10 abril, 2023

Las series más destacadas de 2023: Marzo-Abril

Ya comentamos en una de nuestras crónicas del festival Séries Mania que las plataformas de streaming continúan dando palos de ciego sin tener un enfoque claro de cuál es el camino que deben seguir para consolidar sus propuestas. Se puede pensar que simplemente son estrategias que pueden ser confusas en algunas ocasiones porque la rentabilidad del streaming no está clara, excepto en el caso de Netflix. Pero la realidad parece indicar que no existe esta estrategia. En el reportaje Amazon Studios: Grandes cambios obstaculizados por la confusión y la frustración, publicado en la revista Hollywood Reporter, se pone de manifiesto desde dentro de la compañía que, por ejemplo, "no hay una visión clara de lo que es un producto de Amazon Prime Video" (Hollywood Reporter, 3/4/2023). En este reportaje se revelaba incluso un dato significativo, y es que El señor de los anillos: Los anillos de poder (Prime Video 2022-), que la compañía ha vendido como su mayor éxito, en realidad solo fue completada por el 37% de los espectadores norteamericanos que comenzaron su visionado, una cifra que se eleva hasta el 45% en el extranjero. Es decir, más de la mitad de los espectadores que comenzaron a ver la serie no se sintieron lo suficientemente atraídos como para terminarla. Este tipo de cifras son las que las plataformas ocultan a los medios de comunicación y los usuarios, con la finalidad de establecer ellos mismos las narrativas de sus éxitos. Pero ya no se trata solo de rentabilidad, sino hasta qué punto se toman decisiones que acaban en contratos millonarios sin tener clara una estrategia de recuperación económica, como el de los hermanos Russo para desarrollar la superproducción Citadel (Prime Video, 2023-), la renovación de The Peripheral (Prime Video, 2022-), cuya primera temporada costó 175 millones de dólares, el acuerdo de exclusividad con Phoebe Waller-Bridge que desde que se firmó en 2019 no ha dado ningún resultado, más que un sueldo fijo para la guionista y actriz y un anuncio de desarrollo de una serie sobre Tomb Raider; o la reciente compra de derechos por 160 millones de dólares de la película AIR (Ben Affleck, 2023), que se ha estrenado en salas con cifras decepcionantes, entre otras cosas porque alguien tuvo la idea de estrenarla la misma semana que Super Mario Bros. (Aaron Horvath, Michael Jelenic, 2023), que ya es la película de animación con mejor recaudación de la historia en su primer fin de semana en Estados Unidos. Pero es un acuerdo más rentable para sus productores Ben Affleck y Matt Damon que para la propia Amazon Prime Video, como se apunta en el reportaje: "Matt Damon ha ganado más dinero con este acuerdo que con cualquier otra película excepto El caso Bourne (Doug Liman, 2002)". Habría que preguntarse si el problema de la rentabilidad del streaming está en sus ingresos o en ejecutivos que no parecen tener límites en derrochar presupuestos, lo que desemboca inevitablemente en aumentos innecesarios del precio de las suscripciones. En un reportaje publicado por la revista Bloomberg se indicaba que "Netflix ha decidido unificar departamentos que producen películas pequeñas y medianas, un cambio que se traducirá en despidos y la salida de dos de sus ejecutivos más experimentados", como la responsable de documentales y programas de monólogos, Lisa Nishimura (Bloomberg, 31/3/2023). Se trata de una ejecutiva que llevaba 15 años en la compañía, y a la que se ha alabado mucho su capacidad para el desarrollo de programas de no-ficción, pero hay que apuntar que la única aportación que ha hecho Netflix al género documental durante su gestión ha sido la de poner de moda las series true crime con una lista interminable de producciones cortadas con la misma plantilla y conseguir que los mejores directores de documentales, como Alex Gibney, hayan hecho sus peores películas para Netflix.

Los Premios Platino, que están organizados por la Asociación de Productores Audiovisuales (EGEDA), cumplen su décimo aniversario reconociendo a las producciones iberoamericanas más destacadas, y este año la película Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022) ha logrado el mayor número de nominaciones de la historia de estos galardones, con catorce candidaturas. El morbo estará en ver si acudirá a la ceremonia una de las productoras de la película, Victoria Alonso, después de haber sido despedida de Disney poniendo como excusa precisamente su participación en una producción de la competencia. La gala se celebrará el próximo 22 de abril en IFEMA (Madrid) y será retransmitida a Latinoamérica a través de TNT y HBO Max. En cuanto a series, destacan las seis nominaciones con las que cubre todas las categorías posibles la producción colombiano-chilena Noticia de un secuestro (Prime Video, 2022), las tres nominaciones que comparten las argentinas El encargado (Dosney+, 2022) e Iosi, el espía arrepentido (Prime Video, 2022) y las dos nominaciones de la también argentina Santa Evita (Disney+, 2022) y la mexicana Belascoarán (Netflix, 2022). La presencia española está marcada por las tres nominaciones de la comedia No me gusta conducir (TNT, 2022) y una nominación para la miniserie Intimidad (Netflix, 2022).


Nuestro repaso a las series más destacadas estrenadas entre marzo y abril incluye algunas producciones inéditas en España que hemos podido ver recientemente en el festival Séries Mania. Es un repaso heterogéneo en el que prestamos atención a los títulos que más interés nos han despertado, y que incluye algunos finales definitivos de series.

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos este mes y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Servant (Temp. 4 y Final)
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Apple tv+, 13 de enero-17 de marzo
Creada por Tony Basgallop
Dirigida por Dylan Holmes Williams, Kitty Green, Ishana Shyamalan, Carlo Mirabella-Davis, Logan George, Celine Held, Nimród Antal, M. Night Shyamalan, Severin Fiala, Veronika Franz

------ Alerta Spoilers ------

La conclusión de una serie como ésta es un reto desafiante, a pesar de que ha tenido el privilegio cada vez menos habitual de completarse en las cuatro temporadas que M. Night Shyamalan ya anunció hace unos años que iba a tener. Y aunque pueda resultar a veces dudoso que realmente necesitara estas cuatro temporadas, lo cierto es que a Servant (Apple tv+, 2019-2023) no se le puede negar su capacidad para resultar hipnótica e inquietante dentro de su ambigüedad. Y este desenlace al mismo tiempo cerrado y oscuro, como no podía ser menos, elabora una conclusión que resulta coherente con el desarrollo de una historia que tiene uno de los planteamientos iniciales más impactantes de los últimos años. El viaje que han realizado los personajes es singularmente desasosegante, pero sobre todo en el caso de Dorothy Turner (Lauren Ambrose), cuyo sentimiento de culpabilidad por la muerte de su bebé fue el germen de esta incursión en los turbios entresijos de una secta y de la espiritualidad que aportó Leanne Greyson (Nell Tiger Free), un personaje que ha ido transformándose a lo largo de las temporadas hasta ser el eje central del destino de los habitantes de la casa, entre ellos Sean Turner (Toby Kebbell) y su cuñado Julian (Rupert Grint), que en cierta manera han sido peones en una trama principalmente conducida por la mirada femenina. Los elementos que rodean a la historia siempre han tenido una elaborada justificación, desde los platos cocinados por Sean, una especie de recetario gourmet que refleja a los propios personajes y por tanto contiene siempre algún aspecto repelente, hasta las canciones que escucha Leanne en el ático, y que la cantante de R&B Saleka recopiló en el album Servant: Songs from the attic (Lakeshore Records, 2022), durante la temporada 3, ampliado en una versión Deluxe que incluye los temas de esta cuarta temporada, entre ellos el significativo "Somewhere in the wild" que suena en una escena relevante del episodio final. 

No obstante, el desenlace final ha dividido a los seguidores de la serie, entre los que lo consideran decepcionante por ser anticlimático, y los que celebran que no trate de explicar absolutamente todo en el mismo sentido en el que la ambigüedad ha sido una de sus principales características, especialmente en lo que respecta a Jericho. Pero ¿realmente era necesario aclararlo todo en una serie que ha estado jugando constantemente con los claroscuros de las situaciones y respecto a Leanne y su entorno? En realidad, hubiera sido contradictorio, pero podría haber resultado más satisfactoria una mayor claridad en la trama central, que al menos justificara por qué éste era el planteamiento estructural de la serie. Por otro lado, el cine de M. Night Shyamalan está lleno de historias cuya conclusión es menos reconfortante que su planteamiento inicial, sin ir más lejos en su reciente largometraje Llaman a la puerta (2022). Y algunas propuestas posteriores del creador de la serie Tony Basgallop, como El consultor (Prime Video, 2023), han sido mucho más insustanciales y gratuitas en su desarrollo. Mientras que Servant consigue elaborar una reflexión sobre los miedos de la maternidad que se mantiene como un trasfondo inquietante al mismo tiempo que conecta con la realidad. Y ese es uno de los elementos consustanciales que convierten a esta serie en una oportunidad para elaborar una propuesta radicalmente diferente, transmitida con especial acierto por la actriz Lauren Ambrose, que realiza una interpretación sobresaliente de las inseguridades y los temores de ser madre, y que tiene su momento de máxima rotundidad en el episodio Awake (T4E9) en el que se produce la temida conversación que estábamos esperando desde el primer episodio. 

Pero Servant es algo más que una propuesta que ha sabido mantener el suspense, y quizás lo ha alargado demasiado, dentro de una casa que se ha convertido en un espacio de opresión y de angustia, en la que la arquitectura estructural ha construido también el entorno claustrofóbico en el que se ha desarrollado casi toda la historia, con aciertos visuales de gran calidad a lo largo de estas cuatro temporadas. Y ha servido asimismo, no solo para introducir a M. Night Shyamalan como director y presentar a su hija Ishana Shyamalan como una alumna aventajada, sino para desenvolver una lista de algunos de los nombres más relevantes de la renovación actual del género de terror. Esta temporada introduciendo a realizadores como el británico Dylan Holmes Williams, ganador del Premio Especial del Jurado en Sundance por su cortometraje The devil's harmony (2020); la australiana Kitty Green, directora de The assistant (2019); Carlo Mirabella-Davis, ganador de un Premio Especial del Jurado en Deauville por la inquietante Swallow (2019); Logan George y Celine Held, directores del cortometraje Caroline (2018), seleccionado en el Festival de Cannes; o los austríacos Severin Fiala y Veronika Franz, directores de la turbadora Buenas noches, mamá (2014), que posteriormente ha tenido un remake norteamericano. De forma que Servant se ha convertido también en un referente para los aficionados al terror y el suspense, ofreciendo una representación muy acertada del género a nivel internacional. A lo largo de sus cuatro temporadas la serie ha elaborado un ejercicio de estilo que se ha beneficiado de la ambigüedad y el tono desasosegante en un espacio claustrofóbico que en sus primeras temporadas parecía vaticinar el confinamiento que se produjo a raiz de la pandemia del coronavirus. El final de la serie puede no haber satisfecho a todos, pero es coherente con el tono de la historia. 

Your honor (Temp. 2 y Final)
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Movistar+, 13 de enero-20 de marzo
Creada por Peter Moffat
Dirigida por Peter Sollett, Darren Grant, Carrie Preston, Rosemary Rodríguez

La producción israelí de series ha tenido una repercusión internacional notable en los últimos años, no solo por el estreno de sus contenidos originales sino también por las ventas de derechos para nuevas versiones de éstos. Homeland (Disney+, 2011-2020), Euphoria (HBO Max, 2019-), En terapia (HBO Max, 2008-2021) o Echo 3 (Apple tv+, 2022) son algunas de las más conocidas, pero quizás es Kvodo (Yes tv, 2017-2019), ganadora del Gran Premio del Jurado en el festival Séries Mania 2017, la que ha logrado una mayor relevancia, con remakes en países como Estados Unidos, India, Alemania, Francia o Rusia. La adaptación norteamericana ha sido desarrollada por Peter Moffat (1962, Reino Unido), un especialista en dramas judiciales como Presunto culpable (BBC, 2008-2009), que a su vez tuvo varias versiones en diferentes países. Si bien la historia principal de Your honor (Movistar+, 2020-2023) seguía más o menos fielmente la trama original, lo interesante de esta segunda y última temporada es que toma su propio camino. Y en vez de continuar con el protagonista desarrollando su carrera como juez, que es lo que ocurre en la segunda temporada de la serie original, adopta una perspectiva más reflexiva tras los acontecimientos del final de la anterior entrega para seguir elaborando una exploración en torno a la culpabilidad y la ambigüedad moral de la justicia.  De forma que esta segunda temporada tiene menos suspense y giros de guión que la primera, y se torna más sosegada en su enfoque, lo que puede resultar decepcionante si se espera una continuidad tonal, pero es un camino particularmente valiente, sobre todo tratándose de la temporada final.  

La historia nació como miniserie para la cadena Showtime, pero el éxito crítico y de público provocó que fuera renovada para una temporada más, aunque con la idea de concluir esta historia que convierte al juez Michael Desiato (Bryan Cranston) en un preso. Si bien algunos aspectos pueden resultar demasiado interesados para hacer avanzar la trama, especialmente la intervención de la fiscal federal Olivia Delmont (Rosie Pérez) para utilizar al ex-juez como un informante, hay algunos aspectos particularmente interesantes en esta segunda temporada, que básicamente está enfocada hacia el sentido de justicia. Aunque momentáneamente haya salido de la cárcel, Michael Desiato asume su culpabilidad incluso aceptando que una declaración en un juicio relevante se convierta en un problema para él. A lo largo de la temporada hay una búsqueda constante de esta justicia, respecto a Eugene Jones (Benjamin Flores, Jr.), que vuelve a ser uno de los personajes más interesantes, pero también respecto a Carlo Baxter (Jimi Stanton) y a su padre Jimmy Baxter (Michael Stuhlbarg). La segunda temporada amplía el foco hacia otros personajes, dejando al protagonista en una posición quizás demasiado secundaria en algunas ocasiones, pero en cierta manera continúa la dinámica de la primera temporada, en la que también eran importantes los anhelos de Gina Baxter (Hope Davis) por conseguir venganza o el intento de Fia Baxter (Lilli Kay) por desvincularse de los negocios sucios de su padre, aunque hay algunas subtramas, especialmente la que gira en torno a Big Mo (Andrene Ward-Hammond), que se sienten algo aisladas. 

Es cierto que Your honor se habría podido sentir mucho más enfocada si se hubiera centrado en sus aspectos principales, incluso reduciendo el número de episodios que alcanzan casi una hora de duración cada uno de ellos. Sobre todo porque, al elegir un planteamiento que se centra menos en los giros de guión sorprendentes y más en el desarrollo de los personajes, resulta menos impactante en cuanto a los recursos narrativos, que en los primeros episodios de la primera temporada conseguían cliffhangers notables, pero que ahora siguen una fluidez más horizontal. Lo decepcionante para algunos y lo interesante para nosotros es la forma en que en esta propuesta se ha preferido un enfoque mucho más reflexivo, que no siempre encuentra un equilibrio pero que elabora arcos de personajes particularmente acertados, especialmente en el caso de Michael Desiato. 

The last of us
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HBO Max, 16 de enero-13 de marzo
Creada por Neil Druckmann, Craig Mazin
Dirigida por Craig Mazin, Neil Druckmann, Peter Hoar, Jeremy Webb, Jasmila Zbanic, Liza Johnson, Ali Abbasi

Un día después de que se estrenara el último episodio en España de la serie, la propia compañía Warner Bros. Discovery anunciaba que The last of us (HBO Max, 2023-) se había convertido en "el título más visto en la historia de los servicios de streaming por suscripción de HBO en España", aunque sin aportar datos concretos, así que tenemos que conformarnos con las audiencias en Estados Unidos, donde sí se ha hecho público que mantuvo un promedio de 30 millones de espectadores a lo largo de toda la temporada, con 8,2 millones en la emisión de su último episodio, manteniéndose con fuerza a pesar de competir con la ceremonia de los Oscar®. La serie, que en países como Reino Unido, Alemania e Italia se emite a través de la plataforma Sky y en Francia a través de Prime Video, se ha convertido por tanto en la insignia de la nueva etapa de HBO Max, que en unos meses se denominará simplemente Max, incluso por encima de La casa del dragón (HBO Max, 2022-). La primera temporada adapta el juego The last of us. Part I (Naughty Dog, 2013) para las plataformas Playstation®, que supuso un concepto diferente en cuanto a las historias de fondo que estructuran los juegos de acción, dándole un mayor peso argumental y un desarrollo más profundo de los personajes. El director creativo Neil Druckmann (1978, Israel) lo calificó como una historia de madurez para el personaje de Ellie (con la voz de Ashley Johnson) en medio de un planeta devastado por una evolución del hongo Cordyceps, cuya idea fue extraída de la serie documental Planeta Tierra (BBC, 2006), que hablaba de este parásito que infecta a los insectos, controlando sus funciones motoras para obligarles a cultivar el hongo. Es un concepto de zombificación diferente que va más allá de las historias que inspiraron a su creador, principalmente La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968). También la propia elección de Gustavo Santaolalla (1951, Argentina) como compositor de la banda sonora remarcaba este carácter más íntimo de una historia que se centra sobre todo en los supervivientes, donde el apocalipsis y los infectados funcionan como trasfondo. Hay en esta historia que ha sido trasladada a la pantalla elementos que recuerdan a la novela de Cormac McCarthy La carretera (2006, Ed. Debolsillo), que fue llevada al cine en la película La carretera (The road) (John Hillcoat, 2009), en la que la relación entre un padre y su hijo se puede ver como un precedente del vínculo de protección que ejerce Joel (con la voz de Troy Baker) hacia Ellie. 

Que en la adaptación haya participado de forma fundamental el director creativo del juego Neil Druckmann es un aspecto positivo que ha garantizado posiblemente uno de los mayores logros de la serie: ser fiel a la historia original, incorporar guiños a los seguidores del juego como presentar en papeles secundarios a algunos de los actores que pusieron sus voces, como Ashley Johnson y Troy Baker, pero al mismo tiempo introducir ciertas novedades que incluso alimentan la historia. También aporta mayor consistencia la colaboración con el guionista Craig Mazin (1971, Nueva York) quien, tras una etapa escribiendo películas comerciales como Scary movie 3 (David Zucker, 2003), Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia! (Todd Phillips, 2011) y R3sacón (Todd Phillips, 2013), a partir del éxito de la miniserie Chernobyl (HBO Max, 2019) ha conseguido el reconocimiento, colaborando también en el guión del mejor episodio de la serie Mythic Quest (Apple tv+, 2020-), el flashback Backstory! (T2E6) que contaba la historia del guionista C.W. Longbottom (F. Murray Abraham). Algunas decisiones han sido acertadas como la de estructurar la temporada a partir de historias episódicas que se desarrollan a lo largo del viaje que realizan Joel (Pedro Pascal) y Ellie (Bella Ramsey), lo que permite que los personajes crezcan, especialmente ella al enfrentarse a la crueldad de ese mundo diferente, como en el episodio When we are in need (T1E8), dirigido por Ali Abbasi, responsable de las aclamadas películas Border (2018) y Holy spider (2022), que también se encarga del último episodio. Esta estructura narrativa permite introducir historias cerradas como Left behind (T1E7), un flashback dirigido por Liza Johnson, en torno a la relación entre Ellie y su mejor amiga Riley (Storm Reid) que adapta una de las dos historias del paquete de expansión The last of Us: Left behind (2014, Naughty Dog). La aportación de Gustavo Santaolalla de nuevo en la banda sonora mantiene esa atmósfera de decadencia y melancolía que ya tenía el juego, sobre todo en las composiciones que él mismo interpreta en la guitarra. 

La serie comienza con un prólogo que nos sitúa en 2003, veinte años antes de la historia que se cuenta, para establecer el comienzo de la infección del cordyceps evolucionado, en un episodio que casi es un largometraje de una hora y veinte de duración, When you're lost in the darkness (T1E1), dirigido por Craig Mazin, que en realidad se escribió como dos episodios separados, pero que se unieron porque Warner Bros. Discovery pidió un estreno especial para la serie. Aunque se ha argumentado que el desenlace resulta demasiado precipitado porque se eliminó uno de los diez episodios que estaban previstos, la razón real por la que la serie solo llega a nueve es que el primer episodio eran dos originalmente, de forma que Joel y Ellie ni siquiera se conocían hasta el segundo capítulo. The last of us cuenta sobre todo una historia de supervivencia, o mejor dicho, varias historias de supervivencia, que están encabezadas por Joel y Ellie pero que incorporan diferentes personajes episódicos como en Long, long time (T1E3), dirigido con sensibilidad por Peter Hoar, quien ganó un Premio BAFTA TV por la miniserie It's a sin (HBO Max, 2021), que cuenta la historia de Bill (Nick Offerman) y Frank (Murray Bartlett), con magníficas interpretaciones de ambos actores. En realidad se trata de una ampliación del personaje de Bill que ya en el juego se había descrito como homosexual, una aportación del actor que ponía voz al personaje, W. Earl Brown, que Neil Druckmann reforzó en el propio juego. Especialmente emotiva es la historia de los hermanos Henry Burrell (Lamar Johnson) y Sam Burrell (Keivonn Woodward) que se cuenta en Endure and survive (T1E5) el mejor episodio de la temporada, dirigido por Jeremy Webb, que fue nominado al Emmy por Downton Abbey (SkyShowtime, 2010-2015). Mientras que el liderazgo cruel de Kathleen Coogan (Melanie Lynskey) en el grupo de resistencia de Kansas City, que se describe en Please hold my hand (T1E4) suena demasiado a los personajes de Alpha (Samantha Morton) y Pamela Milton (Laila Robins) en las últimas temporadas de The walking dead (Disney+, 2010-2022). Según han confirmado sus creadores, la secuela del juego, The last of us. Part II (2018, Naughty Dog) se adaptará en más de una temporada para televisión, aunque suponemos que, dada la tendencia actual de las plataformas de streaming a retener franquicias de éxito, no se puede descartar que continúe la historia más allá, incluso que se acabe desarrollando una tercera parte del juego que, por el momento, Neil Druckmann ha negado, aunque señalando que, si la hubiera, podría incluir elementos nuevos aportados por la serie. 

El padrino de Harlem (Temp. 3)
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HBO Max, 9 de febrero-13 de abril
Creada por Chris Brancato, Paul Eckstein
Dirigida por Joe Chappelle, Jack Donnelly, Carl Seaton, Guillermo Navarro, Lily Mariye, Rob Greenlea

Algunas series como Snowfall (HBO Max, 2017-2023), que emite actualmente su última temporada o la cancelada City on a hill (Movistar+, 2019-2022) tienen un estilo que las hace parecer anacrónicas en cuanto a la narrativa y el aspecto visual, más cercanas a producciones de la edad dorada de la "prestige television" como Los Soprano (HBO Max, 1999-2007) o The wire (HBO Max, 2002-2008). Quizás por eso cuentan con una fidelidad por parte de sus seguidores pero no han terminado de alcanzar la trascendencia de series más comerciales. El padrino de Harlem (HBO Max, 2019-) es una de esas producciones que se reflejan en algunos clichés de las historias sobre la mafia, pero que sabe construir unos personajes sólidos, tomando hechos reales para elaborar una trama de ficción. Como el protagonista Bumpy Johnson (Forest Whitaker), un temido gángster que gobernó Harlem durante más de 30 años y se codeaba con figuras relevantes de la época como Billie Holiday y Malcolm X. Apodado como "el padrino de Harlem", su influencia fue decisiva en las décadas de los treinta y cuarenta, hasta que en 1951 recibió una condena de 15 años por venta de heroína, que cumplió en la prisión de Alcatraz. Su amistad personal con Malcolm X (en esta temporada Jason Alan Carvell), funciona como uno de las líneas narrativas principales que conecta la historia de ficción con acontecimientos reales, como los intentos de asesinato del líder activista o su encuentro con el Che Guevara (Arturo del Puerto), lo que aporta un contexto histórico más interesante que si se tratara simplemente de una historia sobre la mafia. 

También funciona como eje narrativo su enemistad con Vincent Gigante (Vincent D'Onofrio), otro mafioso que lideraba la familia genovesa en Nueva York, y con el que Bumpy Johnson se disputó el control del narcotráfico en Harlem. La serie creada por Chris Brancato y Paul Eckstein, especializados en temas relacionados con el tráfico de drogas y la intervención de la CIA como en su éxito Narcos (Netflix, 2015-2017), establece sobre todo a partir de la segunda temporada un interesante planteamiento sobre la ambigüedad moral del protagonista, lo que enriquece su dimensión, gracias también a un excelente trabajo de Forest Whitaker, que nunca ha estado más vulnerable y al mismo tiempo más despiadado, y que en esta temporada aporta un nuevo sentido de fragilidad a un Bumpy Johnson que se cuestiona a sí mismo. Personajes como su hija Elise (Antoinette Crowe-Legacy), una ex-drogadicta que se une a la defensa de los derechos civiles junto a Malcolm X y, sobre todo en esta tercera temporada, su esposa Mayme (Ilfenesh Hadera) funcionan como reflejos de esa ambigüedad, desde una posición externa pero que al mismo tiempo se beneficia de los negocios del padre de familia. A pesar de cierta confusión al comienzo de la presencia de Malcolm X, ya que el actor que interpretó al personaje, Nigel Thatch, ha sido sustituido por Jason Alan Carvell, según los creadores de la serie por problemas de agenda (lo cual resulta una justificación un tanto extraña). Aunque el nuevo actor mantiene con solvencia el personaje, falta algo de la introspección que aportaba el anterior a un Malcolm X mucho más humano, y resulta decepcionante no haber podido ver cómo Nigel Thatch culminaba su trabajo en uno de los momentos más relevantes de la serie, cuando la vida del líder de los derechos civiles es amenazada por facciones extremistas de la organización Nación del Islam, aunque su muerte real nunca ha sido totalmente explicada. La serie documental ¿Quién mató a Malcolm X? (Netflix, 2019) replanteó las coartadas de los dos condenados y consiguió que se revisara la investigación sobre su asesinato. 

El padrino de Harlem es una producción de la plataforma EPIX que a principios de este año cambió su nombre a MGM+, aunque en España los derechos de emisión pertenecen a HBO Max. La serie se ha ido consolidando con el paso del tiempo, aunque ha tenido intervenciones estelares del fallecido Paul Sorvino y de Chazz Palminteri, recogiendo en cierta manera las referencias directas a las grandes historias de gangsters a través de algunos de sus actores más relevantes. Pero la incorporación de un nuevo personaje como Joe Colombo (Michael Raymond-James) introduce en esta ocasión una mirada hacia la transformación del negocio del narcotráfico y el relevo de una nueva generación que no está impulsada por los códigos de conducta tradicionales, que por otro lado son continuamente incumplidos por la generación anterior. Y ofrece también los primeros apuntes de la responsabilidad de la CIA en la expansión del negocio de las drogas en los Estados Unidos con el fin de obtener beneficios para sus intervenciones en el extranjero, principalmente en contra de la Revolución cubana liderada por Ernesto Che Guevara. El desarrollo de una historia a lo largo de diez episodios de casi una hora de duración provoca que algunas subtramas sean más endebles, como la que protagoniza Stella Gigante (Lucy Fry), la hija de Vincent Gigante, que está ausente casi toda la temporada. Ella es un personaje que, aunque ha tenido relevancia, a veces se siente como protagonista de una historia diferente. Mientras el final de la tercera temporada deja abierta la posibilidad de una cuarta, basada en la venganza, también podría ser una conclusión adecuada. El padrino de Harlem sigue teniendo una escritura sólida y unas interpretaciones perfectas. 

Mayor of Kingstown (Temp. 2)
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SkyShowtime, 28 de febrero-17 de abril
Creada por Hugh Dillon, Taylor Sheridan
Dirigida por Stephen Kay, Tasha Smith, Guy Ferland

Entre las series paralelas que ha desarrollado Taylor Sheridan junto al universo de Yellowstone (SkyShowtime, 2018-2023), la más interesante es esta reconstrucción de una ciudad que está sobrecargada de prisiones y en la que es necesario que exista una figura a la que llaman el "alcalde" que mantenga el equilibrio entre las bandas fuera de la cárcel para que el caos no se apodere del interior de las prisiones. Kingston es la ciudad canadiense en la creció Hugh Dillon, co-creador de la serie y uno de los colaboradores más estrechos de Taylor Sheridan. Él interpretaba al sheriff Donnie Haskell en Yellowstone, hasta que tuvo que abandonar la serie para dedicar más tiempo al desarrollo de Mayor of Kingstown (SkyShowtime, 2021-), donde también interpreta un personaje, pero asimismo trabajó como actor y guionista en la película Wind river (Taylor Sheridan, 2017), que precisamente fue la primera colaboración de ambos con Jeremy Renner. Conocido líder de la banda de rock canadiense Headstones, Hugh Dillon ha reflejado en la serie el aspecto de una ciudad que desde 1835 inauguró su primera penitenciaría y actualmente tiene nueve centros penitenciarios. La diferencia entre las cárceles provinciales y las penitenciarías es que estas últimas albergan solamente a delincuentes adultos que cumplen dos o más años de condena. De hecho, la primera temporada de la serie se rodó en la ciudad de Kingston, pero el rodaje fue trasladado en la segunda temporada a la ciudad de Pittsburgh para reducir los costes de producción, aunque la historia se sigue desarrollando en la ficticia ciudad de Kingstown. 

Uno de los aspectos que más se ha criticado de la serie es sin embargo uno de sus elementos más interesantes. La historia protagonizada por Mike McLusky (Jeremy Renner) está cargada de un tono oscuro y violento que tuvo su clímax en el final de la primera temporada, un excelente crescendo de suspense que desembocó en una violencia extrema, y que seguirá teniendo consecuencias para los personajes. De alguna manera, la anterior temporada mostraba la forma en que el "alcalde" mantiene casi todo bajo control hasta el desenlace, pero en esta ocasión se centra en cómo el equilibrio que ha mantenido durante todo el tiempo se deshace tanto en la penitenciaría como en las calles, provocando el enfrentamiento entre las bandas hispanas y negras, esta última liderada por Bunny Washington (Tobi Bamtefa), que al mismo tiempo están amenazadas por un grupo de neonazis. La ambigüedad moral que se refleja en todos los personajes es una apuesta arriesgada, porque al mismo tiempo es necesaria una cierta empatía con Mike McLusky manteniendo un discurso que justifica los desvíos al margen de la ley para conseguir, en definitiva, que la ciudad no se convierta en un polvorín. Mayor of Kingstown podría ser la cara B de Blue Bloods (SkyShowtime, 2010-) en cuanto al retrato de la policía, mostrada aquí desde su faceta más oscura, corrupta e inmoral. Pero al mismo tiempo se plantea la figura de Mike McLusky como imprescindible para establecer los lazos entre las decisiones de los políticos, nuevamente retratados desde la ambigüedad, y las necesidades de los presos para mantener una cierta convivencia. 

En el campo de la dirección, Stephen Kay (1963, Nueva Zelanda), dirige los primeros y los últimos episodios después de encargarse del desenlace de la primera temporada, y aunque no consigue la misma contundencia que en aquella, construye un suspense interesante en el episodio Little green ant (T2E10) en el que todo lo que puede ser mal acaba saliendo peor. Por su parte, Guy Ferland (1966, Massachussets), habitual director en las series de Taylor Sheridan y responsable de dos episodios de Agente nocturno (Netflix, 2023), se encarga de la parte central. Hay algunos personajes sin embargo que aparecen más desdibujados esta temporada, como Mariam McLusky (Dianne Wiest) que en la primera tenía una subtrama interesante con una visión más idealista de las relaciones con los reclusos, y sobre todo Iris (Emma Laird), que parece demasiado supeditada al enfrentamiento con Milo (Aidan Gillen), una especie de reverso oscuro de Mike. Aunque Hugh Dillon ha comentado que existen ideas para desarrollar varias temporadas y posiblemente la tercera entre en preproducción este verano, Mayor of Kingstown necesitaría desarrollar mejor algunos personajes secundarios como Kyle McLusky (Taylor Handley), el hermano del protagonista que se pierde en la primera parte de la temporada para ir creciendo progresivamente pero sin llegar al potencial de una personalidad algo esquizoide afectada por un trastorno post traumático. Quizás la serie quiere abarcar demasiado sin que la parte central termine de encajar bien todas las piezas, pero se mantiene como una rotunda mirada hacia un sistema penitenciario en el que no hay demasiada diferencia entre la agenda oculta de los presos y la de sus guardianes. 

Marriage
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Filmin, 14 de marzo
Creada por Stefan Golaszewski
Dirigida por Stefan Golaszewski

En esta crónica destacamos varias miniseries inglesas, algunas de ellas inéditas en España y otras estrenadas por la plataforma Filmin, muy activa en la adquisición de este tipo de producciones de cuatro episodios habitualmente que llevan a la pantalla novelas o hechos reales. En el caso de Marriage (Filmin, 2022) se trata de una historia original escrita por Stefan Golaszewski (1980, Reino Unido), creador de las comedias Him & her (BBC, 2010-2013) y Mum (BBC, 2016-2019), que le valieron ambas el BAFTA TV al Mejor Guión. Estos precedentes marcan el tono de humor irónico que predomina en una serie cuyo desarrollo seco y unos personajes aparentemente tibios pueden hacer pensar que se trata de un drama en vez de una comedia. El matrimonio del título está formado por Ian (Sean Bean) y Emma (Nicola Walker), que están a punto de cumplir 27 años casados, con esa pasividad que el paso del tiempo ha ido equilibrando en una relación que fluye sin esfuerzo pero también sin grandes expresiones de afecto. Cuando ambos regresan de asistir a una actuación de su hija adoptada Jessica (Chantelle Alle), Ian comenta lo curioso que le resulta cómo los jóvenes hablan del amor, solo enfocado en la pasión y el enamoramiento profundo, mientras que para ellos tiene otro ritmo, una cadencia mucho más sosegada. En realidad, aunque tengan discusiones tan bobas como realistas en torno a temas como el pollo congelado en el supermercado, hay solidez en la relación entre Ian y Emma, ambos interpretados con realismo por Sean Bean, quien transmite una constante inseguridad, y Nicola Walker, que expresa sin mostrarlo su propio dolor interior por una tragedia que ambos han vivido años atrás. 

Hay una peculiar y notable capacidad en la escritura de Stefan Golaszewski para que los conflictos surjan de una forma tan reposada como la propia relación de los protagonistas. Y los hay, sin duda. El desprecio de Gerry (James Bolam) por su yerno, al que considera poco merecedor de su hija, tanto, que la noche del aniversario de la pareja, hace todo lo posible para impedir que Ian y Emma tengan una cena tranquila fuera de casa. La relación de Emma con su jefe Jamie (Henry Lloyd-Hughes), un joven creído de sí mismo que provoca celos en Ian y posiblemente el único momento en el que le vemos actuar de forma apasionada. O la forma en que los padres miran impotentes cómo su hija se ha ido a vivir con un novio arrogante que la trata de forma despectiva, pero son incapaces de sincerarse con ella por temor a que se lo tome como un ataque personal. Esta incomunicación familiar es otro de los temas principales de una serie que celebra la cotidianeidad de un matrimonio, pero que también pone de manifiesto los progresivos silencios que se van construyendo a lo largo del tiempo. Hay muchos momentos de miradas y gestos apagados en los que se intuye la inseguridad de los personajes, especialmente en Ian, un hombre de sesenta años recién desempleado que se enfrenta a la ferocidad de las entrevistas de trabajo junto a jóvenes con menos de la mitad de su edad. La sensación de vejez y de ser inservible se muestra en pequeños detalles magníficamente apuntados en el guión, como la entrevistadora que solo está pendiente del móvil, los jóvenes en el gimnasio que se dirigen hacia él como "señor", o la reprimenda de uno de los empleados porque ha abierto una taquilla que estaba fuera de servicio. Pero al mismo tiempo Ian trata de contrarrestar esta invisibilidad en un esfuerzo algo patético por hacerse visible en unas conversaciones algo forzadas con personas desconocidas.

Hay muchos detalles y ocurren pequeños conflictos a lo largo de estos cuatro episodios que van introduciendo el drama de forma suave en medio de momentos humorísticos sutiles. Incluso en la elección del tema principal de la serie, extraído del primer movimiento, Allemande, de la composición a capela de Caroline Shaw "Partita for 8 singers", interpretada por la formación vocal Roomful of teeth en su álbum debut Partita for 8 Singers (2012, New Amsterdam) que le valió un premio Grammy y que obtuvo el Premio Pulitzer. El tercer movimiento de la obra, Courante, se ha utilizado en otras producciones como Dark (Netflix, 2017-2020) y la propia Caroline Shaw ha compuesto la banda sonora de series como Fleishman está en apuros (Disney+, 2023). La cacofonía que producen las voces, introduciendo diálogos incomprensibles y palabras que no se entienden, representa bien esa disonancia que se intuye en la propia relación de este matrimonio en el que a veces se habla sin ser escuchado, que se enfrenta a los altibajos pero también es capaz de sobrevivir frente a los momentos más complejos. Una especie de estímulo interior que a veces resulta incomprensible desde fuera, como cuando Jessica cree incapaz a su padre Ian de haber sido el soporte emocional que necesitaba Emma en el momento más dramático de su vida. Es en esta representación de la solidez a pesar de la incomunicación y la falta de pasión lo que convierte a Marriage en una propuesta especialmente cautivadora. 

Enjambre
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Prime Video, 16 de marzo
Creada por Donald Glover, Janine Nabers
Dirigida por Donald Glover, Adamma Ebo, Ibra Ake, Stephen Glover 

Casi como si se tratara de una de esa historias independientes que formaban parte de Atlanta (Disney+, 2016-2022), este cuento de terror sobre las obsesiones desarrolla a lo largo de sus siete episodios una reflexión sobre la fama y los aficionados enfermizamente fascinados por personajes populares, en este caso la cantante Ni'Jah (Nirine S. Brown), por no llamarle Beyoncé. La protagonista es Dre (Dominique Fishback), una joven que vive en Houston pasando de un trabajo a otro sin más interés que el de seguir todos y cada uno de los pasos que da esa estrella de la canción que parece una deidad, y con la intención de quebrar completamente su economía si eso le da la oportunidad de asistir a un concierto en primera fila o al menos acercarse a ella. El enjambre es un grupo de fans que se reúne en las redes sociales para retroalimentarse con sus obsesiones por la estrella, y a la que Dre también está completamente entregada. Pero ese enjambre también es el que suena en su propia cabeza cuando alguien se interpone en su camino o incluso se atreve a menospreciar la relevancia de cualquier palabra o gesto de la cantante admirada. Y entonces surge una violencia brutal que convierte a Dre en una psicópata asesina. Incluso dentro de su círculo de amigas, que se reduce a Michelle (Chloe Bailey), también hay una admiración pero mucho más sosegada y desde luego no tan reduccionista como la que tiene Dre. Pero la serie creada por Donald Glover y Janine Nabers, que ejerció como productora ejecutiva de las dos últimas temporadas de Atlanta, deja claro desde el principio que "No es una obra de ficción. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o hechos reales, es intencionada", una broma que ironiza sobre los true crimes, pero también deja claro sus intenciones. Y así, a mitad de temporada se desarrolla una pequeña subtrama que refleja uno de los momentos más surrealistas en la trayectoria de Beyoncé, cuando en 2018 surgió la noticia de que una actriz la había mordido en la cara en una fiesta, lo que dio lugar a numerosas especulaciones en los medios y el hashtag #whobitbeyonce? incendió las redes sociales. 

El episodio piloto dirigido por Donald Glover propone un estilo visual muy cercano al de la serie con la que destacó como guionista, pero está marcado por una representación de la cotidianidad que estalla al final, estableciendo el estilo que continúan el resto de directores, entre ellos su hermano y habitual colaborador Stephen Glover. No solo destacan los colores saturados que proporcionan una mayor virulencia a las salpicaduras de sangre, sino sobre todo el concepto sonoro planteado a partir de los zumbidos, la adecuada música de Michael Uzowuru y las canciones que forman parte de la banda sonora, entre ellas algún tema de Donald Glover firmado como su alter ego musical Childish Gambino. Enjambre (Prime Video, 2023) utiliza con habilidad ese comentario social tan característico de su autor que ironiza desde un sentido del humor que se encuentra cómodo en la provocación y la incomodidad que pueda transmitir. Se trata de una sátira que en ocasiones hiela la sonrisa, especialmente en los estallidos de violencia de la protagonista, intensa y certeramente interpretada por Dominique Fishback, que puede ser absolutamente psicópata mientras muestra aspectos de vulnerabilidad emocional. Quizás la serie no consigue explorar del todo los temas relacionados con la salud mental, supeditados básicamente a las necesidades del suspense y la trama violenta, pero sí logra un retrato inteligente de una personalidad compleja. La serie proporciona además algunas curiosidades como encontrar a Billie Elish haciendo su debut como actriz, interpretando a la líder de una especie de secta parecida a la cienciología, o tener en la sala de guionistas a Malia Obama, la hija del expresidente Barack Obama.

Un futuro desafiante
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Apple tv+, 17 de marzo-21 de abril
Creada por Scott Z. Burns
Dirigida por Scott Z. Burns, Gregory Jacobs, Ellen Kuras, Richie Mehta, Sarah Nolen, Nicole Holofcener, Michael Morris

Cuando surgió la pandemia del coronavirus, la película Contagio (Steven Soderbergh, 2011) se convirtió en uno de los títulos más buscados en las plataformas de streaming porque de alguna forma anticipó diez años antes todo lo que ocurriría con la pandemia, tanto en los protocolos como en los conflictos en torno a la vacuna. El guionista de la película, Scott Z. Burns utilizó simplemente datos reales sobre otras pandemias en determinadas zonas del mundo y extrapoló esos datos a lo que ocurriría si un virus se expandiera por todo el planeta, como así ocurrió. Ese es también uno de los valores principales de Un futuro desafiante (Apple tv+, 2023), cuyo título original Extrapolations, indica precisamente cuál es el desarrollo de las diferentes historias. No se trata tanto de imaginar un futuro marcado por el cambio climático, sino de prever sobre datos científicos actuales cómo sería la vida en nuestra sociedad dentro de cuarenta años. Para ello utiliza una narración de historias más o menos independientes, pero siempre unidas por algún personaje, que tienen lugar desde el año 2037 hasta el 2070. La estructura permite utilizar los primeros episodios para establecer ese entorno medioambiental en el que se desarrollan las historias, y en este sentido pueden resultar algo dispersos, con demasiados personajes. Pero éstos tienen relevancia a lo largo de los siguientes episodios, especialmente desde The fifth question (T1E3) que imagina a Miami completamente inundado por la subida de las mareas. Y ciertamente a lo largo de esta especie de antología que no lo es exactamente, porque establece conexiones constantes, hay algunas tramas que resultan más interesantes que otras, especialmente conforme se aleja en el tiempo y muestra futuros posibles más distantes. 

2059 Part II: Nightbirds (T1E5), dirigido por Richie Mehta, se desarrolla en la India, y tiene como protagonistas a Gaurav (Adarsh Gourav) y Neel (Gaz Choudhry), dos contrabandistas que inician una ruta especialmente complicada a través de un desierto con contrastes extremos entre la sequía y las inundaciones. Se trata de un thriller particularmente efectivo que muestra las consecuencias del cambio climático en países menos desarrollados y cuenta con una espléndida fotografía del mexicano Jaime Reynoso. Hay algunas historias que resultan demasiado discursivas, pero incluso los elementos aparentemente más cursis, como la comunicación hablada que se establece entre la científica Rebecca Shearer (Sienna Miller) y la última ballena que queda en el planeta en el episodio 2046: Whale fall (T1E2), dirigido por Scott Z. Burns, acaban siendo más destacados cuanto más conscientes nos hacemos de que son futuribles perfectamente realistas. El intento por elaborar las historias con diferentes tonos, de forma que encontramos géneros diversos a lo largo de la temporada, perjudica a la propuesta, en cuanto que la hace más irregular. Uno de los episodios más curiosos es el que utiliza la comedia de reuniones de parejas, 2068: The goiThatchng-away party (T1E7), dirigido por Nicole Holofcener, responsable de algunos episodios de Parks and Recreation (SkyShowtime, 2011-2019) y de un episodio de la nueva serie protagonizada por Bob Odenkirk, Lucky Hank (AMC, 2023). Esta reunión de fin de año entre las parejas formadas por Sylvie (Marion Cotillard) y Augustine (Forrest Whitaker), y Nic (Tobey Maguire) y Elodie (Eiza González) se desenvuelve como una comedia que en realidad tiene un trasfondo más dramático, en la que Augustine ha tomado una decisión importante en torno a las posibilidades de la criogenia. Mientras que 2066: Lola (T1E6), dirigido de nuevo por Scott Z. Burns, ofrece una representación futurista distópica en Londres protagonizada por Ezra (Tahar Rahim), el hijo de Omar Haddad (también interpretado por Tahar Rahim) al que veíamos en el segundo episodio, que ha decidido contratar los servicios de una empresa que le permite guardar en una nube sus recuerdos, y que trabaja como acompañante artificial sustituyendo a personas ausentes. 

A lo largo de toda la temporada sin embargo no solo se muestra un mundo en decadencia debido a las consecuencias del cambio climático, sino que se apuntan algunas posibilidades de recuperación de la atmósfera a través de la geoingeniería que ha desarrollado Jonathan (Edward Burns) en 2059: Face of God (T1E4), pero que también acaba relacionada con el ecoterrorismo. Y plantea cuestiones trascendentales como cuando Rebecca (Sienna Miller) comenta que los multimillonarios deberían gastar menos dinero en la conquista espacial y más en el desarrollo de tecnologías que permitan la supervivencia en nuestro planeta, en clara referencia a Elon Musk. De hecho, el personaje del magnate Nicholas Bilton (Kit Harington), parece una mezcla entre algunos de estos ejemplos representativos del despilfarro como Jeff Bezos, y el último episodio Newcomen-2070 (T1E8), dirigido por Michael Morris, el realizador de la película To Leslie (2022), reúne a buena parte de los personajes que hemos estado viendo en una especie de ajuste de cuentas por la inacción de quienes sí tenían en sus manos la posibilidad de haber cambiado el planeta. 

Una y otra vez (Life after life)
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Filmin, 21 de marzo
Creada por Bathsheba Doran
Dirigida por John Crowley
BAFTA TV '23: Nominada Mejores Títulos e Identidad Gráfica

Cuando la escritora Kate Atkinson (1951, Gran Bretaña) publicó su novela Una y otra vez (2013, Ed. Lumen) consiguió el reconocimiento de la crítica gracias a la singular forma de contar la historia de la familia Todd, sobre la que volvería en una segunda novela, A God in ruins (2016), que también se convirtió en un éxito de ventas en su país, aunque no se ha editado en España. La singularidad de la narración es que está contada a partir de las numerosas muertes y las consecuentes vidas que sufre la protagonista Ursula Todd a lo largo de su existencia. Ursula nace una noche de 1910, la misma noche en la que muere por primera vez estrangulada por el cordón umbilical. Pero su muerte da paso a una nueva vida, una nueva oportunidad de seguir adelante, que progresivamente se va encontrando con más muertes en su niñez, su adolescencia y su madurez. Temáticamente, se podría encontrar cierto paralelismo con la serie Muñeca rusa (Netflix, 2019-), esa especie de Día de la Marmota que acaba siempre con la muerte de la protagonista. Pero el hecho de situar la historia de Ursula en un período de entreguerras, viviendo la I Guerra Mundial y terminando en la II Guerra Mundial (aunque en la novela continúa su historia hasta los años sesenta), le envuelve de un contexto mucho más rico, un reflejo de las miles de muertes que provocaron las dos guerras, pero también de la pérdida de una sociedad moderna que avanzaba irremisiblemente hacia su propia destrucción. Pero la historia de Ursula Todd, interpretada en su adolescencia por Isla Johnston con singular equilibrio emocional, reflexiona también sobre las segundas oportunidades y las decisiones que tienen una trascendencia decisiva en nuestras vidas. Ursula, efectivamente, tiene la posibilidad de repetir su vida muchas veces, cambiando de forma intuitiva (porque ella no es consciente de sus renacimientos) las decisiones que la llevan continuamente hacia un destino trágico, pero al mismo tiempo a veces parece que resulta inútil la oportunidad de volver a vivir para acabar teniendo una vida igualmente desgraciada, marcada por embarazos no deseados, maltrato, hambre y desdicha, por la experiencia de dos guerras mundiales y la epidemia de gripe de 1918 que devastaron Europa.


En su momento se acusó a la escritora Kate Atkinson de exprimir el melodrama en su novela, y ciertamente hay que decir que Ursula tiene una existencia infortunada, especialmente a partir del momento en que la espléndida actriz Thomasin McKenzie, una de las mejores actrices jóvenes del panorama internacional, toma el testigo de la representación del personaje, y lo hace cargándola de emoción y madurez, haciendo de su personaje un ejemplo de resiliencia. En el Episodio 1, durante una conversación entre Ursula y su hermano Teddy (Sean Delaney), quien será el protagonista de la segunda novela, éste le pregunta: "¿Qué pasaría si pudiéramos volver y vivirlo todo de nuevo, una y otra vez?", planteando una cuestión filosófica que también explora la serie. La idea del Amor fati, que se relaciona con la teoría de Friedrich Nietzsche del "eterno retorno" según la cual durante un periodo infinito de tiempo todo se repite infinitamente, y que está descrita por el psiquiatra de Ursula, el Dr. Kellet (John Hodgkinson) en el Episodio 4. Pero, a pesar de esta incursión en los planteamientos filosóficos, que en cierta manera están transformados porque en realidad Ursula nunca vive la misma vida, sino que hay pequeños cambios que sin embargo son decisivos (no querer bañarse en el río, no recoger un guante caído en el suelo...), la serie no se siente en ningún momento demasiado obtusa intelectualmente.

Uno de los aciertos de la adaptación efectuada por la británica Bathsheba Duran, afincada durante años en Nueva York, desde donde ha formado parte de las mesas de guionistas de series como Boardwalk Empire (HBO, 2010-2014) o The looming Tower (Prime Video, 2018), es el trabajo de dirección de John Crowley, responsable de las películas Brooklyn (2015) y El jilguero (2019). El director aporta una especial sensibilidad para que, a lo largo de los cuatro episodios, las vidas y muertes de Ursula Todd tengan un desarrollo fluido, especialmente la introducción de este concepto de estructura narrativa que al principio puede parecer demasiado chocante, casi cómico, pero que ya en el Episodio 2 tenemos asumido como una forma de narración perfectamente coherente. Pero al final Una y otra vez no deja de ser un drama sobre una joven que vive períodos radicalmente violentos en Europa, una historia de resistencia frente a la tragedia vital a la que parece destinada. Y aunque algunos elementos de política ficción que se incluyen en la novela, sobre todo en torno a la participación de la protagonista en el devenir de la historia personal de Adolf Hitler, parecen en la serie algo forzadas, es en el desarrollo del personaje principal donde Una y otra vez se encuentra cómoda en una reconstrucción histórica que se mezcla con una propuesta de ciencia-ficción con singular consistencia. Y también encuentra en la espléndida banda sonora de Volker Bertelmann, reciente ganador del Oscar por la música de la película Sin novedad en el frente (Edward Berger, 2022), una forma sutil de desplazarse entre la emoción y la expresividad de un relato que conecta el destino con la reencarnación.

Nolly
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Séries Mania, 21 de marzo
Creada por Russell T. Davies
Dirigida por Peter Hoar 
Inédita en España

Seguramente muchos aficionados a las series han oído hablar de Coronation Street (ITV, 1960-), la más longeva en la historia de la televisión británica, que aún sigue emitiéndose y está a punto de llegar a los 11.000 episodios. Pero junto a ella hubo otras producciones que también estuvieron en pantalla durante décadas, como Crossroads (ATV, 1964-1988), que se mantuvo en antena más de veinte años y estrenó 4.500 episodios. Su principal protagonista fue la actriz Noele Gordon, que se ha convertido ahora en el personaje central de la nueva serie de Russell T. Davies (1963, Reino Unido), guionista de la nueva etapa de Dr. Who (BBC, 2005-) y creador de espléndidas miniseries como la inquietante visión futurista de Years and years (Movistar+, 2019) y el drama sobre la pandemia del SIDA It''s a sin (HBO Max, 2021). En esta ocasión consigue de nuevo crear una miniserie absolutamente deliciosa pero con un punto de melancolía en Nolly (ITVX, 2023), un drama sobre uno de los momentos más complicados en la carrera de la actriz Noele Gordon, cuando la cadena de televisión decidió matar a su personaje después de 17 años interpretándolo. El director de la miniserie estrenada en febrero en Gran Bretaña y presentada en una sesión especial en el festival Séries Mania, es el británico Peter Hoar, aclamado recientemente por haber dirigido el popular episodio Long, long time (T1E3) de la serie The last of us (HBO Max, 2023-), pero sobre todo la propuesta brilla especialmente gracias a una maravillosa interpretación de Helena Bonham Carter dando vida a esta estrella de la televisión que tiene un punto de soberbia, pero que también está amenazada por la progresiva transformación de un medio que deja a las estrellas en segundo plano. 

El drama de solo tres episodios funciona como un homenaje a la televisión británica de los años setenta y ochenta, mientras asistimos a los cambios que se producen en las cadenas controladas por los ejecutivos. La noticia del despido de Noele Gordon se hizo pública el 22 de junio de 1981 y, a falta de redes sociales, provocó un estallido de protestas por parte de los fans, que también impulsó la propia actriz realizando súplicas en los medios de comunicación para que sus seguidores salvaran al personaje. Tanto es así, que surgió una campaña titulada "Save our Meg", el nombre del personaje que interpretaba Noele Gordon en esta serie desarrollada en un hotel. Al comprobar que no lo conseguiría, la actriz también utilizó los medios de comunicación para lograr que, al menos, su personaje no muriera: "Give me a happy ending" (Denme un final feliz), anunciaban los titulares de algunos periódicos. Como suele ser habitual en los guiones de Russell T. Davies, hay una estructura perfecta que se reduce a solo tres episodios, lo que le permite en cierta manera utilizarlos como el soporte narrativo tradicional de planteamiento, nudo y desenlace, mezclando el humor y el drama de una manera que funciona como un mecanismo de relojería. Porque sobre todo Nolly es una mirada muy incisiva a la forma en que los actores afrontan el declive de sus carreras, representada especialmente en una espléndida escena en la que Nolly (Helena Bonham Carter) habla con su amigo Larry Grayson (Mark Gatiss), sobre los viejos tiempos en los que su profesión era el centro de atención. Ella fue la primera actriz que apareció en la televisión en color, pero ahora es sustituida por otros intereses, como la incorporación de actrices racializadas o los avances técnicos en materia de dirección y puesta en escena. Nolly reivindica el mundo de las telenovelas que Russell T. Davies conoció en su juventud, cuando los dramas televisivos eran mucho menos complejos (son particularmente divertidos los primeros planos que se mantienen en los rostros de los protagonistas cuando acaba la primera parte de cada episodio, creando un momento de suspense). 

La construcción de personajes es uno de los elementos principales de las historias escritas por Russell T. Davies, lo que proporciona a la protagonista réplicas excelentes, como las conversaciones que mantiene con su protegido Tony Adams (Augustus Prew), cuando ambos están alejados del set de rodaje. Y en este sentido Nolly funciona como una representación más sólida y melancólica al mundo de la televisión que Funny woman (SkyShowtime, 2022), con la que comparte su mirada nostálgica pero envuelta en optimismo. Un tributo muy entretenido a la forma en que la televisión marcó a diferentes generaciones. 

El reino (Temp. 2 y Final)
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Netflix, 22 de marzo
Creada por Marcelo Piñeyro, Claudia Piñeiro
Dirigida por Marcelo Piñeyro, Miguel Cohan 

La primera temporada de El reino (Netflix, 2021-2023) fue una de las sorpresas de hace dos años, una serie que se acercaba a la progresiva influencia de los evangelistas en el mundo de la política, envuelta en el género thriller, que se sostenía en un guión sólido y algunos de los mejores actores del cine argentino. Los creadores Marcelo Piñeyro (1953, Argentina) y Claudia Piñeiro (1960, Argentina) dejaron la historia en un momento especialmente trascendental al final de la primera temporada, después de desarrollar una trama en torno a los entresijos del poder encabezada por el pastor Emilio Vázquez (Diego Peretti) y su esposa Elena (Mercedes Morán), que en esta segunda temporada refuerza su personalidad cercana a una Lady Macbeth, que maneja los hilos desde su posición de secundaria, mientras es Emilio el que se representa ante la opinión pública como un político finalmente autócrata. Mercedes Morán interpreta con vehemencia algunos diálogos especialmente notables como al final del episodio Violencia divina (T2E4): "Vos sos el único que tiene el poder de convertir en tierra arrasada todo lo que se te oponga. Vos vas a salvar al mundo del demonio para siempre". El reino se estrenó en 2021 en pleno año electoral en Argentina, lo cual le otorgaba un cierto trasfondo mucho más complejo. Pero en esta temporada que cierra la historia hay una mirada más distópica que sin embargo se asienta sobre la realidad de presidentes de grandes países impulsados por los extremismos evangelistas, principalmente Jair Bolsonaro en Brasil y Donald Trump en Estados Unidos. De forma que lo que refleja El reino en esta ocasión es el desenlace más radical de lo que pueden provocar este tipo de políticas que llegan al poder sosteniéndose en proclamas populistas para acabar asentándose en decisiones peligrosas. Emilio acaba adoptando la posición de un antisistema que sin embargo utiliza los resortes del sistema para resquebrajarlo, llegando incluso a apoyarse en grupos paramilitares para llevar a cabo un autogolpe, algo que no está muy alejado de lo que hemos visto en los últimos años en representantes políticos como Tayyip Erdoğan en Turquía. 

En el fondo de la presidencia no solo tiene su propia agenda Elena, sino también el maquiavélico Rubén Osorio (Joaquín Furriel), que ya era manipulador en la primera temporada y que en esta ocasión sin embargo se enfrenta a los remordimientos por aquellos que sufrieron las consecuencias de sus decisiones. Hay un tono mucho más shakesperiano en esta temporada, con personajes que utilizan el poder desde la retaguardia y presencias fantasmales, aunque la trama de Rubén Osorio es la que resulta menos convincente, especialmente en el episodio La hora novena (T2E6). En contraposición, la temporada final de El reino también explora aspectos relacionados con los mensajes mesiánicos de Tadeo Vázquez (Peter Lanzani), que representa otro tipo de religiosidad más abierta en el episodio Entre dioses y monstruos (T2E1), pero que también puede ser manipulable a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Aunque el cambio más importante con respecto a la primera temporada se produce en el personaje de Julio Clamens (Chino Darín), que adopta en esta ocasión una postura mucho más colaboradora con sus propias convicciones. Con la ventaja de poder cerrar de una forma conclusiva la historia que crearon, Marcelo Pyñeiro, que también dirige y Claudia Piñeiro recuperan también la trama de abusos que fue una de las columnas vertebrales de la primera temporada, de manera que encuentran la forma de dar a cada uno de los personajes un final adecuado, no siempre en el sentido positivo de la palabra. Aunque posiblemente sea una serie demasiado infravalorada, incluso estrenando su segunda temporada sin apenas promoción por parte de Netflix, El reino es un inteligente thriller político que sin embargo coloca sobre la mesa temas muy actuales, especialmente relacionados con el aumento de la presencia de la extrema derecha en las instituciones y el cuestionamiento de las bases democráticas a través de mensajes populistas envueltos en una religiosidad impuesta. 

Cuentos tradicionales africanos revisitados
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Netflix, 29 de marzo
Dirigidos por Loukman Ali, Korede Azeez, Voline Ogutu, Mohamed Echkouna, Walt Mzengi Corey, Gcobisa Yako

África se ha convertido en uno de los objetivos principales para la UNESCO, que dedica especial atención al desarrollo creativo en el sector audiovisual. En 2021 se publicó el primer informe The African Film Industry: trends, challenges and opportunities for growth (UNESCO, 2021) en el que se afirma que este sector tiene un potencial laboral de 20 millones de puestos de trabajo que pueden generar 20 billones de dólares al año de beneficios, lo cual indica la importancia de un desarrollo equilibrado y sostenible. Precisamente a finales de este mes se celebra el Festival de Cine Africano de Tarifa. FCAT, entre el 28 de abril y el 7 de mayo, que es una referencia en cuanto a la evolución del cine africano en los últimos años, con una tendencia a ir eliminando la dependencia de los países occidentales para autogestionarse desde la producción propia. Sin embargo, el apoyo sigue siendo imprescindible, y de ahí surgió la propuesta de la UNESCO de convocar un concurso de proyectos de cortometrajes con la colaboración de Netflix, que recibió 2.000 propuestas de las que se eligieron seis finalistas, que han recibido 75.000 dólares para producirlos con una productora local. Curiosamente, la introducción de plataformas globales como Netflix y Prime Video en África supone una amenaza importante para los SVOD africanos que tratan de promocionar estrategias locales para competir, como se reflejó en una reunión celebrada en Johannesburgo el pasado mes de enero (Variety, 2/2/2023). Aunque la convocatoria está destinada a promover a jóvenes directores, la historia procedente de Uganda, Katera y la isla del castigo (Loukman Ali, 2023) está dirigida por un cineasta más o menos consolidado, que ya ha estrenado en la propia plataforma Netflix su interesante largometraje La chica de la sudadera amarilla (2020). Loukman Ali (1986, Uganda) es guionista, director de fotografía y editor de esta historia que se basa en una tradición del siglo XVIII, cuando las niñas solteras que quedaban embarazadas eran consideradas una desgracia para sus familias, siendo abandonadas en una pequeña isla en el lago Bunyonyi. Pero en este caso son rescatadas por Omar (Michael Wawuyo, jr.), un pescador que las acoge, aunque Katera (Tracy Kababiito) quiere vengarse de quienes la llevaron hasta esa condena en vida. Se trata de una historia de empoderamiento femenino que se construye sobre referencias a los spaghetti westerns, en el uso de la música compuesta por Andrew Ahuurra, o la planificación de las escenas de acción. 

Esta misma semana se estrenaba en Prime Video el thriller de acción nigeriano Gangs of Lagos (Jade Osiberu, 2023), y desde este mismo país se presenta el cortometraje La decisión de Halima (Korede Azeez, 2023), una propuesta curiosa que plantea una confrontación entre las tecnologías y la tradición en una África futurista, en la que el 99% de la población ha emigrado a mundos virtuales, excepto una parte que permanece en un remoto pueblo, donde la tradición sin embargo obliga a Halima (Habiba Ummi Mohammed) a casarse con un esposo impuesto. La directora nigeriana, que recientemente realizó su primer largometraje, It blooms in June (2022), plantea dos mundos confrontados pero que coinciden en mantener acotada la libertad de elección, en una historia bellamente filmada. También hay dos zonas diferenciadas en Anyango y el ogro (Voline Ogutu, 2023), las denominadas Zona Azul y Zona Gris. La primera es una residencia de alta tecnología que indica en su entrada que es el "hogar de la felicidad matrimonial", pero en realidad esconde una convivencia marcada por el maltrato por parte del marido. Producido y protagonizado por Sarah Hassan, utiliza la envoltura de un cuento infantil como elemento de fantasía y distanciamiento de la realidad para plantear una reflexión sobre una sociedad de las apariencias con un fondo violento. La directora Voline Ogutu (1994, Kenia) también ha estrenado en Netflix su primer largometraje, el thriller carcelario 40 sticks (2020). 

Desde Mauritania se aborda la tradición del djinn, el espíritu invisible que afecta a los comportamientos de los seres humanos con su presencia en el cortometraje El djinn de la enemistad (Mohamed Echkouna, 2023). El joven director mauritano trabaja habitualmente como técnico de efectos visuales, participando en series como La materia oscura (HBO Max, 2019-2022) y See (Apple tv+, 2019-2022), y plantea una historia en la que una mujer anciana debe hacer frente a la presencia de un djinn en su hogar, que provoca tensiones y discusiones familiares. Con una hermosa fotografía de Sheldon Chau, la historia está editada por Álvaro del Val, montador bilbaíno que actualmente está afincado en Nueva York, ganador de varios Cannes Lions en el festival más prestigioso de la publicidad por su trabajo en diferentes anuncios. La historia de Katope (Walt Mzengi Corey, 2023) está inspirada en la tribu Gogo del centro de Tanzania. Es un hermoso cuento que saca partido del formato 4:3 a través de intensos primeros planos sobre la historia de una niña nacida en época de sequía que tiene la capacidad para contactar con un pájaro de lluvia, desafiando el status quo predominante. El director nacido en Tanzania pero educado en Estados Unidos, aborda la problemática de la sequía en su país, construyendo una espléndida fantasía que se refuerza con la fotografía del griego Konstantinos Koukoulios, que ha trabajado en películas como Broadway (Christos Masalas, 2022). Por su parte, en MaMlambo (Gcobisa Yako, 2023), producida por Pho Twala, productor de Distrito 9 (Neill Blomkamp, 2009), se revierte la tradición de un entidad malévola en la mitología sudafricana para convertirla en una protectora de mujeres maltratadas. La directora Gcobisa Yako (1996, Sudáfrica) utiliza recortes de periódicos para mostrar la realidad de la violencia de género y los feminicidios, pero lo hace deconstruyendo la tradición de los cuentos en los que la mujer se muestra siempre como una figura negativa. Cuentos tradicionales africanos revisitados es una interesante muestra de historias que aportan una mirada femenina y feminista, colocando a las mujeres africanas en el centro de historias de resistencia y desafío. 


Los enviados
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SkyShowtime, 31 de marzo
Creada por Leandro Calderone, Emanuel Diez
Dirigida por Martino Zaidelis, Camilo Antolini, Hiromi Kamata, Juan José Campanella

Una de las propuestas hispanas de la plataforma SkyShowtime es esta serie producida por 100 Bares, la productora de Juan José Campanella (1959, Argentina) pero que se desarrolla en una pequeña población de México. Estrenada en Paramount+ hace un año, Los enviados (2021-) quiere abordar muchos géneros y eso acaba perjudicándola. Por un lado, es una buddy movie que está protagonizada por dos sacerdotes con personalidades muy diferentes: el mexicano Pedro Salinas (Luis Gerardo Méndez) y el español Simón Antequera (Miguel Ángel Silvestre). Los dos son enviados por el Vaticano a México para investigar un supuesto milagro que se le atribuye a un párroco local, pero mientras el primero adopta una posición de fe ciega, el segundo es mucho más escéptico sobre la naturaleza de estos supuestos milagros. Por otro lado la serie aborda, especialmente en los primeros episodios, cierto tono de terror, deriva hacia un thriller de investigación y navega constantemente por el humor, especialmente en la relación que establecen los dos protagonistas. De forma que Los enviados intenta equilibrar constantemente esta variada de elementos para  mantener el interés sin perder el ritmo, y aunque muchas veces lo consigue, especialmente en la última parte parece incapaz de desenredar con convicción la madeja que se ha ido creando a lo largo de sus ocho episodios. Pero por momentos funciona bien en su vertiente de thriller, en la química que se establece entre los actores Luis Gerardo Méndez, al que hemos visto en Belascoarán (Netflix, 2022) y The resort (Peacock, 2022) y Miguel Ángel Silvestre, que consiguen una buena complicidad, y en un trabajo de dirección notable. La presencia de este último y el trasfondo religioso puede hacer pensar en 30 monedas (HBO Max, 2020-), pero en este caso tiene menos relación con los demonios sobrenaturales, y mucho más con los demonios internos que afrontan los miembros de la Iglesia católica. 

Juan José Campanella es la cara visible de esta producción aunque está creada por Leandro Calderone y Emanuel Diez, este último guionista de Entre caníbales (Telefe, 2015), otra producción de 100 Bares, y más recientemente de la irónica comedia El encargado (Disney+, 2022-). Mientras que el director de El secreto de sus ojos (2009) solo se ha puesto detrás de la cámara en el último episodio, quizás uno de los más flojos de la primera temporada. La serie plantea en el fondo de la historia algunas cuestiones interesantes sobre la fe y la manera en que la creencia en los milagros es insostenible desde un punto de vista científico, perspectiva que representa Simón Antequera, un hombre religiosamente creyente pero que mantiene una mirada descreída hacia los acontecimientos sobrenaturales, como la curación de los enfermos que ha practicado el cura del pueblo. En este sentido, Miguel Ángel Silvestre posiblemente le aporta un perfil a su personaje demasiado macarra, pero es acertado como contraste con la personalidad más pusilánime de Pedro Salinas, empeñado en seguir estrictamente las normas eclesiásticas a la hora de investigar a los miembros de la Iglesia. Y precisamente este contraste es el que funciona mejor en esta serie como una especie de versión religiosa de Expediente X (Disney+, 1993-2018), con la que Los enviados tiene una conexión clara en su propio concepto y en la construcción de los dos personajes principales. Pero esto no resulta necesariamente negativo, sino que nos devuelve un cierto tipo de misterio que está cada vez menos presente en el formato de series actuales, lo cual siempre es de agradecer. La serie ha sido renovada para una segunda temporada que se estrenará previsiblemente este mismo año.

Un
espía entre amigos ****
Movistar+, 13 de abril
Escrita por Alexander Cary
Dirigida por Nick Murphy

En las próximas semanas se estrenan dos de las series inglesas que destacamos en nuestra crónica Top 10 2022: Las mejores series inéditas en España. Por un lado, la espléndida Sherwood (Filmin, 2022), llegará finalmente a la plataforma Filmin el 2 de mayo, y por otro esta producción que inauguró las emisiones de la plataforma ITVX, actualización de la que hasta ahora administraba la productora inglesa. Un espía entre amigos (Movistar+, 2022) adapta una novela de Ben Macintyre (1962, Reino Unido), del que el año pasado se estrenaron otras adaptaciones como el largometraje El arma del engaño (John Madden, 2021) y la serie Los hombres del S.A.S. (HBO Max, 2022-). La novela está basada en una historia real sobre un grupo de dobles agentes británicos que trabajaban para el KGB y que llegaron a altos cargos de la inteligencia británica, a los que se llamó "los cinco traidores de Cambridge". Entre ellos se encontraba Kim Philby (Guy Pearce), que incluso participó en una misión que tenía como objetivo matar al General Franco, infiltrándose como periodista en el bando fascista, una historia que no se cuenta en esta serie pero que se narra en el documental Los que quisieron matar a Franco (Pedro Costa, José Ramón Da Cruz, 2006) y posteriormente en la primera biografía del agente y su relación con España, el libro de Enrique Bocanegra (Sevilla, 1973) Un espía en la trinchera: Kim Philby en la guerra civil española (2017, Ed. Tusquets Editores). Se trata por tanto de un personaje singular, que inspiró también a John Le Carré su novela El topo (1974, Ed. Planeta), un gentleman que decidió colaborar con la inteligencia rusa engañando durante 25 años a sus amistades en el antiguo MI5, entre ellos su mejor amigo, el agente Nicholas Elliott (Damian Lewis). 

La serie está adaptada por Alexander Cary, guionista y productor de Homeland (Disney+, 2011-2020), y reconstruye el último encuentro que tuvieron Nicholas Elliott y Kim Philby en Beirut, cuando ya se había descubierto la traición, pero el primero trataba de conseguir que el espía delatara a sus cómplices infiltrados. Con una estructura que mezcla épocas, la otra parte central de la historia la protagoniza la agente Lily Thomas (Anna Maxwell Martin), que a su vez interroga a Nicholas Elliott, quien está siendo investigado sobre su posible implicación en la huida de Kim Philby a Rusia, después de su encuentro en Beirut. Al mismo tiempo que se introducen flashbacks en torno a la relación de amistad entre los protagonistas, también se incluye una subtrama que tiene como protagonista al agente de la CIA James Angleton (Stephen Kunken), a quien Kim Philby utilizó para introducir una especie de paranoia sobre traiciones en la administración norteamericana. Esta compleja telaraña de narrativas puede parecer confusa pero no lo es, si se tiene en cuenta que Un espía entre amigos es una serie que requiere la atención del espectador, resultando mucho menos enredada de lo que podría parecer. Hay una reconstrucción de las relaciones de amistad que cultivó el agente doble, y que se van desenredando conforme avanza la historia, mientras es tratado también como un sospechoso en Rusia, adonde consiguió huir en 1963. Y a lo largo de la historia se estimula la ambigüedad, no solo del espía, sino también de Nicholas Elliott, de quien no sabemos a ciencia cierta si ha acabado prevaleciendo su amistad frente a su deber de devolver a Kim Philby a Londres. 

Uno de los aspectos más criticados de la serie es que estos saltos entre tiempos y lugares no están marcados por los habituales títulos que describen el lugar y el año. Según el director Nick Murphy es una decisión consciente que buscaba perturbar a los espectadores, pero también evitar una interminable letanía de subtítulos, y aunque esto puede provocar confusión, lo cierto es que una vez que se establecen las diferentes capas narrativas, no es difícil saber en qué momento estamos: en Beirut durante el interrogatorio, en Londres durante la investigación, en Moscú durante la deserción o en Viena durante los inicios de la colaboración con Rusia... De hecho, el personaje de Lily Thomas, el único ficticio de la historia, funciona como un enlace que establece una narrativa lineal en la investigación, y que además proporciona un punto de vista interesante de una mujer en medio de un espacio predominantemente masculino de caballeros ingleses. El hecho de que ella esté casada con un hombre de raza negra también aporta una perspectiva de una sociedad que está cambiando, una mirada moderna hacia un mundo tradicional. La serie explora conceptos sobre las clases sociales y ese mundo idealizado de caballeros británicos jugando al cricket, que contrasta con la traición que sin embargo se acumula en el fondo. Hay algunos diálogos que parecen demasiado explicativos, y en algunos momentos es difícil retraerse de una sensación extraña, como en las escenas que comparten Damian Lewis y Stephen Kunken, que nos hacen recordar a sus personajes en la serie Billions (Movistar+, 2016-), pero Un espía entre amigos es una historia bien elaborada, notablemente escrita y repleta de momentos de suspense muy logrados, como esos tres minutos en los que se pierde la conversación grabada entre ambos amigos en Beirut, que levantan las sospechas del MI5.  


El imperio de la luz se estrena en cines en España el 31 de marzo. 
Sherwood se estrena en Filmin el 2 de mayo. 
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Películas mencionadas: 

The devil's harmony se puede ver en Argo y Disney+.
The assistant se puede ver en Filmin.
Swallow se puede ver en Filmin y Prime Video.
Buenas noches, mamá se puede ver en Acontraplus y Prime Video.
La noche de los muertos vivientes se puede ver en Classics, Filmin, FlixOlé y Plex.
La carretera se puede ver en Filmin, FlixOlé, Pluto TV y Prime Video.
Scary movie 3 se puede ver en HBO Max y SkyShowtime. 
Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia! se puede ver en HBO Max y Movistar+.
R3sacón y El arma del engaño se pueden ver en HBO Max.
Border se puede ver en MUBI y Prime Video. 
Wind river se puede ver en Movistar+ y Prime Video. 
Brooklyn se puede ver en Disney+.
El jilguero se puede ver en Prime Video. 
La chica de la sudadera amarilla y 40 sticks se pueden ver en Netflix.
Distrito 9 se puede ver en Movistar+.
El secreto de sus ojos se puede ver en Disney+, FlixOlé, HBO Max y Prime Video. 


05 abril, 2023

Las series españolas de 2023: Parte 2

La curiosa circunstancia de que cinco de las series que forman parte del Top 10 español que publica cada semana la plataforma Netflix sean producciones locales, pero que la mayor parte de ellas provengan de las cadenas lineales, es un dato significativo de cómo ha cambiado el enfoque de la compañía, que apuesta principalmente por producciones que tengan resonancia local. Pero lo más sorprendente es que aparezcan en este listado proporcionado por Netflix series que están todas disponibles de forma gratuita con publicidad en Mitele o gratuita sin anuncios en la plataforma de RTVE, como La caza: Monteperdido (RTVE Play, 2019). Su tercera temporada, La caza: Guadiana (RTVE Play, 2023) comenzó en su estreno en lineal con un mínimo histórico de 6,2% de share (910.000 espectadores), debido a la pésima estrategia de programación de la cadena pública, que lo hizo coincidir con un especial del concurso Pasapalabra (Antena 3tv, 2000-) y la emisión del reality Supervivientes (Telecinco, 2006-), algo que fue criticado por el actor Francis Lorenzo, cuyo hermano José Manuel Lorenzo ejerce como productor. La serie está sufriendo el habitual caos de programación de TVE, primero anunciándose dos episodios semanales, después estrenándose un solo episodio y posteriormente regresando a la estrategia de estrenar dos capítulos cada jueves, de forma que sus emisiones acabarán la próxima semana. Y aunque ha ido aumentando la audiencia en las últimas semanas, una de las apuestas de ficción más relevantes de la cadena pública, que llegó a superar los 2 millones de espectadores en la primera temporada, vuelve a ser maltratada, mientras que en la plataforma Netflix se encuentra en la mitad del Top 10 en España, compartiendo lista con las dos temporadas de El príncipe (Telecinco, 2014-2016), la segunda parte de Entrevías (Telecinco, 2022-) y Hasta el cielo: La serie (Netflix, 2023), la única producción española de la propia plataforma (semana del 27 de marzo al 2 de abril). Pero también el Top 10 que publica Prime Video esta semana incluye tres series españolas de las que dos provienen de su acuerdo con Telecinco, encabezando la lista la temporada 13 de La que se avecina (Telecinco, 2007-) y en el tercer puesto la miniserie Escándalo. Relato de una obsesión (Telecinco, 2023), mientras que en segunda posición se encuentra Sin huellas (Prime Video, 2023). 

A continuación, repasamos las series españolas que han completado sus temporadas en las últimas semanas, aunque alguna de ellas como la segunda y última temporada de Express (Lionsgate+, 2023-) solo está disponible en territorio latinoamericano. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos en esta crónica y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Cardo. Parte 2

Ficción | ATRESplayer Premium | ★★★★★ 

Creada por Ana Rujas, Claudia Costafreda | Dirigida por Claudia Costafreda


El riesgo que asumen las creadoras de la serie Cardo (Atresmedia, 2021) desde su primera temporada es el de tener como protagonista a un personaje que no necesariamente busca la empatía con el espectador. María (Ana Rujas) toma decisiones equivocadas, busca el placer inmediato a través de sus salidas nocturnas y sus encuentros fugaces, pero al mismo tiempo está marcada por la religiosidad que nace de una familia profundamente devota. Cardo. Parte 2 (Atresmedia, 2023) refuerza ese carácter mesiánico que asume María a partir de un encargo que recibe de una compañera de celda en La misión (T2E1) para iniciar su camino a la reinserción que es al mismo tiempo una búsqueda de la redención. Cada uno de los episodios de esta temporada comienza con una frase del Libro de la vida (1588) escrito por Santa Teresa de Jesús, que se convierte en una especie de guía doctrinal para el camino que emprende la protagonista una vez sale de prisión, aunque con la obligación de regresar todas las noches a un centro de internamiento. Hay una necesidad de renunciar a su vida anterior remarcando su religiosidad y su devoción hacia Santa Teresa, y proponiéndose reconectar a una amiga de la cárcel (Nur Olabarria) con su hija adolescente Yasmin (Arrieta Villa), un objetivo improvisado que no tiene en cuenta las circunstancias personales de la hija con su madre. Esa actitud impulsiva que lleva a María a cometer errores, sigue siendo uno de sus principales defectos. La primera temporada de Cardo fue muy bien recibida por la crítica, obteniendo los premios Feroz como Mejor Serie y Mejor Actriz, y siendo seleccionada por la revista Variety como una de las 10 Mejores Series Internacionales de 2021. Logros que se refuerzan en una segunda temporada que tiene una deriva más dramática, aunque manteniendo esa mirada incisiva hacia una sociedad incapaz de aceptar a los inadaptados. 

Ana Rujas y Claudia Costafreda deciden tomar el camino más complicado, elaborando una cierta transformación del personaje principal hacia una positividad que parece forzada por las circunstancias, más que por el propio carácter de María. Como cuando en Tu salud es nuestra paz (T2E2), asiste a una entrevista de trabajo como asistenta de un hombre mayor, y a pesar de las evidentes señales de que no es bien recibida, se mantiene firme en la esperanza. Incluso de alguna forma esos subtítulos característicos de la serie en los que se nos muestra lo que realmente piensa María son cada vez menos necesarios en esta segunda parte, porque la interpretación de Ana Rujas se ha hecho más precisa en las expresiones, más transparente en la exteriorización de las turbulencias interiores de la protagonista, las dudas y las inseguridades que forman parte de su personalidad. Cardo es una serie que, a pesar de su brevedad, ha ido dejando marca, e incluso se refleja en series como Autodefensa (Filmin, 2022-), sobre todo en la construcción de personajes complejos. El episodio La aparición del arcángel (T2E3), que se desarrolla en una fiesta a la que asiste un importante director de cine internacional, se muestra como uno de esos melodramas en blanco y negro que presenta a María como "La repudiada de la fiesta" y a Santa Teresa de Jesús como la directora. De forma que la serie mantiene ese carácter humorístico aun tratando temas complejos y dramáticos, que convierten cada episodio en un relato impredecible. 

El único trabajo que consigue María (y que no le durará mucho tiempo) es el de una zombi en una Mansión del Terror, en Noche oscura del alma (T1E4), un personaje dentro de su propio personaje, un reflejo de la oscuridad en la que se ha visto envuelta su vida y de la incapacidad para adaptarse a un grupo de amigos que desprecian sus regalos o que solo buscan sexo fácil con ella. María tiene la carga de su culpabilidad, pero también asume otras cargas emocionales que tienen que ver con su paso por la cárcel y por sus experiencias anteriores. Los personajes que la rodean la miran como la excarcelada, la culpable, la chica sexualmente activa... La vida de María se consume en esos reflejos de personalidades que predominan en la forma en que es reconocida, y el paralelismo con Santa Teresa de Jesús se revela como una apuesta inteligente dada la atención que dedicaba la monja a hablar sobre su propio sentimiento de culpa, cuando decía "Hice mi culpa como muy culpada, y así lo parecía a quien no conocía todas las causas". En el último episodio hay un agradecido breve cameo del actor Carlos González, lo único realmente interesante de la serie Todas las veces que nos enamoramos (Netflix, 2023), quien debutó en la serie Veneno (Atresmedia, 2020). La productora de Cardo es Suma Content, fundada por Javier Calvo y Javier Ambrossi en 2021 para desarrollar sus propios proyectos: Vestidas de azul (Atresmedia, 2023), una especie de continuación de Veneno, y La Mesías (Movistar+, 2023). 

Selftape

Ficción | Filmin | ★★★★☆ 

Creada por Joana Vilapuig, Mireia Vilapuig | Dirigida por Bàrbara Farré


Comentaba Juan José Ballesta en una reciente entrevista en el programa Lo de Évole (La Sexta, 2020-) que hay actores que se quejan por todo y a los que les molesta todo, admitiendo que su profesión es un privilegio. Y al comienzo de Selftape (Filmin, 2023-) da la impresión de que estamos ante un retrato de dos personajes que convierten la desaparición del éxito repentino, cuando todo era fácil, en una frustración por no lograr este mismo reconocimiento cuando tratan de tener el control de sus vidas. Joana Vilapuig y Mireia Vilapuig construyen en la serie una autoficción que también es un vehículo de promoción cuando las oportunidades escasean, lo cual es legítimo y al mismo tiempo consiguen reordenarla como una especie de reconocimiento del fracaso en una industria demasiado cruel. Cuando se reivindican en el último episodio lo hacen deslegitimando los resortes de su profesión a través de momentos perversos, como el rodaje de una escena de sexo en el último momento y sin previo aviso, o una entrevista de trabajo en la que se abordan aspectos insultantemente personales. La idea de la serie surgió cuando las dos comenzaron a recibir peticiones de self tapes, cintas de video grabadas por los propios actores para la primera selección antes de un casting, que estaban enfocadas a los mismos personajes, de forma que tenían que ayudarse para en realidad competir por el mismo papel. Hay algún apunte de esto cuando Mireia regresa de una temporada en Oslo, donde partió casi sin despedirse, dejando atrás todo y a todos, incluidos su novio y su hermana. Pero ella consigue ser seleccionada para un personaje para el que Joana ha sido rechazada, lo que provocará uno de los muchos conflictos entre ambas. 

Joana y Mireia están al principio separadas, no solo físicamente por la distancia que separa España de Noruega, sino sobre todo emocionalmente, marcadas por el rencor y también cierto sentimiento de envidia, por verse obligadas a competir después de haber compartido el éxito cuando eran unas adolescentes gracias a la serie Pulseras rojas (TV3, 2011-2013). Recientemente confesaban en el festival Crossover Series que comenzaron escribiendo la historia como una comedia, tratando de esconderse dentro de un disfraz emocional, pero cuando dieron a sus personajes sus propios nombres entendieron que solo podían contar esta historia desde una mirada personal y honesta. Y efectivamente lo consiguen, estableciendo límites invisibles entre la ficción y la realidad, o jugando con el uso de las imágenes de archivo que las muestran a ellas mismas ensayando o siendo entrevistadas cuando eran estrellas de la televisión. De forma que este diálogo entre realidad y ficción, que la directora Bàrbara Farré consigue manejar con habilidad, es uno de los elementos más sobresalientes de la serie. Y también plantea algunas reflexiones sobre la manera en que los medios gestionan el éxito adolescente a través de entrevistas que sexualizan a las jóvenes actrices, con preguntas sobre si tienen novio o si su primer beso ha sido durante el rodaje. Selftape aborda de forma constante este empleo de la imagen personal sin ningún control, como cuando en el tercer episodio, que es uno de los mejores de la serie, Mireia descubre que algunas escenas de sexo de películas que ha rodado se encuentran alojadas en una página porno, extraído de una experiencia real que tuvieron ambas. 

Incluso hay un trasfondo en la experiencia de Mireia en Oslo que apunta hacia una realidad que contrasta la superficie con el fondo, como cuando el glamour de una celebración por haber conseguido un premio se desvanece en cuanto sale de la fiesta. Este prólogo es también una referencia clara a una de las series cuya huella está marcada en los primeros episodios, la producción noruega Young and promising (Filmin, 2015-2019), con la que comparte el tono de comedia dramática con personajes imperfectos y la mirada crítica hacia el mundo artístico. Pero este recorrido paralelo de las dos hermanas a veces cae en lugares comunes, como en el episodio 5 que se desarrolla en la fiesta de cumpleaños del padre de ambas que, desde que comienza, ya sabemos cómo va a terminar. El trayecto de Mireia y Joana es un viaje desde la oscuridad hasta la luz, lo que está perfectamente reflejado en la gradación de la fotografía de Lucas Casanovas, que colaboró con la directora Bàrbara Farré en su cortometraje La última virgen (2017). Aunque no resulta demasiado convincente la ruptura con la que termina la serie, un recurso innecesario y demasiado condescendiente, como si el espectador necesitara un apunte de realidad para reencontrarse con Joana y Mireia. Selftape está producida por Iván Mercadé y Pau Freixas, guionista y director de Pulseras rojas (TV3, 2011-2013), Sé quien eres (Telecinco, 2017), Benvinguts a la família (TV3, 2018-2019) y Todos mienten (Movistar+, 2022), para la productora Filmax, que próximamente presentará la tercera temporada de la serie Citas (Prime Video, 2015-), dirigida por el mismo Pau Freixas, que se estrenará simultáneamente en TV3 y Prime Video. 

Sentimos las molestias. Temporada 2

Ficción | Movistar+ | ★★★☆☆ 

Creada y Dirigida por Juan Cavestany, Álvaro Fernández-Armero


Aunque una de las principales características promocionadas de esta segunda temporada de Sentimos las molestias (Movistar+, 2022-) era que los personajes acabarían compartiendo una excursión del Imserso a Torremolinos, lo cierto es que este viaje se produce solo en el penúltimo episodio, y acaba siendo el más divertido de la segunda temporada, porque sitúa a los dos protagonistas, Rafael Müller (Antonio Resines) y Rafael Jiménez (Miguel Rellán), de frente con esa vejez de la que no quieren formar parte a pesar de los achaques, los ataques de ansiedad y las enfermedades. Y ese es uno de los elementos más interesantes de una serie que precisamente reflexiona en tono de humor sobre cuál es el espacio que ocupamos dentro de la sociedad cuando nos hacemos mayores y dejamos de ser una fuerza productiva. Cada uno a su manera, los dos personajes rechazan ser sustituidos por otros, y se enfrentan con desgana a una situación inevitable que les fuerza a dejar paso a generaciones que no entienden la profesión y la vida de la misma forma que ellos. Pero al mismo tiempo son el reflejo de esa tercera edad que en los últimos años ha cambiado en cuanto a su percepción dentro de la sociedad, demostrando que su dimensión está más allá del retrato tradicional de la discapacidad para reivindicarse como creadores y pensadores por encima de los años que marcan sus vidas. Hay un planteamiento interesante en una serie que en su primera temporada a veces parecía quedarse a medio camino y que en algunos aspectos profundiza más y consigue mejorar en la segunda temporada. 

Miguel Rellán parece también más cómodo, o al menos refleja para el espectador una mejor adaptación a su personaje, quizás porque el actor acaba resultando especialmente divertido cuando expresa el drama de una forma irónica. Y al comienzo de esta temporada, Rafael Jiménez es un personaje deprimido y suicida, que es precisamente el tipo de caracteres en los que Rellán consigue la perfección, extrayendo la sonrisa de situaciones que objetivamente son muy dramáticas. Curiosamente, Antonio Resines, que estuvo al borde de la muerte debido a una infección por Covid-19, resalta cierta vitalidad en su personaje, aunque mantenga ese tono de presuntuosidad que le caracteriza. Los creadores de la serie, Juan Cavestany (1967, Madrid) y Álvaro Fernández Armero (1969, Madrid), que ya consiguieron retratar algunos aspectos ridículos de nuestra sociedad en Vergüenza (Movistar+, 2017-2020), profundizan en la descripción de esta desafección provocada por el paso del tiempo, pero al mismo tiempo introducen nuevos personajes como Alejandro (Manuel Galiana) que de alguna manera sirve como guía para los dos protagonistas hacia la aceptación de su propia vejez. Quizás la conclusión al final de la temporada puede resultar más convencional de lo que se plantea al principio, con Rafael Müller tratando de arreglar cuestiones del pasado y renunciando a uno de sus mayores retos profesionales, y con Rafael Jiménez aceptando el devenir de sus circunstancias personales. Resulta decepcionante que no se haya introducido algo más de rebeldía en los personajes, porque la impresión final es que la aceptación es el destino inevitable de la vejez, lo que se contradice con el mensaje de la canción "Morir con las botas puestas" que han compuesto Bernardo Fuster y Luis Mendo, del grupo Suburbano, para esta nueva temporada. 

Express T2

Ficción | Lionsgate+ | ★★☆☆☆ 

Creada por Iván Escobar | Dirigida por Iñaki Peñafiel, Anaïs Pareto Onghena


Se podría decir que esta serie ha vivido todas las etapas de Starz en España, desde su desembarco hasta su hundimiento. Comenzó siendo la primera producción española de Starzplay, a través de The Mediapro Studio, que se estrenó en enero de 2022, posteriormente vivió durante el rodaje de la segunda temporada en septiembre la transformación de Starzplay en Lionsgate+ y unos meses después se estrenaba solo en Latinoamérica porque Starz tomó la decisión de replegar su expansión internacional dejando de emitir como plataforma en países como España desde este pasado 31 de marzo. En principio, el catálogo de Lionsgate+ pasa a formar parte de MGM+, como canal de Prime Video, pero aún no está claro qué ocurrirá con sus estrenos pendientes, entre ellos el de la temporada final de Express (Lionsgate+, 2022-2023). Algunas de sus producciones sin embargo han sido adquiridas por otros servicios de streaming, como ha ocurrido con Nacho (ATRESplayer, 2023), que está emitiendo Atresmedia desde su plataforma. La serie creada por Iván Escobar tiene elementos en común con sus anteriores propuestas Vis a vis (Fox, 2015-2019) y su continuación Vis a vis: El Oasis (Fox, 2020), no solo porque cuenta como protagonista con la actriz Maggie Civantos, sino por el tono de un género de acción cercano al cómic y la estructura narrativa que utiliza la voz en off como elemento de conexión entre el pasado y el presente. Iván Escobar se formó en Globomedia de la mano de Daniel Écija y Álex Pina, con los que trabajó como guionista en Los hombres de Paco (ATRESPlayer, 2005-2009), formando así una especie de triunvirato de éxitos de la ficción española en la última década, ya cada uno trabajando desde diferentes productoras. 

La historia terminó con un final abierto en la primera temporada que se retoma exactamente en el punto en el que había quedado, obligando a Bárbara Vázquez (Maggie Civantos) a enfrentarse de nuevo al trauma de su propio secuestro que marcó la deriva del personaje, desde ejercer como psicóloga criminal hasta acabar liderando un grupo de frikis como negociadora para la empresa privada Central Risk, de la que es propietaria la Sra. Ortega (Kiti Mánver). Pero en esta segunda temporada se refuerza la atención en una trama principal en la que parece que todos tienen una doble cara, con secretos y traiciones que acaban en una explosión de violencia. Lo mejor de esta temporada es que, al plantearse como el final del camino, tiene una mayor centralidad que de alguna manera consigue solventar ese batiburrillo de referencias, ritmos y tramas que acaba siendo desordenado, como apuntábamos en nuestro comentario sobre la primera temporada. Pero eso no quiere decir que consiga ser menos caótica en esta ocasión, porque, al mismo tiempo que recupera su eje principal, se amplía hacia algunas subtramas que resultan poco sólidas, por no decir inútiles, como la que se desarrolla entre el trío formado por Gus (Alba Planas), la hija de Bárbara, su novia Triana (Carmen Daza) y Leo Malasangre (Bernardo Flores), uno de los componentes del grupo que nunca hemos sabido realmente qué función tenía dentro del mismo. Funciona mejor la ambivalencia de Santiago Roldán (Vicente Romero), aunque finalmente no terminan de estar demasiado justificadas algunas de sus decisiones, solventadas sin embargo por un certero trabajo del actor sevillano. 

También se introducen en esta temporada algunos personajes nuevos como el de Asia, la hija de la Sra. Ortega, interpretada por la actriz argentina Laura Laprida, a la que hemos visto en series españolas como Paraíso (Movistar+, 2021-2022) y Sagrada Familia (Netflix, 2022) que se une al también argentino Esteban Meloni como Santa Varela, el ex-marido de Bárbara. Su incorporación no se entiende demasiado excepto como sustitución de uno de los personajes, pero su relevancia en la trama parece demasiado fugaz hasta el final, en el que adquiere una relevancia más destacada de cara a una teórica continuación. De forma que en cierta manera acaba siendo un elemento exclusivamente instrumental que finalmente no se integra bien con el resto del grupo. En el trabajo de dirección repite Iñaki Peñafiel y se incorpora Anaïs Pareto Onghena, que el año pasado dirigió el drama familiar Santa Bárbara (2022). La temporada final de Express consigue evitar el desorden de la primera, centrándose más en la trama principal, pero sigue siendo tan superficial y desigual como aquella. 

El grito de las mariposas

Ficción | Disney+ | ★★☆☆☆ 

Creada por Juan Pablo Buscarini | Dirigida por Mariano Hueter, Leandro Ipiña, Inés París 


Walt Disney Company se está tomando en serio la ficción original internacional, aunque habrá que ver dónde queda cuando se pongan en marcha los recortes que ya ha anunciado el CEO Bob Iger, que supondrá el despido de 7.000 empleados, lo que supone un 3% de su fuerza laboral global, y muy posiblemente la venta del canal Hulu. Por el momento, una de sus producciones de habla hispana más publicitadas ha sido la miniserie El grito de las mariposas (Disney+, 2023), creada por Juan Pablo Buscarini (1962, Argentina), quien hasta el momento se había centrado en largometrajes destinados a un público infantil, como Pérez, el ratoncito de tus sueños (2006) o La gran aventura de los Lunnis y el libro mágico (2019), aunque como productor ha puesto en marcha proyectos más adultos como Capitán Kóblic (Sebastián Borensztein, 2016) o Un crimen argentino (Lucas Combina, 2022). En este mismo registro dramático se desarrolla una serie que pone en escena la historia real del asesinato de la joven abogada dominicana Minerva Mirabal en 1960, llevado a cabo por miembros del Servicio de Inteligencia Militar por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Este crimen, cometido contra Minerva y sus hermanas Patria y María Teresa cuando se dirigían a visitar a sus maridos, dirigentes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, que se encontraban presos, tuvo tanta resonancia que las Naciones Unidas decidieron convertir la fecha del asesinato, el 25 de noviembre, en la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. 

Para desarrollar la historia, el equipo de guionistas entre los que se encuentran los argentinos Pablo Bossi, Ricardo Rodríguez, Juan Matías Carballo y Gabriel Nicoli, y la española Azucena Rodríguez, se centra en los acontecimientos reales que llevaron a Minerva Mirabal (Sandy Hernández) a enfrentarse a Leónidas Trujillo (Luis Alberto García), que acabó siendo el único dictador que permaneció en Latinoamérica hasta su asesinato en 1961. En un pequeño país como la República Dominicana, el desprecio que tuvo Minerva hacia el líder militar en una fiesta provocó una animadversión que fue creciendo con el paso de los años, y que se muestra a través de la representación de la mujer en un entorno sexista y abusivo por parte de los estamentos gubernamentales. Pero también se construye una historia ficticia en torno a una aspirante a bailarina española, Arantxa Oyamburu (Susana Abaitua), que es amiga personal de Minerva pero al mismo tiempo trata de ascender profesionalmente aceptando la seducción del dictador. Esta ficción trata de representar la sumisión femenina, incluso por parte de una extranjera, para reforzar la rebeldía de Minerva. Pero la trama tiene problemas para encajar en la historia principal y, lo que es más grave, termina desplazándola para convertirse en buena parte de sus trece episodios en el eje central, de forma que el personaje de Minerva Mirabal se acaba convirtiendo en secundaria de su propia historia. Esta trama se expande hasta el presente, cuando la periodista Pilar Macías (Belén Rueda) consigue encontrar a Arantxa (Mercedes Sampietro) en Madrid, y quiere entrevistarla para escribir un artículo sobre Minerva. 

Las secuencias en Madrid protagonizadas por las dos actrices españolas han sido rodadas por la directora Inés París (1962, Madrid), responsable de películas como A mi madre le gustan las mujeres (2002), Manzanas, pollos y quimeras (2013) o La noche que mi madre mató a mi padre (2016), y se sostienen sobre todo en unas interpretaciones que le dan resonancia internacional a la serie. El grito de las mariposas, tiene un nivel de producción destacado que utiliza los escenarios con habilidad, sobre todo porque se ha rodado en Colombia, y no en la República Dominicana, ya que el país colombiano dispone de una mayor estructura cinematográfica que permite más facilidades en cuanto a equipos técnicos. Pero desde el punto de vista narrativo se alarga en unos trece episodios innecesarios, sintiéndose como una propuesta que infravalora el interés de la historia principal para crear una ficción que acaba devorándola, y cuando vuelve a centrarse principalmente en Minerva, pierde la perspectiva de sus intenciones para tratar de crear un thriller político sin demasiada consistencia. 

Sin huellas

Ficción | Prime Video | ★★☆☆☆ 

Creada por Sara Antuña, Carlos de Pando. Héctor Beltrán Gimeno, Gabriel Ochoa

Dirigida por Paco Caballero, Koldo Serra, Samantha López Speranza, Gemma Ferraté


A los responsables de Prime Video les gustan las comedias españolas, según apuntaba James Farrell, editor jefe de sus contenidos internacionales, en Séries Mania: "Creo que en España están haciendo un buen trabajo, son capaces de producir interesantes comedias para toda la familia" (Séries Mania, 23/02/2023). Y precisamente la última apuesta de la plataforma es lo que se autodenomina como una "paella western", aunque en realidad es una versión inclusiva de las buddy movies con escaso acierto. Las protagonistas de Sin huellas (Prime Video, 2023) son Desi (Carolina Yuste) y Cata (Camila Sodi), dos limpiadoras que descubren un cadáver en una mansión y toman algunas decisiones poco acertadas, siendo perseguidas, como no podía ser menos, por mafiosos y corruptos. Y aunque resulta acertado incluir a las dos protagonistas en dos minorías perfectamente coherentes con un trabajo de subsistencia, lo que focaliza su forma de actuar alrededor de su identidad como gitana y como latina, el dibujo de los personajes acaba jugando al estereotipo sin plantear ninguna propuesta que se salga de él, lo que al final establece unos perfiles que se circunscriben a un retrato convencional, reforzado aún más en el personaje de Mariana (Pastora Vega), la madre de Desi. En realidad, la serie creada por Sara Antuña y Carlos de Pando, responsables también de la fallida ¡García! (HBO Max, 2022), aporta pocas novedades al subgénero de las buddy movies, aunque de alguna manera intenta mezclar elementos de diferentes géneros que consigan mantener una trama que se alarga en exceso, lo que provoca que comience como una especie de road movie y acabe siendo algo parecido a una comedia negra de enredos, ninguna de las dos especialmente inspiradas en su tonalidad. 

Sin huellas tampoco tiene a su favor la química entre las dos protagonistas, con una Carolina Yuste algo extralimitada en su acento calé y una Camila Sodi poco acertada en las escenas de comedia, lo que parece más responsabilidad de una dirección plana que del demérito de las actrices. De hecho, la serie alcanza mejores resultados cuando se centraliza en el enredo de acción, que corresponde principalmente a los tres episodios dirigidos por Koldo Serra, un realizador experimentado en series como El Ministerio del tiempo (TVE, 2015-2020) y La casa de papel (Netflix, 2017-2021) que también es el responsable de Reina roja (Prime Video, 2023), y se hace más dubitativa en los que se centran en la comedia, los que dirige Paco Caballero, últimamente muy prolífico en el género, con propuestas poco apetecibles como Donde caben dos (2021), Amor de madre (2022) y Reyes contra Santa (2022). El tono de western que aporta casi todo el tiempo la música de J.J. Luna, miembro del grupo Sexy Zebras, es un anticipo del desenlace que sitúa a las protagonistas en el Fun West, una antigua atracción que recrea un pueblo de películas del Oeste que actualmente se utiliza sobre todo como escenario para filmaciones, y que aporta una cualidad visual diferente en la soleada Costa Blanca, aunque el encuentro final parezca poco justificado. De forma que Sin huellas acaba adoptando su propia definición de "paella western", concluyendo como un homenaje a los antiguos rodajes en el Sur de España. Hay algunas ideas interesantes en esta propuesta, pero finalmente se queda en una mezcla inconexa de referencias cinematográficas. 

Hasta el cielo: La serie

Ficción | Netflix | ★☆☆☆☆ 

Creada por Daniel Calparsoro, Jorge Guerricaechevarría | Dirigida por Daniel Calparsoro


A la espera de la llegada de su spin-off Berlín (Netflix, 2023), la plataforma sigue buscando dentro de la ficción española algún título que ocupe el espacio dejado por La casa de papel (Netflix, 2017-2021) como una de sus propuestas, dentro del género thriller, más populares. En cierta manera, Hasta el cielo: La serie (Netflix, 2023) tiene algunos ingredientes cercanos, pero no consigue resolver con la suficiente habilidad su condición de innecesaria continuación de la película Hasta el cielo (Daniel Calparsoro, 2020), una producción distribuida por Universal en las salas de cine pero a nivel internacional por la plataforma que ahora acoge su secuela en formato serie. Cualquiera que haya visto el final de la película podría preguntarse si, para una vez que se concluye una historia sin tramas abiertas, tiene algún sentido continuarla, pero lo cierto es que los siete episodios de que consta ofrecen una respuesta negativa más que contundente. Sin Miguel Herrán ni Carolina Yuste, la historia se centra en el personaje de Sole (Asia Ortega) para intentar convertirla en una especie de Madame del narcotráfico internacional, sustituyendo el retrato de una banda de delincuentes en el entorno del boom inmobiliario por un thriller internacional que se desarrolla entre Madrid, París y Lagos, con una ambición de producción que no termina de encontrar su adecuado reflejo en una trama coherente. 

Con el guionista Jorge Guerricaechevarría, habitual colaborador de Álex de la Iglesia y autor del guión de la película, en piloto automático, la elaboración de los atracos resulta demasiado perezosa y poco creíble, cayendo en el ridículo cuando intenta ser un poco más La casa de papel de lo que debería. La banda de la Sole incluso elabora un plan en el episodio Caballo de Troya (T1E4) para robar una pieza de coleccionista que la mafia china quiere recuperar en el Château de Vaux-le-Vicomte, en la región francesa de Loira, que está inspirado en la planificación de un robo real en el Château de Fontainebleau, que finalmente acabó con los ladrones detenidos antes de llevarlo a cabo. Está bien que los creadores de la serie insistan en las entrevistas en que casi todos los robos se basan en atracos reales sacados de los periódicos, pero cuando al comienzo del episodio Padres e hijos (T1E6) introducen un coche Smart por los pasillos del palacio para robar la pieza, el resultado no es especialmente cinematográfico. De alguna manera, la serie acaba demostrando la premisa de que no todo lo que es real funciona en la ficción. En general, Hasta el cielo transmite la sensación de que los personajes no terminan de encajar en esta trama de intrigas internacionales, especialmente en los últimos episodios que se desarrollan en la ciudad nigeriana de Lagos, como si quisiera ser más ambiciosa de lo que los protagonistas pueden sostener para no terminar siendo ridículos.   

Escándalo, relato de una obsesión

Ficción | Telecinco/Prime Video | ★★☆☆☆ 

Creada por Aurora Guerra | Dirigida por Jorge Saavedra, Ana Vázquez


El primer estreno español del año en la televisión lineal ha sido Escándalo, relato de una obsesión (Tele 5, 2023), un drama que, aunque no ha conseguido sobrepasar el millón de espectadores, ha mantenido una cierta estabilidad en las audiencias, beneficiadas por un cambio de horario a partir del episodio La polémica está servida (T1E5), que adelantaba su emisión a las 22:00 h. en vez de llevarla al late night como solía suceder cuando una ficción no conseguía buenos índices. Se podría decir que la serie producida por Aitor Gabilondo y Aurora Guerra ha sido un fracaso relativo, que en su emisión a través de la plataforma Prime Video desde el 10 de marzo podría mejorar en su exposición a los espectadores. Pero también es cierto que otras series que también se quedan por debajo del millón, como La promesa (RTVE, 2023) son consideradas un éxito, aunque su franja horaria es diferente. En todo caso, la estabilidad ha beneficiado a una producción que planteaba al comienzo una historia con cierta controversia sobre la relación entre una mujer madura y un adolescente menor de edad, pero que progresivamente se ha ido decantando por convertirse en una telenovela melodramática sin sentido, llena de giros de guión absurdos. Inés (Alexandra Jiménez) es una mujer que descubriremos que tiene una cierta obsesión con el cariño, fruto de un trauma de la infancia, y que vemos al principio como esposa abusada psicológicamente tanto por su marido Antonio (Victor Duplá) como por su hija Ainara (Eve Ryan). Pero el encuentro con el adolescente Hugo (Fernando Lindez) será no solo una liberación a su estado de depresión sino el comienzo de una relación prohibida que acabará teniendo consecuencias demasiado dramáticas. 

Sin embargo, la serie no pretende explorar la naturaleza de una relación compleja y socialmente reprobable, como hemos visto en películas como A teacher (Hannah Fiedel, 2013), sino que  prefiere justificar el comportamiento de la protagonista construyendo una psicología esquizoide que acerca la segunda mitad de la temporada a una especie de Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987). La creadora de la serie Aurora Guerra (1968, Madrid), que el año pasado estrenó el thriller militar Fuerza de paz (RTVE, 2022), maltratado por las emisiones de la cadena pública, ha afirmado que no pretendía hacer una versión de Lolita (Stanley Kubrick, 1962), pero entonces tampoco se entiende bien por qué se ha elegido a un adolescente de 15 años a punto de cumplir la edad que en España se considera legal para el consentimiento de relaciones sexuales. Porque la relación entre Inés y Hugo, tal como se desarrolla finalmente la historia, hubiera sido igualmente reprobable para el resto de personajes que les rodean. Lo que se echa en falta es precisamente la valentía de abordar una atracción entre una mujer madura y un joven sin tener que rodearla de elementos de perturbación psicológica. Pero una vez aceptado que estamos ante una telenovela, con diálogos infames como el interrogatorio de la policía, que juega al thriller obsesivo con cierto empaque técnico, la serie mantiene cierto interés a través de giros de guión de los que ya asumimos su falta de verosimilitud. 

De hecho, aunque el personaje de Antonio, el marido de la protagonista, aparece retratado al principio como una especie de catalizador de la depresión de Inés, un maltratador psicológico que se regocija en la actitud pasiva de su esposa, finalmente es uno de los más interesantes. Porque a lo largo de la serie no solo se muestra su perfil de abusador con Inés, sino también su faceta como padre cómplice con Ainara. Resulta interesante, aunque no lo suficientemente desarrollada, la idea de retratar a un personaje que puede ser amable y cariñoso en un contexto, y agresivo y abusivo en otro. Lo que termina aportando una complejidad que no vemos en otros personajes, especialmente en Hugo, quizás el peor perfilado de todos, porque el guión se empeña tanto en querer explicar por qué Inés se obsesiona con Hugo que se olvida de explicarnos por qué Hugo se obsesiona con Inés. Hay que destacar el trabajo de Alexandra Jiménez aportando matices que a veces se pierden en su interacción con el debutante Fernando Lindez, pero por momentos resulta frustrante la deriva de su personaje. La serie está producida por Alea Media, fundada junto a Mediaset por Aitor Gabilondo (1972, San Sebastián), productora de series como Vivir sin permiso (Telecinco/Netflix, 2018-2020) y Entrevías (Telecinco/Netflix, 2021-). De hecho, Aurora Guerra era una de las principales colaboradoras de la productora hasta que la serie diaria que encargó Mediaset el año pasado, Mía es la venganza (Telecinco, 2023-) ha acabado en una especie de desastre de producción que ha desembocado en el cambio de los protagonistas y la salida de Aurora Guerra tanto de la serie como de Alea Media, tras numerosas discrepancias. 

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Películas mencionadas: 

Pérez, el ratoncito de tus sueños y La noche que mi madre mató a mi padre se pueden ver en Filmin.
La gran aventura de los Lunnis y el libro mágico se puede ver en RTVE Play.
Capitán Kóblic y Reyes contra Santa se pueden ver en Prime Video. 
Manzanas, pollos y quimeras se puede ver en FlixOlé. 
Donde caben dos y Amor de madre se pueden ver en Netflix. 
Hasta el cielo se puede ver en Movistar+ y Netflix. 
A teacher se puede ver en MUBI.
Atracción fatal se puede ver en SkyShowtime.
Lolita se puede ver en HBO Max.



03 abril, 2023

CROSSOVER '23: Hablar de series

Estas últimas semanas han coincidido algunas de las propuestas más destacadas en torno al mundo de las series. Hemos estado hablando de los encuentros y las proyecciones de Séries Mania 2023, después de Semana Santa se celebra la sexta temporada de Canneseries, y este fin de semana se clausuraba en San Sebastián el festival Crossover Series, que también llega a su sexta temporada. Se trata de un encuentro que prioriza la discusión en torno al mundo de las series frente a las presentaciones en primicia, aunque se estrenaron los primeros episodios de producciones tan esperadas como Spy/Master (HBO Max, 2023), que inauguró la pasada edición de Berlinale Series, Three pines (AXN, 2022) y las españolas Selftape (Filmin, 2023) y Rapa T2 (Movistar+, 2023). Sin embargo, Crossover dedica un espacio principal a los diálogos en torno a las series, con temáticas que se distancian de las habituales conversaciones para proponer cuestiones como el sexo en las series, la representación arquitectónica o la diversidad, uno de los temasde nuestras crónicas de Séries Mania: Historias LGTBI. Apostando por la diversidad. 

Crossover Series nació en 2008 cuando Patxi Presa y Jon Paul Arroyo programaron unas charlas dentro de un ciclo al que denominaron SeriesFicciones. Diez años después, en 2018, cuando ya la introducción de las plataformas había cambiado el panorama de la visualización de series, volvieron a retomar la idea desde el Departamento de Cultura de la Diputación Provincial de Guipúzcoa, en el que trabajaba Patxi Presa, y la empresa de desarrollo de proyectos KulturFactory, que había fundado Jon Paul Arroyo. El Festival Crossover Series ha ido creciendo progresivamente, a pesar de las restricciones que provocó la pandemia del coronavirus en 2020 y 2021, hasta convertirse en uno de los encuentros más relevantes del mundo de las series en España. Y su planteamiento híbrido, por un lado presencial pero también con las charlas disponibles a través de su canal de YouTube, ha contribuido al crecimiento. La edición de 2023 de Crossover Series Festival ha contado con 22 sesiones y 60 invitados, así como con nuevos colaboradores como el Basque Culinary Center, con el que se ha desarrollado la nueva sección Series Gourmet, que ha propuesto un maridaje entre gastronomía y series elaborando recetas inspiradas en series populares, que en sus formatos de aperitivo y tertulia-cena, con los hermanos Alberto y Laura Caballero como invitados, han tenido una gran acogida. Este tipo de conexiones suelen estar presentes en festivales como San Sebastián y Málaga, con una buena aceptación por parte del público.

Aunque no todos los encuentros han sido especialmente fructíferos (algunos se han desviado incluso del tema seriéfilo), la mayor parte de las charlas han dado titulares jugosos que a continuación destacamos. 

THRILLER CON ACENTO GALLEGO

El estreno del primer episodio de la temporada 2 de Rapa (Movistar+, 2022-), que llegará en el mes de junio, ha permitido el encuentro con los dos intérpretes principales de la serie y sus productores. Para Javier Cámara, la decisión de formar parte de ella nació desde el guión: "A mi no me interesaba mucho el thriller. Me parecía que el género siempre adolecía de una técnica y una escritura en el que los casos siempre estaban por encima de los personajes. Aunque me habían ofrecido otros, nunca había aceptado un thriller. Pero cuando lo leí me gustaron mucho los dos personajes". La segunda protagonista de la serie, Mónica López, que tuvo un breve personaje en Hierro (Movistar+, 2019-2022), destacaba el tono de la propuesta: "Me gusta que la serie sea rural, con esa luz y ese paisaje, como un personaje más que le aporta valor", y adelantaba que "en la segunda temporada nos trasladamos a Ferrol, una ciudad con una personalidad apabullante". En este nuevo entorno se desarrollan dos tramas de investigación paralelas. "Ferrol era un pequeño pueblo en el que en el siglo XVIII se decidió instalar el astillero y un arsenal militar", comentaba Alfonso Blanco, productor de Portocabo. "Es una ciudad militar y obrera, y también fue la cuna del caudillo. Esta diversidad de personalidades nos permite encontrar contrastes alucinantes". 

© Mambrú - Movistar+

Sobre las posibilidades que ofrece la proliferación de plataformas y la internacionalización de los contenidos, Susana Herreras, gerente de producción de ficción en Movistar+, decía que "las posibilidades de viajar con las series y de encontrar coproducciones internacionales, incluso manteniendo el castellano como lengua original, son brutales. Pero esta exportación pasaba antes también con las series de los canales en abierto. Sin embargo, han cambiado algunas cosas que han contribuido a mejorar las ventas, como los formatos de las series". A lo que Alfonso Blanco apuntaba: "Lo que han traído las plataformas es el cambio de formato y la capacidad para producir productos más diversos. Antes teníamos un problema con la duración de las series que llegaban a 70 minutos. Yo colaboré en las ventas internacionales de El tiempo entre costuras (Atresmedia, 2011), que eran once capítulos de 70 minutos, y tuvimos que reeditarla para conseguir 16 episodios de 50 minutos. La serie antes de eso no se vendía y después hizo más de 3 millones de euros en ventas internacionales". 

Los hermanos Jorge Coira y Pepe Coira, responsables de la serie Hierro, decidieron terminarla con la segunda temporada y comenzaron a trabajar en Rapa, que por el momento no se sabe si continuará, pero la productora Portocabo desarrolla otro proyecto para Movistar+ que aborda la vida del espía español Joan Pujol, "Garbo", que fue protagonista del documental ganador del Goya Garbo: El espía (Edmon Roch, 2009). Actuando como un agente doble, que colaboró tanto con el Tercer Reich como con los Aliados, su historia es lo suficientemente singular como para contribuir a un buen thriller de espías. 

ENCONTRARSE A SÍ MISMAS

Las creadoras y protagonistas de la tercera serie en la que participa Filmin como productora, Selftape (Filmin, 2023), presentaron los dos primeros episodios junto a la directora. Se trata de una propuesta de autoficción en la que las hermanas Vilapuig reflexionan sobre la fama efímera que les dio el éxito de Pulseras rojas (Filmin, 2011-2013) y la forma en que afrontan desde una mayor madurez su trabajo como intérpretes. "La idea nace en 2015, cuando Joanna y yo estábamos en un momento, después del éxito repentino de Pulseras rojas que nos costó gestionar, en el que no teníamos trabajo", comenta Mireia Vilapuig, "pero recibíamos muchas peticiones de self tapes, que son los videos que grabamos los actores para enviar a los castings, que eran para los mismos personajes. De forma que teníamos que ayudarnos a grabar estos videos para competir por el mismo papel. Y entonces empezamos a darnos cuenta de que esto que estábamos viviendo no era algo muy normal". La historia mezcla ficción y realidad, incorporando grabaciones caseras y algunas imágenes de archivo de programas de televisión que aportan una mirada retrospectiva que acerca la serie a ese carácter de reflejo de realidad que acaba siendo uno de sus principales atractivos. Pero el proyecto comenzó con una perspectiva diferente, como apunta Joana Vilapuig: "Empezamos ficcionando muchísimo. Teníamos claro que era una historia de dos hermanas, pero al principio era demasiado cómica". "Nos escondíamos detrás de una comedia muy rara", añade Mireia. "Pero el momento en el que decidimos que los personajes se iban a llamar Mireia y Joanna fue muy heavy, porque para nosotras suponía cruzar una línea bestial".  

© Crossover Series Festival

La directora de la serie es Bárbara Farré, que hasta el momento había dirigido el cortometraje La última virgen (2017), ganador de la Biznaga de Plata en el Festival de Málaga y del Premio Gaudí al Mejor corto, y algunos videoclips de Rosalía. Ella explica la forma en que se acercó a la serie: "Creo que al principio fue un proceso difícil para las tres. Ellas me entregaron su historia, sin que nos conociéramos de nada, y creo que por su parte también entendieron que les tocaba confiar, dar un paso atrás y ver lo que yo podía aportar con mi mirada. Poco a poco fuimos construyendo la manera de trabajar y de comunicarnos, y creo que al final las tres fuimos en la misma dirección. Ellas me dieron mucha libertad a la hora de tomar decisiones, pero yo no quise saber nunca qué era realidad y qué era ficción en lo que estábamos contando". Precisamente hay un acercamiento al pasado que se describe en la relación de las dos hermanas, y una interesante reflexión sobre la fama temprana, como apunta Joana Vilapuig: "Estás es un lugar que no es para niños, en el que te tratan como un adulto, y vives cosas que con 11 o 15 años no tendrías que estar viviendo. Pero también vas a clases, suspendiendo exámenes de matemáticas, y a la vez asistes a estrenos donde todo el mundo te dice lo bien que lo haces, y tienes fans en la calle gritando. Y después tu cuerpo cambia, y tú cambias también".

Uno de los aspectos más interesantes de la serie Selftape (Filmin, 2023) es la forma en que reflexiona sobre el uso de la imagen, aquello que se queda grabado y que acaba siendo gestionado de formas diferentes. "Tu imagen de cuando eras niña se queda congelada, y tenías esta frescura natural. Y de repente creces y te das cuenta de que todo es más difícil de lo que pensabas. Y que para ser actriz tienes que entender la profesión desde un Lugar más incómodo", comenta Mireia. El tercer episodio está protagonizado por su personaje y se desarrolla casi todo el tiempo en un hotel, abordando uno de los aspectos más inquietantes de esta utilización de la imagen. "Una vez, cuando estábamos con unos amigos, uno de ellos nos dijo que nos había visto en una página web porno. Habían incluido una secuencia íntima que yo había grabado en un cortometraje, y de Joana habían realizado un montaje de algunas secuencias de sexo que había hecho en una película. Entonces, te preguntas muchas cosas". A lo que añade Joana: "Sientes impotencia porque ni siquiera la policía puede hacer nada. Y sientes que han violado tu intimidad. Por eso en Selftape quisimos protegernos mucho utilizando coordinadoras de intimidad. No podemos evitar quizás acabar en una página porno pero podemos evitar no estar sobreexpuestas y tener el control sobre nuestro cuerpo". 

HABLEMOS DE SEXO

En el encuentro titulado "¿Cómo se rueda el sexo?", las invitadas fueron Teresa Fernández Valdés, productora y showrunner de la serie Nacho (Atresmedia, 2023) y las actrices María de Nati y Miriam Giovanelli, que también participan en ella. Principalmente giró en torno a la figura de las coordinadoras de intimidad, que fue creada por el Sindicato de Actores de Estados Unidos (SAG) tras el movimiento #metoo, con el objetivo de ofrecer un entorno seguro a los actores y actrices en el rodaje de las escenas de sexo. La primera serie en la que se utilizó esta figura fue The Deuce (HBO, 2017-2019), que abordaba el mundo de la pornografía en los años setenta, a petición expresa de la actriz Emily Meade, como se refleja en el documental Cuerpos de película (Kristy Guevara-Flanagan, 2022). Y sentó las bases de una presencia que exigen ya a las productoras algunas plataformas como Netflix y HBO. La coordinación de intimidad cosiste en establecer un diálogo con los intérpretes para marcar los límites, que se estipulan en un contrato específico, así como servir de enlace con la dirección y crear coreografías que permitan descosificar las escenas de sexo. Teresa Fernández Valdés comentaba que "en la serie Instinto (Movistar+, 2019) había una secuencia en un club de sexo e hicimos algo que en parte era un precedente de la figura del coordinador de intimidad. Utilizamos bailarines que crearon coreografías para las partes sexuales, de forma que permitían que los actores estuvieran más cómodos". 

© Crossover Series Festival

Si bien es cierto que esta nueva figura dentro de los rodajes permite un diálogo más fluido, hay directores e intérpretes que son reacios a institucionalizar estos pactos en los rodajes. La actriz Miriam Giovanelli tiene claro que había cosas que no estaba dispuesta a hacer en la serie Nacho, que nunca planteó desnudos gratuitos, pero aborda el mundo de la pornografía. Una escena concreta que estaba planteada con su personaje desnudo se modificó: "Un cuerpo desnudo de una mujer está sexualizado independientemente de lo que le ocurra. Entonces se decidió vestir al personaje para no sexualizar una secuencia absolutamente dramática". La actriz defiende que no hace falta plantear estos acuerdos por escrito: "Antes no venía una persona que me preguntaba cuales eran mis límites, me lo preguntaba mi compañero de rodaje", afirmaba Miriam Giovanelli. "Siempre hemos hecho las cosas desde la conversación. Y esta conversación existía, se ponían límites y se respetaban". 

La productora Teresa Fernández Valdés incidía en algunas dificultades que tuvieron en la preparación de la serie, incluso con negativas de actores: "Algunos representantes de actores que se contactaron para interpretar a Nacho Vidal directamente me decían que sus representados no querían ni siquiera leer el guión. Y en algunas localizaciones nos negaban los permisos cuando sabían quién era el personaje protagonista. Sin embargo, cuando hicimos Fariña (Atresmedia, 2018), recibí muchas llamadas de actores que querían interpretar al narcotraficante Sito Miñanco. No entiendo que sea más fácil encontrar a un actor para interpretar a un narcotraficante que para interpretar a una estrella del porno". 

LA DIVERSIDAD DE LOS CUERPOS

El encuentro con Bob Pop, escritor y creador de la serie Maricón perdido (TNT, 2022) abordaba la forma en que "Todos los cuerpos" están siendo incluidos en las historias que cuentan ahora. Él narró su propia experiencia como un joven homosexual en una serie que logró el Premio Ondas y tuvo varias nominaciones a los Premios Feroz: "Yo hablo desde un cuerpo diverso, hablo desde una movilidad reducida, desde un lugar de pensamiento del que yo hablaría con mis amigos. Yo he hablado de un montón de cosas que en principio no se podía. Y eso me costó que me despidieran de Movistar+." Bob Pop colaboraba con el programa de Andreu Buenafuente Late Motiv (Movistar+, 2016-2021), pero la plataforma de Telefónica decidió prescindir de sus servicios. "Me dijeron que me estaba radicalizando mucho y que no querían asociar su marca con mi mensaje. Yo respeto mucho a Movistar+ porque tomaron una decisión empresarial sensata, y es que no querían tener problemas. Ellos buscan dos cosas: ganar dinero y ganar dinero. Yo lo entendí perfectamente, no me considero un mártir de la libertad de expresión". 

© Crossover Series Festival

De hecho, el título de la serie provocó que, cuando se había coordinado el rodaje en algunas localizaciones de Porcelanosa, la empresa diera marcha atrás después de leer en el contrato el título. "A Movistar+ también les costó mucho. Ellos tenían mi serie dentro de su plataforma y la escondieron todo el tiempo que pudieron, porque no querían destacar una serie que se titulaba Maricón perdido. Y tengo que agradecer a Warner, que fue la productora junto a El Terrat, que luchara por mantener ese título". La historia refleja la experiencia de Bob Pop en la década de los ochenta cuando España se estaba transformando, y también las series ejercían su influencia en la sociedad. "Mi principal referente marica en la infancia fue Steven Carrington (Jack Coleman) de Dinastía (ABC, 1981-1989). Yo con doce años veía este culebrón maravilloso, y a Steven Carrington que era un rico heredero, rubio, ario y guapísimo pero al que le iba fatal como marica, porque le daban palizas, le desheredaban, le atropellaban a los novios... Y yo como un niño gordito, empollón y marica pensaba que si a él le iba tan mal siendo guapo y rico, ¿qué podía esperar para mí? Así que me hizo plantearme muchas cosas". 

En cuanto a la representación de la diversidad, Bob Pop afirma que la ventaja en estos momentos es que "somos nosotras las que estamos empezando a contar nuestras historias. A mi no me sirve de nada que los Javis hagan una serie sobre un personaje transexual. Yo lo que quiero es que las historias sobre transexuales las cuenten los transexuales desde su propia experiencia". Y considera que las plataformas están dando más oportunidades, aunque sea por razones principalmente empresariales: "Las empresas necesitan generar contenidos y ya no solo producen para un target mayoritario, sino que también están interesadas en los nichos de espectadores que se sienten identificados con determinados temas". Entre los nuevos proyectos de Bob Pop se encuentra la publicación de un nuevo libro en junio y el guión de una nueva serie: "Podría ser una segunda temporada de Maricón perdido, pero el juego sería entre mi yo actual, mi yo del pasado con 17 o 18 años, y mi yo si nunca hubiera vivido el diagnóstico de la esclerosis múltiple. La vida paralela que tendría en la actualidad siendo bípedo. Es un juego de realidad, de posibilidades y de alternativas, que también habla sobre la adolescencia...". 

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Películas y series mencionadas: 

Selftape se estrena en Filmin el 4 de abril.
Three pines se estrena en AXN el 25 de abril.

Garbo: El espía se puede ver en Filmin.
Pulseras rojas se puede ver en Filmin y Prime Video. 
Cuerpos de película se puede ver en Movistar+.
Maricón perdido se puede ver en HBO Max y Movistar+.