29 abril, 2026

Visions du Réel 2026 - Parte 4: Padres e hijos

El pasado fin de semana concluyó la 57 edición del festival Visions du Réel en su formato presencial, aunque se extiende en formato online hasta el 4 de mayo, solo para territorio suizo, completando una programación que ofrece la posibilidad de ver una selección de cincuenta películas entre las 165 que han formado parte de su programa oficial. El resumen de este año, el último bajo la dirección artística de Emilie Bujès, que se incorpora en julio como directora al Festival Internacional de Cine de Ginebra (GIFF), el más grande que se celebra en Suiza, es el del triunfo español de La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026), consiguiendo el máximo galardón del festival, junto a la alta presencia de documentales de producción española, con otro premio para Historias del buen valle (José Luis Guerín, 2025), que se había programado en la sección Highlights, en la que se destaca lo mejor que ha pasado por festivales anteriores. Alternamos nuestras crónicas de Visions du Réel con las del festival Canneseries, que acaba de terminar con el premio al Mejor Guión para la serie Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026), culminando una semana de éxitos que quizás no tengan tanta repercusión como la presencia española en el Festival de Cannes, pero que siguen demostrando el buen momento del audiovisual hecho en España desde su proyección internacional. 

COMPETICIÓN INTERNACIONAL DE LARGOMETRAJES
Grand Prix: La noche de la infancia | Xisi Sofia Ye Chen | España, Francia
Premio Especial: del Jurado: A fire there | Marlene Edoyan | Canadá
Mención Especial: Djéliya, mémoire du Mandé | Boubacar Sangaré | Burkina Faso, Costa de Marfil, Mali, Senegal, Francia
Premio Interreligioso: Dentro Elsa Amiel | Francia, Suiza

BURNING LIGHTS
Premio del Jurado: Alea Jacarandas | Hassen Ferhani | Francia, Argelia
Premio Especial del Jurado: Baby Jackfruit Baby Guava | Nông Nhật Quang | Vietnam, Corea del Sur
Mención Especial: The case against space Graeme Arfield | Reino Unido, Francia
Mención Especial: The illusion of a quiet night Olga Chernykh | Ucrania
Premio FIPRESCI: Saudades eternas Emma Boccanfuso | Suiza, Francia

COMPETICIÓN NACIONAL
Premio del Jurado: Nicole Nicole Lauren Dällenbach | Suiza, Francia
Premio Especial del Jurado: What comes from sitting in silence? Sophie Schrago | Francia, Corea del Sur, Suiza, EE.UU.
Mención Especial: Der runde Tisch Juliette Menthonnex, Benjamin Bucher  | Suiza

COMPETICIÓN DE MEDIOMETRAJES Y CORTOMETRAJES
Mejor Mediometraje: Ici, ailleurs Comes Chahbazian | Bélgica, Armenia
Premio Especial del Jurado: Ampio appartamento in palazzo di pregio | Tiziano Locci, Tito Puglielli | Italia
Mejor Cortometraje: Guided tour Alba Jaramillo | Francia, Puerto Rico
Premio Especial del Jurado: Memories of a window Amin Pakparvar, Mehraneh Salimian | Irán, Estados Unidos, Alemania
Mención Especial: Sawyer Avenue, Sunday afternoon | Bill Morrison | Estados Unidos

GRAND ANGLE
Premio del Público: Birds of war | Janay Boulos, Abd Alkader Habak | Reino Unido, Líbano, Siria

OPENING SCENES
Premio Tënk: Welcome to set | Cyan Bae | Países Bajos

PREMIO ESPECIAL
Premio Perception Change: Historias del buen valle | José Luis Guerín | España, Francia

Djéliya, mémoire du Mandé

Boubacar Sangaré

Burkina Faso, Costa de Marfil, Mali, Senegal, Francia 2026 | 112' | Competición | ★★

Visions du Réel '26: Mención Especial del Jurado


En agosto del año pasado el compositor norteamericano Jay Gambit, que trabajó en la banda sonora del documental The last Hillbilly (Diane Sara Bouzgarrou, Thomas Jenkoe, 2020) publicó en su perfil de Bandcamp la autoedición de su trabajo para Djéliya, memoire du Mandé (Boubacar Sangaré, 2026), composiciones atmosféricas que aportan una tonalidad reflexiva y casi esotérica que hubieran dado a la película un reflejo más místico. Creada a partir de su proyecto musical Crowhurst, Jay Gambit escribe en el perfil de la banda sonora que en esos momentos no sabía en qué estado de postproducción se encontraba la película, pero lo cierto es que finalmente su música no se ha utilizado, sustituyéndola por canciones africanas del reconocido percusionista maliense Baba Sissoko, que le dan otro carácter más optimista. La publicación de Jan Gambit de su banda sonora en Bandcamp nos da la oportunidad de apreciar cuál fue el acercamiento inicial a esta historia sobre un joven de Mali que decide iniciar un viaje de varios meses por África en la búsqueda de su formación como griot, el depositario de la tradición oral de su país, siguiendo los pasos de un padre, también griot, al que nunca conoció. Posiblemente el cambio de perspectiva respecto a cómo abordar este trayecto es el que ha influido en la decisión de prescindir de la música ambiental de Jay Gambit, que aportaría una mirada más introspectiva, para convertir la película en una especie de documental musical en el que las canciones de Baba Sissoko acompañan al joven Sékou en su búsqueda personal. Esta transmisión de la historia de forma oral se realizaba no solo contando relatos tradicionales, sino también a través de la música, lo que se refuerza con la propia presencia de Baba Sissoko como una especie de acompañante invisible de la travesía de Sékou. La cultura mandinga, o mandé, forma parte de la tradición de un grupo étnico muy amplio formado por trece millones de personas que se extienden desde Mali hasta Costa de Marfil, lo que antiguamente formaba parte del Imperio de Malí. El empeño del protagonista de esta historia por seguir la tradición de su padre, a pesar de que en su caso no ha podido transmitirse de forma hereditaria porque no le ha conocido, es también una búsqueda de identidad tratando de recoger la esencia del conocimiento paterno a través de otros djelis que le han conocido. Y especialmente la leyenda de Sundiata Keita, que acompaña el viaje y que forma parte de la tradición oral de la cultura mandé, convertida en una epopeya mística que acaba estableciéndole como el primer Emperador del Imperio Malí. En Djéliya, memoire du Mandé, las tradiciones y la historia de África se entremezclan para conformar un proceso que no solo es personal sino también histórico, pero reflejando la inestabilidad de una forma de transmisión que parece anclada en el pasado, en parte por las huellas de la colonización: "Nuestra generación ya no tiene ese tipo de iniciación que tuvieron nuestros ancestros. Las cosas han cambiado mucho. Yo me eduqué en una escuela de blancos. Básicamente me enseñaron desde una mirada occidental. Aunque eso no me impidió estudiar las tradiciones que me transmitió mi padre", cuenta el cineasta y griot Dani Kouyaté, cuya última película, Katanga - La danse des scorpions (2024), mezcla la tradición mandinga con una adaptación de Macbeth (1606, Ed. Cátedra) de William Shakespeare.

La intención de Sékou Timité parece navegar incluso a contracorriente, en una sociedad en la que la transmisión oral del conocimiento ni siquiera resulta necesaria, como se refleja cuando él mismo acude a una biblioteca de literatura africana y contempla una intervención del historiador senegalés Djibril T. Niane, autor del libro Soundjata ou l'épopée mandingue (1971), fallecido en 2021: "En el pasado, el djeli siempre fue visto como alguien cercano a los reyes. Eran consejeros y narradores de la Historia. Hoy esa Historia se enseña en las escuelas. No necesitamos a los djeli para conocer nuestro pasado. Pero siguen siendo importantes para la sociedad africana hoy en día. Nuestras ceremonias no estarían completas sin la presencia de un djeli". A lo largo de la segunda película del director burkinés Boubacar Sangaré, seleccionado en el Festival de Berlín por Or de vie (2023), la historia de la familia del protagonista se entrelaza con los relatos de la epopeya de Sundiata y las tradiciones históricas en torno a la cultura mandinga, construyendo una reflexiva propuesta sobre la dificultad de la pervivencia de la cultura autóctona en África, irremediablemente impregnada y contaminada por la cultura blanca impuesta durante años. En un mundo globalizado, lidiando con los conflictos étnicos perpetuos, los narradores y su papel unificador se encuentran relegados al olvido. Pero esta interacción constante entre la acción individual y el patrimonio colectivo se revela igualmente como un retrato de un joven griot de hoy, y al mismo tiempo como un ensayo poético sobre la necesidad de preservar la historia oral en un mundo saturado de imágenes y escritura instantánea. Djéliya, memoire du Mandé es también un viaje musical muy relevante, que habla de los instrumentos que han acompañado a los djeli durante siglos junto a sus canciones, como el histórico Sosso Bala, conservado como un tesoro nacional en la ciudad de Labé (Guinea). Un instrumento que se cuenta que era tocado por Sundiata, y que es el origen del resto de balafones mandé que se han extendido como un reflejo de la unidad cultural del pueblo africano.    
 

Alea Jacarandas

Hassen Ferhani

Francia, Argelia 2026 | 78' | Burning Lights | ★★

Visions du Réel '26: Premio del Jurado


Otra relación paternal muy diferente es la que mantiene el director Hassen Ferhani con su padre, el periodista, escritor y crítico de arte Ameziane Ferhani, cuyo libro más conocido mundialmente es Senderos de Argel (2018), no editado en España. Fallecido en 2023 antes de que se terminara de rodar el documental, Alea Jacarandas (Hassen Ferhani, 2026) surge de las conversaciones del director con su padre como un reflejo de la historia y el desarrollo de la sociedad argelina a través de los lugares de la ciudad de Argel en los que crece la jacaranda, esos árboles en los que florecen flores violetas y que conforman un paisaje de color al iniciarse la primavera. Ameziane Ferhani se había fijado en esta colorista presencia para utilizarla como eje central del libro en preparación L’Inspecteur des jacarandas, su primera novela de ficción, y el director Hassen Ferhani se había comprometido a acompañarle y grabarle a lo largo de su recorrido por las calles de Argel donde permanecen plantados estos árboles, que llegaron como consecuencia de la colonización, otra de esas huellas que han acabado impregnando a la sociedad africana, cuando una de las primeras acciones del colonialismo francés fue la creación del Jardín Botánico en el centro de Argel, que incorporaba especies de todo el mundo que posteriormente se fueron esparciendo como especies invasoras por la ciudad. En un diálogo entre Ameziane Ferhani y su amigo, el actor Samir El Hakim, que también fue uno de los protagonistas del documental 143, rue du désert (Hassen Ferhani, 2019), ganador del premio al Mejor Director Revelación en el Festival de Locarno, Ameziane les llama "árboles exiliados", mientras que Samir apunta que son más bien "árboles deportados". Como en su anterior película, hay una representación del proceso de creación cinematográfica en el que el entrevistado a veces interrumpe al director para cuestionarle él mismo, o vemos al actor Samir El Hakim repasando el guión y los diálogos que tiene aprendidos. Se conforma así una especie de autorreflexión sobre cómo se construye una obra artística, algo que une y al mismo tiempo separa los puntos de vista de padre e hijo, el primero dedicado a la literatura y el segundo reflejándose a través de su cámara. Una idea de introducción meta-cinematográfica que surgió durante el proceso de edición y tras la necesidad de encontrar una forma de terminar la película a pesar de las grabaciones que quedaron definitivamente abandonadas tras la muerte no esperada de Ameziane Ferhani. De hecho, hay escenas rodadas con Samir El Hakim que son posteriores a su fallecimiento e incluso respuestas de Hassen Farhani posteriores a la pregunta que su padre le formula en una ocasión en la que interrumpe el texto que estaba leyendo para inquirirle: "¿Te inspiró verme escribir y leer a tomar una cámara?". Si en ese momento no escuchamos ninguna respuesta del director, en el proceso de edición decidió incorporar una escena en la que él mismo con 18 años grababa a su padre con una cámara de VHS, una interacción entre el lenguaje cinematográfico y la realidad que sirve como una clara declaración de que efectivamente hubo algo de influencia del padre en el deseo del hijo por tomar una cámara y grabar a su familia. 

La jacaranda, ese "árbol del exilio" que llegó a Argel en 1838 procedente de Latinoamérica, pero traído por los colonizadores franceses, representa sin embargo para Ameziane la libertad, la imaginación y la belleza, y a lo largo de su proceso de investigación topográfica para su último libro, había documentado unos 200 árboles en diferentes lugares de la ciudad de Argel. Ésta se convierte en una coprotagonista que refleja la historia de un país que siempre ha estado zozobrando entre el deseo de libertad y la opresión a la que ha sido sometida. La panorámica de ese perfil de Argel que muestra una zona urbana de casas blancas a orillas del Mediterráneo que reflejan el paso del tiempo, se muestra tan deteriorada como hermosa. El propio Ameziane recuerda que durante la guerra civil argelina que se extendió desde 1992 hasta 2002, con la derrota del Grupo Islámico Armado, su propia vida estuvo en peligro debido a su trabajo como periodista, pero nunca se planteó salir del país. En los años setenta, durante su juventud, había estudiado en la ciudad francesa de Toulouse, pero finalmente decidió regresar: "Estaba tratando de solucionar en Francia los problemas que estaba teniendo en mi propia casa". El autor argelino era un representante de la intelectualidad de su país, pero al mismo tiempo se le retrata como una persona cercana que podía hablar sobre cuestiones más cotidianas con sus vecinos, pero siempre persistiendo en el profundo conocimiento de la historia de Argelia. Como cuando la cámara le acompaña a la placa conmemorativa de mármol romano en la calle Bab Azzoun, para recordar que bajo los adoquines de la ciudad existen tumbas que provienen de la época romana, cuando recibió el nombre de Icosium (La ciudad de las gaviotas). Estas huellas del paso de civilizaciones como los romanos, los bizantinos, los judíos y los árabes conforman la complejidad histórica de un país que parece entregado al caos. El propio título del documental hace referencia a la frase pronunciada por Julio César cuando cruzó el Rubicón: "Alea iacta est" (La suerte está echada), la misma que pronuncia Ameziane Ferhani cuando firma el contrato con un editor francés para la publicación de su próximo libro, reflejando que ya no hay vuelta atrás. 

Nicole Nicole

Lauren Dällenbach

Suiza, Francia 2026 | 81' | Competición Nacional | ★★

Visions du Réel '26: Premio del Jurado


De las relaciones familiares que estamos reflejando en nuestra crónica de Visions du Réel, una de las más complejas es la que mantienen las protagonistas de Nicole Nicole (Lauren Dällenbach, 2026), comprensiblemente premiada como mejor película suiza por la capacidad de introducir un tema difícil de dependencia emocional pero al mismo tiempo hacerlo con una extraordinaria sensibilidad. En su debut como directora, Lauren Dällenbach filma a su propia familia, pero principalmente a través de su abuela Alberte, de 87 años, y su tía Nicole, de 55 años, ambas todavía viviendo juntas y habiendo creado a lo largo del tiempo una dependencia mutua. En una villa a orillas del lago Leman, Nicole siempre ha vivido en la casa familiar junto a su madre, después de que cuando era niña se le diagnosticara un déficit cognitivo que ha acabado sobreprotegiéndola dentro de su propia familia. La madre de la directora es la hermana de Nicole que trata de hacerle entender que tiene que iniciar un proceso de emancipación de la casa familiar que debería haber comenzado hace tiempo, porque la edad avanzada y los achaques cada vez más frecuentes de su madre Alberte acercan cada vez más la posibilidad de que se quede sola. Resulta claro que Nicole es relativamente incapaz de valerse por sí misma y enfrentarse a los desafíos diarios, desde hacer la comida hasta encargarse de los gastos, pero también parece que se ha instalado en una especie de comodidad que le ha permitido no tener que hacer frente a ese tipo de problemas, siempre de alguna manera protegida por su madre. Y aunque ella es la protagonista, alguna conversación entre la directora y Alberte también muestran otro aspecto importante de la historia: "Quizás soy yo la que tiene miedo de quedarse sola", reconoce ella. Nicole Nicole expone una problemática que puede ser reconocible en muchas familias, esa cierta co-dependencia que puede provocar la falta de emancipación de alguno de los hijos del entorno familiar, aunque en este caso es más complejo. Cuando se solicita una ayuda gubernamental para que Nicole se pueda valer por sí misma, vivir en su propio apartamento con una ayuda estatal, su nivel de deficiencia cognitiva no alcanza el grado de discapacidad mental que se requiere para poder recibir el apoyo social. Ella forma parte de ese grupo de personas que tienen un ligero retraso cognitivo, pero no lo suficiente como para ser considerada discapacitada, lo que agrava el problema de encontrar un camino para la emancipación. Pero lejos de centrarse en los aspectos administrativos de la historia, la película prefiere quedarse en las escenas cotidianas, en las conversaciones íntimas y en los esfuerzos de los familiares, especialmente la hermana de Nicole, por hacerle entender que es ella la que tiene que tomar la decisión de independizarse, no como una obligación de enfrentarse a sus propios problemas, sino como una liberación para desarrollar el derecho a vivir su propia vida, una posibilidad que en realidad nunca se ha planteado porque nunca lo ha necesitado. 

Es la sensibilidad con la que está contada la historia lo que provoca que Nicole Nicole sea un documental conmovedor, pero que también reflexiona sobre un cierto tipo de relación familiar que puede ser contraproducente. Es una situación en la que todos han tomado las decisiones que han considerado más convenientes para los demás, pero eso precisamente es lo que la hace más compleja. Apoyándose en la cercanía familiar, se reflejan algunas conversaciones íntimas que pueden ser dolorosas, como cuando a Nicole se le plantea la posibilidad de que su madre Alberte pueda fallecer en cualquier momento. Esa realidad que en los exámenes psiquiátricos que se le han realizado ella ni siquiera se había planteado como tangible, supone un golpe de efecto que estalla en un arrebato emocional, pero que parece necesario para entender que necesita inevitablemente disponer de un proyecto de vida que no dependa de la existencia de su madre. En la última parte de la película, Nicole experimenta junto a la directora un viaje que le hace explorar otras posibilidades, como asistir a una silent disco o disfrutar de un paseo en bicicleta, y resulta un reflejo hermoso pero al mismo tiempo significativo de cómo le ha faltado disponer de espacio propio que nunca se había planteado. La introducción de un elemento de fantasía en la historia puede recordar al tratamiento de algunos documentales anteriores, especialmente Adrianne & the castle (Shannon Walsh, 2024), en el que la representación del duelo se efectuaba a través de la tendencia a crear mundos de fantasía de su protagonista. En este caso, la afición por las fotonovelas de Nicole, esas narraciones noveladas de historias románticas que parecen reliquias del pasado, llevan a la directora a plantear la posibilidad de que ella misma sea la protagonista de su propia fotonovela. El proceso de realización de esa historia de fantasía en la que Nicole tiene la posibilidad de interpretar a diferentes personajes es uno de los momentos más divertidos de la película, envuelto en esa especie de fantasía que también en cierto modo refleja el distanciamiento de la realidad en la que ha estado viviendo durante mucho tiempo. No se trata de un elemento disperso que se incorpora a la historia, sino de un complemento adecuado para reforzar el carácter de una protagonista que necesita encontrar su propio espacio para liberarse de su propia irrealidad.  

Vacío luminoso

Uberto Rapisardi

España, Francia 2026 | 87' | Proyecciones Especiales | ★★


Cuando está a punto de cumplirse el ciclo completo de la trayectoria internacional de la película Sirât (Oliver Laxe, 2025), con el casi inmediato inicio de una nueva edición del Festival de Cannes donde tuvo su estreno mundial el año pasado, parece interesante hacer una reflexión sobre el recorrido que ha llevado a cabo una historia singular, con una perspectiva casi se diría que mística en torno a la naturaleza humana y los falsos profetas. De manera que Vacío luminoso (Uberto Rapisardi, 2926) surge en un momento adecuado, donde es posible mirar hacia los entresijos del rodaje de la película con una perspectiva diferente, y resulta interesante escuchar la forma en que Oliver Laxe se refiere a su historia cuando acababa de rodarla, sin la contaminación de la relevancia que obtuvo más tarde, la selección en el Festival de Cannes, el éxito de taquilla en España y otros países como Francia o las nominaciones al Oscar. Son unas reflexiones mucho más puras, en una entrevista que se realizó en el hotel en el que se hospedaba en Marruecos durante los últimos días del rodaje, todavía con la adrenalina de la obra recién acabada. Rodada por Uberto Rapisardi, que trabajó como cámara en la película, Vacío luminoso no es exactamente un Making of, o al menos da la impresión de que tiene una vocación de documental más independiente que el simple reflejo del rodaje, siguiendo la línea de El peso de los sueños (Les Bank, 1982) o Corazones en tinieblas (Eleanor Coppola, Fax Bahr, George Hickenlooper, 1991), aunque obviamente el rodaje de Sirât no fue tan controvertido como los de Fitzcarraldo (Werner Herzog, 1982) o Apocalypse Now (Francis Coppola, 1979), que reflejaban aquellos documentales. Sin embargo, el enfoque del director se centra en esa especie de convivencia en una pequeña comunidad que se estableció durante el rodaje en Marruecos, en la exaltación emocional de la rave que se rodó en Toledo y con la que se inicia la película, o en la forma en que unos protagonistas que nunca habían tenido experiencia en el cine se enfrentan a un sistema de trabajo que es totalmente ajeno a lo que habían conocido (e incluso a lo que ellos mismos defienden como estilo de vida). Joshua Liam Herderson, uno de los actores no profesionales que interpretan al grupo de ravers, ofrece algunas reflexiones interesantes sobre las contradicciones a las que se enfrentaban: "La moral que refleja la película no está acorde con la forma en que está realizada. Oliver es una persona muy espiritual pero también muy ambiciosa, y la ambición devora a la espiritualidad. Él es un esclavo de esta industria". A lo largo del documental se muestra cómo hay una intención de formar parte del proyecto, pero también una dificultad para adaptarse a un sistema de producción que exige responsabilidades por el presupuesto que supone un solo minuto de rodaje. Abordando su proyecto más ambicioso, producido por Pedro y Agustín Almodóvar a través de su productora El Deseo, la presión sobre un director como Oliver Laxe que habitualmente transmite sosiego acaba estallando en alguna ocasión, y se cuenta una anécdota sobre un momento en el que necesitó apartarse del rodaje (literalmente huir) para volver a encontrarse a sí mismo en un lugar solitario. 

Pueden interpretarse como una cierta impostura algunas de las reflexiones que hace el director en este documental, como cuando afirma en la entrevista que "no sé en qué momento me encuentro, si voy a seguir haciendo películas más grandes, más pequeñas, o ni siquiera si voy a seguir haciendo cine"; pero lo cierto es que Sirât nace como una búsqueda personal y al mismo tiempo artística que ofrece una manera particular de desarrollar la narrativa cinematográfica. También son significativas las elecciones que hace Uberto Rapisardi respecto a los entrevistados, más interesado en desarrollar la narrativa de la reflexión sobre las contradicciones del proceso de creación artística que en aportar una mirada más equidistante y distanciada. En este sentido, Vacío luminoso navega a favor de la corriente de la película, evitando a veces desviarse hacia una mayor objetividad. Apenas hay declaraciones de Sergi López, quizás el único actor profesional que tiene la película, pero con la capacidad para separar la ficción de la realidad, esa forma que tienen los grandes actores de establecer una barrera entre su personaje y ellos mismos. Durante el rodaje de una de las escenas más emocionantes de Sirât, el primer punto de giro impactantes de la historia, la mayor parte de los actores no profesionales están arrebatados por la emoción, mientras que el comentario de Sergi López entre toma y toma es tan despreocupado como significativo: "¿Ya estamos hartos de hacer el capullo?". El documental, que solo se construye a partir del visionado necesario de la película porque desvela sus principales giros de guión, ofrece un acercamiento inmersivo a las circunstancias del rodaje, a veces caracterizadas por elementos adversos como tormentas de arena, especialmente en las secuencias del tercer acto en el desierto de Marruecos, y afronta una introducción dentro de cómo es el funcionamiento del proceso artístico, desde la intención del director hasta cómo la estructura industrial del cine afecta directamente al desarrollo del lenguaje narrativo, a veces en una confrontación clara. Siempre manteniendo esa especie de actitud zen que tiene el director Oliver Laxe, también refleja las incertidumbres a las que se enfrenta un realizador que ha dado un paso de gigante en su carrera, desde películas pequeñas hasta un sistema de producción complejo como el de Sirât, incluso antes de su repercusión internacional. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

The last Hillbilly y Corazones en tinieblas se pueden ver en Filmin.
Or de vie (A golden life) se puede ver en dafilms.com y Truestory. 
Adriane & the castle se puede ver en Plex.
Sirât se puede ver en Movistar Plus+.
Apocalypse Now se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.


27 abril, 2026

CANNESERIES 2026 - Parte 2: La escalera social

Canneseries ha alcanzado su novena edición, o como la organización prefiere llamarla, novena temporada, con un interesante programa de series que sin embargo a muchos les parece que tiene demasiada tendencia a los preestrenos de producciones que ya tienen fechas asignadas, pero también cargando con la etiqueta de ser un festival que no consigue que las series premiadas consigan distribución en Francia, como ha ocurrido en las últimas ediciones. Tras las actividades públicas, el festival se enfrenta a un nuevo cambio con la salida del director general, Benoît Louvet, que al final de esta edición cederá el testigo a Laetitia Recayte, reforzando su estrategia interna. Canneseries Industry, lanzada el año pasado para sustituir al traslado del MIP TV a Londres, pretende estructurar intercambios entre profesionales y comprender las tendencias del mercado, creando un espacio más discreto pero igualmente necesario y estratégico, reforzado por la presencia de nombres como Noah Hawley como invitado especial. En la programación, este fin de semana se han presentado las dos series españolas en competición, ambas procedentes de Movistar Plus+ que vive su particular periodo de crisis con la destitución reciente de Daniel Domenjó a solo un año de su nombramiento, sustituido por el colombiano Alfonso Gómez Palacio, que proviene de Telefónica Hispanoamérica. De manera que el éxito que pueda obtener la producción española en esta edición de Canneseries sigue siendo una deuda con la gestión anterior de Domingo Corral, ahora contratado por HBO Max España, manteniéndose la incertidumbre sobre cuál será el futuro de la producción original de Movistar Plus+. En esta crónica hablamos de algunas de las series que se han podido ver este fin de semana. 

Se tiene que morir mucha gente

España 2026 | Movistar Plus+, 6x30' | Temporada completa | Competición | ★★★ 

Creada por Victoria Martín sobre su novela

Dirigida por Sandra Romero, Victoria Martín, Nacho Pardo

La comediante y guionista Victoria Martín (1989, Madrid), una de las componentes del exitoso pódcast Estirando el chicle, consiguió también convertir en best-seller su primer libro, Se tiene que morir mucha gente (2023, Ed. Plaza&Janés), que se volverá a editar en junio con un prólogo añadido de la escritora, concebido originariamente como el guión de una serie que, según ella ha comentado, nadie quiso producir. Así que decidió convertirlo en literatura con gran éxito, regresando ahora al concepto original con el que fue creada la historia. Por eso es lógico que la estructura narrativa funcione perfectamente para el formato audiovisual, apoyándose en una historia que habla sobre mujeres cansadas de aspirar a futuros que no terminan de encajar consigo mismas. Bárbara (Anna Castillo) es una especie de alter ego de la propia Victoria Martín, el personaje principal desde el que está contada la historia, no solo desde su punto de vista sino también de su conciencia, la representación de ella misma como una Bárbara joven (Sofía Otero) que la acompaña constantemente y le reprocha la mayor parte de sus decisiones. Enganchada a los ansiolíticos, comparte piso con su amiga de la infancia Maca (Laura Weissmahr), quien también se enfrenta a sus propias frustraciones, con la aspiración de ser actriz en pausa mientras se gana la vida como camarera. Ambas deciden ir a una de esas fiestas que solo se le ocurre organizar a los pijos, denominada gender reveal party (fiesta de revelación de género), porque la embarazada es Elena (Macarena García), quien se ha casado con un empresario que le dobla la edad (Ramón Rados) y ahora vive rodeada de lujo. Pero la fiesta no termina demasiado bien cuando Elena, motivada por la presencia de sus dos amigas de la infancia, toma la decisión de abandonar a su marido e irse a vivir con Bárbara y Maca, lo que tampoco les hace demasiada gracia. Este trío de mujeres que se retroalimentan de sus propias insatisfacciones puede recordar a Valeria (Netflix, 2020-2025), otra adaptación literaria, pero lo que en aquella era un tipo de romanticismo cursi y un sentido del humor simplón, en la propuesta que hace Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026) se convierte en una mordacidad que está marcada por el particular sentido del humor de Victoria Martín, muchas veces calificado como demasiado ordinario, pero que refleja a una generación de mujeres millennial que se enfrentan a los desafíos de una sociedad en la que no siempre sienten que encajan. En la serie, resulta menos convincente la subtrama que se desarrolla en la redacción del late night Menudo lío, presentado por Juancho Pardo (Oscar de la Fuente), donde trabaja Bárbara como guionista. Un programa de éxito que comienza a dar señales de cansancio y que ha ido perdiendo audiencia y recibiendo malas críticas, lo que provoca el mal humor de su presentador que afecta a su forma de tratar a los guionistas. Podrían verse algunas referencias al tono machista de programas como El Hormiguero y su presentador Pablo Motos, pero el retrato del mundo de la televisión resulta demasiado simplista. 

En la serie también aparece Fabiola (Alba Galocha), una influencer con una línea de joyas sostenible que acabará siendo la pareja de Maca, pero ocupa un lugar más secundario que en la novela, demasiado evidente como dispositivo de guión para que se produzca un distanciamiento con Bárbara. Lo que, por otro lado, conduce a uno de los mejores episodios de la temporada, el Episodio 5 (T1E5), que desarrolla la relación de ésta con Elena. Comenzando con un flashback bastante divertido a la infancia de las amigas, se desarrolla en parte mientras ambas se dirigen a visitar a Mamen (Imma Sancho), la madre de Bárbara, que ha organizado en su casa de campo una especie de centro de yoga para mujeres, y que es la única que reconoce la frustración de su hija: "Siento mucho decírtelo, pero tampoco eres tan especial. A ti te pasa lo que nos pasa a todos, no tener las cosas claras, no saber qué hacer. Yo creo que eso es la vida. Y si no te gusta, pues te jodes". En ese aspecto, Se tiene que morir mucha gente es reconocible como un retrato bastante ácido de tres mujeres adultas que se enfrentan a los vaivenes de la vida, apoyándose en un reparto que brilla entre Anna Castillo y Macarena García, quienes vuelven a reunirse después de La llamada (Javier Ambrossi, Javier Calvo, 2017) y, sobre todo, una estupenda y malhablada Sofía Otero, la joven protagonista de 20.000 especies de abejas (Estibaliz Urresola Solaguren, 2023). Una parte de la eficacia de la comedia está en la destacada dirección de Sandra Romero Acevedo (1993, Sevilla), nominada al Goya por la película Por donde pasa el silencio (2024), y que ya había realizado una incursión en el formato de series con algunos episodios de Los años nuevos (Movistar Plus+, 2024), demostrando su capacidad para acercarse a los personajes y tomando decisiones acertadas como la práctica ausencia de música, excepto la repetida utilización de un fragmento del Concierto para violín Nº 1 de Niccolò Paganini, que funciona como leit motiv de la incertidumbre que rodea a las protagonistas. Ella se reparte los episodios con la propia Victoria Martín y su pareja Nacho Pardo, que dirigen dos, pero la serie se sustenta sobre todo en el trabajo de Sandra Romero. Se tiene que morir mucha gente es una historia protagonizada por mujeres que se reivindica fuera de la etiqueta de historias destinadas a mujeres, porque en la zozobra de los personajes resulta fácil identificarse. A veces elabora un retrato que puede caer en lugares comunes sobre las diferencias sociales y el machismo, pero lo hace con una carga de mordacidad y una ironía que suaviza en buena medida el carácter simplista de algunas de sus ideas. 

Paris Police 1910

Francia 2026 | Canal+, 6x52' | Temporada completa | Fuera de Competición | ★★★ 

Creada por Fabien Nury

Dirigida por Julien Despaux, Frédéric Balekdjian

El éxito de la primera temporada de esta especie de antología histórica es su ambientación en los años de la Belle Époque, que representaban la esperanza de un nuevo siglo antes de que todo se desmoronara con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, pero mirándola desde la perspectiva de sus rincones más oscuros. En París Police 1900 (Cosmo, 2021), una brigada especial de policía recorría las calles de la capital francesa en medio de la atmósfera que se respiraba alrededor de  la celebración de la Exposición Universal de París, pero tras la pista de un grupo de extrema derecha surgida a raíz del caso Dreyfus, mientras que en París Police 1905 (Cosmo, 2023), la epidemia de sífilis es el entorno de una investigación que se adentra en las pasiones sexuales de los lugares más incógnitos del Bois de Boulogne y sus zonas de cruising homosexual. La esperada tercera temporada de la que es la producción más cara de Canal+ se ha presentado en Canneseries poco antes de su estreno oficial el 27 de abril, y con las expectativas en el trabajo de su creador Fabien Nury (1978, Francia), procedente del mundo del cómic, que ha logrado desarrollar una producción marcada por su estilo visual y por su absorción de los acontecimientos históricos mezclados con un relato policíaco de ficción. Los personajes han ido sufriendo transformaciones importantes a lo largo de estas temporadas que tienen lugar con cinco años de diferencia entre una y otra. El joven inspector ambicioso que acababa de llegar a la prefectura, Antoine Jouin (Jérémie Laheurte) ya es uno de los policías más celebrados de la brigada criminal, bajo las órdenes de Cochefert (Alexandre Trocki), mientras el antiguo comisario Joseph Fiersi (Thibaud Evrard) ha dejado la prefectura y permanece escondido tras acontecimientos ocurridos en el pasado. Pero quien adquiere un mayor protagonismo en esta temporada es Marguerite Steinheil (Evelyne Brochu), a quien conocimos como prostituta y amante del presidente Felix Faure, quien murió en sus brazos en la primera temporada, y después casada con el pintor Adolphe Steinheil (François Raison), un matrimonio que tuvo altibajos en la segunda temporada, pero que en Paris Police 1910 (Canal+, 2026) se convierte en el centro de la investigación policial. En 1908, Marguerite es encontrada en su cama, maniatada y con la falda levantada, mientras su marido y la madre de éste aparecen asesinados., pero a pesar de que ella se presenta como otra víctima del asaltante, posiblemente abusada sexualmente, la mala reputación que la persigue la convierte en la principal sospechosa del crimen.

Esta última temporada que cierra la serie definitivamente, se centra en la misoginia de la sociedad de principios del siglo XX y el nacimiento del periodismo sensacionalista, a través de la redacción del periódico Le Matin y la ambición de su nuevo redactor jefe, Labruyère (Micha Lescot). La influencia del escritor Émile Zola en la exoneración del oficial acusado en el caso Dreyfus después de su conocido artículo J'accuse...!, que está contada en la película El oficial y el espía (Roman Polanski, 2019), resuena de nuevo como un trasfondo relevante, mostrando con un excelente nivel de producción el traslado de las cenizas de Émile Zola al Panteón de París. Pero el escaso interés que despierta esta noticia en la venta de periódicos lleva a Labruyère a iniciar una campaña de descrédito contra Marguerite Steinheil, acusándola del asesinato de su marido y su suegra, lo que se convierte en una de las tramas principales de la temporada. Mientras Antoine Jouin investiga el caso bajo las órdenes del prefecto Lépine (Marc Barbé), otras subtramas se acomodan para ofrecer un retrato de de la discriminación de las mujeres en una sociedad principalmente dominada por hombres, a lo que se resisten personajes como Jeanne Chauvin (Eugénie Derouand), basada en una abogada real que fue la segunda mujer en obtener el doctorado en derecho en Francia. Cuando se presentó para prestar juramento como abogada en 1897, fue rechazada por el Colegio de Abogados porque consideraban que las mujeres no podían ejercer esa profesión, y tuvo que esperar tres años hasta que la modificación de la ley en 1900 le permitió juramentar para desarrollar su carrera en la abogacía. Jeanne Chauvin se presenta en la serie como la abogada que defiende a Marguerite Steinheil cuando es acusada formalmente en un juicio. Paris Police 1910 mantiene esa mezcla de retrato histórico y de investigación criminal, pero resulta menos gótica que la segunda temporada e introduce más elementos de humor, manteniendo una puesta en escena cuidada que brilla especialmente en las secuencias en exteriores, y ofreciendo una resolución a algunos personajes que resulta convincente. También mantiene la violencia a veces bastante brutal, como en el Episodio 4 (T1E4), en el que la búsqueda de un sospechoso provoca algunos acontecimientos relevantes para la serie, con una excelente banda sonora en la que participa el compositor español Javier Navarrete, como en las anteriores temporadas. Paris Police 1910 es un final a la altura del nivel alcanzado por una serie que a veces resulta más atractiva estéticamente que profunda en el desarrollo del guión, pero que ha conseguido reflejar con habilidad el desmoronamiento de la Tercera República a través de la oscuridad que rodeaba a la sociedad de la época. 

Colonna. Une tragédie corse

Francia 2026 | France tv, 3x45' | Temporada completa | Competición Docuseries | ★★★ 

Creada por Ariane Chemin, Agnès Pizzini

Dirigida por Agnès Pizzini


A lo largo de sus tres episodios, la nueva producción documental de France tv se acerca a uno de los acontecimientos que han marcado a la sociedad francesa en las últimas décadas, y que volvió a resurgir hace unos años tras el asesinato de un activista del nacionalismo independentista de Córcega en 2022, que había sido condenado por la muerte de un oficial de policía ocurrida en 1998. La realidad del independentismo de Córcega vuelve a estar presente en esta serie de próximo estreno, después de la incursión en el mundo criminal que hizo la serie de ficción Plaine orientale (Canal+, 2025), que fue estrenada fuera de concurso en la edición anterior de Canneseries, sobre este territorio de raíces italianas pero que desde el siglo XVIII mantiene su pertenencia a Francia. En Colonna. Une tragédie corse (France tv, 2026) se refleja el nacimiento del sentimiento nacionalista reconvertido en facciones como el Frente de Liberación Nacional de Córcega, que llevaron a cabo ataques terroristas en diversos intereses franceses durante las décadas de los ochenta y noventa, que desembocaron en el asesinato del prefecto Claude Érignac en 1998, lo que provocó un rechazo masivo por parte de la sociedad francesa, pero también de muchos sectores de la sociedad corsa. La serie está escrita por la periodista Ariane Chemin, que suele escribir en el periódico Le Monde, y co-escrita y dirigida por Agnès Pizzini, que tuvo una destacada repercusión crítica con su docuserie L'affaire d'Outreau (France tv, 2022), sobre otro caso judicial muy mediático. Se trata de una investigación que intenta ofrecer una mirada equilibrada hacia lo que la directora denomina "una relación compleja entre un estado muy jacobino y una Córcega muy desconfiada", estableciendo la dificultad de entendimiento entre los representantes de los diferentes gobiernos franceses y el deseo independentista corso, lo que en España puede tener ciertos paralelismos con algunas reivindicaciones también independentistas. Pero en el caso de Córcega, el punto de inflexión fue el traspaso de esa línea roja marcada por un asesinato terrorista, un delito de sangre que finalmente debilitó a la propia facción nacionalista. La estructura de tres episodios permite acercarse en el episodio Le militant (T1E1) al nacimiento de esos grupos que trataban de exponer el desinterés del gobierno de Valéry Giscard d'Estaing por sus problemáticas en los setenta, y que posteriormente se extendió a los de François Mitterrand y Jacques Chirac, bajo cuyo mandato se produjo el asesinato mientras ejercía como polémico Ministro del Interior Nicolas Sarkozy, uno de los entrevistados. Este episodio adopta como tema principal la espléndida banda sonora de Francis Lai y y Christian Gaubert para la película La lección particular (Michel Boisrond, 1968). Incluso para los espectadores que no conocen exactamente los hechos, Colonna. Une tragédie corse ofrece una explicación lo suficientemente clara y bien estructurada que desemboca en el episodio Le culpable (T1E2) en el asesinato de Claude Érignac. 

Pero las guionistas plantean el seguimiento a los pasos como activista de Yvan Colonna como un hilo desde el que establecer esta relación tan difícil entre un territorio que, aunque habla francés como idioma oficial, mantiene una cultura principalmente italiana, y una Francia que generalmente ha tenido una actitud condescendiente con sus antiguas colonias en general y con Córcega en particular. En este sentido, la historia principal sirve como impulso para ofrecer un acercamiento más amplio a través de las intervenciones de algunos de los implicados en grupos independentistas, pero también de miembros de la policía que trataban de contrarrestar sus ataques, al principio explosiones en oficinas vacías. El tercer episodio, Le symbole (T1E3), se centra en la persecución policial contra Yvan Colonna y su posterior detención, siendo condenado a cadena perpetua por asesinato. Sin embargo, una parte de la sociedad corsa lo ha seguido considerando un referente del nacionalismo, lo que se reactivó cuando en 2022 sufrió un ataque en el gimnasio de la prisión en la que cumplía su condena por parte del preso Franck Elong Abé, quien le asfixió durante 13 minutos sin que nadie interviniera. Alrededor de esta muerte han surgido diferentes teorías: la oficial es que el asesino, un yihadista musulmán, lo mató porque había expresado comentarios en contra de su religión, pero otras hipótesis apuntan a un encargo relacionado con los estamentos policiales como venganza. De hecho, las autoridades francesas y la dirección de la prisión fueron declaradas responsables de la muerte de Yvan Colonna por no realizar un seguimiento psiquiátrico de Franck Elong Abé y por su falta de intervención durante el crimen, condenadas a indemnizar a su familia. Y el asesinato provocó graves protestas en Córcega contra el gobierno francés por considerarlo cómplice. La propia France tv estuvo envuelta en una polémica en 2022 cuando France 3 Corse emitió unas imágenes de las cámaras de vigilancia que mostraban parte de la agresión. Pero Colonna. Une tragédie corse ofrece un acercamiento ambicioso a un tratamiento que trata de ser equilibrado para situarse en un término medio entre la perspectiva corsa y la perspectiva francesa, y consigue en ese sentido ofrecer una adecuada mirada periodística que abunda en los malentendidos establecidos durante décadas entre ambos territorios. 

Prisoner

Reino Unido 2026 | Sky, 6x45' | Temporada completa | Fuera de competición | ★★★ 

Creada por Matt Charman

Dirigida por Otto Bathurst, Pia Strietmann


Los seguidores de la producción británica de series conocen la tendencia de Sky por las historias de acción, hasta el punto que la imagen que acompaña a esta reseña de su última producción se asemeja significativamente a la imagen promocional de su serie Atomic (SkyShowtime, 2025), al igual que su premisa principal: dos personajes diferentes, con un opuesto sentido de la justicia, pero obligados a permanecer juntos. Otras series como Chacal (SkyShowtime, 2024-) o The Iris affair (SkyShowtime, 2025-) han abundado en ese tono de acción con matices un poco absurdos y resultados más o menos satisfactorios. La última en unirse a esta línea de producción es Prisoner (SkyShowtime, 2026), que se estrena en Gran Bretaña el 30 de abril tras su presentación en Canneseries fuera de concurso, y en mayo en SkyShowtime. Creada por Matt Charman, al que se le conocen thrillers irregulares como Traición (Netflix, 2022) y la más reciente Rehén (Netflix, 2025), pero también guionista de El puente de los espías (Steven Spielberg, 2015), esta historia sigue la premisa de dos personajes que se ven obligados a huir sin poder separarse, esta vez de forma literal, porque están esposados el uno al otro. La oficial de transporte penitenciario Amber Todd (Izuka Hoyle) se encuentra metida en una persecución en la que no sabe en quién confiar cuando la furgoneta en la que transportaba a Tibor Stone (Tahar Rahim) es atacada en su camino hacia el juicio que se celebra contra Harrison Dempsey (Brian F. O'Byrne), un empresario benefactor de la organización criminal Pegasus. Tibor es un asesino que ha estado implicado en unos cincuenta asesinatos, pero cuya única salida es testificar contra la organización criminal, después de haber sido capturado por la Unidad Nacional contra el Crimen, liderada por Josephine Campbell (Catherine McCormack) y el director de operaciones Alex Tebbit (Eddie Marsan). El principal problema es que están siendo perseguidos por Nina Drâgus (Leonie Benesch), una asesina sin escrúpulos que ahora es la principal responsable de la organización criminal, y que ha sido entrenada durante años por Tibor. Conseguir que no pueda llegar vivo como testigo no es solo una manera de afianzar su liderazgo en Pegasus, sino también una forma de eliminar a su mayor rival. Tras una espectacular escena de acción que se desarrolla dentro de un túnel, Prisoner acelera hasta desarrollarse como una trepidante historia de acción en la que los dos protagonistas ni siquiera pueden confiar en las auténticas intenciones de la Unidad Nacional contra el Crimen. Si todo esto puede parecer tópico, lo es, pero el trabajo de dirección de Otto Bathurst y Pia Strietmann, que se reparten los episodios, aporta la suficiente dosis de dinamismo y acción como para que resulte entretenida todo el tiempo. También es algo superficial en el retrato de los personajes, pero en producciones como ésta, donde incluso se pueden perdonar algunas situaciones absurdas y poco realistas, no importan demasiado siempre que mantenga el ritmo. 

Prisoner es lo suficientemente honesta como para no pretender ser nada más que una producción de entretenimiento que ofrece algunos apuntes sobre la corrupción en las más altas esferas de la sociedad y la seguridad, que ya hemos visto muchas veces. Pero establece bien la relación principal entre Amber y Tibor, en la que ella toma una decisión a partir del Episodio 4 (T1E4) que cambia la dinámica de la posición que adoptan ambos. Con una estética que el director afirma que está inspirada en el paisaje industrial de Gales, lo que se denomina como el Rust Belt (Cinturón del Acero), localizada en lugares como Port Talbot y Newport,  el tono de la puesta en escena refuerza las calles mojadas, los colores saturados y una cierta estética de novela gráfica. También hay una cierta complejidad moral en los personajes, pero algunos como el marido de la protagonista, Olly Hatton (Finn Bennett), se sienten como un mero dispositivo para reforzar la tensión en torno al personaje de Amber y las repercusiones de su decisión de responsabilizarse ella misma de llevar a Tibor hasta los juzgados. Prisoner funciona mejor desde el punto de vista visual y de ritmo de un tradicional thriller de acción que desde la perspectiva de un guión que a veces se siente débil en la descripción de los personajes. Pero resulta interesante que sea a partir del Episodio 4 (T1E4) en el que Amber adopta una actitud mucho más activa en la toma de decisiones, cuando la dirección acabe en manos de la realizadora alemana Pia Streitmann, responsable de series como Herrhausen: El banquero y la bomba (Filmin, 2025), reforzando el hecho de que la historia adopta a partir de entonces una mayor perspectiva femenina, pero sin ralentizar en ningún momento el ritmo que tenían los primeros episodios. 

Le rouge et le noir

Francia, Bélgica 2026 | France tv, 4x45' | Temporada completa | Rendez-vous | ★★★ 

Escrita por Giles Taurand, Georges-Marc Benamou

Dirigida por Gaël Morel


La novela Rojo y negro (1830, Ed. Cátedra) está considerada como una de las más relevantes de la literatura del escritor francés Stendhal (1783-1842, Francia), y una de las piezas clave de la novela europea del siglo XIX, retratando el ascenso y caída de Julien Sorel (Victor Belmondo), un joven que utiliza sus encantos para seducir a mujeres relacionadas con familias de la alta sociedad, pero debatiéndose entre sus vocaciones de soldado y sacerdote, y también entre su amor por Louise de Rênal (Virginie Ledoyen) y Mathilde de la Mole (Camille Razat). La obra de Stendhal es un retrato psicológico sobre la vida de un joven apasionado pero empobrecido en la sociedad de la Restauración, que tiene como principal objetivo el ascenso en la escala social, utilizando sus conocimientos en latín para atraer la atención de los terratenientes como Monsieur de Rênal (Patrick Timsit), marido de Louise, o el Marqués de la Mole (Patrick Mille) y su esposa la Marquesa de la Mole (Romane Bohringer), padres de Mathilde. Y su atractivo como un joven hermoso y seductor le sirve para conquistar los corazones de sus dos amantes. La obra está considerada como un reflejo de la energía de un hombre que representaba a su época y a un país como Francia, pero fue incomprendida en su momento, siendo calificada posteriormente como una novela adelantada a su tiempo, y su protagonista inspiró a Paul Schrader para describir al personaje principal de su película American Gigoló (Paul Schrader, 1980), no solo por alguna cita concreta a la obra literaria sino porque también se llama Julian. Como una de las fuentes más inspiradoras de la literatura francesa, Rojo y negro ha sido adaptada en varias ocasiones, primero en el cine en películas como Rojo y negro (Gennaro Righelli, 1928) y El rojo y el negro (Claude Autant-Lara, 1954), pero también en televisión, en la miniserie británica The scarlet and the black (BBC, 1993), protagonizada por Ewan McGregor como Julien. La última adaptación, Le rouge et le noir (France tv, 2026), coincide en el título con una de las series que compiten en la sección oficial de Canneseries, The red and the black (Filimo, 2026), la primera producción iraní que compite en el festival, pero cuya historia no tiene ninguna relación con la obra de Stendhal. En este caso, el proyecto cuenta como principal atractivo con un reparto de nombres destacados del audiovisual francés, con veteranos como Virginie Ledoyen, Patrick Timsit o Romane Bohringer, junto a rostros jóvenes encabezados por Victor Belmondo, nieto del actor Jean-Paul Belmondo, al que hemos visto interpretando al realizador Roger Vadim en el biopic Bardot (Sundance tv, 2023). Menos enfocada en los aspectos psicológicos de la historia, la serie se centra más en la denominada escalera social, el acceso a las clases privilegiadas desde dos caminos diferentes, el aprendizaje intelectual y la seducción amorosa, ambos manejados con soltura por el joven Julien Sorel. Mientras los dos primeros episodios están centrados en su relación prohibida con Louise de Rênal, casi ante los ojos de su marido, lo que no acaba bien, los dos siguientes se enfocan en la seducción de Mathilde desde el momento en que Julien sirve como traductor y copiador de cartas del Marqués de la Mole, fascinado por la vitalidad de su juventud.  

Al tratarse de una adaptación bajo la mirada contemporánea, se subraya cierta ambigüedad en la relación de Julien con el marqués, como si se tratara de una seducción en doble sentido. Pero la puesta en escena, muy característica de las series de época de France tv, generalmente circunscritas a espacios de interior y a localizaciones reales y lujosas pero muy contadas, refuerza la representación de una época en la que ascender en la escala social resultaba especialmente difícil, marcada por el exilio de Napoleón Bonaparte. El director Gaël Morel se dio a conocer al principio como actor, interpretando a uno de los protagonistas de la clásica película Los juncos salvajes (André Téchiné, 1994), pero principalmente ha desarrollado su carrera en el terreno de la realización, participando en el Festival de Cannes con el largometraje Vivre, mourir, renaître (2024). Responsable de los cuatro episodios de Le rouge et le noir, ofrece un drama romántico que subraya la dificultad de traspasar la escala social a través de los espacios y la colocación de la cámara, las puertas semiabiertas que nunca se abren del todo y las piezas de un jarrón roto: "Es como en el amor. No se pueden volver a unir los pedazos de lo que ha sido destruido", dice Julien Sorel en el Episodio 4 (T1E4), mostrando la obsesión del personaje por la ambición de la posición social a la que aspira. Desgraciadamente, los apuntes de la época que se muestran en los dos primeros episodios, con la quema de libros considerados prohibidos, se dejan a un lado en la segunda mitad de la serie para enfocarse principalmente en la relación amorosa con ciertas dosis de toxicidad que se establece entre Mathilde y Julien, así como la imposibilidad de contraer matrimonio por la intervención de Louise de Rênal. La literatura surge como el reflejo de la posición de los personajes, como la injusticia de la condena a muerte del hugonote Jean Calas que denunciaba François-Marie Voltaire en su Tratado sobre la tolerancia (1763, Ed. Austral), incluido en el Índice de Libros Prohibidos por la iglesia católica en 1766, a pesar de que defendía la tolerancia entre las religiones y la misericordia. Victor Belmondo tiene capacidad de seducción que necesita su personaje, pero el guión parece profundizar menos en su psicología y resulta una adaptación demasiado superficial, sometida a la construcción del tipo de drama romántico que caracteriza a las miniseries históricas de France tv y con un último episodio que parece precipitar demasiado los acontecimientos para una historia que quizás necesitaba más tiempo para su desarrollo. Al final de los cuatro episodios, Le rouge et le noir supone una adaptación solvente, aunque menos relevante y profunda de lo que debería haber sido. 


Prisoner se estrena en SkyShowtime el 7 de mayo. 
Se tiene que morir mucha gente se estrena en Movistar Plus+ el 21 de mayo. 
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

La llamada se puede ver en Prime Video, RTVE Play y SkyShowtime.
20.000 especies de abejas se puede ver en HBO Max y Movistar Plus+.
Por donde pasa el silencio se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.
El oficial y el espía se puede ver en Filmin. 
El puente de los espías se puede ver en RTVE Play y Tivify.