03 mayo, 2026

CANNESERIES 2026 - Parte 3: Hacia una nueva etapa

El festival Canneseries ha anunciado, coincidiendo con la clausura de su novena edición, que para el próximo año que celebra su décimo aniversario cambia de fecha, trasladándose desde el mes de abril habitual hasta febrero, concretamente entre el 11 y el 16 de febrero de 2027. Coincidiendo con el cambio de dirección, que desde el 1 de mayo recae en Laetitia Recayte sustituyendo a Benoît Louvet que alcanza su jubilación, Canneseries inicia una nueva etapa que, según se afirma en el comunicado facilitado: "Esta transición es una reflexión fundamental: queremos ofrecer una experiencia más serena, más intensa e independiente para celebrar nuestros 10 años", presentándola como una experiencia piloto pero sin descartar que permanezca en esa fecha en el futuro. El cambio remueve bastante el calendario de los eventos audiovisuales y las agendas de los canales, situándose estratégicamente antes de la celebración del MIP London, que sustituye desde hace dos años al MIPTV con el que nació Canneseries, y también un mes antes de Séries Mania (del 19 al 26 de marzo), el principal rival en el acceso a producciones de estreno y en su mercado audiovisual, aunque también sitúa a Canneseries a la vez que el Festival de Berlín (del 10 al 16 de febrero). De esta forma, la organización asume el riesgo de que sea completamente anulado por la repercusión de un festival tan consolidado, en el que además se ha reforzado el interés por introducir producciones dentro del denominado Berlinale Series Market. Los movimientos en el sector del formato de series están siendo numerosos, con las cancelaciones este año de dos eventos destacados: Content Warsaw, que organiza la empresa británica C21, y NATPE Budapest, reforzando la idea de que los mercados audiovisuales tal como se entienden en su forma de encuentros presenciales están sufriendo una importante crisis. En cuanto al balance de esta edición de Canneseries, los premios obtenidos como Mejor Serie, Premio Especial de Interpretación y Premio de los Estudiantes por la producción Alice and Steve (BBC, 2026) refuerzan el buen momento de las series británicas que ya se mostró también en el palmarés de Séries Mania. Mientras que la doble presencia española dejó un solo galardón al Mejor Guión para Marta Bassols, Marta Loza y Almudena Monzú por Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026) que sabe a poco, teniendo en cuenta la presencia en el jurado de la directora Isabel Coixet. Fuera de las competiciones oficiales, algunas series ya estrenadas obtuvieron galardones como el Premio del Público Europe 1 para Empatía (Movistar Plus+, 2025) y el Premio Traveler's Choice Air France para Plaine Orientale (Canal+, 2025). Por cierto que, rompiendo la maldición de que ninguna serie ganadora en Canneseries se acaba estrenando en Francia, el próximo 22 de mayo se estrenan en Arte las dos temporadas de la serie española Vida perfecta (Movistar Plus+, 2019-2022), que ganó el premio a la Mejor Serie y el Premio Especial de Interpretación. 

Ciudad de las estrellas

Estados Unidos 2026 | Apple tv, 8x60' | Episodios 1-5 | Fuera de competición | ★★★ 

Creada por Ronald B. Moore, Ben Nedivi, Matt Wolpert

Dirigida por Nick Murphy, Stefan Schwartz, Kasia Adamik, Jamie Payne


Al día siguiente del final de la quinta temporada de Para toda la humanidad (Apple tv, 2019-2027) se estrena su spin-off, una versión de la carrera espacial dentro de la realidad alternativa que ha creado la serie para reflejar el punto de vista de la Unión Soviética durante los años setenta. El planteamiento que impulsa esta narrativa ucrónica es la supervivencia del diseñador espacial Sergei Korolev (1907-1966, Rusia), considerado el padre del programa espacial soviético, quien en la realidad falleció a causa de complicaciones durante una operación quirúrgica aparentemente rutinaria. Su muerte provocó un retraso considerable en los avances que estaba haciendo para conquistar la carrera espacial hacia la luna, y en la realidad imaginada sobre la que se apoyan los guionistas es que Korolev sobrevivió a la operación y siguió desarrollando el programa espacial soviético, haciendo una breve referencia a su nombre en la quinta temporada de Para toda la humanidad. El personaje del Diseñador Jefe (Rhys Ifans) que surge como principal protagonista de Ciudad de las Estrellas (Apple tv, 2026-) está claramente inspirado en Sergei Korolev. Este regreso a la estética de los años setenta puede satisfacer a muchos espectadores de Para toda la humanidad que han visto cómo los continuos saltos temporales han transformado la perspectiva política de las primeras temporadas en una mirada mucho más centrada en la construcción de una sociedad dentro de la superficie marciana, con el traslado de los conflictos humanos latentes. De manera que Ciudad de las estrellas plantea un regreso al concepto original, pero también dándole un tono completamente diferente o, lo que es lo mismo, hay menos carrera espacial y más enfoque en lo que ocurre dentro de Star City, con una evidente influencia de Chernobyl (HBO Max, 2019), hasta el punto que Ben Nedivi confirmaba que habían rodado en Lituania siguiendo los pasos de aquel thriller político. Y al igual que en aquella, la historia está contada con actores anglosajones que hablan inglés aunque interpreten a personajes rusos. El entorno de una Unión Soviética manejada con férreo control por el régimen de Leonid Brézhnev es lo suficientemente oscuro y opresivo como para construir una historia que está más cerca del género de espionaje como la miniserie Calderero, sastre, soldado, espía (Filmin, 1979) que de la competencia espacial que se reflejaba en las primeras temporadas de Para toda la humanidad. La serie comienza en el episodio piloto Los ojos (T1E1) cuando el astronauta Aleksei Leonov consigue ser el primer hombre en pisar la luna: "Doy este paso en nombre de mi patria, mi gente y el modo de vida marxista-leninista", dice en su primer discurso, bajo la supervisión de Lyudmilla Raskova (Anna Maxwell Martin), la jefa de vigilancia de Ciudad de las Estrellas, una oficial sin escrúpulos que será la principal antagonista de la temporada. Ella mantiene una custodia intensa en torno a todos los componentes del programa espacial soviético, introduciendo una red de micrófonos en las casas de los astronautas, ingenieros y sus familiares cuyas conversaciones son transcritas por secretarias como Irina Morozova (Agnes O'Casey), una joven que acaba de incorporarse al departamento, y que es protagonista de una de las subtramas más interesantes de la serie, a la que se le asignan las escuchas del matrimonio formado por el respetado astronauta Valya Markelova (Adam Nagaitis) y su esposa Tanya Markelova (Ruby Ashbourne Serkis). Aunque en alguna entrevista los creadores de la serie mencionaron que Ciudad de las Estrellas tiene un desarrollo de varias temporadas y que habría saltos temporales como en Para toda la humanidad, posteriormente afirmaron que la historia se mantendrá en la misma época, lo que es una buena noticia. Para los seguidores de la serie madre, se reconocen las versiones más jóvenes de Irina Morozova, que tiene relevancia en la cuarta y quinta temporadas, el ingeniero Sergei Nikulov que aparecía desde la segunda temporada, interpretado ahora por Josef Davies, o la cosmonauta Anastasia Belikova, a la que se hace referencia en la primera temporada por su logro de ser la primera mujer en pisar la luna, en este caso interpretada por Alice Englert. 

En la historia también se hacen referencias a pioneros espaciales de la vida real como Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio, aunque a través de personajes ficticios, y parte de ese sistema de vigilancia que rodea al programa espacial soviético está inspirado en la experiencia real que vivió la propia Valentina Tereshkova, obligada a casarse con el astronauta Andrián Nikoláyev, quienes recibieron la orden de tener un hijo, como una especie de experimento para conocer las posibles repercusiones en la descendencia de dos personas que habían estado en el espacio. El personaje de Anastasia Belikova (Alice Englert) parece estar inspirado en Valentina Tereshkova, y la vemos alunizar al final del primer episodio. Ciudad de las Estrellas consigue mantener la conexión con la serie de la que deriva, pero al mismo tiempo a través de un tono completamente diferente, una fotografía de colores apagados que ya vimos en las secuencias soviéticas de aquella, y una excelente banda sonora del compositor hispano-argentino Federico Jusid, que da un paso más en su carrera internacional, ya consolidada en proyectos como la segunda temporada de El infiltrado (Prime Video, 2016-). Logra un sutil equilibrio entre lo épico, con introducción de sonoridades electrónicas, y el tono de suspense clásico que requiere esta historia de espionaje, y puede recordar en el uso de algunos instrumentos autóctonos a su extraordinario trabajo para la miniserie Un caballero en Moscú (SkyShowtime, 2024). También hay algunas de esas tensa escenas que se desarrollan durante los viajes espaciales que han caracterizado a la serie madre, especialmente en sus primeras temporadas, pero el enfoque se centra en la construcción de un thriller opresivo que refleja el obsesivo temor al espionaje. Como ocurrió en la realidad, en la que la identidad del ingeniero Sergei Korolev no fue desvelada hasta después de su muerte por temor a que se produjera un intento de captación por parte del espionaje norteamericano, el Diseñador Jefe recibe una medalla por su éxito en llegar a la luna, en una sala vacía, sin reconocimiento público. Su próximo objetivo es convertir a la luna en un primer paso para alcanzar planetas como Marte o Venus. Pero el episodio Muérdete el codo (T1E5) es un excelente ejemplo de lo que puede conseguir Ciudad de las Estrellas, cuando la existencia de una violación de seguridad en el sistema de vigilancia provoca un estado de paranoia absoluto dentro del programa espacial soviético, en un ejercicio de suspense que está a la altura de los mejores dramas de espionaje que ya no se hacen. 

The terror: Devil in silver

Estados Unidos 2026 | AMC+, 6x45' | Temporada completa | Fuera de competición | ★★★ 

Creada por Victor LaValle

Dirigida por Karyn Kusama, Emmanuel Osei-Kuffour, jr., Craig William MacNeill


El canal AMC ha ido consolidando una línea de producción relacionada con el género de terror que le ha reportado grandes éxitos y amplia repercusión, entre la que se encuentra la antología The Terror (AMC+, 2018-), que ofreció dos historias diferentes con distintos resultados: la primera temporada, The Terror (AMC+, 2018), era un thriller sobrenatural de supervivencia desarrollado por David Kajganich y Soo Hugh, en torno a la fatídica expedición naval al Ártico de Sir John Franklin entre 1845 y 1848; la segunda, The Terror: Infamy (AMC+, 2019), co-creada por  Alexander Woo y Max Borenstein, retrataba la devastación del internamiento de estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial, introduciendo siempre elementos sobrenaturales, aunque recibió una acogida más irregular por parte de los espectadores. Bajo la presidencia de Dan McDermott, nombrado responsable de contenidos originales de AMC en 2020, se decidió recuperar esta franquicia, ahora con una tercera temporada que toma como base la novela de Victor LaValle (1972, Nueva York) The devil in silver (2013), no publicada en España, que él mismo se ha encargado de adaptar a la pantalla, después de su primera incursión en el formato de series con la adaptación de otra de sus novelas en The changeling (Apple tv, 2023). La novela original es una historia de terror social, una incursión en los miedos internos del personaje protagonista, pero al mismo tiempo enfrentado a un sistema sanitario estadounidense que prefiere encerrar a los enfermos mentales en instituciones psiquiátricas, especialmente si pertenecen a clases sociales que no pueden permitirse tratamientos más abiertos. La novela obtuvo buenas críticas en su elaboración de un realismo social impregnado de elementos terroríficos, que han seguido estando presentes en sus otras obras, como las posteriores The ballad of Black Tom (2016) y The changeling (2017), pero hay más elementos reconocibles de historias como Alguien voló sobre el nido del cuco (Milos Forman, 1975), sobre todo en la descripción de ese universo de régimen prácticamente penitenciario al que el personaje principal no reconoce pertenecer. En The Terror: Devil in silver (AMC+, 2026), tras un ataque de violencia provocado por el ex-novio de su pareja, el imprevisible Pepper (Dan Stevens) acaba siendo arrestado por la policía. Pero, para evitar demasiado papeleo administrativo, deciden internarlo en el hospital psiquiátrico New Hyde, dirigido por el misterioso doctor Anand (Aasif Mandvi), quien le asigna un periodo de observación de 72 horas mientras se toma la decisión de liberarlo de la institución. Una de las salas del hospital está cerrada por una puerta infranqueable tras la que parece habitar una especie de monstruo que amenaza a los pacientes y el personal del hospital, aunque el doctor Anand hace todo lo posible para que no trascienda, tratando de evitar que el centro acabe siendo clausurado. El punto de vista de Pepper, que considera que ha sido encerrado de forma injusta y no se siente identificado con los pacientes del hospital, se toma como referencia para una narración en la que nunca está claro si los acontecimientos forman parte de la realidad o son producto de la mente del protagonista, afectada por los medicamentos que le administran, que pronto se revelan como demasiado peligrosos. Entre los pacientes se encuentran Coffee (Chinaza Uche), el compañero de habitación de Pepper, un emigrante ugandés que sufre un trastorno obsesivo-compulsivo, Loochie (b), un adolescente con trastorno bipolar y Dorry (Judith Light), una mujer esquizofrénica que lleva ingresada en el hospital desde hace décadas y es la única que conoce el pasado oculto de la institución, que se revela en un episodio retrospectivo.

The Terror: Devil in silver se estrena Estados Unidos el 7 de mayo de forma simultánea en AMC+ y Shudder, aunque en España todavía no se ha anunciado la fecha de estreno. Y a pesar de haber visionado la temporada completa de seis episodios, por embargo de prensa solo nos referiremos en esta crónica a los dos primeros que se proyectaron en Canneseries fuera de competición. A pesar de los efectos psicotrópicos de la medicina que le administran a Pepper, la sala psiquiátrica "Northwest" del hospital New Hyde es diferente a la representación psicológica del misterio que se puede ver en películas como Shutter Island (Martin Scorsese, 2010). Para Victor LaValle es más interesante acercarse a las fallas de un sistema sanitario del que ya habían trascendido graves errores antes de que se publicara la novela, cuando en 2008 la neoyorquina de origen jamaicano Esmin Green murió en la sala de espera del Departamento de Urgencias Psiquiátricas del Kings County Hospital Center, sin que nadie se percatara de su muerte hasta una hora después. En la serie, el reducido personal de New Hyde, compuesto por un equipo mínimo de celadores, enfermeras y médicos, rara vez están presentes cuando ocurre un suceso grave, y en muchos casos llegan tarde. En el primer episodio se sugiere que algo en la mente de Pepper, ya sea su propio trauma anterior con el que ha vivido, o los efectos de los medicamentos, está produciendo algunos escenarios aterradores; pero como es habitual en este tipo de historias, la ambigüedad está presente entre los límites de la realidad y la imaginación. A pesar de todo, Devil in silver contiene escenas de suspense, pero es raramente sangrienta, prefiriendo el efecto psicológico antes que el efecto visual. La historia se conforma en torno a la capacidad de transformación, por un lado del protagonista y por otro lado de un sistema que ha permanecido inamovible durante décadas. Pero también es una representación más amplia, como lo era The changeling con una vocación más ambiciosa, en torno a la sociedad norteamericana, lo que está expuesto en una escena en la que el responsable del club de lectura, interpretado por Stephen Froot, al que también podemos ver en La maldición de Widow's Bay (Apple tv, 2026), se refiere a la novela de Herman Melville Moby Dick (1851, Ed. Austral): "La gente piensa que se trata de una historia sobre una ballena, pero no lo es. Es una historia sobre América. Sobre un grupo de personas que se adentran en el mar tratando de matar a una ballena, o quizás sobre una ballena que trata de matarles a ellos. ¿Quién es el verdadero enemigo?". Devil in silver puede ser demasiado convencional en su desarrollo, a pesar de un trasfondo social que se representa con menos claridad en la serie que en el libro. Pero su principal problema está en la incapacidad para encajar dentro de la antología de The Terror, que hasta la fecha había presentado relatos sobrenaturales en torno a la condición humana, pero anclados en acontecimientos históricos. En este caso, es la primera ocasión en la que se desarrolla en nuestra actualidad, aunque la historia tiene lugar en 2012 y el hospital parece detenido en la época en la que algunas instituciones se aferraban al uso de la lobotomía frente al desuso de esta cruel práctica provocado por el desarrollo de los psicofármacos. Y no termina de transmitir la sensación de que se encuentre cómoda dentro de una antología que tiene en sus trasfondos históricos su principal capacidad para trascender del simple relato psicológico terrorífico.  

Harvest (Høst)

Dinamarca 2026 | DR, 7x45' | Episodios 1-2 | Competición Oficial | ★★★ 

Creada y escrita por Martin Zandvliet

Dirigida por Martin Zandvliet


Esta historia es la primera incursión en el formato de series del reconocido director Martin Zandvliet (1972, Dinamarca), nominado al Oscar por la excelente película Land of mine. Bajo la arena (2015) y responsable de una de las adaptaciones cinematográficas danesas de la saga literaria Departamento Q (2007-2025, Ed. Maeva), del escritor Jussi Adler-Olsen, en el largometraje El efecto Marcus: Los casos del Departamento Q (2021). La historia comienza durante una reunión familiar para celebrar el 65 cumpleaños de Gorn (Lars Brygmann), el patriarca de la granja familiar Feldumgaard, durante la cual está previsto que anuncie su retirada y deje el gobierno de una empresa fructífera en manos de su hijo mayor Erik (Elliott Crosset Hove), quien desde hace tiempo es el encargado real de conseguir una buena cosecha. Pero Gorn toma una decisión controvertida cuando decide traspasar su negocio a su hija Astrid (Katrine Greis-Rosenthal), quien en realidad nunca se había interesado por la granja, porque siempre había sido apartada por sus hermanos Erik y Thomas (Simon Bennebjerg), que han sido los que controlaban el negocio. Mientras Erik se siente profundamente traicionado y es presionado por su esposa para que reclame lo que considera que es suyo de manera legítima, Astrid debe decidir ella misma si se hace cargo de la granja, a pesar de que en realidad es bastante inexperta en el funcionamiento de la recogida de la cosecha. Harvest (Høst) (DR, 2026) se conforma así como un drama familiar de sucesiones que trata de desprenderse de la etiqueta que ha surgido en el festival de que se trata de una especie de "Succession (HBO Max, 2018-2023) con tractores". Pero esta etiqueta resulta bastante injusta, y proviene de cierta cultura audiovisual de corto alcance, especialmente cuando se refiere a una producción danesa, porque se trata de una industria en la que son bastante habituales este tipo de dramas familiares. No en vano, una de las películas más aclamadas del cine danés, Celebración (Thomas Vinterberg, 1998), también comenzaba durante el 60 aniversario de un patriarca familiar y los secretos que se revelaban durante la cena. En los dos primeros episodios presentados en el festival, Harvest propone una historia que puede resultar reconocible, pero centrándose en un entorno poco habitual, alrededor de un negocio familiar agrícola en el que se reconoce la condición de Dinamarca como un país que apoya su economía en un 65% en el sector de la agricultura. La granja Feldumgaard no es un negocio pequeño, sino que necesita controlar la cosecha a lo largo de miles de hectáreas, a veces utilizando la maquinaria alquilada a otros agricultores como Jens (Joachim Fjelstrup), un amor de juventud de Astrid. Entre los desafíos que se encuentra la nueva administradora está mantener la confianza de unos colaboradores que han estado trabajando durante años junto a su hermano Erik, y ahora deben decidir si ponerse en manos de una nueva empresaria inexperta. 

Harvest destaca por el retrato de esos paisajes de grandes extensiones agrícolas que conforman uno de los países con mayor extensión de tierras de cultivo en el mundo. Recientemente, el gobierno danés aprobó una política de reconversión que pretende alcanzar el objetivo de que el 15% de su territorio agrícola se convierta en zonas boscosas para tratar de disminuir el uso de fertilizantes que han provocado el descenso en el nivel de oxígeno de las aguas. Pero curiosamente esta dependencia económica del cultivo de cebada y trigo ha sido poco retratada en la televisión y el cine, y casi resulta inusual encontrar esos paisajes extensos bajo la luz particular de los cielos escandinavos. Martin Zandvliet, que también ejerce como director, subraya esa mirada a través de un formato panorámico y del rodaje en exteriores durante los amaneceres y atardeceres. En los dos primeros episodios que se han proyectado, el drama familiar está bien construido aunque parezca habitual, pero sobre todo el retrato de un personaje como Erik, con una excelente interpretación de Elliott Crosset Hove que experimenta la decisión de su padre como una traición pero se siente impotente a pesar de la presión de su esposa. Es un personaje que tiene cierto carácter patético cuando hace un amago de ganarse la colaboración de Wojciech, con quien ha trabajado durante años, para provocar el fracaso de su hermana: "Solo pequeñas cosas, para que cometa errores y se rinda. Cosas que nadie notaría y que nadie relacionaría contigo". Por lo que hemos visto, Harvest apunta a un drama sólido de personajes que van revelando sus intereses conforme se desarrolla la historia, mientras Astrid también comienza a entender que el liderazgo conlleva importantes sacrificios, aunque estén relacionados con esa figura de hermano mayor que nunca ha encontrado en Erik. La serie se enmarca dentro de esa estrategia de colaboración entre ocho canales de televisión públicos, principalmente del centro y Norte de Europa, que recientemente se ha extendido a otros tres años, en un nuevo acuerdo firmado en enero de 2026. Éxitos como La puta ama (Sundance tv, 2025), El dinero de otros (Filmin, 2025), Kabul (Movistar Plus+, 2025) o Esto no es un misterioso asesinato (Filmin, 2025) han consolidado esta colaboración como una estrategia necesaria para asegurar la distribución internacional de los proyectos aprobados. Harvest tiene previsto su estreno en el canal público danés DR en el otoño de este año, como una de las principales apuestas para la próxima temporada. 

A woman is killed. (En nu is ze dood.)

Bélgica 2026 | VRT, 4x45' | Temporada completa | Competición Docuseries | ★★★ 

Creada y escrita por Nahid Shakih, Phara de Aguirre, Sofie Hanegreefs

Dirigida por Nahid Shakih


Según la reciente Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) hace unos días, las cifras de violencia doméstica en España han aumentado un 7,4% durante 2025, aunque las víctimas mortales alcanzaron la cifra más baja de los últimos años, con 38 en total. Pero en lo que llevamos de 2026, según datos del portal efeminista, ya se han producido en España 17 asesinatos, cuyos feminicidas eran mayoritariamente españoles, 13 frente a tan solo 4 extranjeros. La realidad de esta violencia es igualmente insoportable en Bélgica, donde los datos que se aportan en la docuserie A woman is killed. (VRT, 2025) es una media de una mujer asesinada cada dos semanas, un total de 24 durante 2025. La reconocida periodista Phara de Aguirre (1961, Bélgica), una de las presentadoras más respetadas del territorio flamenco, tiene ascendencia vasca que proviene de su rama paterna, cuando su padre huyó de la Guerra Civil. Ella es la creadora de este acercamiento a la realidad de los feminicidios en Bélgica que se estrenó en febrero de este año en VRT, el mismo canal público que ha producido la serie ganadora en la categoría de docuseries, The deal with Iran (VRT, 2025). Con la presencia como entrevistadora y guía principal de los relatos que se cuentan, A woman is killed. dedica cada uno de sus cuatro episodios a una víctima de esta violencia que en la mayor parte de los casos acabó con la muerte de la mujer. Pero lo hace principalmente para destacar que en muchos de ellos hubo antecedentes de control coercitivo y señales de alarma que, o bien quienes las rodeaban o bien las propias fuerzas de seguridad y la justicia pasaron por alto sin atender de la manera que hubiera sido necesaria. La docuserie no se pregunta por qué se produjeron estas muertes, sino que lanza una cuestión igualmente relevante sobre si se hubieran podido evitar estos feminicidios. Es un acercamiento, si cabe, más doloroso, porque en algunos casos Phara de Aguirre habla con familiares que sienten la culpa de no haber podido evitar las muertes, aunque en algunos casos fueron las medidas de protección como las órdenes de alejamiento las que se revelaron como ineficaces. El primer episodio, Naomi (T1E1), está dedicado a Naomi Melaer, una joven de 25 años que murió en 2019 a manos de su pareja; un año y medio antes, el mismo asesino había matado a Sharon Gruwez, de 22 años, empotrando su vehículo a toda velocidad contra un autobús, pero la justicia concluyó que se había tratado de un accidente, a pesar de que la familia de la víctima exigió un juicio por asesinato debido a las pruebas evidentes de que fue un choque intencionado. Este feminicidio anterior es abordado en el episodio Sharon (T1E3). Los antecedentes del feminicida no pudieron evitar que cometiera un nuevo crimen tan solo un año y medio después con Naomi Maeler como víctima. Miren en Michel (T1E2) cuenta una historia terrible sobre un doble asesinato de una madre y su hijo de una anterior relación como víctimas. A pesar de que Miren Eynateen había vivido un infierno de violencia doméstica, el autor del doble asesinato fue detenido e interrogado el día anterior al crimen, pero fue puesto en libertad. El padre de Michiel Dutilleux, el adolescente asesinado, está seguro de que si hubiera habido un examen psicológico del feminicida se podría haber evitado su salida de la cárcel.  

Phara de Aguirre elabora una carpeta con información de cada una de las víctimas en un escenario que es la casa en la que se cometió un feminicidio, y expone la vida de las mujeres asesinadas en un panel al estilo de las investigaciones policiales, pero sobre todo proyectando en las paredes vacías imágenes de videos caseros que mostraban a las víctimas cuando nadie podía imaginarse que iban a formar parte de las terribles cifras de víctimas de feminicidio que se producen cada año en Bélgica. De alguna manera las devuelve a un tipo de exposición vital que se refleja en las habitaciones vacías de la casa, como un intento de recordarlas como personas más que como cifras. Pero también apunta en la carpeta los antecedentes que podían haber alertado sobre el desarrollo final de los acontecimientos: control coercitivo, violencia doméstica, celos exagerados... La única víctima de la que se muestran las fotografías de la violencia que ejerció su pareja contra ella es Ingrid Vermeiren, pero porque afortunadamente ella consiguió sobrevivir al brutal ataque que sufrió por parte de una ex-pareja que no había aceptado la separación. Dos semanas después de que un juez le condenara por acoso, pero sin ingresar inmediatamente en prisión, él consiguió abordarla en un aparcamiento y le disparó, causándole una perforación en el hígado y el pulmón, además de varias costillas rotas. Ingrid (T1E4) muestra un caso que desde hacía tiempo parecía destinado a terminar en tragedia, cuando la víctima llevaba un año y medio sufriendo el acoso de su ex-pareja, que publicaba fotografías amenazadoras en su perfil de Facebook. Es un caso flagrante de falta de seguridad policial, cuando Ingrid Vermeiren tuvo que poner una denuncia a través de un abogado para que finalmente le hicieran caso. Pero a pesar de la condena a 18 meses de cárcel, dos semanas después de la sentencia el acosador acabó encontrando el momento para disparar a su ex-pareja. Desde su condición de superviviente, Ingrid se convierte en una portavoz de las víctimas, para reflejar que es necesaria una actuación más contundente contra las denuncias de acoso. A woman is killed. es un documental necesario, a veces difícil de ver, que se diferencia de otros acercamientos a los feminicidios en que trata de saber qué falló en estos cuatro casos, cómo las señales de alarma no surtieron efecto y por qué las medidas de protección no fueron suficientes. 

Deep

Francia 2025 | Cinè+ OCS, 8x26' | Temporada completa | Rendez-vous | ★★★ 

Creada por Aurélien Molas

Dirigida por Aurélien Molas

Festival CreaTVty '25: Mejor Dirección


Estrenada el año pasado dentro de la programación del recién creado Festival CreaTVty en su segunda edición, donde recibió el premio más merecido dentro del contexto del festival, por la creatividad de su puesta en escena, Deep (Cinè+ OCS, 2025) es una de esas propuestas que supera la falta de un presupuesto holgado con un tratamiento visual absolutamente original, que mezcla el blanco y negro de la fotografía en el que se presenta esta historia ambientada en la 2ª Guerra Mundial, con algunos añadidos en color para crear una textura que puede recordar a películas como Europa (Lars von Trier, 1991), que ya bebía directamente del expresionismo, pero que encuentra sus principales referencias en el cine de género de serie B de los años sesenta, especialmente Gángsters a la fuerza (Georges Lautner, 1963), con Lino Ventura, pero también en el sentido del humor del grupo de humoristas que se dio a conocer en los años ochenta bajo el nombre de Les Nuls, formado por Alain Chabat, Chantal Lauby, Dominique Farrugia y el fallecido Bruno Carette. Esas son las dos principales influencias que confiesa el creador y director Aurélien Molas (1985, Francia), conocido sobre todo fuera de su país por aquella reimaginación de la Revolución Francesa en la miniserie La revolución (Netflix, 2020). La historia de Deep comienza en el interior de un submarino alemán secuestrado por cuatro colaboradores de la resistencia francesa, para después retroceder en el tiempo y mostrarnos todo lo que ocurrió hasta llegar a ese momento. Pero en realidad, no se trata de un flashback propiamente dicho, sino que es uno más de los bucles temporales en los que están atrapados los protagonistas, porque el submarino es una máquina del tiempo. Con una trama ambientada en Londres en 1942, la misión que se le encarga a Gaston Loboutin (Bamar Kane), un soldado de élite que no ha conocido otro mundo que el ejército, es la de introducirse en Saint-Nazaire, un puerto naval fuertemente vigilado por los alemanes, porque allí se encuentra atracado un submarino muy especial que podría cambiar el curso de la 2ª Guerra Mundial. Pero también se le imponen a sus compañeros de misión: Félix (Foëd Amara) y Jules (Illiès Salah), supuestamente antiguos oficiales de la marina, aunque aparte de ser amigos, el resto de su historia no parece demasiado verídica, y Rico (Dimitri Storoge), un antiguo oficial pero también un intrigante ex-contrabandista. Ayudados por Lucie (Alkyzée Costes), miembro de la resistencia francesa, este grupo se adentra de una manera un tanto peculiar en la zona controlada por los alemanes, pero al mismo tiempo son perseguidos por Franz (Philipp Hochmair), un jefe de las SS al que apodan "El Carnicero". Planteada como una comedia fantástica que toma los elementos de las historias sobre antihéroes convertidos en héroes, Deep desarrolla un estilo visual brillante que juega continuamente con las expectativas del espectador, marcando el ritmo a través de un montaje peculiar que resulta desbordante en los primeros episodios. 

Aunque el director solo nombra influencias reconocidas francesas, lo cierto es que resulta fácil detectar en la serie otras referencias evidentes como Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009), con este grupo de antihéroes metidos en una misión suicida. Deep tiene, sin embargo, algunos problemas para mantener el ritmo de una manera igualmente cautivadora desde la segunda mitad de los ocho episodios, especialmente cuando introduce directamente el problema del bucle temporal en el que se se ven metidos los protagonistas para evitar que el submarino vuelva a caer en manos de los alemanes. Combinando las convenciones de las series de guerra, las historias sobre la resistencia francesa, el cine de acción y el subgénero de los viajes en el tiempo, también introduce elementos de comedia que reflejan, y ahí se encuentran buena parte de sus virtudes, que asume perfectamente la condición de historia que no se toma en serio ni siquiera a sí misma.


Ciudad de las Estrellas se estrena en Apple tv el 29 de mayo.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Alguien voló sobre el nido del cucoEl efecto Marcus y Gángsters a la fuerza se pueden ver en Filmin.
Shutter Island se puede ver en Netflix y Prime Video. 
Land of mine se puede ver en Acontra+ y Filmin. 
Malditos bastardos se puede ver en Disney+, Netflix, Prime Video y SkyShowtime. 

29 abril, 2026

Visions du Réel 2026 - Parte 4: Padres e hijos

El pasado fin de semana concluyó la 57 edición del festival Visions du Réel en su formato presencial, aunque se extiende en formato online hasta el 4 de mayo, solo para territorio suizo, completando una programación que ofrece la posibilidad de ver una selección de cincuenta películas entre las 165 que han formado parte de su programa oficial. El resumen de este año, el último bajo la dirección artística de Emilie Bujès, que se incorpora en julio como directora al Festival Internacional de Cine de Ginebra (GIFF), el más grande que se celebra en Suiza, es el del triunfo español de La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026), consiguiendo el máximo galardón del festival, junto a la alta presencia de documentales de producción española, con otro premio para Historias del buen valle (José Luis Guerín, 2025), que se había programado en la sección Highlights, en la que se destaca lo mejor que ha pasado por festivales anteriores. Alternamos nuestras crónicas de Visions du Réel con las del festival Canneseries, que acaba de terminar con el premio al Mejor Guión para la serie Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026), culminando una semana de éxitos que quizás no tengan tanta repercusión como la presencia española en el Festival de Cannes, pero que siguen demostrando el buen momento del audiovisual hecho en España desde su proyección internacional. 

COMPETICIÓN INTERNACIONAL DE LARGOMETRAJES
Grand Prix: La noche de la infancia | Xisi Sofia Ye Chen | España, Francia
Premio Especial: del Jurado: A fire there | Marlene Edoyan | Canadá
Mención Especial: Djéliya, mémoire du Mandé | Boubacar Sangaré | Burkina Faso, Costa de Marfil, Mali, Senegal, Francia
Premio Interreligioso: Dentro Elsa Amiel | Francia, Suiza

BURNING LIGHTS
Premio del Jurado: Alea Jacarandas | Hassen Ferhani | Francia, Argelia
Premio Especial del Jurado: Baby Jackfruit Baby Guava | Nông Nhật Quang | Vietnam, Corea del Sur
Mención Especial: The case against space Graeme Arfield | Reino Unido, Francia
Mención Especial: The illusion of a quiet night Olga Chernykh | Ucrania
Premio FIPRESCI: Saudades eternas Emma Boccanfuso | Suiza, Francia

COMPETICIÓN NACIONAL
Premio del Jurado: Nicole Nicole Lauren Dällenbach | Suiza, Francia
Premio Especial del Jurado: What comes from sitting in silence? Sophie Schrago | Francia, Corea del Sur, Suiza, EE.UU.
Mención Especial: Der runde Tisch Juliette Menthonnex, Benjamin Bucher  | Suiza

COMPETICIÓN DE MEDIOMETRAJES Y CORTOMETRAJES
Mejor Mediometraje: Ici, ailleurs Comes Chahbazian | Bélgica, Armenia
Premio Especial del Jurado: Ampio appartamento in palazzo di pregio | Tiziano Locci, Tito Puglielli | Italia
Mejor Cortometraje: Guided tour Alba Jaramillo | Francia, Puerto Rico
Premio Especial del Jurado: Memories of a window Amin Pakparvar, Mehraneh Salimian | Irán, Estados Unidos, Alemania
Mención Especial: Sawyer Avenue, Sunday afternoon | Bill Morrison | Estados Unidos

GRAND ANGLE
Premio del Público: Birds of war | Janay Boulos, Abd Alkader Habak | Reino Unido, Líbano, Siria

OPENING SCENES
Premio Tënk: Welcome to set | Cyan Bae | Países Bajos

PREMIO ESPECIAL
Premio Perception Change: Historias del buen valle | José Luis Guerín | España, Francia

Djéliya, mémoire du Mandé

Boubacar Sangaré

Burkina Faso, Costa de Marfil, Mali, Senegal, Francia 2026 | 112' | Competición | ★★

Visions du Réel '26: Mención Especial del Jurado


En agosto del año pasado el compositor norteamericano Jay Gambit, que trabajó en la banda sonora del documental The last Hillbilly (Diane Sara Bouzgarrou, Thomas Jenkoe, 2020) publicó en su perfil de Bandcamp la autoedición de su trabajo para Djéliya, memoire du Mandé (Boubacar Sangaré, 2026), composiciones atmosféricas que aportan una tonalidad reflexiva y casi esotérica que hubieran dado a la película un reflejo más místico. Creada a partir de su proyecto musical Crowhurst, Jay Gambit escribe en el perfil de la banda sonora que en esos momentos no sabía en qué estado de postproducción se encontraba la película, pero lo cierto es que finalmente su música no se ha utilizado, sustituyéndola por canciones africanas del reconocido percusionista maliense Baba Sissoko, que le dan otro carácter más optimista. La publicación de Jan Gambit de su banda sonora en Bandcamp nos da la oportunidad de apreciar cuál fue el acercamiento inicial a esta historia sobre un joven de Mali que decide iniciar un viaje de varios meses por África en la búsqueda de su formación como griot, el depositario de la tradición oral de su país, siguiendo los pasos de un padre, también griot, al que nunca conoció. Posiblemente el cambio de perspectiva respecto a cómo abordar este trayecto es el que ha influido en la decisión de prescindir de la música ambiental de Jay Gambit, que aportaría una mirada más introspectiva, para convertir la película en una especie de documental musical en el que las canciones de Baba Sissoko acompañan al joven Sékou en su búsqueda personal. Esta transmisión de la historia de forma oral se realizaba no solo contando relatos tradicionales, sino también a través de la música, lo que se refuerza con la propia presencia de Baba Sissoko como una especie de acompañante invisible de la travesía de Sékou. La cultura mandinga, o mandé, forma parte de la tradición de un grupo étnico muy amplio formado por trece millones de personas que se extienden desde Mali hasta Costa de Marfil, lo que antiguamente formaba parte del Imperio de Malí. El empeño del protagonista de esta historia por seguir la tradición de su padre, a pesar de que en su caso no ha podido transmitirse de forma hereditaria porque no le ha conocido, es también una búsqueda de identidad tratando de recoger la esencia del conocimiento paterno a través de otros djelis que le han conocido. Y especialmente la leyenda de Sundiata Keita, que acompaña el viaje y que forma parte de la tradición oral de la cultura mandé, convertida en una epopeya mística que acaba estableciéndole como el primer Emperador del Imperio Malí. En Djéliya, memoire du Mandé, las tradiciones y la historia de África se entremezclan para conformar un proceso que no solo es personal sino también histórico, pero reflejando la inestabilidad de una forma de transmisión que parece anclada en el pasado, en parte por las huellas de la colonización: "Nuestra generación ya no tiene ese tipo de iniciación que tuvieron nuestros ancestros. Las cosas han cambiado mucho. Yo me eduqué en una escuela de blancos. Básicamente me enseñaron desde una mirada occidental. Aunque eso no me impidió estudiar las tradiciones que me transmitió mi padre", cuenta el cineasta y griot Dani Kouyaté, cuya última película, Katanga - La danse des scorpions (2024), mezcla la tradición mandinga con una adaptación de Macbeth (1606, Ed. Cátedra) de William Shakespeare.

La intención de Sékou Timité parece navegar incluso a contracorriente, en una sociedad en la que la transmisión oral del conocimiento ni siquiera resulta necesaria, como se refleja cuando él mismo acude a una biblioteca de literatura africana y contempla una intervención del historiador senegalés Djibril T. Niane, autor del libro Soundjata ou l'épopée mandingue (1971), fallecido en 2021: "En el pasado, el djeli siempre fue visto como alguien cercano a los reyes. Eran consejeros y narradores de la Historia. Hoy esa Historia se enseña en las escuelas. No necesitamos a los djeli para conocer nuestro pasado. Pero siguen siendo importantes para la sociedad africana hoy en día. Nuestras ceremonias no estarían completas sin la presencia de un djeli". A lo largo de la segunda película del director burkinés Boubacar Sangaré, seleccionado en el Festival de Berlín por Or de vie (2023), la historia de la familia del protagonista se entrelaza con los relatos de la epopeya de Sundiata y las tradiciones históricas en torno a la cultura mandinga, construyendo una reflexiva propuesta sobre la dificultad de la pervivencia de la cultura autóctona en África, irremediablemente impregnada y contaminada por la cultura blanca impuesta durante años. En un mundo globalizado, lidiando con los conflictos étnicos perpetuos, los narradores y su papel unificador se encuentran relegados al olvido. Pero esta interacción constante entre la acción individual y el patrimonio colectivo se revela igualmente como un retrato de un joven griot de hoy, y al mismo tiempo como un ensayo poético sobre la necesidad de preservar la historia oral en un mundo saturado de imágenes y escritura instantánea. Djéliya, memoire du Mandé es también un viaje musical muy relevante, que habla de los instrumentos que han acompañado a los djeli durante siglos junto a sus canciones, como el histórico Sosso Bala, conservado como un tesoro nacional en la ciudad de Labé (Guinea). Un instrumento que se cuenta que era tocado por Sundiata, y que es el origen del resto de balafones mandé que se han extendido como un reflejo de la unidad cultural del pueblo africano.    
 

Alea Jacarandas

Hassen Ferhani

Francia, Argelia 2026 | 78' | Burning Lights | ★★

Visions du Réel '26: Premio del Jurado


Otra relación paternal muy diferente es la que mantiene el director Hassen Ferhani con su padre, el periodista, escritor y crítico de arte Ameziane Ferhani, cuyo libro más conocido mundialmente es Senderos de Argel (2018), no editado en España. Fallecido en 2023 antes de que se terminara de rodar el documental, Alea Jacarandas (Hassen Ferhani, 2026) surge de las conversaciones del director con su padre como un reflejo de la historia y el desarrollo de la sociedad argelina a través de los lugares de la ciudad de Argel en los que crece la jacaranda, esos árboles en los que florecen flores violetas y que conforman un paisaje de color al iniciarse la primavera. Ameziane Ferhani se había fijado en esta colorista presencia para utilizarla como eje central del libro en preparación L’Inspecteur des jacarandas, su primera novela de ficción, y el director Hassen Ferhani se había comprometido a acompañarle y grabarle a lo largo de su recorrido por las calles de Argel donde permanecen plantados estos árboles, que llegaron como consecuencia de la colonización, otra de esas huellas que han acabado impregnando a la sociedad africana, cuando una de las primeras acciones del colonialismo francés fue la creación del Jardín Botánico en el centro de Argel, que incorporaba especies de todo el mundo que posteriormente se fueron esparciendo como especies invasoras por la ciudad. En un diálogo entre Ameziane Ferhani y su amigo, el actor Samir El Hakim, que también fue uno de los protagonistas del documental 143, rue du désert (Hassen Ferhani, 2019), ganador del premio al Mejor Director Revelación en el Festival de Locarno, Ameziane les llama "árboles exiliados", mientras que Samir apunta que son más bien "árboles deportados". Como en su anterior película, hay una representación del proceso de creación cinematográfica en el que el entrevistado a veces interrumpe al director para cuestionarle él mismo, o vemos al actor Samir El Hakim repasando el guión y los diálogos que tiene aprendidos. Se conforma así una especie de autorreflexión sobre cómo se construye una obra artística, algo que une y al mismo tiempo separa los puntos de vista de padre e hijo, el primero dedicado a la literatura y el segundo reflejándose a través de su cámara. Una idea de introducción meta-cinematográfica que surgió durante el proceso de edición y tras la necesidad de encontrar una forma de terminar la película a pesar de las grabaciones que quedaron definitivamente abandonadas tras la muerte no esperada de Ameziane Ferhani. De hecho, hay escenas rodadas con Samir El Hakim que son posteriores a su fallecimiento e incluso respuestas de Hassen Farhani posteriores a la pregunta que su padre le formula en una ocasión en la que interrumpe el texto que estaba leyendo para inquirirle: "¿Te inspiró verme escribir y leer a tomar una cámara?". Si en ese momento no escuchamos ninguna respuesta del director, en el proceso de edición decidió incorporar una escena en la que él mismo con 18 años grababa a su padre con una cámara de VHS, una interacción entre el lenguaje cinematográfico y la realidad que sirve como una clara declaración de que efectivamente hubo algo de influencia del padre en el deseo del hijo por tomar una cámara y grabar a su familia. 

La jacaranda, ese "árbol del exilio" que llegó a Argel en 1838 procedente de Latinoamérica, pero traído por los colonizadores franceses, representa sin embargo para Ameziane la libertad, la imaginación y la belleza, y a lo largo de su proceso de investigación topográfica para su último libro, había documentado unos 200 árboles en diferentes lugares de la ciudad de Argel. Ésta se convierte en una coprotagonista que refleja la historia de un país que siempre ha estado zozobrando entre el deseo de libertad y la opresión a la que ha sido sometida. La panorámica de ese perfil de Argel que muestra una zona urbana de casas blancas a orillas del Mediterráneo que reflejan el paso del tiempo, se muestra tan deteriorada como hermosa. El propio Ameziane recuerda que durante la guerra civil argelina que se extendió desde 1992 hasta 2002, con la derrota del Grupo Islámico Armado, su propia vida estuvo en peligro debido a su trabajo como periodista, pero nunca se planteó salir del país. En los años setenta, durante su juventud, había estudiado en la ciudad francesa de Toulouse, pero finalmente decidió regresar: "Estaba tratando de solucionar en Francia los problemas que estaba teniendo en mi propia casa". El autor argelino era un representante de la intelectualidad de su país, pero al mismo tiempo se le retrata como una persona cercana que podía hablar sobre cuestiones más cotidianas con sus vecinos, pero siempre persistiendo en el profundo conocimiento de la historia de Argelia. Como cuando la cámara le acompaña a la placa conmemorativa de mármol romano en la calle Bab Azzoun, para recordar que bajo los adoquines de la ciudad existen tumbas que provienen de la época romana, cuando recibió el nombre de Icosium (La ciudad de las gaviotas). Estas huellas del paso de civilizaciones como los romanos, los bizantinos, los judíos y los árabes conforman la complejidad histórica de un país que parece entregado al caos. El propio título del documental hace referencia a la frase pronunciada por Julio César cuando cruzó el Rubicón: "Alea iacta est" (La suerte está echada), la misma que pronuncia Ameziane Ferhani cuando firma el contrato con un editor francés para la publicación de su próximo libro, reflejando que ya no hay vuelta atrás. 

Nicole Nicole

Lauren Dällenbach

Suiza, Francia 2026 | 81' | Competición Nacional | ★★

Visions du Réel '26: Premio del Jurado


De las relaciones familiares que estamos reflejando en nuestra crónica de Visions du Réel, una de las más complejas es la que mantienen las protagonistas de Nicole Nicole (Lauren Dällenbach, 2026), comprensiblemente premiada como mejor película suiza por la capacidad de introducir un tema difícil de dependencia emocional pero al mismo tiempo hacerlo con una extraordinaria sensibilidad. En su debut como directora, Lauren Dällenbach filma a su propia familia, pero principalmente a través de su abuela Alberte, de 87 años, y su tía Nicole, de 55 años, ambas todavía viviendo juntas y habiendo creado a lo largo del tiempo una dependencia mutua. En una villa a orillas del lago Leman, Nicole siempre ha vivido en la casa familiar junto a su madre, después de que cuando era niña se le diagnosticara un déficit cognitivo que ha acabado sobreprotegiéndola dentro de su propia familia. La madre de la directora es la hermana de Nicole que trata de hacerle entender que tiene que iniciar un proceso de emancipación de la casa familiar que debería haber comenzado hace tiempo, porque la edad avanzada y los achaques cada vez más frecuentes de su madre Alberte acercan cada vez más la posibilidad de que se quede sola. Resulta claro que Nicole es relativamente incapaz de valerse por sí misma y enfrentarse a los desafíos diarios, desde hacer la comida hasta encargarse de los gastos, pero también parece que se ha instalado en una especie de comodidad que le ha permitido no tener que hacer frente a ese tipo de problemas, siempre de alguna manera protegida por su madre. Y aunque ella es la protagonista, alguna conversación entre la directora y Alberte también muestran otro aspecto importante de la historia: "Quizás soy yo la que tiene miedo de quedarse sola", reconoce ella. Nicole Nicole expone una problemática que puede ser reconocible en muchas familias, esa cierta co-dependencia que puede provocar la falta de emancipación de alguno de los hijos del entorno familiar, aunque en este caso es más complejo. Cuando se solicita una ayuda gubernamental para que Nicole se pueda valer por sí misma, vivir en su propio apartamento con una ayuda estatal, su nivel de deficiencia cognitiva no alcanza el grado de discapacidad mental que se requiere para poder recibir el apoyo social. Ella forma parte de ese grupo de personas que tienen un ligero retraso cognitivo, pero no lo suficiente como para ser considerada discapacitada, lo que agrava el problema de encontrar un camino para la emancipación. Pero lejos de centrarse en los aspectos administrativos de la historia, la película prefiere quedarse en las escenas cotidianas, en las conversaciones íntimas y en los esfuerzos de los familiares, especialmente la hermana de Nicole, por hacerle entender que es ella la que tiene que tomar la decisión de independizarse, no como una obligación de enfrentarse a sus propios problemas, sino como una liberación para desarrollar el derecho a vivir su propia vida, una posibilidad que en realidad nunca se ha planteado porque nunca lo ha necesitado. 

Es la sensibilidad con la que está contada la historia lo que provoca que Nicole Nicole sea un documental conmovedor, pero que también reflexiona sobre un cierto tipo de relación familiar que puede ser contraproducente. Es una situación en la que todos han tomado las decisiones que han considerado más convenientes para los demás, pero eso precisamente es lo que la hace más compleja. Apoyándose en la cercanía familiar, se reflejan algunas conversaciones íntimas que pueden ser dolorosas, como cuando a Nicole se le plantea la posibilidad de que su madre Alberte pueda fallecer en cualquier momento. Esa realidad que en los exámenes psiquiátricos que se le han realizado ella ni siquiera se había planteado como tangible, supone un golpe de efecto que estalla en un arrebato emocional, pero que parece necesario para entender que necesita inevitablemente disponer de un proyecto de vida que no dependa de la existencia de su madre. En la última parte de la película, Nicole experimenta junto a la directora un viaje que le hace explorar otras posibilidades, como asistir a una silent disco o disfrutar de un paseo en bicicleta, y resulta un reflejo hermoso pero al mismo tiempo significativo de cómo le ha faltado disponer de espacio propio que nunca se había planteado. La introducción de un elemento de fantasía en la historia puede recordar al tratamiento de algunos documentales anteriores, especialmente Adrianne & the castle (Shannon Walsh, 2024), en el que la representación del duelo se efectuaba a través de la tendencia a crear mundos de fantasía de su protagonista. En este caso, la afición por las fotonovelas de Nicole, esas narraciones noveladas de historias románticas que parecen reliquias del pasado, llevan a la directora a plantear la posibilidad de que ella misma sea la protagonista de su propia fotonovela. El proceso de realización de esa historia de fantasía en la que Nicole tiene la posibilidad de interpretar a diferentes personajes es uno de los momentos más divertidos de la película, envuelto en esa especie de fantasía que también en cierto modo refleja el distanciamiento de la realidad en la que ha estado viviendo durante mucho tiempo. No se trata de un elemento disperso que se incorpora a la historia, sino de un complemento adecuado para reforzar el carácter de una protagonista que necesita encontrar su propio espacio para liberarse de su propia irrealidad.  

Vacío luminoso

Uberto Rapisardi

España, Francia 2026 | 87' | Proyecciones Especiales | ★★


Cuando está a punto de cumplirse el ciclo completo de la trayectoria internacional de la película Sirât (Oliver Laxe, 2025), con el casi inmediato inicio de una nueva edición del Festival de Cannes donde tuvo su estreno mundial el año pasado, parece interesante hacer una reflexión sobre el recorrido que ha llevado a cabo una historia singular, con una perspectiva casi se diría que mística en torno a la naturaleza humana y los falsos profetas. De manera que Vacío luminoso (Uberto Rapisardi, 2926) surge en un momento adecuado, donde es posible mirar hacia los entresijos del rodaje de la película con una perspectiva diferente, y resulta interesante escuchar la forma en que Oliver Laxe se refiere a su historia cuando acababa de rodarla, sin la contaminación de la relevancia que obtuvo más tarde, la selección en el Festival de Cannes, el éxito de taquilla en España y otros países como Francia o las nominaciones al Oscar. Son unas reflexiones mucho más puras, en una entrevista que se realizó en el hotel en el que se hospedaba en Marruecos durante los últimos días del rodaje, todavía con la adrenalina de la obra recién acabada. Rodada por Uberto Rapisardi, que trabajó como cámara en la película, Vacío luminoso no es exactamente un Making of, o al menos da la impresión de que tiene una vocación de documental más independiente que el simple reflejo del rodaje, siguiendo la línea de El peso de los sueños (Les Bank, 1982) o Corazones en tinieblas (Eleanor Coppola, Fax Bahr, George Hickenlooper, 1991), aunque obviamente el rodaje de Sirât no fue tan controvertido como los de Fitzcarraldo (Werner Herzog, 1982) o Apocalypse Now (Francis Coppola, 1979), que reflejaban aquellos documentales. Sin embargo, el enfoque del director se centra en esa especie de convivencia en una pequeña comunidad que se estableció durante el rodaje en Marruecos, en la exaltación emocional de la rave que se rodó en Toledo y con la que se inicia la película, o en la forma en que unos protagonistas que nunca habían tenido experiencia en el cine se enfrentan a un sistema de trabajo que es totalmente ajeno a lo que habían conocido (e incluso a lo que ellos mismos defienden como estilo de vida). Joshua Liam Herderson, uno de los actores no profesionales que interpretan al grupo de ravers, ofrece algunas reflexiones interesantes sobre las contradicciones a las que se enfrentaban: "La moral que refleja la película no está acorde con la forma en que está realizada. Oliver es una persona muy espiritual pero también muy ambiciosa, y la ambición devora a la espiritualidad. Él es un esclavo de esta industria". A lo largo del documental se muestra cómo hay una intención de formar parte del proyecto, pero también una dificultad para adaptarse a un sistema de producción que exige responsabilidades por el presupuesto que supone un solo minuto de rodaje. Abordando su proyecto más ambicioso, producido por Pedro y Agustín Almodóvar a través de su productora El Deseo, la presión sobre un director como Oliver Laxe que habitualmente transmite sosiego acaba estallando en alguna ocasión, y se cuenta una anécdota sobre un momento en el que necesitó apartarse del rodaje (literalmente huir) para volver a encontrarse a sí mismo en un lugar solitario. 

Pueden interpretarse como una cierta impostura algunas de las reflexiones que hace el director en este documental, como cuando afirma en la entrevista que "no sé en qué momento me encuentro, si voy a seguir haciendo películas más grandes, más pequeñas, o ni siquiera si voy a seguir haciendo cine"; pero lo cierto es que Sirât nace como una búsqueda personal y al mismo tiempo artística que ofrece una manera particular de desarrollar la narrativa cinematográfica. También son significativas las elecciones que hace Uberto Rapisardi respecto a los entrevistados, más interesado en desarrollar la narrativa de la reflexión sobre las contradicciones del proceso de creación artística que en aportar una mirada más equidistante y distanciada. En este sentido, Vacío luminoso navega a favor de la corriente de la película, evitando a veces desviarse hacia una mayor objetividad. Apenas hay declaraciones de Sergi López, quizás el único actor profesional que tiene la película, pero con la capacidad para separar la ficción de la realidad, esa forma que tienen los grandes actores de establecer una barrera entre su personaje y ellos mismos. Durante el rodaje de una de las escenas más emocionantes de Sirât, el primer punto de giro impactantes de la historia, la mayor parte de los actores no profesionales están arrebatados por la emoción, mientras que el comentario de Sergi López entre toma y toma es tan despreocupado como significativo: "¿Ya estamos hartos de hacer el capullo?". El documental, que solo se construye a partir del visionado necesario de la película porque desvela sus principales giros de guión, ofrece un acercamiento inmersivo a las circunstancias del rodaje, a veces caracterizadas por elementos adversos como tormentas de arena, especialmente en las secuencias del tercer acto en el desierto de Marruecos, y afronta una introducción dentro de cómo es el funcionamiento del proceso artístico, desde la intención del director hasta cómo la estructura industrial del cine afecta directamente al desarrollo del lenguaje narrativo, a veces en una confrontación clara. Siempre manteniendo esa especie de actitud zen que tiene el director Oliver Laxe, también refleja las incertidumbres a las que se enfrenta un realizador que ha dado un paso de gigante en su carrera, desde películas pequeñas hasta un sistema de producción complejo como el de Sirât, incluso antes de su repercusión internacional. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

The last Hillbilly y Corazones en tinieblas se pueden ver en Filmin.
Or de vie (A golden life) se puede ver en dafilms.com y Truestory. 
Adriane & the castle se puede ver en Plex.
Sirât se puede ver en Movistar Plus+.
Apocalypse Now se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.