16 enero, 2023

Las series españolas de 2022: y Parte 9

El sector audiovisual español se enfrenta en 2022 a varios frentes que acabarán por situarlo en el panorama internacional, y para ello cuenta con la ayuda del plan "España Hub audiovisual de Europa" , que utiliza los fondos NextGenerationEU del Plan de Recuperación de cara a la España Digital 2025. Llama la atención sin embargo que buena parte de los 1.603 millones de euros destinados al plan hasta 2025 estén enfocados, no a impulsar la producción nacional o directamente la modernización y digitalización de las empresas audiovisuales, sino a promover el rodaje en España de producciones internacionales, que finalmente consiste en vender clima y paisajes, aquello en lo que nuestro país puede competir con otros países. A pesar de las inversiones prometidas, no todos en el medio audiovisual están contentos con este plan. Entre ellos el productor Jaume Roures, responsable de la productora "china" Mediapro, que el año pasado zanjó la crisis en la que estaba inmersa con una refinanciación de su deuda y una ampliación de capital proporcionada por el magnate Tang Hao a través de su fondo de inversión Southwind Group Limited, con sede en Singapur, quien afirmaba en una entrevista reciente: "El gobierno se ha equivocado. Los fondos se llaman ‘next generation’, ¿no? Su propio nombre indica que están destinados a construir futuro. Construir platós no es construir futuro. Es seguir con sol y sangría, me parece muy bien pero es insuficiente. El hub que ha prometido el gobierno se basa en 1.600 millones de euros para un plan de cinco años, de esos 1.600 millones, 1.300 son desgravaciones fiscales para quien venga a rodar a España, y 300 millones de euros para el sector. Un sector no se digitaliza ni se industrializa con 60 millones de euros al año." (Audiovisual 451, 3/1/2023). Estas suspicacias se unen a las que mostraba el sector cinematográfico respecto a la nueva Ley del Cine, especialmente respecto a la definición de "productora independiente" que, según el texto de la ley, podrían ser también grandes conglomerados de comunicación como Mediaset o Atresmedia que hasta ahora debían invertir un 3% en cine español, mientras que ahora se podrían beneficiar de parte del 5% que se impone a las plataformas digitales. Parece por tanto que el Plan Audiovisual del gobierno no tiene como objetivo el futuro del sector hasta 2025, como se afirma, sino que está más enfocado a una fecha concreta, mayo de 2023, en la que se celebran las próximas elecciones generales. 

La tendencia en el comportamiento de los espectadores durante 2022 ha confirmado el rápido e inevitable retroceso de la televisión lineal frente a las ofertas de streaming, igual que las salas de cine siguen también descendiendo en número de espectadores a pesar de algunos datos destacados de recaudación que son simplemente excepciones a la regla. Las cifras son tan significativas que el consumo del formato tradicional ha bajado en España hasta su mínimo histórico desde que existen mediciones de audiencias, en 1992, con una media de 190 minutos por persona al día, muy lejos del máximo que se consiguió en 2012, con 265 minutos diarios por persona, y un descenso del 11% frente a 2021, según el Análisis de la Industria Televisiva-Audiovisual de 2022 elaborado por la consultora Barlovento Comunicación. A pesar del continuado descenso de audiencia de Telecinco, hasta 2021 Antena 3 no ha conseguido ser el líder anual después de diez años de liderazgo de Mediaset, mientras en las plataformas de streaming, Netflix (22,5 millones de suscriptores), Prime Video (6,6 millones) y Movistar+ (3,3, millones) son las que encabezan el ranking de usuarios, seguidos en orden por HBO Max, Disney+, DAZN, Vodafone y Orange/Jazztel TV. También funcionan mejor las ofertas de streaming de las cadenas tradicionales, con Atresmedia a la cabeza y RTVE anunciando hace unos días que RTVE Play había conseguido el mes pasado cifras históricas con 14 millones de visitas y 51 millones de visualizaciones, mientras RTVE.es lograba 27 millones de visitantes únicos. Por supuesto, estas cifras récord en diciembre tienen una razón coyuntural con la celebración del Mundial de fútbol, que en las emisiones lineales también ha logrado que la televisión pública haya podido evitar el descenso histórico que se veía venir, consiguiendo un 9% de cuota de share, dos décimas por encima de 2021. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series mencionadas y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

La última serie española estrenada en 2022, concretamente el 30 de diciembre, ha sido esta colaboración de Laura Caballero y Alberto Caballero para Netflix, quienes han sabido expandir sus trabajos más allá de la siempre efectiva La que se avecina (Prime Video, 2007-) que, junto a Cuéntame cómo pasó (TVE, 2001-2023) y Amar es para siempre (Antena 3, 2005-), es una de las series más longevas de la televisión en España. En este caso, la propuesta creada junto a Daniel Deorador y Araceli Álvarez de Sotomayor ofrece una representación de cuatro hombres enfrentados al declive de su especie, la de los machos alfa, aunque el recién separado Santi (Gorka Otxoa) está más dispuesto a evolucionar con la colaboración de su hija, que le inscribe en una red social de citas. En principio, la idea es susceptible de crear una comedia mordaz en torno a una parte de la sociedad que se siente acosada en su masculinidad por la imposibilidad de mantener comportamientos pasivo-agresivos, descritos de manera divertida en El Moisés de los machirulos (T1E9) a través de una conocida entrevista al cantante El Fary, en la que afirmaba: "Yo siempre he detestado al hombre blandengue. El hombre debe de estar en su sitio y la mujer en el suyo, porque las mujeres tienen sus derechos y más que debían de tener, pero la mujer necesita a ese pedazo de tío ahí. Porque yo al hombre blandengue le detesto, ese hombre de la bolsa de la compra, del carrito del niño...". Esta entrevista, emitida en 1984 en TVE, reflejaba a la sociedad española y también sirvió el año pasado como base para la campaña del Ministerio de Igualdad #ElHombreSeHace. El problema que tiene Machos alfa (Netflix, 2022) es que no es lo que pretende ser, sino una comedia clásica sobre parejas en crisis que utiliza el tipo de humor basto y los recursos habituales característicos de La que se avecina. A estas alturas ya hemos perdido la cuenta de cuántas veces los hermanos Caballero han hecho chistes sobre un consolador o sobre las parejas swingers. 

Machos alfa

Temporada 1 | Netflix | ★☆☆☆ 

Creada por Alberto Caballero, Laura Caballero, Daniel Deorador, Araceli Álvarez de Sotomayor

Dirigida por Laura Caballero


De forma que nos encontramos ante un camino ya recorrido, una línea ya traspasada que, incluso, posiblemente por tratarse de una producción de Netflix, es menos provocativa y bastante menos punzante que cualquiera de las expresiones de Antonio Recio. Lo cual es una decepción, porque había terreno para profundizar más en esa sociedad que intenta recuperar el espacio perdido, que reivindica la masculinidad desde el sentimiento de superioridad, la que lleva a Vox al Congreso de los Diputados o suspira por los tiempos pasados, la que define la violencia machista como "violencia doméstica" y se revuelca en su propia burbuja social. Por el contrario, Machos alfa es una oportunidad perdida para retratar a los personajes de una manera mucho más virulenta. Al final, Pedro Aguilar (Fernando Gil), Raúl (Raúl Tejón) y Luis (Fele Martínez) son "hombres blandengues" en el sentido de que tampoco reivindican realmente su masculinidad de una forma rotunda, solo en el caso de Pedro cuando decide contrarrestar un seminario sobre masculinidad tóxica que dirige Patrick (Santi Millán) con otro seminario sobre machirulos. Pero lo que más sorprende de una serie que pretende reírse de estos hombres perdidos en una sociedad que ya no controlan es el retrato de los personajes femeninos, que se muestran como superficiales en el caso de Daniela (María Hervás), histéricas en el de Patricia (Raquel Guerrero), pasivo-agresivas en el de Luz (Kira Miró) o aprovechadas en el de la mujer separada de Santi. Por no hacer referencia a cualquiera de las citas que tiene Santi que abordan todos los tópicos referidos a la histeria, la necesidad de compromiso o el desequilibrio mental de las mujeres, recogiendo las palabras de El Fary: "La mujer es granujilla y se aprovecha mucho del hombre blandengue". De forma que en realidad la que sale peor retratada es la parte femenina en una serie que pretende lo contrario, y que acaba extrañamente desequilibrada entre ser paródica y ser, en el fondo, profundamente conservadora. 

La serie no ha sido un éxito global, permaneciendo ayer en el Top 10 en solo 13 países, como Argentina, Uruguay, Portugal o Grecia, e interesando poco en el mercado de habla hispana, en comparación, por ejemplo, con la tercera temporada de Sky rojo (Netflix, 2021-2023) que se ha colocado en el Top 10 en 43 países. Pero en España sí está funcionando, siendo número 1 actualmente y eso es suficiente para Netflix en producciones de perfil más local, por lo que se ha renovado para una segunda temporada. El anuncio se hizo hace unos días con una clarificadora lona publicitaria en Madrid y la frase: "Si os gusta el humor fino, aquí tenéis otro pepino", que es el mejor chiste de la serie en toda la temporada. Machos alfa está producida por Contubernio Films, la productora fundada por Alberto y Laura Caballero en 2013 para hacerse cargo de la producción de La que se avecina, después de que la anterior productora, Alba Adriática, que pertenecía a su tío José Luis Moreno, incurriera en falta de liquidez y en numerosos impagos. La relación entre tío y sobrinos llegó al punto de máxima ruptura cuando se vieron obligados a abandonar el plató donde se rodaba la serie tras no llegar a un acuerdo con José Luis Moreno, su propietario, lo que provocó que a partir de la temporada 13, recién estrenada en Prime Video, el rodaje de La que se avecina se trasladara a otra localización. 

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The Mediapro Studio es la productora, en una sorprendente colaboración con Hulu Japón y HBO Asia, de la franquicia The head (HBO Max, 2020), un thriller que en la primera temporada se trasladaba a la Antártida y que en la segunda tiene lugar en un barco de carga situado en el llamado Punto Nemo, en el Océano Pacífico, el lugar más alejado de tierra firme. Creada por David Troncoso y Ran Tellem, director de contenido internacional de The Mediapro Studio, la primera parte tuvo como guionistas a los españoles Álex y David Pastor, aunque la dirección corrió a cargo de Jorge Dorado, que se ha encargado también de dirigir esta segunda temporada, ahora estrenada en HBO Max. En este caso, el guión tiene como encargado a Mariano Baselga, productor de El internado (Antena 3, 2007-2010), y cuenta con un nuevo equipo formado por Jordi Galcerán, creador de la espléndida serie policíaca Nit i dia (TV3, 2016-2017), Isaac Sastre, guionista de la miniserie Cucut (TV3, 2022) y el brasileño Cauê Laratta, creador de la muy interesante Pico da neblina (HBO Max, 2019-), que el año pasado estrenó su segunda temporada. Quizás la diferente procedencia de este equipo de guionistas es una de las razones de que se elabore una historia que se siente menos coherente que la primera, como si entre ellos no hubiera un entendimiento mutuo de qué es lo que se pretende contar. Jorge Dorado, que estrenó el año pasado el largometraje Objetos (2022) tiene la posibilidad de desarrollar la temporada desde el principio, mientras que en la primera temporada se incorporó cuando ya había varios episodios escritos, pero curiosamente no consigue establecer una conexión entre las diferentes historias de los personajes. 

The head

Temporada 2 | HBO Max | ★☆☆ 

Creada por Jordi Galcerán, Isaac Sastre, Cauê Laratta

Dirigida por Jorge Dorado


La trama principal comienza donde acabó la anterior, utilizando un recurso poco convincente para poder recuperar al personaje del Dr. Arthur Wilde (John Lynch), ahora embarcado en el Alexandria, un barco científico que alberga un gran laboratorio. Como la mayor parte de los personajes desaparecieron en la temporada anterior, la tripulación está formada por un nuevo plantel de actores y actrices de 10 nacionalidades distintas, recuperando esta vez a otros dos actores españoles de La casa de papel (Netflix, 2017-2021): si antes fue Álvaro Morte, ahora son Hovik Keuchkerian y Enrique Arce, estableciendo una curiosa vinculación entre ambas series. Pero el esqueleto de la historia es básicamente el mismo: comienzan a producirse misteriosas muertes en un espacio aislado en el que todos son sospechosos. La primera temporada llegó a tener buenas críticas aunque fueron habituales las referencias a La cosa (John Carpenter, 1982), y como si se tratara de un comentario irónico, en uno de los primeros episodios de esta temporada los tripulantes están viendo en la televisión esa película, lo cual era innecesario pero suponemos que sirve a los creadores para reivindicar su propia creatividad frente a las críticas de falta de inspiración. Y ciertamente The head 1ª parte fue un convencional, pero generalmente bien realizado. thriller en el que no todas las explicaciones resultaban creíbles, pero en esta ocasión parece que la ambición se vuelve en su contra, tratando de elaborar una mayor complejidad (y de camino repartir la culpabilidad), para acabar construyendo una historia demasiado obvia en su reflexión sobre la condición humana. 

Al final, no sabemos por qué los personajes se comportan como lo hacen, especialmente en el ensañamiento de algunas muertes, y el desarrollo de Charlie (Hovik Keuchkerian) resulta tan gratuito que acaba dando vueltas por el barco durante dos episodios sin que sepamos cuáles son sus intenciones ni la razón de su transformación. Incluso la música de Federico Jusid, muy adecuada en la primera temporada, se siente convencional y monótona, como si no hubiera demasiado interés en explorar algo diferente. Cuando una historia consigue estar adecuadamente cerrada, retomarla para darle otra variante es un ejercicio especialmente complicado, y en este caso no acertadamente logrado. Repetitiva y discursiva, The head no consigue que los nuevos personajes conecten con el espectador, aunque juegue a la ambigüedad y el misterio para terminar siendo aburrida y poco verosímil. 

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Una de las sorpresas de los últimos meses de 2022 es esta producción de Atresmedia que se anunciaba como un recorrido por una década de desfase en la denominada ruta del bakalao, también llamada Ruta Destroy en la zona de Valencia, entre principios de los años ochenta y comienzos de los noventa. Pero La ruta (Atresplayer, 2022-) se ha revelado más como un drama familiar sobre jóvenes llenos de indecisiones con una construcción narrativa arriesgada pero finalmente efectiva en la creación de personajes complejos y de una historia de tonalidad trágica. La música está muy presente a través de la faceta como DJ de Lucas Ribó (Guillem Barbosa) y posteriormente de su hermano Marc Ribó (Àlex Monner), así como de las diferentes discotecas de gran popularidad en la época que dan título a los episodios: Chocolate, Espiral, Puzzle... Pero resulta más importante lo que ocurre en la pista de baile o en los lavabos de estos espacios de reunión en los que los jóvenes podían olvidarse de unas vidas monótonas y de unas familias que oprimían aunque no fuera su intención. La propuesta de los creadores Borja Soler, colaborador de Rodrigo Sorogoyen en películas como Stockholm (Borja Soler, Rodrigo Sorogoyen, 2013) y series como Antidisturbios (Movistar+, 2020), y Roberto Martín Maiztegui, guionista de la serie La valla (Atresmedia, 2020), es arriesgada y compleja, contando la historia al revés, retrocediendo progresivamente desde 1993 donde comienza el primer episodio hasta 1981 en el que concluye la serie, y aunque al principio esta decisión parece que dificulta la conexión con los personajes, poco a poco se va revelando como una maquinaria de relojería narrativa que funciona no solo bien, sino extraordinariamente bien.

La ruta

Temporada 1 | ATRESplayer Premium | ★★★ 

Creada por Borja Soler, Roberto Martín Maiztegui

Dirigida por Borja Soler, Belén Funes, Carlos Marques-Marcet

Premios Feroz '23: Serie dramática, Guión de serie, Actriz protagonista (Claudia Salas)


La historia comienza en Puzzle, 1993 (T1E1) con la muerte de un DJ que en cierta manera recuerda al fallecimiento del hermano de Marc, quien ha tomado la decisión de aceptar una propuesta para trabajar en Ibiza como DJ. Ese es el punto de partida pero también será el final en el episodio Barraca, 81 (T1E8), con el que se cierra el círculo de la estructura narrativa. Precisamente Atresmedia ya ha anunciado que La ruta tiene confirmada una segunda temporada que se desarrollará durante el esplendor de Ibiza en los años noventa. Pero la serie propone una mirada que no trata de estigmatizar a la que se llamó ruta del bakalao, sino que la presenta como una etapa de florecimiento musical y cultural en España, con acontecimientos como el primer concierto en nuestro país de Stones Roses en 1989, que sirve como uno de los hilos narrativos del episodio Actv, 89 (T1E3). Esta estigmatización estuvo marcada por la emisión del reportaje A toda pastilla (Canal+, 1993), una representación sensacionalista que se centraba en las drogas y una descripción siniestra de esas noches de fiesta en la costa valenciana, y de alguna forma la serie responde con una visión mucho más diversa en la que se reconstruyen las aspiraciones y las inquietudes de los jóvenes. La ruta está producida por Caballo Films, la productora que Borja Soler fundó en 2010 junto a Rodrigo Sorogoyen, Eduardo Villanueva y Alberto del campo, que ha producido todas las películas de Sorogoyen, entre ellas As bestas (2022), así como el cortometraje Mindanao (Daniel Remón, Borja Soler, 2021), nominado al Goya. 

La historia tiene como protagonistas a cinco amigos: los hermanos Ribó, Toni (Claudia Salas), Sento (Ricardo Gómez) y Nuria (Elisabet Casanovas), a través de sus relaciones y de su conexión con los espacios donde se desarrollan los fines de semana nocturnos. Pero en esta descripción de música, drogas y sueños, acaba siendo más importante el momento de la resaca, el final de una fiesta que despierta sentimientos y vacilaciones, contradicciones y descubrimientos. Al contrario que en otras propuestas nostálgicas, La ruta ofrece una espléndida puesta en escena que acierta en la descripción de la época, a pesar de tener la dificultad de desarrollarse en diferentes años. Y la narrativa en retroceso también consigue solventar los problemas de caracterización de los personajes, a los que vemos rejuvenecer conforma se desarrollan los episodios, pero que en la acertada interpretación de un plantel de actores y actrices bien escogidos y bien dirigidos, logra dar credibilidad a este retroceso. Pero también hay un acertado trabajo de dirección en el que se alternan Borja Soler, Belén Funes, directora de la película La hija de un ladrón (2019) y Carlos Marqués-Marcet, director de Los días que vendrán (2019), que plantean los episodios como relatos cerrados que, aunque mantienen una unidad narrativa, se construyen con una estética diferente. Está especialmente bien narrada la diferente relación entre Marc y Lucas con sus padres, unos espléndidos Luis Bermejo y Sonia Almarcha, que brillan en Actv, 93 (T1E3), y destaca el doble episodio dirigido por Belén Funes, Espiral, 87. Cara A (T1E4) y Espiral, 87. Cara B (T1E5) que es el epicentro de la historia. Quizás La ruta es una serie no especialmente apropiada para su emisión semanal, como se ha programado en ATRESplayer Premium, dada la complejidad de su estructura, y resulta mucho más efectiva una vez que se pueden visionar todos los episodios, pero lo que es indudable es que se trata de una las más interesantes producciones españolas del año. 

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Los dos canales lineales con menor índice de audiencia durante 2022, Telecinco y TVE, han sido precisamente los que gestionan los estrenos de las dos series creadas por Aurora Guerra (Madrid, 1968), guionista en algunas de las clásicas series de la televisión tradicional como Yo soy Bea (Telecinco, 2006-2009) o Acacias 38 (TVE, 2015-2021), y creadora de El secreto de puente viejo (Antena 3, 2011-2020), que junto a Alea Media y su fundador Aitor Gabilondo ha puesto en marcha dos de las producciones peor tratadas durante la temporada pasada: Escándalo, relato de una obsesión (Telecinco, 2022), que Mediaset ha venido anunciando desde hace meses hasta su estreno la semana pasada, que se tuvo que contentar con un 10,9% de share (1.120.000 espectadores) a pesar de la tibia polémica que protagonizó una asociación ultracatólica sin demasiada repercusión, y Fuerza de paz (TVE, 2022), que la televisión pública ha querido quitarse de en medio en solo tres semanas, estrenando tres episodios el 14 de diciembre y otros tres el 21 de diciembre, pero posponiendo los dos últimos hasta el 4 de enero de 2023. Una forma de desembarazarse de la producción propia con el aparente objetivo de enfocarla a la plataforma RTVE Play, donde las series se pueden ver completas. Aunque la primera semana Fuerza de paz tuvo un índice de audiencia aceptable por contagio del partido de fútbol anterior, con un 10% de share (1.540.000 espectadores), pero la media ha sido del 7,5% (732.000 espectadores). Ambientada en un destacamento de militares españoles bajo el paraguas de las Naciones Unidas en Guinea Ecuatorial, Fuerza de paz se plantea como un thriller contextualizado en el ejército que en algunos momentos parece reflejarse en películas como Algunos hombres buenos (Rob Reiner, 1992) pero que acaba construyendo una trama de corrupción castrense demasiado acartonada, apoyándose en interpretaciones deficientes. Fue la única serie española nominada a los Prix Europa 2022 en la categoría de ficción, que finalmente ganó la producción sueca Un secreto real (Filmin, 2021). 

Fuerza de paz

Temporada 1 | RTVE | ★☆☆ 

Creada por Aurora Guerra | Dirigida por Mar Olid, Jorge Saavedra

Nominación Prix Europa '22: TV Fiction


La protagonista es la sargento Paula Elgueta (Silvia Alonso), quien participa en una misión de paz para liberar a mujeres y niñas del secuestro y esclavitud al que son sometidas por grupos paramilitares, y que recibe la llamada desesperada de su prometido, el sargento primero Hugo Reyes, quien muere aparentemente por suicidio. Tras una misión en la que ellos dos junto al sargento Nacho Moreno (Martiño Rivas) fueron secuestrados, Hugo Reyes es nombrado como el "héroe de Falat", pero la realidad de lo ocurrido podría tener algo que ver con su incomprensible muerte. Pasando por alto algunas cuestiones absurdas como que un militar con evidentes síntomas de estrés postraumático siga en el destacamento, o que a la prometida de un sargento muerto se le permita quedarse en la misión sin acompañar al féretro hasta España, Fuerza de paz comienza con contundencia, elaborando un entramado de corrupción y participación de algunos miembros del ejército español en el abuso sexual de niñas. Alrededor de la sargento Paula Elgueta hay una actitud de incredulidad respecto a sus sospechas, especialmente por parte del comandante Román Garrigues (Alain Hernández) y el capitán Sánchez (Alfonso Bassave), quienes no parecen dispuestos a investigar dentro del destacamento, teniendo solo el apoyo del teniente Alfredo Cuesta (Félix Gómez). Pero conforme se desarrolla la historia, hay algunas deficiencias en la construcción de personajes y una mirada demasiado complaciente con el estamento militar que pierde la oportunidad de profundizar en algunas problemáticas importantes que son recientes. 

Estando protagonizada por una mujer, es sorprendente que no se aborden algunas cuestiones relevantes que están de actualidad: el pasado mes de noviembre un comandante fue condenado por abuso de autoridad cuando excluyó deliberadamente a una soldado de una misión en Libia, en julio un cabo fue condenado por abuso sexual contra una compañera, el año pasado dos militares fueron condenados por alentar la violación "en manada" de una soldado y un teniente coronel fue condenado por acoso sexual a una subordinada. Sin embargo, la serie no tiene interés en profundizar en la situación de las mujeres en el ejército español, y aunque la protagonista sufre los rumores respecto a sus relaciones personales, Paula Elgueta consigue casi siempre convencer a sus superiores de sus pretensiones, y solo recibe un trato más humillante de los personajes antagonistas, especialmente un Martiño Rivas al que nadie parece haber dirigido para evitar que caiga en el histrionismo. También es cierto que el destacamento es retratado como una especie de instituto en el que todos tienen alguna relación sentimental, uno de los males endémicos de la ficción española. Silvia Alonso defiende adecuadamente un personaje que resulta demasiado superficial, un retrato sin fisuras de la honestidad, el pundonor y la búsqueda de la verdad, pero hubiera sido interesante que tuviera alguna flaqueza para liberarla de cierta representación acartonada. Otra cosa es la representación de los civiles africanos, creando un personaje como el maestro Manuel Adugu (Will Shephard) con el que se pretende ofrecer un tono crítico hacia la participación de fuerzas militares extranjeras en África, pero quedándose en inofensivas quejas sin consecuencias. El planteamiento de la serie es otro muy distinto, y queda reflejado al final del último episodio, donde se deja claro que "España lleva 30 años contribuyendo a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas". Fuerza de paz acaba siendo un thriller sin sentido crítico en el que no hay demasiadas sorpresas y quedan algunos hilos sueltos que no terminan de resolverse. 

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RTVE Play se apunta a la moda del true crime, que ya ha cultivado con acierto en la docuserie Lucía en la telaraña (RTVE Play, 2021), con el estreno de dos producciones que abordan casos reales de delincuencia y asesinatos. La más relevante es El asesino de la baraja (RTVE Play, 2022), avalada por la participación de Goroka, productora responsable de la exitosa serie Crímenes (TV3, 2020-) un programa de investigación que repasa casos reales relatados por el periodista Carles Porta, y que en su tercera temporada en noviembre de 2022 alcanzó un 29,3% de share (651.000 espectadores) en Cataluña. Las dos temporadas anteriores están disponibles en Movistar+, que estrenará la tercera temporada a nivel nacional el 30 de enero. Por tanto, la docuserie de RTVE Play ofrece garantías de un trabajo realizado con profundidad y un estilo parecido al de la serie Crímenes, pero con Carles Porta solo como productor. Es algo así como El crimen de la guardia urbana (Movistar+, 2022), una especie de separata en el que se abordaba a través de cuatro episodios independientes un caso más complejo. En cuanto al llamado "asesino de la baraja" algunos aspectos provocan que se trate de una serie de crímenes con características inusuales, como la frialdad con la que se cometían. El psicólogo criminólogo Vicente Garrido, uno de los entrevistados más interesantes de los que participan, apunta que este asesino en serie mataba con una pistola al contrario de lo que suele suceder, sin contacto físico con las víctimas ni ensañamiento, de forma que su actitud era más de ejecutor, manteniendo la distancia respecto a los ejecutados. 

El asesino de la baraja

Docuserie | RTVE Play | ★ 

Creada por Enric Álvarez | Dirigida por Román Parrado


La serie documental traza a lo largo de sus tres episodios de unos 50 minutos de duración la secuencia de los hechos desde que se cometieron los primeros crímenes hasta que éstos acabaron siendo relacionados con otros posteriores, convirtiéndose en una especie de "asesino del Zodíaco" que dejaba cartas de la baraja española en los lugares donde se cometían los asesinatos. La circunstancia inédita surge del análisis en Rey de copas (T1E2) de cómo esta firma del asesino fue inducida por las informaciones aparecidas en los medios de comunicación, que destacaron durante semanas la aparición de un as de copas junto al cuerpo de una víctima, lo que provocó que el asesino acabara adoptando este elemento como un signo de identidad. Como suele suceder, las intervenciones de los periodistas que en su día investigaron el caso y por tanto contribuyeron a la difusión de estas informaciones tienen poco sentido de autocrítica, especialmente en el caso de Manuel Marlasca, quien habla de "la prensa" en tercera persona, como si él no formara parte de ella. Son precisamente estos elementos adyacentes al relato de los hechos conocidos por todos, los que aportan un mayor interés a la serie, que reflexiona sobre la forma en que los medios de comunicación se involucran demasiado en las investigaciones policiales, o en las presiones de la delegación del gobierno, en vísperas de las elecciones autonómicas de 2003, para que se detuviera a un sospechoso que finalmente demostró su inocencia. 

Mezclando reconstrucciones de los hechos con las intervenciones de periodistas y policías implicados en la investigación, casi siempre entrevistados en espacios cerrados y separados por mesas de trabajo, hay referencias en la utilización de los colores a películas policíacas de los años setenta, con especial énfasis en el cine de Sidney Lumet. Las recreaciones tienen una tonalidad más oscura que usan como principal influencia la película Zodiac (David Fincher, 2007), lo que aporta una textura cinematográfica. Aparecen también, sobre todo en el episodio La caza del hombre (T1E3), referencias al ambiente informativo de la época, especialmente centradas en la guerra de Irak, aunque parece una contextualización más ideológica que realmente importante para la historia, una especie de culpabilización subrepticia al gobierno de José María Aznar que apoyó la guerra, en paralelo al hecho de que en Madrid durante 2003 se cometiera el mayor número de asesinatos en toda su historia. Hay también un intento de deshumanización del asesino, calificándolo como "una persona vacía", pero lo cierto es que hasta que Alfredo Galán no se entregó en una comisaría, la policía no había conseguido arrestarle, aunque algunos miembros de la investigación se justifican diciendo que "ya estaba en nuestro punto de mira". El asesino de la baraja funciona como una docuserie destacable porque revela que la policía se dejó influenciar por los propios medios de comunicación y cómo éstos contribuyeron al modus operandi del asesino, lo que refleja una sociedad ávida por el morbo e inconsciente de la repercusión de determinadas informaciones. 

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Menos elaborada desde un punto de vista formal es El robo del códice (RTVE Play, 2022), que consta también de tres episodios a lo largo de los cuales se presenta el famoso caso de la sustracción en 2011 del Códice Calixtino, un manuscrito del siglo XII considerado como la primera guía para peregrinos que existe, y que estaba custodiado en la Catedral de Santiago de Compostela. A pesar de que parecía claro que se trataba de un robo cometido por alguno de los trabajadores de la catedral, ya que no se había forzado ninguna cerradura, las investigaciones encabezadas por el inspector jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico, Antonio Tenorio, tardaron más de un año en detener al autor de los hechos. Por el camino, se practicaron escuchas ilegales dentro del domicilio de Manuel Fernández Castiñeiras, autorizadas por el juez instructor José Antonio Vázquez Taín, quien no quiso participar en el documental, pero al que se le aprecia una actitud de desprecio y burla en los interrogatorios con los acusados. Habitual tertuliano en programas de Trece TV, de la Cadena COPE, Vázquez Taín ha dirigido recientemente el documental Peregrinas (2022), por lo que su ausencia de esta producción es bastante significativa, quizás para evitar las críticas que la abogada de la familia Castiñeira hace sobre su instrucción o referencias a polémicas como la sanción que le impuso el Tribunal Supremo en 2015 por hacer "bromas de mal gusto" sobre el "caso Asunta" que él mismo instruyó. 

El robo del Códice

Docuserie | RTVE Play | ★ 

Escrita por Elena Molina, Elisa Puerto | Dirigida por Elena Molina


Aunque sea de forma inconsciente, la serie pone de manifiesto la ineficacia de las autoridades policiales y la actitud prepotente de la justicia, pero también una falta de control administrativo en las cuentas económicas de la catedral que se pusieron de manifiesto cuando en el domicilio de Manuel Fernández Castiñeiras se encontraron 1,7 millones de euros que había ido sustrayendo a lo largo de los años. Curiosamente ni la fiscalía ni la justicia decidieron investigar más a fondo esta circunstancia. "Había que haber levantado las alfombras", comenta la abogada Carmen Ventoso, "había que haber sacudido las cortinas y con esa instrucción hubiéramos llegado a saber lo que ocurrió y obtener la libertad de los tres". La justificación de Castiñeiras consistió en afirmar que tanto trabajadores como clérigos cogían dinero habitualmente de la catedral, una afirmación importante dado que finalmente tuvo más condena por los hurtos económicos que por el robo del Códice. Elena Molina, directora del largometraje documental Rêve de mousse (2018), coescrito junto a Isaki Lacuesta, y el reciente Remember my name (Movistar+, 2022), es la encargada de poner en imágenes esta historia sin aportar demasiados recursos creativos, excepto algunos elementos que parecen querer introducir humor, sobre todo en la descripción del funcionamiento interno y las relaciones entre los trabajadores de la catedral, pero que son innecesarios. La serie documental, una de las producciones que RTVE ha estrenado apresuradamente en las últimas semanas de 2022, como si tuviera que cumplir con la cuota de producción propia que se le exige, está producida por Cuarzo TV, que fundó en 2000 Ana Rosa Quintana, aunque en 2017 vendió todas sus participaciones a la internacional Banijay Entertainment, para fundar Unicorn Content. Cuarzo TV ha estrenado recientemente otra docuserie true crime, ¿Dónde está Marta? (Netflix, 2021), dirigida por el periodista Nacho Abad, que es precisamente uno de los entrevistados de esta serie, aunque se dedica más a realities y talk shows como La isla de las tentaciones (Telecinco, 2020-) o La roca (La Sexta, 2021-). 

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Películas mencionadas: 

La cosa, Algunos hombres buenos y Rêve de mousse se pueden ver en Filmin.
Stockholm se puede ver en Filmin y FlixOlé. 
La hija de un ladrón se puede ver en Prime Video. 
Los días que vendrán se puede ver en Filmin y Netflix.
Zodiac se puede ver en HBO Max y Movistar+.



11 enero, 2023

Las series más destacadas de 2022: Noviembre-Diciembre

La 80 edición de los Globos de Oro, celebrada la pasada madrugada, recuperó el esplendor después de dos años en el purgatorio tras la investigación de Los Angeles Times sobre el discutible funcionamiento interno de la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood (HFPA). La falta de diversidad, la opacidad en su estructura o los favores recibidos de algunas productoras fueron aprovechados por los medios de comunicación estadounidenses para una campaña de desprestigio que la propia asociación se ha ganado a pulso gracias a su prepotencia, su falta de transparencia y su imagen de club de vejestorios blancos. Pero los medios norteamericanos nunca se han sentido cómodos con el hecho de que los premios más importantes antes de los Oscar los concedan críticos extranjeros, y estos años se ha intentado que otros galardones ocuparan su lugar, como los Critics Choice Awards, habitualmente ensombrecidos (solo hay que leer el análisis de Scott Feinberg en The Hollywood Reporter para darse cuenta de que este enfrentamiento existe todavía). El regreso de la ceremonia retransmitida por NBC y de las estrellas de Hollywood parece haber colocado de nuevo a los Globos de Oro donde estaban antes del escándalo, pero con un pretendido sentimiento de expiación. Pero el aumento notable de miembros que se ha producido en los años del destierro ha constatado también la tendencia, especialmente en las categorías televisivas, a premiar el éxito frente al prestigio. En el terreno cinematográfico, de cara a los Oscar se sitúan como favoritas Los Fabelman (Steven Spielberg, 2022), con sus premios a Mejor Película y Mejor Director, y Almas en pena de Inisherin (Martin McDonagh, 2022), y Argentina 1985 (Santiago Mitre, 2022) sorprendió como Mejor Película Extranjera frente a la favorita Sin novedad en el frente (Edward Berger, 2022). El discurso más emocionante fue el del actor Ke Huy Quan, ganador como secundario por Todo a la vez en todas partes (Dan Kwan, Daniel Scheinert, 2022), quien recordó que Steven Spielberg le dio su primera oportunidad en el cine cuando le escogió para co-protagonizar Indiana Jones y el templo maldito (Steven Spielberg, 1984).  

En el apartado televisivo se ha premiado la popularidad, con The White lotus (HBO Max, 2021-), La casa del dragón (HBO Max, 2022-) y Colegio Abbott (Disney+, 2021-), el éxito de ABC como canal convencional que ya ha confirmado su tercera temporada, como principales vencedoras. En las categorías de interpretación, han repetido respecto a los Emmy las actrices Zendaya por Euphoria (HBO Max, 2019-), Amanda Seyfried por The dropout: Auge y caída de Elizabeth Holmes (Disney+, 2022), Julia Garner por Ozark (Netflix, 202017-2022) y Jennifer Coolidge por The white lotus (HBO Max, 2021-), y se ha premiado a Evan Peters por Dahmer - Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer (Netflix, 2022), Jeremy Allen White por The bear (Disney+, 2022-) y Paul Walter Hauser por Encerrado con el diablo (Apple tv+, 2022). Pero la mayor sorpresa fue el premio a un Kevin Costner ausente por Yellowstone (SkyShowtime, 2018-) frente al favorito en las predicciones Bob Odenkirk, cinco veces nominado por Better call Saul (Netflix, 2015-2022) pero que, si la próxima edición de los Emmy no lo remedia, no habrá conseguido ningún premio importante por este personaje

Jarred Carmichael fue un presentador adecuado que comenzó su intervención diciendo: "Os voy a decir por qué estoy aquí. Estoy aquí porque soy negro". Pero, al margen de las previsibles bromas sobre los Globos de Oro su presentación fue bastante discreta, excepto en una mordaz broma sobre Tom Cruise y la Iglesia de la Cienciología: "Entre bastidores, encontré estos tres Globos de Oro que devolvió Tom Cruise…”, dijo Carmichael. "Mira, solo soy el anfitrión, brevemente o lo que sea, pero tengo una idea: creo que podemos coger estas tres cosas y las intercambiamos por el rescate de Shelly Miscavige". Tom Cruise fue el único actor que devolvió los tres Globos de Oro que había obtenido como respuesta a las controversias respecto a los premios, pero la broma tiene más profundidad. Shelly Miscavige, ex-esposa del líder de la Cienciología, ha tenido una estrecha relación con Tom Cruise, supervisando la auditación de Penélope Cruz para ser aceptada como su novia y buscando otras parejas adecuadas para él. Pero desde 2012 se encuentra en paradero desconocido y varias fuentes afirman que está retenida por la secta en contra de su voluntad. Así que el comentario resulta una broma envenenada que apunta al silencio de Tom Cruise cuando se trata de polémicas que rodean a su iglesia. En su regreso, los Globos de Oro demostraron que la iniciativa de entregar los premios durante una cena de casi tres horas y media es la mejor para los discursos extravagantes, con Mike White reconociendo que estaba borracho cuando recogió el premio a Mejor Serie Limitada por The white lotus (HBO Max, 2021-) y Miguel Sapochnik sin corbata porque no pensaba que La casa del dragón (HBO Max, 2022-) se llevara el de Mejor Serie Dramática. Que él recogiera el premio ante la ausencia de buena parte del equipo, que se encuentra en Londres, fue uno de los momentos más extraños de la gala, dado que anunció su retirada de la producción cuando se acababa de emitir el primer episodio. Y aunque oficialmente la razón fue que estaba cansado y necesitaba afrontar otros proyectos, algunos medios como Puck, formado por periodistas que han trabajado en The Hollywood Reporter y CNN, sostienen que la razón principal fue que HBO se negó a dar a su esposa, Alexis Rabin, el cargo de productora adicional en la segunda temporada, y que la tensión fue creciendo hasta que incluso se tuvo que contratar a un mediador para aliviar las tensiones entre el director y HBO. Así que ver a Miguel Sapochnik recoger el Globo de Oro solo acompañado por las actrices Emma D'Arcy y Milly Alcock (que también parecía alegre, no precisamente por el premio), es uno de los momentos más extravagantes de una ceremonia que sigue siendo la más entretenida. 

Aunque la audiencia en NBC se ha reducido en un 26% de share respecto a 2021, una tendencia que es habitual en las entregas de premios (en septiembre la audiencia de los Emmy disminuyó un 25% respecto a 2021). El programa, que se celebró un martes en vez del domingo habitual, llegó a 6,25 millones de espectadores frente a los 6,91 millones de la edición anterior, evitando el mínimo histórico (solo ha estado por debajo de la barrera de los 6 millones en 2008). Su competencia más notable fue la serie FBI (CBS, 2018-) que emitía el penúltimo episodio de su quinta temporada y lograba para CBS una audiencia de 7,44 millones de espectadores. No está claro si estos datos son suficientes para mantener la colaboración entre NBC y la HFPA, cuyo compromiso se debe renovar ahora anualmente, pero ya se habla de la posibilidad de que la ceremonia acabe siendo retransmitida por alguna plataforma de streaming, sobre todo tras el acuerdo entre Netflix y la Screen Actors Guild (SAG) para retransmitir sus premios en 2024 a nivel global. Este año la ceremonia del 26 de febrero se podrá ver a través del canal de YouTube de Netflix.

La plataforma SkyShowtime ha anunciado que su previsión de lanzamiento en España es este mes de febrero, al mismo tiempo que cierra su introducción en los 20 mercados europeos en los que estaba previsto, frente a otros países donde no se ha producido la colaboración entre Comcast NBCUniversal y Paramount Global, sino que solo se ha lanzado Paramount+, como Inglaterra, Italia o Alemania. Junto a España, SkyShowtime estará disponible en Andorra, Eslovaquia, Hungría, Kosovo, Macedonia del Norte, Polonia, República Checa y Rumanía, cinco meses después de que llegara por primera vez a los países nórdicos. En nuestro blog ya dedicamos un espacio en septiembre a las primeras impresiones que nos había causado la plataforma SkyShowtime, pero España se verá beneficiada por un contenido más completo que se ha ido consolidando a lo largo de los meses, con el estreno de interesantes series como Funeral for a dog (SkyShowtime, 2022), Déjame entrar (SkyShowtime, 2022), A friend of the family (SkyShowtime, 2022) o The calling (SkyShowtime, 2022), al margen del universo Taylor Sheridan, del que ya está disponible la decepcionante primera parte de la quinta temporada de Yellowstone (SkyShowtime, 2018-), la excelente 1883 (SkyShowtime, 2021) y la irregular Tulsa king (SkyShowtime, 2022) y tienen previsto su estreno 1923 (SkyShpwtime, 2022) el 16 de enero (en Estados Unidos después de los últimos dos impactantes episodios hay una pausa hasta el 5 de febrero) y la segunda temporada de Mayor of Kingstown (SkyShowtime, 2021-) el 30 de enero. Para los trekkies se encuentran todas las películas y las series Star Trek: The next generation (1987-1994), la nueva Star Trek: Strange new worlds (2022) y la serie de animación de Nickelodeon Star Trek: Prodigy (2021), estrenada en Movistar+. 

Además, la llegada a España coincide con el acuerdo de adquisición entre SkyShowtime y Warner Discovery de 21 series europeas que fueron eliminadas de HBO Max cuando tomaron la decisión el año pasado de dejar de producir en Europa. De esta forma se recuperan títulos como las noruegas Beforeigners (Los visitantes) (2019-) y Bienvenidos a Utmark (2021), la danesa Kamikaze (2021), las suecas Reza, obedece, mata (2021) y Lust (2022) o la húngara The informant (2022), además de cuatro series españolas: Foodie love (2019), Todo lo otro (2021), Sin novedad (2021) y Por H o por B (2020-), que HBO Max canceló cuando ya estaba rodada la segunda temporada, y que finalmente se estrenará en SkyShowtime. Además de estas series, también se incluyen en el acuerdo algunas pendientes de estreno como ID (Finlandia/Suecia), que HBO Max anunció como su primera producción original finlandesa, un policíaco protagonizado por una detective que se hace pasar por una mujer de la alta sociedad; The winner (República Checa/Eslovaquia, 2023), comedia familiar sobre un Primer Ministro que decide regresar a su vida cotidiana, del director checo Jan Hřebejk; y Warszawianka (Polonia, 2023), un drama sobre un hombre de 40 años inmaduro e irresponsable, que se siente atrapado por sus padres, uno de los cuales está interpretado por el director de cine Jerzy Skolimowski, que recientemente ha estrenado la aclamada película EO (2022). La compra permite la posibilidad de encargar nuevas temporadas, y sitúa a SkyShowtime por encima de sus competidoras en cuanto al cumplimiento del 30% de producción local que exige la normativa europea. Hasta el año pasado, solo Netflix cumplía este porcentaje en la mayoría de los territorios, mientras que HBO Max alcanzaba el 25% (que se ha reducido notablemente tras las cancelaciones), Prime Video un 16-28% y Disney+ solo un 10%, aunque ya anunció su participación en numerosas producciones europeas.  

El precio de la suscripción aún no se ha hecho público oficialmente, aunque la horquilla se encuentra entre los 7,35 € que cuesta en Noruega y los 4,99 € que cuesta en Portugal, pero lo que ha sido común es una promoción inicial que ofrece la posibilidad de disfrutar de una suscripción a mitad de precio para siempre. Hay, sin embargo, algunas cuestiones técnicas que SkyShowtime aún no ha resuelto, lo cual es sorprendente porque Paramount+ sí que las tenías solventadas. En primer lugar, la imposibilidad de visionar contenido en 4K, algo que le reprochan los antiguos suscriptores de Paramount+ en los países donde ya se había implantado, porque SkyShowtime subía el precio de la suscripción para ofrecer más contenido, pero con peor calidad de imagen. También ha sido una crítica constante en estos últimos meses la imposibilidad de que la plataforma disponga de APPs preparadas para los smart TV, como Samsung TV Plus o consolas como PS5, algo que está disponible otros servicios de streaming. 

A continuación repasamos las series más destacadas de las que hemos visto en los últimos meses de 2022, con especial atención a algunas producciones todavía inéditas en España de la plataforma SkyShowtime. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series mencionadas y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Transport
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Sundance TV, 6 de octubre-24 de noviembre
Creada por Auli Mantila
Dirigida por Auli Mantila

El antiguamente conocido como Sundance Channel se ha consolidado como una de las ofertas más interesantes del grupo de canales que pertenecen a AMC Networks, como una alternativa que no tiene numerosos estrenos al mes pero ofrece una selección más cuidada, especialmente con una mirada puesta en las producciones nórdicas, como Hijos de la nieve (Snöänglar) (Sundance TV, 2021), que para nosotros sigue siendo una de las mejores series que vimos en 2021. Uno de los últimos estrenos del canal en España ha sido Transport (Sundance TV, 2022-) un policíaco flamenco-finlandés que se va construyendo de forma lenta y podría decirse que algo enrevesada en los primeros episodios pero que cuando coloca a todos sus personajes en el mismo camino adquiere una notable dimensión de thriller intenso y oscuro. Creado y dirigido por Auli Mantila (1964, Finlandia), conocida por su película La geografía del miedo (2000) y la tv movie Silver stars (2008), que ganó el Prix Europa, este policíaco aborda una investigación que lleva a cabo la periodista Johanna Vainikainen, interpretada por Emmi Parviainen, a quien hemos visto en la popular serie Espías en la sombra (Filmin, 2019-), que también estrenó Sundance TV, en torno a una red de blanqueo dinero utilizando la comprar-venta de caballos en el Norte de Europa. Las alarmas saltan cuando se descubre que se están utilizando caballos enfermos para consumo humano, cuando en un tarro de comida para bebés aparece un microchip de los que se usan para la identificación de los animales en los criaderos. La historia se desarrolla en tres líneas diferentes: el trabajo de la periodista, que choca frontalmente con las supuestas normas éticas de su profesión, la participación de la directora de un banco, Marianne Rautiainen (Pirkko Hämäläinen) en la red de blanqueo y las pesquisas de la agente de seguros Inkeri Aho (Maria Heiskanen) en torno a la desaparición de un veterinario y el misterioso incendio de su antigua empresa.

Transport fue la representante de Finlandia nominada a los Nordisk Film and TV Awards 2022, que se entregan anualmente durante el Festival de Gotemburgo en los encuentros TV Drama Vision, aunque finalmente fue la islandesa Blackport (RÚV, 2022-), de la que ya hemos hablado, la que consiguió el premio de 20.000 € que se concede a los guionistas de las series. A lo largo de sus ocho episodios esta producción finlandesa explora temas como la corrupción y el contrabando con más interés en la trama de investigación y sus repercusiones en las vidas personales de sus tres protagonistas, de alguna manera absorbidas en sus diferentes perspectivas. La periodista Johanna pierde su trabajo por utilizar estrategias poco éticas, la directora Marianne acaba pisoteando todo su sentido de la legalidad cuando se involucra en la corrupción, y la agente de seguros Inkeri acaba poniendo en riesgo su propia vida. En este sentido se podría decir que la serie adopta una perspectiva cercana a otras producciones conocidas como Ozark (Netflix, 2017-2022), donde lo importante no era la corrupción en sí, sino de qué manera afectaba a la estabilidad de la familia Byrde. No hay asesinatos ni espectaculares escenas de acción en esta historia que se interesa más por la construcción de un entramado de líneas argumentales que se entrecruzan. Algunas de esas subtramas son menos consistentes, o se sienten más distantes de la historia principal aunque estén relacionadas, sobre todo en el caso de los hermanos Sini Korvola (Ulla Raitio) y Sami Korvola (Arttu Kapulainen), enfrentados a la desaparición de su padre Erik (Juhani Laitala). Pero Transport también es una serie que habla sobre la falsedad de las apariencias, sobre las mentiras y la corrupción no solo económica sino también moral. Cuando el supervisor de Marianne descubre su estrategia de blanqueo, utiliza esta información para hacerle un chantaje emocional, tratando de conseguir una relación sentimental a la que aspiraba desde hace tiempo. Esta idea sobre la condición humana siempre susceptible de ser corrompida es una de las propuestas más interesantes de esta notable serie policíaca.

Déjame entrar
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SkyShowtime, 10 de octubre-12 de diciembre
Creada por Andrew Hinderaker
Dirigida por Seith Mann, Eva Sørhaug, Viet Nguyen, Sarah Boyd, Hiromi Kamata, Chloe Okuno

El desembarco de SkyShowtime en Europa a finales de septiembre llegó con dos reclamos principales, adaptaciones en formato serie de películas que alcanzaron cierta popularidad en su momento. Por un lado, American gigolo (SkyShowtime, 2022), una especie de continuación alterando el final de la película de Paul Schrader, que acabó siendo una sosa reinterpretación del personaje principal, y por otro lado la historia vampírica Let the right one in (SkyShowtime, 2022) que tiene como principales precedentes a las dos películas realizadas anteriormente: la espléndida Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008) y su remake norteamericano Déjame entrar (Let me in) (Matt Reeves, 2010). La serie sin embargo se refleja en la novela del escritor sueco John Ajvide Lindqvist más que en las adaptaciones cinematográficas, aunque tiene vocación de expansión de la historia original sobre un padre, Mark Kane (Demián Bichir) que debe proteger a su hija Eleanor (Madison Taylor Baez) de su propia condición de vampira, prestándose a cometer asesinatos para que ella disponga de la dosis necesaria de sangre humana para poder sobrevivir. Su vida es una huida constante, de ciudad en ciudad cuando el número de asesinatos puede acabar levantando sospechas, y sobre todo en una constante búsqueda de una posible cura. Lo que aporta la serie de novedad respecto a las otras adaptaciones es la incorporación de una subtrama protagonizada por la científica Claire Logan (Grace Gunner) que a su vez intenta proteger a su hermano Peter (Jacob Buster) de los ataques de violencia extrema que le provoca su condición de vampiro. Y para ello necesita la sangre de otro vampiro para desarrollar una cura para su hermano.

Son dos historias paralelas que ofrecen un planteamiento interesante, una forma de dependencia entre Peter y Eleanor que al mismo tiempo supone la destrucción de uno de ellos, mientras sus protectores Claire y Mark tratan de encontrar la manera de mantenerlos con vida. Pero la trama que tiene más contundencia sigue siendo la de padre-hija, especialmente en los primeros episodios que trasladan con eficacia la atmósfera de nocturnidad necesaria, ahora en la ciudad de Nueva York. La llegada a este lugar supone también un regreso para Mark, puesto que allí desarrolló una exitosa carrera como chef que tuvo que abandonar tras la muerte de su esposa y la afección vampírica de su hija. Y, como en la historia original, también se establece el descubrimiento de una nueva relación entre Eleanor y su vecino Isaiah (Ian Foreman), hijo de la inspectora de policía Naomi Cole (Anika Noni Rose), lo que no facilitará especialmente las cosas. El guión desarrollado por Andrew Hinderaker, creador de la menos interesante Away (Netflix, 2020), consigue equilibrar bien los aspectos más conocidos de la historia con la introducción de una subtrama novedosa, que a veces puede parecer que tiene menos fortaleza, pero que en los últimos episodios conecta bien con la trama principal.

Y en este acierto tienen mucho que ver las interpretaciones del actor mexicano Demián Bichir y de la joven Madison Taylor Báez, que a pesar de su corta edad ya tiene experiencia como cantante con un album publicado y el éxito tras su aparición en el concurso America's Got Talent y en la producción Selena: La serie (Netflix, 2020-2021), en la que interpretaba a la joven Selena Quintanilla. En los tres primeros episodios el director Seith Mann (1973, New York) establece una atmósfera que consigue estar a la altura de esa frialdad que transmitía la película de Tomas Alfredson, centrándose principalmente en la relación entre el padre y su hija. Pero las otras relaciones familiares, con Naomi y su hijo Isaiah, y Claire y su hermano Peter, establecen una envoltura emocional que construye un interesante entramado que reflexiona sobre los depredadores y sus presas, sobre la necesidad de atacar para no ser atacado y sobre la obligación de defender a los miembros más débiles como una forma de supervivencia natural. Es uno de los aspectos más interesantes de la interpretación que ofrece esta nueva serie para renovar con singular acierto el punto de vista sobre una historia que ha sido adaptada en varias ocasiones.


Gangs of London - Temp. 2
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Sky, 20 de octubre-1 de diciembre
Creada por Gareth Evans, Matt Flannery
Dirigida por Corin Hardy, Marcela Said, Nima Nourizadeh

Prevista en principio para el 4 de diciembre en España, los malos resultados económicos que han provocado la desaparición de Lionsgate+ en los principales mercados internacionales acabó dejando huérfanos a los seguidores de una segunda temporada que todavía no tiene espacio donde emitirse en nuestro país. Tratándose de una coproducción entre la británica Sky y la norteamericana AMC, lo más lógico es que acabara bien en SkyShowtime (que llegará a partir de marzo a España) o bien a través de AMC+, que es donde la serie se emite en el mercado estadounidense. Por el momento, no se sabe nada de esta esperada continuación de uno de los dramas de acción ingleses más populares del pasado año, que recibió también el reconocimiento de una nominación como Mejor Serie Dramática para los Premios BAFTA TV, y una nominación al Emmy en el apartado de Mejor Especialista para Mens-Sana Tamakloe por su participación en el Episodio 2 (T1E2). La segunda temporada comienza donde la primera concluyó, con las consecuencias de una muerte sorprendente que dejaba abiertas numerosas posibilidades en la guerra entre bandas que tratan de hacerse con el control de la venta de drogas en la ciudad de Londres. La metrópolis inglesa funcionaba como una especie de reino enfrentado a la conquista de violentos grupos de guerreros modernos, una cruzada para subyugar el orden establecido a través de la corrupción y, sobre todo, la extrema violencia. No solo la ley del más fuerte, sino la ley del que pudiera dejar la huella más sangrienta.

Gangs of London (Sky/AMC, 2021-) trasladaba al formato serial lo que mejor ha venido haciendo Gareth Evans (1980, Reino Unido) a lo largo de su carrera como guionista y director, desde que convirtiera Redada asesina (Gareth Evans, 2011) en una película de culto en la que las artes marciales adoptaban una elaborada y creativa coreografía de sangre y vísceras. Con la constante crítica a cuestas sobre la idealización de la violencia, el director diseñó para su primera serie una trama "shakesperiana" sobre bandas mafiosas y traumas familiares que consiguió ir más allá de la simple representación acrobática de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Pero, para qué engañarnos, los guiones de Gangs of London tampoco es que fueran especialmente elaborados, jugando más al giro sorprendente pero con un desarrollo de personajes que no brilla a la altura de otras series británicas sobre mafias como Peaky blinders (Netflix, 2013-2022) o Top boy (Netflix, 2011-). Pero posiblemente ahí radica una de sus principales virtudes, la de construir una historia al servicio de secuencias rodadas con una técnica perfecta y coreografías absolutamente espectaculares. La segunda temporada ofrece todo eso y más, aunque desciende más el nivel de calidad narrativa en favor de una intención de redoblar las piruetas visuales. Para ello cuenta de nuevo con la dirección de Corin Hardy (1975, Reino Unido), quien de nuevo se encarga de la mitad de l temporada, aunque esta vez sin la participación directa de Gareth Evans. El resto de los episodios recae en Marcela Said (1975, Chile), directora de películas como Los perros (2017), y Nima Nourizadeh (1977, Reino Unido), director de la comedia juvenil Proyecto X (2012), debut que le produjo Todd Phillips.

Con alguna sorpresa destacada que podría ser fácilmente revelada a poco que se lea sobre la serie, Gangs of London introduce en esta segunda temporada a un nuevo villano, Koba (Waleed Zuaiter) lo suficientemente sádico como para convertirlo en el principal objetivo de Elliot Carter (Sope Dirisu), mientras continúa la guerra interna entre el narcotraficante Luan Dushaj (Orli Shuka) y Ed Dumani (Lucian Msamati) y su hijo Alexander Dumani, al que interpreta el excelente actor Paapa Essiedu, poco aprovechado en sus últimas apariciones televisivas como la decepcionante segunda temporada de The capture (Peacock, 2019-), pero especialmente brillante en su aportación en la miniserie Podría destruirte (HBO Max, 2020). La dinámica familiar entre Marian (Michelle Fairley) y Billy (Brian Vernel), madre y hermanos respectivamente de Sean Wallace (Joe Cole), protagonista de la primera temporada, tiene demasiados elementos en común con la familia Shelby de Peaky blinders, y casi parece una mala copia en el dibujo de los personajes. Pero los aficionados a la serie por sus dosis de violencia extrema y sus elaboradas coreografías de acción se verán recompensados con escenas sangrientas de todo tipo: si un personaje estrangula a otro, ¿para qué mostrarlo en plano medio cuando puedes ofrecer un primer plano de los ojos saliéndose de las órbitas? Hay buenos momentos de acción en esta segunda temporada, especialmente en episodios que tienen una cierta similitud en su estructura de crescendo violento con algunos de los más impactantes de la primera, como el Episodio 4 en el que el actor que interpreta a Luan es sometido a una auténtica prueba de resistencia. Pero, por otro lado, acaba siendo menos impactante de lo que era la primera temporada, queriendo hacerse más seria precisamente por donde tiene mayores flaquezas, como una trama laberíntica que a veces resulta demasiado enrevesada y un desarrollo de personajes que están al servicio del giro inesperado más que de la propia historia.


A friend of the family
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SkyShowtime, 4 de noviembre-23 de diciembre
Creada por Nick Antosca
Dirigida por Eliza Hittman, Rachel Goldberg, Steven Piet, Jamie Travis, Lauren Wolkstein

La historia protagonizada por la familia Broberg en los años setenta es una de las más sorprendentes y rocambolescas en el panorama de true crimes que últimamente destacan en el panorama audiovisual. Su experiencia fue llevada a la pantalla en el documental Abducted in plain sight (Netflix, 2021) cuya directora, Skye Borgman, aparece como consultora en A friend of the family (SkyShowtime, 2022), esta adaptación ficcionada que se ha convertido, para nosotros, en la mejor serie estrenada este año en la plataforma Peacock (en Europa a través de SkyShowtime). El documental está disponible en Netflix, pero también es interesante acercarse a esta historia con cierto desconocimiento, porque los giros son tan insólitos que realmente parece increíble que estén basados en la realidad. Y ciertamente la serie consigue trasladar incluso mejor que el propio documental, la atmósfera de religiosidad que rodeaba a la familia Broberg y que permitió también, a través de sus dudas y sus inconfesables secretos, que una persona ajena a ellos se convirtiera en un depredador que utilizó una invención sobre alienígenas para convencer a la niña Jan Broberg para abandonar a sus padres. Esta seducción que después se reveló que se trataba de abusos sexuales, se produjo en dos momentos cuando Jan tenía doce (Hendrix Yancey) y catorce años (McKenna Grace). La auténtica Jan Broberg aparece al comienzo de la serie presentando la historia, y ella misma ha desarrollado una carrera como actriz, interpretando personajes en series de televisión entre las que destaca Everwood (ABC, 2002-2006).

En el documental uno de los investigadores principales del caso afirma que oyó por primera vez la denominación "abuso sexual" durante estos acontecimientos, y en la serie de ficción son los padres de Jan, Bob Broberg (Colin Hanks) y Mary Ann Broberg (Anna Paquin) los que no saben a qué se refiere la policía cuando les habla de abusos. Para ellos, en la década de los setenta y dentro de su burbuja evangelista, nada de eso es concebible, convirtiéndose en los principales cómplices inconscientes de Robert Berchtold (Jake Lacy), el mejor amigo de la familia, un lobo con piel de cordero que tenía planes muy concretos respecto a su hija. Uno de los aciertos de la serie es conseguir un reparto que encuentra el equilibrio perfecto y que, en el caso del matrimonio interpretado por Colin Hanks y Anna Paquin, muestra las carencias amorosas, la fragilidad sentimental y los secretos guardados que existían entre ambos. Y la propia relación que ellos mantienen con el secuestrador/abductor es ya de por sí uno de los aspectos más sorprendentes de la historia. También la interpretación de las dos jóvenes actrices que encarnan a Jan en las dos etapas es espléndida, pero en la serie brilla especialmente Jake Lacey, nominado al Emmy como Mejor actor de reparto el año pasado por su trabajo en la primera temporada de The white lotus (HBO Max, 2021-), que logra construir un personaje que pasa de ser encantador a siniestro solo con una sonrisa o una mirada, especialmente en su cada vez más obsesivo enfrentamiento con Bob.

Estructurada en nueve episodios en los que tienen cabida todos los insólitos giros de la historia, que son muchos, A friend of the family (SkyShowtime, 2022) tiene un tono parecido al de Candy: Asesinato en Texas (Disney+, 2022), la otra interesante adaptación true crime creada por Nick Antosca este año, quien también ha sido el responsable de aquella rareza tan atractiva que fue Nuevo sabor a cereza (Netflix, 2021) o la destacada miniserie basada asimismo en hechos reales The act (Lionsgate+, 2021), convirtiéndose en uno de los showrunners más imprevisibles del actual panorama. Pero la narración cronológica, con algunos saltos en el tiempo para mostrar la duración de los acontecimientos, favorece a esta propuesta frente a Candy, que quizás se enredaba demasiado en su propia estructura. En realidad, la opción del cambio de edad para Jan es una invención que no se corresponde con los hechos, ya que el secuestro duró tan solo dos años, con sus idas y venidas. Puede ser una decisión discutible, pero permite al guión establecer un desarrollo más complejo de la víctima, confrontándola de una manera más directa y contundente con los padres (ella sufre una especie de síndrome de Estocolmo que se sostiene en la fantasía creada por su secuestrador), lo que estimula la segunda parte de la historia. En todo caso, A friend of the family consigue que de alguna manera podamos entender el entorno en el que se desarrollaron los acontecimientos y dar cohesión a una historia tan retorcida que podría haber terminado en un confuso galimatías narrativo.


La ruta
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ATRESplayer Premium, 13 de noviembre-25 de diciembre
Creada por Roberto Martçin Maiztegui, Borja Soler
Dirigida por Borja Soler, Belén Funes, Carlos Marques-Marcet

Una de las sorpresas de los últimos meses del año es esta producción de Atresmedia que se anunciaba como un recorrido por una década de desfase en la denominada ruta del bakalao, también llamada Ruta Destroy en la zona de Valencia, entre principios de los años ochenta y comienzos de los noventa. Pero La ruta (Atresplayer, 2022-) se ha revelado más como un drama familiar sobre jóvenes llenos de indecisiones con una construcción narrativa arriesgada pero finalmente efectiva en la creación de personajes complejos y de una historia de tonalidad trágica. La música está muy presente a través de la faceta como DJ de Lucas Ribó (Guillem Barbosa) y posteriormente de su hermano Marc Ribó (Àlex Monner), y de las diferentes discotecas de gran popularidad que dan título a los episodios: Chocolate, Espiral, Puzzle... Pero resulta más importante lo que ocurre en la pista de baile o en los lavabos de estos espacios de reunión en los que los jóvenes podían olvidarse de unas vidas monótonas y de unas familias que oprimían aunque no fuera su intención. La propuesta de los creadores Borja Soler, colaborador de Rodrigo Sorogoyen en películas como Stockholm (Borja Soler, Rodrigo Sorogoyen, 2013) y series como Antidisturbios (Movistar+, 2020), y Roberto Martín Maiztegui, guionista de la serie La valla (Atresmedia, 2020), es arriesgada y compleja, contando la historia al revés, desde 1993 retrocediendo progresivamente hasta 1981, y aunque al principio esta decisión parece que dificulta la conexión con los personajes, poco a poco se va revelando como un ejercicio de relojería narrativa que funciona no solo bien, sino extraordinariamente bien.

La historia comienza en Puzzle, 1993 (T1E1) con la muerte de un DJ que en cierta manera recuerda al fallecimiento del hermano de Marc, quien ha tomado la decisión de aceptar una propuesta para trabajar en Ibiza como DJ. Ese es el punto de partida pero también será el final en el episodio Barraca, 81 (T1E8), con el que se cierra el círculo de la estructura narrativa. Precisamente Atresmedia ya ha anunciado que La ruta tiene confirmada una segunda temporada que se desarrollará durante el esplendor de Ibiza en los años noventa. Pero la serie propone una mirada que no trata de estigmatizar a la que se llamó ruta del bakalao, sino que la presenta como una etapa de florecimiento musical y cultural en España, con acontecimientos como el primer concierto en nuestro país de Stones Roses en 1989, que sirve como uno de los hilos narrativos del episodio Actv, 89 (T1E3). Esta estigmatización estuvo marcada por la emisión del reportaje A toda pastilla (Canal+, 1993), una representación sensacionalista que se centraba en las drogas y una descripción siniestra de esas noches de fiesta en la costa valenciana, y de alguna forma la serie responde con una visión mucho más diversa en la que se reconstruyen las aspiraciones y las inquietudes de los jóvenes.

La historia tiene como protagonistas a cinco amigos: los hermanos Ribó, Toni (Claudia Salas), Sento (Ricardo Gómez) y Nuria (Elisabet Casanovas), a través de sus relaciones y de su conexión con los espacios donde se desarrollan los fines de semana nocturnos. Pero en esta descripción de música, drogas y sueños, acaba siendo más importante el momento de la resaca, el final de una fiesta que despierta sentimientos y vacilaciones, contradicciones y descubrimientos. Al contrario que en otras propuestas nostálgicas, La ruta ofrece una espléndida puesta en escena que acierta en la descripción de la época, a pesar de tener la dificultad de desarrollarse en diferentes años. Y la narrativa en retroceso también consigue solventar los problemas de caracterización de los personajes, a los que vemos rejuvenecer conforma se desarrollan los episodios, pero que en la acertada interpretación de un plantel de actores y actrices bien escogidos y bien dirigidos, logra dar credibilidad a este retroceso. Pero también hay un acertado trabajo de dirección en el que se alternan Borja Soler, Belén Funes, directora de la película La hija de un ladrón (2019) y Carlos Marqués-Marcet, director de Los días que vendrán (2019), que plantean los episodios como relatos cerrados que, aunque mantienen una unidad narrativa, se construyen con una estética diferente. Está especialmente bien narrada la diferente relación entre Marc y Lucas con sus padres, unos espléndidos Luis Bermejo y Sonia Almarcha, que brillan en Actv, 93 (T1E3), y destaca el doble episodio dirigido por Belén Funes, Espiral, 87. Cara A (T1E4) y Espiral, 87. Cara B (T1E5) que es el epicentro de la historia. Quizás La ruta es una serie no especialmente apropiada para su emisión semanal, como se ha programado en ATRESplayer Premium, dada la complejidad de su estructura, y resulta mucho más efectiva una vez que se pueden visionar todos los episodios, pero lo que es indudable es que se trata de una las más interesantes producciones españolas del año.


The calling
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SkyShowtime, 1 de diciembre-5 de enero
Creada por David E. Kelley
Dirigida por Barry Levinson, Ali Selim, Martha Mitchell, Lisa Robinson, Alonso Álvarez, Erin Feeley, Michael Slovis

A pesar de que sigue siendo una plataforma con poco peso en Estados Unidos, Peacock continúa empeñada en tratar de hacerse un hueco entre la competencia con algunos nombres destacados de la televisión. Los últimos fichajes han sido dos veteranos: el showrunner David E. Kelley, que mantiene en antena Big sky (Disney+, 2020-2023), el año pasado estrenó El abogado del Lincoln (Netflix, 2022-) y este año tiene pendientes varias producciones, entre ellas la esperada Presumed innocent (Apple tv+, 2023) que protagoniza Jake Gyllenhaal y coescribe J.J. Abrams. También destaca la presencia de Barry Levinson, últimamente productor de la serie City on a hill (Movistar+, 2019-2022), cancelada después de tres temporadas, y de la miniserie Dopesick: Historia de una adicción (Disney+, 2021), así como director de la película El superviviente de Auschwitz (Barry Levinson, 2022). Ambos son los responsables de un interesante procedimental de investigaciones criminales cuya característica principal está en el perfil de su protagonista, el detective Avraham Avraham (Jeff Willbusch) cuyo nombre lo dice todo. Es un practicante judío ortodoxo que reza en las escenas del crimen ante las víctimas y que utiliza una especie de sexto sentido espiritual para resolver los casos, especialmente hábil en la sala de interrogatorios que prácticamente convierte en un lugar de confesión para los interrogados. Esta introducción de los elementos espirituales dan a la serie una textura diferente, reforzada por una estructura que también se salta algunas reglas de los típicos procedimentales. En vez de estar dedicada a un nuevo caso en cada episodio, la primera temporada se centra solo en dos investigaciones que se desarrollan a lo largo de cuatro episodios cada una, lo que permite que los casos vayan ampliando su perspectiva y haciéndose más complejos, un poco a la manera de lo que ocurría en Goliath (Prime Video, 2016-2021), también creada por David E. Kelley escrita por Jonathan Shapiro.

Quizás el interés por construir un protagonista que sostenga buena parte de las investigaciones provoca que algunos personajes secundarios sean demasiado unidimensionales, especialmente la compañera impuesta del detective, Janine Harris (Juliana Canfield) y la capitana Kathleen Davies (Karen Robinson) que no consigue desembarazarse del cliché de jefa de policía que presiona a los agentes. Algo más desarrollado está el detective Earl Malzone (Michael Mosley), del que se apunta cierto trasfondo en la segunda parte de la temporada, pero siempre queda la sensación de que los personajes están orbitando al protagonista, en vez de tener entidad propia. La aportación de Barry Levinson en los dos primeros episodios desvela una cierta oscuridad que se va desvaneciendo en el segundo caso investigado, menos contundente y con mayor tendencia a cierto tono de humor que la acaban situando demasiado en el carril de los procedimentales convencionales. Avraham Avraham es más interesante cuando está obsesionado y angustiado que cuando está relajado, más profundo cuando se enfrenta a la oscuridad de un ser humano que contradice las bondades de su propia formación confesional, lo que termina creando a un personaje que padece la constante confrontación con el lado más tenebroso de la sociedad. Y aunque al final no parece que se encuentre totalmente el equilibrio, ahondar en las circunstancias del conflicto que pueden ejercer los casos en la propia fe de Avraham parece un camino idóneo. La música oscura de Steve Mazzaro con tema principal de Hans Zimmer también parece abrazar más este tono desasosegante. Esta primera temporada está basada en los dos primeros libros de los cuatro que forman la serie literaria escrita por Dror Mishani (1975, Israel), trasladando la acción de Tel-Aviv a Nueva York. En España solo se ha publicado el primero, Expediente de desaparición (2011, Ed, destino), mientras que el resto permanece inédito. 

A pesar de todo, hay algunos guiños que funcionan, como cuando Janine Harris afirma que quiso ser policía después de ver La ley de los Angeles (NBC, 1986-1994), que fue precisamente el primer gran éxito en la carrera de David E. Kelley. Pero, de alguna manera, estas referencias subrayan el carácter de entelequia que rodea a la propuesta, menos interesada en ofrecer una descripción más o menos cercana a la realidad de una investigación policial, lo que en última instancia provoca cierta decepción. Aunque a veces, especialmente en el primer caso, hay algunos apuntes más humanos que plantean reflexiones sobre la ruptura social, especialmente a través de personajes inquietantes como Zack Miller (Noel Fisher), un aspirante a escritor frustrado que solo puede encontrar la inspiración cuando literalmente copia la realidad. Desgraciadamente, la serie pasa por alto estas ideas más de lo que hubiera sido deseable, pero esta primera temporada (a la espera de una renovación aún no confirmada), plantea proposiciones narrativas que podrían consolidarse de una manera mucho más efectiva.

Slow horses - Temp. 2
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Apple tv+, 2-30 de diciembre
Creada por Will Smith
Dirigida por Jeremy Lovering

Tras el estreno en abril de 2022, Slow horses (Apple tv+, 2022-) ha regresado el mismo año aprovechando el rodaje simultáneo de las dos primeras temporadas, aunque con diferentes directores, una decisión acertada dado que cada una de ellas se basa en uno de los libros que el escritor Mark Herron dedicó a la Casa de la Ciénaga. Por el momento, de forma cronológica, ya que la primera adaptaba la novela Caballos lentos (2010, Ed. Salamandra) y esta segunda traslada la trama incluida en la siguiente obra, Leones muertos (2013, Ed. Salamandra), que comienza con una persecución protagonizada por un antiguo espía de la época de la Guerra Fría, Dickie Bow (Phil Davis) que provocará la implicación personal de Jackson Lamb (Gary Oldman). Desarrollando su concepto de serie que juega con los clichés del género ofreciendo una versión más sucia (literalmente), este comienzo de temporada ofrece de nuevo la cara menos glamurosa del espionaje, con un agente retirado que también introduce otro de los elementos destacados de la producción, con la participación de uno de esos actores ingleses veteranos como Phil Davis que dan prestigio a una serie que ya cuenta con nombres como Kristin Scott Thomas, Jonathan Pryce, Saskia Reeves o Samuel West en su reparto. Este equilibrio se refuerza en una segunda temporada que pierde el factor sorpresa de la primera pero que no se resiste a regodearse en la presencia de un Jackson Lamb que aparece más desaliñado e impertinente, y del que Gary Oldman extrae sus mayores defectos para convertirlos en las mejores virtudes de su interpretación. Aunque no es cierto que esta temporada se centre más en el personaje para complacer a sus seguidores, porque también en la novela Jackson Lamb adquiría un mayor protagonismo.

En realidad, el trabajo de Will Smith, guionista de Veep (HBO, 2012-2019), pero también de algunos episodios de la absurda Avenue 5 (HBO Max, 2020-), se mantiene fiel a las historias escritas por Mick Herron, pero al mismo tiempo incorpora diálogos de humor sarcástico que se recrean en la figura del principal protagonista, quizás una de las características más destacadas de la serie. Pocas producciones ofrecen una claridad como la que tiene ésta en las intervenciones de los actores, con diálogos envueltos en una ironía que la hace especialmente disfrutable. En esta ocasión, sin embargo, la acción transcurre menos en el interior de la Casa de la Ciénaga, se abre a investigaciones paralelas y diversifica las secuencias de acción en diferentes personajes, incluida la secretaria Catherine Standish (Saskia Reeves). Una de las cosas que hace bien Slow horses es construir secuencias que funcionan en el entorno de espionaje clásico pero al mismo tiempo introducen elementos diferentes, como la persecución que hace un agente en bicicleta a un taxi en el episodio From upshott with love (T2E2). Y en este sentido, el trabajo del director Jeremy Lovering, que sustituye a James Hawes, pero encargándose también de dirigir la temporada completa, extrae perfectamente esa mirada elegante que ofrece la cámara y una fotografía excelente a cargo de Danny Cohen, quien sí repite en las dos temporadas, para crear una composición de planos en la que la cámara tiene una presencia constante, que subraya los tonos ocres y se recrea en los reflejos de luz en espacios oscuros, a la manera de las películas policíacas de los años setenta. De forma que, aunque transcurra en la actualidad, la serie tiene una cierta tonalidad que ofrece un aspecto visual retro.

Se le puede criticar a esta temporada que elimine esa incompetencia patética que tenía la primera, especialmente en el caso del agente River Cartwright (Jack Lowden), aunque en el episodio Old scores (T2E6) se recupera en parte. Por el contrario, durante casi toda la temporada hay una tendencia a las decisiones inteligentes y a los recursos ingeniosos de los agentes que disminuye su efectividad como historia de espionaje que ironiza sobre el género. Pero en definitiva Slow horses sigue siendo una producción disfrutable que envuelve en una impecable producción una mirada humorística hacia un género tan característicamente británico. La tercera temporada, que se rueda en la actualidad nuevamente de forma simultánea con la cuarta, se basa en la siguiente novela de la serie literaria, Tigres de verdad (2016, Ed. Salamandra), aunque saltándose el relato corto que publicó Mark Herron anteriormente, The list (2015), protagonizado por un personaje secundario de La Casa de la Ciénaga.

La materia oscura - Temp. 3 y Final
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HBO Max, 6-27 de diciembre
Creada por Jack Thorne
Dirigida por Amit Gupta, Charles Martin, Weronika Tofilska, Russell Dodgson, Harry Wootliff

Comentaba la productora Jane Tranter en un panel durante la pasada edición del Festival Internacional de Televisión de Edimburgo, que le hubiera gustado tener más tiempo para desarrollar La materia oscura (BBC/HBO Max, 2019-2022): "Honestamente, habría contado la historia a lo largo de nueve temporadas si hubiera podido hacerlo. Hay tantas historias que no pudimos hacer", afirmaba. Pero, a pesar de ser una coproducción entre HBO y BBC, la cancelación no se ha producido como consecuencia de las turbulencias internas que ha provocado la nueva Warner Discovery, como en el caso de Gentleman Jack (BBC/HBO, 2019-2022), cuyo final llegó tras la decisión de HBO de no continuar produciendo y la falta de valentía de BBC para seguir por su cuenta o buscar otro socio, sino que la serie que nos ocupa ya tenía su días contados desde diciembre de 2020. Después de una espera de dos años desde el estreno de la segunda temporada, al parecer no tan motivada por las consecuencias de la pandemia sino por una necesidad de que los actores principales fueran mayores para afrontar la tercera historia, se ha estrenado una temporada final que ha resumido la adaptación de los libros escritos por Philip Pullman en una temporada por cada novela de la trilogía, pero evidentemente con menos tiempo del necesario para desarrollarla.

Esta temporada adapta el tercer y también último libro, El catalejo lacado (2000, Ed. Roca) pero con una necesidad de resumir la trama y eliminar historias paralelas, a pesar de que se puede decir que el trabajo de adaptación de Jack Thorne (1978, Inglaterra), guionista de películas como Wonder (Stephen Chbosky, 2017) y Enola Holmes (Harry Bradbeer, 2020) y su secuela, es esencialmente bastante fiel a los libros. La materia oscura ha demostrado a lo largo de sus tres escasas temporadas que es una de las mejores fantasías realizadas en los últimos años en formato serie, mucho más interesante por ejemplo que Los anillos de poder (Prime Video, 2022-), más profunda en sus conceptos filosóficos e incluso teológicos y más elaborada en el desarrollo de sus personajes. Con sus altibajos, que también están presentes en la obra de Philip Pullman, la serie ha tenido que lidiar con una compleja historia que, bajo la apariencia de cuento juvenil, trata temas como la filosofía o la metafísica, pero sobre todo es un relato profundamente ateo, en el que se plantea la creación a partir de la materia y el polvo, del que a su vez surgió un ángel que hizo creer a todos que él había sido el creador del mundo. La iglesia no acepta el polvo, porque supone la negación de su propio concepto, y lo identifica con el pecado original, pero es precisamente de este amor original de donde surge la materia. El personaje de Mary Malone (Simone Kirby), que fue monja anteriormente, está representado como la serpiente que unirá a los nuevos Adán y Eva para sanar al mundo. Y a lo largo de esta tercera temporada, compleja en sus conceptos filosóficos en los que están presentes el mundo de los muertos y la salvación de la humanidad, hay una lectura particularmente consciente de lo retorcida que la religión puede llegar a ser: "Me pregunté a mí misma: "¿alguien estaría mejor si simplemente regresara a mi hotel, dijera mis oraciones y prometiera no caer nunca más en la tentación?", dice Mary en el episodio The botanic garden (T3E8). "Y la respuesta llegó: No. Nadie estaría mejor. Me di cuenta de que no había nadie para recompensarme por ser buena o para castigarme por ser malvada. Y eso resultó liberador". Lo que básicamente es un resumen del pensamiento del autor Philip Pullman en torno al concepto teológico: "Si existe un Dios está muy lejos ahora mismo", llegó a decir.

Pero, al margen de esta lectura filosófica, que da profundidad a la narrativa de la historia, La materia oscura se puede ver como una fantasía en la que se enfrentan las fuerzas del bien contra las del mal, aunque no está del todo claro cuál es una y cuál es la otra. O más bien, habría que decir que en esta temporada final está más claro que en las otras, con Asriel (James McAvoy) y Coulter (Ruth Wilson) luchando juntos, pero con una particular conciencia de final de camino y el regreso de algún personaje relevante. Visualmente apabullante, con unos efectos CGI especialmente logrados, sobre todo en la creación de los daemon, las almas en forma de animales que acompañan a los seres humanos, pero también en la visualización de la batalla final que quizás hubieran necesitado más desarrollo o en la creación de submundos como el de los muertos o el de los ángeles, la serie despliega una capacidad emocional que tiene algunos momentos particularmente brillantes en la separación del episodio Lyra and her death (T3E4) o en el sacrificio de The clouded mountain (T3E7), pero sobre todo en un desenlace que ha podido decepcionar a muchos seguidores por ser demasiado agridulce, pero que es particularmente hermoso y coherente con los personajes. La materia oscura tiene la virtud también de contar con algunos destacados actores ingleses, pero sobre todo se sostiene en la vitalidad de la actriz española Dafne Keen (2005, Madrid) que comenzó a protagonizar la serie con 13 años y ha llegado a los 18 estrenando la tercera temporada, también rodada en parte en localidades malagueñas como Benaoján, Villaluenga, Ronda, Coín y Álora. Hay que destacar especialmente el magnífico trabajo de Lorne Balfe en una banda sonora eminentemente sinfónica que impulsa los momentos más emocionantes gracias a su creatividad melódica. Aunque sabe a poco, y quizás sin tener el suficiente reconocimiento, La materia oscura al menos ha tenido la oportunidad de cerrarse adecuadamente, sin cancelaciones abruptas, lo que ha permitido completar un viaje que nos parece hermoso y profundamente maduro.


El último artefacto socialista
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Filmin, 6 de diciembre
Escrita por Hana Jušić, Jelena Paljan, Milan F. Živković
Dirigida por Dalibor Matanić
Séries Mania '21: Mejor Serie Sección Panorama

En su trayectoria como director, Dalibor Matanić (1975, Croacia) ha desarrollado un estilo personal que le llevó a ganar el Premio Especial del Jurado en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes por su largometraje Bajo el sol (Dalibor Matanić, 2015), sobre un triángulo romántico en un contexto bélico. Recientemente ha cosechado otro éxito importante con la miniserie The silence (OLL.TV, 2021), un true crime que se desarrolla entre Croacia y Ucrania basado en la investigación en torno a la aparición del cadáver de una niña en el pequeño pueblo croata de Osijek, que derivó en el descubrimiento de una red de abuso de menores que se desarrollaba entre ambos países. Pero anteriormente ya había logrado repercusión con la serie El último artefacto socialista (Filmin, 2021-), ganadora del Premio a la Mejor Serie Internacional de la Sección Panorama en el Festival Séries Mania 2021, el mismo año que en la Sección Oficial ganaba el drama islandés Blackport (RÚV, 2021-), aún inédito en España. La historia está basada en la segunda novela del escritor Robert Perišić (1969, Croacia), No-signal area (2020), que transcurre durante el periodo 2010-2012 en una remota localidad que conoció un periodo de esplendor gracias a la antigua fábrica de turbinas de la que dependía buena parte de sus habitantes, pero que tras la guerra en la ex-Yugoslavia y la cada vez menor demanda de ese tipo de grandes turbinas para el sector industrial, acabó sufriendo el desmantelamiento de la fábrica, lo que provocó también un enfrentamiento personal entre el antiguo dueño y sus trabajadores, que se ha mantenido latente a lo largo de los años.

La llegada del empresario Oleg (Rene Bitorajac) y el ingeniero Nikola (Krešimir Mikić) con la intención de reutilizar la fábrica para nuevos encargos de turbinas devuelve la esperanza a los antiguos empleados, especialmente cuando consiguen el apoyo del viejo ingeniero Janda (Izudin Bajrović), que se había refugiado en una vida solitaria y apartada, motivado por un sentimiento de culpa. La adaptación en formato serie se construye a partir de una estructura que convierte en protagonista de cada episodio a uno de los personajes principales, mostrando una visión diversificada de la historia. En este sentido, la serie aporta claridad a las tramas entrelazadas que se cuentan en la novela, más confusa en la narrativa, lo que contribuye a que resulten más fácil de seguir las diferentes subtramas que protagonizan cada uno de los personajes. Pero consigue mantener esa mirada transparente hacia las consecuencias del cataclismo del sueño socialista frente al empuje devastador e inevitable del capitalismo. El ficticio pueblo de Nuštin se convierte así en la representación de la descomposición de un estado de pensamiento que acaba afectando a la propia psicología de sus habitantes. La historia de Oleg, que ocupa el primer episodio, conecta con la inversión de un hombre de negocios del Magreb que ha encargado la elaboración de una sola turbina, lo que representa asimismo la dependencia cada vez mayor de las sociedades occidentales respecto a las grandes fortunas de los negocios en los países árabes.

Las subtramas personales que se narran en los episodios hacen avanzar la trama principal pero al mismo tiempo ofrecen una perspectiva diferente y enriquecen la construcción de los personajes, como en el Episodio 4 dedicado a Janda, el viejo ingeniero que al comienzo parece apático y desconfiado pero del que conoceremos una personalidad más cálida y paternal, y especialmente en el retrato del capataz Branoš (Gora Bogdan, que también interviene en la serie The silence). El Episodio 5 dedicado a él es el que impulsa la serie hacia terrenos más dramáticos, y en cierta manera el que mejor define la irrealidad de ese renacer de la actividad laboral en la fábrica que parece solo un sueño momentáneo, pero al que los trabajadores se agarran sin perder la esperanza. La manera en que la turbina fabricada con los recursos tradicionales y un sistema de trabajo obsoleto es recibida por la sociedad capitalista occidental como una pieza para el espectáculo, una especie de objeto vintage artístico, es un símbolo poderoso que establece una conexión directa con la perspectiva nihilista de los poderes económicos respecto a la condición humana.


Todas las criaturas grandes y pequeñas - Temp. 3
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Filmin, 13 de diciembre
Creada por Ben Vanstone
Dirigida por Brian Percival, Andy Hay, Stewart Svaasand
1 Nominación Premios BAFTA TV '22: Títulos e Identidad Gráfica

Ya decíamos en nuestro comentario respecto a la segunda temporada de la serie que la sombra de la II Guerra Mundial se cernía sobre los personajes en las novelas escritas por James Herriet en las que está basada la serie de Channel 5 Todas las criaturas grandes y pequeñas (Filmin, 2020-). Y efectivamente en esta tercera temporada, manteniendo su tono amable y bucólico, las tensiones en Europa y la inminencia de una guerra se presentan en forma de oficinas de reclutamiento y las dudas que comienza a tener James (Nicholas Ralph) en torno a su obligación de participar en combate como un reflejo de la necesidad de cumplir con el deber, que no considera que está honrando dedicándose a cuidar animales. Tanto el cascarrabias Siegfried Farnon (Samuel West) como Mrs. Hall (Anna Madeley) han tenido experiencias trágicas durante la I Guerra Mundial y rechazan la posibilidad de que James, y posiblemente Tristan (Callum Woodhouse), acaben convirtiéndose en soldados. Pero hasta esa circunstancia, que se intuye más al final de la temporada, Todas las criaturas grandes y pequeñas continúa siendo ese espacio feliz en la campiña inglesa donde los principales dramas están protagonizados por los animales de las granjas y las mascotas del pueblo. Pero la circunstancia amenazante de un conflicto de alguna manera consigue que la serie establezca ciertos paralelismos con una actualidad marcada por la crisis económica y el conflicto ruso-ucraniano. Aunque lo que resulta más atractivo es dejarse llevar por estas historias de convivencia que utilizan la relación de los humanos con los animales para establecer una mirada reflexiva sobre las relaciones de los humanos con otros seres humanos.

Otra amenaza sin embargo se cierne sobre los granjeros debido a una necesaria campaña de pruebas de tuberculosis en el ganado para evitar una propagación a la población, lo que introduce un personaje nuevo, el Sr. Harcourt (Adrian Rawlins), del Ministerio de Agricultura, que será una pesadilla para James, quien se ha prestado voluntario a convencer a sus vecinos de que sometan a sus animales a estas pruebas. Pero la detección de una cepa de tuberculosis en un animal supone el sacrificio de todo el rebaño, y las contraprestaciones que ofrece el gobierno están por debajo del valor real. Algo parecido a lo que ocurre en la última temporada de Yellowstone (SkyShowtime, 2018-), así que las cosas no parecen haber cambiado mucho con el tiempo. Una boda siempre es un buen comienzo, así que la esperada consolidación del matrimonio entre James Herriot y Helen Alderson (Rachel Shenton) se produce al principio de la temporada, para establecer una convivencia que enriquece las relaciones en la casa-veterinaria de Siegfried. Y al mismo tiempo se explora con mayor profundidad la compleja vida familiar de Mrs. Hall, un personaje en el que parecía obligado abordar aspectos más personales, que la definieran con mayor precisión.

La fidelidad de la serie a las novelas escritas por James Alfred Wright bajo el seudónimo del personaje James Herriot hace pensar en cómo la cuarta temporada ya en preparación podría evitar centrarse demasiado en el conflicto bélico, teniendo en cuenta que al final de la tercera temporada el primer ministro Neville Chamberlain ya realiza una declaración de guerra contra Alemania tras la invasión de Polonia, y que el propio escritor participó como aviador en la RAF en 1942. Pero la intención del creador Ben Vanstone no parece ser la de incluir de una forma demasiado directa el conflicto bélico, centrándose sobre todo en la localidad de Dale donde se desarrolla la historia, con apuntes como la introducción de una niña acogida en la casa en el episodio Merry bloody Christmas (T1E7). Un desafío interesante de cara a una temporada 4 que se confirmó al mismo tiempo que la tercera, y unas temporadas 5 y 6 que ya están planeadas, pero sin confirmación oficial. La presente está compuesta por los habituales 6+1 episodios, dirigidos por Brian Percival y Andy Hay, dos de los directores recurrentes, y la incorporación de Stewart Svaasand, que se ha encargado del último capítulo y del especial navideño que estrenó Filmin el 23 de diciembre y que, más que uno de los programas especiales navideños que suelen producirse en las series más populares británicas, autoconclusivos y con invitados sorpresa, es una continuación de la historia principal que enlaza las temporadas tres y cuatro.


Exterior noche
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Filmin, 20 de diciembre
Escrita por Marco Bellocchio, Stefano Bises, Ludovica Rampoldi, Davide Serino
Dirigida por Marco Bellocchio
European Film Awards '22: Mejor Narrativa Innovadora

El Festival de Cannes no suele incluir en su programación formatos de series, únicamente en casos excepcionales, pero en la pasada edición programó Esterno Notte (Marco Bellocchio 2022), dentro de su sección Cannes Première. El director Marco Bellocchio (1939 Italia), que sigue plenamente en activo a sus 82 años y que el año pasado también presentó en Cannes su documental Marx può aspettare (Marco Bellocchio 2021), retoma una historia real que ya abordó hace casi veinte años en su película Buenos días, noche (Marco Bellocchio, 2003): el secuestro y asesinato del primer ministro de la República Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas. Pero, como su propio título indica, la mirada ahora es externa, no se centra como aquella película en la habitación en la que estuvo secuestrado el líder de Democracia Cristiana, sino que realiza una panorámica más amplia, en la que se incorporan diferentes puntos de vista. Exterior noche utiliza el formato de serie de seis episodios de 50 minutos cada uno, pero en Italia se estrenó entre mayo y junio como una película dividida en dos partes de casi tres horas de duración cada una. Para su director, se trata de un conjunto compacto que usa la división en capítulos para establecer el protagonismo de los diferentes puntos de vista. Y en este caso, como un contrapunto a la visión más intimista de Buenos días, noche, la serie se expande para hacer un recorrido político al mismo tiempo que humano, en el que la figura de Aldo Moro, que protagoniza principalmente la primera hora, se convierte después en una figura ausente pero absolutamente trascendental.

Las siguientes partes (o episodios) de la historia están dedicadas a otras miradas que, si tomamos el formato de película de dos entregas podríamos decir que aborda primero el punto de vista político, con Aldo Moro (Fabrizio Gifuni), el Ministro del Interior Francesco Cossiga (Fausto Russo Alesi) y el Papa Pablo VI (Toni Servillo), para en la segunda parte acercarse al otro lado, el de los secuestradores, con Adriana Faranda (Daniela Mora), y el de la familia con la esposa del político Eleonora Moro (Margherita Buy) y de nuevo con Aldo Moro, pero ahora despolitizado y transformado en un rehén. Utilizando el "efecto rashomon", la historia se desarrolla avanzando y retrocediendo para mostrarla desde diferentes perspectivas, pero también alternando la reflexión política con la representación humana: el tormento paranoico que sufre Francesco Cossiga, las dudas del Papa Pablo VI, la impotencia de Eleonora Moro o la indecisión de Adriana Faranda, que en cierto modo conecta directamente con el personaje de Chiara, la militante rebelde de las Brigadas Rojas en Buenos días, noche. Y Marco Bellocchio consigue, junto a sus colaboradores guionistas, establecer una narrativa clara en la que aporta su propia visión de la historia.

Aldo Moro presidía Italia en 1978, y se encontraba negociando el llamado "compromiso histórico" que contaría con el apoyo al gobierno del Partido Comunista, algo que una parte de la propia Democracia Cristiana no veía con simpatía, apoyada por la influencia de unos Estados Unidos que tampoco querían a los comunistas cerca del poder. En la serie, Eleonora Moro hace referencia a la amenaza que recibió Aldo Moro de Henryk Kissinger sobre su propuesta de compromiso histórico, y el Ministro del Interior Francesco Cossiga aparece consultando a Steve Pieczenik (Tim Dalsh), un asesor del presidente Carter enviado a Italia. En su perfecta construcción de thriller político hay una referencia a la posibilidad de que los propios servicios secretos italianos apoyaran el secuestro del primer ministro. Pero sobre todo se plantean las negociaciones para su liberación como un caldo de cultivo para la traición, especialmente la de un Francesco Cossiga que el actor Fausto Russo Alesi interpreta certeramente en su remordimiento paranoico, o en la simbología de una pila de billetes en el Vaticano preparados para el pago de un rescate que Pablo VI nunca utilizó. Aldo Moro se había convertido en una figura política incómoda, incluso para su propio partido: "Le quieren muerto. Quieren un mártir, un Cristo crucificado", dice una de sus hijas. Hay que destacar también el trabajo del actor Fabrizio Gifuni, quien interpretó en teatro la lectura de las cartas que escribió desde su cautiverio el primer ministro, y de Margherita Buy en uno de los episodios más dolorosos, el de la impotencia de una familia que asiste a la inacción de los políticos o de Toni Servillo como un Pablo VI enfermo y dubitativo, quien ya había interpretado a otra figura política destacada, Giulio Andreotti, en la película Il divo (Matteo Garrone, 2008). El director imagina la liberación de Aldo Moro, despierto en el interior del maletero del Renault 4 en el que fue encontrado muerto, como si quisiera ofrecer una realidad alternativa que demostrara que, si se hubiera querido, podría haber vivido. Pero si lo hubiera hecho, posiblemente la historia reciente de Italia habría sido muy diferente.


La vida mentirosa de los adultos
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Netflix, 4 de enero
Escrita por Elena Ferrante, Laura Paolucci, Francesco Piccolo, Edoardo De Angelis
Dirigida por Edoardo De Angelis

La autora Elena Ferrante vive en los últimos años un idilio con el mundo audiovisual gracias al éxito de series como La amiga estupenda (HBO Max, 2018-) o largometrajes notables como La hija oscura (Maggie Gyllenhaal, 2021). Ahora es su última novela, La vida mentirosa de los adultos (2020, Ed. Lumen) la que permite a Netflix incorporarse a estas adaptaciones de unos libros que han conseguido llegar a más de 20 millones de lectores en todo el mundo, y lo hace con buen criterio, manteniendo la producción en Italia y contando con algunos colaboradores de la serie La amiga estupenda, como los guionistas Francesco Piccolo y Laura Paulocci, así como con la propia autora firmando el guión. Porque en cierta manera la novela de Elena Ferrante, seudónimo que esconde a una autora cuya identidad fue revelada hace unos años en un periódico, suscitando una polémica sobre el derecho a la intimidad, se siente como una historia paralela a la de Lenù y Lila, que transcurre también en una Nápoles dividida entre una burguesía cuya intelectualidad se queda en las reflexiones y un barrio industrial empobrecido. En este caso, la historia transcurre en la década de los 90, pero Giovanna (Giordana Marengo) también es una adolescente que se enfrenta a la madurez dentro de una familia que ha construido muros de incomunicación y rencillas internas: "Desde que Vittoria me había dicho que observara a mis padres, los gestos más mundanos me parecían la entrada a horribles secretos", dice Giovanna en Somiglianza (T1E2). Cuando su padre Andrea (Alessandro Preziosi) la compara con su tía Vittoria (Valeria Golino), a la que considera una persona maleducada y analfabeta, la joven siente la necesidad de comprobar si ese familiar al que nunca ha conocido es tan monstruosa como la describen en su casa. "Dos años antes de irse de casa, mi padre le dijo a mi madre que yo era muy fea", comienza la narración de Giovanna en el libro, lacerando la fragilidad de la adolescente pero también impulsando su necesidad de rebelarse contra su familia. 

Edoardo de Angelis (1978, Italia) aborda la dirección de La vida mentirosa de los adultos (Netflix, 2022) como una historia cíclica, en la que introduce secuencias que se reproducen al revés, como en el comienzo del episodio Solitudine (T1E4), que muestra la ruptura de la unidad familiar a través de esta disrupción formal, o apoyándose en una banda sonora electrónica repetitiva de Enzo Avitabile, que juega con las palabras de Giovanna. La obra de Elena Ferrante abunda en complejidades emocionales y reflexivas de sus personajes, se siente más cercana a la meditación que a la acción, y eso es lo que hace más difícil algunas de sus adaptaciones. El proceso de madurez de la protagonista está acompañado de una necesaria rebeldía que se manifiesta en la chaqueta militar que Giovanna tiene puesta al comienzo de Amarezza (T1E3), y se representa a través de las visitas a su tía Vittoria, un personaje que Valeria Golino hace menos fascinante de lo que resulta en el libro, y de un acercamiento seco y apático al descubrimiento del sexo, como queriendo rebajar el sentimiento de pasión que los hombres encuentran en ella. Aunque hay ciertos desequilibrios en la narración, que intenta transmitir sensaciones internas a través de una dirección estilística que divaga poéticamente, la serie va creciendo conforme se desarrollan los seis episodios de los que está compuesta, con la infidelidad del padre y, sobre todo, la mayor implicación de Giovanna en las tertulias intelectuales. 

Así, Amore (T1E5) transcurre casi en su totalidad durante la celebración de una Feria del Partido Comunista en la que se presenta esa intelectualidad algo vacía que simboliza su padre, frente a un sentimiento religioso de Vittoria que es principalmente pasional: "El amor no es limpio. Es opaco, como las ventanas de los baños", le dice a Giovanna. El último es el episodio que se siente más cercano a La amiga estupenda, especialmente en sus últimas temporadas. Cuando la protagonista viaja a Venecia junto a su amiga Giulianna para encontrarse con Roberto, un joven profesor, se muestran los círculos estudiantiles que reflexionan sobre la religión y el comunismo, cercanos a la representación de las reuniones intelectuales de aquella serie. Pero es también cuando Giovanna toma consciencia de que ser adulto implica rodearse de mentiras y secretos: "¿Tan fácil es morir en la vida de otras personas sin las que no podemos vivir?", se pregunta. La serie termina con una bandera de Italia sucia y rota, mientras suena la canción Io non piango (yo no lloro) que interpretaba Franco Califano en su álbum Tac...! (1977, BMG Sony): "Yo no lloro cuando alguien muere, ni siquiera por mi padre (...), pero lloro, lloro por nuestras vidas, dos vidas violadas". El camino de Giovanna hacia la madurez llega a un destino expresado en melancolía. 

Cielos turbios
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Filmin, 6 de enero
Escrita por Noam Pinchas
Dirigida por Noam Pinchas

La docuserie germano-israelí que estrena la plataforma Filmin a principios de enero es una exploración de los hechos que rodearon a un accidente de avión ocurrido el 4 de octubre 1992, cuando un Boeing 747-200F de la compañía aérea El Al Israelí Airlines se estrelló contra un edificio de viviendas en el barrio de Bijlmer, en Amsterdam. Se trataba de un complejo residencial habitado principalmente por inmigrantes africanos, en una zona abandonada por la administración pública que acabó adquiriendo protagonismo a raíz de este accidente. Aunque se trataba de un avión de carga que no llevaba pasajeros, murieron las cuatro personas que lo pilotaban y 39 habitantes de esas viviendas. La serie de tres episodios escrita y dirigida por Noam Pinchas (1947, Israel), director del reconocido documental El maravilloso reino de Papa Alaev (2016), comienza como una de esas investigaciones que dejan al descubierto las estrategias de los fabricantes de aviones para ahorrar costes, evitando la sustitución de elementos importantes que sufren la corrosión del tiempo. En este caso, la caída de un torno que unía el motor interior del ala derecha del avión provocó que éste saliera disparado en pleno vuelo, golpeando y desprendiendo también el motor exterior. La compañía norteamericana Boeing intentó ocultar la falta de actualización de importantes piezas del fuselaje durante las revisiones periódicas, pero esta actuación fue puesta al descubierto por el periodista de The Seattle Times, Byron Acohido. Uno de los entrevistados más claros en sus apreciaciones es el capitán Yitzhak Nir, que voló en la compañía Al El entre 1971 y 2010, y que establece una relación directa entre el compromiso de la compañía aérea con la empresa norteamericana Boeing y el apoyo militar y la venta de armas de Estados Unidos a Israel. "Los norteamericanos decían: 'si queréis podéis comprar aviones en Europa a Airbus, pero entonces quizás dejemos de suministrar armamento'", comenta el ex-piloto.

De esta forma, las investigaciones sobre la responsabilidad de la compañía Boeing en el accidente, a pesar de que algunos años antes se había producido otro accidente por las mismas razones en China, no fueron más allá de unas indemnizaciones excesivamente bajas. Aunque la docuserie no se plantea como un ejercicio de investigación periodística, está apoyada principalmente en las entrevistas con los implicados, tanto periodistas como representantes de algunas de las empresas, aunque Boeing rechazó participar. Pero lo interesante es que el accidente tiene ramificaciones distintas cuando numerosos habitantes de la zona donde se produjo y algunos bomberos que participaron en el rescate empezaron a sufrir extraños síntomas, lo que derivó en enfermedades como el cáncer. Y entonces es cuando se averigua que el listado de carga del avión solo se ha proporcionado de forma parcial y que 20 toneladas del material que transportaba no aparecen. La historia de un fallo mecánico se convierte de esta forma en una investigación sobre qué era realmente lo que transportaba el avión y cuales fueron sus consecuencias. Cielos turbios (Filmin, 2022) revela un drama en el que tres países diferentes utilizan estrategias para ocultar la verdad: Estados Unidos para reducir la responsabilidad de la compañía Boeing, Israel para no revelar el contenido de la carga del avión y Holanda para maquillar la mala gestión de la Ministra de Sanidad, eje fundamental para mantener la estabilidad de un gobierno en coalición. La serie utiliza hábilmente la información para comenzar como un documental sobre las flaquezas de la aviación aérea e ir derivando hacia un interesante thriller político. Al mismo tiempo hay una crítica velada al posicionamiento de Israel dentro de la comunidad internacional, utilizando la herramienta del antisemitismo para evitar que la comisión parlamentaria holandesa profundizara en su investigación cuando surgieron las primeras críticas. Y se plantea el sentimiento de culpabilidad histórica de un país como Holanda que fue del que acabaron deportados un mayor número de judíos durante la 2ª Guerra Mundial.

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Películas mencionadas: 

Almas en pena de Inisherin se estrena en cines el 3 de febrero.
Los Fabelman se estrena en cines el 10 de febrero.

Déjame entrar (2008) se puede ver en Filmin, Movistar+ y Prime Video. 
Redada asesina, Proyecto X y Abducted in plain sight se pueden ver en Netflix. 
Los perros se puede ver en Filmin y Prime Video. 
Stockholm se puede ver en Filmin y FlixOlé. 
La hija de un ladrón se puede ver en Prime Video. 
Los días que vendrán se puede ver en Filmin y Netflix. 
Bajo el sol se puede ver en Filmin. 
El maravilloso reino de Papa Alaev se puede ver en Filmin y Plex.