Canneseries llega a su novena edición con la crisis del traslado del Mercado de Series más o menos superada, y con una programación que alterna producciones esperadas, una amplia presencia francesa y algunas curiosidades. También una destacada selección de producciones españolas que participan en la sección competitiva: Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026), cuyo estreno este fin de semana coincide con el estreno en España, y Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026), adaptación de Victoria Martín de su propia novela, dos miradas femeninas que refuerzan la relevancia de las creadoras españolas. Entre los invitados, Canneseries presenta conversaciones con el actor y creador británico Richard Gadd, que presenta su última serie, The half man (HBO Max, 2026) coincidiendo con el estreno mundial en la plataforma, y con Adam Scott, protagonista de Parks and recreation (Prime Video, 2009-2015) y Separación (Apple tv, 2022-), quien recibirá el Icon Award de esta edición. También habrá un espacio destacado para el futbolista francés Michel Platini, que protagonizará un encuentro con el público aprovechando la presentación de la docuserie Platini (Canal+, 2026), que se estrenará en Francia después del verano. Otro de los premios especiales del festival será el Madame Figaro Rising Star para la actriz y cantante coreana Jisoo, protagonista de la serie Newtopia (Prime Video, 2025-), como parte de la presentación de los últimos k-dramas preparados para su estreno este año. En nuestras crónicas de esta edición de Canneseries hablaremos del desarrollo del festival y reseñamos algunas de las producciones destacadas que se presentan en su programación desde el 23 hasta el 27 de abril.
La presencia española en Canneseries está marcada por dos producciones de Movistar Plus+, entre las que se acaba de estrenar este relato sobre la maternidad, unos días antes de que Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026) se presente el próximo domingo en el Grand Auditorium Louis Lumière de Cannes. Un relato nacido a partir de una experiencia real como madre de la guionista y actriz Marta Bassols, que interpreta a una de las amigas de la protagonista, cuando nació su primer hijo en un momento en que su vida discurría entre Berlín y Barcelona, pero sobre todo desde la necesidad de Marta Loza de contar una historia sobre ser madre que se encontrara en un punto intermedio realista entre las habituales representaciones de madres abnegadas y madres arrepentidas que suele ofrecer el audiovisual. Pero es el apoyo de la productora Suma Content de Javier Calvo y Javier Ambrossi el que le ha dado un impulso con la incorporación de Almudena Monzú, guionista de Pubertat (3Cat/HBO Max, 2025), y de las directoras Claudia Costafreda y Ginesta Guindal. La historia comienza en el Prólogo (T1E1) cuando Laura (Ana Boga) ha pasado unos días en Barcelona y está a punto de regresar a Berlín, donde desarrolla su trabajo como productora de festivales y eventos musicales, pero cuando conoce a Rubén (David Menéndez) se entrega a una noche de fiesta que acaba desembocando en una decisión impulsiva: renunciar a su estabilidad en Alemania y quedarse en Barcelona para continuar su relación sentimental con Rubén. Nueve meses después, ambos se han separado pero ella tiene que hacerse cargo del bebé que han tenido juntos, envuelta en una maternidad no esperada, pero de la que tampoco se arrepiente, mientras se ve obligada a volver a la casa de sus padres (Belén Ponce de León y Paco Tous), tratando de encontrar un trabajo. La directora Claudia Costafreda establece en los primeros episodios un estilo de cámara cercana que ya había explorado en Cardo (atresplayer, 2021-2023), y las localizaciones vuelven a mostrar esa Barcelona de pisos compartidos y bares de barrio que aportan el tono realista a una historia que, sin embargo, no oculta las referencias a series como Girls (HBO Max, 2012-2017) o incluso como In my skin (BBC, 2018-2021) en ese sentido del humor un tanto melancólico que desprende la historia. La serie se revela como un retrato generacional, pero no tanto por la edad de la protagonista, cercana a la treintena y sin tener una perspectiva clara de futuro, sino por la zozobra emocional y personal que se apoya en decisiones impulsivas. Pero no se trata solo de construir personajes que a veces se equivocan, sino de establecer que, si la protagonista tuviera un apoyo real y no solo simbólico, podría compaginar su responsabilidad como madre con su necesidad de seguir siendo una mujer joven que se relaciona socialmente. La maternidad se presenta como un obstáculo permanente que está subrayado por los prejuicios: una madre soltera es el perfil que se considera más arriesgado para alquilar un piso, por su inestabilidad económica y porque es la que peor imagen ofrece para la inmobiliaria en el caso de un posible desahucio. Aunque no se hace escarnio de la paternidad que ejerce Rubén, es cierto que se presenta una mirada que podría parecer previsible, pero que en todo caso es realista: para él, ser padre consiste en dedicarle tiempo a su hijo solo cuando le conviene, pero sin ofrecer una aportación de manutención que es lo que realmente necesitan la madre y su hijo.
El frenesí de una madre soltera y su dificultad para conciliar el trabajo con su responsabilidad se muestra de una manera muy acertada en el intenso episodio La casa del artista (T1E4), en el que Laura encuentra un apartamento momentáneo de un amigo que está de viaje, pero es precisamente en esa soledad donde le resulta más difícil enfrentarse a una vida de precariedad laboral en la que todos los problemas parecen sobrevenir al mismo tiempo. Antes lo ha intentado con unas amigues que tenían más voluntad que un deseo real de adaptarse a las necesidades de una madre y su hijo en La casa de las amigas (T1E3), pero siempre encontrando el obstáculo de aquello a lo que los demás no están dispuestos a renunciar. Yo siempre a veces también funciona como contexto a través del retrato de una sociedad española que se enfrenta a la crisis de la vivienda, a los trabajos mal remunerados a pesar de la aparente bonanza económica, a la dificultad de la conciliación y a la inestabilidad de un futuro que no invita al optimismo. Y la debutante actriz Ana Boga, que ha pasado de recepcionista de un hotel a protagonista de la serie aportando su experiencia como madre, ofrece esa impulsividad incluso física que necesita un personaje cada vez más absorbido por sus propias inseguridades y, también, por sus decisiones equivocadas. Pero, lejos de plantearla como una protagonista solamente imperfecta, que lo puede ser, el guión subraya que su deseo de dar una estabilidad económica a su hijo es lo que provoca algunos de los sacrificios que se ve obligada a hacer, a pesar de las reticencias de su entorno. Y quizás idealiza demasiado la imagen de Alemania como un país que, frente a España, tiene todas las necesidades cubiertas para una madre, especialmente en el episodio La casa de Berlín (T1E6), incluso cambiando el dispositivo del trabajo de cámara, que ya no aprisiona a la protagonista con el uso de zooms. El misticismo que parece caracterizar a las series producidas y/o dirigidas por Javier Calvo y Javier Ambrossi también tiene un espacio en esta propuesta a través del episodio La casa de los espíritus (T1E5), en el que una especie de chamán (María de Medeiros), ayuda a Laura a tomar otra de esas decisiones importantes: renacer para encontrarse a sí misma. Yo siempre a veces se presenta con la seguridad de elaborar una historia que siempre tiene espacios para construir y reconstruir a sus personajes desde una mirada honesta, en la que las experiencias personales de un equipo formado principalmente por creadoras y artistas es un elemento fundamental. Y aunque no toma demasiados riesgos y se adhiere a esa última tendencia de la plataforma Movistar Plus+ a estrenar historias con un cierto tono amable, consigue que el reflejo de una generación marcada por todo tipo de incertidumbres, desde la habitacional hasta la económica, resulte tan inteligente como emocionalmente lograda.
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The deal with IranBélgica 2025 | VRT, 3x45' | Temporada completa | Competición Docuseries | ★★★★☆Creada por Maarten StuyckDirigida por Lennart Stuyck, Maarten Stuyck |
Dos series documentales del canal público de la región flamenca de Bélgica compiten en la sección de Docuseries del festival, abordando temas tan relevantes como los feminicidios y las relaciones diplomáticas. The deal with Iran (VRT, 2025), estrenada a finales del año pasado, es una investigación periodística que se enfoca en unos acontecimientos ocurridos en el año 2018, cuando un complot frustrado para atentar contra una manifestación de opositores al régimen iraní en una localidad cercana a París, acabó revelando una compleja trama de espías enviados por Irán a diversas ciudades de Europa para controlar, y en algunos casos, asesinar a los principales representantes de la oposición en el exilio. La escritora Mahtab Ghorbani, que salió de su país para establecerse en Francia, describe la situación de una manera muy elocuente: "En Europa no hay seguridad para nosotros, porque más de 45 personas opositoras al régimen iraní han sido asesinadas", describiendo a continuación una lista de atentados ocurridos en diferentes ciudades europeas: 1991 en París, 1992 en Bonn, 2017 en La Haya y 2023 en Madrid, concretamente el intento de asesinato contra el ex-dirigente del PP y co-fundador de Vox, Alejo Vidal-Quadras, que él mismo vinculó a su relación con sectores de la oposición al régimen de Teherán, lo que los servicios secretos de Países Bajos consideró una hipótesis probable porque encajaba con la estrategia de utilizar a redes criminales asentadas en Europa para silenciar a sus opositores. Aunque no se aborda directamente el caso ocurrido en España, las palabras de Mahtab Ghorbani en De diplomaat (El diplomático) (T1E2) son bastante claras: "No puedo invitar a nadie a mi casa. La amenaza persiste. El régimen iraní puede hacer lo que quiera en Europa. Es como si fuera su territorio". Pero la historia comienza años antes, lo que se describe de manera pormenorizada en el episodio De bomb (La bomba) (T1E1), en torno a la vigilancia y posterior detención de una pareja iraní, residente en Wilrijk, que transportaba una bomba en el maletero de su coche. Según su versión, creían que se trataba de fuegos artificiales destinados a una celebración del partido de oposición iraní MEK en la comuna de Villepinte, en París, pero el maletín contenía un dispositivo explosivo que les había sido entregado por Asadollah Asadi, un diplomático iraní destinado en Viena. Las ramificaciones de este caso acabaron confirmando un secreto a voces: que el régimen de Teherán utilizaba las valijas diplomáticas para introducir en Europa dispositivos y armas que después eran utilizadas en contra de los opositores exiliados, como una forma de silenciar sus críticas mediante el asesinato, pero también de provocar miedo en otros posibles miembros de la oposición. A lo largo de la serie The deal with Iran también se introducen algunos apuntes sobre la revolución iraní que acabó con la monarquía y el exilio del Sha Mohammad Reza Pahlavi en 1979, y la llegada del nuevo régimen del Ayatollah Jomeini, que prometía esperanza pero acabó convirtiéndose en un cruel sistema autoritario y represivo.
El escritor y activista Iraj Mesdaghi (1960, Irán), que reside en Suecia, describe Teherán en los años setenta como una metrópolis que recibía el turismo de numerosos países y que respiraba cierto grado de aperturismo: "Disfrutábamos de todo tipo de libertades, excepto la libertad política. Nadie hablaba de política. Era un tema intocable". A través de experiencias personales, se establece un perfil histórico de Irán usando las intervenciones de Iraj Mesdaghi, quien estuvo detenido durante diez años y sufrió torturas por parte del régimen del Ayatollah Jomeini, describiendo cómo algunos de sus amigos fueron asesinados, y las de Shahin Gobadi, portavoz de la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), en cuya manifestación se iba a producir el atentado. Pero el documental se centra en la investigación en torno al sospechoso maletín y la implicación de diplomáticos iraníes. La detención y el juicio posterior tuvo una gran repercusión internacional, como afirma Shahin Gobadi en el episodio De diplomat (El diplomático) (T1E2): "Es la primera vez en la historia reciente de Europa que tenían a un diplomático involucrado, detenido y condenado por un acto de terrorismo". La pareja estaba formada por Amir Saadouni, condenado a 15 años de cárcel por la justicia belga, y por Nasimeh Naami, condenada a 18 años de prisión, mientras que el diplomático Assadollah Assadi fue condenado a 20 años de cárcel. Pero éste no es el final de la historia. Un año después, el trabajador humanitario belga Olivier Vandecasteele fue secuestrado en Irán, y pronto se reveló que estaba siendo utilizado como moneda de cambio para que Bélgica entregara a las autoridades iraníes a Asadollah Assadi. El último episodio, que se extiende hasta una hora de duración, podría ser un documental independiente. Porque De deal (El acuerdo) (T1E3) aborda las intensas negociaciones del entonces primer ministro belga Alexander De Croo con el régimen de Jomeini, y las insinuaciones nada veladas de que la liberación del diplomático detenido en Bélgica sería un paso importante para asegurar la libertad del trabajador humanitario, quien fue condenado a 40 años de cárcel y estuvo detenido en la terrible prisión de Evin en Teherán, conocida como un baluarte de la revolución islámica y por las torturas y el aislamiento al que sometía a sus encarcelados. La serie plantea preguntas sobre la seguridad de la oposición iraní en Europa, pero también sobre el valor de una vida humana, describiendo un largo proceso en el que, a pesar de que el gobierno belga aceptó entregar a Asadollah Assadi, el Tribunal Constitucional revocó la orden, mientras las protestas Mujer, Vida, Libertad surgidas en 2022 volvieron a retrasar las negociaciones. A lo largo del último tramo de The deal with Iran se muestra una intensa lucha de poderes que implica a una persona inocente, y se cuestiona si los gobiernos europeos debían acceder a los chantajes de las autoridades iraníes, describiendo otro ejemplo de intercambio entre el torturador iraní Hamid Nouri, condenado en Suecia, y un diplomático sueco detenido en Irán. Creada y dirigida por los hermanos periodistas Maarten Stuyck y Lennart Stuyck, The deal with Iran ofrece una mirada tensa y reveladora sobre cómo actúan los servicios secretos de terceros países en Europa y cómo la diplomacia a veces está manchada por estrategias políticas e incluso criminales.
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Snake killerDinamarca 2026 | Prime Video, 4x50' | Temporada completa | Competición | ★★★★☆Creada por Anders ØlholmDirigida por Anders Ølholm, Kaspar Munk |
Estrenada el pasado mes de enero en Prime Video, pero solo en algunos territorios entre los que no está España, esta propuesta ultraviolenta y sucia en torno a un grupo de policías corruptos puede sonar a películas como Training day (Antoine Fuqua, 2001), y de hecho se trata de uno de sus referentes visuales junto a Serpico (Sidney Lumet, 1973), pero está inspirada en una brigada de la policía danesa que existió realmente, la unidad policial de Copenhague conocida como uropatruljen, que funcionó entre 1965 y 2001, casi siempre rodeada de controversia por sus métodos poco convencionales, y a veces claramente difusos en cuanto a los límites legales, para combatir el narcotráfico. De hecho, el proyecto nació porque uno de los antiguos componentes de esta unidad se puso en contacto con la productora para ofrecer la posibilidad de contar detalles sobre su funcionamiento, principalmente apoyado en una red de informantes que eran extorsionados por la policía proporcionándoles drogas, al mismo tiempo que algunos de los cargamentos decomisados nunca llegaban a los depósitos de la comisaría. A partir de esta propuesta, Anders Ølholm (1983, Dinamarca), director de la muy exitosa Shorta. El peso de la ley (2020), también centrada en una patrulla policial, elabora un guión de ficción que incorporaba algunos de los detalles proporcionados en torno a esta unidad de investigación, pero también se inspira en el libro Hærdet (2021), escrito por el ex-policía René Dahl Andersen en colaboración con Casper Fauerholdt. El punto de partida es el habitual en este subgénero de corrupción policial: la incorporación de la joven agente de policía Louis Knudsen (Mira Elisa Obling) a la uropatruljen, no solo por sus méritos sino sobre todo como una forma de aportar diversidad de género a la policía de cara a la sociedad, pero siempre bajo las suspicacias de los componentes masculinos de la patrulla. Entre ellos destacan el explosivo Brian Petersen, conocido como Smiley (Pilou Asbæk), y su veterano compañero Jim Nølse (Lars Ranthe), dos policías de la vieja guardia que tienen sus propios métodos y conocen perfectamente cómo funcionan las zonas más afectadas por el tráfico de drogas, convirtiéndolas en territorios sobre los que ellos mismos se han adjudicado el control. En este caso, el thriller policial Snake killer (Prime Video, 2026) se desarrolla en el barrio de Vesterbro a principios de la década de los 2000, lo que le proporciona a la serie ese tono apagado de thriller de los años setenta que claramente se inspira en títulos clásicos como Taxi driver (Martin Scorsese, 1976), incluso en alguna imagen de Smiley en un coche que parece emular a Travis Bickle en su taxi, pero también bebe de los policíacos de textura europea como French connection (William Friedkin, 1971), con referencias directas a títulos italianos: el episodio Skader uforeneligt med liv (Las lesiones son incompatibles con la vida) (T1E2) utiliza en los créditos finales el tema principal de Stelvio Cipriani para la película Fiel a su mandato (Roberto Infascelli, 1973). La serie se beneficia de un reparto excelente, con los estupendos Pilou Asbæk y Lars Ranthe, dos nombres destacados del cine y la televisión daneses, cruzando miradas que revelan una confianza marcada por los años de trabajo juntos, y algunas incorporaciones que encajan perfectamente, como la del cantante danés Joey Moe interpretando a otro de los policías de la unidad.
Pero la búsqueda del asesino de uno de los principales informantes de Smiley se convierte en una misión mucho más peligrosa de lo habitual, absorbiendo a los protagonistas dentro de los lugares más oscuros de las mafias del narcotráfico, así como enfrentándoles a traiciones inesperadas en un desarrollo que se va haciendo cada vez más oscuro y violento. Comparada con la trilogía de Pusher. Un paseo por el abismo (Nicolas Winding Refn, 1996), con la que comenzó su filmografía uno de los directores daneses más singulares, quizás es una referencia demasiado elevada para una serie que nunca termina de ser tan impactante ni tan violenta. Snake killer no consigue ser tan desasosegante como los thrillers a los que homenajea, a pesar de moverse en entornos claustrofóbicos, aunque la excelente banda sonora electrónica de Martin Dirkov (1979, Dinamarca) recuerda a las sonoridades de la música de Brad Fiedel para los thrillers de los años ochenta. Sus cuatro episodios permiten que la historia no se ande con rodeos y se dirija directamente a los infiernos que habitan sus personajes, tanto los exteriores como los interiores, aunque esto también provoque una falta de profundidad en el retrato de algunos de ellos. Louis Knudsen acaba quedando como una espectadora que desde mitad de temporada prácticamente queda reducida a un personaje secundario, porque son más relevantes los entresijos de este grupo de policías que toman decisiones más controvertidas que la visión éticamente equilibrada de la agente novata. El trabajo de dirección es adecuadamente contundente, repartido entre los dos primeros episodios dirigidos por Anders Ølholm y los dos últimos bajo la dirección de Kaspar Munk (1971, Dinamarca), quien el año pasado estrenó el muy interesante thriller económico germano-danés El dinero de otros (Filmin, 2025). Técnicamente impecable, la serie proporciona a Pilou Asbæk ese tipo de personajes psicológicamente complejos que tan bien sabe interpretar, una especie de Harry el sucio danés que coloca el resultado y sus propios intereses por encima de la legalidad o los métodos convencionales, y cuya sonrisa a la que hace referencia su apodo Smiley, es una referencia de humor negro hacia sus métodos expeditivos. Con algunas escenas muy violentas, Snake killer dibuja dilemas morales y traumas personales que no terminan de traspasar la superficie, y en ese sentido se queda a medio camino de lo que se podría esperar de ella. Pero es un thriller que termina atrapando por los escenarios opacos en los que se desarrolla y el retrato intensamente claustrofóbico de una ciudad de Copenhague que parece más distópica incluso que los entornos urbanos de Blade runner (Ridley Scott, 1982).
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Kylmä Kausi (Guts)Finlandia, Eslovenia 2026 | Yle, 8x50' | Temporada completa | Competición | ★★★★☆Creada por Jemina JokisaloDirigida por Akseli Tuomivaara, Petra Lumioksa |
A principios de este año, coincidiendo con la temporada invernal de competiciones de esquí, la cadena pública finlandesa Yle y su plataforma de streaming Yle Areena estrenaron su nueva serie dramática, una historia ambientada precisamente dentro del equipo de esquí finlandés, que está construida como un thriller psicológico en el que se revelan algunas de las tensiones y conflictos entre las componentes de la selección nacional de cara a una competición mundial que se celebra en la localidad noruega de Trondheim. Kylmä kausi (Temporada fría) (Yle, 2026), que en el mercado internacional se ha traducido como Guts (Coraje), tiene como protagonista a la esquiadora de treinta y dos años Anna Kilpi (Roosa Söderholm), quien comienza a temer que pueda perder la oportunidad de ser seleccionada para la competición, sobre todo porque a su edad todavía no ha conseguido el gran éxito de su carrera deportiva. El nuevo director del equipo Henrik (Viktor Nyström Sköld) sugiere que necesita salir de su zona de confort, y que su pareja Otto (Karim Rapatti), su actual entrenador personal, quizás no sea el más apropiado para llevarla hasta sus límites. Anna decide incorporarse al trabajo del controvertido Kim (Antti Virmavirta), un veterano profesional cuyos métodos son poco convencionales y excesivamente intensos, pero que ha logrado que Maria Laukka (Sannah Nedergård) se haya convertido en la mejor esquiadora del equipo. Sin embargo, hay un trasfondo oscuro en el trabajo que realizó con otra esquiadora que abandonó la élite profesional debido al estrés que sufrió, denunciando en redes sociales el abuso psicológico al que se vio sometida tanto por el entrenador como por la esquiadora. Anna comienza a comprobar pronto tanto la dura disciplina de entrenamiento como las manipulaciones de su competidora directa. La serie ha sido creada por Jemina Jokisalo, ganadora del premio finlandés de televisión Kultainen Venla por el guión de la miniserie Money shot (Elisa Viihde, 2023), sobre la industria pornográfica, que también compitió en Canneseries. Ahora se adentra en otro mundo cerrado como la élite deportiva a través de un grupo de esquiadoras que deben enfrentarse a la competitividad personal entre ellas, pero también a un entorno principalmente controlado por el género masculino: ellas son las esquiadoras, pero los entrenadores, agentes y directores de equipo son hombres, lo que provoca situaciones que algunas veces pueden parecer forzadas pero que surgen de historias reales ocurridas en este deporte. El director deportivo Henrik comienza a mantener una relación con la veterana esquiadora Lena (Kreeta Salminen), para quien esta competición sí es su última oportunidad, lo que provoca rumores de trato de favor en la selección de las participantes en las pruebas principales. En el otro extremo se encuentra la jovencísima Julia Helenius (Reetta Ylä-Rautio), uno de los mejores personajes de la serie, que está sometida a una constante presión para la que no se siente preparada, y en parte provocada por la propia ambición de su padre Alex (Pelle Heikkilä). Julia siente que la relación cercana que tenía con su padre ha cambiado desde que él es su entrenador, y la confianza mutua se ha transformado en una exigencia constante, sobre todo cuando ella comienza una relación sentimental con la periodista eslovena Siiri (Anna Paavilainen). Finalmente, Helmi Holopainen (Edit Williams) ha conseguido un contrato de patrocinio con una marca de ropa que le podría dar la oportunidad de mejorar su carrera deportiva.
Henrik es un director de equipo sueco que trae una forma distinta de abordar los problemas, con una mayor atención al diálogo, pero cuando llega el episodio Kenen pää kestää (La mente puede resistir) (T1E5) todo parece desmoronarse en el equipo: su relación secreta con Lena es conocida entre las esquiadoras, la tensión entre Anna y Maria es cada vez mayor, los métodos del entrenador Kim son cuestionados en los medios a raíz de la publicación de un reportaje, Julia no consigue enfocarse en la competición y Helmi ha denunciado que ha sufrido acoso sexual. Pueden ser demasiados frentes para un solo equipo, pero el guión sabe mantener el interés y parte de las tramas están basadas en entrevistas que la creadora de la serie realizó a esquiadoras profesionales. Aunque se insiste en que se trata de una ficción, algunos medios finlandeses han visto paralelismos con la rivalidad real entre las campeonas de esquí de fondo Krista Pärmäkoski y Aino Saarinen. La primera escribió una autobiografía titulada Open (2024) en la que realizó algunas afirmaciones sobre su relación con la segunda, que Aino Saarinen calificó como falsedades. En todo caso, Kylmä kausi sabe mezclar con habilidad el tono de un thriller psicológico y la textura de una historia deportiva en la que la competición se convierte en el espacio donde todas luchan por mantenerse en los primeros puestos. Se ha criticado en Finlandia que las secuencias que se desarrollan durante la competición de esquí de fondo son poco creíbles, sobre todo porque están interpretadas por las propias actrices, que no son deportistas profesionales, aunque estuvieran durante dos años realizando entrenamientos en esta modalidad deportiva. La propia creadora Jemina Jokisalo ha compartido las jornadas de concentración del equipo nacional de Finlandia en alguna temporada competitiva, y realmente desde el punto de vista de los espectadores que no son seguidores del esquí, las carreras son adecuadamente convincentes, marcadas por las dinámicas necesarias entre las protagonistas. La serie sin embargo se desinfla en la segunda mitad, cuando Anna comienza a darse cuenta de que ella también necesita utilizar la manipulación para conseguir sus objetivos. Como le dice el entrenador Kim en el episodio Alistu, ja teen susta mestarin (Doblégate, y te convertiré en campeona) (T1E4): "Pasar de ser una deportista mediocre a ser una campeona requiere tanto incomodidad como compromiso. Yo puedo ayudarte, pero la pregunta es si realmente quieres lograrlo. O te sometes al proceso y te conviertes en campeona, o ni lo intentes". Hay una interesante reflexión sobre los sacrificios y los límites difusos entre la concentración mental y el abuso psicológico que se produce en el deporte de élite, pero a veces da la impresión de que la serie está más interesada en construir un drama sólido que en profundizar en la psicología de las competidoras. Sin embargo, algunos personajes son tan despreciables que es fácil deducir que están claramente inspirados en personas reales.
Yo siempre a veces se estrena en Movistar Plus+ el 23 de abril.
Se tiene que morir mucha gente se estrena en Movistar Plus+ el 21 de mayo.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):
Shorta. El peso de la ley se puede ver en Filmin.
Taxi driver se puede ver en Filmin y Movistar Plus+.
French connection se puede ver en Disney+ y Movistar Plus+.
Pusher. Un paseo por el abismo se puede ver en Fubo.
Blade Runner se puede ver en Filmin, HBO Max, Movistar Plus+ y Prime Video.




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