20 julio, 2026

Fantasia '26 - Parte 2: La mirada asiática (I)

En la amplia programación de Fantasia Festival que se celebra cada verano en Montreal, durante dos semanas que nos llevarán hasta principios de agosto, volvemos a ofrecer crónicas de esta muestra de cine fantástico que está considerada como una de las más destacadas del panorama mundial, alcanzando además este año su 30 edición, lo que le convierte en uno de los festivales de cine fantástico más veteranos del mundo, aunque por detrás del Festival de Cine Fantástico de Bruselas o el Festival de Sitges. Pero Fantasia Festival se ha ido consolidando tanto a lo largo de los años que incluso en esta ocasión ha conseguido la presencia del director Nicolas Winding Refn como uno de los invitados especiales, estrenando su última película Su propio infierno (2026) como gran inauguración, después de haber pasado por el Festival de Cannes. Durante las próximas semanas estaremos comentando algunas de las películas que estamos viendo dentro de la programación de Fantasia Festival, comenzando con una de sus características principales: la amplia representación del cine asiático, provocada por los gustos personales de sus programadores, que resumimos en algunos de los títulos que se han podido ver durante los primeros días de esta última edición del festival, aunque volveremos sobre esta mirada asiática en próximos crónicas. 

Sleep no more

Edwin

Indonesia, Singapur, Japón, Alemania, Francia 2026 | 96' | Cheval Noir | ★★

Festival de Berlín '26: Special Midnight


Alejada de la sección oficial del Festival de Berlín, esta propuesta del realizador Edwin (1978, Indonesia) fue sin embargo uno de los títulos que generaron más comentarios, aunque se proyectó dentro de Midnight Special. El veterano director había competido anteriormente en la sección principal de la Berlinale con el drama Postcards from the Zoo (2012) y ganó el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno y el premio a la Mejor Fotografía en la Seminci de Valladolid con La venganza es mía, todos los demás pagan en efectivo (2021), pero hasta hora no había realizado ninguna incursión en el cine de terror. Inspirado por las películas de Jordan Peele, especialmente por la introducción del comentario social en una mezcla de comedia y terror, haciendo referencia a la frase del director norteamericano sobre que la única diferencia entre ambos géneros está en la puesta en escena, su última película Sleep no more (Edwin, 2026) se desarrolla en una destartalada fábrica de pelucas, en la que la explotación laboral adopta las formas de un espíritu que se apodera de los trabajadores para provocarles un estado de insomnio que les lleva a la automutilación. Tras la muerte de su madre mientras trabajaba en esta fábrica situada en la ciudad de Yakarta, las hermanas Putri (Rachel Amanda) e Ida (Lutesha) comienzan a trabajar como empleadas para averiguar cuál fue la razón del aparente suicidio de su madre. La fábrica Evergreen está dirigida por la Sra. Maryati (Didik Nini Thowok), quien les dice a las hermanas que deben seguir trabajando en la fábrica para saldar la deuda que su madre había adquirido con ella, aunque esta deuda nunca termina de pagarse, mientras ellas se reencuentran con su hermano menor Bona (Iqbaal Ramadhan), que nació con una especial capacidad para sanar de las heridas de cualquier lesión: si se le corta un brazo, inmediatamente surge otro nuevo. Desde la primera noche, en la fábrica se respira una atmósfera inquietante en la que hay trabajadores que están evidentemente cansados pero que continúan trabajando sin parar, ocupando las agotadoras jornadas laborales y tratando de conseguir los incentivos prometidos por las horas extra. La gran cantidad de accidentes y muertes que se producen en la fábrica parece una consecuencia de la explotación a la que son sometidos, pero también existe la posibilidad de que una fuerza demoníaca esté controlando las decisiones de algunos de los empleados. A través de una fusión entre la comedia negra, el body horror y la crítica social, Sleep no more es una propuesta singular dentro del género de terror indonesio que explora menos el gore y la creación de monstruos habitual, y se centra más en una dimensión social que habla de las consecuencias del capitalismo y la utilización de mano de obra de barata en los países asiáticos para establecer una especie de esclavitud moderna envuelta en condiciones de trabajo extremas. 

La exposición de este comentario social puede resultar demasiado obvia a lo largo de la película, pero mantiene una cierta coherencia a pesar de que el guión ha pasado por las manos de cinco guionistas, entre ellos el propio director Edwin, que vuelve a contar con la colaboración del aclamado escritor Eka Kurniawan (1975, Indonesia), del que en España se han editados sus libros La belleza es una herida (2015, Ed. Lumen) y Hombre tigre (2015, Ed. Armaenia Editorial). Sin embargo, la historia a veces parece un tanto dispersa entre los acontecimientos que ocurren en la fábrica y algunas circunstancias externas, como la trama del hermano menor que es capaz de regenerar su cuerpo. La representación de la fábrica se produce en su mayor parte en la oscuridad de la noche, en un edificio antiguo envuelto por la niebla, en cuyo interior se fabrican pelucas de una manera tradicional, con procesos de producción que incluyen grandes ollas de cabello hirviendo, trabajadores tejiendo mechones en cabezas de maniquíes desfigurados o peinando las pelucas con paletas cubiertas de afiladas púas metálicas. Creando así una atmósfera de tensión y de terror, aunque la película no utiliza los resortes habituales del género para mostrar las posesiones. La propia fábrica cuyo nombre Evergreen parece hacer referencia al título original del musical británico Siempre viva (Evergreen) (Victor Saville, 1934), se inspira en una fábrica real de Yakarta que elabora pelucas para espectáculos de Broadway. Es menos explícita que otras producciones indonesias en la representación del body horror, con la excepción de las amputaciones que se provoca a sí mismo el joven Bona, y a veces tiene problemas para reflejar una verdadera inquietud, quizás también porque se mueve dentro de un equilibrio complicado entre el humor negro y el género de horror, que no termina de cuajar con un resultado compacto. Pero Sleep no more ofrece una mirada menos superficial de lo que suelen ser las películas de género procedentes de Indonesia, con una intencionalidad más elaborada de la habitual, y una reflexión más interesante sobre las condiciones inhumanas de trabajo en los países asiáticos, sobre todo en las fábricas de producción en cadena cuyos destinatarios son principalmente mercados occidentales. La imagen que el director observaba en Yakarta de trabajadores cansados que se mueven por la ciudad como si fueran muertos vivientes ha sido el origen de una película que lleva esta situación real a un extremo absurdo, en el que la comedia negra surge como una herramienta para elaborar un reflejo de la desconexión capitalista y la alienación de los trabajadores. 

Unidentified murder

Kwok Ka-Hei, Jack Lee Chun-Kit

Hong-Kong 2025 | 86' | Cheval Noir | ★★

Hong-Kong Film Critics Society '26: Mejor Guión

Hong-Kong Film Awards '26: Nominada Guión, Actor Secundario, Nuevo Director


Que la Sociedad de Críticos de Hong-Kong otorgara el premio al Mejor Guión a esta película independiente de bajo presupuesto, realizada con menos de 400.000 dólares aportados al parecer por un amigo de los directores, es una muestra de cómo los profesionales del periodismo cinematográfico en Hong-Kong han abrazado este concepto de historia dentro de una historia dentro de otra historia que se va desenredando conforme se desarrolla. Se la ha comparado con aquel divertimento japonés que fue la comedia de terror One cut of the dead (Shin'ichirô Ueda, 2017), en la forma de representar un humor absurdo y satirizar la obsesión por generar contenido para YouTube, de la misma manera que aquélla satirizaba el rodaje de películas de bajo presupuesto. Pero en el caso de Unidentified murder (Kwok Ka-Hei, Jack Lee Chun-Kit, 2025) parece especialmente interesada en esa narrativa de muñecas rusas que se van revelando progresivamente a partir de un punto de partida que quizás es lo único que se puede contar de la historia para no romper el efecto sorpresa. Para gastarle una broma a su novio Mark (Ling Man-lung), la joven influencer Man (Renci Yeung) contrata al actor profesional Kim (Peter Chan) para que se haga pasar por Ho, un amigo de la infancia de Mark, quien supuestamente desapareció hace 25 años, abducido por extraterrestres. Sin embargo, mientras graba el reencuentro de ambos desde la distancia, Man presencia cómo Mark y su mejor amigo Kit (Ronald Lam) asesinan a Kim, lo que desencadena una persecución en el bosque. Pero este solo es el principio de una trama que se irá enredando o, más bien, desenredando conforme se desarrolla, a través de las perspectivas diferentes de los personajes, en un recurso narrativo que no es exactamente un efecto Rashomon, porque no solo muestra la misma secuencia de escenas desde distintos puntos de vista, sino que éstos revelan acontecimientos diferentes que van conformando una historia con ramificaciones más complejas de lo que se podría esperar. Debutando como directores y guionistas,
Kwok Ka-Hei y Jack Lee Chun-Kit consiguen aprovechar los escenarios principales, una casa de té donde se reúnen los personajes y el bosque en el que se desarrolla la trama, para apoyarse en unos diálogos divertidos e irónicos escritos por cuatro guionistas y las interpretaciones de los actores, conformando una comedia negra que a veces es bastante efectiva, pero que pierde ritmo en determinados momentos. 

A lo largo de la historia vuelven a aparecer los extraterrestres, o algo parecido, los protagonistas son detenidos por el oficial de policía Fuk (Alan Luk) y hasta el actor hongkonés Kenny Wong, afincado en Montreal, se interpreta a sí mismo. A pesar de su carácter de comedia superficial y no siempre acertada, Unidentified murder es una propuesta arriesgada que nunca se ve perjudicada por su bajo presupuesto, sino que encuentra maneras de aprovechar los medios de los que dispone para introducir nuevos giros en el guión. La película convencerá más a quienes tienen una especial atracción por las comedias absurdas, especialmente aquellas que van derivando progresivamente hacia una farsa absoluta que incluso adquiere un ligero tono teatral, por la escasez de escenarios y las interpretaciones a veces algo exageradas de los actores. Es un momento difícil en el que la industria cinematográfica de Hong-Kong viene sufriendo una grave crisis, nunca del todo recuperada de las consecuencias de la pandemia del Covid-19, con un crecimiento de la economía demasiado lento y el cierre de numerosas salas en los últimos años: cuatro cines de la cadena Golden Harvest estuvieron a punto de ser clausurados a principios de 2025 hasta que se pudo renegociar el alquiler de los locales, pero la recaudación en taquilla se encuentra todavía en los niveles de 2011, sin crecer de la forma que se esperaba, y con una industria también mermada por los despidos y la falta de presupuesto. En este contexto, las producciones independientes se han confirmado como las que mejores resultados consiguen en recaudación, como el fenómeno más duradero del año pasado, Ciao UFO (Patrick Leung, 2019), una película estrenada en festivales en 2019, cuya carrera comercial fue afectada directamente por la pandemia del Covid-19 y que finalmente se pudo estrenar en 2025, convirtiéndose en un gran éxito de taquilla y recibiendo el premio a la Mejor Película, Director, Guión y Canción en los pasados Hong-Kong Film Awards. De manera que Unidentified murder también es una de esas muestras de cierta esperanza en una cinematografía que intenta salir de la crisis a través de la imaginación y el ingenio, más que de grandes presupuestos. 

You are the film

Makoto Ueda

Japón 2026 | 68' | New Flesh | ★★

BIFFF '26: Premio White Raven Mejor Película - Premio del Público


La primera película como director del guionista Makoto Ueda (1979, Japón) tenía que ser un homenaje al cine y a la creación, teniendo en cuenta las narrativas de sus guiones centrados en bucles en el tiempo, como Más allá de los dos minutos infinitos (Junta Yamaguchi, 2020) y Atrapados en un bucle infinito (Junta Yamaguchi, 2023), o su homenaje al director Nobuhiko Ôbayashi en el largometraje Rewrite (Daigo Matsui, 2025), que pudimos ver el año pasado en Fantasia Festival. El productor Takahiro Otsuki es dueño de varios microcines, esos espacios cinematográficos parecidos a los antiguos cine-clubes, que han tenido un reconocimiento en los últimos años gracias a su labor de difusión del cine independiente japonés. Con un aforo de entre 50 y 200 butacas, las 136 minisalas que existen en pequeñas localidades japonesas suponen la posibilidad de que muchas películas que no tienen cabida en los circuitos comerciales encuentren un espacio para ser exhibidas, generalmente con sesiones de preguntas y respuestas con el equipo creativo. Pero You are the film (Makoto Ueda, 2026) también es un tributo a las pequeñas creaciones, y cuenta de nuevo con la colaboración de Europe Kikaku, una compañía de microteatro que ha trabajado con el guionista y ahora director en sus anteriores películas, creando un concepto teatral en el que todos están involucrados, tanto en la dramaturgia como en la creación artística. Madoka (Marika Ito) es precisamente una joven dramaturga que utiliza el bar Good Heaven como lugar de reunión para su pequeña compañía teatral, cuando el dueño del local le recomienda una película, Sangenjaya Escape, que se está proyectando en el microcine Tollywood, uno de los locales de los que es propietario en la realidad Takahiro Otsuki, situado en el barrio de Shimokitazawa en Tokio. En su reducido aforo de butacas amarillas, Madoka asiste a la proyección de una película que está protagonizada por Kazuma (Kai Inowaki), un joven miembro de una banda de música que se suele reunir en el bar Crescent Rock, y al que el dueño del bar sugiere que vaya a ver Shimokitazawa Exodus, un nuevo estreno en el cercano cine Tollywood. Lo que descubren sorprendidos Madoka y Kazuma es que las películas que están viendo cuentan las historias de las que ellos mismos son protagonistas, y cuando ambos se encuentran en la sala de cine, cada uno ve al otro en la pantalla, pudiendo incluso dialogar entre sí. You are the film se propone como una especie de La rosa púrpura de El Cairo (Woody Allen, 1985), pero en la que los dos personajes son protagonistas y espectadores al mismo tiempo. Mientras contemplan la historia del otro y viven sus propias historias, Madoka y Kazuma comienzan a darse cuenta de que su interacción les permite la posibilidad de cambiar los acontecimientos que se describen en la sinopsis de sus respectivas películas, pero esto podría provocar un bloqueo en el multiverso cinematográfico. La original propuesta de Makoto Ueda permite construir una de sus comedias de fantasía en las que juega con las narrativas cinematográficas y reflexiona sobre los procesos de creación artística. 

Este concepto sobre la influencia en las vidas personales de los coprotagonistas a través del cine, estando obligados a regresar a la sala Tollywood para dialogar entre ellos, limita inevitablemente las posibilidades de la historia, que en realidad sucede en solo tres o cuatro espacios: Good Heaven, Crescent Rock y Tollywood principalmente. Pero cuando flaquea la trama principal, el guión introduce dos elementos que incorporan otros géneros, como el yakuza y el de ciencia-ficción. Si las transformaciones en algunos personajes pueden parecer forzadas o absurdas, en realidad no importa demasiado porque la película transcurre siempre dentro de ese subgénero de comedia de fantasía que permite muchas libertades, incluso acabar uniendo las historias de Madoka y Kazuma en una sola. You are the film es una película entretenida y bastante divertida, que parece tener como principal objetivo el juego y la diversión con las estructuras narrativas para deconstruirlas y reconstruirlas. El debut como director de Makoto Ueda le permite controlar todos los aspectos de una película de poco más de una hora de duración, que no trata de alargar en exceso la premisa, y el uso de espacios pequeños también refuerza una mirada cercana a los personajes, a través de planos secuencia en los que la cámara parece enfocarse siguiendo los movimientos de los protagonistas. En su deriva hacia una especie de comedia de enredo en la que hay príncipes galácticos, yakuzas e invasiones extraterrestres, esta primera incursión de Makoto Ueda en la dirección tiene todos los elementos característicos de su cine, una propuesta independiente y juguetona que resulta bastante entretenida. Como curiosidad, You are the film se ha estrenado recientemente en Japón y se proyecta actualmente en Tollywood Cinema, la sala de cine en la que Madoka y Kazuma contemplan sus propias películas. Para los espectadores que tengan la posibilidad de ver esta comedia en el mismo escenario en el que se desarrolla, será sin duda una experiencia peculiar y diferente. 

The origin of Ultraman

Yu Nakamura, Kazuki Yoshida

Japón 2026 | 105' | Documentaries from the edge | ★★


La figura de Ultraman ha sido una referencia fundamental para la ciencia-ficción en los países asiáticos, sobre todo Japón e Indonesia, y en mercados latinoamericanos como México o Chile, mientras que en España nunca ha tenido la relevancia que alcanzó en otras partes del mundo. Estrenada en el apogeo del género kaiju en Japón, el personaje llegó a España con veinte años de retraso, cuando entre 1993 y 1998 se emitieron a través de TVE una mezcla de episodios de algunas de las más de diez series que componían la franquicia, principalmente Ultraman (NHK, 1966-1967)Ultra Seven (NHK, 1967-1968), El regreso de Ultraman (NHK, 1971-1972) y Ultraman: Towards the Future (NHK, 1991-1992). Pero nunca fue tan relevante como lo sería en países como México, donde el director Guillermo del Toro (1964, México) recuerda en este documental que tuvo su primer contacto con el personaje cuando solo tenía cuatro años, y que considera él mismo como una influencia en su carrera, sobre todo al abordar una película kaiju como Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013). Con motivo del 60 aniversario del estreno de la primera serie, la productora Tsuburaya Productions tiene previsto el reestreno de la serie original restaurada en 4K, bajo el título El regreso de Ultraman (NHK, 2026), que se emitirá en la televisión pública japonesa desde el 31 de julio, al mismo tiempo que llega a las pantallas de cine el documental The origin of Ultraman (Yu Nakamura, Kazuki Yoshida, 2026), concebido no tanto como un recorrido por la franquicia, sino como un reflejo de la influencia que esta serie ha tenido en artistas tan dispares como Guillermo del Toro, Hirokazu Kore-eda, Hideo Kojima, Nicolas Winding Refn, que ha sido el protagonista de las primeras jornadas de Fantasia Festival, o la escritora de ciencia-ficción norteamericana Pat Cadigan. En la primera parte del documental se hace referencia al contexto de una época como los años sesenta en la que Estados Unidos y Rusia se disputaban el control de la carrera espacial, surgiendo la mirada hacia la llegada de vida extraterrestre a través de series como Ultra Q (NHK, 1966-1967), que se considera el precedente del personaje de Ultraman. Desde ese momento comienza a destacar como creador la figura del diseñador de efectos visuales Eiji Tsuburaya (1901-1970, Japón), que había trabajado en las películas kaiju más destacadas, como Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo (Ishirō Honda, 1954), la primera de Godzilla, Los monstruos invaden la Tierra (Ishirō Honda, 1965) o Los monstruos del mar (Jun Fukuda, 1966). Para Guillermo del Toro, la importancia de Eiji Tsuburaya "se puede comparar con la de Walt Disney", mientras que Nicolas Winding Refn destaca que "Tsuburaya fue un genio y será siempre un genio. Creo que supuso la mayor contribución al cine de fantasía". La propia productora que fundó para sus primeras creaciones para televisión, Tsuburaya Productions, es la que continúa gestionando su legado y toda la franquicia de Ultraman. Otra de las figuras destacadas cuya carrera ha estado marcada por la influencia de la serie ha sido Hideaki Anno (1960, Japón), creador de Neon Genesis Evangelion (Netflix, 1995-1996), pero sobre todo un gran admirador de Ultraman, en cuya franquicia pudo trabajar como guionista del largometraje Shin Ultraman (Shinji Higuchi, 2022). En el documental, Hideaki Anno afirma que "para mí Ultraman es como una maldición que me ha perseguido. Cuando hice la serie Evangelion ni siquiera me di cuenta de que en realidad era como una versión de Ultraman. Creo que su influencia me acompañará hasta la muerte". 

De hecho, el diseño de Ultraman para la película mantiene diferencias con la versión original, inspirándose sobre todo en el retrato del personaje que pintó el artista Tohl Narita (1929-2022, Japón), quien fue el diseñador original de todos los personajes de las series Ultra Q y Ultraman. Este retrato, titulado "La encarnación de la verdad, la justicia y la belleza" (1983), refleja la figura del personaje de una manera que lo conecta con sus elementos precedentes, como afirma el crítico de arte Noi Sawaragi: "Los kaiju representan el caos y Ultraman representa el cosmos. Si ves a Ultraman como una figura que trae el orden al universo, se puede interpretar de la misma manera que una Maitreya". Esta afirmación está relacionada con el hecho de que en sus diseños Tohl Norita se inspiró en la antigua Grecia, sobre todo en la contraposición entre la apoteosis del Caos (los monstruos) frente a la apoteosis del Cosmo (el héroe), creando un orden armonioso. De esta forma, llegó a la conclusión de que necesitaba utilizar la llamada "sonrisa arcaica" que se encuentra en la escultura griega clásica, pero que también se refleja en la figura budista de Maitreya. Esta idea de que todo ser humano debe encontrar su propio Buda interior también se representa a través de un héroe extraterrestre que surge de un ser humano, cuando el guerrero espacial fusiona su cuerpo con el del piloto humano Shin Hayata, surgiendo el superhéroe gigante. Nicolas Winding Refn reflexiona en el documental sobre esta idea: "Un alienígena perdido que viene a la Tierra y luego emerge como un héroe que surge de un humano, con defectos humanos. Y, sin embargo, cuando se juntan, crean a Ultraman. Se produce una simetría que surge a través de su transformación en Ultra. Tal vez inspiró mi propia idea de lo que es un héroe, en términos de que tienes que mutar o transformarte en tu alter ego para poder salvar el mundo". El documental ha sido concebido de una forma tradicional, con entrevistas e imágenes de archivo, aunque introduciendo algún momento de conversación entre Hirokazu Kore-eda y Guillermo del Toro, estableciendo las similitudes entre la cultura popular mexicana y la japonesa, frente a un conflicto más tópico entre el bien y el mal que tiene Hollywood. The origin of Ultraman ofrece una interesante revisión de la historia y las influencias de esta serie que ahora cumple su sesenta aniversario y que intenta seguir manteniendo el legado de un personaje relevante en el género de ciencia-ficción. Por supuesto, en el documental no se hace referencia a los numerosos litigios legales en los que se ha visto envuelta Tsuburaya Productions, sobre todo defendiéndose de la autoría y el copyright de los diseños originales y el concepto del personaje, puesta en duda por algunos de los colaboradores que trabajaron en la serie, especialmente en unos comienzos en los que quizás no estaban tan definidos los derechos de autor. 

Tunnels: Sun in the dark

Bùi Thạc Chuyên

Vietnam 2025 | 126' | Horizon | ★★

IFFR '26: Limelight

Vietnam Film Festival '25: Mejor Fotografía, Mejor Música


No es habitual encontrar películas sobre la guerra de Vietnam contadas desde el punto de vista vietnamita, no porque no se hayan producido, con títulos destacados como la trilogía que comenzó con Campos profanados (Nguyen Hong Sen, 1978), sino porque no han llegado al mercado occidental. Incluso las versiones más críticas desde el lado norteamericano sobre la intervención de Estados Unidos, ofrecen una mirada de los combatientes comunistas que los deshumaniza o los convierte en víctimas sin destacar sus estrategias de combate. Quizás por eso el estreno de Tunnels: Sun in the dark (Bùi Thạc Chuyên, 2025) se convirtió en uno de los mayores éxitos del cine nacional, recaudando en una semana 100 mil millones de VND (3 millones de euros), aunque unos meses más tarde otra película bélica, Red rain (Dang Thai Huyen, 2025), alcanzó esa misma cifra en solo tres días. Una de las principales estrategias de los soldados vietnamitas para contrarrestar la poderosa maquinaria bélica de su oponente fue la construcción de redes de túneles que les permitían ser invisibles en medio de la jungla, y entre ellas destaca la compleja red del distrito de Cu Chi, que fue excavada entre 1946 y 1968 con herramientas rudimentarias, y que ahora permanece abierta como un museo y camino de ser nombrada Patrimonio de la Humanidad, una solicitud que realizó el gobierno vietnamita a la UNESCO en 2019. En 1965, se habían excavado unos 200 kilómetros de galerías y 500 de trincheras, de manera metódica y científica, con tres pisos de profundidad, y donde vivieron durante meses numerosos soldados. La supervivencia en estos túneles provocó muchas enfermedades y patologías, pero la historia que cuenta el guionista y director Bùi Thạc Chuyên (1968, Vietnam) se centra más en la convivencia dentro de estas trincheras subterráneas. Rodada en parte en los túneles reales de Cu Chi, pero sobre todo en una reproducción en estudio, afortunadamente Tunnels: Sun in the dark no es una película que pretenda ser heróica, sino que traslada las difíciles condiciones en las que se desarrollaba la vida de los soldados que vivían dentro de los búnkeres subterráneos, especialmente los que resistieron a la Operación Cedar Falls lanzada por los norteamericanos para destruir la infraestructura vietnamita, utilizando tanto bombas como excavadoras. Esta historia transcurre en 1967 cuando la aldea de Binh An Dong, en las afueras de Saigón, yace en ruinas. Sin embargo, la amplia red de túneles excavados se extiende bajo todo el distrito de Cu Chi, habitados por un grupo de combatientes de la resistencia, mal equipados y liderados por el cansado Bày Theo (Thái Hòa), a cargo de 21 soldados mientras espera un inminente ataque del enemigo. La aparición de Tư Đạp (Quang Tuấn), un forastero de pasado misterioso, personaje basado en la figura real del combatiente Tô Văn Đực, un experto en fabricación de bombas que se convirtió en un héroe de las Fuerzas Armadas Vietnamitas, complica algunas de las relaciones internas, especialmente cuando el jefe del servicio de inteligencia Hai Thưng (Hoàng Minh) pretende arrestarlo por deserción. 

La mayor parte del grupo está formado por soldados muy jóvenes, como Ba Hương (Hồ Thu Anh), una valiente combatiente que está basada en dos mujeres soldados que participaron en la resistencia de Cu Chi, o la joven aficionada a la música Út Khờ (Diễm Hằng Lamoon), que poco a poco pierde la cordura bajo la constante presión de los bombardeos y la claustrofobia provocada por los túneles. Esta sensación está perfectamente reflejada en la fotografía de Nguyễn K'Linh, que fue premiada en el Festival de Vietnam junto a la banda sonora del compositor francés Clovis Schneider, que había trabajado anteriormente en la película sobre la comunidad vietnamita-francesa En la cocina de Nguyen (Stéphane Ly-Cuong, 2024). Su música también transmite esa sensación de opresión que provocan los túneles, a través de sonoridades atonales que pueden recordar en algunos momentos a la de Volker Bertelmann para Sin novedad en el frente (Edward Berger, 2022). A partir de la convivencia entre los soldados, con una sensación de vivir al límite que a veces genera relaciones pasionales, el director construye una película bélica que evita el tono patriótico de muchas de las producciones vietnamitas que han tratado la guerra contra Estados Unidos, especialmente en la década de los 80, pero recupera un género bélico que había casi desaparecido de la cinematografía del país asiático. Pero al mismo tiempo ofrece una mirada humana hacia estos soldados y revela algunas de sus estrategias para sobrevivir y defenderse de los soldados norteamericanos (también retratados como combatientes muy jóvenes cuando aparecen), entre ellas la utilización de serpientes venenosas. Puede haber algunos problemas de ritmo en algunos momentos, quizás provocados por la necesidad de reducir la duración inicial de 180 minutos a los 126 con los que finalmente se ha estrenado, pero Tunnels: Sun in the dark demuestra un dominio de la tensión y el suspense en algunas escenas en las que soldados norteamericanos se introducen en los túneles, y transmite un sentido de humanidad y de identificación con las difíciles circunstancias en las que vivieron los guerrilleros vietnamitas, sin perder el reflejo de las muchas pérdidas que se produjeron durante la resistencia.  

Gozu. El camino a la locura

Takashi Miike

Japón 2003 | 130' | Fantasia Retro | ★★

Sitges '03: Premio Especial del Jurado, Mejor Efectos Visuales

BIFFF '04: Mejor Guión


Posiblemente no es uno de los títulos más populares del director Takashi Miike (1960, Japón), pero para incorporar uno de los nombres más destacados de las 30 ediciones que cumple Fantasia Festival se ha escogido uno de los más desconcertantes de su carrera, aunque en su momento recibió el reconocimiento en el Festival de Sitges con el Premio Especial del Jurado y el premio a la Mejor Fotografía. Formando parte de las películas restauradas que conforman la programación de su sección Fantasia Retro, Gozu. El camino a la locura (Takashi Miike, 2003) fue un proyecto nacido como un encargo del actor de género yakuza Harumi Sone, quien sugirió ser el productor de una película en la que su hijo Yûta Sone, que ya había trabajado como secundario para títulos como Ambition without honor (Takashi Miike 1996), fuera el principal protagonista. Pero el resultado no es una película de gángsters convencional, sino más bien una representación del género a través de la distorsión de algunos de sus elementos más característicos. Si las películas yakuza suelen tener una mirada masculina y machista, la historia que propone el guión de Sakichi Sato propone algunos apuntes que tienen referencias homosexuales, como la forma en la que el jefe mafioso Azamawari (Renji Ishibashi) se excita, la aparición de un personaje travestido o la propia conversión de un personaje en una versión femenina de sí mismo. La película comienza con una escena impactantemente violenta (que implica maltrato animal), cuando el gángster Ozaki (Aikawa Shō) parece sufrir un estado de paranoia al considerar que un perro chihuahua es una amenaza. El jefe de la banda decide que su estado mental es tan inestable que es él mismo el que puede llegar a ser un peligro, así que encarga a Minami (Yûta Sone) que le lleve en un viaje hasta el vertedero de Nagoya, donde debe asesinarlo y hacer desaparecer su cuerpo. Pero Minami tiene una especial admiración por Ozaki, aunque la relación entre ambos se manifiesta de una manera conscientemente ambigua, con ciertas connotaciones homosexuales, como cuando en una escena de flashback, Ozaki le pide a Minami que le enseñe su pene, recién sometido a una operación de circuncisión. Introducir estos elementos de fraternización masculina llevada a ciertos límites dentro del género yakuza adquiere una mayor intensidad cuando Ozaki, que parece haber desaparecido después de hacer una parada en un bar regentado por un camarero travestido, reaparece en forma de mujer (Kimika Yoshino). Gozu. El camino a la locura es una propuesta singularmente entretenida pero marcadamente surrealista, que muchos han comparado con el cine de David Lynch, especialmente con películas como Carretera perdida (1997) y sus identidades distorsionadas. El guión de Sakichi Sato inventa personajes como un misterioso hombre con problemas de pigmentación de piel, una anciana dueña de un hotel que proporciona leche de sus pechos a los clientes o la aparición de un demonio con forma de buey, que representa en la religión budista japonesa a uno de los dos guardianes del inframundo que vigilan las puertas del infierno, Gozu (cabeza de buey) y Mezu (cabeza de caballo). 

El director Takashi Miike aporta su impronta como un realizador que sitúa siempre la cámara en posiciones expresivas que conforman el punto de vista, por ejemplo cuando se distancia de la locura inicial de Ozaki mostrando su ataque violento al perro chihuahua desde el interior de un bar, reflejándola en el lado exterior, al otro lado de los ventanales. O como en una de las escenas más impactantes de la película, y uno de los momentos más icónicos de la filmografía del director, cuando del interior de la versión femenina de Ozaki surge la versión masculina como si fuera un parto, justo después de una escena de encuentro sexual con Minami. Casi como si se tratara de una mirada introspectiva al interior del inconsciente de Takashi Miike, surgen en esta película algunos de los temas recurrentes de su cine, como la representación de los yakuza caricaturescamente hoscos, las anomalías psicosexuales, las inquietantes incongruencias y las grotescas casualidades, dentro de unos límites de representación que sugieren una especie de mundo apocalíptico. De esta manera, Gozu. El camino a la locura es una de esas películas que, a pesar de que pueda provocar desconcierto en el espectador, contiene imágenes absolutamente inolvidables, y merece la pena recuperarse en esta versión restaurada en 4K por New Wave Video, como uno de los títulos más extraños y personales de su autor. 

_____________________________________
Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

La venganza es mía, todos los demás pagan efectivo y Sin novedad en el frente se pueden ver en Netflix. 
Más allá de los dos minutos infinitos, Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo, Los monstruos invaden la TierraLos monstruos del mar y En la cocina de Nguyen se pueden ver en Filmin.
Atrapados en un bucle infinito se puede ver en Prime Video. 
La rosa púrpura de El Cairo se puede ver en MGM+.
One cut of the dead se puede ver en Filmin, Prime Video y Shadowz.
Pacific Rim se puede ver en Netflix y Prime Video. 
Shin Ultraman se puede ver en Acontra+ y Prime Video. 
Carretera perdida se puede ver en Filmin y Mubi. 

14 julio, 2026

Las series internacionales destacadas de 2026: Parte 5

Después de una semana de encuentros y proyecciones de series, el festival Italian Global Series, que se celebra en la ciudad de Rimini, ha entregado los premios de su segunda edición, divididos en reconocimientos a las producciones italianas y las series internacionales. En la primera categoría, Portobello (HBO Max, 2026), la primera serie producida por HBO Max en Italia, que se estrenó con el lanzamiento de la plataforma este año, ha recibido los premios como Mejor Miniserie, Mejor Dirección y Mejor Guión. Como Mejor Drama se ha premiado al procedimental legal Guerrieri: La regola dell'equilibrio (RAI 1, 2026), sobre un abogado brillante y boxeador amateur, protagonizada por Alessandro Gassman, también premiada como Mejor Guión. La segunda temporada de Pesci piccoli - Un'agenzia, molte idee, poco budget (Prime Video Italia, 2023-) ha sido reconocida como Mejor Comedia, y como Mejor TV Movie el biopic Franco Battiato. Il Lungo Viaggio (Renato De Maria, 2026), sobre los primeros años del cantante italiano, cuyo actor principal, Dario Aita, ha recibido el premio a Mejor Intérprete de TV Movie. Valentino Mannias ha sido galardonado como Mejor Actor de Miniserie por El monstruo de Florencia (Netflix, 2025), aunque se ha anunciado una continuación que seguirá reflejando otra fase de la investigación, y la tercera temporada de la popular serie La ley de Lidia Poët (Netflix, 2023-) ha sido premiada como Mejor Dirección de Drama, mientras la actriz Marina Occhionero ha recibido el galardón como Mejor Actriz de Comedia por el procedimental legal Ligas (SkyShowtime, 2026).

En la categoría internacional las ganadoras han sido El caso de Laura Stern (Filmin, 2025) como Mejor Miniserie y Mejor Actriz (Valerie Bonneton), la comedia muda alemana Das manko (The Flaws) (ZDF, 2026) como Mejor Comedia, que ya ha recibido premios en Séries Mania y Seriencamp, y como Mejor Drama la sueca Hundarne (Burden of justice) (SVT, 2026), también premiada como Mejor Dirección. Riot women (Movistar Plus, 2025-) ha conseguido los premios como Mejor creadora/directora y Mejor Actriz (Joanna Scanlan), mientras que Leonard y Hungry Paul (Filmin, 2025) ha logrado el Premio Especial del Jurado y el de Mejor Actor (Alex Lawther). También han sido premiadas Servicio secreto (Movistar Plus, 2026) como Mejor Actor (Rafe Spall), y la producción chilena Raza brava (CNTV, 2026), producida por The Media Pro, como Mejor Dirección de Miniserie y Mejor Actor (Gabriel Muñoz), que se ha anunciado como la primera serie latinoamericana que retrata una barra brava de fútbol, sin tener en cuenta que ya existe la argentina Barrabrava (Prime Video, 2023-).

Nuestro repaso a las series internacionales no estrenadas en España se centra en algunos estrenos de este verano en Alemania, pero también hablamos de la mejor miniserie de este año y de alguna producción ya adquirida para su emisión en nuestro país. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Etty

Miniserie | Arte | Francia, Alemania, Países Bajos 2025 | 6x52' ★ 

Creada y escrita por Hagai Levi sobre los diarios de Etty Hillesum

Dirigida por Hagai Levi

Festival de Venecia '25: Fuera de concurso

Séries Mania '26: Proyección Especial

Estrenada en el Festival de Venecia y seleccionada en Séries Mania, la última miniserie del realizador Hagai Levi (1963, Israel) se ha estrenado en Francia con el recibimiento positivo que ha recibido en estos encuentros audiovisuales, teniendo una breve trayectoria por salas de cine tanto en Israel como en Francia, como un largometraje dividido en dos partes antes de su emisión en plataformas. De hecho, Etty (Arte, 2025) surgió primero como una propuesta de largometraje que, según el creador, necesitó expandirse hasta una estructura de serie. Sin duda se trata de la mejor obra de Hagai Levi, creador de las versiones originales de posteriores remakes norteamericanos e internacionales como En terapia (HBO Max, 2008-2010) y The affair (SkyShowtime, 2014-2019), de algunas ambiciosas producciones fallidas como el remake de la serie de Ingmar Bergman Secretos de un matrimonio (HBO Max, 2021) y cuya miniserie Our boys (HBO, 2019), basada en el asesinato real de un adolescente palestino a manos de un grupo de jóvenes israelíes, fue calificada por Benjamin Netanyahu como "antisemita". Su último proyecto se inspira en los diarios que escribió Etty Hillesum (1914, Países Bajos-1943, Auschwitz), una joven profesora que vivió en Ámsterdam durante la ocupación nazi, y los escribió entre 1941 y 1943, cuando murió en el campo de concentración de Auschwitz a los 29 años. Estos diarios y sus cartas comenzaron a ser recopilados en libros a partir de los años ochenta, y recientemente ha aumentado el interés por su lectura. En España se publicó Una vida conmocionada. Diario de Etty Hillesum (2007, Ed. Anthropos Editorial), pero actualmente solo está disponible El corazón pensante de los barracones. Cartas (2001, Ed. Anthropos Editorial). Una de las características más peculiares de la descripción que hace Etty Hillesum de su vida es la relación que mantuvo con el psicoquirólogo alemán Julius Spier, hasta el punto que su diario comienza diciendo: "El 3 de febrero de 1941, llegué al mundo", señalando la fecha en que le conoció como si toda su vida anterior no fuera importante. Esta relación fue tan estrecha y emocional que el deseo de Etty de mantenerse cerca de él fue la principal razón por la que acabó acudiendo voluntariamente al campo de concentración de Westerbork, y posteriormente terminó en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Mientras Spier, como inmigrante judío alemán, no podía evitar la deportación, Etty Hillesum como holandesa tuvo la posibilidad de trabajar en el Consejo Judío de Ámsterdam, pero decidió acudir a Westerbork como asistente social, a pesar de que tuvo la oportunidad de escapar. La serie también comienza cuando Etty (una extraordinaria Julia Windischbauer) tiene 27 años y se encuentra estudiando en la universidad mientras trabaja como empleada doméstica para Han Wegerif (Leopold Witte), un viudo de 62 años con el que mantenía una relación íntima. Pero no está exactamente ambientada en 1941, sino en una Ámsterdam actual, con una estética más cercana a los ochenta, que establece la historia de Etty dentro de una atemporalidad sugerente. Hagai Levi afirma que no quería que el holocausto desviara la atención sobre el relato personal de la protagonista, de manera que construye una especie de ucronía en la que Ámsterdam está ocupada por un régimen totalitario en un tiempo indefinido, no se ven las estrellas amarillas que señalaban a los judíos, pero los lugares públicos comienzan a marcarse con carteles que prohíben la entrada a los judíos, y solo hay algunas referencias a la gestapo o a la existencia de campos de concentración. Esta eliminación del contexto histórico consigue universalizar el mensaje, hablando del autoritarismo en un sentido más general, lo que es especialmente relevante en una época en la que se están aceptando los extremismos de perfil fascista con peligrosa normalidad. 

Cuando Etty decide someterse a terapia, le recomiendan las prácticas del profesor Julius Spier (Sebastian Koch), un alemán que desarrolla en Ámsterdam una práctica que mezcla la psicoterapia con la quiromancia. Una de las características de los diarios escritos por Etty Hillesum, el único referente que se tiene de la vida de su autora, es la espiritualidad que se desprende de ellos, cuestionándose el sentido de la vida conforme la opresión del autoritarismo se estrechaba en torno a la comunidad judía en Ámsterdam. En un espectacular comienzo sin diálogos del episodio El cielo dentro de mí (T1E4), vemos una larga fila de ciudadanos desplazándose en bicicleta por las calles de Ámsterdam, mientras un tranvía pasa por su lado, reflejando la prohibición ya generalizada del acceso de los judíos a los lugares públicos. Pero pronto entendemos que ese amplio grupo de ciclistas se dirige hacia un almacén donde sus bicicletas son confiscadas por las autoridades para ser destruidas: "Todo lo que he perdido es algo menos que perder. Poco a poco estoy encontrando el coraje para dejarlo todo atrás. Cada cosa, cada norma. Toda convencionalidad, toda sensación de seguridad", escribe Etty Hillesum. La relación personal de ella con Julius Spier es también una salvación, una manera de dejar cierta atracción hacia la muerte en su estado depresivo, que se produce sin embargo cuando el odio se extiende progresivamente a lo largo de su propio entorno. Lo que consigue el espléndido guión de Hagai Levi es conformar su miniserie Etty como un reflejo de una mujer que se enfrenta a sus sentimientos entre Han Wegerif y Julius Spier, al mismo tiempo que su entorno se vuelve cada vez más peligroso y opresivo, una mirada íntima que se enmarca dentro de una generalidad asfixiante, lo que se convierte lentamente en un acto de resistencia. En algún momento, Etty sabe que incluso cuando le arrebatan todo (su hogar, su libertad, incluso su vida) aún conserva una esencia interior que no puede perderse. El descreimiento y la negación de lo que está ocurriendo se transforma en una necesidad de comprensión y solidaridad con quienes sufren más que ella misma, como trata de explicar a su amigo Max Polak (Chris Peters), quien le ofrece un trabajo en el Consejo judío para que evite el campo de concentración, pero no puede darle garantías para hacer lo mismo con Julius Spier. Ella justifica su decisión de rechazar la posibilidad de escapar en un diálogo emocionante sobre la espiritualidad que mantiene con Klaas Smelik (Gijs Naber), un amigo para el que Etty graba fragmentos de sus diarios en el programa de radio literario El hilo rojo, que sirve como recurso para introducir la narración en primera persona en la historia. Pero a pesar de que la serie acoge con una mirada comprensiva las difíciles (y quizás equivocadas) decisiones que toma la protagonista, es la descripción de su crecimiento moral, emocional y psicológico la que eleva el relato hasta un nivel de profunda conmoción. Porque su aceptación no se trata de un sacrificio en el sentido literal de la palabra, y el propio director evita la consideración de Etty Hillesum como una mártir que sabía que iba a morir cuando se dirigía a Westerbork a ayudar a los prisioneros, lo que está subrayado por la secuencia final cargada de una cierta esperanza, y está envuelto en la sutil pero muy presente banda sonora de Volker Bertelmann (1966, Alemania), ganador del Oscar por Sin novedad en el frente (Edward Berger, 2022), junto a Raffael Seyfried y Ben Winkler. De manera inteligente, el último episodio Un vendaje para muchas heridas (T1E6) se detiene donde se detienen los diarios de Etty Hillesum, justo antes de dirigirse al campo de concentración de Westerbork, con las últimas palabras escritas en ellos: "En tiempos difíciles se suelen tirar por la borda, con un gesto despectivo, los logros espirituales de artistas que vivieron épocas más fáciles. Se rechazan con la siguiente observación: ¿de qué nos sirve todo eso en estos momentos?", termina escribiendo Etty Hillesum: "Tal vez sea comprensible, pero es mezquino. Y terriblemente empobrecedor. Una quisiera ser un bálsamo derramado sobre tantas heridas".

Sternstunde der mörder

Miniserie | ADR | Alemania, Austria 2025 | 4x45' ★ 

Creada por Klaus Burck, Florian Plumeyer sobre la novela de Pavel Kohout

Dirigida por Christopher Schier

Festival de Cine de Hamburgo '25: Sección Televisión

Festival de Cine Policíaco de Alemania '26: Mejor Serie Criminal

La trama de una persecución de un asesino en serie se convertía en la novela La hora más gloriosa (1995, Ed. Alianza Editorial), del escritor Pavel Kohout (1928, República Checa) en una propuesta que reflexionaba sobre el comportamiento humano en situaciones extremas. La novedad principal de la historia policíaca es que se desarrolla al final de la 2ª Guerra Mundial, cuando la República Checa ocupada comienza a vislumbrar la esperanza de una posible liberación, pero aún está sometida a la opresión del régimen nazi. De hecho, el asesinato de la viuda de un oficial alemán es rápidamente interpretado por el Standartenführer Meckerle (Devid Striesow), asignado como jefe de seguridad de Praga durante la ocupación, como un crimen cometido por la resistencia checa, por lo que encarga al oficial de la Gestapo Erwin Buback (Nicholas Ofzcarek), que supervise las investigaciones que llevan a cabo el inspector jefe Beran (Karel Dobrý) y el detective adjunto Jan Morava (Jonas Nay). Cuando se producen más muertes con similares características, especialmente la extirpación del corazón de las víctimas, resulta claro que se trata de un asesino psicópata que utiliza el trasfondo de una situación de caos para asesinar a mujeres viudas a las que vigila cuando acuden al cementerio. La investigación se convierte en una carrera contrarreloj, no solo para tratar de salvar a posibles víctimas inocentes del criminal Antonin Rypl (Gerhard Liebmann), sino también porque el nazi Meckerle está dispuesto a vengarse de las muertes a través de la represión: "Empaparé la tierra de esta ciudad con la sangre de los checos si puedo salvar siquiera una gota de sangre alemana", dice. La ambientación en una ciudad ocupada aporta una textura diferente que mezcla el tono de cine negro con el trasfondo del género bélico, ofreciendo una investigación dentro de un ambiente de opresión que transmite una sensación claustrofóbica, aunque Sternstunde der mörder (ADR, 2025), no puede evitar que recuerde a otras producciones que también alternan una trama criminal con un contexto histórico y político, como la celebrada Babylon Berlin (Movistar Plus, 2017-). Planteada en dos formatos, como una miniserie de dos episodios de 90 minutos cada uno, y como una serie de cuatro episodios de 45 minutos, la propuesta se desarrolla incorporando acontecimientos reales que afectan directamente al entorno de la investigación, como el anuncio del suicidio de Hitler o el levantamiento de Praga que se produjo en mayo de 1945, cuando los ciudadanos checos aprovecharon el desmoronamiento del régimen nazi y su probable capitulación para rebelarse contra los oficiales que seguían ejerciendo un control cada vez más violento sobre la ciudad, eliminando carteles en alemán para sustituirlos por el idioma checo, y utilizando a la policía para enfrentarse a los soldados alemanes. Conforme se desarrolla la historia, la investigación policíaca pasa a un segundo plano para centrarse más en los acontecimientos históricos, mientras el asesino trata de esconderse y huir aprovechando la situación de caos. Pero hay una interesante perspectiva irónica cuando, después de sustituir las esvásticas por banderas de la República Checa, una vez que Praga es tomada por la Unión Soviética, las banderas checas vuelven a ser sustituidas por las del régimen comunista que controlará el país durante los próximos cuarenta años. 

La novela de Pavel Kohout, que fue cofundador de la Carta 77, una declaración que pedía a los dirigentes comunistas de Checoslovaquia adherirse a los principios de derechos humanos recogidos en los Acuerdos de Helsinki, y una figura clave de la Primavera de Praga que surgió como protesta en 1968 contra el régimen comunista, parecía estar especialmente vigente cuando se publicó en 1995. Sobre todo como una reflexión en torno a la opresión y la resistencia, abordando igualmente la culpa colectiva y la violencia descarnada, y reflejando que en la guerra no hay vencedores, sino solamente perdedores. La colaboración que se establece entre el oficial de la Gestapo Erwin Buback, interpretado por el actor austríaco Nicholas Ofzcarek al que hemos visto en el oscuro thriller Pagan Peak (Movistar Plus, 2018-2023) y el detective Jan Morava, al que da vida el actor alemán Jonas Nay, protagonista de la trilogía que comenzó con Deutschland 83 (RTL, 2015), es uno de los elementos destacados en la serie. Una relación que comienza con desconfianza pero progresivamente acerca a los personajes como víctimas del contexto bélico que les rodea, y que tiene cierto paralelismo en los intereses amorosos de cada uno: el policía checo con la perspicaz secretaria de la comisaría Jitka Modrá (Diana Dulinková) y el oficial nazi con la independiente Marleen Baumann (Jeanette Hain), amante de Meckerle, quien tras la llegada repentina de su esposa, le pide a su subordinado que sirva de acompañante. Aunque ambos personajes femeninos están menos desarrollados, también tienen cierta relevancia en la estrategia para atrapar al asesino, lo que acaba convirtiendo la investigación en un asunto personal para los dos colaboradores. Sternstunde der mörder no es un thriller que mantiene en suspenso la identidad del asesino, sino que la conocemos desde el primer episodio, enfocándose más en las consecuencias de un caso criminal dentro de un contexto de ocupación bélica, con elementos permanentes como las escuchas secretas de emisoras de radio controladas por la resistencia, los edificios bombardeados o los linchamientos de ciudadanos checos que se producen en las calles por parte de soldados nazis. El personaje de Meckerle tiene algo de representación estereotipada del nazi malvado que oprime a sus propios oficiales, pero la serie propone una interesante mezcla entre el drama bélico sobre la Praga ocupada y el thriller oscuro que se desarrolla bajo la atmósfera oscura de la represión y la violencia, de manera que la presencia de un asesino en serie funciona como una reflexión sobre los rincones más inquietantes de la naturaleza humana. 

München beats

Miniserie | ZDF | Alemania 2026 | 4x45' ★ 

Creada por Stefanie Straka, Julie Fellmann, Christian Schnalke

Dirigida por Mimi Kezele

Festival de Munich '26: Nueva Televisión Alemana

Con su estreno previsto en la plataforma de ZDF para el 7 de agosto y los días 26 y 27 de agosto en su canal lineal, esta producción ambientada a mediados de los años noventa refleja la efervescencia cultural de la ciudad de Munich a través del nacimiento de uno de sus principales referentes musicales: el Kunstpark Ost (Parque de Arte del Este), un complejo situado en los terrenos de una fábrica que dejó de funcionar y que desde su apertura en el otoño de 1996 y hasta su ampliación en 2003, se convirtió en el distrito de ocio nocturno más grande de Europa, especialmente a través de sus más de 30 discotecas donde se despertaba el interés por la música tecno. Cada episodio comienza con el éxito "No good (Start the dance)", incluido en el álbum Music for the Jilted Generation (1994) del grupo británico The Prodigy, y éste es el tono que adquiere la serie München beats (ZDF, 2026) para mostrar los ritmos de una ciudad que simbolizaba los cambios sociales que se produjeron en Alemania durante los años noventa. La ampliación del aeropuerto de Munich en 1992 supuso una apertura de la ciudad al turismo internacional, lo que modificó su vida cultural con iniciativas arriesgadas y destacadas, especialmente en el ámbito musical. Cuando la empresa alimentaria Pfanni trasladó sus instalaciones desde un emplazamiento junto a la estación Ostbahnhof de Múnich al noreste de Alemania en 1996, dejó un solar industrial vacío de 90.000 metros cuadrados, lo que propició que el restaurador Wolfgang Nöth ocupara el espacio. Durante varios años, este solar albergó iniciativas creativas, musicales y culturales bajo el nombre de Kunstpark Ost, desde 2003 se amplió y renombró como Kultfabrik y actualmente es lo que se conoce como Werksviertel-Mitte. Pero la serie no trata de contar la historia real del nacimiento de Kunstpark Ost, sino que lo utiliza para enfocarse en varias tramas de ficción que de alguna manera tratan de reflejar estos cambios sociales que se produjeron en la ciudad. La protagonista es Linda Bierwirth (Jule Hermann), una joven de 19 años que sueña con ser DJ, pero se siente atrapada en la granja de su padre Georg (Frederick Linkemann) y su madre Veronika (Marlene Morreis), agricultores que proveen de productos como las patatas a la fábrica alimentaria Pfanni. Sin embargo, el dueño de la empresa, Theo Meinhardt (Tobias Moretti), decide trasladar la producción a otro lugar, dejando a buena parte de los agricultores y trabajadores de la localidad de Ismaning sin su principal medio de subsistencia. Georg trata de mantener su granja, a pesar de las deudas, junto a su hijo Andi (Ben Münchow), mientras Linda decide trasladarse a Munich, donde encuentra trabajo como camarera en el pub de ambiente gay Deutsche eiche, que gestiona Rudi Dreiseitl (Michael A. Grimm) junto a su pareja. Al mismo tiempo, persigue su sueño de ser DJ, y durante su estancia en Munich, conoce a Olli (Moritz Jahn), el dependiente de una tienda de discos que también es DJ, mientras mantiene el contacto con Marius Meinhardt (Klaus Steinbacher), el hijo del terrateniente que ha llegado desde Nueva York y quiere alejarse de la sombra de su padre llevando a cabo sus propias iniciativas, como proponer la creación de un gran emplazamiento artístico en los terrenos de la empresa. 

München beats se propone así como un drama familiar algo tradicional, pero con el interesante contexto de la introducción de la música tecno en el mundo cultural de la Alemania de los años noventa. Algunas tramas, como la relación entre Linda y Marius, rodeada de una historia de secretos familiares que resulta un poco llamativa, parece también demasiado telenovelera, pero la serie no renuncia a su condición de entretenimiento apoyado en acontecimientos históricos, a veces tirando demasiado de lugares comunes y desarrollos arquetípicos. Sin embargo, destaca el tratamiento de algunas realidades que reflejan los cambios dentro de la sociedad alemana y los conflictos entre una mentalidad más tradicional en las zonas rurales y las transformaciones que se producen de manera drástica en el ambiente de la ciudad. No solo en el caso de Linda, que necesita marcharse para conseguir alcanzar sus deseos, sino también en el de su hermano Andi, que de alguna manera se siente más libre dentro del ambiente queer del bar Deutsche eiche. Aunque no reconoce su homosexualidad, se siente claramente atraído por John (Helge Mark) y cuando regresa al pueblo con el pelo teñido, solo recibe bromas y burlas por parte de sus amigos. La integración entre los elementos de ficción y la realidad funcionan adecuadamente bien, con una recreación de la época acertada aunque limitada por el presupuesto medio, lo que solo permite determinadas escenas en los exteriores de Munich, centrándose más en la granja de la familia Bierwirth. La propia transformación de Linda, arraigada a la música tradicional alemana como intérprete del acordeón en las fiestas familiares, se representa a través de su descubrimiento de la música tecno que permite una banda sonora llena de nombres destacados del estilo tecno de los noventa, con temas de Moby, The Chemical Brothers, Ace of Base o Pet Shop Boys, que ha sido recopilada en una playlist de Spotify con motivo del próximo estreno de la serie. Aunque su intención de adoptar un acercamiento narrativo para un público amplio puede limitar la propuesta desde el punto de vista musical, menos desarrollado de lo que podría esperarse, München beats ofrece una historia entretenida y asequible que al menos aborda la contextualización social de una época en la que el mundo de la música se estaba convirtiendo en la principal impulsora de los cambios sociales. 

Sheep

Miniserie | ZDF/ORF | Alemania, Austria 2026 | 5x20' ★ 

Creada por Alex Reinberg, Leni Gruber, Sebastian Huber

Dirigida por Alex Reinberg, Leni Gruber

Canneseries '26: Premio de Estudiantes

Seriencamp '26: Competición Formatos Cortos

Otro de los estrenos de este verano en Alemania es esta coproducción con Austria que ha llegado a la plataforma de streaming de ZDF el 13 de julio y se estrenará en el canal lineal el 24 de agosto, después de haber obtenido el premio de los Estudiantes en Canneseries y de competir en la sección de Formatos Cortos en Seriencamp. La historia de Sheep (ZDF/ORF, 2026) se centra un rebaño de ovejas que vive en una granja dentro de un mundo aparentemente feliz en el que ellas creen que tienen dominados a los seres humanos, porque reciben alimentos y cuidados todo el tiempo. Pero cuando el joven ternero Oliver (Merlin Sandmeyer) siente curiosidad por averiguar lo que realmente les espera en la carnicería Obermoser, que ellas consideran que es un paraíso al que solo van las ovejas escogidas, descubre la terrible realidad. Como es previsible, las advertencias que hace Oliver no son escuchadas por los miembros del rebaño, así que se embarca en una aventura para tratar de salvar a la comunidad de ovejas antes de que se conviertan en salchichas. Creada por dos recién graduados de la Universidad de Cine de Viena, Alex Reinberg y Leni Gruber, Sheep es propuesta singular que utiliza el rodaje con ovejas reales y la manipulación de las bocas a través de herramientas de Inteligencia Artificial para ofrecer una sencilla pero efectiva recreación de conversaciones, con las voces de actores y actrices como Jella Haase, la protagonista de la serie Kleo (Netflix, 2022-), Roland Düringer, Verena Altenberger o Helmut Emersberger. Inmediatamente surgen referencias literarias como Rebelión en la granja (1945, Ed. Debolsillo), de George Orwell, o Las ovejas detectives (2005, Ed. Salamandra), de la escritora alemana Leonie Swann, que recientemente ha sido llevada a la pantalla en un largometraje. Pero el sentido del humor de la serie tiene elementos más cercanos a la serie de animación BoJack Horseman (Netflix, 2014-2020), subrayando el carácter absurdo a través de los diálogos realistas, e incluso hay referencias al cine de terror de estilo metraje encontrado como El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999) cuando en el episodio Sardinien (Cerdeña) (T1E4), el punto de vista es el de una cámara de video que lleva el protagonista Oliver, quien acaba metido en una especie de bucle onírico en el que él mismo se imagina como personaje principal de una sitcom en la que tiene forma humana, interpretado por Merlin Sandmeyer, el mismo actor que le da voz. De manera que la propuesta no se limita a ofrecer una interpretación vegana de la historia, sino que introduce a sus personajes en situaciones similares a las que puedan experimentar los humanos. La representación del granjero y su familia se propone principalmente a través de planos medios bajos que no muestran apenas sus rostros, excepto cuando preparan y devoran la carne que proviene de sus animales. En alguna entrevista, Alex Reinberg comentaba una experiencia casi traumática cuando visitó una granja en su infancia donde alimentó a las ovejas y terneros, y al año siguiente, durante una copiosa cena formada principalmente por carne, preguntó cómo estaban los animales que había cuidado, provocando un silencio incómodo en los adultos. 

A través del concepto de unas ovejas protagonistas, el guión reflexiona sobre temas más generales que afectan a los seres humanos, como el individualismo y el sentimiento de colectividad, colocando como personaje principal a un joven ternero que al principio tiene una actitud egoísta pero conforme se desarrolla la historia comienza a darse cuenta de la importancia que tiene la comunidad y la necesidad del trabajo en común para alcanzar las metas, sobre todo cuando tratan de huir de la granja atravesando las vallas eléctricas que les impiden cruzar al otro lado. El propio planteamiento absurdo permite que los directores y creadores se tomen libertades en la representación de unas ovejas humanizadas, que utilizan walkie-talkies para comunicarse o son capaces de elaborar un artefacto explosivo en Schafe (Oveja) (T1E5), frente a unos humanos que se comportan como animales. A pesar de su condición de fábula sobre la relación del hombre con el mundo animal, Sheep ofrece una mirada adulta que no la enfoca especialmente a un público familiar, elaborando algunos momentos de absoluta oscuridad, como cuando Oliver describe el interior de la carnicería Obermoser en el episodio Luftpumpe (T1E2), cuyo título hace referencia a las pistolas de sacrificio de ganado, que es la única palabra que pronuncia la traumatizada oveja Luftpumpen Hans (Michael Ostrowski): "Primero te disparan en la cabeza, después te descuartizan y te empaquetan, exhiben nuestros cuerpos en una tienda, donde reparten nuestros trozos entre personas al azar". Dentro de su sentido del humor absurdo, que a veces puede parecer demasiado exagerado pero en general funciona con acierto, la serie desarrolla, más que una simple perspectiva ecológica o vegetariana, una interesante reflexión sobre un cierto sentido existencial, lo que significa estar vivo y lo que supone la libertad, también a través del autoengaño en el que se sienten cómodas las ovejas. Una de ellas, Manfred (Roland Düringer), una oveja anciana que ha sido marcada con la señal azul para llevarla al matadero, lanza lecciones vitales como "la vida es un proceso realmente complejo".  En medio de una comedia con toques surrealistas, Sheep no se olvida de la crítica social y la reflexión sobre la relación entre los humanos y el mundo que le rodea, introduciendo canciones con títulos tan expresivos como "Wir sind nur fleisch" (No somos más que carne). 

Bust up

Temporada 1 | ZDF/Sky New Zealand | Alemania, Nueva Zelanda 2026 | 6x45' ★ 

Creada por Donna Malane, Paula Boock

Dirigida por Max Currie, Awanui Simich-Pene

Uno de los proyectos presentados por ZDF en el panel de Series Mania Forum fue esta coproducción entre Alemania y Nueva Zelanda que transcurre en el segundo país y está protagonizada por un reparto neozelandés. Bust up (ZDF/Sky, 2026), que se estrenó en Sky New Zealand en mayo y llega a la plataforma de la televisión pública alemana el 31 de julio y al canal lineal el 2 de agosto, es un procedimental policial en formato de buddy-cop-serie, que plantea su peculiaridad en la relación entre las dos protagonistas: la agente de policía Deb Brighton (Morgana O'Reilly) patrulla el tranquilo pueblo de Waitote en la remota región de Northland, en la misma comisaría a la que ha sido trasladada la detective Mihi Renata (Roimata Fox), quien se ha mudado con su marido Milan Haddad (Arlo Green). Pero en el episodio Joy Ride (T1E1), en el que deben investigar juntas el atraco al banco del pueblo, se revela que éste también es un reencuentro de ambas después de haber dejado su relación sentimental hace diez años, cuando Mihi se marchó sin despedirse. Mientras se enfrentan a una toma de rehenes por parte de un atracador que utiliza una máscara de tiburón para ocultar su rostro, aunque el pueblo tiene tan pocos habitantes que todo el mundo le reconoce, Deb y Mihi deben afrontar el pasado y hacer frente a las consecuencias de aquella relación interrumpida y a las decisiones que tomaron. Mihi, porque ha mantenido en secreto su bisexualidad y le oculta a su marido que trabaja con su exnovia, y Deb porque no acepta que se haya casado con un hombre y piensa que todavía queda algo de la relación romántica que tuvieron. De Nueva Zelanda hemos visto series policíacas bastante destacables en los últimos años, desde Los misterios de Brokenwood (Filmin, 2014-) hasta A remarkable place to die (TVNZ, 2024-) o The gone (TVNZ/RTÉ, 2023-), tienen una particularidad marcada por el espectacular entorno, pero también por una idiosincrasia muy personal, con ciertos toques de un sentido del humor a veces muy oscuro, y la atención especial a los personajes de origen maorí, en los que la creencia en espíritus y presencias más allá de la muerte están muy presentes. Pero, al margen de la relación del pasado entre las protagonistas, hay otra característica especial en este "kiwi-queer-drama", como lo denominan en Nueva Zelanda, y es su mirada profundamente femenina. No solo porque tanto la sargento Lesley Kelsey (Nicola Kāwana), como sus investigadoras son mujeres, sino porque también la mayor parte de los casos que tienen que resolver plantean realidades relacionadas con ellas. En el episodio Deep vein (T1E2), en el que tratan de desarticular una pequeña red de narcotráfico en la zona, se destaca que son las mujeres las que ocupan los escalafones más bajos del tráfico de drogas, y acaban siendo las que protagonizan las detenciones, mientras los hombres que controlan las redes quedan inmunes. En este caso, Lisa Morris (Sophie Hambleton) es una madre desesperada que utiliza la venta de drogas para mantener económicamente a su hija adolescente, tratando de evitar que los servicios sociales le quiten la custodia. 

Conforme se desarrolla la temporada, también se percibe que la principal fortaleza de Bust up no son las complejas tramas de unas investigaciones que en general resultan sencillas y casi inofensivas, lo que también es una característica que la diferencia de otros dramas policiales que pretenden sorprender al espectador, sino que la principal intención es la de retratar las relaciones que se establecen entre los personajes en una pequeña localidad donde ocurren tan pocos sucesos extraordinarios que, cuando pasan, todo el mundo se entera de ellos. Ni qué decir tiene que ya en el segundo episodio una vecina comenta a Milan, el marido de Mihi, la relación que su esposa tuvo con Deb, y en el cuarto episodio, después de una conversación íntima entre ambas demasiado pública, incluso su jefa se preocupa por el hecho de haber sido pareja en el pasado. La mayor parte de las investigaciones están relacionadas con personajes que no son realmente antagonistas, sino que tienen razones personales para cometer los delitos, como Kelvin (Matthew Sunderland), un hombre con cáncer terminal que en su lista de deseos antes de morir está nadar con delfines, pero también matar a un antiguo socio que le estafó medio millón de dólares en el episodio Bucket list (T1E5), mientras otros personajes tienen relaciones familiares con las protagonistas: Tricky Renata (Antonio Te Maioha), el tío de Mihi, Rita Brighton (Jodie Rimmer), la madre alcohólica de Deb, o Nicole Kelsey (Amelia Kelsey), la hijastra de la sargento Lesley, quien se ve envuelta en un accidente en el episodio Undiagnosed (T1E3), y posteriormente vuelve a ser protagonista en Gnomin in (T1E6). Este sentido de comunidad pequeña se refleja bien en los guiones de Donna Malane y Paula Boock, quienes anteriormente escribieron otra serie policíaca también coproducida con Alemania, The Gulf (Three, 2019-2021). El perfil de unos personajes con arcos bien construidos se refleja en sus diferentes personalidades, más extrovertida y esperanzadora en el caso de Deb, interpretada con cercanía por la actriz Morgana O'Reilly, a quien vimos en la tercera temporada de The White Lotus (HBO max, 2021-), y la más introvertida y seca de Mihi, interpretada por Roimata Fox, que apareció recientemente en la película Los hermanos demolición (Ángel Manuel Soto, 2026). Los más interesantes son los casos que comienzan de una forma y derivan hacia otro lado, como en A surprising 24 hours! (T1E4), que al principio se centra en un robo en una despedida de soltera protagonizada por un grupo de damas de honor totalmente desatadas pero cuyos recuerdos de la noche anterior se han perdido entre los corchos de champán reventados y el trauma del karaoke, pero termina con un rescate en una cueva. Bust up consigue construir un procedimental entretenido que se diferencia de otras series policíacas en el retrato de las relaciones en una pequeña comunidad y sobre todo en su interesante mirada femenina, representada también en el espléndido uso de algunas canciones de la artista canadiense Tami Neilson, como la impresionante "You were mine" de su álbum CHICKABOOM! (2020, Neilson Records). 

La directora

Miniserie | RAI | Italia 2026 | 8x55' ★ 

Creada por Luca Zingaretti

Dirigida por Luca Miniero

Nastri d'Argento Grandi Serie '26: Nominada Mejor Dramedia

Hace unos días, RTVE lanzaba una nota de prensa en la que destacaba la adquisición de cinco miniseries de televisiones públicas europeas, regresando a la estrategia de compra de derechos de producciones internacionales inéditas en España, que había abandonado en los últimos años. Hay que reconocer que es una propuesta interesante la de establecer relaciones con otros canales públicos, que en buena parte de Europa siguen siendo los impulsores de la ficción nacional, algo que en nuestro país prácticamente ha desaparecido, con inversiones mínimas en ficción por parte de los canales públicos y prácticamente toda la producción audiovisual española sometida a las plataformas de streaming, una situación que, exceptuando Polonia, no se produce en ningún otro país europeo. Las cinco series que tienen como protagonistas a mujeres y se estrenarán próximamente a través de RTVE Play y quizás también en el canal lineal son: la británica Toda una mujer (Channel 4, 2026-), adaptación muy clásica de una de las novelas de la trilogía escrita por Barbara Taylor Bradford, con Brenda Blethyn como reclamo aunque aparece brevemente; la producción griega La gran quimera (ERT, 2026), adaptación de uno de los referentes de la literatura griega escrito por el autor M. Karagatsis, y tres producciones italianas, con La historia (RAI, 2024), un drama ambientado en la Italia ocupada, que consiguió el Nastri d'Argento a la Mejor Serie; Las mujeres libres (RAI, 2026), sobre un hospital mental para mujeres también ambientada en 1942, y La directora (RAI, 2026-), uno de los últimos estrenos de la televisión pública italiana que consiguió cuotas de audiencia de un 24% de share en su emisión desde el pasado mes de enero. A diferencia de las anteriores, ésta es una propuesta que se desarrolla en la actualidad, una historia de resistencia y defensa de la educación a través de una protagonista que está inspirada en la vida real de Eugenia Carfora, que se ha convertido en símbolo de la lucha contra el absentismo escolar en Italia, desde que asumió el trabajo como directora de un instituto en el Parco Verde de Caivano, en Nápoles, uno de los mayores puntos de venta de droga de Europa. Hay una escena en el episodio Il patto (El pacto) (T1E2) en el que la protagonista, Eugenia Liguori (Luisa Ranieri) camina por los edificios del barrio con un megáfono diciendo los nombres de los jóvenes que no se han presentado ese día en el instituto. Es una escena divertida y puede parecer ficticia, pero es literalmente lo que Eugenia Carfora ha hecho en muchas ocasiones, defendiendo la intervención directa en el barrio, convencida de que un solo minuto fuera de la escuela puede conducir a los jóvenes a caer en manos de la camorra. En una entrevista en televisión en el episodio Apri gli occhi (Abre los ojos) (T1E4), cuando la directora ya ha recibido varias amenazas por teléfono, comenta: "Alguien quiere cerrar Ortese, quieren dejar a estos chicos en la calle, pero no lo permitiré. Porque a través de la ignorancia, se convierten en presa fácil para quienes quieren explotarlos. Con el conocimiento, son jóvenes libres. Quieren impedirme hacer mi trabajo, pero eso es imposible". Esta determinación a lograr que los menores de edad cumplan con su obligación de asistir a la escuela (y que sus padres se lo permitan) es el principal impulso de una serie que, lejos de los habituales dramas más oscuros sobre la mafia, ofrece una mirada positiva y esperanzadora. Como curiosidad, La directora ha sido creada y escrita por el actor Luca Zingaretti, conocido sobre todo por ser el protagonista de la serie El comisario Montalbano (RTVE Play, 1999-2020). Se trata de un proyecto personal que el actor, y ahora guionista, quiso poner en marcha desde que vio un reportaje de televisión dedicado a la profesora Eugenia Carfora, y él mismo quiso que su esposa, la gran actriz Luisa Ranieri, aceptara ser la protagonista. 

Cuando se elige a los directores de los institutos napolitanos para el próximo curso, todos los que son nombrados para dirigir el instituto Anna Maria Ortese en el barrio de Caivano rechazan la propuesta, hasta que Eugenia Liguori se presenta voluntaria, a pesar de que el instituto es conocido, no solo por el absentismo de los alumnos, sino también por el absentismo de unos profesores que se niegan a dar clases a jóvenes más que difíciles. En el episodio A ognuno il suo lavoro (Cada uno tiene su trabajo) (T1E1), la nueva directora llega al instituto y descubre que el supuesto conserje Gianni Gargiulo (Enzo Casertano), que vive en el mismo edificio, ha montado una lavandería dentro para que su familia pueda tener un trabajo. De manera que Eugenia se pone manos a la obra para conseguir revertir una situación que se ha degradado cada vez más. Su primera intención es conseguir que todos los alumnos inscritos acudan a clase, aunque tenga que ir a buscarlos ella misma a sus casas, y algunos como Nicola Russo (Francesco Zenga) pueda ser considerado un caso perdido porque toda su familia pertenece a la camorra (casi todos están en la cárcel), mientras su madre Giuliana (Daniela Ioia), una camorrista conocida en el barrio como la Vesuviana, es la primera que no quiere que asista a clase. Su mejor amigo, Michele Coppola (Pasquale Brunetti) también es un chico problemático que muchas veces no acude al instituto porque es el único que cuida a su padre en silla de ruedas. La estrategia de la directora Eugenia Liguori es la de conocer las vidas personales de sus alumnos absentistas para intentar encontrar la manera de atraerles a la escuela, en vez de limitarse a darlos por perdidos. Lo más interesante de La directora es su marcado tono optimista, que se refleja en el impulso de un personaje principal que tiene la intención de cumplir sus objetivos, aunque esto afecte a su vida familiar. Mientras se preocupa por los alumnos, Eugenia nunca tiene tiempo para pasarlo con su hijo Andrea (Luigi D'Oriano) y su marido Franco (Ivan Castiglione). Aunque el planteamiento puede parecerse a otras series como HIT (RTVE Play, 2020-2024), en el caso de La directora no tiene tanto interés en ofrecer un catálogo de problemáticas sociales, sino que se centra más en la defensa del conocimiento como una forma de libertad, aunque la protagonista se enfrente a novios abusivos y padres opresores que impiden que sus parejas e hijas acudan a clase. En Apri gli occhi (T1E4) reflexiona sobre cómo la cultura popular italiana fomenta actitudes machistas entre la juventud, a través de la canción "Malessere" de Fabiana, que describe a una chica a la que le gustan los hombres posesivos, mientras que en L'amore non ha colpe (T1E6) aborda el tema de la identidad de género, en un país en el que el gobierno de ultraderecha ha bloqueado la aprobación del matrimonio igualitario: "La diversidad nos da miedo", dice Eugenia al joven transexual Mario Rescigno (Salvatore Cominale). La música subraya el tono optimista con el tema "Non mi basti mai" de Alessandro De Martino y Aurora Venosa, quienes interpretan en la serie a dos hermanos gemelos que sueñan con ser cantantes, con el que se abre cada episodio y que se ha convertido en un gran éxito en Italia. El director Luca Miniero impulsa la imagen de un barrio desfavorecido a través de sus elementos artísticos, principalmente los tres conocidos murales que el artista callejero Jorit, conocido como el Banksy italiano, pintó en los bloques de viviendas de Taberna del Ferro, representando al Che Guevara, a Diego Armando Maradona y a un rostro anónimo. Estos grandes murales se convierten en la fisonomía de un barrio degradado que el director refleja en planos cenitales tomados desde drones que pasan entre los edificios, subrayando la personalidad de un territorio en el que puede surgir el arte y la belleza en medio de la pobreza y la delincuencia. La directora es una propuesta que sabe evitar algunos de los lugares comunes de este tipo de series de instituto, pero apoyándose sobre todo en la fuerte personalidad de su protagonista, interpretada con pasión y conmovedora perseverancia por Luisa Ranieri. 

_____________________________________
Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Sin novedad en el frente se puede ver en Netflix.
El proyecto de la bruja de Blair se puede en Lionsgate+, Netflix, Plex y Rakuten.
Los hermanos demolición se puede ver en Prime Video.