27 febrero, 2026

Berlinale 2026 - Parte 6: Berlinale Series Market Selects (II)

Las secuelas del debate político en torno al Festival de Berlín siguen manifestándose una semana después de su conclusión, pero en un sentido radicalmente distinto. Tras las protestas de la comunidad cinematográfica a través de un manifiesto firmado por un centenar de profesionales en contra de la condición apolítica del cine que defendió Wim Wenders, presidente del jurado oficial, en la rueda de prensa del primer día del festival, han sido sin embargo algunos comentarios manifestados en la gala de clausura los que han colocado a la directora Tricia Tuttle en una posición difícil. Ya hemos dicho en nuestras crónicas que su gestión de la polémica sobre la libertad de expresión no fue muy acertada, lanzando comunicados y concediendo entrevistas a lo largo del festival que en realidad contribuyeron a mantener viva la polémica y distraer la atención de la programación. Pero lo que ha despertado las mayores críticas han sido las declaraciones manifestadas durante la entrega de premios de algunos de los ganadores, especialmente el director sirio-palestino Abdallah Alkhatib, quien ganó el premio a la Mejor Ópera Prima en la sección Perspectivas por Chronicles from the siege (2026). En su discurso de aceptación acusó al gobierno alemán de ser "cómplice del genocidio en Gaza" (Amnistía Internacional declaró en 2025 que la reanudación de de la venta de armas a Israel por parte de Alemania era "irresponsable e ilícita, y conlleva el riesgo de complicidad en los crímenes de derecho internacional de Israel"), lo que provocó malestar en el Ministro de Cultura, el conservador y nacionalista Wolfram Weimer. Hace unos días el periódico Build, un medio sensacionalista alemán que ha recibido el mayor número de amonestaciones por violación del código ético periodístico, filtró la noticia de que Tricia Tuttle había sido convocada por el patronato de la Berlinale, a instancias de Wolfram Weimer, sugiriendo que podría ser despedida antes de los cinco años comprometidos. Pero esta información parece más un deseo de la línea editorial pro-israelí de Build que una realidad, aunque todavía se están llevando a cabo conversaciones entre la dirección del festival y el patronato. Mientras tanto, durante esta semana Tricia Tuttle ha recibido el apoyo de más de 3.000 figuras culturales, unos 700 cineastas alemanes e internacionales y unos 500 trabajadores del festival en distintos comunicados, e incluso de instituciones como la Academia de Cine alemana y la propia Comunidad de Cine de Israel, en un comunicado firmado por varios directores de festivales de cine israelíes que consideran que un festival debe ser "un espacio de debate abierto a todas las voces". Entre los partidos políticos alemanes, el SPD y Los Verdes también han apoyado a la directora del Festival de Berlín, e incluso han ido más allá, manifestando que "el verdadero escándalo es la forma en que el Ministro de Cultura está politizando la Berlinale". 

Nuestra última crónica de Berlinale Series Market Selects se acerca a otras series que han sido proyectadas durante las sesiones del Festival de Berlín, seleccionadas por sus posibilidades en los mercados internacionales. 

Monyová

República Checa 2025 | TV Nova, 6x45' | Episodios 1 & 2 | ★ 

Creada por Barbora Námerova, Klára Follová, Marta Fenclová

Dirigida por Zuzana Kirchnerová

Serial Killer '25: Mejor Serie Internacional, Premio Harper's Bazaar Mejor Actriz

La historia de la popular escritora checa Simona Monyová (1967-2011, República Checa) no ha sido llevada al cine o la televisión hasta ahora, a pesar de que su trayectoria personal y profesional ha trascendido más allá del ámbito literario, aunque se han adaptado algunos de sus libros a la televisión, en telefilmes como Roznese tě na kopytech (Olga Dabrowská, 2012) y Sebemilenec (Filip Renc, 2013). Desconocida en España, donde ninguno de sus libros ha sido publicado, la autora se convirtió en un personaje popular gracias al éxito de sus novelas románticas en las que establecía un vínculo emocional con los lectores a través del sentido del humor y la representación de mujeres que son impulsivas, lo que en determinados sectores fue criticado como un tipo de literatura popular. Ahora, la miniserie Monyová (TV Nova, 2025) trata de reflejar la historia personal de la escritora, que acabó envuelta en la dinámica de la violencia doméstica y tuvo un final trágico muy reconocible para los espectadores checos. Evitando el relato estrictamente cronológico, la propuesta se sitúa más específicamente en una descripción psicológica de la ama de casa Simona Monyová (Tereza Ramba), quien comienza a dar los primeros pasos como escritora a través de relatos románticos que son menospreciados por algunos miembros de su familia. Con una vida familiar estable pero aburrida, su primer marido, Pavel (Kryštof Hádek) es un hombre apático que acepta sin demasiado entusiasmo el progresivo éxito literario de su esposa, pero al mismo tiempo mantiene un cierto respeto por su trabajo. A pesar de tener una familia tradicional con tres hijos en la ciudad de Brno, el mismo aliento romántico que Monyová describe en sus novelas la conducen a vivir una aventura con el cámara de televisión Adam Lang (Igor Orozovič), separándose de su primer marido y casándose con él. Sin embargo, el descubrimiento del verdadero carácter de éste envuelve su segundo matrimonio en una pesadilla de violencia doméstica que se convertirá en el tema central de la historia. El mismo equipo responsable de la serie, con Barbora Námerova y Klára Follová a la cabeza, ha desarrollado también una miniserie documental titulada Love doesn't hurt (TV Nova, 2025), que bajo la dirección de Tomáš Klein, no está directamente conectada con la historia de Simona Monyová, pero aborda los patrones de violencia en las relaciones sentimentales y cómo los inicios sutiles pueden convertirse en una realidad cotidiana. Monyová obtuvo el premio Primetime Killer Award, máximo galardón del reconocido festival de series Serial Killer, que se celebra todos los años precisamente en la ciudad de Brno, donde vivió la escritora, siendo la segunda ocasión que este galardón se entrega a una producción checa, aunque el festival, nacido en 2018, tiene una historia corta. El jurado destacó que más allá de la relevancia local que pudiera tener la historia, ésta "es una revelación de muchos aspectos de la relación de los artistas entre la inspiración y la experiencia real, y aborda las complejas relaciones entre hombres y mujeres en la actualidad". 

Precisamente el enfoque de un relato que podría ser confundido, a partir de su planteamiento, con un tradicional true crime, trata de huir de los resortes narrativos habituales para construir, al menos en los dos primeros episodios que hemo podido visionar, una historia de empoderamiento, un reflejo de la capacidad de una mujer que, a pesar de estar absorbida por un matrimonio monótono con un hombre apático, decide tomar caminos arriesgados, no solo en su vida profesional sino también en su vida personal. Hay una percepción de que la persona se deja llevar por la resonancia de sus personajes, un deseo de Simona por encontrar esa historia romántica que ella imaginaba para las protagonistas de sus novelas, aunque la realidad la conduce hasta una trampa en la que el maltrato se convierte en un espacio del que no tiene escapatoria. Su reflejo de la realidad muestra la relevancia de una historia de violencia doméstica que se produce en el entorno de una mujer que se sale de los patrones que se asignan tradicionalmente a las víctimas de maltrato, alguien que ha conseguido tomar decisiones propias, que tiene una independencia económica y una capacidad para discernir las amenazas. Por eso Monyová parece dirigirse a lo largo de los restantes episodios hacia un estudio psicológico sobre las relaciones tóxicas y cómo éstas acaban atrapando en una espiral interminable. El hecho de que la serie esté principalmente enfocada desde la creación femenina aporta una mirada diferente, que no juzga ni lanza preguntas sobre la capacidad de Simona para marcharse, sino que establece la complejidad de este tipo de relaciones que absorben emocionalmente. La fortaleza exterior que transmite el personaje se percibe como un contrapunto de su fragilidad interior, y esto lo expresa con acierto la interpretación de Tereza Ramba, asumiendo como la principal virtud de un guión escrito bajo el formato de una sala de guionistas, la de encontrar una manera de no limitar a la protagonista al perfil de víctima, sino retratarla desde una personalidad multifacética: inteligente e imaginativa, pero al mismo tiempo impulsiva y vulnerable. Es interesante el planteamiento de la directora Zuzana Kirchnerová (1978, República Checa), quien presentó el año pasado su primer largometraje, Caravan (2025) en Un Certain Regard del Festival de Cannes. En el primer episodio de Monyová hay un tratamiento estilístico que surge del tono romántico de las novelas de la escritora, amplificado por el uso de una narración inspirada en sus relatos que funciona como una voz interior del personaje, y puede recordar al estilo de Elena Ferrante en La amiga estupenda (HBO Max, 2018-2024). El segundo episodio, que describe la separación de Pavel y el comienzo de la relación con Adam Lang, hay una estética kitsch que refleja a la protagonista desde su psicología, pero cuando surgen los primeros síntomas de control, la fotografía se vuelve más dura, casi documental. Con un estreno previsto para los próximos meses, Monyová consigue mantener un equilibrio que traspasa el posible desconocimiento de la obra de la escritora fuera de la República Checa y Eslovaquia, para describir patrones de comportamiento que son comunes en otras sociedades como la española. 

K1

Marruecos 2026 | 2M, 8x45' | Episodios 1 & 3 | ★ 

Creada por Khadija Alami

Dirigida por Nour Eddine Lakhmari, Hisham Ayush, Yasmin Bankiran

Las producciones cinematográficas marroquíes tienen cierta presencia en los festivales de cine, pero suele ser más desconocida a nivel internacional la producción audiovisual para televisión, generalmente marcada por dramas en forma de telenovelas que tienen un consumo local. Un reciente artículo del crítico de cine egipcio Joseph Fahim analizaba las vicisitudes de la televisión  árabe en la era del streaming, estableciendo varios hitos a lo largo de los últimos cincuenta años: desde las primeras comedias sociales de finales de los años sesenta y principios de los setenta hasta los dramas familiares de los ochenta y noventa, pasando por la influencia de los cambios que se generaron tras la Primavera Árabe en los años 2000, con la relajación de la censura que dio lugar a algunas telenovelas de gran éxito producidas en países como Túnez, y las tramas de temática social que se desarrollan en la actualidad. La aparición de las grandes plataformas internacionales como Netflix han marcado un cambio sustancial en la producción de contenido audiovisual árabe, estableciéndose una guerra no declarada entre Netflix y los habituales canales públicos. Pero si bien la plataforma de streaming suele tener éxito con sus estrenos internacionales, sus incursiones en la producción de contenido árabe ha sido generalmente torpe y con escaso éxito. Su primera serie árabe fue la producción jordana de terror para adolescentes Jinn (Netflix, 2019), pero en realidad ha conseguido escasa repercusión incluso a nivel local, exceptuando la serie jordana Escuela para señoritas Al Rawabi (Netflix, 2021) o el largometraje libanés-egipcio Perfectos desconocidos (Wissam Smayra, 2022), primera película árabe de la plataforma, que abordaba temas como la homosexualidad, escasamente tratados en el audiovisual árabe debido a la censura. Se trataba de un remake de la conocida película italiana Perfectos desconocidos (Paolo Genovese, 2016), que también tuvo una versión española dirigida por Álex de la iglesia. Las series árabes, lo que se denomina como musalsalat, abordan relaciones interpersonales, enfoques sociopolíticos y dramas históricos. Pero si bien las temáticas pueden resultar limitadas, eso no significa que no puedan tener interés para el público internacional; el ejemplo principal son las telenovelas turcas que, desde su perspectiva principalmente heteropatriarcal, han conquistando el mercado internacional. El Ramadán, que se celebra hasta mediados de marzo, suele ser la época más habitual para estrenar producciones audiovisuales comerciales en países como Marruecos. Pero el canal 2M, que transmite tanto en francés como en árabe, y que se ha convertido desde 2025 en el segundo canal de la emisora pública SNRT, permite algunas perspectivas algo menos tradicionales. 

Es el caso de K1 (M2, 2026), un procedimental policíaco que tiene como protagonista a un grupo de investigación de élite que pertenece a la Oficina Nacional de la Policía Judicial, y que está compuesta por los mejores policías de diferentes departamentos. Son los encargados de combatir el crimen organizado, colaborando en algunas ocasiones con la Interpol y con organismos internacionales, pero la serie también trata de acercarse a las problemáticas personales de sus miembros, que deben lidiar con traumas psicológicos provocados por la pérdida o el abandono. Claramente influida por los procedimentales de la televisión por cable norteamericana, K1 es un intento del audiovisual marroquí por realizar un tipo de series que tengan vinculación con los espectadores locales pero al mismo tiempo cierta ambición para adentrarse en mercados internacionales. Es la primera producción marroquí seleccionada en Berlinale Series Market Selects, y durante el mercado de series del Festival de Berlín se ha vendido a países como Francia, Bélgica y Alemania. La serie ha sido creada por Khadija Alami (1962, Marruecos), una productora muy relevante dentro del audiovisual de su país, especialmente a través de los servicios para rodajes internacionales que lleva a cabo su compañía K Films, sirviendo desde hace años como enlace de producción para series como Homeland (Disney+, 2011-2020) o Los hombres de SAS (HBO Max, 2022-2025). A través de las investigaciones del grupo de élite K1 se abordan temas relevantes dentro de la sociedad marroquí, y en los dos episodios que hemos visto, a pesar de cierta modestia de producción y algunas resoluciones apresuradas, encontramos un enfoque interesante hacia cuestiones sociales. En el Episodio 3 (T1E3), el trasfondo de una investigación se desarrolla dentro de esas raves de música electrónica que se organizan en el desierto, como las de la película Sirât (Oliver Laxe, 2025), que en realidad son una nueva forma de colonización occidental de los espacios tradicionalmente habitados por los beduinos. Hay un reflejo sobre cómo los nómadas que provienen de países occidentales se perciben como turistas que han sustituido los hoteles por autocaravanas que afectan al paisaje y a sus habitantes. Se podría decir que K1 es más interesante por los trasfondos de las historias que por las propias investigaciones centrales, destacando la relevancia de personajes femeninos dentro de un tipo de género que tradicionalmente está protagonizado por hombres. La realización de los episodios corre a cargo de directores con experiencia como Nour Eddine Lakhmari (1964, Marruecos), seleccionado en la Semana de Cine de Valladolid con sus películas Casanegra (2008) y Zero (2013), o la cineasta Yasmine Benkiran (1984, Marruecos), cuyo largometraje Queens (2022) fue seleccionado en la Semana de la Crítica del Festival de Venecia. 

Phoenix

Francia, Alemania 2025 | France tv/ZDF, 6x45' | Temporada completa | ★ 

Escrita por Louis Aubert, Matthieu Bernard, Clément Marchand

Dirigida por Franck Brett

Festival de la Fiction '25: Mejor Serie de 52 minutos - Suspense


Una publicación titulada L'ecologie, entre réalité et fiction ha recogido lo que denomina "cinco maneras en que la ficción francesa se apodera de las cuestiones medioambientales", concluyendo que entre las 45 producciones de los dos últimos años estudiadas, el 62% confronta al espectador con la ecología al menos una vez, pero solo un 2,6% la tienen como tema principal. La representación de los temas medioambientales, debido a la ansiedad que puede crear en el espectador, no se trata de forma seria y se hace con una perspectiva maniquea, sin muchos márgenes entre los ecologistas moralizantes y los malvados contaminadores. De hecho, solo una serie aborda directamente la eco-ansiedad, en el episodio Disfruta (T1E2) de El sentido de las cosas (HBO Max, 2024), protagonizado por un adolescente que se niega a celebrar el bar mitzvá como protesta por el futuro ecológicamente incierto que le ha dejado la generación de sus padres. El objetivo de este estudio no es empujar a los guionistas a escribir ecoficción, pero sí recomendar que hay formas diferentes de tratarla. En Francia se han producido recientemente dos series que tienen como tema principal la problemática medioambiental: La Vallée fracturée (France tv, 2025), sobre un pequeño pueblo de la región de Ardéche que se opone a unos planes de extracción de gas, y Phoenix (France tv, 2025), una coproducción internacional que recibió en el Festival de la Fiction celebrado el pasado mes de septiembre el premio a la Mejor Serie de Suspense. Son también dos ejemplos de otra manera habitual de tratarlo, a través del subgénero del eco-thriller, aunque en el caso de la segunda no encuentra la manera de evitar ser demasiado convencional, a pesar de su atractivo planteamiento. La historia sigue al denominado Grupo Phoenix, una organización clandestina que, ante la inacción climática, recurre a medidas extremas: secuestrar a los hijos de empresarios influyentes para obligarlos a cumplir con sus compromisos ambientales. El grupo está liderado por Matthias Boissel (Léo Legrand) y su hermana Éloïse Boissel (Marie Colomb), que acaban llevando a la práctica una cita de la antropóloga norteamericana Margaret Mead que les recuerda su profesor Jean Humbel (François Berléand): "Nunca dudes que un pequeño grupo de individuos comprometidos puede cambiar el mundo". Durante la celebración de un Foro Económico en Annecy, asisten altos ejecutivos de empresas industriales como Hans Frankenheimer (Benno Fürmann), Amaury de Montchanin (Arnaud Viard), Cassandra Sánchez (Jacqueline Dorado) y el banquero William Baker (Jonathan Nyati), que han creado una Fundación que lleva a cabo el proyecto Ice Back, que pretende recuperar el hielo de las zonas árticas, aunque el Grupo Phoenix lo considera una operación de greenwashing que esconde el blanqueo de dinero de dudosa procedencia: "Vuestra intención no es salvar los glaciares, sino recuperar el dinero que tenéis en cuentas offshore", comentan en una de sus reivindicaciones públicas. 

Así que deciden secuestrar a sus hijos para exigir que la inversión de 12 millones de euros que iban a realizar en ese proyecto sea transferida a la Fundación Climate Shield del profesor Jean Humbel, que lucha contra el cambio climático. Entre los secuestradores también se encuentra la joven española Alma Castera, estrella emergente del activismo en Cataluña que fue ridiculizada por un ministro en un debate televisivo, interpretada por la actriz valenciana Catalina del Rosario. El grupo de radicales ecologistas se completa con la artista callejera alemana Nina Lehdale (Alva Schäfer), el joven inglés de origen humilde Will Attenborough (James Willis) y Elías Bochatay (Gaël Langouët), que se incorpora al grupo como venganza por un accidente medioambiental que dejó parapléjico a su padre Charles (Hubert Delattre), y que es hijo de la agente de policía Béatrice Bochatay (Natacha Lindinger), lo que llegará a complicar la investigación. Phoenix asume por tanto su condición de coproducción internacional, y de hecho está producida dentro de la Alianza de televisiones públicas europeas New8, en la que se incluyen ocho países como Alemania, Bélgica, Dinamarca o Noruega. Se conforma por tanto un ecothriller que trata de reflexionar sobre las fronteras éticas a las que se enfrentan los jóvenes secuestradores, pero que nunca consigue profundizar demasiado en los planteamientos políticos porque está demasiado centrada en desarrollar la trama de thriller, que es uno de los principales problemas de este tipo de series. Aunque el Episodio 4 introduce algunas ideas interesantes sobre el sistema económico en el que están fundadas las grandes empresas, cuando los Phoenix pretenden obligar a los CEO a vender sus acciones en sus compañías para debilitar el sistema desde dentro, nunca terminan de desarrollarse. La serie se pierde en su propia ambición y en su intento de ser un thriller de suspense al mismo tiempo que una denuncia ecológica, pero sin llegar a ser ninguna de las dos cosas con suficiente rotundidad y efectividad. Está bien construida la dinámica del grupo de secuestradores, pero introduce relaciones personales y románticas que son innecesarias, y no se siente del todo la tensión dentro del grupo Phoenix. Mientras que la parte dedicada a las discusiones políticas y económicas resultan artificiales y superficiales, porque caen en el maniqueísmo que comentábamos al principio, especialmente en el retrato del empresario Hans Frankenheimer que, como todo buen alemán, decide llevar a cabo su propia investigación al margen de la policía, con el violento detective Bogdan (Adrian Can). Siendo entretenida, Phoenix también es demasiado inofensiva como para aportar nada relevante al debate medioambiental. 

The struggle for mother water

Canadá 2026 | Filmoption (sin plataforma), 8x52' | Episodios 1 & 6 | ★ 

Escrita por Michael Zelniker

Dirigida por Michael Zelniker


Entre las series seleccionadas en Berlinale Series Market Selects se encuentran únicamente tres producciones documentales: la última miniserie de Ken Burns The American Revolution (PBS, 2025), un excelente repaso al nacimiento de los Estados Unidos, la coproducción entre Turquía y Alemania In pursuit of the true Shaman (2026) y la miniserie canadiense medioambiental The struggle for mother water (2026), una llamada de atención a la crisis del agua en el mundo. Durante el rodaje a través de Norteamérica de su último documental, The issue with tissue - A Boreal love story (2022), el cineasta canadiense Michael Zelniker, descubrió algunas características comunes en las comunidades indígenas que visitó: su permanente lucha por el derecho a disponer de fuentes de agua limpias. A partir de esta experiencia, surgió la idea de abordar directamente esta problemática cuyas cifras son realmente terroríficas: se calcula que más de 2 mil millones de personas no tienen acceso a agua limpia para beber, y casi 4 mil millones carecen de acceso a un sistema de saneamientos que resulte fiable, y se anticipa que en 2030 la necesidad de agua dulce superará su disponibilidad en el mundo en un 40%. Estas son cifras aportadas por la miniserie documental terminada hace unos meses, pero la realidad más actual resulta incluso más preocupante: el pasado mes de enero un estudio efectuado por la Universidad de las Naciones Unidas declaró que "el mundo ha entrado en una era de bancarrota hídrica global", estableciendo que el 75% de la población mundial vive en países donde el agua escasea o es insegura, y que más de la mitad de los grandes lagos del planeta se están secando (Naciones Unidas, 20/1/2026). Conformado como un trabajo personal, que ha sido dirigido, escrito, editado y fotografiado por Michael Zelniker, el rodaje de The struggle for mother water le ha llevado por veintiún países en los que ha hablado con las comunidades que se enfrentan de manera directa a la crisis del agua. La trayectoria profesional de Michael Zelniker es bastante peculiar, comenzando en el mundo del cine como actor, donde ganó el premio Genie del cine canadiense como Mejor Actor secundario por Corazón de campeón (Ralph L. Thomas, 1983), en la que compartió reparto con Robert Duvall, y posteriormente trabajó en películas como Bird (Clint Eastwood, 1988) y El almuerzo desnudo (David Cronenberg, 1991). Pero en 2018, después de una larga carrera como profesor de cine, decidió enfocarse en trabajos como voluntario para organizaciones de lucha medioambiental, hasta que su carrera derivó hacia la dirección de documentales que abordan problemáticas ecologistas. El primer episodio de The struggle for mother water lleva como título Esta es nuestra única fuente de agua (T1E1), presentando la convivencia de algunas de las comunidades con el agua insalubre que proviene de su cercanía a basureros o de ríos contaminados por las industrias cercanas. 

En lugares como India o Etiopía la necesidad de buscar agua en lugares cada vez más lejanos obliga a largas travesías, lo que supone la pérdida de horas lectivas para los más jóvenes, que son los encargados de trasladarse para recoger la principal fuente de vida, cuya escasez no solo impide beber o asearse adecuadamente, sino también cultivar o cocinar. Michael Zelniker mezcla las intervenciones de diferentes interlocutoras en distintos países, lo que puede ser confuso en algunos momentos, sobre todo en el primer episodio, cuando se presenta una aproximación más general al problema. Pero cuando se enfoca en temas concretos, como en el sexto episodio, titulado Estamos enfermando con el agua (T1E6), el ritmo es más pausado y más efectivo. Una de las frases que repiten las entrevistadas es "El agua es vida", pero en este episodio también se expresa lo opuesto: "El agua puede provocar la muerte". Enfermedades como el dengue, el cólera o la diarrea se propagan debido a la falta de agua para la higiene adecuada, y una de las cifras más aterradoras que se muestran a lo largo de la serie se presenta en este episodio: "Cada año mueren a causa de la falta de agua potable 1,4 millones de personas. La diarrea mata anualmente a más de 400.000 niños menores de 5 años, y a más de 50.000 niños de edades comprendidas entre los 5 y los 9 años". Una de las características comunes en este tipo de comunidades es el primer plano que ocupan las mujeres, tradicionalmente dedicadas a la limpieza y el cuidado, y por tanto convertidas en impulsoras de las principales luchas medioambientales. Son ellas las que marcan la narración de la serie, incluso a pesar de que en países como México suponga un riesgo ponerse delante de la cámara, debido a las continuas amenazas contra el activismo medioambiental. Y conecta desde el propio título con el vínculo sagrado entre las mujeres y el agua, especialmente en el episodio Venimos del agua (T1E8). También se da la circunstancia de que las comunidades indígenas y las más marginadas son las que se ven afectadas por la falta de agua: en Zimbabue, los más privilegiados económicamente pueden permitirse estructuras de pozos de agua que cuestan unos 7.000 dólares, pero que no comparten con la comunidad. The struggle for mother water no pretende presentar el problema como exclusivo de las zonas más desfavorecidas: en el Río Athabasca del norte de Alberta (Canadá) hablan representantes de la Primera Nación Fort McKay, en San Bernardino (California) la empresa de bebidas BlueTriton extrae agua de fuentes que son necesarias para sus habitantes, y en Los Pedroches (Córdoba), también se acerca a la falta de agua potable debido a la contaminación del embalse de Sierra Boyera que se produjo en 2024, con sus efectos secundarios: "En una población de 80.000 personas llevamos más de un año dependiendo del agua embotellada, con lo que eso supone de contaminación de plástico. No confiamos en que el agua sea potable y eso provoca un efecto colateral". Cada episodio explora una dimensión diferente de la crisis del agua, lo que demuestra que las causas de esta crisis son múltiples y se manifiestan prácticamente en todas partes. The struggle for mother water demuestra la dimensión de este problema y trata de abordar sus posibles soluciones.


Caravan se estrena en salas de cine el 6 de marzo. 
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Perfectos desconocidos se puede ver en Netflix.
Sirât se puede ver en Movistar Plus+.
El almuerzo desnudo se puede ver en Acontra+ y Tivify.

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