El Festival de Berlín, que se celebra entre el 12 y el 22 de febrero, ha dado a conocer las series que formarán parte de la sección no competitiva Berlinale Special Series, entre las que se encuentra la producción española Ravalear (HBO Max, 2026), basada en la historia real de un restaurante situado en el corazón del Raval de Barcelona y creada por Pol Rodríguez, quien co-dirige junto a Isaki Lacuesta. También se presentarán las nuevas adaptaciones de La casa de los espíritus (Prime, 2026), sobre la novela de Isabel Allende, y El señor de las moscas (BBC, 2026), que ha escrito Jack Thorne, guionista de Adolescencia (Netflix, 2025) y La materia oscura (HBO Max, 2019-2022). Otra producción británica que se podrá ver en la Berlinale es Mint (BBC, 2026), primera serie creada y dirigida por Charlotte Regan, directora de la aclamada película Scrapper (2023), que ganó en Sundance. Asimismo, el thriller alemán House of Yang (2026), centrado en misterios que ocurren en 1949 y 1999, con una historia actual que involucra la herencia de una casa. Y finalmente la monumental docuserie The story of documentary film (2026), del crítico Mark Cousins llegará a Berlín después de estrenarse en Sundance. Un recorrido de 16 episodios de una hora por la historia del cine documental, que continúa el trabajo de recopilación que ya realizó en su ensayo The story of film (2011).
Repasamos las primeras series que se han estrenado en el panorama internacional, con Gran Bretaña y Australia como las industrias audiovisuales más madrugadoras en la presentación de nuevas producciones, pero también recientes estrenos en Países Bajos y Francia. Lo que coincide con las nominaciones a los premios de la Academia de las Artes Cinematográficas y de Televisión de Australia (AACTA), que se entregarán en diversas ceremonias durante la semana del 4 al 8 de febrero. En cine, la película de terror Devuélvemela (Danny Philippou, Michael Philippou, 2025), ha conseguido el mayor número de nominaciones, en 16 categorías, seguida del thriller basado en hechos reales The correspondent (Kriv Stenders, 2024), con 14 nominaciones; la comedia familiar Kangaroo (Kate Woods, 2025), con 8; y la película de animación Lesbian Space princess (Emma Hough Hobbs, Leela Varghese, 2024) y el thriller protagonizado por Nicolas Cage The surfer (Lorcan Finnegan, 2024) con 7. En las categorías de series, lidera con diferencia el drama Vinagre de manzana (Netflix, 2025), con 20 nominaciones, seguido por la última temporada de The Newsreader (Filmin, 2021-2025) y la miniserie El camino estrecho (Movistar Plus+, 2025) con 12 nominaciones cada una; la segunda temporada del policíaco aborigen Mystery Road: Origins (ABC, 2022-) con 11. También el drama romántico Mix tape (Movistar Plus+, 2025) con 8 nominaciones; el thriller Los supervivientes (Netflix, 2025), con 6 nominaciones, y la tercera temporada del drama judicial The twelve: Cape Rock Killer (Binge, 2022-), con 5 nominaciones. Como curiosidad, las producciones Mystery Road y The Newsreader representan los dramas australianos más nominados de la última década a los premios AACTA, con 56 y 43 nominaciones en total respectivamente.
Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.
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Dear lifeMiniserie | Stan | Australia 2026 | 6x55' ★★★★☆Creada por Robyn Butler, Wayne HopeDirigida por Robyn Butler, Wayne Hope |
El matrimonio formado por Robyn Butler y Wayne Hope, actores y creadores, se ha consolidado como uno de los más exitosos en Australia, con comedias de larga duración como The librarians (ABC, 2007-2010), que ellos mismos protagonizaron, y Upper Middle Bogan (ABC 2013-2016), aunque a nivel internacional no han trascendido demasiado. Tienen una especial capacidad para componer ese tipo de dramedias que se reflejan en la realidad, pero acercándose a las relaciones personales con una mirada irónica. Su último trabajo, ahora producido con su compañía para el canal Stan, tiene todas las características de sus historias, pero consigue dar un paso adelante para incorporar algunos elementos formales y narrativos que la distancian de las anteriores. Estrenada el día de Año Nuevo, Dear life (Stan, 2026) se acerca al camino de sanación de su protagonista, y se desarrolla a través de un drama que aborda la relación entre la vida y la muerte. En ¿Cómo puedes arreglar un corazón roto? (T1E1), la serie comienza durante una Nochevieja en la que Ash Dost (Khisraw Jones-Shukoor) pide matrimonio a Lillian Vandenberg (Brooke Satchwell), para dar un salto temporal hasta ocho meses después, cuando ella vive en un círculo de duelo sin poder recuperarse de la muerte de su prometido. Hay detalles sutiles que ofrecen algunas pistas sobre lo que ha sucedido, pero más adelante sabemos que en su muerte han estado involucrados un joven adicto, Jordan Bancroft (Luke J. Morgan) y su novia, la adolescente Brooke Sorrenti (Coco Jack Gillies), que se convierten en una parte de la historia. El tema central de la serie son las conexiones, los círculos que rodean a los personajes, pero que también se convierten en espacios donde están atrapados. Porque Ash estaba registrado como donante de órganos, y Lillian comienza a sentir la necesidad de conocer a quienes han conseguido sobrevivir gracias a la donación de su novio. Durante el primer episodio, varios enfermeros con depósitos térmicos entran en diversos vehículos que se dirigen hacia lugares diferentes, y esa misma estructura de diversificación narrativa es la que adopta la serie, manteniendo en el lugar central el proceso de duelo de Lillian, que además debe enfrentarse a una deuda de 35.000 dólares por los gastos del funeral de Ash, una especie de venganza de la madre de éste, Janet (Linda Cropper), quien se sintió traicionada porque Lillian tomó la decisión de que su hijo fuera desconectado del soporte vital, para poder cumplir su deseo de donar los órganos. Esta necesidad de conexión surge cuando el receptor del corazón de Ash, un viticultor del valle de Barossa llamado Andrew Schneider (Ben Lawson) envía una carta a Lillian, a través de la coordinadora de trasplantes, Susan Sinclair (Deborah Mailman). Ella recomienda que no se establezcan contactos personales entre los familiares de los donantes y los receptores de los órganos, pero para Lillian esta conexión es la única forma de aceptar que la absurda muerte de Ash ha tenido algún sentido. Sobre todo cuando es despedida de su trabajo como actriz en un poblado del Oeste que sirve como atracción turística: "Todo ha cambiado ahí fuera, pero aquí siempre es 1851. Me siento segura aquí. Como si las cosas hubieran vuelto a la normalidad por un instante".
A lo largo de la temporada, conocemos las historias personales de un hombre que es atropellado por una motocicleta y necesita un corazón nuevo, una madre con fibrosis quística que recibirá nuevos pulmones, y un adolescente músico que perdió la vista, que se somete a una operación de córneas que le permite recuperarla. Mientras Lillian también conoce estas historias porque recibe cartas o videos de los receptores, hay otras tramas que acompañan a la suya. Su mejor amiga, Mary Matsumoto (Eleanor Matsuura), está casada con su primo, Hamish (Ryan Johnson), y trabajaba junto a su prometido Ash, siendo testigo de su fatídica muerte. Esto la conduce a un estado de ansiedad provocado por un trastorno de estrés postraumático (TEPT), que literalmente le impide realizar su trabajo con normalidad, pero se lo oculta a Lillian porque siente que ella está pasando por un peor momento. Mientras la madre de Ash, Janet, ha convertido el proceso de duelo en un odio visceral hacia Lillian. Algunas tramas paralelas se sienten algo más desconectadas y poco interesantes, como el traslado del atacante Jordan a prisión y su intento de conseguir la libertad provisional. Pero Dear life logra construir un buen drama de personajes y de conexiones, aunque en algunos momentos las tramas no se sientan tan cohesionadas como deberían, quizás porque se establecen demasiados vínculos entre los personajes principales (Lillian+Hamish+Mary+Janet), que parecen excesivamente forzados. También hay algunos recursos narrativos que pueden entorpecer la fluidez de la historia: si en el primer episodio se introduce una estructura de tres líneas temporales que se desarrollan simultáneamente, reflejando el carácter fragmentario de la memoria, el episodio final Círculos (T1E6) comienza como si fuera otra serie, en distintas localizaciones de Europa, para contar la historia personal del joven trompetista Arlo (Andrew Sowry), pero se siente como un desvío impreciso que, si hubiera sido una constante en la estructura de la serie, podría haber resultado más coherente. Pero estos problemas no perturban demasiado la capacidad que tiene Dear life para hablar del dolor sin ser excesivamente dramática, introduciendo un tono humorístico que consigue evitar que la historia sea demasiado blanda o empalagosa. Y la actriz Brooke Satchwell ofrece una interpretación cargada de matices para un personaje muy complejo y contradictorio. La serie tiene además una relevancia dentro del contexto de Australia, que es uno de los países con menor índice de donaciones de órganos: solo el 36% de la población australiana está registrada como donante, según las estadísticas de DonateLife, organización con la que han trabajado los creadores de la serie durante su desarrollo.
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GoolagongMiniserie | ABC | Australia 2025 | 3x50' ★★★★☆Creada por Steven McGregor, Megan Simpson HubermanDirigida por Wayne Blair |
La historia de Evonne Goolagong Cawley (1951, Australia) puede resultar bastante desconocida incluso para los aficionados al tenis, pero sus logros han permanecido como algunos de los hitos más importantes de la historia de este deporte. Ganadora de siete Grand Slam (cuatro Open de Australia, un Abierto de Francia y dos coronas en Wimbledon), ha estado marcada por la relevancia de ser una mujer de origen Wiradjuri, pueblo indígena de Nueva Gales del Sur, en una época de grandes transformaciones políticas y sociales: la liberación de la mujer, las leyes indígenas en Australia o el apartheid en Sudáfrica, que se incluyen en esta poderosa miniserie de una forma sutil pero significativa. Una de las virtudes del biopic Goolagong (ABC, 2026), que ha estrenado el canal australiano a principios de año, es que evita la grandilocuencia de muchas biografías deportivas para centrarse en la evolución psicológica de la protagonista. Por eso, en las secuencias que describen los campeonatos ganados por Evonne Goolagong (Lila McGuire), la cámara se centra principalmente en ella o su contrincante (algunas conocidas jugadoras como Martina Navratilova (Belle Marchant)), con planos cerrados que renuncian a las habituales tomas generales que describen el eco de su victoria. Esto, que podría ser un simple recurso para evitar un presupuesto más alto, es utilizado a su favor por el director Wayne Blair (1971, Nueva Gales del Sur), que ha dirigido otras series de entornos aborígenes como Mystery Road (ABC, 2018-) y al que hemos visto como actor interpretando al Primer Ministro en la serie Total Control (Filmin, 2019-2024). De esta manera, refuerza el carácter psicológico de la serie, que acompaña a la heroína deportiva desde la intimidad y la soledad del éxito. Aunque los créditos indican que está basada en la historia de Evonne Goolagong Cawley, seguramente toma pasajes de la autobiografía Home! The Evonne Goolagong Story (1993) que escribió junto a Phil Jarrett, destacando los orígenes humildes de su familia. En el Episodio 1 (T1E1), cuando se mudan a la pequeña comunidad de Barella, en Nueva Gales del Sur y se convierten en la única familia indígena de la zona, Linda (Chenoa Deemal), la madre de la futura tenista, afirma: "Nunca tuve una casa con un suelo decente". Frente al origen elitista de muchos jugadores, la familia numerosa que rodea a la joven Evonne (Eloise Hart) es una rareza, y ella misma comienza a practicar con un palo y una pelota de goma desde que es una niña. Goolagong no renuncia a la estructura narrativa que alterna los primeros años con el éxito posterior, como un reflejo que permanece en el impulso de la protagonista. Pero el principal éxito de la serie es que introduce los elementos sociopolíticos de una manera que no perturba el relato personal, como la referencia a las Generaciones Robadas, cuando los niños se esconden en cuanto aparece un coche oficial que podría ser uno de esos en los que arrebataban a los hijos de familias indígenas para llevarlos a escuelas de reeducación.
Más directa es la referencia al apartheid en Sudáfrica en el Episodio 2 (T1E2), cuando Evonne es cuestionada durante una rueda de prensa por aceptar participar en un torneo organizado por el gobierno sudafricano, que excluía a jugadores africanos no blancos de sus competiciones. Esto provocó que varios tenistas internacionales apoyaran las campañas de boicot al régimen del apartheid, mientras Goolagong y otras jugadoras como Margaret Court (Belinda Woolcock) aceptaban la invitación recibida en 1971, bajo la denominación de "blanco honorario": "Quiero demostrarles que un jugador negro es igual de bueno que un jugador blanco. Creo que todos deberíamos ser tratados por igual", se justifica ella, aunque un periodista le recuerda que "así no funcionan las cosas en Sudáfrica". Durante el partido de tenis, las gradas están segregadas, con zonas para blancos y asientos para negros. La serie acierta en estos apuntes sobre el entorno que rodeaba a la tenista australiana, porque también refuerza su propia condición de pionera en un ambiente social complejo. Su historia refleja cómo sus padres deben aceptar un acto de renuncia a su propia hija, cuando el entrenador Vic Edwards (Márton Csókás) llega a casa de su familia y afirma que la joven Evonne tiene una habilidad especial que no había visto antes. El padre, Kenny (Luke Carroll), acepta dejarla en manos del entrenador para que la forme como tenista, que casi la toma en adopción, no solo durante los entrenamientos, sino llevándola a una casa en la que conviven otras aspirantes a jugadoras que están a cargo de él. Aunque se apuntan algunos acercamientos demasiado íntimos, la figura de Vic Edwards está retratada sin estereotipos de entrenador abusador, sino como una figura paternal que termina por difuminar los límites de su relación, como cuando le pide a Evonne que permanezca en un campeonato de tenis después de que ocurra una tragedia en su familia. Hay en Goolagong una mirada mucho más compleja que en otras aproximaciones al mundo del deporte, porque la figura de la protagonista permite abordar reflexiones que tienen relación con su género, con su origen indígena y con su entorno social. Y esto provoca que la miniserie consiga sustraerse a los defectos de este tipo de biopics deportivos, gracias a su enfoque en la intimidad del personaje. Cuando ella conoce al periodista inglés Roger Cawley (Felix Mallard), él se convierte en su confidente y después en su marido, con el que aún está casada hoy en día. Evonne Goolagong Cawley se ha convertido en una relevante figura australiana que a través de su Fundación entrena a jóvenes de origen indígena para que consigan lograr el sueño que ella alcanzó.
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Sunny NightsTemporada 1 | Stan | Australia 2025 | 8x50' ★★★☆☆Creada por Nick Keetch, Ty FreerDirigida por Trent O'Donnell |
La escena de un cocodrilo abriéndose paso por un túnel y acabando en un campo de golf es el tipo de imagen que engancha inmediatamente para ver una serie que tiene este peculiar comienzo, mientras suena "Who loves the sun" (1970), la primera canción del álbum Loaded (1970, Atlantic) del grupo The Velvet Underground, un tema que encaja bien con esta historia porque tiene un tono de canción alegre pero una letra profundamente pesimista. Y eso es lo que ocurre con los hermanos Martin Marvin (Will Forte) y Vicki Marvin (D'Arcy Carden), quienes han decidido dejar atrás Estados Unidos para comenzar un negocio de bronceadores en formato de aerosol llamado Tansform en la ciudad de Sídney, aprovechando que Australia ostenta el raro récord de tener el mayor número de diagnósticos de cáncer de piel provocados por el sol. En realidad, Martin tiene una intención más personal para trasladarse a una ciudad en la que ahora vive su ex-esposa Joyce Davis (Ra Chapman), que trabaja como periodista y a la que pretende recuperar, sin demasiado éxito. Por el contrario, ella será la encargada de investigar cómo llegó el cocodrilo al campo de golf y, sobre todo, por qué tenía en su interior un aerosol Tansform. Frente al rechazo de Joyce, Martin acaba teniendo una aventura de una noche con Susi (Jessica De Gouw), una mujer a la que conoce en un bar, solo para comprobar al día siguiente que su encuentro sexual ha sido grabado y es objeto de chantaje por parte de Kash Monroe (Miritana Hughes), un criminal de poca monta que se dedica a engañar a turistas. En realidad, no está del todo claro por qué a Martin le preocupa tanto que las imágenes se hagan públicas y qué trascendencia puede tener la publicación donde quiera que se haga (excepto su intento permanente de recuperar a Joyce), pero lo cierto es que los hermanos tratan de conseguir los 10.000 dólares que se les exige como chantaje, para lo que acaban pidiendo prestado al mafioso Terry Torres (Will Mason), un popular ex-jugador de rugby que tuvo que retirarse debido a una encefalopatía traumática crónica (ETC) provocada por los continuos golpes sufridos durante los partidos. Así que ahora se dedica a trapichear con préstamos pequeños y algunos trabajos como matón. El título Sunny Nights (Stan, 2025) proviene del hotel de carretera en el que se hospedan Martin y Vicki mientras se preparan para asistir a una convención de aerosoles que puede suponer la salida definitiva al mercado de su bronceador Tansform. Aunque se desarrolla en Sídney, y en buena parte en la playa de arena blanca de Bondi, dramáticamente de actualidad por el tiroteo que se produjo a mediados de diciembre, a pesar de que la serie se estrenó solo dos semanas después del suceso, no se planteó en ningún momento suspenderlo, como seguramente hubiera hecho cualquier canal norteamericano. Pero el aspecto de la historia, y su tono de comedia negra policíaca con toques de humor absurdo, pueden recordar a las novelas del escritor Carl Hiaasen (1953, Florida), que se desarrollan en la soleada Florida, y del que recientemente se estrenó la adaptación Mono malo (Apple tv, 2024-). También hay un estilo visual que parece tener como referencia series como Barry (HBO Max, 2018-2023), pero sin llegar a ser tan divertida.
La dirección de Sunny Nights, sin embargo, es de un veterano de la comedia, Trent O'Donnell (1976, Australia), nacido precisamente en Sídney, que ha sido el co-creador de la comedia No activity (Stan, 2015-2018) y ha dirigido series como Colin de Cuentas (Movistar Plus+, 2022-) y Good cop/Bad cop (CW, 2025-). La historia se desarrolla entre dos focos principales: los intentos de los hermanos Marvin por levantar su negocio de bronceadores, que podría ser una mirada irónica sobre el sueño americano al estilo de Killing it (Movistar Pus+, 2022-2023), y una trama policíaca en forma de comedia negra, sobre todo a partir de la aparición de Mony Monroe (Rachel House), una peligrosa mafiosa que acaba de salir de la cárcel para comprobar que su hermano Kash ha desaparecido. La serie cuenta con un buen grupo de personajes secundarios, pero que a veces pueden resultar algo caricaturescos, y a lo largo de la temporada se resiente por el número de episodios y por la larga duración de cada uno de ellos, lo que provoca que termine siendo algo cansina en el desarrollo de las dos tramas paralelas que, inevitablemente, acabarán conectadas al final tanto como estaban al principio. Hay algunas referencias divertidas al choque cultural entre norteamericanos y australianos, como cuando Vicki pregunta: "¿No huele raro este país?" en el episodio Transform with Tansform (T1E1). Entre ambos hermanos hay una relación muy particular y los actores Will Forte, al que hemos visto recientemente en Las cuatro estaciones (Netflix, 2025-) y D'Arcy Carden, que ha participado hace poco en Nadie quiere esto (Netflix, 2024-), tienen la suficiente experiencia en la comedia como para dar a sus personajes los matices que necesitan. Pero la serie se impulsa sobre todo gracias a secundarias como Nova (Megan Wilding), una cuidadora de vida silvestre que está empeñada en averiguar qué pasó con el cocodrilo, y para ello ayuda a la periodista Joyce a investigar el extraño suceso. A Sunny Nights le hubiera venido bien una mayor precisión y menos episodios, porque trata de ampliar tanto la inclusión de caracteres peculiares, como Pete el Rastas (George Mason) y Dave el Dentista (Matuse), secuaces de la mafiosa Mony, que termina por resultar demasiado caótica, aunque también intenta evitar algunos lugares comunes de este tipo de historias con protagonistas que siempre toman las peores decisiones. Al final, Sunny Nights se queda en la superficie de una capa de bronceado que no termina de permear del todo.
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Waiting for the outMiniserie | BBC | Reino Unido 2026 | 6x45' ★★★★★Creada por Dennis Kelly sobre la novela de Andy WestDirigida por Jeanette Nordahl, Ben Palmer |
En su novela autobiográfica La vida en la sombra (2021, Ed. Ariel), el escritor Andy West, que tiene un cameo como oficial de prisiones al principio de la serie, hablaba sobre su experiencia como profesor de filosofía dentro de la cárcel, un entorno del que su hermano y su padre habían estado entrando y saliendo, pero que él ha elegido de manera voluntaria. Cuando en la adaptación de Dennis Kelly (1970, Reino Unido), creador de series como Utopia (Channel 4, 2013-2014) y El tercer día (HBO Max, 2020), uno de los invitados a una cena entre amigos cuestiona las razones por las que Dan Stewer (Josh Finan) ha tomado la decisión de enseñar dentro de prisión, en el episodio Dominación (T1E3), éste se muestra molesto: "No trato de salvar a nadie. No intento rehabilitarlos, ni siquiera trato de educar. Lo único que hago es darles dos horas de vacaciones a sus mentes. Un simple respiro dentro de ese mundo de hormigón". El protagonista de la sobresaliente Waiting for the out (BBC, 2026) es un filósofo que comienza a dar clases en prisión, guiando a un grupo de internos a través de debates sobre la libertad, la suerte, el destino y otros temas que adquieren un nuevo significado al ser vistos a través de la mirada de los presos: "A la gente le gusta pensar. Pensar les hace humanos", dice en el episodio Escapar (T1E6). Pero también es una forma de explorar el impacto de crecer con un padre abusivo (Gerard Kearns), que entraba y salía de la cárcel, al igual que su hermano Lee (Stephen Wright) y su tío Frank (Phil Daniels). Cuando vemos por primera vez a Dan Stewer dentro del aula rodeado de presos, se transmite la sensación de que el conflicto y la violencia pueden saltar en cualquier momento, pero la intención del profesor es encontrar una vía por la que conectar las ideas filosóficas de John Locke, René Descartes o Slavoj Žižek con la vida cotidiana de los internos, el viaje exterior e interior de Odiseo con las experiencias personales de ellos. Sin embargo, se acaban produciendo debates que parten de presupuestos distintos, como el sentido de libertad que describe Wallace Robson (Ric Renton, también guionista del quinto episodio), esa clase de libertad que permite dentro de la prisión no estar preocupado por el trabajo, la economía o las facturas. Entre los reclusos que acuden a su clase está Greg Turner (Josef Altin), que intenta escribir sus memorias pero su letra no la entiende nadie, y Keith McKellar (Alex Ferns), una persona culta con conocimientos de filosofía, pero con una interpretación particular de las teorías del pensamiento que le ha dado su estancia en prisión. Durante la primera clase de Dan en el episodio Hombres (T1E1), Keith responde: "Según la teoría de John Locke, la única razón por la que mi yo actual está en prisión es por algo tan efímero llamado consciencia, que puede existir o no. ¿Qué diferencia hay con los cartesianos? Que te jodan, John Locke". La estructura de Waiting for the out sigue la idea del libro de dedicar cada capítulo a diferentes cuestiones y temas filosóficos, de manera que cada episodio también se enfoca en una lección aprendida por Dan o algún otro personaje. Así, se construye una historia que se divide en dos caminos: los debates que se producen dentro de la cárcel, y la propia vida de Dan, un personaje complejo que padece un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que se representa a través de su obsesión por estar seguro de que los quemadores de su cocina de gas estén apagados cuando sale de su casa, lo que le lleva a situaciones estresantes en Suerte (T1E2).
Waiting for the out es una de las frases que dice Dris (Francis Lovehall), uno de los reclusos que ha sido acusado de agresión con lesiones graves, cuya actitud principal es la de "esperar la salida" para recuperar su libertad. Pero en Maldecido (T1E4) se produce uno de los peores errores administrativos que le pueden ocurrir a un preso, y el personaje se convierte en una parte fundamental de este episodio, sobre todo a través de la relación con su hija. Uno de los temas de la serie es la representación de la masculinidad: Dan Stewe se ha criado en una familia en la que las figuras masculinas (su padre, su tío y su hermano) fueron encarceladas en varias ocasiones durante su infancia, que conocemos a través de diferentes flashbacks, y no ha vuelto a ver a su padre desde entonces. Su madre (Samantha Spiro) se volvió a casar y Dan creció en un entorno de clase media con ella y su padrastro. Hay una diferencia respecto al libro, en el que el protagonista vive constantemente con una figura amenazadora en su cabeza, una especie de verdugo que parece perseguirle, y que Dennis Kelly convierte en la figura de su padre (Gerard Kearns), que se le aparece en varios momentos. Pero también tiene otro referente destacado, el tío Frank (Phil Daniels), un criminal que ha pasado buena parte de su vida en prisión y que ahora trabaja organizando los carros de la compra en el aparcamiento de un supermercado. En el episodio Escapar (T1E6), durante una reunión familiar cuenta una anécdota sobre cómo se encontró al policía que le detuvo, pero con un tono desenfadado que se aleja de los retratos oscuros sobre las cárceles. Dirigida con sentido del ritmo por Jeanette Nordahl (1985, Dinamarca), que comenzó como asistente de dirección en Borgen (Netflix, 2010-2022), dirigió episodios de la segunda temporada de The responder (Movistar Plus+, 2022-2024) y la película Volver a ti (2025), y por Ben Palmer (1976, Reino Unido), que ha dirigido la miniserie Douglas is cancelled (SkyShowtime, 2024), la historia se desarrolla en Londres, aunque se ha rodado en Liverpool. Y consigue un equilibrio entre el drama y la comedia, aportando un sentido del humor que alivia el peso de la historia, como cuando Dan habla sobre el destino contando la fábula del escorpión y la rana, atribuida a Esopo, y el recluso Malik Zahir (Nima Taleghani) comenta: "Tengo un mal presentimiento. Esto va acabar mal". Las clases de filosofía no se sienten forzadas para introducir lecciones de vida, sino que adoptan una mirada que evita la condescendencia y refleja puntos de vista diferentes: la pregunta ¿Quién es el responsable del final dramático del cuento, la rana o el escorpión? acaba en respuestas diversas. Hay una constante sobre las relaciones entre padres e hijos, que son la principal conexión de los presos con el exterior, o del sentimiento de culpa que siente Dan por el abandono de su padre. La serie destaca una estadística de 2024 que señala que existen 190.000 niños en Inglaterra y Gales con sus padres en prisión, y que la administración no tiene ningún mecanismo para identificarlos y ayudarlos. Waiting for the out construye una historia personal y colectiva que reflexiona sobre cómo encajar dentro de la sociedad cuando las etiquetas acaban siendo tan pesadas como la falta de libertad.
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Girl takenMiniserie | Paramount+ | Reino Unido 2026 | 6x45' ★★★☆☆Escrita por David Turpin, Nessah Muthy, Suzanne Cowie sobre la novela de Hollie OvertonDirigida por Laura Way, Bindu De Stoppani |
La novela en la que está basada esta serie tiene un planteamiento diferente al de las historias de secuestros, porque comienza con la huída de la víctima y desarrolla, no solo sus años de cautiverio, sino su posterior lucha interna con el sentimiento de culpabilidad que la persigue constantemente. Baby doll (2016, Ed. Suma) fue la primera novela de Hollie Overton, guionista de televisión norteamericana que descubrió que su padre Darrell y sus tíos fueron conocidos en la década de los 60 como una banda criminal que operaba en Austin (Texas), bajo el nombre de la banda de Overton, dedicándose al tráfico de drogas, armas y mujeres. Él cumplió siete años en prisión de una condena de diez por homicidio involuntario cuando solo tenía veintiún años, y la escritora confiesa que cuando descubrió la historia secreta de su familia sintió el impulso de escribir. La temprana exposición a la violencia y el pasado de su padre se convirtieron en elementos influyentes en sus novelas, y quizás por eso tienen un componente psicológico importante. Su debut como autora se ha trasladado a la pantalla en Girl taken (Paramount+, 2026), una producción británica encargada por la plataforma norteamericana que, aunque se desarrolla en un pequeño pueblo inglés llamado Hollowell, se ha rodado en su mayor parte en la provincia de Álava gracias a los incentivos fiscales que ha desarrollado el País Vasco, que se encuentran entre el 50% y el 60% de deducción de los gastos e inversiones realizados en la Comunidad Autónoma. La serie trata de equilibrar los aspectos diferenciadores de la novela con una primera parte en la que se produce el secuestro de una adolescente y una segunda parte en la que se exponen sus consecuencias. En esta pequeña localidad rural con amplias zonas de bosques, Lily (Tallullah Evans) y Abby (Delphi Evans) son dos gemelas de 17 años durante los últimos días de curso antes del verano. Lily tiene un novio llamado Wes (Levi Brown) y es una alumna talentosa en las clases de inglés del profesor Rick Hansen (Alfie Allen), aunque su hermana Abby es quien se siente atraída hacia él. Tras una discusión entre las dos hermanas, Lily abandona una fiesta y a partir de ese momento desaparece sin dejar rastro. Este drama psicológico no intenta ofrecer giros de guión sorprendentes, sino que revela toda la información desde el primer episodio: sabemos que Rick ha secuestrado a Lily y la mantiene encerrada en un lugar escondido, mientras lleva una vida familiar aparentemente normal con su esposa Zoe (Niamh Walsh). Y conocemos la violencia sexual que ejerce durante varios años sobre Lily, aunque generalmente no se muestra en pantalla. La historia se centra más durante los primeros episodios en la desesperación de la madre de las hermanas, Eve (Jill Halfpenny, a la que desde esta semana también se puede ver en la segunda temporada del drama policíaco After the flood (ITV, 2024-)) y en la culpa que siente Abby por haber discutido con Lily y haberla dejado marcharse sola. Mientras tanto, el propio Rick participa en las cuadrillas de búsqueda mientras ejerce abusos contra Lily, a quien llama "baby doll", y también un control psicológico sobre su esposa.
En el tercer episodio, que se titula Huida (T1E3), Lily encuentra la manera de escapar después de cinco años de cautiverio, lo que no supone desvelar nada importante, porque precisamente Girl taken, y el libro que la precede, están sobre todo interesados en explorar cómo permanece el trauma posterior al cautiverio, especialmente cuando la pesadilla continúa estando presente: el reencuentro con Wes, la dinámica familiar en la que su madre Eve ha terminado refugiándose en el alcohol, la presión de los medios de comunicación, el juicio contra Rick... Las dos directoras, procedentes de thrillers británicos más o menos logrados, no terminan de aportar personalidad a la serie, que se siente algo insulsa en una puesta en escena de la que lo mejor que se puede decir es que nadie en Gran Bretaña se ha quejado de que los paisajes boscosos del País Vasco resulten poco creíbles, aunque muchas escenas transcurren en interiores. Pero respecto a la novela hay dos cambios importantes que tienen que ver con el tiempo en el que transcurre el secuestro (en el libro pasan ocho años) y las circunstancias que rodean a la hija que Lily ha tenido durante su encierro, fruto de los abusos sexuales que ha sufrido. Es en los cuatro episodios restantes en los que la serie trata de encontrar el equilibrio entre el retrato psicológico y el thriller judicial, pero algunas veces se desestabiliza y acaba cayendo en las narrativas convencionales que intentan atrapar emocionalmente al espectador a través de la descripción demasiado estereotipada del psicópata que niega su culpabilidad. Mientras que la parte familiar a veces cae en cierto empalago cuando describe la relación entre las dos hermanas, claramente afectada por la separación y ese sentimiento de culpa que permanece, pero también por algunas circunstancias sentimentales que resultan demasiado sensibleras. Si esta parte familiar hubiera estado mejor construida, especialmente en el caso de Lily, que se limita a llorar desconsoladamente, Girl taken podría haber resultado una propuesta mucho más relevante. Porque hay otros aspectos especialmente interesantes, como la coerción psicológica que Rick ha ejercido sobre su esposa Zoe, que en cierta manera ha sufrido otro tipo de cautiverio: "Me he esforzado tanto en ser feliz que pienso que a veces lo he sido", dice en el episodio Crisis (T1E5). Y es este tipo de ambigüedad alrededor de los entornos tóxicos la que deriva en una especie de complicidad silenciosa, uno de los aspectos más atractivos de la historia. Aunque la narración huye de los giros de guión al estilo Harlan Coben, hay una revelación en los últimos episodios que puede resultar predecible, pero que funciona menos porque no ha terminado de construir con solidez a algunos de los personajes principales. Alfie Allen hace un buen trabajo al interpretar a su personaje desde la máscara del profesor amable, incluso cuando está ejerciendo la manipulación emocional y los aspectos más monstruosos de sus actos. Pero la serie (y el libro) prefieren ofrecer un desenlace cómodo y convencional que limita las posibilidades de profundizar en el difícil proceso que supone para una víctima reconstruir una vida normal.
El año de estrenos en Francia ha comenzado con una de las propuestas más ambiciosas de TF1, especialmente después de ganar los premios como Serie Dramática de 52' y Mejor Interpretación Femenina en la última edición del Festival de la Fiction, que se celebra cada mes de septiembre en La Rochelle para presentar las próximas novedades de la televisión francesa, y de la que hacemos una amplia cobertura En Primera Fila. La historia habla de las segundas oportunidades a través de varios personajes que deciden inscribirse en una escuela para adultos, con la intención de conseguir el título de Bachillerato después de que, por diversas circunstancias, abandonaran los estudios. Pero esta dramedia utiliza el regreso a las aulas para describir los entornos en los que viven sus protagonistas, de ahí que cada episodio esté centrado en un personaje, aunque no abandona nunca el retrato colectivo. El primero, Delphine (T1E1), se acerca a una mujer de 60 años, Delphine Guilbert (Clémentine Célarié), que tiene una buena posición económica pero nunca ha terminado su formación académica, a la sombra de su marido abusivo Martial (Charles Berling), quien comienza a sospechar sobre la posibilidad de que su esposa tenga un amante, porque ella le oculta que asiste a clases nocturnas. Casi resulta peor su anhelo de emancipación que tener una aventura con otro hombre, y el final del primer episodio lo demuestra. Jennifer Simoni (Julie Sassoust) es la protagonista del episodio Jen (T1E2), una joven introspectiva que se encuentra en el instituto con el hermano de su ex-pareja, del que sufrió sextorsión cuando ella estudiaba, lo que desemboca en una situación desesperada. A sus 21 años, Jennifer también sufre la presión de su madre para obtener el reconocimiento académico: "¿Qué tipo de trabajo vas a encontrar sin un título?". El veterano actor y director Philippe Lefebvre (1968, Francia), nominado al César por el guión de No se lo digas a nadie (Guillaume Canet, 2006), mantiene un buen equilibrio entre comedia y drama en los dos primeros episodios, con tramas secundarias como una falta de ortografía en una nota escrita en la sala de profesores, que alivian el contenido dramático. Aunque los cuatro episodios restantes están dirigidos por Vianney Lebasque, directora de la película Todos a una (2018). A pesar de que es una comedia dramática, Le diplôme (TF1, 2025), tiene muchos elementos de drama social, uno de esos géneros que suele abordar el canal francés, y quizás puede sorprender que, si bien parece una comedia ligera sobre adultos que se enfrentan de nuevo a las clases de bachillerato, contiene tratamientos de temas como el maltrato, el acoso o el suicidio. De hecho, los creadores de la serie provienen de otras propuestas que tienen también ese tono intermedio: Fanny Riedberger es una de las creadoras de Lycée Toulouse-Lautrec (TF1, 2022-2024), centrada en un grupo de alumnos de una escuela para personas discapacitadas, y Las senderistas (Sundance TV, 2023), sobre un grupo de mujeres con cáncer que deciden realizar la subida a una montaña. Esta misma serie se inspira en el Lycée d'Adultes de la Ville de Paris, una escuela para adultos de la que se extrajeron algunos de los perfiles que forman el reparto coral de esta historia, aunque todas son ficticias. Uno de los aspectos que se confrontan son las diferentes edades de sus protagonistas, con profesores como Juliette Anger (Vanessa Guide), mucho más jóvenes que sus alumnos. El episodio Leïla (T1E4) tiene como personaje central a una madre adicta a las anfetaminas que trabaja como conductora en un coche compartido, sobrecargada por el cuidado de sus dos hijos. Leïla Tsouri (Camille Lellouche) no encuentra comprensión ni en su hija adolescente ni en su marido, que no entienden su necesidad de seguir estudiando, pero ella se convierte en el principal soporte de Delphine cuando ésta decide abandonar de nuevo la escuela.
A través de estas historias de adultos que quieren cerrar una etapa de sus vidas que quedó inconclusa, Le diplôme habla de nuevas oportunidades, pero no estrictamente por el hecho de conseguir un título educativo, sino porque se trata de una excusa para romper con determinadas dinámicas tóxicas en las que se encuentran los personajes. Así, la serie tiene su principal soporte en protagonistas bien escritos, a los que se rodea de unas circunstancias personales que siempre suponen una cierta forma de restricción. Hay que entender también que en Francia existe una obsesión con los títulos académicos, y más específicamente con el título de Bachillerato, como si no haber conseguido terminar los estudios medios supusiera una especie de fracaso vital. La popular comedia Los cateados (Claude Zidi), 1980) se tomaba con ironía esta obsesión cuando la directora de un instituto que obtiene cero aprobados en el examen final de bachillerato, decide tomar medidas drásticas para mejorar el rendimiento escolar de sus alumnos (entre los que se encontraban jóvenes actores como Daniel Auteuil). Por su parte, Le diplôme cuestiona esta relevancia que se le suele dar a los títulos académicos, y algunos personajes como Samuel Dessal (Bernard Campan) adoptan un tono de humor sarcástico. Protagonista del último episodio, Sam (T1E6), se trata de un jubilado de 66 años que vive solo con un gato negro, y que tiene algunas cuentas pendientes con su padre Yves (Pierre Santini). Frente a otros alumnos, para él conseguir el título de bachillerato no tiene una función práctica, pero en cierta manera todos se toman ese objetivo como una forma de cambiar sus vidas. Es el caso de Pierre (Guillaume Labbé), un trabajador de mudanzas de 35 años, que se encuentra en libertad condicional debido a un pasado turbulento y que desde hace dos años no ve a su hija Zoé, por lo que el título se convierte en una especie de validación frente a su familia en el episodio Pierre (T1E3). El Lycée Ducros se convierte de esta manera en una extensión de las vidas de este grupo de personajes de diferentes estratos sociales y distintas edades que encuentran un sentido de comunidad y de solidaridad. Y la serie también usa el trasfondo del regreso a la formación académica para componer un retrato conmovedor de personajes que necesitan cambiar sus vidas. Es cierto que Le diplôme tiene algunos giros dramáticos que pueden romper el tono inicialmente amable de la propuesta, pero en su condición de comedia y drama pretende ser también el reflejo realista de una sociedad cargada de injusticias y de abusos. La emisión de los dos primeros episodios en las noches de los lunes desde el pasado 12 de enero consiguió ser líder de audiencia, a pesar de que competía con la final de la Copa de Francia de fútbol entre el PSG y el Paris FC. Logró una media de 3,83 millones de espectadores (23,7% de share) y un 30% de espectadoras amas de casa menores de 50 años (FRDA-50), aunque el segundo episodio tuvo 700.000 espectadores menos.
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BodemTemporada 2 | NPO | Países Bajos 2025 | 6x30' ★★★★☆Creada por Eva CrutzenDirigida por Eva CrutzenGolden Calf '24: Mejor ActrizGolden Calf '25: Mejor Dirección, Mejor Guión |
Uno de los éxitos más destacados hace dos años en los Países Bajos fue la comedia dramática Bodem (NPO, 2024-), que en el mercado internacional ha recibido el título de Messed up (Hecha un desastre), una serie que tiene como protagonista principal a Cat (Eva Crutzen), una mujer que se acerca a los cuarenta años, sin pareja y con una vida entregada a la fiesta y los encuentros sexuales esporádicos, quizás para contrarrestar la soledad y las consecuencias del trauma psicológico provocado por la muerte de su hermano Tom (Tim Kamps) en un accidente de tráfico del que ella se salvó, algo que su madre Cecile (Marieke Heebink) le recuerda demasiadas veces. Se trata de uno de estos proyectos que una creadora como Eva Crutzen (1987, Países Bajos), conocida por sus obras de teatro y sus programas de televisión, ha convertido en una propuesta personal, pero no exactamente autobiográfica: ella escribe, dirige, protagoniza e interpreta algunas de las canciones principales de su cuidada banda sonora. La primera temporada mostraba el proceso de autodescubrimiento de Cat a través de sus relaciones personales con su mejor amiga Jana (Meral Polat), que se ha quedado embarazada, y con sus amantes, especialmente su compañero de trabajo, Ben (Steef de Boot) con el que tiene una chispa especial, lo que tampoco le impide flirtear con su hermano. Cat es un espíritu libre, pero también impredecible, con una familia disfuncional en la que no se habla nunca de la muerte de Tom, excepto su padre Anthonie (Leopold Witte), que acaba de publicar un libro titulado Die dag (Ese día), en el que describe el proceso de duelo por la muerte de un hijo (en realidad, pocas cosas de las que cuenta en el libro las ha puesto en práctica en su vida real). También está su hermana menor Sally (Linday Zwaan), con la que Cat no tiene casi nada en común porque la considera demasiado peculiar, pero con la que tendrá que compartir su apartamento porque Cecile ha decidido que ya es hora de que se emancipe. Por la primera temporada de Bodem, Eva Crutzen obtuvo el premio Becerro de Oro a la Mejor Actriz en el Nederland Film Festival, y el año pasado volvió a ganar los premios a la Mejor Dirección y al Mejor Guión por la segunda temporada, rápidamente confirmada por el canal público NPO. Aunque la creadora ha decidido tomarse algo más de tiempo para pensar en una posible continuación, se ha hablado de una posible tercera temporada y un largometraje con los mismos personajes. En todo caso, la protagonista de Bodem ha cambiado de trabajo en esta segunda temporada, que se estrenó a finales del año pasado, y ahora es la responsable de una funeraria, lo que parece una manera de seguir procesando el duelo por la muerte de Tom, que ahora se convierte en la voz en off de la historia, sustituyendo a los pensamientos que ella misma introducía en la primera temporada. Pero en esta ocasión Cat trata de encontrar cierta estabilidad, ahora con su pareja lesbiana, y buscando la forma de cerrar definitivamente el trauma que la acompaña.
Las referencias de Bodem son tan claras como Fleabag (Prime, 2016-2019) y Podría destruirte (HBO Max, 2020), que están totalmente asumidas por su creadora, pero también introduce elementos de fantasía a través de la imaginación de la protagonista, que en cierto modo es una sustitución de la ruptura de la cuarta pared en Fleabag. De manera que convierte una despedida entre Cat y Ben en una escena romántica con lluvia al estilo Love actually (Richard Curtis, 2003), una decisión sobre tener o no tener un hijo en un famoso concurso de la televisión holandesa de los años noventa o cualquier momento comprometido en un número musical. La segunda temporada introduce más este tipo de elementos que provienen de la imaginación de Cat, incluso convirtiéndolos en algún momento particularmente escatológico protagonizado por Sally para demostrar a qué se parece el color marrón de la reciente pintura de su apartamento. Si la primera temporada se desarrollaba durante un año, con cada episodio dedicado a un mes diferente, la segunda deja de enmarcarse en ese espacio temporal tan concreto, pero en cierta manera se enfoca en otra constante, los rituales familiares: hay una boda, una fiesta de cumpleaños y, por supuesto, los particulares funerales que organiza Cat en lugares tan peculiares como una bolera o un bosque, mientras se reproduce la canción elegida por la difunta, que no es otra que "Macarena" de Los del Río. Pero también trata temas más profundos como en el episodio Tranquilo (T2E5), donde aborda la impotencia de una mujer que se enfrenta a un embarazo sin tener el instinto maternal que se le supone, y con el reloj biológico femenino como un peso constante cuando ya ha alcanzado los cuarenta años. Bodem es una propuesta entretenida a pesar de que quizás sigue algunos caminos predecibles, que habla sobre cómo la muerte de una persona cercana puede afectar a las relaciones familiares (Eva Crutzen no perdió a su hermano, pero su madre falleció de cáncer cuando tenía once años), y la forma en que la protagonista trata de expresar sus sentimientos a través de la libertad de sus relaciones, siempre marcadas por una complicidad personal. La serie consigue algunos momentos tan provocativos como divertidos, como cuando Cat se acuesta con el manager musical Sunny (Kendrick Etmon) en el episodio Tiempo (T2E2), para descubrir con frustración, en el momento más impetuoso del acto sexual, que él practica el sexo tántrico y prefiere no eyacular para no desperdiciar energía.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):
No se lo digas a nadie se puede ver en Acontra+, Filmin y Prime.
Love actually se puede ver en Filmin, Movistar Plus+ y Prime.








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