03 junio, 2026

El buen momento de la British TV

La transformación de los hábitos de consumo dentro del audiovisual ha provocado la necesidad de una adaptación de la tradicional manera de ofrecer los contenidos de los canales convencionales, impulsando sus plataformas de streaming o directamente transformándose en medios digitales, como tiene previsto hacer Channel 4 con su estrategia Fast Forward que pretende convertirlo en un servicio público exclusivamente de streaming para 2030. El audiovisual británico mantiene algunos hábitos tradicionales a través de las versiones lineales de sus canales, como la emisión semanal, pero también ha sufrido un proceso de adaptación que, para muchos analistas, ha supuesto una ausencia de la relevancia que tuvieron hace unos años las producciones británicas, con algunas excepciones. Desde la pandemia, se ha notado la ausencia de esos programas imprescindibles en las pantallas británicas, provocando una crisis que también ha estado impulsada por el éxodo de los talentos a las plataformas globales, como afirmaba la productora Elisabeth Murdoch hace un año en un reportaje: "Los productores británicos están creando contenido excelente para plataformas globales, con talento británico y ambientado en el Reino Unido, pero esas no son las mismas historias que buscan la BBC o Channel 4" (The Guardian, 18/3/2025). Lo que está agravado también por una crisis del sector que ha obligado a muchos trabajadores de la industria a dedicarse a otros empleos. Tras el inicio de la pandemia de Covid, se encargó demasiada programación, pero al mismo tiempo el público consume ahora más contenido en plataformas de streaming y redes sociales, mientras que los costes de producción televisiva se han disparado. Los ingresos publicitarios de las emisoras públicas han caído, y los ingresos por la tasa de licencia de la BBC han disminuido en un 30% desde 2010. Sin embargo, 2026 parece haber sido un importante aliento para los contenidos procedentes de Gran Bretaña. El éxito de series como Waiting for the out (BBC, 2026) y Small prophets (BBC, 2026) en Séries Mania y de Alice y Steve (Disney+, 2026) en Canneseries, que recibieron algunos de los principales premios, o la presencia del thriller Gone (BBC, 2026) en el próximo Festival de Monte-Carlo, confirma la recuperación del prestigio de la televisión británica, lo que nos permite presentar una mirada hacia algunas de las últimas producciones estrenadas recientemente, marcadas por los nombres de sus creadores, principales referentes del buen momento de la British TV.

Tip toe

Miniserie | Channel 4 | Reino Unido 2026 | 5x45' ★ 

Creada por Russell T Davies

Dirigida por Peter Hoar


Durante la última edición del festival Séries Mania, el guionista Russell T Davies (1963, Gales), recibió el Premio de Honor y participó en dos clases magistrales para el público y los profesionales, hablando de su carrera y de su último proyecto, una historia que, como comentamos en nuestras crónicas de Séries Mania, nace de una necesidad de plantear la transformación que siente dentro de la sociedad británica, "una reacción a dónde estamos ahora, hacia dónde nos dirigimos todos nosotros, impulsados por la ira que hay en el mundo. Todo parece equivocado, cada mensaje de texto provoca una pesadilla. Cada palabra, cada mensaje directo, cada nota de voz, no debería haber sido enviada. Todo lo que se dice provoca una mayor escalada de rabia", comentaba en su encuentro con los profesionales, junto a la productora de casi todas sus series, Nicola Shindler. Uno de los autores más importantes del panorama británico ha estrenado series muy relevantes durante las últimas tres décadas, desde la irreverente y combativa Queer as folk (Channel 4, 1999-2000), uno de los referentes de las historias protagonizadas por la comunidad LGBTIQ+ hasta Years and years (BBC/HBO, 2019), que vista desde ahora parece una premonición del giro extremista de nuestra sociedad, pasando por It's a sin (Max, 2021), uno de los retratos más contundentes sobre la llegada de la pandemia del VIH a la comunidad gay británica. A estas propuestas que no solo son relevantes dentro de la industria audiovisual sino como espejos de la sociedad se une ahora Tip toe (Channel 4, 2026), otra historia que será vista como una llamada de alerta sobre el retroceso de las libertades conseguidas por la comunidad LGBTIQ+ en las últimas décadas. En el Episodio 1 (T1E1) el protagonista Leo Struthers (Alan Cummings), el dueño del pub Spit and Polish situado en la popular Canal Street de Manchester, el barrio gay de la ciudad donde también se desarrollaba Queer as folk, termina una noche de celebración con Melba (Paul Rhys), una amiga drag queen, hablando sobre cómo parece que estamos regresando a la sociedad represiva de los noventa. "¿Crees que va a volver? Ya ha vuelto, idiota. Ya está aquí. Es una marea, una tormenta, un gran tsunami y nosotros estamos en el centro. Nos engañaron, solo estaban esperando. Nos dejaron salir para tenernos en el punto de mira. Antes entraba en cualquier habitación y decía "¡Tachán!" y ahora entro de puntillas", dice Melba, haciendo referencia al título de la serie. Esta es la realidad que revela una serie que tiene un comienzo impactante desde el final, para retroceder diez días antes, un recurso narrativo del que Russell T Davies ha renegado habitualmente, pero que en la construcción de esta especie de thriller sobre vidas cotidianas tiene la efectividad de situarnos desde el principio en el tono trágico de la historia, por mucho que algunas situaciones estén impregnadas de ese sentido del humor característico de su autor. Días antes, Leo Struthers se encuentra en una situación incómoda cuando tiene que pedir ayuda a su vecino Clive Goss (David Morrissey), un electricista que parece sentirse incómodo fuera de su ambiente de masculinidad. Pero Tip toe tiene la inteligencia de situarse siempre desde una perspectiva equidistante respecto a los prejuicios de los personajes: si Clive puede tener reservas respecto a la forma de vida de su vecino, también Leo le cataloga inmediatamente como un homófobo. La serie habla sobre los malentendidos de una sociedad en la que la comunicación se produce solo a través de idea preconcebidas y desde elementos que distancian, como las pantallas. Al final del primer episodio hay un montaje de los diferentes personajes excitándose viendo escenas sexuales en sus móviles o tablets, que recuerda al famoso "montaje de masturbación" del Episodio 1 (T2E1) de la segunda temporada de Sex education (Netflix, 2019-2023). Es una secuencia divertida, con el "Unholy" de Sam Smith sonando de fondo, pero con un elemento de distorsión inquietante. Y refleja el sentido de la historia: los espacios aislados en los que se encuentran los personajes, la soledad como enfermedad de nuestra sociedad. 

En la dirección se encuentra Peter Hoar (1969, Reino Unido), que ha trabajado anteriormente con Russell T Davies en series como Nolly (Filmin, 2023), este año también ha dirigido el drama de Jack Thorne Falling (Channel 4, 2026) y fue reconocido por el aclamado episodio Mucho, mucho tiempo (T1E3) de The last of us (HBO Max, 2023-). Pero Tip toe no se centra solo en la comunidad LGBTIQ+, sino que aborda también cómo se moldean las masculinidades dentro de una familia con una marcada tendencia conservadora, especialmente a través de los dos hijos de Clive, el adolescente gay George Goss (Stephen Connor) y el veinteañero Saul Goss (Joseph Evans), que exhibe su cuerpo en internet. La serie se sitúa dentro de esa tendencia de propuestas como Half man (HBO Max, 2026) y El señor de las moscas (Movistar Plus, 2026), que exploran precisamente las masculinidades desde entornos que restringen y oprimen. En cierta manera, es la primera vez que Russell T Davies construye una realidad heterosexual a partir de la relación entre Alan y Clives, dos hombres que están ya en los 60 años, que han  vivido de maneras opuestas y que acaban encontrándose de una manera más cercana a partir de un accidente con una llave. La confrontación entre esos dos mundos, que en realidad no son tan diferentes, es la que revela la soledad en la que viven ambos: Clive en un matrimonio infeliz y Alan dentro de una comunidad que le apoya pero que realmente no le acompaña, extrañando todavía la ruptura de una relación sentimental con Curtis Baxter (Charlie Condou), quien le abandonó por una mujer. Está claro que Russell T Davies se ha lanzado en Tip toe a hablar de lo que le preocupa sin ningún tipo de límites, lanzando la denuncia de una sociedad que cada vez es más permisiva con los insultos a la comunidad LGBTIQ+ y con las políticas represivas contra la diversidad sexual. Y lo hace con todas las consecuencias controvertidas que pueda provocar una narrativa que no se siente amordazada, que establece Canal Street como una especie de refugio para la comunidad en el que todavía encuentran cobijo algunos sectores que están siendo atacados y negados, especialmente la comunidad transexual, lo que se refleja a través del personaje de Zee Malone (Iz Hesketh), una de las empleadas del pub Spit and Polish. Pero también expone algunos elementos que revelan aspectos incómodos de la comunidad gay: cuando Clive comienza a hacer algunos arreglos eléctricos en el pub de Leo, se queja de la constante sexualización de las conversaciones entre sus empleados. Es cierto que puede haber una simplificación de los contrastes entre ambos entornos: la alegría y la solidaridad de la comunidad LGBTIQ+ frente a la tristeza heteronormativa de la familia de Clive. Pero que la serie se haya recibido con algunas reservas que la describen como demasiado aleccionadora, demuestra que la sociedad que describe no está alejada de la realidad. La comunidad que describe alrededor de Canal Street recuerda bastante a la que era amenazada por la extensión de la pandemia del VIH en It's a sin, pero la sociedad que muestra se parece más a la de Years and years, solo que en este caso resulta más inquietante porque no se trata de una distopía, sino de una descripción de la realidad que nos rodea, lo que se muestra especialmente en un episodio final que provoca escalofríos. 

The cage

Miniserie | BBC | Reino Unido 2026 | 6x60' ★ 

Creada por Tony Schumacher

Dirigida por Al MacKay


El novelista Tony Schumacher (1967, Reino Unido) tiene una corta filmografía, pero su debut como creador ofreció una de las mejores muestras de serie policíaca psicológica con la espléndida y deprimente The responder (Movistar Plus, 2022-2024). Una vez concluida aquella historia, ha presentado ahora una nueva propuesta que, a pesar de su apariencia de comedia negra sobre robos de casinos, en realidad es igual o más oscura que aquella. Y si Tip toe trata de ofrecer una representación de la sociedad británica desde la mirada queer, The cage (BBC, 2026) se presenta como un excelente reflejo, también de la sociedad británica, pero desde la perspectiva de la clase trabajadora. Ambientada en un casino de Liverpool, la historia se centra en la difícil situación de Matty (Michael Socha), un gerente de sala, y Leanne (Sheridan Smith), una cajera, que se sorprenden mutuamente metiendo mano en la caja fuerte. Él es hijo de un drogadicto que comparte la misma adicción con su padre, pero añadiéndole el alcoholismo y la ludopatía que le ha provocado una deuda que tiene que devolver en poco tiempo. Su principal consuelo es su hija adolescente Emily (Freya Jones), con la que no sabe realmente cómo relacionarse. Mientras que ella es una madre viuda que también se enfrenta a una carrera contrarreloj antes de ser desalojada de su casa, puesto que el alquiler de la vivienda social está vinculado a su abuela Nanna (Eileen O'Brien), que padece demencia. Cuando sea ingresada en una residencia de ancianos dentro de dos semanas, el alquiler vencerá sin posibilidad de renovación. De manera que ambos necesitan desesperadamente una buena cantidad de dinero extra para afrontar sus propios problemas, así que deciden unirse para robar juntos. Lo que no saben es que el casino que pertenece a Nancy Packer (Geraldine James) en realidad es un negocio de blanqueo de una banda de narcotraficantes liderada por su violento hijo Gary (Barry Sloane). La excelente escritura de Tony Schumacher describe un entorno de clase trabajadora en el que casi todos cobran deudas para saldar otras deudas, y propone una serie de personaje descritos con matices, incluso en el caso de los secundarios, como Trace (Mona Goodwin), la ex-pareja de Matty y madre de Emily, o Paul (Louis Emerick), el cobrador de la deuda de Matty que también es su amigo, por lo que le ofrece una botella de agua fría para que se la coloque en la parte de la cara en la que le va a propinar un puñetazo por no pagar el dinero que había prometido: "Eres un amigo, no quiero seguir dándote una paliza cada dos semanas". En realidad, los protagonistas consiguen extraer dinero del casino cada semana, pero por alguna razón u otra acaban perdiéndolo: Matty es un personaje que recuerda al agente Chris Carson (Martin Freeman) en The responder: siempre se mete en líos y cuando parece que ha resuelto un problema le han surgido otros dos, a lo que se añade su afición al juego y a la bebida. Tony Schumacher ha comentado en alguna entrevista que este proyecto fue anterior al de su debut y que quiso escribir sobre las adicciones para tratar de entender el alcoholismo que sufrió durante años su hermano, fallecido recientemente. En el caso de Leanne, hay una buena parte de mala suerte a su alrededor, y aunque no está metida en deudas, el dinero que había ahorrado acaba robándoselo su ex-pareja, que todavía tenía las llaves de su casa. 

El título The cage hace referencia a la jaula en la que se encuentran atrapados todos los personajes, y la representación de Leanne como cajera en un mostrador situado detrás de unos barrotes que la separan del resto del casino es metafórica, pero no se siente forzada. De hecho, la virtud de los guiones de Tony Schumacher es que evitan la descripción paternalista o los diálogos discursivos, y sin embargo ofrece una descripción sorprendentemente realista de unos personajes que se sienten tan complejos como bien desarrollados. Es la desesperación lo que les conduce a tomar determinadas decisiones que quizás no sean las más acertadas, una especie de círculo vicioso del que no consiguen escapar, y ninguno de los personajes se siente estereotipado, ni siquiera el aparente antagonista, el narcotraficante Gary, antiguo novio de Leanne, quien también se encuentra en una situación desesperada porque tiene que responder ante otros. Sheridan Smith está acostumbrada a interpretar a madres con fortaleza, pero ofrece aquí un cambio de registro más positivo que el que suele construir en dramas sobre hechos reales como Contra la ley (Filmin, 2o25), y plantea un buen tándem con Michael Socha, pero es éste el que acaba robándose la función, con ese reflejo permanente de debilidad frente a sus adicciones, pero con una cierta actitud humorística incluso en las peores situaciones. También encontramos en The cage algunos estallidos de violencia extrema, especialmente en los últimos episodios, pero el trabajo de Al MacKay como director, especialista en dramas policíacos como Without sin: Libre de culpa (ITV, 2022) y Kidnapped. The Chloe Ayling story (BBC, 2024), consigue que no desentonen dentro de un tono generalmente más realista, con algunas bromas que hacen referencia a otras series policíacas: "¡Joder, Matty, esto no es Line of duty!", le dice la agente de policía Fen Ning (Sophie Mensah), que está obsesionada con acabar con el negocio de Gary Packer, y pretende utilizar a Matty como topo dentro del casino. También hay que mencionar una banda sonora que presenta canciones populares de los años ochenta, la música de la adolescencia de un personaje que está marcado por un trauma del pasado. Sin duda merece atención una serie que comienza con "This is the day", del álbum The The (1983, Sony Music), casi como un anticipo de la historia: "Este es el día que tu vida seguramente cambiará", y termina con "Just like heaven", del álbum Kiss me, kiss me, kiss me (1987, Fiction Records) de The Cure. 

Falling

Miniserie | Channel 4 | Reino Unido 2026 | 6x60' ★ 

Creada por Jack Thorne

Dirigida por Peter Hoar, Sasha Ransome


Como la memoria cultural es cada vez más corta, y se limita a destacar los grandes éxitos, Jack Thorne (1978, Reino Unido) es sobre todo mencionado por Adolescencia (Netflix, 2024) y habitualmente se olvidan sus grandes obras anteriores, desde sus notables adaptaciones en tres miniseries del universo de la película This is England (Shane Meadows, 2006), hasta sus colaboraciones previas con Stephen Graham en imprescindibles propuestas como The virtues (Channel 4, 2019) o su excelente y compleja adaptación de los exitosos libros de Philip Pullman en La materia oscura (HBO Max, 2019-2022), una historia de aventuras a reivindicar, al margen de su prolífica producción teatral, como la obra After life (2021), la adaptación de la película After life (Hirokazu Koreeda, 1998) para el National Theatre. Después de la nueva versión de El señor de las moscas (Movistar Plus, 2026) y de la traslación en ficción de un escándalo periodístico en The hack (Filmin, 2026), Jack Thorne propone un guión original que sin embargo, también parte de un artículo periodístico que contaba la historia de la hermana Mary Elizabeth, quien decidió en 2015 abandonar el convento en el que había estado durante 24 años por el sentimiento amoroso que le provocó su encuentro con el fraile Robert, que estaba de visita desde un priorato en Oxford. Esta historia de amor insólita, recogida en 2023 en el pódcast Beyond belief (BBC, 2015-), fue el punto de partida de una historia que sin embargo es completamente original. Por eso algunas críticas a la falta de verosimilitud de un enamoramiento tan repentino parecen poco apropiadas, aunque la hermana Anna (Keeley Hawes) parezca demasiado impulsiva cuando decide abandonar el convento en el que entró cuando era una adolescente, con una subtrama en torno a la incomprensión de su padres que nos recuerda a la protagonista de Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa, 2025), para lanzarse a un desconocido mundo laico al final del Episodio 1 (T1E1). Como muchos otros autores que han escrito sobre la fe, Jack Thorne no es religioso, pero creció cantando en un coro, y el Episodio 3 (T1E3) en el que la formación coral de la congregación del padre David (Paapa Essiedu) viaja en autobús para cantar en una iglesia cerca de la playa de Weston-super-Mare, es una recreación de los viajes que hacía el guionista cuando era niño. En general, la religión es tratada con respeto en una historia en la que ninguno de los protagonistas pretende abandonar su fe, pero en el caso de Anna, profundamente enamorada de David desde el primer encuentro en el convento, la lleva a tomar la decisión de renunciar al voto de celibato que le impide demostrar su amor. Como Anna ha permanecido durante los últimos veinte años en el convento, al margen de algunos flashbacks que establecen su compleja relación familiar, el guión se dedica principalmente a describir su adaptación a la vida laica, buscando un trabajo o teniendo que escoger su propia ropa, ayudada por una feligresa llamada Muriel (Rakie Ayola) que la acoge en su casa. Pero esta representación parece demasiado infantilizada, como si Anna proviniera de otro mundo aislado y no conociera el funcionamiento de la sociedad que la rodea, a pesar de que al trabajar en el jardín del convento contaba con una dispensa para comprar en las tiendas cercanas. Más interesante y complejo es el entorno de David, un ex-alcohólico cuya congregación se encuentra en Bristol y que tiene una conmovedora relación con su hermana sordomuda Susan (Sophie Stone), que es también su confidente y quien le empuja a tomar las decisiones que él no quiere asumir. 

Alrededor de David también se conforman algunas subtramas que alimentan a la historia de esa manera tan eficaz como suele ser habitual en los guiones de Jack Thorne: el párroco ayuda a la joven adolescente Tina (Holly Rhys) a escapar de un hogar marcado por el maltrato que sufre su madre a manos de su padre, o recibe una llamada de madrugada para dar la extremaunción a una feligresa con la que él siempre ha tenido una relación cercana y amable, pero de la que descubre una faceta distinta cuando su hija se niega a estar presente porque siempre la ha considerado como una madre cruel, mientras él mismo tiene que lidiar con sus problemas del pasado en las reuniones de alcohólicos anónimos. Paapa Essiedu, que este año ha ofrecido otra espléndida interpretación en el drama sobre la búsqueda de la maternidad Babies (BBC, 2026) y veremos regresar brevemente en la tercera temporada del cada vez más absurdo thriller tecnológico The capture (Movistar Plus, 2022-), tiene la capacidad de reflejar una perplejidad cotidiana respecto a los acontecimientos que suceden alrededor del personaje de David, un párroco que viste con chaqueta de cuero sobre la sotana y que adopta una relación cercana con los pocos feligreses que quedan en su iglesia, hasta el punto que interrumpe una misa para pedirles que le ayuden a preparar el desayuno para el viaje del coro. No es difícil entender por qué Anna se enamora de David, aunque sea más difícil comprender las decisiones impulsivas que toma ella, incluso cuando ambos se enfrentan a sus respectivos superiores, la abadesa Francesca (Niamh Cusack) y el arzobispo Peter (Jason Watkins), que parece inspirado en el arzobispo de Canterbury Justin Welby, obligado a dimitir en 2024 por su gestión de los abusos sexuales permanentes que se habían producido en el seno de la iglesia de Inglaterra. Falling, sin embargo, no adopta una posición principalmente crítica con la religión católica, en todo caso con el poder que la gestiona, pero sobre todo establece una reflexión muy interesante sobre la fe y el amor carnal, los sentimientos humanos y el amor divino. No hay una pérdida de convicción religiosa en Anna, que es quien principalmente impulsa el acercamiento hacia David, sino que se establece una manera diferente de adoptarla, esta vez sin renunciar a los sentimientos amorosos humanos. En los diálogos entre David y Anna se muestra la precisión de la escritura de Jack Thorne, y la interpretación de Keeley Hawes es especialmente notable porque sabe expresar la profundidad de sus sentimientos, tanto desde el silencio como a través de las palabras. 

Betrayal

Temporada 1 | ITV | Reino Unido 2026 | 4x45' ★ 

Creada por David Eldridge

Dirigida por Julian Jarrold


Esta historia de espías se podría considerar el reverso de Secret service (Movistar Plus, 2026), porque aun conteniendo algunos de los elementos comunes, se aleja más de los convencionalismos y equilibra mucho mejor el drama familiar con la trama de espionaje, que tiene tonalidades realistas. No es casual que la construcción de los personajes provenga del creador David Eldridge (1973, Inglaterra), habitual de los escenarios teatrales londinenses, con éxitos estrenados en el West End y en el National Theatre. Actualmente se encuentra en gira por Gran Bretaña su adaptación de la novela de John le Carré (1931-2020, Reino Unido) El espía que surgió del frío (1963, Ed. Booket). El dramaturgo utiliza el entorno sórdido de secretos continuos del MI5 para elaborar una reflexión sobre cómo las relaciones profesionales y las personales se ven afectadas mutuamente, a través de la figura de John Hughes (Shaun Evans), un hombre que no encaja dentro de la imagen del perfecto espía y del perfecto marido, debatiéndose continuamente entre dos mundos que parecen no congeniar el uno con el otro. Después de veinte años en la profesión, es un hombre alejado del glamour de las historias de espías, enfrentado a un posible despido por actuar de manera demasiado solitaria, después de muchos momentos incómodos que parece haber protagonizado dentro de su profesión. La historia que se desarrolla a su alrededor es tan sombría como él mismo, un drama que habla sobre héroes imperfectos que han perdido la credibilidad. Cuando en los primeros minutos de la serie el informante Ehsan Terami (Waj Ali) es asesinado, John Hughes acaba haciéndose cargo del asesino, pero su tendencia a actuar sin pedir permiso provoca una nueva reprimenda de su jefa Simone Grant (Nikki Amuka-Bird): "Dime que vas a tomarte un día para visitar a tu madre. Te dije que no siguieras esa pista, pero lo hiciste por tu cuenta, usaste tu teléfono personal para comunicarte con tu informante, te reuniste sin ningún respaldo y fuiste peligrosamente expuesto". John Hughes es un espía del MI5 que parece querer demostrar que sigue siendo apto para el trabajo, pero eso le lleva también a cometer actos imprudentes que se salen de los protocolos habituales. Mientras, su matrimonio en crisis con Claire Wardly (Romola Garai) se encuentra en una situación cada vez más complicada porque él ni siquiera tiene tiempo para acudir a la terapia con la que tratan de salvar su relación. Todos estos elementos pueden parecer habituales en el retrato del mundo del espionaje que se hace en los últimos años, más centrado en las consecuencias psicológicas y la vida personal de los espías, pero está construido con una profundidad que pocas veces se ha visto recientemente. El thriller es un dispositivo para reflejar la completa soledad en la que se encuentra el personaje principal, y su infalible intuición sobre la posibilidad de que se cometa un atentado en Manchester, conectado con una red internacional de narcotráfico iraní, ya no es escuchada como antes y, en todo caso, los temas relacionados con el tráfico de drogas no se consideran cuestiones de seguridad nacional para que intervenga el MI5, sino de la policía. 

Lo interesante del protagonista de Betrayal (ITV, 2026) es que es un hombre enfrentado a una crisis de la mediana edad, que está viendo cómo su carácter inconformista no encaja con los nuevos métodos burocráticos en los que se sostiene su trabajo, y cuando recibe un email de su superior sugiriendo que se tome unos días de descanso, su respuesta es rotunda: "No me voy a ir a ninguna parte. Vete tú a la mierda", un tipo de contestación que solo se puede producir teniendo en cuenta que las carreras de John y su ahora jefa Simone se han desarrollado de manera paralela, solo que él ha seguido siendo un agente de campo y ella ha ido ascendiendo peldaños porque ha sabido adaptarse a las nuevas reglas del departamento. Una de las cuestiones que David Eldridge comenta que le sorprendió es cómo los servicios de seguridad británicos, ya sea el MI5, el MI6 o el GCHQ cuentan desde hace tiempo con "asesores éticos", que establecen normas de comportamiento y valores que siguen una dinámica similar a la de servicios públicos como la BBC. Sin embargo, la posibilidad de que John se tome un descanso abre una cierta esperanza a su esposa Claire de que pueda estar más tiempo en casa y ocuparse de sus hijos. Después de 14 años casados, ella es una mujer cansada de la escasa comunicación entre ellos, provocada en parte por la imposibilidad de que John no pueda hablar de nada que tenga que ver con su trabajo, aunque se refiere a un romance que tuvo hace unos años con una compañera, de la que por supuesto no puede revelar su identidad. "Se esconde detrás de su trabajo", dice Claire en la primera sesión de terapia a la que acuden juntos, y que es una revelación para John Hughes de la infelicidad en la que vive ella desde hace tiempo. Esta idea del secretismo que rodea al trabajo de espía como una excusa para no afrontar conversaciones relevantes es la que da fortaleza a la trama personal, mucho más allá de otros acercamientos que se han hecho a la psicología de los personajes en otras series. Finalmente, su superior le permite seguir ejerciendo como agente, pero le asigna una compañera, Mehreen Askari-Evans (Zahra Ahmadi), que ha sido transferida momentáneamente del MI6, y resulta fácil suponer que esta asignación no contribuirá a mejorar la situación de su matrimonio, dados los antecedentes de John con sus compañeras de trabajo. Betrayal surge a partir del deseo de Shaun Evans de interpretar una historia de espías que fuera más realista de lo habitual, y desde su faceta de productor ejecutivo decidió encargar el guión al dramaturgo David Eldridge, después de haber intervenido en la adaptación televisiva de su obra The scandalous Lady W (Sheree Folkson, 2015), aunque es más conocido por su trabajo en la serie El detective Endevour (Filmin, 2013-2023) y pronto le veremos en la segunda temporada de Los amos de la ciudad (Movistar Plus, 2025-). La serie puede resultar más lánguida y sombría de lo que son habitualmente las historias de espías, reforzado por escenarios que generalmente transcurren en espacios cerrados, callejones o lugares escondidos y la utilización de un estilo visual que remite inmediatamente a películas de espionaje como Ipcress (Sidney J. Furie, 1965). Puede resultar menos atractiva para espectadores que busquen un estilo más tradicional, pero lo que consigue con brillantez Betrayal es retratar el mundo de la seguridad nacional británica con una mezcla de oscuridad y sordidez que acaba afectando a las vidas personales de sus agentes. 

Believe me

Miniserie | ITV | Reino Unido 2026 | 4x45' ★ 

Creada por Jeff Pope

Dirigida por Julia Ford


La tendencia de los true crime que no se producen en plataformas de streaming confronta directamente con el retrato sórdido que se centra en los asesinos como una especie de obsesiva fascinación, y en ese aspecto la producción británica y la francesa han dado algunos ejemplos notables. El guionista Jeff Pope (1961, Reino Unido) es un especialista en escribir historias de ficción basadas en crímenes reales, como This Is Personal: The Hunt for the Yorkshire Ripper (Granada TV, 2000) o See no evil: The Moors murders (Granada TV, 2007), aunque es más conocido por sus colaboraciones con el actor Steve Coogan: ambos fueron nominados al Oscar por el guión de Philomena (Stephen Frears, 2013) y posteriormente trabajaron juntos en la miniserie inédita The reckoning (BBC, 2023), basada en la historia de un depredador sexual amigo de Margaret Thatcher. Pero en su último trabajo desde el estreno del biopic Archie (Filmin, 2023), el propio Jeff Pope afirma que "no me interesa meterme en la cabeza del culpable", y aunque Believe me (ITV, 2026) muestra los sucesos que ocurren dentro de un taxi sin ser explícita pero provocando una inquietud permanente, se enfoca más en las víctimas del depredador sexual John Worboys, un taxista que abusó sexualmente de más de un centenar de mujeres desde 2003 hasta que fue condenado en 2009. Conocido en los medios de comunicación como "el violador del taxi negro", era precisamente la confianza que provocaba este transporte público en las víctimas lo que Worboys utilizaba como cebo. En el Episodio 1 (T1E1), Sarah Adams (Aimée-Ffion Edwards) tiene su primera salida nocturna con su amiga Frankie (Laurie Kynaston) desde que fue madre, y al final de la noche decide llamar a un taxi negro para regresar a casa. El taxista es John Worboys (Daniel Mays), un hombre hablador y aparentemente amable que le ofrece celebrar una supuesta ganancia en el casino con una copa de champán. Él es tan insistente que Sarah acepta beber de la copa y acaba despertando en un hospital, sin recordar nada después de su desmayo, pero con la certeza de que ha sufrido una violación. El proceso de interrogatorios y pruebas cuando denuncia el caso se convierte en un invasivo recorrido de re-victimización, cuando debe responder a preguntas relacionadas con cuánto alcohol había consumido antes de subir al taxi. No se sabe a ciencia cierta si Sarah, nombre ficticio basado en una víctima real, fue la primera mujer atacada por John Worboys en 2003, pero la serie establece que el abusador ya tenía un modus operandi preparado, la historia de una noche exitosa en el casino, el ofrecimiento de una copa de champán con sedantes y la violación posterior. Otros dos casos también se reflejan en el guión de Jeff Pope, el de las estudiantes Carrie Symonds (Miriam Petche), el único personaje que es identificado con su nombre real, el de la futura esposa de Boris Johnson, y Laila (Aasiya Shah), ocurridos en 2007, que viven procesos parecidos de humillación durante los interrogatorios, con comentarios de agentes de policía del estilo de "nunca antes había visto a una víctima de violación comportarse así. No está llorando". La falta de empatía de los policías recuerda al descrito por la miniserie El caso del Sambre (Movistar Plus, 2023), que también ofrecía un duro relato sobre el desdén y la falta de respeto que sufrieron las víctimas de un abusador sexual, lo que en buena medida contribuyó a que no se profundizara en la investigación. En el caso de Sarah, su denuncia fue archivada por falta de pruebas y por las dudas de la policía de que un taxista con licencia, y por tanto fácilmente identificable, pudiera ser un violador, lo que provocó que hasta 2008 no se produjera una investigación que conectó un caso de violación con los otros ocurridos en años anteriores, acumulando más de un centenar de víctimas que no fueron escuchadas. 

La serie introduce en el desenlace una estadística que resulta perturbadora: en Gran Bretaña solo el 3% de las denuncias por violación acaban en una condena, y de hecho Believe me es una historia que se siente incómoda, un relato de terror en el que las víctimas son convencidas por una aparente cortesía para ser sometidas posteriormente. La directora Julia Ford (1963, Reino Unido) evita centrarse en el culpable, interpretado con una simpatía oscura por el excelente Daniel Mays, y lo retrata en los primeros episodios desde la perspectiva de sus víctimas, mostrando solo la sombra de su cabeza al otro lado de la mampara del taxi. El efecto de los sedantes en las mujeres es utilizado desde el punto de vista visual para ofrecer algún momento de los abusos a través de una imagen borrosa y poco clara, lo que la hace aún más inquietante. Pero es el personaje de Sarah Adams el que lleva el peso de ese proceso de revictimización, cuando seis años después de su denuncia archivada, John Worboys es detenido y comienzan a surgir otras víctimas que cuentan la misma historia que ella contó. El último episodio está centrado en otro camino tortuoso, el de un proceso judicial en el que sólo los casos más claros fueron llevados a los tribunales (John Worboys fue condenado por 16 violaciones, aunque la policía lo conecta con más de un centenar de víctimas). La historia describe con eficacia cómo los soportes de confianza de las mujeres acaban fallando: en primer lugar, los taxis con licencia que parecen ofrecer garantías de seguridad, en segundo lugar la investigación policial que debería mantener la creencia en la víctima en vez de ponerla en duda, y sobre todo un proceso que hace pocos años resultaba humillante. Sarah Adams debe esperar hasta cuatro horas en la comisaría para que su testimonio sea escuchado, y en especial en casos como los que retrata Believe me se transmite la sensación de que las propias víctimas deben justificar su comportamiento, si han bebido demasiado, sin han sido demasiado confiadas, si son incapaces de recordar el ataque... En este sentido, la serie quiere ser a veces tan directa que puede dar la sensación de que es excesivamente aleccionadora, especialmente en el tramo final en el que las dos protagonistas principales deciden denunciar a la policía metropolitana de Londres. Pero la estadística del 3% mostrada al final del último episodio parece indicar que los nuevos protocolos que han sido introducidos en la gestión de las denuncias de violación y abusos sexuales no han resultado efectivas. 

Mint

Miniserie | BBC Scotland | Reino Unido 2026 | 8x35' ★ 

Creada por Charlotte Regan

Dirigida por Charlotte Regan


La directora Charlotte Regan (1994, Reino Unido) es uno de los más destacados talentos de la reciente producción británica. Directora de episodios de series como The responder (Movistar Plus, 2022-2024) y The Buccaneers: Aristócratas por amor (Apple tv, 2023-), consiguió el reconocimiento definitivo gracias a su largometraje, Scrapper (Charlotte Regan, 2023), ganador del Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance, una historia sobre paternidad que tiene algunos elementos en común con su primera serie como creadora, Mint (BBC, 2026), no solo por la relación que describe entre un padre asentado en la realidad y su hija con cierto aire soñador, sino por el uso del realismo mágico que se introduce tanto en la película como en la serie a través de la mirada de su protagonista. Esta revisión de un relato criminal con una particular propuesta visual que puede crear ciertos obstáculos para el espectador que espera una narración más tradicional, se convierte sin embargo en la principal virtud de una serie que siempre plantea conceptos visuales desafiantes y nunca está contada desde una perspectiva convencional, sino todo lo contrario. Pero también es cierto que hay una mejor descripción de los personajes adultos que de la inmadura protagonista, Shannon (Emma Laird), una joven que se ha criado como una princesa, envuelta en todo tipo de facilidades económicas que le ha proporcionado la dedicación de una familia mafiosa encabezada por su padre Dylan (Sam Riley). La propuesta pretende contar una historia criminal desde el punto de vista de tres generaciones de mujeres: Shannon, su madre Cat (Laura Fraser, interpretando el papel por el que abandonó su participación en la primera temporada de Patience (Cosmo, 2025-)) y su abuela Ollie (Lindsay Duncan), que era el personaje inicialmente protagonista de esta serie, aunque finalmente la creadora decidió centrarse más en Shannon, lo que a nuestro parecer fue una decisión equivocada. Los primeros episodios parecen indicar que Mint será una especie de revisión de la tradicional historia de Romeo y Julieta (1597, Ed. Alianza Editorial), de William Shakespeare, sobre todo cuando Shannon cruza su mirada en una estación de tren con Arran (Benjamin Coyle-Larner), y se siente inmediatamente atrapada dentro de una relación romántica, hasta que su madre le advierte que él es el heredero de la banda criminal que rivaliza con el Sindicato del Crimen que lidera su padre. Pero se trata de una percepción desacertada, porque desde el Episodio 4 (T1E4) sabemos que Mint no es una historia romántica, o al menos no lo es desde el punto de vista que podíamos pensar al principio. La dirección de Charlotte Regan ofrece una variedad de secuencias elaboradas con diferentes texturas y atmósferas metafóricas, que quieren ser descriptivas sin seguir los caminos convencionales. Cuando presenta al personaje de Dylan, lo hace en el entorno de una fiesta en la que se celebra un juego de lucha en el que elige como oponentes a un socio y su hijo, el mismo tipo de enfrentamiento que descubriremos que él mismo vivió con su padre Andy (Clive Russell), que ahora cumple condena en prisión pero sigue ejerciendo una influencia dominadora en Ollie. Pero las escenas de peleas no están mostradas de una manera tradicional, sino en secuencias en cámara lenta, en este caso con la versión de Kelsey Lu del clásico "I'm not in love" (1975) que incluyó la banda británica 10cc en su tercer álbum, The Original Soundtrack (1975, Mercury Records), cuya versión original suena en el desenlace del Episodio 8 (T1E8), cerrando así un círculo musical con una banda sonora apasionante que soporta buena parte de la historia. La representación de la acción en esta historia criminal tiene una tonalidad teatral y visualmente impactante, como cuando las dos bandas se enfrentan con espadas, a la manera de su referente shakesperiano, en el Episodio 4 (T1E4). 

La utilización de la música en esta serie es también casi premonitoria a veces, como en el espléndido comienzo del Episodio 2 (T1E2), que muestra en formato de Super 8 un flashback de la amistad entre Arran y Luke (Lewis Gribben), el hermano mayor de Shannon, hasta que sus caminos se separaron cuando eran niños y aquél acabó formando parte de una banda rival. Suena en esta hermosa y ensoñadora secuencia la canción "Doomed" que incluyó Moses Sumney en su álbum Aromanticism (2017, Jagjagwuar), cuyo estribillo existencial, "Am I vital if my heart is idle? / Am I doomed? (¿Soy vital si mi corazón está inactivo? / ¿Estoy condenado?)", parece un retrato adecuado para mostrar el encuentro entre Shannon y Arran, ahora desde el punto de vista de éste. Posiblemente será difícil encontrar este año un concepto visual tan desafiante como el que propone Charlotte Regan en Mint, y si la propuesta de El señor de las moscas (Movistar Plus, 2026) ha podido espantar a espectadores que se sienten más cómodos dentro de una narrativa tradicional y poco arriesgada, es fácil entender por qué esta serie ha cosechado comentarios tan negativos. Pero abandonar la historia demasiado pronto puede ofrecer una perspectiva equivocada de lo que pretende ser, porque cambio en la narración a mitad de temporada nos introduce en una historia completamente distinta, en la que brilla especialmente el Episodio 6 (T1E6), que está dedicado casi exclusivamente al personaje de Dylan, y a explicar por qué ha decidido no solamente abandonar sus actividades criminales sino también a su esposa Cat e irse a vivir con Tom (David Carlyle), el hermano de ésta. Se trata de un episodio diferente, sin elementos de realismo mágico, con una narrativa más sobria que ofrece uno de los arcos de personaje mejor elaborados de toda la serie, y que introduce una dimensión completamente distinta en la forma en que vemos a los protagonistas. Y ahí quizás está uno de los defectos de la serie, que los personajes aparentemente secundarios son mucho más atractivos e interesantes que la protagonista, por mucho que Charlotte Regan quiera adjudicar a Shannon una fortaleza mayor en el tramo final de la historia. Al final, en Mint nos interesan más personajes como Dylan y Ollie, porque tienen una construcción más sólida que no se envuelve en fantasías o imágenes ensoñadoras, sino que se elabora desde una perspectiva más realista. Igual que en su película Scrapper, Charlotte Regan propone un tipo de historia tradicionalmente envuelta en tragedia y tristeza, pero aportando una mirada más esperanzadora cuando las tres mujeres de la familia toman la decisión de seguir su propio camino, mientras Cat y Ollie tratan de evitar que Shannon cometa el mismo error que ellas: encontrar la estabilidad y la seguridad a través de la relación con un líder que representa una masculinidad sombría pero protectora. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

This is England se puede ver en Filmin, Movistar Plus y Prime Video.
Los domingos se puede ver en Movistar Plus.
Ipcress se puede ver en Filmin, FlixOlé y Prime Video.
Philomena se puede ver en Prime Video. 

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