14 abril, 2026

Las series españolas de 2026: Parte 2

La presencia española en los próximos festivales internacionales demuestra una vez más el buen momento de nuestra producción en series y largometrajes. La anecdótica participación en el Festival de Berlín y en Séries Mania se ha visto superada por el notable protagonismo en los dos festivales que entre finales de abril y mediados de mayo se van a celebrar en un mismo escenario: La Croisette y el Palais des Festivals en la localidad de Cannes, aunque no tienen ninguna relación uno con otro. Por un lado, Canneseries ha incluido en su Sección Oficial dos producciones españolas, Yo siempre a veces (Movistar Plus+, 2026) y Se tiene que morir mucha gente (Movistar Plus+, 2026), ambas todavía reflejos de la excelente labor desarrollada en la plataforma durante los últimos años por Domingo Corral, que ahora se ha incorporado a HBO Max España. Además, con la presencia como presidenta del jurado de la directora española Isabel Coixet. Por otro lado, el Festival de Cannes ha incluido tres largometrajes en la Sección Oficial, algo que no ocurría desde 1954, año en el que compitieron cuatro películas españolas: Aventuras del barbero de Sevilla (Ladislao Vajda, 1954), Todo es posible en Granada (Carlos Blanco, José Luis Sáenz de Heredia, 1954), Cómicos (Juan Antonio Bardem, 1954) y Sangre y luces (Georges Rouquier, Ricardo Muñoz Suay, 1954). Aunque por aquel entonces no existían tantas secciones paralelas y competían por la Palma de Oro más de cuarenta títulos. En este caso, y atendiendo a la habitual querencia por los grandes nombres, han sido seleccionadas Amarga Navidad (Pedro Almodóvar, 2026), con su gran premio pendiente todavía, El ser querido (Rodrigo Sorogoyen, 2026), que llega a la competición siguiendo el habitual proceso de haber tenido su película anterior seleccionada en una sección paralela, y La bola negra (Javier Calvo, Javier Ambrossi, 2026), quizás la mayor sorpresa al acceder directamente a la Sección Oficial sin bautismo previo en Cannes. También hay que decir que las dos últimas son coproducciones con Francia y La bola negra es producción de Pedro y Agustín Almodóvar, lo que siempre suele influir en la selección de los festivales franceses. Hay que destacar también la presencia de España en otras secciones con dos coproducciones: la hispano-franco-belga-marroquí La más dulce (Laïla Marrakchi, 2026) y la hispano-chilena El deshielo (Manuela Martelli, 2026) estarán en la sección Un Certain Regard. 

Mientras tanto, sigue coleando la venta de Filmin por parte de su accionista mayoritario, el fondo de inversión Nazca que controla el 56% de la compañía, frente al 28% que controla la firma de capital riesgo Seaya y el 16% restante en manos de sus fundadores Jaume Ripoll, Juan Carlos Tous y José Antonio Luna. Hace más de un año Nazca decidió poner en venta su parte de Filmin, una operación sobre la que se habló de negociaciones con Movistar y Amazon Prime, pero más de un año después todavía tiene colgado el cartel de "Se vende". El periódico El Confidencial apuntaba en un reportaje el pasado mes de enero que una de las razones de la ausencia de compradores era el alto precio que los fundadores habían puesto a la compañía, una cifra a la que ningún candidato querría acercarse, dada la inestabilidad del mercado del streaming y el carácter de nicho de la plataforma, que estaría situada en poco más de 1 millón de suscriptores, habiendo sabido mantener una competitividad que ninguna compañía local europea ha logrado en otro país. Los resultados económicos también han sido buenos, pero la carencia de un catálogo propio (al contrario que FlixOlé) y algunas disputas de derechos, precisamente con Enrique Cerezo, podrían ser otras razones de peso para que la venta no se haya producido todavía, además de la reestructuración de Movistar, que sonaba como su principal compradora hace un año. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Esa noche

Miniserie | Ficción, 6x40' | Netflix |  

Creada por Jason George sobre la novela de Gillian McAllister

Dirigida por Jorge Dorado, Liliana Torres

Que dos de las series españolas recientes estén estructuradas a partir de episodios dedicados a un punto de vista es una muestra de ciertos convencionalismos de la narración actual, aunque en este caso la forma de contar la historia proviene de la presentación en tercera persona desde diferentes puntos de vista que adopta el libro en el que se basa. La novela Esa noche (2021, Ed. Grijalbo), convenientemente reeditada en España antes del estreno de la serie, introduce el género de suspense dentro de una familia de tres hermanos que se enfrentan a un atropello aparentemente accidental y deciden esconder el cuerpo de la víctima en vez de acudir a la policía, debido a una relación que podría levantar sospechas. Su autora, Gillian McAllister (1985, Reino Unido) es una escritora inglesa conocida por sus historias de misterio, entre las que en España se ha publicado Lugar equivocado, momento equivocado (2021, Ed. Harper Bolsillo) y se está produciendo la adaptación de otra de sus novelas, Just another missing person (2023), a cargo de la guionista británica Georgia Pritchett, que ha trabajado en series como Succession (HBO Max, 2018-2023). En este caso, la adaptación de Jason George introduce algunos cambios significativos: el suceso ocurre en República Dominicana en vez de en Italia, mientras que las protagonistas de la serie son hermanas, pero en la novela el personaje de Paula era Joe, el único casado de los tres hermanos. Pero estos cambios en realidad tampoco afectan demasiado al núcleo de una historia que se sostiene en cómo el atropello del comienzo acaba afectando a las relaciones familiares, mientras descubrimos aspectos desconocidos de los personajes principales, que también tienen relación con los acontecimientos. Jason George es uno de esos guionistas de plantilla de Netflix al que lo mismo se le encarga escribir un thriller producido en Bélgica como Into the night (Netflix, 2020) como su spin-off producido en Turquía Yakamoz S-245 (Netflix, 2022), aunque actualmente trabaja en la adaptación norteamericana del libro de Jonas Jonasson que ya fue adaptado en la película El abuelo que saltó por la ventana y desapareció (Felix Herngren, 2013), ahora con Will Ferrell como protagonista. Pero este proceso de encargo de alguna manera define las características de una serie que nunca tiene el suficiente impulso como para resultar relevante, aunque la trama pueda discurrir por caminos menos convencionales, especialmente a partir de la segunda mitad. A raíz del trágico acontecimiento, descubrimos que no todo lo que ha contado Elena (Clara Galle) sobre su relación con la víctima es cierto, que el refugio de animales que ha iniciado Cris (Paula Usero) en República Dominicana es otro de sus fracasos que han acabado arrastrando a sus hermanas y que la relación de Paula (Claudia Salas) con su esposa Luisa (Nüll García) tiene graves problemas de confianza, especialmente en relación con la maternidad. Mientras, las tres hermanas están marcadas por un trauma relacionado con su madre y la forma de actuar de su padre Javier (Pedro Casablanc) durante una noche trágica, la que da título a la serie.  

Con un director solvente como Jorge Dorado (1976, Madrid), liberado de su compromiso con The head (HBO Max, 2020-2024), haciéndose cargo de la mayor parte de los episodios, y Liliana Torres (1980, Barcelona) dirigiendo dos episodios centrales, el drama Esa noche (Netflix, 2026) mantiene la diferencia de puntos de vista, pero se va centrando más en el trauma a partir de la segunda mitad. Es valiente en el retrato de tres personajes principales que no transmiten empatía, tomando constantemente decisiones equivocadas en las que se ven arrastradas las otras, lo que al menos crea una dinámica menos tradicional de lo habitual. De hecho, desde el punto de vista narrativo la historia necesita superar una cierta repetición en los primeros episodios enfocados en cada una de las tres hermanas, jugando con el efecto Rashomon que ofrece tres puntos de vista distintos dentro de la misma línea temporal, para poder centrarse después en sus propios traumas y las consecuencias de las decisiones tomadas. Los personajes se van desvelando progresivamente como mucho más complejos que simplemente egoístas, como pudiera parecer al principio, y de alguna manera sus resoluciones a los problemas, que acaban generando conflictos más graves, están bien definidos por su experiencia en el pasado. La premisa del subgénero "what would you do?" (¿qué harías tú?) que se lanza al espectador como un elemento tradicional del thriller, acaba teniendo respuestas más ambiguas de lo que parecía al principio, cuando las circunstancias que rodean a los personajes les sitúan en un plano moral más difuso, de manera que la historia resulta menos superficial. Incluso tiene la valentía de ir más allá en las consecuencias, con el episodio Javier (T1E5) que de alguna manera sitúa la historia en otro nivel diferente que tiene más relación con el pasado. Esa noche puede verse simplemente como un thriller más o menos logrado sobre tres hermanas que ocultan un cadáver, pero es más interesante el reflejo de tres personajes que están profundamente marcados por una noche trágica en la que las relaciones familiares se distorsionaron para siempre. Por desgracia, la adaptación explora menos la posibilidad de llevar a cabo un retrato psicológico más profundo para quedarse por encima de un thriller de entretenimiento característico de la plataforma Netflix, y solo en los dos últimos episodios (mediocre caracterización de edad al margen) aborda directamente las profundas heridas morales dentro de una familia en la que solo existe una posibilidad de romper con el ciclo familiar de la inevitable fatalidad, que tiene sus raíces en el pasado. 

Por cien millones

Miniserie | Ficción, 3x50' | Movistar Plus+ |  

Escrita por Nacho G. Velilla, Oriol Capel inspirada en una historia real

Dirigida por Nacho G. Velilla


A Nacho G. Velilla (1967, Zaragoza) y Oriol Capel (1975, Barcelona) se les debe una de las comedias más relevantes de la historia de la televisión en España, 7 vidas (Prime Video, 1999-2006), mientras sus carreras se han vuelto a unir esporádicamente en largometrajes de comicidad facilona como Perdiendo el Norte (Nacho G. Velilla, 2015) y Villaviciosa de al lado (Nacho G. Velilla, 2016). Oriol Capel también es un colaborador de Dani de la Orden (1989, Barcelona), con el que ha explorado la comedia clásica en A muerte (atresplayer, 2025) y ha tratado de resucitar la sitcom tradicional con La casa nostra (3Cat, 2025-), aunque con resultados irregulares. Ahora ambos se unen a esta línea de producción de Movistar Plus+ que parece un subgénero en sí mismo: la recuperación de ciertos momentos históricos ocurridos en España a través de miniseries que los abordan con una perspectiva actualizada, aunque en este caso Por cien millones (Movistar Plus+, 2026) se encuentra claramente más cercana a La canción (Movistar Plus+, 2025) que a Anatomía de un instante (Movistar Plus+, 2026). La hemeroteca de la plataforma ha descubierto otro de esos sucesos del pasado que tuvieron una gran resonancia en su época, pero están relativamente olvidados en la actualidad, construyendo de nuevo uno de esos relatos que podrían haber sido una miniserie documental pero que encuentran en la ficción la fórmula ideal para reinventar la realidad a través de una trama que mezcla lo que se conoce de la historia con un argumento completamente ficcionado. Esto permite construir personajes que se pueden asemejar a los reales pero tomándose muchas libertades, mientras se intenta elaborar también un retrato de la realidad española del momento. En este caso la etapa posfranquista de 1981, cuando aún resonaba el reciente intento de golpe de estado y con el país envuelto en una grave crisis económica, con más de un 13% de desempleo, lo que se consideraba un dato escalofriante que reflejaba la difícil situación social que atravesaba España. Como suele suceder, la realidad de los hechos puede superar a cualquier ficción, y la implicación de tres desempleados en el secuestro de una de las estrellas del fútbol español parece tan increíble que hubiera resultado igual de sorprendente ceñirse a los acontecimientos tal como sucedieron, con un rescate que pasó de 70 millones a 100 millones de pesetas en poco tiempo, y especialmente una absoluta falta de planificación que convirtió en un quiero y no puedo el pago del rescate. Pero también con la introducción de un aspecto humano que demostró la empatía de Enrique Castro "Quini" en el juicio posterior, aunque el secuestro tuviera una consecuencia fatal para el F.C. Barcelona, que siempre ha considerado que la ausencia del jugador en los partidos más importantes fue la causa principal de que acabara perdiendo la Liga de esa temporada. 

El acercamiento de Nacho G. Velilla, que escribe y dirige, y de Oriol Capel a esta historia se construye en un formato de tres episodios que parece adoptar ciertas maneras de películas clásicas como Atraco a las tres (José María Forqué, 1962), aprovechando el carácter cotidiano de las vidas de los tres secuestradores, envueltos en la crisis económica de la que no han conseguido salir ni siquiera montando un taller mecánico sin apenas clientes. Las deudas que agobian a Rafael (Raúl Arévalo), la situación familiar de Jorge (Vito Sanz) y los sueños como bailarín de Salva (Gabriel Guevara) son algunas de las poderosas razones que les llevan a decidir organizar un secuestro, especialmente después de que en las noticias se hablara de un rescate de 30 millones de pesetas conseguido a través de un secuestro express perpetrado por ETA. La figura elegida es la del famoso futbolista Quini (Agustín Otón), al que les resulta relativamente fácil acceder y por el que pueden elevar la cifra del rescate gracias a su popularidad. Pero si el secuestro es una operación más o menos sencilla, lo que se convierte en un problema es cobrar el rescate sin que la policía les detecte, comenzando una deriva que se hace cada vez más complicada. Adoptando el tono de una comedia costumbrista, Por cien millones tiene sin embargo un trasfondo tragicómico que no está del todo logrado, tratando de encontrar el humor en las situaciones tan ridículas que rodearon al secuestro, pero describiendo con cierta empatía las situaciones personales de los protagonistas, mejor definidos en el caso de Rafael y Jorge que en el de Salva, que parece solo un elemento cómico adyacente. Con algunos acentos maños que van y vienen, los actores están correctos aunque a veces tienden a exagerar el carácter común de sus personajes, mientras la historia traza algunas tramas paralelas relacionadas con sus entornos que no terminan de funcionar en el contexto. Como la relación de Salva con Berta (María de Nati) que desemboca en su participación en un concurso de baile, lo que no sabemos si es realidad, pero parece una excusa para introducir elementos musicales de la época. Hay una buena recreación de los ochenta, pero la serie también está rodeada de una artificialidad que destaca en el retrato de los personajes. Mucho más interesante es la figura de Quini, pero con la sensación de que no termina de estar plenamente desarrollado, e incluso con cierta tendencia a lo caricaturesco en el retrato de su entorno familiar. Entre la comedia costumbrista que se refleja opacamente en el cine de Rafael Azcona y el drama social con toques de humanidad, Por cien millones no consigue encontrar ese equilibrio necesario para que sea más relevante que, simplemente, una serie fácilmente olvidable.   

Argi gorriak

Miniserie | Ficción, 8x35' | Pr1meran |  

Creada por Álex Merino, Alejandra Arróspide, Alberto Gastesi

Dirigida por Alberto Gastesi

Serielizados Fest '25: Sección Oficial Nacional

Euskera con subtítulos en euskera

Las comedias de los canales autonómicos suelen ser blancas y bastante blandas, buscando generalmente un target amplio de público familiar que aumente las audiencias. Por eso, resulta interesante que el canal vasco apueste por deformar de alguna manera el concepto de "comedia autonómica" para introducir elementos que distorsionan el habitual retrato de personajes que tratan de conseguir una empatía fácil con el espectador, a través de la descripción de una familia que es bastante más que disfuncional. La protagonista es Elena Múgica (Itziar Ituño), una actriz de doblaje reconocida por su trabajo en una popular serie infantil, aunque últimamente solo dobla películas chinas, que acaba siendo nominada a los premios más prestigiosos de doblaje en Los Premios Txaplin (T1E6), pero cuya vida se encuentra en un momento de crisis que no solo es de la mediana edad, sino prácticamente existencial. Abandonada por su marido hace cinco años, no termina de acostumbrarse a su vida en solitario, y tampoco recibe precisamente el apoyo de sus dos hijos egoístas: Paul (Arnatz Puertas), un joven que rompe con todos sus prejuicios cuando se enamora del policía de la ertzaintza Miguel (Xabier Perurena), y Lucía (Nerea Sanz), una conductora de autobús que sueña con ser actriz. La noticia de que su ex-marido Julián (Íñigo Rodríguez) aparentemente ha sufrido un ictus que le ha provocado una hemiplejia (parálisis de todo su cuerpo), la obligan a acogerlo de nuevo en su casa para cuidar de él, marcada por un sentimiento de culpa que se explica a lo largo del desarrollo de la historia, lo que no mejora el estrés al que se encuentra sometida. Argi gorriak (Pr1meran, 2026), que se traduce como "luces rojas", adopta el doble sentido de las señales de alarma que han ido surgiendo en el entorno familiar de Elena, pero también de las que se mantienen encendidas durante la grabación de los takes de doblaje en el estudio en el que ella trabaja, que a veces funcionan como un reflejo de su propia realidad, y a veces como una forma de aliviar su tensión. La serie ha sido creada por Álex Merino y está dirigida por Alberto Gastesi, quienes han trabajado juntos en thrillers como La quietud en la tormenta (2022) y Singular (2025), con la participación de la productora Alejandra Arróspide a través de Vidania Films. De hecho, también introduce elementos de thriller, menos necesarios de lo que pretende, a través de una amenaza a la familia que puede tener relación con Julián y con una figura de Maneki Neko, los gatos que saludan, tradicionalmente relacionados con la cultura china aunque son de origen japonés. En un tono de comedia negra que está muy marcado, Argi gorriak no tiene miedo de adentrarse en terrenos de humor absurdo que no funcionan bien dentro de un contexto que ya de por sí es exagerado, como si se quisiera subrayar con trazo grueso lo que ya resalta por su extravagancia. 

Quizás por el hecho de que sus creadores y la productora se enfrentan por primera vez al formato de series, la estructura narrativa de Argi gorriak refleja una sensación de inestabilidad, con algunos episodios más logrados que otros, como el mencionado Los Premios Txaplin (T1E6) o el episodio de flashback Los años del cerdo (T1E7), en el que se explican las razones de la separación de Julián y Elena, y las consecuencias que esta ruptura provocó. Pero alrededor de estos momentos de comedia negra hay demasiadas tramas adyacentes que no terminan de ser tan relevantes dentro de la historia, y cuando Itziar Ituño no está soportando el peso de la historia, la serie pierde bastante fuerza y estabilidad, por mucho que ella también se enfrente a un personaje que se acerca al límite de la explosividad emocional. Hay algunos momentos divertidos y un cameo de Eduardo Casanova que no tiene mucho sentido, pero la sensación general es que la historia podría haber funcionado mejor si se hubieran eliminado elementos que no aportan mucho a la trama principal. Habituada a ser reconocida en papeles dramáticos como Intimidad (Netflix, 2022), Itziar Ituño ha abordado en algunos proyectos el género de comedia, como en Detective Touré (Pr1meran, 20204), pero también encarnando a un personaje serio, por lo que esta propuesta le permite adentrarse en un terreno de comedia física y verbal en el que no es habitual verla, y al menos consigue que la protagonista no traspase nunca el límite del ridículo, por muy extravagantes que sean las situaciones en las que se encuentra metida, como cuando en Palos y huesos (T1E4) la obligan a devolver todos los objetos que ha "tomado prestado" del bazar chino de su barrio, en un claro caso de cleptomanía compulsiva. Aunque el personaje acaba respondiendo a ese perfil demasiado habitual de una mujer que está al borde de un ataque de nervios, una descripción que es tendencia en muchas comedias recientes y sobre la que alertan algunos sectores del audiovisual, como comentamos en una de nuestras crónicas de Séries Mania, al tratarse de una forma de perpetuar los estereotipos de los personajes femeninos como permanentemente alterados y a punto de vivir una crisis nerviosa, lo que supone una perspectiva de género principalmente masculina. En Argi gorriak coexisten dos tipos de tramas que no se ajustan demasiado bien, una que se construye como una comedia negra y otra que se adentra en el terreno del absurdo y el humor provocador que a veces se pasa de frenada, especialmente en relación al padre paralítico, pero tampoco ayuda un final explicativo pero demasiado largo y anticlimático que se desarrolla en un sótano en el episodio Basado en hechos reales (T1E8). Ciertamente, hay un intento de salirse de los caminos fáciles del género, pero las nuevas vías elegidas son demasiado irregulares como para mantener el equilibrio. 

Rafaela y su loco mundo

Miniserie | Ficción, 8x20' | atresplayer |  

Creada por Aníbal Gómez

Dirigida por Ernesto Sevilla

El encargo al humorista Aníbal Gómez, uno de los componentes del dúo Ojete Calor, de una editorial dedicada a publicar libros ilustrados para un público principalmente infantil y adolescente, dio como resultado la extravagante historia El alucinante mundo de Raffaella Mozzarella (2019, Ed. Fun Readers), que tuvo cierta repercusión en España. Posteriormente la editorial Fun Readers sufrió algunos problemas y el año pasado fue rescatada por el Grupo Editorial Sargantana como un sello que ahora forma parte del catálogo de esta empresa valenciana, que ha incorporado el fondo de publicaciones de aquel proyecto creado por docentes, reeditando la mayor parte de sus libros. Esta nueva publicación coincide con la adaptación a la pantalla de los personajes principales en la serie Rafaela y su loco mundo (atresplayer, 2026), con el difícil objetivo de trasladar el absurdo y el surrealismo que resultaba mucho más fácil describir en el texto. Si el prólogo del libro estaba narrado por el propio prólogo, en el caso de la serie se utiliza la voz de la actriz de doblaje Núria Trifol para introducir esta metanarrativa que se encuentra presente a lo largo de toda la temporada, con referencias directas al formato, el tono y la narrativa de la historia. La libertad de crear un mundo que proviene de la estética de los tebeos, pero también de referencias televisivas como La bola de cristal (RTVE Play, 1984-1988) o el humor surrealista de Faemino y Cansado, permite que la serie introduzca todo tipo de elementos que distorsionan la realidad en este universo particular protagonizado por Rafaela (Ingrid García-Jonsson) y sus tres mejores amigas: la superficial Corpus (Aníbal Gómez), la ingenua Chelo (Carlos Areces) y la asmática y vulnerable Debo (Joaquín Reyes), basadas en unos sketches creados por Carlos Areces. A las que se une de vez en cuando el padre de Rafaela (Arturo Valls), un inventor con pinta del profesor Bacterio que tiene algunas ideas brillantes como una máquina del tiempo en El insoknio de Chelo (T1E1) y muchas no tanto, como el rodaje de una película en Altitud de crucero (T1E4). La virtud del libro de Aníbal Gómez era que conseguía estar dotado de un humor transgresor y absurdo que podía conectar con cierto perfil de lectores adolescentes, pero al mismo tiempo no renunciaba a tomar como referencias buena parte de la cultura pop en la que se educó su autor, una estética de los años ochenta que bebe de las series de televisión pero también de las películas clásicas y los éxitos de la época. El resultado es menos convincente en su formato de serie, pero las referencias siguen estando ahí, homenajeando continuamente a maestros de la comedia surrealista como José Luis Cuerda y su película Amanece que no es poco (1989), pero también a clásicos de la escuela europea-norteamericana como Billy Wilder en una de las escenas más populares de Con faldas y a lo loco (1959). Pero al mismo tiempo introduce buena parte del tono y el recurso del chiste rápido que tenían los programas de Joaquín Reyes como La hora Chanante (Paramount Comedy, 2002-2006) y Muchachada Nui (TVE, 2007-2010). La cuestión es si este tipo de humor autorreferencial sigue funcionando, y la respuesta podría ser tan ambigua como que a veces sí, pero muchas veces no. 

En su conjunto, Rafaela y su loco mundo es bastante irregular, quizás porque quiere seguir manteniendo el tipo de target que tenía el libro ilustrado. Pero dentro de un entorno audiovisual, necesitaba ser más arriesgada que simplemente vestir de chicas con ropas coloristas a sus personajes y homenajear continuamente a los referentes del humor que tienen sus autores, especialmente Ernesto Sevilla, que en esta ocasión permanece detrás de la cámara. Hay algunos recursos divertidos como la colaboración de David Verdaguer en Altitud de crucero (T1E4) como un referente de la comunidad gay, aunque el desarrollo de los episodios se siente alargado a pesar de sus escasos veinte minutos de duración. A esta adaptación le ocurre algo parecido a otra incursión de un dúo de humoristas en el formato de series, en aquel caso Pantomima Full con la serie Entrepreneurs (Disney+, 2026): la efectividad de su sentido del humor parece disminuir cuando sale de su entorno natural y se adapta al formato audiovisual sin introducir demasiados cambios respecto al original; resultan más adecuados en dosis pequeñas que en una historia más alargada que necesita un desarrollo más profundo de los personajes. Aunque en el caso de Rafaela y su loco mundo adopta la inteligente decisión de crear episodios autoconclusivos, lo que permite cambiar el tono y el acercamiento al relato, ya sea una referencia a la ciencia-ficción que recuerda a El Ministerio del tiempo (RTVE Play, 2015-2020), cuando las cuatro amigas tienen que viajar al 23 de febrero de 1981, mientras Tejero anda por el Congreso de los Diputados, para cambiar un detalle de su historia familiar; organizar una fiesta de pijamas que no termina como esperaban, escapar de la cyborg asesina Barbara (Esty Quesada), al estilo Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1991) en el episodio Termitonta (T1E6), o directamente introducir la metanarrativa en La esguince (T1E7), cuando la antagonista Bombi G (Laura Weissmahr) pretende cambiar el guión de la serie dándole profundidad psicológica a las figurantes Las Miserys. La serie funciona mejor en el terreno de la parodia, especialmente con la introducción del programa de debate Charla dinámica, una especie de homenaje al programa de José Luis Balbín La clave (RTVE Play, 1976-1991), en esta ocasión presentado por un divertido Luis Callejo. Por el camino también aparecen representantes de la cultura alternativa como el dúo Hydrogenesse o del cine clásico, como Bette Davies (Paula Bares). Pero Rafaela y su loco mundo es tan deudora de sus propias autorreferencias y de su propio reflejo en el pasado que nunca consigue ir más allá de un producto entretenido de nicho que solo atresplayer se atreve a llevar adelante.  

Vida perra

Miniserie | Ficción, 10x25' | Prime Video |  

Creada por Rafel Barceló, Enric Pardo

Dirigida por Serapi Soler

A Prime Video le gustan las comedias españolas y en más de una ocasión, en los encuentros profesionales en los que han participado directores de contenido internacionales de la compañía, se ha destacado el buen comportamiento en audiencias que suelen tener las películas y series españolas destinadas a un target familiar. No es extraño, por tanto, que sigan apostando por los dos géneros que mejor parecen funcionarles, aunque no haya datos de audiencias: el thriller y la comedia, de los que estas semanas tenemos dos ejemplos. Y dentro de este formato, las antologías basadas en sketches también han conseguido una clara repercusión. Por mucho que series como Atasco (Prime Video, 2024-) nos puedan parecer simplonas, de humor grueso pero nada graciosas, lo cierto es que cada seis meses estrena una nueva temporada, y la cuarta llegará en junio. La fórmula es tan sencilla como efectiva: retratar los problemas de ciudadanos medios a través de breves escenas de humor que se dosifican a lo largo de cada episodio, en un único escenario y con rostros conocidos. Impulsada por esa estructura, pero más cerca de otras propuestas como Camera Café (Telecinco, 2005-2009) por el hecho de contar con personajes fijos, la nueva apuesta de la plataforma es Vida perra (Prime Video, 2026), que sitúa a un grupo de ciudadanos de clase media en un parque para perros y utiliza sus conversaciones para construir un perfil de la gente común y sus problemas, aunque tirando un poco hacia la exageración y el esperpento. Así, encontramos al diseñador Arturo (Carlos Areces), que siempre viste con estilo llamativo, al médico Guillermo (Fernando Tejero), al funcionario negacionista y aficionado a las conspiraciones Manuel (Jordi Sánchez), al repartidor Rafa (Óscar Lasarte) o a la ama de casa Herminia (Elvira Mínguez) conversando sobre sus problemas personales o la convivencia con los vecinos. Esta puede ser una interesante propuesta para mirar hacia nuestra sociedad y abordar algunas de sus problemáticas, pero lo que resulta sorprendente es que el equipo de doce guionistas que ha escrito la serie no haya conseguido elaborar ni un solo chiste gracioso, limitándose a una sucesión de estereotipos y de referencias demasiado repetitivas a los chascarrillos más habituales. También parece que hay dos tipos de guionistas en Vida perra: unos que han tratado de elaborar un retrato más o menos costumbrista, y otros que parecen haber escrito otra serie, con escenas absurdas y momentos surrealistas como una conversación sobre perros que fuman o un audífono que es tan potente que puede escuchar incluso los pensamientos. Ninguna de las dos propuestas llegan a ser divertidas, pero el problema es que no encajan en ningún momento entre ellas. El absurdo también se traslada a los paréntesis protagonizados por los propios perros cuando hablan sobre sus dueños, aunque en este caso los diálogos se limitan a repetir constantemente chistes sobre olerse el culo o lamerse los genitales. Hay alguna referencia a aspectos relacionados con la sintonía entre los dueños y sus animales, utilizando el convencional comentario sobre cómo se suelen parecer entre ellos, y se hacen alusiones a esta cierta humanización de las mascotas que parece caracterizar a una sociedad en la que los hijos han pasado a un segundo plano, como hacía también Animal (Netflix, 2025-). Pero a pesar de desarrollarse en un pipicán lo cierto es que se explora menos la relación del hombre con sus mascotas que la relación de los humanos con otros seres humanos. 

Sin embargo, por muy terrible que nos parezca una serie como Vida perra en la que las tomas falsas del final de cada episodio son las únicas que consiguen dibujarnos una sonrisa, lo cierto es que sabe exactamente a qué público está destinada, y tampoco parece ir mal encaminada: al fin y al cabo, el gran éxito en salas de cine de este año es Torrente presidente (Santiago Segura, 2026), los programas especiales navideños de José Mota siguen siendo éxitos en audiencia y el programa líder de la televisión pública en España es La revuelta (TVE, 2024-). De manera que el chiste fácil sigue funcionando tan bien como en el pasado. De hecho, hay que reconocer que los responsables de la serie tienen una larga y solvente trayectoria profesional, especialmente Enric Pardo y Rafel Barceló, colaboradores de Berto Romero, guionistas de series como Mira lo que has hecho (Movistar Plus+, 2018-2020) y El otro lado (Movistar Plus+, 2023) y parte del equipo de guionistas de una serie francamente divertida como la popular comedia catalana Vintage (3Cat, 2024-2025), de la que también ha dirigido algún episodio Serapi Soler, el director de todos los episodios de Vida perra. Aunque en este caso se limita a planos fijos generales, pero sin la justificación que tenía la cámara de vigilancia de Camera Café e incluso se atreve con la metanarrativa cuando en el Episodio 10 (T1E10) el conspiranoico Manuel está convencido de que todos los dueños de perros forman parte de una serie de sketches, algo parecido a lo que ocurría con uno de los personajes de la belga Putain (Filmin, 2025), pero sin gracia. Se trata por tanto de un trabajo comercial que busca el camino fácil para llegar al espectador, aunque no parece haber tenido el impacto en audiencias que sigue teniendo su predecesora Atasco.


Yo siempre a veces se estrena en Movistar Plus+ el 23 de abril.
El ser querido se estrena en salas de cine el 26 de agosto. 
La bola negra se estrena en salas de cine el 2 de octubre.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Aventuras del barbero de Sevilla y Cómicos se pueden ver en FlixOlé.
El abuelo que saltó por la ventana y desapareció se puede ver en Acontra+ y Filmin.
Perdiendo el Norte se puede ver en Atresplayer, HBO Max, Netflix y SkyShowtime.
Villaviciosa de al lado se puede ver en HBO Max y Prime Video. 
Atraco a las tres y Amanece que no es poco se pueden ver en FlixOlé y Movistar Plus+.
La quietud en la tormenta se puede ver en Filmin.
Singular se puede ver en HBO Max.
Con faldas y a lo loco se puede ver en Filmin y MGM+.
Terminator 2: El juicio final se puede ver en Movistar Plus+, Prime Video y Tivify.

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