29 octubre, 2021

Vientos nórdicos: Las series escandinavas del año

Se suele decir en los países escandinavos que la producción de series de Dinamarca tiende más hacia el drama existencial, que a los suecos les salen mejor el género nordic noir y que Noruega está más especializada en historias protagonizadas por jóvenes problemáticos. Y en cierta manera el tópico de esta definición de la producción audiovisual en el Norte de Europa tiene algo de cierto, aunque no sea exactamente así. Las series escandinavas de las que hablamos a continuación reafirman este tópico, aunque otras lo deshacen. Son producciones inéditas en España que han tenido relevancia en los últimos meses y que, en algunos casos, tendrán la oportunidad de verse en nuestro país próximamente. 

NORUEGA

Perni (Viaplay, 2021-) ha sido el gran éxito de la producción de series en Noruega durante la primera mitad de 2021, tanto es así que la plataforma de streaming Viaplay ha decidido renovarla, no por una temporada, sino por dos. Uno de los motivos de su éxito está en el hecho de ser la primera serie creada por Henriette Steenstrup, una actriz muy popular en el país, a la que podemos ver en la película Cuidado con los niños (Dag Johan Haugerud, 2019) o en la serie Ragnarok (Netflix, 2020-), además de ser presentadora de un concurso de televisión muy popular. La serie se plantea como una comedia dramática, equilibrando bien ambos géneros, sobre una madre madura que está separada y trata de encontrar un espacio para sí misma en medio de una familia formada por dos hijas que están en la edad adolescente y un padre viudo que ha decidido salir del armario en su vejez.


En los primeros episodios de la serie pesa cierto parecido con Better things (FX, 2016-), que también explora la maternidad soltera en la madurez, pero poco a poco Perni va encontrando su propio camino que tiene más relación con la idea de familia y que sabe, quizás de ahí provenga su espectacular éxito, describir con acierto la idiosincrasia de los noruegos, sus contradicciones y sus miedos en el terreno de las relaciones emocionales. También aborda con humor algunas cuestiones complejas como la mala imagen que tienen los servicios sociales, ya que Pørni trabaja como asistenta social tomando decisiones sobre el futuro de los hijos de parejas con dificultades para criarlos, lo que contrasta con su propia vida familiar desorganizada. Es una dramedia que sabe construir sobre todo un personaje que se enfrenta a decisiones diarias que pueden ser importantes para su vida.  

El drama bélico destaca en Atlantic Crossing (NRK, 2020-), una producción de la televisión pública noruega que aborda la relación entre la princesa Märtha de Suecia (Sofia Helin), esposa del príncipe heredero Olav de Noruega (Tobias Santelmann), y el presidente Franklin D. Roosevelt (Kyle MacLachlan) durante el comienzo de la 2ª Guerra Mundial. El país noruego fue ocupado por los nazis en 1940 y, mientras el rey Haakon (Søren Pilmark) se encontraba en Inglaterra organizando la resistencia contra Alemania, el príncipe heredero y su esposa viajaron a Estados Unidos, protegidos por el presidente norteamericano. Parece claro que hubo una relación estrecha entre la princesa Märtha y el presidente Roosevelt, pero la serie plantea esta relación yendo más allá de la admiración mutua y acercándose al enamoramiento. 


Atlantic Crossing cuenta con una buena puesta en escena y una estructura que recuerda a The Crown (Netflix, 2016-), enfocando cada episodio en un acontecimiento relevante tanto en la vida personal como la pública de los miembros de la monarquía, pero los guionistas tienen tanto empeño en humanizar a los personajes y elevar el tono de drama familiar que acaban pecando de sentimentalistas y chovinistas. Desde el punto de vista histórico, NRK ha recibido duras críticas por parte de algunos historiadores por tergiversar la realidad y dar a Märtha de Suecia un papel más destacado en el cambio de actitud de los norteamericanos respecto a la 2ª Guerra Mundial que el que realmente tuvo. Curiosamente, sí está documentado que fue una presencia influyente en la política de Roosevelt, pero el creador Alexander Eik parece más empeñado en construir una historia de amor triangular, dedicando los últimos episodios a los celos del príncipe Olav, el padre del actual rey de Noruega. 

El historiador noruego Trond Norén Isaksen afirmaba en el periódico Aftenposten, que "no hay indicios de que tuvieran una aventura o de que el presidente Roosevelt fuera sexualmente activo después de quedar paralizado de cintura para abajo en 1921". Y que la supuesta relación sentimental fue una "fake new" creada por los opositores del presidente y promovido especialmente el periódico The Chicago Tribune. También es inventada la presencia de una infiltrada simpatizante nazi en el círculo en el que se movía la familia real en Estados Unidos, pero sin embargo la serie pasa de puntillas por la existencia de un sector muy importante de Noruega que apoyaba abiertamente a Hitler. Los hechos históricos documentados son tan fascinantes, llenos de conspiraciones, acusaciones e insinuaciones que resulta sorprendente que los guionistas hayan decidido inventar una ficticia historia de amor en vez de bucear claramente en la más que interesante realidad histórica. Y de camino desmerecen las figuras de personajes como el príncipe Olav, que aquí parece limitado a ser un marido celoso (está acreditada su profunda amistad con Theodor Roosevelt) y de Eleanor Roosevelt, que parece ensombrecida por su marido.

El thriller de acción Furia (Viaplay, 2021-) ha sido una de las producciones más publicitadas de este año en Noruega, sobre todo porque está creada por Gjermund Eriksen, responsable del éxito de la serie policíaca Mammon (NRK, 2014-2016), y recientemente de la producción Livstid (NRK, 2020-), otra serie sobre una investigadora cuya historia conocemos en flashback desde el año 2040, en el que ella cumple condena en la cárcel.  El protagonista de Furia es Asgeir (Pål Sverre Hagen), un agente de policía que se refugia con su hija en un pequeño pueblo al Oeste de Noruega, debido a las amenazas que ha sufrido por parte de la mafia rusa. Pero, como no podía ser menos, allí se debe enfrentar a un grupo de extrema derecha en el que está infiltrada la agente Ragna (Ine Marie Wilmann), y que parece tener planes para llevar a cabo un ataque terrorista internacional. A ambos actores les hemos visto en la serie Exit (NRK, 2019-), en la que interpretaban a un matrimonio roto. Se trata de una de las principales apuestas de Viaplay para esta temporada, que aborda un tema político relevante, en torno a la proliferación de grupos extremistas de derechas que enfrentan una supuesta revolución islámica en Europa, mientras ellos mismos crean el caos. 


Uno de los problemas de la serie es que tiene dos partes bien diferenciadas que no terminan de ajustarse con eficacia. La primera, que se desarrolla en Noruega, comienza como un típico thriller sobre un policía que trata de llevar una vida tranquila pero que no puede evitar afrontar nuevos problemas, pero funciona bien, con el suficiente suspense y acción como para atraer el interés. Después se centra más en Ragna, la agente infiltrada en el grupo extremista, y traslada la acción a Berlín, donde la historia tiene un giro más político, a través de investigaciones de despacho por parte de las fuerzas antiterroristas alemanas y la posible influencia que se quiere ejercer en el próximo calendario electoral alemán. Pero en este tramo la serie pierde eficacia y tensión, aunque pretende mantenerla con la cada vez mayor implicación de Ragna en las actividades del grupo extremista. La trama acaba haciéndose previsible, el personaje de Asgeir también pierde protagonismo y las intrigas políticas resultan insustanciales, aunque la reflexión sobre la participación cada vez mayor de las ideologías de extrema derecha en el marco político europeo podrían apuntar a reflexiones interesantes. 

Más interesante es Delete me (Viaplay, 2021-), que aborda una de esas problemáticas juveniles que tan bien se le dan a las producciones noruegas. La historia no es tan original como la forma de contarla. Se centra en la joven Marion (Amalia Holm), que se enfrenta a un infierno cuando un video de ella practicando sexo con dos chicos se difunde por las redes sociales. No solo recibe miradas acusadoras, sino también constantes mensajes subidos de tono e incluso proposiciones sexuales en persona. La posible implicación de su mejor amiga Marit (Thea Sofie Loch Næes) en la difusión de estos videos provoca que tengan un enfrentamiento que acaba en tragedia. Este trágico desenlace no es exactamente un spoiler porque la historia está contada desde el final hasta el principio, de forma que el episodio 1 sería en realidad el episodio 7 si la narración fuera cronológica. 


Esta propuesta formal que nos cuenta la historia al revés, parece al principio un simple intento de elaborar un planteamiento diferente, pero lo cierto es que es lógico desde el punto de vista narrativo, porque poco a poco descubrimos detalles que completan la historia y nos hacen entender mejor sus consecuencias. En cierto sentido, consigue que un relato que podría parecer que se ha contado muchas veces acabe resultando más interesante, y el guión de Marie Kristiansen consigue que este retroceso narrativo despliegue algunos temas y reflexiones en torno a la juventud que son más efectivos. Podríamos decir que si la de Marions e contara de forma cronológica, sería un coming-of-age sobre la crueldad de la madurez, mientras que la estructura al revés convierte la historia en un thriller en el que se van desgranando capas que nos ofrecen una visión más compleja del problema. Hay mucha música y muchos primeros planos, un estilo habitual en series que de alguna forma se han visto influidas por el estilo de Euphoria (HBO, 2019-) pero mantiene un cierto misterio que resulta efectivo. 

La serie más polémica de este año en Noruega aborda también la juventud desde un punto de vista sexual. Etter Lørdag (Después del sábado) (TV2, 2021-) ha conseguido el premio a la Mejor Serie Corta en Canneseries, el Festival Internacional de Series de Cannes, que se ha celebrado este mes de octubre, lo que es un importante apoyo para una propuesta que ha suscitado cierta controversia. A lo largo de sus doce episodios, que duran entre cuatro y doce minutos, la serie plantea una reflexión sobre la línea que separa el abuso del sexo consentido. La protagonista es Klara (Darin Hagi) una joven de veintidós años que acepta el reto de un programa de radio de tener un encuentro con un chico que se presenta a través de una red social de citas. Ella y Espen (Alfred Ekker Strande) se toman unas cervezas y acaban la noche en casa de Klara, pero aunque pueda estar más o menos dispuesta a tener una relación sexual con él, la actitud de éste le resulta demasiado agresiva, y se niega a continuar con el encuentro. "Si no quieres sexo, por lo menos chúpamela", le dice Espen.


Durante los siguientes episodios, Klara se enfrenta a la negación del abuso, piensa que la culpa ha sido suya por haberse "llevado a casa al chico equivocado",  pero una amiga que ha vivido en su familia un caso de violación cree que al menos debería ir a un centro de apoyo. La negación da paso a la duda. Escrita por Sofia Lersol Lund, que ha trabajado en series como Home ground (NRK, 2019-) y Post mortem (Netflix, 2021-) y Liv Mari Mortensen, que también dirige, la propuesta crea una situación que se mueve en una zona gris, en la que como espectador se plantea una interesante aproximación a la idea del abuso o el consentimiento. El formato elegido, doce episodios de corta duración, puede parecer innecesario (quizás hubiera sido mejor seis de veinte minutos cada uno), pero la idea de incluir al principio de cada episodio un momento de la situación que ha provocado el conflicto, un momento del sábado para después contarnos las consecuencias "después del sábado", de alguna manera contribuye a construir de una forma cada vez más clara la realidad de la situación. Hay un excelente trabajo de la joven actriz Darin Hagi, que debuta como protagonista, en un proceso de desarrollo de su personaje que es ciertamente complejo. 

También en Canneseries ha recibido galardones la comedia Jordbrukerne (Countrymen) (NRK, 2021-), concretamente el Premio Especial de Interpretación al reparto y el Prix des Lycéens (Premio de la Juventud) a la Mejor Serie. Estrenada esta misma semana en la televisión pública noruega, la historia se centra en Marwan (Nader Khademi), un noruego-iraní que secuestra a su hija para llevarla a un pequeño pueblo de Telemark, junto a un grupo de musulmanes que también se han escondido en la granja, pero con intenciones no demasiado claras. En este sentido, plantea una idea parecida a la de Furia, la facilidad con la que determinados grupos extremistas pueden pasar desapercibidos en poblaciones pequeñas, pero es capaz de abordar algunos temas políticamente incorrectos como la xenofobia en un país en el que nadie se considera racista, o la obsesión de los noruegos por el peligro de un ataque yihadista, cuando los peores atentados que ha sufrido el país los han llevado a cabo simpatizantes de la extrema derecha, que ocupa un lugar destacado en el Parlamento. Nader Khademi es un actor nacido en Irán pero criado en Noruega al que hemos visto en series como Home Ground (Filmin, 2019-) y Caza de brujas (Filmin, 2020).  Fue el primer actor permanente de origen multicultural en el Teatro Nacional de Noruega y este año ha recibido el premio Amanda del Cine noruego al Mejor Actor de reparto por la película Ninjababy (Yngvild Sve Flikke, 2020). 


La serie está escrita por Izer Aliu y Anne Bjørnstad, esta última creadora de la conocida producción noruega Lilyhammer (Netflix, 2012-2014) y de la reciente Beforeigners (Los visitantes) (HBO Nordic, 2019-) y directora de contenidos de Rubicon, una de las empresas audiovisuales más importantes en Noruega. Aunque no está planteada como un fake documentary, el estilo de dirección recuerda a veces al de Lo que hacemos en las sombras (FX, 2016-), con los personajes dirigiéndose a la cámara como si fueran entrevistados, apuntando comentarios sobre algunas escenas. Uno de los problemas de la serie es que trata de encontrar un equilibrio nada fácil entre la comedia costumbrista y el drama de suspense, lo que provoca una inestabilidad en su planteamiento, porque no es una cosa ni la otra. El estreno de la serie se retrasó tras los asesinatos cometidos por Espen Anderssen Bråthen en la localidad de Kongsberg hace dos semanas, donde disparó con un arco y flechas a una veintena de personas, de las que murieron cinco. De hecho, se ha eliminado un diálogo de uno de los protagonistas, que mencionaba a Kongsberg como una ciudad susceptible de un ataque terrorista debido a su fábrica de armamento. Aunque los personajes principales son interesantes y destaca el trabajo de los actores, algunos de ellos debutantes, la serie no encuentra el equilibrio necesario para ser un producto realmente sólido y se pierde en un tipo de humor que juega a la sequedad sin poder sobrepasarla.

DINAMARCA

La primera temporada del thriller danés Forhøret (Viaplay, 2019-), que podría traducirse como "El interrogatorio", se estrenó en España con el título de Cara a Cara (Filmin, 2020), que refleja la estructura principal de cada uno de los ocho episodios escritos por Christoffer Boe (1974, Dinamarca), cuya particularidad es que sus treinta minutos de duración establecen un diálogo entre dos únicos personajes que se desarrolla en tiempo real. La historia está protagonizada por el agente de policía Bjørn Rasmussen (Ulrich Thomsen), quien investiga el aparente suicidio de su hija y encuentra indicios de que puede haber implicaciones de algunas personas cercanas. Este formato permite la participación de algunos de los actores y actrices más reconocidos de Dinamarca, como Trine Dyrholm, Søren Malling, Nikolaj Lie Kaas, Lars Mikkelsen o David Dencik, y consigue ir creando una trama en la que están implicados los bajos fondos y la corrupción policial. Estrenada el pasado mes de agosto en Dinamarca, la segunda temporada de la serie mantiene el mismo formato pero esta vez la protagonista es Susanne Egholm (Trine Dyrholm), ex-esposa de Bjørn Rasmussen que aparecía en el episodio Barhuset (T1E7), y que se ve involucrada en una intrincada madeja de mentiras cuando un misterioso hombre llamado John (Olaf Johannessen) acude a una de sus sesiones de hipnosis y confiesa que es un asesino en serie que está preparando un nuevo crimen.


Esta segunda temporada utiliza el formato de interrogatorio e incluye también la aparición del protagonista de la primera en el episodio La prisión (T2E4). Asimismo repiten algunos de los actores de la anterior temporada, pero se incorporan otros nombres conocidos del cine nórdico, como el danés de origen iraquí Dar Salim, o la actriz sueca Pernilla August. Hay una cierta apertura en la puesta en escena, que esta vez sale al exterior o tiene lugar en espacios que están en movimiento, como el episodio El tren (T2E7), protagonizado Pernilla August junto a Trine Dyrholm, que nos permite disfrutar de dos grandes actrices, enfrentándose con un diálogo que establece la tensión principal a través de las palabras. Una de las virtudes de la serie es la de poder centrarse en las interpretaciones y en la puesta en escena utilizando escenarios únicos que sirven como reflejo del descubrimiento progresivo de los entresijos de la trama principal. Renovada por la productora Viaplay para una tercera y última temporada, ésta tendrá como protagonista al personaje del magnate Holger Lang (Lars Mikkelsen) que aparecía en el episodio El hipódromo (T1E6) de la primera temporada, y que había financiado el proyecto blacknet en el que trabajaba Christina Rsamunssen, aunque no sabemos si la historia tiene conexión con esta trama. La serie ha tenido también un remake inglés titulado Caza al culpable (2022-), que está protagonizado por Joe Nesbitt y un plantel de actores ingleses reconocidos como Richard E. Grant y Joely Richardson, del que se ya se ha anunciado una segunda temporada, pero que no consigue alcanzar el grado de tensión y habilidad narrativa de la original danesa.
 
La serie que más controversia ha provocado en Dinamarca este año ha sido John Dillermand (DR, 2021-) una historia enfocada a niños de entre cuatro y ocho años que ha suscitado polémica porque su protagonista es un hombre con un pene enorme, que es incontrolable y que utiliza para pasear perros, realizar operaciones de rescate, pintar murales o robar helados. La emisión de esta serie ha provocado un intenso debate entre psicólogos infantiles que no se ponen de acuerdo en si la representación de los genitales en un contexto no sexual es positiva o negativa para los niños. Christian Groes, profesor asociado e investigador de género en la Universidad de Roskilde, decía al periódico The Guardian que esta presentación del órgano genital masculino supone “perpetuar la idea estándar de una sociedad patriarcal y normalizar la 'cultura del vestuario', que se ha utilizado para justificar comportamientos negativos de los hombres”. Por el contrario, la psicóloga infantil Erla Heinesen Højsted afirmaba que “John Dillermand habla con los niños y comparte su forma de pensar, y los niños encuentran divertidos los genitales. El programa muestra a un hombre impulsivo que asume la responsabilidad de sus acciones. Cuando una mujer le dice que debe mantener el pene dentro de los pantalones, por ejemplo, él la escucha. Lo cual es positivo”.


El título de la serie, compuesta por veinte episodios de unos cinco minutos de duración, proviene de una palabra vulgar que se refiere al pene en danés, diller (que se podría traducir como picha o pilila). En este sentido, la traducción española como Juan Pilila (Flmin, 2021-), que es como llegará en noviembre a nuestro país, es bastante acertada. Estrenada a principios de año en Dinamarca, la controversia sin embargo no parece haber afectado a los padres de los jóvenes espectadores, porque el primer episodio fue visto por 90.000 espectadores, que es todo un éxito para un programa infantil en la cadena pública DR, que transmitió la serie tanto en lineal como en streaming. El jefe del Departamento infantil de la televisión pública, Morten Skov Hansen, defendió el programa en la revista Variety, diciendo que la serie “no habla de genitales, sino de ser fiel a uno mismo, incluidos sus defectos”. El programa “reconoce la curiosidad de los niños por el cuerpo: tanto las cosas que son vergonzosas como las que son divertidas”.

Esta serie de animación en stop motion está escrita por Jacob Ley, que también es el narrador y ha co-escrito la música, y defiende que desde que comenzó a desarrollar el programa en 2019 ha contado siempre con una psicóloga infantil que se ha asegurado de que los mensajes que se envían a los niños son los adecuados. La canción principal describe al personaje: “John Dillerman tiene el pene más grande del mundo. No hay casi nada que no pueda hacer con él, lo gira y lo balancea, incluso podría salvar el mundo si se lo permitieran”. En realidad, no hay una sexualización de la representación de este pene enorme que el protagonista puede utilizar incluso para controlar el tráfico o ayudar a los niños a recuperar sus globos en el episodio John Dillermand (T1E2). Esto le convierte en un héroe, aunque su bisabuela le dice que “la pilila siempre tiene que estar dentro de los pantalones”. Se trata de una serie divertida, con historias sencillas que cuentan con un humor absurdo que sin embargo sí puede plantear una cierta idea del tamaño del pene como una característica positiva en el personaje central. Pero sus efectos negativos desde el punto de vista de una sexualización infantil son francamente inocuos.

SUECIA

Una de las series suecas que mejor ha funcionado este año es Deg (SVT, 2021-) una comedia negra de acción que tiene un comienzo bastante rocambolesco. La protagonista es Liana (Bianca Kronlöf) que ha vivido durante tres años pensando que se había perdido el dinero de un robo por el que su ex-novio Steffe (Philip Oros) fue arrestado, para descubrir que en realidad estaba escondido en un bosque. Pero antes de poder recuperarlo, Malou (Helena Af Sandeberg), una mujer que vive en una zona elegante de Lidingö, un municipio cercano a Estocolmo, pero cuya vida es solo una fachada, encuentra el dinero en un momento de depresión, y decide montar una panadería que utiliza para blanquearlo. Por casualidades del guión, Liana acabará trabajando en ese mismo negocio. Detrás de esta situación se encuentran también los miembros de la banda que efectuó el robo, y que no están muy convencidos de que la historia contada por Steffe sobre cómo le robaron el botín unos desconocidos sea cierta. 


Aunque el planteamiento necesita un nivel alto de fe por parte del espectador, lo cierto es que en realidad es solo un catalizador para desarrollar una trama de mujeres que tratan de encontrar un lugar en la sociedad y bandas de delincuentes al estilo de Escondidos en Brujas (Martin McDonagh, 2008), con mucho humor negro y algunos momentos de extrema violencia. Los creadores de la serie son Mattias Johansson Skoglund y Levan Akin, productor y director respectivamente de la muy interesante película Solo nos queda bailar (Levan Akin, 2019). Poco a poco, se construye una historia que en algunos momentos es predecible, especialmente en lo que respecta a la interacción de las dos protagonistas, pero que funciona bien como reflejo de una sociedad eminentemente machista aunque aparente lo contrario. Tanto Malou como Liana, cuyos mundos son completamente diferentes, necesitan la estabilidad adecuada para sentirse parte de sus respectivos entornos, que tienen en común la tendencia a establecer compartimentos en los que es obligatorio encajar. En este sentido, los creadores parecen pretender que no hay grandes diferencias entre clases, al margen de las puramente económicas, y que los conflictos son parecidos. Hay un componente de sátira que funciona bien en mitad de una comedia negra que se dispersa en ocasiones pero que en conjunto es sólida. 

Una de las series que más destacaron en la pasada edición de Berlinale Series, donde fue seleccionada entre títulos relevantes como It's a sin (HBO, 2021) o Philly D.A. (PBS, 2021), fue la coproducción sueco-danesa Snow angels (Snöänglar) (SVT, 2021-), un drama con planteamiento de nordic noir que se encuentra entre las mejores producciones del año. La historia comienza dos días antes de Navidad en el suburbio de Vårberg en Estocolmo, en medio de una dura tormenta de nieve, cuando un bebé de cinco semanas desaparece, ante la ausencia del padre, Salle (Ardalan Esmaili) y el descuido de la madre, Jenni (Josefin Asplund), una joven adicta. Ella misma se encontraba en un estado de inconsciencia que incluso le provoca dudas sobre si ha tenido algo que ver con la desaparición de su hijo Lucas. Pero a partir del episodio 2 la estructura narrativa retrocede en el tiempo para contarnos los acontecimientos sucedidos en las semanas previas, y la percepción de quién ha sido responsable de la desaparición se abre en un amplio y complejo abanico de posibilidades. 


Creada por la guionista danesa Mette Heeno y dirigida por la sueca Anna Zackrisson, Snow angels es una historia dura y dramática sobre la dificultad de ejercer la maternidad en determinadas circunstancias. Y se centra principalmente en tres mujeres: Jenni, una estupenda Josefin Asplund, a la que hemos visto en series como Vikings (History Channel, 2013-2020), que construye un personaje a la vez irritante y absolutamente frágil; la enfermera de pediatría danesa Maria (Maria Rossing), que no puede tener hijos y que ejerce una vigilancia en sus pacientes que está por encima de lo que la administración hospitalaria puede asumir, lo que le provoca algunos problemas y un momento dramático espeluznante; y la agente de policía Alice (Eva Melander), que hace un paréntesis en su trabajo para cuidar a su marido Martin (Shanti Roney), víctima de un derrame cerebral y mermado en su capacidad de movimiento. Si todo esto parece trágico, la serie va más allá, y propone una de las incursiones más oscuras en el drama humano de la sociedad sueca. 

Pero lo más interesante de la propuesta es que consigue construir un nordic noir que sin embargo se interesa más por los personajes y la desesperación de unas vidas incompletas. Las tres mujeres tienen una relación diferente con el bebé: Jenni como su madre, Maria como su pediatra y Alice como la agente de policía que investiga su desaparición. Pero las tres tienen en común una cierta frustración vital que las lleva a seguir cometiendo errores. A este retrato femenino hay que añadir también a la niña Nicole (Nikole Baronas), la otra hija de Jenni y hermana mayor de Lucas, un personaje bien construido entre la desatención de sus padres y los celos que le provoca el nuevo miembro de la familia. Mette Heeno crea una estructura que pasa del presente al pasado, lo que le permite presentar la trama principal y elaborar diferentes subtramas que conducen inexorablemente al momento de la desaparición. Y es arriesgada en su presentación de la maternidad como un proceso difícil, que incluso a veces puede provocar inestabilidad psicológica (uno de los personajes secundarios es una madre de la que se sospecha que no quiere alimentar a su bebé). Oscura y muy dura en ocasiones, es una serie que nos remueve las entrañas y que provoca auténticos escalofríos en su descripción pesimista del ser humano. 

FINLANDIA

La producción escandinava también ha triunfado en la categoría principal de Canneseries, porque la producción finlandesa Mister8 (Elisa Viihde-Viaplay, 2021-) ha conseguido los premios a la Mejor Serie y Mejor Interpretación. Esta dramedia está protagonizada por Maria (Krista Kosonen), que tiene una relación abierta con siete hombres, a los que se une su última conquista, Juho (Pekka Strang), el "Mister 8" del título, que debe encontrar una manera de encajar en una relación en la que cada uno de los hombres está asignado a un día diferente de la semana, lo que provocará conflictos entre ellos. Se trata de una comedia negra que, de hecho, está rodada en blanco y negro, escrita por Teemu Nikki, que este mismo año ha ganado también el Premio del Público en la Sección Orizzonti por la película The blind man who did not want to see Titanic (Teemi Nikki, 2021), que también se centra en las relaciones personales a través de los resortes de la comedia. 


Mister8 ha sido considerada como una de las propuestas más sorprendentes y refrescantes de este año, una serie que plantea continuas sorpresas y que dibuja a los personajes masculinos de una forma simple, pero que encaja perfectamente con el estilo de comedia cínica que propone. Ellos son aquí los que tienen que someterse a las necesidades de Maria, y entre ellos surgen los conflictos cuando la aparente estabilidad de una relación que establece un día para cada uno se enturbia con la llegada de otro hombre, que no acepta la dinámica creada hasta ese momento. 

Tras el estreno del drama de espías Shadow lines (Elisa Viihde-Viaplay, 2019-), que se puede ver en Filmin y también a través de Sundance TV, por lo que está disponible en los principales operadores de televisión, la segunda temporada de esta producción escrita por Katri Manninen y Kirsti Manninen, madre e hija, continúa su propuesta de realidad alternativa que se desarrolla en medio de la Guerra Fría y el miedo al comunismo a través de una organización de espías secreta llamada Nyrkki (el Puño), que es el título original de la serie. La protagonista Helena (Emmi Parviainen) ha sido acogida por este grupo que encabeza el maquiavélico Yrjö Ylitalo (Hannu-Pekka Björkman), un personaje misterioso que parece relacionado con el pasado de la joven espía. 


La serie consigue construir una trama de espionaje que juega con la realidad histórica y con el concepto de la Gran Finlandia, una idea nacionalista de entreguerras que pretendía un hipotético Estado que incluía a los pueblos étnicamente relacionados con la cultura finesa, especialmente la región de Carelia, entre Rusia y Finlandia. A veces pueden perderse las referencias concretas a personajes reales como el que fue presidente del país, Urho Kekkonen, y lo que éstas suponen en la elaboración de esta historia alternativa, pero en general no estorba demasiado a una historia que tiene unas tramas principales que pueden seguirse sin demasiados problemas. La llegada de Kekkonen al poder parece indicar una estabilidad frente a la amenaza comunista, pero esta segunda temporada propone una lucha interna en la que por supuesto tendrá mucho que decir la organización Puño, con episodios de tensión bien elaborados como en Kaksilla korteilla (T2E4). El desarrollo de la historia abunda en esta representación del pasado histórico que huye de los habituales entornos oscuros y tristes de las producciones nórdicas para proponer una escenografía y un vestuario mucho más coloridos, que encajan más con el cine de espías inglés. La serie, que ha vuelto a ser un éxito en su país y continúa con su aclamada trayectoria internacional, tiene ya confirmada una tercera temporada. 

También de gran proyección internacional es el thriller All the sins (Elisa Viihde, 2019-), que consiguió el Premio al Mejor Guión para Televisión en el Festival de Gotemburgo 2019, y que es un acercamiento al nordic noir con ramificaciones de tipo religioso. La acción tiene lugar en una comunidad que practica el laestadianismo, un movimiento luterano que nació dentro de la cultura sami en el siglo XIX, al que también se le denomina luteranismo laestadiano y luteranismo apostólico, y que aún es practicado en determinadas regiones de los países escandinavos. En este contexto se producen dos asesinatos que son investigados por dos policías provenientes de Helsinki: Lauri Räihä (Johannes Holopainen), un joven que se crió en la localidad en la que ha tenido lugar el crimen, lo que supone su regreso a una comunidad de la que quiso desvincularse para vivir con libertad su homosexualidad. Y la agente Sanna Tervo (Maria Sid), que se quedó viuda de su marido en una situación en la que ella misma estuvo en peligro y por la que su hija la culpa, y que ahoga sus traumas ligando con hombres en bares nocturnos. 


Aunque no tiene la oscuridad formal que caracteriza a los nordic noir, sin embargo All the sins esconde las sombras que rodean a sus personajes bajo la superficie, a través de los pasados traumáticos de los dos protagonistas que lentamente salen a la luz, y de una comunidad religiosa cerrada, que se resiste a ser juzgada por la mirada de la capital, pero que esconde también algunos secretos. El éxito de la serie aseguró su continuación, hasta el punto que, mientras la primera temporada se estrenó solamente en la plataforma Elisa Viihde, que tiene un acuerdo con Viaplay para su distribución en el resto de los países nórdicos, la segunda temporada se estrenó a finales de 2020 a través de Elisa Viihde y del canal Yle Tv2, e incluso tuvo un estreno en algunas salas de cine en las que se proyectaban las cinco horas de la temporada.

La segunda temporada se puede considerar más bien un spin-off, porque abandona a los dos policías protagonistas y se centra en un personaje secundario, el alguacil local Jussi Ritola (Matti Ristinen), dando un salto al pasado hasta el año 1999, lo que también sirve para explicar algunas de las preguntas que se quedan abiertas al final de la primera temporada. Para muchos, la segunda temporada es mejor que la primera, más oscura y más enfocada en el funcionamiento de la comunidad laestadiana en el pueblo de Varjakka, y aunque se encuentran referencias que suenan a la temporada anterior, se pueden considerar dos historias independientes que pueden verse por separado. All the sins consigue mejorar en su spin-off, pero regresará a los personajes originales en una tercera temporada que ya ha sido confirmada por el creador de la serie, Mika Ronkainen, director y guionista de un excelente documental musical que tuvo una larga trayectoria en festivales titulado Screaming men (Mika Ronkainen, 2003).  

Los dos primeros episodios de Pørni y Furia se pueden ver hasta el 30 de octubre en el Serielizados Fest a través de Filmin. 

Shadow lines 2 se estrena el 4 de noviembre en Sundance TV.
Juan Pilila se estrena el 5 de noviembre en Filmin. 
Perni se estrena el 9 de noviembre en Filmin. 
Atlantic Crossing se estrena el 29 de noviembre en Movistar+. 
Countrymen se estrena el 1 de marzo en Filmin.

Cuidado con los niñosHome ground, Caza de brujasEl viaje de Nisha, Cara a cara y Solo nos queda bailar se pueden ver en Filmin.
Ragnarok, The CrownPost mortem y Lilyhammer se pueden ver en Netflix.
Better things, Euphoria y Beforeigners se pueden ver en HBO Max.
Shadow lines se puede ver en Filmin y Sundance TV.

18 octubre, 2021

Las mejores bandas sonoras de 2021: Julio-Septiembre

Nuestro repaso a las bandas sonoras de los meses de julio a septiembre, que publicamos con algo de retraso debido a las crónicas del Festival de Sitges, propone de nuevo trabajos destacados en el campo de la música de cine que se han publicado a lo largo de este último trimestre. 


No sudden move - David Holmes
WaterTower Music  02/07/2021

La última película estrenada de Steven Soderbergh propone un juego de intriga que homenajea a las películas de gángsters en el Detroit de 1954. En esta línea, la banda sonora de su habitual colaborador David Holmes se decanta por una sonoridad de instrumentaciones de percusión y teclados que crea la adecuada ambientación de suspense. Hay una constante referencia musical a la banda sonora de Charada (Stanley Donen, 1963), especialmente en el tema principal ("No sudden move (Main Title Theme)") pero sobre todo en algunas escenas de acción que derivan hacia el jazz ("This thing's bigger than Frank", "Matt Wertz, accounting"). En cierta manera, podemos decir que David Holmes homenajea a Henry Mancini en este trabajo, lo que no le resta personalidad a la banda sonora, sino que la sitúa en un plano referencial parecido al de la película (no sabemos si esta referencia es sugerida por Steven Soderbergh o buscada por David Holmes). Pero hay momentos especialmente brillantes, como el dinámico "Depends what you think it is", un estupendo crescendo de percusiones. En la utilización del arpa y el címbalo para algunas secuencias de suspense ("Joe Finney investigates") encontramos también ecos de algunos trabajos de John Barry para thrillers como Ipcress (Sidney J. Furie, 1965). El címbalo húngaro toma también protagonismo al final de la película ("Safe travels, Mrs. Capelli") en otro de los temas principales de una banda sonora que reinterpreta los sonidos clásicos para construir un tributo a la música del cine de intriga de los años sesenta. 

Fear Street Part One: 1994 - Marco Beltrami, Marcus Trumpp
Milan Records  02/07/2021

Fear Street Part Two: 1978 - Marco Beltrami, Brandon Roberts
Milan Records  09/07/2021

Fear Street Part Three: 1666 - Anna Drubich, Marco Beltrami, Marcus Trumpp
Milan Records  16/07/2021

Fear Street  - Marco Beltrami, Marcus Trumpp, Brandon Roberts, Anna Drubich
Waxwork Records  Invierno 2021 (vinilo) 

La trilogía de películas Fear Street (Leigh Janiak, 2021) se ha convertido en una de las propuestas más interesantes del género de terror durante el mes de julio, no solo por su condición de reformulación del slasher para otorgarle una consistencia más actual, sino por la forma de lanzamiento durante tres semanas. En el terreno musical, ha dado la oportunidad a Marco Beltrami de crear una trilogía de bandas sonoras que subrayan diferentes épocas al mismo tiempo que homenajean a grandes compositores del género. 

En Fear Street Part One: 1994 (Leigh Janiak, 2021), Marco Beltrami y su habitual colaborador, Marcus Trumpp, crean una composición que directamente se inspira en las sonoridades clásicas del género, y de alguna forma conecta con los comienzos del compositor 
neoyorquino en el cine, ya que fue Wes Craven quien le dio su primera gran oportunidad con la banda sonora de Scream (Wes Craven, 1996). Ha sido por tanto un viaje al pasado también en el aspecto musical, que ha permitido a los compositores adentrarse en los sonidos del género con el uso de orquesta y sintetizadores, brillando en pasajes de acción ("Mall massacre", "Market massacre"), pero también en momentos más sosegados, con la participación de una voz femenina solista ("Candlelight vigil"). Pero sobre todo, acorde con la concepción ambiciosa de la trilogía (que pretende crear una especie de MCU del terror en los próximos años), esta primera banda sonora establece las bases del concepto sonoro, que resulta casi épico en ocasiones. 

El proceso de creación de más de cuatro horas de música para las tres películas ha pasado por la división del trabajo, en cierto modo bajo la coordinación de Marco Beltrami pero con la 
participación más destacada de sus colaboradores en cada una de las bandas sonoras. Para Fear Street Part One: 1978 (Leigh Janiak, 2021), Brandon Roberts, otro colaborador habitual de Beltrami, enfoca la banda sonora de una forma estrictamente orgánica, para orquesta y coros, con pocas sonoridades electrónicas. Es por tanto una música que conecta con las películas más clásicas, y especialmente con el "sonido Jerry Goldsmith" ("Chased through the woods"). Resulta curioso que Marco Beltrami consigue un homenaje más sólido a la banda sonora de Goldsmith para La profecía (Richard Donner, 1976) que el que consiguió con el remake La profecía (John Moore, 2006), con momentos referenciales espléndidos ("Sisters"). Es la mejor banda sonora de las tres, la más contundente y la que contiene temas más robustos ("The final axe"). 

Finalmente, Fear Street Part Three: 1666 (Leigh Janiak, 2021), parece tener como principal compositora a Anna Drubich, a tenor de las entrevistas realizadas, mientras que se utilizan composiciones de Marco Beltrami y Marcus Trumpp para la segunda parte de la película, que vuelve a situarse en 1994. Anna Dubrich, que también ha colaborado en varias bandas sonoras con Beltrami, se inspira en el estilo de Bobby Krlic para Midsommar (Ari Aster, 2019), utilizando instrumentaciones solistas como el violín junto a sonidos creados a partir de objetos diversos, como el uso de huesos o conchas, para las percusiones ("Bad omens", "Hysteria"). Básicamente, se trata de una composición de cámara, un nonet (composición creada para nueve instrumentos, in participación de vientos), pero con el que consigue sonoridades muy contundentes ("Accusation"), incorporando voces corales cuando se refiere a la posesión (The pastor"). La comprensión de la protagonista, la decisión de tomar las riendas de su vida ("no temo al diablo, temo a los vecinos lanzan acusaciones"), está bellamente plasmado en un tema de empoderamiento ("No lamb"). Cuando se incorpora de nuevo 1994, la orquesta se amplía (es menos claustrofóbica) en un hermoso tema de revelación, pero también de iluminación ("Sarah's fate"). Aunque se ha publicado cada una de las bandas sonoras con el estreno de cada parte de la trilogía, el sello discográfico Waxwork Records tiene prevista la edición en vinilo de las tres bandas sonoras, que se publicarán juntas el próximo invierno, pero de la que se pueden hacer las reservas. 

Nowhere special - Andrew Simon McAllister
MovieScore Media  09/07/2021

Una de las películas más emotivas de este año es Cerca de ti (Nowhere special) (Uberto Pasolini, 2020), una historia dura sobre la caducidad de la vida y la decisión de un padre (James Norton) que afronta una enfermedad terminal y al mismo tiempo debe preparar a su hijo pequeño (Daniel Lamont) para que asimile su ausencia. Pero, a pesar de ser una historia con la que es imposible no emocionarse, el mérito de su director es no caer en el melodrama fácil ni la sensiblería, sino detenerse en esos pequeños momentos de convivencia entre padre e hijo que se convierten en un nexo de unión vital más allá de la fatalidad. Es una película hermosa, casi minimalista, que sin embargo nos atrapa emocionalmente. Uberto Pasolini, sobrino de Luchino Visconti, ha sido productor de películas de éxito como The full monty (Peter Cattaneo, 1997), y estuvo casado con la compositora Rachel Portman, que fue la autora de la banda sonora de su debut como director, Nunca es demasiado tarde (Uberto Pasolini, 2013). Pero para Nowhere special ha contado con la aportación de Andrew Simon McAllister, que se ha adaptado perfectamente a las necesidades limitadas de recursos que tiene la historia, creando una composición llena de temas sencillos, de melodías reconocibles, que captan la esencia de la conexión padre-hijo. La guitarra es el instrumento que define esta relación ("Father Son"), en un tema principal que se va desarrollando a lo largo de la película, igual que evoluciona esta conexión paterno filial, y que introduce el corno inglés interpretado por Gordon Hunt, que aporta una sensación de serenidad. En una película que se sostiene en las miradas (esas miradas del niño Daniel Lamont son absolutamente expresivas) más que en los diálogos, la música se utiliza solo en determinados momentos en los que su presencia es estrictamente necesaria (la banda sonora dura solo 17 minutos). El arpa que interpreta Hugh Webb sirve como conexión entre el pasado y el presente ("Car drive/memory box") pero también como camino hacia el otro mundo (la llegada al cementerio). Pero es el piano, etéreo, el que marca el final del viaje ("Final journey") en la relación entre padre e hijo, en una secuencia de conclusión que es absolutamente sobrecogedora, aunque también cargada de un profundo optimismo y resignación. 

Gunpowder Milkshake - Frank Ilfman
Milan Records  14/07/2021

El compositor de origen israelí Frank Ilfman vuelve a colaborar con su compatriota Navot Papushado tras el éxito internacional de Big bad wolves (Aharon Keshales, Navot Papushado, 2013), pero si en aquella había una evidente referencia a la música de Bernard Herrmann, en el excesivo aunque elaborado film de acción Gunpowder milkshake (Cóctel explosivo) (Navot Papushado, 2021) las influencias son mucho más variadas, con especial énfasis en la música de Ennio Morricone, pero en general en las bandas sonoras de los años sesenta. Se pretende de esta forma elaborar un sonido retro utilizando instrumentaciones clásicas pero mezcladas con sonidos electrónicos y una gran orquesta. El resultado es mucho más apasionante en la banda sonora que en la propia película, más divertida en sus continuas referencias sonoras en las que se aprecian homenajes a John Barry, Stelvio Cipriani o Henry Mancini. Los leitmotivs que acompañan a los personajes están marcados por diferentes instrumentos, como es el caso de Sam (Karen Gillian), cuyo tema está formado por un motivo de seis notas que interpreta el clavecín ("Home sweet home?"), un motivo que se repite de forma invertida para el personaje de Emily (Chloe Coleman), que tiene un espléndido desarrollo para voz solista en "Madeleine's adagio". Pero funcionan especialmente bien los temas de acción  como "Gunfight at Gutterball Corral" que es de una entrega absoluta a la música de Ennio Morricone, incluido silbidos y voces masculinas y femenina, y que de alguna forma reencuentra a Frank Ilfman con la banda sonora de El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966), que fue la que le llevó a querer dedicarse a la composición para cine. Igualmente en "La balada de los charros" se introducen sonidos mariachis, guitarra española y palmas flamencas para una de las secuencias de acción más divertidas. 

Aunque realmente la película se queda en un intento fallido por construir una historia de gángsters con elementos retros, la historia le permite a Frank Ilfman desplegar una buena dosis de creatividad. En algunos temas que se refieren a los enemigos, como el que describe a una banda que utiliza máscaras de monstruos ("The monsters"), la presencia de la orquesta es más contundente, hay menos elementos electrónicos, pero se incorpora el theremin que hace una clara referencia a las películas clásicas de monstruos. Estos hallazgos son espléndidos, como el uso del clavecín junto a las percusiones rockeras en otras escenas de acción ("Rock monster") que consiguen una sonoridad especial. Se introducen más instrumentos solistas como el acordeón y la mandolina en los temas relacionados con Yankee y los matones ("Yankee and the goons"), otro grupo de antagonistas que sin embargo son especialmente torpes y requieren una perspectiva más humorística. Frank Ilfman es un compositor especialmente dotado para encontrar sonoridades diferentes con instrumentaciones tradicionales y electrónicas, y sin duda demuestra una gran versatilidad en esta banda sonora, en la que también encontramos pasajes más clásicos ("To the death"), que tienen una cierta épica con la incorporación del órgano y el predominio de la orquesta. Como curiosidades hay que destacar la aportación del orquestador Jeff Atmajian, uno de los nombres fundamentales en las bandas sonoras de James Newton Howard, Marc Shaiman o John Debney, interpretando al piano una versión de "Sam's Theme", y especialmente notable la versión vocal del tema principal que suena en los créditos finales ("Ensemble pour toujours"), interpretada por Susana Nakatani.

5ème set - Delphine Malausséna
22H22  16/07/2021

Una de las películas que formaban parte de la programación del Ohlalà! Festival de Cine Francófono de Barcelona es Cinquème set (Quentin Reynaud, 2020), que aborda el proceso psicológico al que se enfrenta un tenista en el final de su carrera deportiva. Delphine Malausséna, que había trabajado como diseñadora de sonido en los cortometrajes del director, aborda su primer largometraje como compositora con un trabajo que se impregna de ese carácter psicológico de la película, utilizando como elemento principal el violonchelo, interpretado por Juliana Laska, que transmite un sentimiento de tragedia y de melancolía. El personaje principal fue una promesa del tenis francés en su juventud, pero finalmente ha llevado una carrera sin grandes éxitos, en posiciones bajas del ránking, y este sentimiento de fracaso profesional está reflejado en la presencia del violonchelo ("Thomas"), mientras que para el personaje de su madre ("Judith"), que de alguna manera se siente decepcionada por la incapacidad de su hijo para conseguir el éxito, el chelo adopta una sonoridad más aguda y más dinámica, una idea de manipulación y de control. Uno de los elementos más interesantes de la película, y de la aplicación de la música, son las escenas de los partidos de tenis. En ellas el instrumento solista está acompañado de sonoridades electrónicas, pero que crean la tensión del momento de una forma sutil ("Troisième tour, qualifié"), utilizando los pizzicatos para reforzar la incertidumbre. Pero estos elementos electrónicos se hacen más presentes en el partido final, cuando el protagonista se encuentra a punto de comenzar el partido ("Tunnel"), con la aparición de los platillos a modo de jazz y el violonchelo en un tono nervioso. Es el gran momento de su carrera, pero la música se circunscribe a los momentos previos, a la ebullición psicológica de la preparación, en una tonalidad experimental y radical, que de alguna forma nos recuerda a las bandas sonoras de Rone o Mica Levi. Para el final la compositora crea un tema que no abandona la melancolía ("Épilogue"), pero que contiene una mirada de esperanza, introduciendo una leve tonalidad melódica que hasta el momento no aparecía, hacia un futuro incierto. 

Masters of the Universe: Revelation Vol. 1 - Bear McCreary
Arts Music  23/07/2021

La controvertida secuela de He-Man y los Maestros del Universo (Filmation, 1983-1985), desarrollada por Kevin Smith para Netflix, que ha tenido un recibimiento tibio por parte de los fans de los personajes de Mattel, entre otras cosas porque He-Man, el personaje principal, aparece solo brevemente, ha permitido a Bear McCreary desplegar otro de esos ejercicios de modernización de historias icónicas. En este caso, ha decidido evitar las referencias a la música original y su conocido tema principal, para crear otro leitmotiv destacado que es un homenaje al sonido creado por Basil Poledouris para Conan, el bárbaro (John Milius, 1982), al que hace referencia directa en la composición dedicada a He-Man ("He-Man transforms"). La banda sonora es una espléndida mezcla de composiciones clásicas y sonidos de música metal, con la introducción de guitarras eléctricas, que aporta prestancia a unas animaciones algo simples, aunque pretendan recuperar el espíritu de la serie original. Bear McCreary compuso todos los leitmotivs antes de crear música para la narración, de forma que hay una constante cita de los temas dedicados a cada personaje en el desarrollo de la partitura ("Sorceress under siege"). El tema de Skeletor ("Skeletor, Lord of destruction") es más oscuro y se sostiene en un fagot que marca el carácter narcisista del personaje. Si el tema de Skeletor es el contrapunto del tema de He-Man, el de Evil-Lyn lo es del tema de Teela, y ambos en ocasiones aparecen unidos en pasajes de gran belleza ("As goes Eternia"). La introducción de los coros en algunos momentos ("Evil-Lyn opens Heaven's Gate") aporta una descripción heroica de la historia, ya sea desde la reposada aportación de las voces femeninas o desde la más perversa incorporación de las voces masculinas. La esposa de Bear McCreary, la cantante Raya Yarborough, interpreta una versión melancólica del tema principal ("Lament for a friend"), cuyo texto es "Por el poder de Grayskull, yo tengo el poder" traducido al latín. Ella también fue la intérprete del tema principal de la banda sonora de Outlander (Starz, 2014-). En la banda sonora se incluyen dos suites de más de 10 minutos que son espléndidas, pero sobre todo destaca la que suena durante Land of the dead (T1E4), cuando Teela hace frente a una siniestra entidad en Subternia ("Scare Glow, Lord of Subternia"), cuyo uso de los coros parece influido por el Jerry Goldsmith de La profecía (Richard Donner, 1976). Bear McCreary consigue crear una banda sonora épica que a veces parece desbordar a las propias imágenes, pero que aporta grandeza a esta recuperación de los Maestros del Universo, que tiene pendiente de estreno la segunda parte de esta primera temporada. 

Minamata - Ryuichi Sakamoto
Milan Records  30/07/2021 (digital) / Milan 13/08/2021 (vinilo)

El envenenamiento por mercurio en las costas de Minamata (Japón) toma protagonismo en la película El fotógrafo de Minamata (Andrew Levitas, 2020), en la que Johnny Depp interpreta al fotógrafo norteamericano W. Eugene Smith, cuyo último trabajo profesional fue documentar las protestas de activistas que trataban de conseguir las compensaciones justas por una contaminación que comenzó a producirse en los años cincuenta, durante más de dos décadas. El compositor Ryuichi Sakamoto ha regresado a la activa presencia en el cine, con la banda sonora intrigante y experimental del thriller Beckett (Fernando Cito Filomarino, 2021) y el drama chino Love after love (Ann Hui, 2020). Pero su mejor aportación reciente ha sido para esta película irregular, que su director lleva a los terrenos del convencionalismo y el melodrama, pero que en ocasiones consigue elevarse gracias a la música del compositor japonés. Sakamoto se implica emocionalmente para trasladarnos una especie de réquiem por las víctimas de Minamata ya desde sus primeros pasajes musicales, con la llegada del fotógrafo a Japón ("Into Japan"), que introduce voces corales femeninas y el violonchelo interpretado por Clarice Jensen, como anticipación de la tragedia. Hay una cierta tonalidad etérea ("Landscape") que muestra los primeros encuentros del protagonista con Minamata, que se desarrolla en el hermoso tratamiento musical de la fotografía "Tomoko Uemura in her bath", que se haría internacionalmente famosa ("Mother and child"). Los sonidos electrónicos se utilizan para el entorno de la fábrica responsable de la contaminación del río ("Chisso Gate"), incorporando las percusiones a cargo de Susie Ibarra, que después volverán a hacer su aparición en el tema que muestra la influencia de la publicación de las fotografías en Time Magazine ("Coda"), que desemboca en una aparición emocionante de las cuerdas y la voz de la mezzo-soprano Katherine Jenkins, que también interpreta un pequeño papel. La música está intrínsecamente ligada a las emociones que se provocan en el protagonista, especialmente melódica en "Commitment", cuyo tratamiento de las cuerdas retoma el que ya utilizó en "Open the door" para El último Emperador (Bernardo Bertolucci, 1987), y también en las melancólicas interpretaciones al piano de Ryuichi Sakamoto ("Minamata Piano Theme" y, sobre todo, "Icon"). 

The green knight - Daniel Hart
Milan Records  30/07/2021

La nueva colaboración entre el músico Daniel Hart y el director David Lowery establece una conexión imprescindible en la representación visual y poética que propone esta incursión en el poema anónimo del siglo XIV Gawain and the Green Knight. El viaje del protagonista es en El caballero verde (David Lowery, 2021), que clausura la próxima edición del Festival de Sitges, un proceso de transformación que llevará a una búsqueda de su propio sentido del valor. En una propuesta en la que los diálogos son breves, la presencia de la música subraya no solamente la acción sino sobre todo el interior del personaje. Y Daniel Hart realiza un trabajo notable, que por un lado circula por la tradición de la música medieval, con cantos compuestos por Bobak Lotfipour e interpretados por la soprano Katinka Vindelev ("Gawain runs and runs"), y con la utilización de instrumentaciones tradicionales. En una conversación con Michael Abels para IndieWire, Daniel Hart reconocía que para la conversación entre el rey Arturo y Gawain, que sucede el principio ("Shaped by your hands") se vio influido por la música de Nosotros (Jordan Peel, 2019), concretamente por el tema "Anthem", en la utilización de los coros. 

Para la banda sonora también contó con el nyckelharpa, un instrumento de origen sueco que encargó el compositor Mark Korven a un luthier para incorporar un sonido singular a su partitura para La bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra (Robert Eggers, 2015). Es un instrumento de cuerda basado en el keytar medieval que produce una sonoridad más percusiva de lo habitual ("One year hence"). En cierta manera, la música que se asocia al personaje principal tiene una especie de evolución hacia una composición heroica que no termina de completarse (porque tampoco lo hace el personaje). Comenta Daniel Hart que quería componer un tema como el de James Horner para Willow (Ron Howard, 1988), pero que la historia no lo pedía. De hecho, el tema más cercano a una composición heróica es "Excalibur", que tiene sin embargo una cadencia más introspectiva, que desemboca en el canto "O Nyghtegale", interpretado por Atheena Frizzell, la hija de David Lowery. La historia sufrió varios montajes, aprovechando el retraso de su estreno debido a la pandemia, y Daniel Hart tuvo que componer nuevo material o cambiar algunas de sus composiciones previas. Pero el resultado es tan fascinante como la propia película. 

Devyatayev - Yuri Poteyenko
KeepMoving Records  02/08/2021

El director kazajo-ruso afincado en Los Angeles Timur Bekmambetov, responsable de éxitos de taquilla como Wanted (2008) y Abraham Lincoln: Vampire Hunter (2012) regresa al cine ruso con esta producción bélica basada en la historia real de un piloto que se rindió ante los nazis pero consiguió organizar una huída en un avión alemán que nunca había pilotado. Considerado por unos como un traidor, porque la rendición estaba penada con cargos de traición, finalmente Mikhail Devyatayev está reconocido como un héroe de guerra. Devyatayev (Timur Bekmambetov, Sergey Trofimov, 2021), que en el mercado internacional lleva el título de V2: Escape from hell, se enmarca dentro de un género bélico ruso que destaca el valor de los soldados y el patriotismo, pero tiene algunas peculiaridades interesantes. Se trata, por ejemplo, de la primera película rodada tanto para su visionado horizontal (en pantallas de cine) como vertical (en las pantallas de los móviles). La banda sonora está firmada por Yuri Poteyenko, compositor habituado a participar en grandes producciones bélicas como The last frontier (Vadim Shmeliov, 2020) y es una espléndida partitura sinfónica que se sostiene en un tema principal que hace referencia a la patria y la familia ("Memories of home"), una composición melancólica pero que introduce también una aire marcial. El tema de la amistad ("Men's friendship") es también una hermosa composición que comienza con el piano, pero introduce paulatinamente el violín y la flauta, que conectan con la memoria del pasado, frente a un presente en el que esta amistad ha sido traicionada. La música para las escenas de acción es especialmente contundente, como en la secuencia en la que los prisioneros tratan de robar el avión alemán ("Thoughts of escape"), una de las más tensas de la película. Para los combates aéreos, Yuri Poteyenko utiliza coros y sonoridades electrónicas que conforman notables creaciones musicales ("Air battle", "The last duel"), que culminan con una soberbia versión coral del tema principal ("Saying goodbye to a friend") durante el enfrentamiento final. La escena del reencuentro y el reconocimiento al valor está marcada por un precioso tema sinfónico de corte romántico que se inicia con el piano ("Final", "Adagio") y suena en los créditos finales poniendo un broche de oro a un trabajo musical sobresaliente.

Ma belle, my beauty - Mahmoud Chouki
Good Read Music Group  27/08/2021

La película que clausuró el Atlàntida Film Festival es una irregular historia sobre el poliamor que también estuvo presente en el Festival de Sundance. Pero entre sus aspectos más notables hay que destacar en Ma belle, my beauty (Marion Hill, 2021) el espléndido trabajo musical del compositor marroquí Mahmoud Chouki, afincado en Nueva Orleans, que aporta su estilo multidisciplinar, una fusión entre el jazz, las sonoridades africanas y el flamenco que en cierta manera refleja con precisión la esencia de esta historia amorosa entre tres personas que son tan diferentes como complementarias. Esta diversidad también está presente en la música, que por otra parte es una continuidad del estilo del compositor que se puede escuchar en su álbum autónomo Mood (Mahmoud Chouki, 2015), o en su último lanzamiento, "Lymtily" (Mahmoud Chouki, 2021), un espléndido anticipo de su próximo trabajo que incorpora el jazz a instrumentaciones marroquíes como el laúd árabe. De alguna forma, esta división entre tres estilos aporta también la tridimensionalidad de la relación que aborda la película. Hay algunos pasajes que parecen una recreación de los sonidos característicos de las comedias de Woody Allen ("My beauty"), con el clarinete como instrumento solista, pero también se incorporan elementos románticos que están expresados principalmente a través de la guitarra ("Pink room"), que evoca la nostalgia de una convivencia anterior idílica, aunque quizás solo en la superficie. En alguno de los temas jazzísticos colabora el Noah Young Trio, una formación también afincada en Nueva Orleans ("Smile"), pero también hay ramificaciones de flamenco ("Anduze") y de sonoridades árabes ("Blue hour", "Red hour"), que marcan las emociones de los personajes principales. Uno de los momentos más destacados en la película es cuando Bertie (Idella Johnson) "recupera" su voz musical, una especie de aceptación de su nueva realidad, que está representada en la canción "Look away", interpretada por la propia Idella Johnson, pero que tiene una espléndida versión más estándar en los créditos finales, con la maravillosa voz de Lilli Lewis, uno de los nombres importantes en la escena musical de Nueva Orleans y destacada activista LGTBI+. 

Candyman - Robert Aiki Abra Lowe
Waxwork Records  27/08/2021

Las incursiones del músico electroacústico Robert Aiki Abra Lowe en el mundo de las bandas sonoras provienen principalmente de sus colaboraciones con Jóhann Jóhannsson en películas como La llegada (Denis Villeneuve, 2016) o María Magdalena (Garth Davis, 2018), aunque su primera composición para el cine fue en el thriller Last kind words (Kevin Barker, 2012). Conocido por la creación de sonoridades intensas y experimentales a través de los sintetizadores pero también de distorsiones de grabaciones vocales, su incorporación a la película Candyman (Nia DaCosta, 2021) es lógica teniendo en cuenta que ya en Candyman (Bernard Rose, 1992) y su secuela, la música fue creada también por un compositor experimental, Philip Glass. El trabajo de Robert Aiki Abra Lowe bucea en la reinterpretación de la figura fantasmagórica a través de una banda sonora electroacústica, cuyos sonidos no solo forman una entidad propia sino que se incorporan a través de efectos sonoros en las propias imágenes, como la presencia constante de zumbidos de abejas creados a partir de diferentes tratamientos de los sintetizadores ("The end of Clive and Jerrica"), o la incorporación del timbre de un ascensor en una de las secuencias de pesadilla ("The elevator"). Robert Aiki ha contado también con la colaboración de Hildur Guđnadóttir que grabó algunos pasajes con el violonchelo y su propia voz, y el sintetista Matthew Morandi, que interpretó el contrabajo y algunos elementos de sintetizadores. 

El trabajo del músico consiste en el tratamiento de una infinidad de sonidos, algunos directamente musicales pero otros que provienen de grabaciones realizadas durante el rodaje, donde no solamente grabó insectos y entornos ambientales, sino también a algunos de los actores diciendo frases como "Candyman" o "Be my victim", que después se incorporaron a la banda sonora. Se consigue así una ambientación musical etérea, pero al mismo tiempo terrorífica, en la que no se pueden distinguir los instrumentos orgánicos de las sonoridades electrónicas. Algunos temas, por ejemplo, están construidos solo a partir de voces distorsionadas ("Rowes and towers"). Aunque la película es una secuela directa de Candyman (Bernard Rose, 1992), el compositor Robert Aiki no quería hacer ninguna referencia a la música de Philip Glass, pero incorpora una reinterpretación del tema "Music Box" en una secuencia de flashback en la que se cuenta con sombras de marionetas la historia de Helen Lyle, la protagonista de la película de Bernard Rose. De forma que hay una conexión entre ambos filmes pero sin que forme parte de la nueva historia que se está contando, aunque también utiliza el tema ampliado ("Music Box (Reprised)) en los Créditos Finales. A pesar de ello, hay algún brote minimalista ("The sweet") que en cierta manera establece un puente musical entre ambos. Esta música que resulta diegética al incorporar sonidos incluidos en la propia escena, es una línea de trabajo que funciona especialmente bien en las películas de terror, creando una atmósfera que resulta perturbadora. Y Robert Aiki realiza un trabajo notable en este sentido.   

Malignant - Joseph Bishara
WaterTower Records  03/09/2021 (digital) / Waxwork Records 2022 (vinilo)

La incursión de James Wan en el universo del giallo, con especial referencia a Dario Argento y, por extensión, al estilo visual de Brian DePalma, se convierte en una película bizarra y loca que resulta totalmente disfrutable, y que contiene elementos especialmente fascinantes. Entre ellos la música de Joseph Bishara, habitual colaborador del director y creador de los entornos siniestros de las sagas de Insidious (James Wan, 2010) y Expediente Warren (James Wan, 2013). Pero el trabajo del compositor norteamericano también abraza el espíritu del giallo, se deja seducir por las sonoridades de sintetizador de Goblin que marcaron un sonido característico en este subgénero del terror y construye una banda sonora que contiene momentos especialmente logrados. La partitura, interpretada por The Hollywood Studio Symphony, introduce también sonoridades de sintetizador que le dan una textura de los años noventa, especialmente en el tema de los créditos iniciales ("time to cut") y en secuencias de acción como "station taken", que incluso podríamos decir que tiene cierta reminiscencia a la música de John Carpenter. Las sonoridades oscuras están marcadas por el predominio de los violonchelos, pero especialmente por la incorporación de inquietantes destellos electrónicos que marcan la presencia del personaje de Gabriel ("in my house"), muy notables en la segunda aparición del personaje mostrada visualmente en un plano cenital que recuerda a Brian DePalma ("from window led"). Joseph Bishara introduce una voz solista electrónica que también tiene referencias al giallo, pero sobre todo ofrece información adicional (sin desvelarla) de la revelación que marcará el tercer acto ("discovery was made", "fallen found"), y que está subrayada asimismo por esos escenarios amplios (la comisaría, el hospital abandonado, el subterráneo...) que aportan una cierta cualidad operística a la puesta en escena. Se trata de un trabajo notable que al mismo tiempo es referencial y absolutamente innovador. 

Misha and the wolves - Nick Foster
MovieScore Media  03/09/2021

Este documental es un juego de la representación en el que el director Sam Hobkinson establece una propuesta visual que reflexiona sobre la forma de contar la historia, protagonizada por una mujer que sobrevivió al Holocausto y publicó un libro que alcanzó un gran éxito de ventas y fue la base de la película Survivre avec les loups (Véra Belmont, 2007). Esta doble representación también está presente en la banda sonora compuesta por Nick Foster, hermano del también compositor Ben Foster, que aquí se encarga de las orquestaciones. La banda sonora está interpretada por The City of Prague Philharmonic Orchestra, que incorpora cuerdas suaves para describir la historia de la protagonista, Misha DeFonseca ("Misha", "No reason stop walking"), con la incorporación del clarinete interpretado por Ben Castle ("The hidden child"), que aporta una textura acogedora al personaje principal, pero al mismo tiempo se introducen elementos sonoros de sintetizador que muestran una cierta distorsión de la realidad, como si hubiera un misterio por desvelar. El sintetizador se convierte en protagonista cuando se relata la historia en el presente ("Selling the story", "The TV interview"), pero ahora son las cuerdas las que introducen una cierta sonoridad misteriosa. La música adopta las formas del thriller en el momento de la revelación ("The truth"), casi acariciando el género de terror, especialmente en el momento en que el director introduce escenas del rodaje, descompone la imagen y desentraña los decorados. La música de Nick Foster se desprende de todos los elementos de distorsión para establecer una narración principalmente apoyada en la orquesta ("L'histoire de Robert Wael"), pero marcada por la tensión que provocan de la guerra y la traición, especialmente en el emocionante tema "The traitor's daughter". Hay un espléndido uso de las percusiones que de alguna manera sirven para subrayar, tensionar o remarcar, pero sin revelarse del todo. La banda sonora participa activamente en esta dualidad sobre la representación que plantea el director, e incluso introduce un cierto tono de liberación ("Mixed emotions"), aunque todavía quedan algunos elementos de distorsión, como si la historia no estuviera del todo completa y quedaran aún rincones ocultos. 

Margrete: Queen of the North  - Jon Ekstrand
OONA Soundtracks  17/09/2021

Recientemente estrenada en Dinamarca, esta película es una épica mirada a la reina Margarita I, una de las figuras clave en la historia de Escandinavia, ya que ejerció como soberana de Dinamarca, Noruega y Suecia en el siglo XV. Protagonizada por la reconocida actriz danesa Trine Dyrholm, Margrete den første (Charlotte Sieling, 2021) ha sido una de las películas más esperadas de este regreso a las salas de cine (su rodaje en la República Checa sufrió un retraso debido a la pandemia). Para la banda sonora se ha contado con uno de los compositores más conocidos a nivel internacional, el sueco Jon Ekstrand, que ha realizado un trabajo muy mesurado, que huye de la épica de los instrumentos de viento habitual en las composiciones para películas sobre la época medieval, para elaborar una música más psicológica, aunando las sonoridades que provienen de instrumentaciones de la época con una visión más contemporánea. Utiliza como instrumento principal la viola de teclas, una especie de zanfoña de origen sueco que proviene de los años 1400, que simboliza la unión pacífica entre los tres reinos que consiguió Margarita I ("For the union"). Jon Ekstrand comenta que "quería integrar un instrumento medieval en un contexto más contemporáneo", y por ello la viola de teclas (que aprendió a tocar el propio compositor) se fusiona con las cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo ("Best for the Union"), dirigida por Peter Nordahl. Aunque el instrumento medieval marca una tensión armónica, el violonchelo interpretado por Linnea Olsson es el que establece la línea melódica de la partitura ("The North"). La banda sonora también incluye pasajes corales como el intensamente dramático "The burning", que cuenta con la participación del Coro de Cámara Gunnar Erikssons, dirigido por Johanna Fredén. Margrete: Queen of the North es exactamente lo que se puede esperar de ella, una banda sonora hermosa y al mismo tiempo dramática, profundamente enraizada con la visión pacifista de la reina Margarita ("I know who I am"), y al mismo tiempo extendida en su representación contemporánea de una de las figuras más relevantes de la historia del Norte de Europa. 

Midnight Mass - The Newton Brothers
Maisie Music Publishing  24/09/2021

Los hermanos Andy Grush y Taylor Newton Stewart colaboran de nuevo con el guionista y director Mike Flanagan para su última propuesta de terror en forma de serie. Misa de medianoche (Netflix, 2021) continúa con la línea marcada por La maldición de Hill House (Netflix, 2018) y La maldición de Bly Manor (Netflix, 2020), pero musicalmente tiene un tono más elegíaco. Una de las características novedosas es que Andy Grush participa como actor, interpretando al pianista de la iglesia en la isla de Crockett, una pequeña comunidad pesquera en declive debido a un vertido de petróleo que ha acabado con buena parte de los peces. Otra característica de la banda sonora es que sus primeros diez temas son canciones religiosas compuestas y cantadas por los propios Newton Brothers, hasta que comienza la música incidental, que aporta la atmósfera inquietante a la historia. El dúo de compositores se sostiene en instrumentos solistas de tonalidad oscura para establecer el misterio, como el solo de violonchelo que transmite desasosiego ("Mortuus Feles"), en una tonalidad rítmica que tiene un cierto aire funerario. El arpa se une al violonchelo como instrumento principal en otros momentos ("Mercy"), y la aparición del piano parece hacer referencia al Jerry Goldsmith de La profecía (Richard Donner, 1976). Sobre todo en la primera parte de la serie, la banda sonora establece más una cierta atmósfera que despliega las reflexiones en torno a la religión y la fe, hay una inquietud en el ambiente que tiene una tonalidad mística, con un excelente uso de la cuerda punteada y las tenues voces corales ("Angel of God"), que subrayan la línea difusa entre el ángel y el demonio, idea que está más desarrollada en la representación del poder de la fe en el episodio Book IV: Lamentations (T1E4), que revela esa contradicción entre el bien y el mal a través de elementos religiosos como los coros y el órgano ("The power of faith"). Midnight mass está llena de simbología y de contrastes, los personajes principales son el pecador y el salvador, pero nunca está claro quién es quién. Este contraste se expresa bien en la versión del tema principal que se escucha más adelante ("Hurt"), que a través de las cuerdas desarrolla la melodía del tema principal envuelto en un tono eclesiástico.  A lo largo de la banda sonora también se incluyen versiones instrumentales, interpretadas en un piano lánguido y reflexivo, de algunas de las canciones que componen la primera parte ("Lead kindly light", "Nearer my God to thee").




El caballero verde se estrena en Amazon Prime Video el 28 de octubre. 

Cerca de ti (Nowhere special) se estrena en cines el 10 de diciembre. 
Delicioso se estrena en cines el 22 de diciembre. 

Fear Street, Masters of the Universe: Revelation y Misa de medianoche se pueden ver en Netflix. 
Ma belle, my beauty se puede ver en Filmin.