19 septiembre, 2020

Mostra FIRE!!: El final

La edición número 24 de la Mostra FIRE!! se ha reconvertido este año en una propuesta online que permite la ampliación de su público a todo el país lo que, a falta de conocer las cifras de visionados, parece que supondrá un salto cuantitativo en el número de espectadores. La plataforma que ofrece Filmin, últimamente muy abierta a acoger festivales de cine de tamaño medio como alternativa a la cancelación de su formato presencial, supone un apoyo importante a este tipo de iniciativas y también una diversificación de su oferta de títulos. Filmin es en estos momentos la única plataforma que acoge este tipo de muestras cinematográficas, lo que sin duda le especializa en un formato que permite el estreno de numerosos títulos. 

Mostra FIRE!! ha sido de nuevo un festival que ha encontrado en internet su vía de difusión. Y veremos cómo afecta este formato a su futuro, quizás en una versión híbrida, por la que apuestan otros festivales como Docsbarcelona. La programación de esta edición ha estado caracterizada por el cine reivindicativo y quizás con demasiada tendencia al drama. Hemos visto pocas comedias, pocas miradas positivistas, lo que refleja una sensación de que se pretende recordar que aún quedan muchas batallas por ganar. De la edición de este año podríamos destacar películas como la chilena Los fuertes (Imar Zúñiga, 2019), la irlandesa Rialto (Peter Mackie Burns, 2019) y la brasileña Vento seco (Daniel Nolasco) en ficción, y la brasileña Indianara (Marcelo Barbosa, Aude Chevalier-Beaumel, 2019), la suiza Madame (Stephane Riethauser, 2019) y la norteamericana The gospel of Eureka (Donal Mosher, Michael Palmieri, 2018) en el género documental, así como la interesante, aunque escasa, retrospectiva del director Marco Berger. 

Nuestra última crónica de la Mostra FIRE!! se centra en la Sección Oficial, los cortometrajes más destacados y la película de clausura, todas ellas disponibles hasta el domingo 20 de septiembre. 

Oficial: Largometrajes

Uno de los escasos títulos con reparto de estrellas de Hollywood en la edición de este año es My days of mercy (Tali Shalom-Ezer, 2017), debut en el cine anglosajón de la directora israelí que tiene como protagonistas a Ellen Page y Kate Mara. Pero a pesar de estos nombres destacados y de su paso por el TIFF 2017, la película sufrió un retraso de dos años en su estreno, llegando a las salas norteamericanas en el verano de 2019. Quizás en buena medida por cierta indefinición de su temática, que aborda el complejo asunto de la pena de muerte y al mismo tiempo establece una relación sentimental entre las dos protagonistas. La directora, de hecho, parece no estar muy segura de si dedicar más tiempo al drama judicial o a la trama romántica, y esto provoca que la película se mueva en un desequilibrio narrativo que no termina de concretarse. Tampoco ayuda una posición que parece valiente (mientras que el personaje de Ellen Page lucha por sacar a su padre del corredor de la muerte, el de Kate Mara es una abogada que defiende la pena de muerte), pero que en realidad es conservadora, porque no adopta una mirada clara respecto al tema de la pena de muerte. 


El trabajo de Ellen Page es sobresaliente, aunque es una actriz que sabe manejar con talento los personajes atormentados, desbordados emocionalmente, incluso en series más comerciales como The Umbrella Academy (Netflix, 2019-), pero su historia de amor con Kate Mara resulta inverosímil y las escenas de sexo más o menos naíf están rodadas con un enfoque que parece más destinado al espectador masculino, con mayor tendencia al erotismo mojigato que a la expresividad de los sentimientos. La película abre un debate interesante sobre una realidad penitenciaria que aún nos sorprende, pero lo envuelve en una cursilería que ahoga su pretendido efecto. 

También está dirigida por una mujer la comedia argentina Margen de error (Liliana Paolinelli, 2019), una historia protagonizada por un grupo de mujeres lesbianas de edad avanzada en las que se introduce una joven que creará una cierta confusión sentimental en una de ellas. La película aborda el tema del deseo (una vez más en la programación del festival), pero desde el punto de vista de la madurez. En algunos momentos, no parece muy claro si la protagonista es la joven o la mujer madura, y eso quizás distorsiona el enfoque de la historia. En el aspecto formal, es una comedia que tiene poco de comedia, más bien es una historia sencilla y algo insípida que no termina de profundizar realmente en ninguna de sus propuestas. Habla del amor, de las relaciones de pareja duraderas (con sus complejidades), de la infidelidad (aunque sea platónica), de recuperar la ilusión romántica, de la felicidad infeliz... Trata muchos temas pero no profundiza demasiado en ninguno de ellos. 

El peso interpretativo en este caso lo tiene la actriz María Inés Aldaburu, porque en realidad el personaje de la joven (Camilla Plaate) no está demasiado definido. Y en este sentido compone un personaje que se mueve en esa complejidad emocional que la hace estallar en un determinado momento. Pero ni siquiera en este caso la evolución del mismo está construida con la suficiente solidez como para que entendamos lo que le está ocurriendo. O, mejor dicho, lo entendemos más por el contexto que por el propio personaje. Es una película fallida y decepcionante frente a un punto de partida que podría ser interesante. 

Película de Clausura

La Mostra FIRE!! se clausura con una película de animación. Top 3 (Sofie Edvardsson, 2019) es una amable y humorística visión de la relación de pareja y hasta qué punto resulta difícil congeniar diferentes personalidades. Ganadora del Premio del Público en Outfest L.A. 2020 y del Premio al Mejor Largometraje en el Festival de Tromsø 2020, es una producción sueca que muestra las inseguridades de su protagonista, un joven hogareño, nada amigo de los viajes, podríamos decir que algo soso en su concepción de la vida en pareja, pero que encuentra en esa comodidad del hogar un espacio de afecto, de seguridad, que no es capaz de asumir cuando le alejan de su zona de confort. En contraposición, su pareja es un joven aventurero, incapaz de permanecer en casa durante mucho tiempo, ávido de conocer nuevos lugares y nuevas culturas. Y lo que les une, en su diversidad, es el sentimiento amoroso. Pero la vida en pareja también obliga a asumir sacrificios que a veces no son fáciles de asumir.

La película está narrada con ritmo, hasta el punto que solo necesita 45 minutos para desarrollarse, utilizando una amplia gama de colores que casi le da un toque "almodovariano". Maneja un buen sentido del humor, que ahonda en las contradicciones del protagonista, sobre todo con esa costumbre de clasificarlo todo en tres definiciones. Aunque puede resultar previsible, tampoco pretende ofrecer una reflexión demasiado profunda, pero en su falta de pretensiones encuentra al mismo tiempo su mayor virtud. 

Oficial: Cortometrajes

Esta incursión en el mundo de los cortometrajes nos ha traído algunas propuestas interesantes y destacadas de esta temporada. La distance entre le ciel et nous (Vasilis Kekatos, 2019) obtuvo la Palma de Oro en Cannes 2019 y estuvo seleccionado en el prestigioso Festival de Cortometrajes de Clermont-Ferrand 2019. La historia comienza con una escena íntima que se produce en la distancia, a través de las redes sociales, deshinibida pero artificial. A continuación asistimos a un encuentro sexual sin sexo, representado con palabras, roces, acercamientos, un cigarrillo como metáfora fálica y un forcejeo dialéctico que vemos a través de primeros planos esmeradamente eróticos. Por su parte, Dirty (Matthew Puccini, 2020), que estuvo seleccionado en Sundance 2020 y recibió el Premio de Interpretación en SXSW 2020, también es un encuentro sexual, éste más epidérmico. Esta historia de amor interracial está marcada por el deseo y el sexo primerizo. Nada es perfecto. La inseguridad se apodera del protagonista y el amor se pone a prueba. Es una anécdota contada con gran sensibilidad que habla de forma concisa y certera sobre el amor adolescente. 

Dirty (Matthew Puccini, 2020)

Recién inaugurado el Festival de San Sebastián, en Mostra FIRE!! podemos ver el cortometraje Em caso de fogo (Tomás Paula Marques, 2019), que obtuvo el año pasado en el festival donostiarra el Premio Orona al Mejor Cortometraje de Estudiantes. La historia habla de integración en una pequeña comunidad, de rechazo por ser diferente y del intento de ser aceptado por parte de un adolescente. El fuego no está en el campo, sino en el pueblo, en las miradas suspicaces, en la incapacidad de ser parte de una sociedad que rechaza desde el primer momento. Un tema parecido es el que trata, pero con menos acierto, A donde quieras (Mariano Álvarez, 2019), que también habla de un joven que finalmente necesita un resorte externo para reivindicar su identidad, pero cuyo desarrollo es más predecible y no especialmente bien actuado. 

La homosexualidad en un entorno opresivo, dentro de la comunidad musulmana, está representada en Isha (Christopher Manning, 2018), que aborda la mirada dentro del círculo familiar opresivo del protagonista, un joven rumano inmigrante que vive una doble vida tratando de ocultar su relación con otro hombre. Y en Ayaneh (Nicolas Greinacher, 2019), protagonizado en este caso por una joven musulmana en Francia que es partícipe de una historia de liberación. Aunque la representación de la vestimenta como elemento de opresión resulta una mirada demasiado occidental, simplista e incluso discriminatoria. 

Darling (Saim Sadiq, 2019) habla de la identidad transexual en Paquistán. Seleccionada en Venecia 2019 y ganadora del Premio Especial del Jurado en SXSW 2020, está protagonizada por una bailarina que es rechazada en un espectáculo por su condición de transexual. Pero al mismo tiempo, también sufre la incomprensión de su novio cuando pretende ser considerada como bailarín masculino en el mismo espectáculo. Es una historia triste pero también tierna que representa esa difícil posición intermedia que viven las personas trans en determinados países. Esta sensación de ser incomprendidos también está presente en XY (Anna Karin Lárusdóttir, 2019), seleccionada en Berlín 2020, que aborda el todavía desconocido tema de la intersexualidad. Está contada con gran sensibilidad, y muestra esa tendencia a la "estandarización" del género, a través de una adolescente que descubre lentamente su auténtica realidad. La directora utiliza el cambio de formato cinematográfico (de la pantalla cuadrada de 16:9 a la expansión de la imagen en 2:35), para mostrar la evolución de la protagonista. En Génesis (María Sánchez Martínez, Juan Agustín Greco, 2019), el único cortometraje documental, se nos cuenta la historia de Karen y Alexis, una pareja trans que tiene una hija. La fuerza vital de la historia trasciende un formato de documental algo convencional, quizás porque lo que se nos cuenta no necesita mayores aportaciones formales. Es una lección vital extraordinaria. 

Zapatos de tacón cubano (Julio Mas Alcaraz, 2019)

La representación española está formada por Zapatos de tacón cubano (Julio Mas Alcaraz, 2019), uno de los cortometrajes más premiados del año pasado, que muestra la vida cotidiana de dos chicos homsoexuales en un barrio a las afueras de Madrid. Aunque los jóvenes actores son poco expresivos, es una historia bien contada que sabe desarrollar un argumento complejo en poco tiempo. Leah se pronuncia Lía (Federico Calabuig, 2019) es un monólogo bien interpretado por la actriz Lavinia Vila que habla de la ruptura y la reconciliación entre hermanos. El guión sin embargo dibuja un personaje que parece estar justificándose todo el tiempo, más que encontrar un punto de aceptación de la realidad. Y Oranges (Lud Mônaco, 2019) narra la tristeza del desmoronamiento de una pareja a través de palabras que se confrontan con imágenes de los tiempos felices. Un cortometraje que aborda la ruptura con una espléndida visión poética. 

Por último, mencionamos el cortometraje In orbit (Soham Chakraborty, Hanxu Chen, Meton Joffly, Justin Polley, Julia Trouvé, 2019), un estupendo trabajo de animación que se estrenó en YouTube, y que refleja el sentimiento de culpa desde una perspectiva psicológica. El uso de los colores como representación del amor, de la pérdida y de la aceptación es realmente inspirado. Family first (Marco Mucig, 2019) habla de una especie de doble vida que es en realidad un juego de percepción por parte del espectador, que muestra hasta qué punto la forma de ver las cosas nos viene impuesta por la sociedad. Y Short calf muscle (Victoria Warmerdam, 2019) nos habla precisamente de esta percepción de quienes rodean al protagonista, que construyen una realidad cercana al absurdo. Lo interesante de esta propuesta humorística es que se centra en esa Europa aparentemente progresista que sin embargo esconde una actitud discriminatoria, pero maquillada de condescendencia. 


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