08 octubre, 2020

Cinespaña 2020: La memoria dividida

Continuamos repasando algunas de las películas que forman parte de la programación del Festival de Cine Español de Toulouse, Cinespaña 2020, que en esta edición número 25 se acomoda a las necesidades provocadas por la pandemia del coronavirus y se convierte en un festival híbrido, entre presencial y online. 

Ni olvido ni perdón

El Festival Cinespaña organiza un programa doble en el que se incluyen dos películas que se acercan a la figura de Guillem Agulló, joven valenciano asesinado en 1993 a manos de un grupo de neonazis, y que se ha convertido en uno de los símbolos más claros de la lucha antifascista. Por un lado, el cortometraje Ni oblit, ni perdó (Jordi Boquet Claramunt, 2019), que pudimos ver en el D'A Film Festival, y que mostraba el regreso de una de sus hermanas al pueblo donde vivió el joven, teniendo que hacer frente a las amenazas y las pintadas de facciones de extrema derecha. Un corto que abunda en la superación del dolor, a pesar de la presión de la intimidación. Por otra aparte, la película para televisión La muerte de Guillem (Carlos Marques-Marcet, 2020), que trata directamente los hechos que rodearon al asesinato del joven antifascista, pero sobre todo la herida que produjo en su familia.

La muerte de Guillem se estrenó el pasado viernes 3 de octubre en TV3 y la televisión pública valenciana À punt, logrando una cuota de pantalla en esta última del 11,5%, y convirtiéndose en el estreno más visto de la historia de la televisión pública en Valencia, mientras que en TV3 logró un 17,6% de cuota de pantalla. La película se centra principalmente en la familia del joven, analizando las consecuencias de la desestabilización que produjo su asesinato. En cierta manera, la muerte de Guillem provocó que el tiempo se detuviera en el seno de un ambiente familiar sin fisuras, y el director muestra físicamente esta interrupción transformando unas imágenes dinámicas al principio en planos estáticos a partir del momento en que comunican la muerte del joven a sus padres. La escena que muestra al padre y la madre, y a sus hermanas en el interior del coche, larga, silenciosa, eterna en la búsqueda de las palabras que describan la tragedia, es un hachazo contra la unidad familiar. 

Carlos Marques-Marcet adopta una posición clara desde el principio, que pudiera interpretarse como partidista. Para él, no se trata de moralizar, pero sí de adoptar una postura ética. Pero quizás la decisión del director de centrarse básicamente en el juicio (incluyendo numerosas imágenes de informativos, incluso con la aparición de los padres reales de la víctima) acaba dando a buena parte de la película una mirada excesivamente sobria, innecesariamente explicativa. Esta posición provoca también que, a pesar de enfocarse en la reivindicación del carácter político del asesinato, pase de puntillas por la militancia del joven asesinado en grupos radicales. Esta sobriedad contrasta con la parte protagonizada por la familia que aporta las emociones de la impotencia, de la pérdida y del dolor, pero su efectividad se tambalea por unas interpretaciones que transmiten la emoción con dificultad, con cierta espesa sensibilidad, que posiblemente proviene de una mala dirección de actores. La muerte de Guillem es una película que pierde la oportunidad de abordar una compleja realidad social, la de la radicalidad, que tiene implicaciones mucho más profundas. 

Cortometrajes Relámpagos

En Cinespaña destacamos también esta sección, que ofrece una panorámica de algunas de las obras cortas más interesantes de los últimos meses. Entre ellas hay que comentar el documental Una dedicatoria a lo bestia (Colectivo Nucbeade, 2019), que utiliza los objetos encontrados en el que fue Patronato de Protección de la Mujer en San Fernando de Henares, una institución con una denominación eufemística que en realidad no protegía, sino que encarcelaba y maltrataba a mujeres lesbianas, y que funcionó como reformatorio entre 1944 y 1985. Objetos cotidianos que sin embargo funcionan como elementos de rebeldía (los botines de una interna encarcelada por su manera de vestir, cintas de música, cartas de amor entre mujeres...). La voz en off apoya las imágenes contando las historias pegadas a ellas. Hay por tanto una reflexión del pasado desde el presente, que se refleja en las paredes y en las estancias vacías de esos edificios que fueron prisiones de dolor y de represión. Este interesante cortometraje documental pudimos verlo en la 28ª Mostra de Films de Dones

Una dedicatoria a la vista (Colectivo Nucbeade, 2019)

En El infierno y tal (Enrique Buleo, 2019), que ganó una Mención Especial en el Festival Clermont Ferrand 2020 y estuvo en la programación del Festival de Gijón 2019, el director plantea un acercamiento a una joven con diversidad funcional que vive en un pequeño pueblo, y a la que le resulta imposible escapar de esa existencia restringida no solo por la silla de ruedas, sino también por un ambiente de represión familiar. Pero lo hace con ligeros toques de humor absurdo, con una mirada que parece "almodovariana" en algunos momentos. 

We_sounds (David Carrizales, 2019) es un cortometraje de animación que en tres minutos realiza una descripción precisa sobre la cotidianidad en base al interrogante sobre nuestras diferencias. Pequeños fragmentos de sonidos emitidos por diferentes personajes que propone una suerte de comunicación no verbal que provoca reacciones imprevistas, con un sentido del humor que tiene algunos toques de maldad, no solo en la propia representación (antidisturbios), sino también en la sucesión de sketches (Darth Vader después de Donald Trump). El resultado es espléndido. 

We_sounds (David Carrizales, 2019)

Por su parte, en La vía flotante (Colectivo Zazpi T'erdi, 2019) se nos propone una lectura experimental en torno a nuestro presente. Mientras vemos imágenes de paisajes de Navarra, escuchamos conversaciones tomadas del espectro radioeléctrico entre radioaficionados. Hablan de otros planetas o de la llegada a la luna, mientras vemos en la pantalla fragmentos de espacios desolados, que de alguna manera adoptan formas que no parecen terrenales. Mientras el hombre mira a su futuro o rememora su pasado, el presente parece abandonado. 

Hasta la fecha, Mauro Herce ha trabajado como director de fotografía, ganando en la última edición de los Premios Goya por O que arde (Oliver Laxe, 2019), y colaborador también en la fotografía de otra de las películas programadas en Cinespaña 2020, Longa noite (Eloy Enciso, 2019). Lonely rivers (Mauro Herce, 2019), es un cortometraje documental ganador en Gijón 2019 y que es una especie de continuación del largometraje Dead slow ahead (Mauro Herce, 2015), pero aquí con una visión contraria. Si en aquél las figuras humanas aparecían como sujetos fantasmales, casi ausentes, aquí son los hombres los principales protagonistas. Se trata por tanto de una visión humanista, cuyas imágenes provienen de material rodado en el mismo barco que aquella película. Aquí, las sesiones de karaoke y las cervezas funcionan como una especie de liberación del trabajo cotidiano. Se trata de un documental-musical que aborda el género desde una mirada desprejuiciada, para acabar reflexionando sobre la condición humana con un trasfondo de melancolía. 

Lonely rivers (Mauro Herce, 2019)

Menos interesantes son El último día en la Tierra (Marc Martínez Jordán, 2019), que plantea una historia sobre los viajes en el tiempo que tiene giros sorprendentes pero no del todo efectivos, en medio de una estética amateur y un sentido del humor absurdo. O Padre no nuestro (María Cañas, 2019), que es un collage de imágenes sacadas de YouTube para plantear una reflexión humorística en torno a la sociedad de las redes sociales y los falsos profetas, pero que no deja de ser una propuesta simple y sin demasiada profundidad.   


Parte de la programación de Cinespaña se puede ver en Filmin hasta el 11 de octubre. 

Lo que arde se puede ver en Movistar+.
Dead slow ahead se puede ver en Filmin. 


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