Tras la entrega de premios del Festival de la Fiction, seguimos repasando algunas de las producciones francesas que se han visto en su programación, centrándonos en esta penúltima crónica en series y telefilmes que abordan el tema de la violencia. Pero la presencia de los principales canales y plataformas franceses también suele aprovecharse para el anuncio de proyectos que están en producción o aún no se han rodado. A pesar de que comentamos en una de nuestras crónicas anteriores la crisis por la que atraviesa la industria audiovisual francesa, por el momento las cadenas tienen numerosas producciones en rodaje o en proceso de producción. Canal Arte ha anunciado L’Homme au manteau de singe, una serie biográfica de seis episodios inspirada en la historia real del marchante de arte Fernand Legros, sospechoso de robar cuadros, y The siege, su primera coproducción con la británica Channel 4, escrita por Will Smith, el creador de Slow horses (Apple tv, 2022-) sobre el asedio a la embajada iraní en Londres en los años 80, así como las coproducciones nórdicas Grapefruit Road y Royal blood, y las segundas temporadas de las series de animación Samuel (RTVE Play, 2024-) y Los bros (Arte, 2026-). Canal+ anunció el proyecto titulado Florida, que ha sido descrito como una versión francesa de Fargo (Movistar Plus, 2014-2024) y que se desarrolla en el País Vasco, y RIP (Rest in Peace), una comedia negra de terror, además de la segunda temporada de la excelente Iris (Canal+, 2024-). El grupo TF1 retomará la historia de Robin Hood en Robin, con un grupo de justicieros que abordarán un nuevo problema social en cada episodio, y Demain, adaptación de una novela del escritor Guillaume Musso, un thriller romántico protagonizado por Hugo Becker y Claire Romain. Y France Télévisions tiene en proyecto miniseries de temática social como Mères en cavale, sobre madres que se esconden con sus hijos mientras sus maridos son juzgados por pedofilia, y Le travail c’est la santé, sobre el síndrome del agotamiento laboral. Así como el true crime, en el proyecto L’affaire Cécillon, sobre el proceso de recuperación de las hijas de Marc Cécillon, el ex-jugador de rugby que disparó a quemarropa a su mujer en una fiesta en 2004, y sus habituales dramas históricos como Louise Michel, l’insurgée y Françoise Giroud, la revanche d’une femme libre.
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FertileFrancia 2025 | Arte/HBO Max 6x35' | Temporada completa | Competición Comedia | ★★★★☆Creada por Anaïs Fabre, Cédric Le GalloDirigida por Cédric Le GalloEstreno en Francia: 2027
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La obsesión por tener hijos se convierte en el tema central de la última serie creada por Cédric Le Gallo, guionista de la exitosa comedia Al agua gambas (Maxime Govare, Cédric Le Gallo, 2019) y su secuela, La revanche des Crevettes pailletées (Maxime Govare, Cédric Le Gallo, 2022), en esta ocasión compartiendo créditos con la actriz y escritora Anaïs Fabre. La protagonista de Fertile (Arte/HBO Max, 2025) es una diseñadora de interiores llamada Zoé (Laurence Arné) que trabaja en una prestigiosa firma creada por la déspota Victoria Wagner (Elsa Zylberstein). Tiene una relación aparentemente estable con su marido Alexandre (Pablo Pauly), un periodista de investigación con buenos contactos con la policía, pero está viendo que a sus cerca de cuarenta años se le está escapando la posibilidad de ser madre. Después de tres ciclos de Fertilización In Vitro (FIV), el resultado es que no es capaz de producir los óvulos necesarios para el embarazo, y la estadística del 67% de las mujeres que tampoco pueden hacerlo no es precisamente un alivio para ella. Su incapacidad para dar vida se refleja incluso en el pequeño huerto que tiene alquilado pero, de todos los que se encuentran en el Huerto Urbano, también es el único en el que no crece nada. La vida de Zoé no es tan estable como parece, sin recibir el apoyo necesario por parte de Alexandre, orgulloso de sus espermatozoides, y con el reloj biológico en su contra, lo que para ella supone ser una especie de callejón sin salida, el último miembro de su familia, sin posibilidad de dejar descendencia. Durante una sesión con un psicólogo virtual, Zoé confiesa: "En las películas de Rocky siempre hay una secuencia en la que realiza el entrenamiento: corre bajo un puente, hace flexiones y golpea trozos de carne. Yo me siento exactamente así. Pero no como Rocky, sino como los trozos de carne en los que se esfuerza por dar patadas cada vez más fuertes". Su fiesta de cumpleaños no es precisamente alegre, sobre todo después de que Alexandre le regale una escultura de una vulva, pero que se convertirá en su fuente de inspiración. Cuando el psicólogo le aconseja escribir en trozos de papel los nombres de las personas que le hacen daño, decide colocarlos dentro de la vulva de cerámica. Tras el descubrimiento de un vecino en actitud poco edificante en su huerto alquilado, la primera reacción de Zoé es golpearle con una pala, con tan mala suerte que acaba matándolo. El impulso es enterrarlo bajo el huerto, para descubrir que al día siguiente ha crecido una hermosa planta, y que los resultados de su producción de óvulos ha aumentado de forma espectacular. Pero la única forma de mantener esta fertilidad es seguir matando, y los trozos de papel con los nombres que escribió le sirven para saber a quién.
Fertile se convierte así a partir del Episodio 2 (T1E2) en una comedia negra sobre una asesina en serie que está obligada a matar para mantenerse fértil hasta que finalmente pueda tener un hijo. El apartamento de la pareja protagonista se sitúa, no por casualidad, en los rascacielos denominados Les choux de Créteil (Las coles de Créteil), un conjunto de edificios que están cubiertos por grandes hojas de cerámica que simulan la forma de las hojas de una col, diseñado por el arquitecto Gérard Grandval entre 1969 y 1974, creando un paisaje arquitectónico muy singular en la ciudad de Créteil en el departamento de Val-de-Marne, que en 2008 recibió el título de Patrimonio del siglo XX. Este escenario no solo destaca dentro de la narrativa por la profesión de Zoé, sino también porque sirve como metáfora de la vida que tanto aspira a conseguir la protagonista de la historia. A lo largo de los seis episodios, Zoé comienza a adquirir confianza, especialmente cuando crea una especie de alter ego para ocultar su identidad, una mujer de peluca roja que responde al nombre de Marie Martin, en realidad la autora de un libro sobre plantas venenosas que ha inspirado a Zoé. Aunque la obsesión de la protagonista por la maternidad la lleva a cometer asesinatos, el guión nunca la juzga, y los elementos de comedia funcionan, aunque sea a través de recursos algo habituales, como la voz en off que refleja los pensamientos de Zoé: "Los asesinos son como los arquitectos. Tienen un plan inicial y después pueden surgir imprevistos. Pero el trabajo hay que terminarlo", dice la narración después de haber matado al Dr. Paturot (Christophe Favre), un desagradable ginecólogo al que ella culpa de haber dañado sus órganos sexuales. La co-guionista y autora de la idea original es la actriz Anaïs Fabre, que también interpreta en la serie a la agente de policía Amélie, que comienza a investigar los crímenes de la asesina, y que mantiene una relación demasiado cercana con Alexandre, según el punto de vista de Zoé. El tono de humor negro sirve para conformar una mirada irónica hacia cierta burguesía francesa que se angustia por la falta de descendencia, creando una comedia que consigue mantenerse sólida a lo largo de los seis episodios, sin grandes giros de guión pero con los suficientes enredos como para mantener el interés, aunque se desequilibre en cuanto a ritmo en su parte central. Aunque puede resultar algo obvia, también se habla sobre la presión social en torno a las expectativas sociales hacia las mujeres, aunque hayan alcanzado el éxito profesional, como le dice su vecina Paloma (Jacqueline Corado) en el Episodio 6 (T1E6): "Cariño, eres una mujer. Tu cuerpo es de dominio público". Involucrar a Alexandre en la investigación de los asesinatos, teniendo incluso un encuentro fortuito con Marie Martin, el alter ego de Zoé, en el Episodio 5 (T1E5) ofrece algunos momentos de suspense que también aportan atractivo a una historia que se sostiene lo suficientemente bien como para no estancarse demasiado.
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La terre et le sangFrancia 2026 | France tv 6x45' | Temporada completa | Competición Drama | ★★★☆☆Creada por Ange Basterga, Emmanuelle Michaux, Pierre-Marie MosconiDirigida por Ange BastergaEstreno en Francia: 19 de octubre
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En los últimos años se ha renovado el interés por las historias que se desarrollan en Córcega, reflejando la idiosincrasia de esta isla donde los paisajes y las sonoridades se distancian de la cultura francesa. Series como Plaine orientale (Canal+, 2025-), de la que se está rodando una segunda temporada, han devuelto la representación de este enclave particular a través de la mirada de autores y directores corsos. Aunque en algún medio de la zona se preguntaban hace unos meses si ¿Hay demasiados matones corsos en el cine y la televisión? (Corse Matin, 26/8/2026), reflexionando sobre la imagen estereotipada que suelen ofrecer los medios audiovisuales franceses sobre los habitantes de la isla, generalmente enfocada en el crimen organizado, a través de series como Mafiosa (Canal+, 2006-2014) y filmes como Borgo (Stéphane Demoustier, 2023), La fotógrafa corsa (Thierry de Peretti, 2024), El mohicano (Frédéric Farrucci, 2024) o El reino de la mafia (Julien Colonna, 2024). En el cine que se ha realizado en los últimos años, pocas películas han mostrado otro aspecto de la isla de Córcega que no esté relacionado con la violencia, con la excepción de las comedias del director Eric Fraticelli, como la reciente Permis de détruire (2026). Desde luego, no será esta última producción ambientada en los paisajes corsos la que se salga de la retórica habitual de los enfrentamientos violentos. La miniserie La terre et le sang (La tierra y la sangre) (France tv, 2026) es un ambicioso drama de venganza, que de hecho se iba a titular Vendetta, que atraviesa a dos generaciones de familias corsas enfrentadas. Se trata de una de las producciones más esperadas de France Télévisions para este otoño, que se estrena a mediados de octubre, y además es una de las últimas interpretaciones del actor Tchéky Karyo (1953, Turquía-2025, Francia), fallecido precisamente el pasado mes de octubre. La serie explora la venganza como una condición humana que incluso está considerada como un acto heroico, y el temor que inspira se convierte en una base principal de la convivencia, hasta que se traspasan ciertos límites que amenazan con destruirlo todo. El protagonista es Antoine-Marie Natali, conocido como Anto (Thierry Neuvic), un policía de origen corso que en 1991 prometió a su hermano, víctima de un ajuste de cuentas, que acabaría con la espiral de violencia que siempre ha rodeado a su familia, especialmente en relación con la familia Lucini, a la que han estado enfrentados durante varias generaciones. Tras vivir en París, en 2013 regresa a Córcega para pasar unas vacaciones en el viñedo familiar junto a su esposa Vanina (Vahina Giocante) y su hijo de 13 años Santu (Ange Nicola Basterga), pero sufre una emboscada durante una jornada de caza, en la que un hombre enmascarado le dispara a él y a su padre Joseph (Jean-Pierre Lanfranchi), matando a este último y dejando a Anto en coma. El acto de violencia es observado por Santu, reiniciándose de nuevo esta sed de venganza, especialmente dirigida hacia Charles Luciani (Tchéky Karyo), el jefe de la mafia, a quien considera responsable de la muerte de su abuelo y la muerte en vida de su padre.
Diez años después, Vanina se enfrenta a la difícil decisión que le presentan los médicos para desconectar a Anto de los respiradores que le permiten vivir sin haber despertado del coma, mientras su hijo Santu Natali (Nasile Lorie) es un joven que ha sido acogido bajo la protección de su tío, el mafioso Marc Tramoni (Stanley Weber), después de haberse marchado de la finca familiar cuando su madre Vanina comenzó una relación amorosa con Dume Luciani (Jean-Philippe Ricci), el hijo de Charles Luciani, aunque siempre se ha mantenido al margen de los negocios de su padre. Cuando Vanina ha tomado la decisión de desconectar a su marido, Anto despierta del coma, enfrentándose a un paréntesis de diez años en el que las circunstancias a su alrededor se han transformado de manera radical. El regreso a la vida de Anto es comparado por el creador y director de la serie, el también actor Ange Basterga (1981, Francia), con el de Johnny Smith (Christopher Walken) en La zona muerta (David Cronenberg, 1983), pero no porque tenga poderes psíquicos, sino porque se encuentra con un entorno al que necesita adaptarse, no solo desde la rehabilitación física sino también a través de un proceso mental. Se ha perdido la juventud de su hijo Santu, al que encuentra ligado al crimen organizado, mientras que debe aceptar que su aún esposa Vanina haya iniciado otra relación sentimental. Más allá de la mitología, destaca la metamorfosis que supone la venganza, que resurge regularmente para advertir de los peligros de llevar los sentimientos al extremo. La terre et le sang, sin embargo, tiene un tono de melodrama familiar muy en consonancia con el estilo de algunas de las producciones de France Télévisions, más enfocadas en las relaciones personales con un toque telenovelero que en la esencia de la violencia. Aunque contrasta la luminosidad de los viñedos, el mar y las montañas, mostrados a partir de la luz natural, frente a un tono mucho más oscuro y apagado cuando introduce secuencias relacionadas con una violencia que se retroalimenta a través del odio. En uno de sus últimos papeles, el actor Tchéky Karyo compone un antagonista algo estereotipado, pero que consigue ser amenazante y transmitir una sensación de poder. Uno de los aspectos más reforzados en la serie es el uso de las sonoridades corsas en la banda sonora, a veces demasiado presente, compuesta por el músico Pierre Gambini, que fue miembro de la formación musical I Cantelli, cantando canciones polifónicas de Córcega, y que ha trabajado también en las bandas sonoras de series como Mafiosa y Plaine orientale. La música de La terre et le sang también incorpora canciones originales de los músicos corsos Francé Zito, que se dio a conocer en el concurso La Voz, y Nicolas Zimako.
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Le rumeurFrancia 2026 | France tv 95' | Competición Unitaria Drama | ★★★★☆Escrita por Alice Géraud basada en la novela gráfica de Valérie Igounet y Guy Le BesneraisDirigida por Rodolphe Tissot
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La historia real en la que se basa este telefilme que debería haber tenido una mayor presencia en la lista de premios del Festival de la Fiction es la misma que contó hace unos meses el largometraje cinematográfico El abandono (Vincent Garenq, 2026), estrenado fuera de competición en el Festival de Cannes y en los cines franceses el pasado mes de mayo. La película vuelve a las salas de cine de Francia esta misma semana, acompañada de un dossier pedagógico elaborado por el Ministerio de Educación y Cultura. Se trata de uno de los acontecimientos más sobrecogedores que ha experimentado la sociedad francesa en los últimos años, relacionado con una serie de rumores que se extendieron alrededor de un profesor de instituto de un barrio periférico de París, asesinado el 16 de octubre de 2020. Pero si la película El abandono cuenta los últimos once días que transcurrieron antes de la muerte de Samuel Paty, Le rumeur (Rodolphe Tissot, 2026) se centra más en una exploración colectiva que incluye a buena parte de los implicados, tanto víctimas como culpables. La propagación de una mentira acabó escalando hasta posiciones extremistas que tuvieron consecuencias inesperadas, pero quizás más previsibles de lo que podría parecer. Once días antes de su asesinato, Samuel Paty (Julien Gaspar-Oliveri) había incluido en su clase de Geografía e Historia algunas de las caricaturas de Mahoma que había publicado la revista Charlie Hebdo en 2015, antes del atentado islamista que sufrió. Consciente de que estas imágenes podían resultar ofensivas o incómodas para algunos alumnos, pidió que aquellos que no quisieran verlas salieran del aula hasta que terminara la proyección. Pero una de estas alumnas, Assia Benarba (Manel Benyoucef) extendió por las redes sociales la denuncia de que el profesor solamente había expulsado de su clase a los escolares de origen musulmán, dejando entrever que se trataba de una actitud islamófoba. Las redes sociales se encargaron de difundir esta mentira que acabó provocando la intervención de la directora del instituto, Cécile Brunet (Cécile Bois), quien recibió una llamada furiosa del padre de Assia, Farid Benarba (Jawad Derraji), quien con la ayuda de un activista se encargó de llevar el caso a los medios de comunicación. La peligrosidad de las amenazas que se recibieron tanto en el instituto como en el entorno de Samuel Paty fueron tan intensas que la policía llegó a patrullar los alrededores de la escuela durante varios días, pero sin conseguir impedir que Abdoullakh Anzorov (Robin Boitard), un joven extremista, asesinara con un machete y decapitara al profesor en plena calle, antes de ser abatido por la policía. Pero lo destacable de esta historia es que se enfoca en la propagación de un rumor que acabó descontrolándose y atrapando a culpables y víctimas, tanto a Assia como al profesor Samuel Paty, quien llega a necesitar ocultar su rostro en sus entradas y salidas del instituto. El guión está basado en la novela gráfica Crayon noir: Samuel Paty, l’histoire d’un prof (2023), un trabajo de investigación de la historiadora y periodista Valérie Igounet, con ilustraciones de Guy Le Besnerais, que ella quiso publicar en forma de cómic para que pudiera ser más accesible a jóvenes de la edad de los alumnos del profesor asesinado.
El principal valor de esta historia basada en un hecho real que provoca conmoción es su condición de retrato colectivo, apoyándose en las consecuencias que el rumor acaba provocando en la propia sociedad, y alertando sobre la realidad de las amenazas que se vierten de una manera apenas controlada a través del anonimato que proporcionan las redes sociales. Una parte de la crítica francesa incluso considera más logrado el planteamiento de esta producción para televisión que el del largometraje El abandono, sobre todo porque se apoya en una excelente interpretación del actor Julien Gaspar-Oliveri, creador y director de aquella pequeña joya que fue la miniserie Ceux qui rougissent (RTS/Arte, 2024), en la que también interpretaba a un profesor. El veneno de las falsas interpretaciones y una escalada progresiva de la violencia acaba convirtiendo a un profesor común en el objetivo de un extremista religioso, y la propia película muestra en los créditos finales cómo las consecuencias judiciales de aquella propagación de la mentira cargada de violencia ha llegado hasta este mismo año, con las últimas condenas a personas relacionadas con los mensajes amenazadores que se extendieron por la sociedad francesa. La guionista Alice Géraud es también periodista y fue una de las co-creadoras de la miniserie El caso del Sambre (Movistar Plus, 2023) junto a Jean-Xavier de Lestrade, demostrando una vez más que cuenta con una escritura minuciosa que sabe unificar las diferentes historias para concretar una disección muy precisa en torno a cómo fueron escalando los acontecimientos. Al mismo tiempo que introduce una reflexión sobre la libertad de expresión que el propio profesor trataba de incluir como debate entre sus alumnos, acabando envuelto en un círculo de amenazas que cuestionaban precisamente su propia libertad de expresión. La proyección de Le rumeur ha sido una de las que más han conmovido a los espectadores del Festival de Fiction, cuando están a punto de cumplirse seis años desde este brutal asesinato que en la película nunca es tratado con sensacionalismo, mostrando desde el trabajo de dirección de Philippe Tissot (1974, Francia), responsable de series como Les espions de la terreur (M6, 2024) y La joven George Sand (Filmin, 2025), una mirada sutil que se enfoca en la reflexión que queda después de un final impactante que deja al espectador en un silencio profundo.
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UnitéFrancia 2026 | France tv/HBO Max 82' | Competición Unitaria Drama | ★★★☆☆Escrita por Sophie Maurer, Gabriel PuertasDirigida por David Hourrègue
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Recientemente se ha estrenado en Filmin la excelente película
Caso 137 (Dóminik Moll, 2025), que plantea una reflexión sobre los mecanismos de control interno de la propia policía francesa, a través de una compleja investigación de Asuntos Internos. En el caso de
Unité (David Hourrègue, 2026), cuenta con similares resortes narrativos al centrarse en otra investigación que se desarrolla alrededor del grupo CRS (Compagnies Républicaines de Sécurité), lo que en España conocemos como los antidisturbios, encargado de mantener el orden social en las manifestaciones y concentraciones populares. Ambientada durante la manifestación del 1 de mayo en las calles de París, esta coproducción entre France Télévisions y HBO Max comienza con una actuación de estos agentes contra un grupo de manifestantes que les tiran adoquines y cócteles molotov, hasta que Anaïs Younsi (Capucine Malarre), una joven activista que utiliza la táctica del black bloc, la ocultación del rostro con capuchas y bufandas, es perseguida por uno de los agentes, quien cae al vacío desde un puente. La joven es inmediatamente detenida como sospechosa de la muerte del oficial, cuya grabación personal a través de la cámara situada en su uniforme ha desaparecido. Esto levanta las sospechas de Myriam Ferraz (Margot Bancilhon), comandante de la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), quien decide investigar el caso, convencida de que para una casi adolescente como Anaïs hubiera sido imposible empujar a un agente fornido como Loïc Esquerre (Quentin Morlaas). Pero la mejor posibilidad que tiene de averiguar qué ha podido ocurrir dentro del CRS es la de infiltrarse como una agente antidisturbios con la ayuda de sus superiores, tratando de investigar desde dentro del grupo, al mismo tiempo que se enfrenta a las actuaciones tensas y complicadas que lleva a cabo el CRS contra manifestaciones que acaban transformándose en auténticos campos de batalla. El director de la película es David Hourrègue (1979, Francia), un prolífico realizador que en los últimos años ha dirigido series como
Germinal (France tv, 2022),
Rivages (France tv, 2025) o
Désenchantées (France tv/RTBF/RTS/HBO Max, 2025), logrando algunos resultados muy interesantes. Pero, al igual que en el caso de
Ça va bien se passer (France tv, 2026), que comentamos en nuestra primera crónica,
Unité también da la impresión de que se parece más a un episodio piloto de una posible serie que finalmente no se ha producido (o que se producirá en función del éxito que tenga), que a una ficción planteada originalmente como un telefilme. De hecho, tiene una duración sensiblemente más corta de los 90 minutos habituales en los largometrajes y el final podría invitar a continuar acompañando a Myriam Ferraz en nuevas investigaciones. Es una de las tendencias que se están produciendo en las televisiones públicas actualmente, que a veces tienen comprometidos proyectos que finalmente se cancelan por reducciones presupuestarias, como las que está sufriendo la propia France Télévisions, y acaban terminándose como historias independientes y conclusivas, pero dejando una puerta abierta a su continuación.
El problema de
Unité, en todo caso, es que acaba resultando demasiado convencional en su desarrollo, manteniendo a una protagonista principal, pero con ciertos estereotipos relacionados con los personajes femeninos. Como se trata de una mujer, parece que Myriam Ferraz no puede evitar caer en brazos de uno de los miembros del grupo CRS, Damien Velasco (Guillaume Pottier), de manera que la fortaleza emocional que se supone que debe tener una agente de asuntos internos que investiga a sus propios compañeros, acaba desintegrada en clichés de personaje femenino abordado desde una cierta mirada masculina, aunque en el guión participa la guionista Sophie Maurer. Hay un buen trabajo de dirección en las escenas que transcurren entre manifestantes agresivos, aunque a veces se nota que los escenarios están elegidos para controlar el número de extras, como el interior de un túnel o debajo de un puente, de manera que no hay tomas abiertas de espacios grandes, sino tomas cerradas de planificación enfocada en los rostros, lo que en todo caso contribuye a reforzar el tono de opresión que sufren los agentes antidisturbios entre el caos de los enfrentamientos. La investigación se desarrolla con buen ritmo, pero tampoco incluye elementos demasiados sorprendentes ni giros inesperados, sino que transcurre de una manera más convencional. Mientras el personaje de Myriam Ferraz, interpretado por la actriz Margot Bancilhon, que parece cómoda en tramas de acción después de protagonizar
Máquina (Sundance TV, 2024), comienza a descubrir que la apariencia violenta de los miembros del CRS en realidad esconde una camaradería y un sentido de la solidaridad mucho más profundo del que se intuye desde fuera. En este sentido,
Unité no es tan crítica como otras propuestas recientes, y bastante menos que la miniserie española
Antidisturbios (Movistar Plus, 2020), sin intención de cuestionar un sistema que ampara la corrupción y los abusos, sino más bien enfocándose en las manzanas podridas dentro de un cuerpo de policía que respeta su compromiso con mantener el orden social.
Unité puede ser algo decepcionante por cierta superficialidad de su trama, pero funciona como un thriller solvente sin demasiadas pretensiones.
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Groupe de soutienCanadá 2026 | TV5+ 6x12' | Temporada Completa | Francófona Internacional | ★★★★☆Creada por Thierry LeBlanc, Emma-Jeanne RobitailleDirigida por Alexandre PelletierPrix Gémeaux '26: Nominada Formato corto, Dirección, Guión, Interpretación Novel
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Las enfermedades mentales, tratadas desde una perspectiva de dramedia, pero sin menoscabar la relevancia del tema, se han convertido en una mirada recurrente en algunas de las últimas producciones canadienses, y específicamente, quebequenses. La pasada edición de los Prix Gémeaux que reconocen las producciones de habla francesa, celebrada hace dos semanas, destacó a Empatía (Movistar Plus, 2025-) como la Mejor Serie Dramática del año pasado, además de concederle otros cinco premios importantes. Pero entre las nominadas también se encontraba Groupe de soutien (Grupo de apoyo) (TV5+, 2026), que fue finalista en las categorías de Serie de Formato Corto, Dirección, Guión e Interpretación Novel, aunque no logró ninguno de los galardones. La historia lleva a la pantalla la experiencia del creador Thierry Le Blanc con la ansiedad social, un trastorno que dificulta en determinados momentos la relación con el entorno, especialmente si se trata de establecer conexión con otras personas, también conocida como fobia social. Pero lo hace desde el sentido del humor, incorporando a un protagonista, Florian (Lou-Pascal Tremblay), que es arrestado por conducir un carrito de golf mientras estaba bebido, y que es obligado a asistir a reuniones de Alcohólicos Anónimos. Como la asistencia a este tipo de terapias le reduce progresivamente la duración de la condena, comienza a asistir a todo tipo de grupos de terapia, aunque no padezca ninguna de las enfermedades que se tratan en ellas. Hasta que acaba teniendo tanta adicción por este tipo de reuniones que se hace pasar por el terapeuta en una sesión que aborda diferentes tipos de ansiedad. Asefi (Fabiola Nyrva Aladin), la trabajadora social que lleva su caso, asiste como enferma a esta sesión, porque ella misma sufre ansiedad laboral, descubriendo la mentira de Florian. Pero considera que puede ser peor para el grupo enfrentarse al engaño que darle una oportunidad al joven, así que decide seguirle la corriente tratando de controlar sus "tratamientos de choque". Sus consejos, frecuentemente absurdos e ineficaces, se convierten en el catalizador de una dinámica de grupo sorprendentemente humana, y resulta mucho más empático que otros terapeutas profesionales, que solo exhiben sus conocimientos sin tener en cuenta la conexión personal. A través de episodios cortos, de unos 12 minutos, y una duración total de poco más de una hora, Groupe de soutien consigue elaborar una comedia irreverente, a veces bastante negra, que introduce diferentes tipos de ansiedades como la glosofobia que padece Jordan (Russell Yuen), quien es incapaz de hablar en francés con otras personas, la ansiedad por separación que sufren Hermé (Louis Carrière) y su madre Frédé (Fanny Mallette), o las disculpas compulsivas de Agathe (Micheline Bernard), que le impiden llevar a cabo su fantasía sexual de tener un trio, porque piensa que va a estar disculpándose constantemente. El conocimiento del creador de la serie Thierry Le Blanc de este tipo de terapias de grupo le permite afrontar los diferentes trastornos con sentido del humor, pero la historia contiene siempre un tono humano que evita que sea una comedia superficial, especialmente con el propio tratamiento de los dos personajes principales: Florian tratando de superar su alcoholismo y Asefi intentando controlar su incapacidad para dejar un trabajo que no le satisface y en el que se siente constantemente explotada por su jefa Claudia (Noémie Leduc-Vaudry).
Dirigida por Alexandre Pelletier, que ha realizado anteriormente series como Sandy (2022) y Saint-Jean-du-Lac (TV5, 2025), que fue seleccionada en Canneseries, esta última propuesta consigue mantener un ritmo ágil y crear una dinámica de comedia que al mismo tiempo se encuentra con la historia dramática de un hombre adicto al alcohol que no sufre tanto de ansiedad como de soledad, lo que le provoca esta otra especie de adicción a las terapias de grupo, el único espacio en el que se siente él mismo apoyado. También es divertida la relación con Lydie (Chantal Fontaine), la dueña de una tienda de ropa de segunda mano en la que Florian está obligado a trabajar para cumplir los servicios sociales a los que ha sido condenado. A través de estas dinámicas de grupo la serie desmitifica los trastornos de ansiedad, no utilizándolos solo como elementos de comicidad, sino estableciendo un espacio seguro que funciona de la misma forma para los personajes que para los espectadores. La descripción de los diferentes trastornos puede resultar sorprendente al principio, pero conforme se desarrollan los personajes también conseguimos conectar con ellos y entender de dónde viene y cómo se puede aprender a convivir con esta ansiedad, en el caso de que no se consiga una solución definitiva. La historia no plantea desenlaces claros para los componentes de este grupo, que no acaban curados, pero establece un sentido de comunidad que acaba haciéndoles cercanos, lo que está subrayado por un buen plantel de actores quebequenses que han trabajado en otros proyectos de Alexandre Pelletier. El propio actor Lou-Pascal Tremblay, que fue nominado a los Prix Gémeaux, y anteriormente había trabajado en algunos cortometrajes y series, forma parte activa del grupo Proche Onko, una asociación que ofrece servicios gratuitos de apoyo a los cuidadores de pacientes oncológicos en Quebec, asegurando que también aquellos que se enfrentan al cuidado de enfermos reciban la ayuda psicológica que necesitan. Groupe de soutien funciona como una comedia muy divertida, con un planteamiento que puede resultar absurdo al principio, pero logrando transmitir una humanidad que justifica algunas de las acciones extravagantes de sus personajes.
El abandono se estrena el 30 de octubre.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):
Al agua gambas se puede ver en Prime.
Borgo se puede ver en Movistar Plus y Prime.
La fotógrafa corsa, El mohicano y Caso 137 se pueden ver en Filmin.
La zona muerta se puede ver en Lionsgate+, Plex y Rakuten tv.
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