12 abril, 2024

Visions du Réel 2024 - Parte 1: Recuperar los espacios

Recién comenzado el festival de documentales Visions du Réel, nos trasladamos desde la capital danesa Copenhague hasta la ciudad suiza de Nyon para iniciar ahora nuestra serie de crónicas dedicadas a las películas que forman parte de la programación de este veterano festival. Nacido en 1969, está reconocido como uno de los encuentros internacionales más importantes del cine de no ficción, y su nombre proviene precisamente de la intención de ofrecer diferentes "visiones de la realidad", que forman parte de los encuentros y debates que se plantean a lo largo de estos diez días, como la mesa redonda programada para este fin de semana en la que se discute sobre la reinvención de las reglas del juego político a partir del desarrollo de las redes sociales.

Visions du Réel 2024 tiene tres protagonistas principales en esta última edición: el Invitado de Honor es el director Jia Zhangke (1970, China), cuya última película, Caught by the tides (2024) se anunció hace unos días que formará parte de la Sección Oficial del próximo Festival de Cannes; el Invitado especial es el cineasta John Wilson (1986, Nueva York), que el año pasado estrenó la última temporada de su serie How to with John Wilson (HBO Max, 2020-2023); mientras que la encargada de dirigir el Atelier 2024 (taller de cine) es la directora Alice Diop (1979, Francia), cuya última película estrenada ha sido Saint Omer: El pueblo contra Laurence Coly (2022). De los tres se presenta una parte de su filmografía anterior a su reconocimiento internacional y se ofrecerán sesiones de Masterclass. La inauguración del festival tiene acento español con la última película de Juan Palacios, aunque se trata de una producción danesa, y un espacio principal en la ciudad de Amsterdam, donde precisamente reside Juan Palacios y también el director británico Steve McQueen. Estas son películas que transmiten la necesidad de recuperar los espacios, aquellos que están amenazados por el cambio climático, los que están ocupados por los recuerdos del pasado, pero también los espacios propios de un hombre que da un giro a su vida para conseguir su sueño y de una comunidad de jóvenes brasileños que quieren conquistar los cielos con sus globos aerostáticos. 

Før stormen (As the tide comes in)

Juan Palacios

Dinamarca 2023 | Sesión de Inauguración | ★☆

IDFA '23: Competición Oficial


Tras participar en la competición oficial del Festival de Documentales de Amsterdam (IDFA) y proyectarse en los festivales de Gotemburgo, Tesalónica y CPH:DOX, la última película del cineasta español Juan Palacios (1986, Eibar), que actualmente vive en Amsterdam, tiene su estreno en Suiza como película de inauguración de Visions du Réel, de manera que ha recorrido algunas de las muestras de documentales más importantes a nivel internacional en estos meses, antes de su paso por España. Se trata de una historia que se puede ver como una especie de contrapunto a Meseta (2019), su anterior proyecto, que consiguió una Mención Especial en la sección Next:Wave de CPH:DOX '19. Porque si en aquella abordaba el retrato de la España vaciada enfrentada a la sequía, en esta ocasión se centra en una isla de Dinamarca que está siendo amenazada por el crecimiento del nivel del mar. De hecho, fue su paso por Copenhague lo que provocó que un productor danés le sugiriera rodar una historia con un estilo similar, pero situada en Mandø, la más pequeña de las islas frisias en el mar de Wadden, un entorno de 8 km2 que tiene solo 27 habitantes y al que se accede por dos carreteras que emergen con la marea baja. La perspectiva que utiliza el director para presentar a algunos de los habitantes de esta zona los sitúa en una especie de limbo en el que todo permanece igual, pero con una sensación de fatalidad esperando que algún día la marea sea tan alta que cubra buena parte de la isla, como ocurrió en 1634, cuando la marejada ciclónica hundió completamente Mandø. Pero hay cierta serenidad en los habitantes de la isla, cuando se anuncian grandes tormentas por la radio, y la frase habitual que expresan es : "Solo es un poco de viento". 

Mandø está sometida a las consecuencias del cambio climático, y los ornitólogos que estudian la población de aves en la zona, reconocida como patrimonio mundial por la UNESCO, se muestran preocupados por la reducción drástica de algunas especies de aves migratorias que habitualmente se podían encontrar en la zona. Pero, como ocurría en Meseta, el director Juan Palacios y su co-directora, la antropóloga danesa Sofie Husum Johannesen, quien se encargó principalmente de establecer un contacto directo con los habitantes de Mandø extrayendo las historias que serían utilizadas después como narrativas, centra su mirada en un protagonista principal y algunos personajes secundarios. Gregers es uno de los vecinos más jóvenes de la zona, un hombre de 45 años entre una población que supera los 70, y que participó en los años noventa en un programa de televisión en el que mostraba su deseo de salir de la isla y convertirse en piloto. Esta grabación en VHS captura los deseos no cumplidos de su juventud, la permanencia en este espacio en el que el tiempo parece haberse detenido, marcado por una resignación que se expresa cuando su sobrino le pregunta si le gustaría vivir en el continente y él permanece callado. Pero también hay un deseo de abandonar esa vida solitaria, aunque sea presentándose como candidato para el reality Granjero busca esposa, y se introduce algún apunte de humor melancólico cuando el mapa de ubicación de la aplicación de Tinder le indica que no hay perfiles a su alrededor. 

El estilo del director pasa por extraer minuciosamente la realidad de las vidas de estas personas, pero más que un documental de observación As the tide comes in (Juan Palacios, 2023), es un documental de planificación. Hay una preparación de las escenas que surgen de los pequeños detalles cotidianos de los habitantes de Mandø: la anciana Mie cumple 99 y 100 años, lo que marca el espacio temporal de la película, algunas vecinas se reúnen alrededor de un sistema de radiofrecuencia que utilizan para jugar al bingo con vecinos de otras islas, los autobuses tractores transportan a los turistas que visitan la zona contando la historia de la inundación de 1634 y por tanto recordando a sus habitantes el inevitable futuro que les espera. Ingeborg acude a la tienda de Ellen y conversan cómo les afectan las noches de luna llena, mientras Søren parece disfrutar sacando los temas de conversación que más molestan a Gregers mientras toman un café, como la escasez de recursos que aporta el gobierno danés para ayudar a la zona, o la protección natural de las especies de aves como los gansos. "La UE les protege, por eso quiero que salgamos de esa maldita Unión Europea", afirma Gregers. Pero esta mirada humanista está envuelta en una observación del entorno, a través de planos amplios, que reflejan la exuberancia del paisaje y sus contrastes, como una zona de la isla en la que hay tanques y coches militares abandonados desde hace tiempo. También director de fotografía, Juan Palacios utiliza las últimas horas del día para extraer la belleza, pero también la desolación de un lugar destinado a desaparecer. El espléndido diseño sonoro de Peter Albrechtsen (1976, Dinamarca), que ha trabajado en documentales como Riders on the storm (Jason Motlagh, Mark Oltmanns, 2023) y películas de ficción como Posesión infernal: El despertar (Lee Cronin, 2023), establece una cierta musicalidad en el crecimiento de las mareas y la sonoridad de las aves que pueblan la isla. La película adopta así una atmósfera temporal que espera la llegada de un acontecimiento decisivo, una especie de calma antes de la tormenta que aporta un sentimiento de fatalidad.

Balomania

Sissel Morell Dargis

Dinamarca, España 2024 | Grand Angle | ★☆

CPH:DOX '24: Dox:Award


La directora hispano-danesa Sissel Morell Dargis tiene una trayectoria singular: trató de involucrarse en el ambiente del graffiti cuando era adolescente en Dinamarca, pero nunca se le permitió participar activamente. Cuando tenía 19 años, después de alguna experiencia en ONGs en la Patagonia, acabó viviendo en Brasil, donde sí encontró la posibilidad de introducirse en los círculos del graffiti, aunque protagonizó las noticias de los periódicos como una joven danesa arrestada por la policía en una redada. Tras realizar cortometrajes en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba), ha llevado a la pantalla un documental apasionante sobre otro ambiente underground en Brasil, los llamados "baloeiros", formado por cuadrillas de jóvenes que se dedican a elaborar grandes globos y soltarlos hacia el cielo en ciudades como Sao Paulo y Río de Janeiro. Pero se trata de una actividad prohibida por las autoridades brasileñas argumentando que pueden provocar incendios forestales y son contaminantes, de manera que los baloeiros han convertido las creaciones de sus globos aerostáticos de hasta 70 metros de largo y los encuentros para soltarlos en una labor clandestina, rodeada de secretismo. En Balomania (Sissel Morell Dargis, 2024), la directora consigue mostrar desde dentro esta actividad que no conlleva beneficios económicos (aunque a veces tienen patrocinadores) sino una especie de pasatiempo clandestino para muchos jóvenes que no tienen trabajo. Hay una competencia entre las cuadrillas que tiene relación con el orgullo de las favelas, pero que también sufre traiciones, como cuando algunos baloeiros sugieren que son los miembros de otros grupos competidores los que revelan a la policía el lugar en el que se va a soltar un globo. Durante el tiempo de filmación de la película, las autoridades brasileñas aumentan las penas de cárcel a entre tres y cinco años para quienes sean descubiertos realizando esta actividad, lo que se convierte en la razón de que cada vez sean menos frecuentes.    

Narrando la historia en primera persona, pero también convirtiéndose en uno de los personajes principales de la película, a través de la interacción personal con los jóvenes que forman parte de este ambiente, Sissel Morell Dargis consigue involucrarse dentro del mundo de los baloeiros de una manera casi inmersiva, participando incluso emocionalmente. Recuerda que una de las primeras veces que asistió a una reunión para soltar un globo gigantesco, "sentí el mismo cosquilleo en el estómago que la primera vez que me enamoré". Y ciertamente resultan espectaculares estas creaciones artísticas con grandes dibujos que acaban, como dice uno de los jóvenes, "pintando el cielo sin manchar la tierra". Pero Balomania es también un retrato de la juventud brasileña a través de una actividad que se remonta a los años ochenta, el momento de mayor esplendor en el que las cuadrillas de baloeiros competían al mismo nivel que las escuelas de samba, hasta que fueron declarados ilegales en 1998 y se vieron salpicados por algunas actividades criminales. Con una textura de documental de guerrilla, en el que a veces se siente que la directora es la única a la que se le permite grabar determinados lugares, Balomania es una película visceral en la que hay persecuciones por parte de la policía, reuniones secretas e incluso sospechas por parte de algunas cuadrillas de que ella podría ser una espía (Sissel Morell Dargis también sugiere que de hecho la policía, al tanto de que estaba grabando una película, le propuso precisamente actuar como topo). Al principio, solo la confianza que depositó en ella Sergio, uno de los baloeiros más veteranos, consiguió que fuera aceptada dentro de un ambiente que efectivamente actúa con la mentalidad de los grupos ilegales, utilizando diferentes lugares para la fabricación de los globos, de manera que si uno de ellos sufre una redada policial, solo se pierde parte del trabajo. El diseño y la creación de estas obras artísticas ("si es bonito, es arte", dice con inocente inteligencia un niño), puede llevar años para acabar ardiendo a causa del viento, como en uno de los momentos más espectaculares de la película. 

Aunque nunca se deja claro qué tipo de relación pueden tener con la criminalidad o cómo consiguen el dinero para poder fabricar los globos aerostáticos que a veces incorporan fuegos artificiales, lo cierto es que Balomania refleja con una fuerza sobresaliente la manera en que esta pasión artística se convierte en la única forma de aislarse del entorno social de las favelas en Brasil. Los encuentros para "cazar globos", cuando se ha detectado alguno lanzado días antes o desde otra ciudad que está a punto de caer, son emocionantes, y el sentido de comunidad que comparten estos grupos se transmite con cercanía. Mientras los dibujos de Rocky Balboa o Luciano Pavarotti se elevan hacia el cielo, el trabajo clandestino se convierte en un espectáculo que refleja una forma de arte singular, efímera pero cargada de un sentimiento social y comunitario que es compartido por todos. 

Glass, my unfulfilled life

Rogier Kappers

Países Bajos 2023 | Grande Angle | ☆☆

Tesalónica '24: Alejandro de Oro - Newcomers Competition


El día antes de la inauguración oficial, el festival programó una sesión de pre-inauguración con esta curiosa película que se estrenó en una sesión especial el pasado IDFA '23. El casi debutante director Rogier Kappers (1963, Países Bajos) elabora un entretenido ejercicio de autoficción en el que describe un sueño que se ha convertido en forma de vida, pero que también plantea una inteligente reflexión sobre la madurez y tratar de recuperar nuestro propio espacio a través de decisiones que pueden parecer insólitas. Aunque al principio de la película se muestra algo decepcionado con su vida, en realidad no parece ese tipo de perdedor que podría necesitar un cambio radical para agarrarse a la última oportunidad de ser lo que siempre ha querido ser. Como narrador, hablando de sí mismo en tercera persona, se describe como "un hombre afortunado. Tiene dos hijos preciosos de dos ex-esposas. Sus padres todavía viven. Rogier tiene un pequeño apartamento alquilado en la ciudad, una pequeña casa en el campo, una autocaravana, un scooter, un piano, dos guitarras...". Sin embargo, cada noche trata de encontrar pareja infructuosamente a través de aplicaciones de citas, pero lo único que encuentra son las historias de éxito de gente más joven en internet: "Si muriera mañana, ¿qué dirían de él en su funeral?". Su sueño siempre ha sido dedicarse a la música, por lo que decide iniciar un proyecto de vida que parece poco sensato: ser músico callejero, pero utilizando lo que se denominan copas musicales, lo qué él mismo llama "órgano de cristal".  Se dice que este instrumento formado por copas con diferentes niveles de agua fue inventado por el irlandés Richard Pockrich y se hizo muy popular en el siglo XVIII. En la serie Benjamin Franklin (Apple tv+, 2024) podemos ver la recién creada armónica de cristal, una versión más sofisticada del instrumento que desarrolló el político norteamericano. 

Glass, my unfulfilled life (Rogier Kappers, 2023) describe cómo el director trató de alcanzar su sueño durante siete años, construyendo su propio órgano de cristal y lanzándose a las calles de Ámsterdam con tanta fortuna que después de poco tiempo consigue un contrato con una empresa de representación de artistas y una primera actuación en un centro comercial de... Dubai. Pero éste solo es el comienzo de una historia que ofrece algunos giros sorprendentes, en la que el camino nunca es recto y las decepciones son tan frecuentes como las satisfacciones. Si Rogier Kappers consiguió alcanzar su sueño es algo que solo se revela en el documental, pero lo que sí ha logrado es contar su historia a través de una película premiada en el Festival de Tesalónica, que tiene a un protagonista empeñado en no rendirse. Aunque en algunos momentos hay cierto escepticismo en su entorno familiar, también cuenta con un apoyo incondicional. Su padre, un profesor de Griego retirado que busca en los libros la frase que mejor resuma su vida, le acompaña a un concierto del compositor estonio Arvo Pärt y Roger tiene la posibilidad de preguntarle si alguna vez pensó en componer música para un órgano de cristal. La película está narrada por el propio director como si fuera una especie de cuento, refiriéndose a sí mismo en tercera persona, lo que ofrece algunos toques de ironía y sentido del humor que hacen más cercana la historia. Ciertamente, a veces el documental transmite la sensación de que todo es más casual de lo que seguramente ha sido y algunos momentos destacados no aparecen desarrollados, posiblemente por cuestiones de derechos musicales, como un concierto en el que interpretó la música de Alexandre Desplat para La forma del agua (Guillermo del Toro, 2017) que se puede ver en YouTube. Glass, my unfulfilled life es una película tan sencilla como encantadora, que transmite ese mensaje positivo sobre tratar de conseguir los sueños a pesar de los obstáculos o, como le dice su padre en una de sus muchas conversaciones telefónicas: "Si realmente crees en ello, tienes que superar todas las adversidades". 

Occupied city

Steve McQueen

Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos 2023 | Sesión Especial | ★☆


En más de 1.100 ciudades de 16 países europeos que fueron ocupados durante la 2ª Guerra Mundial se pueden encontrar los llamados Stolpersteine, adoquines con placas que recuerdan los nombres, año de nacimiento, año y lugar de deportación y el destino que sufrieron las víctimas del Holocausto. Estas placas se encuentran situadas delante de las viviendas que fueron sus últimas residencias conocidas, y sirven como recordatorio sutil pero permanente de las miles de personas que sufrieron la persecución del nazismo. El proyecto nació como una idea del artista alemán Gunter Demnig y se ha extendido a países como Bélgica, Francia, Croacia, Noruega, Polonia, República Checa y Hungría. De una manera parecida funciona el proyecto cinematográfico creado por el realizador Steve McQueen (1969, Reino Unido) y su esposa Bianca Stigter (1960, Holanda), que toma el planteamiento principal del libro que ella publicó con el título Atlas of an Occupied City: Amsterdam 1940-1945 (2019), una recopilación de datos que describe a través de cientos de direcciones en las calles de Amsterdam lo que sucedió en las esquinas y detrás de las puertas durante la ocupación nazi, de manera que muestra una visión diferente de la ciudad actual manteniendo viva la memoria del pasado. Bianca Stigter también realizó la película Tres minutos: Una exploración (2021) en la que partía de un fragmento de archivo de tres minutos que mostraba a los habitantes de un pequeño pueblo polaco para rastrear el destino de las personas que aparecían en esas imágenes. Occupied city (Steve McQueen, 2023), que se estrenó en el Festival de Cannes el año pasado, toma como estructura la misma relación de direcciones y hechos, ahora narrados con un tono monocorde por la actriz Melanie Hyams, pero contrastando el relato del pasado con las imágenes del presente en las calles de Ámsterdam, provocando una mirada interrogante que se cuestiona sobre la necesidad de no olvidar. La mayor parte de las imágenes fueron grabadas durante la pandemia del coronavirus, lo que le da una perspectiva singular. Uno de los anuncios de las autoridades locales que se escuchan a través de la radio establece un toque de queda, recordando que la última vez que se ordenó una medida excepcional como esa fue durante la 2ª Guerra Mundial. De forma que el pasado, a pesar de lo que muestren unas imágenes pobladas por jóvenes y familias despreocupadas, está permanentemente presente en una ciudad donde persisten las huellas de la ocupación. 

La decisión de no provocar emociones de manera artificial establece una cadencia y una estructura que puede sentirse monótona al principio, pero que va absorbiendo al espectador conforme se desarrolla, capturando imágenes cotidianas rodadas durante tres años en 35 mm. con un formato 4:3 que remite a las películas documentales británicas de los años sesenta. Vemos a los actuales habitantes de casas en las que una vez estuvieron escondidas familias de judíos, fachadas de edificios que fueron alguna vez el primer bar de Amsterdam en el que se colocó el cartel de prohibición de clientes judíos o una tienda de Armani en una casa donde permanecieron ocultos algunos de los perseguidos durante la ocupación. La actividad escolar es constante en un colegio que fue un centro de interrogatorio alemán, igual que en la concurrida plaza Dam donde una manifestación que celebraba la liberación en 1945 se convirtió en un baño de sangre atacada por un grupo de nazis que dispararon desde el balcón del Groote Club. Se recuerda que el 75% de la población judía de Amsterdam no sobrevivió a la ocupación, perdiendo unos 60.000 judíos de los 80.000 que la habitaban, datos numéricos fríos que recuerdan sin embargo la magnitud del horror. Los relatos del pasado se superponen a las imágenes del presente a veces dialogando para establecer una mirada que se interroga sobre la capacidad de olvidar en una ciudad como Amsterdam que está siempre en constante movimiento: hay manifestaciones antivacunas durante la pandemia, pero también concentraciones para alertar sobre el cambio climático, contrastando las preocupaciones de una sociedad pacífica con la opresión de una ciudad que fue ocupada. Occupied city se extiende a lo largo de cuatro horas y media con un intermedio de 15 minutos en las proyecciones en las salas de cine y está concebida como una película que establece momentos de pausa en el relato para permitir al espectador una reflexión, generalmente apoyada en la música del violonchelista afincado en Glasgow Oliver Coates (1982, Reino Unido), que recientemente ha compuesto la banda sonora del largometraje Aftersun (Charlotte Wells, 2022) y de la serie Mary & George (SkyShowtime, 2024). Hay quien considera que la película funcionaría mejor como una instalación que no necesite la observación constante del espectador, pero esa no parece ser la intención. Al elegir un formato cinematográfico y una estructura narrativa inamovible hay una clara invitación a dejarse atrapar por las imágenes y la voz en off, dentro de su tono uniforme, que descubren dos Ámsterdam diferentes: una que recuerda y otra que parece olvidar. 


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Películas mencionadas: 

Saint Omer: El pueblo contra Laurence Coly se puede ver en Filmin. 
Posesión infernal: El despertar se puede ver en HBO Max y Movistar+.
La forma del agua se puede ver en Disney+. 
Aftersun se puede ver en Mubi. 

08 abril, 2024

Las series más destacadas de 2024: Marzo-Abril

Bob Iger consiguió hace unos días consolidarse como el CEO al que apoyan la mayoría de accionistas de Walt Disney (curiosamente, muchos tienen acciones individuales en familias que disfrutan de sus parques de atracciones). La amenaza de Nelson Peltz, dueño de un fondo de gestión de inversiones, quien puso en duda la capacidad del actual director de la compañía, ha sido finalmente derrotada, lo cual quizás es positivo, porque la narrativa de este amigo personal de Donald Trump, acusando a Disney de llevar a cabo una política woke que está perjudicando su imagen, recuerda a aquel episodio de Atlanta (Disney+, 2016-2022) titulado El tonto que se sentó junto a la puerta (T4E8), no solo porque su título le define, sino porque satirizaba el funcionamiento interno de Walt Disney, imaginando a un CEO afroamericano. Lo curioso es que, mientras Bob Iger reclamaba la necesidad de dedicar todos los esfuerzos a mejorar las cuentas de Disney, la compañía se ha gastado 40 millones de dólares en una campaña publicitaria que ha colocado anuncios en los principales medios de comunicación y patrocinado pódcast y espacios de televisión durante las últimas semanas, acallando a los analistas más críticos como Matthew Belloni (el dinero es el dinero), como si se tratara de una campaña electoral en la que Bob Iger era el candidato presidencial que debía mantenerse en su puesto. No hay duda de que algunos de los anuncios recientes que se han hecho desde Walt Disney, como la alianza con otras compañías para transmitir deportes, la inversión de 1.500 millones de dólares en la empresa de videojuegos Epic Games e incluso el regreso de George Lucas, formaban parte de esta campaña de promoción interna. Se trataba de iniciativas que ya estaban en marcha pero que han acelerado su consolidación para servir como soporte a la gestión de Bob Iger quien, sin embargo, no ha resuelto todavía la parte más importante a la que se comprometió cuando volvió a acceder a su puesto: el proceso de sucesión. De manera que la derrota asestada a los rebeldes encabezados por Nelson Peltz solo ha servido para gastar varios millones de dólares pero sin resolver realmente nada. Según indicaba The Financial Times, "el precio de las acciones en Bolsa de Walt Disney ha subido más del 50 por ciento en los últimos seis meses, pero sigue muy por debajo de los máximos alcanzados hace tres años". 

El debate sobre la Inteligencia Artificial (IA) se convirtió en uno de los principales escollos en las negociaciones de las productoras y streamers de Hollywood con los sindicatos de guionistas y actores el año pasado, lo que paralizó la industria durante seis meses. Ahora ha vuelto a centrar las conversaciones en Hollywood a partir de unas declaraciones de Tyler Perry, cuyas películas como Mea culpa (2024), que seguramente serían mejores si las escribiera una herramienta de IA, triunfan en plataformas como Netflix. Tyler Perry se mostraba preocupado por la pérdida de empleos, aunque él mismo ha utilizado IA para efectos de maquillaje de envejecimiento realizados en postproducción en sus películas. El objeto de su preocupación es Sora, la tecnología virtual que permite generar videos hiperrealistas a partir de texto. Jeffrey Katzenberg, fundador de la productora Dreamworks, decía en un panel de Bloomberg TV el pasado mes de noviembre que sus películas necesitaron más de 500 artistas de animación, pero que "dentro de tres años no será necesario ni el 10% de estos animadores". Y la semana pasada The New York Times detallaba cómo OpenAI, la creadora de ChatGPT y Sora, había utilizado más de un millón de horas extraídas de YouTube, en lo que consideraban un uso legítimo, pero que está al borde de las líneas rojas de la ley de derechos de autor. Habrá que esperar la respuesta de Google, que además está a punto de introducir su herramienta de IA denominada Gemini en su aplicación de búsqueda para Android. Las posibilidades de herramientas como Sora son impredecibles, y la propia OpenAI manifiesta su intención de ser vigilante con el uso que se le pueda dar, pero advierte: "A pesar de investigaciones y pruebas exhaustivas, no podemos predecir todas las formas beneficiosas en que las personas utilizarán nuestra tecnología, ni todas las formas en que abusarán de ella".

Los siguientes comentarios se basan en el visionado de las temporadas completas de las series comentadas y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Mary & George
 
★★
SkyShowtime, 8 de marzo-19 de abril
Reino Unido, 2024 - 7x50'
Escrita por DC Moore
Dirigida por Oliver Hermanus, Alex Winckler, Florian Cossen

En una carta fechada en 1623 el rey Jacobo I de Inglaterra se refería al Duque de Buckingham con una despedida significativa: "preferiría vivir desterrado en cualquier parte de la tierra contigo que vivir una vida triste de viuda sin ti. Que Dios te bendiga, mi dulce hijo y esposa, y que puedas ser un consuelo para tu querido padre y marido". En el año 2008, durante unos trabajos de restauración en el Palacio Apethorpe, una residencia privada que permite visitas del público, se descubrió un pasadizo secreto que conectaba las habitaciones del rey y Georges Villiers. Pero la miniserie Mary & George (SkyShowtime, 2024) antepone a la madre de quien se convertiría en duque de Buckingham como la principal instigadora de la relación de su hijo con el monarca. La figura de Georges Villiers era principalmente conocida porque Alejandro Dumas le convirtió en un personaje secundario de su novela Los tres Mosqueteros (1864, Ed. Editorial Juventud), pero en el libro de no ficción The King's Assassin: The Secret Plot to Murder King James I (2017), el autor Benjamin Woolley apuntaba a las sospechas de que Georges Villiers pudiera haber tenido alguna intervención en la muerte de Jacobo I. Sus enemigos le acusaron de hecho de haber envenenado al rey, aunque solo se trata de una especulación. En realidad, la historia del ascenso de la familia Villiers es una representación muy detallada del entorno cortesano del siglo XVII, pero una de las críticas principales al libro de Benjamin Woolley es que no tiene en cuenta el contexto histórico. Padraig Lawlor, de Pardue University escribía que el libro carecía de "un estudio cuidadoso del contexto cultural y lingüístico del período. De hecho, la amistad a menudo se expresaba en términos apasionados y románticos que parecen innegablemente sexuales al ojo moderno, pero que no lo eran en ese momento". Otro libro, The murder of King James I (2015), escrito por Alastair Bellany y Thomas Cogswell se considera mucho más acertado en la investigación sobre el panfleto sensacionalista que en 1625 acusó a Georges Villiers de la muerte de Jacobo I.

El guionista D.C. Moore (1980, Reino Unido), ganador del BAFTA Escocia por la miniserie Not safe for work (2015), toma como referencia el libro de Benjamin Woolley para explorar la relación entre Mary Villiers (Julianne Moore) y su hijo Georges Villiers (Nicholas Galitzine), el segundo de los tres que sobrevivieron, y de quien al nacer al comienzo del episodio El segundo hijo (T1E1), llega a decir: "Debería dejarte pudriéndote en el suelo. Eres mi segundo hijo. Y no heredarás nada de valor". Pero su empeño durante la juventud de Georges es que se convierta en un caballero, obligándole a asistir a la Corte francesa para formarse y de camino alejándole de su interés en las sirvientas de la casa. Su ambición, sin embargo, es mucho más amplia. Pretende que los modales cortesanos permitan a su hermoso hijo acceder a Jacobo I (Tony Curran), casado con Ana de Dinamarca (Trine Dyrholm), pero del que todos saben que tiene especial predilección por los jóvenes atractivos. Y esta intrigante manera de escalar en el nivel social permite al creador construir una historia de traiciones, de secretos y conspiraciones que tiene el estilo narrativo de La favorita (Yorgos Lanthimos, 2018), especialmente en La caza (T1E2) en el que se confronta la aspiración de Georges con la animadversión del favorito del rey, Robert Carr, Conde de Somerset (Laurie Davidson), pero también la mirada moderna y los diálogos contemporáneos que encontramos en series como The Great (MGM, 2020-2023), aunque mucho menos sarcástica. Si bien la serie utiliza el reclamo de las escenas sexuales (en realidad, a partir del tercer episodio se rebaja mucho el tono erótico), lo interesante es la forma en que la historia utiliza el sexo como un instrumento de poder, ese elemento que permite intimar con las élites y escalar en la posición social. La propia Mary, interpretada con elegancia por una Julianne Moore con un excelente acento británico, cuyo primer marido fallece no precisamente por causas naturales, sostiene su posición casándose rápidamente con Sir Thomas Compton (Sean Gilder). De manera que la serie adopta la representación de un entorno palaciego en el que importan sobre todo las conexiones sociales y utiliza la seducción de los más poderosos.

Mary & George es acertada en esta mirada, que tiene un claro punto de vista actual, aportando una cierta fluidez sexual en los protagonistas. Georges no solo atrae la atención del rey, sino que su atractivo le permite ganarse otros afectos que serán provechosos, incluso aunque no sean estrictamente afectivos, como el de Francis Bacon (Mark O'Halloran), aunque en esa red de conspiraciones los amigos se pueden convertir en traidores. Su madre Mary tiene también una relación íntima con la prostituta Sandie (Niamh Algar), porque para ella "los cuerpos son solo cuerpos", y al mismo tiempo se enfrenta a Lady Hatton (Nicola Walker), madre de la joven con la que pretende casar a su hijo John (Tom Victor). Bajo la dirección de Oliver Hermanus (1980, Sudáfrica), responsable de la espléndida película Living (2022), Alex Winckler (1980, Estados Unidos), realizador de la recomendable serie Somewhere boy (Filmin, 2023), y Florian Cossen (1979, Israel), que ha dirigido La Emperatriz (Netflix, 2022-), esta historia sobre los entresijos del palacio real británico, explora también la relación entre Inglaterra y Escocia en El lobo y el cordero (T1E4), y las alianzas que el Duque de Buckingham y el hijo del rey, el Príncipe Charles (Samuel Blenkin), que luego reinaría bajo el nombre de Carlos I, trataron de establecer con la corona de España. Esta segunda parte es más oscura y anticipa un desenlace sombrío, perdiendo algo de la vitalidad de las intrigas iniciales. Pero incorpora en el episodio La ciudad dorada (T1E5) a Diego Sarmiento de Acuña, Conde Gondomar (Unax Ugalde) y en el episodio Guerra (T1E7) al Conde-Duque de Olivares (Alex Brendemühl), cuando Charles y Georges viajan a España para negociar una posible boda real. Conforme la serie se desarrolla, hay menos sexo y más intrigas, porque la familia Villiers se tiene que enfrentar a nuevos enemigos que son ahora los que les consideran peligrosos en su acumulación de poder, e incluso madre e hijo se enfrentan en sus diferentes posiciones frente a una posible guerra contra España. Es un entramado político que hemos visto en otras series, pero que en Mary & George funciona de manera muy notable porque tiene las suficientes dosis de diálogos ponzoñosos y de estrategias traicioneras. 

Nos vemos en otra vida ★★
Disney+, 8 de marzo
España, 2024 - 6x40'
Creada por Alberto Sánchez-Cabezudo, Jorge Sánchez-Cabezudo
Dirigida por Jorge Sánchez-Cabezudo, Borja Soler

Mientras otras cinematografías suelen abordar los momentos traumáticos que se han vivido en sus países con relativa brevedad (en Francia los atentados de la sala Bataclan en 2015 han sido abordados en varias películas), la sociedad española parece más reacia a afrontar este tipo de historias, quizás porque siempre sobrevuela el fantasma de la disensión y de los extremismos ideológicos. Si bien se han realizado numerosos documentales, solo se ha tratado el atentado del 11M en la película Ilusiones rotas (Álex Quiroga, 2005), que contaba diferentes historias sobre personas que se verían afectadas por los atentados, y de manera más directa ahora en la última serie creada por los hermanos Sánchez-Cabezudo tras Crematorio (Movistar+, 2011) y La zona (Movistar+, 2017). Han pasado ya veinte años y quizás es el momento adecuado para tratar un ataque yihadista sobre el que todavía se pretenden sembrar incertidumbres respecto a la autoría, pero lo cierto es que el juicio de 2007 estableció los diferentes grados de culpabilidad. Precisamente en torno a tres fechas destacables se estructura esta serie: 2004, el año del atentado; 2007, el año en el que se celebra el macrojuicio; y 2014, cuando Gabriel Montoya salió de la cárcel después de cumplir su condena y concedió una entrevista al periodista Manuel Jabois, que convirtió en el libro Nos vemos en esta vida o en la otra (2016, Ed. Planeta), que muy astutamente se ha reeditado coincidiendo con el estreno de la serie, y en el que el periodista de El Mundo que ahora escribe en El País daba credibilidad al relato de su protagonista, quien había cambiado varias veces su declaración a lo largo del juicio, contrastándola con las actas del juicio que se había celebrado. Gabriel Montoya, al que en su barrio conocían como Baby pero los medios de comunicación apodaron El Gitanillo, fue el único menor de edad condenado en relación con los atentados, y nunca se ha arrepentido de lo que hizo, pero sí de lo que ocurrió (lo que no está claro qué significa realmente). 

A través de su historia se abunda en la idea de la banalidad del mal que había acuñado la filósofa alemana Hannah Arendt (1906, Alemania-1975, Estados Unidos), en su conocido ensayo Eichmann en Jerusalén (1963, Ed. Lumen), en el que a partir del juicio de 1961 contra los crímenes cometidos por el teniente coronel de las SS Adolf Eichmann, reflexionaba sobre la naturaleza del mal. El que ha sido descrito como uno de los mayores criminales del nazismo, no sentía remordimiento porque consideraba que había cumplido con su deber. Esa banalidad del mal está presente en la historia de este adolescente que, sin ideología concreta ni una personalidad malvada, acabó involucrado en el mayor atentado yihadista cometido en Europa. El primer episodio, Baby (T1E1) presenta al personaje en un entorno de delincuencia menor como el que se podría encontrar en cualquier ambiente de barrio obrero, hasta que conoce a Emilio Gutiérrez Trashorras (Pol López), quien le introduce en trapicheos cada vez más grandes. La interpretación de Pol López, ganador del Premio Gaudí como Mejor Actor por Suro (Mikel Gurrea, 2023) y al que hemos visto en Esto no es Suecia (RTVE Play, 2023) es sobresaliente, con capacidad para equilibrar cierta simpatía con una personalidad esquizoide que se refleja en las miradas y los gestos sin necesitar exhibirla plenamente. El director Jorge Sánchez-Cabezudo utiliza un estilo semidocumental que bebe del cine social francés como Los miserables (Ladj Ly, 2019) y La cabeza alta (Emmanuelle Bercot, 2015), que también tenía como protagonista a un criminal menor de edad. La cámara captura el pulso del barrio y los menudeos de drogas alrededor de un personaje como Trashorras que parece esconder contactos más peligrosos. Mezclando las líneas temporales, también vemos a Baby adulto (Quim Àvila) enfrentado a la reinserción en una sociedad que no le quiere reinsertado, hasta que el periodista Manuel Jabois (Jaime Zatarain) decide tratar de entender su historia. 

Perfectamente estructurada, Nos vemos en otra vida (Disney+, 2024) es otro éxito para los hermanos Sánchez-Cabezudo, porque consiguen mantenerse siempre al margen de interpretaciones sobre la cercanía o la empatía hacia el personaje principal. Y toman decisiones de dirección que funcionan incluso como posturas narrativas, cuando el grupo de yihadistas es siempre mostrado como un conjunto no individualizado, aunque tome cierta relevancia Jamal Ahmidan (Mourad Ouani), apodado El Chino, quien sirve como contacto con Trashorras, pero al que casi siempre vemos desde el punto de vista de Baby. La cámara al hombro le acompaña en la primera parte de la historia, casi caminando junto a él para ir distanciándose progresivamente conforme se implica más con los terroristas, en el espléndido episodio El corredor (T1E4) que transcurre durante una fuerte tormenta, mientras que Baby adulto es mostrado con cámara fija, ya completamente distanciada del personaje. Pero, independientemente de las consideraciones sobre la implicación en un atentado que provocó 193 muertos y muchas vidas marcadas por el trauma, la serie funciona como un thriller espléndidamente construido, manejando hábilmente el suspense y prescindiendo de los elementos innecesarios para centrarse en la historia. Hay en El silencio (T1E5) una presencia destacada de algunas víctimas durante el juicio de 2007, que son las que se encargan de describir el atentado sin que lo veamos, en otra decisión especialmente acertada y absolutamente respetuosa. Nos vemos en otra vida consigue conjugar un enfoque distinto hacia el acontecimiento más traumático de la reciente historia de España con la construcción de un thriller psicológico que abunda en las implicaciones de una serie de decisiones que marcaron  la culpabilidad de unos cómplices necesarios. Es la banalidad del mal que Hannah Arendt describía como "esa masa desideologizada y sin reconocimiento que contribuye (activa o pasivamente), al horror".  

Samuel
 
★★
3Cat/Clan, 11 de marzo
Francia-España, 2023 - 21x4'
Creada por Émilie Tronche
Dirigida por Émilie Tronche
Annecy '23: Competición TV Films

Tras pasar por el Festival de Cine de Animación de Annecy el año pasado dentro de la competición de series de televisión, esta producción de Arte en colaboración con RTVE y Cat3 se ha estrenado de manera simultánea en los tres canales de televisión. Mientras que Arte la transmite en Francia, la cadena autonómica la ha incorporado a su plataforma de streaming en versión catalana y la televisión pública española la incluye en su canal infantil Clan. Pero también se trata de un proyecto crossmedia que ofrece clips especialmente editados para la red social Tik Tok. Creada, dibujada y dirigida por Émilie Tronche, esta serie aborda la infancia de un niño de 10 años a lo largo de veintiún episodios dibujados a mano con un estilo sencillo pero atractivo, en el que en cierto modo se usa un sentido del humor adulto, lacónico e irónico, cuando se abordan los diferentes problemas a los que se enfrenta este protagonista. Samuel está secretamente enamorado de Julia, uno de los arcos dramáticos principales de su personaje, pero al mismo tiempo se enfrenta a realidades cotidianas que provienen de la propia infancia de Émilie Tronche. Mientras él siente una atracción especial por Julia, Berenice está enamorada de Samuel, pero ella es una alumna algo conflictiva. En el episodio El pollo al ajillo (T1E4), aparte de descubrir que le da asco el pollo al ajillo que prepara su madre, también cuenta su preocupación porque Berenice suele pegarle a los niños que no le corresponden cuando quiere salir con ellos. Pero en el único cambio de punto de vista que tiene la serie, Las cartas (T1E6) está contado desde la primera persona de Berenice, ofreciendo una mirada mucho más cercana al personaje que cumplía cierta función de antagonista hasta el momento. Porque Samuel (Clan/3Cat, 2023) está contado principalmente desde el punto de vista del diario que escribe Samuel, describiendo las inquietudes y las sensaciones que ha recibido a lo largo del día. 

Hay algunas decisiones arriesgadas que sin embargo funcionan singularmente bien. La directora Émilie Tronche cuenta que cuando estaba dibujando el primer episodio, probó a grabar su voz como la primera persona de Samuel, y finalmente decidieron dejarla, no solo doblando al personaje principal, sino también al resto de personajes. Lo que se ha respetado en las versiones en castellano y catalán, con todos los personajes doblados por la misma actriz. A lo largo de la serie se muestran algunos temas relacionados con la infancia que son perfectamente reconocibles, pero también hay una especial sensibilidad para tratar algunas cuestiones más complejas. En La pendiente de la muerte (T1E8), la abuela de Alberto ha fallecido, lo que permite abordar la forma en que los niños se enfrentan a la pérdida de un ser querido. También se muestra de una manera hermosa la sensación de flechazo que Samuel experimenta en El festival (T1E10), cuando asiste a una función de danza poco antes de las vacaciones de verano. Pero siempre estas microhistorias de cuatro minutos están impregnadas de sentido del humor, e introducen con habilidad la música como un elemento que acerca al espectador a los personajes. En La Julia (T1E1) tiene un papel destacado la canción "The winner takes it all" (1980) de ABBA, que la creadora de la serie confiesa que solía escuchar mientras dibujaba la serie, y en El mar (T1E13), que cuenta la amistad de Samuel con un chico durante su veraneo en Valencia, suena una versión de Iván Cester de la canción "Mediterráneo" (1971) de Joan Manuel Serrat. Hay una cierta tonalidad melancólica en algunos episodios, como La lluvia (T1E9), a la que aporta esa tono la versión interpretada por Warren James del tema "Everybody's got to learn sometime" (1980).

Estos elementos que aportan también algo de nostalgia contribuyen a que Samuel sea una serie que puede funcionar para espectadores jóvenes, pero que al mismo tiempo está construida a partir de una mirada adulta, utilizando músicas y recuerdos que corresponden a una infancia ya vivida. El hecho de que esté ambientada precisamente a principios de los años 2000 aporta esa fácil identificación con los personajes si la serie es vista por un espectador más adulto. Samuel ofrece una perspectiva de la infancia que refleja las preguntas, las inquietudes, los sentimientos incontrolables y algunas miradas de incomprensión hacia la sociedad que les rodea, como cuando en La vuelta al cole (T1E14) se trata brevemente el tema del bullying, o en La huelga (T1E16) las protestas del sector del transporte supone para los niños la oportunidad de no asistir a clase ese día. Esta visión de la realidad desde el punto de vista de unos niños que la miran con otra perspectiva está desplegada con acierto y algunos apuntes poéticos que hacen disfrutable cada minuto de esta serie que no es exclusivamente para niños. 

Familia (Bullshit)
 
★★
Pr1meran, 14 de marzo
Dinamarca, 2024 - 6x46'
Creada por Bo Hr. Hansen, Molly Malene Stensgaard
Dirigida por Milad Adami

Otra de las producciones de Viaplay que han llegado a países como Australia y España antes que a su propio lugar de origen debido a la crisis por la que pasa la plataforma escandinava es esta serie danesa que adapta la popular novela Bullshit: Historia de una familia (2018), escrita por el matrimonio formado por los periodistas Janus Køster-Rasmussen (1972, Dinamarca) y Camila Stockmann (1973, Dinamarca), que es hermana de la productora de cine Sarah Stockmann, quien recientemente ha ganado el premio Nordic:Dox en CPH:DOX '24 por el conmovedor documental The son and the moon (Roja Pakari, 2024). La novela cuenta la historia real de los enfrentamientos violentos entre bandas de motoristas que tuvieron lugar en Dinamarca entre 1977 y 1984. Esta batalla, que parece sacada de las historias de las mafias italianas, enfrentó al club de motoristas Bullshit MC contra los conocidos Hell Angels MC, y a lo largo de principios de los ochenta acabó con la vida de ocho miembros de Bullshit, un miembro de Hell Angels y dos civiles que no pertenecían a ninguno de los dos grupos. Básicamente se trataba de una guerra territorial por el control del tráfico de hachís en el barrio de Christianshavn en Copenhague, pero está considerado como uno de los enfrentamientos armados más violentos que han ocurrido en Dinamarca. Los dos protagonistas de la novela y la serie, cuyo título original es Bullshit (Viaplay, 2024), haciendo referencia a la banda, son Henning Knudsen (Marco Ilsø), apodado Makrel (algo así como caballa) y Pia Soldthved Larsen (Alba August), quienes se conocen antes de que él se convierta en presidente del Club de Motoristas Bullshit. Cuando el mejor amigo de Makrel recibe un disparo en un bar que le provoca la muerte, éste lidera una respuesta violenta contra la banda rival que inicia esta batalla en la que se suceden peleas y enfrentamientos armados. La serie, cuya adaptación corre a cargo de Bo. Hr. Hansen, que ha escrito algunos episodios de Darkness: La huella del crimen (Filmin, 2019-) y Molly Malene Stensgaard, que debuta como guionista después de haber trabajado como montadora para todas las películas de Lars Von Trier, presenta a los dos protagonistas como jóvenes que buscan desesperadamente una especie de familia. Makrel trata de encontrar una comunidad dentro del club de motoristas, mientras que Pia parece haberse rebelado contra su familia pero cuando quiere volver ya no es aceptada, de manera que intenta conseguir algún lugar donde quedarse. 

Rodándola con un estilo de cinema verité a través de largos planos con cámara en mano y textura de 16 mm. el director Milad Alami (1982, Irán) acerca a la serie a las tonalidades de películas de los años sesenta protagonizadas por Peter Fonda como Los ángeles del infierno (Roger Corman, 1966) y Easy Rider (Dennis Hopper, 1969). La última película del realizador, Opponent (2023), fue seleccionada como representante de Dinamarca para los Oscar y se estrenó en el Festival de Berlín, consolidándole como uno de los cineastas más destacados del país. Y ciertamente hay un estilo muy personal en episodios como el quinto, que está rodado en un solo plano secuencia de 45 minutos, y que se desplaza desde la casa de los protagonistas hasta un bar donde se celebra una fiesta y posteriormente un enfrentamiento que tiene consecuencias fatales. Milad Alami ha afirmado que se planteó Familia (Pr1meran, 2024), no como una serie sino como un largometraje de cuatro horas y media, y efectivamente la historia está narrada con una continuidad que la hace más compacta, evitando la estructura habitual pensada en episodios con cliffhangers finales. Entre los elementos destacados de la serie están los conocidos protagonistas, Marco Ilsø, uno de los actores habituales de la serie Vikingos (Netflix, 2013-2020), y Alba August, hija del director Bille August y la actriz Pernilla August, a la que también hemos visto en personajes principales en series como The rain (Netflix, 2018) y Ocurrió a orillas del río (Filmin, 2023). Con un buen equilibrio entre una especie de historia de crecimiento protagonizada por dos personajes que tratan de encontrar un lugar donde sentirse aceptados, y una historia de violencia extrema que tiene como telón de fondo los bares de motoristas y el tráfico de hachís, Familia elabora una interesante mirada a la época y la necesidad de crear comunidades, aunque se sostengan en actividades criminales. Es una historia de jóvenes perdidos incapaces de evitar que la violencia se convierta en el elemento principal de sus vidas, y el desenlace final refleja la realidad de un club de motoristas que perdió, a lo largo de los años que duró el enfrentamiento, a tres de sus presidentes, asesinados por ataques de la banda rival. 

Manhunt
 
★★
Apple tv+, 15 de marzo-19 de abril
Estados Unidos, 2024 - 7x45'
Creada por Monica Beletsky
Dirigida por Carl Franklin, John Dahl, Eva Sørhaug

Que Estados Unidos se dirige hacia unas elecciones presidenciales importantes en medio de una división social impulsada por radicalismos es una sombra alargada que se va a sentir en muchas producciones que veremos a lo largo del año. No debe ser casualidad que Apple tv+ presente estos meses dos series que se centran en dos figuras políticas que sentaron las bases de la democracia moderna en el país: Abraham Lincoln en Manhunt (Apple tv+, 2024) y Benjamin Franklin en Franklin (Apple tv+, 2024), que se estrena esta semana después de pasar por Canneseries. El proyecto de llevar a la pantalla el libro de no ficción La caza del asesino (2009, Ed. Paidós), escrito por el historiador James L. Swanson (1959, Chicago), especializado en abordar magnicidios como los de Lincoln, John Fitzgerald Kennedy y Martin Luther King, tiene un largo recorrido. En 2008 se hablaba del desarrollo de una serie por parte de David Simon para HBO, que contaría con la participación del guionista Tom Fontana, que ha estrenado este año Monsieur Spade (AMC+, 2024), pero ya antes se había planteado como una película que tendría como protagonista a Harrison Ford. También ha sido una adaptación largamente acariciada por la guionista Monica Beletsky, nominada a un Emmy por Fargo (Movistar+, 2014-), quien finalmente ha desarrollado una serie que comienza con el asesinato de Abraham Lincoln (Hamish Linklater) el 15 de abril de 1865 a manos del actor John Wilkes Booth (Anthony Boyle), mientras se encontraba asistiendo a una representación teatral. La persecución del magnicida duró esos doce días a los que hace referencia el título original del libro, pero se desarrolla en la serie como una reflexión sobre cómo este asesinato supuso la interrupción de un proceso de Reconstrucción que finalmente no se pudo completar tal como estaba diseñado y que ha tenido consecuencias para el resto de la historia de Estados Unidos, manteniendo la sombra del racismo hasta la actualidad. La excelente miniserie documental El dilema de Lincoln (Apple tv+, 2022) explica de manera muy detallada esa etapa de transición que manejó el presidente norteamericano. 

Como un thriller que mantiene la tensión en torno a la huida de John Wilkes Booth, ayudado por una red confederada a lo largo del país, Manhunt funciona bien, gracias a apoyarse en el trabajo de dirección de dos grandes veteranos, Carl Franklin, que dirige entre otros un episodio piloto magnífico, y John Dahl. Pero la lectura política que plantea la historia es mucho más interesante, a partir de la introducción de flashbacks en los que el Secretario de Guerra Edwin Stanton (Tobias Menzies) y el presidente Abraham Lincoln diseñan un plan de Reconstrucción que se convertirá en la base de su política. Tras acabar la Guerra Civil, se plantea la necesidad de una unidad nacional a la que muchos son contrarios, especialmente en el sector empresarial. Cuando en el episodio The secret line (T1E4), el magnate George Sanders (Anthony Marble), a quien Edwin Stanton considera uno de los que conspiraron contra Lincoln, dice en un tenso encuentro la frase: "Podría disparar en medio de Wall Street y no me ocurriría nada", está clara la proyección que tiene hacia aquellas palabras que Donald Trump pronunció en 2017: "Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos". De manera que Manhunt está reconstruyendo el pasado (con mayor o menor rigor histórico), pero siempre mirando hacia el presente. La Ley de Reconstrucción no solo consistía en considerar libres a todos los ciudadanos estadounidenses, incluso a aquellos que habían sido esclavos, sino en proporcionarles tierras para que pudieran iniciar una vida cuyos negocios y casas les pertenecieran. Pero esta idea es rechazada por Andrew Johnson (Glenn Morshower), el sucesor de Lincoln en la presidencia, de manera que ese proceso de reconstrucción nacional acabó siendo incompleto. En la también recomendable serie documental Dios salve a Texas (HBO Max, 2024) se recuerda que algunos Estados tardaron más de dos años en implementar la Proclamación de la Emancipación que Lincoln había emitido en 1863. 

Es un planteamiento que se repite constantemente a lo largo de la serie, sobre todo cuando se adopta el punto de vista de Mary Simms (Lovie Simone), una joven negra cuyo testimonio en el juicio fue clave para condenar a algunos de los conspiradores, que consiguió liberarse de la servidumbre a la que estaba sometida por el doctor Samuel Mudd (Matt Walsh), uno de los colaboradores de la red confederada, recibiendo tierras del gobierno que posteriormente le fueron arrebatadas. Anthony Boyle, al que hemos visto recientemente en Los amos del aire (Apple tv+, 2024), incorpora con matices al asesino John Wilkes Booth, quien en su huida junto a David Herold, interpretado por Will Harrison, a quien vimos en Todos quieren a Daisy Jones (Prime Video, 2023), tiene la idea de que será considerado por la Historia como un héroe. Pero cuando se jacta de ser el asesino del presidente ante un grupo de soldados confederados que regresan a sus casas en A man of destiny (T1E5) no recibe precisamente los aplausos que esperaba: "El honor se gana en el campo de batalla. No como hiciste tú. ¿Disparar a un hombre por la espalda? Eso es despreciable", le dice uno de los soldados. De manera que acaba siendo consciente de que su pretendida heroicidad es recibida como un acto de vileza. Los dos últimos episodios están dirigidos por la realizadora noruega Eva Sørhaug, que tiene también una larga trayectoria en Estados Unidos dirigiendo series para Showtime como Your honor (Movistar+, 2020-2023), Yellowjackets (Movistar+, 2021-) o Let the right one in (SkyShowtime, 2022). A ella corresponde convertir el juicio contra los conspiradores en el episodio The final act (T1E7) en un ejercicio notable de drama judicial en el que se mantiene la tensión incluso aunque podamos saber el desenlace repasando los hechos históricos. Pero es muy preciso en demostrar que existía una conspiración en la que participaron algunos actores clave de la política y la sociedad norteamericana, incluido Jefferson Davis (Craig Nigh), el único que ejerció como presidente confederado entre 1862 y 1865. Manhunt puede ser algo densa en su desarrollo, pero establece con claridad, sin echar mano de la política-ficción, de qué manera los acontecimientos históricos podrían haber sido diferentes y cómo la interrupción de una política de igualdad mucho más ambiciosa de lo que finalmente acabó siendo podría haber configurado un futuro menos violento y racista. El final de la carrera de Edwin Stevens, parapetado en su oficina durante meses, es una representación muy clara de la encrucijada vital que vivió Estados Unidos después de la Guerra Civil. 

Palm Royale
 
★★☆☆
Apple tv+, 20 de marzo-8 de mayo
Estados Unidos, 2024 - 10x45'
Escrita por Abe Sylvia
Dirigida por Tate Taylor, Abe Sylvia, Stephanie Laing, Claire Scanlon

La nueva comedia lujosa de Apple tiene algunos elementos en común con la irregular Acapulco (Apple tv+, 2021-), porque ambas se mueven en los ambientes lujosos de comunidades enclaustradas en su propia burbuja. Pero si aquella se desarrollaba a mediados de los ochenta, la elección de 1969 como el trasfondo político-social de Palm Royale (Apple tv+, 2024), es mucho más inteligente y más incisivo. Porque aunque aparentemente se trata de una comedia liviana y superficial sobre la obsesión de Maxine Simmons (Kristen Wiig) por adentrarse en los círculos de la alta sociedad de Palm Beach, la sombra de Richard Nixon y la guerra de Vietnam está siempre en el fondo, a través de la radio y la televisión, en blanco y negro, lo que sirve como un contraste especialmente llamativo entre el colorido de la puesta en escena de las playas de Florida y la oscuridad de los entresijos políticos que se manejan en Washington. No es una referencia puntual, porque Richard Nixon jugará un papel clave en los últimos episodios de la temporada, como tampoco lo es que aquel fuera el año en el que Neil Armstrong dio "un gran paso para la humanidad" cuando pisó la luna. Basada en la novela de Juliet McDaniel Mr. & Mrs. American Pie (2018), el desarrollo de la historia sin embargo adopta un camino diferente, pero sabe presentarse como una mirada especialmente acertada hacia el mundo de las apariencias y la manera en que se construyen máscaras que nunca reflejan la verdadera personalidad. Porque en esta historia nadie es lo que parece, o al menos todas tienen una agenda propia, un propósito que no vacilará en provocar los daños colaterales que hagan falta. El creador Abe Sylvia, guionista del largometraje Los ojos de Tammy Faye (Michael Showalter, 2021) y creador de series como el biopic George & Tammy (Showtime, 2022), inédito en España, elabora una historia que posiblemente no necesitaba diez episodios pero que encuentra siempre elementos de digresión para que el interés no se pierda. 

Hay una dinámica especialmente divertida entre Maxine y la gran dama del club, Evelyn Rollins (Allison Janney), ahora que la anterior, Norma Dellacorte (Carol Burnett) se encuentra en coma. No es un gran spoiler decir que acabará despertando, porque tener a una gran cómica como Carol Burnett en el reparto no es para que permanezca todo el tiempo en la cama. Y funciona bien la relación entre el camarero Robert (Ricky Martin) y la protagonista, especialmente al principio, antes de que éste sea utilizado sobre todo como representación LGTBIQ+ de la historia, envuelto en relaciones sentimentales que no tienen demasiado interés, aunque su protagonismo remonta en la última parte de la temporada. Incluso Linda Shaw (Laura Dern), que ha renunciado a su posible herencia para montar una librería en la que se celebran reuniones feministas, parece tener también algo que esconder. Aunque protagoniza un momento especialmente conmovedor con su padre Bruce Dern (en la ficción y en la vida real) al final de Maxine da un paso (T1E6), mientras suena "Moonshot" (1972) de Buffy Sainte-Marie.  Maxine se siente como un pez fuera del agua, lo que está literalmente representado en Maxine salva a la ballena (T1E8), uno de los mejores episodios de la temporada en el que una ballena varada en la playa pone en peligro la celebración de una gran fiesta, que funciona como metáfora de la situación en la que se encuentra la protagonista. Se ha comparado a Palm Royale con un estilo cercano a Mad men (MGM+, 2007-2015), pero en realidad se parece más en episodios como Maxine juega sus cartas (T1E4), que transcurre durante una fiesta, a aquellas comedias alocadas de los años sesenta como El guateque (Blake Edwards, 1968).

Este baile de máscaras y falsedades consigue ir más allá del simple divertimento superficial, aunque desde el punto de vista estético tiene grandes aportaciones en el espectacular diseño de producción de Jon Carlos, que ha trabajado anteriormente en series como Westworld (HBO Max, 2016-2022) y en el impresionante vestuario de la diseñadora Alix Friedberg, ganadora de un Emmy por Big little lies (HBO Max, 2017-), otra de las producciones a las que pueden recordar algunos aspectos de esta serie. Pero sobre todo se beneficia de una banda sonora divertida y juguetona de Jeff Toyne y una selección de canciones muy original y acertada, que se puede apreciar en la Playlist que hemos elaborado, utilizándose a veces como gags, como cuando suena en los créditos finales de Maxine juega sus cartas (T1E4) el éxito "Malambo Nº. 1" (1955) de la cantante peruana Yma Súmac, quien consiguió ese año el Récord Guinnes por tener el rango vocal más extenso hasta la fecha. O cuando la canción "Is that all there is?" (1969), que popularizó Peggy Lee y cuya introducción al piano estaba interpretada por Randy Newman, juega un papel fundamental en el episodio Maxine organiza una fiesta (T1E10) como definición de la situación personal de la protagonista. Kristen Wiig interpreta con acierto a Maxine aportando su desenfado y su vulnerabilidad, aunque se mueve en el mismo rango cómico que su personaje en la película Barb y Star van a Vista del Mar (Josh Greenbaum, 2021). Palm Royale es divertida y aparentemente superficial, pero aporta una interesante visión sobre un mundo de apariencias que vive de espaldas a la realidad. 

Sand Land: The series
 
★★
Disney+, 20 de marzo-1 de mayo
Japón, 2024 - 13x25'
Escrita por Hayashi Mori adaptación del manga de Akira Toriyama
Dirigida por Hiroshi Kôjina, Toshihisa Yokoshima

Para la carrera de Akira Toriyama (1955-2024, Japón), el manga Sand Land (2000, Ed. Planeta Cómic) supuso su última publicación serializada, por lo que se considera una de sus obras más relevantes, que conoció una adaptación cinematográfica estrenada el pasado año, Sand Land (Toshihisa Yokoshima, Hiroshi Kôjina, 2023), que participó en la sección oficial del Festival de Sitges. El acuerdo con Walt Disney para su difusión internacional a través de Disney+ ha ampliado la historia para ocupar seis episodios, pero Akira Toriyama tuvo tiempo de escribir una especie de secuela en la que creó una nueva aventura protagonizada por los mismos personajes, de forma que la versión en formato serie incluye dos tramas diferentes. La primera de ellas, La historia del príncipe de los demonios (episodios 1-6) cuenta el desarrollo que se pudo ver en el largometraje, pero con algunas escenas adicionales, como el proceso de elección de Thief para acompañar al demonio Beelzebub y el militar Rao en la búsqueda de un manantial legendario. Este lugar que no está claro si proviene solo de historias inventadas podría solventar los problemas de sequía en un mundo en el que conviven los demonios con los humanos, y en el que el racionamiento del agua está controlado por el ejército. Lo primero que destaca de esta serie es la forma en que sigue las líneas conocidas del diseño de personajes que ha caracterizado la obra de Akira Toriyama, quien falleció el pasado 1 de marzo. De manera que funciona como un homenaje póstumo al creador de programas tan relevantes en la historia de la televisión como Bola de dragón (1986-1989) y sus secuelas, que han marcado la infancia de varias generaciones. 

Pero, aunque el príncipe Beelzebub pueda tener esas características que recuerdan a Goku y otros personajes míticos de la iconografía del autor, y en cierta manera la propia promoción de Sand Land (Disney+, 2024) destaca especialmente el carácter travieso de un personaje que es muy divertido, lo cierto es que la serie tiene un trasfondo más complejo, y los auténticos protagonistas no son los demonios, sino los humanos. Akira Toriyama pensó la historia como un relato protagonizado por un hombre y un tanque, pero posteriormente agregó los elementos relacionados con los demonios. Y efectivamente, hay un retrato de Rao especialmente complejo: un militar que participó en acciones atroces de las que ahora se arrepiente y que ha decidido rebelarse contra el ejército del rey, a cuyas órdenes estuvo durante una época de violencia y destrucción. El fantasma del genocidio y el trauma provocado por la guerra está presente a lo largo de la historia, y el protagonismo que adquiere un tanque robado por el trío de aventureros también sirve para establecer una reflexión sobre si los militares deben aceptar órdenes ciegamente o por el contrario deben negarse a acciones inhumanas. Al margen de la comedia, hay una lectura más adulta que implica una mirada mucho menos superficial de lo que pudiera parecer, y la auténtica virtud de esta serie es que funciona en el plano de la diversión para espectadores más jóvenes, pero también en un plano más reflexivo para espectadores adultos. 

La segunda parte, La historia del ángel adalid (episodios 7-13), que escribió Akira Toriyama escribió para la serie, amplía el universo de la historia para desarrollarse ahora en Forest Land, introduciendo nuevos personajes. En este caso, el comandante supremo Bred pretende hacerse con un artefacto que contiene acuanio, una sustancia que le permitirá disponer del poder necesario para dominar el mundo, algo que Rao debe impedir. Mientras tanto, Beelzebub se enfrenta al adalid Muniel, quien está dispuesta a ejecutar al rey Jam, el padre de la princesa Ann. Aunque la trama tiene más elementos convencionales incorporando antagonistas claros, también plantea temas como las apariencias y la percepción que los demás tienen hacia personajes que pueden ser vistos como ángeles o como demonios. El poder utiliza el engaño para mantener su ejercer su influencia, mientras conspira secretamente para mantenerlo, en una historia menos compleja pero igualmente entretenida. 

Ourika ★★★☆
Prime Video, 29 de marzo
Francia, 2024 - 7x45'
Creada por Clément Godard, Elie Yaffa (Booba)
Dirigida por Marcela Saïd, Julien Despaux 
Séries Mania '24: Competición Francesa

Tras uno de los estrenos más multitudinarios en la pasada edición de Séries Mania, esta producción ha llegado a Prime Video rodeada de mucha expectación en Francia, aunque en otros países como España ha tenido un estreno desastroso. Anunciada en las redes sociales de Prime Video para el 12 de abril, finalmente está disponible desde el 29 de marzo, pero sin apenas promoción. Es esta dinámica habitual en las plataformas de streaming como Netflix o Disney+ que solo dedican presupuestos para publicidad dentro de los mercados locales, mientras que el interés internacional que puedan despertar determinadas series se deja a la suerte, aunque en este caso ha tenido una excelente acogida en países como Estados Unidos. Tampoco es que Ourika (Prime Video, 2024) tenga un planteamiento especialmente novedoso, pero construye bien el entorno y sobre todo lo rodea de una realidad socio-política que la enriquece mucho más que otras historias sobre mafias urbanas. Especialmente ha tenido trascendencia el hecho de que los creadores de la serie son Clément Godard, un ex-policía del BRI (Brigada de Búsqueda e Intervención) y Élie Yaffa, más conocido como Booba, quien anunció su retirada en 2021 con su álbum ULTRA (2021, Tallac Records), pero el pasado mes de febrero publicó por sorpresa un nuevo disco, Ad Vitam Æternam (2024, Tallac Records). El rapero francés está constantemente rodeado de polémica: en 2018 protagonizó una pelea contra otro rapero, Kaaris, en el aeropuerto de Orly cuando se dirigía a Barcelona para dar un concierto, y en 2023 una actuación prevista en Casablanca fue controvertida porque algunas letras de sus canciones hacen menciones misóginas y ofensivas hacia mujeres del Norte de África. En esta serie, la familia Jabli es la protagonista de una historia que se desarrolla dentro del mundo del narcotráfico en París. Cuando Moussa (Salim Kechiouche) es arrestado en una acción impulsiva de William (Noham Edje), miembro de las BRI, una importante operación de tráfico de drogas se tambalea, poniendo en peligro la estabilidad de la red que controlan los Jabli. Así que su hermano menor, Driss (Adam Bessa), detiene sus estudios de Ciencias Políticas para hacerse cargo del negocio, estableciéndose dos tramas que se desarrollan en la calle y en la cárcel. Moussa se ve obligado a enfrentarse a Metis (Booba) qui controla la prisión y quiere también hacerse con parte del negocio fuera, mientras Driss trata de poner en circulación un alijo de drogas en medio de los disturbios que en 2005 provocaron el caos en todo París. 

Estos disturbios se produjeron como respuesta a una acción policial injustificada en la que dos jóvenes fueron perseguidos por un robo que no habían cometido. Cuando salieron huyendo, la policía les adjudicó el atraco y comenzó una persecución que acabó con los dos jóvenes muertos en un barrio de las afueras de París. Unos días antes, el por entonces Ministro del Interior, Nicholas Sarkozy, había declarado públicamente que iba a "limpiar de chusma" las llamadas banlieues (las afueras), en referencia a los suburbios, lo que fue gasolina para el estallido de un conflicto social que finalmente explotó cuando murieron estos jóvenes. El contexto en el que se sitúa la acción de esta serie no funciona como un elemento político, que derive en una reflexión social, como hemos visto en películas como Atenea (Romain Gavras, 2022), sino que establece un marco que alimenta la historia principal con una mirada más amplia. En una de las secuencias más sobresalientes en términos de dirección, en el Episodio 2 se muestra un plano frontal de un grupo de asaltantes de una tienda que conduce un coche, la cámara se desplaza hacia el lateral exterior y posteriormente se eleva hasta mostrar una composición del vehículo dentro del entorno de la ciudad de París. De manera que el conflicto particular de la familia Jabli se nos presenta contextualizado en el conflicto general que se vive en las calles. Es uno de los aciertos de la contundente dirección en los primeros episodios de la realizadora franco-chilena Marcela Saïd (1972, Chile), responsable de películas como Los perros (2017) y, no por casualidad, directora de algunos episodios de la segunda temporada de Gangs of London (Sky, 2020-), todavía inédita en España. Pero hay otros elementos interesantes en esta serie que podría parecer demasiado cercana a Gomorra (HBO Max, 2014-2021), pero que testá más en la línea de Atracadores: La serie (Netflix, 2021-), por eso de las guerras del narcotráfico en la capital francesa.

También es cierto que el trasfondo social deja paso a una parte de la historia que se desarrolla en Marruecos, en episodios dirigidos por Julien Despaux, responsable de la interesante Paris Police 1900 (Cosmo, 2021) y su secuela Paris Police 1905 (Cosmo, 2022). Quizás uno de los personajes menos verosímiles es el policía William, interpretado con solvencia por el actor Noham Edje, a quien próximamente veremos encarnando a un joven Jean-Louis Trintignant en la miniserie Bardot (AMC+, 2023). Tiene una libertad de acción que resulta poco creíble, pero a pesar de que sus acciones parecen demasiado impulsadas para provocar acontecimientos posteriores, su intento de tranquilizar a las familias de los jóvenes que participan en los disturbios (en realidad, una estrategia para sacarles información) es uno de los más reveladores sobre cómo resulta imposible que funcione la comunicación entre la policía y la sociedad, que se encuentran en extremos muy alejados en la percepción de los acontecimientos que les rodean. Son algunos de estos detalles los que hacen que Ourika se mantenga firme durante sus siete episodios, aunque el final abierto pueda resultar algo precipitado y decepcionante. 

Renegade Nell
 
★★★☆
Disney+, 29 de marzo
Reino Unido, 2024 - 8x45'
Creada por Sally Wainwright
Dirigida por Ben Taylor, Amanda Brotchie, M.J. Delaney 

La situación de la BBC es tan complicada que sus principales escritores están empezando a buscar otros lugares donde desarrollar su creatividad. Russel T. Lawrence decía en una reciente entrevista en el podcast They like to watch (2023-, Acast) que la única solución para continuar Dr. Who (Disney+, 2024-) era llegar a un acuerdo de coproducción, porque la BBC era incapaz de financiar el proyecto: "Hay que mirar a largo plazo el final de la BBC que, de alguna manera, indudablemente, está en camino de desaparecer". Una visión pesimista que sin embargo se consolida con la salida de otros destacados guionistas como Sally Wainwright (1963, Reino Unido), que ha estrenado su primera serie fuera de la televisión pública británica. Responsable de éxitos como Last tango in Halifax (BBC, 2012-2020), Happy Valley (Movistar+, 2014-2023) y Gentleman Jack (HBO Max, 2019-2022), la reconocida autora se enfrenta a una historia completamente diferente, con una perspectiva más juvenil, pero que tiene en común con las anteriores el hecho de contar con una protagonista femenina que se impone frente a los convencionalismos. En realidad, Nell Jackson (Louisa Harland) podría considerarse como una especie de Dra. Who, pero sin viajes temporales, porque está dotada de superpoderes que le aporta el duende Billy Blind (Nick Mohammed). Estamos en 1705, cuando en No me llames Nelly (T1E1) la protagonista regresa a Tottenham después de cinco años, tras haber sido considerada muerta junto a su marido en la Guerra de Sucesión española. Pero no solo está muy viva, sino dotada de una fuerza sobrenatural que le permite imponerse a sus contrincantes masculinos cada vez que éstos pretenden ejercer sus habituales actitudes abusivas. Por supuesto, se pueden extraer lecturas feministas de esta representación de una mujer con capacidad para imponer su fuerza en una sociedad en la que ocupaban una posición secundaria. Pero en realidad tampoco parece haber un trasfondo especialmente profundo, más que por el hecho de que Sally Wainwright se encuentra más cómoda escribiendo personajes femeninos que masculinos. De hecho, a partir El camino menos pisoteado (T1E2), la amenaza del presuntuoso Thomas Blancheford (Jake Dunn), el hijo del señor local, es sustituida por la de su hermana Sofia (Alice Kremelberg), mientras que el principal antagonista es el conde de Poynton (Adrian Lester), que utiliza la magia negra para considerar a Nell Jackson "un insecto en una tierra de gigantes. Una mosca en la tienda de un general que va a llevar a su ejército a la guerra", hasta que ella le interrumpe: "¿Qué tal si te callas?". 

Utilizando como fondo histórico el enfrentamiento entre la reina Ana de Gran Bretaña (Jodhi May) y su hermano Jacobo Francisco Eduardo, quien reclamó el trono en 1708, la serie construye una historia de falsos culpables, huidas y salteadores de caminos en la misma época en la que se difundían las hazañas que se narran en Las aventuras (completamente inventadas) de Dick Turpin (Apple tv+, 2024), pero en este caso con más desarrollo de personajes. De hecho, la escritura de Sally Wainwright, que se ha encargado del guión en la primera mitad de la serie, es uno de los elementos sobresalientes, estableciendo desde el principio un ritmo frenético a una historia en la que se suceden los acontecimientos, y que solo se ralentiza a mitad de temporada. Pero si bien la escritora ha roto los convencionalismos de géneros en otras de sus creaciones, en este caso se encamina por elementos tradicionales, creando simplemente una historia de fantasía que encaja bien con el perfil de Walt Disney, aunque renuncie a la singularidad. Ya avanzada la temporada se introduce uno de los personajes más interesantes, el extrovertido, caótico y estafador Frank Dillane (Charles Devereaux), una incorporación divertida que está interpretada con gracia por el que fuera protagonista de las primeras temporadas de Fear the walking dead (Prime Video, 2015-2023). Aunque, como es un personaje masculino, se pasa la mitad de la serie metido en la cárcel y la otra mitad disfrazado de mujer, pretendiendo ser la reina Ana. Pero el principal impulso de Renegade Nell (Disney+, 2024) es la protagonista Louisa Harland, una de las Derry girls (Netflix, 2018-2022), que también tiene una pequeña aparición en la segunda temporada de Big boys (Filmin, 2022-) y actualmente representa en el West End de Londres una adaptación de Largo viaje hacia la noche (1956, Ed. Cátedra) junto a Brian Cox y Patricia Clarkson. 

Esta serie puede sentirse como un simple divertimento dentro de la carrera de su creadora, una especie de paréntesis en la que ha querido rebajar el perfil adulto de sus habituales espectadores hasta un nivel más juvenil y, posiblemente, menos exigente. Pero Renegade Nell sigue siendo tan inteligente como sus mejores obras, sacando partido de los lugares comunes de este tipo de aventuras de fantasía que sin embargo es perfectamente disfrutable por todos los públicos. No se encontrarán grandes sorpresas pero sí personajes con los que es fácil empatizar, como ese duende al que interpreta el cómico Nick Mohammed, que está más cerca del personaje de Mr. Swallow que le hizo muy popular en Inglaterra que de su interpretación en la serie Ted Lasso (Apple tv+, 2020-2023) que le ha hecho popular internacionalmente. Esta divertida historia que incluye elementos sobrenaturales funciona no solo porque está bien narrada sino porque tiene un ritmo constante que aporta la dirección de habituales colaboradoras de Sally Wainwright como Amanda Brotchie, que ha dirigido Gentleman Jack, y especialistas en comedias como M.J. Delaney, directora de Ted Lasso, y Ben Taylor, responsable de muchos episodios de Sex education (Netflix, 2019-2023).

Soñando en negro
★★★★★
Filmin, 2 de abril
Reino Unido, 2023 - 6x26'
Creada por Maximilian Evans, Natasha Jatania, Adjani Salmon, Laura Seixas
Dirigida por Koby Adom, Joelle Mae David, Jermain Julien, Sebastian Thiel
BAFTA '24: Nominada Mejor Comedia, Actor de Comedia 

Una de las comedias más sugerentes del año pasado proviene de la adaptación de la webserie Dreaming whilst black (YouTube, 2018), sobre un joven de origen jamaicano que aspira a ser cineasta en Londres, consiguiendo la suficiente repercusión como para que la BBC encargara un episodio piloto en 2021 que derivó en una temporada completa contando con socios tan relevantes como la productora norteamericana A24, que se ha lanzado al mundo de la televisión con series como Bronca (Netflix, 2023), Such brave girls (Filmin, 2023) y The curse (SkyShowtime, 2023). El co-creador y protagonista de Soñando en negro (Filmin, 2023) es Adjani Salmon, ganador de uno de los Breakthrough BAFTA Awards 2023, que premian a los nuevos talentos británicos del cine y la televisión, quien se ha inspirado en sus propias experiencias tratando de introducirse en la industria para conformar la historia de Kwabena (Adjani Salmon), un joven que trabaja en una oficina de empleo pero cuyo sueño es contar sus propias historias en el cine. El primer episodio, El sueño (T1E1) puede llegar a ser desconcertante, porque baraja algunos tropos de humor que parecen desfasados mezclados con otros irreverentes, como cuando su compañero de trabajo Adam (Alexander Owen) le pide consejo sobre películas para una cita con una joven negra: "¿Crees que El color púrpura estaría bien?", a lo que Kwab responde: "Es una buena película, pero para una primera cita no deberías elegir una película que contiene escenas de violación". Pero no hacen falta muchos minutos para comprobar que precisamente la serie pretende abordar la forma en que los estereotipos sobre la raza negra permanecen todavía impregnados en la sociedad, por mucho que se haya extendido una especie de trauma blanco por la esclavitud y la colonización, pero que al final acaba desembocando en actitudes que tienen un tono igualmente racista.  

El episodio El pitch (T1E5) comienza con una secuencia de animación que menciona la Ley de Imparcialidad Política en las Escuelas de 2022, una propuesta del gobierno británico muy criticada por sectores educativos como la National Education Union, que mencionaban que "nos están obligando a dar el punto de vista opuesto, incluso en temas como la colonización y el racismo. El Imperio Británico no se puede enseñar desde la imparcialidad". En la secuencia, cuando una de las alumnas hace referencia a que Gran Bretaña esclavizó a millones de africanos, la profesora responde: "Sí, pero les enseñamos a jugar al cricket". Iniciativas gubernamentales como ésta demuestran que la perspectiva de la serie es más realista de lo que parece, y que la sociedad británica en particular, y la occidental en general, parece incapaz de confrontar los constantes microrracismos que se producen en la vida cotidiana, lo que se describe especialmente a través del personaje de Amy (Dani Moseley), que acaba de regresar de Lagos y ha comenzado a trabajar en una productora donde ella es la única mujer negra, recordando a otro tratamiento similar, aunque más irregular, en la serie La otra chica negra (Disney+, 2023). Amy se enfrenta a la condescendencia de sus compañeros y de su jefe, que tratan de ser especialmente amables pero acaban siendo singularmente racistas. Hay momentos divertidos cuando la serie se refiere a la propia industria del cine y la televisión, como cuando en Las amigas (T1E3) Kwabana conoce en una fiesta a Timothy Easley (Angus Wright), un cineasta blanco que solo escribe historias sobre negros, y que parece una referencia bastante clara al guionista Ronan Bennett, creador de la excelente serie Top boy (Netflix, 2011-2023). 

Soñano en negro también explora temas como el sentimiento de  comunidad, especialmente en un entorno en el que se mezclan los personajes de diferentes procedencias, desde Jamaica hasta Nigeria, a los que se les supone una especie de fraternización especial, a pesar de tener trasfondos culturales diversos. Esta idea se representa en la relación entre Maurice (Demmy Ladipo), el hermano del protagonista, y su esposa Funmi (Rachel Adedeji), que está embarazada. Pero ambos entran en conflicto en El pitch (T1E5) cuando ella pretende llevar al bebé a una ceremonia de circuncisión, una tradición nigeriana, a la que Funmi no da demasiada importancia, pero Maurice, de origen jamaicano, sí: "Que le corten la mitad de la polla sí es un problema para mi". La web serie estaba enfocada principalmente hacia espectadores que pertenecían a ese grupo de población de segundas generaciones de inmigrantes, pero la serie amplía necesariamente esa perspectiva para abarcar un entorno mucho más complejo. Al establecer en paralelo la historia de Kwabena y de Amy, él aspirante a entrar en la industria audiovisual y ella formando parte de una productora, se determina que el objetivo no es solo aspiracional, sino que una vez dentro, hay que seguir haciendo sacrificios. Cuando Kwabana ofrece un pitch sobre su proyecto Jamaica Road, una historia de amor basada en sus abuelos, no recibe demasiado entusiasmo, en un tratamiento sobre lo que se espera de los artistas negros que es paralelo al que hemos visto en la película American fiction (Cord Jefferson, 2023). A veces el sentido del humor de la serie puede llegar a ser algo perezoso, como cuando el protagonista recibe la visita de sus otros "yoes" que discuten sobre sus decisiones, pero es más divertida cuando adopta un tono surrealista. Hay un final agridulce que refuerza la valentía de una serie que prefiere no tomar el camino más fácil, y que reflexiona con profundidad sobre las concesiones que se deben hacer para ser admitido en algunos círculos profesionales. 

Ripley
 
★★
Netflix, 4 de abril
Estados Unidos, 2024 - 8x45'
Escrita por Steve Zaillian
Dirigida por Steve Zaillian

Podría parecer que Netflix ha vuelto a aquella época en la que producía series de prestigio tratando de ponerse a la altura de las clásicas compañías cinematográficas de Hollywood, hasta que llegó Bela Bajaria, actual directora de contenidos, y la convirtió en un McDonald's audiovisual para elaborar "hamburguesas gourmet", definición que utiliza ella misma. Sin embargo, esta serie es una producción de Showtime, una de las que sufrieron la toma de control de la productora por parte de Paramount, que ha decidido transformarla en una fábrica de franquicias de Billions (Movistar+, 2016-2023) y Dexter (SkyShowtime 2006-2023). Adquirida cuando se encontraba en el proceso de postproducción, hay que reconocer que se ha respetado el concepto creativo y que seguramente tendrá más trascendencia en Netflix que la que hubiera tenido en SkyShowtime y Paramount+. Y eso que la propuesta de contar la historia en blanco y negro ya resulta arriesgada en el panorama de uniformidad visual en el que nos encontramos. Patricia Highsmith (1991, Texas-1955, Suiza) es posiblemente una de las escritoras de novela negra que ha tenido más fortuna a la hora de ser trasladada al cine, con películas notables como Extraños en un tren (Alfred Hitchcock, 1951) o Carol (Todd Haynes, 2015). Precisamente, gracias a los derechos cinematográficos que obtuvo por la película de 1951 la escritora realizó un viaje por Europa que le inspiró la creación del personaje de Tom Ripley, que desarrolló en cinco libros. Y las adaptaciones cinematográficas, desde A pleno sol (René Clement, 1960) hasta El talento de Mr. Ripley (Anthony Minghella, 1999), pasando por El amigo americano (Wim Wenders, 1977), en la que por cierto Dennis Hopper también interpretaba a un Tom Ripley sobrepasados los cuarenta años, han mantenido un nivel notable. John Malkovich, quien interpretó al personaje protagonista en El juego de Ripley (Liliana Cavani, 2002), hace una curiosa aparición en esta serie.

Steve Zaillian (1953, California) ha entendido las posibilidades que un personaje como éste puede aportar al formato de serie, y aprovecha la oportunidad de tener suficiente tiempo para enfocarse en el desarrollo de una psicología compleja, presentada en ocho actos que se recrean en la fidelidad a la novela original, aunque introduciendo algunos cambios de perspectiva que le otorgan una mirada más actualizada. Pero también con una extraordinaria capacidad de síntesis, en el espléndido episodio Un hombre difícil de encontrar (T1E1) que consigue no solo establecer la rutina de estafas del protagonista, sino apuntar ya características importantes de su psicología, sin utilizar apenas diálogos. Está más reforzada la ambigüedad sexual de Tom Ripley (Andrew Scott) en escenas como la de la playa en San Remo en Sommerso (T1E3) o en detalles como el albornoz que elige para Dickie Greenleaf (Johnny Flynn), que en la serie éste desprecia por su color (el morado estaba vinculado en los años cincuenta a la codificación queer). O en la tan controvertida pero muy acertada representación andrógina de Freddie Miles (Eliot Sumner), alejada conscientemente de la que ofreció Philip Seymour Hoffman en El talento de Mr. Ripley. Da la impresión de que la serie saborea la novela dedicándose a los detalles como lo hace Patricia Highsmith, aquí mostrando planos cortos del entorno, colocando objetos en primer plano frente a la escena o jugando con la doble capa de imágenes desenfocadas tras la figura de Tom Ripley, como cuando es perseguido en Siete misericordias (T1E2). Steve Zaillian convierte el episodio Lucio (T1E4), que es el nombre del gato que vemos constantemente, en un ejercicio sobresaliente de suspense provocado por la banalidad del acto criminal, con un uso del sonido fuera de campo que transmite desasosiego, y la única aparición del color, que recuerda a La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993), el guión que le dio el Oscar. La fotografía de Robert Elswit, también ganador del Oscar por Pozos de ambición (Paul Thomas Anderson, 2007), extrae toda la belleza decadente de Italia, con sus calles adoquinadas y sus paredes agrietadas. 

Andrew Scott consigue componer un Tom Ripley hermético y a la defensiva en sus interacciones con Marge (Dakota Fanning) y Freddie, esos personajes que encuentran cierta incomodidad en su presencia, y a partir de Un objeto contundente (T1E6), en las conversaciones con el inspector Pietro Ravini (Maurizio Lombardi), otro de los grandes logros interpretativos de la serie. Su personalidad está definida también por el arte, la representación de Caravaggio del cuadro David con la cabeza de Goliat (1609), en la que nos explican en La dolce vita (T1E4) que el pintor se representó en las caras tanto del asesino como de la víctima, expresando un gesto de repugnancia hacia sí mismo. Mientras que la identidad fragmentada del personaje se muestra en otra obra a la que se vuelve constantemente: El guitarrista (1910) de Pablo Picasso. Y efectivamente la serie tiene un tono barroco que ofrece una representación marcadamente oscura, incluso cuando Tom Ripley está disfrutando de su nueva personalidad en un entorno idílico y lujoso como el que ofrecen Nápoles, Roma o Venecia. Es quizás uno de los principales cambios de perspectiva respecto a la novela y las versiones anteriores, que describían sobre todo ese mundo al que aspira el personaje, esa luminosidad que refleja el propio título de la película de René Clement, mientras que el punto de vista ahora es más psicológico, más cercano al personaje y por tanto más inquietante. Este tono está subrayado con referencias visuales, cuando sube las escaleras de su apartamento (y hay muchas escaleras en esta historia, como las que tiene que subir Tom en Atrani para llegar al mundo de Dickie), que remite a clásicos como Nosferatu (F.W. Murnau, 1922) en el uso de las sombras. Pero también está contrarrestado con un sentido del humor soterrado, en algunas expresiones leves de triunfo de Tom Ripley, como el divertido detalle de su risa cuando lee la carta de Marge en Un macabro espectáculo (T1E7). Ripley (Netflix, 2024) es sin duda un logro notable, una serie para degustar y dejarse llevar por su cuidada planificación, imágenes que dibujan a un protagonista que necesita adoptar otras personalidades para sentirse aceptado, pero cuyas aspiraciones le colocan siempre en posiciones incómodas y amenazadoras.  

Boat story
★★★★☆
SkyShowtime, 5 de abril-3 de mayo
Reino Unido, 2023 - 6x57'
Creada por Harry Williams, Jack Williams
Dirigida por Harry Williams, Jack Williams, Alice Troughton, Daniel Nettheim

Tras la emisión del primer episodio de esta serie en la BBC el año pasado, numerosos espectadores mostraron su rechazo a través de las redes sociales por considerarla demasiado violenta para las emisiones tradicionales de los domingos por la noche, especialmente al tratarse del canal público británico: "Estoy sorprendido de que se haya alcanzado este nivel de violencia", comentaba un espectador. El malestar provenía sobre todo de una secuencia, con un tono de humor negro muy cercano a los hermanos Coen, en la que dos hombres con escopetas recortadas entran en una comisaría y comienzan a disparar contra los agentes de policía que se encuentran dentro, provocando una masacre bastante sangrienta. El principal problema quizás estaba en una promoción que mostraba solo el aspecto de thriller cómico que tiene una serie que en realidad es difícil de clasificar, porque mezcla el drama con la comedia a través de una narración bastante inusual en la que, por ejemplo, el segundo episodio comienza como una representación teatral de la historia que nos están contando. En España no tendrá ese problema, porque SkyShowtime la ha estrenado sin apenas promoción, al ser una serie licenciada que no está producida por ninguna compañía de la joint venture. Lo que puede provocar que pase desapercibida una de las propuestas más originales y estrambóticas que se estrenaron el año pasado en Gran Bretaña. Los hermanos Harry Williams y Jack Williams se dieron a conocer como productores de la exitosa serie Fleabag (Prime Video, 2016-2019), pero posteriormente se embarcaron en dramas como The missing (BBC, 2014-2016) y su spin-off Baptiste (BBC, 2019), o la bastante mediocre Liar (BBC, 2017), de la que en España se realizó el remake Mentiras (atresplayer, 2020). Pero su última producción se parece más en la forma de narración y el uso del humor negro a su serie El turista (HBO Max, 2021-2023), de la que se acaba de estrenar su irregular segunda temporada. De hecho, el narrador de Boat story (BBC, 2023) es el actor islandés Ólafur Darri Ólafsson, que en la primera temporada de El turista interpretaba a un sicario. 

La historia comienza cuando Janet Campbell (Daisy Haggard), una mujer que acaba de tener un accidente en su trabajo que le ha arrancado una mano, y Samuel Wells (Paterson Joseph), que acaba de llegar a la costa del Norte de Inglaterra para tratar de salvar su matrimonio, coinciden en la playa paseando a sus perros. Cuando uno de los animales regresa con la boca ensangrentada, ambos descubren que hay una barca varada con varios cuerpos asesinados de forma violenta y un cargamento de fajos de cocaína. La historia habla de las consecuencias que provocan determinadas decisiones, y desde luego la decisión que toman Janet y Samuel de esconder los fajos para tratar de venderlos traerá consecuencias irreparables. Por supuesto, la droga forma parte de un envío efectuado por un cártel que está liderado por un gángster francés al que llaman The Tailor (Tchéky Karyo), lo que le lleva a enviar a varios hombres para averiguar dónde ha ido a parar ese cargamento valorado en miles de libras. Lo interesante de la serie es la manera en que los hermanos Williams utilizan los principales recursos narrativos de este tipo de thrillers para mezclarlos creando una forma diferente e ingeniosa de contar las tramas. Ya comentamos que el Episodio 2 comienza con una representación de la historia en forma de obra de teatro musical ("y no demasiado buena", como apunta el narrador), mientras que el Episodio 3 se inicia con imágenes en blanco y negro que cuentan, en forma de cine noir, la historia de uno de los personajes, y el Episodio 4 utiliza la clásica estructura de partir de un hecho concreto, para contarlo desde cuatro puntos de vista diferentes. Incluso los guionistas parecen hacer referencia a algunas críticas recibidas con el final de una de sus series, The missing, cuando en el último episodio se discute el propio desenlace de esta historia: "¿Por qué están tan obsesionados con el final?", pregunta uno de los personajes. Y creando una escena postcréditos que desbarata toda la narrativa de la serie y le aporta otro punto de vista. 

Hay un especial interés en la historia por dibujar a los personajes antagonistas de una manera más humana, lo que les hace también mucho más frágiles, incluso en el caso de The Tailor, el jefe mafioso que cuando llega al pueblo se enamora de la panadera Pat Tooth (Joanna Scanlan) gracias a sus empanadas, con el problema adicional de que ella es la madre de Ben (Ethan Lawrence), un joven agente de policía. Tchéky Karyo, que ha trabajado con los hermanos Williams anteriormente, abandona sus habituales personajes dramáticos y se divierte bastante con este malvado romántico. La serie tiene también la virtud de contar con Daisy Haggard, una actriz muy dotada para la comedia que fue la creadora y protagonista de Back to life (Filmin, 2019-2021) y a la que también hemos visto en Bendita paciencia (HBO Max, 2020-2023). Los hermanos Williams han conseguido un juego narrativo muy notable que podría parecer que tiene demasiados elementos en el aire pero que terminan conectando con eficacia, ingenio y buen sentido del humor, aunque para espectadores aprensivos pueda ser demasiado violento ver manos aplastadas y lenguas cortadas. Boat story cuenta con participación en la producción de Amazon Freevee, donde se transmitirá en Estados Unidos y Alemania, una apuesta inusual para el canal AVoD que abre posibilidades para otras colaboraciones. 

Sugar
 
★★
Apple tv+, 5 de abril-17 de mayo
Estados Unidos, 2024 - 8x30'
Escrita por Mark Protosevich
Dirigida por Fernando Meirelles, Adam Arkin

El regreso del cine negro parece estar marcando el formato de series en estos primeros meses del año: el Sam Spade de Dashiell Hammett en Monsieur Spade (AMC, 2024) y el Tom Ripley de Patricia Highsmith en Ripley (Netflix, 2024) han regresado haciendo un homenaje al estilo de las películas de los años cincuenta, esas que están constantemente presentes en la mente de John Sugar (Colin Farrell), un personaje en este caso original creado por Mark Protosevich (1961, Chicago), que fue guionista de las películas Soy leyenda (Francis Lawrence, 2007) y la versión norteamericana de Oldboy (Spike Lee, 2013). Lo que sirve al director Fernando Meirelles (1955, Brasil), quien también dirige un episodio del próximo estreno El simpatizante (HBO Max, 2024), para establecer un estilo visual que adopta la textura de Chinatown (Roman Polanski, 1974), pero se entrega a una edición fragmentada del también brasileño Fernando Stutz que al principio puede resultar desconcertante, como una especie de puzzle de recuerdos entremezclados, intercalando escenas de películas noir que no solo sirven como referentes sino que definen al protagonista. El primer episodio comienza con una secuencia en blanco y negro situada en Tokio donde el detective acaba de terminar un encargo que se resuelve con una escena cargada de esa violencia que trata de evitar constantemente: "No me gusta hacer daño a la gente". De regreso a Los Angeles y al color, investiga la desaparición de Olivia (Sydney Chandler), hija del reconocido productor de cine Jonathan Siegel (James Cromwell), por la que se preocupa más su ex-cuñada alcohólica Melanie (Amy Ryan) que sus propios hermanos Bernie (Dennis Boutsikaris) y David (Nate Corddry). Y así Sugar (Apple tv+, 2024) se plantea como un juego de capas cinematográficas superpuestas que refleja el cine de antes mientras se adentra en la industria de ahora, ese Hollywood de corrupción, secretos y abusos en el que Ray Donovan se encontraba tan cómodo. 

Sin embargo, Fernando Meirelles establece desde Olivia (T1E1) la introducción de elementos discordantes, movimientos temblorosos de la cámara, primerísimos primeros planos, alternancia de escenas, que transmiten cierta sensación de extrañeza. Pero esto también es una definición del propio personaje protagonista, como se irá desvelando, quien parece sentirse especialmente sensibilizado por la joven desaparecida: "Me recuerda a Djien", le dice a Ruby (Kirby), la socia que coordina el trabajo de un grupo de personas que se hacen llamar políglotas, haciendo referencia a cierta conexión con un pasado que iremos descubriendo. En una escena particularmente aclaratoria, John Sugar se acerca a un mendigo y le ofrece la generosidad que seguramente no ha encontrado nunca, para poco tiempo después comprobar que el dinero que le dio para que se reencontrara con su hermana solo ha servido para que muriera de una sobredosis. Estas contradicciones de una naturaleza humana condenada sin remedio a la oscuridad son aquellas con las que el protagonista se enfrenta en una lucha permanente. A lo largo de la temporada, John Sugar intenta evitar (aunque no siempre lo consigue) ser absorbido por esa violencia en la que el ser humano se ha envuelto, da igual que se trate de los estratos inferiores de la sociedad como de las familias adineradas que controlan el negocio del cine. Y esa constante lucha interior es la que marca buena parte de una investigación que se acaba haciendo cada vez más obsesiva, mientras se muestran detalles de ciertas cicatrices psicológicas que parecen tener su raíz en un acontecimiento traumático. 

Los últimos episodios hacen que la serie sea percibida desde una perspectiva diferente, en un giro que provocará división de opiniones, y que puede hacer pensar que la exploración neo-noir que apoya la historia principal es una simple distracción. Pero esto sería un injusto menosprecio a la textura y el tono que se construye en una serie en la que hay que recordar que participan guionistas como Sam Catlin, ganador de dos Emmy por Breaking bad (Netflix, 2008-2013). Por el contrario, en defensa de este plot twist se puede argumentar que consigue que reconsideremos lo que hemos visto con anterioridad, explicando muchos de los elementos inexplicables y demostrando que Sugar no solo pretende ser un homenaje elegante al cine negro, sino que tiene ambiciones mayores. La serie finalmente es una historia sobre un hombre que trata de creer en la humanidad, incluso aunque su trabajo le enfrente con el lado más deshumanizado, que intenta desesperadamente no ser absorbido por el poder de atracción de la violencia como solución efectiva a determinadas situaciones. Pero finalmente se revela con una mirada algo pesimista hacia la capacidad del ser humano para reinventarse y encontrar la bondad en su entorno.

Bajo control
 
★★☆☆
Filmin, 9 de abril
Francia, 2023 - 6x30'
Escrita por Charly Delwart
Dirigida por Erwan Le Duc
Séries Mania '23: Mejor Serie Competición Francesa

El mundo de la política es frecuentemente parodiado en películas y series, y el creador de esta historia, Charly Delwart (1975, Bélgica) se confiesa admirador de The thick of it (BBC, 2005-2012) o In the loop (Armando Iannucci, 2009), aunque el hecho de que esta comedia esté protagonizada por un personaje femenino la coloca más cerca de Veep (HBO Max, 2012-2019). Pero aunque pueda parecer que Armando Iannucci es el único guionista que escribe series sobre el tema, también hay que recordar el éxito de la francesa Parliament (Filmin, 2020-), que tiene pendiente el estreno de su tercera temporada en España. Bajo control (Filmin, 2023) se enmarca, de esta manera, dentro de este contexto de miradas satíricas dedicadas a los representantes políticos, y lo hace con la suficiente solvencia como para haber logrado el año pasado el premio a la Mejor Serie en la Competición Francesa del festival Séries Mania. Aunque Charly Delwart proviene de comedias superficiales y algo blandas como Damien veut changer le monde (Xavier de Choudens, 2019), posiblemente lo que más sorprende es que haya elegido un tema tan escabroso como el secuestro de occidentales en el Sahel para perfilar esta comedia en torno a los entresijos de la diplomacia. Marie Teissier (Léa Drucker) es una médico que realiza labores humanitarias y conoce bien el terreno geopolítico de la región africana. Tras la dimisión del anterior Ministro de Exteriores porque está sobrepasado ("Si está quemado, que se ponga en la piel de una mujer afgana o un refugiado sirio", dice ella), Marie es elegida como nuevo miembro del gobierno, sin saber que su cometido principal va a ser tratar de conseguir la liberación de los rehenes, a los que el grupo de terroristas les coloca apodos de políticos europeos: Chirac, Berlusconi, Merkel... La mayor parte son franceses, lo que acabará siendo un quebradero de cabeza para los secuestradores: "Te dije que teníamos que haber secuestrado a unos suizos", dice uno de ellos. Porque las continuas confrontaciones internas en el Elíseo y cierta ineptitud de la nueva Ministra de Exteriores hace que las negociaciones sean complicadas, a lo que se suma la actitud de otros países como Alemania, que decide actuar por su cuenta y pagar un rescate solo por su compatriota.  

El sentido del humor de Bajo control es sencillo y utiliza la sátira con habilidad, retratando personajes que funcionan bien como contrapunto a la protagonista: su asesor Harold (Samir Guesmi) es un hombre de confianza que no siempre conoce los temas sobre los que tiene que asesorar, mientras que el presidente de la República (Laurent Stocker) es una especie de Emmanuel Macron algo manipulador que evalúa la eficacia de sus ministros mediante una App, no lleva corbata porque así da una imagen "más de izquierdas" y se cambia el lado de la raya del pelo dependiendo del grado de reconocimiento dentro del espectro político. Cierto sentido de sensatez lo aportan los conductores de los coches oficiales de los distintos ministerios por los que pasa la protagonista, algo así como la mirada externa que sabe sacar lecturas más realistas fuera de la burbuja política. Mientras que los secuestradores están cada vez más confundidos con los dimes y diretes de los franceses, pero tampoco son especialmente amenazantes. En uno de los muchos momentos en los que están a punto de liberar a los secuestrados, les hacen una encuesta de satisfacción, como si fuera un Airbnb. Para Marie Terrier, el auténtico infierno es tener que enfrentarse a sus socios europeos, cada uno de ellos con intereses particulares aunque estén en juego las vidas de sus compatriotas: "Es más fácil negociar con los terroristas que con los europeos", llega a decir. Bajo control funciona bien en este terreno superficial, y quizás es menos incisiva de lo que hubiera podido ser, prefiriendo permanecer en el nivel medio de la comedia sin pretensiones. 

Lo mejor de la serie es el retrato del personaje principal, una muy divertida Léa Drucker, ganadora del César por Custodia compartida (Xavier Legrand, 2019) y nominada este año por El último verano (Catherine Breillat, 2023). Ella interpreta a una mujer que se da cuenta de que dentro del entorno político los acontecimientos y las decisiones de quienes la rodean provocan que no pueda mantener el control de la situación, como hacía en sus labores humanitarias. Viniendo de la sociedad civil, su nuevo cometido le revela que en la política es difícil seguir una línea recta, continuamente sometida a los vaivenes de los intereses partidistas o nacionales. Se señalan en la serie muchas referencias al mundo de la política francesa que pasarán por alto a los espectadores internacionales, pero si la situación planteada tiene esa tonalidad cómica, el guionista Charly Delwart ha comentado que se inspiró en un artículo publicado en el periódico Le Monde en el que se revelaban las disfunciones en la gestión de una crisis de secuestrados, creando un doble canal de negociación. La dirección de Erwan Le Duc (1977, Francia) es lo suficientemente ágil como para mantener un ritmo constante, pero el director ha presentado este año en Séries Mania otra serie, Le monde n'existe pas (Arte, 2024), que está más en la línea de películas suyas como Perdrix (2019) y La fille de son père (2023). Dentro de su perfil inofensivo, Bajo control se encuentra cómoda como comedia ligera con una narrativa tan directa que ni siquiera se esfuerza en construir tramas paralelas a la historia principal, pero resulta eficaz y divertida.  

Bellas Artes
 
★★
Movistar+, 11 de abril
Argentina-España, 2024 - 6x27'
Creada por Mariano Cohn, Gastón Duprat, Andrés Duprat
Dirigida por Martín Bustos

Los guionistas y directores Mariano Cohn (1975, Argentina) y Gastón Duprat (1969, Argentina), parecen empeñados en abordar con sarcasmo los entresijos de las profesiones artísticas: la literatura en El ciudadano ilustre (2016), el cine en Competencia oficial (2018), la televisión en Horario estelar (Disney+, 2023), la gastronomía en Nada (Disney+, 2023) y el fútbol en Coppola, el representante (Disney+, 2024). Gracias al acuerdo de su productora con el canal Star+ en Latinoamérica han venido desarrollando producciones en formato de series que se suceden a lo largo de los últimos años. Y aunque Bellas Artes (Movistar+, 2024) también está producida por Star+, al contar con la participación de Movistar+ en su rodaje en España, finalmente ha salido del circuito de Disney+ donde tradicionalmente se estrenan sus series. Pero el enfoque es parecido, ahora centrado en el mundo del arte, y presentado como "un homenaje a la estupidez humana", una frase que tomará relevancia al final de la temporada. El protagonista es Antonio Dumas (Oscar Martínez), un experto en arte que se presenta como candidato en la convocatoria del Ministerio de Cultura español para dirigir el Museo Iberoamericano de Arte Moderno (MIDAM). Frente a dos candidatas mujeres que representan una mirada contemporánea, Antonio Dumas es un personaje tradicional y ligeramente machista, aunque él tiene otra perspectiva, según expresa ante el comité de selección: "Ellas son mejores candidatas porque encarnan todos los lugares comunes de la corrección política", presentándose a sí mismo como la decisión más arriesgada. Pero una vez que toma posesión de su cargo, comienza a enfrentarse a problemas protagonizados por los sindicatos, las imposiciones políticas y el pintor Julián Martínez (José Sacristán), un familiar de la Ministra de Cultura (Ana Wagener) que dispone de una sala para exponer sus obras. También una escultura del artista Celso Santoro colocada fuera del museo sufre actos de vandalismo por parte del colectivo de activistas Destap(A)rte, que quiere cancelar al escultor considerado un abusador y un misógino.  

La dirección del museo se convertirá en una continua lucha por resolver problemas que surgen de la manera más insospechada, y parecen estar basados en experiencias reales experimentadas por Andrés Duprat (1964, Argentina), guionista principal de la serie y actual director del Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires. De manera que las situaciones que pueden parecer más sorprendentes están inspiradas en acontecimientos reales, pero amplificadas para desarrollarlas como ficción. Es divertido el enfrentamiento que se produce en los primeros episodios entre los personajes que encarnan José Sacristán y Julián Martínez, un actor que ha trabajado con el dúo Cohn-Duprat en varias películas, y que aporta esa seriedad que provoca una sonrisa en el espectador. De hecho, para tratarse de una serie creada por estos guionistas argentinos, es particularmente lacónica en su planteamiento humorístico, evitando las secuencias de comedia demasiado alargadas, y prefiriendo apoyarse en la frase o el comentario conciso sin demasiados histrionismos. Incluso actores habitualmente exagerados como Dani Rovira, que interpreta a Josep, el hijo del protagonista, o Aixa Villagrán, que da vida a Marisa, la asistenta del director, están especialmente comedidos y serios. Lo que hace que Bellas Artes sea una propuesta particularmente discreta a la hora de desplegar la comedia, con silencios y miradas que se contraponen a aquellos diálogos ingeniosos de Luis Brandoni en la miniserie Nada (Disney+, 2023). Pero esto también le da otro carácter distinto que es igualmente efectivo, porque construye un entorno que ciertamente parece demasiado grotesco para ser verdad. Sin llegar al surrealismo que planteaba la espléndida Déjate ver (atresplayer, 2023) en la que Álvaro Carmona partía del reflejo de las incongruencias del mundo del arte para hacer una reflexión sobre la sociedad moderna, los episodios que plantean situaciones más insólitas son los que mejor funcionan. Como cuando un colectivo de performers africanos denominado EM'BE propone una instalación en la que reproducen su modo de vida en Senegal dentro de una sala del museo, destapando la hipocresía de Antonio Dumas, o cuando el artista chileno Selk'Nam (Jorge López) presenta una instalación con una beluga muerta que conforme se va pudriendo provoca un olor insoportable en todo el museo.  

Es fácil caer en los lugares comunes de la sátira sobre cómo las representaciones artísticas contemporáneas pueden ser interpretadas, y en ese sentido es interesante el episodio en el que Antonio Dumas se ve obligado a cuidar de su nieto adolescente llevándolo al museo, lo que aprovecha para explicarle cuál es el sentido de algunas obras. El niño se interesa especialmente por dos cuadros que son, en realidad, obras del artista Alejandro Cohn, hermano de Mariano Cohn, que murió en un hospital en 2015 por un error médico que aún no ha sido reconocido. De hecho, buena parte de las instalaciones que aparecen en el museo han sido creadas por Andrés Duprat y Gastón Duprat. A veces da la impresión de que Bellas Artes se esfuerza tanto en elaborar su mensaje que olvida desarrollar a sus personajes, de manera que la sátira se superpone a la creación de una historia que adquiera un sentido narrativo sólido. Pero al mismo tiempo evita ser demasiado cruel con ese mundo hipócrita, egocentrista, burocrático y a veces fraudulento en el que se ha convertido el arte desde la perspectiva institucional. Lo que hace que la serie sea un divertimento que prefiere permanecer en el acomodado aspecto lúdico, más que ser realmente incisiva. 

Profesor T (Temp. 1-3)
 
★★
Cosmo, 15 de abril / 23 de abril / 27 de mayo
Reino Unido, 2021-2024 - 18x45'
Escrita por Matt Baker adaptando guiones de Paul Piedfort
Dirigida por Dries Vos, Maarten Moerkerke

Estrenada en 2015, la serie Profesor T. (Cosmo, 2015-2018) se convirtió en un éxito de audiencia en Bélgica. Titulada simplemente T. en su primera temporada, estaba protagonizada por el personaje de Jasper Teerlink (Koen De Bouw), un criminólogo que imparte clases en la Universidad de Amberes y que comienza a trabajar como consultor para la policía. Construida con la estructura de los procedimentales, un caso a resolver en cada episodio, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) del protagonista puede recordar a otros personajes como Adrian Monk (Tony Shalhoub) en la serie Monk (Prime Video, 2002-2009). Su personalidad carente de filtros a la hora de relacionarse con los demás le convierte en una persona incómoda y, aunque su creador Paul Piedfort afirmaba que se había inspirado sobre todo en Will Graham (Hugh Dancy) de Hannibal (NBC, 2013-2015), nos recuerda más al Dr. House (Hugh Laurie) de House (SkyShowtime, 2004-2012). Marcado por un trauma familiar del pasado, su mente a veces se evade en algunos momentos de paranoia que también tienen paralelismo con aquella excelente miniserie El detective cantante (Filmin, 1986). Así que hay un poco de todo, pero logrando tener una personalidad propia gracias a un personaje tragicómico. El formato se vendió a numerosos países, pero sobre todo fue versionado por televisiones europeas: la francesa Prof. T. (TF1, 2016); la alemana Professor T. (ZDF, 2017-2020); o la checa Professor T. (Tv Nova, 2018) en forma de miniserie. Pero el remake que más trascendencia ha tenido ha sido la versión inglesa adaptada por Matt Baker en 2020, de la que Cosmo estrena entre abril y mayo sus tres temporadas, la última de ellas actualmente en emisión en Gran Bretaña, con una cuarta temporada ya confirmada. 

La versión belga tuvo tres temporadas de trece episodios cada una, pero la adaptación inglesa también se ha transformado a un formato más británico, con seis episodios, lo que permite que los casos independientes sean adaptados de otras temporadas. Los episodios Los asesinatos de la máscara (T2E2) y El juicio (T2E5), por ejemplo, adaptan dos casos conclusivos de la primera temporada en la versión belga. Mientras que el arco narrativo del personaje principal, Jasper Tempest (Ben Miller), ahora profesor en la Universidad de Cambridge, sufre algunas modificaciones pero mantiene una estructura parecida. El final de la segunda temporada, que se estrena el 23 de abril, coloca al profesor en una situación complicada, y la tercera, que Cosmo estrena en España el 27 de mayo, comienza con el protagonista en un entorno poco apropiado para su alergia a los microbios, un trastorno patológico denominado bacilofobia. Después de una irregular distribución en España, Cosmo presenta por primera vez las tres temporadas hasta la fecha de Profesor T. (Cosmo, 2020-), lo que permite acercarse a una serie que tiene una fuerte trama horizontal, y que refuerza la compleja relación entre Jasper y su madre Adelaide (Frances de la Tour), provocada por ciertos reproches relacionados con el pasado. La serie consigue equilibrar el género policíaco con el drama familiar y algunos momentos de humor, sobre todo en las escenas oníricas de Jasper, subrayadas por su especial afición a las canciones italianas de los años sesenta. En la versión belga escuchaba música clásica pero este cambio le sienta bien al personaje y aporta un tono kitsch, con temas de Brice Davoli en Anillo de fuego (T2E1) o Janko Nilović en Canción de cisne (T2E6). Sobre todo porque Ben Miller, al que muchos espectadores británicos echaban de menos tras su salida de Crimen en el paraíso (Cosmo, 2011-), se encuentra cada vez más cómodo en el personaje. 

Funcionan peor las subtramas relacionadas con los agentes de policía, que en la segunda temporada toman un camino demasiado previsible entre Dan Winters (Barney White) y Lisa Donckers (Emma Naomi), y se introduce un cambio importante para ella dentro del entorno policial que, al comienzo de la tercera temporada, en realidad no cambia nada. Pero son precisamente los desafíos que supone para Jasper Tempest encontrarse en el "vientre de la bestia", como él define su situación, lo que hace que la tercera temporada comience de una manera algo insegura, porque el carácter procedimental ahora adquiere un segundo plano respecto a la trama horizontal de la serie, de manera que incluso se siente como un elemento prescindible todo lo que está relacionado con el equipo de investigadores. Pero la serie mantiene su fortaleza dentro de este equilibrio difícil entre géneros, incluso después de que el director de las dos temporadas anteriores, Dries Vos (1980, Bélgica) estuviera ocupado en la miniserie La pareja de al lado (Movistar+, 2023) y haya sido sustituido por Maarten Moerkerke en la tercera temporada (o deja de ser curioso que la productora haya mantenido a directores belgas como responsables de la versión británica). Con una cierta extravagancia que sin embargo la hacen particularmente singular, Profesor T. extrae más momentos de humor colocando al protagonista fuera de su zona de confort y se sigue manteniendo como un sólido procedimental que vas má allá del simple procedimental, y de la que Cosmo estrena sus tres temporadas completas. 

Big boys (Temp. 1-2)
★★★★★
Filmin, 16 de abril / 28 de mayo
Reino Unido, 2022-2024 - 12x26'
Escrita por Jack Rooke
Dirigida por Jim Archer
BAFTA '24: Nominada Mejor Comedia, Guión de Comedia 

Una de las recientes series que ha conseguido mayor éxito en Gran Bretaña ha sido la comedia Big boys (Channel 4, 2022-), que en España estrenó Serielizados Fest '22, una coming-of-age que también es un coming-out de su protagonista Jack (Dylan Llewellyn), alter ego del creador del programa, el cómico Jack Rooke (1993, Inglaterra). Narrada en primera persona por el propio guionista, las historias que se cuentan a lo largo de sus episodios están basadas en su experiencia, aunque hay muchos elementos de ficción, y también utiliza como referente algunos de los monólogos que han hecho popular al cómico inglés. ensus actuaciones teatrales. Aunque en la superficie se trata de una historia que aborda la salida del armario de su protagonista de una forma un tanto convencional, lo que destaca en Big boys es sobre todo su sentido del humor ingenioso, los diálogos ágiles y la capacidad para mezclar con habilidad el drama y la comedia, lo que a veces recuerda a In my skin (Filmin, 2018-2021), porque precisamente también hay un trasfondo de enfermedades mentales en alguno de los personajes. La primera temporada de la serie consiguió cuatro nominaciones a los premios BAFTA TV '23, mientras que la segunda ha conseguido este año ser finalista en dos categorías principales, que reconocen al creador. 

La historia comienza en el episodio Hello you (T1E1) con el fallecimiento del padre del protagonista, que coincide con el momento en que Jack debe ir a la Universidad en Brent, muy cerca de su ciudad de origen, Watford, donde nació Jack Rooke. Pero decide tomarse un año sabático hasta que finalmente inicia su carrera universitaria y conoce a su compañero de cuarto, Danny (Jon Pointing). Hay un tono general de buen rollo que beneficia a la serie, especialmente cuando aborda la amistad entre Jack y Danny, dos jóvenes completamente diferentes que sin embargo establecen una conexión casi de hermanos. Big boys tiene la frescura en la construcción de personajes y las situaciones absurdas de las primeras temporadas de Sex education (Netflix, 2019.2023) hast que perdió la chispa. Hay en cada episodio algunos momentos brillantes de humor que dan oportunidad a los personajes secundarios para tener su momento destacado, como la madre del protagonista Peggy (Camille Coduri), su prima Shannon (Harriet Webb), la esforzada directora de la Unión de Estudiantes Jules (Katy Wix) o Yemi (Olisa Odele), el chico más gay de toda la universidad. Jack explora por primera vez su orientación sexual en divertidos episodios como I wanna take you to a gay bar! (T1E2), que ya plantea uno de los arcos principales del personaje, y que se desarrolla con el descubrimiento de apps como Grindr o su exploración del rol sexual en What a bummer (T1E5). 

Aprovechando que la segunda temporada se estrenó en enero de este año en Channel 4, Filmin la estrenará también en España el próximo 28 de mayo. Si la primera se sostenía en dos coming-of-age en los que Jack y Danny, Danny y Jack eran los soportes para que uno saliera del armario y descubriera el esplendor de la vida homosexual a través de Grindr, y el otro terminara reconociendo sus problemas con la depresión, ambos están al comienzo de la segunda en ese punto en el que ya no tienen que fingir: Jack se ha abierto a su familia y Danny es consciente de sus problemas psicológicos. Si antes se refería al descubrimiento, ahora se centra en la aceptación. Y tiene la ventaja de saber utilizar el efecto nostálgico de una época pasada pero relativamente reciente, porque la etapa universitaria de Jack Rooke transcurrió en 2014, el año en que se hizo popular el #IceBucketChallenge (el desafío del cubo de agua helada) que estaba inspirado en la lucha del estadounidense Pete Frates contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que acabó con su vida en 2019. Es una propuesta que está plagada de matices que aborda tanto los éxitos y las alegrías como los fracasos y las decepciones, la relación difícil de Danny con su padre alcohólico, que regresa en un episodio para estropear su fiesta de cumpleaños, pero también el amor incondicional a su abuela Iris (Sheila Reid), que protagoniza uno de los momentos más conmovedores de la temporada. Big boys tiene la capacidad de arrancarte una carcajada con la misma escena que acaba de darte un pellizco en el corazón, retratando una especie de burbuja social de comprensión e inclusión, sin ser didáctica ni panfletaria. 

Silencio en plató: El lado oscuro de la televisión infantil
 
★★★☆
HBO Max, 29 de marzo
Estados Unidos, 2024 - 5x45'
Dirigida por Mary Robertson, Emma Schwartz

Una de las series de las que más se está hablando en las últimas semanas en Hollywood es esta aproximación a las producciones infantiles de Nickelodeon en los años 90 y 2000, que se ha estrenado en algunos países en la plataforma HBO Max. Aunque efectivamente tiene algunos tics sensacionalistas propios de los documentales de Discovery, sin embargo resulta reveladora, no solo en torno a los abusos de poder, las prácticas de humillación y el enrarecido ambiente laboral poco propicio para unos niños que eran convertidos en estrellas de la televisión, entrando directamente también en los abusos sexuales, sino que desvela la cultura de silencio que reinaba en la conocida cadena de televisión Nickelodeon, convertida durante varios años en la reina de los programas infantiles, a la que solo Disney Channel acabaría haciendo competencia varios años después. Más allá de las experiencias que se cuentan, a las que hay que dar absoluta credibilidad, la ausencia de declaraciones de los máximos dirigentes de la cadena, que solo emitió una declaración afirmando que "han adoptado numerosas salvaguardas a lo largo de los años", es mucho más reveladora que todas las entrevistas. Estas palabras parecen vacías cuando se describe cómo Nickelodeon hizo una investigación interna por la cultura de miedo e insultos que aportaba al set de grabación el productor Dan Schneider, y la única solución que plantearon fue separarle del contacto directo con los jóvenes actores. Convertido en el gran productor de programas de éxito como Todo eso y más (Nickelodeon, 1994-2020) o The Amanda Show (Nickelodeon, 1999-2002), los primeros episodios analizan el tono marcadamente sexual de algunos gags: Ariana Grande apretando una patata para sacarle el jugo, un joven actor negro vestido con un disfraz en el que había protuberancias que parecían penes, un tubo de salsa espesa que salpicaba el rostro de la actriz Jamie Lynn Spears... En iCarly (Nickelodeon, 2007-2012) una escena muestra a Miranda Cosgrove de rodillas recibiendo en la boca un chorro de agua de una fuente. 

Aunque Dan Schneider se ha justificado a raíz del estreno de Silencio en plató (HBO Max, 2024) afirmando que eran bromas que los niños no veían desde una perspectiva sexual, es evidente una clara sexualización de niños y adolescentes en este tipo de programas. Bryan Hearne, que fue actor infantil en Todo eso y más, recordaba su incomodidad por una escena en la que estaba cubierto de mantequilla de cacahuete que varios perros comenzaban a lamer. Que algunos de estos actores sigan recibiendo terapia en la actualidad no parece indicar un ambiente muy acogedor, lo que se refuerza con las declaraciones de Jenny Kilgen y Christy Stratton, las dos únicas mujeres guionistas que trabajaron en el equipo de Dan Schneider en 1999, cobrando la mitad de su sueldo y sometidas a episodios francamente humillantes, como cuando el productor pidió a una de ellas que expusiera sus ideas a cuatro patas fingiendo que era sodomizada. Sorprendentemente, lo hizo, pero el miedo a perder un trabajo que para las mujeres en aquella época era casi imposible de conseguir desvió la balanza hacia el lado incorrecto. El tercer episodio está exclusivamente dedicado al actor Drake Bell, estrella de Drake & Josh (Nickelodeon, 2004-2007), quien había trabajado en películas como Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996) y Alta fidelidad (Stephen Frears, 2000). Por primera vez describe los abusos sexuales que sufrió por parte de Brian Peck, un entrenador de diálogo de Nickelodeon que, a pesar de haber sido condenado y registrado como delincuente sexual, fue contratado posteriormente por Disney Channel. Es un testimonio sobrecogedor en el que las dudas y la incapacidad de entrar en detalles revelan el profundo trauma que le provocó, aunque las directoras (y ese es uno de los defectos de la serie) parecen menos interesadas en profundizar en el episodio ocurrido en 2021 en el que Drake Bell se declaró culpable de enviar mensajes inapropiados a una niña de 15 años, por lo que fue sentenciado a dos años de libertad condicional. 

Al margen de los testimonios personales, lo impactante de Silencio en plató es cómo describe la permisividad de una compañía cuyo principal tipo de producción eran programas protagonizados por niños y destinados a un público infantil. Que Nickelodeon solo prescindiera de Dan Schneider, el productor que le había dado algunos de sus mayores éxitos, cuando surgió en 2017 el movimiento #MeToo, indica de qué forma la administración de la cadena protegió todo lo que pudo a una persona con evidentes problemas de sexualización de la adolescencia. Muchos de los que fueron actores infantiles como Leon Frierson, Kyle Sullivan, Alexa Nicolas o Drake Bell abandonaron su sueño de convertirse en actores, y algunos de ellos como Raquel Lee Boulleau afirman: "Cuando la gente me pregunta si dejaría que mis hijos actuaran, no pensaría ni un instante antes de responder categóricamente que no". Silencio en plató ofrece un contenido perturbador que está mostrado de la manera más convencional posible, utilizando constantemente las imágenes de archivo para subrayar las declaraciones de los entrevistados, en un estilo de documental-entrevista que, junto a otras producciones recientes, sitúa a la plataforma cada vez más cerca de Telecinco en tiempos de Paolo Vasile. Aunque la serie está formada inicialmente por cuatro episodios, el lunes 8 de abril se ha estrenado Breaking the silence (T1E5), un epílogo totalmente prescindible que no es exactamente una continuación en formato documental, sino un aburrido programa de entrevistas presentado por la periodista Soledad O'Brien en el que vuelve a conversar con algunos de los participantes en la serie, respondiendo en este ocasión a la autodefensa que hizo Rob Schneider en un video de YouTube sobre su trabajo, y mostrando las reacciones posteriores a su emisión, pero sin aportar nada realmente nuevo más allá de una representación del impacto que ha tenido el documental en Estados Unidos. 


El último verano se estrena en cines el 24 de mayo.
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Películas mencionadas: 

La favorita, Los ojos de Tammy Faye y Alta fidelidad se pueden ver en Disney+.
Living, Los ángeles del infierno, Easy Rider y Opponent se pueden ver en Filmin.
Suro se puede ver en Filmin y Movistar+.
Los miserables y Los perros se pueden ver en Filmin y Prime Video. 
La cabeza alta y American fiction se pueden ver en Prime Video. 
El guateque se puede ver en Filmin y MGM+.
Atenea se puede ver en Netflix. 
Extraños en un tren se puede ver en Movistar+.
A pleno sol se puede ver en Filmin y Pluto tv. 
El talento de Mr. Ripley se puede ver en Movistar+, Netflix y SkySowtime.
La lista de Schindler se puede ver en Filmin, Netflix y SkyShowtime.
Pozos de ambición y Chinatown se pueden ver en SkyShowtime.
Soy leyenda se puede ver en HBO Max, Movistar+, Netflix y Prime Video.
In the loop se puede ver en Filmin y Movistar+.
Custodia compartida se puede ver en Filmin, FlixOlé y Movistar+. 
Jerry Maguire se puede ver en Filmin, Movistar+ y Prime Video.