09 julio, 2026

Las series más destacadas de 2026: Junio-Julio

En las nominaciones a los premios Emmy hay un predominio absoluto del drama médico The pitt (HBO Max, 2025-), con 25 nominaciones, sobre todo en categorías de interpretación, aunque han dejado solo a Noah Wyle en la de Actor Principal para no hacerle sombra (también está nominado como director y productor), mientras otros siete intérpretes se reparten entre las categorías de secundarios. Le siguen dos comedias: Hacks (HBO Max, 2021-2026), que con 24 nominaciones ha batido el récord de la comedia que más veces es finalista en un solo año, y La maldición de Widow's Bay (Apple tv, 2026-) que con 19 nominaciones, lidera como la serie nueva más nominada, seguida de Pluribus (Apple tv, 2025-) en 18 categorías. Destaca una serie que ha pasado algo desapercibida para el público más que para la crítica, como DTF St. Louis (HBO Max, 2026), que ha conseguido 13 nominaciones, entre ellas para Jason Bateman, que también está nominado como productor, y hace doblete también con la menos reconocida Black Rabbit (Netflix, 2025), como actor y director. Uno de los aspectos significativos lo encontramos en la categoría de comedia, donde series que han liderado desde hace tiempo pierden fuerza, aunque sigan compitiendo en la máxima categoría: Colegio Abbott (Disney+,  2021-) solo ha conseguido 7 nominaciones, y The Bear (Disney+, 2022-2026), que compite por su cuarta temporada, ha logrado 8 nominaciones, entre ellas una póstuma para el actor y director Rob Reiner como Actor invitado. En cuanto a plataformas, HBO Max y Apple tv se reparten las series que lideran las nominaciones, mientras que Netflix coloca la segunda temporada de Bronca (Netflix, 2023-) con 16 nominaciones, y La bestia en mí (Netflix, 2025) con 9 nominaciones, a pesar del intenso esfuerzo que ha hecho en los últimos meses por promocionarla, aunque también destaca La diplomática (Netflix, 2023-) en categorías principales de drama, consiguiendo 7 nominaciones, las mismas que logra la última temporada de Stranger things (Netflix, 2016-2025) pero en categorías técnicas. Prime Video consigue que sus dos grandes producciones Spider-Noir (Prime Video, 2026) y Fallout (Prime Video, 2022-2024-), obtengan 11 y 9 nominaciones respectivamente, pero también en categorías técnicas. Como es habitual, hay muchas ausencias notables en las nominaciones pero destacan las de Half man (HBO Max, 2026), Industry (HBO Max, 2020-), I Love LA (HBO Max, 2025-), The Fall and Rise of Reggie Dinkins (Peacock, 2026), Verdades ocultas (Disney+, 2025-) o la ausencia de Kathy Bates por Matlock (Movistar Plus, 2025-) después de su nominación el año pasado. Al igual que la ausencia habitual de Taylor Sheridan, aunque él mismo decía en una entrevista que nadie iba a ganar un Emmy con sus series, pero se esperaban nominaciones para Billy Bob Thornton por la segunda temporada de Landman (SkyShowtime, 2024-) y Michelle Pfeiffer por The Madison (SkyShowtime, 2026-), aunque sí es finalista como productora y actriz por Margo tiene problemas de dinero (Apple tv, 2026). Y como sorpresa positiva, la presencia de Riz Ahmed como Actor en Serie Limitada por su miniserie independiente Bait (Prime Video, 2026). 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Ravalear 
★★★★☆ 
HBO Max, 22 de mayo-26 de junio 
España 2026 - 6x45'
Creada por Pol Rodríguez
Dirigida por Isaki Lacuesta, Pol Rodríguez
Berlinale Special '26: Seleccionada

La crisis de la vivienda ha estado presente de forma intermitente en el cine y las series españolas en los últimos años, aunque es un problema persistente que ha propiciado algunos de los títulos más emblemáticos de nuestro cine, como El pisito (Marco Ferreri, Isidoro M. Ferry, 1958), cuya historia sobre una pareja cuyo sueldo no les permite comprar un piso para emanciparse es un espejo de muchas realidades actuales. No sabemos si es así, pero la segunda temporada de Poquita fe (Movistar Plus, 2023-), que aborda directamente la problemática de la vivienda, podría mirarse perfectamente en el humor de aquella película, y este mismo año otras series como Yo siempre a veces (Movistar Plus, 2026) trataba el desafío de ser madre en tiempos de precariedad, con los títulos de sus episodios dedicados a cada uno de los lugares en los que Laura va quedándose para no vivir con su ex-pareja. Películas de estreno reciente como En los márgenes (Juan Diego Botto, 2022), La deuda (Daniel Guzmán, 2025) o Ciudad sin sueño (Guillermo Galoe, 2025) han abordado esta problemática, y en el formato de docudramas se ha tratado de forma directa en Mitología de barrio (Antonio Llamas, Alejandro Pérez Castellanos, Jorge Rojas, 2024), del Colectivo espírituescalera. Pero se podría decir que esta serie co-dirigida por Isaki Lacuesta, uno de sus alumnos, se apoya sobre todo en las miradas que el cineasta José Luis Guerín ha lanzado a la profunda transformación de los barrios obreros barceloneses, desde la clásica En construcción (2001) hasta la más reciente Historias del buen valle (2025). La lucha de un restaurante por sobrevivir a las estrategias de la especulación inmobiliaria en un barrio histórico como El Raval, que perdió hace décadas su condición de barrio obrero con el que se le sigue representando, forma el principal eje de Ravalear (3Cat/HBO Max, 2026), una nueva colaboración entre la televisión autonómica catalana y la plataforma multinacional, que participó en la sección Berlinale Special Series del Festival de Berlín. A partir de una historia real ocurrida al restaurante de la familia de Pol Rodríguez, del que finalmente fueron desalojados aprovechando la crisis del Covid-19, la historia funciona como un retrato bastante realista sobre las circunstancias que rodean a la intención de un fondo de inversión de transformar El Raval en pisos turísticos y hoteles (más o menos lo que es hoy). Tras su colaboración juntos en la película Segundo premio (Pol Rodríguez, Isaki Lacuesta, 2024), los realizadores co-dirigen la mayor parte de los episodios de una serie que cuenta con diferentes guionistas, desde Isa Campo, que forma un matrimonio personal y profesional con Isaki Lacuesta, en los dos primeros episodios, hasta el premiado Eduard Sola, ganador del Goya por Casa en llamas (Dani de la Orden, 2024), en los dos últimos, pasando por Alfred Pérez-Fargas y Roger Danès Morera, guionistas de La Unidad (Movistar Plus, 2020-2023) y ganadores del premio Gaudí por La mort de Guillem (Carlos Marques-Marcet, 2020). Aunque se mantiene una cohesión en la trama, cada colaboración de guión aporta su personalidad, con una buena presentación de personajes por parte de Isa Campo y una tendencia al maniqueísmo habitual en los guiones de Eduard Sola, sobre todo en el panfletario episodio final 42 locales emblemáticos (T1E6). La gran virtud de la serie es que evita contar la historia solo como un drama familiar y decide construirla como un thriller urbano que se desarrolla entre pisos abandonados y ruinas de edificios demolidos. Cuando la familia encabezada por Lluís (Francesc Orella) y Lisa (Llüisa Castell) se enfrenta a la compra del edificio por parte de un fondo de inversión liderado por la ejecutiva Claire Durand (Alba Guilera), deben afrontar un probable desalojo. El intermediario de una inmobiliaria del barrio, Cristóbal (Sergi López) engaña a los hijos y futuros herederos del restaurante, Álex (Enric Auquer) y David (Quim Ávila) prometiendo que tendrán un precio justo para comprar el local en el que está situado, porque la intención de los inversores es no permitir que ninguna parte del edificio esté en propiedad, lo que les impediría demolerlo para construir un hotel.  

Y lo que se va construyendo a lo largo de los episodios es un entramado bastante turbio en el que está claro quienes son los malos, pero no está demasiado claro quienes son los buenos. Las alternativas que plantea la pareja de Álex, la abogada Marta (María Rodríguez Soto) es la de utilizar sus conexiones con el Ayuntamiento para declarar el restaurante como lugar emblemático, pero no parece una solución permanente. A través de un colectivo de okupas, sin embargo, la posibilidad de entrar en los pisos vacíos del edificio y convertir el lugar en un espacio tóxico para los inversores surge como una buena alternativa, pero la deriva se hace cada vez más peligrosa, con la intervención de un grupo violento al estilo de la banda neonazi Desokupa, y la deriva de la ocupación de los pisos en un negocio que se aprovecha de las necesidades de familias inmigrantes, de una forma tan moralmente reprochable como las órdenes de desalojo que recibe el restaurante. El guión aborda con inteligencia los daños colaterales de una situación extrema de supervivencia, y refleja no solo a las víctimas intermedias sino también a las víctimas finales, con algunos episodios cargados de tensión como 38 idiomas (T1E4), que reproduce un desalojo tan brutal que tiene consecuencias impredecibles, y que recuerda en la fortaleza visual a los mejores momentos de Antidisturbios (Movistar Plus, 2020). A pesar de que pueda tener algunos retazos de antagonista tradicional, el retrato que ofrece del intermediario de proximidad que representa Cristóbal (una interpretación muy medida de Sergi López), esa figura cercana a los vecinos, que tiene su negocio inmobiliario en el mismo barrio y que que se deja seducir por unos inversores para permanecer invisibles, es muy acertado. Presentarlo como un amigo de la familia es fundamental para reconocer el grado de deslealtad al que está dispuesto a llegar por una ganancia que no le sacará del barrio. Por si el espectador no se había enterado, se recalca en el último episodio, repleto de frases demoledoras y maniqueas de los principales personajes. Para Pol Rodríguez la serie supone una especie de círculo cerrado que concluye una trayectoria que comenzó como ayudante de dirección de la película De niños (Joaquim Jordá, 2003), que retrataba precisamente la degradación de El Raval a través de un escándalo de pederastia. La habilidad de Ravalear es la de abordar el problema de la vivienda a través de sus muchas perspectivas, con una complejidad que resulta inquietante, y unas estrategias que finalmente provocan que todos se aprovechen de todos, como el temor impregnado en los vecinos de que sus casas van a ser ocupadas. La serie describe el problema de la vivienda como una ley de la selva en la que hay que cruzar líneas de legalidad para poder enfrentarse a los abusos de los fondos de inversión, aunque le quedan cuestiones pendientes de abordar como la falta de compromiso político para regular el mercado de la vivienda. Ravalear es un thriller intenso, apasionante y dinámico cuyo visionado provoca auténtica impotencia y bastante rabia, muy en la línea de las propuestas británicas sobre injusticias sociales al estilo de las mejores películas de Mike Leigh y Ken Loach, pero con una estética visual más cercana a Danny Boyle. Por eso decepciona que el episodio final se decida por consumar la revancha del desahucio que el restaurante original sufrió (ahora en manos de inversores rusos), llenando los diálogos de frases hechas sobre injusticias y rematando la historia con un cierto tono panfletario.  

Trío 
★★★★ 
SkyShowtime, 1-15 de junio 
Suecia 2026 - 6x30'
Escrita por Veronica Zacco sobre la novela de Johanna Hedman
Dirigida por Anders Hazelius

Alabada por cineastas como Isabel Coixet, la novela Trío (2o22, Ed. Gatopardo Ediciones) se convirtió en un éxito internacional como debut de la escritora Johanna Hedman (1993, Suecia), narrando una historia de amor y algo más entre tres jóvenes que, en realidad, aborda el tema del aislamiento y la soledad a lo largo de varios años de relación. Esta historia de jóvenes de clase privilegiada que tratan de contrarrestar su sensación de alienación a través de fiestas y encuentros fortuitos, ha tenido tanto éxito que ha sido adaptada en poco tiempo por Veronica Zacco, guionista de series como Bron (El puente) (Sundance TV, 2011-2018) y Scenes after a marriage (Viaplay, 2024), convirtiéndola en una miniserie que la crítica de su país ya ha calificado como la mejor producción sueca del año. Si bien la novela solo incluye un capítulo narrado desde el futuro, Trío (SkyShowtime, 2026) establece una estructura de dos líneas temporales que alterna el presente de los personajes ya adultos con el pasado de su relación juvenil, pero predominando sobre todo la mirada hacia la juventud que tiene ecos de triángulos amorosos como el de Jules y Jim (François Truffaut, 1962). En el pasado, Hugo (Seth Manteus) es un estudiante de literatura de Skåne que se muda a Estocolmo, en una habitación del lujoso apartamento de la adinerada familia Stiller. Allí conoce a su hija Tora (Rebecka Harper), que estudia derecho, y a su mejor amigo y amante ocasional, August (Felix Sandman), un alma artística, aficionado a las fiestas, con altibajos emocionales y una sexualidad fluida. En realidad, a lo largo de la historia no hay planteamientos de género, sino una libertad en las relaciones que sitúa a los personajes más allá de las posibles barreras de sexualidades limitadas. En el presente, Hugo (August Wittgenstein) recibe la visita en su clase de literatura  de Frances (Alfonsina Bejarano Arvidsson), la hija de August, para invitarle a una exposición de obras pictóricas de su padre, que está siendo comisariada por Tora (Nina Zanjani), lo que supone un reencuentro entre ambos después de muchos años, que trae recuerdos de aquella juventud despreocupada y alegre, y aquella relación sin límites que fue desvaneciéndose con el paso de los años. Se pueden encontrar destellos de otras series que abordan relaciones triangulares como la más juvenil Threesome (Pr1meran, 2021-2022) o la estupenda Infiel (Filmin, 2024), aunque tiene el espíritu más impulsivo de películas como Soñadores (Bernardo Bertolucci, 2003). Sin embargo, la serie transmite al mismo tiempo, seguramente por la decisión de mirar desde el presente hacia el pasado en cada episodio, una cierta sensación melancólica, que también está reforzada por una atemporalidad en la que no existen elementos que representen la época en la que se desarrolla la historia, especialmente en el Episodio 2 (T1E2) que transcurre durante un viaje de los jóvenes a París. La historia transmite un romanticismo que nunca se siente como un cliché, retratando los vaivenes de la atracción que sienten los personajes entre sí, pero destacando sobre todo la necesidad de apoyarse los unos de los otros para no caer en el hastío y la desesperación de la soledad. August es el personaje que empuja a los otros dos, pero también es el que más necesita de ellos, cayendo en estados de depresión cuando se siente aislado y abandonado cuando la relación entre Hugo y Tora parece fortalecerse.  

Hay una notable sensibilidad en el trabajo de dirección de Anders Hazelius (1984, Suecia), quien ya ha demostrado el pulso de su planificación en series como La delgada línea azul (Filmin, 2021-2024) y Scenes after a marriage, encontrando momentos de expresividad emocional en la forma de presentar a los personajes, los silencios y, sobre todo, las miradas, y en algunas incursiones visualmente poéticas a través de sonoridades musicales como la canción "Fri som en vind", que significa "libre como el viento", que incluyó la cantante finlandesa Lili Lindfors en su álbum Du är den ende (1967, Universal Music), una versión sueca de una canción de Vinicius de Moraes. La banda sonora original de Per Störby Jutbring (1971, Suecia) también aporta ese tono de melancolía, especialmente a través de la introducción de composiciones minimalistas tan hermosas como "The lynx, the fawn and the squirrel" extraída de su álbum The thief bunny society (2020, Hoob Records), que presentó con un nostálgico videoclip sobre recuerdos de la infancia. En pocos episodios de media hora de duración, Trío ofrece una historia sinuosa sobre una relación intermitente que se refuerza desde la mirada del presente, como una representación del remordimiento por las decisiones tomadas, lo que en cierta manera subraya aún más la perspectiva de la novela, que transmite el sentimiento de alienación y la necesidad de afecto que conforman aquellos años de juventud que se recuerdan con una conciencia de la irreversibilidad del tiempo. Desde la puesta en escena hasta la utilización de la música, y con un reparto de actores jóvenes y veteranos que confluyen en la representación de los mismos personajes de una manera bastante orgánica, Trío se revela como una de las series más destacadas de este año, como una historia que no solo aborda una relación triangular amorosa (o no), sino que elabora los soportes emocionales que necesitan los personajes para no perderse en una soledad irremediable. 

Sugar (Temp. 2) 
★★★★☆ 
Apple tv, 19 de junio-7 de agosto 
Estados Unidos 2026 - 8x30'
Creada por Mark Protosevich
Dirigida por Michael Morris, Amat Escalante, Adam Bernstein

Contiene espóilers de la temporada anterior

Una de las decisiones más interesantes de la primera temporada fue mantener el estilo neo-noir y, en cierta manera, la propia historia principal a pesar del giro de guión introducido en el episodio Vete a casa (T1E6), una revelación que cambiaba completamente la percepción del espectador hacia el protagonista e introducía una nueva trama de ciencia-ficción. A pesar de ello, Sugar (Apple tv, 2024-) siguió manteniendo su estilo visual y su narrativa de investigación policial. Desde ese giro sorprendente, el creador explicó que la intención no era convertir a la serie en una historia sobre extraterrestres, sino proporcionar una dimensión diferente a lo que seguía siendo un excelente ejemplo de cine negro ambientado en la actualidad que se miraba en el espejo de los clásicos de los años cincuenta. Afortunadamente, la segunda temporada mantiene esa idea, a pesar de que no era buena señal que los showrunners originales, el creador Mark Protosevich y Sam Kinberg, fueran sustituidos debido a "diferencias creativas" por Sam Catlin, que también había escrito guiones para la anterior temporada. Si bien la serie mantiene ese aspecto de neo-noir, este cambio también ha supuesto algunas modificaciones importantes a nivel visual, que en la primera estaba marcado por los encuadres sofisticados y peculiares de un director con un estilo tan personal como el brasileño Fernando Meirelles. Sin embargo, esta temporada apuesta por una planificación más clásica, aportada en los primeros episodios por Michael Morris, director de películas como To Leslie (2022) y series como Better call Saul (Netflix, 2015-2022), y el hispano-mexicano Amat Escalante, ganador del premio al Mejor Director en el Festival de Cannes por Heli (2013) y del León de Plata al Mejor Director en el Festival de Venecia por La región salvaje (2016), que dirige el episodio Fachada (T1E3). Por tanto, la segunda temporada de Sugar comienza con una referencia necesaria a la presencia de los extraterrestres en nuestro planeta y a su obligada huida debido a que no solo han sido descubiertos, sino que también están siendo perseguidos. Pero principalmente presenta un nuevo caso en el que el detective John Sugar (Colin Farrell), aparentemente el último habitante de su planeta que queda en la Tierra, debe averiguar el paradero de Ji Moon (Raymond Lee), el hermano de un boxeador de origen coreano, Danny Moon (Jin Ha), que parece estar huyendo de algo. Algunas características de la primera temporada se atenúan, como el uso de fragmentos de películas clásicas, que solo están presentes para remarcar momentos determinados, surgidos de la imaginación del protagonista: cuando John Sugar debe ganar una apuesta jugando al billar recuerda a Paul Newman en El buscavidas (Robert Rossen, 1961); cuando conoce a un personaje relevante, Charlotte Fischer (Laura Donnelly), una clienta del Hotel del Corazón, la identifica con Rita Hayworth en Gilda (Charles Vidor, 1946); cuando se adentra en el ambiente del boxeo, aparece en su memoria Humphrey Bogart en Más dura será la caída (Mark Robson, 1956), y al final de su investigación rememora la última secuencia de El tercer hombre (Carol Reed, 1949): "El caso está resuelto, se han producido arrestos. El héroe gana. Solo le queda esperar a un lado de la carretera a la mujer que ama para abrazarla. O eso cree. Porque el héroe es estúpido. Un americano en el extranjero, en un mundo que no entiende. Su amada pasa de largo sin ni siquiera mirarle". 

Quizás en el desarrollo de la ciencia-ficción pueden encontrarse las diferencias creativas por las que Mark Protosevich abandonó una serie que había creado como una propuesta personal con un giro diferente. Aunque hay algunos flashbacks y ciertas características de John Sugar que le hacen diferente, su condición de extraterrestre permanece como un trasfondo que sin embargo hace preguntas importantes, sobre todo en la primera temporada, sobre si merece la pena salvar un mundo que parece destinado a la perdición. John Sugar se adapta totalmente a su aspecto físico de humano, al que trata como un templo, pero sigue manteniendo la búsqueda personal de su hermana, convencido de que Henry Thorpe (Jason Butler Harner) ha tenido algo que ver con ello, y la serie explora algunos de estos aspectos: la soledad, la condición de extranjero, sobre todo en una investigación en la que se identifica con los hermanos en el barrio de Koreatown en Los Angeles, y su negación a acabar con una vida humana. Sugar traspasa algunas fronteras éticas que le afectan psicológicamente, haciéndole replantearse si su representación del ser humano es tan precisa como pensaba o hay algo inherente a la condición humana que tiene que ver con la violencia y la rabia, como la que representa el policía corrupto Ray Vega (Tony Dalton). En realidad, la condición de extraterrestre del protagonista surge en determinados momentos, como al final del episodio Downer Town (T2E2), pero se mantiene latente como una información privilegiada que el espectador conoce, permitiéndole algunas salidas a situaciones peligrosas y ofreciendo una perspectiva diferente desde la mirada del protagonista, que incluso podría decirse que es naíf: "Los humanos pueden ser maravillosos, amables... e irradiar luz. Es posible, lo veo a diario. Y veo cómo se preocupan por los que más sufren. Lo veo a veces... y me impacta", dice en Fachada (T2E3), cuando va a visitar a uno de los 40.000 sintecho que pueblan Los Angeles. Hasta que en los episodios finales, sobre todo en Como azúcar (T2E8) se desarrolla más la trama de ciencia-ficción, ofreciendo algunas respuestas y abriendo las posibilidades para una temporada siguiente que quizás no concuerden del todo con la idea que tenía originalmente el creador Mark Protosevich. La serie siempre ha tenido una textura especial, desde los créditos iniciales con ese magnífico tema "Street Fighter Mas", una referencia del saxofonista Kamasi Washington a su afición al videojuego Street Fighter, con influencias sonoras de Ennio Morricone, que incluyó en su álbum Heaven and Earth (2018, Young Turks Recordings). No solo por el cambio de showrunner o el estilo diferente de la dirección, la segunda temporada de Sugar se siente como un reinicio que introduce nuevos colaboradores como la delincuente Val (Sasha Calle) o el policía Tom Flyberg (Shea Whigham), y apariciones puntuales de Laura San Giacomo, Mireille Enos y James Cromwell, que conforman un tipo de personajes más tradicionales en el género del cine negro. Pero la serie plantea reflexiones sobre la condición humana desde la mirada de un protagonista no humano, y por tanto traslada una perspectiva que, si bien abunda en la construcción de una realidad asumible a pesar de la crueldad que la rodea, también se construye, al fin y a cabo, sobre los arquetipos que han definido la apariencia física de John Sugar (el traje, las gafas de sol, el Chevrolet del 66 que conduce), a partir del reflejo del cine clásico. 

The Bear (Temp. 5 y Final)
★★★★☆ 
Disney+, 25 de junio 
Estados Unidos 2026 - 8x25'
Creada por Christopher Storer
Dirigida por Christopher Storer, Duccio Fabbri
Emmy '26: 8 nominaciones

Contiene espóilers de las temporadas anteriores

Convertida en una serie que recibió el reconocimiento de la crítica y el público, consiguiendo ganar 21 premios Emmy y esa absurda polémica sobre si es una comedia o un drama, lo más sorprendente de The Bear (Disney+, 2022-2026) es que haya sido un éxito, porque su estilo de cine independiente pero bien planificado y su inmersión en la psicología de personajes que sufren ansiedad y depresión, marcados por un trauma constante, no parecen lo más comercial dentro de un panorama audiovisual de historias cada vez más simples. La prueba es que las dos temporadas más introspectivas son las que han tenido un peor recibimiento, calificándolas de aburridas y repetitivas. La tercera y cuarta pueden no estar a la altura de la primera y segunda en intensidad, pero siempre han sido necesarias para el desarrollo de unos personajes cuyos arcos narrativos, mirando en retrospectiva toda la serie, son de los más apasionantes que se han visto en la televisión en mucho tiempo. Todos se han transformado completamente, aunque sus traumas permanezcan. Quizás eso es lo que ha podido atraer a los espectadores, como le dice Stevie (John Mulaney) a su primo Carmen (Jeremy Allen White) en una de esas autorreferencias irónicas a la propia serie en el episodio The Original Beef of Chicagoland (T5E8): "Tienes historias, trauma, oscuridad y cocina. Les va a encantar. Es como vender una casa, primero dices que está embrujada". Después de las críticas recibidas por las dos últimas temporadas, esta última recupera la intensidad de las primeras, centrándose en un solo día de servicio del nuevo restaurante The Bear, con la sombra de una posible visita de un ojeador de la Guía Michelin y los problemas financieros que provocan que el tio Jimmy (Oliver Platt) esté pensando en vender el local. Aunque se dice constantemente que un restaurante no es un buen negocio, el objetivo vuelve a ser conseguir una estrella Michelin, lo que resulta en realidad un suicidio, sobre todo para un local que tiene tantos problemas económicos que nunca podría hacer frente a las necesidades de tener una estrella. Un estudio de 2024 realizado entre los restaurantes de Nueva York que habían conseguido estrellas Michelin desde 2005 hasta 2014 concluyó que el 40% había cerrado a finales de 2019 (Food & Wine, 9/10/2024). Tras el desenlace de la cuarta temporada en el que Carmy tomaba la decisión de dejar el negocio a Sydney (Ayo Edebiri), Richie (Ebon Moss-Bachrach) y su hermana Natalie (Abby Elliott), el transcurso de siete episodios de esta temporada se produce a lo largo de un día de tormenta que provoca una inundación en el local y la pérdida de buena parte de sus provisiones para el servicio. Hay un curioso paralelismo entre dos parejas de personajes que son, en cierta manera, maestros que se marchan y discípulos que toman las riendas: Carmy y Syd, pero también Luca (Will Poulter) y Marcus (Lionel Boyce). La última temporada establece conexiones con las anteriores, como el sistema de incendios de la segunda temporada que se activa en medio del servicio en Caramelo (T1E7), y mira hacia atrás en algunas ocasiones a través de montajes de escenas anteriores que le dan un tono de nostalgia. Pero, a pesar de centrarse más en Syd y Carmy, nunca abandona a sus personajes secundarios: Natalie tiene una divertida subtrama cuando duda sobre haber dejado a su bebé con su madre Donna (Jamie Lee Curtis), aunque ya inició su proceso de curación de la ansiedad y el histerismo en anteriores temporadas; Tina (Liza Colón-Zayas) se enfrenta a una responsabilidad que no era consciente de que ya estaba asumiendo; Ebraheim (Edwin Lee Gibson) sigue soñando con la franquicia de sandwichería que le sugirió su mentor Albert Schnurr (Rob Reiner) en la cuarta temporada, y hay un hermoso homenaje al director fallecido cuando en una llamada telefónica Ebraheim responde con la frase "As you wish" (Como desees) de la película La princesa prometida (Rob Reiner, 1987). Incluso Neil Fak, interpretado por el chef y asesor gastronómico de la serie, Matty Mattheson, quien recientemente produjo el thriller Born to lose (Joseph Zentil, 2026), acaba encargándose de la mesa reservada por el que llaman Starman (El astronauta), un posible ojeador de la Guía Michelin.  

Uno de los aspectos fundamentales de la serie ha sido siempre la música, principalmente gracias a la utilización de canciones que han marcado el tono de algunos episodios y personajes, con elecciones algo obvias como "Chicago" del álbum Illinois (2005, Asthmatic Kitty) de Sufjan Stevens para comenzar el episodio El repaso (T1E7) pero también con reflejos del hardcore de la banda sueca Refused y su canción "New Noise" incluida en su clásico álbum The shape of punk to come (1998, Burning Heart Records) al comienzo y final de la primera temporada y el episodio Tortilla (T2E9), sobre escenas que reflejaban la presión constante de la cocina. Este último comienza con una escena sentimental ilustrada con un fragmento de "The day the world went away" del álbum The fragile (1999, Interscope Records) de Nine Inch Nails, reforzando la colaboración de Atticus Ross y Trent Reznor como compositores de episodios tan relevantes como Tenedores (T2E7) y sobre todo Mañana (T3E1), esa inmersión sin palabras en el pasado de Carmy como chef, o la versión de la música de Nino Rota para Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti, 1960) que la banda argentina Mi Loco Tango interpretó en su álbum Il cinema: Il paradiso! (2010, Essay Recordings), que suena en el episodio Soubise (T4E2). La serie se distancia de este concepto musical en la quinta temporada, lo que no ha satisfecho a muchos, hasta el punto que la revista Vulture titulaba un artículo como "The Bear abandona su sonido", criticando la banda sonora del sueco Christian Lundberg producida por Hans Zimmer como "insípida". Pero esta ruptura con la identidad musical de la serie no solo es consciente sino que funciona como un elemento de cohesión en una estructura narrativa que divide el transcurso de un día en siete partes, y tiene momentos destacados, sobre todo con temas como "Honey" en el intenso episodio Caramelo (T5E7). En él desembocan el resto de episodios para conformar un intenso y conmovedor desarrollo durante una hora de un servicio anticipado por el caos y la falta de aprovisionamiento, del que surge sin embargo la magia del trabajo en común. Ésta es una temporada en la que no se han hecho experimentos con directores novatos, sino que ha estado controlada en la dirección por Christopher Storer y en un solo episodio por Duccio Fabbri, habitual ayudante de dirección que debutó como realizador con el excelente Listos (T3E3), en el que se describe un mes de trabajo del restaurante a ritmo de William Vincent Wallace y Giuseppe Verdi, que supuso otra ruptura musical con el resto de la serie. El último episodio sirve como resolución de los arcos de los personajes, y el inicio de una nueva etapa para algunos de ellos, pero también como aceptación: "Desde que empecé en esto, solo quería que terminara el día. Simplemente sobrevivir a ello. No me interesaban mis compañeros, solo les veía como herramientas para ayudarme a sobrevivir en la cocina", dice Carmy en su monólogo de The Original Beef of Chicagoland (T5E8), que funciona como tercer acto de los monólogos que pronunció en La braciola (T1E8) y el comienzo de Sundae (T2E3). Con las puertas abiertas de The Bear para cuando quiera volver, hay algunas interpretaciones sobre el verdadero final de la serie, pero no rectifican la idea de un sueño construido sobre cimientos que se resquebrajan, tuberías que se rompen y un techo que se hunde. The Bear siempre ha sido una serie sobre personajes más que sobre gastronomía (el plato estrella de Syd es tan insulso como unas costillas con cebolletas y jugo de Coca-Cola), pero la quinta temporada culmina perfectamente la evolución psicológica de sus protagonistas, algunos logrando sus sueños y otros renunciando a ellos. La serie ha decidido romper con la imagen tradicional del chef como genio atormentado y concluir que es la colaboración y el respeto lo que construye el éxito, no la individualidad y el despotismo. En la realidad, el afamado chef René Redzepi, uno de los invitados de la tercera temporada, cayó en desgracia acusado de ser tan abusador como el chef David (Joel McHale) que traumatizó a Carmy y al que se enfrentó en Para siempre (T3E10). Con buen criterio, el episodio individual Gary (Disney+, 2026) se ha mantenido al margen de esta temporada. Aunque hay alguna referencia al principio y al final, funciona mejor como un epílogo que como un preámbulo. The Bear ha logrado aportar un estilo claro, erróneamente adjudicado como influencia de series como Boiling point (Movistar Plus, 2023) y Bistronomia (France tv, 2025), aunque realmente no tienen nada que ver. Pero, en todo caso, ha establecido un desarrollo de personajes que, al margen de la intensidad del ritmo de una cocina en pleno servicio, ha conseguido mantenerse absolutamente fiel a sí mismo.  

El chico de la última fila 
★★★★☆ 
Netflix, 26 de junio 
Corea del Sur 2026 - 6x60'
Adaptada por Myeong-sook Jang sobre la obra teatral de Juan Mayorga
Dirigida por Tae-gyu Kim, Kim Kyu Tae

Cuando comienza esta producción coreana, el profesor de literatura Heo Mun-oh (Choi Min-sik), se revela como un docente sin remordimientos cuando se trata de destrozar el trabajo de sus alumnos, calificando como basura un texto escrito por una de ellas. A lo largo de la historia, se revela que es un escritor frustrado que ha terminado ejerciendo como profesor para borrar la amargura de su fracaso como autor literario. Pero un joven alumno sentado en la última fila de la clase, Lee Kang (Choi Hyun-wook), quien le discute sobre Las penas del joven Werther (1774, Ed. Alba Editorial), de Goethe, despierta su atención, aumentada después de que le entregue un texto en el que describe una realidad cercana a él. En las entregas que le hace periódicamente, Lee Kang habla sobre su acercamiento a un compañero de clase, Kim Se-yun (Lee Jin-woo), aprovechando que no es muy hábil con la informática, con el objetivo de introducirse en su acomodada vida familiar. Por alguna razón que se revela a lo largo de la miniserie, esta descripción del proceso de introducción en la vida de otra persona fascina al profesor Heo Mun-oh, quien no solo recibe con impaciencia cada nuevo texto, sino que anima al joven a seguir escribiendo, proponiéndole que se encuentren cada semana en clases particulares de literatura. Este argumento proviene de la adaptación de la obra teatral, ganadora del Premio Max, El chico de la última fila (2006, Ed. La Uña), del dramaturgo español Juan Mayorga (1965, Madrid), que ya fue adaptada al cine en la magistral película En la casa (François Ozon, 2012), que recibió la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Lo interesante de las adaptaciones llevadas a cabo es que proponen cambios estructurales significativos, convirtiendo el texto original en tonalidades distintas. El director francés François Ozon construyó un divertido juego de verdades y mentiras apoyado en un buen reparto encabezado por Fabrice Lucchini y Kristin Scott-Thomas como un matrimonio que se entretenía con la escritura del alumno para fisgar en la vida de una familia de clase media por la que estaba fascinado el joven. Mientras que la adaptación coreana El chico de la última fila (Netflix, 2026) se propone como un drama, alterando la clase social de los protagonistas, de manera que Lee Kang es quien proviene de clase media y se siente atraído por una familia de clase alta. Son por tanto dos propuestas radicalmente diferentes a partir de una misma premisa, y aunque no alcanza la juguetona maestría de la película, la serie ofrece elementos interesantes de reflexión. La obra de Juan Mayorga ha sido traducida y representada en teatro en Corea del Sur, por lo que la adaptación en formato de serie no resulta tan extraña como parece. Pero se han introducido subtramas que no estaban en la versión original, como la rivalidad que se establece entre Lee Kang y la asistenta de la familia Min Hui (Han Ji-Eun), que tiene un desarrollo con elementos de thriller. En cierta manera, la conversión de las clases sociales, al introducirse Lee Kang en el entorno de una familia adinerada, tiene algunas connotaciones que recuerdan a Parásitos (Bong Joon Ho, 2019). 

Sin embargo, las motivaciones de los personajes son diferentes. En el caso de la adaptación coreana, se establece un vínculo pasado entre el profesor Heo Mun-oh y los padres de Kim Se-yun, de manera que el interés que le despiertan los textos de su alumno tiene otra perspectiva diferente, más cercana a la curiosidad e incluso la venganza, en torno a la vida de su antiguo rival, el popular escritor Kim Su-hun (Heo Joon-ho), cuyo éxito ha subrayado su propia sensación de fracaso, y su esposa Ahn Eun-joo (Yunjin Kim), que fue también compañera de universidad del profesor. Esta relación más cercana elimina parte de la sutileza que tiene el texto original, porque simplifica la mirada del profesor, ahora impulsada por una motivación personal, mientras que en la obra y en la película, resultaba más inquietante al tratarse de la invasión en la intimidad de una familia con la que no tenía ninguna relación. En todo caso, la propuesta tampoco es descartable, y se acerca en algunos momentos a una especie de thriller psicológico en el que incluso sobrevuela la muerte violenta de uno de los personajes. El chico de la última fila por tanto reconstruye la historia inicial para ir desarrollando diferentes capas que la hacen lo suficientemente entretenida, y que sabe construir escenas de suspense y subtramas inquietantes, sin perder la reflexión sobre el salto de jerarquía social que parece pretender el joven Lee Kang, convirtiendo a su profesor de literatura en cómplice. Como en el texto, las escenas que transcurren en la casa de la familia están generalmente contadas desde el punto de vista de Lee Kang, de manera que hay una sutil imprecisión sobre la verdad de lo que está narrando. Si acaso, se le puede recriminar a la serie que, al hacer más enrevesada la red de relaciones personales de los protagonistas, trata de resolver de una manera demasiado apresurada todas las tramas en el último episodio. La garantía de un actor tan reconocido como Choi Min-sik (1962, Corea del Sur), habitual en películas de Park Chan-wook como Old boy (2003), Sympathy for Lady Vengeance (2005) y Encontré al diablo (2010), es una ventaja que aprovecha para construir un personaje complejo y retorcido a veces, pero también el joven actor Choi Hyun-wook ofrece la ambigüedad que necesita su interpretación. Tratada como un thriller, El chico de la última fila es una propuesta coreana diferente a las habituales que sabe crear suspense al mismo tiempo que elabora la mirada social que propone la obra de Juan Mayorga, sin abandonar una reflexión acertada sobre la creación literaria y los límites entre realidad y la ficción. 

Memoria de un asesino 
★★★★☆ 
Movistar Plus, 2 de julio 
Estados Unidos 2026 - 10x45'
Creada por Tracey Malone, Ed Whitmore sobre la novela de Jef Geeraerts
Dirigida por Daniel Minahan, David Petrarca, Toa Fraser, John Fawcett, Rebecca Rodríguez, Loren Yaconelli, James Strong

Muchas veces, las reseñas de series que se basan en los primeros episodios puestos a disposición para la prensa por parte de las plataformas, corren el riesgo de ofrecer una perspectiva demasiado limitada sobre el desarrollo de la historia, lo que perjudica a algunas como Memoria de un asesino (Movistar Plus, 2026-). La mayor parte de la crítica norteamericana ofreció una opinión bastante tibia a partir de los dos primeros episodios de esta producción de Fox, pero la temporada completa ofrece una evolución de los personajes que resulta mucho más interesante que lo que se intuye al comienzo de la historia. Basada en el libro De zaak alzheimer (El caso alzheimer) (1985), escrito por el autor Jef Geeraerts (1930-2015, Bélgica), su obra fue adaptada al cine en la película belga La memoria del asesino (Erik Van Looy, 2003), y tanto el libro como la película se apuntan como referencias en los títulos de crédito de la serie, aunque no se menciona la otra adaptación más reciente, La memoria de un asesino (Martin Campbell, 2022), protagonizada por Liam Neeson en una versión bastante floja de la historia. De una forma más explícita en el libro y más sutil en los títulos de las adaptaciones, la trama principal gira en torno a los recuerdos que va perdiendo el sicario Angelo Doyle (Patrick Dempsey), quien ha conseguido llevar una doble vida evitando que su dedicación profesional y su vida personal se mezclen. Ni su hija embarazada Maria (Odeya Rush) sabe a qué se dedica, creyendo que es simplemente un vendedor de fotocopiadoras, lo que justifica sus continuos viajes, ni el facilitador de los encargos Dutch (Michael Imperioli) sabe que tiene una familia. Bajo la tapadera de un restaurante italiano, Dutch se reúne con Angelo para indicarle sus objetivos, con una cierta ética profesional que tienen clara desde el principio: solo matar objetivos relacionados con el mundo criminal, nunca personas inocentes. Pero los dos mundos separados en los que ha vivido el sicario colisionan cuando durante una reunión familiar con su hija Maria y su pareja Jeff (Daniel David Stewart) en un restaurante, sufren un atentado que está a punto de acabar con la vida de ella. Esto no solo provoca un trauma en Maria que se desarrolla a lo largo de la temporada como una subtrama añadida a la historia original, sino que convierte a Angelo en el objetivo de otro sicario al que llaman El Barquero, que podría tener relación con un asesinato que cometió años atrás cuando mató al Dr. Robert Parks (Damon McLean), una víctima quizás más inocente de lo que le había asegurado Dutch. Pero la virtud de Memoria de un asesino es que no se trata solo de una historia de acción con un sicario enfrentándose a la moralidad de sus acciones, sino que transita por otros caminos relacionados con el deterioro cognitivo del protagonista y su intento de preservar la confidencialidad de sus acciones, especialmente para que no afecte a su propia hija. Mientras que en la película protagonizada por Liam Neeson el personaje era un asesino a sueldo cuyo declive físico estaba subrayado por la aparición del alzhéimer, en la serie el protagonista es un personaje que se enfrenta más al deterioro interior que a la incapacidad física. 

Angelo está acompañado en algunos encargos por Joe (Richard Harmon), el sobrino de Dutch, experto en tecnología, que aspira a ser su futuro relevo como sicario, pero es un personaje que funciona como un dispositivo de guión al servicio del protagonista, más que como un carácter plenamente desarrollado. La serie creada por Tracey Malone y Ed Whitmore, nominado al BAFTA por Manhunt (Filmin, 2019-2021), tiene algunos problemas en cuanto a la introducción de tramas nuevas que tratan de abarcar demasiados temas, como la obsesión por la seguridad y la posesión de armas que desarrolla Maria después de haberse sentido vulnerable tras el atentado, introduciendo una especie de triángulo amoroso que parece innecesario. Al sentido protector que tiene el protagonista se suman reflexiones sobre cómo se puede mantener segura a la propia familia, especialmente en el caso de Maria, embarazada de su primer hijo. Pero conforme se desarrolla la historia se incorporan otros personajes que adquieren importancia, como Nicky (Michael McManus), un interés amoroso del protagonista que añade una capa más de complejidad a su doble vida, o la agente especial Linda Grant (Gina Torres), que tiene un trasfondo más profundo que el de, simplemente, la investigadora que está detrás de los asesinatos que comete Angelo. En este sentido, hay algunos giros interesantes a lo largo de la temporada y el episodio Shoot the piano player (T1E9), cuyo título hace referencia a la película Tirad sobre el pianista (Francois Truffaut, 1960), eleva de manera sobresaliente el nivel de la historia, ofreciendo algunas revelaciones importantes. Memoria de un asesino no es, por tanto, una simple propuesta sobre un asesino a sueldo que tiene una doble vida, sino que introduce otros elementos que plantean reflexiones sobre los secretos, la culpa y los vínculos familiares. Se trata de un thriller bien construido que también sirve para que Patrick Dempsey aborde un personaje más complejo y oscuro que los que se le recuerdan de series que le hicieron popular como Anatomía de Grey (Disney+, 2005-), una etapa que comenzó con Dexter: Pecado original (SkyShowtime, 2024). El problema de Memoria de un asesino quizás está en que comienza de una manera bastante tibia, como una propuesta sin personalidad y parecida a muchos otros thrillers, pero conforme se desvelan las principales tramas de la serie a lo largo de la temporada, se revela también como una historia bastante más elaborada de lo que podía parecer.

Silo (Temp. 3)
  ★★★★☆ 
Apple tv, 3 de julio-4 de septiembre
Estados Unidos 2026 - 10x50'
Creada por Graham Yost sobre las novelas de Hugh Howey
Dirigida por Michael Dinner, Aric Avelino, Alrick Riley, Amber Templemore

Contiene espóilers de las temporadas anteriores

Las dos temporadas previas de Silo (Apple tv, 2024-2027) adaptaban principalmente la primera novela de las Crónicas del Silo (2012-2013, Ed. Minotauro) escritas por Hugh Howey (1975, Carolina del Norte), aunque incorporando algunos elementos de las posteriores. Espejismo (2012, Ed. Minotauro) introduce esta sociedad regulada por leyes estrictas que ha vivido resguardada durante siglos en silos que las protegen de la atmósfera tóxica del exterior, pero Desolación (2013, Ed. Minotauro) estaba concebida como una precuela que contaba los acontecimientos anteriores a la creación de los silos. Aunque en el libro también se relataban estos detalles del pasado junto a la Gran Rebelión en el silo, los responsables de la serie han tomado la decisión de establecer de nuevo, como en la segunda temporada, dos tramas paralelas que discurren alternándose, creando una doble narrativa que, tal como está concebida la serie, se siente necesaria. No solamente asistimos a una trama de conspiración que se desarrolla en una realidad más cercana a nuestra actualidad, ya anunciada al final de la segunda temporada, sino que continúa avanzando en la trama del silo subterráneo, lo que proporciona una dimensión diferente a las dos historias que dialogan de una manera especialmente lograda. Silo, que terminará con una cuarta temporada que se ha rodado justo después del rodaje de la tercera, al estilo de Slow horses (Apple tv, 2022-), es una historia que habla principalmente de la memoria, y de cómo ésta es manipulable y a veces poco confiable. Que la protagonista Juliette Nichols (Rebecca Ferguson) sufra amnesia y de alguna manera sus recuerdos estén condicionados, refuerza el tema principal, mucho más presente en esta temporada que en las anteriores, porque la memoria surge como un elemento imprescindible para entender el origen de los silos. La tercera temporada, por tanto, ofrece todas las respuestas necesarias para resolver las principales preguntas que planteaban las dos temporadas anteriores, especialmente en los dos impactantes episodios finales, Despedida (T3E9) y Troy (T3E10), que sirven como paso previo a una esperada temporada final. Que una serie tenga la posibilidad de cerrar el planteamiento inicial con la estructura que necesita, sin extenderse demasiado, es un lujo difícil de conseguir en un entorno audiovisual de cancelaciones e historias inconclusas. Y esta posibilidad la aprovechan perfectamente Graham Yost y sus guionistas para establecer, no una temporada transitoria sino una explicativa que resuelve muchas incógnitas. Es tal la intensidad del último tramo de esta nueva entrega, que los créditos iniciales no aparecen hasta el minuto 25 en el episodio final, que dura una hora, como si hubiera que explicar mucho antes de interrumpir la trama. La incorporación de la directora Amber Templemore, que dirigió también los últimos episodios de la segunda temporada, es fundamental para imprimir la intensidad que la serie necesita. Desde el principio, se plantea un nuevo aislamiento para Juliette Nichols, el que ahora le provoca su pérdida de memoria, mientras personajes como Camille Simms (Alexandria Riley), que en esta temporada adquiere un mayor protagonismo como interlocutora de El Algoritmo que toma las decisiones, convence a Juliette de una realidad que no se corresponde con la verdad. Su marido Robert Simms (Common) mantiene algo de poder, especialmente cuando se trata de someter a su hijo a una solución drástica para controlar las rebeliones surgidas en el Silo 18, mientras que Juliette ejerce como nueva alcaldesa, considerando a Camille como su única persona de confianza. Los personajes principales siguen teniendo poder, pero son más vulnerables por el control del poder de otros. 

En la historia paralela de lo que la serie denomina como Before Times (Antes de los tiempos), el congresista Daniel Keene (Ashley Zukerman) comienza a investigar junto a la periodista Helen Drew (Jessica Henwick) una posible conspiración relacionada con el lanzamiento de una bomba sucia con material radiactivo por parte de Irán. En el ataque de represalia de Estados Unidos, que adquiere una especial ironía comparándolo con la vida real sobre quién ataca primero, la hermana de Daniel, Charlotte Keene (Jessica Brown Findlay), participa como piloto de un F-35, pero un acontecimiento extraño acaba provocando que pierda la memoria, estableciendo un paralelismo con la trama del silo. El título del primer episodio, ¿Quién eres tú? (T3E1) es una pregunta recurrente que suena varias veces a lo largo del mismo, mientras que en Todo va bien (T3E2) aparece el psiquiatra Victor Crnkovich (Matt Craven), un personaje importante que ha desarrollado un tratamiento que inhibe parcelas de memoria: "¿Por qué el ser humano controla el mundo y no los simios? Porque contamos historias. Tomamos un conjunto de datos y les damos significado. Es lo que hacemos, es lo que somos. Somos narradores, creadores de significado. Es nuestro único superpoder. Somos una colección de historias que nos hemos contado a nosotros mismos. La memoria es nuestra biografía interna". Las dos historias coexisten con la suficiente capacidad como para equilibrar la atención y el ritmo: cuando una flaquea, la otra se impulsa, cuando una resulta demasiado explicativa, la otra aporta dosis de acción. Hay un cierto paralelismo entre las realidades a las que se enfrentan Daniel y Juliette, cada uno en su mundo, dos personajes empujados por una evidente intención de hacer el bien, pero que se ven envueltos en manipulaciones y decisiones que les conducen a desenlaces catastróficos. Quedan algunas cuestiones pendientes que se resuelven a lo largo de la temporada, como la supervivencia de algún personaje relevante, y es cierto que la importancia de las dos tramas paralelas puede provocar que algunos personajes se sientan desaprovechados. Los guionistas tratan de dar espacio al sheriff Paul Billings (Chinaza Uche), a Martha Walker (Harriet Walker) o a Shirley (Remmie Milner), pero no siempre consiguen que sean relevantes dentro del concepto general de la rebelión interna del silo. Porque la urgencia para establecer las bases para la última temporada, basada completamente en el libro Vestigios (2013, Ed. Minotauro), provoca que se introduzca información importante de manera constante. Uno de los aciertos de la adaptación es conseguir unificar un relato que en los libros está contado como historias breves que transcurren incluso en tiempos diferentes, centrándose en este caso en el personaje de Juliette, al igual que en el pasado se enfoca sobre todo en Daniel. Establecer una historia en algo parecido a la actualidad (en el libro transcurre en 2049) establece un paralelismo interesante con nuestra realidad, adquiriendo una dimensión política sobre el control y el poder apoyado en verdades construidas sobre mentiras. De esta forma, Silo casi traspasa la barrera de la ciencia-ficción para reflejarse en acontecimientos reales, especialmente en algunas decisiones tomadas en los episodios finales. 

Dalgliesh (Temp. 1-3) 
★★★★☆ 
Filmin, 14 de julio-25 de agosto 
Reino Unido 2021-2024 - 18x45'
Creada por Helen Edmundson sobre las novelas de P.D. James
Dirigida por Jill Robertson, Andy Tohill, Ryan Tohill, Lisa Clarke, Geoffrey Sax, Jon Wright, Bertie Carvel, Roger Goldby

Desde la publicación de las primeras novelas de P.D. James (1970-2014, Reino Unido), el detective de Scotland Yard Adam Dalgliesh se convirtió en el principal protagonista de la obra policíaca de la escritora, investigador principal en catorce libros, todos ellos publicados en España, y secundario en una de las novelas protagonizadas por la detective Cordelia Gray. La primera adaptación televisiva fueron varias miniseries producidas por ITV entre 1983 y 1998, con el actor Roy Marsden como protagonista, que después serían retomadas por la BBC en dos miniseries, P.D. James: Muerte en el seminario (BBC, 2003) y P.D. James: La sala del crimen (BBC, 2005), con Martin Shaw interpretando al detective. Por alguna razón, las adaptaciones de las novelas nunca han seguido el orden cronológico de éstas, de forma que algunos aspectos personales que rodean al personaje, como la muerte de su esposa o la relación con Emma Lavenham en Muerte en el seminario (2001, Ed. B de Bolsillo) y La habitación del crimen (2003, Ed. B de Bolsillo), han quedado algo desdibujadas. En 2021, Channel 5 y Acorn tv recuperaron al personaje con la estructura más actual de tres dobles episodios por temporada en Dalgliesh (Filmin, 2021-), que ahora llegan a España de forma escalonada: la primera temporada el 14 de julio, la segunda el 21 de julio y la tercera el 25 de agosto, a la espera de que una cuarta temporada que está confirmada se estrene en 2027, aunque sin la participación de Channel 5, solo con la producción en solitario de Acorn tv, lo que no sabemos si afectará a la distribución en España. Adam Dalgliesh (Bertie Carvel) es un detective circunspecto pero muy perspicaz cuya característica más singular es que desarrolla en paralelo una carrera como poeta, habiendo publicado varios libros con gran éxito y siendo reconocido en alguna ocasión por los personajes con los que se cruza en sus investigaciones. De alguna manera, su faceta como poeta comienza a influir en su trabajo como investigador, y al final de la segunda temporada, en The murder room (T2E5-6), que adapta una de las últimas novelas, La habitación del crimen (2003, B de Bolsillo), se sincera con la agente Kate Miskin (Carlyss Peer): "Tengo una visión de mí mismo sin este trabajo, desapareciendo por oscuros túneles emocionales escribiendo hacia la desesperación. Necesito algo que me sostenga al mundo". Como decíamos, la adaptación no sigue el orden cronológico de las publicaciones, y los primeros episodios, Sudario para un ruiseñor (T1E1-2) llevan a la pantalla el cuarto libro, Mortaja para un ruiseñor (1971, Ed. B de Bolsillo). Pero al contrario que Douglas Henshall en Shetland (Filmin, 2013-) o Vera Stanhope en Vera (Filmin, 2011-2025), la responsable de esta adaptación, Helen Edmundson (1964, Reino Unido), introduce pocos aspectos personales del protagonista. Sabemos que es un afamado poeta porque Josephine Fallon (Siobhán Cullen) le pide un autógrafo en su investigación en una escuela de enfermería, conocemos un detalle importante sobre la muerte de su esposa en La torre negra (T1E3-4), que adapta la novela La torre negra (1975, Ed. B de Bolsillo), y hasta Filia por la muerte (T1E5-6), que adapta Sabor a muerte (1986, Ed. B de Bolsillo), no le vemos en su apartamento. Es en la tercera temporada cuando surgen aspectos más personales en un protagonista que a veces parece indescifrable más allá de los casos que investiga. 

Esto no es un defecto de la serie, sino todo lo contrario. Para ser una producción de Channel 5 se trata de una adaptación que confía en la inteligencia del espectador y su capacidad para enfrentarse a tramas que no son nada simples, aunque mantienen siempre una estructura similar. El cliffhanger del final de la primera parte en cada investigación es el asesinato de un personaje, algo que se mantiene constante a lo largo de las temporadas. En cierta manera, el guión deja a la interpretación de Bertie Carvel, que interpretó a Tony Blair en la penúltima temporada de The Crown (Netflix, 2016-2023) y al que hemos visto recientemente en El caballero de los Siete Reinos (HBO Max, 2026-), aportando una compostura elegante al personaje, pero también humanizándole a través de determinados gestos con los testigos y posibles sospechosos, a los que nunca trata con desprecio. Al versionar diferentes novelas en orden distinto a su publicación, los compañeros de Adam Dalgliesh en sus investigaciones también son diferentes: Charles Masterson (Jeremy Irvine), un agente que considera al detective demasiado prepotente, aparece en el primer y el tercer caso de la primera temporada; Daniel Tarrant (Alistair Bramner) le acompaña en los dos últimos casos de la segunda temporada y el primero de la tercera; pero sobre todo es más recurrente el personaje de la agente Kate Miskin, el único que permanece a lo largo de las tres temporadas, aunque en la tercera está ausente en los dos primeros casos. Considerada como una obra maestra del misterio, la novela de P.D. James Muerte de un forense (1977, Ed. B de Bolsillo) abre la segunda temporada, en un caso complejo en el que la víctima es un forense malhumorado y los sospechosos son todos aquellos que alguna vez se han cruzado con él. La tercera temporada aporta, como decíamos, algunos aspectos personales del protagonista, sobre todo porque es cuando aparece el personaje de la doctora Emma Lavenham en Death in Holy Orders (T3E1-2), que adapta la novela Muerte en el seminario (2001. Ed. B de Bolsillo). Y es en esta temporada en la que se aborda la primera aparición del detective en la obra de P.D. James, al adaptar Cubridle el rostro (1962, Ed. B de Bolsillo), en la que la autora británica introdujo al personaje en el mundo literario. Uno de los aspectos menos valorados de las novelas de P.D. James es su descripción de los estratos sociales de la sociedad británica, y la tercera temporada abunda en ellos, introduciendo a Dalgliesh en el primer caso en el ambiente de una influyente familia británica de origen indio, cuya criada aparece muerta. Para los seguidores de las obras originales, puede resultar algo frustrante este cambio cronológico, pero en la adaptación nunca resulta demasiado inconsistente, y la guionista Helen Edmundson crea un arco narrativo diferente pero coherente con el personaje. Mientras que en Devices and desires (T3E5-6), que adapta Intrigas y deseos (1989, B de Bolsillo), se reencuentra con la antigua agente Kate Miskin y se replantea su propia carrera profesional. Dalgliesh quizás no tenga a personajes tan cercanos como otras series de investigación británicas, pero construye misterios complejos que resultan mucho más satisfactorios que otras propuestas del género policial. 

La vida en la sombra
 ★★★★ 
Movistar Plus, 16 de julio 
Reino Unido 2026 - 6x45'
Creada por Dennis Kelly sobre la novela de Andy West
Dirigida por Jeanette Nordahl, Ben Palmer
Series Mania '26: Mejor Guión

En su novela autobiográfica La vida en la sombra (2021, Ed. Ariel), el escritor Andy West, que tiene un cameo como oficial de prisiones al principio de la serie, hablaba sobre su experiencia como profesor de filosofía dentro de la cárcel, un entorno del que su hermano y su padre habían estado entrando y saliendo, pero que él ha elegido de manera voluntaria. Cuando en la adaptación de Dennis Kelly (1970, Reino Unido), creador de series como Utopia (Channel 4, 2013-2014) y El tercer día (HBO Max, 2020), uno de los invitados a una cena entre amigos cuestiona las razones por las que Dan Stewer (Josh Finan) ha tomado la decisión de enseñar dentro de prisión, en el episodio Dominación (T1E3), éste se muestra molesto: "No trato de salvar a nadie. No intento rehabilitarlos, ni siquiera trato de educar. Lo único que hago es darles dos horas de vacaciones a sus mentes. Un simple respiro dentro de ese mundo de hormigón". El protagonista de la sobresaliente La vida en la sombra (Movistar Plus, 2026), premio al Mejor Guión en la pasada edición de Séries Mania, es un filósofo que comienza a dar clases en prisión, guiando a un grupo de internos a través de debates sobre la libertad, la suerte, el destino y otros temas que adquieren un nuevo significado al ser vistos a través de la mirada de los presos: "A la gente le gusta pensar. Pensar les hace humanos", dice en el episodio Escapar (T1E6). Pero también es una forma de explorar el impacto de crecer con un padre abusivo (Gerard Kearns), que entraba y salía de la cárcel, al igual que su hermano Lee (Stephen Wright) y su tío Frank (Phil Daniels). Cuando vemos por primera vez a Dan Stewer dentro del aula rodeado de presos, se transmite la sensación de que el conflicto y la violencia pueden saltar en cualquier momento, pero la intención del profesor es encontrar una vía por la que conectar las ideas filosóficas de John Locke, René Descartes o Slavoj Žižek con la vida cotidiana de los internos, el viaje exterior e interior de Odiseo con las experiencias personales de ellos. Sin embargo, se acaban produciendo debates que parten de presupuestos distintos, como el sentido de libertad que describe Wallace Robson (Ric Renton, también guionista del quinto episodio), ese tipo de libertad que permite dentro de la prisión no estar preocupado por el trabajo, la economía o las facturas. Entre los reclusos que acuden al aula está Greg Turner (Josef Altin), que intenta escribir sus memorias con una caligrafía que no entiende nadie, y Keith McKellar (Alex Ferns), una persona culta con conocimientos de filosofía, pero con una interpretación particular de las teorías del pensamiento. Durante la primera clase de Dan en el episodio Hombres (T1E1), Keith responde: "Según la teoría de John Locke, la única razón por la que mi yo actual está en prisión es por algo tan efímero llamado consciencia, que puede existir o no. ¿Qué diferencia hay con los cartesianos? Que te jodan, John Locke". La estructura de La vida en la sombra sigue la idea del libro de dedicar cada capítulo a diferentes cuestiones y temas filosóficos, de manera que cada episodio también se enfoca en una lección aprendida por Dan o algún otro personaje. Así, se construye una historia que se divide en dos caminos: los debates que se producen dentro de la cárcel, y la propia vida de Dan, un personaje complejo que padece un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que se representa a través de su obsesión por estar seguro de que los quemadores de su cocina de gas estén apagados cuando sale de su casa, lo que le lleva a situaciones estresantes en Suerte (T1E2).  

El más apropiado título original, Waiting for the out, es una de las frases que dice Dris (Francis Lovehall), uno de los reclusos, acusado de agresión con lesiones graves, cuya actitud principal es la de "esperar la salida" para recuperar su libertad. Pero en Maldecido (T1E4) se produce uno de los peores errores administrativos que le pueden ocurrir a un preso, y el personaje se convierte en una parte fundamental de este episodio, sobre todo a través de la relación con su hija. Uno de los temas de la serie es la representación de la masculinidad: Dan Stewer se ha criado en una familia en la que las figuras masculinas (su padre, su tío y su hermano) fueron encarceladas en varias ocasiones durante su infancia, que conocemos a través de diferentes flashbacks, y no ha vuelto a ver a su padre desde entonces. Su madre (Samantha Spiro) se volvió a casar y Dan creció en un entorno de clase media con ella y su padrastro. Hay una diferencia respecto al libro, en el que el protagonista vive constantemente con una figura amenazadora en su cabeza, una especie de verdugo que parece perseguirle, y que Dennis Kelly convierte en la figura de su padre (Gerard Kearns), que se le aparece en varios momentos. Pero también tiene otro referente destacado, el tío Frank (Phil Daniels), un criminal que ha pasado buena parte de su vida en prisión y que ahora trabaja organizando los carros de la compra en el aparcamiento de un supermercado. En el episodio Escapar (T1E6), durante una reunión familiar cuenta una anécdota sobre cómo se encontró al policía que le detuvo, pero con un tono desenfadado que se aleja de los retratos oscuros sobre las cárceles. Dirigida con sentido del ritmo por Jeanette Nordahl (1985, Dinamarca), que comenzó como asistente de dirección en Borgen (Netflix, 2010-2022), dirigió episodios de la segunda temporada de The responder (Movistar Plus+, 2022-2024) y la película Volver a ti (2025), y por Ben Palmer (1976, Reino Unido), que ha dirigido la miniserie Douglas is cancelled (SkyShowtime, 2024), la historia se desarrolla en Londres, aunque se ha rodado en Liverpool. Y consigue un equilibrio entre el drama y la comedia, aportando un sentido del humor que alivia el peso de la historia, como cuando Dan habla sobre el destino contando la fábula del escorpión y la rana, atribuida a Esopo, y el recluso Malik Zahir (Nima Taleghani) comenta: "Tengo un mal presentimiento. Esto va acabar mal". Las clases de filosofía no se sienten forzadas para introducir lecciones de vida, sino que adoptan una mirada que evita la condescendencia y refleja puntos de vista diferentes: la pregunta ¿Quién es el responsable del final dramático del cuento, la rana o el escorpión? acaba en respuestas diversas. Hay una constante sobre las relaciones entre padres e hijos, que son la principal conexión de los presos con el exterior, o del sentimiento de culpa que siente Dan por el abandono de su padre. La serie destaca una estadística de 2024 que señala que existen 190.000 niños en Inglaterra y Gales con sus padres en prisión, y que la administración no tiene ningún mecanismo para identificarlos y ayudarlos. La vida en la sombra construye una historia personal y colectiva que reflexiona sobre cómo encajar dentro de la sociedad cuando las etiquetas acaban siendo tan pesadas como la falta de libertad. 

Tip toe
★★★★ 
HBO Max, 16 de julio-13 de agosto
Reino Unido 2026 - 5x45'
Creada por Russell T Davies
Dirigida por Peter Hoar

Durante la última edición del festival Séries Mania, el guionista Russell T Davies (1963, Gales), recibió el Premio de Honor y participó en dos clases magistrales para el público y los profesionales, hablando de su carrera y de su última serie que, como comentamos en nuestras crónicas de Séries Mania, nace de una necesidad de plantear la transformación que siente dentro de la sociedad británica, "una reacción a dónde estamos ahora, hacia dónde nos dirigimos todos nosotros, impulsados por la ira que hay en el mundo. Todo parece equivocado, cada mensaje de texto provoca una pesadilla. Cada palabra, cada mensaje directo, cada nota de voz, no debería haber sido enviada. Todo lo que se dice provoca una mayor escalada de rabia", comentaba en su encuentro con los profesionales, junto a la productora de casi todas sus series, Nicola Shindler. Uno de los autores destacados del panorama británico ha estrenado series muy relevantes durante las últimas tres décadas, desde la irreverente y combativa Queer as folk (Channel 4, 1999-2000), uno de los referentes de las historias protagonizadas por la comunidad LGBTIQ+, hasta Years and years (BBC/HBO, 2019), que vista desde ahora parece una premonición del giro extremista de nuestra sociedad, pasando por It's a sin (Max, 2021), uno de los retratos más contundentes sobre la llegada de la pandemia del VIH a la comunidad gay británica. A estas propuestas que no solo son relevantes dentro de la industria audiovisual sino como espejos de la sociedad, se une ahora Tip toe (HBO Max, 2026), otra historia que será vista como una llamada de alerta sobre el retroceso de las libertades conseguidas por la comunidad LGBTIQ+ en las últimas décadas. En el Episodio 1 (T1E1) el protagonista Leo Struthers (Alan Cummings), el dueño del pub Spit and Polish situado en la popular Canal Street de Manchester, el barrio gay de la ciudad donde también se desarrollaba Queer as folk, termina una noche de celebración con Melba (Paul Rhys), una amiga drag queen, hablando sobre cómo parece que estamos regresando a la sociedad represiva de los noventa. "¿Crees que va a volver? Ya ha vuelto, idiota. Ya está aquí. Es una marea, una tormenta, un gran tsunami y nosotros estamos en el centro. Nos engañaron, solo estaban esperando. Nos dejaron salir para tenernos en el punto de mira. Antes entraba en cualquier habitación y decía "¡Tachán!" y ahora entro de puntillas", dice Melba, haciendo referencia al título de la serie. Esta es la realidad que revela una historia que tiene un comienzo impactante desde el final, para retroceder diez días antes, un recurso narrativo del que Russell T Davies ha renegado habitualmente, pero que en la construcción de esta especie de thriller sobre vidas cotidianas tiene la efectividad de situarnos desde el principio en el tono trágico de la historia, por mucho que algunas situaciones estén impregnadas de ese sentido del humor característico de su autor. Días antes, Leo Struthers se encuentra en una situación incómoda cuando tiene que pedir ayuda a su vecino Clive Goss (David Morrissey), un electricista que parece sentirse incómodo fuera de su ambiente de masculinidad. Pero Tip toe tiene la inteligencia de situarse siempre desde una perspectiva equidistante respecto a los prejuicios de los personajes: si Clive puede tener reservas sobre la forma de vida de su vecino, también Leo le cataloga inmediatamente como un homófobo. La serie habla sobre los malentendidos de una sociedad en la que la comunicación se produce solo a través de ideas preconcebidas y desde elementos que distancian en vez de unir, como las pantallas. Al final del primer episodio hay un montaje de los diferentes personajes excitándose viendo escenas sexuales en sus móviles o tablets, que recuerda al famoso "montaje de masturbación" del Episodio 1 (T2E1) de la segunda temporada de Sex education (Netflix, 2019-2023). Es una secuencia divertida, con el "Unholy" de Sam Smith sonando de fondo, pero con un elemento de distorsión muy inquietante. Y refleja el verdadero tema sobre el que transita la serie: los espacios aislados en los que se refugian todos los personajes, la soledad como la gran enfermedad de nuestra sociedad. 

En la dirección se encuentra Peter Hoar (1969, Reino Unido), que ha trabajado anteriormente con Russell T Davies en series como Nolly (Filmin, 2023), este año también ha dirigido el drama de Jack Thorne Falling (Channel 4, 2026) y fue reconocido por el aclamado episodio Mucho, mucho tiempo (T1E3) de The last of us (HBO Max, 2023-). Pero Tip toe no se centra solo en la comunidad LGBTIQ+, sino que aborda también cómo se moldean las masculinidades dentro de una familia con una marcada tendencia conservadora, especialmente a través de los dos hijos de Clive, el adolescente gay George Goss (Stephen Connor) y el veinteañero Saul Goss (Joseph Evans), que exhibe su cuerpo en internet. La serie se sitúa dentro de esa tendencia de propuestas como Half man (HBO Max, 2026) y El señor de las moscas (Movistar Plus, 2026), que exploran precisamente las masculinidades desde entornos que restringen y oprimen. En cierta manera, es la primera vez que Russell T Davies construye una realidad heterosexual a partir de la relación entre Alan y Clive, dos hombres que están ya en los 60 años, que han  vivido de maneras opuestas y que acaban encontrándose de una forma más cercana a partir de un accidente con una llave. La confrontación entre esos dos mundos, que en realidad no son tan diferentes pero han seguido caminos contrarios, es la que revela la soledad en la que viven ambos: Clive es un negacionista de las vacunas y del VIH que hunde su miseria en un matrimonio infeliz y Alan también se apoya dentro de una comunidad que realmente no le acompaña en su nostalgia de la relación sentimental que tuvo con Curtis Baxter (Charlie Condou), quien le abandonó por una mujer. Está claro que Russell T Davies se ha lanzado en Tip toe a hablar de lo que le preocupa sin ningún tipo de límites, decepcionado por las amenazas a las libertades conseguidas y lanzando la denuncia de una sociedad que cada vez es más permisiva con los insultos a la comunidad LGBTIQ+ y con las políticas represivas contra la diversidad sexual. Y lo hace con todas las consecuencias controvertidas que pueda provocar una narrativa que no se siente amordazada, que establece Canal Street como una especie de refugio para la comunidad en el que todavía encuentran cobijo algunos sectores que están siendo atacados y negados, especialmente la transexual, lo que se refleja a través del personaje de Zee Malone (Iz Hesketh), una de las empleadas del pub Spit and Polish. Pero también expone algunos elementos que revelan aspectos incómodos de la comunidad gay: cuando Clive comienza a hacer algunos arreglos eléctricos en el pub de Leo, se queja de la constante sexualización de las conversaciones entre sus empleados. Es cierto que puede haber una simplificación de los contrastes entre ambos entornos: la alegría y la solidaridad de la comunidad LGBTIQ+ frente a la tristeza heteronormativa de la familia de Clive. Pero que la serie se haya recibido con algunas reservas que la describen como demasiado aleccionadora, demuestra que la sociedad que describe no está alejada de la realidad. La comunidad que refleja alrededor de Canal Street recuerda bastante a la que era amenazada por la extensión de la pandemia del VIH en It's a sin, pero la sociedad que muestra se parece más a la de Years and years, solo que en este caso resulta más inquietante porque no se trata de una distopía, sino de una descripción de la realidad que nos rodea, lo que se muestra especialmente en un episodio final que provoca escalofríos. 

El uniforme
  ★★★★☆ 
Filmin, 28 de julio
Dinamarca 2026 - 6x45'
Creada por Anders Frithiof August, Oscar Dyekjær Giese
Dirigida por Jonas Alexander Arnby
Festival de Montecarlo '26: Ninfa de Oro Mejor Serie

Los dramas policiales han encontrado un espacio en la programación de las televisiones públicas internacionales, con títulos destacables como la sueca La delgada línea azul (Filmin, 2021-2024), la británica Blue lights (Movistar Plus, 2023-), o la reciente producción suiza Uniformes (RTS, 2026), todas ellas centradas en patrullas de policías y el impacto psicológico que supone su trabajo. Pero en el caso de El uniforme (Filmin, 2026) este acercamiento se mezcla de manera equilibrada con una investigación interna que la convierte en uno de los mejores thrillers policiales que se han estrenado este año. La novedad es que la historia se desarrolla en la Academia de Policía, un espacio que permite a los creadores situarse en el centro de la formación de los cadetes, donde la teoría de la ética que debe impulsar a los aspirantes a policías no ha sido difuminada por la experiencia en las calles. La llegada de una nueva directora, Sanne Hammerby (Lena Marie Christensen) expone cierta cultura de la masculinidad en un entorno en el que a ella le ha resultado especialmente difícil llegar a esa posición, y su intención es cambiar algunos de los aspectos más controvertidos de la academia, como el abuso de poder que ejerce un instructor bajo la excusa de colocar a los alumnos en situaciones límite. Pero precisamente esta actitud de respeto a las normas y a las formas es desafiada cuando se produce una muerte violenta. El aspirante Youssef Elamin (Soheil Bavi), que ya está en una etapa avanzada en la que lleva a cabo prácticas de patrullas en las calles, se ve envuelto en una persecución y un ataque a su compañero Daniel Kristensen (Marco Ilsø, uno de los protagonistas de Vikingos (Netflix, 2013-2020)), que acaba con un disparo y un joven delincuente en estado de coma. Sanne Hammerby está decidida a mantener una total transparencia en la información pública, en contra de la opinión del supervisor de la comisaría en la que patrullaban los cadetes, Torben Vermelin (Jacob Lohmann), un estricto oficial que prefiere mantener silencio frente a los medios de comunicación. La investigación que lleva a cabo el agente de asuntos internos Elliot Kallehave (Simon Sears) se mezcla con la repercusión que tiene este hecho en las aulas de la academia, donde los aspirantes más jóvenes viven sus propias contradicciones, especialmente Freja Vermelin (Clara Rosager), hija del oficial Torben Vermelin, que ha sido educada en la competitividad, y su contrapunto Liv (Mathilde Arcel F.), quien tiene claros los límites éticos que nunca debe sobrepasar un policía. El uniforme combina una mezcla equilibrada entre los actores más jóvenes y desconocidos que interpretan a los cadetes y un reparto de caras muy habituales en la industria audiovisual danesa, que aportan la veteranía a los oficiales y los investigadores. Pero sobresale especialmente Soheil Bavi, un actor danés de origen iraní que decidió estudiar interpretación en Irán, y al que hemos visto en La agente encubierta (Netflix, 2025), calificado por algunos medios como la nueva estrella danesa, gracias a una excelente representación del estrés postraumático al que se enfrenta el joven aspirante a policía que tiene dudas sobre su decisión de disparar al joven delincuente. La serie introduce muchos de los clichés del género: algún romance entre cadetes, la hija que necesita demostrar su valía a su padre, el trauma del pasado que persigue a la directora Sanne... pero consigue mezclar con acierto el suspense de un thriller a través de la manipulación de la escena del crimen, con la mirada introspectiva a los personajes que suele caracterizar a los dramas daneses. 

El uniforme se ha convertido en la producción de la televisión pública danesa de más éxito en los últimos cinco años, con un 47% de la audiencia de televisión, y por supuesto está confirmada para una segunda temporada. La intimidad del personaje de Sanne Hammerby está marcada por la separación de su marido Martin (Jakob Cedergren), un veterano agente de policía, tras la repercusión de un suceso grave, mientras éste tiene como compañero de patrulla al recién graduado Tobias Skov (Gustav Dyekjær Giese), un joven salido de un barrio marginal en el que todavía vive su familia y su hermano adolescente, quien parece estar iniciando el camino fácil del trapicheo con la pandilla que controla la venta de drogas. Pero todos estos elementos están tan bien encajados alrededor de la trama principal que, aunque puedan ser tópicos, conforman una vibrante historia en la que se plantean dilemas morales muy convenientes en nuestros días, como esa solidaridad profesional entre compañeros que sin embargo se confronta con la realidad de los hechos, lo que hemos visto recientemente en la respuesta de los sindicatos policiales a la agresión de un policía a una docente en Valencia. La academia de policía se establece como un microcosmos en el que se repiten los mismos desafíos a los que se enfrentan en las calles. Cuando una de las aspirantes es amenazada para evitar que revele la información que tiene, se reproduce esa cultura del silencio a la que se enfrentan las patrullas todos los días en los barrios. Y a pesar de sus dudas y su arrepentimiento, Youssef tiene claro que está dispuesto a mentir en los interrogatorios del investigador Elliot Kallehave, porque lo que está en juego es su carrera profesional. Los creadores Anders Frithiof August (1978, Dinamarca) y Oscar Dyekjær Giese (1995, Dinamarca) tienen experiencia en historias de suspense, especialmente el primero, como co-creador del thriller económico La ruta del dinero (DR, 2016-2019) y guionista de la película Los silenciosos (Frederik Louis Hviid, 2024). Y consiguen armar una interesante reflexión sobre cuál es el punto en el que la autoridad debe mantener la distancia, introduciendo dentro de la propia academia donde se forman los futuros policías una trama criminal en la que ellos mismos necesitan posicionarse como testigos o como cómplices. Esta es la idea más importante de la serie, que no construye la investigación fuera de las paredes de la academia, sino en su interior, colocando a sus protagonistas en situaciones complejas en las que tienen que tomar decisiones difíciles. La propia Sanne, un estupendo trabajo de la gran actriz  Lena Marie Christensen, tendrá que tomar una de ellas cuando todo parece resuelto. Jonas Alexander Arnby (1974, Dinamarca), que ha dirigido series como Veronika (SkyShowtime, 2023-), Asalto en helicóptero (Netflix, 2024) o la comedia vampírica Farjän (SVT, 2025), aporta un tono sombrío al interior de la academia, pero evitando las referencias formales a otras producciones similares, y envolviendo a los personajes de un peso emocional que se marca profundamente a través de las miradas y de los gestos: "Un policía no tiene que ser perfecto, pero debe saber aceptar su responsabilidad", dice Sanne Hammerby. 

_____________________________________
Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

El pisito y Rocco y sus hermanos se pueden ver en FlixOlé.
En los márgenes, To LeslieHeliParásitos y La memoria de un asesino se pueden ver en Prime Video. 
La deudaVolver a ti y Encontré al diablo se pueden ver en Movistar Plus.
Ciudad sin sueño y Historias del buen valle se pueden ver en Filmin y Movistar Plus.
Mitología de barrioJules y Jim y Sympathy for Lady Vengeance se pueden ver en Filmin.
Segundo premio se puede ver en SkyShowtime.
Casa en llamas se puede ver en Netflix.
La mort de Guillem se puede ver en 3Cat y Filmin.
Soñadores se puede ver en 3Cat, Acontra+, Filmin, Movistar Plus, Prime Video, Run:time y Tivify.
El buscavidas se puede ver en Plex.
El tercer hombre se puede ver en Filmin, Plex, Prime Video Run:time y Tivify.
La princesa prometida se puede ver en Disney+ y Lionsgate+.
En la casa se puede ver en TCM. 
Old boy se puede ver en Acontra+, Movistar Plus y Tivify.

No hay comentarios:

Publicar un comentario