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04 abril, 2024

CPH:DOX 2024 - Parte 10: Conflictos humanos

A través de diferentes historias que abordan conflictos humanos ofrecemos en esta crónica una mirada hacia diferentes espacios que conviven con realidades complejas, que tienen que ver con la delincuencia, las enfermedades mentales, las desapariciones y las políticas autocráticas. Estos son algunos ejemplos que muestran la dificultad de establecer líneas divisorias claras en una sociedad que construye muros psicológicos o físicos para dividirse a sí misma. 

Democracy noir

Connie Field

Estados Unidos, Alemania, Dinamarca 2024 | F:Act Award | ★★★☆☆


A partir de un encuentro casual hace una década en la Plaza de la Libertad de Budapest, la directora estadounidense se ha acercado a la realidad política de Hungría, pero con una mirada puesta en su propio país. Víktor Orbán, el actual primer ministro que se ha mantenido en el poder ininterrumpidamente desde 2010, con un mandato previo entre 1998 y 2002, ha mostrado abiertamente sus buenas relaciones con la extrema derecha norteamericana y su estrecha relación con Donald Trump, por un lado, y Vladimir Putin por otro. De manera que Democracy noir (Connie Field, 2024) se plantea como una proyección de la capacidad que tienen los gobernantes populistas para modificar las herramientas democráticas a su favor. En 2014, proclamó su intención de adoptar lo que llamó una "democracia iliberal" que se acercaba a formas de gobierno de países como China, Rusia o Singapur, modificando los distritos electorales a su favor, lo que le llevó a conseguir una holgada mayoría que le ha permitido legislar sin apenas oposición, cambiando la Constitución para crear un sistema político favorable. La película se centra en tres mujeres que muestran su oposición a un régimen autoritario pero amparado por las leyes que ha aprobado a lo largo de sus mandato: Niko Antal es una enfermera activista, cuya madre sin embargo se declara una ferviente defensora del primer ministro; la periodista Babett Oroszi viene publicando desde hace años reportajes sobre la realidad de Hungría; mientras que Timea Szabó es una política opositora que se ha enfrentado desde hace años en diferentes elecciones al partido Fidesz. Estos tres relatos individuales se enmarcan dentro de la descripción de una realidad política que es difícil de explicar, en la que se ha creado un sistema que impide que las herramientas democráticas tengan repercusión dentro de lo que cada vez más se ha convertido en una autocracia: control de la mayor parte de los medios de comunicación, sistema clientelar, mordaza a las universidades... 

Connie Field ha analizado a lo largo de su carrera diferentes acontecimientos históricos relacionados con la política, siendo nominada al Oscar por su documental Freedom on my mind (Connie Field, Marilyn Mulford, 1994) en el que ofrecía una crónica del registro de votación para mujeres en Mississippi en los años sesenta. En su aclamada serie formada por siete largometrajes Have you heard from Johannesburgo (2010) reflejaba la lucha de tres generaciones por acabar con el apartheid en Sudáfrica. Y en esta ocasión se plantea la contradictoria situación que se produce por el hecho de que un país sometido a la autocracia no solo forme parte de la Unión Europea sino que el reparto de fondos económicos procedentes de esta comunidad se ha convertido en el principal recurso que ha utilizado para desarrollar su política populista. Si bien la mayor parte de la película transcurre en Budapest, hay una mirada hacia las zonas rurales que se han convertido en el mayor apoyo de Víktor Orbán a lo largo de sus diferentes mandatos, señalando que la ausencia de un campaña constante de la oposición fuera de la capital también ha influido en su incapacidad para ofrecer una respuesta contundente en las elecciones. La periodista Babett Oroszi indica que ella misma votó al partido de Víktor Orbán en 2010: "Había un partido pseudo-nazi por un lado, y por el otro lado estaba la corrupción de los socialistas, así que la única alternativa era Fidesz". En las elecciones de 2022, había esperanza de alcanzar un buen resultado gracias al joven político Péter Márki-Zay, elegido por la oposición. Los medios de comunicación controlados por el gobierno iniciaron una intensa campaña de descrédito en la que también Timea Szabó fue acusada de ser una espía de la CIA. Hungría es el país de Europa del Este que más dinero ha recibido de la UE, lo que se ha concretado en campañas de Fidesz en el mundo rural que le han permitido mantener el liderazgo en un país en el que los políticos son percibidos como corruptos. La congelación de los fondos que aporta la Unión Europea en diciembre de 2022 puso en aprietos al gobierno de Orbán, aunque el año pasado se liberó esta ayuda debido a las amenazas del gobierno húngaro de bloquear la adhesión de Ucrania. Un papel importante dentro del panorama europeo, a pesar de políticas que están en contra del posicionamiento de la UE: la construcción de un muro fronterizo durante la crisis de los refugiados, la prohibición de materiales educativos que considera que promueven la homosexualidad o su posicionamiento cercano a Rusia en la invasión de Ucrania. Lo que dibuja un panorama desalentador que Timea Szabó describe con pesimismo: "No creo que los partidos actuales vayan a cambiar esta situación", después de la última derrota electoral de la oposición en 2022. Democracy noir es un documental urgente sobre una paradoja política en el seno de Europa: cómo la Unión Europea ha contribuido al desarrollo del autoritarismo en un país como Hungría. 

G - 21 scenes from Gottsunda

Loran Batti

Suecia, Dinamarca 2024 | Next:Wave / Nordic:Dox | ★★★☆☆

CPH:DOX '24: Mención Especial Next:Wave / Mención Especial Nordic:Dox


Desde el principio de la película, el director establece como declaración de intenciones que se trata de una visión personal y autoral  que no pretende ofrecer una mirada objetiva, lo que ya introduce un planteamiento honesto que nos sitúa en un punto de vista en primera persona que se adentra en Gottsunda, una de las llamadas "no go zones" (zonas prohibidas) de Suecia. Las pasadas elecciones generales de 2022 estuvieron empañadas por los tiroteos entre bandas ocurridos en este barrio situado cerca de la ciudad universitaria de Uppsala, con un saldo ese año de más de 50 muertos. Estos acontecimientos también marcan en cierto modo la dinámica de un documental que se va transformando conforme lo hacen las relaciones entre Loran Batti (1996, Suecia) y sus antiguos amigos. Después de haber conseguido salir de la dinámica de las pandillas en Gottsunda, trasladándose a vivir a Estocolmo con la intención de convertirse en cineasta, se ha embarcado en un proyecto personal de tres años en el que a través de cámaras Super 8 y algunas grabaciones con su móvil ofrece una incursión dentro del entorno de este suburbio para adoptar una perspectiva que ya es externa, pero tiene la comprensión de la cercanía y el contacto directo con muchos de sus amigos que siguen dentro del círculo de drogas y delincuencia, envueltos en la dinámica de la masculinidad y las lealtades frente a su comunidad. A lo largo de la película vemos entrar y salir de la cárcel a varios de ellos, como una normalidad que incluso les lleva a organizar una bienvenida con fuegos artificiales en el momento de la salida de prisión. G - 21 scenes from Gottsunda (Loran Batti, 2024) puede defraudar algunas expectativas si nos dejamos llevar por una promoción que subraya el carácter clandestino y arriesgado de la grabación. No seremos nosotros quienes establezcamos el grado de peligro que supuso colocar la cámara dentro de Gottsunda pero, aunque hay rostros difuminados y secuencias que parecen tomadas de incógnito, en general casi todos los participantes saben que están siendo grabados y no hacen referencias directas a sus negocios, por razones evidentes. 

Lo que destaca del documental es su carácter más humanista, las conversaciones que tiene Loran con algunos de sus amigos en el coche, en las que hablan de las escasas expectativas de futuro dentro de las bandas y del crecimiento de la violencia en el barrio, con algunos apuntes de nostalgia hacia la generación nacida en los 70 y 80, aquella que proclamaba que eran "ellos contra el sistema, no unos contra otros", que parece la deriva de la generación más joven. Loran Batti introduce también la cámara en la casa de su madre, que sigue viviendo en el barrio y le pregunta cuándo va a terminar su película, como reclamando la necesidad de que su hijo se aparte otra vez de su antiguo círculo de amigos como única posibilidad de no ser absorbido de nuevo. Hay una interesante reflexión sobre el sentido de pertenencia, que en cierto modo es doble: la que provocan sus orígenes kurdos, ser visto siempre como un foráneo aunque sea sueco, y la que se produce tras el reencuentro con un barrio que ha cambiado y del que se siente cada vez más alejado, incluso de sus amistades. La transformación del antiguo pandillero en cineasta le permite un punto de vista personal pero también le convierte en un extraño, separando el camino que ha decidido tomar frente a quienes permanecen en Gottsunda. La decisión de dividir la película en 21 escenas proviene del productor Göran Hugo Olsson (1965, Suecia), responsable del documental The black power mixtape 1967-1975 (2011), ganador de un premio en Sundance, en el que reeditó las imágenes grabadas por diferentes periodistas suecos sobre los movimientos raciales en Estados Unidos. Esta estructura en una veintena de piezas permite darle cohesión a la narrativa evitando que tenga un desarrollo lineal, de manera que parecen reflexiones separadas pero compactas. Aunque la aproximación personal impide establecer un enfoque sobre la raíz del aumento de la violencia, que hubiera sido necesario. De hecho, solo vemos la relación de los habitantes del barrio con su entorno a través de sus interacciones con la policía, lo cual es una perspectiva algo limitada para entender cómo encaja Gottsunda dentro de la sociedad sueca. Más interesante es la reflexión de Loran Batti sobre su propio proyecto, enfrentándose a la necesidad de terminar una película que se ha convertido en su único vínculo con sus antiguos amigos y su barrio. Incluso cuestionándose como director: "Ahora que empiezas a mirar el barrio con ojos diferentes, es cuando ves realmente los problemas sin romantizarlos. Después de tres años rodando, ¿quieres hacer un documental que romantice el barrio?", le dice un interlocutor. De manera que el documental no es solo una mirada hacia su antigua comunidad sino sobre todo una reflexión sobre sí mismo. 

Mina and the Radio Bandits

Kari Anne Moe

Noruega 2024 | Nordic:Dox | ★★★★☆


La periodista Mina Hadjian (1975, Irán) se ha convertido en una de las figuras más conflictivas de Noruega después de presentar programas en la televisión pública NRK y sobre todo en la cadena de radio NRK P3, en la que diferentes polémicas acabaron con su despido en 2012. La incomodidad provocada en algunos entrevistados, algunas promociones polémicas como cuando se utilizó el nombre de una asesina para una publicidad y la reacción extrema de la presentadora insultando a los técnicos y el productor de su programa cuando tuvo dificultades técnicas provocaron que NRK decidiera rescindir su contrato. Caracterizada por un estilo directo en el que nunca oculta su postura personal frente a algunos de sus invitados, Mina Hadjian inició en 2011 un proyecto para transmitir el programa Radio Bandits desde diferentes prisiones de Noruega, convirtiendo a algunos de los presos en protagonistas, y por tanto dándoles la posibilidad de salir de su entorno por unas horas, de manera que se establecía como una mezcla entre un taller terapéutico y una emisión radiofónica. A partir de 2013 creó la asociación Røverhuset, que produce el programa RøverRadio (Radio Bandit) producido desde cinco prisiones del país, y que se transmite a través de NRK P2 a nivel nacional. Tras introducir la trayectoria controvertida de la periodista, Mina and the Radio Bandits (Kari Anne Moe, 2024) se enfoca precisamente en esta iniciativa, tomando como referencia el trabajo de Mina Hadjian y su relación con algunos de los presos que forman parte del proyecto. El resultado es una historia profundamente humana que transmite momentos de vínculos emocionales entre personas que en principio no tienen demasiados puntos en común. 

Rune es uno de los principales protagonistas, un hombre que ha pasado 17 años en la cárcel, incapaz de salir del círculo constante de violencia en el que se ha visto envuelto, una especie de sentimiento de ira que le ha acompañado a lo largo de su vida, y que en algunas conversaciones con la periodista se desvela que nacen del profundo racismo que ha experimentado por su condición de sami: "El director de la escuela odiaba a los niños sami y nos pegaba delante de todos", lo que se extendía también al maltrato sufrido por parte de su padrastro. Hay un sentimiento de comprensión en Mina Hadjian cuando ésta expresa, a partir de su experiencia personal tras huir de Irán con su familia, y vivir unos años en Londres antes de radicarse en Noruega, que "siempre te hacen notar que no eres suficientemente noruega". A lo largo de una historia que la directora Kari Anne Moe (1976, Noruega) ha rodado durante varios años, Rune hace esfuerzos por encontrar un camino de estabilidad emocional, sobre todo cuando nace su segundo hijo, con el que pretende ejercer la paternidad que no ha vivido con el primero. Pero hay una deriva constante que le atrae hacia las situaciones de peligro, lo que le lleva a tomar la decisión de formar parte del Ejército Internacional de Defensa de Ucrania cuando se produce la invasión de Rusia, buscando una justificación que parece algo débil: "Prefiero ir allí a luchar y saber que mi familia está en casa a salvo. ¿O espero a que Noruega entre también en guerra?". A pesar de los continuos desplantes y la falta de compromiso, Mina parece especialmente implicada en la relación con Rune, adoptando una posición de cercanía más parecida a la amistad. Rune es el contrapunto a otros participantes como Joshua y Dennis, que sí encuentran en el proyecto de radio una forma de evadirse de su realidad, al mismo tiempo que la exponen públicamente. Dennis, condenado a 10 años por posesión de cinco kilos de cocaína, estaba en tratamiento de hormonas antes de ir a prisión para iniciar su transición de género, y ha pedido el traslado a una cárcel española porque resulta más fácil continuar con el tratamiento aunque esté preso. De origen español, su padre y sus hermanos viven en Mallorca. "Es curioso que todos piensan que Noruega tiene un gran sistema penitenciario, pero lo cierto es que tenemos buenas ideas que no sabemos implementar", dice Mina. El proyecto de radio desde la cárcel expone algunas realidades de las que habitualmente no se habla, pero también acaba siendo una experiencia en la que los límites entre la postura profesional y la implicación personal se acaban difuminando. Lo que también contribuye a que Mina and the Radio Bandits encuentre el punto de equilibrio adecuado en la representación de las dificultades del ser humano para salir de los círculos opresivos de la delincuencia, a veces atrapados en una encrucijada que termina en tragedia. 

Jōhatsu - Into thin air

Andreas Hartmann, Arata Mori

Alemania, Japón 2024 | Highlights | ★★★★☆

Docsbarcelona '24: Selección


Como tantas otras características de la sociedad japonesa, algunas cifras reflejan una complejidad que a veces puede resultar sorprendente. Se calcula que cada año desaparecen voluntariamente unas 80.000 personas en Japón, cuyos motivos están generalmente relacionados con las deudas y las amenazas de la yakuza. Aunque se conocen casos producidos después de la Segunda Guerra Mundial, esta realidad aumentó a partir de los años setenta y ochenta, habiendo sido reflejada en la película documental Un hombre desaparece (Shôei Imamura, 1967), de cuyo título original se tomó prestada la definición de estos desaparecidos, los llamados jōhatsu (evaporados). El director Andreas Hartmann (1983, Alemania) ha vivido varios años en Japón y consiguió una gran resonancia con la película A free man (2017), sobre un hombre sin hogar que rechazaba adaptarse a la sociedad japonesa basada en el rendimiento laboral, y ahora se acerca con su último documental a esta realidad que se produce precisamente en una sociedad que tiene algunas características que permiten este tipo de desapariciones, aunque la película está más centrada en la parte humana que en tratar de explicarla. Barrios como Kamagasaki en Osaka y San'ya a las afueras de Tokio ni siquiera aparecen nombrados en los mapas, y están formados por hoteles de pensiones baratas y una población principalmente obrera entre la que resulta fácil "evaporarse". Pero también hay una especial protección de la privacidad que impide que ni siquiera los familiares de los desaparecidos puedan acceder a sus datos personales, una de las quejas de Goto, una madre soltera que trata de conseguir información en la policía local sobre su hijo Kazuki: "Me dicen que debido a la protección de datos no pueden darme ninguna información sobre él", se lamenta. Uno de los principales aciertos de la película es conseguir los testimonios de algunas de estas personas que han decidido convertirse en fantasmas, renunciando a todo contacto con sus allegados y su vida en la ciudad. Precisamente en Osaka ha decidido esconderse Sugimoto, que desapareció después de decir a su familia que iba a estar fuera durante tres días, pero en realidad huía de los cobradores de deudas y de la vergüenza de un negocio en quiebra.

Hay algunos jōhatsu que han huido por las deudas, aquejados de la ludopatía que les lleva a gastar todo lo que ganan en el juego, un hombre ha decidido esconderse de su esposa abusiva que le sometía a continuos maltratos, mientras que una pareja decidió desaparecer dejando atrás un jefe violento. Kanda se marchó hace más de treinta años huyendo de la yakuza, aunque una circunstancia le hace regresar momentáneamente. Sus historias se suceden con claridad gracias al cuidado montaje de Kai Eiermann, que las conecta con una sutileza sobresaliente. Jōhatsu - Into thin air (Andreas Hartmann, 2024) fue seleccionado en el Festival de Tesalónica y se podrá ver en Docsbarcelona, tiene previsto su estreno en Alemania en otoño y posteriormente será distribuida por Arte. La dirección y la fotografía de Andreas Hartmann refuerzan la sensación de soledad y aislamiento mostrando planos de lugares solitarios, a veces reflejando algunos encuentros fuera de campo, mientras la cámara se recrea en paisajes tranquilos pero que transmiten desolación. Lo que también está subrayado por el diseño de sonido de Jana Imert y la música de la percusionista japonesa radicada en Estocolmo Mika Takehara. A lo largo de la película, hay una presencia constante de Saita, la dueña de una de las compañías que han surgido para garantizar la huida de estas personas. Surgidas a finales de los años noventa, estas empresas de mudanzas nocturnas reservan el anonimato de los clientes que han tomado la decisión de desaparecer. Saita aporta cierta sensatez en sus explicaciones, incluso bromeando: "Pregúntame más cosas. Ahora tengo el corazón abierto". Las escenas nocturnas contribuyen a dar una cierta tonalidad de cine negro, lo que a veces refuerza un planteamiento visual del documental que tiende a ser demasiado estético. Pero los testimonios de estas personas que han renunciado a sus propias familias reflejan una sensación de soledad y de melancolía, revelando una realidad que tiene características específicamente japonesas. La renuncia a la identidad propia subraya la alienación de una sociedad enfocada en el trabajo y el rendimiento económico.

Can't feel nothing

David Borenstein

Dinamarca 2024 | F:Act Award | ★★★☆☆


En una sección de esta película podemos ver a la dominatrix Mistress Harley ejercer como "tech dom", una forma de dominación a distancia en la que los sumisos se someten a una vigilancia 24/7 a través de cámaras colocadas en sus apartamentos. Uno de ellos afirma que tiene tantas cámaras como habitaciones, lo que permite que no pueda disponer de un solo espacio de intimidad, observado siempre por su ama, quien vigila a sus sumisos a través del móvil y puede comunicarse con ellos en cualquier momento. Se trata de un tipo de dominación emocional extrema, aceptada por ambas partes, pero el director David Borenstein, que se confiesa un zombi de las pantallas, se pregunta si no estamos sometidos todos a un control emocional parecido, y si en cierta manera hay algo en la naturaleza humana que nos hace querer ser controlados. El terapeuta danés Morten Fenger, que estudia la patología de internet y la digitalización, afirma que hemos creado "un mundo artificial que tiene sentimientos artificiales que nos hacen sentir vacíos". A través de un recorrido por diferentes partes del mundo, Can't feel nothing (David Borenstein, 2024) explora una diversidad de emociones que son desarrolladas a través de una herramienta de comunicación como internet, pero demuestra las posibilidades de manipulación de las emociones en la que se ha convertido la tecnología. El psicólogo B.F. Skinner realizó en los años cuarenta y cincuenta un trabajo pionero en psicología experimental, del que surgió la llamada caja de Skinner que dio lugar a experimentos muy conocidos como el de "la superstición de la paloma". El profesor desarrolló el llamado conductismo radical, una filosofía en torno al comportamiento que defendía como aplicable a la educación de los niños, y que se ha desarrollado posteriormente a través de la tecnología del comportamiento. En Estados Unidos, una agente de perros influencer trabaja con un experto en "computación afectiva" para estudiar qué perros provocan reacciones más emocionales en los humanos. A través de una sucesión de ejemplos, el director ofrece una visión sobre la manipulación y la provocación de las emociones. 

En Estados Unidos, un joven que trabaja en un videoclub dedica su tiempo libre a ejercer como troll, escribiendo comentarios en redes sociales que tienen como único objetivo molestar a los usuarios; en China, una empresa transmite sesiones livestream las 24 horas buscando a las estrellas efímeras de internet, generalmente jóvenes que reciben donaciones mientras están en directo. Esta empresa también ofrece formación sobre la manera de detectar a los usuarios que gastan más dinero y descartar a aquellos que solo quieren hablar. Macedonia se muestra como la capital de las fake news: "Es más fácil manipular a sectores apasionados como los seguidores de Donald Trump o las feministas", dice uno de los responsables de este tipo de noticias falsas, mientras que en California una anciana comparte algunas de estas fake news, especialmente aquellas que se refieren a que las estelas de los aviones en realidad son productos químicos que controlan nuestros cerebro. El miedo, la ira, la alegría, el deseo... son algunas de las emociones que explora la película. Pero aunque no profundiza demasiado en los personajes, algunos de ellos transmiten una sensación de soledad y de desesperación: una de las estrellas de internet en China recibe la reprimenda de su agente porque no se compromete lo suficiente, la madre de un joven que se somete a pruebas de castigo para recibir donaciones le muestra su deseo de que abandone esa práctica, y un hombre que ofrece asesoramiento a quienes aspiran a ser influencers se derrumba emocionalmente cuando le preguntan sobre su futuro. Al margen de los ejemplos concretos que se muestran en Can't feel nothing, que a veces parece detenerse demasiado en la naturaleza anecdótica de las acciones de sus protagonistas, como una simple recopilación de rarezas, la película habla de una sociedad que se somete voluntariamente a la manipulación emocional, encontrando en internet la herramienta perfecta para llevar a cabo este control de manera anónima. Y aunque utiliza un tono ligero que introduce elementos humorísticos, dibuja un panorama algo desalentador sobre cómo nos hemos sometido a la inducción constante de nuestras emociones. Un tiktoker ruso que promueve sentimientos patrióticos a través de la red social, utilizando a niños para generar propaganda política, confiesa que no permite que su hijo tenga acceso a los móviles: "Intento mantenerle alejado de eso, porque quiero que mis hijos sean capaces de pensar por sí mismos". 


31 marzo, 2024

CPH:DOX 2024 - Parte 8: La política del cuerpo II

Mientras que CPH:DOX se celebraba entre el 13 y el 24 de marzo, con extensión de proyecciones hasta el 4 de abril, casi en las mismas fechas tenía lugar el Festival de Tesalónica, entre el 7 y el 17 de marzo, con la eventual coincidencia de títulos. Pero el recibimiento de uno de ellos en particular despertó diferentes reacciones en ambos festivales. Stray bodies (Elina Psykou, 2024) es una coproducción de la reconocida directora griega que realiza un recorrido a través de mujeres que deben viajar dentro de Europa para reclamar el poder de decisión sobre sus cuerpos, reflejando la diferencia de criterios en la Unión Europea respecto a las políticas que están relacionadas con el aborto, la inseminación artificial o la eutanasia. 
Mientras que en Dinamarca las proyecciones han transcurrido con normalidad, abriendo un interesante debate en torno a uno de los temas principales de esta edición, la política del cuerpo, en Tesalónica la presentación estuvo rodeada de protestas y manifestaciones de bloques de la derecha, como si estuviéramos en los tiempos de Yo te saludo, María (Jean-Luc Godard, 1985). Aunque Grecia asegura derechos a las mujeres como la interrupción del embarazo y la fertilidad in vitro (FIV), estas políticas aún reciben un rechazo frontal de determinados grupos conservadores y religiosos, lo que se ha exacerbado tras la aprobación, hace tan solo un mes, del matrimonio entre personas del mismo sexo. También durante el festival, en una plaza del centro de Tesalónica, una turba de entre 150 y 200 jóvenes persiguió y humilló a una pareja transgénero, escupiéndole y lanzándole botellas, lo que provocó que días después se manifestaran miles de personas a favor de la comunidad LGBTIQ+. Uno de los aspectos más controvertidos de la película ha sido el diseño de uno de sus carteles, que muestra a una imagen parecida a la Virgen María embarazada y crucificada, diseñado por Nikos Pastras. Esta imagen llegó incluso al Parlamento griego cuando uno de los representantes del partido de extrema derecha Victoria expresó su rechazo a una representación blasfema, exigiendo que se restablezcan las leyes contra este tipo de manifestaciones artísticas, lo que fue calificado por la Asociación de Documentalistas Griegos como reflejo de "una mentalidad talibán". Precisamente uno de los aspectos interesantes de la película es la manera en que utiliza la figura de la Virgen María como símbolo de feminidad y la relación que establece entre estas políticas de control sobre el cuerpo femenino con la mentalidad predominantemente masculina impuesta por las religiones. 

Stray bodies

Elina Psykou

Grecia, Suiza, Italia, Bulgaria 2024 | F:Act Award | ★★★★★

Tesalónica '24: Mención Especial del Jurado, Mención Especial Amnistía Internacional


Si hay una película que representa el tema de la política del cuerpo es este primer documental de la cineasta Elina Psykou (1977, Grecia), quien logró repercusión internacional con largometrajes de ficción como Son of Sofia (2017). Porque a través de lo que se ha llamado "turismo médico", aborda tres temas controvertidos que despiertan el debate en torno a las políticas que toman decisiones que en principio deberían ser individuales. Y pone de manifiesto la construcción de una Unión Europea con una estructura principalmente económica pero sin un concepto real de consenso político, aunque en algunos aspectos enarbole los derechos fundamentales como soporte del concepto de comunidad. Las protagonistas de Stray bodies (Elina Psykou, 2024) tienen que viajar dentro de Europa para poder reclamar su derecho a decidir sobre su propio cuerpo. La película comienza con un juego en el que la directora lanza palabras que deben ser respondidas con la primera idea que les venga a la mente. Robin, una de las mujeres a las que acompañamos, inmediatamente responde "asesinato" cuando se menciona la palabra "aborto". Y sin embargo, ella viaja desde Malta hasta Grecia para practicarse un aborto que está prohibido en su país, después de quedar embarazada tras una aventura nocturna. Pero uno de los aspectos más destacados de la película es cómo presenta las contradicciones, evitando adoptar una postura eminentemente activista, aunque reclamando el derecho individual a tomar determinadas decisiones, para presentar diferentes puntos de vista que invitan a la reflexión. La parte más difícil de la película es aquella que aborda la eutanasia, a través de Anastasia, una mujer que ha visto sufrir hasta la muerte a su madre debido a un cáncer cerebral y que intenta afrontar el trauma investigando sobre el suicidio asistido en Suiza, una práctica no legalizada en Grecia. La doctora que lleva a cabo este procedimiento en uno de los pocos países que lo permiten abiertamente, sin embargo expresa su opinión antiabortista: "En casi todo el mundo está permitido abortar un embrión sano, y sin embargo no está permitido que una persona que se encuentra al final de su vida, enferma y sufriendo, tome la decisión de acabar con su vida". La familia de Kiki, una mujer francesa que viajó a Suiza para llevar a cabo el suicidio asistido, permitió que se rodara el procedimiento de su muerte. 

La pareja italiana formada por Katarina y Gaia tampoco pueden acceder a la inseminación in vitro (FVI) en su país, donde no está legalizada, de forma que viajan a Grecia para poder someterse a la reproducción asistida. Pero esta práctica también tiene detractores que la relacionan con la eugenesia, la reproducción humana selectiva a la que aspiraba el pensamiento nazi. La directora encuentra siempre el lado contrario de los temas que plantea, como cuando confronta las diferentes opiniones de dos personas con parálisis total que necesitan asistencia continua. Mientras una de ellas tiene la aspiración de terminar con su vida, un monje adopta una perspectiva religiosa sobre su propia condición como ser humano. Elina Psykou es posiblemente más rotunda en la representación de la iconografía religiosa, especialmente en el fragmento que acompaña a Robin, expresando la manera en que la perspectiva principalmente masculina del cristianismo es la que ha impulsado el control sobre las decisiones en torno al cuerpo femenino. E introduce un número musical en el que Robin baila en una iglesia mientras suena "Papa, don't preach" (1986), una canción de Madonna que también tiene diferentes interpretaciones, sobre una adolescente que le dice a su padre que está embarazada, pero se niega a abortar. Una mujer que lleva a cabo lo que en Italia se llama "turismo procreativo" (viajar al extranjero para someterse a técnicas de inseminación), menciona que en 2016 el Ministerio de Sanidad del gobierno italiano llevó a cabo una campaña apoyando la fertilidad que utilizaba carteles que se parecían a los de la Italia de Mussolini, con un mensaje parecido: "La mujer debe procrear como servicio a la patria". Stray bodies es una película compleja que sabe desplazarse a través de las contradicciones de una Europa que tiene diferentes agendas políticas en relación con el control del cuerpo, pero plantea una cuestión decisiva sobre por qué tienen que ser las decisiones políticas las que gestionen las decisiones personales. 

Limits of Europe 

Apolena Rychlíková

República Checa, Eslovaquia, Francia 2024 | F:Act Award / Human:Rights | ★★★☆☆


También aborda los desplazamientos dentro de Europa la nueva película de la directora Apolena Rychlíková (1989, República Checa), que es una especie de ampliación de The limits of work (2017), que utilizaba los reportajes que la periodista Saša Uhlová había publicado en una página web después de haber trabajado durante seis meses en los empleos más precarios de la República Checa, para hacer una reflexión sobre los trabajadores invisibles y la economía sostenida en la precariedad de un sector de la sociedad. Mientras estaba infiltrada dentro de esta dinámica de inestabilidad económica, se hizo más patente que las peores condiciones laborales las tienen los inmigrantes procedentes de otros países del Este, así que decidió convertirse en uno de ellos. Ya en colaboración con la directora, Limits of Europe (Apolena Rychlíková, 2024) sigue a Saša Uhlová mientra se infiltra como una inmigrante procedente de Eslovaquia en algunos trabajos que se ofertan en los márgenes de la legalidad, aquellos que afirma "contribuyen a la prosperidad de la Europa Occidental". Utilizando una cámara oculta colocada en sus gafas, la mayor parte del documental está construido visualmente como un reportaje periodístico que adopta el punto de vista en primera persona de la periodista infiltrada, mientras la propia Saša Uhlová narra su experiencia y las relaciones que establece con otros trabajadores. En Alemania, trabaja en una granja donde recoge espárragos y empaqueta verduras en una jornada laboral interminable en la que solo tiene una tarde libre para comprar en el hipermercado local. En cuatro semanas consigue 1.500 € y el ambiente, sobre todo formado por mujeres, no parece demasiado opresivo, pero el horario laboral es insostenible y algunas veces tienen que trabajar por las noches. Aunque tiene la estabilidad de su trabajo, al decidir desplazarse y dejar en su casa a su marido y sus cuatro hijos, de alguna manera ella también comienza a percibir la sensación de lejanía de su familia que experimentan los emigrantes: las llamadas por el móvil, las preguntas sobre qué estarán haciendo sus hijos, el deseo de regresar a la tranquilidad de su hogar. 

Esta identificación acaba siendo el eje principal de la película, más allá de la denuncia de las condiciones laborales de los emigrantes que ya son conocidas. Su ausencia se hace más patente cuando su padre fallece en 2021 mientras ella está en el extranjero. Saša Uhlová es hija de Petr Uhl, un conocido periodista y activista, encarcelado en los años setenta y uno de los firmantes de la conocida Carta 77, un manifiesto por los derechos humanos que se convirtió en el primer núcleo de resistencia contra el régimen comunista. La periodista sufre en persona algunas de las carencias afectivas y la ausencia de la familia a las que otros desplazados parecen estar acostumbrados. Después de intentar infructuosamente encontrar trabajo en Inglaterra, donde tras el Brexit muchos negocios no aceptan trabajadores sin documentación en regla, la periodista pasa unos días en Manchester, en una habitación de 20 m2 en la que se alojan 14 personas, solo ocupada por literas. Lo llamativo no son tanto las precarias condiciones de vida como la permanencia durante varios años de algunos de sus ocupantes. Finalmente acaba trabajando en un hotel en Irlanda donde la carga laboral es inhumana, con solo tres camareras de piso que a veces incluso tienen que hacer horas extras sirviendo cenas en el restaurante. Es la definición literal de explotación laboral, pero otros emigrantes se consuelan pensando que en sus países de origen trabajarían en las mismas condiciones pero ganando mucho menos. Finalmente, en Marsella consigue trabajo en una agencia que ofrece asistencia a ancianos en sus casas. En realidad, al margen de la dificultad para cumplir con el horario por la distancia que separa los apartamentos, parece un trabajo decente comparado con los anteriores, e incluso acaba sintiendo cercanía hacia una de las ancianas, a la que visita también fuera de su horario laboral. Lo que Limits of Europe revela no es tanto la precariedad laboral de los emigrantes, que no es nada nuevo, sino la existencia de un sistema que está construido para permitir la precariedad, convirtiéndola en parte del propio engranaje de la sostenibilidad económica. Estos trabajadores invisibles son piezas de un puzzle que crea explotación laboral porque la necesita. 

Eros

Rachel Daisy Ellis

Brasil 2024 | Next:Wave | ★★★★☆


Los llamados hoteles del amor quizás son más conocidos dentro del contexto de la sociedad japonesa, como una prolongación de los antiguos salones de té donde los clientes se encontraban con las prostitutas. Pero también son frecuentes en algunos países de Latinoamérica, especialmente Brasil, donde se conocen como moteles, y que crean una especie de arquitectura del sexo, diseños de habitaciones que se adaptan para conformar un entorno romántico o directamente sexual, con jacuzzi, servicio de habitaciones e incluso elementos de sadomasoquismo según las preferencias de los usuarios. Se trata de lugares discretos a los que se accede desde un garaje particular, que en principio podríamos imaginar como un espacio utilizado para las infidelidades o la prostitución, pero que la directora enfoca más hacia parejas tradicionales que parecen hacer un uso muy generalizado en Brasil. Rachel Daisy Ellis ha trabajado principalmente como productora, fundando la compañía Desvia Produções junto al director Gabriel Mascaro, con la que ha producido películas como Rojo (Benjamín Naishtat, 2018), Divino amor (Gabriel Mascaro, 2019) o Noche de fuego (Tatiana Hazo, 2021), abordando temas relacionados con el sexo en largometrajes de ficción como Pornomelancolía (Manuel Abramovich, 2022). Ella misma se presenta al comienzo de la película en una de esta habitaciones contando cómo una cita en la que la pareja no se presentó, dio lugar a la idea de la realización de Eros (Rachel Daisy Ellis, 2024), una exploración sobre cuáles son los perfiles de los clientes de estas habitaciones, pero enfocado sobre todo a parejas consolidadas. Seis de ellas se convierten en directores de sus propios relatos, manejando una cámara con la que graban sus encuentros, y estableciendo ellos mismos los límites respecto a lo explícito que se muestran sus cuerpos y sus relaciones sexuales. 

Pero lo que podría parecer un mosaico de prácticas sexuales, en realidad se revela como una aproximación a las relaciones humanas, porque los protagonistas también graban sus conversaciones en torno a su propia relación de pareja, y se expresan los roles incluso a través del manejo que hacen de la cámara. Uno de los hombres graba a su mujer tratando de ocultar las partes íntimas de ella, atribuyéndose él la decisión sobre lo que se muestra; en una habitación con elementos de sadomasoquismo, la parte femenina ejerce la sumisión frente a la masculina, o en un juego en el que se incluye un confesionario, se establece como fantasía de una joven tener relaciones sexuales con otra chica y su novio. Pero es especialmente interesante descubrir qué suponen estos moteles para determinadas parejas. Una de ellas, especialmente creyente, menciona que en su círculo religioso están vistos como lugares de pecado, que pueden conducir a la infidelidad y la lujuria, pero para ellos es el único lugar donde pueden encontrar la intimidad que necesitan, más que en su casa con sus hijos: "Un motel es indispensable para la vida de una pareja", llega a decir ella. Una pareja de jóvenes homosexuales conversan sobre cómo el motel es el único lugar que encuentran para estar solos, habitualmente rodeados de un ambiente también muy religioso. Aunque quizás los momentos más emocionales son aquellos en los que los protagonistas se expresan ante la cámara. Una joven transexual cuenta cómo quería tener una vida de pareja "normal", estudiar y trabajar, pero una amiga le dijo: "Las travestis no estudian. Las travestis son putas". Ella misma ejerció la prostitución y después de ser detenida ahora afronta la expulsión del país: "Nuestros cuerpos, nuestras identidades, no son respetadas. Esta política loca". Los dos últimos protagonistas son un hombre de cincuenta años que tiene una cita con una prostituta pero prefiere pasar casi todo el tiempo hablando de sí mismo y sus adicciones, y un hombre que ha decidido ir al motel solo, "desnudo en cuerpo y alma". Lo que revela también el tipo de soledades que se pueden encontrar en estos moteles del amor. 

Rehab (from Rehab)

Louise Lemoine, Ilia Bêka

Francia, Suiza 2024 | Artists & Auteurs | ★★★★☆


La arquitectura alrededor de los cuerpos es uno de los temas centrales de la filmografía del matrimonio de directores formado por Ilia Bêka (1967, Italia) y Louise Lemoine (1981, Francia) cuya obra completa fue adquirida en 2016 por el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York para su exposición permanente. En películas como 24 Heures sur place (2014) o Tokyo ride (2020) se acercan a los seres humanos pero desde la perspectiva de su entorno. Su última obra cinematográfica se presentó el año pasado en una versión de 37 minutos como parte de la exposición en la Royal Academy de Londres dedicada a los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, quienes diseñaron el edificio del Centro de Rehabilitación REHAB en Basilea, construido para dotar al propio diseño arquitectónico de una función como parte del tratamiento: hay aberturas en el techo de las habitaciones para que los pacientes puedan contemplar el cielo, una granja con animales que también sirven como soporte de las terapias, grandes ventanales que dan la sensación de apertura... El centro está especializado en el tratamiento de enfermedades neurológicas y paraplejias, y posiblemente uno de los aspectos más sorprendentes se encuentra en la juventud de muchos de sus pacientes, que no llegan a la treintena: Abdelrahman sufrió una parálisis repentina en Budapest, donde los médicos no encontraban explicación hasta que viajó a Suiza y se le diagnosticó el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno en el que el sistema inmunitario ataca los nervios; Dave y Ciara tuvieron un accidente de tráfico en el que él quedó paralizado de un lado del cuerpo; Patrick practicaba todo tipo de deportes hasta que tuvo un accidente de alpinismo, cayendo desde una altura de 30 metros. La película alterna las historias humanas y los tratamientos innovadores que se practican en la clínica, que estimula las actividades manuales y el contacto terapéutico con los animales, con una mirada hacia esa arquitectura que forma parte también de la terapia. 

Pero Rehab (from Rehab) (Louise Lemoine, Ilia Bêka, 2023) es una propuesta más personal en la que Louise Lemoine, a través de textos en pantalla, cuenta su propia experiencia en diferentes centros de rehabilitación en los que estuvo su padre discapacitado, que ella recuerda como "las peores habitaciones de mi vida". De manera que la película también es un testimonio vital en el que la directora se pregunta cómo habría sido la vida de su padre si hubiera tenido la posibilidad de acceder a un centro como éste: "Le dieron una esperanza de vida de 10 años y casi los alcanza, pero me pregunto cuánto más podría haber vivido si hubiera sido tratado aquí". Los textos sobre negro plantean reflexiones que comparan el diseño con la discapacidad: "Como la arquitectura, la discapacidad lucha contra la gravedad. Un enfrentamiento entre el cuerpo y su propio peso". Mientras que a los relatos humanos les dejan un espacio de observación y de proximidad, con los directores interactuando con ellos, la mirada hacia los entornos del edificio se hace más lúdica, apoyándose con música clásica y a veces jugando, como en la secuencia en la que plantea que "los cuerpos en movimiento, vistos del revés, parece que están bailando", mostrando travellings por el edificio con la imagen volteada. La pareja de directores franco-italianos tiene una especial capacidad para extraer un tono poético de los reflejos de la arquitectura, y conectarlos con la percepción de la humanidad. En Rehab (from Rehab) consiguen crear una película que es al mismo tiempo conmovedora, divertida y poética, confrontada con la experiencia real de la directora, con un punto de vista de esperanza sobre la capacidad del ser humano para afrontar los retos que le impone su propio cuerpo. 


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Películas mencionadas: 

Yo te saludo, María y Son of Sofia se pueden ver en Filmin.
Rojo se puede ver en Acontra+ y Filmin. 
Divino amor se puede ver en Filmin y Prime Video. 
Noche de fuego se puede ver en Netflix.


29 marzo, 2024

CPH:DOX 2024 - Parte 7: Mentiras

Resulta particularmente curiosa la trayectoria de un festival como CPH:DOX relativamente joven pero que se ha convertido en una de las citas obligadas del género documental a nivel internacional. En una entrevista reciente en el podcast de la revista Deadline Doc Talk (2023, Deadline/Nō Studios), que co-presenta el director John Ridley (1964, Wisconsin), ganador del Oscar por el guión de 12 años de esclavitud (Steve McQueen, 2013), y que acaba de estrenar la película Shirley (2024), el director artístico de CPH:DOX Niklas Egstrøm (1969, Dinamarca), explicaba cómo surgió el festival hace veinte años, cuando él trabajaba en la taquilla de la Cinemateca de Copenhague. Cuenta que después de varias conversaciones con Tine Fischer, quien actualmente dirige la Escuela de Cine de Dinamarca, ésta le propuso iniciar juntos un festival de cine, que al comienzo no tuvo demasiado éxito. Pero cuando se enfocó en documentales adquirió una mayor relevancia en el país, aunque solo a nivel local. Frente a los directores de festivales que durante la pandemia del coronavirus renegaban de los formatos digitales, fue precisamente la adaptación de CPH:DOX como un festival híbrido que no ha abandonado desde 2020, lo que le proporcionó una mayor repercusión internacional. Y efectivamente, CPH:DOX se ha consolidado a sus 21 años como un festival que se codea con las grandes muestras cinematográficas como IDFA gracias a su capacidad para mantener esa dinámica híbrida entre lo presencial y lo digital. 

En la crónica de hoy vamos a hablar de mentiras, fraudes y secretos, en torno a películas documentales que tratan temas como la familia, las criptomonedas y la moda de los NFT dentro del mundo del arte.

La madre de todas las mentiras

Asmae El Moudir

Marruecos, Egipto, Arabia Saudí, Qatar 2023 | Artists & Auteurs | ★★★★☆

Quincena de Realizadores Cannes '23: Mejor Dirección


La gran mentira que ha acompañado a la familia de la directora Asmae El Moudir (1990, Marruecos) tiene relación con una fotografía de grupo, la única que ha quedado como representación de ella misma cuando era niña, pero que se va revelando como una imagen falsa en la que no es ella la que está retratada. La intención de la realizadora, que consiguió el año pasado el premio a la Mejor Dirección en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, es averiguar por qué no hay registros fotográficos de su familia, para lo que su padre construye un modelo del barrio de Casablanca en el que han vivido con figuras en miniatura que representan a los miembros del grupo familiar y a dos de sus vecinos. Utilizando esta representación, la familia se reúne en una especie de terapia de grupo en la que comienzan a surgir algunos secretos que han estado guardados durante muchos años, pero al mismo tiempo se construye en La madre de todas las mentiras (Asmae El Moudir, 2023) una mirada hacia el pasado y las consecuencias que tuvo el Motín de subsistencia que se produjo en Casablanca en 1981 debido a la fuerte subida de los precios de los alimentos básicos, por lo que también se le conoce como motín de pan. Las protestas acabaron en unos disturbios que fueron fuertemente reprimidos por el ejército, alcanzando una cifra nunca reconocida por el gobierno marroquí de más de 600 muertos, pero también una represión posterior con más de 5.000 detenciones y numerosos casos de torturas. Entre las fallecidas en esas revueltas se encontraba Fátima, una de las vecinas de la familia de El Moudir, pero el trauma ha marcado a todos sus miembros, envueltos en el silencio que siempre ha impuesto la abuela Zahra, que parece haber ejercido un control férreo sobre la convivencia. De hecho, a ella se le atribuye la prohibición de cualquier tipo de fotografía familiar. Y a pesar de la imagen casi dictatorial que se recuerda, el padre de la directora reafirma su amor y su agradecimiento: "Ella es la que nos ha protegido".  

A Zahra la vemos disgustarse con la representación que se ha hecho de ella en la miniatura, mirar a la cámara con cierto disgusto y llamar a su nieta periodista porque no quiere reconocerla como cineasta. Pero aunque a veces hay momentos de tranquilidad, como cuando llevan a cabo una celebración y Asmae El Moudir afirma que le hubiera gustado que esa reunión hubiera tenido como consecuencia una reconciliación que finalmente no se produce, hay demasiadas mentiras y demasiados secretos que ejercen un peso insoportable, siempre enfocado en Zahra: "Mi abuela es una experta en ser aguafiestas", llega a decir Asmae en una narración que, aunque sirve para estructurar y explicar, a veces se siente algo innecesaria. Mientras coloca su cámara entre las paredes representadas de su casa y enfoca con primeros planos las miniaturas que representan a su familia, con una excelente fotografía de Hatem Nechi que fue premiada en DOC NYC '23, la realizadora pasa con fluidez de la microhistoria familiar a la macrohistoria de Marruecos. Y contiene algunos momentos dolorosos como la descripción de uno de los supervivientes de la represión posterior de la asfixiante celda en la que estuvo recluido durante horas, representada también en forma de miniatura. Es algo parecido a lo que hizo con The postcard (2020), su primera película presentada en IDFA '20, en la que partía de una postal encontrada entre las pertenencias de su madre que mostraba el pequeño pueblo en el que había vivido cuando era pequeña, para reconstruir la historia de la rama materna de su familia. De alguna manera, como afirma en la narración, ha estado más de diez años buceando en las ramificaciones de sus ascendientes para encontrar una narrativa que supere las décadas de silencios y secretos. La abuela Zahra se coloca el dedo en la boca con un gesto tajante cuando no quiere hablar de algún tema que debe permanecer oculto, pero La madre de todas las mentiras pretende responder a ese gesto mirando de frente al pasado. 

Grand me

Atiye Zare Arandi

Bélgica, Irán 2024 | Nex:Wave | ★★★★☆

CPH:DOX '24: Premio Next:Wave


Cuando Melina cumple nueve años, la edad en que las niñas deben comenzar a cumplir sus obligaciones religiosas en Irán, ninguno de sus padres está en su fiesta de cumpleaños. No solamente se han divorciado sino que ambos se han vuelto a casar con otras parejas, y aunque mantienen una disputa legal por su custodia, Melina permanece con sus abuelos en los que encuentra la afectividad que no le dan sus progenitores. Nunca vemos al padre, quien guarda el pasaporte de Melina y se niega a que ella realice un viaje a Turquía con su madre, quizás pensando que no va a volver. Por su parte, su madre Atefeh, hermana de la directora, se ha casado con un hombre que rechaza la idea de que Melina viva con ellos, sobrevolando la creencia de que su hijo adulto pueda abusar de la niña. Entre los nueve y los once años que cumple Melina a lo largo del documental, hay una mirada que se acerca al punto de vista de una hija que se ha convertido en el elemento de enfrentamiento entre sus padres. La cercanía que permite a la directora Atiye Zare Arandi mostrar la frustración de su sobrina, a veces dándole la cámara para que ella misma se grabe, provoca que la protagonista muestre una madurez sorprendente para su edad, incluso planteándose la posibilidad de llevar a sus padres a la justicia para reclamar su responsabilidad hacia ella. La película comienza y termina con una conversación entre Melina y Atefeh en un coche en la que surge el resentimiento hacia las mentiras que han rodeado la relación entre ambas, mostrando asimismo cierta frustración de una madre que parece incapaz de asumir su rol maternal. De alguna manera, los abuelos son el recurso más conveniente para desentenderse de Melina, quien parece encontrar el sentimiento familiar que sus padres no le han dado. 

Pero en Grand me (Atiye Zare Arandi, 2024) también está presente de manera constante la sociedad patriarcal en Irán y la relevancia de una religión que establece la posición de la mujer desde que las considera adultas cuando todavía son niñas. Las amenazas del padre con llevarse a Melina para siempre, la prohibición del marido de su madre de aceptarla en su casa, las canciones que establecen la manera adecuada de llevar el hiyab: "No dejes que el diablo te engañe, esconde tu cabello debajo de tu pañuelo", son reflejadas como la normalidad que rodea a Melina. Esta descripción se realiza sin mostrar más opinión que la que expresa ella misma, sin dibujar retratos negativos de los padres más que los que ellos mismos demuestran con sus acciones, lo que diferencia a este documental de Cafarnaúm (Nadine Labaki, 2018), la película de ficción ganadora de la Palma de Oro en la que un niño libanés demandaba a sus padres como responsables de su vida miserable. No lo es exactamente la de Melina, quien también protagoniza un tutorial de maquillaje para las redes sociales, y se divierte pintando las uñas de su abuelo. En la conversación en el coche, Atefeh reclama a su hija el derecho a tener una vida propia sin estar sometida continuamente a sus responsabilidades como madre, lo que ya la define con sus propias palabras. Y posiblemente reclamar el amor de unos padres que no parecen tenerlo realmente puede reforzar el sentimiento de desilusión que permanece constantemente en la niña. Su experiencia subraya la inestabilidad del núcleo familiar cuando no se sostiene sobre una estructura consistente entre la responsabilidad y la afectividad. Pero la directora coloca la cámara frente a la mirada de la hija, reflejando la carga emocional, sin llegar nunca al sentimentalismo, que representa su propia posición equidistante entre sus padres separados. Lo que establece un punto de vista que no suele ser habitual en las descripciones  de los entornos familiares.

Lie to me

Bår Tyrmi

Noruega 2024 | F:Act Award | ★★★☆☆


Para muchos, aún no está claro cuál es el valor real de las criptomonedas, y la incertidumbre sobre este valor ha provocado a lo largo de los últimos años numerosos casos de fraude y muchas inversiones frustradas. Cuando Bjorn Kienholz Bjercke, un especialista noruego en blockchain que sirve como entrevistado principal de este documental, mira la cuenta de uno de los inversores de OneCoin, la estafa de criptomonedas que se aborda en la película, le dice: "Si realmente pudieras cambiar esta cifra a euros, tendrías la cantidad equivalente a la economía mundial", lo que evidentemente refleja la falsedad de estas transacciones: "Mi consejo es que te deshagas de las criptomonedas. Porque va a ser una montaña rusa constante de subidas y bajadas que no va a terminar nunca. Es lo mejor para que liberes tu mente". El inteligente título Lie to me (Miénteme) (Bår Tyrmi, 2024) coloca la responsabilidad de la mentira en el sujeto que es estafado, como una declaración de la manera en que resulta fácil mentir porque los demás dejan que les mientan. Esta idea se representa en la última parte de la película cuando, después de numerosas detenciones, continuas denuncias y algunos asesinatos relacionados con OneCoin, el renacimiento de la empresa en 2022, liderado por el finlandés Tommi Vuorinen, sigue congregando a inversores que incluso han vivido todo ese proceso caótico en el que se ha visto envuelta la compañía fundada por Ruja Ignatova, acusada de haber defraudado miles de millones de dólares a numerosos inversores de una supuesta criptomoneda llamada OneCoin, desde 2014 hasta 2017. Este es el tema principal de un documental que consigue aclarar algunos conceptos básicos, como qué narices es un blockchain (una cadena de intercambio de divisas), pero que se desequilibra en una ejecución en la que no parece tener claro si tomarse el asunto en broma o en serio. 

En realidad, Bjorn Bjercke afirma que cuando la policía alemana le interrogó y le pidieron que explicara en una sola frase en qué consiste un blockchain, él les contestó que eso era imposible, así que el concepto no es tan sencillo de explicar. Pero básicamente la estafa de OneCoin consistió en hacer creer a los inversores que se encontraban en un sistema interno de transacciones que Bjorn Bjercke consiguió demostrar que se trataba de un simulador, es decir, que los intercambios de criptomonedas no se producían en realidad. De manera que disponer de esta divisa era como tener dinero del Monopoly, comprado con dinero real. La principal alerta que captó el especialista después de que la empresa contactara con él para que construyera un sistema de blockchain, se produjo cuando vio en internet una presentación espectacular protagonizada por Ruja Ignatova en la que se anunciaba el lanzamiento del blockchain que él todavía no había creado: "Yo era una de las pocas personas en el mundo que sabía que estaba mintiendo". Los dos principales entrevistados de la película relacionados con la estafa son Bjorn Bjercke, que no aceptó el trabajo y comenzó a investigar la naturaleza fraudulenta de OneCoin, y Duncan Arthur, un ex-banquero sudafricano que sí trabajó para ellos, creando una plataforma de venta llamada Deal Shaker que consistía en la adquisición de productos con criptomonedas, con una comisión del 25% para OneCoin que, sin embargo, debía pagarse en euros. Y efectivamente, la idea principal del documental se apoya en cómo una estafa tan evidente puede acabar engañando a personas en todo el mundo. La especialista en influencia social Anniken Fjelberg habla sobre cómo estos mensajes "combinan psicología social con conocimiento sobre branding (marcas), construcción de una comunidad con perspectiva de ganancia financiera y lo que podríamos llamar un efecto parecido a la adicción al juego". Pero demasiadas veces el director utiliza fragmentos de películas e imágenes de archivo como apoyo visual, como cuando se hace referencia a una situación parecida a una película de espías y aparece una imagen de James Bond. Pero estos recursos no solo son innecesarios sino que no contribuyen a la eficacia de los momentos en los que quiere ponerse serio. 

Y sobre todo parece no confiar en la capacidad de atracción de los entrevistados, lo cual es un error. Porque OneCoin es una estafa tan poco conocida como para que resulte interesante ahondar en ella, hasta el punto que acabó con algunos de sus líderes en la cárcel y alguno esperando una sentencia de cadena perpetua en Estados Unidos, algunos asesinatos en diferentes países relacionados con ella y los propios Bjorn Bjercke y Duncan Arthur teniendo que cambiar de domicilio frecuentemente o viviendo en habitaciones de hotel como el segundo por miedo a las continuas amenazas recibidas. El encuentro entre ambos en un parque de Londres es otro de los momentos que levantan expectativas y acaba defraudando. De Ruja Ignatova, conocida como Cryptoqueen, no se sabe nada desde que embarcó en un avión rumbo a Atenas en 2017, y sigue estando entre los criminales más buscados por el FBI a nivel internacional. Aunque la película se queda en eso, las últimas noticias sobre su paradero indican que pudo haber sido asesinada en 2018, según una documentación encontrada recientemente (La Vanguardia, 25/02/2023).

Minted

Nicholas Bruckman

EE.UU., Canadá, Cuba Holanda, Nigeria 2023 | Highlights | ★★★☆☆


Precisamente en torno al auge de las criptomonedas también ha surgido una nueva forma de creación artística que eclosionó en 2021 con los llamados NFT (token no fungible), lo que se ha descrito como "las dos caras de una moneda tecnológica". Si las criptomonedas se consideran bienes fungibles, los NFT son bienes no fungibles, pero ambos pertenecen al mismo protocolo de cadena de bloques (blockchain) y por lo tanto caminan en paralelo. Los NFT tuvieron su momento de esplendor en 2021 y cayeron en una grave crisis en 2022, coincidiendo con la caída de las criptomonedas, por lo que en realidad los únicos beneficiarios del aumento de su valor son aquellos que estuvieron en el lugar idóneo en el momento adecuado. Es el caso de Michael Winkelman, conocido en el mundo artístico como Beeples, cuyo collage Everydays: the first 5.000 days fue vendido en la casa de subastas Christie's en 2021 por el equivalente en criptomonedas a 69 millones de dólares. Este momento es el que abre esta película, filmando la reacción de Beeples en su casa, en lo que algunos consideran la primera ocasión en que un token no fungible fue vendido por la prestigiosa casa de apuestas. Sorprendentemente, el documental Minted (Nicholas Bruckman, 2023) no aborda la posterior polémica que surgió tras la compra, que unos días más tarde se reveló que había sido realizada por el inversor indio Vignesh Sundaresan. Se especula con que tanto el comprador como el vendedor tenían interés en aumentar el precio de venta de Everydays para subir el valor de otras veinte obras de Beeple en las que Sundaresan tenía participación, y que aumentaron considerablemente de precio durante la cobertura mediática de la subasta, que algunos consideran por tanto una estafa.

Pero Minted, que se estrenó el año pasado en el Festival de Tribeca, es un documental más interesado en ofrecer una perspectiva sobre cómo surgieron los NFT y acabaron desarrollándose como una nueva forma artística que incluso tuvo cierta trascendencia en Hollywood, con algunas grandes productoras vendiendo token no fungibles relacionados con películas. La posibilidad de que los artistas pudieran crear obras, registrarlas con su autoría y venderlas en línea es una idea aparentemente llamativa y casi podría decirse que utópica. Pero el principal concepto sobre el que se basa esta propuesta, la supuesta libertad de un autor para crear, registrar y vender sus obras es en realidad falsa. Y esto sí se manifiesta por parte de algunos de los muchos entrevistados que participan en este documental. En realidad, los NFT solo se pueden vender a través de mercados digitales en los que se realizan las transacciones, y solo perteneciendo a las plataformas más populares se pueden conseguir beneficios. Pero al subir los archivos a una especie de nube en internet, se pierde el control sobre ellos, y si la plataforma donde están instalados colapsa y cierra, estos archivos se pierden sin posibilidad alguna de reclamación. Minted es más interesante cuando el director Nicholas Bruckman aborda estas problemáticas que cuando muestran ejemplos de éxito, y aunque se esfuerza por ser más o menos equilibrada en la presentación de las ventajas e inconvenientes del mercado NFT, a veces ofrece una visión que parece demasiado optimista. Y destacan sobre todo las intervenciones de creadores menos conocidos a los que este mercado digital les ha servido para huir de sus realidades, como la artista Karina Matahari, que sufrió la censura por parte de las autoridades cubanas, pero pudo expresarse artísticamente gracias a la repercusión internacional de sus creaciones NFT. La artista, que actualmente vive en España, expresa bien el final de una etapa: "El colapso del mercado NFT era algo que todos esperábamos en algún momento, como toda burbuja. Cuando pasó de arte individual al boom de los coleccionables, creo que todos sabíamos que en algún momento iba a haber un declive". La película sin embargo lanza un cierta conclusión de esperanza sobre esta forma de arte digital, aunque un informe publicado en 2023 por la plataforma DappGambl bajo el título Dead NFTs: The evolving landscape of the NFT Market concluye que el 95% de los tokes no fungibles que existen en el mundo no tienen ningún valor.

La madre de todas las mentiras se estrena en Filmin el 28 de junio. 

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Películas mencionadas: 

12 años de esclavitud se puede ver en Filmin, FlixOlé y Movistar+.
Shirley se puede ver en Netflix. 
Cafarnaúm se puede ver en Filmin y Movistar+.