22 junio, 2026

Cinema Jove 2026: Competición de Series

Como viene siendo habitual en los festivales de cine, desde hace algunos años se ha incorporado a la programación de Cinema Jove una sección competitiva de series, dado el interés que éstas despiertan. En un principio, dado el carácter principalmente enfocado a producciones de directores jóvenes, esta sección estaba centrada en webseries, pero en los últimos años, bajo la coordinación de María Albiñana, ha ido reconvirtiéndose en una propuesta de series internacionales inéditas en España cuyos primeros episodios se suelen proyectar el primer fin de semana del festival. María Albiñana fue nombrada nueva directora de Cinema Jove en febrero, en sustitución de Carlos Madrid, que estuvo durante nueve años a cargo de la dirección de un festival que ha ido solventado progresivamente cambios organizativos y una inestabilidad constante derivada de los vaivenes en su estructura y las diferentes fórmulas de convocatorias públicas. Tanto es así, que la propia continuidad de la nueva directora está todavía pendiente en una en medio de una 41 edición que se ha organizado en poco tiempo y con ausencia de los programadores en festivales tan importantes como Rotterdam, Berlín o Clermont-Ferrand que suelen nutrir de largometrajes y cortometrajes sus diferentes secciones. Aunque Cinema Jove se celebra hasta el 26 de junio, este fin de semana se han presentado las nueve series seleccionadas, entre las que se mezclan sobre todo producciones inéditas en España, pero también algunas ya estrenadas como Sense filTRES (3Cat, 2025) y Dear killer nannies (Disney+, 2026), además de celebrarse una mesa redonda con el director Félix Sabroso, ganador de la Luna de Valencia este año, y creador de la exitosa Furia (HBO Max, 2025-). A continuación, ofrecemos un repaso a la mayor parte del resto de series internacionales inéditas que compiten este año en Cinema Jove.  

Vitrerie Joyal (The glass house)

Canadá 2026 | Prime Video Canadá, 6x35' | Temporada completa | ★

Creada por Martin Matte, François Avard

Dirigida por Guillaume Lonergan

Séries Mania '26: Clausura

Una de las principales conclusiones de la pasada edición de Séries Mania fue el buen momento que atraviesa la producción de series realizadas desde Quebec, no solo porque supo aprovechar el impulso del éxito de Empatía (Movistar Plus, 2025) el año pasado, sino porque consiguió alzarse con algunos premios destacados. Lo que también permite que tengan una mayor trascendencia internacional proyectos de creadores veteranos como el comediante Martin Matte (1970, Quebec) quien, dentro del panorama canadiense, consiguió un notable éxito con su serie Les beaux malaises (Encore, 2014-2017), una sitcom que tenía elementos autobiográficos, protagonizada por el propio Martin Matte representando cómo se enfrenta un popular humorista a la fama y la repercusión social. En su nuevo proyecto también hay elementos de este retrato personal, pero en esta ocasión de una manera secundaria, a través de uno de los hijos del protagonista, que decide abandonar el negocio familiar para tratar de desarrollar una carrera como comediante. Pero Vitrerie Joyal (Prime Video Canada, 2026), que fue la serie significativamente elegida para clausurar el festival Séries Mania, se desarrolla en los años noventa, concretamente en 1995, durante los meses previos a la consulta soberanista de Quebec en un referéndum en el que debía decidir si se independizaba de Canadá, que finalmente ganaría el No, por un estrecho margen de diferencia. Es un contexto interesante que forma parte secundaria de la historia, principalmente para subrayar el diálogo entre la significación del pasado y la mirada actual, lo que establece un tono irónico que nunca llega a ser nostálgico, sino todo lo contrario, en cierta manera es absolutamente crítico. La historia también tiene elementos personales, porque el protagonista está inspirado en el padre del comediante Martin Matte que en cierta manera cierra el círculo desde sus primeras actuaciones como cómico, en las que hablaba de él hasta acabar interpretándolo. André Joyal (Martin Matte) es el exitoso dueño de una fábrica de vidrio que lleva su nombre, Vidrieras Joyal, un vendedor nato que tiene una especial capacidad para seducir a sus clientes, y que ha incorporado a su negocio a los que están llamados a ser sus herederos: Vincent Joyal (Pierre-Yves Roy-Desmarais), que es el contable de la empresa, y Philippe Joyal (Pier-Luc Funk), que controla la fabricación de los vidrios. Cuando la madre Diane Joyal (Marylise Bourke), le pide a su marido que le permita buscar un trabajo porque está cansada de ser solo ama de casa, la única idea que se le ocurre a André es contratarla también en la empresa, lo que no es precisamente la idea de emancipación familiar que ella tenía. Como si se tratara de una workplace comedy (comedias de oficina), pero no exactamente, los personajes (incluso los muy secundarios) se presentan ante la cámara rompiendo la cuarta pared y describiéndose a sí mismos, pero es un recurso cómico que también ironiza precisamente sobre ese tipo de comedias que parecen grabadas para un documental. El significativo título del primer episodio, Début de la fin (El principio del fin) (T1E1) ya anticipa lo que veremos a lo largo de sus muy divertidos seis episodios de media hora: el declive de un negocio de gran éxito que solo tiene un pequeño problema, depende en un 80% de los encargos que hace Aluminios Langlois, una empresa que pertenece a un amigo personal de André Joyal. Pero cuando Jean Langlois (Steve Laplante) decide aceptar otra oferta más ventajosa, Vitraire Joyal pierde a su principal soporte económico y comienza a tener problemas para pagar su cuantiosa deuda. A lo que se unen otras circunstancias personales que desestabilizan todavía más la vida familiar de André Joyal: el cansancio de su esposa, la decisión de su hijo Philippe de buscarse la vida como comediante y un trágico acontecimiento inesperado.

Sin que sirva de precedente, por una vez el título en inglés, The Glass House (La casa de cristal), aunque la serie solamente se ha estrenado en Canadá, es mucho más certero que el original, Vitrerie Joyal (Vidrieras Joyal), porque efectivamente el tema de la serie es la construcción de una vida exitosa que sin embargo se sostiene en una cobertura tan frágil como el cristal. La propuesta tiene claros elementos de workplace comedy, especialmente a través de unos espléndidos personajes que forman parte del negocio: Gaston (François Chénier) es un excelente vendedor con cierta tendencia a contar chistes machistas, Alain (Guillaume Cyr) es todo lo contrario, un vendedor nulo que cada mes consigue menos ventas y que hubiera sido despedido si no fuera porque es el cuñado del jefe. Su hermana Diane sabe que Alain es homosexual, pero no es un tema del que se hable en las cenas familiares porque André es el típico homófobo de los años noventa. Su secretaria Josée (Florence Longpré) continuamente trata de apaciguar los ataques de ira de André, especialmente contra el sindicalista Pierre Corbeau (Rémi-Pierre Paquin), y alivia sus tensiones masturbándose en el servicio prácticamente todos los días. Se pueden captar ciertas similitudes de estilo con Empatía, no solo porque una de las actrices es la creadora y protagonista de aquella serie, sino porque también repite parte del equipo técnico, sobre todo el veterano director Guillaume Lonergan (1972, Quebec) que vuelve a equilibrar con habilidad la comedia más divertida y algunas dosis de drama, utilizando recursos de secuencias paralelas apoyadas en la música, como en el final del episodio Vendre á tou prix (Vender a cualquier precio) (T1E3), con la canción "Mr. Jones" (1993) de Counting Crowes, que marca un giro importante en la historia. Este tono parecido que mezcla perfectamente las dosis de drama con una buena comedia, deriva hacia una de las tramas más conmovedoras de la serie en el último episodio, Duré redemption (Una redención difícil) (T1E6), que se aparta en buena medida de la historia principal, elevando el nivel hacia una perspectiva más humana y muy relacionada con la vida personal de Martin Matte. Con un presupuesto más apropiado gracias al acuerdo con Amazon, Vitrerie Joyal refleja perfectamente el contexto de los años noventa, en ese momento de explosión independentista en Quebec, pero sobre todo destaca la mirada desde una propuesta actual hacia la sociedad quebequense de aquella época. André representa algunas de las características del padre de Martin Matte que él mismo describe como insólitas para nuestra perspectiva. Se considera el único soporte económico de su familia, hace chiste homófobos delante de su cuñado, y cuando su hijo Vincent le propone que contrate a un vendedor con un currículum envidiable, lo rechaza por cuestiones racistas: "¿Usted es negro, verdad?", le pregunta. Por supuesto, André está en contra de la independencia de Quebec, y lo demuestra en Sauver les meubles (Salvar los muebles) (T1E5), cuando propone una votación entre sus trabajadores para decidir si un cartel en favor del Sí puede permanecer en la empresa: "¿Quién apoya la separación, la inestabilidad, la miseria y el desempleo? ¿Quién apoya la estabilidad, el estatus quo y que todo siga como está?". Pero, a pesar de este contexto particular, Vitrerie Joyal es sobre todo una comedia casi perfecta, que sabe encontrar siempre el equilibrio en unos personajes bien desarrollados por los guionistas Martin Matte y François Avard, su habitual colaborador, y que termina ofreciendo una mirada profunda hacia las grietas que comienzan a resquebrajar la vida personal del protagonista que, como en los cristales, si no se repara a tiempo comienzan a expandirse de manera inevitable.  

Les saturnides

Canadá 2026 | Unis tv, 6x12' | Temporada completa | ★

Creada por Neegan Sioui Trudel | Escrita por Jocelyn Martel Thibault

Dirigida por Neegan Sioui Trudel

Séries Mania '26: Competición Formatos Cortos


La delegación de Quebec ha llevado a esta edición de Séries Mania al mayor número de representantes que han viajado al festival francés, con más de 120 visitantes que acompañan a las tres producciones que compiten en diferentes secciones y a la serie que clausurará Séries Mania dentro de unos días, además de una presencia importante de propuestas audiovisuales en el Foro profesional. La primera que ha despertado atención es Les saturnides (Unis tv, 20206), una propuesta que se sitúa en una distopía en la que la normalidad se convierte en extrañeza cuando la aparición de misteriosas nubes provoca que los habitantes de Montreal no puedan conciliar el sueño. Aunque la premisa puede recordar a la reciente producción sueca Wake (Prime, 2026), la perspectiva no se coloca en el desarrollo de una historia de conspiraciones gubernamentales y catástrofes, sino que adopta un acercamiento más íntimo, y prácticamente durante toda la temporada, exceptuando los dos últimos episodios, tiene lugar en un único escenario, un apartamento de lujo al que Philippe (Rüdi Loup) ha llevado a su novia Camille (Rosalie Bonenfant), una madre protectora que, con ciertas reticencias, ha dejado a su hija pequeña Zoé (Marjorie Lalonde) en la localidad cercana de Saint-Anne junto a su padre Marc (Alex Bergeron). La aparición repentina de estas nubes y las consecuencias que provocan dejará aislada a Camille junto a su novio, pero al menos con la tranquilidad de que el insomnio solo afecta a la ciudad de Montreal. La conexión a través del móvil es el único medio de comunicación con su hija, pero la sociedad tal como la conocemos comienza a colapsar conforme pasan los días y la falta de sueño provoca comportamientos cada vez más violentos de los ciudadanos. Producida por una pequeña productora, Oraquan Médias, que aborda esta historia de una manera más íntima aprovechando las posibilidades que ofrece un bajo presupuesto, Les saturnides está inspirada en el aislamiento que provocó la pandemia del Covid-19 y cómo la sociedad asumió la existencia de un virus, estableció tendencias conspiranoicas y se enfrentó a un frenesí mediático en el que las fake news y las noticias reales se mezclaban, creando una percepción de incredulidad. Mientras Camille y Philippe se encuentran encerrados, la relación entre ambos se deteriora, afectando especialmente a la estabilidad psicológica del segundo, de manera que la serie que compite en la sección de Formatos Cortos adopta progresivamente el tono de un thriller que se va oscureciendo, mientras Camille consulta en internet los efectos secundarios del insomnio, como la irritabilidad, la falta de atención, las alucinaciones y la crisis cardíaca, que conforme pasan los días comienzan a formar parte de su propia realidad cotidiana. La situación de crisis se hace cada vez más evidente cuando Camille contacta con su vecino Maxime (Max Laferrière), que está solo con su hija, enfrentándose al insomnio permanente, mientras las noticias describen las medidas adoptadas por el gobierno, entre ellas el confinamiento de toda la ciudad, prohibiendo cualquier tipo de desplazamiento que no sea de emergencia. 

Les saturnides tiene una duración total de una hora y cuarto, pero está adecuadamente estructurada en un formato de episodios cortos que establecen una narrativa fragmentada y cada vez más cargada de tensión, lo que logra la cámara cercana de Neegan Sioui Trudel, cocreador de la serie y director. Un aspecto interesante de la historia es cómo introduce un comentario social sobre las comunidades indígenas, que son las primeras que denuncian que algo extraño está pasando debido a la falta de sueño, pero que no son escuchadas hasta que el problema se extiende a toda la sociedad. Neegan Trudel afirma que le interesa introducir esta falta de atención que tiene la sociedad canadiense hacia los problemas cuando solo afectan a las comunidades indígenas, a las que se desoyen sus reclamaciones, pero sin que esta denuncia sea una parte central de la historia, sino un entorno que está presente de una manera relevante sin necesidad de que la propia serie adopte los estereotipos de las producciones que parecen enfocarse principalmente en los temas indígenas. Como thriller psicológico, la serie funciona perfectamente, planteando al mismo tiempo cuestiones relevantes sobre la sociedad cuando se enfrenta a una crisis de supervivencia, como en una violenta escena que se produce en una farmacia en la que la falta de existencias de melatonina provoca una situación de tensión. Es interesante también situar la acción en un piso alto de un edificio desde cuyos amplios ventanales se puede ver toda la ciudad. Pero esta perspectiva no acerca sino que aísla cada vez más, hasta que los protagonistas deciden cubrir las ventanas con papeles de periódico para evitar la entrada de luz, lo que proporciona a la atmósfera de la historia una sensación de opresión cada vez mayor. La corta duración de la serie provoca que se establezca un ritmo constante en el que se amplifica una carga de suspense en torno a las consecuencias de la emergencia y el progresivo deterioro psicológico de Philippe. Aunque a veces el desenlace de algunos personajes pueda parecer más conveniente para el guión que realmente verosímil, Les saturnides se dirige hacia su conclusión con la suficiente seguridad como para plantear un final arriesgado y ambiguo que plantea preguntas relevantes sobre la maternidad y los sacrificios. 

Respire fort

Francia 2025 | Webserie, 6x2' | Temporada completa | ★

Creada por Arthur Fanget

Dirigida por Arthur Fanget

Nikon Film Festival '25: Sección Oficial

Die Seriale '26: Mejor Serie, Mejor Idea


Este pasado fin de semana que se proyectaba en Cinema Jove, la webserie francesa Respire fort (2025) recibía dos de los principales premios del festival Die Seriale, que concluía su 12ª edición en la localidad alemana de Gießen, más específicamente dedicado a series de formato corto, y donde también han conseguido premios otras producciones que hemos reseñado, como las canadienses Mukbang (ICI Tou.tv, 2025), premio a la Mejor Interpretación Principal y Ayer's Cliff (ICI Tou.tv, 2026), Mejor Interpretación Secundaria, o la tercera temporada de Ren: The girl with the mark (YouTube, 2016-), premios al Mejor Diseño de producción y Mejor Banda Sonora, que suele participar en la selección de Bilbao Seriesland. Ganadora de los premios como Mejor Serie y Mejor Idea, Respire fort ha sido creada y dirigida por el director de fotografía Arthur Fanget, quien propone una original historia que se desarrolla en un futuro cercano, el año 2054, con dos personajes que comparten una conexión dramática pero también especial. Jacques (Dominique Bettenfeld) es un contable minucioso que vive envuelto en una profunda tristeza después de que se produjera un acontecimiento dramático relacionado con su pareja Tom (Franck Georgeon). Cuando está en su apartamento a punto de suicidarse pegándose un tiro en la sien, escucha ruidos molestos en el piso de arriba, y decide subir para protestar a su vecina Ellie (Julia Taraquois), pero lo que se encuentra es una situación especialmente difícil. No es un espoiler, porque aparece en la sinopsis de la serie, revelar que Jacques es lo que se denomina un "temporal", una persona que ha desarrollado una capacidad para retroceder varios segundos en el tiempo, pero se trata de un poder que no puede controlar, y por tanto cada vez que se suicida vuelve al momento antes de disparar la pistola. Sin embargo, en este mundo futurista, los seres humanos que han desarrollado diferentes tipos de poderes, también tienen una contrapartida, y la de Jacques es que, una vez regresa en el tiempo, pierde la memoria de los acontecimientos posteriores. Así que Jacques se encuentra metido en un bucle temporal en el que siempre tiene la idea de suicidarse, pero nunca lo consigue. Ellie, por el contrario, es una joven alegre que vive en un apartamento colorista, un poco almodovariano, y que tiene una relación con Marc (Loïc Yavorsky), del que está tan profundamente enamorada que le perdona el maltrato físico que ejerce sobre ella. Ellie también ha desarrollado un poder, pero solo puede utilizarlo cuando se encuentra en una situación relajada, algo que en compañía del maltratador Marc no es fácil. Pero el encuentro entre Jacques y Ellie les obliga a los dos a cambiar su forma de enfrentarse a sus problemas personales, ya sea la memoria de una tragedia o la realidad de la violencia física. El encuentro se ha producido en otras ocasiones, pero Jacques no se acuerda de ellos, aunque en esta ocasión hay una importante diferencia: "Es la primera vez que me prestas atención", dice Ellie. 

Con una excelente puesta en escena, el director y creador de la serie, Arthur Fanget (1988, Francia) demuestra su experiencia como director de fotografía en publicidad y cortometrajes, creando una atmósfera casi onírica en ese apartamento colorista de Ellie, que contrasta con la triste habitación de Jacques, en el que utiliza con inteligencia recursos como los lens flares, destellos de luz que se reflejan en la cámara, y que provienen del exterior a través de las ventanas semicerradas, casi como si remitiera a la prisión en la que se encuentran los personajes de La leyenda del indomable (Stuart Rosenberg, 1967), la primera que utilizó este recurso con una finalidad dramática. En cierta medida, Jacques y Ellie también se encuentran prisioneros dentro de sus propias dinámicas personales, el primero recordando constantemente el accidente sufrido por su pareja, y la segunda metida obsesivamente en una relación tóxica con un maltratador. Para una historia que dura menos de 15 minutos en total, Respire fort tiene todos los ingredientes de una reflexión poderosa sobre la memoria y sobre los círculos viciosos en los que se pueden encontrar algunas personas, tratando temas actuales que remiten a las problemáticas de nuestra sociedad, pero trasladándolos a un futuro en el que desarrollar poderes no siempre ofrece una solución a los problemas, sino que en cierta manera puede llegar a hacerlos más profundos. Es una historia sencilla, que podría malinterpretarse como un cortometraje dividido en partes, pero que por el contrario tiene una estructura episódica muy bien elaborada, que introduce cliffhangers al final de cada pequeña trama de dos minutos, y que ofrece una conclusión tan lógica como conmovedora. La serie surgió como un proyecto para la edición de 2025 del Nikon Film Festival, una propuesta nacida en 2009 que se celebra online, pero con una gala de clausura en el cine Grand Rex de París. Cada edición cuenta con un tema sobre el que deben girar cortometrajes de 2 minutos 20 segundos de duración o series cuyos episodios también duren dos minutos. El tema de 2025 fue "Un superpoder" y ahí es donde encajó esta sorprendente y espléndida miniserie que ha conseguido tener una trayectoria mucho más amplia. 

Das manko (Flaws)

Alemania 2026 | ZDF, 4x25' | Episodios 1-3-4 | ★

Creada por Arne Feldhusen, Bastian Reiber, Colectivo Das Manko

Dirigida por Arne Feldhusen

Séries Mania '26: Mejor Dirección | Seriencamp '26: Mejor Serie

Global Italian Series Festival '26: Nominada Comedia


Las comedias fìsicas son un terreno cada vez menos explorado en los formatos de series, que suelen decantarse por narrativas más tradicionales. Desde Alemania, sin embargo, se ha propuesto una miniserie de tan solo cuatro episodios que utiliza el humor sin apenas diálogos para construir una sátira sobre el mundo laboral a través de un grupo de funcionarios incompetentes que son enviados a un curso de formación de ejecutivos. Pero, atrapados en un autobús autónomo, se ven envueltos en un viaje absurdo que los conduce a desastres profesionales, incluyendo un caos hospitalario, una minirrevolución de carretillas elevadoras y un intento descabellado de entrar al cielo. Uno de las creadores y director de la serie, Arne Feldhusen (1971, Alemania) es un reconocido cineasta que ha dirigido episodios de éxitos como Deutschland 86 (Sundance tv, 2018) y Buba (Netflix, 2022), y que ahora se embarca en esta peculiar propuesta que aglutina a un grupo de actores y creadores, de manera que los guiones surgen en parte de improvisaciones y de creaciones propias de los mismos intérpretes. Das manko (Flaws) (ZDF, 2026) camina por terrenos muy arriesgados a través de un planteamiento de caricaturización del entorno laboral de unos funcionarios que no tienen demasiado trabajo y cuyas jornadas monótonas se ven interrumpidas por una inspección que trata de dilucidar quienes son más aptos para ejercer sus funciones, aunque en realidad ninguno de ellos tiene aptitudes para nada. Pero dentro del espíritu caótico de la propuesta, hay un sentido de comunidad y de colaboración que surge con un objetivo principal: escaquearse del trabajo. Aunque tiene cierto encanto, Flaws cae en algunos lugares comunes, como en el episodio Ascenso en beige (T1E1), en el que una voz en off describe al grupo de humanos como si se tratara de un documental que habla de los comportamientos y rutinas de los animales. Es una idea poco ingeniosa que alterna con algunos sketches más divertidos y visuales, como el que transcurre en la pequeña zona de fumadores, o la celebración del Día del Schnitzel, un momento especial en el que la comida en la cantina es menos monótona de lo habitual. El tipo de comedia física puede recordar a los clásicos del cine mudo como Charles Chaplin o Harold Lloyd, pero también a referentes más modernos como Jacques Tati, pero solo funciona dependiendo del grado de implicación que consiga del espectador. Para nosotros, es más divertida cuando es más surrealista, como en el episodio ¡Genial! ¡No he comido en años! ¡Es para morirse! (T1E4), en el que participan en un seminario de motivación un tanto caótico. Los movimientos que generan la comedia física surgen de disciplinas como el ballet y el circo, componiendo un grupo que consigue tener personalidades propias y al mismo tiempo espíritu colectivo. Pero la efectividad de este acercamiento humorístico a nuestras sociedades estructuradas y los entornos laborales no termina de funcionar de una manera lo suficientemente sólida, únicamente en momentos puntuales. 

Hundarna (Burden of justice)

Suecia 2026 | SVT, 8x45' | Temporada completa | ★

Creada por Jens Lapidus | Escrita por Frans Milisic Wiklund

Dirigida por Lisa Linnertop


El escritor Jens Lapidus (1974, Suecia) es uno de los autores suecos más reconocidos a nivel internacional, con novelas publicadas en España como Dinero fácil (2006, Ed. Suma), que forma parte de la llamada Trilogía Negra de Estocolmo, convertida también en un tríptico cinematográfico desde Dinero fácil (Daniel Espinosa, 2010) que lanzó al mercado internacional al actor Joel Kinnaman, y posteriormente fue reiniciada como serie en Snabba cash (Netflix, 2021-2022). Otras producciones también han adaptado sus novelas, como el thriller inédito en España Top dog (TV4, 2020-2023) o Paradise City (Prime Video, 2025), y él mismo ha hecho incursiones en el guión, como en la serie Advokaten (Viaplay, 2018-2020), que no era exactamente un drama legal sino un thriller protagonizado por dos hermanos abogados. La experiencia, previa a su faceta literaria, de Jens Lapidus como abogado penalista le ha permitido conocer los entresijos del sistema judicial sueco, lo que está presente en algunas de sus novelas, en las que él mismo reconoce que pretende alejarse del tradicional nordic noir para acercarse más al estilo de escritores norteamericanos como James Ellroy (1948, California). De manera que Hundarna (Los perros) (SVT, 2026-), calificativo con el que se designa a los abogados penalistas que corren detrás de sus presas/clientes como si fueran perros de caza, parece el tipo de serie al que estaba destinada la trayectoria de Jens Lapidus, un drama legal que no se centra tanto en la construcción de una trama policíaca sino en una descripción más o menos realista de cómo funciona el sistema legal en Suecia. Y en cierta manera se podría considerar como un posible sustituto para el canal público de su serie estrella La delgada línea azul (Filmin, 2021-2024) en cuanto a utilizar un género que sitúa a sus protagonistas dentro del entorno policial/judicial, para reflejar los principales desafíos de la sociedad sueca enfrentada a la delincuencia. En este caso, los protagonistas son dos abogados amigos de la infancia que lideran una de las principales firmas de Estocolmo, Matsson & Moradi: Sasha Moradi (Arvin Kananian) y Kalle Matsson (Björn Bengtsson) son las caras visibles de un bufete de prestigio que debe lidiar constantemente con los cambios en las leyes que restringen cada vez más sus opciones para mantener la defensa de sus clientes, al mismo tiempo que deben enfrentarse a cambios en la sociedad que también impugnan sus posibles estrategias. Durante una cena familiar en el episodio "Making millions of money" (T1E2), la hija pequeña de Sasha le pregunta a su padre: "¿Por qué defiendes a un violador?", lo que acaba desembocando en una discusión familiar. Su mediático caso es el de un hombre de negocios al que una joven ha acusado de violarla mientras estaba bajo los efectos del alcohol, donde el concepto de consentimiento debe ponerse en tela de juicio para poder desarrollar la defensa del supuesto violador. Mientras tanto, Amir Ibrahim (Ken Ring), el conocido líder de una banda criminal, ha sido arrestado y los principales bufetes de Estocolmo esperan llevar su caso por la repercusión social que tiene. Finalmente, la defensa del criminal que ahora afirma llevar una vida legal ha sido asignada a Kalle Matsson, lo que establece cierto conflicto con Sasha, cuyos orígenes iraníes parecían hacerle más adecuado para un criminal de origen árabe de alto perfil. Entre estos dos casos fluctúan los primeros episodios de la serie, con una característica diferente a la de los habituales dramas legales; y es que los defendidos no son necesariamente personajes claramente inocentes, sino a veces todo lo contrario. Al bufete se incorporan otros personajes secundarios como Tilde (Tiril Eeg-Henriksen), una joven abogada que acaba de incorporarse al departamento penalista después de trabajar en servicios sociales, y que ayuda a Kalle en su defensa. 

Pero el más peculiar es Oscar (Kit Walker Johansson), que tiene algunos métodos poco ortodoxos para ganarse clientes, subiendo videos a Instagram y Tik Tok adoptando la jerga de los barrios marginales de Estocolmo como una manera de promocionarse entre los pandilleros, lo que acaba llevándole a la defensa de un joven adolescente que, sorprendentemente, parece estar implicado en una venganza callejera que ha saltado a los medios de comunicación. Las tramas por tanto hablan de sexismos, de machismos, de violencia callejera y de consentimiento dentro de un sistema judicial en el que importa menos cuál es la verdad que conseguir ganar los casos, y que conducen a los abogados a continuas contradicciones entre lo que pretenden inculcar a sus hijos y lo que defienden en los tribunales. Considerada por buena parte de la crítica sueca como una notable sustitución del excelente drama policial La delgada línea azul, sin embargo Hundarna, cuyo título internacional es Burden of justice (La carga de la justicia), nos parece que, a pesar de su pretendida mirada realista a la justicia, acaba cayendo en los tópicos más insufribles de la televisión actual. No solo por el estilo de cámara en mano siguiendo la estela de Succession (HBO Max, 2018-2023) que adopta la directora Lisa Linnertop (1978, Suecia), que acaba resultando bastante redundante, sino porque los paralelismos entre las vidas personales de los protagonistas y los casos judiciales que defienden resultan demasiado obvios. En el caso de Sasha, que lleva el caso de la supuesta violación, es un hombre que pasa por una crisis sexual con su esposa, mientras se entrega a la tentación de un flirteo en los baños de los tribunales con la fiscal de su caso. Mientras que Kalle, que comienza a defender a un criminal que asegura ser un buen padre de familia, se entrega con una convicción que le lleva a cruzar algunas líneas peligrosas y le provoca incluso malestar físico. Pero él mismo es un desastre en su entorno familiar: al tiempo que consigue éxitos en los tribunales, se olvida del cumpleaños de su esposa o de llevar a su hijos al partido de fútbol que les había prometido. Cuando uno de sus clientes presos se suicida, solo tiene un comentario para su ayudante Tilde: "No podemos salvarlos a todos", aunque en su interior está destrozado emocionalmente. La serie arrastra los tópicos uno detrás de otro, incluso en el retrato de los defendidos: independientemente de la culpabilidad del acusado de violación, se muestra claramente que pertenece a esa manosfera para la que darle un sí una vez es como dejar entrar a un vampiro en tu casa, ya no hay vuelta atrás. El único personaje que resulta más interesante es Oscar, el joven abogado que se involucra en las pandillas para conseguir clientes y que está interpretado con soltura y descaro por el actor Kit Walker Johansson, al que hemos visto como protagonista de Threesome (Pr1meran, 2021-2022). Su desesperado intento por defender al arrogante adolescente Ayub (un estupendo Seddik Radjai), se topa con una revelación sorprendente que cambia su estrategia de defensa en el episodio Har jag ditt samtycke? (¿Tengo su consentimiento?) (T1E4), que explora la naturaleza del consentimiento en otra de las tramas paralelas protagonizada por Sasha Moradi. Aunque también hay algunas dosis de lugares comunes, como cuando tiene una discusión tensa con su compañera de trabajo Miriam (Dona Hariri), a quien trata con desprecio por sus supuestos privilegios como mujer e inmigrante, pero en privado se hace una paja mirando su perfil en redes sociales. Hundarna es la gran apuesta de SVT para esta temporada, pero acaba siendo una decepcionante muestra de drama legal que trata de pegarse a la realidad pero se construye sobre la previsibilidad constante. 

Khirurg (The surgeon)

Rusia 2025 | START, 8x50' | Temporada completa |

Creada por Stas Ivanov, Vasily Klepatsky, Darya Makarova

Dirigida por Ilya Ermolov


En los últimos años hemos visto pocas producciones rusas por circunstancias geopolíticas relacionadas con la guerra de Ucrania, pero en los propios medios rusos se transmite la sensación de que las historias que se producen para plataformas de streaming generalmente tienen una tendencia a imitar el estilo de las series norteamericanas, dando lugar a propuestas que se desarrollan de forma mecánica y sin apenas personalidad, y tratando de seguir el estilo de True detective (HBO Max, 2014-) o Sexo en Nueva York (HBO Max, 1998-2004). En el caso de Khirurg (The surgeon) (START, 2025), la historia tiene algunos elementos interesantes, pero el guión es tan absurdo y el desarrollo tan caótico a lo largo de sus ocho episodios, que lo que parece un thriller oscuro que aborda el controvertido tema del mercado negro de órganos se convierte en una historia interminable que da vueltas alrededor de un protagonista insulso. Se trata de Sergei Kovalenko (Sergei Gilev), un afamado cirujano de trasplante de órganos que fundó una prestigiosa clínica junto a sus socios Titov (Yevgeny Sannikov) y Bulatov (Rostislav Bershauer), pero no sabe que éstos mantienen el negocio participando en el mercado negro de trasplantes, controlado por una poderosa mafia que secuestra a jóvenes para extraerles los órganos que necesitan personas de alto nivel económico que no quieren formar parte de las listas de espera. Es un negocio rentable en el que a veces participan inmigrantes como Aizhan (Evgenia Mandzhieva), que solo encuentra una salida para pagar las deudas de su marido permitiendo que le extirpen un riñón, a pesar de que hay un riesgo alto de que no sobreviva a la sala de operaciones. Las conexiones entre este mercado negro y la prestigiosa clínica están siendo investigadas por la periodista Marina Kolodin (Anna Zavtur), quien es amante del cirujano Sergei y también necesita un trasplante de riñón, aunque tiene pocas esperanzas: "Estoy en el puesto 216 en la lista de espera, así que no tengo nada que perder". Cuando Aizhan desaparece sin dejar rastro, Marina decide avanzar en su investigación, con consecuencias imprevisibles que se muestran en el episodio The way home (El camino a casa) (T1E2), siendo asesinada y su amante Sergei acusado del crimen. En realidad Khirurg no pretende crear suspense sino que coloca todas las cartas boca arriba en los dos primeros episodios, y a partir de ahí mezcla el avance en el desarrollo de la historia, con Sergei involucrándose en las operaciones ilegales, con una especie de efecto Rashomon en el que parte de los acontecimientos previos se cuentan desde el punto de vista de distintos personajes. De hecho el primer episodio The market (El mercado) (T1E1) comienza con Sergei huyendo de la policía y secuestrando a Yulya (Marina Vorozhishcheva), cuya perspectiva se aborda más adelante. Mientras tanto, se reconstruye el pasado de Sergei y surgen otros personajes como su esposa Vera (Vilma Kutaviciute), que tiene como amante al socio cirujano compañero de su marido, Titov. 

Khirurg se adentra en el mundo de los trasplantes clandestinos, pero más que una aproximación a las mafias que lo controlan, en realidad ofrece una visión bastante pesimista sobre una sociedad cada vez más absorbida por el poder y el valor del dinero. Lo que refleja a través del mercado negro es que disponer de recursos económicos significa acceder a privilegios que para la mayoría serán siempre inaccesibles, incluso aunque la legislación trate de colocar barreras a estas prebendas. Hay en el fondo una mirada hacia un sistema sanitario ruso corrupto en el que se ha introducido el crimen organizado. Sergei acaba participando en estas operaciones ilegales, chantajeado por sus socios que son los que le han denunciado, para seguir ejerciendo su profesión a pesar de estar perseguido por la policía, pero el guión intenta justificar al personaje con algunos recursos convencionales, como negarse a traspasar ciertos límites. El director Ilya Ermolov (1988, Letonia) ya dirigió una de las series anteriores del showrunner  Teymur Dzhafarov, Clinical 13: The Beginning (2024, IVI, 2024), precuela de Clinical 13 (IVI, 2022), sobre un hospital donde ocurren fenómenos sobrenaturales. En su trabajo, aporta una textura de colores apagados que parecen reflejar también una especie de distopía aunque se desarrolle en el presente, contrastando con las batas azules y la sangre que predominan en la improvisada sala de operaciones donde se extirpan los órganos. Pero, a pesar de una buena factura técnica, el guión cae en numerosos clichés del género y en realidad tampoco aporta grandes sorpresas, precisamente por desvelar demasiado pronto las consecuencias de los acontecimientos que describe. El desarrollo acaba siendo insulso y la moralidad del protagonista no termina de encontrar la identificación con el espectador por mucho que los guionistas traten de hacerlo más justificable a lo largo de los episodios. Al principio es un criminal secuestrador, para ir revelándose progresivamente que la acusación es falsa y que el secuestro era necesario (la propia Ilya tiene alguna conexión un poco forzada que la lleva a ayudarle en su huida). Pero, sobre todo, Khirurg tiene algunas de esas características tan comunes en las producciones rusas: una cierta tendencia a la violencia gratuita y un retrato de los personajes femeninos absolutamente machista, por mucho que se intente disfrazar de cierto empoderamiento. Para mostrar quizás que su relación se apoya en un sexo apasionado, en una escena del primer episodio, Vera sufre claramente una violación por parte de Titov, pero termina disfrutando del sexo violento, lo que refleja que hay una distancia que afortunadamente nos separa bastante de las dinámicas de la sociedad rusa respecto a las relaciones masculinas y femeninas. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

La leyenda del indomable se puede ver en Movistar Plus.
Dinero fácil se puede ver en Acontra+, Filmin y Tivify.

19 junio, 2026

Raindance '26 - Parte 1: Perdiciones


Una nueva cita con el cine independiente se celebra en Londres desde el Raindance Film Festival, cuya programación incluye una larga lista de producciones internacionales, de las que comentaremos algunas de ellas en nuestras próximas crónicas. Este año, algunos nombres destacados visitan las sedes del festival para recibir los Premios Icon que reconocen su trabajo: entre ellos para el actor Brian Cox (1946, Escocia), la actriz Miriam Margolyes (1941, Reino Unido) y el cineasta Lloyd Kaufman (1945, Nueva York), del que se proyectará el documental Occupy Cannes! (Lily-Hayes Kaufman, 2025), sobre su productora Troma. También se entregará el premio a título póstumo al músico Eddie Cochran (1938, Minnesota-1960, Reino Unido), junto al estreno del documental Eddie Cochran: Don't forget me (Kirsty Bell, 2026) en la jornada de clausura. En cuanto a presencia española, destaca la selección de los documentales En silencio: La resiliencia de Isco Alarcón (Sara Sálamo, 2025) y Copeland (Pablo Aragüés, 2026), un retrato del músico Stewart Copeland.

American muscle

Joel Veach

Estados Unidos 2026 | 81' | Discovery Award | ★★

Cinequest Film Festival '26: Premio del Público

A pesar de sus evidentes influencias y sus claras referencias, algunas películas consiguen traspasar los límites de ser simplemente una reproducción de otros escenarios y situaciones que forman parte de la imaginería cinematográfica. Desde ese desierto del Valle de la Muerte en California donde se desarrolla la historia (esta película se rodó durante 12 días en la localidad californiana de Santa Clarita), American muscle (Joel Veach, 2026) recuerda inmediatamente al universo de No es país para viejos (Joel Coen, Ethan Coen, 2007), aunque el director debutante Joel Veach ha afirmado en alguna entrevista que la película imprescindible que el equipo tenía que ver antes de comenzar el rodaje era Sangre fácil (Joel Coen, 1984). En todo caso, está claro que los hermanos Coen marcan claramente su debut como director con una historia sobre perdedores que, inevitablemente, tienen todas las cartas para serlo incluso más. Es el caso del joven mecánico Ray (David W. Thompson) que trabaja en un taller en medio del desierto donde la clientela no es especialmente abundante, mientras cuida de su padre enfermo, al que nunca vemos claramente, quien parece estar prácticamente agonizando. Ray debe 100.000 dólares a un mafioso llamado Frank, al que tampoco veremos en toda la película, pero tiene un plan para poder pagar su deuda: cobrar el seguro de vida de su padre cuando éste muera. El problema es que, antes de que eso suceda, dos matones enviados por el mafioso, que simplemente se presentan como Uno (Brenda Sexto III) y Dos (Gbenga Akinnagbe), tienen un poco de prisa en cobrar el dinero, y desde luego no tienen la paciencia necesaria para esperar al fallecimiento del padre de Ray. Precisamente en medio de esa difícil situación, él recibe la visita de su hermana Maggie (Liana Wright-Mark), quien hace tiempo decidió salir de la atmósfera opresiva familiar. A lo largo de la película asistimos a la memoria de una infancia marcada por los abusos de un padre violento cuya filosofía sobre educar los músculos como única forma de supervivencia da título a la película. También los dos matones y sus conversaciones a veces casi filosóficas pueden recordar a Reservoir dogs (Quentin Tarantino, 1992), pero esa es una influencia que casi se podría encontrar en cualquier título del subgénero neo-noir que se haya hecho en los últimos años. Precisamente estos dos personajes, que incluso tienen un arco narrativo aunque son secundarios, fueron el punto de partida de un guión que en principio nació como obra de teatro, y eso se puede captar en muchas de las escenas de la película, generalmente apoyadas en diálogos entre pocos personajes. No es casualidad que Joel Veach hubiera escrito anteriormente el guión de Old man (Lucky McKee, 2022), un thriller psicológico que se desarrolla en una cabaña con un excursionista y un anciano como únicos protagonistas. 

Hay ciertos desequilibrios en la narrativa y alguna suspensión de la incredulidad que parece demasiado insalvable, pero también hay elementos interesantes en este particular thriller que se desarrolla entre diálogos bien elaborados y algunos momentos casi surrealistas protagonizados por los personajes. Particularmente, los dos matones que comienzan a sufrir una crisis de identidad cuando se enfrentan a una situación inesperada: no conseguir terminar su misión. Uno de ellos empieza a sospechar que haber encontrado un coyote herido en la carretera cuando estaban llegando a su destino podría ser una especie de señal del destino, así que deciden acudir a una tarotista que encuentran en el camino, aunque no crean demasiado en ello: "Él cree en las energías, yo solo creo en las líneas rectas", dice Uno. En realidad, tampoco llegamos a saber qué respuesta consiguen encontrar en las cartas, porque el guión introduce una elipsis en el momento preciso, y son algunas de esas ausencias (como la de los personajes de Frank y el padre de los dos hermanos) las que introducen una economía de recursos en la narrativa que hace que la historia sea mucho más fluida y original. Joel Veach, quien también interpreta un pequeño papel como el dependiente de una tienda llamado Carl, apuesta por no tener que contarlo todo, y eso invita al espectador a ser mucho más activo en su forma de ver la película. El tiempo corre y el plazo para pagar los 100.000 dólares (los dos matones no aceptan soluciones intermedias) obligan a Ray a tomar decisiones que, sin embargo, en vez de mejorar su situación, lo que hacen es empeorarla. Pero esa es su realidad permanente, algo que Maggie sabe perfectamente: "Te conozco, Ray. Tenías las maletas hechas en la puerta cuando entré, y apuesto mi vida a que si esos tipos no hubieran aparecido, habrías cogido el dinero y te habrías escapado". American muscle, sin embargo, no es solo un thriller sobre las muchas formas en que una situación peligrosa puede arruinarse más de lo que está, sino que habla sobre vidas arruinadas por el abuso de un padre alcohólico y violento, la de dos hermanos que afrontaron la situación de maneras diferentes: Maggie huyendo y liberándose, y Ray quedándose y siendo atrapado por una vida envuelta en malas apuestas y peores decisiones. Hay en el fondo de una historia que a veces tiene muchos puntos de ironía, una sensación de tragedia que acompaña a sus personajes de una manera que parece elaborada por un destino fatal inevitable. 

Born to lose

Joseph Zentil

Estados Unidos 2026 | 112' | International Feature | ★★

Cinequest Film Festival '26: Estreno Mundial

Hay un cierto paralelismo entre las historias de ésta y la anterior película, ambas estrenadas en el Cinequest Film Festival, dedicado al cine independiente, que se celebra en el mes de marzo en San José y Mountain View en California. Son aproximaciones a perdedores que abordan la identidad heredada a través de protagonistas que parecen envueltos en un círculo vicioso de malas decisiones. En el caso de Born to lose (Joseph Zentil, 2026) su explícito título define desde el principio a Andy Logan (Dylan Arnold), un motero adicto a la cocaína que, cuando regresa a la casa familiar en Paducah (Kentucky), encuentra a su padre muerto. Siguiendo la colaboración que mantenía su padre con el mafioso local Roddy (Shane Callahan), dueño de un club de striptease, Andy se ofrece también para traficar para él. Pero la pérdida de una bolsa con pastillas le acaba metiendo en una deuda mayor con Roddy, de la que solo puede salir reparando la vieja Harley-Davidson Panhead de su padre para venderla, junto al antiguo amigo de éste Jed Duncan (James Le Gros). Con una clara referencia a la canción "Born to be wild" (1968) del grupo Steppenwolf que popularizó la película Easy rider (Buscando mi destino) (Dennis Hopper, 1969), esta historia se mira en el espejo de aquella como una referencia a las películas sobre motociclistas a través de una compañera inseparable del protagonista: su Harley-Davidson Sportster. El legado familiar se representa a través de ese estilo de vida común, pero también desde otra mirada distinta, la de la hermana de Andy, Julie Logan (Ambyr Childers), que expone una fractura psicológica de la que es difícil escapar, ella también envuelta en el círculo de la delincuencia a través de su relación con el mafioso Roddy. El director Joseph Zentil, que ha dirigido videoclips y anuncios publicitarios, ha tardado ocho años en levantar el proyecto y adopta una estética poco luminosa, en secuencias principalmente nocturnas o en interiores en clubes y bares, y exteriores generalmente grisáceos, envueltos en el ruido de las motocicletas que son más que una cultura dentro de su entorno. Born to lose se mueve a un ritmo pausado a través del cual la experiencia de Andy se desarrolla con suficiente desenvoltura, marcada por un montaje que el propio director reconoce haber tenido que reducir para que la película no alcanzara las dos horas. A través de esta historia de perdedores también se construye un cierto retrato de esa Norteamérica profunda que se esconde en los pequeños pueblos en los que el desempleo, las adicciones y la violencia doméstica forman una parte casi orgánica de la atmósfera opresiva que les rodea. 

Uno de los impulsores de esta producción ha sido el chef canadiense Matty Matheson, al que también podemos ver como actor en la serie The Bear (Disney+, 2022-2026). Metido últimamente en el terreno audiovisual como productor ejecutivo, ha sido una destacada incorporación al proyecto, no solo como productor sino también como actor, interpretando a un personaje particular, el histriónico vendedor de coches Bucky, cuyos anuncios publicitarios están permanentemente emitiéndose en la televisión. Incluso se aprovechó el rodaje de sus escenas para que él mismo adoptara también al personaje en un primer teaser de la película que está narrado al estilo de los anuncios de Bucky. Lo que, sin embargo, puede dar una imagen equivocada de la historia, porque es mucho más nostálgica y oscura de lo que parece viendo ese teaser, con más dosis de drama que de comedia. El mérito del director es conseguir que Born to lose se sienta incluso atemporal, que la construcción de esa atmósfera que rodea al protagonista parezca una historia actual, pero también tenga la textura de las películas de los años ochenta, mirando de reojo a esas conexiones entre padres e hijos que se han reflejado en títulos como Hombres frente a frente (James Foley, 1986), en la que un joven Sean Penn trataba de compartir la vida criminal de su padre Christopher Walken. El proyecto también se inspira en la experiencia de Joseph Zentil en la cultura motociclista, algo que se refleja bien en la autenticidad que desprenden los escenarios y los personajes que forman parte de la comunidad. Pero se transmite la sensación de que, lejos de convertir a estos vehículos en la parte central de la historia, hay un intento bastante logrado de que estos espacios formados por talleres de motos personalizadas y trayectos por carreteras solitarias formen una parte esencial de la construcción de los personajes, que se refleja en esa forma de describir la cultura motociclista como una filosofía de vida: "Recuerda, nunca te salgas de la carretera. Mantente en ella".

Fränk

Tõnis Pill

Estonia 2025 | 109' | International Feature | ★★

Tallinn Black Nights Film Festival '25: Baltic Competition

EFTA '26: Mejor Película, Director, Guión, Fotografía, Diseño de producción


Convertida en uno de los éxitos locales del pasado año en Estonia, y ganadora de algunos de los principales premios que concede cada año la Academia de Cine y Televisión (EFTA) en una ceremonia celebrada el pasado mes de abril, Fränk (Tõnis Pill, 2025) es una especie de coming-of-age protagonizado por preadolescentes en el que se nos advierte al comienzo que algunas imágenes pueden resultar incómodas para el espectador. Porque el retrato que hace el director debutante de la vida en un pequeño pueblo de la campiña estonia a principios de los 2000 es todo menos optimista, aunque plantee un desenlace más o menos esperanzador. El protagonista es Paul (Derek Leheste), un joven que ha decidido irse a vivir con su tío Aivar (Märt Pius), huyendo de la violencia doméstica que ejerce su padre y de la relación de dependencia que tiene su madre Jane (Katariina Tamm), incapaz de salir de un bucle de enamoramiento envuelto en amor tóxico. La pequeña localidad en la que vive Aivar mantiene todavía la atmósfera de la era postsoviética y sus consecuencias, con casas abandonadas, pocos habitantes y antiguas fábricas que ya no funcionan. Los jóvenes de la zona tienen pocas cosas que hacer, excepto reunirse para beber alcohol y esnifar pegamento a escondidas, envueltos ya desde niños en las adicciones como única forma de pasar el tiempo. En su camino a casa, Paul conoce a Sasha (Oskar Seeman), un joven desfigurado y discapacitado al que los chicos llaman Fränk en referencia al monstruo de Frankenstein. Sasha vive con su hermano, pero suele deambular por las vías del tren o pedir limosna en la puerta de la tienda local, a menudo sufriendo las bromas y el acoso violento de los jóvenes del pueblo. De alguna manera, Paul siente cierta curiosidad por él, pero al mismo tiempo acaba formando parte del acoso para sentirse integrado en un grupo de chicos de 13 años que parece liderado por Jasper (Tõru Kannimäe), quien vive con un padre permanentemente deprimido por la muerte de su esposa, y con el que solo comparte algunas excursiones de caza que tratan de transmitirle una cierta masculinidad. El debut de Tõnis Pill (1992, Estonia) provoca, efectivamente, cierta incomodidad, no solo por la representación de estos jóvenes ya envueltos en las adicciones, una realidad que suscitó cierta controversia en Estonia cuando se estrenó la película, sino sobre todo por las prácticas abusivas que ejercen sobre el joven discapacitado Sasha. Pero, a raíz de una de estas situaciones extremas, Paul acaba acercándose a Sasha como el único habitante del pueblo que realmente desprende una bondad que él mismo no ha conocido. En realidad, los protagonistas de la película sufren continuamente abusos mientras ellos también los ejercen, no solamente los niños, sino también los adultos. 

La película a veces puede resultar algo exagerada en este retrato tan desesperanzador de la juventud en Estonia, especialmente en un tercer acto en el que el liderazgo de Jasper se ve amenazado por el conocimiento de Paul de las notas anónimas que le envía a una dependienta de la tienda del pueblo de la que está secretamente enamorado. Jasper es un personaje interesante, un joven que no puede traspasar la grieta de comunicación que se ha abierto con su padre después de la muerte de su madre, pero su desarrollo se siente demasiado grueso y excesivamente conveniente. Sin embargo Fränk funciona mejor como una hermosa historia sobre una amistad improbable entre Paul y Sasha, con una interpretación de Oskar Seeman que hubiera necesitado algo más de sutileza. Quizás lo que mejor logra esta historia coescrita por Tõnis Pill y Laura Raud es que, a pesar de la atmósfera abusiva en la que viven los personajes, rodeados de maltrato doméstico, acoso, masculinidad tóxica y adicciones, consigue transmitir un cierto mensaje inspirador, una idea de que hay otras salidas aparte de la de salir huyendo del pueblo a lo desconocido que se le pasa por la cabeza a Paul en algún momento. Puede faltar, teniendo a una mujer como co-guionista, algún personaje femenino más fuerte, porque los que se retratan, incluso la agente de policía del pueblo, parecen demasiado supeditadas a los personajes masculinos. Sin embargo, Fränk no es una película oscura, sino que refleja cierta luminosidad, contraponiendo a dos personajes que tienen en común un entorno familiar abusivo (Paul y Jasper) con el carácter de Sasha quien, a ojos de los demás, puede ser un "error de la naturaleza", pero sin embargo despliega bondad porque solo ha conocido el amor y la comprensión de su hermano Jarko (Priit Võigemast), con el que vive, y que se convierte en su principal protector sin arrebatarle su propia libertad. A pesar de que reflexiona sobre la verdadera condición de los monstruos, los que son designados como tal por sus deformaciones físicas frente a los que realmente lo son por sus deformaciones interiores, Fränk consigue desarrollar con sensibilidad una historia de comprensión y aceptación que se desarrolla, a pesar de todo, en el contexto de un hermoso verano en Estonia.  

En silencio

Sara Sálamo

España 2025 | 84' | Female Gaze |

Festival de San Sebastián '25: Made in Spain

Festival de Sevilla '25: Panorama Andaluz


Hay una escena en este documental dirigido por la actriz Sara Sálamo sobre el período de convalecencia de su marido, el futbolista del Real Betis Balompié, Isco Alarcón, en el que ella cuenta la anécdota de mostrar un gesto de malhumor cuando la cámara del estadio de fútbol la enfocó después de un gol de Isco. En realidad, estaba molesta porque había perdido la oportunidad de grabar ella misma el gol de su marido, para incluirlo dentro del documental. Es un momento significativo que puede resumir el principal defecto de esta película: perder las mejores oportunidades, desaprovechar las posibilidades de un planteamiento que, sobre el papel, puede ser interesante pero cuando se ha trasladado a imágenes acaba desenfocado. En silencio (Sara Sálamo, 2025), que tiene un subtítulo que parece destinado a atraer la atención de los aficionados al fútbol, por si acaso, se estrenó en el Festival de San Sebastián y pasó por el Festival de Sevilla antes de estrenarse brevemente en algunas salas de cine. Ahora ha conseguido el mérito de ser reconocido fuera de España con esta selección en Raindance Film Festival como una propuesta diferente a los típicos documentales sobre deportistas, más centrada en la mirada íntima que en el recorrido por los éxitos del jugador. Y elegir precisamente un período de seis meses de inactividad de un futbolista de élite como Isco Alarcón es una decisión valiente, alejada de los habituales retratos, aunque hay una cierta tendencia en los últimos años a ofrecer miradas mucho más humanas de sus protagonistas. El problema de En silencio es que da la sensación de que tampoco tiene mucho que decir más allá de ese retrato personal, porque tampoco la personalidad de Isco es demasiado locuaz (parece más hablador con las cámaras de las ruedas de prensa que con la de su propia esposa). Alternando primeros planos que tratan de ofrecer una mirada más íntima, con panorámicas tomadas con drones que intentan presentar la dimensión más épica de la figura pública de Isco Alarcón, el documental le acompaña en los momentos de indecisión que se producen tras una lesión importante de peroné que en 2024 le mantuvo alejado de los terrenos de juego, rompiendo una buena racha y seguramente también, a pesar de su total recuperación, sus futuras posibilidades para ser convocado para la selección nacional de fútbol. En alguna conversación, el propio jugador malagueño apunta que la lesión parecía menos grave pero la recuperación acabó alargándose varios meses más, pero esto ni siquiera es introducido en el documental como un punto de inflexión en el desarrollo de la narración, sino como un apunte casi anecdótico. Faltan elementos de reflexión que aporten una mirada más profunda sobre la ruptura momentánea de una carrera deportiva más allá de alguna intervención como narradora de Sara Sálamo, solo para decir algunas obviedades, o los continuos planos de Isco mirando el campo de fútbol desde la barrera. 

En silencio cuenta con una buena planificación, aunque a veces parezca demasiado impostada (el reflejo de la directora en una ventana a través de la cual vemos a Isco al otro lado), y Sara Sálamo a veces toma la decisión (equivocada) de incorporarse ella misma dentro del relato, como en una discusión demasiado preparada, entre ambos porque Isco se queja de que ella no le avisa con suficiente tiempo de antelación para grabar. Parece un recurso evitable porque, al margen de mostrar cierta complicidad como pareja que no era necesaria, no aporta nada especialmente interesante al documental. Ella también reflexiona sobre esa dualidad entre esposa y directora al enfrentarse a la figura de su marido, lo que provoca la sensación de que no parece tener demasiado claro qué quiere contar, dando vaivenes continuamente entre el perfil humano del futbolista y su propia implicación en la narración de la película. Esta especie de admiración por la estrella de fútbol frente a su condición de padre que se transmite en las imágenes, que siempre tratan de ofrecer la personalidad más positiva y amable, sin fisuras de ruptura emocional, perjudica a la mirada del documental, y además se queda en la representación superficial del conflicto que plantea. Al final de la proyección de En silencio, no se ha profundizado demasiado en el drama que para un futbolista puede suponer una lesión, si es que esa era la intención, no hay reflexiones sobre el miedo a un futuro inestable, no hay un reflejo que trascienda la simple mirada entristecida de un jugador que no puede participar en el próximo partido de la competición de liga. Y a pesar de que en ciertos momentos parece querer contrastar las expectativas de los aficionados y los medios de comunicación sobre la recuperación del futbolista desde el exterior, a través de imágenes de televisión o de redes sociales, con el sentimiento más íntimo y personal del entorno familiar, tampoco llega a funcionar en este sentido, perdiendo de nuevo una oportunidad de profundizar en la contraposición entre la vida personal y la vida pública de un jugador que muchas veces resulta decisivo para los éxitos de su equipo.  

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

No es país para viejos se puede ver en HBO Max, Movistar Plus y Tivify.
Sangre fácil se puede ver en Movistar Plus. 
Reservoir dogs se puede ver en Linosgate+.
Easy rider se puede ver en Filmin. 
Hombres frente a frente se puede ver en Prime Video.