Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.
Estrenada en el Festival de Venecia y seleccionada en Séries Mania, la última miniserie del realizador Hagai Levi (1963, Israel) se ha estrenado en Francia con el recibimiento positivo que ha recibido en estos encuentros audiovisuales, teniendo una breve trayectoria por salas de cine tanto en Israel como en Francia, como un largometraje dividido en dos partes antes de su emisión en plataformas. De hecho, Etty (Arte, 2025) surgió primero como una propuesta de largometraje que, según el creador, necesitó expandirse hasta una estructura de serie. Sin duda se trata de la mejor obra de Hagai Levi, creador de las versiones originales de posteriores remakes norteamericanos e internacionales como En terapia (HBO Max, 2008-2010) y The affair (SkyShowtime, 2014-2019), de algunas ambiciosas producciones fallidas como el remake de la serie de Ingmar Bergman Secretos de un matrimonio (HBO Max, 2021) y cuya miniserie Our boys (HBO, 2019), basada en el asesinato real de un adolescente palestino a manos de un grupo de jóvenes israelíes, fue calificada por Benjamin Netanyahu como "antisemita". Su último proyecto se inspira en los diarios que escribió Etty Hillesum (1914, Países Bajos-1943, Auschwitz), una joven profesora que vivió en Ámsterdam durante la ocupación nazi, y los escribió entre 1941 y 1943, cuando murió en el campo de concentración de Auschwitz a los 29 años. Estos diarios y sus cartas comenzaron a ser recopilados en libros a partir de los años ochenta, y recientemente ha aumentado el interés por su lectura. En España se publicó Una vida conmocionada. Diario de Etty Hillesum (2007, Ed. Anthropos Editorial), pero actualmente solo está disponible El corazón pensante de los barracones. Cartas (2001, Ed. Anthropos Editorial). Una de las características más peculiares de la descripción que hace Etty Hillesum de su vida es la relación que mantuvo con el psicoquirólogo alemán Julius Spier, hasta el punto que su diario comienza diciendo: "El 3 de febrero de 1941, llegué al mundo", señalando la fecha en que le conoció como si toda su vida anterior no fuera importante. Esta relación fue tan estrecha y emocional que el deseo de Etty de mantenerse cerca de él fue la principal razón por la que acabó acudiendo voluntariamente al campo de concentración de Westerbork, y posteriormente terminó en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Mientras Spier, como inmigrante judío alemán, no podía evitar la deportación, Etty Hillesum como holandesa tuvo la posibilidad de trabajar en el Consejo Judío de Ámsterdam, pero decidió acudir a Westerbork como asistente social, a pesar de que tuvo la oportunidad de escapar. La serie también comienza cuando Etty (una extraordinaria Julia Windischbauer) tiene 27 años y se encuentra estudiando en la universidad mientras trabaja como empleada doméstica para Han Wegerif (Leopold Witte), un viudo de 62 años con el que mantenía una relación íntima. Pero no está exactamente ambientada en 1941, sino en una Ámsterdam actual, con una estética más cercana a los ochenta, que establece la historia de Etty dentro de una atemporalidad sugerente. Hagai Levi afirma que no quería que el holocausto desviara la atención sobre el relato personal de la protagonista, de manera que construye una especie de ucronía en la que Ámsterdam está ocupada por un régimen totalitario en un tiempo indefinido, no se ven las estrellas amarillas que señalaban a los judíos, pero los lugares públicos comienzan a marcarse con carteles que prohíben la entrada a los judíos, y solo hay algunas referencias a la gestapo o a la existencia de campos de concentración. Esta eliminación del contexto histórico consigue universalizar el mensaje, hablando del autoritarismo en un sentido más general, lo que es especialmente relevante en una época en la que se están aceptando los extremismos de perfil fascista con peligrosa normalidad.
Cuando Etty decide someterse a terapia, le recomiendan las prácticas del profesor Julius Spier (Sebastian Koch), un alemán que desarrolla en Ámsterdam una práctica que mezcla la psicoterapia con la quiromancia. Una de las características de los diarios escritos por Etty Hillesum, el único referente que se tiene de la vida de su autora, es la espiritualidad que se desprende de ellos, cuestionándose el sentido de la vida conforme la opresión del autoritarismo se estrechaba en torno a la comunidad judía en Ámsterdam. En un espectacular comienzo sin diálogos del episodio El cielo dentro de mí (T1E4), vemos una larga fila de ciudadanos desplazándose en bicicleta por las calles de Ámsterdam, mientras un tranvía pasa por su lado, reflejando la prohibición ya generalizada del acceso de los judíos a los lugares públicos. Pero pronto entendemos que ese amplio grupo de ciclistas se dirige hacia un almacén donde sus bicicletas son confiscadas por las autoridades para ser destruidas: "Todo lo que he perdido es algo menos que perder. Poco a poco estoy encontrando el coraje para dejarlo todo atrás. Cada cosa, cada norma. Toda convencionalidad, toda sensación de seguridad", escribe Etty Hillesum. La relación personal de ella con Julius Spier es también una salvación, una manera de dejar cierta atracción hacia la muerte en su estado depresivo, que se produce sin embargo cuando el odio se extiende progresivamente a lo largo de su propio entorno. Lo que consigue el espléndido guión de Hagai Levi es conformar su miniserie Etty como un reflejo de una mujer que se enfrenta a sus sentimientos entre Han Wegerif y Julius Spier, al mismo tiempo que su entorno se vuelve cada vez más peligroso y opresivo, una mirada íntima que se enmarca dentro de una generalidad asfixiante, lo que se convierte lentamente en un acto de resistencia. En algún momento, Etty sabe que incluso cuando le arrebatan todo (su hogar, su libertad, incluso su vida) aún conserva una esencia interior que no puede perderse. El descreimiento y la negación de lo que está ocurriendo se transforma en una necesidad de comprensión y solidaridad con quienes sufren más que ella misma, como trata de explicar a su amigo Max Polak (Chris Peters), quien le ofrece un trabajo en el Consejo judío para que evite el campo de concentración, pero no puede darle garantías para hacer lo mismo con Julius Spier. Ella justifica su decisión de rechazar la posibilidad de escapar en un diálogo emocionante sobre la espiritualidad que mantiene con Klaas Smelik (Gijs Naber), un amigo para el que Etty graba fragmentos de sus diarios en el programa de radio literario El hilo rojo, que sirve como recurso para introducir la narración en primera persona en la historia. Pero a pesar de que la serie acoge con una mirada comprensiva las difíciles (y quizás equivocadas) decisiones que toma la protagonista, es la descripción de su crecimiento moral, emocional y psicológico la que eleva el relato hasta un nivel de profunda conmoción. Porque su aceptación no se trata de un sacrificio en el sentido literal de la palabra, y el propio director evita la consideración de Etty Hillesum como una mártir que sabía que iba a morir cuando se dirigía a Westerbork a ayudar a los prisioneros, lo que está subrayado por la secuencia final cargada de una cierta esperanza, y está envuelto en la sutil pero muy presente banda sonora de Volker Bertelmann (1966, Alemania), ganador del Oscar por Sin novedad en el frente (Edward Berger, 2022), junto a Raffael Seyfried y Ben Winkler. De manera inteligente, el último episodio Un vendaje para muchas heridas (T1E6) se detiene donde se detienen los diarios de Etty Hillesum, justo antes de dirigirse al campo de concentración de Westerbork, con las últimas palabras escritas en ellos: "En tiempos difíciles se suelen tirar por la borda, con un gesto despectivo, los logros espirituales de artistas que vivieron épocas más fáciles. Se rechazan con la siguiente observación: ¿de qué nos sirve todo eso en estos momentos?", termina escribiendo Etty Hillesum: "Tal vez sea comprensible, pero es mezquino. Y terriblemente empobrecedor. Una quisiera ser un bálsamo derramado sobre tantas heridas".
La trama de una persecución de un asesino en serie se convertía en la novela La hora más gloriosa (1995, Ed. Alianza Editorial), del escritor Pavel Kohout (1928, República Checa) en una propuesta que reflexionaba sobre el comportamiento humano en situaciones extremas. La novedad principal de la historia policíaca es que se desarrolla al final de la 2ª Guerra Mundial, cuando la República Checa ocupada comienza a vislumbrar la esperanza de una posible liberación, pero aún está sometida a la opresión del régimen nazi. De hecho, el asesinato de la viuda de un oficial alemán es rápidamente interpretado por el Standartenführer Meckerle (Devid Striesow), asignado como jefe de seguridad de Praga durante la ocupación, como un crimen cometido por la resistencia checa, por lo que encarga al oficial de la Gestapo Erwin Buback (Nicholas Ofzcarek), que supervise las investigaciones que llevan a cabo el inspector jefe Beran (Karel Dobrý) y el detective adjunto Jan Morava (Jonas Nay). Cuando se producen más muertes con similares características, especialmente la extirpación del corazón de las víctimas, resulta claro que se trata de un asesino psicópata que utiliza el trasfondo de una situación de caos para asesinar a mujeres viudas a las que vigila cuando acuden al cementerio. La investigación se convierte en una carrera contrarreloj, no solo para tratar de salvar a posibles víctimas inocentes del criminal Antonin Rypl (Gerhard Liebmann), sino también porque el nazi Meckerle está dispuesto a vengarse de las muertes a través de la represión: "Empaparé la tierra de esta ciudad con la sangre de los checos si puedo salvar siquiera una gota de sangre alemana", dice. La ambientación en una ciudad ocupada aporta una textura diferente que mezcla el tono de cine negro con el trasfondo del género bélico, ofreciendo una investigación dentro de un ambiente de opresión que transmite una sensación claustrofóbica, aunque Sternstunde der mörder (ADR, 2025), no puede evitar que recuerde a otras producciones que también alternan una trama criminal con un contexto histórico y político, como la celebrada Babylon Berlin (Movistar Plus, 2017-). Planteada en dos formatos, como una miniserie de dos episodios de 90 minutos cada uno, y como una serie de cuatro episodios de 45 minutos, la propuesta se desarrolla incorporando acontecimientos reales que afectan directamente al entorno de la investigación, como el anuncio del suicidio de Hitler o el levantamiento de Praga que se produjo en mayo de 1945, cuando los ciudadanos checos aprovecharon el desmoronamiento del régimen nazi y su probable capitulación para rebelarse contra los oficiales que seguían ejerciendo un control cada vez más violento sobre la ciudad, eliminando carteles en alemán para sustituirlos por el idioma checo, y utilizando a la policía para enfrentarse a los soldados alemanes. Conforme se desarrolla la historia, la investigación policíaca pasa a un segundo plano para centrarse más en los acontecimientos históricos, mientras el asesino trata de esconderse y huir aprovechando la situación de caos. Pero hay una interesante perspectiva irónica cuando, después de sustituir las esvásticas por banderas de la República Checa, una vez que Praga es tomada por la Unión Soviética, las banderas checas vuelven a ser sustituidas por las del régimen comunista que controlará el país durante los próximos cuarenta años.
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München beatsMiniserie | ZDF | Alemania 2026 | 4x45' ★★★☆☆Creada por Stefanie Straka, Julie Fellmann, Christian SchnalkeDirigida por Mimi KezeleFestival de Munich '26: Nueva Televisión Alemana |
Con su estreno previsto en la plataforma de ZDF para el 7 de agosto y los días 26 y 27 de agosto en su canal lineal, esta producción ambientada a mediados de los años noventa refleja la efervescencia cultural de la ciudad de Munich a través del nacimiento de uno de sus principales referentes musicales: el Kunstpark Ost (Parque de Arte del Este), un complejo situado en los terrenos de una fábrica que dejó de funcionar y que desde su apertura en el otoño de 1996 y hasta su ampliación en 2003, se convirtió en el distrito de ocio nocturno más grande de Europa, especialmente a través de sus más de 30 discotecas donde se despertaba el interés por la música tecno. Cada episodio comienza con el éxito "No good (Start the dance)", incluido en el álbum Music for the Jilted Generation (1994) del grupo británico The Prodigy, y éste es el tono que adquiere la serie München beats (ZDF, 2026) para mostrar los ritmos de una ciudad que simbolizaba los cambios sociales que se produjeron en Alemania durante los años noventa. La ampliación del aeropuerto de Munich en 1992 supuso una apertura de la ciudad al turismo internacional, lo que modificó su vida cultural con iniciativas arriesgadas y destacadas, especialmente en el ámbito musical. Cuando la empresa alimentaria Pfanni trasladó sus instalaciones desde un emplazamiento junto a la estación Ostbahnhof de Múnich al noreste de Alemania en 1996, dejó un solar industrial vacío de 90.000 metros cuadrados, lo que propició que el restaurador Wolfgang Nöth ocupara el espacio. Durante varios años, este solar albergó iniciativas creativas, musicales y culturales bajo el nombre de Kunstpark Ost, desde 2003 se amplió y renombró como Kultfabrik y actualmente es lo que se conoce como Werksviertel-Mitte. Pero la serie no trata de contar la historia real del nacimiento de Kunstpark Ost, sino que lo utiliza para enfocarse en varias tramas de ficción que de alguna manera tratan de reflejar estos cambios sociales que se produjeron en la ciudad. La protagonista es Linda Bierwirth (Jule Hermann), una joven de 19 años que sueña con ser DJ, pero se siente atrapada en la granja de su padre Georg (Frederick Linkemann) y su madre Veronika (Marlene Morreis), agricultores que proveen de productos como las patatas a la fábrica alimentaria Pfanni. Sin embargo, el dueño de la empresa, Theo Meinhardt (Tobias Moretti), decide trasladar la producción a otro lugar, dejando a buena parte de los agricultores y trabajadores de la localidad de Ismaning sin su principal medio de subsistencia. Georg trata de mantener su granja, a pesar de las deudas, junto a su hijo Andi (Ben Münchow), mientras Linda decide trasladarse a Munich, donde encuentra trabajo como camarera en el pub de ambiente gay Deutsche eiche, que gestiona Rudi Dreiseitl (Michael A. Grimm) junto a su pareja. Al mismo tiempo, persigue su sueño de ser DJ, y durante su estancia en Munich, conoce a Olli (Moritz Jahn), el dependiente de una tienda de discos que también es DJ, mientras mantiene el contacto con Marius Meinhardt (Klaus Steinbacher), el hijo del terrateniente que ha llegado desde Nueva York y quiere alejarse de la sombra de su padre llevando a cabo sus propias iniciativas, como proponer la creación de un gran emplazamiento artístico en los terrenos de la empresa.
Otro de los estrenos de este verano en Alemania es esta coproducción con Austria que ha llegado a la plataforma de streaming de ZDF el 13 de julio y se estrenará en el canal lineal el 24 de agosto, después de haber obtenido el premio de los Estudiantes en Canneseries y de competir en la sección de Formatos Cortos en Seriencamp. La historia de Sheep (ZDF/ORF, 2026) se centra un rebaño de ovejas que vive en una granja dentro de un mundo aparentemente feliz en el que ellas creen que tienen dominados a los seres humanos, porque reciben alimentos y cuidados todo el tiempo. Pero cuando el joven ternero Oliver (Merlin Sandmeyer) siente curiosidad por averiguar lo que realmente les espera en la carnicería Obermoser, que ellas consideran que es un paraíso al que solo van las ovejas escogidas, descubre la terrible realidad. Como es previsible, las advertencias que hace Oliver no son escuchadas por los miembros del rebaño, así que se embarca en una aventura para tratar de salvar a la comunidad de ovejas antes de que se conviertan en salchichas. Creada por dos recién graduados de la Universidad de Cine de Viena, Alex Reinberg y Leni Gruber, Sheep es propuesta singular que utiliza el rodaje con ovejas reales y la manipulación de las bocas a través de herramientas de Inteligencia Artificial para ofrecer una sencilla pero efectiva recreación de conversaciones, con las voces de actores y actrices como Jella Haase, la protagonista de la serie Kleo (Netflix, 2022-), Roland Düringer, Verena Altenberger o Helmut Emersberger. Inmediatamente surgen referencias literarias como Rebelión en la granja (1945, Ed. Debolsillo), de George Orwell, o Las ovejas detectives (2005, Ed. Salamandra), de la escritora alemana Leonie Swann, que recientemente ha sido llevada a la pantalla en un largometraje. Pero el sentido del humor de la serie tiene elementos más cercanos a la serie de animación BoJack Horseman (Netflix, 2014-2020), subrayando el carácter absurdo a través de los diálogos realistas, e incluso hay referencias al cine de terror de estilo metraje encontrado como El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999) cuando en el episodio Sardinien (Cerdeña) (T1E4), el punto de vista es el de una cámara de video que lleva el protagonista Oliver, quien acaba metido en una especie de bucle onírico en el que él mismo se imagina como personaje principal de una sitcom en la que tiene forma humana, interpretado por Merlin Sandmeyer, el mismo actor que le da voz. De manera que la propuesta no se limita a ofrecer una interpretación vegana de la historia, sino que introduce a sus personajes en situaciones similares a las que puedan experimentar los humanos. La representación del granjero y su familia se propone principalmente a través de planos medios bajos que no muestran apenas sus rostros, excepto cuando preparan y devoran la carne que proviene de sus animales. En alguna entrevista, Alex Reinberg comentaba una experiencia casi traumática cuando visitó una granja en su infancia donde alimentó a las ovejas y terneros, y al año siguiente, durante una copiosa cena formada principalmente por carne, preguntó cómo estaban los animales que había cuidado, provocando un silencio incómodo en los adultos.
A través del concepto de unas ovejas protagonistas, el guión reflexiona sobre temas más generales que afectan a los seres humanos, como el individualismo y el sentimiento de colectividad, colocando como personaje principal a un joven ternero que al principio tiene una actitud egoísta pero conforme se desarrolla la historia comienza a darse cuenta de la importancia que tiene la comunidad y la necesidad del trabajo en común para alcanzar las metas, sobre todo cuando tratan de huir de la granja atravesando las vallas eléctricas que les impiden cruzar al otro lado. El propio planteamiento absurdo permite que los directores y creadores se tomen libertades en la representación de unas ovejas humanizadas, que utilizan walkie-talkies para comunicarse o son capaces de elaborar un artefacto explosivo en Schafe (Oveja) (T1E5), frente a unos humanos que se comportan como animales. A pesar de su condición de fábula sobre la relación del hombre con el mundo animal, Sheep ofrece una mirada adulta que no la enfoca especialmente a un público familiar, elaborando algunos momentos de absoluta oscuridad, como cuando Oliver describe el interior de la carnicería Obermoser en el episodio Luftpumpe (T1E2), cuyo título hace referencia a las pistolas de sacrificio de ganado, que es la única palabra que pronuncia la traumatizada oveja Luftpumpen Hans (Michael Ostrowski): "Primero te disparan en la cabeza, después te descuartizan y te empaquetan, exhiben nuestros cuerpos en una tienda, donde reparten nuestros trozos entre personas al azar". Dentro de su sentido del humor absurdo, que a veces puede parecer demasiado exagerado pero en general funciona con acierto, la serie desarrolla, más que una simple perspectiva ecológica o vegetariana, una interesante reflexión sobre un cierto sentido existencial, lo que significa estar vivo y lo que supone la libertad, también a través del autoengaño en el que se sienten cómodas las ovejas. Una de ellas, Manfred (Roland Düringer), una oveja anciana que ha sido marcada con la señal azul para llevarla al matadero, lanza lecciones vitales como "la vida es un proceso realmente complejo". En medio de una comedia con toques surrealistas, Sheep no se olvida de la crítica social y la reflexión sobre la relación entre los humanos y el mundo que le rodea, introduciendo canciones con títulos tan expresivos como "Wir sind nur fleisch" (No somos más que carne).
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Bust upTemporada 1 | ZDF/Sky New Zealand | Alemania, Nueva Zelanda 2026 | 6x45' ★★★★☆Creada por Donna Malane, Paula BoockDirigida por Max Currie, Awanui Simich-Pene |
Uno de los proyectos presentados por ZDF en el panel de Series Mania Forum fue esta coproducción entre Alemania y Nueva Zelanda que transcurre en el segundo país y está protagonizada por un reparto neozelandés. Bust up (ZDF/Sky, 2026), que se estrenó en Sky New Zealand en mayo y llega a la plataforma de la televisión pública alemana el 31 de julio y al canal lineal el 2 de agosto, es un procedimental policial en formato de buddy-cop-serie, que plantea su peculiaridad en la relación entre las dos protagonistas: la agente de policía Deb Brighton (Morgana O'Reilly) patrulla el tranquilo pueblo de Waitote en la remota región de Northland, en la misma comisaría a la que ha sido trasladada la detective Mihi Renata (Roimata Fox), quien se ha mudado con su marido Milan Haddad (Arlo Green). Pero en el episodio Joy Ride (T1E1), en el que deben investigar juntas el atraco al banco del pueblo, se revela que éste también es un reencuentro de ambas después de haber dejado su relación sentimental hace diez años, cuando Mihi se marchó sin despedirse. Mientras se enfrentan a una toma de rehenes por parte de un atracador que utiliza una máscara de tiburón para ocultar su rostro, aunque el pueblo tiene tan pocos habitantes que todo el mundo le reconoce, Deb y Mihi deben afrontar el pasado y hacer frente a las consecuencias de aquella relación interrumpida y a las decisiones que tomaron. Mihi, porque ha mantenido en secreto su bisexualidad y le oculta a su marido que trabaja con su exnovia, y Deb porque no acepta que se haya casado con un hombre y piensa que todavía queda algo de la relación romántica que tuvieron. De Nueva Zelanda hemos visto series policíacas bastante destacables en los últimos años, desde Los misterios de Brokenwood (Filmin, 2014-) hasta A remarkable place to die (TVNZ, 2024-) o The gone (TVNZ/RTÉ, 2023-), tienen una particularidad marcada por el espectacular entorno, pero también por una idiosincrasia muy personal, con ciertos toques de un sentido del humor a veces muy oscuro, y la atención especial a los personajes de origen maorí, en los que la creencia en espíritus y presencias más allá de la muerte están muy presentes. Pero, al margen de la relación del pasado entre las protagonistas, hay otra característica especial en este "kiwi-queer-drama", como lo denominan en Nueva Zelanda, y es su mirada profundamente femenina. No solo porque tanto la sargento Lesley Kelsey (Nicola Kāwana), como sus investigadoras son mujeres, sino porque también la mayor parte de los casos que tienen que resolver plantean realidades relacionadas con ellas. En el episodio Deep vein (T1E2), en el que tratan de desarticular una pequeña red de narcotráfico en la zona, se destaca que son las mujeres las que ocupan los escalafones más bajos del tráfico de drogas, y acaban siendo las que protagonizan las detenciones, mientras los hombres que controlan las redes quedan inmunes. En este caso, Lisa Morris (Sophie Hambleton) es una madre desesperada que utiliza la venta de drogas para mantener económicamente a su hija adolescente, tratando de evitar que los servicios sociales le quiten la custodia.
Conforme se desarrolla la temporada, también se percibe que la principal fortaleza de Bust up no son las complejas tramas de unas investigaciones que en general resultan sencillas y casi inofensivas, lo que también es una característica que la diferencia de otros dramas policiales que pretenden sorprender al espectador, sino que la principal intención es la de retratar las relaciones que se establecen entre los personajes en una pequeña localidad donde ocurren tan pocos sucesos extraordinarios que, cuando pasan, todo el mundo se entera de ellos. Ni qué decir tiene que ya en el segundo episodio una vecina comenta a Milan, el marido de Mihi, la relación que su esposa tuvo con Deb, y en el cuarto episodio, después de una conversación íntima entre ambas demasiado pública, incluso su jefa se preocupa por el hecho de haber sido pareja en el pasado. La mayor parte de las investigaciones están relacionadas con personajes que no son realmente antagonistas, sino que tienen razones personales para cometer los delitos, como Kelvin (Matthew Sunderland), un hombre con cáncer terminal que en su lista de deseos antes de morir está nadar con delfines, pero también matar a un antiguo socio que le estafó medio millón de dólares en el episodio Bucket list (T1E5), mientras otros personajes tienen relaciones familiares con las protagonistas: Tricky Renata (Antonio Te Maioha), el tío de Mihi, Rita Brighton (Jodie Rimmer), la madre alcohólica de Deb, o Nicole Kelsey (Amelia Kelsey), la hijastra de la sargento Lesley, quien se ve envuelta en un accidente en el episodio Undiagnosed (T1E3), y posteriormente vuelve a ser protagonista en Gnomin in (T1E6). Este sentido de comunidad pequeña se refleja bien en los guiones de Donna Malane y Paula Boock, quienes anteriormente escribieron otra serie policíaca también coproducida con Alemania, The Gulf (Three, 2019-2021). El perfil de unos personajes con arcos bien construidos se refleja en sus diferentes personalidades, más extrovertida y esperanzadora en el caso de Deb, interpretada con cercanía por la actriz Morgana O'Reilly, a quien vimos en la tercera temporada de The White Lotus (HBO max, 2021-), y la más introvertida y seca de Mihi, interpretada por Roimata Fox, que apareció recientemente en la película Los hermanos demolición (Ángel Manuel Soto, 2026). Los más interesantes son los casos que comienzan de una forma y derivan hacia otro lado, como en A surprising 24 hours! (T1E4), que al principio se centra en un robo en una despedida de soltera protagonizada por un grupo de damas de honor totalmente desatadas pero cuyos recuerdos de la noche anterior se han perdido entre los corchos de champán reventados y el trauma del karaoke, pero termina con un rescate en una cueva. Bust up consigue construir un procedimental entretenido que se diferencia de otras series policíacas en el retrato de las relaciones en una pequeña comunidad y sobre todo en su interesante mirada femenina, representada también en el espléndido uso de algunas canciones de la artista canadiense Tami Neilson, como la impresionante "You were mine" de su álbum CHICKABOOM! (2020, Neilson Records).
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La directoraMiniserie | RAI | Italia 2026 | 8x55' ★★★★☆Creada por Luca ZingarettiDirigida por Luca MinieroNastri d'Argento Grandi Serie '26: Nominada Mejor Dramedia |
Hace unos días, RTVE lanzaba una nota de prensa en la que destacaba la adquisición de cinco miniseries de televisiones públicas europeas, regresando a la estrategia de compra de derechos de producciones internacionales inéditas en España, que había abandonado en los últimos años. Hay que reconocer que es una propuesta interesante la de establecer relaciones con otros canales públicos, que en buena parte de Europa siguen siendo los impulsores de la ficción nacional, algo que en nuestro país prácticamente ha desaparecido, con inversiones mínimas en ficción por parte de los canales públicos y prácticamente toda la producción audiovisual española sometida a las plataformas de streaming, una situación que, exceptuando Polonia, no se produce en ningún otro país europeo. Las cinco series que tienen como protagonistas a mujeres y se estrenarán próximamente a través de RTVE Play y quizás también en el canal lineal son: la británica Toda una mujer (Channel 4, 2026-), adaptación muy clásica de una de las novelas de la trilogía escrita por Barbara Taylor Bradford, con Brenda Blethyn como reclamo aunque aparece brevemente; la producción griega La gran quimera (ERT, 2026), adaptación de uno de los referentes de la literatura griega escrito por el autor M. Karagatsis, y tres producciones italianas, con La historia (RAI, 2024), un drama ambientado en la Italia ocupada, que consiguió el Nastri d'Argento a la Mejor Serie; Las mujeres libres (RAI, 2026), sobre un hospital mental para mujeres también ambientada en 1942, y La directora (RAI, 2026-), uno de los últimos estrenos de la televisión pública italiana que consiguió cuotas de audiencia de un 24% de share en su emisión desde el pasado mes de enero. A diferencia de las anteriores, ésta es una propuesta que se desarrolla en la actualidad, una historia de resistencia y defensa de la educación a través de una protagonista que está inspirada en la vida real de Eugenia Carfora, que se ha convertido en símbolo de la lucha contra el absentismo escolar en Italia, desde que asumió el trabajo como directora de un instituto en el Parco Verde de Caivano, en Nápoles, uno de los mayores puntos de venta de droga de Europa. Hay una escena en el episodio Il patto (El pacto) (T1E2) en el que la protagonista, Eugenia Liguori (Luisa Ranieri) camina por los edificios del barrio con un megáfono diciendo los nombres de los jóvenes que no se han presentado ese día en el instituto. Es una escena divertida y puede parecer ficticia, pero es literalmente lo que Eugenia Carfora ha hecho en muchas ocasiones, defendiendo la intervención directa en el barrio, convencida de que un solo minuto fuera de la escuela puede conducir a los jóvenes a caer en manos de la camorra. En una entrevista en televisión en el episodio Apri gli occhi (Abre los ojos) (T1E4), cuando la directora ya ha recibido varias amenazas por teléfono, comenta: "Alguien quiere cerrar Ortese, quieren dejar a estos chicos en la calle, pero no lo permitiré. Porque a través de la ignorancia, se convierten en presa fácil para quienes quieren explotarlos. Con el conocimiento, son jóvenes libres. Quieren impedirme hacer mi trabajo, pero eso es imposible". Esta determinación a lograr que los menores de edad cumplan con su obligación de asistir a la escuela (y que sus padres se lo permitan) es el principal impulso de una serie que, lejos de los habituales dramas más oscuros sobre la mafia, ofrece una mirada positiva y esperanzadora. Como curiosidad, La directora ha sido creada y escrita por el actor Luca Zingaretti, conocido sobre todo por ser el protagonista de la serie El comisario Montalbano (RTVE Play, 1999-2020). Se trata de un proyecto personal que el actor, y ahora guionista, quiso poner en marcha desde que vio un reportaje de televisión dedicado a la profesora Eugenia Carfora, y él mismo quiso que su esposa, la gran actriz Luisa Ranieri, aceptara ser la protagonista.
Cuando se elige a los directores de los institutos napolitanos para el próximo curso, todos los que son nombrados para dirigir el instituto Anna Maria Ortese en el barrio de Caivano rechazan la propuesta, hasta que Eugenia Liguori se presenta voluntaria, a pesar de que el instituto es conocido, no solo por el absentismo de los alumnos, sino también por el absentismo de unos profesores que se niegan a dar clases a jóvenes más que difíciles. En el episodio A ognuno il suo lavoro (Cada uno tiene su trabajo) (T1E1), la nueva directora llega al instituto y descubre que el supuesto conserje Gianni Gargiulo (Enzo Casertano), que vive en el mismo edificio, en realidad ha montado una lavandería dentro para que su familia pueda tener un trabajo. De manera que Eugenia se pone manos a la obra para conseguir revertir una situación que claramente se ha degradado cada vez más. Su primera intención es conseguir que todos los alumnos inscritos acudan a clase, aunque tenga que ir a buscarlos ella misma a sus casas, y aunque algunos como Nicola Russo (Francesco Zenga) pueda ser considerado un caso perdido porque toda su familia pertenece a la camorra (y casi todos están en la cárcel), mientras su madre Giuliana (Daniela Ioia), una camorrista conocida en el barrio como la Vesuviana, es la primera que no quiere que asista a clases. Su mejor amigo, Michele Coppola (Pasquale Brunetti) también es un chico problemático que muchas veces no acude al instituto porque es el único que cuida a su padre en silla de ruedas. La estrategia de la directora Eugenia Liguori es la de conocer las vidas personales de sus alumnos absentistas para intentar encontrar la manera de atraerles a la escuela, en vez de limitarse a darles por perdidos. Lo más interesante de La directora es su marcado tono optimista, que se refleja en el impulso de un personaje principal que tiene la intención de cumplir sus objetivos, aunque esto afecte a su vida familiar. Mientras se preocupa por los alumnos, Eugenia nunca tiene tiempo para pasarlo con su hijo Andrea (Luigi D'Oriano) y su marido Franco (Ivan Castiglione). Aunque el planteamiento puede parecerse a otras series como HIT (RTVE Play, 2020-2024), en el caso de La directora no tiene tanto interés en ofrecer un catálogo de problemáticas sociales, sino que se centra más en la defensa del conocimiento como una forma de libertad, aunque la protagonista se enfrente a novios abusivos y padres opresores que impiden que sus parejas e hijas acudan a clase. En Apri gli occhi (T1E4) se reflexiona sobre cómo la cultura popular italiana fomenta actitudes machistas entre la juventud, a través de la canción "Malessere" de Fabiana, que describe a una chica a la que le gustan los hombres posesivos. La música, sin embargo, también aporta el tono de optimismo con el tema "Non mi basti mai" de Alessandro De Martino y Aurora Venosa, quienes interpretan en la serie a dos hermanos gemelos que sueñan con ser cantantes, con el que se abre cada episodio y que se ha convertido en un gran éxito en Italia. El director Luca Miniero impulsa la imagen de un barrio desfavorecido a través de sus elementos artísticos, principalmente los tres conocidos murales que el artista callejero Jorit Gacho, conocido como el Banksy italiano, pintó en los bloques de viviendas de Taberna del Ferro, representando al Che Guevara, a Diego Armando Maradona y a un rostro anónimo. Estos grandes murales se convierten en la fisonomía de un barrio degradado que el director refleja en planos cenitales tomados desde drones que pasan entre los edificios, subrayando la personalidad de un territorio en el que puede surgir el arte y la belleza en medio de la pobreza y la delincuencia. La directora es una propuesta que sabe evitar algunos de los lugares comunes de este tipo de series de instituto, pero apoyándose sobre todo en la fuerte personalidad de su protagonista, interpretada con pasión y conmovedora perseverancia por Luisa Ranieri.






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