El festival Serielizados Fest ha presentado esta semana las líneas principales de su 13ª edición, que se celebrará entre el 19 y el 28 de octubre en distintas salas de Barcelona, y entre el 10 y el 22 de noviembre en la plataforma Filmin, con la circunstancia insólita de que este año hay cierta distancia entre el festival presencial y el festival digital. Dos de los principales títulos anunciados son las series españolas Matar a un oso (Movistar Plus, 2026) y la segunda temporada de Celeste (Movistar Plus, 2026), que formarán parte de la Competición Nacional. En la Competición Internacional, cuyo jurado estará integrado por el director Rodrigo Sorogoyen, la guionista Victoria Martín y un tercer integrante aún por confirmar, se incluye una selección de seis producciones: la comedia británica Ann Droid (Filmin, 2026), uno de los mayores éxitos de la BBC este año, creada y protagonizada por Diane Morgan; el drama medioambiental Negocios turbios (Movistar Plus, 2025), basado en hechos reales y protagonizado por David Thewlis y Jason Watkins; la distopía alemana A better place (ARD, 2025), que plantea un experimento que reflexiona sobre el sistema penitenciario, o el drama sobre la hipersexualidad Naked (ARD, 2025), también de producción alemana. Y dos excelentes propuestas que pasaron por Séries Mania este año: Camarades (Arte, 2026), ambientada en una universidad durante las revueltas de Mayo del 68, que se estrena este mes en Francia, y la sobresaliente Etty (Arte, 2025), la mejor obra del creador y director israelí Hagai Levi, creador de series como Our boys (HBO, 2019) y Secretos de un matrimonio (HBO Max, 2021), y de las versiones originales de En terapia (HBO Max, 2008-2010) y The affair (Showtime, 2014-2019). En este caso ofrece una obra poderosa sobre una escritora holandesa judía durante la ocupación alemana de Amsterdam, pero utilizando una puesta en escena anacrónica, que se pudo ver completa en festivales como Venecia y Séries Mania. Entre la selección de las series que formarán parte de Panorama Internacional, se anuncian la discreta parodia New Zealand spy (TVNZ, 2026) o la agradable comedia The fall and rise of Reggie Deakins (NBC, 2026). También se podrán ver una interesante miniserie belga que plantea una mirada social a través de una especie de Gran Hermano para inmigrantes en The best immigrant (Streamz, 2026), el drama canadiense L'indetectable (Deepfake) (ICI Tou.tv, 2025), seleccionado en el Festival de Montecarlo del año pasado, una mezcla entre drama familiar y thriller político-tecnológico que aborda cuestiones inquietantes sobre la desinformación, así como una producción alemana que subvierte el género de superhéroes, All heroes are bastards (ARD, 2026), seleccionada en el Festival de Berlín, o la serie sobre cuerpos no normativos Grandiose (Filmin, 2026), premiada como Mejor Serie en la competición francesa de Séries Mania. El invitado de honor de Serielizados Fest será el creador británico Steven Moffat, que también fue uno de los homenajeados en la pasada edición del festival Séries Mania.
Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.
Cementerio (Temp. 3) ★★★★☆ Netflix, 28 de agosto
Turquía 2026 - 8x45'
Creada por Onur Böber & Özden Uçar, Evren Oğuz
Dirigida por Abdullah Oğuz, Ömer Baykul
Esta producción turca ha pasado por diferentes etapas y distintos formatos. Estrenada solo en el mercado local en 2022, la primera temporada de Cementerio (Netflix, 2022-2026) constaba de cuatro episodios de una hora y cuarenta y cinco minutos, al estilo de algunos policíacos británicos como Inspectora Ellis (Filmin, 2024-). El éxito de este thriller que se desarrolla en Estambul provocó que Netflix decidiera estrenar la segunda temporada en el mercado internacional, rescatando también la primera a nivel mundial en 2025. Pero esta nueva entrega ya contaba con un formato más homogéneo, de ocho episodios de 45 minutos, aunque dedicando dos a cada uno de los casos investigados. Ahora, la tercera temporada recupera este último formato, también con investigaciones procedimentales, pero introduciendo una trama horizontal a lo largo de toda la temporada, a través de unas misteriosas cajas que están recibiendo mujeres. Si en las dos primeras los protagonistas formaban parte de una Unidad Especial de Investigación encabezada por la inspectora Önem Özülkü (Birce Akalay), al final de la segunda esta unidad era disuelta, en lo que parecía un final definitivo de la serie. Pero ahora vuelven a reunirse de forma independiente para hacer frente a un caso que afecta directamente a Önem Özülkü y a su hija adolescente Sude (Eva Ariel Binder), reflejando que ni siquiera las mujeres que ostentan cierto poder dentro de la sociedad turca están libres de las amenazas machistas. En una industria audiovisual que se ha extendido internacionalmente gracias al éxito de las telenovelas turcas, la premisa principal ha sido la de una representación femenina que oscila entre la sumisión y el rechazo a las estructuras patriarcales. Pero una de las características principales de este tipo de producciones es la de una naturalización de la violencia doméstica, que no se muestra desde una perspectiva de condena, sino como un hecho prácticamente habitual, aunque de manera hipócrita se incluyan mensajes informando sobre el número de emergencia para mujeres maltratadas. Lo que propone Cementerio, un título significativo que refleja los cadáveres de tantas mujeres que han sufrido la violencia machista, es una visión mucho más compleja en torno a las realidades sociales de Turquía, atenazadas todavía por costumbres culturales tan crueles como el asesinato por honor que se produce dentro de las propias familias, o directamente la asumpción del maltrato como una forma de convivencia marital. A pesar de que la perspectiva sigue siendo principalmente masculina: aunque la serie ha sido co-creada por la guionista Özden Uçar, el equipo está formado eminentemente por hombres, con el veterano Abdullah Oğuz (1958, Turquía) y su hijo Evren Oğuz como productores y directores. Pero al menos construye un procedimental que tiene como protagonista a una madre soltera que en su labor profesional se enfoca en crímenes perpetrados por psicópatas asesinos que tienen algún tipo de trauma, por acosadores cibernéticos, por maridos violentos o por defensores de una masculinidad predominante, desplegando una radiografía del lado más oscuro de una sociedad que, en la superficie, ha podido desarrollar leyes que prohíben actos como los asesinatos por honor pero que, al tratarse de hechos cometidos dentro del entorno familiar con la complicidad de sus propios miembros, acaban pasando desapercibidos, como se describe también en la reciente serie israelí Fadia (Makan TV, 2025), que compitió en el Festival de Montecarlo. La posición en la que se encuentran muchas mujeres en una sociedad marcada por el predominio de la religión, se representa en la tercera temporada de la serie con una referencia al mito de Antígona, que refleja dos tipos de deber: el familiar, caracterizado por el respeto a las creencias religiosas, y el civil, que muestra el respeto a las leyes, cuando Antígona y su hermana Ismene se enfrentan cuando la primera desea enterrar a su hermano Polinices, a pesar de la prohibición de dedicarle un rito fúnebre por parte del rey Creonte.
Parece claro que hay una intención más ambiciosa al abordar una trama horizontal que afecta de forma cercana a la protagonista, al mismo tiempo que se siguen investigando casos que ofrecen un reflejo de las vulnerabilidades de la sociedad turca: temas como el ciberacoso, el abuso de poder, la gestación subrogada o la trata de blancas se suceden en diferentes tramas que se cierran en cada episodio al mismo tiempo que se mantiene abierta la investigación sobre unas cajas con lazos que parecen representar una amenaza directa para muchas mujeres de Estambul. A veces esto provoca cierto desequilibrio en el desarrollo de las tramas, de manera que pueden sentirse algo superficiales. Teniendo en cuenta que se trata de una serie que en cierta forma funciona como una especie de elemento educativo para una parte de la sociedad turca, introduciendo en más de una ocasión la llamada #SignalForHelp, un sencillo gesto de la mano para pedir ayuda por parte de mujeres maltratadas, algunos de sus diálogos resultan demasiado explicativos y sus paralelismos son excesivamente obvios. Pero en algunos momentos consigue diálogos precisos que ofrecen un retrato muy certero, como cuando Önem habla con Serdar Ata (Olgun Toker), el hijo del jefe de policía Haluk Ata (Hakan Meriçliler) que en la primera temporada tuvo sus momentos de fricción con la inspectora pero ahora es un colaborador fiel: "En este país, todas las mujeres somos observadas y juzgadas. Pero ¿sabes qué es lo peor? Que aprendes a vivir con todas esas miradas fijas en ti. Aprendes a sobrevivir. Eso es lo peor", dice en el episodio La caja de Pandora (T3E1). Uno de los cambios importantes respecto a las temporadas anteriores es cómo ha evolucionado el personaje protagonista, Önem Özülkü, que ha pasado de ser una mujer empoderada a tener el aspecto de una inspectora agotada y cansada, sobre todo por acontecimientos ocurridos en la segunda temporada que acabaron provocando la disolución del grupo especial. Esto aporta mayor profundidad a un personaje que al mismo tiempo se encuentra en el centro de su propia investigación, no como policía sino como víctima colateral, sobre todo cuando su equipo descubre que su propia hija había recibido una de las cajas misteriosas y amenazadoras, en el episodio La número uno (T3E4). La habilidad principal de esta serie, que a veces puede ser tan oscura como lenta, es que no aborda la violencia contra las mujeres como una simple herramienta narrativa para construir los casos, sino que crea un entorno social que muestra las razones de la permanencia de estos delitos amparados por un sistema que es igual de machista y patriarcal. Por mucho que la policía incorpore un grupo especial de investigación sobre los casos de crímenes perpetrados contra mujeres, la inspectora se tiene que enfrentar igualmente a las actitudes machistas dentro de la propia jerarquía policial. No se trata de una perspectiva gratuita, porque Turquía registra la tasa más alta de violencia contra las mujeres entre los países de la OCDE, con un 38% de mujeres turcas que han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. Además, en 2021 el gobierno de Erdoğan decidió abandonar el Convenio sobre la prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, diez años después de que se estableciera en 2011, ratificándose precisamente en la ciudad de Estambul. La ambición de esta temporada se refleja en el desenlace del episodio La balanza de la justicia de Celso (T3E8), que tiene como escenario las ruinas de la espectacular Biblioteca de Celso en la ciudad de Éfeso, donde de nuevo se refleja la amenaza que para muchos hombres representa el empoderamiento de la mujer: "El mito de la mujer fuerte es una mentira", escriben en los comentarios de una red social.
SciFi/Universal+, 7 de septiembre-12 de octubre
Reino Unido 2026 - 8x45'
Creada por Justin Young sobre las novelas de JJ Arcanjo
Dirigida por Jon East, Jamie Magnus Stone
El escritor anglo-portugués JJ Arcanjo consiguió un destacado éxito con su serie de novelas Crookhaven en torno a una escuela secreta de ladrones que en realidad son formados para, aparentemente, salvar el mundo. La colección está compuesta de cinco libros por el momento, de los que en España se han publicado este año los dos primeros: Crookhaven: Escuela de ladrones (2023, Ed. Anaya Infantil y Juvenil) y Crookhaven: El desafío del laberinto (2023, Ed. Anaya Infantil y Juvenil), aprovechando el estreno de la serie de televisión que ha producido la cadena británica BBC, y que ahora también estrena SyFy (que desde el 1 de octubre cambiar su nombre por el de SciFi) en España, Portugal y Polonia. Los parecidos con otras historias juveniles sobre escuelas secretas como Hogwarts y la Academia Nevermore son tan claras que la propia promoción de las publicaciones hace referencia a ellas. Pero aunque las novelas están protagonizadas por adolescentes, para la serie se ha tomado la decisión de aumentar la edad de los personajes, con actores que tienen más de veinte años, quizás para hacer más asequible la complejidad moral de sus acciones, que no en vano utilizan las actividades criminales como una forma de hacer el bien, que es lo que propugna el director de la escuela Caspian Lockett (Dougray Scott) en el episodio Un consejo para los sabios (T1E1): "Hacer el mal para hacer el bien". Pero también porque parece claro que BBC ha buscado un tipo de relato que resulte más familiar, no tan dirigido a un público juvenil de menos de 15 años, como una forma de recuperar algo del espíritu de Doctor Who (BBC, 2005-) que tantos problemas ha tenido en sus últimas temporadas, aunque la propia cadena también menciona algunos de sus éxitos como Asesinato para principiantes (Netflix, 2024-). A pesar de que la adaptación no sigue exactamente las historias de los libros, y algunas elecciones de actores pueden distanciarla de las descripciones originales, Crookhaven (SciFi, 2026-), que ya ha sido confirmada para una segunda temporada, mantiene el espíritu de su origen literario, y se centra en esta primera temporada en la presentación de la escuela de ladrones, la división de los alumnos entre Legados y Méritos y la búsqueda del origen del protagonista, Gabriel Avery (Lucas Leach), un joven aparentemente huérfano que vive con su abuela Sue (Julie Hesmondhalgh), a la que oculta que la ayuda económica que le proporciona en realidad proviene de sus habilidades como carterista. Pero este talento especial también llama la atención de Caspian Lockett, el director de la escuela Crookhaven, un lugar secreto donde se forma a jóvenes en diferentes disciplinas que tienen que ver con el crimen, desde la falsificación hasta el allanamiento y por supuesto el robo. Reclutado al mismo tiempo que los hermanos gemelos Ade Okoro (Amari Bacchus) y Ede Okoro (Sani Thabo), dos hackers que aportan el elemento humorístico, el interés por parte de la escuela en Gabriel también tiene relación con su propio origen. Existe la posibilidad de que él no pertenezca a los Méritos, aquellos alumnos que han sido reclutados en el exterior, sino que sea realmente un Legado, los que provienen de familiares que ya estuvieron en la escuela, lo que le impulsa a tratar de averiguar quienes fueron sus padres y qué relación tenían con Crookhaven. Al mismo tiempo, la estructura de la serie propone una prueba diferente en cada episodio, como La prueba del chelín (T1E5), que les permite demostrar sus habilidades y ganar puntos para su promoción. Gabriel se siente excluido al principio, aunque va ganando confianza y amigos, especialmente entre los Méritos, mientras que compite contra algunos de los miembros de los Legado, como Penelope Lockett (Carmel Laniado), la hija del director, que pasa de ser su principal enemiga a convertirse en cómplice, o el dúo formado por Edgar Delacombe (Charlie Mann) y Dorian McArthur (Rowan McIntosh), dos abusadores que parecen personajes algo superficiales dentro de la trama, construidos solo como el elemento de colisión con Gabriel. Uno de los personajes más interesantes es Amira Dhawan (Leila Kahn), que pertenece a los Legado pero a la que consideran parte de la traición de su hermano, quien pudo haber sido captado por agentes enfrentados a Crookhaven.
La adaptación de las novelas ha sido realizada por el guionista Justin Young, que ha participado en otras adaptaciones como Sanditon (RTVE Play, 2019-2023), manteniendo la esencia de las novelas pero introduciendo una narrativa más o menos clásica que tampoco toma demasiados riesgos, pero que resulta lo suficientemente efectiva. Mientras se desarrollan las historias personales de los ocho personajes principales que compiten por la llamada Copa Torcida (Crooked Cup), también se tienen que enfrentar a una misteriosa amenaza conocida como The Nameless que pone en peligro no solo la escuela, sino sus propias creencias. Crookhaven mezcla con habilidad los dramas escolares y sus personajes habituales, aunque afortunadamente no hay romances, con las tramas de misterio que rodean a los protagonistas, algunas bastante previsibles. Entre los profesores destacan Matilda Jericho (Naomi Wirthner), que enseña Historia del Crimen; Miss Friedrich (Celinde Schoenmaker), que imparte Crimnastics; Mr. Kahn (Imran Yusuf), que enseña técnicas de Engaño, y Diego Velasquez (Alex Mugnaioni), que ofrece enseñanzas sobre Trucos. Como muchas de estas historias, la serie habla sobre exclusión, relaciones personales y sentimiento de comunidad, haciendo especial hincapié en el concepto de las familias elegidas, sobre todo en personajes como Amira o el propio Gabriel, que incorpora también cuestiones relacionadas con la identidad, lo que se refuerza en el último episodio, Mascarada (T1E8), en el que un baile de máscaras oculta los rostros pero revela secretos. Esta representación del conocimiento personal se refleja también en un salón de espejos denominado Specularium, que Miss Jericho describe como: "Un atajo y una ruta de escape, y un curso de entrenamiento para perfeccionar su orientación personal", que se convierte en uno de los lugares donde los protagonistas se reúnen cuando quieren pasar desapercibidos. Adecuadamente entretenida, Crookhaven también es algo básica, una especie de Doctor Who de categoría inferior que está desprovista de magia pero juega con los elementos tecnológicos y las habilidades de los personajes para ofrecer las suficientes herramientas narrativas como para resultar solvente. Producida por la división BBC Kids & Family y rodada en Irlanda del Norte, especialmente en el Condado de Down, en una finca privada en la que se desarrollan los escenarios relacionados con la escuela Crookhaven, la serie propone una mezcla de misterio y acción que tiene la suficiente capacidad como para mantener la expectación, aunque necesite algo más de profundidad en los personajes.
Filmin, 8 de septiembre
Reino Unido 2026 - 6x60'
Creada por Stefan Golaszewski
Dirigida por Stefan Golaszewski
Séries Mania '26: Panorama Internacional
Esta es una de esas series que se beneficia de un estreno completo, aunque el visionado no sea especialmente cómodo, porque necesita una perspectiva completa para entender realmente cuáles son los resortes de la narrativa y el camino que siguen sus personajes. No es que haya grandes sorpresas ni giros de guión impredecibles, sino que en los primeros episodios de la miniserie Babies (Filmin, 2026) no está totalmente expuesto el tema principal de una historia que, efectivamente, gira en torno a una pareja que tiene dificultades para conseguir un embarazo, sufriendo la desgarradora experiencia de un aborto espontáneo, sino que habla de la incomunicación y de la soledad que determinadas experiencias pueden provocar en una pareja, incluso a pesar de que éstas sean compartidas. Tampoco está del todo claro en los primeros episodios cuál es la función de la otra pareja, pero conforme se desarrolla la serie es cada vez más fácil entenderla dentro del contexto. Babies es la última propuesta del autor Stefan Golaszewski (1980, Reino Unido), que comenzó su trayectoria en un grupo de sketches llamado Cowards y posteriormente fue creador de dos series muy reconocidas en Gran Bretaña como Him & her (BBC, 2010) y, sobre todo, Mum (BBC, 2016-2019), una comedia romántica con una estupenda Lesley Manville. Aunque en España se le puede recordar más por Marriage (BBC, 2022), la miniserie sobre un matrimonio en crisis protagonizada por Sean Bean y Nicola Walker. El estilo que ha ido cultivando Stefan Golaszewski se acerca a un naturalismo a veces descarnado, que recuerda a los resortes del Free Cinema de los años sesenta y también a cineastas como Chantal Akerman y su exploración de la cotidianidad. Pero este estilo puede ser exasperante para un cierto tipo de público, que consideraba tediosa una escena de Marriage en la que el matrimonio cargaba un lavavajillas después de una cena. Algo de eso también hay en Babies, lo que es importante para espectadores aprensivos: las conversaciones banales, las risas tontas, los momentos que no parecen tener importancia... pero, igual que ocurría en aquélla, hay un trasfondo que no se expresa pero que revela las grietas de la conexión humana. En la primera escena del Episodio 1 (T1E1), la pareja formada por Stephen (Paapa Essiedu) y Lisa (Siobhán Cullen) se encuentran en una reunión familiar en la que, inevitablemente, alguien aparece mostrando el orgullo de tener un bebé. Lisa necesita salir de la reunión y solo Stephen es consciente de la turbulencia de emociones que ella está sufriendo, una sensibilidad que florece en cualquier momento, meses después de haber tenido un aborto espontáneo. Ambos deciden intentarlo otra vez cuando hayan pasado los efectos del duelo por la muerte del que podría haber sido su primer hijo, y se enfrentan a cierta despreocupación fría del médico que les atiende, para quien uno o dos abortos es algo relativamente normal en las parejas actuales. El retrato de estos sentimientos proviene de una experiencia real que tuvo Stefan Golaszewski, pero él mismo ha dicho que no se trata de una historia autobiográfica. Luego está la pareja formada por Dave (Jack Bannon), el mejor amigo de Stephen y un tipo que parece sentirse incómodo fuera de los comentarios banales y las bromas tontas, pero que tiene la responsabilidad de un hijo con una pareja anterior, sin saber exactamente cómo ejercer de padre, y Amanda (Charlotte Riley), una mujer estirada, con un trabajo más estable económicamente, que mantiene una peculiar relación con Dave, no del todo comprometida. Conforme se desarrolla la historia, comprendemos que es importante la amistad entre Stephen y Dave, a pesar de que se han ido distanciando poco a poco, sobre todo desde la nueva pareja de Dave. Cuando las dos parejas deciden quedar para cenar, lo hacen en un lujoso restaurante al que Dave jamás habría ido, y el encuentro es tan embarazoso como el que podrían tener cuatro desconocidos. Pero Amanda también proviene de una relación anterior con Harry (Luke Norris) marcada por la enfermedad.
Babies no es una serie fácil de ver, pero no especialmente por los momentos en los que la pareja principal se enfrenta al miedo (en vez de la alegría) cuando descubren que Lisa está de nuevo embarazada, con una intensa escena en el Episodio 2 (T1E2) durante una primera exploración obstétrica que adopta solo la perspectiva de los rostros de Lisa y Stephen conforme se transforman sus emociones. Lo más desgarrador es la depresión que sufre progresivamente ella, la impotencia que siente él por no saber cómo confortarla, la sensación de soledad que transmiten ambos... En definitiva, el secreto necesariamente guardado de la pérdida, que no encaja exactamente dentro de una conversación entre amigos. Así que los arrebatos emocionales de Lisa también deben ser disimulados, lo que acrecienta su propia depresión: "Deja de decirme lo que se supone que tengo que hacer. Durante meses me has dicho lo que tenía que hacer, con tus pastillas y tu estúpido pensamiento positivo y tus putas tonterías", acaba estallando Lisa. En la propuesta de Stefan Golaszewski no hay respuestas fáciles pero sí preguntas en torno a cómo compartir acontecimientos tan dolorosos como un aborto, si es necesario involucrar a la pareja en momentos dramáticos del pasado, cómo proyectar la soledad para que sea compartida pero también respetada o, simplemente, cómo abordar los temas difíciles en el entorno social: "Deberías encontrar una forma de hablar del tema", le dice Lisa a Stephen cuando su respuesta ante las condolencias es, cuanto menos, incómoda. Los conflictos son permanentes, pero no de una manera explosiva sino sutil, exponiendo la dificultad de encontrar una forma negociada de enfrentarse al drama del aborto dentro de la pareja, como en una discusión que tienen ambos en el Episodio 3 (T1E3). La naturalidad de las escenas a veces puede parecer que describe a los personajes de una manera demasiado inmadura, pero se explica en los reflejos sobre cómo se conocieron Stephen y Lisa. Mientras Amanda comienza a tener dudas sobre si querría tener un hijo con Dave, porque lo considera incapaz de afrontar la paternidad, al menos viendo la indiferencia con la que trata a su hijo Daniel. A pesar de todo, los personajes transmiten ternura, con el peso de unos protagonistas complejos en los hombros de los excelentes Siobhán Cullen y Paapa Essiedu. Babies habla también del sentimiento de fracaso, que expone de una manera demasiado cruda el personaje de Dave durante una boda que ocupa buena parte del Episodio 4 (T1E4), y de la falta de comunicación, que se refleja en el Episodio 5 (T1E5) más centrado en la relación de los personajes con sus padres. A veces, el dolor que desprende la serie proviene de los silencios y de las situaciones embarazosas a las que se enfrentan los protagonistas, y en este sentido Babies demuestra una escritura meticulosa, conmovedora y precisa. Un poco más que la sencilla y repetitiva canción "Volcano" que suena como apertura y final de cada episodio, compuesta e interpretada por Stefan Golaszewski, y que ha incluido en su álbum autoeditado Songs (2026).

Causa abierta ★★★★☆
Apple tv, 9 de septiembre-7 de octubre
Australia 2026 - 6x50'
Creada por Kris Mrksa sobre la novela de Ryan David Jahn
Dirigida por Christian Schwochow
Para los seguidores de los thrillers de giros argumentales que suelen estrenarse en las plataformas de streaming, la nueva propuesta Causa abierta (Apple tv, 2026) puede parecerse a uno de tantos, y es fácil caer en la tentación de compararla con las adaptaciones de las obras churreras de Harlan Coben, lo que es absolutamente injusto. Basada también en una obra literaria, en este caso toma como referencia la novela The dispatcher (2011), del escritor norteamericano Ryan David Jahn (1979, Arizona), del que en España solo se publicó su primera novela, Crimen en directo (2009, Ed. RBA), trasladando la acción desde los Estados Unidos hasta Australia para conformar uno de los thrillers más tensos que hemos visto en los últimos años. El planteamiento inicial puede resultar tradicional, a través de la historia de Ian Ridley (Patrick Brammall), un padre cuya hija desapareció hace once años, que ejerce como controlador del servicio de llamadas de emergencias, y cuyo matrimonio con Debbie McGuire (Jessica Wren) se vio afectado por cómo ambos afrontaron la desaparición de su hija Maggie (Stevie Denton). El padre siempre ha tenido la esperanza de volver a encontrarla, siguiendo las mínimas pistas que se presentan, aunque la propia policía ha dejado la investigación en punto muerto sin la esperanza de que aparezca. Mientras que la madre decidió distanciarse del dolor permanente que envuelve a Ian, iniciando una nueva familia con el agente de policía Bill McCracken (Bert LaBonté), que mantiene una relación de amistad con él. El descubrimiento en un bosque de los restos del cadáver de una niña que podría tener la misma edad que Maggie devuelve la tensión a un hombre que necesita desesperadamente saber si se trata de ella. Distanciado también de su hijo adolescente Dean (Tobias Muhafidin), el único que en su día podría haber visto la cara de la persona que se llevó a Maggie, Ian es retratado como un padre obsesionado por encontrar la verdad, a pesar de los sacrificios a los que eso pueda conducir, especialmente cuando recibe en el servicio de emergencias la llamada de una joven que Ian reconoce como su hija, una circunstancia que se destaca especialmente en la promoción de la serie, pero que sucede al final del episodio La llamada (T1E2). Los acontecimientos transcurren de manera aparentemente precipitada en los dos primeros episodios, marcando una tensión constante que se mantiene a lo largo de toda la serie. Pero la trama principal no es la investigación en torno al paradero de Maggie, sino que la historia ofrece un cambio radical a partir del episodio La mentira (T1E3), planteando en realidad una reflexión sobre el concepto de familia. También se amplía la perspectiva cuando se introduce a unos personajes que serán importantes, en un entorno familiar aislado formado por el lugareño Henry Reid (Brendan Cowell), su esposa Jenna (Maxine Peake) y su hija Sarah (Chloe Jean Lourdes), que tienen una conexión con Ian a través de Donald Reid (Daniel Henshall), amigo de éste y hermano de Henry. Como más adelante veremos en el episodio retrospectivo El profeta (T1E5), esta familia proviene de una comunidad religiosa liderada por el padre de Henry Reid, que ha inculcado en él la creencia de que el mundo exterior es impuro y que el aislamiento es la mejor forma de mantenerse al margen de las tentaciones de la vida mundana.
No haremos espóiler, pero desde que aparece por primera vez es fácil imaginar qué tiene en común esta familia con el protagonista, y es ahí donde radica el verdadero interés de la historia. Se establece un claro paralelismo entre Ian y Henry como dos padres que harían cualquier cosa por proteger a sus familiares, aunque éstos no hayan pedido su protección, de manera que la trama principal se centra en el conflicto entre estos dos hombres que tienen un concepto controlador y posesivo de sus respectivos entornos familiares, hasta llegar al episodio
La verdad (T1E4), que proporciona unas dosis de tensión absorbente, muy bien dosificada por el director
Christian Schwochow (1978, Alemania), responsable de películas como La lección de alemán (2019) y Múnich en vísperas de una guerra (2021), que demuestra su capacidad para mantener el pulso de una historia que tiene ciertas complejidades en cuanto a la información que se proporciona de los personajes. Aunque contiene algunos giros argumentales, Causa abierta no es un thriller que pretenda revelar grandes sorpresas, porque el misterio parece aclarado desde muy pronto, mientras se va construyendo la estructura narrativa sobre los acontecimientos del pasado. Aunque no pueda evitar algunos tropos habituales del género, el interés principal se encuentra en la ambigüedad de los personajes y de sus propias situaciones personales. Ian y Henry son padres imperfectos que asumen las consecuencias que puedan tener sus actos, aunque éstos provoquen víctimas colaterales, y en esta colisión que se produce a distancia (en realidad los dos personajes apenas tienen encuentros físicos), es donde la serie logra un sólido equilibrio entre el thriller y el drama de pérdidas y de responsabilidades. Australia viene produciendo en los últimos años excelentes muestras de thrillers mucho más complejos de lo habitual, y este año han presentado tres ejemplos: Treasure & dirt (ABC, 2026), The killings at Parrish Station (Stan, 2026) y el próximo estreno Dustfall (ABC, 2026), protagonizado por Anna Torv. Consiguen envolver a sus historias de una atmósfera especial que se provoca desde la aridez de sus paisajes desérticos, o desde la oscuridad de sus personajes, pero encontrando una tonalidad que las hace particularmente peculiares. Causa abierta se encuentra dentro de este tono que consigue distanciarse de los thrillers tradicionales, aunque utilice algunos de sus clichés. Y Patrick Brammall también logra una interpretación dramática excelente, que revela las vulnerabilidades de su personaje, distanciándose de su habitual faceta de actor cómico en series como Colin de cuentas (Movistar Plus, 2022-2026) que acaba de estrenar su tercera y última temporada. En cierto modo, este cambio de registro recuerda al de Rafe Spall, un actor conocido sobre todo por su faceta humorística en la serie Ciclos (Apple tv, 2020-), que este año ha ofrecido ejemplos de su versatilidad dramática en el thriller Under salt marsh (SkyShowtime, 2026) y la serie de espías Secret Service (Movistar Plus, 2026). Quizás hay que tener algo de paciencia para entender el verdadero sentido que tiene la historia y cómo encajan las diferentes tramas dentro del desarrollo general, pero Causa abierta evita acertadamente el elemento sorpresa para construir una reflexión mucho más interesante sobre cómo se crean los vínculos familiares.
Movistar Plus, 9 de septiembre
Estados Unidos 2026 - 10x40'
Creada por Jennifer Ames, Steve Turner sobre el relato de Manuel Gonzales
Dirigida por Greg Mottola, Bertie Ellwood, Fernando Frias, Miguel Arteta
Hay dos referencias que se pueden utilizar para hablar de esta historia: el divertimento solo entretenido de Cariño, he encogido a los niños (Joe Johnston, 1989) y la mordacidad como reflejo de la crisis matrimonial en La guerra de los Rose (Danny DeVito, 1989). En realidad, La mujer miniatura (Movistar Plus, 2026) comienza pareciéndose a la primera, como una comedia matrimonial con un toque de ciencia-ficción, y acaba derivando hacia la segunda, en una especie de batalla en la que cada uno de los miembros de la pareja elabora estrategias cada vez más crueles para humillar al otro. Aunque no llega del todo a los extremos del relato original de Manuel Gonzales, publicado en el libro The miniature wife and other stories (2014), en el que el protagonista masculino se reduce a sí mismo para introducirse en el territorio de su esposa con la intención de estrangularla. Quizás por eso no es muy apropiado juzgar la serie a partir de los primeros episodios, porque merece la pena esperar al desarrollo de una historia que lleva hasta sus últimas consecuencias un aparente fallo humano, tanto en el relato corto como en su adaptación, que necesariamente sale del entorno del hogar para abrir otras tramas fuera de él. En esta ocasión, Lindy McMichael Littlejohn (Elizabeth Banks) es una autora ganadora del premio Pulitzer, que acabará enfrentándose a su peor crisis en el peor momento, cuando es acusada de haber publicado en The New Yorker un cuento plagiado de una alumna. Mientras que su marido, el científico Les Littlejohn (Matthew Macfadyen), está trabajando en la posibilidad de reducir objetos para transformar completamente la producción agrícola, tratando de conseguir que se puedan reducir las semillas para un cultivo masivo y volver a hacerlas crecer a su tamaño natural cuando hayan madurado. Pero por el momento solo ha logrado reducirlas durante una pequeña franja de tiempo hasta que el intento de devolverlas a su tamaño original acaba en una dramática explosión. Al principio de la historia, el matrimonio se enfrenta a una crisis existencial: Lindy es el reflejo del éxito, mientras que Les vive un fracaso continuado de sus aspiraciones a conseguir el Premio Nobel. Lo único que comparten es una hija descontenta, Lulu (Sofia Rosinsky), que sufre las consecuencias de una relación casi acabada, en la que se apunta también la infidelidad de Linda con Richie (O-T Fagbenle), otro científico que trabaja para su marido. Durante una de sus habituales discusiones, accidentalmente (o no) Les acaba reduciendo a Lindy a un tamaño de 15 centímetros, sin ninguna posibilidad de devolverla a su forma original por el peligro de acabe explotando como la última mazorca de maíz con la que experimentó. Así que Les decide reducir otros objetos de la casa para hacer más confortable la vida miniaturizada de su esposa. Por supuesto, estas circunstancias funcionan como una metáfora de la propia autodestrucción del matrimonio: la única posibilidad que tiene Les de sentirse superior a su esposa es reducirla literalmente, y en esta relación desequilibrada que se produce entre ambos a partir del accidente, es cuando se desvelan todas las dinámicas de poder dentro de la pareja. Sobre todo cuando Linda empieza a sospechar que su miniaturización quizás no fue un accidente. Rodear a su personaje de una subtrama de cancelación por la falsa autoría de un cuento publicado en un periódico, aunque no sea culpa suya, es una manera hábil de evitar que la historia sea una simple guerra de sexos, complejizando a los dos personajes. Su hija Lulu no se siente abandonada por uno de sus padres, sino por los dos, como una víctima colateral de la convivencia cada vez más difícil con ambos. Aunque llegue algo tarde, La mujer miniatura tiene uno de sus mejores episodios en Janet Reno (T1E9), una referencia a la primera mujer que llegó a ser fiscal general en Estados Unidos que Les y Linda utilizan como palabra clave. El episodio es un flashback hacia el caótico ensayo de la boda entre Linda y Les, demostrando que el problema no ha ido surgiendo con los años sino que viene de fábrica, como un espejo de la violenta relación de sus padres, incluso después del divorcio: Diane (Linda Edmon) y Jim McMichael (Christopher MacDonald), a quien le gusta sincerarse contando una anécdota de superación experimentada por él mismo que su hija sabe que es la trama principal de la película El mejor (Robert Redford, 1984).
Hay algunos elementos interesantes en el desarrollo de La mujer miniatura, que no se centra solo en el matrimonio sino que dedica suficiente tiempo a retratar a Lulu, una hija que ha desarrollado una profunda aversión por su madre, incluso hasta el punto de querer destruir su vida profesional. Las dinámicas familiares están bien construidas, y esa quizás es una de las diferencias con el relato original: el exitoso libro escrito por Linda, My rainbow starts with black (Mi arcoiris empieza en negro), adaptado en una película titulada Black rainbow y protagonizada por Laura Dern, era un retrato encubierto de su propia familia, y su madre Diane no le ha perdonado que la haya descrito como "una madre de mediana edad reprimida", aunque Linda se empeñe en tratar de convencerle de que solo es ficción. Por tanto, hay en la serie una perspectiva sobre las relaciones dentro del hogar que resulta mucho más profunda de lo que parece, aunque dedique demasiados episodios a explicarla. A pesar de que transcurre en la actualidad, el concepto visual planteado por Greg Mottola (1964, Nueva York) y los co-directores Miguel Arteta (1965, Puerto Rico) y Fernando Frias (1979, México) prioriza la sensación de una historia que podría desarrollarse en los años cincuenta, especialmente en el interior de la casa y sobre todo en el aspecto físico del personaje de Linda, que podría ser un reflejo de Louise Carey (Randy Stuart), la esposa del protagonista en El increíble hombre menguante (Jack Arnold, 1957). Esto refuerza también la contraposición entre su éxito profesional y su invisibilidad familiar: "Mi marido me hizo sentir pequeña". Que la idea de Les sea encerrar a su esposa en una casa de muñecas "por su seguridad" muestra esas dinámicas de género que mencionamos antes que son tan fácilmente reconocibles: maquillar la privación de libertad como una forma de protección. Pero el desarrollo de la historia también demuestra que la protagonista femenina consigue aprovechar sus limitaciones para convertirlas en virtudes, a través de la utilización de ingeniosos usos de objetos cotidianos. El propio concepto de los trucos para falsear la realidad ante la mirada del espectador muestra que la serie también funciona como un engaño, el mismo recurso que utilizan los personajes. Las tomas cenitales del barrio donde vive el matrimonio están rodadas con la técnica tilt–shift, una especie de efecto diorama que muestra la realidad transmitiendo la sensación de que es una maqueta. Para cuando la relación entre Linda y Les se convierte en una guerra abierta que provoca daños colaterales ya parece demasiado tarde tratar de resolver los problemas mediante la terapia familiar con la que comienza la historia. Hay también algunos personajes secundarios interesantes que quizás no están demasiado aprovechados, como el millonario tecnológico Hilton Smith (Ronny Chieng) que accede a financiar el proyecto de Les Littlejohn, o la editora británica de Linda, Terry Leyland (Sian Clifford), cansada del mundo editorial neoyorquino: "Al menos Gillian Flynn sigue publicando best-sellers que me permiten mantener mi lujoso tren de vida", dice en el episodio La señora Tomate y el señor Cabeza de Tomate (T1E1). O el mejor amigo y socio de Les, Martin Lucklowe (Aasif Madvi), quizás algo desaprovechado, pero que adquiere una mayor importancia en los últimos episodios, sacándolo de sus limitaciones como el simple amigo del protagonista. La mujer miniatura puede ser demasiado larga, los efectos visuales a veces un poco cutres y las escasas románticas de la pareja algo cursis, pero la serie es lo suficientemente entretenida y, sobre todo, tiene una cierta carga de profundidad sobre las relaciones que intentan sobrevivir aunque ya no quede espacio para compartir casi nada.
AMC+, 10 de septiembre
Suecia-Alemania-Bélgica-Lituania 2025 - 6x45'
Creada por Lars Lundström sobre el relato corto de Anders Fager
Dirigida por Jens Jonsson, Mani Maserrat-Agah
Festival de Estocolmo '25: Stockholm Series
Presentada como una de las novedades más ambiciosas de la temporada, esta propuesta de ciencia-ficción sueca supone el regreso al género de su creador, el veterano Lars Lundström (1965, Suecia), después de propuestas como Real humans (SVT, 2012-2014), una distopía sobre robots inteligentes que funcionaban como sirvientes, pero acababan rebelándose contra los humanos, que tuvo un remake norteamericano más conocido internacionalmente, la serie Humans (Prime Video, 2015-2018). Ahora se inspira en un relato corto del autor y diseñador de videojuegos Anders Fager (1964, Suecia) titulado Queer Nouveau 2.0 (2015), que plantea un peculiar encuentro entre extraterrestres y humanos. Los seres interespaciales no llegan para invadir nuestro planeta, sino como turistas planetarios, fascinados por el arte del Museo del Louvre en París y participando en raves e incluso intercambios sexuales entre especies. De ese planteamiento no queda casi nada en la serie; de hecho, el autor Anders Fager, que había participado en una etapa inicial de la adaptación, comentaba en una entrevista para la revista Science Fiction Bokhandeln que Lars Lundström le había dicho que su relato formaría parte de una posible segunda temporada. En todo caso, lo que propone la adaptación en su primera entrega (no se ha confirmado su continuación) es la aparición de una nave extraterrestre sobre el cielo de Estocolmo, a la manera de Independence Day (Roland Emmerich, 1996) en Estados Unidos o Distrito 9 (Neill Blomkamp, 2009) en Sudáfrica, en este caso una especie de medusa gigante. La llegada de esta visita del espacio exterior provoca una crisis mundial, y es precisamente el enfoque en cómo reaccionan los humanos, más que en las intenciones de los extraterrestres, lo que aporta el elemento de interés a la historia. Los dos protagonistas principales son Elias Charbel (Fares Fares), jefe de la Agencia de Defensa Civil, quien intenta mantener el orden en una sociedad cada vez más aterrorizada, y Zandra Kraft (Evin Ahmad), una científica micóloga que descubre que los extraterrestres están conectados con los hongos, siguiendo la idea de las redes subterráneas que son determinantes para el equilibrio de los ecosistemas en nuestro planeta. A través de este vínculo, la investigadora descifra un mensaje de los extraterrestres que revela sus intenciones: "Venimos en son de paz", que reproduce el título We come in peace (AMC+, 2025). Pero las implicaciones políticas que supone la llegada de una civilización alienígena se convierte en una barrera difícil de superar, envuelta en conspiraciones para alcanzar el poder, especialmente en torno a la primera ministra Moa Halmgren (Agnes Rase) y la ambiciosa ministra Petra Vigh (Suzanne Reuter). La exigencia de la Casa Blanca de explicaciones al gobierno sueco sobre el contacto con los extraterrestres, se convierte en una amenaza de envío de cazas para destruir la nave espacial aunque sea en territorio sueco, lo que provocaría una escalada de la tensión internacional. Esto sitúa a los personajes alrededor de una cuenta atrás que les obliga a tomar decisiones imprevistas. La puesta en escena es ambiciosa, pero se refleja el presupuesto más reducido de las producciones europeas, sobre todo cuando se mencionan acontecimientos como una evacuación de la ciudad de Estocolmo que, sin embargo, nunca vemos.
Por eso resulta sorprendente la decisión del director Jens Jonsson, responsable de thrillers solventes como la tercera película de la trilogía Easy money: Life Deluxe (2013) o más recientemente series como End of summer (SkyShowtime, 2023) y el thriller político 8 meses (Filmin, 2024), de representar a los extraterrestres de una manera explícita, recordando en cierta manera a la representación de los alienígenas en películas juveniles de los años ochenta, más cerca de Mi amigo Mac (Stewart Raffill, 1988) que de E.T. El extraterrestre (Steven Spielberg, 1982). Teniendo en cuenta el planteamiento del relato corto en el que está basada esta historia, esta forma de presentar a los extraterrestres puede interpretarse como una forma de ironía, aunque la serie no abandona en ningún momento su condición de drama de ciencia-ficción. A partir de la aparición de uno de los seres procedentes de la medusa gigante, al que Zandra llama Kasper (Linn Ragnarsson), de nuevo es el comportamiento humano el que se encuentra en el centro de la historia, especialmente el de grupos de extrema derecha que están dispuestos a responder de manera violenta a una invasión que nunca ha pretendido ser violenta. Y la aparición de pancartas que indican como lema "La Tierra para los terrícolas" no solo es una metáfora bastante clara sobre los populismos y la inmigración, sino que vuelve a introducir ese tono sarcástico que permanece a lo largo de toda la serie. Los espectadores que se acerquen a We come in peace con la perspectiva de una producción de ciencia-ficción de Hollywood se sentirán decepcionados, pero la propuesta es más interesante que otras fallidas incursiones recientes en la presencia alienígena como la soporífera Invasión (Apple tv, 2021-2025), aunque ésta también tiene problemas de ritmo y un desarrollo notablemente irregular. Entre los guionistas destaca la participación de Frank Spotnitz, nacido en 1960 en una base militar de Estados Unidos en Japón, uno de los productores y guionistas de Expediente X (Disney+, 1993-2002), que se ha involucrado también como productor a través de su compañía británica Big Light Productions. A través del contacto que se establece con los extraterrestres tomando hongos alucinógenos, los protagonistas son capaces de mantener una comunicación fluida con ellos, y si la serie tuviera una segunda temporada, le pediríamos que subrayara aún más estos aspectos irónicos de la historia, que posiblemente no han terminado de ser captados por muchos espectadores. A pesar de sus ambiciones, We come in peace es más disfrutable si se mira como una ciencia-ficción de serie B, que a veces puede perder el tono y se esfuerza demasiado en querer ser seria y trascendente, cuando lo más interesante son sus elementos metafóricos. El proceso de conversión del hijo de Elias Charbel, Tobbe (Axel Adelöw), empujado por Adam (Khalil Ghazal), pareja de Zandra, dentro de los grupos extremistas que se manifiestan en contra de la presencia de los extraterrestres, es una mirada significativa al lavado de cerebro populista de las extremas derechas, y la obsesión del científico Morgan Kleberg (Mats Blomgren) por aprovecharse de la cápsula de semillas que ha dejado caer la gran medusa sobre nuestro planeta, sin tener en cuenta las posibles consecuencias, refleja la naturaleza egoísta del ser humano. A pesar de su narrativa irregular, We come in peace plantea que el verdadero peligro de una invasión extraterrestre no está en la intención de los alienígenas, sino en la respuesta de los humanos.
HBO Max, 25 de septiembre
Francia 2026 - 7x52'
Creada por Sébastien Marnier sobre la novela de Sébastien Marnier
Dirigida por Sébastien Marnier
Séries Mania '26: Competición Internacional
Festival de la Fiction '26: Inauguración
Una de las producciones francesas más ambiciosas de HBO Max se conforma como un thriller en torno a una obsesión que provoca incomodidad en el espectador, tanto que durante la proyección de los primeros episodios en el festival Séries Mania algunos de los asistentes abandonaron la sala Nouveau Siècle.
Paolo (HBO Max, 2026) participó en la competición internacional del festival y será la inauguración del Festival de La Fiction en La Rochelle, el encuentro en torno a los próximos estrenos de series francesas del que realizaremos una amplia cobertura a partir de la semana que viene. El director Sébastien Marnier (1977, Francia) ha explorado en sus tres largometrajes esta incomodidad, tanto en entornos educativos como en
La última lección (2018) o familiares como en
El origen del mal (2022). Ahora aborda su primera serie como creador y director, aunque ha dirigido algunos episodios de
Los reyes de la casa (Disney+, 2024), y en su paso por Séries Mania
Paolo tuvo una excelente acogida por parte de la crítica francesa. Se trata de una historia de obsesión que podría recordar al protagonista de la novela de Patricia Highsmith
El talento de Mr. Ripley (1955, Ed. Anagrama), pero también con el síndrome del impostor que reflejaba la miniserie basada en hechos reales
La confidente (HBO Max, 2024). El protagonista es Paolo da Costa (Jérôme Niel), un hombre que tiene una vida sin demasiadas complicaciones, en cierto modo aburrida trabajando en una empresa de mudanzas, hasta que descubre que uno de los candidatos para las próximas elecciones municipales en la ciudad de Rossion, es Téophane Tolbiac (Yoann Gasiorowski), un antiguo compañero del instituto. Cautivado por la carrera exitosa de un supuesto amigo que ni siquiera se acuerda de él, Paolo se obsesiona con la idea de compartir ese momento, y se incorpora como voluntario en la campaña electoral de Téophane, provocando una conmoción en su propia vida pero también en la carrera política del aspirante a alcalde. Paolo tiene un encuentro bastante turbulento con Yves Toudic (Philippe Katerine), el chófer alcohólico del coche oficial de Téophane, al que no aprecia especialmente: "
Antes de dedicarse a la política era un simple escritor que trataba de conseguir un bestseller. Su primer libro funcionó bien y ganó algunos premios, pero el segundo lo destrozaron, un ladrillo de 600 páginas. Pretende tener un matrimonio perfecto pero en realidad es un maricón". El encuentro marca un punto de inflexión en el perfil psicológico de Paolo, quien decide participar activamente en la campaña electoral de Téophane, aunque conforme se implica más, también comienza a traspasar los límites de sus atribuciones. La serie de siete episodios tiene un tono de película de terror, aunque se trate de un drama salpicado de elementos de thriller, y a esto contribuye especialmente la música de PYRIT, nombre artístico del compositor Thomas Kuratli, cuya banda sonora crea una atmósfera inquietante alrededor del personaje de Paolo y sus decisiones imprevisibles, que remite directamente a las sonoridades del
giallo. De hecho hay varias referencias directas a películas de terror gore que suele ver Jean Baptiste (Salif Cissé), el hermano de Winnie (Guslagie Malanda), la novia de Paolo. La historia está inspirada en la novela
Mimi (2011), escrita por el propio Sébastien Marnier, que consiguió algunos premios destacados. Pero el propio director describe la referencia del libro como un impulso que mantuvo durante muchos años para trasladar la historia al formato audiovisual, pero no como una adaptación tal como se entiende habitualmente. El guión escrito por el propio Sébastien Marnier en colaboración con Juliette Soubrier, traslada la acción a una pequeña localidad ficticia que se inspira en la ciudad de Épernay, en el corazón de la región Champaña-Ardenas.
En la construcción de la fascinación que siente Paolo por la vida de Téophane se reconoce una referencia a la película Reencarnación (Jonathan Glazer, 2004), que el director tenía en mente durante algunas escenas, pero esta confrontación de clases sociales a través de los mecanismos de una cierta seducción también se encuentra en títulos como Teorema (Pier Paolo Pasolini, 1968), en la que una familia burguesa es seducida por un joven misterioso. De hecho, conforme se desarrolla la historia, el formato de serie permite introducir otros elementos que se encuentran alrededor de los dos protagonistas masculinos, especialmente sus entornos familiares. Y una de las virtudes de Paolo es conseguir que en ellos también se encuentren personajes que están dotados de cierta dualidad, especialmente la esposa de Téophane, Géraldine (Magalie Lépine Blondeau), que en realidad es la auténtica organizadora de toda la campaña electoral de su marido, la mente maestra en la sombra. Aunque esta serie no tiene como tema principal el mundo de la política, el contexto de una campaña electoral municipal, que es mucho más cercana, con visitas puerta a puerta y reparto de propaganda electoral en la calle, ofrece una interesante reflexión sobre la conexión entre los políticos y los ciudadanos, que requiere también una capacidad de seducción personal que, en el caso de Téophane, incluso parece estar por encima de sus propias propuestas de gobierno. Pero es el personaje de Paolo, dentro de su mente algo desquiciada, el que de alguna forma deconstruye la imagen del político que ha creado Géraldine alrededor de su marido, para conectarle con la realidad, en una escena determinante en la que invita a Téophane al "mejor restaurante de la región", que no es otra cosa que el local de kebabs de su amigo Sofiane (Ramzi Karmaoui). Cuando Téophane le pregunta si va a votar por él, Sofiane responde: "¿Estás de parte de los ricos o de parte de los pobres?". El elemento que distorsiona una historia que mantiene bien el equilibrio entre el thriller y el retrato psicológico de obsesión está en no desvelar las verdaderas intenciones de sus personajes: no está claro si la fascinación de Paolo es real o busca un objetivo concreto, pero también desconocemos cómo Téophane ha conseguido tener una carrera tan exitosa cuando realmente no es una mente brillante.
Sundance TV, 29 de septiembre
Dinamarca 2025 - 6x55'
Creada por Anna Emma Haudal
Dirigida por Anna Emma Haudal, Thomas Daneskov, Ville Gideon Sörman
Séries Mania '25: Competición Internacional
En el año 2018 se encontró el esqueleto de un recién nacido en el ático de un edificio antiguo de Frederiksberg, una especie de municipio separado, pero rodeado de la ciudad de Copenhague. La periodista Camilla Stockmann escribió un artículo en el periódico Politiken, y pronto recibió un email indicando que se habían encontrado otros esqueletos en la zona, lo que la condujo a una investigación en torno a las condiciones de desesperación que sufrieron muchas mujeres danesas en los años cuarenta y cincuenta, sin posibilidad de tener acceso al aborto legal, que en Dinamarca fue aprobado en 1973, tomando la difícil decisión de asesinar a sus bebés. Muchas de ellas eran criadas que habían quedado embarazadas, de manera forzosa o no, por hombres que formaban parte de las familias adineradas a las que servían. Esta investigación condujo a la publicación del libro Når du strammer garnet (Cuando aprietas el hilo) (2019), escrito por Camilla Stockmann, que abordaba esta problemática a través de una historia de ficción ambientada en los años cuarenta, y que puede recordar al entorno de aquellas mujeres obligadas a renunciar a sus hijos que se describía en la estupenda y absorbente película La chica de la aguja (Magnus von Horn, 2024), aunque está ambientada en una época anterior. Estos hallazgos también inspiraron a Anna Emma Haudal (1988, Dinamarca), que había tenido un destacado éxito con Doggstyle (DR, 2018-2022), para escribir junto al guionista Rune Schjøtt-Wieth (1971, Dinamarca) la miniserie Generations (Sundance TV, 2025), seleccionada en Séries Mania '25. La historia comienza cuando en unas obras de reforma en un edificio clásico de apartamentos de Frederiksberg, se encuentra una urna que contiene el esqueleto de un bebé. Cuando la policía acude al apartamento de Martha (Ulla Henningsen), una de las residentes del edificio, la mujer de 87 años les invita a tomar un café para confesarles que el cuerpo encontrado es su hijo y que ella fue la responsable de su muerte. Esta confesión desestabiliza completamente a su familia, especialmente a sus nietas Rikke (Rikke Eberhardt Isen) y Anne-Sofie (Alice Bier Zandén), que tratan de convencer a su madre, Tina (Anette Støvelbæk), que trabaja como científica observando a las aves migratorias en Jutlandia, para que vuelva a Copenhague y trate de averiguar por qué Martha mantiene la versión de que es una asesina que debe recibir el castigo que merece. La primera explicación es que comienza a sufrir demencia senil, reforzada por el hecho de vivir sola en un apartamento en el que las paredes están mohosas y parece envejecer al mismo tiempo que lo ha hecho ella. Pero la historia también está rodeada de un contexto relevante, desarrollándose en los primeros meses de la pandemia del COVID-19, cuando se empezaban a producir los primeros casos de afectados por el coronavirus en Europa, y de algunos aspectos que parecen sobrenaturales, especialmente relacionados con la presencia de antepasados fallecidos en el apartamento, a los que parecían ver algunos miembros de la familia. Anne-Sofie es especialmente sensible a la convicción de que estos fantasmas eran reales, recordando algunos momentos que pasó en el ático, y convencida de que Rikke tenía una especial sensibilidad para contactar con ellos, algo que ella niega.
Pero el excelente drama Generations aborda lo sobrenatural envolviéndolo dentro de una historia familiar, un poco a la manera de Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982), y sobre todo retratando a cuatro generaciones de mujeres, aunque sus relatos sean unos más interesantes que otros: la madre Tina parece estar constantemente enfadada y ha decidido tener una vida solitaria como científica, observando la fauna de una esclusa abandonada del Mar de Frisia. Su hija Rikke es una exitosa abogada que se hace cargo de la defensa de su abuela Martha, y parece tener una vida equilibrada junto a su marido Martin (Simon Sears) y sus dos hijos, pero oculta un lado misterioso. Y su hermana pequeña Anne-Sofie tiene algunas teorías algo descabelladas sobre el bebé muerto, pero al mismo tiempo se enfrenta a un embarazo muy deseado que se hace difícil cuando se detecta una translucencia nucal en el feto, lo que podría significar que su hijo nazca con síndrome de Down, provocando una discusión entre ella y su pareja Isac (Albert Arthur Amiryan) sobre la decisión de seguir adelante con el embarazo. Puede resultar algo más convencional una subtrama sobre una fotografía de la joven Lea (Olga Schultz), la hermanastra de Rikke y Anne-Sofie, manteniendo sexo oral que se difunde a través de las redes sociales de sus compañeros de instituto. Pero Generations es tan sólida en su escritura que algunos elementos menos convincentes siguen alimentando el tema principal en torno a las relaciones de tres generaciones de mujeres en una familia que se enfrenta a las realidades de su pasado. El hallazgo del esqueleto de bebé puede parecer un McGuffin que sirve sólo para provocar el reencuentro familiar, al igual que la amenaza invisible del coronavirus sirve para subrayar la atmósfera de extrañeza y de ausencia de normalidad, pero a partir de la segunda mitad de la temporada adquiere mayor protagonismo y revela aspectos muy dramáticos de la vida de Martha. En algunos momentos, Generations tiene la solvencia de los grandes dramas creados por Adam Price como Algo en que creer (DR, 2017), pero matizada por una mirada femenina sobre unos personajes que consiguen complejidades fascinantes, impulsados por excelentes interpretaciones de todas sus actrices. Bajo la dirección de Thomas Daneskov (1989, Dinamarca) y Ville Gideon Sörman (1989, Suecia), esta serie tiene una puesta en escena muy cuidada en la que el apartamento adquiere un protagonismo destacado, a través esos techos en los que se expande la humedad como si fuera un virus o una señal de advertencia, pero sobre todo ofreciendo una reflexión en torno a la complejidad y la vulnerabilidad de las relaciones intergeneracionales en una familia en la que las mujeres tienen una relevancia especial.

Adults (Temp. 2) ★★★★☆
Disney+, 30 de septiembre
Estados Unidos 2026 - 9x25'
Creada por Ben Kronengold, Rebecca Shaw
Dirigida por Jonathan Krisel, Maggie Carey, Oz Rodriguez, Paul Briganti, Alexander Buono
Siempre se ha dicho que las sitcom mejoran a partir de la segunda temporada, porque necesitan un tiempo de ajuste para encajar a los personajes y encontrar el tono adecuado, pero la urgencia que han introducido las plataformas de streaming ha supuesto un cambio estructural en el mundo de la televisión, y muchas comedias pierden la oportunidad de madurar y crecer porque el número de visionados es menor del que se esperaba. Afortunadamente,
Adults (Disney+, 2025-) es una producción de FX, que en cierta manera sigue funcionando con algunos parámetros tradicionales en cuanto al compromiso con los creadores. En nuestra reseña de la primera temporada, decíamos que una de las virtudes de
Adults era que "
al margen de las situaciones absurdas, a lo largo de la temporada hay una intención de ahondar en cómo los personajes afrontan su propio crecimiento personal". La premisa que comentamos antes de que una sitcom establece su tonalidad real a partir de la segunda temporada es perfectamente aplicable a esta serie que se adapta a ciertas necesidades, al mismo tiempo que ajusta a algunos de sus personajes para ser, quizás, menos extravagante de lo que fue la primera temporada. Algo ha debido ver John Landgraf, Jefe de Contenidos de FX Networks, cuando pidió a los creadores de la serie, Ben Kronengold y Rebecca Shaw, que fueran más ambiciosos y que trataran de conectar con un público más amplio, lo que en parte ha sido el motivo de la producción de una especie de segundo episodio piloto,
El día de la maratón (T1E0), que se incorpora como primer episodio de la temporada uno, en el que se explica algo que permanecía sin resolverse: cómo se había incorporado Paul Baker (Jack Innanen) a este grupo de amigos que viven gratis en la casa familiar de Samir (Malik Elassal), cuyos padres están siempre de viaje. De forma poco convencional en el panorama de series,
Adults tiene un episodio piloto retrospectivo que funciona muy bien para establecer la dinámica de los personajes. Esta es la primera señal de que la nueva entrega quiere ser, efectivamente, más ambiciosa en relación con el desarrollo de los protagonistas, consiguiendo mantener una fidelidad a su humor algo subido de tono, pero al mismo tiempo adoptar una tonalidad más clásica en cuanto a la construcción de los arcos narrativos en una sitcom. Según el periódico The New York Times, una de las razones de que FX pidiera recomenzar la serie con una especie de precuela es porque detectaron que muchos espectadores la abandonaron en el original episodio
Piloto (T1E1), cuando Issa piensa que un hombre se está masturbando públicamente en el metro y en protesta, ella también simula masturbarse, una escena que provocó rechazo en una parte de la audiencia. Así que el primer encuentro con la serie ahora se produce a través de un episodio claramente tradicional en cuanto a las dinámicas del sentido del humor.
Hay algunos elementos sustanciales que se han modificado respecto a ciertos personajes, como Billie (Lucy Freyer), a la que se la ha dado un trasfondo mayor, especialmente desde que en
El borrado (T2E1) comienza a buscar trabajo después de haber abandonado su carrera como periodista, enfrentándose a la maldición de los historiales de sus redes sociales, demasiado abarrotados de videos vergonzosos que seguramente consultarán los responsables de recursos humanos. Ben Kronengold y Rebecca Shaw aparcaron la idea de una sitcom protagonizada por jóvenes de la Generación Z cuando comenzaron a trabajar escribiendo sketches y monólogos para el
talk show The Tonight Show starring Jimmy Fallon (NBC, 2014-), hasta que abandonaron el programa para dedicarse en exclusiva al desarrollo de su serie. Y consiguen, especialmente en esta segunda temporada, integrar el humor dentro de la propia construcción de los personajes. El episodio
C alert (T2E7), escrito por Jake Bender y Zach Dunn, que provienen de series como
Lo que hacemos en las sombras (HBO Max, 2019-2024) y
English teacher (Disney+,2024-2025), desarrolla una de sus tramas en el trabajo de Anton (Owen Thiele), una empresa de publicidad digital, donde comienza a ser aislado después de que durante una reunión se le escapara la palabra "
coño". Le pide ayuda a Issa para que normalice la expresión utilizándola durante una entrevista de trabajo, pero ella termina consiguiendo el puesto e integrándose completamente en la dinámica de la oficina. Es una situación absurda, pero también refleja que Issa, a pesar de sus excentricidades y su tendencia al histrionismo, es capaz de incorporarse perfectamente en el entorno de un ambiente laboral tradicional. La colaboración de un equipo de guionistas experimentados en la comedia aporta algunas ideas brillantes, como Sanaz Toosi, ganadora del premio Pulitzer de Teatro en 2023, que contribuye con el episodio
Mapache (T1E4), una divertida cacería dentro de la casa que al mismo tiempo distorsiona las relaciones entre sus habitantes, y Ananya Hegde, que proviene del Disney Program Writers 2025, una iniciativa para descubrir talentos, aportando en
Fake ID (T1E2), una entretenida trama sobre Billie descubriendo que una joven está haciéndose pasar por ella con una identidad falsa. Y Raffi Donatich, en cuya historia original está basada la serie
Sterling Point (Prime, 2026), co-escribe el episodio
Vote 4 Paul Baker (T1E8), en el que se reestructuran los vínculos entre los protagonistas. La comedia no solo funciona para hacer reír, sino para construir a los personajes y ofrece revelaciones interesantes sobre ellos, lo que les hace madurar dentro del contexto de la serie. Los creadores se reservan el primer y el último episodio, elaborando una dinámica que funciona muy en la línea de las sitcom tradicionales. Cuando algunas de sus comedias más representativas han terminado, desde
Atlanta (Disney+, 2016-2022) hasta
Better things (Disney+, 2016-2022), y otras se dilatan en el tiempo, como
Colgados en Filadelfia (Disney+, 2005-), la productora FX parece querer encontrar un tipo de serie cómica que conecte con espectadores de nuevas generaciones, y
Adults puede ser una apuesta lo suficientemente segura si consigue mantener el nivel de crecimiento de sus historias en próximas temporadas.
El peso de la justicia ★★★☆☆ Filmin, 6 de octubre
Suecia 2026 - 8x45'
Creada por Jens Lapidus
Dirigida por Lisa Linnertop
Séries Mania '26: Panorama Internacional
Cinema Jove '26: Mejor Serie
Kristallen '26: Mejor Serie dramática, Mejor Actor secundario (Kit Walker Johansson)
El escritor Jens Lapidus (1974, Suecia) es uno de los autores suecos más reconocidos a nivel internacional, con novelas publicadas en España como Dinero fácil (2006, Ed. Suma), que forma parte de la llamada Trilogía Negra de Estocolmo, convertida también en un tríptico cinematográfico desde Dinero fácil (Daniel Espinosa, 2010) que lanzó al mercado internacional al actor Joel Kinnaman, y posteriormente fue reiniciada como serie en Snabba cash (Netflix, 2021-2022). Otras producciones también han adaptado sus novelas, como el thriller inédito en España Top dog (TV4, 2020-2023) o Paradise City (Prime Video, 2025), y él mismo ha hecho incursiones en el guión, como en la serie Advokaten (Viaplay, 2018-2020), que no era exactamente un drama legal sino un thriller protagonizado por dos hermanos abogados. La experiencia de Jens Lapidus como abogado penalista, previa a su faceta literaria, le ha permitido conocer los entresijos del sistema judicial sueco, lo que está presente en algunas de sus novelas, en las que él mismo reconoce que pretende alejarse del tradicional nordic noir para acercarse más al estilo de escritores norteamericanos como James Ellroy (1948, California). El peso de la justicia (Filmin, 2026), que tiene como título original Hundarna (Los perros), calificativo con el que se designa a los abogados penalistas que corren detrás de sus presas/clientes como si fueran perros de caza, parece el tipo de serie al que estaba destinada la trayectoria de Jens Lapidus, un drama legal que no se centra tanto en la construcción de una trama policíaca sino en una descripción más o menos realista de cómo funciona el sistema legal en Suecia. Y en cierta manera se podría considerar como un posible sustituto para el canal público de su serie estrella La delgada línea azul (Filmin, 2021-2024) en cuanto a utilizar un género que sitúa a sus protagonistas dentro del entorno policial/judicial, para reflejar los principales desafíos de la sociedad sueca enfrentada a la delincuencia. En este caso, los protagonistas son dos abogados amigos de la infancia que lideran una de las principales firmas de Estocolmo, Matsson & Moradi: Sasha Moradi (Arvin Kananian) y Kalle Matsson (Björn Bengtsson) son las caras visibles de un bufete de prestigio que debe lidiar constantemente con los cambios en las leyes que restringen cada vez más sus opciones para mantener la defensa de sus clientes, al mismo tiempo que deben enfrentarse a cambios en la sociedad que también impugnan sus posibles estrategias. Durante una cena familiar en el episodio "Making millions of money" (T1E2), la hija pequeña de Sasha le pregunta a su padre: "¿Por qué defiendes a un violador?", lo que acaba desembocando en una discusión familiar. Su mediático caso es el de un hombre de negocios al que una joven ha acusado de violarla mientras estaba bajo los efectos del alcohol, donde el concepto de consentimiento debe ponerse en tela de juicio para poder desarrollar la defensa del supuesto violador. Mientras tanto, Amir Ibrahim (Ken Ring), el conocido líder de una banda criminal, ha sido arrestado y los principales bufetes de Estocolmo esperan llevar su caso por la repercusión social que tiene. Finalmente, la defensa del criminal que ahora afirma llevar una vida legal ha sido asignada a Kalle Matsson, lo que establece cierto conflicto con Sasha, cuyos orígenes iraníes parecían hacerle más adecuado para un criminal de origen árabe de alto perfil. Entre estos dos casos fluctúan los primeros episodios de la serie, con una característica diferente a la de los habituales dramas legales; y es que los defendidos no son necesariamente personajes claramente inocentes, sino a veces todo lo contrario. Al bufete se incorporan otros personajes secundarios como Tilde (Tiril Eeg-Henriksen), una joven abogada que acaba de incorporarse al departamento penalista después de trabajar en servicios sociales, y que ayuda a Kalle en su defensa.
Pero el más peculiar es Oscar (Kit Walker Johansson), que tiene algunos métodos poco ortodoxos para ganarse clientes, subiendo videos a Instagram y Tik Tok adoptando la jerga de los barrios marginales de Estocolmo como una manera de promocionarse entre los pandilleros, lo que acaba llevándole a la defensa de un joven adolescente que, sorprendentemente, parece estar implicado en una venganza callejera que ha saltado a los medios de comunicación. Las tramas por tanto hablan de sexismos, de machismos, de violencia callejera y de consentimiento dentro de un sistema judicial en el que importa menos cuál es la verdad que conseguir ganar los casos, y que conducen a los abogados a continuas contradicciones entre lo que pretenden inculcar a sus hijos y lo que defienden en los tribunales. Considerada por buena parte de la crítica sueca como una notable sustitución del excelente drama policial La delgada línea azul, sin embargo El peso de la justicia nos parece que, a pesar de su pretendida mirada realista a los entresijos del sistema judicial, acaba cayendo en los tópicos más insufribles de la televisión actual. No solo por el estilo de cámara en mano siguiendo la estela de Succession (HBO Max, 2018-2023) que adopta la directora Lisa Linnertop (1978, Suecia), que acaba resultando bastante redundante, sino porque los paralelismos entre las vidas personales de los protagonistas y los casos judiciales que defienden resultan demasiado obvios. En el caso de Sasha, que lleva el caso de la supuesta violación, es un hombre que pasa por una crisis sexual con su esposa, mientras se entrega a la tentación de un flirteo en los baños de los tribunales con la fiscal de su caso. Mientras que Kalle, que comienza a defender a un criminal que asegura ser un buen padre de familia, se entrega con una convicción que le lleva a cruzar algunas líneas peligrosas y le provoca incluso malestar físico. Pero él mismo es un desastre en su entorno familiar: al tiempo que consigue éxitos en los tribunales, se olvida del cumpleaños de su esposa o de llevar a su hijos al partido de fútbol que les había prometido. Cuando uno de sus clientes presos se suicida, solo tiene un comentario para su ayudante Tilde: "No podemos salvarlos a todos", aunque en su interior está destrozado emocionalmente. La serie arrastra los tópicos uno detrás de otro, incluso en el retrato de los defendidos: independientemente de la culpabilidad del acusado de violación, se muestra claramente que pertenece a esa manosfera para la que darle un sí una vez es como dejar entrar a un vampiro en tu casa, ya no hay vuelta atrás. El único personaje que resulta más interesante es Oscar, el joven abogado que se involucra en las pandillas para conseguir clientes y que está interpretado con soltura y descaro por el actor Kit Walker Johansson, al que hemos visto como protagonista de Threesome (Pr1meran, 2021-2022). Su desesperado intento por defender al arrogante adolescente Ayub (un estupendo Seddik Radjai), se topa con una revelación sorprendente que cambia su estrategia de defensa en el episodio Har jag ditt samtycke? (¿Tengo su consentimiento?) (T1E4), que explora la naturaleza del consentimiento en otra de las tramas paralelas protagonizada por Sasha Moradi. Aunque también hay algunas dosis de lugares comunes, como cuando tiene una discusión tensa con su compañera de trabajo Miriam (Dona Hariri), a quien trata con desprecio por sus supuestos privilegios como mujer e inmigrante, pero en privado se hace una paja mirando su perfil en redes sociales. El peso de la justicia ha recibido atención en festivales como Séries Mania y Cinéma Jove, y ha recibido hace una semana los premios Kristallen de la televisión sueca como Mejor Serie Dramática y Mejor Actor de reparto para Kit Walker Johansson, pero resulta una muestra de drama legal algo decepcionante que trata de pegarse a la realidad pero se construye sobre una previsibilidad constante.

Small prophets ★★★★★
Apple tv, 7 de octubre
Reino Unido 2026 - 6x30'
Creada por Mackenzie Crook
Dirigida por Mackenzie Crook
Séries Mania '26: Mejor Serie, Mejor Actriz (Lauren Patel) - Panorama Internacional
A Mackenzie Crook (1971, Inglaterra) se le conoce más en España como Gareth en la serie The office (Prime Video, 2001-2003) y por la saga de películas que comenzó con Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra (Gore Verbinski, 2003), pero desde entonces no solo ha consolidado su carrera como actor, sino que como guionista ha creado series encantadoras como Detectorists (BBC, 2014-2022), en la que él mismo interpretaba junto a Toby Jones a dos aficionados a detectar metales que pasan sus días recorriendo los campos abiertos y caminos de Danebury, una ciudad ficticia del Norte de Essex, cruzándose con personajes excéntricos. Ya en aquella serie demostraba su capacidad para escribir diálogos cargados de un sentido del humor absurdo, envueltos en situaciones peculiares, pero podríamos decir que en su última propuesta ha perfeccionado esa capacidad para colocar a sus personajes en situaciones ridículas sin que pretenda ser una parodia, y al mismo tiempo ha introducido un elemento de realismo mágico que conecta con las tradiciones orales de Inglaterra, lo que aporta un tono especialmente atractivo a esta historia sobre la pérdida y la esperanza. Small prophets (Apple tv, 2026), ganadora del premio a la Mejor Serie y a la Mejor Actriz en Panorama Internacional del festival Séries Mania, es una de las historias más cautivadoras que podremos ver este año, una comedia melancólica que consigue momentos absolutamente conmovedores. La historia está protagonizada por Michael Sleep (Pearce Quigley), un hombre de mediana edad cuya vida se ha estancado después de que su pareja Clea desapareciera sin dejar rastro siete años atrás, dejándole en una casa de su propiedad en la que Michael atesora cajas sin abrir repletas de libros que habían sido enviadas a Clea, con una ligera esperanza de que algún día regrese, y reproduciendo en un pequeño salón la imagen exacta de una fotografía familiar de ella tomada el día de Navidad, como una especie de permanencia de la memoria que le conecte directamente con Clea a pesar de su ausencia. Su vecino Clive (Jon Pointing) es un entrometido que siempre trata de inmiscuirse en la vida de Michael para descubrir el misterio que parece rodearle, mientras que el hermano de Clea, Roy (Paul Kaye), le presiona para que desaloje la casa para poder venderla y resolver sus problemas económicos. El protagonista trabaja en una gran tienda de bricolaje en la que el encargado Gordon (Mackenzie Crook) no consigue ganarse el respeto de sus trabajadores (se pueden ver características del personaje de David Brent (Ricky Gervais) en The office), entre los que se encuentra Kacey (Lauren Patel), que se convertirá en una colaboradora de Michael cuando lleva a cabo un proyecto especial. A éste le gusta dejar a Gordon con la palabra en la boca cuando recibe las frecuentes llamadas de la residencia en la que se encuentra su padre Brian (Michael Palin), que siempre tiene alguna excentricidad que molesta a los residentes. Este entorno familiar se construye con un talento especial para desarrollar personajes complejos que al mismo tiempo tienen motivaciones claras. Los profetas a los que hace referencia el título son un descubrimiento del que es mejor no desvelar demasiado, pero que tiene relación con la tradición de duendes y hadas que envuelve a las historias fantásticas europeas. Cuando su padre Brian le habla sobre los homúnculos, figuras relacionadas con la tradición continental de la alquimia, Michael se embarca en una tarea complicada pero que si da resultado puede ofrecerle las respuestas a sus principales preguntas, especialmente sobre la desaparición de Clea.
Pero
Small prophets habla en realidad de un tema tan común como la crisis de mediana edad, a través de un personaje que parece tan desenfadado y despreocupado que ni siquiera le importa que su jefe Gordon le sugiera que podría despedirle, o que se note demasiado que su vida se ha quedado en un punto muerto durante siete años. De hecho, la envidia de su vecino Clive, un personaje completamente diferente del que Jon Pointing interpretó en
Big boys (Filmin, 2022-2025), pero al que también aporta cierto encanto a pesar de ser una especie de villano, proviene de la sensación de que el barbudo Michael parece más feliz que él mismo, a pesar de que teóricamente su vida familiar y profesional es más estable. En la introducción de un cierto realismo mágico, la serie revela algunas de sus principales influencias, y se pueden detectar matices de creadores como Michel Gondry o Charlie Kaufman, un tipo de escritores que parecen tener poca cabida en el entorno audiovisual actual. Incluso los efectos visuales de la serie están realizados con la técnica de stop-motion que le aporta un cierto carácter artesanal y anacrónico, pero que encaja adecuadamente con su tono nostálgico. De hecho, Mackenzie Crook siempre ha mencionado que después de trabajar como actor en
The office y sufrir cierto encasillamiento como tipo raro, se sentía más cómodo escribiendo comedias suaves que no tuvieran ese tipo de situaciones incómodas o de vergüenza ajena, sino que estuvieran pobladas por personajes mucho más encantadores. Y
Small prophets lo consigue en todos sus términos, con un sentido del humor muy peculiar que surge de situaciones extravagantes, como cuando en el
Episodio 2 (T1E2) un cliente le pregunta a Michael: "
Disculpe, ¿venden cubos?" en un pasillo que está repleto de estanterías con cubos azules y éste le responde: "
No, no vendemos. Nadie los pide, son demasiado anticuados". La historia también está marcada por planteamientos que quedan sin resolver, y que no sabemos si se resolverán en algún momento, como la razón de la desaparición de Clea, el trasfondo de un adolescente vecino del barrio en el que vive Michael, que siempre anda en bicicleta observando pero sin decir nada, o por qué una mancha de aceite tiene la forma de un conejo. Pero son precisamente estos elementos quizás mágicos, quizás simplemente cotidianos, los que enmarcan
Small prophets en un tipo de historias que reivindican sentirnos maravillados por los pequeños detalles, incluso aunque éstos surjan de la propia imaginación. Este año hemos visto series que respaldan la vida sin sorpresas, la cotidianidad incluso aburrida, como la también británica
Leonard y Hungry Paul (Filmin, 2025) o la japonesa
Hirayasumi (NHK, 2025), en contraste con la sociedad agitada y la vida urgente que nos rodea. La adquisición por parte de Apple tv de esta producción de la BBC, que se verá en la plataforma en todo el mundo y en Reino Unido a partir de 2027 una vez que la televisión pública británica deje de asumir la exclusividad, es otro de esos movimientos de la plataforma por ampliar su catálogo mediante producciones de terceros. A lo largo de la serie destacan los momentos en los que Kacey y Michael están juntos a partir del tercer episodio, que resultan absolutamente cautivadores en la forma en que conectan sus historias y sus aspiraciones. Ella sueña con trabajar en la telenovela australiana
Vecinos (Eleven Network, 1985-2025), a pesar de que ya ha sido cancelada pero, ¿por qué no soñar también con cosas imposibles?
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):
La lección de alemán, Distrito 9, El origen del mal y La chica de la aguja se pueden ver en Filmin.
Múnich en vísperas de una guerra se puede ver en Netflix.
Cariño, he encogido a los niños, Independence Day y Piratas del Caribe se pueden ver en Disney+.
La guerra de los Rose, Mi amigo Mac y E.T. El extraterrestre se pueden ver en Prime.
La última lección se puede ver en Filmin, Movistar Plus y Prime.
Fanny y Alexander se puede ver en Acontra+, Filmin, Movistar Plus y Tivify.
Dinero fácil se puede ver en Acontra+, Filmin y Tivify.
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