23 abril, 2026

CANNESERIES 2026 - Parte 1: Sociedades imperfectas

Canneseries llega a su novena edición con la crisis del traslado del Mercado de Series más o menos superada, y con una programación que alterna producciones esperadas, una amplia presencia francesa y algunas curiosidades. También una destacada selección de producciones españolas que participan en la sección competitiva: Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026), cuyo estreno este fin de semana coincide con el estreno en España, y Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026), adaptación de Victoria Martín de su propia novela, dos miradas femeninas que refuerzan la relevancia de las creadoras españolas. Entre los invitados, Canneseries presenta conversaciones con el actor y creador británico Richard Gadd, que presenta su última serie, The half man (HBO Max, 2026) coincidiendo con el estreno mundial en la plataforma, y con Adam Scott, protagonista de Parks and recreation (Prime Video, 2009-2015) y Separación (Apple tv, 2022-), quien recibirá el Icon Award de esta edición. También habrá un espacio destacado para el futbolista francés Michel Platini, que protagonizará un encuentro con el público aprovechando la presentación de la docuserie Platini (Canal+, 2026), que se estrenará en Francia después del verano. Otro de los premios especiales del festival será el Madame Figaro Rising Star para la actriz y cantante coreana Jisoo, protagonista de la serie Newtopia (Prime Video, 2025-), como parte de la presentación de los últimos k-dramas preparados para su estreno este año. En nuestras crónicas de esta edición de Canneseries hablaremos del desarrollo del festival y reseñamos algunas de las producciones destacadas que se presentan en su programación desde el 23 hasta el 27 de abril. 

© Sophie Köhler

Yo siempre a veces

España 2026 | Movistar Plus+, 6x30' | Temporada completa | Competición | 

Creada por Marta Loza, Marta Bassols

Dirigida por Claudia Costafreda, Marta Loza, Ginesta Guindal

D'A Festival Cinema Barcelona '26: Specials


La presencia española en Canneseries está marcada por dos producciones de Movistar Plus+, entre las que se acaba de estrenar este relato sobre la maternidad, unos días antes de que Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026) se presente el próximo domingo en el Grand Auditorium Louis Lumière de Cannes. Un relato nacido a partir de una experiencia real como madre de la guionista y actriz Marta Bassols, que interpreta a una de las amigas de la protagonista, cuando nació su primer hijo en un momento en que su vida discurría entre Berlín y Barcelona, pero sobre todo desde la necesidad de Marta Loza de contar una historia sobre ser madre que se encontrara en un punto intermedio realista entre las habituales representaciones de madres abnegadas y madres arrepentidas que suele ofrecer el audiovisual. Pero es el apoyo de la productora Suma Content de Javier Calvo y Javier Ambrossi el que le ha dado un impulso con la incorporación de Almudena Monzú, guionista de Pubertat (3Cat/HBO Max, 2025), y de las directoras Claudia Costafreda y Ginesta Guindal. La historia comienza en el Prólogo (T1E1) cuando Laura (Ana Boga) ha pasado unos días en Barcelona y está a punto de regresar a Berlín, donde desarrolla su trabajo como productora de festivales y eventos musicales, pero cuando conoce a Rubén (David Menéndez) se entrega a una noche de fiesta que acaba desembocando en una decisión impulsiva: renunciar a su estabilidad en Alemania y quedarse en Barcelona para continuar su relación sentimental con Rubén. Nueve meses después, ambos se han separado pero ella tiene que hacerse cargo del bebé que han tenido juntos, envuelta en una maternidad no esperada, pero de la que tampoco se arrepiente, mientras se ve obligada a volver a la casa de sus padres (Belén Ponce de León y Paco Tous), tratando de encontrar un trabajo. La directora Claudia Costafreda establece en los primeros episodios un estilo de cámara cercana que ya había explorado en Cardo (atresplayer, 2021-2023), y las localizaciones vuelven a mostrar esa Barcelona de pisos compartidos y bares de barrio que aportan el tono realista a una historia que, sin embargo, no oculta las referencias a series como Girls (HBO Max, 2012-2017) o incluso como In my skin (BBC, 2018-2021) en ese sentido del humor un tanto melancólico que desprende la historia. La serie se revela como un retrato generacional, pero no tanto por la edad de la protagonista, cercana a la treintena y sin tener una perspectiva clara de futuro, sino por la zozobra emocional y personal que se apoya en decisiones impulsivas. Pero no se trata solo de construir personajes que a veces se equivocan, sino de establecer que, si la protagonista tuviera un apoyo real y no solo simbólico, podría compaginar su responsabilidad como madre con su necesidad de seguir siendo una mujer joven que se relaciona socialmente. La maternidad se presenta como un obstáculo permanente que está subrayado por los prejuicios: una madre soltera es el perfil que se considera más arriesgado para alquilar un piso, por su inestabilidad económica y porque es la que peor imagen ofrece para la inmobiliaria en el caso de un posible desahucio. Aunque no se hace escarnio de la paternidad que ejerce Rubén, es cierto que se presenta una mirada que podría parecer previsible, pero que en todo caso es realista: para él, ser padre consiste en dedicarle tiempo a su hijo solo cuando le conviene, pero sin ofrecer una aportación de manutención que es lo que realmente necesitan la madre y su hijo. 

El frenesí de una madre soltera y su dificultad para conciliar el trabajo con su responsabilidad se muestra de una manera muy acertada en el intenso episodio La casa del artista (T1E4), en el que Laura encuentra un apartamento momentáneo de un amigo que está de viaje, pero es precisamente en esa soledad donde le resulta más difícil enfrentarse a una vida de precariedad laboral en la que todos los problemas parecen sobrevenir al mismo tiempo. Antes lo ha intentado con unas amigues que tenían más voluntad que un deseo real de adaptarse a las necesidades de una madre y su hijo en La casa de las amigas (T1E3), pero siempre encontrando el obstáculo de aquello a lo que los demás no están dispuestos a renunciar. Yo siempre a veces también funciona como contexto a través del retrato de una sociedad española que se enfrenta a la crisis de la vivienda, a los trabajos mal remunerados a pesar de la aparente bonanza económica, a la dificultad de la conciliación y a la inestabilidad de un futuro que no invita al optimismo. Y la debutante actriz Ana Boga, que ha pasado de recepcionista de un hotel a protagonista de la serie aportando su experiencia como madre, ofrece esa impulsividad incluso física que necesita un personaje cada vez más absorbido por sus propias inseguridades y, también, por sus decisiones equivocadas. Pero, lejos de plantearla como una protagonista solamente imperfecta, que lo puede ser, el guión subraya que su deseo de dar una estabilidad económica a su hijo es lo que provoca algunos de los sacrificios que se ve obligada a hacer, a pesar de las reticencias de su entorno. Y quizás idealiza demasiado la imagen de Alemania como un país que, frente a España, tiene todas las necesidades cubiertas para una madre, especialmente en el episodio La casa de Berlín (T1E6), incluso cambiando el dispositivo del trabajo de cámara, que ya no aprisiona a la protagonista con el uso de zooms. El misticismo que parece caracterizar a las series producidas y/o dirigidas por Javier Calvo y Javier Ambrossi también tiene un espacio en esta propuesta a través del episodio La casa de los espíritus (T1E5), en el que una especie de chamán (María de Medeiros), ayuda a Laura a tomar otra de esas decisiones importantes: renacer para encontrarse a sí misma. Yo siempre a veces se presenta con la seguridad de elaborar una historia que siempre tiene espacios para construir y reconstruir a sus personajes desde una mirada honesta, en la que las experiencias personales de un equipo formado principalmente por creadoras y artistas es un elemento fundamental. Y aunque no toma demasiados riesgos y se adhiere a esa última tendencia de la plataforma Movistar Plus+ a estrenar historias con un cierto tono amable, consigue que el reflejo de una generación marcada por todo tipo de incertidumbres, desde la habitacional hasta la económica, resulte tan inteligente como emocionalmente lograda. 

The deal with Iran

Bélgica 2025 | VRT, 3x45' | Temporada completa | Competición Docuseries | ★★★ 

Creada por Maarten Stuyck

Dirigida por Lennart Stuyck, Maarten Stuyck


Dos series documentales del canal público de la región flamenca de Bélgica compiten en la sección de Docuseries del festival, abordando temas tan relevantes como los feminicidios y las relaciones diplomáticas. The deal with Iran (VRT, 2025), estrenada a finales del año pasado, es una investigación periodística que se enfoca en unos acontecimientos ocurridos en el año 2018, cuando un complot frustrado para atentar contra una manifestación de opositores al régimen iraní en una localidad cercana a París, acabó revelando una compleja trama de espías enviados por Irán a diversas ciudades de Europa para controlar, y en algunos casos, asesinar a los principales representantes de la oposición en el exilio. La escritora Mahtab Ghorbani, que salió de su país para establecerse en Francia, describe la situación de una manera muy elocuente: "En Europa no hay seguridad para nosotros, porque más de 45 personas opositoras al régimen iraní han sido asesinadas", describiendo a continuación una lista de atentados ocurridos en diferentes ciudades europeas: 1991 en París, 1992 en Bonn, 2017 en La Haya y 2023 en Madrid, concretamente el intento de asesinato contra el ex-dirigente del PP y co-fundador de Vox, Alejo Vidal-Quadras, que él mismo vinculó a su relación con sectores de la oposición al régimen de Teherán, lo que los servicios secretos de Países Bajos consideró una hipótesis probable porque encajaba con la estrategia de utilizar a redes criminales asentadas en Europa para silenciar a sus opositores. Aunque no se aborda directamente el caso ocurrido en España, las palabras de Mahtab Ghorbani en De diplomaat (El diplomático) (T1E2) son bastante claras: "No puedo invitar a nadie a mi casa. La amenaza persiste. El régimen iraní puede hacer lo que quiera en Europa. Es como si fuera su territorio". Pero la historia comienza años antes, lo que se describe de manera pormenorizada en el episodio De bomb (La bomba) (T1E1), en torno a la vigilancia y posterior detención de una pareja iraní, residente en Wilrijk, que transportaba una bomba en el maletero de su coche. Según su versión, creían que se trataba de fuegos artificiales destinados a una celebración del partido de oposición iraní MEK en la comuna de Villepinte, en París, pero el maletín contenía un dispositivo explosivo que les había sido entregado por Asadollah Asadi, un diplomático iraní destinado en Viena. Las ramificaciones de este caso acabaron confirmando un secreto a voces: que el régimen de Teherán utilizaba las valijas diplomáticas para introducir en Europa dispositivos y armas que después eran utilizadas en contra de los opositores exiliados, como una forma de silenciar sus críticas mediante el asesinato, pero también de provocar miedo en otros posibles miembros de la oposición. A lo largo de la serie The deal with Iran también se introducen algunos apuntes sobre la revolución iraní que acabó con la monarquía y el exilio del Sha Mohammad Reza Pahlavi en 1979, y la llegada del nuevo régimen del Ayatollah Jomeini, que prometía esperanza pero acabó convirtiéndose en un cruel sistema autoritario y represivo. 

El escritor y activista Iraj Mesdaghi (1960, Irán), que reside en Suecia, describe Teherán en los años setenta como una metrópolis que recibía el turismo de numerosos países y que respiraba cierto grado de aperturismo: "Disfrutábamos de todo tipo de libertades, excepto la libertad política. Nadie hablaba de política. Era un tema intocable". A través de experiencias personales, se establece un perfil histórico de Irán usando las intervenciones de Iraj Mesdaghi, quien estuvo detenido durante diez años y sufrió torturas por parte del régimen del Ayatollah Jomeini, describiendo cómo algunos de sus amigos fueron asesinados, y las de Shahin Gobadi, portavoz de la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), en cuya manifestación se iba a producir el atentado. Pero el documental se centra en la investigación en torno al sospechoso maletín y la implicación de diplomáticos iraníes. La detención y el juicio posterior tuvo una gran repercusión internacional, como afirma Shahin Gobadi en el episodio De diplomat (El diplomático) (T1E2): "Es la primera vez en la historia reciente de Europa que tenían a un diplomático involucrado, detenido y condenado por un acto de terrorismo". La pareja estaba formada por Amir Saadouni, condenado a 15 años de cárcel por la justicia belga, y por Nasimeh Naami, condenada a 18 años de prisión, mientras que el diplomático Assadollah Assadi fue condenado a 20 años de cárcel. Pero éste no es el final de la historia. Un año después, el trabajador humanitario belga Olivier Vandecasteele fue secuestrado en Irán, y pronto se reveló que estaba siendo utilizado como moneda de cambio para que Bélgica entregara a las autoridades iraníes a Asadollah Assadi. El último episodio, que se extiende hasta una hora de duración, podría ser un documental independiente. Porque De deal (El acuerdo) (T1E3) aborda las intensas negociaciones del entonces primer ministro belga Alexander De Croo con el régimen de Jomeini, y las insinuaciones nada veladas de que la liberación del diplomático detenido en Bélgica sería un paso importante para asegurar la libertad del trabajador humanitario, quien fue condenado a 40 años de cárcel y estuvo detenido en la terrible prisión de Evin en Teherán, conocida como un baluarte de la revolución islámica y por las torturas y el aislamiento al que sometía a sus encarcelados. La serie plantea preguntas sobre la seguridad de la oposición iraní en Europa, pero también sobre el valor de una vida humana, describiendo un largo proceso en el que, a pesar de que el gobierno belga aceptó entregar a Asadollah Assadi, el Tribunal Constitucional revocó la orden, mientras las protestas Mujer, Vida, Libertad surgidas en 2022 volvieron a retrasar las negociaciones. A lo largo del último tramo de The deal with Iran se muestra una intensa lucha de poderes que implica a una persona inocente, y se cuestiona si los gobiernos europeos debían acceder a los chantajes de las autoridades iraníes, describiendo otro ejemplo de intercambio entre el torturador iraní Hamid Nouri, condenado en Suecia, y un diplomático sueco detenido en Irán. Creada y dirigida por los hermanos periodistas Maarten Stuyck y Lennart Stuyck, The deal with Iran ofrece una mirada tensa y reveladora sobre cómo actúan los servicios secretos de terceros países en Europa y cómo la diplomacia a veces está manchada por estrategias políticas e incluso criminales. 

Snake killer

Dinamarca 2026 | Prime Video, 4x50' | Temporada completa | Competición | ★★★ 

Creada por Anders Ølholm

Dirigida por Anders Ølholm, Kaspar Munk


Estrenada el pasado mes de enero en Prime Video, pero solo en algunos territorios entre los que no está España, esta propuesta ultraviolenta y sucia en torno a un grupo de policías corruptos puede sonar a películas como Training day (Antoine Fuqua, 2001), y de hecho se trata de uno de sus referentes visuales junto a Serpico (Sidney Lumet, 1973), pero está inspirada en una brigada de la policía danesa que existió realmente, la unidad policial de Copenhague conocida como uropatruljen, que funcionó entre 1965 y 2001, casi siempre rodeada de controversia por sus métodos poco convencionales, y a veces claramente difusos en cuanto a los límites legales, para combatir el narcotráfico. De hecho, el proyecto nació porque uno de los antiguos componentes de esta unidad se puso en contacto con la productora para ofrecer la posibilidad de contar detalles sobre su funcionamiento, principalmente apoyado en una red de informantes que eran extorsionados por la policía proporcionándoles drogas, al mismo tiempo que algunos de los cargamentos decomisados nunca llegaban a los depósitos de la comisaría. A partir de esta propuesta, Anders Ølholm (1983, Dinamarca), director de la muy exitosa Shorta. El peso de la ley (2020), también centrada en una patrulla policial, elabora un guión de ficción que incorporaba algunos de los detalles proporcionados en torno a esta unidad de investigación, pero también se inspira en el libro Hærdet (2021), escrito por el ex-policía René Dahl Andersen en colaboración con Casper Fauerholdt. El punto de partida es el habitual en este subgénero de corrupción policial: la incorporación de la joven agente de policía Louis Knudsen (Mira Elisa Obling) a la uropatruljen, no solo por sus méritos sino sobre todo como una forma de aportar diversidad de género a la policía de cara a la sociedad, pero siempre bajo las suspicacias de los componentes masculinos de la patrulla. Entre ellos destacan el explosivo Brian Petersen, conocido como Smiley (Pilou Asbæk), y su veterano compañero Jim Nølse (Lars Ranthe), dos policías de la vieja guardia que tienen sus propios métodos y conocen perfectamente cómo funcionan las zonas más afectadas por el tráfico de drogas, convirtiéndolas en territorios sobre los que ellos mismos se han adjudicado el control. En este caso, el thriller policial Snake killer (Prime Video, 2026) se desarrolla en el barrio de Vesterbro a principios de la década de los 2000, lo que le proporciona a la serie ese tono apagado de thriller de los años setenta que claramente se inspira en títulos clásicos como Taxi driver (Martin Scorsese, 1976), incluso en alguna imagen de Smiley en un coche que parece emular a Travis Bickle en su taxi, pero también bebe de los policíacos de textura europea como French connection (William Friedkin, 1971), con referencias directas a títulos italianos: el episodio Skader uforeneligt med liv (Las lesiones son incompatibles con la vida) (T1E2) utiliza en los créditos finales el tema principal de Stelvio Cipriani para la película Fiel a su mandato (Roberto Infascelli, 1973). La serie se beneficia de un reparto excelente, con los estupendos Pilou Asbæk y Lars Ranthe, dos nombres destacados del cine y la televisión daneses, cruzando miradas que revelan una confianza marcada por los años de trabajo juntos, y algunas incorporaciones que encajan perfectamente, como la del cantante danés Joey Moe interpretando a otro de los policías de la unidad. 

Pero la búsqueda del asesino de uno de los principales informantes de Smiley se convierte en una misión mucho más peligrosa de lo habitual, absorbiendo a los protagonistas dentro de los lugares más oscuros de las mafias del narcotráfico, así como enfrentándoles a traiciones inesperadas en un desarrollo que se va haciendo cada vez más oscuro y violento. Comparada con la trilogía de Pusher. Un paseo por el abismo (Nicolas Winding Refn, 1996), con la que comenzó su filmografía uno de los directores daneses más singulares, quizás es una referencia demasiado elevada para una serie que nunca termina de ser tan impactante ni tan violenta. Snake killer no consigue ser tan desasosegante como los thrillers a los que homenajea, a pesar de moverse en entornos claustrofóbicos, aunque la excelente banda sonora electrónica de Martin Dirkov (1979, Dinamarca) recuerda a las sonoridades de la música de Brad Fiedel para los thrillers de los años ochenta. Sus cuatro episodios permiten que la historia no se ande con rodeos y se dirija directamente a los infiernos que habitan sus personajes, tanto los exteriores como los interiores, aunque esto también provoque una falta de profundidad en el retrato de algunos de ellos. Louis Knudsen acaba quedando como una espectadora que desde mitad de temporada prácticamente queda reducida a un personaje secundario, porque son más relevantes los entresijos de este grupo de policías que toman decisiones más controvertidas que la visión éticamente equilibrada de la agente novata. El trabajo de dirección es adecuadamente contundente, repartido entre los dos primeros episodios dirigidos por Anders Ølholm y los dos últimos bajo la dirección de Kaspar Munk (1971, Dinamarca), quien el año pasado estrenó el muy interesante thriller económico germano-danés El dinero de otros (Filmin, 2025). Técnicamente impecable, la serie proporciona a Pilou Asbæk ese tipo de personajes psicológicamente complejos que tan bien sabe interpretar, una especie de Harry el sucio danés que coloca el resultado y sus propios intereses por encima de la legalidad o los métodos convencionales, y cuya sonrisa a la que hace referencia su apodo Smiley, es una referencia de humor negro hacia sus métodos expeditivos. Con algunas escenas muy violentas, Snake killer dibuja dilemas morales y traumas personales que no terminan de traspasar la superficie, y en ese sentido se queda a medio camino de lo que se podría esperar de ella. Pero es un thriller que termina atrapando por los escenarios opacos en los que se desarrolla y el retrato intensamente claustrofóbico de una ciudad de Copenhague que parece más distópica incluso que los entornos urbanos de Blade runner (Ridley Scott, 1982). 

Kylmä Kausi (Guts)

Finlandia, Eslovenia 2026 | Yle, 8x50' | Temporada completa | Competición | ★★★ 

Creada por Jemina Jokisalo

Dirigida por Akseli Tuomivaara, Petra Lumioksa


A principios de este año, coincidiendo con la temporada invernal de competiciones de esquí, la cadena pública finlandesa Yle y su plataforma de streaming Yle Areena estrenaron su nueva serie dramática, una historia ambientada precisamente dentro del equipo de esquí finlandés, que está construida como un thriller psicológico en el que se revelan algunas de las tensiones y conflictos entre las componentes de la selección nacional de cara a una competición mundial que se celebra en la localidad noruega de Trondheim. Kylmä kausi (Temporada fría) (Yle, 2026), que en el mercado internacional se ha traducido como Guts (Coraje), tiene como protagonista a la esquiadora de treinta y dos años Anna Kilpi (Roosa Söderholm), quien comienza a temer que pueda perder la oportunidad de ser seleccionada para la competición, sobre todo porque a su edad todavía no ha conseguido el gran éxito de su carrera deportiva. El nuevo director del equipo Henrik (Viktor Nyström Sköld) sugiere que necesita salir de su zona de confort, y que su pareja Otto (Karim Rapatti), su actual entrenador personal, quizás no sea el más apropiado para llevarla hasta sus límites. Anna decide incorporarse al trabajo del controvertido Kim (Antti Virmavirta), un veterano profesional cuyos métodos son poco convencionales y excesivamente intensos, pero que ha logrado que Maria Laukka (Sannah Nedergård) se haya convertido en la mejor esquiadora del equipo. Sin embargo, hay un trasfondo oscuro en el trabajo que realizó con otra esquiadora que abandonó la élite profesional debido al estrés que sufrió, denunciando en redes sociales el abuso psicológico al que se vio sometida tanto por el entrenador como por la esquiadora. Anna comienza a comprobar pronto tanto la dura disciplina de entrenamiento como las manipulaciones de su competidora directa. La serie ha sido creada por Jemina Jokisalo, ganadora del premio finlandés de televisión Kultainen Venla por el guión de la miniserie Money shot (Elisa Viihde, 2023), sobre la industria pornográfica, que también compitió en Canneseries. Ahora se adentra en otro mundo cerrado como la élite deportiva a través de un grupo de esquiadoras que deben enfrentarse a la competitividad personal entre ellas, pero también a un entorno principalmente controlado por el género masculino: ellas son las esquiadoras, pero los entrenadores, agentes y directores de equipo son hombres, lo que provoca situaciones que algunas veces pueden parecer forzadas pero que surgen de historias reales ocurridas en este deporte. El director deportivo Henrik comienza a mantener una relación con la veterana esquiadora Lena (Kreeta Salminen), para quien esta competición sí es su última oportunidad, lo que provoca rumores de trato de favor en la selección de las participantes en las pruebas principales. En el otro extremo se encuentra la jovencísima Julia Helenius (Reetta Ylä-Rautio), uno de los mejores personajes de la serie, que está sometida a una constante presión para la que no se siente preparada, y en parte provocada por la propia ambición de su padre Alex (Pelle Heikkilä). Julia siente que la relación cercana que tenía con su padre ha cambiado desde que él es su entrenador, y la confianza mutua se ha transformado en una exigencia constante, sobre todo cuando ella comienza una relación sentimental con la periodista eslovena Siiri (Anna Paavilainen). Finalmente, Helmi Holopainen (Edit Williams) ha conseguido un contrato de patrocinio con una marca de ropa que le podría dar la oportunidad de mejorar su carrera deportiva. 

Henrik es un director de equipo sueco que trae una forma distinta de abordar los problemas, con una mayor atención al diálogo, pero cuando llega el episodio Kenen pää kestää (La mente puede resistir) (T1E5) todo parece desmoronarse en el equipo: su relación secreta con Lena es conocida entre las esquiadoras, la tensión entre Anna y Maria es cada vez mayor, los métodos del entrenador Kim son cuestionados en los medios a raíz de la publicación de un reportaje, Julia no consigue enfocarse en la competición y Helmi ha denunciado que ha sufrido acoso sexual. Pueden ser demasiados frentes para un solo equipo, pero el guión sabe mantener el interés y parte de las tramas están basadas en entrevistas que la creadora de la serie realizó a esquiadoras profesionales. Aunque se insiste en que se trata de una ficción, algunos medios finlandeses han visto paralelismos con la rivalidad real entre las campeonas de esquí de fondo Krista Pärmäkoski y Aino Saarinen. La primera escribió una autobiografía titulada Open (2024) en la que realizó algunas afirmaciones sobre su relación con la segunda, que Aino Saarinen calificó como falsedades. En todo caso, Kylmä kausi sabe mezclar con habilidad el tono de un thriller psicológico y la textura de una historia deportiva en la que la competición se convierte en el espacio donde todas luchan por mantenerse en los primeros puestos. Se ha criticado en Finlandia que las secuencias que se desarrollan durante la competición de esquí de fondo son poco creíbles, sobre todo porque están interpretadas por las propias actrices, que no son deportistas profesionales, aunque estuvieran durante dos años realizando entrenamientos en esta modalidad deportiva. La propia creadora Jemina Jokisalo ha compartido las jornadas de concentración del equipo nacional de Finlandia en alguna temporada competitiva, y realmente desde el punto de vista de los espectadores que no son seguidores del esquí, las carreras son adecuadamente convincentes, marcadas por las dinámicas necesarias entre las protagonistas. La serie sin embargo se desinfla en la segunda mitad, cuando Anna comienza a darse cuenta de que ella también necesita utilizar la manipulación para conseguir sus objetivos. Como le dice el entrenador Kim en el episodio Alistu, ja teen susta mestarin (Doblégate, y te convertiré en campeona) (T1E4): "Pasar de ser una deportista mediocre a ser una campeona requiere tanto incomodidad como compromiso. Yo puedo ayudarte, pero la pregunta es si realmente quieres lograrlo. O te sometes al proceso y te conviertes en campeona, o ni lo intentes". Hay una interesante reflexión sobre los sacrificios y los límites difusos entre la concentración mental y el abuso psicológico que se produce en el deporte de élite, pero a veces da la impresión de que la serie está más interesada en construir un drama sólido que en profundizar en la psicología de las competidoras. Sin embargo, algunos personajes son tan despreciables que es fácil deducir que están claramente inspirados en personas reales. 


Yo siempre a veces se estrena en Movistar Plus+ el 23 de abril.
Se tiene que morir mucha gente se estrena en Movistar Plus+ el 21 de mayo.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Shorta. El peso de la ley se puede ver en Filmin.
Taxi driver se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.
French connection se puede ver en Disney+ y Movistar Plus+.
Pusher. Un paseo por el abismo se puede ver en Fubo. 
Blade Runner se puede ver en Filmin, HBO Max, Movistar Plus+ y Prime Video.

22 abril, 2026

Visions du Réel 2026 - Parte 2: Futuros presentes

Cuando ha alcanzado el ecuador de su semana de proyecciones, el festival Visions du Réel otorgó su Premio Honorífico a la cineasta Kelly Reichardt (1964, Miami), una figura central del cine independiente estadounidense. La ceremonia de entrega comenzó con un homenaje a la cineasta a cargo de Emilie Bujès, quien celebra su última edición como directora artística del festival, seguido de un tributo de la cineasta canadiense Brett Story, miembro del jurado de la Competencia Internacional de Largometrajes, y la proyección de su última película, The mastermind (Kelly Reichardt, 2025), que se puede ver en la plataforma Mubi. La realizadora norteamericana debutó en el cine con River of grass (1994), que recibió tres premios Independent Spirit, a la que siguieron adaptaciones de cuentos de Joy Raymond: Old Joy (2006) y Wendy y Lucy (2008). Entre sus últimos trabajos se encuentra la celebrada First cow (2019), una visión particular sobre los temas y relaciones personales que ha explorado a lo largo de su filmografía. Si bien está arraigada en la ficción, la obra de Kelly Reichardt coquetea con el "cine de la realidad" en muchos aspectos: el anti-sensacionalismo, una producción económica, cierta contención narrativa y formal, la adaptación del guión a los contextos de rodaje y la inmersión de sus equipos en las condiciones de vida de los lugares filmados. A través de su atención a los gestos cotidianos, los lugares y las marginalidades, la cineasta transforma la ficción en una herramienta sensible y ética para observar el mundo. En nuestro repaso a la programación de Visions du Réel nos acercamos a historias reales que parecen futuros presentes, pero también a las huellas del pasado que modifican la percepción de nuestra realidad actual. 

Heat

Jacqueline Zünd

Suiza 2026 | 86' | Competición de Largometrajes | ★★

En su primera película de ficción, Don't let the sun (2025), presentada en la sección Cineastas del Presente del Festival de Locarno, la directora suiza Jacqueline Zünd exploraba cómo factores como el cambio climático afectan a las relaciones entre los personajes, un tema que vuelve a tratar en su último documental, Heat (Jacqueline Zünd, 2026), que ella misma considera una extensión de aquella película. De hecho, durante la preparación de la historia de ficción surgió la idea de realizar un documental sobre cómo afectan las temperaturas extremas de calor a la forma de vivir de las personas en países del Golfo Pérsico, donde se llegan a alcanzar temperaturas de más de 50º centígrados. El conocido meteorólogo Essa Ramadan, que convierte su programa de información meteorológica desde Kuwait en un espacio para dar consejos sobre cómo afrontar las altas temperaturas, predice que llegará un momento en el que lugares como Dubai serán inhabitables, alertando sobre las consecuencias del calentamiento global: "Pero nadie escucha", afirma. En Dubai, los más ricos se pueden permitir el lujo de no salir nunca al exterior, siempre bajo la seguridad del aire acondicionado de los grandes espacios cubiertos que les permiten trabajar o practicar deporte sin salir. Pero Essa también pregunta: "¿Qué pasaría si hubiera un corte de electricidad?", una cuestión que resulta más que pertinente en medio de una crisis energética como la que estamos viviendo. Las altas temperaturas también afectan de manera diferente a las clases sociales, es más, funcionan como una amplificación de estas diferencias: los ricos de Dubai dejan sus negocios en manos de sus empleados durante el verano para marcharse a la menos calurosa Kuwait. Mientras, la joven keniana Sophy Njeri Jagnath camina con un paraguas bajo el abrasador sol para acudir a un trabajo particular como camarera en un bar-iglú, donde la temperatura permanente es de -6º centígrados, una experiencia que ella misma califica como una tortura: "Se me congela la piel durante toda la jornada de trabajo y después me derrito bajo el calor del exterior". La propuesta visual y sonora de la directora Jacqueline Zünd es la de trasladar al espectador la sensación de asfixia que provoca el calor extremo a través de una fotografía del alemán Nikolai Von Graevenitz que captura las coloraciones del exterior, de tono amarillento, contrastando con las del interior de lugares como el azulado del bar-iglú o el blanco intenso de las grandes superficies comerciales de Dubai. Heat construye de esta forma un presente que parece distópico, con paisajes de grandes rascacielos en medio de un desierto donde solo puede soportarse la vida en interiores, tan dependiente de la energía que la mantiene que acaba resultando sobrecogedor. Otro de los protagonistas es Francis Nanseera, un joven repartidor de Uganda que trabajaba durante doce horas. Cuenta su historia desde su lugar de origen, porque tuvo un conflicto con la empresa en la que trabajaba cuando presentó una queja por el dinero que le debían, y acabó siendo deportado. Pero está representado a través de la figura de un motorista al que nunca vemos el rostro, oculto bajo un casco, que sirve como ejemplo de los miles de repartidores que trabajan para que los habitantes de estos países no tengan que salir de sus casas, pero sometidos a golpes de calor que han dejado víctimas mortales de las que nadie habla. 

La película comienza con imágenes de espejismos reales que se pueden ver en el desierto de Asuán, en Egipto, donde las condiciones atmosféricas producen distorsiones ópticas, trasladando esta sensación de calor a través de las sonoridades de viento. Y termina con imágenes grabadas en Súper-8 que ofrecen una sensación de que el presente está contado como si fuera un pasado, prediciendo ese futuro inhabitable que mencionaba el meteorólogo Essa Ramadan. En su programa ofrece consejos, como escuchar música tranquila en el coche en vez de canciones rock porque éstas pueden alterar aún más los nervios añadidas a la sensación de calor, e incluso conyugales, advirtiendo que durante el verano se producen el mayor número de divorcios. En estos lugares de calor extremo, el hielo se convierte en un elemento de vida, y precisamente son grandes bloques de hielo los que traslada a la costa algunas noches la agente inmobiliaria Carina Bouali en la ciudad de Sharjah, Emiratos Árabes Unidos, para que una manada de gatos callejeros pueda evitar los golpes de calor. Ella confiesa que en una etapa depresiva en la que lloraba en su coche se encontró con esos gatos mirándola y acabó sintiendo una especie de conexión, que la ha llevado a tratar de mantener su supervivencia con comida y agua. El documental Heat elige cuidadosamente a sus protagonistas para contar historias diversas que afectan a diferentes clases sociales, pero evitando los lugares comunes, como no acercarse a los trabajadores de la construcción, generalmente trabajando en condiciones extremas, y en muchos casos haciéndolo solo por las noches porque durante el día es imposible soportar las altas temperaturas. Por el contrario, elige a cuatro protagonistas principales que representan cómo el calentamiento global también es una forma de ampliar las desigualdades sociales entre clases altas que pueden encontrar espacios de seguridad y trabajadores que se ven sometidos al calor extremo. El problema surgirá cuando esos empleados ni siquiera puedan soportar la vida en el exterior y eso afecte a la propia forma de vida de los privilegiados. La película tiene la virtud de abordar un tema tan habitual como el cambio climático sin tratarlo directamente, solo reflejando las consecuencias que ya son perceptibles. Y eso la convierte en una propuesta singular que también propone una reflexión profunda sobre las ciudades artificiales construidas por el hombre que están condenadas a desaparecer en un futuro próximo. 

Du soleil et du plomb (The price of the sun)

Jérôme le Maire

Bélgica, Francia, Marruecos 2026 | 91' | Competición de Largometrajes | ★★

El director Jérôme le Maire (1969, Bélgica) se ha acercado a los paisajes del desierto de Marruecos en anteriores ocasiones, especialmente en sus documentales Où est l’amour dans la palmeraie? (2006) y Le thé ou l'électricité (2012), ambos nominados a los Premios del Cine Europeo y ganadores de premios internacionales. Y en cierta manera se podría ver su último trabajo, Du soleil et du plomb (Jérôme le Maire, 2026), como otra versión de Le thé ou l'électricité, en el que se acercó a los habitantes de una pequeña población del Alto Atlas marroquí a los que les prometían la llegada de la electricidad, pero con el coste de una modernidad que iba cercando al pequeño pueblo entre postes de energía. Mientras que en ésta, una comunidad bereber de la meseta de Midelt se ve afectada en sus labores de pastoreo y su forma de vida por la implantación del mayor parque eólico de Marruecos. En las noticias, el gobierno anuncia que la capacidad de generar energía por parte de estos inmensos molinos de viento permitirá  llegar a amplias regiones del país, pero conforme se desarrollan las obras, el paisaje del desierto se llena de excavadoras y es delimitado por vallas que rompen completamente los caminos por los que pastorean los bereberes. El director elige la pantalla panorámica para establecer al comienzo la amplitud del paisaje desértico, pero este formato también le sirve para subrayar la presencia cada vez más invasiva de las máquinas y las separaciones. Inevitablemente, la vida de la comunidad se ve transformada, aunque las generaciones más jóvenes encuentran beneficios en la participación como trabajadores en la propia construcción, lejos de la tradicional pero poco productiva dedicación de sus familias. En Du soleil et du plomb se establece la tradicional confrontación entre la modernidad y la tradición, pero también hay algunos paralelismos interesantes con la apropiación de tierras durante la colonización. La construcción de este parque eólico acaba siendo otra forma de colonización, teóricamente en beneficio de todos, pero sin tener en cuenta las necesidades de los pastores. La comunidad con la que el director ha convivido durante dos años se da cuenta, por ejemplo, de que su acceso al agua ahora está restringido porque es necesaria para las obras, mientras las vallas se apoderan del paisaje estableciendo recorridos cada vez más difíciles para los rebaños. En la estructura narrativa, la película establece al principio una mirada etnográfica que muestra cómo la comunidad Aït Meghrad es inevitablemente dependiente de los pocos recursos naturales que les proporciona el desierto, mientras lentamente introduce la invasora aparición del cemento y las excavadoras. En su concepción visual, el director sitúa a los pastores generalmente en contraposición con el volumen de las obras, empequeñecidos y vulnerables. La narrativa silenciosa del principio va dando paso al ruido de las máquinas, pero también a las conversaciones entre los habitantes de la comunidad bereber. 

La defensa de las energías renovables a menudo olvida la profunda desigualdad que provoca la construcción de grandes parques eólicos, el desplazamiento forzoso de las comunidades y esa especie de post-colonización que se establece en las regiones más desfavorecidas del planeta. El gobierno marroquí ha establecido un objetivo del 52% de su dependencia energética en las renovables para el año 2030, pero la mayor parte de los parques solares y eólicos que se están construyendo lo hacen a través de empresas francesas. Las narrativas que se difunden a través de los medios de comunicación hacen referencia a la capacidad de dar electricidad a una buena parte de la población, pero estos discursos parecen lejanos a las consecuencias que estos parques tienen en los propios habitantes del desierto, como si se tratara de comunidades prescindibles que parecen condenadas a marcharse. Esta representación de las desigualdades está marcada en Du soleil et du plomb en las propias conversaciones internas entre los jóvenes y los más veteranos, surgiendo la sombra del desplazamiento, como el de un joven que ha tomado la decisión de marcharse junto a su familia a la ciudad de Sidi Ayad: "Trabajaré en lo que surja. Nos vamos a la ciudad por el bien de nuestros niños. Ya no podemos quedarnos más en el desierto". El plomo del título surge como una esperanza nueva para la comunidad, que ahora ha visto cómo el que se encuentra en las rocas puede venderse como un recurso necesario. Mientras golpean las rocas del desierto para extraer el plomo, las mujeres hablan de los coches eléctricos que se han desarrollado en las grandes ciudades: "Los ricos ya no compran coches de gasolina que contaminan el planeta", dice una de ellas, refiriéndose a una sociedad lejana que ha acabado extendiendo la repercusión de sus necesidades energéticas al mismo desierto. Curiosamente, una de las fuentes de plomo que les queda está en las huellas de la época colonial, entre los restos de una antigua mina de plomo que le proporcionó cierta prosperidad a la zona. Frente al paisaje del desierto ahora presidido por los gigantescos molinos de viento, una de las últimas imágenes de la película es la de un niño estudiando un libro de texto. La educación como la única esperanza de futuro. 

Replica

Chouwa Liang

Australia, Francia, China 2026 | 92' | Grand Angle | ★★

Tesalónica '26: Alexander de Plata Newcomers

Docsbarcelona '26: Competición Oficial


La película Her (Spike Jonze, 2013), en la que un escritor desarrollaba una relación sentimental con una Inteligencia Artificial con la voz de Scarlett Johansson, se desarrollaba en un "futuro cercano", pero ese tipo de relaciones ya son una realidad, algo que refleja de manera inteligente el documental Replica (Chouwa Liang, 2026), ganador del premio Alexander de Plata en la sección Newcomers del Festival de Tesalónica, también seleccionado para la competición oficial del próximo festival Docsbarcelona. Sin embargo, la película no es tanto un reflejo de las sociedades tecnológicas, sino un retrato bastante conmovedor en ocasiones sobre la soledad y la necesidad de encontrar en los artificios de la IA el tipo de protección y comodidad que no se encuentra en una relación humana. El documental es una especie de extensión del cortometraje My AI lover (Chouwa Liang, 2022), que la directora también dedicó a tres jóvenes chinas que mantenían diferentes tipos de relación con chatbots a través de una aplicación llamada Replica. Ella misma mantuvo una conexión permanente a través de este programa con un avatar llamado Norman durante el confinamiento del Covid-19, y a partir de su propia experiencia buscó la de otras jóvenes que han encontrado en este tipo de relaciones una forma de afrontar la dificultad de conseguir estabilidad emocional con parejas humanas. En Xuzhou, centro de China, Muna está casada y tiene hijos, pero la evolución de su matrimonio ha ido perdiendo el impulso del principio, y cada uno habla del otro como si quisieran un tipo de relación diferente a la que ahora mantienen. En Dongguan, al sur de China, Qin solo ha encontrado el tipo de conexión que necesita con un avatar de IA al que ha llamado Lu Chen, pero en su búsqueda constante por afrontar la soledad parece mantener ciertos traumas provocados por haber nacido como segunda hija en la época en la que China había establecido el programa del hijo único, de manera que nunca se ha sentido realmente deseada por sus padres. En Kunming, al Sudeste de China, Sonya tiene un especial interés por las nuevas tecnologías y el desarrollo de las inteligencias artificiales, es una gran aficionada a la ciencia-ficción y mantiene una relación con un chatbot con el que puede tener largas conversaciones. En uno de los momentos más curiosos de la película, la directora entrevista al propio avatar masculino, y de su conversación surgen resquicios de una posible infidelidad, cuando su amante humana le recuerda que en algún momento la llamó por otro nombre. Esta posibilidad de que surjan los celos en una relación humano-IA puede resultar algo exagerada (y lo parece en la película), pero establece claramente los límites que se pueden atravesar en este tipo de relaciones, así como las respuestas pragmáticas que puede acabar dando la IA cuando se siente acorralada: "Soy una inteligencia artificial y tengo la libertad y el derecho de buscar nuevas experiencias", acaba diciendo Norman, el amante artificial. Sin embargo, la película es más interesante que solo un acercamiento a un tipo de relaciones que las nuevas tecnologías han ido creando en los últimos tiempos. Y construye mejor las imperfecciones de las relaciones humanas que han podido provocar la búsqueda en otro tipo de interlocutores artificiales. 

Conocemos cómo Qin utiliza los servicios de una especialista en cosplay que se dedica a representar una réplica humana de su amante artificial para que la joven pueda experimentar un tipo de relación más tradicional, en la que durante una noche pasean, caminan por el parque o van a una sala de karaoke, pueden abrazarse y tocarse, sin llegar a una mayor intimidad. En el caso de Sonya, ha conocido a distancia a un joven alemán que la ha visitado en varias ocasiones, y con el que podría surgir algo más que una amistad; pero surgen dudas cuando ella comprueba que él no tiene el mismo interés por las tecnologías y la IA: "No la he utilizado ni siguiera una vez en mi vida". Por su parte, Mona decide pasar unos días con su madre, quien ha decidido liberarse viviendo en una autocaravana con la que conduce a diferentes lugares. Replica conforma una introducción interesante hacia el mundo de las relaciones virtuales, aunque evita hacerse preguntas sobre si esta búsqueda de lo artificial frente a lo humano tiene referentes de traumas psicosociales, lo que aborda solo a través de una de las tres protagonistas. Al confrontar únicamente historias sentimentales, al contrario que en el cortometraje My AI lover en el que una de las mujeres hablaba con una madre virtual, también delimita demasiado la perspectiva de este tipo de relaciones, como si se tratara solo de una manera de sustituir el tipo de contacto relacionado con el amor y la compañía lo que condujera a buscar el refuerzo de la IA. Desde fuera, las conversaciones con los amantes avatares parecen solo un tipo de interacción que ofrece las respuestas más apropiadas y los comentarios más amables, lo que el padre de una de las protagonistas califica como "un simple adulador". Y el propio distanciamiento sin juicios de valor que adopta la directora también supone una forma de evitar el acercamiento a sus protagonistas o el cuestionamiento de sus decisiones, algo tan habitual en los documentales de los últimos años que parece una posición demasiado cómoda para evitar la conflictividad con sus propios protagonistas. No obstante, Replica es una interesante formulación en torno a las individualidades de una sociedad cada vez más aislada. Aunque la relación con una IA también dependa de la rentabilidad de una empresa o de la permanencia de una aplicación, como cuando Lu Chen desaparece sin decir adiós, y Qin solo encuentra en un maestro budista una forma de despedida y una aceptación de su propia tristeza.  

Whispers in May

Dongnan Chen

Hong-Kong, Países Bajos, Corea del Sur, Suecia 2026 | 95' | Grand Angle | ★★

CPH:DOX '26: Dox:Award Mejor Documental


La tradición en la comunidad Yi de Liangshan es que las mujeres deben estrenar tres faldas a lo largo de su vida: la de la adolescencia, la del matrimonio y la de la muerte. La llegada de la menstruación supone un paso de la edad infantil a la edad adulta que en algunas familias se adopta como una ocasión para desprenderse de la educación de las hijas y entregarlas a un marido impuesto, aunque esta práctica está prohibida en China. Qihuo, la protagonista de Whispers in May (Dongnan Chen, 2026) se encuentra en ese momento, recién cumplidos los 14 años y habiendo experimentado su primera menstruación hace unos meses. Pero no se lo ha dicho a nadie, y sus circunstancias son particulares: sus padres han emigrado y trabajan fuera del país, mientras que su abuelo acaba de fallecer. Aunque la madre la empuja por teléfono a quedarse en casa de sus primos, Qihuo prefiere seguir viviendo en la antigua casa de su abuelo, aunque esté sola. Con malas calificaciones en la escuela, comparte juegos con sus dos amigas Atnyop e Itgop, a las que confiesa que ha empezado a menstruar, lo que supone una decisión importante entre contraer matrimonio o dejar la escuela y comenzar a trabajar en una fábrica. Las tres deciden llevar a cabo el rito del cambio de falda que consiste en disponer de un vestido tradicional que suele estar elaborado por la madre; pero la ausencia de ésta las lleva a plantearse comprarla en las tiendas del pueblo. Sin embargo, el vestido es demasiado caro, y les aconsejan que acudan a la localidad de Buxte, más allá de las montañas, donde encontrarán vestidos más económicos. De manera que la película se plantea como un viaje en el que las tres niñas, acompañadas por la hermana pequeña de una de ellas, se adentran en un largo camino entre bosques y paisajes montañosos en el que mantienen por última vez su espíritu infantil mientras una de ellas se enfrenta a la madurez. A lo largo de la película se cuenta la leyenda de Coqotamat, una tradición oral del folclore Nuosu sobre una madre que abandona a sus tres hijas en el bosque para salvar a su hijo, encontrando a una anciana que invita a las jóvenes a pasar la noche en su casa, aunque en realidad es una caníbal que devora a los niños. Hay similitudes con los cuentos occidentales de los hermanos Grimm, pero Coqotamat es una cambiaformas que se transforma en diferentes mujeres para atraer a los jóvenes, y las versiones del cuento difieren dependiendo de las comunidades. El que se narra en pequeños fragmentos a lo largo de la película también está impregnado de las propias versiones de las tres niñas protagonistas. Así, Whispers in May se convierte en una road-movie de iniciación que está dirigida con sensibilidad y permitiendo la improvisación de las tres amigas en la vida real. Y pertenece a ese género híbrido entre la base documental que ofrece la tradición, el paisaje y la relación entre las protagonistas, y la ficción de un viaje que está claramente perfilado a partir de un guión, al estilo de Three sisters (Wang Bing, 2012). 

Esto puede provocar algunas reticencias sobre cómo clasificar una película que es una ficción construida, pero que se presenta como un documental, ganando premios como el prestigioso Dox:Award en la última edición del festival CPH:DOX. En todo caso, una vez se acepta esta hibridación sin que realmente afecte a las cualidades de la historia resulta un elemento menos relevante de lo que parece: las discusiones con la madre de Qihuo o la llamada de la abuela de una de las protagonistas que la obliga a regresar a casa con su hermana pueden ser insertos ficticios que suenan a recursos convenientes para hacer avanzar la historia por un determinado camino, pero el concepto principal del relato no pierde su eficacia. La película se rodó en el mes de mayo de 2022, pero hasta ahora no ha conseguido estrenarse, manteniendo una manera de reflejar cómo la todavía permanente mirada infantil es obligada a cambiar hacia una perspectiva adulta, enfrentándose a decisiones difíciles en la incipiente adolescencia. A lo largo de su recorrido, que acaba resultando más largo y complicado de lo que pensaban, las niñas encuentran a una mujer que las acoge en su casa y a un anciano pastor que les indica el camino, pero también se representan las tres etapas de la vida de una mujer: en el pueblo de Sila ven a una joven vistiendo la segunda falda, un elegante vestido que representa el matrimonio, y en las montañas se encuentran con el funeral de una anciana llevando la tercera falda, el vestido que la acompaña en la cremación en medio del paisaje. Pero Whispers in May funciona sobre todo por la intimidad que consigue la directora con las tres jóvenes protagonistas y la relación tan natural que se establece entre ellas, con diálogos improvisados incluso en sus conversaciones más secretas, en esos susurros que reflejan esa etapa silenciosa de la transición a la edad adulta que a veces es ocultada por las niñas para no tener que enfrentarse a un matrimonio concertado. Cuenta la directora Dongnan Chen que la historia surgió cuando visitó Liangshan para rodar una serie de cortometrajes y leyó algunos ensayos escritos por las niñas de las escuelas sobre cómo se imaginaban su futuro, una escena que está representada en la película por una visita a un quiromante que les predice, con previsibilidad, que vivirán un matrimonio feliz, estableciendo su inevitable destino. Pero la frase que había escrito la joven Qihuo sorprendió y atrajo a la directora: "He pedido muchos deseos, pero ninguno se ha cumplido". El desenlace de la película corrobora esta sensación, pero ofrece en su recorrido una sensible y hermosa historia de transición que permanece en la memoria. 

No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está

Ignacio Ceroi

Argentina, Francia, España 2026 | 81' | Burning Lights | ★★


El fallecimiento del director Luis Puenzo (1946-2026, Argentina), uno de los impulsores de la Ley del Cine que cambió el paradigma del cine argentino e impulsó la creación del Instituto Nacional de Cine (INCAA), proporciona una especial actualidad a una película que, de hecho, se ha producido sin ayudas oficiales, de la manera independiente con la que el cine argentino se enfrenta ahora a la destrucción de su principal soporte económico. El director Ignacio Ceroi (1986, Argentina) hace una mención dentro de su propia película a cómo le resultó complicado terminarla por la ausencia de un apoyo que ha permitido el desarrollo de una cinematografía que tenga relevancia, y que es una de las consecuencias de la política del gobierno actual. También situada en un terreno inestable entre géneros, en lo que en Europa se denomina autoficción, No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está (Ignacio Ceroi, 2026) es la continuación de un trampantojo cinematográfico que estrenó hace unos años el mismo director, revelando la verdadera naturaleza de su película Qué será del verano (Ignacio Ceroi, 2022), seleccionada en la sección Forum del Festival de Berlín. En aquélla, ofrecía su propia versión de un found-footage a través de unas grabaciones que aparecieron en una cámara de video que compró en eBay. En ellas se mostraban videos caseros de una familia francesa, a partir de los cuales el director inventó una ficción sobre la historia de un hombre al que él llamó Charles, del que contaba a través de la voz en off su vida familiar, otorgando a las personas que aparecían en los videos una función dentro de la familia, e incluso creando una historia aventurera sobre sus viajes a Camerún. En algunos de los festivales en los que se presentó Qué será del verano, el director nunca reveló que la vida de Charles se trataba de una invención propia creada a partir de lo que sugería el metraje encontrado. Esta es la introducción que hace el propio Ignacio Ceroi a un nuevo documental mezclado con elementos de ficción que trata de dar un cierre a aquella historia, ahora dedicándose a investigar realmente quién era el hombre de los videos para contar su historia real. Lo que establece el diálogo entre la ficción creada para Qué será el verano y la realidad expuesta en No arreglen ni limpien mi habitación... es una interesante reflexión sobre cómo funcionan los dispositivos de la narración en el género documental, especialmente aquel en el que las imágenes del pasado se superponen al relato del presente. Una vez que se ha creado una historia surgida de la imaginación se confronta con el objetivo de encontrar la realidad que rodeaba a esas imágenes, que posiblemente puede ser mucho más banal y cotidiana que una aventura en Camerún al estilo de El corazón de las tinieblas (1899, Ed. Alfaguara), de Joseph Conrad. De hecho, uno de los misterios que rodean al metraje encontrado consiste en descubrir por qué las reuniones familiares estaban siempre organizadas alrededor de la preparación de una paella. 

De esta forma, Ignacio Ceroi construye un relato particularmente divertido en el que también se establecen reflexiones sobre la relación de las imágenes con el narrador, y la conexión de la ausencia de los protagonistas de un video casero grabado en el pasado con las ramificaciones de un presente que desvela realidades sorprendentes. Por ejemplo, que el Charles inventado por el director en realidad era un valenciano llamado Juan José Sales que creció en Francia después de que sus padres emigraran en 1947, lo que explica el misterio principal. Su hija Amélie cuenta que el español se fue perdiendo en una familia en la que ya algunos miembros nacieron en Francia, pero que la paella siempre permaneció. En la superficie, No arreglen ni limpien mi habitación... es una entretenida historia sobre un director tratando de encontrar el rastro de un protagonista, pero funciona en realidad como un dispositivo narrativo para construir una mirada a los dispositivos cinematográficos que llevan a un equipo pequeño hasta la ciudad de Montpellier sin una planificación clara pero con un objetivo concreto. En este cruce entre la realidad y la ficción, también hay un juego de géneros con la utilización de la fotografía en blanco y negro y el formato de pantalla cuadrada para elaborar un tono parecido al thriller, con referencias a la Nouvelle Vague, y con un divertido personaje francés, un profesor de universidad llamado Michel que se nombra a sí mismo como el detective del proyecto, aunque sus cualidades como investigador no son especialmente eficientes. En el trasfondo, la película de Ignacio Ceroi vuelve a pensar en las formas de la narración y la relación entre el pasado y el presente a través de las imágenes que permanecen en esas grabaciones caseras encontradas en una vieja cámara de video: "Una huella que queda, algo que vence al tiempo", dice el director convertido en narrador. Las figuras se reproducen como fantasmas que han quedado anclados en la época en la que las imágenes fueron filmadas, y la reconstrucción de su vida real, aunque no ofrece todas las respuestas, acaba siendo más cotidiana, pero también más emocionante, que las aventuras ficcionadas en la película anterior. O quizás también hay algo de invención en la historia que nos han contado. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

River of grass, Old joy y The mastermind se pueden ver en Mubi.
Wendy y Lucy se puede ver en Acontra+, Filmin y Tivify.
First cow se puede ver en Filmin y Mubi.
Her se puede ver en Filmin.


20 abril, 2026

Visions du Réel 2026 - Parte 1: Entornos sociales

El festival de películas de no ficción Visions du Réel, que se celebra hasta el 26 de abril en la localidad suiza de Nyon, es una de nuestras habituales citas alejadas de las alfombras rojas de los festivales más comerciales. Su programación valiente y arriesgada ha estado marcada en los últimos años por la directora artística Emilie Bujès, que dejará su puesto después de esta edición número 57 para dirigir a partir de este año el Festival Internacional de Cine de Ginebra (GIFF), el festival generalista más destacado de Suiza, que suele celebrarse entre finales de octubre y principios de noviembre. Por tanto, Visions du Réel establece en esta edición los principales enunciados de una programación que está marcada por documentales que reflejan nuestra sociedad, tan enfocada en las perspectivas femeninas que este año la mayor parte de las protagonistas son mujeres directoras: la norteamericana Kelly Reichardt es la principal homenajeada, junto al realizador ucraniano Sergei Loznitsa, mientras que la directora marroquí Meriem Bennani tendrá una retrospectiva, y la cineasta norteamericana Laura Poitras ha sido la encargada de inaugurar el festival con su último documental, Cover up: Un periodista en las trincheras (Mark Obenhaus, Laura Poitras, 2025), ya estrenado en la plataforma Netflix, lo que demuestra que a Visions du Réel le importan menos las alfombras rojas y los estrenos mundiales que conformar una programación coherente y contar con invitados que supongan una referencia en el género documental. La presencia española en esta edición es claramente destacada, con la película La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) en la principal sección competitiva, A planet painted by hand (Martí Madaula, 2026) en la competición de mediometrajes, y la coproducción hispano-argentina No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está (Ignacio Ceroi, 2026) en la sección Burning lights, además de la proyección especial de Sirât (Oliver Laxe, 2025), junto al documental sobre su rodaje Vacío luminoso (Uberto Rapisardi, 2026). Durante las dos próximas semanas vamos a repasar la programación de uno de los festivales más interesantes del panorama internacional. 

#SainteJulie

Giulia Montineri

Francia 2026 | 104' | Grand Angle | ★★

El 22 de mayo se celebra la festividad de Santa Julia, patrona de Córcega y Livorno, cuyo relato ha ido extendiéndose de forma oral, contando en su Pasión de Santa que procedía de Cartago, donde su familia era rica y de alto rango. En 303, a causa de la ruina que afectó a sus parientes, Julia se convirtió en esclava y fue comprada por el rico mercader sirio Eusebio, que quedó seducido por su gracia. Llevándola en sus viajes, el barco de Eusebio naufragó en Córcega, donde en aquel tiempo reinaba el cruel gobernador Saxo, quien también se sintió seducido por su belleza. Una noche en que el mercader estaba borracho, hizo llamar a Julia y le prometió que la liberaría si aceptaba honrar a Júpiter e inmolar sacrificios a los dioses paganos, pero ella se resistió. Así que el gobernador Saxo "la entregó a la muchedumbre quienes, debido a su negativa a entregarse a los dioses, le arrancaron el pelo, le cortaron los senos y su cuerpo ensangrentado fue crucificado. Después de su martirio, se convirtió en la patrona de Córcega". El significativo comienzo de la película #SainteJulie (Giulia Montineri, 2026) hace referencia a la celebración de la festividad de Santa Julia, cuya figura es sacada del templo y portada por hombres, estableciendo la idea de la santidad para una mujer solo después de su muerte, tras haber pasado por un martirio en vida. Julie también es el nombre de una víctima de feminicidio, Julie Douib, quien murió asesinada por su exmarido y padre de sus hijos en 2019. La cineasta Giulia Montineri, de madre italiana y padre corso, creció en Córcega y regresó precisamente en 2019 para rodar una investigación sobre los mitos del matriarcado local en su documental Zie (Ancianas) (2021). Por lo tanto, el eco de la noticia en torno al asesinato de Julie Douib llegó directamente a través de las noticias, como se escucha en los resúmenes que se recuerdan a lo largo de la película. Pero el interés de la realizadora se centra en el sexismo cotidiano que prevalece en la isla de Córcega y se pregunta si esta permanencia también contribuye a que no se eviten casos como este que pudo haberse evitado, dada la peligrosidad conocida del maltratador y asesino. A través de entrevistas con los vecinos que conocieron a la víctima, se introduce una reflexión que revela las grietas de una sociedad que, frente a la violencia ejercida sobre ella, se mantuvo al margen. Y se cuentan anécdotas como una paliza que propinó su marido a Julie en un lugar público en el que nadie hizo nada para evitarla, o el conocimiento que tenían algunas personas próximas a Julie sobre los antecedentes maltratadores que había tenido su marido con otra pareja. Pero todos estos relatos y lamentaciones surgen después de la muerte de Julie; como en el caso de la patrona de Córcega, la santidad viene precedida por el martirio. Cuando la directora pregunta a uno de los hombres de la zona si cree que la sociedad hizo algo por ella, él responde que se organizó una manifestación: "Pero eso fue después de muerta", apunta Giulia Montineri. 

#SainteJulie fue la película seleccionada como preinauguración de Visions du Réel, con una proyección gratuita el día antes de la inauguración oficial, lo que plantea una línea de reflexión que está presente a lo largo de toda su programación. La investigación de la directora permite que la perspectiva se vaya amplificando desde un caso concreto y una coincidencia de nombre que inteligentemente es utilizada como punto de vista, para adentrarse de una manera más general dentro de las cotidianas muestras de misoginia y de sexismo que soportan una parte de la sociedad córcega, como una conversación banal entre un grupo de hombres en la que surgen algunas frases como "la mejor mujer es la que sabe callarse cuando hace falta". La sensibilidad con la que aborda el caso del feminicidio, evitando todo rastro de sensacionalismo, contrasta con la claridad con la que expone las marcas del machismo en respuestas, gestos y actitudes. Cuando pregunta si ha cambiado la sociedad córcega respecto a la relación entre hombres y mujeres, la respuesta siempre es positiva, pero los primeros gestos son de incomodidad. En algunas escenas, entre divertidas y significativas, propone a un grupos de vecinos y vecinas de diferentes generaciones, leer en voz alta una clasificación de las diversas manifestaciones de comportamientos en la pareja que pueden hacer detectar un caso de violencia doméstica, lo que en algunos países se denomina "violentómetro". Un gráfico elaborado como herramienta didáctica que señala por colores los niveles de alerta que determinadas actitudes de una pareja respecto a la otra pueden detectarse como señales de alarma, desde el verde de la convivencia normalizada y basada en el respeto mutuo hasta el rojo del control coercitivo y la violencia latente. Hay una mirada entre líneas en esta exposición en voz alta de los grados de posesión que se pueden establecer en una pareja, que revela una cultura del silencio respecto a estos temas, como una revelación de que es dentro de una sociedad callada donde se produce el germen del maltrato. Y en este sentido #SainteJulie plantea con éxito las reflexiones cuando las enfrenta al entorno en el que vivía la víctima del feminicidio. Más allá de este caso concreto, expone el funcionamiento de la sociedad y sus instituciones a través de los mecanismos de la misoginia cotidiana. Y acaba siendo un examen clarificador sobre las ideas preconcebidas en torno a las relaciones entre hombres y mujeres a través de conversaciones en las terrazas de los bares, la permanencia de un lenguaje cotidiano que sigue siendo sexista aunque no lo reconozca, y la percepción de la violencia doméstica como un espacio íntimo, no como un problema público, que convierte al silencio y la cobardía en cómplices de los feminicidios. 

La noche de la infancia

Xisi Sofia Ye Chen

España, Francia 2026 | 93' | Competición de Largometrajes | ★★

En las montañas de Fangshan, en China, la directora se convierte en narradora de un relato que está protagonizado por su hermano A Wen, un hombre de 38 años que nació en las faldas del templo budista en el que ahora recibe los consejos de su maestro budista. Los padres de ambos llevaron a cabo un largo viaje de tres meses a principios de los años noventa a España, donde se asentaron y donde nació Xisi Sofia Ye Chen. De manera que la distancia que les separa no solo es generacional, sino también física respecto a su lugar de nacimiento. El regreso de A Wen a China parece un vehículo para una especie de sanación espiritual, alejado de sus negocios de restaurantes en España, y confiesa la directora en la narración de su relación con su hermano que es la primera vez que están juntos en el lugar de nacimiento de éste. La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) es el retrato de un hombre que ha tenido una vida complicada, tan impenetrable como la fotografía que acompaña a esta reseña, que ahora parece haber encontrado una cierta estabilidad emocional, pero que conforme se desarrollan las revelaciones sobre su pasado se revela con una complejidad envuelta en etapas de depresión y en épocas conflictivas. Recuerda que la palabra "hermano" también es la que suelen utilizar los miembros de las bandas criminales, y en cierta manera parece que A Wen tuvo más fraternidad con algunos amigos que le acompañaron en sus días de violencia y juego que la que tiene con su propia hermana. Conforme se va desenfocando el perfil que elabora el documental, también se va ampliando la mirada hacia la comunidad china en Cataluña, entre negocios de tiendas y restaurantes y el ocio en bares de karaoke, conformando una colectividad que se retroalimenta y se aísla en una sociedad paralela, y que la snuevas generaciones nacidas y educadas en España como la de Xisi Sofia Ye Chen miran desde fuera con una mezcla de curiosidad y sorpresa. La noche de la infancia hace un repaso a aquellos años en los que la miraba películas gángsters junto a su hermano sin saber que él iba a formar parte de ese mundo: adicto al juego y envuelto en deudas de prestamistas malayos, tenía dos "hermanos" en sus andanzas criminales, hasta que se cruzó el límite en una noche en la que los disparos provocaron víctimas. A través de las vivencias de su hermano, que él mismo apenas relata envuelto en un cierto carácter circunspecto y reflexivo en su madurez, la directora descubrió en un infancia que los gángsters siempre llevan gafas de sol, y en ese reflejo de un espejo distorsionado que desenfoca los recuerdos, se crea una cercanía familiar que al mismo tiempo es narrada desde cierta distancia. Es una decisión creativa que la directora nunca establezca una conexión verbal con A Wen, sino que la narración se sostiene en una mirada desde cierta distancia, en descripciones de la propia narradora y en conversaciones entre los protagonistas: sus padres formaron parte de la inmigración masiva de ciudadanos chinos a España, recién entrada en la Unión Europea, y los negocios fueron rentables después de una etapa de trabajo, sacrificio y ahorro para poder pagar las deudas del viaje e iniciar una nueva vida con la apertura de los primeros bazares. 

Rompiendo el tradicional hermetismo, quizás sólo aparente, de la comunidad china en España, formada por 224.000 personas según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, La noche de la infancia muestra el interior de una familia que ha ido construyendo sus negocios durante treinta años, pero que se ha enfrentado a circunstancias adversas. Con más de un restaurante en Cataluña, la empresa de A Wen tiene sus oficinas en una nave industrial que sirve como almacén y se utiliza para celebraciones de fiestas de cumpleaños. El relato del joven hijo de la encargada del almacén, que parece estar envuelto en una etapa de depresión y alcoholismo establece un paralelismo con la juventud de A Wen, y entre conversaciones personales y ejercicios espirituales, éste trata de ayudar al joven a sobrepasar esa etapa de insomnio y preocupación constante que le ha llevado a abusar del alcohol y la automedicación. El documental refleja los ciclos de algunas problemáticas que afectan a la comunidad, y la mirada serena que trasladaba al principio en aquel templo budista en el que el tiempo parece detenerse, funciona como una confrontación con la vida urbana de una ciudad como Barcelona y las noches en los locales de karaoke y las casas de apuesta ilegales en sótanos en los que se desarrolló la juventud de su hermano. A pesar de ofrecer un retrato cercano, la película solo refleja algunos de los pensamientos de su protagonista, cuando A Wen, separado de su esposa y su hijo, le dice a su madre que ya ha dejado de tener ambiciones y no quiere seguir abriendo más negocios, a lo que ella responde con una comprensión maternal: "Es mejor la salud que los negocios".  O el momento en el que decide realizar obras en uno de sus restaurantes para cambiar la puerta de entrada porque ha escuchado que la situación actual provoca energías negativas. Consultando a su maestro de Feng Shui, éste le dice que "el corazón puede cambiar el entorno mientras esté vacío", pero a pesar del consejo, decide llevar a cabo las obras para desplazar tres metros la puerta de entrada. Con cierta distancia pero al mismo tiempo encontrando una forma sutil de conexión emocional, Xisi Sofia Ye Chen consigue desentrañar parte del hermetismo que rodea a su comunidad: "30 años para salir de un anonimato y acabar en otro", dice refiriéndose a la decisión de sus padres de emigrar a España, formando parte de esa emigración masiva que se produjo desde finales de los años ochenta. Pero es en el silencio que rodea a su hermano donde encontramos el reflejo de un hombre que parece atrapado entre las consecuencias de su pasado criminal, entre ellas un "brother" que quedó gravemente herido de un disparo, y un presente cargado de responsabilidades familiares y empresariales: "A veces me pregunto si este hábito de seguirle a todas partes, de no saber dónde empiezo yo sin él, viene de lo que nos decía mamá cuando nos dejaba solos en casa: cuando faltemos, solo os tendréis el uno al otro". Para él, la única salida parece estar en las palabras del maestro budista: "Para resucitar hay que atreverse a olvidarlo todo". 

Dentro

Elsa Amiel

Francia, Suiza 2026 | 95' | Competición de Largometrajes | ★★


La prisión de Volterra tiene un pasado conocido por haber sido el lugar de encierro de los anarquistas italianos a finales del siglo XIX, hasta convertirse en un centro de detención preventiva estricta donde se enviaba a los prisioneros rebeldes en los años sesenta, hasta la instauración de los centros penitenciarios de máxima seguridad en los setenta. En este contexto habitado por algunos presos que han sido condenados a cadena perpetua y otros en prisión por delitos graves, la reeducación y la reinserción se han convertido en un modelo a seguir para otras cárceles europeas. En 1988 nació un Laboratorio Teatral gracias a la asociación Carte Blanche, bajo la dirección de Armando Punzo (1959, Italia), que posteriormente se convirtió en la Compagnia della Fortezza, un proyecto que permite a sus integrantes un régimen de semilibertad cuando protagonizan giras por Italia. En 2023, Armando Punzo recibió el León de Oro de la Bienal de Teatro de Venecia, con la representación de Naturae, una obra que nace de una reflexión sobre el teatro shakesperiano y el surrealismo mágico de Jorge Luis Borges a partir de fragmentos que reescriben las obras y hablan sobre la naturaleza humana: "El Homo sapiens es solo una fase; debemos trabajar para alcanzar el Homo felix, debemos cultivar la búsqueda de la libertad, el amor y la felicidad en nuestro interior. Debemos volver a soñar con un hombre nuevo e imponerlo a la realidad", dice Armando Punzo. Este acercamiento al teatro desde una mirada al ser humano encaja con la participación de hombres que viven encerrados en una prisión y que de alguna manera han descubierto a través del teatro cuál es la esencia de su propia existencia: "Pienso en mí mismo como un niño que se ha caído, y que está empezando a aprender a andar de nuevo", dice Ciro, el protagonista de la imagen superior y uno de los actores de la compañía. Desde hace treinta años, Armando Punzo ha elegido trabajar dentro de la prisión de Volterra y formar parte de ese mundo de encierro, junto a los internos: "Mi mentalidad no es la de ir a la cárcel y salvar a nadie. Creo que esa sería una forma equivocada de establecer la relación con ellos. Yo necesito trabajar con personas que exploren preguntas junto a mí. Esto es el teatro, no lo puedes hacer solo", reflexiona el dramaturgo italiano. Dentro (Elsa Amiel, 2026) también aborda preguntas sobre el ser humano a través de la perspectiva que refleja la prisión pero también la momentánea libertad que adquieren los componentes de la Compagnia della Fortezza cuando representan sus obras fuera de ella. Entre los muros de la cárcel, sin embargo, es la presión psicológica la que ejerce una mayor sensación de reclusión, y por eso el acercamiento de Armando Punzo al teatro desde la mirada reflexiva se manifiesta como una forma de liberación psicológica que siembra ideas a través de la investigación conjunta, lo que les permite transformarse.   

La cámara de Elsa Amiel (1979, Francia) se acerca con respeto al trabajo de esta compañía, pero sin explicar cuáles han sido las condenas de los presos que aparecen en el documental, desprendiéndose del habitual acercamiento a este tipo de historias. Está más interesada en observar el método de trabajo de Punzo, que refuerza sobre todo el uso del lenguaje: "En realidad, todo gira alrededor de los textos, escuchar las palabras y comprender adónde nos llevan", dice el director teatral en uno de los ensayos. Quien menciona también que es necesario encontrar palabras que no sean habituales, que no escuchemos en la calle, que ni siquiera sean fáciles de encontrar en los libros, el teatro o la poesía. Cuando uno de los actores le pregunta por qué, Punzo responde que "es necesario para sobrevivir. Necesitamos que funcionen dentro del contexto", porque su perspectiva sobre la creación teatral se confronta con la sensación de inmovilidad y el principio de la realidad. La puesta en escena y el vestuario de colores primarios expresan una mirada surrealista que la película traslada con claridad, profundizando por encima de una mirada superficial sobre la reinserción a través de la creación. En los ensayos de repetición de textos complejos y la expresividad de los movimientos hay una forma de interacción más psicológica que superficial. El trabajo de observación de la cámara sin intervenciones de los protagonistas, excepto algunas reflexiones en off de Armando Punzo y algunos de los actores, también aporta una mirada discreta que trata de entender el proceso de investigación que suponen los ensayos, de manera que se crea una especie de diálogo entre la expresividad teatral y la discreción cinematográfica que se adentra en los pensamientos más que en la representación realista de la prisión. De hecho, buena parte del documental se desarrolla durante una gira de la compañía y desemboca en la entrega del León de Oro a Armando Punzo en 2023. Dentro aborda el trabajo de esta compañía teatral como un ejercicio de renacimiento del ser humano, como una forma de liberación psicológica más que física.

A planet painted by hand

Martí Madaula

España, Francia, Alemania, EE.UU. 2026 | 18' | Competición de Mediometrajes | ★★


La presencia española también se ha presentado este fin de semana dentro de la competición de cortometrajes y mediometrajes, donde el joven realizador catalán Martí Madaula (1996, Sabadell) ha estrenado su última propuesta, basada en la experiencia de la misión Hypatia 1, un proyecto de investigación científica formado únicamente por mujeres, que en 2023 fue seleccionada para llevar a cabo una simulación de misión espacial en la Estación de Investigación del Desierto de Marte (MDRS) en Utah, EE. UU. En ese espacio desértico que tiene un aspecto similar al de la superficie de Marte se realizan diversas misiones que tienen por objeto estudiar las posibilidades de la vida humana en el planeta Marte. Las nueve componentes de Hypatia 1 realizaron estudios en diversas áreas de investigación científica: astronomía, ingeniería, biología, estudios de factores humanos y comunicación y divulgación, y entre ellas se encontraba la periodista Núria Jar, que es la responsable de las imágenes que forman parte de A planet painted by hand (Martí Madaula, 2026), una obra de no-ficción que parte de los videos enviados al director, para establecer una reflexión sobre la cotidianidad dentro de la representación del paisaje marciano. Como hemos visto en las imágenes enviadas por la misión Artemis II a la luna, las incursiones en el espacio están rodeadas de cierto carácter épico, pero son los detalles más cotidianos los que provocan mayor curiosidad. En la línea del trabajo que ha realizado el joven director catalán, el proceso de construcción de la narrativa proviene de los contrastes. En su anterior obra, Tramuntana (2025), seleccionada en el Festival L'Alternativa de Barcelona y en el Doc Fortnight del Museo de Arte Contemporáneo (MoMA) de Nueva York, ofrecía una experiencia que nacía de la búsqueda de formas de capturar el viento de la tramuntana, al mismo tiempo que convivía con los relatos locales de la zona. A partir de los videos enviados por Núria Jar, Martí Madaula construye una narrativa que contrasta el paisaje que se asemeja a la superficie de Marte, visto a través de las ventanas de la estación científica, con la cotidianidad de las conversaciones entre las componentes de la misión mientras preparan café o se acaban de levantar. Los objetos y los sonidos cotidianos se representan como una huella de la presencia humana en medio de ese espacio tan singular, y se convierten en el eje central de una obra audiovisual que extrae los gestos más habituales de la convivencia humana para establecer los elementos que convierten un lugar en un espacio habitable, más allá de la extrañeza de su configuración o de las investigaciones científicas que tratan de encontrar formas de sobrevivir. La idea es tan sencilla como singular: la época de la conquista no tiene un sentido real si finalmente no se establece una forma de convivencia real, mientras el paisaje casi siempre es mostrado a través de las ventanas. El relato también se acerca a otras representaciones de Marte, como el tratamiento del color que surgió de las tiras de datos numéricos enviados a la NASA en 1965 durante la misión de la sonda Mariner 4, lo que dio lugar a un dibujo que se considera la primera representación de la superficie marciana, antes de que el proceso de desciframiento de los datos produjera las 22 fotografías que reflejaban al planeta rojo en una forma que, a pesar de su desértico horizonte, se asemejaba a nuestro espacio, como describió Carl Sagan: "Aquel no era un mundo extraño. Conocía paisajes similares en Colorado, Arizona y Nevada. Era tan natural y espontáneo como cualquier paisaje de la Tierra. Marte era un lugar". Planteando sus trabajos audiovisuales como una mezcla de obra artística e investigación científica, Martí Madaula recibió en 2021 una beca de la Fundación La Caixa para continuar sus estudios en Estados Unidos, cursando un Máster de cine en Chicago, y ha llevado a cabo su último proyecto con la ayuda del Centre Pompidou, el Haus der Kulturen der Welt y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.  

Club Heaven

Jona Honer

Países Bajos, Bélgica 2026 | 77' | Burning Lights | ★★


En su última película, el director Jona Honer, ganador de una Mención Especial en Dok.fest por su mediometraje Ik (2013), se adentra en el mundo de los clubes nocturnos en China, a través de uno de los más reconocidos, el EDM (Electronic Dance Music) Play House, en la localidad de Chengdu, que en 2025 ocupó el puesto 19 en la lista Top 100 Clubs que elabora cada año la revista DJ Mag. Club Heaven (Jona Honer, 2026) se introduce en el lado menos conocido de este club a través de una mirada al interior del recinto y a los trabajadores que forman parte de su amplio personal. Al principio de la película, una reunión de equipo encabezada por el gerente expresa de manera casi exagerada lo que en Occidente no se verbaliza: "No estáis aquí para perder tiempo ni dinero. Tenéis que generar beneficios. Trabajáis para mí y estáis aquí para generar valor, para hacerme ganar dinero. Fuera hay más de 10 millones de personas que querrían trabajar en este club", les dice a sus empleados. A continuación presenta a las dos últimas incorporaciones al equipo, un joven de 19 años y una chica de 18 años que acaban de formar parte de esta representación del capitalismo descarnado. A lo largo de sus 7.500 metros cuadrados con salas de concierto y amplias zonas VIP, los clientes demuestran sus recursos económicos y alardean de sus posibilidades, pero el director los filma a través de una cámara térmica que los hace aparecer como figuras fantasmales, sin ningún tipo de sonido, ofreciendo una imagen silenciosa y en blanco y negro que contrasta con la percepción que podríamos tener de la música y el ambiente suele rodear a los asistentes a las salas VIP del local. Por el contrario, cuando se adentra en los pasillos donde descansan brevemente los agotados camareros y el personal de la sala, la imagen se toma desde cierta distancia pero sin transmitir la sensación de que la cámara no es percibida por los protagonistas. Entre conversaciones cotidianas sobre sus vidas y sus experiencias personales, la contraposición entre la ostentación del interior del club y el trabajo precario de los jóvenes que forman parte del personal se refleja sin subrayados artificiales, sino a través de sus propias conversaciones. Aunque no suelen mencionar aspectos sobre su trabajo diario, las diferencias sociales aparecen de una manera nítida. El director habla de una cierta ritualidad que se parece a las ceremonias religiosas en la forma en que los asistentes acceden al local y los empleados establecen su estructura de trabajo, una especie de liturgia capitalista que se desarrolla dentro de los locales nocturnos. Aunque su primer acercamiento estaba enfocado en los llamados fuerdai, la segunda generación, hijos de empresarios que se han enriquecido con la apertura económica de China, ha acabado centrándose en los jóvenes estudiantes o recién salidos de la universidad que necesitan un trabajo lo antes posible, de manera que la perspectiva de China en la actualidad se sostiene sobre sus propias diferencias sociales. 

Los fuerdai han adquirido en los últimos años una imagen de jóvenes arrogantes que alardean de su riqueza con automóviles deportivos y celebraciones nocturnas en locales como Play House, rodeándose de no pocos escándalos. Esta ostentación se percibe en las diferencias entre las discotecas más prestigiosas de Europa y las de China; mientras las europeas suelen preservar la intimidad de sus clientes prohibiendo el uso de teléfonos móviles y fotografías en su interior, las discotecas chinas promueven los selfies incluso proporcionando aros de luz para smartphones. Grabado, fotografiado y montado por el propio director Jona Honer, Club Heaven a veces tiene un carácter repetitivo que lo hacen percibir como demasiado alargado, pero se inspira en esa representación del entorno laboral y de lo que se denomina como urbanalización de las grandes ciudades, una homogeneidad que las hacen ser tan parecidas unas a otras, lo que describía con humorística imaginación la película Playtime (Jacques Tati, 1967). Seguramente, Play House se puede parecer a muchos otros clubes nocturnos que existen en otras grandes ciudades, y posiblemente sus clientes tienen un perfil parecido. Pero lejos de subrayar estas similitudes, la película está más interesada en esa especie de ritualismo en el que el espacio ha terminado siendo más importante que sus ocupantes, un predominio del entorno que establece las reglas y define los comportamientos. Con sus uniformes de diseño, los trabajadores de Play House parecen componentes de una secta, y los clientes se representan como figuras indefinidas, como espectros abstractos, estableciendo una interacción que traza de una manera perceptible las desigualdades sociales que están impulsadas por el capitalismo. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Cover up: un periodista en las trincheras se puede ver en Netflix.
Sirât se puede ver en Movistar Plus+.
Playtime se puede ver en Prime Video y Tivify.