Nuestra segunda crónica en la última jornada del Festival de Televisión de Montecarlo se detiene de nuevo en las principales secciones a través de algunas de las producciones elegidas para competir en ellas. A lo largo de estos días la presencia de figuras del mundo de las series han convertido de nuevo a Montecarlo en el centro del panorama audiovisual internacional con nombres como Kristin Scott Thomas, Kurt Russell o Michael Hirst entre los invitados principales, además de la actriz española Ester Expósito. Pero también se ha celebrado recientemente otro festival de series que entregó sus premios principales hace unos días. Se trata de Seriencamp, que tuvo lugar entre el 9 y el 11 de junio en la ciudad alemana de Colonia, con una producción alemana como ganadora principal de la Sección Oficial: la comedia muda Das Manko/The flaws (ZDF, 2026), consiguió el premio como Mejor Serie, después de haber ganado el premio a la Mejor Dirección en Séries Mania 2026 y estar seleccionada para la sección de series de Cinema Jove, cuya programación comentaremos en otro reportaje. En la categoría de series cortas, el premio de Seriencamp se ha repartido entre la divertida comedia negra australiana Buried (VicScreen, 2025), ganadora del premio AACTA 2025 como Mejor Serie Online, y la comedia animal austríaca S.H.E.E.P. (ZDF/ORF, 2026), que fue seleccionada en Canneseries, sobre una granja en la que las ovejas creen que han conseguido dominar al ser humano.
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OliviaAlemania 2026 | ZDF, 89' | Telefilm | Oficial Ficción | ★★★☆☆Escrita por David Unguriet sobre la novela de Olivia JonesDirigido por Till EndemannFestival de Hamburgo '25: Sección Oficial |
Historias de empoderamiento como la de Olivia Jones se están volviendo imprescindibles para entender por qué es necesario reclamar el espacio de la identidad propia dentro de una sociedad que regresa a ciertos posicionamientos que parecían superados. Olivia Jones es una pionera de la representación queer en Alemania, cuya popularidad estalló en los años ochenta como pocas veces se había visto en la televisión, ganando el premio como Mejor Drag Queen del Mundo en 1991, y posteriormente participó en el tour de los reality shows como Gran Hermano versión alemana que necesitaban personalidades fuertes y controvertidas. Basada en su autobiografía Ungeschminkt: Mein schrilles Doppelleben (Sin adornos: Mi escandalosa doble vida) (2021), la película Olivia (Till Endemann, 2025), estrenada el pasado mes de mayo, es una apuesta de la televisión pública alemana por presentar la visibilidad de una artista que nació como Oliver Knöbel en un pequeño pueblo de la Baja Sajonia. El joven Oliver (Arian Wegener) comienza a probarse las medias de su madre y a maquillarse descubriendo la comodidad de una identidad diferente a la que representan las casas perfectamente alienadas de un barrio conservador encarnado en el vecino, el señor Kiesewetter (Martin Brambach), quien descubre espiando por la ventana esa reinvención personal que explora el hijo de Evelin Knöbel (Annette Frier), una madre soltera que solo por serlo, es especialmente vigilada por sus vecinos. Desde que ella descubre las preferencias de Oliver por la ropa femenina y el maquillaje de mujer siente una mezcla de vergüenza e incomprensión que la acompaña durante mucho tiempo, pero no es retratada como una madre estricta, sino simplemente como una mujer que no entiende lo que está pasando. La película está más interesada en presentar el camino que recorre la protagonista hasta llegar a los primeros programas de televisión que por mostrar la carrera profesional de Olivia Jones. Aunque de alguna manera simplifica demasiado ese recorrido, especialmente durante una infancia que solo se circunscribe a la relación con su madre y al acoso escolar que sufrió bajo la mirada cómplice de Thorsten Trapp (Jeremy Mockridge), una especie de amor platónico del que iremos viendo breves apuntes de la vida tradicional que contrasta con la de Oliver, alistándose en el ejército, casándose y teniendo hijos. La violencia siempre es representada en la película como una consecuencia grupal, formada por la complicidad de quienes forman un entorno cerrado, ya sean jóvenes que practican bullying en la escuela o grupos de borrachos que, cuando se convierte definitivamente en Olivia Jones (Johannes Hegemann), también la agreden por las calles de Hamburgo. Pero hay una ausencia de entorno personal que resulta significativa, exceptuando alguna relación sentimental, y que refleja la soledad de un protagonista que se sorprende cuando, después de una noche de sexo, su amante Enno Leander (Dennis Svensson) no se marcha inmediatamente, sino que está interesado por algo más que una relación momentánea. Es más interesante la segunda mitad de Olivia, su llegada a Hamburgo y el apoyo que recibe de Marius (Daniel Zillmann), el dueño de un bar gay que le ofrece una lista de lugares donde puede probar a presentar sus números musicales, aunque su primera opción de "You forgot the colour film" (1974) Nina Hagen no parece muy adecuada y debe optar por una elección más obvia: "I will survive" de Gloria Gaynor, el himno de la cultura LGBTIQ+.
Aunque se trata de una biografía contada de manera convencional, resulta más interesante la segunda parte, cuando se enfoca en los primeros pasos de Olivia dentro del mundo drag y el entorno de las noches de Hamburgo a veces complicado y peligroso. Pero algunos acontecimientos trasladados de la vida real de Olivia Jones ofrecen una mirada cercana a la comedia, como cuando intenta librarse del servicio militar obligatorio acudiendo al centro de reclutamiento vestida como una drag queen, pensando que conseguiría una baja psicológica, algo que no se produjo. O la retransmisión de una entrevista que ella realizó a los asistentes a una convención del partido de ideología neonazi NPD en Hannover, que vemos a través de su madre mientras la está escuchando por radio. Mientras se convierte en una artista cada vez más popular, Olivia consigue el apoyo del presentador travesti Lilo Wanders (Stephan Kampwirth) para incluir una de sus actuaciones en el programa Schmidt Midnight Show (NDR, 1989-1993), que se emitía a medianoche en un canal minoritario de la televisión pública alemana. Quizás no fuera el tipo de programa que su madre Evelin vería, pero en la película se la muestra encontrando la actuación de su hijo para reflejar su progresiva aceptación de la vida que ha adoptado. La evolución de Oliver hasta convertirse en Olivia Jones es contemplado por Evelin en la distancia, a través de sus apariciones en televisión o en los reportajes que aparecen en los periódicos, hasta que da el paso para contemplarla directamente en su local del barrio rojo de Hamburgo. Algunos de estos momentos suavizan una historia que se siente demasiado superficial, con cierta tendencia al camino tradicional de las biografías de personajes que se enfrentan a la sociedad y su entorno. Pero resulta más acertado el retrato de una época que la propia vida de la protagonista, especialmente cuando se abordan temas como el miedo al VIH o cómo afecta el paso del tiempo y la aceptación a las drag queen más maduras, representada en la figura de la antigua estrella Lulu Duvall (Victor Schefé). A pesar de sus defectos, Olivia es una película que transmite conceptos como la tolerancia y la aceptación con especial éxito, aunque sea a través de un biopic más o menos convencional que se apoya, eso sí, en una banda sonora de iconos musicales de la comunidad LGBTIQ+, desde "Cosmic dancer" (1971) de T. Rex hasta "Enjoy the Silence" (1990) de Depeche Mode, "I Want to Break Free" (1984) de Queen o "Smalltown Boy" (1984) de Bronski Beat.
El actor y director árabe-palestino Shady Srour compitió en el Festival de Haifa con la versión de largometraje de su miniserie Fadia (Makan TV, 2025), ganando el premio como Mejor Ópera Prima y Mejor guión, aunque anteriormente había dirigido la película Holy air (2027), la historia de un árabe cristiano que vive en Nazaret, una minoría dentro de una minoría en el territorio que se encuentra entre Tierra Santa y Oriente Medio. También realizó el cortometraje Oslo (2019), que reflejaba el fracaso de los Acuerdos de Oslo firmados en 1993 entre Israel y Palestina, un reconocimiento más sobre el papel que real, a través de la historia de un jornalero palestino al que un día se le niega la entrada en Israel, a pesar de que necesita trabajar todos los días para alimentar a su familia. En una zona en la que hay continuos conflictos militares y ataques indiscriminados, el director se preocupa principalmente por los conflictos cotidianos que también afectan a las familias. En su última serie/largometraje, que ha sido proyectado hace unos días en el festival de series alemán Seriencamp, se enfoca en una realidad terrible que permanece en algunas regiones árabes, los llamados homicidios por honor, que siempre tienen como víctimas a mujeres asesinadas por sus propias familias. La historia de Fadia se puede ver reflejada en muchas historias reales, como el crimen contra una mujer en Kohistan (Paquistán) por orden de un consejo tribal después de que unas imágenes suyas se hicieran virales, denunciada por Amnistía Internacional en 2023. Algo similar ocurre con la joven Fadia (Yara Elham Yarrar), una estudiante de enfermería en Tel Aviv de la que se difunde un video grabado en una fiesta que llega hasta su propia familia, en un pequeño pueblo de Galilea. La difusión de estas imágenes prohibidas a través de las redes sociales provoca que el consejo tribal se reúna para exigir una respuesta, planteando que la única forma de recuperar su honor es que Fadia se someta a la tradición de ser enterrada viva por haber deshonrado a su familia. Son sus tres hermanos los que impulsan la práctica del homicidio por honor, especialmente Shareef (Ala Dakka), un funcionario corrupto del ayuntamiento que ha contribuido a pagar los estudios de Fadia, pero principalmente para mantener un control sobre ella, pero también el impulsivo y más joven Waleed (Shadi Mar'i) y el mediano Fadi (Jalal Masarwe), que es el que tiene más dudas sobre la decisión. Frente a la casa de la familia al-Hawi vive la familia Sarrour, también árabes pero más liberales, encabezada por Tarek (Shady Srour), un arquitecto que habita una casa moderna, con un gran ventanal desde el que puede ver los acontecimientos que ocurren en el patio vecino, pero diseñado con cristales reflectantes, de manera que solo desde el interior se puede ver el exterior. Esto les permite permanecer invisibles aunque estén observando, y funciona en la historia como un elemento dramático que será relevante. Fadia fue concebida inicialmente como una película, pero al no recibir el apoyo de televisiones e instituciones, cuando el canal Makan TV se interesó por la historia se tomó la decisión de convertirla en una miniserie, inicialmente de doce episodios que acabaron reduciéndose a cuatro por cuestiones de presupuesto.
Con la participación del veterano director de fotografía norteamericano afincado en Tel-Aviv Barry Markowitz, que ha trabajado en películas como Todos los caballos bellos (Billy Bob Thornton, 2000) o Corazón rebelde (Scott Cooper, 2009) y en documentales como La vida de Albert Brooks (Rob Reiner, 2023), la serie propone una puesta en escena en la que se refuerza el dramatismo de la historia a través de recursos procedentes de géneros como el thriller, especialmente cuando la familia Sarrour se involucra directamente en el rescate de Fadia después de haber sido enterrada viva y la esconde dentro de su casa. Desde el gran ventanal que la oculta, ella contempla a su propia familia y se convierte en una especie de fantasma para ellos, una aparición que revela la verdadera gravedad de la situación y que pretende reflejar las dificultades que afrontan las nuevas generaciones más jóvenes en las comunidades árabes, con aspectos de la tradición y la convivencia que no se discuten o permanecen ocultos. El director y actor de la serie, Shady Srour, habla sobre sentir la presión de una parte de la sociedad árabe en la que el valor del hombre se mide por su capacidad de dominación sobre las mujeres: "Mi entorno social esperaba que, como hijo y hermano de cuatro hermanas, dominara y oprimiera a mis hermanas. Mi masculinidad se medía en función de mi capacidad para controlar a las mujeres de mi entorno" (Haaretz, 28/3/2024), comentaba en una entrevista. La representación de una realidad que permanece de manera invisible se coloca ante el espectador como un espejo, que está simbolizado a través de la ventana en la que la familia al-Hawi se ve reflejada a sí misma desde el exterior. Hay algunas ideas poderosas en la serie, aunque a veces tiende hacia el melodrama excesivo y algunas interpretaciones son demasiado débiles como para transmitir la auténtica fuerza del mensaje. En uno de los últimos episodios, la joven Fadia responde a través de la misma red de difusión que la condenó, una mirada a las redes sociales convertidas en una herramienta de control y opresión, pero que también pueden ser un elemento de denuncia. Grabando un vídeo delante del lugar en el que fue enterrada, reivindica su supervivencia como mujer: "¿Veis esta tumba? Mi familia me enterró en ella. Ellos saben quienes son. He muerto en vida y he regresado, y desde que volví he vivido con miedo a mi familia y a mis conocidos. Pero los peores sois vosotros, los que vivís normalmente, a los que no os importó que me secuestraran". Fadia ofrece una interesante mirada psicológica hacia la permanencia incomprensible de estas tradiciones que establecen un distanciamiento entre géneros, pero aunque en este aspecto puede ser demasiado exagerada en la construcción de su mensaje, aporta una perspectiva más interesante en torno al silencio y la pasividad de los que observan, estableciendo la implicación de la familia Sarrour como necesaria frente a la pasividad de quienes miran hacia otro lado.
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Into the void: Putin's foreign fightersReino Unido 2026 | BBC, 55' | Reportaje | Documentales y reportajes | ★★★★☆Dirigido por Philip Pendlebury |
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Under occupation: The reality of russificationJapón 2026 | NHK, 50' | Reportaje | Documentales y Reportajes | ★★★☆☆Dirigido por Kimura Kazuho, Yoda Mayumi |
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Iran, Isräel et la bombeFrancia 2026 | France 5, 52' | Reportaje | Documentales y Reportajes | ★★★☆☆Dirigido por Miyuki Droz Aramaki, Sylvain Lepetit |
Aunque pueda parecer que surgió a raíz de los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra emplazamientos importantes para el desarrollo nuclear en Irán que se produjo hace un año, en junio de 2025, lo cierto es que este documental de investigación comienza a producirse antes, cuando en abril de 2024, tras un ataque israelí contra el consulado iraní en Damasco dirigido contra comandantes de la Guardia Revolucionaria, se produjo una represalia de Teherán directamente contra Israel, lo que marcó un punto de inflexión importante que no se había producido con anterioridad. A partir de entonces, los directores Miyuki Droz Aramaki y Sylvain Lepetit iniciaron una investigación para ofrecer un contexto a un conflicto permanente en el que siempre ha estado presente la posibilidad de que Irán estuviera desarrollando un arma nuclear, aunque nunca con pruebas claras. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, presentó en una rueda de prensa en 2018 lo que él denominó "los archivos nucleares secretos" de Irán, unos 55.000 documentos que estaban escondidos en un lugar donde no había seguridad nocturna para no levantar sospechas, robados en la Operación Amad del servicio de inteligencia israelí Mossad. Pero, a pesar de la teatralidad de la puesta en escena para los medios de comunicación, estos documentos no fueron especialmente reveladores, ya que se limitaban a un proyecto ya conocido que se había producido antes del acuerdo firmado en 2015 por el que el régimen de Teherán se comprometía a utilizar su potencia nuclear solo para fines civiles. En el documental Iran, Isräel et la bombe (France 5, 2026) se hace un repaso a través de imágenes de archivo y entrevistas a la guerra secreta entre Irán e Israel, que se intensifica durante la década de los 2000 y termina con los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán en junio de 2025, aunque el reportaje, que se emitió a principios de febrero, no llega hasta los ataques más intensos del 28 de febrero, iniciando una escalada que se ha extendido a todo Oriente Medio y que parece haber alcanzado un acuerdo de paz. Uno de los elementos destacados en el aumento del conflicto israelí-iraní fue la decisión de Donald Trump durante su primer mandato de romper el acuerdo firmado en Viena en 2015, que era muy parecido al que se ha puesto sobre la mesa en la actualidad. Lo interesante de Iran, Isräel et la bombe es que elabora un recorrido a través de los años y de diferentes operaciones que ha llevado a cabo Israel para tratar de frenar la supuesta intención de Irán de desarrollar un arma nuclear, basada en una premisa que parece tan ambigua como contradictoria, y en la que siempre se ha apoyado el régimen iraní: "Así como Estados Unidos y el régimen sionista tienen derecho a poseer armas biológicas, químicas y atómicas, Irán también tiene derecho a desarrollar su programa nuclear, pero con fines estrictamente civiles. Nunca hemos buscado construir un arma atómica", afirma Hossein Kanani Moghaddam, ex alto comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, único autorizado por el régimen para hablar sobre el programa nuclear iraní.
Una interesante lista de entrevistados introduce sus perspectivas en torno al conflicto, desde el ex primer ministro israelí Ehud Barak hasta el ex alto funcionario de Estados Unidos John Bolton, quienes hacen referencia a la década de 1980 y la preocupación por el régimen iraquí de Saddam Hussein (1937-2006) que culminó en la Operación Ópera, el lanzamiento de 16 toneladas de bombas sobre la central nuclear de Osirak el 7 de junio de 1981. Como si se tratara de un documental de espionaje, se detallan con animaciones algunas otras operaciones llevadas a cabo por Israel, como el robo de los archivos mencionados antes, la introducción del virus informático Stuxnet en 2010 que paralizó las instalaciones de enriquecimiento de uranio en Natanz (Irán) o el asesinato selectivo en 2020 del físico nuclear Mohsen Fakhrizadeh, considerado el cerebro del programa nuclear militar, mediante localización por Inteligencia Artificial y un robot controlado a miles de kilómetros de distancia cuyos disparos solo alcanzaron al científico mientras conducía su coche junto a su esposa. Israel ha utilizado las últimas tecnologías para acabar con la vida de numerosos científicos relacionados con el programa nuclear iraní sin pruebas reales de que haya estado desarrollando un arma nuclear. Pero parece cierto, según se manifiesta en el documental, que algunas decisiones como la retirada de Estados Unidos del acuerdo de 2015 y determinados ataques en tierras iraníes han provocado el deseo del régimen por intensificar su supuesto interés en llevar a cabo un programa militar nuclear. Lo que se concibió como controles y equilibrios se ha convertido en un factor de escalada hasta llegar al conflicto abierto actual, que no es analizado por el reportaje porque se produjo con posterioridad. Pero Iran, Isräel et la bombe ofrece un contexto bastante interesante sobre una guerra secreta que ha ido saliendo a la superficie progresivamente y que solo ha ido aumentando de tensión conforme sus protagonistas han intensificado la violencia. La última parte del documental se centra en las consecuencias del ataque de octubre de 2023 por parte de la organización palestina Hamas, y cómo provocó también un cambio en los planes estratégicos de Israel, que se hicieron más transparentes en cuanto al deseo de controlar los territorios limítrofes para, así, restar capacidad de reacción a Irán y las conexiones que ha ido estableciendo con Hezbolá en el Líbano, Bashar al-Asad en Siria y las milicias en Irak.
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How Indian students end up being exploited in GermanyAlemania 2026 | DW, 17' | Reportaje | Oficial Digital | ★★★☆☆Dirigido por Kate Ferguson |
Deutsche Welle, más conocida por sus siglas DW, es una cadena de televisión pública financiada por el gobierno federal alemán que emite a través de satélite pero también en formato digital, con una programación de reportajes e informativos en treinta y dos idiomas, entre ellos español latino. Ha dedicado varios de estos reportajes a la difícil situación en la que se encuentran los trabajadores en el sector de las entregas de comida a domicilio en Alemania, sufriendo abusos y explotación por parte de grandes corporaciones internacionales. En el reportaje How Indian students end up being exploited in Germany (DW, 2026) aborda una de estas realidades, centrándose sobre todo en la situación de jóvenes estudiantes procedentes de India que viajan para continuar sus estudios en Alemania pero que acaban metidos en deudas financieras y alquileres demasiado altos que les obligan a buscar trabajos fáciles, entre ellos predominantemente el reparto a domicilio. A raíz del acuerdo de inmigración que firmaron India y Alemania en 2022, se ha duplicado el número de estudiantes indios que han decidido ingresar en universidades alemanas, desde los 29.000 de 2020 hasta los casi 60.000 que llegaron en 2024, la última cifra de la que se dispone. Éstos tienen dos opciones para continuar sus estudios: acceder a una universidad pública, de matrículas más económicas pero una mayor dificultad para conseguir plaza, o bien hacerlo a través de una universidad privada que tiene un nivel de exigencia menor debido a que cuenta con tasas muy caras. Muchos jóvenes indios optan por esta segunda posibilidad, pero se enfrentan a dificultades para poder sostener un nivel de vida medio, por lo que optan por trabajar al mismo tiempo que acuden a la universidad. Uno de los principales entrevistados es Bhavya, un joven que incluso contaba con un trabajo bien pagado como ingeniero informático en India, pero que, alentado por las promociones que suelen enviar las universidades privadas a través de WhatsApp y otras redes sociales, se convenció de que su situación iba a mejorar en Alemania. Pero una vez desembarcado en Alemania, se encontró con el primer problema: el acceso a una vivienda, con alquileres excesivamente caros, acabando en un círculo vicioso promovido por las compañías de pedidos a domicilio. Aprovechando una situación de indefensión legal por un trabajo no demasiado regulado en Alemania, las principales empresas del sector como Uber Eats, Flink o Wolt se sirven de subcontratas para evitar las responsabilidades sobre los repartidores, y éstas son las que presionan exigiendo jornadas de 10 horas con amenazas de desconexión de la aplicación en el caso de que el trabajador no cumpla con estos horarios. Cuando estas empresas subcontratadas se encuentran con dificultades legales debido a inspecciones, se declaran en bancarrota y sus responsables inician un nuevo negocio con diferente nombre. En medio de esta situación, han surgido iniciativas impulsadas por algunos ciudadanos indios como Rohit A., a través de Lieferando, una compañía de reparto que funciona como un colectivo de trabajadores, en el que todos tienen las mismas condiciones, no existe una aplicación que controle sus horarios y solo funciona a través de mensajes de WhatsApp. El reportaje de la periodista Kate Ferguson también menciona la Ley Rider que introdujo el gobierno español en 2021 para obligar a las empresas de reparto a domicilio a contratar a los repartidores como trabajadores asalariados, como señala la profesora de Legislación Laboral de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), María Luz Rodríguez Fernández: "El fundador de Glovo en España ha sido investigado penalmente por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores, y precisamente cuando el CEO de Glovo estuvo a punto de acabar en la cárcel, entonces ellos empezaron a aplicar la ley". El trasfondo de esta situación relacionada con el sector de los repartidores a domicilio expone diferentes realidades sociales en Alemania: el control de este sector por parte de hombres de mediana edad, el agresivo marketing efectuado por las universidades alemanas para atraer estudiantes indios, la cultura de la vergüenza que rodea a los jóvenes que no se atreven a pedir ayuda a sus familias o una permisividad del trabajo irregular son factores que ayudan a mantener la explotación de trabajadores en la sociedad alemana.






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