Esta semana vamos a repasar algunas otras categorías de la programación del Festival Séries Mania, que se inaugura el próximo viernes 20 de marzo con la proyección de los dos primeros episodios de Los testamentos (Disney+, 2026), la esperada secuela de El cuento de la criada (HBO Max, 2017-2025) que se estrena en abril. Entre las otras proyecciones especiales del festival, fuera de concurso, se encuentra Etty (Arte, 2025), una coproducción internacional que se estrenó en la Mostra de Venecia y que, de manera poco habitual, se ofrecerá íntegramente dentro de Séries Mania, en dos partes que abarcan sus más de cinco horas totales de duración. Se trata de la adaptación a la pantalla de los diarios y cartas que escribió una joven profesora judía que vivía en Amsterdam cuando fue ocupada por los nazis, y ya en los años ochenta fueron recopiladas en el libro titulado El corazón pensante de los barracones. Cartas (1981, Ed. Anthropos Editorial). La adaptación ha sido escrita y dirigida por Hagai Levi (1963, Israel), creador de las versiones originales de En terapia (HBO Max, 2008-2010) y The affair (SkyShowtime, 2014-2019), cuya miniserie Our boys (HBO, 2019), basada en el asesinato real de un adolescente palestino a manos de un grupo de jóvenes israelíes, fue calificada por Benjamin Netanyahu como "antisemita". Curiosamente, esta serie ha desaparecido del catálogo de HBO Max. La excelente miniserie Etty se plantea como una ucronía en la que no se hace referencia al holocausto, pero se desarrolla en un Amsterdam con aspecto actual, ocupado por un régimen totalitario, y cuenta los meses previos de Etty Hillesum antes de ser deportada a un campo de concentración donde fue asesinada. La serie se estrenó como una película dividida en dos partes en los cines de Israel, y así es como llegará también a Francia, donde se estrenará en salas antes de emitirse en la plataforma Arte a finales de mayo, pero sin duda será uno de los títulos más destacados de este año, que comentaremos en nuestras crónicas de Séries Mania. También se presenta fuera de concurso Lucky Luke (Disney+, 2026), una nueva versión del famoso vaquero creado por el dibujante belga Morris, con el actor francés Alban Lenoir encarnando al pistolero, y El profe (Netflix, 2026), una producción francesa que se estaba rodando el año pasado en la ciudad de Lille, sede de Séries Mania, y que cuenta la historia de Eddy (Alexandre Kominek), un acusado que acepta infiltrarse como profesor en un instituto para evitar la cárcel. En la Competición Francesa, canal Arte presentará sus series Camarades (Arte, 2026) y Eldorado (Arte/RTBF, 2026), TF1 estrenará Grandiose (TF1, 2026) y L'eté 36 (TF1, 2026), y France Télévisions presentará Enchâinés (France 2, 2026), mientras que la plataforma HBO Max aprovechará el impulso del festival para una mayor promoción de Privilegios (HBO Max, 2026), su producción francesa más esperada que se estrena a finales de marzo.
Antes de nuestra crónicas de Séries Mania, esta semana nos acercamos de nuevo a series internacionales recientemente estrenadas procedentes de Gran Bretaña, Portugal, Grecia, Alemania, Bélgica y Países Bajos.
Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.
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GoneMiniserie | BBC | Reino Unido 2026 | 6x50' ★★★★☆ Creada por George Kay inspirado en el libro de Julie McKay y Robert MurphyDirigida por Richard Laxton
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A pesar de que desde el principio podría parecer que éste es un drama psicológico criminal que tiene como principal foco al personaje de Michael Polly (David Morrissey), un estricto profesor de una escuela privada tradicional católica cuya esposa ha desaparecido, en realidad el punto de partida (y su posible continuación) está en la detective Annie Cassidy (Eve Myles), inspirada en la inspectora superintendente Julie MacKay, que había estado durante años obsesionada con un caso sin resolver de un asesinato producido en 1984, y cuya experiencia reflejó en el libro To hunt a killer (2022), escrito junto a Robert Murphy. De hecho, una línea argumental que se mantiene a lo largo de toda la temporada es el acceso a un expediente de una joven asesinada hace años, para la que Annie necesita la colaboración de su ex-pareja Craig Stanhope (Peter McDonald), y el desenlace parece sugerir que este "cold case" podría ser el tema principal de una segunda temporada. Pero el guión tiene la capacidad de ir revelando progresivamente sus enfoques mientras las personalidades de Michael Polly y Annie Cassidy se transforman en una especie de espejo en el que se reflejan mutuamente, conforme se desarrolla una investigación criminal. Gone (ITV, 2026) evita por tanto ser un thriller convencional, aunque tiene muchos elementos del género, para centrarse en el aspecto psicológico de los personajes, especialmente cuando la trama principal sugiere las sospechas en torno al profesor como culpable de la desaparición. El guionista George Kay es uno de los nombres más reconocidos de la industria británica, no solo como escritor de series como Killing Eve (Netflix, 2018-2022), Litvinenko (ITV, 2022), La sombra alargada (SkyShowtime, 2023) o Hijack (Apple tv, 2023-), sino también por sus colaboraciones con otros países como Francia en la exitosa Lupin (Netflix, 2021-) o Suecia en el próximo thriller The case (Netflix, 2026). Pero Gone no ha tenido el desarrollo habitual de un showrunner que ha seguido los procesos de producción, sino el más tradicional de guionista que entrega su trabajo para que la producción siga su camino de manera independiente, debido a la apretada agenda del escritor. Quizás por eso tiene un aspecto que recuerda más a las producciones del pasado, un poco a la manera de La sombra alargada, siguiendo un estilo que encaja con la rigidez de la escuela privada en la que se desarrolla la historia. Michael Polly ejerce como director de St. Bartholomew, en Bristol, uno de esos centros escolares que ocupa un imponente edificio histórico del siglo XV en medio de un paisaje boscoso, que fue representado por el colegio católico Downside School, en Somerset. Debido a su personalidad estricta, ejerce su trabajo siguiendo las reglas tradicionales y además se ha otorgado a sí mismo el cargo de entrenador del equipo de rugby de la escuela, que tiene una larga tradición de victorias en los torneos regionales. Michael Polly está considerado como un profesor severo que exige disciplina a sus alumnos en la escuela, y se enfurece cuando alguna visita en su casa llena de barro la alfombra. Vive con su esposa Sarah, a la que solo vemos en fotografías, y su hija Alana (Emma Appleton), que también son profesoras en la escuela. Hasta que una tarde Sarah parece haber desaparecido y la investigación se centra en un posible asesinato. Las encargadas de investigar son las inspectoras Annie Cassidy y Becky Hammond (Jennifer Macbeth), aunque la primera es inmediatamente nombrada como enlace de la policía con la familia, lo que de facto supone una especie de degradación en sus funciones.
El estoicismo de Michael Polly es la principal razón por la que la policía (y los espectadores) comienzan a tener sospechas de que podría haber alguna relación con la desaparición de su esposa. Su empeño en seguir ejerciendo como entrenador (hay un importante partido próximamente) y en seguir acudiendo a la escuela con normalidad tiene una justificación tan lógica como poco emocional: "Tengo 160 alumnos a punto de comenzar unos exámenes cuyas calificaciones decidirán a qué universidad podrán ir. La desaparición de la esposa del director no debería distraerles". Como es habitual, conforme se desarrolla la historia se revela una relación aparentemente distante y una necesidad de Sarah de buscar refugio emocional en otras personas frente a la aburrida frialdad de su marido. Esta actitud contrasta con la de Alana, profundamente conmovida por la desaparición de su madre pero al mismo tiempo incapaz de creer que su padre pueda haber cometido un crimen. La relación al límite con el abuso psicológico que ejerce Michael Polly con uno de sus alumnos y el mejor jugador del equipo de rugby, Dylan (Billy Barratt), también parece estar relacionado con la dinámica emocional que ejercía con su esposa Sarah. Gone puede tener algunos tics demasiado habituales en George Kay, como su tendencia a una estructura narrativa que sostiene en puntos altos del arco de los personajes que ejercen como cliffhangers de los episodios, lo que en dramas como éste a veces se sienten innecesarios y algo forzados. Pero al mismo tiempo contiene la esencia de las mejores series escritas por George Kay, y una importante relación con La sombra alargada. Sobre todo, porque ésta es una historia en torno a masculinidades tóxicas y las dinámicas de poder contra las que se enfrentan las mujeres. Mientras Sarah se revela progresivamente como una esposa atrapada en un matrimonio insatisfactorio, la relación de la inspectora Annie Cassidy con su ex-pareja Craig, es claramente perversa. En los primeros episodios parece un hombre encantador que solo trata de reconquistar a su pareja (después de haberla abandonado por otra mujer), pero conforme se desarrolla la historia, entendemos el grado de abuso psicológico que ejerce sobre Annie. Además, Craig es un detective inspector que tiene acceso al expediente de Tina Bradley, una adolescente desaparecida hace años, sobre la que Annie está siguiendo una pista (el caso que está inspirado en una historia real). Ese es el terreno en el que se mueve con habilidad una trama de investigación que, en realidad, parece lo menos importante, aunque se sostenga en la sospecha constante sobre Michael Polly. Es el entorno de opresiva masculinidad el que sofoca a la esposa Sarah, a la hija Alana, a la inspectora Annie y también al joven Dylan. Y en ese sentido Gone se construye como una aterradora representación del control coercitivo como un patrón de dominación continua que puede estar impulsado incluso por sentimientos honestos, pero en su versión equivocada. Michael ama tanto a Sarah como Craig ama a Annie, pero su forma expresiva (o inexpresiva) de demostrarlo es profundamente retorcida. La fotografía del sevillano Álvaro Gutiérrez (1973, España), que lleva algunos años afincado en Gran Bretaña, abunda en el carácter austero que refleja la disciplina escolar a través de colores apagados y desaturados, mientras la dirección de Richard Laxton, responsable de El ladrón, su esposa y la canoa (3Cat, 2022) y Rain dogs (HBO Max, 2023), utiliza zooms de aproximación lentos para enfocar la atención en los personajes, especialmente en Michael Polly y sus oscuros pensamientos. En la superficie, Gone llega a un desenlace más o menos previsible por la naturaleza de la culpabilidad que refleja, que puede incluso ser algo decepcionante, pero es el otro tipo de culpabilidad que se va desvelando en Michael, con la capacidad que David Morrisey ha demostrado para interpretar personajes dramáticos complejos, la que realmente importa en esta historia que respira mejor en su fondo.
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A woman of substanceTemporada 1 | Channel 4 | Reino Unido 2026 | 8x50' ★★★☆☆ Creada por Roanne Bardsley, Katherine Jakeways sobre los libros de Barbara Taylor BradfordDirigida por John Hardwick, Samantha Harrie, Richard Senior
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En esta recuperación de las sagas clásicas de la literatura inglesa sobre dinámicas sociales surgidas durante los años ochenta, la nueva adaptación de la saga protagonizada por el personaje de Emma Harte, que está compuesta por siete libros escritos por Barbara Taylor Bradford (1933, Inglaterra-2024, Nueva York) entre 1979 y 2009, sigue el patrón que estableció la reinterpretación propuesta por Rivales (Disney+, 2024-), convirtiendo la historia original en un juego de seducciones picantes dentro de la alta sociedad británica. De hecho, no parece casual que la vertiente musical esté firmada por el mismo compositor en ambas series, Jack Halama, que utiliza un parecido tono despreocupado en la creación de la banda sonora de ésta. La historia de Emma Harte es una de las clásicas fantasías de superación personal que han influido en la literatura popular inglesa del siglo XX, a través de la intensa trayectoria de una joven sirvienta en una mansión familiar que acaba convirtiéndose en una magnate de grandes negocios textiles. Ambientada a finales de los años setenta, la ya anciana Emma Harte (Brenda Blethyn) no tarda demasiado tiempo en reclamar su derecho a la retribución en el primer episodio: "Por supuesto, Mr. Fairley. Después de todo lo que su familia me hizo he dedicado toda mi vida a un solo propósito: la venganza", le dice al joven periodista Jim Fairley (Toby Regbo), un descendiente de la familia contra la que ella juró desquitarse de toda la opresión, abusos y desprecios que sufrió en su juventud. A woman of substance (1979) es el título del primer libro de una de las sagas de la escritora Barbara Taylor Bradford, de la que en España solo está publicada su novela La herencia de Elizabeth (2008, Ed. Planeta), tercera entrega de la trilogía Los Ravenscar. A lo largo de ocho entregas, que la autora terminó en 2009 pero a la que añadió una precuela en 2021, se cuenta el ascenso de esta joven a pesar de las dificultades que experimenta, pero la serie ya la muestra en su madurez a finales de los años setenta, dueña de un importante centro comercial y enfrentada a un posible escándalo debido a la filtración de su historial médico, lo que amenaza la estabilidad de su imperio de negocios. A partir de ahí, la historia regresa a sus orígenes en 1911 cuando la joven de Yorkshire Emma (Jessica Reynolds), ejerce como sirvienta de la familia Fairley, que es retratada como un compendio de traumas, infidelidades y aristocracia decadente. El cabeza de familia es Adam Fairley (Emmett J. Scanlan), un hombre que mantiene la esencia de los propietarios que ejercen con mano férrea su negocio, una fábrica textil que comienza a tener problemas económicos. A su cargo están sus hijos Gerald (Harry Cadby), al que le gusta seducir a doncellas como Polly (Georgina Sadler), y su hermano pequeño Edwin (Ewan Horrocks), cuyos sentimientos hacia Emma parecen más honestos, aunque no lo suficiente como para enfrentarse a su padre. Mientras tanto, Adam está casado con Adele (Leanne Best), una mujer alcohólica que sufre agorafobia y no es capaz de salir de su habitación, lo que él aprovecha para mantener una relación infiel con la hermana de ella, Olivia (Lydia Leonard), quien ha estado secretamente enamorada desde hace años. En la clase social de trabajadores y sirvientes, Emma está rodeada de una madre enferma, su padre Jack (Will Mellor), que siempre se ha negado a trabajar para la familia Fairley, y su hermano Frank (Lenny Rush, el joven actor que fue un descubrimiento en la inédita comedia Am I Being Unreasonable? (BBC, 2022-2025)). También mantiene una profunda amistad con el amable trabajador Mac O'Neill (Niall Wright), al que considera un buen amigo pero sin querer traspasar ese límite: "Tienes el corazón más grande que he conocido. Mi respuesta es no, pero es un no con el mayor agradecimiento del mundo", le dice Emma cuando Mac se ofrece a casarse con ella en el Episodio 4 (T1E4).
Curiosamente, la serie más vista en toda la historia de Channel 4 ha sido el drama de época Toda una mujer (Channel 4, 1984), una adaptación de las novelas de Barbara Taylor Hackford, estrenada como miniserie de tres episodios, que tenía a un joven Liam Neeson entre sus intérpretes y a Deborah Kerr como la madura Emma Harte. Ahora la cadena ha decidido rehacer esta adaptación para convertirla en una historia de ocho episodios, más acorde con los formatos actuales, y con posibilidad de continuación en próximas temporadas, de manera que la nueva adaptación A woman of substance (Channel 4, 2026) surge como un intento de recuperar para el canal ese tipo de series de época sobre conflictos entre clases sociales que suelen funcionarle tan bien a otras cadenas británicas como BBC o Channel 5. Y para ello no escatima en un diseño de producción espectacular que mezcla el lujo de la vida de Emma Harte, a la que se describe como la mujer más rica del mundo, dentro de la estética kitsch de los años setenta, con la aristocracia clásica de principios de siglo en los flashbacks sobre los que se sostiene la historia principal. En la superficie, se trata de un melodrama tradicional que en cierta manera parece incongruente con el tipo de series que viene produciendo Channel 4 en los últimos años, pero en realidad es una historia de superación que tiene un carácter universal y atemporal, ahora transformada en una forma de narrativa que a veces juega con la ironía de la perspectiva actual y se recrea en la torpeza de los primeros encuentros sexuales entre Adam y Olivia, que a veces acaban en un coitus interruptus por la indecisión de ambos. Se cuenta que la escritora Barbara Taylor Hackford dio su aprobación a la serie, e incluso estuvo colaborando en la adaptación, ofreciendo sugerencias, hasta poco antes de fallecer en 2024, pero lo cierto es que se trata de una versión que mira desde otra perspectiva la historia de Emma, y la acertada interpretación de Jessica Reynolds construye un personaje menos sumiso y más atrevido, una joven que incluso bajo el servicio de la familia Fairley, ejerce su impetuosidad y demuestra su ambición, hasta en la relación que mantiene con Edwin. Pero Emma también sufre los abusos de la familia, como cuando sugiere una modificación en los uniformes del servicio y le presenta los bocetos a Olivia, quien se los apodera: "Cuando pago por algo, me pertenece. Recuérdalo Emma". Y en su afán por construir un negocio próspero también pierde su capacidad para ejercer como una madre cercana y cariñosa para su hija, lo que tendrá consecuencias en el futuro. La presentación de la protagonista como una mujer poderosa encarnada en la gran Brenda Blethyn muestra el recorrido que tendrá que superar la joven Emma, lo que propone un punto de vista diferente a la historia. Creada por Katherine Jakeways, también responsable de The Buccaneers: aristócratas por amor (Apple tv, 2023-), A woman of substance no deja de ser un drama clásico en el que asistimos a momentos dramáticos, algunos divertidos y otros esperanzadores, incluido un Episodio 6 (T1E6) que se ambienta en la época navideña y deja entrever las grietas de las relaciones familiares, impulsada por la necesidad de Emma de conseguir prosperar a pesar del entorno que la rodea. Pero esta descripción de la perseverancia de una joven que se define a sí misma por sus logros, resulta tan entretenida y tan suntuosa y colorista que consigue hacer olvidar que básicamente se trata de una telenovela, pero envuelta en una estética más actualizada.
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Homens de honraMiniserie | RTP | Portugal 2026 | 8x50' ★★★★☆ Escrita por João Matos, Raquel PalermoDirigida por Sérgio Graciano
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Que el estreno de esta miniserie de la televisión pública portuguesa se haya producido a solo dos semanas de las elecciones generales en las que ha tenido un triunfo histórico el Partido Socialista (PS), que ha devuelto a la izquierda al poder después de cuarenta años, es una casualidad significativa. Aunque el nuevo presidente de centro-izquierda António José Seguro ha evitado pronunciar la palabra socialismo durante la campaña electoral y él mismo se ha calificado como un candidato "independiente y suprapartidista". Los que no tenían problema en hacer referencia a la izquierda y, en ese caso, al comunismo, fueron los padres de la democracia en Portugal, Mário Soares y Álvaro Cunhal, cuyas vidas paralelas se narran en Homens de honra (RTP, 2026), una miniserie de corte histórico-político que aborda la lucha contra la dictadura de Salazar en los años setenta y contra los fascismos, con un claro paralelismo con el auge de las extremas derechas en Europa que se está produciendo en los últimos años. El propio director Sérgio Graciano (1975, Portugal), que ha dirigido series como Auga seca (HBO Max, 2020-2021) y más recientemente Lume (HBO Max, 2025), habla de esta miniserie no solo como un retrato histórico sino como un reflejo político en el que los dos protagonistas confrontan sus ideas para alcanzar una convicción democrática profunda. La serie comienza con la infancia de Álvaro Cunhal (Romeu Vala), marcada por la educación estricta de sus padres y la muerte de su hermana Mansueta, mientras que la relación estrecha con su hermano Antônio y su hermana Eugênia (Helena Caldeira) fue fundamental para apoyarle en sus primeros pasos rebeldes contra el Estado Novo, la dictadura de Antonio Salazar, desde sus años universitarios. En el Episodio 1 (T1E1) se muestran sus primeros contactos con el Partido Comunista de Portugal (PCP) y la primera detención que acabó en tortura. Desde el Episodio 2 (T1E2) aparece la figura de Mário Soares (Alexandre Carvalho), liderando el ala juvenil del Movimiento de Unidad Democrática y siendo arrestado también por la Policía Política varias veces, aunque en su caso no sufrió torturas por su alejamiento de las posturas radicales comunistas, hasta que su padre decidió enviarlo a Francia. Parte de la serie se centra más en Álvaro Cunhal en la primera mitad, y dedica demasiado tiempo, dos episodios, a mostrar su estancia en la prisión de Peniche, donde permaneció encarcelado entre 1956 y 1960, año en el que consiguió fugarse, una huida que en la serie se muestra al final del Episodio 5 (T1E5). Aunque cuenta la historia de estas dos personalidades políticas, en realidad sus trayectorias solo se cruzaron en algunos momentos cuando eran estudiantes y en la última etapa de la construcción de la democracia, remarcando que eran dos personajes que tenían orígenes diferentes, que estaban en posiciones ideológicas en ocasiones confrontadas, pero que supieron establecer vínculos políticos con un objetivo común: luchar contra el fascismo y apostar por un estado democrático. Lo que convierte a Homens de honra, un título tan significativo que resuena lejano por la imposibilidad de encontrar esos "hombres de honor" en los líderes políticos actuales, una serie que no solo retrata una realidad histórica sino que responde a las continuas enmiendas a los sistemas democráticos que se vienen realizando en los últimos años. La serie subraya que es la democracia, a pesar de sus imperfecciones, la que puede evitar los regímenes totalitarios y represores, y lo hace con una convicción profunda a través de los dos políticos portugueses que la establecieron en los años ochenta.
Con un buen diseño de producción, aunque se centra principalmente en escenas de interior que son más fáciles de reproducir históricamente, sobre todo cuando parte de la historia ocurre fuera de Portugal durante los exilios, Homens de honra a veces puede caer en la narrativa que da por hecho el conocimiento de determinados acontecimientos, y en un retrato excesivamente buenista de ambas figuras, recalcando en algunas ocasiones su disposición al sacrificio, especialmente en el caso de Álvaro Cunhal, como en la escena de la huida en la que uno de los presos que le acompañan acaba herido, y él trata de ayudarlo mientras le empujan a seguir escapando. Pero es interesante el reflejo de una época de opresión y de diferentes maneras de luchar contra ella. Álvaro Cunhal y Mário Soares se vuelven a encontrar en 1964 fuera de su país, el primero porque está escondido en Praga y el segundo porque está recorriendo Europa tratando de encontrar alianzas como abogado tras sufrir la presión de las autoridades en Portugal. Pero ambos, antes camaradas, ya están distanciados ideológicamente. Posteriormente, Mário Soares fundará el Partido Socialista en Alemania en 1973, mientras Álvaro Cunhal sigue luchando por la legalización del Partido Comunista, acabando enfrentados ideológicamente, pero con el mismo objetivo de terminar con el régimen autoritario. Ahora que se habla de la unión de las izquierdas para poder confrontar el renacimiento de los fascismos, la historia de Álvaro Cunhal y Mário Soares ofrece una lección histórica de colaboración, que acabó con la elección de Soares como presidente de Portugal en 1986. Menos valorada de lo que sus producciones nacionales reflejan, la Radiotelevisión portuguesa RTP tiene un buen nivel de producción, tanto en cantidad como en calidad, en su mayor parte poco conocido en España, donde solo llegan las coproducciones. Incluso es más receptiva a las nuevas tendencias del audiovisual y ya ha comenzado a producir los denominados microdramas verticales que tanto éxito están teniendo a nivel internacional. En la actualidad, RTP ha producido cinco dramas verticales que se pueden visionar en las redes sociales y en su plataforma RTP Play de forma gratuita. Homens de honra es una de las apuestas más ambiciosas de la televisión pública que llega en un momento especialmente relevante en la historia política de Portugal, para recordar que las narrativas que se difunden sobre la laxitud de las dictaduras se apoyan en el desconocimiento y la falsedad.
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The great chimeraMiniserie | ERT | Grecia, Alemania, Italia 2026 | 6x60' ★★★★☆ Creada por Panagiotis Iosifelis sobre la novela de M. KaragatsisDirigida por Vardis Marinakis
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La obra de M. Karagatsis, seudónimo del escritor Dimitris Rodopoulos (1908-1960, Grecia) está considerada como una de las más importantes de la literatura griega moderna, y La gran quimera (1936) como su mejor libro, una historia ambientada en los años treinta en la isla de Siros, que describe la trayectoria de una mujer joven enfrentada a ese tipo de amor que puede provocar caos y tragedia, desde la relación con dos hermanos hasta el deseo sexual que provoca en otros hombres. Se trata del segundo libro de la trilogía denominada Aclimatación bajo Apolo, formada también por las novelas Coronel Liapkin (1933) y Jügerman (1939), y se produjo una circunstancia curiosa hace unos años. El libro volvió a convertirse en un éxito editorial en Grecia después de que en una escena de la popular serie Maestro (Netflix, 2022-2026), que estrena su cuarta y última temporada este año, su protagonista estuviera leyendo un ejemplar de La gran quimera. También se dice que es una novela difícil de adaptar al medio audiovisual, porque contiene numerosos pasajes de reflexión y ensoñación, y durante más de 30 años algunos productores griegos la han intentado trasladar al cine y la televisión, sin que los proyectos acabaran consolidándose. Ahora, estrenada en formato de miniserie, The great chimera (ERT, 2026) se ha convertido en la producción más ambiciosa de la televisión pública griega, y una de las que mayor expectación ha provocado, hasta el punto que decidieron programar su primer episodio para las 00:01 del 1 de enero en la plataforma de streaming ERTFLIX como la gran apuesta para el nuevo año, y posteriormente desde el 4 de enero en el canal lineal ERT1. Los resultados en audiencia han colmado las expectativas, porque solo en la plataforma ha alcanzado ya más de 3 millones de visualizaciones, rompiendo todos los récords históricos de las series estrenadas en este formato. El éxito de audiencia puede resultar sorprendente porque la serie se mueve a un ritmo completamente opuesto a lo que se estrena en la actualidad: es reflexiva, comienza con una voz en off melancólica que evoca los recuerdos de la vida de la protagonista y se esmera en adoptar una estética cuidada, casi tan perfecta que puede dar la sensación de ser artificial. Pero el director Vardis Marinakis (1971, Grecia), que ya aportó ese tono onírico en su película Zizotek (2019), seleccionada en Karlovy Vary, consigue convertir estas características en una virtud, creando una atmósfera peculiar que refuerza el carácter trágico de la historia, una de esas que sabemos desde el principio que va a tener consecuencias dramáticas. La adaptación convierte a la protagonista francesa de la novela original en una joven italiana, Marina (Fotinì Peluso), que ha tomado la iniciativa de salir de la ciudad de Trieste después de la muerte de su madre Blanca (Valentina Cervi), quien decidió vender su cuerpo como trabajadora sexual para sobrevivir tras enviudar, y que llevaba a sus clientes a su propia casa. Marina es una joven hermosa que provoca deseo en otros hombres, y decide perder la virginidad con un desconocido que le ofrece dinero, pero manifestando su incapacidad para enamorarse: "Como no soy capaz de amar a los hombres, amaré a los cielos, los mares, las llanuras, las montañas", dice en el Episodio 2 (T1E2), un flashback en el que se describe su vida antes de comenzar la relación que se presenta en el primer episodio.
Tras salir de Trieste, Marina se embarca en el "Quimera", una embarcación comercial capitaneada por Giannis (Andreas Konstantinou), al que acompaña hasta la isla de Siros, donde vive su adinerada familia, que la recibe con diferentes actitudes: la madre Reizena (Karyofyllia Karabeti) desconfía de que su hijo se case con una extranjera, mientras que su hermano menor, Minas (Dimitris Kitsos), un joven culto que está terminando sus estudios, provoca en Marina una mezcla de admiración y atracción. La serie está cargada de una fuerte sensualidad que se manifiesta en escenas de gran contenido erótico, lo que ha provocado algunas reticencias por parte de espectadores y cierto debate sobre si su propósito se sostiene solo en la provocación. Pero lo cierto es que esta carga de sensualidad forma parte de la historia y refuerza la personalidad de Marina, que está marcada por su propia conciencia de despertar deseo en los hombres, lo que convierte en una especie de recurso de control hacia los demás, pero al mismo tiempo representa la carga de culpa que siente respecto a la forma en que trató a su madre. La conexión más espiritual que siente Marina hacia Minas se refuerza en el Episodio 3 (T1E3), cuando Giannis y ella programan una visita a Atenas, pero él debe ausentarse por motivos profesionales. El día que pasan juntos Marina y Minas, mientras le enseña la Acrópolis por primera vez, refuerza esta relación íntima entre ellos, especialmente cuando él recita un poema del poeta Kostís Palamás (1859-1943, Grecia) que acaba cautivando a Marina. Aunque sigue enamorada de Giannis, la relación con su hermano es mucho más intelectual y espiritual que la que nunca conseguirá tener con su marido. La serie afronta los pasajes más evocadores de la novela a través de una puesta en escena de carácter poético, un espacio vacío en el que los personajes establecen las relaciones auténticas que no se atreven a experimentar en sus vidas, lo que resulta un intento algo fallido de reproducir la profundidad psicológica de la novela. Una aportación notable a esta atmósfera es la banda sonora de Ted Regklis (1986, Grecia), que a veces evoca las composiciones de Eleni Karaindrou para las películas de Theo Angelopoulos. Cuando la primera tragedia ocurre en el Episodio 4 (T1E4), en el que el barco "Marina", del que es propietario Giannis, sufre un naufragio frente a las costas españolas, la advertencia de Reizena parece una premonición: "La mala suerte nunca viene sola". Y a partir de ese momento la vida de Marina se vuelve solitaria, ejerciendo como madre de su hija Anna mientras Giannis debe volver a embarcarse como capitán en el antiguo barco "Quimera" por las costas orientales, para recuperar el dinero perdido. The great chimera ha contado con un amplio presupuesto que ha permitido el rodaje en las localizaciones en las que se desarrolla la historia, transmitiendo la belleza neoclásica de Siros, las texturas urbanas de Atenas y el aire melancólico de Trieste, en un contexto de entreguerras que también resalta la atmósfera de tensión cultural y política. La historia habla del sentido de pertenencia, del deseo y de la muerte, representada en una decisión importante que toma Marina durante la celebración del carnaval en la ciudad de Ermúpoli. Y a pesar de haber sido escrita hace casi un siglo, consigue adoptar una nueva perspectiva desde el filtro de la mirada contemporánea. El autor M. Karagatsis fue acusado de aportar una visión patriarcal en el retrato del deseo que rodea a la protagonista, pero en la actualidad (y en la representación de la serie), Marina no se justifica, sino que asume sus propias contradicciones, como el hecho de sentir más placer cuando se masturba que cuando tiene un encuentro sexual con un hombre, o la necesidad de buscar la pasión en desconocidos, casi como una sublimación del trauma marcado por su primera experiencia sexual. Con sus posibles defectos, The great chimera es una propuesta sólida que encuentra en el clasicismo de su puesta en escena una contemporaneidad destacable, como el reflejo de un destino que se describe en la escandalosa interpretación que hace Marina ante sus profesores de Medea, la madre que asesinó a sus propios hijos: "Medea es un ser común y corriente, cuyo amor ciego nubla su juicio, como ocurre con cualquier ser humano normal".
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OderbruchTemporada 2 | ARD | Alemania 2026 | 6x45' ★★★★☆ Creada por Arend Remmers, Adolfo J. Kolmerer, Christian AlvartDirigida por Adolfo J. Kolmerer
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Esta reseña contiene spoilers de la primera temporada
A pesar de haber logrado el premio a la Mejor Serie en la sección de Ficción del South International Series Festival 2024, la interesante mezcla de géneros que planteaba la producción alemana Oderbruch (ARD, 2024-) no ha terminado de encontrar acogida en España, donde permanece inédita, lo que hace complicado hablar de la segunda temporada que se acaba de estrenar en Alemania, porque su punto de partida es el principal giro de guión que contenía la primera. Precisamente, una de las principales características de esta nueva entrega es que cambia completamente de tono y se desarrolla casi exclusivamente en España, en localizaciones como Extremadura, aunque principalmente se rodó en Las Palmas de Gran Canaria. Pero advertimos que es necesario introducir información relevante de la primera temporada para poder hablar de la segunda. Aquella se construía desde la propuesta de un thriller oscuro que comenzaba cuando dos hombres descubren una montaña de cadáveres cerca del pueblo ficticio de Krewlow, en la región de Oderbruch cercana a la frontera con Polonia. Se trata de un lugar casi abandonado en el que la policía sospecha que puede haber actuado un asesino en serie, dado el elevado número de cadáveres que se han encontrado, más de una centenar, no solo de personas sino también de animales. Decíamos en nuestra reseña de la serie que "sabe manejar el misterio a través de un ritmo que a veces puede parecer lento pero que consigue mezclar con acierto acontecimientos históricos con una trama policial que tiene algunos elementos sobrenaturales". Pero conforme se desarrollaba la historia, que estaba protagonizada por Maggie Kring (Karoline Schuch), quien abandonó el pueblo en 1997 después de que su hermano Kai (Julius Gause) fuera víctima de la inundación del río Óder, y por el investigador polaco Stanisław Zajak (Lucas Gregorowicz), el tono iba derivando hacia un relato sobrenatural con un punto de giro sorprendente. 13 millones de visualizaciones en la plataforma del canal ARD avalan el éxito de Oderbruch, que sin embargo tuvo un rendimiento menor en su emisión en lineal, demostrando que su espacio más cómodo es el streaming. Esta segunda temporada comienza donde terminó la anterior, en esta ocasión con Maggie y Kai recorriendo Europa para exterminar a la saga de vampiros que asesinan a seres humanos, pero al mismo tiempo siendo perseguidos por el inspector Stanisław Zajak, ahora al margen de la policía. Seguramente los responsables tenían claro por dónde querían que se dirigiera la historia, pero la transformación de la oscuridad y el misterio de la primera temporada en la luminosidad de los paisajes españoles resulta arriesgada, y de hecho ha recibido algunos comentarios decepcionantes por una parte de los espectadores. Si la entrega anterior era un thriller sobrenatural, ésta es una road movie de persecución que está envuelta en las luchas de poder de la dinastía vampírica Strigoi, encabezadads por Quito (Sabin Tambrea), quien aspira a modificar el orden establecido dentro de su familia, incluso aunque tenga que rebelarse contra su padre Ion (Martin Feifel).
La historia se desarrolla entre un antiguo monasterio en la llamada Terra Azul, donde el gobernante Ion espera el nacimiento de un bebé vampiro que surja de la relación sexual con algunas de las doncellas esclavizadas, y los paisajes desérticos de España, adonde se dirigen Maggie y Kai en busca de su próximo objetivo, un vampiro llamado Cristóbal (Miguel Álvarez) que secuestra turistas para mantenerlos vivos y alimentarse de su sangre. Pero la verdadera razón por la que Maggie quiere ir a España es porque en el pueblo de Monrico vive su hija Vera (Emily Kusche), que fue adoptada y estudia violonchelo mientras trabaja como cuidadora de un refugio para perros, sin saber quién en su verdadera madre. De manera que la serie dirigida por Adolfo J. Kolmerer (1986, Venezuela) se transforma en un relato de dinastías vampíricas que tratan de conseguir descendencia para sobrevivir, mientras la lucha de poderes establece una dinámica de perseguidores y perseguidos que se va modificando a lo largo del desarrollo de la historia. La pregunta es si ésta es realmente la deriva hacia la que se podía esperar que se dirigiera la primera temporada, completamente diferente en tono y forma, pero en cierto modo resulta lógica desde la introducción de las revelaciones que se producen en la primera parte. Hay una apuesta por el riesgo dentro de un planteamiento que se siente cómodo en los cruces de caminos entre personajes, aunque quizás la reinterpretación del entorno vampírico puede resultar algo confusa. En esta serie la luz del sol no resulta una amenaza para los vampiros, y la mayor parte del tiempo ni siquiera se enfrentan a través de su fuerza sobrenatural sino que lo hacen con ametralladoras y pistolas, lo que puede parecer algo absurdo en algunos momentos. Pero si se acepta el cambio de géneros propuesto y la transformación en una lucha contra la jerarquía de dominación dentro de una dinastía vampírica, Oderbruch se mantiene fiel a sí misma en su intención de no encasillarse dentro de un género determinado, evitando las estructuras convencionales de los thrillers sobrenaturales. El contraste entre los paisajes desérticos soleados de España y la oscuridad de la ciudad fronteriza polaco-alemana que sigue estando presente, funciona como un impulso para una historia que aborda temas como la lealtad a los principios frente a los vínculos familiares. Aunque se puede echar de menos esa atmósfera desasosegante de la primera temporada, así como el trasfondo histórico que la acompañaba, la segunda entrega mantiene todavía una inquietante tonalidad a través de su banda sonora y un buen pulso narrativo del director nacido en Venezuela pero afincado en Alemania Adolfo J. Kolmerer, que consigue que algunos recursos de guión algo débiles puedan pasar desapercibidos. La temporada termina con una puerta claramente abierta a una continuación, aunque por el momento no está confirmada.
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How to kill your sisterMiniserie | Streamz | Bélgica, Alemania 2025 | 6x42' ★★★★☆ Creada por Pedro Elías, Evelien BroekaertDirigida por Jonas GeirnaertCanneseries '25: Competición de Ficción | Serielizados '25: Sección PanoramaPremios Ensor '26: Mejor Sonido
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Ya hablamos de esta producción belga en nuestras crónicas del festival Canneseries 2025, donde compitió en la Sección Oficial, y más tarde ha formado parte de la sección Panorama del Festival Serielizados 2025. Con un notable nivel de series en los últimos años, Bélgica se ha ido consolidando como una de las industrias audiovisuales más interesantes, a través de títulos recientes como la comedia sobre vivir bajo el síndrome de Tourette Holy Sh!t (Streamz, 2025), la dramedia sobre el descubrimiento homosexual Oh, Otto! (Streamz, 2025), el policíaco ambientado en los ochenta The big fuck-up (Streamz, 2025), sobre un departamento de la policía cuyos miembros se convierten en narcotraficantes, el procedimental legal Quiproquo (RTBF, 2025), el tenso drama familiar Arcanes (RTBF, 2025), el thriller de humor negro Dead End (Streamz, 2024) o la curiosa mezcla entre surrealismo y un whodunit al estilo Agatha Christie en Esto no es un misterioso asesinato (Filmin, 2025), además del estupendo drama social Putain (Filmin, 2024). Los guionistas belgas manejan bien el humor negro, y How to kill your sister (Streamz, 2025) encaja perfectamente en este tono a través de una road movie cuyo primer episodio comienza con una actuación de Camilo Sesto interpretando su éxito "Vivir así es morir de amor", de su álbum Sentimientos (1978, Sony Music), como una de las canciones preferidas de Anna (Emma Rotsaert), mientras recorre España con su hermana Kat (Marjan De Schutter) y sus padres (Sofie Decleir, Nico Sturm), dirigiéndose a Santa Rita, una finca ficticia que ha sido rodada en Málaga. Por razones que se irán revelando posteriormente, los padres han decidido quedarse permanentemente en España, aunque sus hijas piensan que se trata solo de unas vacaciones temporales. Este viaje por las carreteras españolas se alterna con la actualidad, ocho años después, cuando Anna consigue localizar a Kat después de estar separadas durante todo ese tiempo tras el accidente que mató a sus padres. Anna ahora tiene un cáncer terminal, conduce el coche destartalado de su familia y lleva un ataúd en el portaequipajes, pidiéndole a Kat que la acompañe de nuevo a Santa Rita para enterrar las cenizas de sus padres, pero también para practicarle la eutanasia antes de que la enfermedad sea insoportable y ser enterrada en el ataúd que transporta. Esta propuesta es el origen del enigmático título de la serie, y así se inicia un viaje que transcurre de forma paralela al que hicieron años atrás, equilibrando perfectamente los secretos que oculta la familia antes y ahora, y manteniendo un tono de humor negro y algo absurdo que convierte a How to kill your sister en una de las propuestas más divertidas de la última temporada, que tras su paso por la plataforma Streamz en Bélgica se ha estrenado en países como Alemania. El guión está escrito por Pedro Elías (1974, Bélgica), conocido presentador de televisión belga con ascendencia catalana, y Evelien Broekaert (1982, Bélgica), pareja sentimental desde hace doce años, consiguiendo sacar partido de las situaciones más surrealistas, como cuando en el episodio 1635 km. (T1E2), mientras se hospedan en un hotel de carretera, la gerente les dice: "Por favor, ¿podrían cubrir el ataúd que lleva en el portaequipajes? Los clientes piensan que estamos alojando a vampiros". A lo largo de este trayecto, también se encontrarán con personajes peculiares como una pareja de holandeses que vive en una autocaravana y que son irritantemente habladores, o Rémi (Roland Bouilloz), un hombre que quiere suicidarse en el mismo lugar en el que se declaró a su esposa.
A pesar del sentido del humor, How to kill your sister habla de temas relevantes y profundos, como la enfermedad y la muerte, pero también aborda las relaciones familiares y la falta de comunicación que puede provocar el distanciamiento. Hay algunos elementos que provienen de la propia familia de Pedro Elías, y otros como el cáncer que acabaron formando parte de su propia historia, cuando uno de sus hijos fue diagnosticado con leucemia durante los cinco años que tardó en escribirse el guión. El director Jonas Geirnaert (1982, Flandes), uno de los responsables del excelente thriller El día (Filmin, 2018), plantea la serie como una road movie que se mira en películas como Tres anuncios en las afueras (Martin McDonagh, 2017), incorporando una cierta atemporalidad en la que no hay demasiada diferencia entre el presente y ocho años atrás, aparecen gasolineras de aspecto retro y los coches de policía españoles tienen el diseño de finales de los ochenta. La historia no evita la tragedia que ha rodeado a las hermanas, construyendo una relación que se consolida conforme recorren las carreteras españolas en el viejo Volvo de sus padres, pero que necesita desprenderse del pasado para equilibrarse. Kat parece tener una relación en la que su pareja Stefaan (Peter Gorissen) es demasiado controlador, y el viaje con Anna se convierte también en una forma de liberación de la permanente supervisión a la que está sometida. Con una sólida estructura narrativa, el episodio 1131 km. (T1E3) se hace relevante porque enfrenta a Anna, que sabe que va a morir, con Rémi, que desea morir suicidándose, estableciendo una contradicción interesante que habla sobre la forma en que nos enfrentamos a la vida. Pero conforme se revelan algunos secretos en 408 km. (T1E4), la relación entre las dos protagonistas vuelve a distanciarse, mientras la trama paralela que transcurre más de ocho años atrás desgrana progresivamente las motivaciones de sus padres que han afectado a su propia relación como hermanas. Aunque la muerte está presente como un destino inevitable y muy cercano para una de ellas, How to kill your sister propone una reflexión optimista sobre la necesidad de aprovechar el momento: "Ha sido la noche más divertida que he tenido en muchos años", dice Kat al final de una de las experiencias más caóticas y extrañas que acaban de vivir. How to kill your sister es una excelente representación de una producción audiovisual belga que no tiene miedo de arriesgarse y llevar las historias hasta el límite del absurdo, pero manteniendo siempre una conexión con la humanidad de sus personajes. También aporta un tono diferente la incorporación de canciones de Camilo Sesto, Joni Mitchell o la cantautora belga Meskerem Mees (1999, Etiopía), que firma la banda sonora junto a Pieter Van Dessel, pero cuyos temas están sacados de su álbum Julius (2021, Mayway Records). Incluso en algunos momentos la serie juega con la aparición de un remedo de Camilo Sesto (Yannick Verbinnen) que impulsa psicológicamente a los personajes, especialmente en una divertida versión coral de la canción en el episodio 51 km. (T1E5). La serie adopta así las hechuras de un musical retro que contribuye a hacer relevantes la introducción de algunos de sus temas: "Vivir así es morir de amor" podría ser una descripción de la relación entre las hermanas, y "Big yellow taxi", en la que Joni Mitchell habla sobre cómo solo apreciamos lo que tenemos cuando lo hemos perdido, también define a las protagonistas.  |
Blind SherlockMiniserie | Netflix Benelux/ZDF | Países Bajos, Alemania 2026 | 6x45' ★★★☆☆ Creada por Maarten Goffin, Kristof HoefkensDirigida por Joost Wynant
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Desde su propio título esta producción neerlandesa demuestra su carácter generalista, porque en realidad el protagonista no es un investigador que resuelve casos de manera deductiva como Sherlock Holmes, sino un colaborador de la policía cuya ceguera le ha permitido reforzar su sentido auditivo, lo que le convierte en un activo valioso para detectar elementos sonoros que otras personas no son capaces de aislar, y sus transcripciones de las escuchas telefónicas o grabaciones en audio se convierten en pruebas importantes para hacer avanzar las investigaciones. En realidad Blind Sherlock (Netflix, 2026) proviene del apodo que recibió en la vida real Sacha Van Loo, al que llamaban "el Sherlock Holmes ciego", un colaborador de la policía federal belga que trabajó durante doce años, hasta que se jubiló en 2019, analizando y transcribiendo grabaciones mediante la conocida como ecolocalización, gracias a su agudo sentido del oído. Van Loo se convirtió a mediados de los 2000 en una figura popular en los medios belgas e incluso The New York Times le dedicó un reportaje, y sus capacidades no se limitaban a la audición, sino que también era un experto lingüista capaz de hablar once idiomas, entre ellos el español. Ligeramente inspirada en el trabajo de Sacha Van Loo, la serie creada por Maarten Goffin y Kristof Hoefkens, que han colaborado juntos en otras producciones interesantes como Geldwolven (Streamz, 2022), surgió a partir de un artículo periodístico que hablaba de su trabajo en la policía, y de hecho la historia se sitúa en el mismo año en que aparecieron los primeros artículos sobre él, en 2007, aunque realmente la puesta en escena no destaca en su representación de los años 2000. En una práctica habitual de estrenos locales en las plataformas de streaming, esta serie policíaca ha sido estrenada por Netflix solamente en los países del Benelux, mientras que en Alemania los derechos pertenecen a la cadena pública ZDF, y en el resto del mundo están libres a través de las ventas de la distribuidora francesa TF1. Una de las dificultades de trasladar el trabajo de Sacha Van Loo a la pantalla es precisamente que, como él mismo afirmaba en alguna entrevista, "solo se trata de un trabajo administrativo", porque su función era simplemente transcribir las escuchas, añadiendo comentarios sobre aspectos que había detectado. De hecho, nunca se le permitió portar un arma en sus años de colaboración con la policía, así que los creadores tratan de inventar todo tipo de justificaciones para que el protagonista Roman Mertens (Bart Kelchtermans) acabe metido en redadas y en registros policiales, al mismo tiempo que se construye una trama de extorsión contra él cuando Andy (Maarten Heijmans), un criminal que pretende ganarse la confianza de una banda mafiosa, quiere utilizar a Roman para averiguar en qué estado se encuentran las investigaciones policiales. Al comienzo del primer episodio, el inspector Nico Davids (Frank Lammers) ofrece algunas claves sobre el trabajo que lleva a cabo: "Se calcula que cada año se vende cocaína en Europa por valor de 50.000 millones de euros. La mayor parte de ella llega a través del puerto de Róterdam. Los criminales solían trabajar en secreto, alejados de la gente normal. Pero en los últimos meses se ha producido una espiral de violencia relacionada con el tráfico de drogas". El proceso de selección de personal para que trabaje en la transcripción de las escuchas telefónicas se encuentra con la sorpresa de un aspirante ciego, Roman Mertens, que perdió la vista en un accidente cuando era niño, interpretado con soltura por el debutante Bart Kelchtermans, que también es ciego en la vida real. El punto de partida se establece rápido, pero también el tono de una serie que sin ningún rubor se sitúa dentro del carácter más generalista marca Netflix, con personajes estereotipados y tramas poco creíbles.
Hay un ligero tono de humor que a veces resulta exagerado por cierta tendencia al histrionismo en algunos de los actores profesionales, y el guión establece situaciones inverosímiles, como la constante presencia de la alcaldesa de Róterdam, Lucia Limon (Manoushka Zeegelaar Breeveld), en la comisaría central para presionar al jefe de policía Paul De Geeter (Pierre Bokma). De una manera convencional, la trama principal gira en torno a una banda de narcotraficantes uzbekos conocida como Los Beatles porque sus miembros tienen el apodo de cada uno de los componentes del grupo musical. Pero John Lennon parece haber traicionado a George Harrison, Ringo Starr y, sobre todo, Paul McCartney, el principal jefe mafioso, robando uno de sus contenedores e iniciando una guerra interna en el corazón del narcotráfico en Róterdam: "Si les atrapamos, acabaremos con todo el tráfico de drogas en Róterdam y en Europa Occidental", anuncia Paul De Geeter en el Episodio 2 (T1E2), una premisa poco creíble que está en línea con el desarrollo demasiado exagerado que tiene la serie. Entre continuas tomas aéreas del puerto y la ciudad de Róterdam, aunque también se ha rodado en localizaciones belgas como la ciudad de Brujas, Blind Sherlock se construye como un policíaco tradicional que no aprovecha del todo las posibilidades de su punto de partida, algo parecido a lo que ocurría con Código de silencio (Filmin, 2025), otra historia sobre una colaboradora de la policía que convierte su discapacidad (auditiva) en una ventaja porque ha desarrollado su talento para la lectura labiofacial. Sobre todo porque utiliza recursos que acaban siendo tan previsibles que casi nunca consiguen mantener el suspense necesario, como cuando realizan una intervención policial en la playa de Hoek van Holland, el puerto de donde parten los ferries hacia las islas británicas. El director Joost Wynant, que ha dirigido las primeras temporadas del thriller Bajo el fuego (Netflix, 2021-), inventa maneras de representar las imágenes que capta Roman cuando trata de aislar los sonidos de las escuchas, detectando la personalidad de los escuchados a través de sus inflexiones de voz o sus acentos. Pero la trama que va desvelando la identidad de los cuatro componentes de la banda mafiosa y la cuenta atrás para evitar el asesinato de John Lennon resulta demasiado predecible. El actor español Víctor Solé interpreta en dos episodios centrales a García, un narcotraficante que está negociando una ruta segura para trasladar un cargamento desde el puerto de Róterdam hasta Cádiz. También se introduce una subtrama que va adquiriendo mayor importancia en los últimos episodios respecto a la paternidad de Roman con su pareja Caro (Sigrid ten Napel), excesivamente histriónica en las escenas dramáticas, y las inseguridades que provoca en él debido a su discapacidad visual. Aunque aporta aspectos personales del protagonista, transmite la sensación de que se trata de una trama demasiado simple y melodramática. Como curiosidad, el desenlace de la temporada se desarrolla en un pannenkoekenboot (barco de panqueques), uno de esos tradicionales cruceros holandeses por el río con buffet libre de tortitas destinado a familias y turistas, pero no termina de aprovechar las posibilidades de un escenario tan particular. En el último episodio se hace referencia al personaje real Sacha Van Loo, aunque no aparecen imágenes actuales sino grabaciones de archivo de su trabajo para la policía. Blind Sherlock ha sido un éxito durante más de un mes en Bélgica y Holanda, porque es lo suficientemente entretenida como para un visionado rápido, pero también es demasiado Netflix como para ser interesante, con tendencia al histrionismo y una entrega a la convencionalidad sin ningún tipo de pudor.
Lucky Luke se estrena en Disney+ el 23 de marzo.
Privilegios se estrena en HBO Max el 27 de marzo.
Los testamentos se estrena en Disney+ el 8 de abril.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):
Tres anuncios en las afueras se puede ver en Disney+ y Movistar Plus+.
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