas de ciudadanos medios a través de breves escenas de humor que se dosifican a lo largo de cada episodio, en un único escenario y con rostros conocidos. Impulsada por esa estructura, pero más cerca de otras propuestas como Camera Café (Telecinco, 2005-2009) por el hecho de contar con personajes fijos, la nueva apuesta de la plataforma es Vida perra (Prime Video, 2026), que sitúa a un grupo de ciudadanos de clase media en un parque para perros y utiliza sus conversaciones para construir un perfil de la gente común y sus problemas, aunque tirando un poco hacia la exageración y el esperpento. Así, encontramos al diseñador Arturo (Carlos Areces), que siempre viste con estilo llamativo, al médico Guillermo (Fernando Tejero), al funcionario negacionista y aficionado a las conspiraciones Manuel (Jordi Sánchez), al repartidor Rafa (Óscar Lasarte) o a la ama de casa Herminia (Elvira Mínguez) conversando sobre sus problemas personales o la convivencia con los vecinos. Esta puede ser una interesante propuesta para mirar hacia nuestra sociedad y abordar algunas de sus problemáticas, pero lo que resulta sorprendente es que el equipo de doce guionistas que ha escrito la serie no haya conseguido elaborar ni un solo chiste gracioso, limitándose a una sucesión de estereotipos y de referencias demasiado repetitivas a los chascarrillos más habituales. También parece que hay dos tipos de guionistas en Vida perra: unos que han tratado de elaborar un retrato más o menos costumbrista, y otros que parecen haber escrito otra serie, con escenas absurdas y momentos surrealistas como una conversación sobre perros que fuman o un audífono que es tan potente que puede escuchar incluso los pensamientos. Ninguna de las dos propuestas llegan a ser divertidas, pero el problema es que no encajan en ningún momento entre ellas. El absurdo también se traslada a los paréntesis protagonizados por los propios perros cuando hablan sobre sus dueños, aunque en este caso los diálogos se limitan a repetir constantemente chistes sobre olerse el culo o lamerse los genitales. Hay alguna referencia a aspectos relacionados con la sintonía entre los dueños y sus animales, utilizando el convencional comentario sobre cómo se suelen parecer entre ellos, y se hacen alusiones a esta cierta humanización de las mascotas que parece caracterizar a una sociedad en la que los hijos han pasado a un segundo plano, como hacía también Animal (Netflix, 2025-). Pero a pesar de desarrollarse en un pipicán lo cierto es que se explora menos la relación del hombre con sus mascotas que la relación de los humanos con otros seres humanos. 

Sin embargo, por muy terrible que nos parezca una serie como Vida perra en la que las tomas falsas del final de cada episodio son las únicas que consiguen dibujarnos una sonrisa, lo cierto es que sabe exactamente a qué público está destinada, y tampoco parece ir mal encaminada: al fin y al cabo, el gran éxito en salas de cine de este año es Torrente presidente (Santiago Segura, 2026), los programas especiales navideños de José Mota siguen siendo éxitos en audiencia y el programa líder de la televisión pública en España es La revuelta (TVE, 2024-). De manera que el chiste fácil sigue funcionando tan bien como en el pasado. De hecho, hay que reconocer que los responsables de la serie tienen una larga y solvente trayectoria profesional, especialmente Enric Pardo y Rafel Barceló, colaboradores de Berto Romero, guionistas de series como Mira lo que has hecho (Movistar Plus+, 2018-2020) y El otro lado (Movistar Plus+, 2023) y parte del equipo de guionistas de una serie francamente divertida como la popular comedia catalana Vintage (3Cat, 2024-2025), de la que también ha dirigido algún episodio Serapi Soler, el director de todos los episodios de Vida perra. Aunque en este caso se limita a planos fijos generales, pero sin la justificación que tenía la cámara de vigilancia de Camera Café e incluso se atreve con la metanarrativa cuando en el Episodio 10 (T1E10) el conspiranoico Manuel está convencido de que todos los dueños de perros forman parte de una serie de sketches, algo parecido a lo que ocurría con uno de los personajes de la belga Putain (Filmin, 2025), pero sin gracia. Se trata por tanto de un trabajo comercial que busca el camino fácil para llegar al espectador, aunque no parece haber tenido el impacto en audiencias que sigue teniendo su predecesora Atasco.


Yo siempre a veces se estrena en Movistar Plus+ el 23 de abril.
El ser querido se estrena en salas de cine el 26 de agosto. 
La bola negra se estrena en salas de cine el 2 de octubre.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Aventuras del barbero de Sevilla y Cómicos se pueden ver en FlixOlé.
El abuelo que saltó por la ventana y desapareció se puede ver en Acontra+ y Filmin.
Perdiendo el Norte se puede ver en Atresplayer, HBO Max, Netflix y SkyShowtime.
Villaviciosa de al lado se puede ver en HBO Max y Prime Video. 
Atraco a las tres y Amanece que no es poco se pueden ver en FlixOlé y Movistar Plus+.
La quietud en la tormenta se puede ver en Filmin.
Singular se puede ver en HBO Max.
Con faldas y a lo loco se puede ver en Filmin y MGM+.
Terminator 2: El juicio final se puede ver en Movistar Plus+, Prime Video y Tivify.