Canneseries ha alcanzado su novena edición, o como la organización prefiere llamarla, novena temporada, con un interesante programa de series que sin embargo a muchos les parece que tiene demasiada tendencia a los preestrenos de producciones que ya tienen fechas asignadas, pero también cargando con la etiqueta de ser un festival que no consigue que las series premiadas consigan distribución en Francia, como ha ocurrido en las últimas ediciones. Tras las actividades públicas, el festival se enfrenta a un nuevo cambio con la salida del director general, Benoît Louvet, que al final de esta edición cederá el testigo a Laetitia Recayte, reforzando su estrategia interna. Canneseries Industry, lanzada el año pasado para sustituir al traslado del MIP TV a Londres, pretende estructurar intercambios entre profesionales y comprender las tendencias del mercado, creando un espacio más discreto pero igualmente necesario y estratégico, reforzado por la presencia de nombres como Noah Hawley como invitado especial. En la programación, este fin de semana se han presentado las dos series españolas en competición, ambas procedentes de Movistar Plus+ que vive su particular periodo de crisis con la destitución reciente de Daniel Domenjó a solo un año de su nombramiento, sustituido por el colombiano Alfonso Gómez Palacio, que proviene de Telefónica Hispanoamérica. De manera que el éxito que pueda obtener la producción española en esta edición de Canneseries sigue siendo una deuda con la gestión anterior de Domingo Corral, ahora contratado por HBO Max España, manteniéndose la incertidumbre sobre cuál será el futuro de la producción original de Movistar Plus+. En esta crónica hablamos de algunas de las series que se han podido ver este fin de semana.
La comediante y guionista Victoria Martín (1989, Madrid), una de las componentes del exitoso pódcast Estirando el chicle, consiguió también convertir en best-seller su primer libro, Se tiene que morir mucha gente (2023, Ed. Plaza&Janés), que se volverá a editar en junio con un prólogo añadido de la escritora, concebido originariamente como el guión de una serie que, según ella ha comentado, nadie quiso producir. Así que decidió convertirlo en literatura con gran éxito, regresando ahora al concepto original con el que fue creada la historia. Por eso es lógico que la estructura narrativa funcione perfectamente para el formato audiovisual, apoyándose en una historia que habla sobre mujeres cansadas de aspirar a futuros que no terminan de encajar consigo mismas. Bárbara (Anna Castillo) es una especie de alter ego de la propia Victoria Martín, el personaje principal desde el que está contada la historia, no solo desde su punto de vista sino también de su conciencia, la representación de ella misma como una Bárbara joven (Sofía Otero) que la acompaña constantemente y le reprocha la mayor parte de sus decisiones. Enganchada a los ansiolíticos, comparte piso con su amiga de la infancia Maca (Laura Weissmahr), quien también se enfrenta a sus propias frustraciones, con la aspiración de ser actriz en pausa mientras se gana la vida como camarera. Ambas deciden ir a una de esas fiestas que solo se le ocurre organizar a los pijos, denominada gender reveal party (fiesta de revelación de género), porque la embarazada es Elena (Macarena García), quien se ha casado con un empresario que le dobla la edad (Ramón Rados) y ahora vive rodeada de lujo. Pero la fiesta no termina demasiado bien cuando Elena, motivada por la presencia de sus dos amigas de la infancia, toma la decisión de abandonar a su marido e irse a vivir con Bárbara y Maca, lo que tampoco les hace demasiada gracia. Este trío de mujeres que se retroalimentan de sus propias insatisfacciones puede recordar a Valeria (Netflix, 2020-2025), otra adaptación literaria, pero lo que en aquella era un tipo de romanticismo cursi y un sentido del humor simplón, en la propuesta que hace Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026) se convierte en una mordacidad que está marcada por el particular sentido del humor de Victoria Martín, muchas veces calificado como demasiado ordinario, pero que refleja a una generación de mujeres millennial que se enfrentan a los desafíos de una sociedad en la que no siempre sienten que encajan. En la serie, resulta menos convincente la subtrama que se desarrolla en la redacción del late night Menudo lío, presentado por Juancho Pardo (Oscar de la Fuente), donde trabaja Bárbara como guionista. Un programa de éxito que comienza a dar señales de cansancio y que ha ido perdiendo audiencia y recibiendo malas críticas, lo que provoca el mal humor de su presentador que afecta a su forma de tratar a los guionistas. Podrían verse algunas referencias al tono machista de programas como El Hormiguero y su presentador Pablo Motos, pero el retrato del mundo de la televisión resulta demasiado simplista.
En la serie también aparece Fabiola (Alba Galocha), una influencer con una línea de joyas sostenible que acabará siendo la pareja de Maca, pero ocupa un lugar más secundario que en la novela, demasiado evidente como dispositivo de guión para que se produzca un distanciamiento con Bárbara. Lo que, por otro lado, conduce a uno de los mejores episodios de la temporada, el Episodio 5 (T1E5), que desarrolla la relación de ésta con Elena. Comenzando con un flashback bastante divertido a la infancia de las amigas, se desarrolla en parte mientras ambas se dirigen a visitar a Mamen (Imma Sancho), la madre de Bárbara, que ha organizado en su casa de campo una especie de centro de yoga para mujeres, y que es la única que reconoce la frustración de su hija: "Siento mucho decírtelo, pero tampoco eres tan especial. A ti te pasa lo que nos pasa a todos, no tener las cosas claras, no saber qué hacer. Yo creo que eso es la vida. Y si no te gusta, pues te jodes". En ese aspecto, Se tiene que morir mucha gente es reconocible como un retrato bastante ácido de tres mujeres adultas que se enfrentan a los vaivenes de la vida, apoyándose en un reparto que brilla entre Anna Castillo y Macarena García, quienes vuelven a reunirse después de La llamada (Javier Ambrossi, Javier Calvo, 2017) y, sobre todo, una estupenda y malhablada Sofía Otero, la joven protagonista de 20.000 especies de abejas (Estibaliz Urresola Solaguren, 2023). Una parte de la eficacia de la comedia está en la destacada dirección de Sandra Romero Acevedo (1993, Sevilla), nominada al Goya por la película Por donde pasa el silencio (2024), y que ya había realizado una incursión en el formato de series con algunos episodios de Los años nuevos (Movistar Plus+, 2024), demostrando su capacidad para acercarse a los personajes y tomando decisiones acertadas como la práctica ausencia de música, excepto la repetida utilización de un fragmento del Concierto para violín Nº 1 de Niccolò Paganini, que funciona como leit motiv de la incertidumbre que rodea a las protagonistas. Ella se reparte los episodios con la propia Victoria Martín y su pareja Nacho Pardo, que dirigen dos, pero la serie se sustenta sobre todo en el trabajo de Sandra Romero. Se tiene que morir mucha gente es una historia protagonizada por mujeres que se reivindica fuera de la etiqueta de historias destinadas a mujeres, porque en la zozobra de los personajes resulta fácil identificarse. A veces elabora un retrato que puede caer en lugares comunes sobre las diferencias sociales y el machismo, pero lo hace con una carga de mordacidad y una ironía que suaviza en buena medida el carácter simplista de algunas de sus ideas.
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Paris Police 1910Francia 2026 | Canal+, 6x52' | Temporada completa | Fuera de Competición | ★★★★☆Creada por Fabien NuryDirigida por Julien Despaux, Frédéric Balekdjian |
El éxito de la primera temporada de esta especie de antología histórica es su ambientación en los años de la Belle Époque, que representaban la esperanza de un nuevo siglo antes de que todo se desmoronara con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, pero mirándola desde la perspectiva de sus rincones más oscuros. En París Police 1900 (Cosmo, 2021), una brigada especial de policía recorría las calles de la capital francesa en medio de la atmósfera que se respiraba alrededor de la celebración de la Exposición Universal de París, pero tras la pista de un grupo de extrema derecha surgida a raíz del caso Dreyfus, mientras que en París Police 1905 (Cosmo, 2023), la epidemia de sífilis es el entorno de una investigación que se adentra en las pasiones sexuales de los lugares más incógnitos del Bois de Boulogne y sus zonas de cruising homosexual. La esperada tercera temporada de la que es la producción más cara de Canal+ se ha presentado en Canneseries poco antes de su estreno oficial el 27 de abril, y con las expectativas en el trabajo de su creador Fabien Nury (1978, Francia), procedente del mundo del cómic, que ha logrado desarrollar una producción marcada por su estilo visual y por su absorción de los acontecimientos históricos mezclados con un relato policíaco de ficción. Los personajes han ido sufriendo transformaciones importantes a lo largo de estas temporadas que tienen lugar con cinco años de diferencia entre una y otra. El joven inspector ambicioso que acababa de llegar a la prefectura, Antoine Jouin (Jérémie Laheurte) ya es uno de los policías más celebrados de la brigada criminal, bajo las órdenes de Cochefert (Alexandre Trocki), mientras el antiguo comisario Joseph Fiersi (Thibaud Evrard) ha dejado la prefectura y permanece escondido tras acontecimientos ocurridos en el pasado. Pero quien adquiere un mayor protagonismo en esta temporada es Marguerite Steinheil (Evelyne Brochu), a quien conocimos como prostituta y amante del presidente Felix Faure, quien murió en sus brazos en la primera temporada, y después casada con el pintor Adolphe Steinheil (François Raison), un matrimonio que tuvo altibajos en la segunda temporada, pero que en Paris Police 1910 (Canal+, 2026) se convierte en el centro de la investigación policial. En 1908, Marguerite es encontrada en su cama, maniatada y con la falda levantada, mientras su marido y la madre de éste aparecen asesinados., pero a pesar de que ella se presenta como otra víctima del asaltante, posiblemente abusada sexualmente, la mala reputación que la persigue la convierte en la principal sospechosa del crimen.
Esta última temporada que cierra la serie definitivamente, se centra en la misoginia de la sociedad de principios del siglo XX y el nacimiento del periodismo sensacionalista, a través de la redacción del periódico Le Matin y la ambición de su nuevo redactor jefe, Labruyère (Micha Lescot). La influencia del escritor Émile Zola en la exoneración del oficial acusado en el caso Dreyfus después de su conocido artículo J'accuse...!, que está contada en la película El oficial y el espía (Roman Polanski, 2019), resuena de nuevo como un trasfondo relevante, mostrando con un excelente nivel de producción el traslado de las cenizas de Émile Zola al Panteón de París. Pero el escaso interés que despierta esta noticia en la venta de periódicos lleva a Labruyère a iniciar una campaña de descrédito contra Marguerite Steinheil, acusándola del asesinato de su marido y su suegra, lo que se convierte en una de las tramas principales de la temporada. Mientras Antoine Jouin investiga el caso bajo las órdenes del prefecto Lépine (Marc Barbé), otras subtramas se acomodan para ofrecer un retrato de de la discriminación de las mujeres en una sociedad principalmente dominada por hombres, a lo que se resisten personajes como Jeanne Chauvin (Eugénie Derouand), basada en una abogada real que fue la segunda mujer en obtener el doctorado en derecho en Francia. Cuando se presentó para prestar juramento como abogada en 1897, fue rechazada por el Colegio de Abogados porque consideraban que las mujeres no podían ejercer esa profesión, y tuvo que esperar tres años hasta que la modificación de la ley en 1900 le permitió juramentar para desarrollar su carrera en la abogacía. Jeanne Chauvin se presenta en la serie como la abogada que defiende a Marguerite Steinheil cuando es acusada formalmente en un juicio. Paris Police 1910 mantiene esa mezcla de retrato histórico y de investigación criminal, pero resulta menos gótica que la segunda temporada e introduce más elementos de humor, manteniendo una puesta en escena cuidada que brilla especialmente en las secuencias en exteriores, y ofreciendo una resolución a algunos personajes que resulta convincente. También mantiene la violencia a veces bastante brutal, como en el Episodio 4 (T1E4), en el que la búsqueda de un sospechoso provoca algunos acontecimientos relevantes para la serie, con una excelente banda sonora en la que participa el compositor español Javier Navarrete, como en las anteriores temporadas. Paris Police 1910 es un final a la altura del nivel alcanzado por una serie que a veces resulta más atractiva estéticamente que profunda en el desarrollo del guión, pero que ha conseguido reflejar con habilidad el desmoronamiento de la Tercera República a través de la oscuridad que rodeaba a la sociedad de la época.
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Colonna. Une tragédie corseFrancia 2026 | France tv, 3x45' | Temporada completa | Competición Docuseries | ★★★★☆Creada por Ariane Chemin, Agnès PizziniDirigida por Agnès Pizzini |
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PrisonerReino Unido 2026 | Sky, 6x45' | Temporada completa | Fuera de competición | ★★★☆☆Creada por Matt CharmanDirigida por Otto Bathurst, Pia Strietmann |
Los seguidores de la producción británica de series conocen la tendencia de Sky por las historias de acción, hasta el punto que la imagen que acompaña a esta reseña de su última producción se asemeja significativamente a la imagen promocional de su serie Atomic (SkyShowtime, 2025), al igual que su premisa principal: dos personajes diferentes, con un opuesto sentido de la justicia, pero obligados a permanecer juntos. Otras series como Chacal (SkyShowtime, 2024-) o The Iris affair (SkyShowtime, 2025-) han abundado en ese tono de acción con matices un poco absurdos y resultados más o menos satisfactorios. La última en unirse a esta línea de producción es Prisoner (SkyShowtime, 2026), que se estrena en Gran Bretaña el 30 de abril tras su presentación en Canneseries fuera de concurso, y en mayo en SkyShowtime. Creada por Matt Charman, al que se le conocen thrillers irregulares como Traición (Netflix, 2022) y la más reciente Rehén (Netflix, 2025), pero también guionista de El puente de los espías (Steven Spielberg, 2015), esta historia sigue la premisa de dos personajes que se ven obligados a huir sin poder separarse, esta vez de forma literal, porque están esposados el uno al otro. La oficial de transporte penitenciario Amber Todd (Izuka Hoyle) se encuentra metida en una persecución en la que no sabe en quién confiar cuando la furgoneta en la que transportaba a Tibor Stone (Tahar Rahim) es atacada en su camino hacia el juicio que se celebra contra Harrison Dempsey (Brian F. O'Byrne), un empresario benefactor de la organización criminal Pegasus. Tibor es un asesino que ha estado implicado en unos cincuenta asesinatos, pero cuya única salida es testificar contra la organización criminal, después de haber sido capturado por la Unidad Nacional contra el Crimen, liderada por Josephine Campbell (Catherine McCormack) y el director de operaciones Alex Tebbit (Eddie Marsan). El principal problema es que están siendo perseguidos por Nina Drâgus (Leonie Benesch), una asesina sin escrúpulos que ahora es la principal responsable de la organización criminal, y que ha sido entrenada durante años por Tibor. Conseguir que no pueda llegar vivo como testigo no es solo una manera de afianzar su liderazgo en Pegasus, sino también una forma de eliminar a su mayor rival. Tras una espectacular escena de acción que se desarrolla dentro de un túnel, Prisoner acelera hasta desarrollarse como una trepidante historia de acción en la que los dos protagonistas ni siquiera pueden confiar en las auténticas intenciones de la Unidad Nacional contra el Crimen. Si todo esto puede parecer tópico, lo es, pero el trabajo de dirección de Otto Bathurst y Pia Strietmann, que se reparten los episodios, aporta la suficiente dosis de dinamismo y acción como para que resulte entretenida todo el tiempo. También es algo superficial en el retrato de los personajes, pero en producciones como ésta, donde incluso se pueden perdonar algunas situaciones absurdas y poco realistas, no importan demasiado siempre que mantenga el ritmo.
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Le rouge et le noirFrancia, Bélgica 2026 | France tv, 4x45' | Temporada completa | Rendez-vous | ★★★☆☆Escrita por Giles Taurand, Georges-Marc BenamouDirigida por Gaël Morel |
La novela Rojo y negro (1830, Ed. Cátedra) está considerada como una de las más relevantes de la literatura del escritor francés Stendhal (1783-1842, Francia), y una de las piezas clave de la novela europea del siglo XIX, retratando el ascenso y caída de Julien Sorel (Victor Belmondo), un joven que utiliza sus encantos para seducir a mujeres relacionadas con familias de la alta sociedad, pero debatiéndose entre sus vocaciones de soldado y sacerdote, y también entre su amor por Louise de Rênal (Virginie Ledoyen) y Mathilde de la Mole (Camille Razat). La obra de Stendhal es un retrato psicológico sobre la vida de un joven apasionado pero empobrecido en la sociedad de la Restauración, que tiene como principal objetivo el ascenso en la escala social, utilizando sus conocimientos en latín para atraer la atención de los terratenientes como Monsieur de Rênal (Patrick Timsit), marido de Louise, o el Marqués de la Mole (Patrick Mille) y su esposa la Marquesa de la Mole (Romane Bohringer), padres de Mathilde. Y su atractivo como un joven hermoso y seductor le sirve para conquistar los corazones de sus dos amantes. La obra está considerada como un reflejo de la energía de un hombre que representaba a su época y a un país como Francia, pero fue incomprendida en su momento, siendo calificada posteriormente como una novela adelantada a su tiempo, y su protagonista inspiró a Paul Schrader para describir al personaje principal de su película American Gigoló (Paul Schrader, 1980), no solo por alguna cita concreta a la obra literaria sino porque también se llama Julian. Como una de las fuentes más inspiradoras de la literatura francesa, Rojo y negro ha sido adaptada en varias ocasiones, primero en el cine en películas como Rojo y negro (Gennaro Righelli, 1928) y El rojo y el negro (Claude Autant-Lara, 1954), pero también en televisión, en la miniserie británica The scarlet and the black (BBC, 1993), protagonizada por Ewan McGregor como Julien. La última adaptación, Le rouge et le noir (France tv, 2026), coincide en el título con una de las series que compiten en la sección oficial de Canneseries, The red and the black (Filimo, 2026), la primera producción iraní que compite en el festival, pero cuya historia no tiene ninguna relación con la obra de Stendhal. En este caso, el proyecto cuenta como principal atractivo con un reparto de nombres destacados del audiovisual francés, con veteranos como Virginie Ledoyen, Patrick Timsit o Romane Bohringer, junto a rostros jóvenes encabezados por Victor Belmondo, nieto del actor Jean-Paul Belmondo, al que hemos visto interpretando al realizador Roger Vadim en el biopic Bardot (Sundance tv, 2023). Menos enfocada en los aspectos psicológicos de la historia, la serie se centra más en la denominada escalera social, el acceso a las clases privilegiadas desde dos caminos diferentes, el aprendizaje intelectual y la seducción amorosa, ambos manejados con soltura por el joven Julien Sorel. Mientras los dos primeros episodios están centrados en su relación prohibida con Louise de Rênal, casi ante los ojos de su marido, lo que no acaba bien, los dos siguientes se enfocan en la seducción de Mathilde desde el momento en que Julien sirve como traductor y copiador de cartas del Marqués de la Mole, fascinado por la vitalidad de su juventud.





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