25 septiembre, 2026

Festival de la Fiction '26: Parte 5 - El amor

Para no terminar nuestras crónicas del Festival de la Fiction con historias que abordan la violencia, como hicimos en la anterior, hemos incluido en esta última crónica algunas de las series y telefilmes que tratan el tema de las relaciones sentimentales, no solo como una cuestión romántica sino también como un desafío. Y asimismo como una herramienta para tratar preocupaciones sociales que a veces desequilibran las propias relaciones emocionales. El Festival de la Fiction ya ha hecho oficiales las cifras de un año en el que se ha hablado sobre la crisis del audiovisual en Francia, pero al menos por el momento no parece haber permeado en una programación en la que se han presentado unas 50 producciones, y ha contado con la asistencia de 15.000 espectadores a las proyecciones gratuitas en La Rochelle y de 3.000 profesionales en los encuentros de la industria durante los cinco días que ha durado la muestra. La próxima edición del Festival de la Fiction se celebrará entre el 14 y el 19 de septiembre.

Notre fils

Francia, Bélgica 2025 | France tv 91' | Competición Unitaria Drama | ★★★★☆

Escrita por Vincent Robert sobre su novela

Dirigida por Elsa Blayau

Estreno en Francia: 4 de octubre

Comentábamos en una de nuestras crónicas que France Télévisions había incluido en la programación del Festival de la Fiction telefilmes que tienen a los Servicios Sociales como principal elemento en común: la ganadora del premio al Mejor Telefilme de Comedia, Ça va bien se passer (Slimane-Baptiste Berhoun, 2026) es una de ellas, al igual que Notre fils (Elsa Blayau, 2025), una historia basada en la autobiografía del escritor Vincent Robert que publicó en su libro L'île aux deux paons (2021), en el que relataba los desafíos a los que se tuvo que enfrentar junto a su pareja para poder adoptar a un niño. Parece bastante claro que lograr determinados derechos en las últimas décadas ha provocado una cierta laxitud dentro de la comunidad LGBTQI+ en la reivindicación de otros derechos o en la confirmación de que los conseguidos han sido impuestos con criterios adecuados. En su libro, Vincent Robert, que también se ha encargado de la adaptación a la pantalla, describía que, si bien la ley francesa otorga los mismos derechos de adopción a parejas heterosexuales y homosexuales, en la práctica estas últimas se enfrentan a veces a largos procesos burocráticos y a un techo de cristal impuesto por algunos consejos de familia. Incluso, dentro de las parejas homoparentales se establece una cierta tendencia a considerar de manera más positiva a parejas de lesbianas que a las de homosexuales, por considerar que ellas cuentan con el instinto maternal que se les supone a las mujeres, lo que se utiliza como pretexto para entorpecer las adopciones estableciendo el bienestar del niño adoptado. Francia aprobó el matrimonio igualitario y la adopción para parejas homoparentales en 2013, bajo la presidencia de François Hollande, lo que teóricamente ofrecía igualdad de derechos. Pero según se indica en los créditos finales, a pesar de que más de 4.000 niños mayores de tres años están tutelados por el Estado francés esperando una familia de adopción, todavía se establecen dificultades para muchos padres homoparentales en relación con ésta. La pareja protagonista, Antoine (Benoît Michel) y Romain (Gil Alma) cuentan con todos los requisitos para poder adoptar: una estabilidad familiar y económica que proporcione al joven adoptado el entorno adecuado. Pero llevan cinco años esperando que se les considere aptos para poder entrar en el sistema de adopción, hasta que finalmente se les asigna al joven Théo (Mahé Beaudon-Kyriacou), un niño de ocho años que ha sufrido algunos rechazos y tiene una personalidad rebelde. Afortunadamente, Notre fils evita centrarse en los procesos burocráticos y los obstáculos que experimenta la pareja protagonista para conseguir adoptar, y se enfoca más en los desafíos de la denominada adopción tardía, aquella que incorpora a jóvenes de edades más avanzadas, que han sufrido rechazos a lo largo de sus vidas. Como en la película argentina Joel (Carlos Sorin, 2018) parte del drama de esta historia se encuentra en la dificultad que supone incorporar dentro de una familia a un joven que ha experimentado situaciones complejas, aumentada por los obstáculos de la adopción homoparental. 

A pesar de que el proceso de adopción es aprobado, la trabajadora de los Servicios Sociales que se asigna a la pareja protagonista, Inés (Nadia Roz) es la que tiene más prejuicios, lo que dificulta la integración de Théo dentro de la familia de Antoine y Romain. Planteando que en el caso de las adopciones tardías, la mayor madurez de los niños también convierte su opinión en un requisito a tener en cuenta, pero que el beneficio del hijo adoptivo esgrimido por los Servicios Sociales a veces se convierte en un obstáculo más para ellos. Si bien el primer contacto entre Théo y sus nuevos padres establece una conexión inmediata, las condiciones en las que esta adopción se efectúa, con el regreso del niño a la casa tutelada cada cierto tiempo para que la adaptación sea gradual, supone continuos pasos atrás en la relación entre los padres y el hijo adoptivo. Hay algunos apuntes sobre las bromas e insultos que recibe Théo en el colegio por tener una familia formada por dos padres, pero Notre fils no pretende abordar el tema desde el prisma de la homofobia que puede revelar este tipo de adopciones sino que, sin evitarla, se enfoca más en la dificultad de las adopciones tardías y algunos prejuicios dentro de los propios servicios sociales. La directora Elsa Blayau está especializada en telefilmes y series familiares, como Tout pour la lumière (TF1, 2025), pero en este caso consigue una propuesta sólida que describe tanto las esperanzas de la pareja como sus dudas y los conflictos que surgen a la hora de abordar una paternidad en la que se sienten perdidos, al mismo tiempo que Théo se enfrenta a la decisión más importante de su vida sobre formar parte de una nueva familia. Rodada en los alrededores de la ciudad de Rennes, contando con la colaboración de la región francesa de Bretaña, Notre fils aborda la historia con la luminosidad que le proporciona el paisaje marítimo y se apoya en dos actores que son muy conocidos en la ficción televisiva: Gil Alma, protagonista de la exitosa serie policíaca César Wagner (Cosmo, 2020-2026), y Benoît Michel, al que se puede ver habitualmente en la popular Bright minds (Cosmo, 2019-). 

© Caroline Dubois / France Télévisions 

Les témoins

Francia, Bélgica 2026 | France tv, 92' | Competición Unitaria Comedia | ★★★☆☆

Escrita por Yann Le Gal, Noémie Lefort

Dirigida por Noémie Lefort

Las comedias románticas tienen dificultades para encontrar caminos diferentes por los que desarrollarse, pero a veces seguir la trayectoria más tradicional acaba convirtiéndose en una virtud, porque elimina las propuestas más extravagantes para contar una historia con la suficiente fortaleza como para funcionar. Es lo que ocurre con Les témoins (Noémie Lefort, 2026), una historia clásica que surge de un error administrativo y que acaba convirtiéndose en una entretenida comedia que resulta tan previsible como encantadora. La historia comienza cuando Alban Hoxha (Bertrand Goncalves) e Inès Bacha (Roixane Turmel) están a punto de celebrar su boda en un lugar paradisíaco junto al mar en Albania. Ellos han elegido como testigos a los mejores amigos de cada uno, Lola Dumont (Constance Labbé) y Pierre Fréjac (Lionel Erdogan), que no se conocen entre sí. Pero, cuando los recién casados y sus testigos tienen que firmar el acta de matrimonio, al encontrarse en un idioma desconocido, Lola y Pierre firman como casados, en vez de como testigos, de lo que no son conscientes hasta que Inès y Alban regresan de su larga luna de miel seis meses después. Así que legalmente y sin pretenderlo, ambos forman un matrimonio, sin apenas conocerse y con dos formas de vida completamente diferentes y difícilmente compaginables. Lola es una ejecutiva de publicidad que nunca ha tenido deseos de casarse, mientras que Pierre es un activista medioambiental que vive en una caravana autosuficiente con placas solares junto a su hija adolescente Chloé (Lou Deleuze). Teóricamente, resolver el problema es tan fácil como divorciarse ante un notario, aunque la solución dista mucho de ser tan sencilla. El notario (Christophe Canard), que precisamente acaba de divorciarse después de un matrimonio duradero, trata de convencerles de que recapaciten como pareja, y Pierre aprovecha esta predisposición negativa para confesar que él no quiere divorciarse y que ha sido Lola quien le ha impulsado a ello. La razón oculta que tiene para reaccionar de esta manera es que una funcionaria de los servicios sociales ha visitado su autocaravana, que no considera un lugar apropiado para su hija, y le ha dado el plazo de un mes para proporcionarle la adecuada estabilidad a Chloé, bajo riesgo de perder la custodia. Así que para Pierre estar casado con una ejecutiva y vivir en su lujoso apartamento podría ser la solución momentánea que necesita. De esta forma, se inicia una convivencia forzada por las circunstancias en la que Lola acaba aceptando la simulación durante los treinta días de plazo que tiene Pierre para demostrar que es un buen padre y evitar perder la custodia de Chloé, pero la inclusión de ambos en su mundo de perfección provoca ciertos desajustes. 

Sin ser demasiado original, el planteamiento construye los entresijos de una comedia tradicional que se apoya en el encanto de sus dos personajes principales, sobre todo en el caso de Pierre, quien a pesar de su inestabilidad vital tiene ese carácter amable que le proporciona una empatía casi inmediata. Lola no compra la simpatía de Pierre, entre otras cosas porque ha invadido su vida, pero la historia habla sobre la necesidad de aprovechar los momentos locos que surgen en la vida y de ser menos rigurosos en la forma de enfrentarse a ellos. Pero al mismo tiempo la incorporación al mundo de Lola supone para Pierre un intento de contrarrestar la atracción que puede suponer para Chloé una vida materialista como la que tiene ella: "Deja a Chloé fuera de tu ropa, tus bolsos y tus marcas, que son todas las cosas que odiamos. No necesito que me ayudes a educar a mi hija". Pero en realidad también demuestra que él mismo ha impuesto a Chloé un estilo de vida y una forma de pensamiento que quizás no es la que ella está reclamando. La paternidad se convierte así en uno de los temas centrales de una relación en la que Lola también parece haber encontrado en la joven adolescente una especie de prueba sobre sus capacidades maternales, ahora que está embarazada esperando un hijo que pretende criar sola. Hay que agradecerle al guión de Yann Le Gal, veterano escritor de cómics y creador de la serie policíaca Mismatch (Cosmo, 2021-), que trate de darle la vuelta a la tradicional comedia romántica, haciendo que el objetivo de los protagonistas no sea contraer matrimonio, sino todo lo contrario, terminar divorciándose. En este sentido, evita algunos de los clichés habituales de este tipo de historias y construye una narrativa en sentido contrario a las comedias convencionales. También ayuda la química entre los actores, Constance Labbé, a la que hemos visto últimamente en Cat's eyes (AMC+, 2024-) y la miniserie Désenchantées (France tv, 2025), y Lionel Erdogan, protagonista este año del thriller político Un affaire turque (Hüseyin Aydin Gürsoy, 2026) y de la secuela de la serie Dear you (Prime, 2025), estrenada solo en Francia y Suiza, titulada Dear Sam (Prime, 2026), que se estrena esta semana. La películas e ha rodado en París y sus alrededores, entre ellos la ciudad de Vincennes, que fue en la que se creó originalmente la Universidad de Vincennes para tratar de apaciguar las protestas estudiantiles de Mayo del 68, que es curiosamente el escenario de la serie Camaradas (Arte, 2026), que se acaba de estrenar en España. Así, Les témoins es una historia con encanto que a veces puede caer en estereotipos y recursos fáciles, como incluir en los créditos finales tomas falsas, una forma bastante burda de tratar de dejar al espectador con una sonrisa, pero que consigue retorcer las tramas convencionales de las historias románticas para proporcionar una comedia que tiene buenas virtudes. 

Devenir Margot

Canadá 2025 | ICI Tou.tv 8x7' | Temporada completa | Compet. Francófona -20' | ★★★★☆

Creada por Marika Lhoumeau, Eric Blouin

Dirigida por Eric Blouin

Bilbao Seriesland '26: Nominada Mejor Drama, Mejor Interpretación (Gaston Lepage)

Festival de la Fiction '26: Mejor Serie Internacional Francófona -20'


Hemos comentado en varias ocasiones la especial capacidad que tiene el audiovisual quebequense para abordar temas relacionados con la psicología y los trastornos psiquiátricos, que en este mismo festival ha tenido ejemplos como la divertida Groupe de soutien (TV5+, 2025). Pero la ganadora del premio a la Mejor Serie Internacional Francófona de menos de 20 minutos es otra muestra de esta sensibilidad para contar historias cargadas de una gran humanidad. Que la creadora y protagonista, la actriz Marika Lhoumeau, se haya basado en una experiencia personal vivida junto a su padre Roger, fallecido en 2020, también es una circunstancia imprescindible para aportar esas dosis de empatía que necesitan los personajes. En este caso, Devenir Margot (ICI Tou.tv, 2025), no solo se inspira en la experiencia real de la actriz, sino en un podcast del mismo título que ella misma publicó durante 2021 en el que incluía las conversaciones reales que había estado grabando con su padre. La base de la historia es la relación de cercanía que se construyó entre padre e hija cuando ella recurrió a lo que se denomina como "mentira terapéutica", que algunas veces es más efectiva en los casos de demencia o alzheimer, por la que los cuidadores entran en el mundo de fantasía de los enfermos en vez de tratar de confrontarles con la realidad, lo que puede provocar a veces efectos contraproducentes de ofuscación o confusión. Marylise (Marika Lhoumeau) se dedica a dar clases de interpretación en una escuela local, lo que acabó distanciándola de su padre Roger (Gaston Lepage), que esperaba para ella unos estudios universitarios y siempre subestimó su dedicación al teatro, lo que incluso se ha extendido hasta el momento en el que él es enviado a una residencia de ancianos debido a los síntomas del alzheimer. Rachel (Mélanie Maynard) es la hija que siempre se ha encargado de cuidar a su padre, aunque ya se sentía sin fuerzas para seguir dedicándole todo su tiempo, tomando la decisión de ingresarle en la residencia. Pero cuando Marylise acude a visitar a su padre, éste la confunde con Margot, una joven a la que conoció cuando supuestamente vivió en la ciudad de Bedford, al sur de Quebec, pero de la que nadie de la familia había oído hablar nunca. Sin embargo, al ser confundida con Margot, Marylise descubre que puede tener una relación más cercana con su padre, y decide seguirle la corriente, haciéndose pasar por Margot mientras trata de averiguar quién es esta mujer y si realmente formó parte de la infancia de Roger o por el contrario es solo fruto de su imaginación. Devenir Margot, nominada en la próxima edición del festival Bilbao Seriesland en las categorías de Mejor Drama y Mejor Interpretación (Gaston Lepage), se desarrolla a lo largo de ocho episodios de poco más de siete minutos cada uno en los que padre e hija consiguen reactivar su relación, aunque sea a través de una mentira terapéutica. Lo esencial de la experiencia real que tuvo Marika Lhoumeau con su padre es la forma honesta de abordar esta nueva personalidad, no inventando recuerdos propios, sino dejándose llevar por las conversaciones con él, tratando de arrancar momentos de su memoria que le introdujeran en la infancia de su padre. 

A través de una estructura tan sencilla como efectiva, la serie aborda el tema del alzheimer sin tratar de suavizar la tragedia que supone una enfermedad como ésta, tanto para el enfermo como para los familiares y cuidadores, sino ofrecer una perspectiva personal y cercana en torno al tipo de relación que puede nacer de esta circunstancia. Para la protagonista, la personalidad de Margot le permite acercarse a su padre de una manera que nunca había conseguido tener, compartir con él momentos y recuerdos a través de las antiguas fotografías familiares. Se trata de una serie absolutamente emotiva que sin embargo no cae en la representación obvia de la confusión a la que puede dar lugar una enfermedad como la demencia o el alzheimer. En la realidad, Marika Lhoumeau nunca supo si Margot fue real, aunque encontró una esquela sobre su fallecimiento años atrás, y jamás averiguó si su padre realmente había pasado su infancia en Bedford, pero al final el escaso resultado de sus investigaciones acabó siendo lo menos importante. En el pódcast que surgió de esta historia real, emitido por Télé-Québec, que se puede escuchar en cualquier plataforma de streaming sonora, la actriz y presentadora también entrevistaba a profesionales de la medicina y del cuidado de enfermos con demencia para profundizar en las diferentes realidades que plantean estas enfermedades. La serie inevitablemente debe seguir una narrativa mucho más sencilla que se centra en la historia concreta entre Marylise/Margot y Roger, pero parece claro que en algunos episodios como Le groupe de soutien (T1E6), en el que las dos hermanas acuden a una terapia de grupo, haciendo referencia a la Fundación TELUS, algunos de los testimonios que se escuchan son reales, como cuando un familiar recuerda a su esposa: "No sé qué más hacer. Estoy cansado. No puedo dejarla sola. Ha llegado al punto en que, cuando salgo a sacar la basura, ella piensa que la he abandonado. Después de 36 años de matrimonio". Hubiera sido interesante que la serie profundizara algo más en este aspecto relacionado con los familiares y cuidadores que se enfrentan a este tipo de enfermedades, el cansancio que provoca y la necesidad de un apoyo psicológico para ellos. Pero la brevedad de la historia no permite adentrarse mucho más que a través de estos apuntes que dejan un poso de amargura. Devenir Margot es tan sencilla como conmovedora, una historia que recuerda que a veces es necesario colocarse en el lugar del enfermo para conseguir reconectar con ellos. 

Paradoxes

Francia, Grecia 2026 | Arte 6x17' | Episodios 1-2 | Competición Francesa -20' | ★★★★☆

Creada por Maxime Donzel, Émilie Valentin, Pierre Zandrowicz

Dirigida por Pierre Zandrowicz

Canneseries '26: Competición Formatos Cortos


A partir de un planteamiento sencillo, la última producción en formato corto del canal Arte, que es bastante activo en este tipo de series, aborda desde la ciencia-ficción temas relacionados con la memoria, la percepción y la alteración emocional que provocan las herramientas tecnológicas. Paradoxes (Arte France, 2026) fue seleccionada en el festival Canneseries y ahora se ha presentado como uno de los próximos estrenos de la plataforma. La historia comienza con un joven periodista llamado Roman Bellmer (Xavier Lacaille) que trabaja para la revista Wood Magazine, dedicada al mundo de la madera, cuando acude al bosque de Montlhéry para un trabajo de investigación sobre el roble, mientras a cientos de kilómetros de distancia la científica Léa (Zita Hanrot) se salta algunos protocolos experimentando con la física cuántica, lo que provoca que en el bosque en el que se encuentra Roman surja un agujero negro que le provoca la pérdida de consciencia. Durante la extraña sensación que experimenta, ve a un perro de peluche gigante de color rosa y el interior de una vieja casa, hasta que despierta rodeado de soldados del ejército a las órdenes del comandante Pelletier (Oussama Kheddam), que al principio piensa que se trata de un alienígena que ha adoptado forma humana. Pero, poco a poco, Léa comienza a entender que lo que se está materializando dentro de esa brecha cuántica es el cerebro de Roman, sus miedos y sus obsesiones, creando un espacio de fantasía que se va haciendo progresivamente más grande. A partir de esta premisa algo extravagante, Paradoxes juega con los tropos del género de ciencia-ficción y la comedia para construir una trama que en los primeros episodios introduce la perspectiva de los sueños y las fantasías del protagonista, generadas a partir de la exploración de la Inteligencia Artificial generativa, pero como un añadido, más que como una sustitución. De hecho, el proyecto nace a partir de la idea propuesta por Pierre Zandrowicz, que también interpreta un pequeño papel, a la compañía Atlas V, especializada en crear experiencias inmersivas con las últimas tecnologías. El desafío se centra en la recreación del subconsciente de una mente humana a partir de elementos concretos, y a través de esta propuesta, se encargó a los guionistas Maxime Donzel y Émilie Valentin, que escribieran un guión para contar una historia que sirviera como apoyo. El resultado es un enfoque tecnológico híbrido que combina captura de movimiento, efectos visuales digitales y herramientas de IA generativa. 

A pesar de contar con una historia escrita por dos guionistas y de distintas herramientas de Inteligencia Artificial, Paradoxes no es una producción sencilla, sino que ha contado con la incorporación de Google, lo que ha permitido una mayor flexibilidad a la hora de utilizar las herramientas de IA, y del departamento Mission Cinéma et industries créative del Ministerio de Defensa francés, una oficina que se encarga de coordinar la colaboración del ejército en rodajes audiovisuales. De manera que la serie tiene apoyos destacados, no solo en los aspectos tecnológicos, sino en el rodaje más tradicional. A pesar de estas características relacionadas con la producción, lo interesante de Paradoxes es que funciona como una comedia con toques absurdos que está siempre equilibrándose entre diversos géneros, desde la ciencia-ficción hasta las historias apocalípticas, introduciendo elementos de la literatura como la representación del escritor Guy de Maupassant como una parte del cerebro del protagonista. En los dos primeros episodios que hemos visto, se revela como una serie que consigue crear un universo peculiar y algo extravagante, al mismo tiempo que reflexiona sobre la memoria y sobre la mente humana, con un protagonista como Xavier Lacaille que sabe componer este tipo de personajes que se encuentran perdidos, como ya hizo en la serie Parliament (France tv, 2020-2024), cuya última temporada nunca llegó a estrenarse en España. El proceso de escritura del guión ha sido atípico, con numerosas fusiones entre escenas centradas en el inconsciente y herramientas de visualización. Las ideas para las escenas, concebidas por Maxime Donzel y Émilie Valentin, se presentaban a Pierre Zandrowicz, quien las transformaba en indicaciones para MidJourney, un programa de generación de IA para crear el arte conceptual de la serie, de manera que el desarrollo de la escritura nunca ha sido atravesado por la introducción de la tecnología, que también se utilizó para ofrecer la previsualización de las escenas para que estuvieran acordes con la visión del director. Así, Paradoxes no solo es interesante como comedia peculiar desde el punto de vista narrativo, sino que también es un buen ejemplo sobre cómo puede convivir la tecnología con la creación humana. 

Ils vécurent heureux

Francia 2025 | TV5 Monde 8x3' | Temporada completa | Competición Francesa +20' | ★★★★☆

Creada por Juliette Fayet

Dirigida por Juliette Fayet

En la imagen que acompaña a este comentario, Carmen (Juliette Fayet) y Don José (Sidi Mehai), los personajes protagonistas de la novela Carmen (1845, Ed. Austral) de Prosper Mérimée (1803-1970, Francia), que luego sería adaptada por Georges Bizet (1838-1875, Francia) como su ópera más conocida, acuden a una terapia de pareja porque su relación está consumida por los celos de Don José y por la actitud un tanto libertina de Carmen la cigarrera. Es una de las parejas célebres que se dan cita en la consulta de la terapeuta (voz de Anne-Clotilde Rampon), rompiendo los estereotipos de las relaciones amorosas en la literatura, el cine o la tradición religiosa para desmitificar las terapias y los finales felices a los que hace referencia el propio título de esta producción francesa: Ils vécurent heureux (Vivieron felices para siempre) (TV5 Monde, 2025). Se trata de una producción de TV5 Monde, una plataforma que ofrece de forma gratuita contenido en lengua francesa en 200 países, incluidos subtítulos en idiomas como el español. De manera que esta serie de producción propia se puede visionar gratis a través de TV5 Monde, donde se estrenó para celebrar el Día de San Valentín. A lo largo de esta propuesta de formato corto de unos tres minutos de duración, vemos a diferentes parejas acudir a la terapeuta, siendo cada una de ellas protagonista de un episodio, con personajes interpretados por un grupo de actores cómicos franceses que a veces repiten, como la propia creadora y directora Juliette Fayet, que ha participado como actriz en webseries como Coupez! (2019-2020). En esta creación propia, encontramos sesiones de terapia con parejas muy diferentes cuyos diálogos de contenido actualizado hacen referencia a dinámicas habituales de las relaciones sentimentales actuales e incluso utilizando medios modernos: Penélope (Inés Melab) se comunica con Ulises (Johann Cuny) a través de videoconferencia, y se muestra bastante cansada de estar esperando constantemente a que él regrese de un viaje demasiado largo, mostrando la dificultad de las relaciones a distancia; el comienzo de una relación tan vertiginosa que ni siquiera ha permitido conocerse mutuamente lo representan Blancanieves (Fanny Ruwet) y El Príncipe (Sidi Mejai), del que ella ni siquiera sabía que se llamaba Florian. Y así, se abordan temas como los celos, la falta de comunicación o la inexistencia de objetivos compartidos. De hecho, Ils vécurent heureux juega con los clichés y al mismo tiempo trata de evitarlos, pero también cae en algunos estereotipos, como el de mostrar a los personajes femeninos como locuaces y rebeldes, y a la parte masculina de la pareja como posesiva, irritante o egoísta. También es cierto que la mayor parte de los personajes tienen un origen literario, prácticamente casi todos, y que por tanto hay una representación de las parejas que intenta romper con la imagen habitual que se tiene de ellos. 

Esto también requiere un cierto conocimiento de las dinámicas de estos personajes, como en el caso de una aburrida Madame Bovary (Juliette Fayet) y su marido Charles Bovary (Bertrand Goncalves), que no sabe cómo satisfacer los deseos de su esposa de tener una vida algo más apasionada que la que tiene ahora, y que para distraerla se le ha ocurrido comprarle un perro y tener una hija con ella, aunque sin resultados: Madame Bovary sigue tan aburrida como siempre. Parte del efecto cómico de los episodios está en los actores, muchos de ellos procedentes de monólogos en Francia o cierta popularidad en las redes sociales, y algunos con proyectos destacados como Bertrand Goncalves, que participa en el largometraje Peau d'homme (Léa Domenach, 2026), protagonizado por Catherine Deneuve y Karin Viard, que pasó por la Giornate degli Autori del pasado Festival de Venecia, y al que también hemos podido ver dentro del Festival de la Fiction en Les témoins (Noémie Lefort, 2026). La miniserie puede parecer una simple anécdota divertida, pero hay un trasfondo interesante sobre las relaciones de pareja y los desafíos a los que se enfrentan en nuestra sociedad, aunque representándolos a través de personajes de otras épocas, quizás para evidenciar que se trata de desafíos comunes en diferentes sociedades. Algunos episodios de Ils vécurent heureux son muy divertidos, como cuando acude a la sesión de terapia, no una pareja, sino un trío: el rey Arturo (Bertrand Goncalves), Ginebra (Fanny Ruwet) y Lancelot (Sidi Mejai), abordando el tema de las relaciones poliamorosas, con el problema de que Ginebra nunca puede estar con ninguno de sus dos amantes porque ellos tienen siempre alguna excusa para estar juntos, como batallas que disputar o la búsqueda de un Santo Grial que, casualmente, nunca encuentran. La serie tiene más éxito cuando subvierte las convenciones de los cuentos de hadas o los mitos para hablar en realidad sobre el funcionamiento de las parejas modernas y sus paradojas. Y utiliza con acierto, desde un punto de vista narrativo, el conflicto como un recurso esencial dentro de la dramaturgia para establecer con claridad y en pocos segundos, las dinámicas que revelan los entresijos de las parejas. 

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