17 agosto, 2026

Vientos nórdicos 2026 - Parte 1: Las series escandinavas que vendrán - Suecia

La semana pasada se dieron a conocer las nominaciones a los premios Kristallen 2026, los galardones que reconocen los programas y series de televisión, que se entregarán este año en una ceremonia el próximo 31 de agosto. La particularidad de estos galardones es que parte de los ganadores son elegidos por un jurado y tres categorías son votadas por los espectadores de la gala desde dos semanas antes y durante la retransmisión en directo. Otra particularidad de los Kristallen es que están formados solo por 19 categorías que abarcan tanto programas de entretenimiento, reality shows y series. En este último apartado, las principales nominadas han sido el drama legal Hundarna (Burden of justice) (SVT, 2026-) como Mejor Drama, Actor principal (Björn Bengtsson) e Interpretación de reparto (Kit Walter); la miniserie Jeg for ner till bror (My brother) (SVT, 2025) como Mejor Drama, Actor principal (Rasmus Johansson), Interpretación de reparto (Jakob Öhrman) y Actriz principal (Amanda Jansson, quien ya ganó en Séries Mania); el thriller La tierra del pecado (Netflix, 2025) ha sido nominada como Mejor Drama, Actor principal (Mohammed Nour Oklah) y Actriz principal (Krista Kosonen); y el drama empresarial Golden boys (TV4, 2026) en las categorías de Mejor Drama, Actor principal (Adam Lundgren) e Interpretación de reparto (Erik Svedberg-Zelman). En comedias, destacan las nominaciones de Diario de una chica experta en desastres de amor (Netflix, 2026), como Mejor Comedia, Actriz principal (Carla Sehn) e Interpretación de reparto (Moah Madsen), mientras que el resto de las nominaciones han recaído en series cómicas ya veteranas como Solsidan (TV4, 2010-). Entre las series estrenadas en España, destacan las nominaciones en la categoría de Actriz principal de Where the sun always shine (SkyShowtime, 2025) y La nueva brigada (Netflix, 2025). También ha recibido una nominación como Mejor Programa del Año el reportaje Jakten (The hunt) (SVT, 2026), sobre el grupo de la policía que investiga la pornografía infantil, premiado en el Festival de Montecarlo. 

Mientras continúa con éxito la particular versión francesa del universo creado por la escritora Camilla Läckberg (1974, Suecia) en la serie Erica (Warner TV, 2025-), la televisión pública sueca ha anunciado una nueva producción abordando en formato de serie una historia relacionada con la colección Los crímenes de Fjällbacka, protagonizada precisamente por la periodista Erica Falck y el detective Patrik Hedström. A pesar de contar con una docena de publicaciones con estos personajes principales, la serie de seis episodios I skuldens skugga (A la sombra de la culpa) (SVT, 2027), no está basada en ninguno de ellos, sino en sus personajes y su entorno, mientras que los guionistas Jessika Jankert y Jimmy Nivrén Olsson han escrito un guión original. La historia se centra en el descubrimiento de los restos de la mejor amiga de Erica Falck, veinte años después de su desaparición, lo que la obliga a mirar al pasado, ofreciendo una retrospectiva de su etapa adolescente. Dirigida por Lisa Farzaneh, responsable de series como La cúpula de cristal (Netflix, 2025), este proyecto se enmarca dentro del tercer slot de series incluidas en la alianza de televisiones públicas New8, formada por Suecia, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Bélgica, Alemania y los Países Bajos. SVT ya había producido entre 2012 y 2013 una serie de cinco largometrajes bajo el título genérico Los crímenes de Fjällbacka, que adaptaban algunas de las novelas protagonizadas por la pareja. Mientras tanto, Erik Barmack, uno de los coproductores de la versión francesa, también está trabajando en la adaptación de la novela Una jaula de oro (2019, Ed. Maeva), primera de la llamada Serie Faye, en forma de serie producida en Estados Unidos. La escritora sueca publica en España el 26 de agosto su nueva novela dentro del universo de Fjällbacka, El llanto de los muertos (2025, Ed. Planeta), y en los últimos meses también ha estado vinculada a la polémica surgida tras la emisión de la serie documental Arvtagarna (SVT, 2026), que comentamos a continuación, porque uno de sus hijos fue alumno del internado que se describe en este controvertido reportaje de investigación. 

Dokument inifrån: Arvtagarna

Docuserie | SVT | 3x60' ★★★

Dirigida por Johannes Hallbom


Controvertida desde la emisión de la primera parte en el mes de mayo, la docuserie Arvtagarna (Los herederos) (SVT, 2026) es un reportaje de investigación incluido dentro del programa Dokument inifrån (SVT, 1998-), veterano contenedor de documentales de producción propia y ajena al estilo de Documentos TV (TVE, 1996-). Para entender el contenido de la serie hay que hacer referencia a la novela Ondskan (El mal) (1981), escrita por Jan Guillou (1944, Suecia) y adaptada tanto en el largometraje Evil (Mikael Håfström, 2003) como más recientemente en la miniserie El mal (Sundance tv, 2023). En ellas se describe la cultura de violencia y abusos que se permite dentro de un internado para jóvenes de familias privilegiadas, y la rebeldía que protagoniza el personaje principal, un alumno aspirante a periodista que es el alter ego del escritor en algunas de sus novelas. La historia estaba basada en la experiencia personal de Jan Guillou en uno de estos internados, a los que describe en esta docuserie como un tipo de escuelas que preservan una estructura de ideología totalitaria y cercana al nazismo. Uno de los internados más antiguos y prestigiosos de Suecia es la Escuela Lundsberg, por donde se dice que han pasado algunas de las personalidades más relevantes de los negocios y la política suecas, y donde estudió uno de los hijos de la escritora Camilla Läckberg, quien la ha defendido públicamente durante este verano dentro del debate que se ha abierto en torno a las prácticas denunciadas por algunos alumnos y padres. La columna vertebral de Arvtagarna es la denuncia realizada por la popular empresaria Gunilla von Platen, quien entre otras cosas fue nombrada en 2023 presidenta del Instituto de Cine de Suecia. Emigrada junto a su familia desde Turquía cuando tenía cuatro años, se labró una importante carrera como empresaria cuando fundó un negocio de atención al cliente en el año 2000 que tuvo un gran éxito, hasta convertirse en una de las mujeres más ricas de Suecia, casada años más tarde con el heredero Alfred von Platen. Ellos inscribieron a su hijo en la Escuela Lundsberg, pero en enero de 2025 denunciaron ataques racistas contra él, después de que su hijo y otros estudiantes fueran suspendidos cuando la escuela presentó una denuncia policial por agresión. Posteriormente, cuatro estudiantes, entre ellos el hijo de von Platen, fueron condenados por agresión y violencia doméstica grave. Según el programa, el trasfondo de este conflicto fue una supuesta "batalla de rap" en la que algunos estudiantes rapeaban letras ofensivas y racistas sobre otros estudiantes. A partir de estos acontecimientos, el periodista Johannes Hallbom ha llevado a cabo una investigación en la que ha contado con los testimonios de otros padres, algunos antiguos empleados de la escuela y alumnos que permanecen en el anonimato para describir una especie de cultura interna que permite que se desarrollen sistemas de puntuación entre los jóvenes que les califica según su grado de aceptación por parte de los otros, o agresiones entre los nuevos estudiantes que son grabadas en video por los mayores. Pero sobre todo, Arvtagarna describe cómo los responsables de la escuela han mantenido una cierta permisividad respecto a unas prácticas de abusos y racismo que son conocidas por todos, aunque el director Lars Jonsson comentó en su momento que no tenía conocimiento de ellas.  

Tras la emisión de la primera parte, El incidente (T1E1), la dirección de la Escuela Lundsberg denunció que el documental era tendencioso y no daba oportunidad a la institución para defenderse de las acusaciones, aunque el programa respondió que habían realizado una veintena de comunicaciones al director Lars Jonsson para solicitar una entrevista sin recibir respuesta. Finalmente, éste accedió a ser entrevistado durante veinte minutos, que se incluyó en la tercera parte, La familia (T1E3). Acusada de no tener la imparcialidad necesaria, Arvtagarna tiene el interés de reflejar la hipocresía que rodea a escuelas de prestigio como ésta, reflejando en el fondo que este tipo de cultura del abuso no es una excepción sino una regla que es conocida por la directiva y por muchos padres. El objetivo es formar a los alumnos y "endurecerlos", convertirlos en personas que son capaces de enfrentarse a las humillaciones y los escarnios. En Educación (T1E2) se muestran videos grabados por los propios alumnos y difundidos a través de sus redes sociales, en los que los jóvenes se someten a recibir latigazos con un cinturón o a ser sometidos a vejaciones delante de otros, algunas de ellas con connotaciones sexuales. También hay ejemplos de racismo: "Es un neandertal con una inteligencia inferior porque su madre es de Oriente Medio" o "Tu familia es judía y debería haber sido quemada en los hornos de Hitler" son algunas de las frases que se escriben en los chats de algunos de los alumnos. La propia Escuela Lundsberg ha denunciado a la serie por sentir que ha sido atacada de forma premeditada, pero Arvtagarna ofrece demasiados ejemplos como para no parecer muy lógico que ninguno de los responsables de la escuela supiera nada. La investigación refleja que en el pasado los empleados que quisieron denunciar problemas de racismo y de clasismo fueron silenciados o despedidos, en una institución a la que han acudido tradicionalmente los hijos de la realeza, y de miembros de la política y los negocios. De hecho, en 2013, esta misma escuela fue clausurada por la policía debido a un escándalo de acoso escolar y maltrato después de que dos alumnos sufrieran quemaduras en el pecho con una plancha, como una especie de ritual de iniciación. En un artículo de opinión, la directora cultural del periódico Aftonbladet afirmaba que la hipocresía que refleja la serie es que, en realidad, los padres envían a sus hijos sabiendo que pueden recibir este tipo de humillaciones, pero seguros de que estas prácticas les fortalecerán. La escuela ha argumentado que el racismo está presente en todas las instituciones educativas del país pero, sea más o menos imparcial, lo que demuestra esta docuserie es que, cuando surge un caso más público, sus responsables prefieren ocultarlo antes que iniciar una investigación profunda, demostrando que existen estructuras sociales que se apoyan en el silencio y la lealtad para permitir una cultura de abusos. 

Golden boys

Miniserie | TV4 | 4x45' ★★★

Creada por Erik Hultkvist sobre la novela de Gunnar Lindstedt

Dirigida por Ivica Zubak

Kristallen '26: 3 Nominaciones: Drama, Actor principal, Interpretación secundaria


Hemos visto recientemente varias series internacionales sobre estafas, entre ellas la francesa Sangre y dinero (Filmin, 2024) y la alemana El dinero de otros (Filmin, 2025), ambas con acercamientos de tonalidades diferentes que, sin embargo, ponen en entredicho las verdaderas garantías de las medidas de seguridad establecidas por las instituciones contra este tipo de delitos económicos. Ahora es Suecia la que ha estrenado una producción basada en un libro escrito por el periodista que destapó uno de los mayores escándalos financieros del país a finales de los años noventa. Golden boys (TV4, 2026) comienza con el inversor Joachim Posener (Adam Lundgren) saliendo de la cárcel después de cuatro años de condena por malversación, pero sin la intención de reformarse. Por el contrario, dentro de la prisión ha estado preparando junto a su amigo de la infancia Thomas Jisander (Erik Svedberg-Zelman) un plan parecido al que había cometido y por el que fue condenado, pero a una escala mayor y, por supuesto, con las máximas garantías de no ser detenido de nuevo. Básicamente, la estafa consiste en comprar las acciones de una gran compañía de inversión llamada Trustor, pero realizando diversas operaciones internas con las que, en realidad, utilizaban el propio capital de la empresa para adquirir sus propias acciones, no solo evitando gastar su dinero sino también recibiendo ellos mismos una parte de ese desfalco. Junto a ellos participan en la estafa Peter Mattsson (Viktor Björkberg) y un hombre de negocios británico llamado Lord Moyne (Nigel Havers) al que solo le queda el título porque se encuentra en bancarrota. Pero estamos en 1997 y, como afirma el narrador de la historia, el periodista Gunnar Lindstedt (Jonas Karlsson) que destapó la trama: "Si hubiera sido hoy, hubieras buscado en Google los antecedentes del empresario, pero en aquella época no se accedía fácilmente a la información". A través de este narrador, la serie explica con gráficos cuáles fueron los procesos de esta estafa, en la que finalmente acabaron robando 600 millones de coronas suecas (más de 50 millones de euros), que se repartieron entre los cuatro. En el episodio Ranet (Robado) (T1E2), Peter y Thomas se marchan a Saint-Tropez (en realidad la serie se ha rodado en Croacia) para celebrar los millones que ha recibido cada uno, malgastando el dinero en fiestas, yates de lujo y chicas, y protagonizando excesos como comprar todo el contenido de una tienda de lujo o aterrizar con un helicóptero en la terraza de un restaurante. Son algunos de los momentos extravagantes de una serie que refleja cómo la ostentación del dinero se acabó convirtiendo en la principal pista para despertar las sospechas del periodista Gunnar Lindstedt (1951, Suecia), en cuyo libro Svindlande affärer: historien om Trustor (2013) está basado el guión de Erik Hultkvist. Aunque la serie de ficción se emitió en mayo en Suecia, hace una semana también se ha estrenado en Netflix el documental El escándalo de Trustor desde dentro (Karin af Klintberg, 2026), en el que por primera vez tras su desaparición hace 30 años, el cerebro de la operación Joachim Posener, concede una entrevista. Pero el documental ha sido criticado precisamente por Gunnar Lindstedt, por mostrar una imagen demasiado desenfadada de los estafadores, omitiendo cualquier referencia a las condenas que recibieron. 

El tono de la serie se parece al de la alemana El dinero de otros, con una mirada cargada de ironía pero sin suavizar el tipo de delito económico que estaban cometiendo los protagonistas, y en cierta medida también puede parecerse a la película El vínculo sueco (Thérèse Ahlbeck, Marcus Olsson, 2026), estrenada hace unos meses. Aunque el delito está mostrado con claridad, hay una cierta sensación de que no se ha profundizado demasiado en el entorno económico de la empresa y se refleja una cierta superficialidad en el retrato de los mecanismos internos de control de una compañía de inversión como Trustor, quizás para suavizar los detalles más complejos, pero mostrando unos mecanismos demasiado simples. El protagonista principal, Joachim Posener, es descrito a través de sus tres relaciones principales que intentan ofrecer una imagen tridimensional del personaje, aunque no evita la sensación también de cierta superficialidad. Está su relación con los dos amigos y cómplices Thomas y Peter, pero también su intento de ser un buen padre con su hijo pequeño Florian (Jonathan Hagberg), con el que trata de mantener el contacto a pesar de las reticencias de su ex-esposa (Agnes Rase), y sus esfuerzos por recuperar la confianza de sus padres (Philip Zandén y Anna Wallander), quienes tiene dudas de que su hijo pueda llevar una actividad profesional dentro de la legalidad. Pero incluso en estos aspectos personales se transmite la sensación de que se profundiza menos de lo que necesita la historia para elaborar un personaje mucho más complejo. La reducción generalizada del número de episodios por parte de las televisiones públicas para reducir el presupuesto, a veces puede acabar con historias demasiado limitadas cuando necesitarían una mayor duración, y esta premura en el desarrollo de los acontecimientos es uno de los problemas que tiene Golden boys. También hay algún intento de complejizar a personajes como Thomas y Peter a través de sus relaciones familiares y sentimentales, pero se quedan en meros apuntes que no alimentan a los personajes. En cuanto al ritmo y la forma de contar la historia, se trata de una serie solvente en su representación de los entresijos del mundo de los negocios, y cómo están llenos de depredadores que tratan de sacar beneficios sin apenas adoptar riesgos económicos. Uno de los personajes más interesantes es Lord Moyne, interpretado por el veterano actor inglés Nigel Havers, nominado al premio BAFTA como Mejor Actor Secundario por Carros de fuego (Hugh Hudson, 1981), donde también interpretaba a un aristócrata. Pero en este caso Lord Moyne es un antiguo inversor que se arruinó y solo vive de su título y de las apariencias. Golden boys ha conseguido tres nominaciones para los premios Kristallen: Mejor Drama, Mejor Actor principal (Adam Lundgren) y Mejor Interpretación Secundaria (Erik Svedberg-Zelman). 

Tills döden skiljer oss

Miniserie | TV4 | 6x45' ★★★

Creada por Veronica Zacco

Dirigida por Julia Lindström


Sea casualidad o no, lo cierto es que la presencia de Adam Lundgren en dos de los estrenos más destacados de este verano en Suecia refuerzan su condición de uno de los actores más solicitados del momento, aunque no es el principal protagonista en el thriller de suspense Tills döden skiljer oss (Hasta que la muerte nos separe) (TV4, 2026). Escrito por Veronica Zacco, responsable del excelente drama romántico Trío (SkyShowtime, 2026), en este caso se trata de una historia en la que se esconden muchos secretos alrededor de la muerte de la joven Sabina (Ella Hammarsten Liedberg), una de las vecinas de un barrio residencial. El matrimonio formado por Tobias (Filip Berg) y su esposa Malin (Aliette Opheim) tiene como visita durante una velada nocturna a algunos de sus mejores amigos, como la pareja formada por Per (Adam Lundgren) y Louise (Nanna Blondell), cuando la policía se presenta en su casa para detener a Tobias como sospechoso del asesinato. Durante el interrogatorio con los encargados de la investigación, el veterano Runar (Joel Spira) y la novata Blenda (Madeleine Martin), queda claro que Tobias esconde alguna información, y a lo largo del desarrollo de los episodios comienzan a surgir secretos ocultos, como una posible relación sentimental entre Tobias y la joven asesinada Sabina, que ejercía como niñera en ocasiones. Pero también se refleja que no solo los sospechosos ocultan datos importantes, porque el propio investigador Runar se impulsa por una motivación personal para demostrar la culpabilidad de Tobias que va más allá de su aparente intuición policial. Malin fue la abogada de su ex-pareja durante el juicio por la custodia de su hija, resaltando algunos aspectos de la personalidad de Runar para poner en duda su idoneidad como padre, de manera que él está obsesionado con desestabilizar también la vida familiar de Tobias y Malin, destapando todos sus secretos. Así se va construyendo un thriller que va directo al grano desde el primer minuto y en el que surgen continuos giros de guión que logran atrapar la atención del espectador, aunque se necesite cierto grado de suspensión de la incredulidad, porque algunas decisiones de los personajes y el desarrollo de los acontecimientos pueden resultar algo absurdos. Para empezar, es difícil entender cómo un policía con motivaciones de venganza tan claras puede continuar vinculado a una investigación criminal, y aunque podría parecer que la serie pretende adentrarse en aspectos menos convencionales de este tipo de historias atendiendo a la personalidad compleja del policía, lo cierto es que acaba entrando en los habituales desarrollos de los dramas familiares de suspense. También es poco verosímil que Malin, una abogada matrimonialista, tome la decisión de defender a su marido acusado de asesinato, lo que parece demasiado conveniente para establecer el conflicto entre ambos: en el episodio Pecados antiguos (T1E4) Malin decide que Tobias no puede dormir en su casa lo que, desde el punto de vista de una esposa puede ser comprensible, pero desde la perspectiva de su abogada no tiene mucho sentido. 

Es fácil entender que la intención del guión de Veronica Zacco es trazar una compleja red de relaciones en la que casi nadie dice la verdad y todos tienen algo que ocultar, lo que por otro lado tampoco es demasiado novedoso. Tills döden skiljer oss consigue mantener la atención porque tiene la suficiente habilidad como para desvelar los secretos de una forma dosificada, y en general la dinámica que se establece entre el matrimonio funciona con suficiente consistencia, aunque se sostenga en algunos clichés. Mientras Malin reprocha a su marido Tobias que tuviera una relación extramatrimonial, en realidad ambos saben que ella también tuvo una aventura con su compañero de trabajo Ari (Kardo Razzazi) en el pasado, con algunas consecuencias traumáticas. Al mismo tiempo, en el episodio Sospechoso de asesinato (T1E1) también se apunta cuál pudo ser el secreto de Runar revelado en el juicio por la custodia bajo el asesoramiento de Malin, lo que provoca precisamente esa animadversión casi obsesiva que tiene con ella. Aunque desarrolla más al personaje de Runar en Más allá de toda duda razonable (T1E5), se siente todavía excesivamente somera la descripción de sus motivaciones personales, y una relación con la hija que resulta más conveniente para el guión que relevante para la historia. La serie tampoco puede evitar un problema habitual en este tipo de thrillers, que también suele ocurrir en las producciones españolas: cuando un personaje demasiado secundario está interpretado por un actor demasiado conocido, es fácil sospechar que quizás tendrá mucha mayor relevancia que la que se le adjudica en los primeros episodios. De manera que las revelaciones que se hacen conforme se desarrolla la historia no acaban de tener el impacto que necesitan. En todo caso, como uno de los estrenos destacados de este verano en Suecia, Tills döden skiljer oss acaba siendo un thriller menor que no está elaborado con una especial resonancia, pero que resulta lo suficientemente entretenido como para que los elementos absurdos de la trama pasen más o menos desapercibidos en favor de un entretenimiento adecuado. En el aspecto positivo, la serie aprovecha las consecuencias que una sospecha sobre una persona aparentemente inocente puede tener en su vida familiar y social pero, por otro lado, desaprovecha las posibilidades de un investigador movido por razones personales que se comporta casi como un antagonista.

Jag for ner till bror (My brother)

Miniserie | SVT | 4x45' ★★★

Creada por Karin Arrhenius sobre la novela de Karin Smirnoff

Dirigida por Sanna Lenken

Séries Mania '26: Mejor Actriz (Amanda Jansson)

Kristallen '26: 4 Nominaciones: Drama, Actriz principal, Actor principal, Interpretación secundaria

La escritora Karin Smirnoff (1965, Suecia) se ha dado a conocer en España por ser la continuadora de la saga Millenium, creada por Stieg Larsson (1954-2004, Suecia), sustituyendo a David Lagercrantz, que hasta hace unos años fue el encargado de seguir escribiendo la saga. En 2021, la autora sueca recibió el encargo de publicar tres novelas, después de que la editorial Polaris comprara los derechos de la serie literaria. Por el momento, se han publicado dos de ellas: Las garras del águila (2023, Ed. Destino) y Los colmillos del lince (2025, Ed. Destino), que ella misma presentó en el Festival Internacional Valencia Negra (VLCNegra). Pero aunque en España Karin Smirnoff solo ha editado estas novelas, a nivel internacional ya había conseguido prestigio con la publicación de obras como My brother (2018), que ganó el prestigioso premio August, una historia oscura sobre una mujer que regresa al pequeño pueblo de Smalånger, en el que el pasado también vuelve de una forma contundente. Parte del equipo responsable de la popular serie La delgada línea azul (Filmin, 2021-2024), se reúne de nuevo para adaptar este relato en Jag for ner till bror (My brother) (SVT, 2025) en un formato de miniserie de cuatro episodios, logrando un intenso drama rural nórdico en el que los personajes están rodeados de oscuridad y melancolía debido a circunstancias que ocurrieron en el pasado. La protagonista Jana Kippo (Amanda Jansson) ha vuelto a su ciudad natal en la aislada región de Västerbotten, para hacerse cargo de su hermano Bror (Rasmus Johansson), alcoholizado y constantemente deprimido. Ella se marchó de Smalånger tras un suceso violento ocurrido con su padre (Martin Pareto), un hombre también alcohólico y maltratador, mientras su madre Siri (Kristina Rådström), que ahora está gravemente enferma, consintió los abusos que ejerció el padre sobre sus hijos. Cuando regresa, en medio de una intensa nevada, es recogida por John (Jakob Öhrman) en su coche, un hombre que vive aislado porque muchos vecinos del pueblo le acusan de haber matado a su esposa María (Anna Mercedes Bergion), aunque nunca ha sido acusado formalmente. Ella tenía fama de haberse acostado con los hombres del pueblo, un reflejo del machismo que predomina en la zona, pero precisamente Bror estaba enamorado de María, y es uno de los que acusan a John de haber cometido el asesinato. Jana comienza a trabajar como cuidadora de personas enfermas en sus hogares, entre las que se encuentra Katarina (Malin Vispe), una de sus mejores amigas durante la adolescencia, que ahora tiene una enfermedad terminal. Aunque My brother se estrenó durante la Navidad en Suecia y algunos países nórdicos, es una historia que contiene grandes dosis de oscuridad y de drama provocado por los traumas, manteniendo una tensión permanente que no es exactamente un misterio nórdico, pero sí va desvelando información importante en cada episodio sobre un pasado que ha llevado a los personajes principales a un estado de desánimo constante, bien envolviéndose en el alcoholismo o desarrollando una personalidad violenta. 

La dificultad de la adaptación de la novela, que ha llevado a cabo Karin Arrhenius  (1972, Suecia), reconocida guionista de otras adaptaciones como Ocurrió a orillas del río (Filmin, 2023), es que buena parte de la historia estaba contada desde los pensamientos de Jana, lo que en este caso se transforma en un relato en tercera persona que mira desde una perspectiva personal pero también colectiva. Esto también puede provocar que a veces los diálogos parezcan demasiado explicativos, como en las interacciones entre Jana y Katarina en el episodio Katarina (T1E3) en los que se revelan algunos acontecimientos importantes del pasado. Jana también carga con la frustración de una maternidad rota mientras su propia relación con su madre es tan distante y está tan llena de rencor que le impide incluso visitarla, a pesar de que ella se dedica precisamente a cuidar a personas enfermas. Se ha reseñado cierta utilización de clichés de este tipo de historias ambientadas en pequeños pueblos nevados y oscuros, a través de personajes permanentemente melancólicos y con una cierta estructura patriarcal en la que los hombres ejercen el abuso y las mujeres permanecen silenciosas y en segundo plano. Esto es especialmente destacado durante la celebración de un funeral en el que se reúnen los habitantes de la zona como una comunidad, pero envueltos en una tensión constante, especialmente cuando acude John, con una actitud provocativa, porque nadie le espera ni le quiere allí. Pero funciona especialmente bien la relación entre los dos hermanos gemelos, a veces casi sin diálogos, como dos supervivientes de un padre abusivo y de una madre que miraba hacia otro lado mientras también sufría maltrato. La profunda huella del trauma y cierto sentimiento de culpa también se refleja en esta relación, más sólida que la descripción de otros personajes como John, algo más esquemático. My brother es una historia que conecta un pasado duro con un presente árido y desesperanzado, como una marca permanente que afecta a unos individuos dentro de una comunidad que se ha vuelto hostil, por los secretos que guarda y por los rencores que atesora. Una parte fundamental del éxito de esta miniserie que adapta el primero de la trilogía de libros dedicados al personaje de Janna Kippo, es el trabajo de la actriz Amanda Jansson, una de las protagonistas de La delgada línea azul, que ya interpretó al personaje de Jana en la adaptación teatral de la novela estrenada en el Teater Västernorrland en 2024, en la que también estaban el actor Martin Pareto y el compositor Martin Hederos, quien junto a su colaboradora Irya Gmeyner, han compuesto la banda sonora de la serie. Amanda Jonsson recibió el premio a la Mejor Actriz en Séries Mania '26 y es la favorita para ganar el premio Kristallen, al que está nominada junto a los actores Rasmus Johansson (principal) y Jakob Öhrman (secundario).

Vi kommer i fred (We come in peace)

Temporada 1 | TV4 | 6x45' ★★★

Creada por Lars Lundström sobre el relato corto de Anders Fager 

Dirigida por Jens Jonsson, Mani Maserrat-Agah

Festival de Estocolmo '25: Stockholm Series


Presentada como una de las novedades más ambiciosas de la temporada en el pasado Festival de Estocolmo, esta propuesta de ciencia-ficción sueca supone el regreso al género de su creador, el veterano Lars Lundström (1965, Suecia), después de propuestas como Real humans (SVT, 2012-2014), una distopía sobre robots inteligentes que funcionaban como sirvientes, pero acababan rebelándose contra los humanos, que tuvo un remake norteamericano más conocido internacionalmente, la serie Humans (Prime Video, 2015-2018). Ahora se inspira en un relato corto del autor y diseñador de videojuegos Anders Fager (1964, Suecia) titulado Queer Nouveau 2.0 (2015), que plantea un peculiar encuentro entre extraterrestres y humanos. Los seres interespaciales no llegan para invadir nuestro planeta, sino como turistas planetarios, fascinados por el arte del Museo del Louvre en París y participando en raves e incluso intercambios sexuales entre especies. De ese planteamiento no queda casi nada en la serie; de hecho, el autor Anders Fager, que había participado en una etapa inicial de la adaptación, comentaba en una entrevista para la revista Science Fiction Bokhandeln que Lars Lundström le había dicho que su relato formaría parte de una posible segunda temporada. En todo caso, lo que propone la adaptación en su primera entrega (no se ha confirmado su continuación) es la aparición de una nave extraterrestre sobre el cielo de Estocolmo, a la manera de Independence Day (Roland Emmerich, 1996) en Estados Unidos o Distrito 9 (Neill Blomkamp, 2009) en Sudáfrica, en este caso una especie de medusa gigante. La llegada de esta visita del espacio exterior provoca una crisis mundial, y es precisamente el enfoque en cómo reaccionan los humanos, más que en las intenciones de los extraterrestres, lo que aporta el elemento de interés a la historia. Los dos protagonistas principales son Elias Charbel (Fares Fares), jefe de la Agencia de Defensa Civil, quien intenta mantener el orden en una sociedad cada vez más aterrorizada, y Zandra Kraft (Evin Ahmad), una científica micóloga que descubre que los extraterrestres están conectados con los hongos, siguiendo la idea de las redes subterráneas que son determinantes para el equilibrio de los ecosistemas en nuestro planeta. A través de este vínculo, la investigadora descifra un mensaje de los extraterrestres que revela sus intenciones: "Venimos en son de paz", que reproduce el título Vi kommer i fred (TV4, 2025). Pero las implicaciones políticas que supone la llegada de una civilización alienígena se convierte en una barrera difícil de superar, envuelta en conspiraciones para alcanzar el poder, especialmente en torno a la primera ministra Moa Halmgren (Agnes Rase) y la ambiciosa ministra Petra Vigh (Suzanne Reuter). La exigencia de la Casa Blanca de explicaciones al gobierno sueco sobre el contacto con los extraterrestres, se convierte en una amenaza de envío de cazas para destruir la nave espacial aunque sea en territorio sueco, lo que podría provocar una escalada de la tensión internacional. Esto sitúa a los personajes alrededor de una cuenta atrás que les obliga a tomar decisiones imprevistas. La puesta en escena es ambiciosa, pero se refleja el presupuesto más reducido de las producciones europeas, sobre todo cuando se mencionan acontecimientos como una masiva evacuación de la ciudad de Estocolmo que, sin embargo, nunca vemos. 

Por eso resulta sorprendente la decisión del director Jens Jonsson, responsable de thrillers solventes como la tercera película de la trilogía Easy money: Life Deluxe (2013) o más recientemente series como  End of summer (SkyShowtime, 2023) y el thriller político 8 meses (Filmin, 2024), de representar a los extraterrestres de una manera explícita, recordando en cierta manera a la representación de los alienígenas en películas juveniles de los años ochenta, más cerca de Mi amigo Mac (Stewart Raffill, 1988) que de E.T. El extraterrestre (Steven Spielberg, 1982). Teniendo en cuenta el planteamiento del relato corto en el que está basada la serie que mencionamos antes, esta forma de presentar a los extraterrestres puede interpretarse como una forma de ironía, aunque la serie no abandona en ningún momento su condición de drama de ciencia-ficción. A partir de la aparición de uno de los seres procedentes de la medusa gigante, al que Zandra llama Kasper (Linn Ragnarsson), de nuevo es el comportamiento humano el que se encuentra en el centro de la historia, especialmente el de grupos de extrema derecha que están dispuestos a responder de manera violenta a una invasión que nunca ha pretendido ser violenta. Y la aparición de pancartas que indican como lema "La Tierra para los terrícolas" no solo es una metáfora bastante clara sobre los populismos y la inmigración, sino que vuelve a introducir ese tono sarcástico que permanece a lo largo de toda la serie. Los espectadores que se acerquen a Vi kommer i fred con la perspectiva de una producción de ciencia-ficción de Hollywood se sentirán decepcionados, pero la propuesta es más interesante que otras fallidas incursiones recientes en la presencia alienígena como la soporífera Invasión (Apple tv, 2021-2025), aunque ésta también tiene problemas de ritmo y un desarrollo notablemente irregular. A través del contacto que se establece con los extraterrestres tomando hongos alucinógenos, los protagonistas son capaces de mantener una comunicación fluida con ellos, y si la serie tuviera una segunda temporada, le pediríamos que subrayara aún más estos aspectos irónicos de la historia, que posiblemente no han terminado de ser captados por muchos espectadores. A pesar de sus ambiciones, Vi kommer i fred es más disfrutable si se mira como una ciencia-ficción de serie B, que a veces puede perder el tono y se esfuerza demasiado en querer ser seria y trascendente, cuando lo más interesante son sus elementos metafóricos. El proceso de conversión del hijo de Elias Charbel, Tobbe (Axel Adelöw), empujado por Adam (Khalil Ghazal), pareja de Zandra, dentro de los grupos extremistas que se manifiestan en contra de la presencia de los extraterrestres, es una mirada significativa al lavado de cerebro populista de las extremas derechas, y la obsesión del científico Morgan Kleberg (Mats Blomgren) por aprovecharse de la cápsula de semillas que ha dejado caer la gran medusa sobre nuestro planeta, sin tener en cuenta las posibles consecuencias, refleja la naturaleza egoísta del ser humano. A pesar de su narrativa irregular, Vi kommer i fred plantea que el verdadero peligro de una invasión extraterrestre no está en la intención de los alienígenas, sino en la respuesta de los humanos.  

Svärtan (Summer of 1985)

Miniserie | SVT | 6x45' ★★★

Creada por Amy Deasismont, Melina Maraki sobre la novela de John Ajvide Lindqvist 

Dirigida por Björn Stein, Amy Deasismont

Canneseries '26: Mejor Música (Jonas Wikstrand)


Buena parte de las series de producción sueca tienen como base obras de algunos de sus escritores más internacionales, reforzando las Propiedades Intelectuales (IP) como una de las tendencias ya consolidadas. Es el caso de John Ajvide Lindqvist (1968, Suecia), un autor que, a pesar del gran éxito que tuvo su novela Déjame entrar (2004, Ed. Espasa), adaptada en dos películas y una miniserie, no se ha publicado en España casi ninguna de sus obras posteriores, excepto Puerto humano (2008, Ed. Espasa). En este caso, su libro Sommaren 1985 (2023), una historia que transcurre en el año 1985 y está protagonizada por un grupo de amigos adolescentes, ha sido llevado a la pantalla en forma de miniserie como uno de los estrenos destacados de este verano, encajando con el tipo de producciones de aventuras juveniles que suelen programar las plataformas de las televisiones públicas nórdicas, como Los escarabajos vuelan hasta el atardecer (SVT/TV2 Norge, 2025) que comentamos el año pasado. En el caso de Svärtan (Summer of 1985) (SVT, 2026), que compitió en la pasada edición de Canneseries consiguiendo el premio a la Mejor Música, creada por el compositor Jonas Wikstrand (1989, Suecia), se centra en el último verano que pasa Johannes (Linus Rogsgård) en el archipiélago de Roslagen, porque sus padres están a punto de separarse. Cuando se encuentra el cadáver de un joven en el agua, aparentemente muerto por accidente o suicidio, se despiertan las leyendas sobre los secretos y peligros que guarda la isla de Svärtan, un islote rocoso que se encuentra cerca de la población de Särsö en la que veranean varias familias. Johannes y sus amigos Mattias (Ture Nerman), Hasse (Gustav Johansson Lundström) y el pequeño Wille (Silas Strand) se aventuran en un lugar al que sus padres les tienen prohibido acudir, descubriendo encadenada a una sirena malherida que deciden esconder en un tanque de agua dentro de un almacén. Aunque es el nombre de la isla, svärtan también se puede traducir como la oscuridad, y elegir este título para la serie en vez del original Verano de 1985 es significativo en cuanto a la definición de lo que se ha trasladado a la pantalla. Desde el primer episodio Trubble (Problema) (T1E1) se muestra una ambientación de los años ochenta que gira en torno a los conciertos Live Aid que se celebraron en Londres y Filadelfia en julio de 1985, para recaudar fondos para Etiopía y Somalia, que es utilizado como un trasfondo importante en la novela, y que en la serie se hace más presente sobre todo en el episodio Live Aid (T1E5). El espíritu de los veranos familiares en los que se reconecta con los amigos de vacaciones se muestra en un tono luminoso que, sin embargo, se oscurece gradualmente conforme se desarrollan los episodios. Al principio, la sirena no es mostrada como un monstruo sino como una víctima, y cuando se alimenta de pescado crudo provoca una especie de ensoñación etérea en los humanos que están cerca. Lo que Johannes utiliza en Vad är det med Helena? (¿Qué le pasa a Helena?) (T1E3) para tratar de disminuir el estado depresivo en el que se encuentra la joven Helena (Nelly Andebro). Pero ella se siente cada vez más absorbida, casi hipnotizada, por la serenidad que le provoca estar junto a la sirena. 

Por supuesto, la isla de Svärtan es una representación de las propias oscuridades que acompañan a los jóvenes protagonistas, y la historia aborda con habilidad temas complejos como la depresión, las autolesiones, el suicidio, la homosexualidad o las consecuencias de la separación de los padres en los hijos. Envuelta en una historia de aventuras que se hace cada vez más terrorífica, se tratan cuestiones mucho más profundas que las que se pueden encontrar en otros relatos juveniles, y quizás la serie no encaja del todo con el perfil de espectadores al que este tipo de producciones suelen estar dirigidas. Esto es subrayado por una espléndida banda sonora de Jonas Wikstrand que refuerza la carga dramática de la historia, reflejando la oscuridad que se encuentra bajo la superficie. También encontramos entre los personajes habituales de este tipo de pequeños pueblos costeros a Krutgubben (Rolf Lassgård), el típico anciano gruñón al que casi nadie presta atención pero que tiene un profundo conocimiento de lo que ocurre alrededor de la zona, especialmente en relación con las leyendas más tenebrosas. Svärtan se plantea como una historia de madurez que surge de un misterio a través de la figura de la sirena, que se muestra de una forma mucho menos seductora de lo que es habitual, algo más parecida al anfibio de La forma del agua (Guillermo del Toro, 2017), pero con una capacidad para absorber la mente de los humanos a través de su particular eco. Más cerca del folk horror que de las aventuras juveniles, la serie consigue transmitir las características metafóricas de las historias escritas por John Ajvide Lindqvist, en las que el terror y la oscuridad no se presentan como un fin en sí mismo, sino como un vehículo para explorar otros aspectos de la psicología de los personajes. Mientras que la sirena se convierte en la excusa perfecta para culpar a un elemento externo de los problemas internos de una población que no sabe enfrentarse a lo desconocido. En el aspecto visual, la serie es adecuadamente fiel a la estética de los años ochenta, al mismo tiempo que utiliza una mezcla de maquillaje y efectos generados por ordenador para representar a la sirena de una manera bastante más lograda que los extraterrestres de Vi kommer i fred (SVT, 2026). Los directores y creadores, Björn Stein y Amy Deasismont, responsables de series como Whiskey on the rocks (Disney+, 2025) y Reza, obedece, mata (SkyShowtime, 2021), ofrecen las dosis adecuadas de revelación de la criatura para ir derivando hacia una forma cada vez más amenazadora. En este sentido, la serie consigue crear una ambientación inquietante sin recurrir a los recursos típicos del cine de terror, y resulta mucho más adulta de lo que se plantea en este tipo de aventuras juveniles. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Evil y Distrito 9 se pueden ver en Filmin. 
El escándalo de Trustor desde dentro y El vínculo sueco se pueden ver en Netflix. 
Carros de fuego se puede ver en Disney+.
Independence Day se puede ver en Disney+ y Tivify.
E.T. El extraterrestre se puede ver en Prime. 
La forma del agua se puede ver en Disney+ y Movistar Plus. 

10 agosto, 2026

Las series más destacadas de 2026: Julio-Agosto

Los festivales de series y encuentros con el audiovisual ofrecen los primeros datos sobre sus programaciones. South International Series Festival, que se celebra por última vez en otoño, entre el 30 de octubre y el 4 de noviembre, antes de dar su salto a la primavera en 2027, añade al nombre del homenajeado guionista Ronan Bennett, la presencia de Isabel Coixet presentando su segunda incursión en las series, Alguien debería prohibir los domingos por la tarde (Sundance TV, 2026), que previamente se habrá presentado en el Festival de la Fiction del que solemos hacer una amplia cobertura. También se ha anunciado en Cádiz la presencia de algunos de los participantes en la sección Industria: Javier Ruiz Caldera, director de la próxima serie Operación Baby (Disney+, 2026), Pol Rodríguez, responsable de Ravalear (HBO Max, 2026) y Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo, creadores de Cochinas (Prime Video, 2026). El festival Serielizados, que tendrá lugar entre el 19 y el 28 de octubre en Barcelona, también ha apuntado a su principal invitado, el guionista británico Steven Moffat, que estuvo en Séries Mania este año y tiene pendiente de estreno la comedia Number 10 (ITV, 2026). También se ha anunciado la inauguración del festival con la serie catalana In vitro (3Cat/HBO Max, 2026). El encuentro audiovisual Iberseries & Platino Industria, entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre en Madrid, tiene preparados los ponentes para sus paneles y conferencias, entre los que se encuentran Steve Matthews, jefe de contenidos de Banijay, el director Manuel Gómez Pereira, el productor Ramón Campos, el director general de Atresmedia José Antonio Antón, el director de coproducciones de France Télévision, Morad Koufane y el creador danés Jan Trygve Røyneland, que ha trabajado en series como Occupied (Prime Video, 2015-2019). Otro de los encuentros de los que tenmos crónicas es Seriedagene, que se celebra todos los años en Oslo, pero a partir de este año deja de ser una convocatoria independiente para incluir sus jornadas en la programación del festival de cine Oslo Pix, adelantando su celebración al 31 de agosto. Además de presentarse la producción noruega para la temporada, destaca la intervención de la realizadora sueca Isabella Eklöf, directora de episodios de Industry (HBO Max, 2020-2027) y de la miniserie La muerte de Bunny Munro (SkyShowtime, 2025). De todos estos encuentros y festivales ofreceremos crónicas y reportajes en los próximos meses. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

La agencia (Temp. 2) 
★★★★☆ 
SkyShowtime, 22 de junio-10 de agosto 
Estados Unidos 2026 - 10x45'
Creada por Jez Butterworth, John-Henry Butterworth
Dirigida por Neil Burger, Grant Heslov, Zetna Fuentes

Producida por George Clooney, la adaptación de la excelente serie de espías francesa Oficina de infiltrados (SkyShowtime, 2015-2020) tenía la dificultad de trasladar a los escenarios estadounidenses una historia que destacaba por el realismo del funcionamiento de la Dirección General de Seguridad Exterior de Francia (DGSE), subrayado por la propia participación de la DGS como asesora de la serie. En el caso de La Agencia (SkyShowtime, 2024-) no ha contado con la colaboración de la CIA, por lo que inevitablemente el retrato del funcionamiento en el complejo edificio donde se producen las decisiones relacionadas con el espionaje norteamericano en Europa como plataforma para las relaciones con Oriente Medio, tiene muchos más elementos de invención. Sin embargo, la serie consigue algo relativamente complicado: distanciarse del original al mismo tiempo que se mantiene cercana a su trama principal, especialmente la que está relacionada con el personaje de Martian (Michael Fassbender), un veterano agente que rompe con todos los protocolos de su profesión para tratar de rescatar a la mujer a la que ama pero con la que probablemente nunca podrá compartir una relación sentimental, Sami Zahir (Jodie Turner-Smith). Cuando la situación es especialmente complicada para ella, capturada en Jartum (Sudán), está incluso dispuesto a traicionar a su propio país convirtiéndose en agente doble para un grupo secreto del servicio de inteligencia británico liderado por James Richardson (Hugh Bonneville), como podíamos ver al final de la primera temporada. En la versión francesa, el protagonista Malotru (Mathieu Kassovitz) era reclutado, curiosamente, por la CIA para desvelarles información sobre las misiones de la DGSE. Y en esta segunda temporada se mantiene la trama horizontal de Martian estableciendo un doble intercambio de información, al igual que en la segunda temporada de la versión francesa, el jefe de la DGSE comenzaba a tener sospechas de que existía un topo en su organización, en este caso es el subdirector Henry Ogletree (Jeffrey Wright) quien se siente decepcionado por la actuación de Martian, que parece tener una barrera de contención en el director Bosko (Richard Gere), quien advierte a uno de sus agentes sobre la primera regla del espionaje: "Esconder los putos sentimientos", que es precisamente la que rompe Martian. Las subtramas protagonizadas por la agente de campo española Daniela Ruiz Morata (Saura Lightfoot-Leon) y el agente de oficina Owen Taylor (John Magaro) funcionan también como reflejos de la serie francesa, aunque la atención a los conflictos de Oriente Medio y la influencia del DAESH sean sustituidos por otro tipo de conflictos, en esta segunda temporada relacionados con el enriquecimiento de uranio de Irán, un tema en el que quizás no se hubiera entrado en la actualidad, porque a veces puede parecer que están dentro de la narrativa de justificación de los bombardeos unilaterales de Estados Unidos e Israel contra Irán. Aunque también ofrece alguna idea clarificadora: "En Irán todo es un ajedrez de nueve dimensiones. Como muevas la pieza equivocada, te la comen. Y ni siquiera sabrás quién ha sido", dice Naomi Ford (Katherine Waterston) en Sacrificio del rey (T2E10).

Los hermanos Jez Butterworth (1969, Inglaterra) y John-Henry Butterworth (1972, Inglaterra) han escrito juntos películas como Indiana Jones y el dial del destino (Steven Spielberg, 2023) y por separado el primero es el showrunner de la serie de Ronan Bennett Tierra de mafiosos (SkyShowtime, 2025-) y el segundo de Nueve perfectos extraños (Prime, 2021-), pero ambos parecen especialmente comprometidos con La agencia, un proyecto que han estado desarrollando durante los últimos años. Con un tono a veces muy diferente al de la serie francesa, consiguen sin embargo equilibrar la perspectiva psicológica del protagonista como un agente de inteligencia que toma la decisión de ser un traidor, al mismo tiempo que crean una red de misiones que funcionan como una estructura compleja a lo largo de la temporada, y que también implica a un misterioso personaje apodado Viking (Clayne Crawford). Lo más interesante de La agencia es que muestra a los agentes de inteligencia como personajes vulnerables que difícilmente pueden "esconder sus putos sentimientos": no lo consigue Martian respecto a Samia, pero tampoco lo consigue Daniela respecto al egocéntrico Hassan Zamani (Keanush Tafreshi), hijo de un alto funcionario iraní que ni siquiera se libra de las represalias de la Guardia Revolucionaria, pero ni siquiera el propio subdirector Henry Ogletree cuando inicia una persecución obsesiva para averiguar las posibles traiciones de Martian, movido más por un sentimiento de recriminación que por su aparente patriotismo. La tensión de la serie no está en las elaboradas escenas de acción, sino en la intensidad de los interrogatorios, como en esa conversación sobre las corridas de toros entre un agente de la Guardia Revolucionaria Islámica y Daniela, que se cierra con la sorprendente descripción que hace el agente iraní sobre su compromiso con su país: "Mi patriotismo es complicado", en el episodio Célula rebelde (T2E9). Cuando los hilos narrativos que ha ido construyendo parecen llegar a un punto de bloqueo, la madeja se desenreda para ofrecer nuevas perspectivas que revelan las posibilidades de una historia que en su segunda temporada consigue tener unos episodios finales tan sorprendentes como llenos de suspense. Pero si continúa siguiendo el desarrollo de la versión original francesa, cuyas cinco temporadas están disponibles en SkyShowtime, quedan algunos sorprendentes giros en esta excelente historia de espionaje.

Los del lado Oeste (The Westies) 
★★★★☆ 
MGM+, 12 de julio-23 de agosto 
Estados Unidos 2026 - 8x45'
Creada por Chris Brancato, Michael Panes
Dirigida por Alan Taylor, Chris Grismer

Chris Brancato (1962, Nueva Jersey) se dio a conocer especialmente con toda la franquicia que surgió con la serie Narcos (Netflix, 2015-2019), aunque había trabajado anteriormente en la producción y algunos guiones de Hannibal (Filmin, 2013-2015). Su especial interés por la mafia se ha ido extendiendo posteriormente en otras series que han abordado diferentes acercamientos al interior de los grupos mafiosos: la comunidad afroamericana que controlaba Harlem en El padrino de Harlem (MGM+, 2019-2026) durante los años sesenta y la que se formó alrededor de los exiliados cubanos en Miami en Hotel Cocaína (MGM+, 2024), durante los años ochenta, pero con resultados dispares: excelente en algunas temporadas de la primera y bastante mediocre en la segunda. Estas dos producciones forman parte del acuerdo que Chris Brancato firmó con Metro-Goldwyn-Mayer para desarrollar series para su plataforma. Aunque MGM fue adquirida por Amazon, lo que ahora se denomina MGM+ era la antigua Epix, y en Estados Unidos no solamente se trata de una plataforma de contenidos sino que condensa una buena cantidad de cadenas por cable. En algunos países Prime Video la ha integrado como un canal de pago alternativo, pero la productora funciona de manera independiente. En el caso de la serie Los del lado Oeste (MGM+, 2016), solo se ha estrenado dentro de este canal en once países, entre ellos España, mientras que la emisión en el resto del mundo se produce a través de HBO Max, que ha adquirido los derechos, aunque la emite semanalmente al mismo ritmo que la plataforma original. La nueva incursión de Chris Brancato en el mundo de la mafia se enfoca en la comunidad criminal irlandesa de Nueva York en los años ochenta, especialmente la que rodea a la construcción del famoso Javits Center, uno de los centros de convenciones más importantes de la ciudad. En su construcción, entre 1979 y 1986, estuvieron involucradas tanto la Cosa Nostra, sobre todo las familias Genovese y Gambino, como los denominados The Westies, que sería la última de las familias mafiosas irlandesas que operaron en Nueva York, controlando principalmente Hell's Kitchen. La incursión de Chris Brancato en esta etapa es arriesgada, ya que más que las anteriores esta historia tiene muchos puntos en común con los clásicos de Martin Scorsese, desde Uno de los nuestros (1990) hasta El irlandés (2019), por lo que las comparaciones pueden ser letales. Y sin embargo la serie, co-escrita con su colaborador Michael Panes (1963, Nueva York) con el que ha creado su trilogía de la mafia para Metro-Goldwyn-Mayer, funciona especialmente bien. Y además con la dificultad de hacer parecer que Toronto, donde se ha rodado la serie, se asemeje a Nueva York en los años ochenta. Quizás porque la historia, con todas las similitudes que pueda tener con otros relatos sobre la mafia, es fascinante, centrándose en una banda de criminales que sobrevivió durante una década en las calles de Nueva York principalmente controladas por la camorra italiana. El escritor T.J. English (1952, Washington) publicó el libro The Westies (2008) en el que describía a la banda como propensa a la violencia: "Aunque la pandilla era relativamente pequeña, con tan solo unos 20 miembros, en 1986 se les relacionó con 30 asesinatos sin resolver, según los  informes periodísticos de la época". El propio Chris Brancato, cuando hablaba de la serie que estaba preparando en Séries Mania 2024, comentaba que la mafia solía considerarse una organización criminal, pero que The Westies era una "desorganización criminal". El mejor retrato de la banda es la película El clan de los irlandeses (Phil Joanou, 1990), uno de las mejores historias sobre mafiosos de esa década, con un reparto de lujo y música del compositor Ennio Morricone.

Volviendo a la serie, The Westies se centra en la figura de Eamon Sweeney (J.K. Simmons), el líder de la banda, quien ha encontrado un buen negocio, que él maquilla como su legado histórico, a través de la construcción del Centro de Convenciones Jacob Javits en Hell's Kitchen, el territorio de los irlandeses. Como en El padrino de Harlem, el guión mezcla personajes ficticios inspirados en personas reales, con algunas figuras relevantes a las que se mantiene en su representación real, como el mafioso John Gotti (Hamish Allan-Hadley). Eamon Sweeney lidera la banda con mano firme, pero también tiene cierta mano blanda con sus subordinados, especialmente con Jimmy Roarke (Tom Brittney), cuyo amigo incontrolable Mickey Flanagan (Stanley Morgan) acaba de salir de una residencia mental para tratarse con sesiones de electroshock su Síndrome de Estrés Post Traumático provocado por la guerra de Vietnam. A lo largo de la temporada, ambos recibirán una oferta de John Gotti para unirse a la mafia italiana, pero su fidelidad a Sweeney en principio evita que se pasen al otro lado, aunque no estén conformes con la forma en que lleva el negocio, especialmente después de que descubren que ha vendido un alijo de cocaína que robaron a unos colombianos, y que les había prohibido vender a ellos mismos. La historia criminal de los irlandeses The Westies se entremezcla, como no podía ser de otro modo, con el IRA (de hecho, el primer episodio se titula The Troubles (T1E1), como la época de mayor violencia de la banda terrorista entre finales de los sesenta y los años ochenta). Esta relación se establece a través de la novia de Jimmy, Bridget Walsh (Sarah Folger), una militante del IRA que se encuentra de nuevo metida en la planificación de atentados empujada por su antiguo novio Brendan Cahill (Allen Leech). De manera que la serie establece ramificaciones interesantes a través de subtramas que se sienten tan atractivas como la principal, entre las que destaca la del policía corrupto Glenn Keenan (Titus Welliver, en un personaje muy alejado de Harry Bosch), quien no solo debe lidiar con Sweeney como colaborador sino también con la agente del FBI Birdie Polk (Jessica Frances Duke) y con su intento de evitar que su hijo adolescente Danny (Aidan Wojtak-Hissong) comience a involucrarse en las actividades de la mafia. A pesar de que The Westies pueda dar la sensación de ser una producción más modesta que otras series sobre mafias, no solo consigue elaborar líneas narrativas bastante consistentes, sino que tiene a un protagonista carismático, con la ayuda del gran J.K. Simmons, la figura del mafioso que parece estar congraciado con la comunidad, recibiendo homenajes y premios mientras mira hacia otro lado respecto al tipo de actividades criminales que realiza. Hay un equilibrio entre los límites que se establecen para no acabar siendo repudiado por la sociedad neoyorquina que funciona muy bien como un punto de inflexión que subraya e impulsa el interés de la historia. 

Music queer
★★★★☆ 
Arte, 13 de julio 
Francia 2026 - 20x3'
Creada por Rebecca Manzoni, Émilie Valentin
Dirigida por Amandine Fredon, Rebecca Manzoni

La periodista Rebecca Manzoni (1972, Francia) es una de las voces más reconocidas en el mundo de la radio en Francia, especialmente a través de los programas musicales que produce y presenta en France Inter, donde actualmente está presentando el veterano programa cultural Le masque et la plume, que comenzó a emitirse en 1955. Perteneciente a una familia de emigrantes italianos que llegaron a Francia en la década de los años treinta, también ha ejercido una destacada labor como divulgadora musical, publicando el cómic Music Queens. Una historia del girl power y de la música pop... ¡en canciones! (2025, Ed. Garbuix Books), en el que repasa algunos de los temas más emblemáticos compuestos o interpretados por mujeres, que también fue estrenado en formato de serie animada, Music Queens (Arte Francia, 2023). Ahora vuelve a utilizar la misma estructura para presentar una nueva historia de la música, pero a partir de los temas más influyentes que ha adoptado la cultura queer o han surgido como representaciones de la comunidad LGBTQIA+, por el momento solo en formato de serie de animación. Music Queer (Arte, 2026) está formada por veinte episodios de 3 minutos de duración cada uno en los que se cuenta el origen o el trasfondo de canciones emblemáticas, para demostrar también que la cultura queer ha sido siempre en la música un referente de tendencias y de reivindicaciones que han reflejado, o incluso han impulsado, importantes cambios sociales. La serie no enumera los episodios, porque éstos se pueden visionar de manera independiente y aleatoria, pero hay una estructura clara que gira en torno a diferentes formas de representar las identidades de género. Están los clásicos como "Over the rainbow" (1939) de la película El mago de Oz (Victor Fleming, George Cukor, Norman Taurog, 1939), interpretado por Judy Garland, en la que están presentes, aunque involuntariamente, algunos de los símbolos de la cultura queer: el arco iris, la doble vida en blanco y negro y en color, el colorido de Oz... siendo adoptada por la comunidad LGBT hasta el punto que durante una época se preguntaba si eras amigo de Dorothy (el personaje de la película) para saber si eras homosexual. La canción "Jardin extraordinaire" (1965), que cantó Charles Trenet poco después de ser detenido en Estados Unidos por conducta inmoral, hace referencia al Jardin des Tuileries de París donde se practicaba el cruising, y la fundamental "Tutti Frutti" (1955) de Little Richard, una reivindicación de la libertad sexual, fue censurada eliminando la letra que sugería la sodomía: "tutti frutti, good booty / if it don't fit, don't force it, / you can grease it, make it easy" (tutti frutti, buen culito / si no entra no lo fuerces / lubrícalo, tómatelo con calma...)", y obligando a introducir nombres femeninos. La evolución de la música queer pasa por la reafirmación que hacen grupos como Bronski Beat con "Smalltown boy" (1984) o el francés David de Pretto con "Kid" (2017) haciendo referencia a la educación como jóvenes gays dentro de un entorno masculinizado y heteronormativo, y el orgullo de su identidad que representan Frankie goes to Hollywood con "Relax" (1983) o la cantante noruega Girl in red con "I wanna be your girlfriend" (2016). Mientras que algunos episodios abordan las consecuencias de la pandemia del SIDA, representada en canciones de músicos que fallecieron a causa de la enfermedad, como "You Made Me Feel" (1978) de Sylvester y "The Cold Song" (1981), versión del aria de Henry Purcell que interpretó el contratenor alemán Klaus Nomi, convirtiéndola en un éxito. Mientras que "Grandiose" (2019) de Pomme habla de las consecuencias de La manif pour tous, el conjunto de manifestaciones que organizaron en Francia asociaciones reaccionarias y religiosas en oposición al matrimonio igualitario. 

Las reivindicaciones lésbicas a través de la música se remontan hasta el blues de los años veinte cuando la cantante Ma Rainey compuso e interpretó la canción "Prove it on me" (1928) en plena época del Ku Klux Klan, reflejando su identidad sexual: "Anoche salí con un grupo de chicas / eran todas mujeres, porque a mi no me gustan los hombres". Aunque algunas canciones se han convertido en símbolos de la comunidad queer sin estar escritas con esa intención, como "I will survive" (1978) de Gloria Gaynor, que surgió como una muestra de resiliencia y fortaleza después de que la despidieran de Motown Records (en la serie se ofrece otra versión), pero acabó convirtiéndose, especialmente durante la pandemia del SIDA, en un símbolo de supervivencia y resistencia, y más tarde incluso en el himno no oficial de la afición del equipo nacional de Francia en 1998. Music Queer puede estar muy representada en cuanto a la música francesa, con varios episodios dedicados a canciones representativas, quizás no del todo internacionales, y sin embargo faltan algunos nombres fundamentales como David Bowie, pero su posible continuación y la gestión de derechos musicales puede justificar algunas ausencias notables. Pero es un recorrido lo suficientemente completo y entretenido como para reflejar la influencia de los cantantes y temas LGBT en el mundo de la música pop. Y además su estreno coincide con la publicación reciente en España del libro El público secreto. Cómo los artistas LGBTQ+ moldearon la cultura popular (1955-1979) (2010, Ed. Liburuak), una obra fundamental escrita por el reconocido Jon Savage, biógrafo de Joy Division. Con animaciones de Leslie Plée, la serie cuenta en su versión original con las voces de las actrices Aloïse Sauvage y Shirley Souagnon, el comediante Tristan Lopin y el DJ Kiddy Smile, aunque en España solo se ofrece la versión doblada por Barbara de Lema y Ángel Luis Martínez. En 1961, el francés Jean-Claude Pascal cantaba "Nous les amoreux" (1961), cuando la homosexualidad aún se encontraba en la lista de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud. Fue la primera canción queer en ganar el Festival de Eurovisión: después llegaría la cantante transexual israelí Dana International en 1998 y, sobre todo, Conchita Wurst, una diva creada por el actor y cantante Thomas Neuwirth (1988, Austria), que ha ido abandonando progresivamente, y que rompió con los moldes de la representación binaria de género. Su canción "Rise like a Phoenix", inspirada en los temas de Shirley Bassey para las películas de James Bond, se convirtió en el símbolo de la reivindicación de la diversidad. 

Cómplices hasta el final 
★★★★☆ 
Prime, 15 de julio 
Reino Unido 2026 - 8x45'
Creada por Tessa Coates
Dirigida por Peyton Reed, DeMane Davis, Allison Liddi-Brown, Lauren Wolkstein

El éxito de dos series que han sorprendido en lo que llevamos de verano no sería singular si no fuera porque teóricamente están dirigidas a un segmento de público muy concreto. Y tienen en común abordar el tema de la amistad femenina cuando se ha llegado a la madurez, una característica que lamentablemente sigue siendo noticia por su escasez. En Estados Unidos, Cómplices hasta el final (Prime, 2026) y The Five-Star weekend (Peacock, 2026) se han convertido rápidamente en las sorpresas del verano. La primera trata sobre la amistad entre dos amigas que se ha sostenido en mentiras, pero desde el género de la buddy movie de acción, mientras que la segunda es una muy interesante incursión en el duelo a través de un grupo de amigas que se reúnen un fin de semana para acompañar a una de ellas, todavía no recuperada de la muerte de su marido. Mientras las campañas de marketing de Prime Video se han basado exclusivamente en sus propuestas para young adults, sobre todo Off campus (Prime, 2026) y Elle (Prime, 2026), por detrás y casi sin prestarle atención desde la propia plataforma, la comedia protagonizada por Octavia Spencer y Hannah Waddingham acabó convirtiéndose en líder en visionados y manteniéndose con una buena acogida en las redes sociales. Según la empresa Luminate, la serie alcanzó una espectacular cifra de 4,2 millones de visualizaciones en Estados Unidos, duplicando las cifras de Elle y triplicando las de Off Campus en su semana de estreno, manteniéndose de forma sólida con 2,62 millones en su tercera semana y 1,07 la cuarta semana, esa franja de un mes que tiene en cuenta el streaming para cancelar o renovar una producción. Aunque Tessa Coates, la creadora, en principio no se la había planteado con una continuación, que dado el éxito que ha tenido, parece asegurada. También supone una oportunidad para ver a Hannah Waddingham demostrando que sabe hacer otras cosas aparte de Ted Lasso (Apple tv+, 2020-2026), que acaba de estrenar una mediocre cuarta temporada en la que se enfoca en un equipo de fútbol femenino con todos los tópicos posibles y, una vez más, desde una mirada masculina y paternalista. Aunque Cómplices hasta el final no plantea nada que no hayamos visto antes, tiene esa tonalidad que consigue atrapar, funcionando bien tanto en el terreno de la comedia como en el del cine de acción, quizás por la impronta que le pueden haber aportado sus productores, los hermanos argentinos Andy Muschietti y Bárbara Muschietti, que ya supieron renovar el género de terror con su nueva franquicia de It (Andy Muschietti, 2017). El título original, Ride or die (Corre o muere) es una referencia a Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991), y no es la única que encontramos en la serie, aunque quizás compararla con aquel título tan fundamental puede ser colocarla a demasiada altura. En España han decidido cambiarle el título por otro que parece el de una película de serie B de videoclub, quizás por no repetir el tono luctuoso del título argentino: Juntas o muertas

Básicamente, Cómplices hasta el final narra la amistad de Debbie Claybourne (Octavia Spencer) y Judith Burton (Hannah Waddingham), dos buenas amigas que creían conocerse a la perfección, hasta que Debbie descubre que Judith no es contable forense, sino una asesina internacional, y que podría haberse acercado a ella por interés profesional. Cuando una figura misteriosa del pasado de Judith reaparece y un encargo sale terriblemente mal, sus vidas se juntan y se ven obligadas a huir, en una carrera contrarreloj a través de Europa, perseguidas por la policía, asesinos altamente entrenados y peligrosos criminales. La serie mantiene constantemente ese tono de comedia de acción que la hace bastante entretenida, con una aburrida abogada metida en una montaña rusa de persecuciones y amenazas, y una asesina de encargo teniendo que enfrentarse a las mentiras que le ha estado contando a la que ella considera su mejor amiga. Judith también es perseguida por Ana (Sylvia Hoeks), otra asesina profesional que aparentemente murió en una misión del pasado que llevaron a cabo juntas. Esta idea de dos personajes teniendo que lidiar con situaciones para las que no están preparados es en la que se sostiene el sentido del humor de la serie, mientras elabora una de esas tramas de espionaje y cuentas pendientes que las lleva por diversas localidades de Europa, entre ellas España (aunque las localizaciones españolas se rodaron en Praga, como casi toda la serie), en los episodios Extraños en un tren (T1E3) y El prisionero español (T1E4), ambos dirigidos por DeMane Davies, que ya dirigió a Olivia Spencer en la miniserie Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma (Netflix, 2020). El guión consigue con éxito equilibrar la acción a través de una organización clandestina llamada La Agencia y liderada por El Director (Bill Nighy), utilizando los clichés de las historias de espías que dejan en la sombra a personajes importantes, con la relación entre las dos protagonistas, una representación en sentido extremo de los vaivenes de las amistades femeninas, que no es tan diferente de la que se describe en la dramedia The Five-Star weekend, con secretos que no se cuentan, decepciones y reproches, pero también una sororidad imprescindible y un sentimiento de complicidad que supera las dificultades. Las piezas encajan adecuadamente en Cómplices hasta el final, y la mezcla de personajes bien desarrollados y de localizaciones europeas proporciona a la serie la envoltura necesaria como para resultar atractiva. Posiblemente, si Prime hubiera pensado en esta propuesta como un éxito seguro la hubiera estrenado en episodios semanales, y quizás esto le hubiera proporcionado una resonancia más permanente. Pero la trama de acción se resuelve satisfactoriamente en La convención de Ginebra (T1E7), aunque quedan cabos sueltos para mantener la continuidad. 

Furious 
★★★★☆ 
Disney+, 27 de julio-31 de agosto
Estados Unidos 2026 - 8x55'
Creada por Elizabeth Meriwether
Dirigida por Brian Kirk, Karena Evans, Destiny Ekaragha, Cory Finley

En esta semanas en las que destacan las series creadas por guionistas femeninas y centradas en personajes femeninos, quizás la que mejor define una tendencia que no parece puntual es la última propuesta de Elizabeth Meriwether (1981, Florida), una escritora que, si se tienen en cuenta sus anteriores estrenos, inmediatamente se puede intuir que no es precisamente la construcción del thriller lo que más le interesa. Porque Furious (Disney+, 2026) plantea una investigación policial sobre una asesina en serie, que sin embargo adopta los recursos del género para reconvertirlos en una profunda y rotunda reflexión sobre la violencia y el trauma. La creadora de estudios psicológicos sobre mujeres enfrentadas a situaciones extremas, como las miniseries The dropout: Auge y caída de Elizabeth Holmes (Disney+, 2022) y Dying for sex (Disney+, 2025), y anteriormente también sobre las dinámicas de las relaciones de género en New girl (Disney+, 2011-2018), confronta en esta ocasión dos formas de asumir los abusos sufridos. Catherine (Lola Petticrew) ha decidido afrontar el tráfico sexual que sufrió en su adolescencia, y que le ha provocado una evidente fractura psicológica, tomando venganza propia de los hombres que participaron en ella, pero los asesinatos no solo son una forma de castigo sino una búsqueda de la propia identidad perdida, siempre precedidos de una estrategia de seducción que le permite tomar el control de lo que antes no pudo controlar. El espejo de Catherine es la detective Alice Black (Emmy Rossum), quien trabaja en un call center del FBI recibiendo llamadas absurdas, después de haber abandonado la policía de Nueva York debido a una denuncia por violencia doméstica contra su pareja Marshall Connelly (Jake Lacy). Pero la denuncia provocó que muchos de sus compañeros no la creyeran, y todavía en la actualidad la hacen sentir la incomodidad de su palabra bajo sospecha permanente, mientras Marshall aspira a escalar posiciones en el departamento policial. En su vida privada, Alice tiene encuentros esporádicos con hombres desconocidos a través de una aplicación de citas, a los que pide que la agredan físicamente, que ejerzan el mismo tipo de violencia que sintió de forma descontrolada, pero ahora recuperando el control, asumiendo el daño físico como forma de sanación de las heridas psicológicas. Conforme se amplía la investigación, a la que su antiguo compañero, el detective Danny Kelly (Scoot McNairy) ha decidido incorporarla, también se establecen las líneas paralelas que existen entre Catherine y Alice, ya establecidas desde el episodio La gorgona (T1E1) como una representación de la mitología de Medusa, el monstruo femenino que convertía en piedra a los hombres que la miraban fijamente a los ojos, decapitada por Perseo, pero cuya monstruosidad surgió después de haber sido abusada por Poseidón. Aunque las dos protagonistas sostienen la historia, hay un tercer vértice femenino que es incluso más complejo, el de la agente del FBI Nora Washington (Quincy Tyler Bernstein), una especialista en investigaciones sobre abusos sexuales que, conforme se desarrolla la serie, también revela algunas de sus debilidades y su carácter menos cercano, especialmente al final del episodio Crecida (T1E4). Si Lola Pettigrew y Emmy Rossum construyen personajes en cierta manera retorcidos por sus propios traumas, la actriz Quincy Tyler Bernstein ofrece una lección de complejidad en su retrato de una veterana agente que atesora todo el peso de las investigaciones de abusos que ha tenido que asumir a lo largo de su carrera, convertida en un reflejo del cinismo: "Ese es el mundo que tiene sentido: las mujeres son golpeadas y violadas, y luego se van y mueren en silencio, pero no empiezan a matar gente. A todo el mundo le gusta cuando ve a una dulce joven tirada en el suelo, desnuda y descuartizada. Me enfada muchísimo. Hagas lo que hagas, nunca atraparás a los culpables. Nunca". 

Furious está ligeramente inspirada en la película El caso de la viuda negra (Bob Rafelson, 1987), un thriller algo olvidado que sin embargo convertía en protagonistas, a ambos lados de una investigación policial, a dos mujeres, rompiendo las dinámicas de género establecidas por el cine negro, en el que los personajes femeninos estaban siempre supeditados a los masculinos. En aquélla, la agente del FBI Alex Barnes (Debra Winger) está convencida de la culpabilidad de Catherine (Theresa Russell) como responsable de la muerte de sus tres maridos, todos ellos fallecidos aparentemente por causas naturales. Aunque la película seguía teniendo una mirada masculina, escrita por el guionista Ron Bass, que también es productor de la serie, en cierto modo se puede ver como una anticipación de la posterior relevancia que tuvo Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991), aunque la diferencia es que ésta contaba con una mirada femenina, la de la guionista Callie Khouri. Por supuesto, la historia de investigación es solo un punto de partida para desarrollar unos personajes muy diferentes, aunque la conexión que se establece entre la investigadora y las razones de la asesina para matar tienen puntos en común. Furious pone un especial énfasis en la credibilidad de las víctimas, estableciendo una dinámica entre el poder ejercido por una perspectiva masculina y el desequilibrio con las versiones de las víctimas, casi siempre puestas en tela de juicio, algo que no solo sufre Catherine sino que también comprende Alice por haberlo experimentado ella misma. También habla de la complicidad del silencio y de las formas diferentes de seguir adelante a pesar del trauma, a veces convirtiéndolo en motor de violencia, otras asumiéndolo como un peso que hay que soportar permanentemente. El desarrollo de la investigación adquiere una representación de este conflicto, especialmente a partir de la incorporación del agente del FBI Frank Choi (Rob Yang) desde Distorsión de la memoria (T1E3) como un investigador que solo persigue la identidad de la asesina sin preocuparse por los abusos que ejercieron sus víctimas. La referencia de Nora Washington a la representación de las víctimas jóvenes femeninas como sujetos de atracción parece una clara negación del morbo que se ha establecido en el género thriller durante muchos años, pero Furious pretende evitarlo obligando al espectador a que reflexiona sobre la culpabilidad de su propia mirada. En la canción con la que se cierra el primer episodio, "Wonderful illusion", incluida en el álbum The romantic Eartha (1962, Popsych Records), la cantante Eartha Kitt cantaba sobre la sensación de enamorarse por primera vez, describiéndola como una emoción fugaz y etérea, una "maravillosa ilusión" que quizás no es tan real como parece. Mientras que en el final de Elige una pegatina (T1E5), Patti Smith canta "Ain't it strange", incluida en su álbum Radio Ethiopia (1976, Record Plant), en la que habla sobre el sentimiento amoroso poniendo palabras a los últimos deseos del poeta Arthur Rimbaud en su lecho de muerte. Si hubiera dudas sobre la referencia a la condición extraña del amor que tiene la serie, su banda sonora lo deja aún más claro. 

American crossing 
★★★☆☆ 
Filmin, 4 de agosto 
Noruega, Dinamarca, Suecia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos 2020 - 8x45'
Creada por Alexander Eik sobre una idea de Paul Minx
Dirigida por Alexander Eic, Janic Heen
International Emmy '21: Mejor Miniserie

Podríamos hablar de esta miniserie como un reestreno más que como un estreno, ya que fue emitida con su título original, Atlantic Crossing, en Movistar Plus desde finales de 2021. Ahora, rebautizada como American Crossing (Filmin, 2020), recordamos este drama bélico como una producción de la televisión pública noruega que aborda la relación entre la princesa Märtha de Suecia (Sofia Helin), esposa del príncipe heredero Olav de Noruega (Tobias Santelmann), y el presidente Franklin D. Roosevelt (Kyle MacLachlan) durante el comienzo de la 2ª Guerra Mundial. El país noruego fue ocupado por los nazis en 1940 y, mientras el rey Haakon (Søren Pilmark) se encontraba en Inglaterra organizando la resistencia contra Alemania, el príncipe heredero y su esposa viajaron a Estados Unidos, protegidos por el presidente norteamericano. La relación de los países nórdicos con el nazismo fue diversa, desde el colaboracionismo danés hasta la neutralidad propugnada por Suecia, pasando por la resistencia finlandesa en colaboración con la Unión Soviética y cierta ambigüedad noruega. Tradicionalmente siempre se ha considerado a la realeza con una actitud de resistencia frente a la ocupación nazi, pero ésta se produjo desde la distancia. El problema de la serie es que, aunque parece demostrado que existió una relación estrecha entre la princesa Märtha y el presidente Roosevelt, insinúa que esta relación fue más allá de la admiración mutua, acercándose al enamoramiento. American Crossing cuenta con una buena puesta en escena y una estructura que recuerda a The Crown (Netflix, 2016-), enfocando cada episodio en un acontecimiento relevante tanto en la vida personal como la pública de los miembros de la monarquía, pero los guionistas tienen tanto empeño en humanizar a los personajes y elevar el tono de drama familiar que acaban pecando de sentimentalistas y chovinistas. Desde el punto de vista histórico, NRK recibió duras críticas cuando se estrenó la serie por parte de algunos historiadores por tergiversar la realidad y dar a Märtha de Suecia un papel más destacado en el cambio de actitud de los norteamericanos respecto a su intervención en la 2ª Guerra Mundial que el que realmente tuvo. Sin embargo, sí está documentado que ella fue una presencia influyente en las políticas de Franklin D. Roosevelt, pero el creador Alexander Eik (1972, Noruega), basándose en una idea del dramaturgo británico Paul Minx, parece más interesado en construir una especie de historia de amor triangular, dedicando los últimos episodios a los celos del príncipe Olav. 

El historiador más crítico con la serie fue Trond Norén Isaksen, quien escribió en el periódico Aftenposten, cuando se estrenó en Noruega, que "no hay indicios de que tuvieran una aventura o de que el presidente Roosevelt fuera sexualmente activo después de quedar paralizado de cintura para abajo en 1921". Y que la supuesta relación sentimental fue una "fake news" creada por los opositores del presidente y promovida especialmente por el periódico The Chicago Tribune. También es inventada la presencia de una infiltrada simpatizante nazi en el círculo en el que se movía la familia real noruega en Estados Unidos, pero sin embargo la serie pasa de puntillas por la existencia de un sector muy importante de Noruega que apoyaba abiertamente a Hitler. Los hechos históricos documentados son tan fascinantes, llenos de conspiraciones, acusaciones e insinuaciones que resulta sorprendente que los guionistas hayan decidido inventar una ficticia historia de amor en vez de bucear claramente en la más que interesante realidad histórica. Y de camino desmerecen las figuras de personajes como el príncipe Olav, que aquí parece limitado a ser un marido celoso, cuando en realidad está acreditada su profunda amistad con Franklin D. Roosevelt, y de Eleanor Roosevelt (Harriet Sansom Harris), que parece un personaje secundario, ensombrecida por su marido. En el terreno de las curiosidades, algunos de los intérpretes que aparecen en esta serie han tenido una mayor proyección internacional posteriormente, como el actor Tobias Santelmann, interpretando al protagonista de la adaptación Detective Hole (Netflix, 2026-), y la mayor parte de la serie se rodó en la República Checa, algo que destacó la crítica norteamericana, advirtiendo que las escenas que transcurren en Virginia tenían paisajes claramente centroeuropeos que no se asemejaban a los de Estados Unidos. 

Eclipse (L'éclipse) 
★★★ 
AMC, 5-19 de agosto 
Francia 2024 - 6x50'
Creada por Hélène Duchateau, Baptiste Filleul 
Dirigida por Franck Brett

Aprovechando la llegada del eclipse solar, la programación de algunas plataformas hace limpieza de catálogo para incorporar alguna serie relacionada con el tema, y quizás la más apropiada para este acontecimiento sea el thriller francés Eclipse (AMC, 2024), cuyo punto de partida se produce, precisamente, durante un eclipse solar. Aunque este fenómeno astronómico no tiene una relevancia fundamental en las tramas de la serie, más que situar a los personajes en determinados lugares para que se desarrolle la historia. Estrenada en Francia en 2024, esta propuesta que se quedó en miniserie ha sido creada por Hélène Duchateau, que más tarde escribió la más interesante Les saisons (Arte France/HBO Max, 2025), ganadora de una Mención Especial en el Festival de la Fiction, y Baptiste Filleul, planteándose como un thriller rural más o menos convencional, en el que un acontecimiento fortuito y una posterior desaparición comienzan a revelar secretos alrededor de los habitantes de un pequeño pueblo. Nada nuevo bajo el sol (o la luna, en este caso). Situándose en un término medio entre el drama íntimo y una investigación policial, la historia tiene lugar en un pueblo de la región de Aubrac, en el que durante un eclipse solar que unos jóvenes se reúnen para contemplar, Luca Germain (Aymeric Fougeron) dispara accidentalmente una pistola que deja herida a su novia Nour Achour (Emma Jugi). Pero cuando él y Angèle (Eloïse Rey) van a buscar ayuda, al regresar descubren que Nour ha desaparecido. La serie explora cómo un suceso trágico que termina conmocionando a una comunidad rural aparentemente unida, revela antiguas rivalidades entre las familias, tensiones por herencias y fracturas sociales que permanecían latentes sin que salieran a la superficie debido a una cierta estabilidad convivencial. La investigación involucra a la teniente de gendarmería Manue Vitali (Anne Charrier), a la que pertenecía el arma que Luca disparó, así como a su mejor amiga y superiora, la capitana Johanna Croiset (Claire Keim), pero también a la madre de la adolescente desaparecida Mathilde Wilhelm (Armelle Deutsch), su padrastro Raphaël (Thomas Jouannet) y pronto a todo el pueblo. La principal novedad que propone respecto a las habituales series policíacas francesas es que en este caso la investigación está encabezada por dos personajes femeninos, sin que los masculinos tengan una especial relevancia dentro del cuerpo policial, formado por agentes que también son vecinos del pueblo, como el joven Anthony Courtin (Victor Poirier), quien ha sufrido en su propia familia de granjeros las consecuencias de la progresiva despoblación de la zona. Si en el aspecto policial Eclipse no aporta mucho más novedoso, con un desenlace bastante previsible, pero al mismo tiempo poco justificado, funciona mejor como el retrato de un pequeño pueblo en el que sus habitantes se han ido trasladando progresivamente a la ciudad o a otras zonas, impulsados por el continuo abandono que sufre, pero también siendo parte de este problema. Así, se abordan cuestiones como los desafíos a los que se enfrentan las zonas agrícolas, las dificultades que afrontan los recién llegados a la vida rural, cuestiones de herencia en múltiples niveles y los retos de la comunicación intergeneracional. Todo esto en un entorno rural de paisajes espectaculares, pero en el que predominan los silencios y escasea la comunicación abierta. 

En cierta manera, aunque no lo aborda de forma directa y se trata de una producción de 2024, Eclipse también retrata una realidad que estamos viendo con la preparación para el eclipse solar del 12 de agosto. Cómo los pueblos vaciados protagonizan un destello de atención y un momento de recuperación económica a través de un fenómeno astronómico que atrae a más visitantes a las zonas rurales desde donde es más segura la contemplación del eclipse. Esto también ocurre en la pequeña localidad donde se desarrolla esta historia, que está preparando su festividad anual, pero al mismo tiempo esta atención mediática se multiplica al producirse la desaparición de la joven Nour. Rodada en la meseta de Aubrac, la serie también utiliza como escenario donde se produce la desaparición la atmósfera especial que aporta la zona de Bozouls (Aveyron), un paraje singular construido alrededor de un cañón natural llamado Le Trou de Bozouls, excavado por el río Dourdou. La serie sin embargo no termina de profundizar lo suficiente en las relaciones entre los personajes, estructurándose alrededor de la habitual narrativa de los sospechosos que se van descartando, a veces utilizados como recursos para distraer la atención del espectador, e incluso la dinámica de las relaciones entre los adolescentes, mostrada a través de breves flashbacks, no termina de estar lo suficientemente encajada en la historia principal, resultando mucho más superficial de lo que debería. Hay una intención de reflejar las dificultades de la vida rural que sin embargo no se sostiene en un estudio más certero sobre la crisis de las zonas agrícolas, que acaba siendo solo un trasfondo, igual que lo es el propio fenómeno astronómico, tampoco lo suficientemente bien aprovechado. Eclipse es una propuesta entretenida que no ofrece ideas brillantes ni desarrollos con profundidad, pero que cumple las expectativas que ofrece, aunque se pierda en un desenlace que pretende ser impactante pero acaba siendo decepcionante. 

Scrublands 
★★★★☆ 
AMC+, 6 de agosto 
Australia 2023 - 4x45'
Creada por Felicity Packard sobre las novelas de Chris Hammer 
Dirigida por Greg McLean
Premios Logie '24: Nominado Actor secundario (Jay Ryan)

El autor Chris Hammer (1960, Australia) es uno de los nombres más reconocidos de la novela negra australiana, algunas de cuyas obras han sido publicadas en España por la editorial Trini Vergara Ediciones a través de su sello Motus, dedicado al género thriller. De hecho, ya han sido adaptadas en formato de serie sus dos principales colecciones: la dedicada a los investigadores Ivan Lucic y Nell Buchanan en la excelente serie Treasure & dirt (ABC, 2026), que se está emitiendo actualmente, y anteriormente la que dedicó al periodista Martin Scarsden, formada por cuatro libros de los que en España se han publicado Páramo de fuego (2018, Ed. Trini Vergara Ediciones) y Puerto de furia (2019, Ed. Trini Vergara Ediciones). Resulta un poco extraño que, sin embargo, para el estreno en España de la serie que está basada en el primero de estos libros, se haya decidido mantener su título original, Scrublands (AMC+, 2023-) en vez de hacer referencia al título español de la novela. En todo caso, lo que se estrena ahora es la primera temporada de una serie que ha tenido continuación con una segunda temporada emitida en Australia el año pasado, basada en la novela Puerto de furia, y hace solo unas semanas se ha confirmado una tercera temporada que adaptará Trust (2020), el tercer libro de la colección. Pero se trata de historias autoconclusivas que llevan al periodista Martin Scarsden (Luke Arnold) por diferentes lugares de la costa australiana, de manera que cada temporada se centra en un caso distinto, aunque repite algunos personajes de la anterior. En el caso de Scrublands, la historia tiene un impactante comienzo cuando el sacerdote Byron Swift (Jay Ryan) comienza a disparar de manera indiscriminada desde la puerta de la iglesia contra algunos de los habitantes de Riversend, un pueblo rural azotado por una sequía interminable, matando a cinco de sus vecinos antes de ser abatido a tiros por el agente de policía local, Robbie Haus-Jones (Adam Zwar). Doce meses después, el periodista de investigación Martin Scarsden es enviado por el periódico Sydney Morning Herald a realizar un artículo sobre la permanencia del trauma en aquella pequeña localidad, pero no encuentra precisamente una cálida acogida, porque los habitantes de Riversend sienten que está aprovechando de una manera sensacionalista la memoria de un acontecimiento que prefieren no recordar. Pero el periodista comienza a darse cuenta de que hay elementos que no encajan con la versión de los hechos que le ha trasladado su periódico, y encuentra algunas incongruencias que le hacen querer profundizar más en una investigación que no sea simplemente un artículo en un suplemento de fin de semana. Entre los vecinos que parecen saber más de lo que expresan se encuentra Mandy Bond (Bella Heathcote), quien conoce la personalidad del sacerdote Byron Swift mejor que aquellos que lo habían acusado de pedofilia poco antes de que se produjera el trágico suceso. Más que un thriller en el que el objetivo es averiguar la identidad del culpable, la historia comienza desvelando ésta para ir revelando las razones por las que el párroco decidió cometer los asesinatos. 

Esto conduce también a dos tramas paralelas en las que vemos acontecimientos ocurridos en el pasado que no conoce el protagonista, al mismo tiempo que asistimos a su investigación en el presente, ambas líneas temporales reflejadas en diferentes tonalidades cuyas diferencias se van difuminando conforme los descubrimientos en la actualidad van encajando con los hechos pretéritos. Greg McLean es un director especializado en género de terror y thriller que solo ha dirigido esta primera temporada, y posteriormente fue el principal realizador de la miniserie Territorial (Netflix, 2024), demostrando en este caso un buen oficio en la creación de atmósferas desasosegantes. Las historias escritas por Chris Hammer adoptan una tonalidad que se relaciona directamente con el entorno del desierto, como se puede comprobar también en la serie Treasure & dirt, y el pueblo ficticio de Riversend también refleja esta imagen de decrepitud, con tiendas que solo abren los fines de semana, un hotel cerrado y una antigua posada como único lugar de alojamiento en una ciudad en la que nadie quiere alojarse. La sequía que azota al pueblo tampoco ayuda a salir del declive económico, que además está subrayado por el trauma de la masacre y las consecuencias de ésta. Una de las razones por las que los habitantes no quieren responder las preguntas del periodista es porque no desean ser conocidos en Australia como el pueblo en el que ocurrió un acontecimiento sangriento. Aunque utiliza algunos de los patrones habituales de los thrillers tradicionales, las revelaciones sobre la auténtica personalidad del cura añaden capas de misterio bastante interesantes a Scrublands, una serie que ha conseguido un notable éxito en Australia. Y tiene en común con otras producciones del género policíaco que provienen de ese país una especial capacidad para retratar el entorno de pequeños pueblos que se encuentran perdidos y aislados en mitad del desierto frente a los ambientes urbanos de las grandes ciudades, y las grietas que forman parte de su aparentemente estable convivencia. Algo que se desarrolla más en la segunda novela, Puerto de furia, en la que el periodista investiga un nuevo caso regresando a su lugar de origen, la ciudad de Silver Point, donde él mismo tiene sus propios fantasmas personales, que también ha sido adaptada en una segunda temporada de esta serie, aunque con una trama de asesinato algo más convencional que la que encontramos en la primera temporada que se estrena ahora en España. 

El patíbulo 
★★★★☆ 
Filmin, 18 de agosto 
Gran Bretaña 2023 - 3x60'
Creada por Shane Meadows sobre la novela de Benjamin Myers
Dirigida por Shane Meadows

La renovación del acuerdo que Filmin ha firmado con la productora independiente norteamericana A24 permite a la plataforma no solo estrenar sus películas, sino también las segundas temporadas de dos de sus últimas colaboraciones con la BBC en formato de serie: Such brave girls (Filmin, 2023-), que se estrenará el próximo 22 de septiembre, y Soñando en negro (Filmin, 2023-), pero asimismo recuperar un título que permanecía inédito en España. El patíbulo (Filmin, 2023) es una miniserie producida por A24 para BBC que supuso el regreso de Shane Meadows (1972, Reino Unido) a la televisión, después de sus aclamadas This is England (Channel 4, 2010-2015) y The virtues (Channel 4, 2019). Basada en la novela The gallows pole (2017) del escritor Benjamin Myers (1976, Reino Unido), una ficción histórica que a su vez se inspiraba en una historia real ocurrida en Yorkshire en 1760, la serie funciona, según declaraba en su momento Shane Meadows, como una precuela de los acontecimientos que se cuentan en el libro, básicamente, el nacimiento de una banda de falsificadores de monedas. El título original de la novela y la serie, The gallows pole, hace referencia a la primera descripción que se muestra en aquella, la de un hombre ahorcado y encadenado por haber robado, una condena tan habitual en la Inglaterra del siglo XVIII que convertía el simple acto de apoderarse de una hogaza de pan en un riesgo para la vida. La adaptación de Shane Meadows, sin embargo, no parece tan interesada en la época, y ni siquiera en la propia formación de la conocida como banda de Cragg Vaile Coiners, un grupo de bandidos que asaltaban a los viajeros en la región del valle de Calder, pero no se limitaban a gastar el dinero (en la época no existía una moneda oficial), sino que cortaban los bordes de metal para reunirlos y fundirlos de nuevo para fabricar más monedas con moldes que se parecían a los chelines y las guineas. El patíbulo, dividido en tres episodios (tres actos), apenas llega a la propia formación de la banda y la primera venta de estas monedas falsificadas, y el guión no se esfuerza por introducir un lenguaje de la época, sino que incluye numerosos anacronismos, con los personajes a veces hablando como si fueran colegas en un pub actual. El espíritu de comunidad, como en This is England, es lo que realmente interesa al guionista y director, y en este sentido la serie tiene más puntos en común con sus anteriores proyectos de lo que parece. En La resurrección de Dave (T1E1), la historia comienza con el regreso a Cragg Valley, en Yorkshire, de David Hartley (Michael Socha), que más tarde será apodado Rey David, malherido y acompañado por seis hombres ciervo, figuras fantasmales que vagan por los páramos siguiendo a personas al borde del desfallecimiento, que le hacen saber que su misión en la tierra aún no ha terminado. Ha estado ausente durante seis años, viviendo en Birmingham, y apenas ha podido llegar a tiempo para las últimas horas de vida de su padre, aunque no ha recibido las cartas que le envió su hermano William (Thomas Turgoose). Pero en su tiempo de ausencia, las cosas han cambiado mucho en un pueblo de tejedores que se encuentra en la miseria debido a las consecuencias de la revolución industrial. Viniendo de una ciudad como Birmingham, a la cabeza de esta nueva industrialización, el panorama que encuentra es desolador. Sus otros hermanos, Isaac (Samuel Edward-Cook) y Tom (David Perkins), le ruegan a la dueña del pub, Barb (Jennifer Reid), que les dé algo de cerveza para el velatorio de su padre, pero la llegada de David con una bolsa de monedas lo cambia todo.

Con un tono ligeramente punk, cada uno de los episodios se introduce con la canción "What happens when you turn the devil down", del grupo de rock psicodélico The Mystery Lights, incluido en su álbum The mystery lights (2016, Wick Records), mostrando imágenes infernales que se enlazan con la humareda de las fábricas y reflejando un tono irónico en la descripción de los títulos de crédito: el guionista es nombrado Purvey'r of scenes (proveedor de escenas), el productor ejecutivo es el Protecteth'r of wage (protector del dinero) y los músicos son presentados como Most Wonderous troubadours (los más maravillosos trovadores). De hecho, la banda sonora también está compuesta por la banda sueca de rock psicodélico Goat, cuyas identidades se ocultan bajo diferentes máscaras. Calificada en su momento como una mezcla entre Robin Hood y Peaky blinders (Netflix, 2013-2022), más que en el desarrollo de una trama, que es relativamente sencilla, Shane Meadows parece interesado en crear este espíritu de comunión en un pueblo sobre el que se cierne la sombra de la industrialización, dejándolo completamente al margen de la prosperidad económica. Portando una bolsa en la que lleva varias herramientas, David aporta su plan de salvación, un negocio de falsificación de monedas con la colaboración de sus vecinos, creando la que posteriormente será conocida como la banda de Cragg Vaile Coiners, que actuó durante una década hasta que fue delatada por uno de sus miembros. Pero El patíbulo funciona por las secuencias grupales, como la celebración para honrar la memoria de su padre que el dinero de David Hartley ha proporcionado, o el chispeante reencuentro entre el recién llegado y su esposa Grace (Sophie McShera), reflejando la eficacia de unos diálogos semi-improvisados en los que se mezclan expresiones antiguas y frases contemporáneas. La crisis que sufre este pueblo de tejedores que han visto sustituidos sus encargos por la rapidez de las máquinas tejedoras de Birmingham les acaba convirtiendo en parias que se entregan con dedicación a su nueva vida como falsificadores. Y aunque hay reticencias al principio por parte del abad Oldfield (Anthony Welsh), de cuya discreción no confían mucho en el episodio Tuviste un sueño (T1E2), éste acaba participando en el negocio. Más que por el desarrollo de la historia, El patíbulo se disfruta por el humor de sus escenas y el trabajo de sus actores, mimados por la cámara inestable de Shane Meadows, quien ha contado con algunos de sus intérpretes habituales: Thomas Turgoose, el joven protagonista de la película This is England (Shane Meadows, 2010) y, sobre todo, Michael Socha, quien se introducía como personaje principal después de muchos trabajos secundarios, y al que después hemos visto en otras series como What it feels like for a girl (Filmin, 2025) o The cage (BBC, 2026). Esta miniserie ofrece todos los elementos destacables de las historias escritas y dirigidas por Shane Meadows, como una visión psicodélica sobre la recuperación de la dignidad de una comunidad que funciona con la suficiente carga de humor e ironía como para hacerla disfrutable.  

Gone 
★★★★☆ 
Filmin, 1 de septiembre 
Gran Bretaña 2026 - 6x50'
Creada por George Kay inspirado en el libro de Julie McKay y Robert Murphy
Dirigida por Richard Laxton

A pesar de que desde el principio podría parecer que éste es un drama psicológico criminal que tiene como principal foco al personaje de Michael Polly (David Morrissey), un estricto profesor de una escuela privada tradicional católica cuya esposa ha desaparecido, en realidad el punto de partida (y su posible continuación) está en la detective Annie Cassidy (Eve Myles), inspirada en la inspectora superintendente Julie MacKay, que había estado durante años obsesionada con un caso sin resolver de un asesinato producido en 1984, y cuya experiencia reflejó en el libro To hunt a killer (2022), escrito junto a Robert Murphy. De hecho, una línea argumental que se mantiene a lo largo de toda la temporada es el acceso a un expediente de una joven asesinada hace años, para la que Annie necesita la colaboración de su ex-pareja Craig Stanhope (Peter McDonald), y el desenlace parece sugerir que este "cold case" podría ser el tema principal de una segunda temporada. Pero el guión tiene la capacidad de ir revelando progresivamente sus enfoques mientras las personalidades de Michael Polly y Annie Cassidy se transforman en una especie de espejo en el que se reflejan mutuamente, conforme se desarrolla una investigación criminal. Gone (Filmin, 2026) consigue evitar, por tanto, ser un thriller convencional, aunque tiene muchos elementos del género, para centrarse en el aspecto psicológico de los personajes, especialmente cuando la trama principal sugiere las sospechas en torno al profesor como culpable de la desaparición de su esposa. El guionista George Kay es uno de los nombres destacados de la industria británica, no solo como autor de series como Killing Eve (Netflix, 2018-2022), Litvinenko (ITV, 2022), La sombra alargada (SkyShowtime, 2023) o Hijack (Apple tv, 2023-), sino también por sus colaboraciones con otros países como Francia en la exitosa Lupin (Netflix, 2021-) o Suecia en el próximo thriller The case (Netflix, 2026). Pero Gone no ha tenido el desarrollo habitual de un showrunner que ha seguido los procesos de producción, sino el más tradicional de guionista que entrega su trabajo para que la producción siga su camino de manera independiente, debido a la apretada agenda del escritor. Quizás por eso tiene un aspecto que recuerda más a las producciones del pasado, un poco a la manera de La sombra alargada, siguiendo un estilo que encaja con la rigidez de la escuela privada en la que se desarrolla la historia. Michael Polly ejerce como director de St. Bartholomew, en Bristol, uno de esos centros escolares que ocupa un imponente edificio histórico del siglo XV en medio de un paisaje boscoso, que fue representado por el colegio católico Downside School, en Somerset. Debido a su personalidad estricta, ejerce su trabajo siguiendo las reglas tradicionales y además se ha otorgado a sí mismo el cargo de entrenador del equipo de rugby de la escuela, que tiene una larga tradición de victorias en los torneos regionales. Michael Polly está considerado como un profesor severo que exige disciplina a sus alumnos en la escuela, y se enfurece cuando alguna visita en su casa llena de barro la alfombra. Vive con su esposa Sarah, a la que solo vemos en fotografías, y su hija Alana (Emma Appleton), que también son profesoras en la escuela. Hasta que una tarde Sarah parece haber desaparecido y la investigación se centra en un posible asesinato. Las encargadas de investigar la desaparición son las inspectoras Annie Cassidy y Becky Hammond (Jennifer Macbeth), aunque la primera es inmediatamente nombrada como enlace de la policía con la familia, lo que de facto supone una especie de degradación en sus funciones. 

El estoicismo de Michael Polly es la principal razón por la que la policía (y los espectadores) comienzan a tener sospechas de que podría haber alguna relación con la desaparición de su esposa. Su empeño en seguir ejerciendo como entrenador (hay un importante partido próximamente) y en seguir acudiendo a la escuela con normalidad tiene una justificación tan lógica como poco emocional: "Tengo 160 alumnos a punto de comenzar unos exámenes cuyas calificaciones decidirán a qué universidad podrán ir. La desaparición de la esposa del director no debería distraerles". Como es habitual, conforme se desarrolla la historia se revela una relación aparentemente distante y una necesidad de Sarah de buscar refugio emocional en otras personas frente a la aburrida frialdad de su marido. Esta actitud contrasta con la de Alana, profundamente conmovida por la desaparición de su madre pero al mismo tiempo incapaz de creer que su padre pueda haber cometido un crimen. La relación al límite con el abuso psicológico que ejerce Michael Polly con uno de sus alumnos y el mejor jugador del equipo de rugby, Dylan (Billy Barratt), también parece estar relacionado con la dinámica emocional que ejercía con su esposa Sarah. Gone puede tener algunos tics demasiado habituales en George Kay, como su tendencia a una estructura narrativa que sostiene en puntos altos del arco de los personajes que ejercen como cliffhangers de los episodios, lo que en dramas como éste a veces se sienten innecesarios y algo forzados. Pero al mismo tiempo contiene la esencia de las mejores series escritas por el mismo autor, y una destacada relación con La sombra alargada. Sobre todo, porque ésta es una historia en torno a masculinidades tóxicas y las dinámicas de poder contra las que se enfrentan las mujeres. Mientras Sarah se revela progresivamente como una esposa atrapada en un matrimonio insatisfactorio, la relación de la inspectora Annie Cassidy con su ex-pareja Craig, es claramente perversa. En los primeros episodios parece un hombre encantador que solo trata de reconquistar a su pareja (después de haberla abandonado por otra mujer), pero conforme se desarrolla la historia, entendemos el grado de abuso psicológico que ejerce sobre Annie. Además, Craig es un detective inspector que tiene acceso al expediente de Tina Bradley, una adolescente desaparecida hace años, sobre la que Annie está siguiendo una pista (el caso que está inspirado en una historia real). Ese es el terreno en el que se  mueve con habilidad una trama de investigación que, en realidad, parece lo menos importante, aunque se sostenga en la sospecha constante sobre Michael Polly. Es el entorno de opresiva masculinidad el que sofoca a la esposa Sarah, a la hija Alana, a la inspectora Annie y también al joven Dylan. Y en ese sentido Gone se construye como una aterradora representación del control coercitivo como un patrón de dominación continua que puede estar impulsado incluso por sentimientos honestos, pero en su versión equivocada. Michael ama tanto a Sarah como Craig ama a Annie, pero su forma expresiva (o inexpresiva) de demostrarlo es profundamente retorcida. La fotografía del español Álvaro Gutiérrez (1973, Sevilla), que lleva algunos años afincado en Gran Bretaña, abunda en el carácter austero que refleja la disciplina escolar a través de colores apagados y desaturados, mientras que la dirección de Richard Laxton, responsable de miniseries como El ladrón, su esposa y la canoa (3Cat, 2022) y Rain dogs (HBO Max, 2023), utiliza zooms de aproximación lentos para enfocar la atención en los personajes, especialmente en Michael Polly y sus oscuros pensamientos. En la superficie, Gone llega a un desenlace más o menos previsible por la naturaleza de la culpabilidad que refleja, que puede incluso ser algo decepcionante, pero es el otro tipo de culpabilidad que se va desvelando en Michael, con la capacidad que David Morrisey ha demostrado para interpretar personajes dramáticos complejos, la que realmente importa en esta historia que respira mejor en su fondo. 

Creednos 
★★★★☆ 
Movistar Plus, 3 de septiembre 
Gran Bretaña 2026 - 4x45'
Creada por Jeff Pope
Dirigida por Julia Ford

La tendencia de los true crime que no se producen en plataformas de streaming confronta directamente con el retrato sórdido que se centra en los asesinos como una especie de obsesiva fascinación, y en ese aspecto la producción británica y la francesa han dado algunos ejemplos notables. El guionista Jeff Pope (1961, Reino Unido) es un especialista en escribir historias de ficción basadas en crímenes reales, como This Is Personal: The Hunt for the Yorkshire Ripper (Granada TV, 2000) o See no evil: The Moors murders (Granada TV, 2007), aunque es más conocido por sus colaboraciones con el actor Steve Coogan: ambos fueron nominados al Oscar por el guión de Philomena (Stephen Frears, 2013) y posteriormente trabajaron juntos en la miniserie inédita The reckoning (BBC, 2023), basada en la historia de un depredador sexual amigo de Margaret Thatcher. Pero en su último trabajo desde el estreno del biopic Archie (Filmin, 2023), el propio Jeff Pope afirma que "no me interesa meterme en la cabeza del culpable", y aunque Creednos (Movistar Plus, 2026) muestra los sucesos que ocurren dentro de un taxi sin ser explícita pero provocando una inquietud permanente, se enfoca más en las víctimas del depredador sexual John Worboys, un taxista que abusó sexualmente de más de un centenar de mujeres desde 2003 hasta que fue condenado en 2009. Conocido en los medios de comunicación como "el violador del taxi negro", era precisamente la confianza que provocaba este transporte público en las víctimas lo que Worboys utilizaba como cebo. En el Episodio 1 (T1E1), Sarah Adams (Aimée-Ffion Edwards) tiene su primera salida nocturna con su amiga Frankie (Laurie Kynaston) desde que fue madre, y al final de la noche decide llamar a un taxi negro para regresar a casa. El taxista es John Worboys (Daniel Mays), un hombre hablador y aparentemente amable que le ofrece celebrar una supuesta ganancia en el casino con una copa de champán. Él es tan insistente que Sarah acepta beber de la copa y acaba despertando en un hospital, sin recordar nada después de su desmayo, pero con la certeza de que ha sufrido una violación. El proceso de interrogatorios y pruebas cuando denuncia el caso se convierte en un invasivo recorrido de re-victimización, cuando debe responder a preguntas relacionadas con cuánto alcohol había consumido antes de subir al taxi. No se sabe a ciencia cierta si Sarah, nombre ficticio basado en una víctima real, fue la primera mujer atacada por John Worboys en 2003, pero la serie establece que el abusador ya tenía un modus operandi preparado, la historia de una noche exitosa en el casino, el ofrecimiento de una copa de champán con sedantes y la violación posterior. Otros dos casos también se reflejan en el guión de Jeff Pope, el de las estudiantes Carrie Symonds (Miriam Petche), el único personaje que es identificado con su nombre real, el de la futura esposa de Boris Johnson, y Laila (Aasiya Shah), ocurridos en 2007, que viven procesos parecidos de humillación durante los interrogatorios, con comentarios de agentes de policía del estilo de "nunca antes había visto a una víctima de violación comportarse así. No está llorando". La falta de empatía de los policías recuerda al descrito por la miniserie El caso del Sambre (Movistar Plus, 2023), que también ofrecía un duro relato sobre el desdén y la falta de respeto que sufrieron las víctimas de un abusador sexual, lo que en buena medida contribuyó a que no se profundizara en la investigación. En el caso de Sarah, su denuncia fue archivada por falta de pruebas y por las dudas de la policía de que un taxista con licencia, y por tanto fácilmente identificable, pudiera actuar como un violador, lo que provocó que hasta el año 2008 no se produjera una investigación que acabó conectando un caso de violación con los otros ocurridos en años anteriores, llegando a acumular más de un centenar de víctimas que no fueron escuchadas. 

La serie introduce en el desenlace una estadística que resulta perturbadora: en Gran Bretaña solo el 3% de las denuncias por violación acaban en una condena, y de hecho Creednos es una historia que se siente incómoda, un relato de terror en el que las víctimas son convencidas por una aparente cortesía para ser sometidas posteriormente. La directora Julia Ford (1963, Reino Unido) evita centrarse en el culpable, interpretado con una simpatía oscura por el excelente Daniel Mays, y lo retrata en los primeros episodios desde la perspectiva de sus víctimas, mostrando solo la sombra de su cabeza al otro lado de la mampara del taxi. El efecto de los sedantes en las mujeres es utilizado desde el punto de vista visual para ofrecer algún momento de los abusos a través de una imagen borrosa y poco clara, lo que la hace aún más inquietante. Pero es el personaje de Sarah Adams el que lleva el peso de ese proceso de revictimización, cuando seis años después de su denuncia archivada, John Worboys es detenido y comienzan a surgir otras víctimas que cuentan la misma historia que ella contó. El último episodio está centrado en otro camino tortuoso, el de un proceso judicial en el que sólo los casos más claros fueron llevados a los tribunales (John Worboys fue condenado por 16 violaciones, aunque la policía lo conecta con más de un centenar de víctimas). La historia describe con eficacia cómo los soportes de confianza de las mujeres acaban fallando: en primer lugar, los taxis con licencia que parecen ofrecer garantías de seguridad, en segundo lugar la investigación policial que debería mantener la creencia en la víctima en vez de ponerla en duda, y sobre todo un proceso que hace pocos años resultaba humillante. Sarah Adams debe esperar hasta cuatro horas en la comisaría para que su testimonio sea escuchado, y en especial en casos como los que retrata Creednos se transmite la sensación de que las propias víctimas deben justificar su comportamiento, si han bebido demasiado, sin han sido demasiado confiadas, si son incapaces de recordar el ataque... En este sentido, la serie quiere ser a veces tan directa que puede dar la sensación de que es excesivamente aleccionadora, especialmente en el tramo final en el que las dos protagonistas principales deciden denunciar a la policía metropolitana de Londres. Pero la estadística del 3% mostrada al final del último episodio parece indicar que los nuevos protocolos que han sido introducidos en la gestión de las denuncias de violación y abusos sexuales no han resultado efectivas. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Indiana Jones y el dial del destino se puede ver en Disney+. 
Uno de los nuestros se puede ver en FIlmin y Prime.
El irlandés se puede ver en Netflix.
El clan de los irlandeses se puede ver en Prime. 
El mago de Oz se puede ver en HBO Max y Movistar Plus.
Thelma y Louise se puede ver en MGM+ y Movistar Plus. 
This is England se puede ver en Filmin, Movistar Plus y Prime.