09 octubre, 2020

Curtocircuito: En busca de nuevos lenguajes

Nacido en el año 2003, el Festival de Cortometrajes Curtocircuíto, que se celebra cada año en Santiago de Compostela, opta en esta edición de 2020 por el formato híbrido, ofreciendo parte de su programación a través de la plataforma Filmin hasta el 11 de octubre. Desde hace años, el festival ha dado un paso adelante para reconvertirse desde una propuesta dedicada exclusivamente a los cortometrajes hasta un encuentro multidisciplinar en el que tienen cabida la música, la literatura, la fotografía, el arte sonoro o la etnografía. Un conjunto de manifestaciones creativas que se fusionan en una programación amplia. Nuestra atención sin embargo se centra principalmente en la selección de cortometrajes, que es una muestra muy interesante de algunas de las mejores películas que han pasado por los festivales celebrados en los últimos meses. La programación de Curtocircuito se estructura en base a dos Secciones internacionales competitivas, Radar, una selección de las obras más premiadas recientemente, y Explora, que se acerca a propuestas innovadoras y experimentales, o a aquellas que de alguna manera se encuentran a mitad de camino en la construcción de su lenguaje narrativo. También a competición, la Sección Planeta GZ ofrece algunos trabajos interesantes producidos en Galicia, y Penínsulas incluye los cortometrajes españoles más destacados del año. 

Curtocircuito dedica un ciclo al actor y director Dennis Hopper, con el estreno de la versión restaurada en 4K de la película Caído del cielo (Dennis Hopper, 1980), que solo se puede ver en el formato presencial, aunque en Filmin se pueden recuperar otros trabajos como Easy Rider (Dennis Hopper, 1969), The last movie (Dennis Hopper, 1971) y el documental The American dreamer (L.M. Kit Carson, Lawrence Schiller, 1971) sobre su proceso de postproducción, así como El viaje (Roger Corman, 1967) y Straight to hell returns (Alex Cox, 2010), una especie de Director's Cut de Derecho al infierno (Alex Cox, 1987) en el que su director introdujo efectos digitales que no había podido usar en su momento y volvió a editar parte de la película.   

Sección Radar: Nuevos lenguajes, viejas narrativas

Algunos nombres veteranos en la producción cinematográfica están presentes en esta Sección. Podemos ver, por ejemplo, el último trabajo del canadiense Guy Maddin y sus habituales colaboradores, los hermanos Johnson, que crean en Stump the guesser (Guy Maddin, Evan Johnson, Galen Johnson, 2020) una de esas imaginativas propuestas que están realizadas con maestría. Presentada en el pasado Festival de Berlín, se desarrolla en una feria en la que un adivino descubre que tiene una hermana de la que se enamora, e intentará desmontar la transmisión hereditaria para poder casarse con ella. El escenario de feria decimonónica es un espacio perfecto para la creación de esos universos imaginarios de Maddin & Johnson. Y la utilización del formato clásico de cine mudo les sirve para introducir elementos más modernos, y también provocativos temas como el incesto. Llena de humor, la película construye un creativo Grand Guiñol que demuestra el talento de la veteranía. 

Stump the guesser (Guy Maddin, Evan Johnson, Galen Johnson, 2020)

También en Berlín 2020 se estrenó Playback: Ensayo de una despedida (Agustina Comedi, 2019), que luego hemos podido ver en la Mostra Internacional de Films de Dones y en Sheffield Doc Fest. Utiliza grabaciones en VHS realizadas por La Delpi, travesti argentina que formó un grupo de artistas drag-queen, cuyos componentes fueron muriendo a causa del SIDA en la Argentina de la dictadura. Al mismo tiempo, la directora rueda imágenes que se adaptan perfectamente a la tonalidad vintage del VHS, componiendo una especie de collage entre el pasado y el presente. Es un trabajo formal espléndido, que abunda en temas importantes: "En cada playback les robábamos a las divas un poco de la eternidad que el mundo nos robaba", dice La Delpi. Una obra de reconstrucción del pasado para evitar el olvido. 

Otro de los directores reconocidos que encontramos en la programación es Mark Rappaport, realizador de cortometrajes desde la década de los setenta, cuya filmografía ha estado siempre muy interesada en el propio mundo del cine. Es el caso de sus documentales Rock Hudson's Home movies (1992) o From the journals of Jean Seberg (1995) o más recientemente el espléndido ensayo The empty screen or the metaphysics of movies (2017), en el que reflexiona sobre la pantalla en blanco y el lenguaje de las emociones. Mark Rappaport utiliza el cine para hablar del cine, como en L'année dernière à Dachau (2020), que parafrasea el título de El último año en Marienbad (Alain Resnais, 1961) para ofrecernos de nuevo una reflexión en torno a las imágenes cinematográficas, confrontando escenas de esta película con otras de Senderos de gloria (Stanley Kubrick, 1957), ambas rodadas en el mismo palacio, cerca de Munich. Pero también deja constancia de la contradictoria cercanía de este majestuoso castillo con el campo de concentración de Dachau. Y entonces introduce reflexiones sobre la manipulación de la representación de los campos de exterminio en las películas. Es la parte más interesante de un documental/ensayo que resulta sin embargo algo desordenado en su variedad temática. 

L'année dernière à Dachau (Mark Rappaport, 2020)

El director bielorruso Sergei Loznitsa continúa su exploración del material de archivo que ya ha utilizado en numerosas ocasiones para largometrajes como El último Imperio (2015), Austerlitz (2016) o más recientemente State funeral (2019), que se pudo ver en la última edición de Atlàntida Film Fest. Este año presenta el cortometraje Une nuit à l'Opéra (2020), un encargo de la plataforma de la Ópera de París 3e Scène que ofrece creaciones vanguardistas relacionadas con la ópera o la danza realizadas por directores consagrados. En este caso, la película colectiva Celles qui chantet (2020) está formada por cuatro cortometrajes: Une nuit à l'Opéra (Sergei Loznitsa), Les divas du Taguerabt (Karim Moussaoui), Violetta (Julie Deliquet) y Hidden (Jafar Panahi), que se pueden visionar en este plataforma de forma gratuita. 

En su último documental de archivo, Sergei Loznitsa nos acerca al protocolo de la llegada al Palais Garnier de París de las grandes personalidades invitadas, desde Charles Chaplin hasta Greta Garbo, pasando por Charles DeGaulle. Son imágenes de los años 50 y 60 que muestran el lujo mientras que, separados a distancia, los ciudadanos disfrutan simplemente del espectáculo de ver a figuras populares. Como es habitual, el director superpone sonidos que no pertenecen a las imágenes, pero acoplándolos para ofrecer un conjunto compacto. El resultado es un ejercicio de evocación del pasado que tiene también una lectura social (esa distancia entre el lujo y la calle), y que al final acaba robando la figura imponente de Maria Callas. 

Dos de los cortometrajes presentados en esta Sección han pasado este año por los festivales de Cannes y San Sebastián. Por un lado, Dustin (Naïla Guiguet, 2020), una espléndida descripción de una noche de fiesta, con su locura inicial y su bajón final. Es, también, un acercamiento sin dramatismos a un grupo de jóvenes transexuales que desbordan su juventud. La directora, que es también DJ, conoce sin duda este mundo de música y desfase, pero construye una historia que habla de libertad, de identidad y de aceptación, que resulta una visión diferente porque no es trágica. Por otro lado, I am afraid to forget your face (Sameh Alaa, 2020), primer cortometraje egipcio que ha sido seleccionado en el Festival de Cannes. Es una hermosa historia sobre una despedida emocional, que tiene también que ver con la identidad, con la necesidad de fingir lo que no somos para poder ser aceptados. El director egipcio, afincado en Bélgica, encuadra en formato 4:3 la historia, atrapando a su personaje principal en esa pantalla pequeña que representa una sociedad cerrada, donde hay una sensación de peligro constante, aunque éste no se manifieste físicamente. 

I am afraid to forget your face (Sameh Alaa, 2020)

Nos provoca una cierta sensación de irrealidad el cortometraje Sun dog (Dorian Jespers, 2019), interesante trabajo premiado en Rotterdam 2020 y Dokufest 2020. Rodado en el Ártico ruso, el protagonista es un cerrajero que trata de encontrar un camino, en medio de un largo día sin sol, cubierto de una niebla espesa, para dejar atrás esa realidad que parece irreal. Su búsqueda de una cierta quimera, de un fantasma que parece estar solo en la imaginación, provoca una sensación etérea, y parece sacado de un sueño elaborado por Alexander Sokurov. También hay algo de ensoñación en A chuva acalanta a dor (Leonardo Mouramateus, 2020), adaptación de un cuento escrito por Marcel Schwob, sobre un joven que no consigue encontrar el equilibrio entre sus emociones y su intelecto. Leonardo Mouramateus es un joven director brasileño que debutó en el largometraje con la interesante Antonio uno, dos, tres (Leonardo Mouramateus, 2017), que adaptaba a Dostoyevski. Pero sus historias están construidas sobre todo como cuentos, rodadas con una estética muy hermosa, con una utilización de los colores absolutamente expresiva, que las hacen atractivas desde un punto de vista formal y narrativo.  

Quizás una de las propuestas más divertidas del año es In the air tonight (Andrew Norman Wilson, 2020), que el director estadounidense escribió y editó durante el confinamiento por el coronavirus. Basándose en una leyenda urbana sobre Phil Collins y el origen de la mítica canción que da título al cortometraje, la voz en off va narrando una historia disparatada que tiene como protagonista al cantante inglés, y que contiene numerosos elementos que conforman un guión lleno de sentido del humor absurdo. Pero esto no quiere decir que el cortometraje no contenga reflexiones interesantes sobre, por ejemplo, la creación de los mitos. También utilizan el humor los responsables de How to disappear (Robin Klengel, Leonhard Müllner, Michael Sumpf, 2019), que logró una Mención Especial en Vienna Shorts 2020. Utilizando imágenes del videojuego "Battlefield", los directores reflexionan sobre la figura del desertor. ¿Se puede ser pacifista en un videojuego bélico? La respuesta es obvia, porque los programadores no han tenido en cuenta esta circunstancia. Es el reflejo de una sociedad que busca la paz preparándose para la guerra, una lectura perspicaz de cómo creamos nuestros esquemas de ocio. 

How to disappear (Robin Klengel, Leonhard Müllner, Michael Sumpf, 2019)

Tan absurdo como lo que nos plantea Bugs and beasts before the law (Sharlene Bamboat, Alexis Mitchell, 2019), un trabajo con cierto tono experimental que fue creado para una instalación artística para el Centro de Arte Contemporáneo Mercer Union, en Toronto. Presentada por primera vez en noviembre de 2019, la instalación audiovisual se ha reconvertido en un cortometraje que explora la historia de los ensayos con animales que tuvieron lugar en la Europa medieval y moderna. Las investigaciones del historiador E.P. Evans sostienen que se celebraron juicios contra animales con las mismas normas que para los humanos, y así encontramos cerdos condenados a la horca, pájaros procesados por ser demasiado ruidosos, gallos quemados en la hoguera... El libro de E.P. Evans describe más de doscientos casos de juicios contra animales, mientras que el cortometraje se centra en cinco de ellos. Los directores, sin embargo, no muestran seres humanos, casi ni siquiera animales. Es la naturaleza y las estructuras construidas, las que conforman sus imágenes. Objetos inanimados para describir una sociedad vacía. 

La experimentación también está presente en Testfilm #1 (Gideon Kiers, David Kiers, Lucas van der Velden, 2020), una reflexión sobre el Digital Packet System, más conocido como DCP, la proyección digital de las películas. Mientras que en el sistema tradicional la intervención humana aún tiene cabida, el DCP parece excluir esta intervención. Asistimos al intento de hackeo de un sistema digital por parte de los creadores de Telcosystems, un grupo de trabajo que intenta encontrar respuestas a las nuevas vías de comunicación. Esta exclusión de la intervención humana marca un hito que construye un camino peligroso. En Waste no.6: How great (Jan Ijäs, 2019), el director finlandés también advierte de la deshumanización a través de las nuevas tecnologías, con centros de desintoxicación de adicciones en Corea del Sur, o con basura contaminante en países africanos como Ghana. La propuesta es algo tediosa y finaliza con un mensaje inocente (los libros son la mejor fuente de cultura), a través de una librería creada por trabajadores de recogida de basuras en Estambul con los libros que iban encontrando junto a los contenedores. 

Curiosamente, a pesar de la introducción de las nuevas tecnologías, hay una especie de búsqueda del origen cinematográfico en muchos de los cortos, con la utilización del 16 mm. o el formato 4:3 como modelo expresivo. O quizás se trata de una propuesta que viene desde los programadores del festival, que están especialmente sensibilizados con este tema. Se propone por tanto una especie de regreso a la esencia del ser humano. Como hace el cortometraje Laguna negra (Felipe Esparza Pérez, 2019), que se detiene en el mundo rural (con gran protagonismo en los cortometrajes españoles que comentaremos en nuestra próxima crónica), para acercarse a las montañas de Perú y mostrarnos ritos indígenas que permanecen aún en comunidades andinas. La naturaleza como elemento de misterio y magia. Seleccionado en el festival de Rotterdam 2019, hay en el cortometraje un gusto especial por los encuadres, una voluntad de elevar el rito a lo cinematográfico. El director peruano también se permite la libertad de la "representación", de la colocación de los elementos (humanos o naturales) para dar a esos rituales una composición visual casi hipnótica, utilizando brumas, pastos, o los sonidos de la naturaleza. 

Laguna negra (Felipe Esparza Pérez, 2019)

Para terminar, dos historias que tratan el amor entre mujeres. Por un lado, Pyrale (Roxanne Gaucherand, 2020), ganadora del Premio del Jurado a la Película más innovadora en Visions du Réel 2020, propone una mirada entre documental y ficción a un acontecimiento ocurrido en 2016 en la Provenza francesa. La proliferación de polillas que resultaban invasivas para las plantaciones y la vegetación, y que someten a la población a una especie de visión apocalíptica de terrenos baldíos, destruidos por millares de polillas. Este trabajo de investigación se une con una historia protagonizada por dos jóvenes que viven su despertar sexual. Igual que el mundo caótico que crea el paso de las polillas, la protagonista vive un cierto caos emocional cuando se siente enamorada de su mejor amiga. Es un trabajo intenso, en el que los géneros se dan la mano, que resulta inclasificable. Por otro lado, en White goldfish (Jaf Roosens, 2020), seleccionado por la Semana de la Crítica en Cannes 2020, se realiza una exploración del mundo adulto a través de los ojos de una niña. Ella ve como su madre parece tener una relación con una amiga, y este hecho le provoca una cierta sensación de rebeldía inocente. La ambivalencia de las relaciones de los adultos se convierte en un mundo incomprensible para la niña. Rodada con sensibilidad, con primeros planos que muestran intimidad y con juegos de miradas que expresan más que las propias palabras. 


Parte de la programación de Curtocircuito se puede ver en Filmin hasta el 12 de octubre.  

08 octubre, 2020

Cinespaña 2020: La memoria dividida

Continuamos repasando algunas de las películas que forman parte de la programación del Festival de Cine Español de Toulouse, Cinespaña 2020, que en esta edición número 25 se acomoda a las necesidades provocadas por la pandemia del coronavirus y se convierte en un festival híbrido, entre presencial y online. 

Ni olvido ni perdón

El Festival Cinespaña organiza un programa doble en el que se incluyen dos películas que se acercan a la figura de Guillem Agulló, joven valenciano asesinado en 1993 a manos de un grupo de neonazis, y que se ha convertido en uno de los símbolos más claros de la lucha antifascista. Por un lado, el cortometraje Ni oblit, ni perdó (Jordi Boquet Claramunt, 2019), que pudimos ver en el D'A Film Festival, y que mostraba el regreso de una de sus hermanas al pueblo donde vivió el joven, teniendo que hacer frente a las amenazas y las pintadas de facciones de extrema derecha. Un corto que abunda en la superación del dolor, a pesar de la presión de la intimidación. Por otra aparte, la película para televisión La muerte de Guillem (Carlos Marques-Marcet, 2020), que trata directamente los hechos que rodearon al asesinato del joven antifascista, pero sobre todo la herida que produjo en su familia.

La muerte de Guillem se estrenó el pasado viernes 3 de octubre en TV3 y la televisión pública valenciana À punt, logrando una cuota de pantalla en esta última del 11,5%, y convirtiéndose en el estreno más visto de la historia de la televisión pública en Valencia, mientras que en TV3 logró un 17,6% de cuota de pantalla. La película se centra principalmente en la familia del joven, analizando las consecuencias de la desestabilización que produjo su asesinato. En cierta manera, la muerte de Guillem provocó que el tiempo se detuviera en el seno de un ambiente familiar sin fisuras, y el director muestra físicamente esta interrupción transformando unas imágenes dinámicas al principio en planos estáticos a partir del momento en que comunican la muerte del joven a sus padres. La escena que muestra al padre y la madre, y a sus hermanas en el interior del coche, larga, silenciosa, eterna en la búsqueda de las palabras que describan la tragedia, es un hachazo contra la unidad familiar. 

Carlos Marques-Marcet adopta una posición clara desde el principio, que pudiera interpretarse como partidista. Para él, no se trata de moralizar, pero sí de adoptar una postura ética. Pero quizás la decisión del director de centrarse básicamente en el juicio (incluyendo numerosas imágenes de informativos, incluso con la aparición de los padres reales de la víctima) acaba dando a buena parte de la película una mirada excesivamente sobria, innecesariamente explicativa. Esta posición provoca también que, a pesar de enfocarse en la reivindicación del carácter político del asesinato, pase de puntillas por la militancia del joven asesinado en grupos radicales. Esta sobriedad contrasta con la parte protagonizada por la familia que aporta las emociones de la impotencia, de la pérdida y del dolor, pero su efectividad se tambalea por unas interpretaciones que transmiten la emoción con dificultad, con cierta espesa sensibilidad, que posiblemente proviene de una mala dirección de actores. La muerte de Guillem es una película que pierde la oportunidad de abordar una compleja realidad social, la de la radicalidad, que tiene implicaciones mucho más profundas. 

Cortometrajes Relámpagos

En Cinespaña destacamos también esta sección, que ofrece una panorámica de algunas de las obras cortas más interesantes de los últimos meses. Entre ellas hay que comentar el documental Una dedicatoria a lo bestia (Colectivo Nucbeade, 2019), que utiliza los objetos encontrados en el que fue Patronato de Protección de la Mujer en San Fernando de Henares, una institución con una denominación eufemística que en realidad no protegía, sino que encarcelaba y maltrataba a mujeres lesbianas, y que funcionó como reformatorio entre 1944 y 1985. Objetos cotidianos que sin embargo funcionan como elementos de rebeldía (los botines de una interna encarcelada por su manera de vestir, cintas de música, cartas de amor entre mujeres...). La voz en off apoya las imágenes contando las historias pegadas a ellas. Hay por tanto una reflexión del pasado desde el presente, que se refleja en las paredes y en las estancias vacías de esos edificios que fueron prisiones de dolor y de represión. Este interesante cortometraje documental pudimos verlo en la 28ª Mostra de Films de Dones

Una dedicatoria a la vista (Colectivo Nucbeade, 2019)

En El infierno y tal (Enrique Buleo, 2019), que ganó una Mención Especial en el Festival Clermont Ferrand 2020 y estuvo en la programación del Festival de Gijón 2019, el director plantea un acercamiento a una joven con diversidad funcional que vive en un pequeño pueblo, y a la que le resulta imposible escapar de esa existencia restringida no solo por la silla de ruedas, sino también por un ambiente de represión familiar. Pero lo hace con ligeros toques de humor absurdo, con una mirada que parece "almodovariana" en algunos momentos. 

We_sounds (David Carrizales, 2019) es un cortometraje de animación que en tres minutos realiza una descripción precisa sobre la cotidianidad en base al interrogante sobre nuestras diferencias. Pequeños fragmentos de sonidos emitidos por diferentes personajes que propone una suerte de comunicación no verbal que provoca reacciones imprevistas, con un sentido del humor que tiene algunos toques de maldad, no solo en la propia representación (antidisturbios), sino también en la sucesión de sketches (Darth Vader después de Donald Trump). El resultado es espléndido. 

We_sounds (David Carrizales, 2019)

Por su parte, en La vía flotante (Colectivo Zazpi T'erdi, 2019) se nos propone una lectura experimental en torno a nuestro presente. Mientras vemos imágenes de paisajes de Navarra, escuchamos conversaciones tomadas del espectro radioeléctrico entre radioaficionados. Hablan de otros planetas o de la llegada a la luna, mientras vemos en la pantalla fragmentos de espacios desolados, que de alguna manera adoptan formas que no parecen terrenales. Mientras el hombre mira a su futuro o rememora su pasado, el presente parece abandonado. 

Hasta la fecha, Mauro Herce ha trabajado como director de fotografía, ganando en la última edición de los Premios Goya por O que arde (Oliver Laxe, 2019), y colaborador también en la fotografía de otra de las películas programadas en Cinespaña 2020, Longa noite (Eloy Enciso, 2019). Lonely rivers (Mauro Herce, 2019), es un cortometraje documental ganador en Gijón 2019 y que es una especie de continuación del largometraje Dead slow ahead (Mauro Herce, 2015), pero aquí con una visión contraria. Si en aquél las figuras humanas aparecían como sujetos fantasmales, casi ausentes, aquí son los hombres los principales protagonistas. Se trata por tanto de una visión humanista, cuyas imágenes provienen de material rodado en el mismo barco que aquella película. Aquí, las sesiones de karaoke y las cervezas funcionan como una especie de liberación del trabajo cotidiano. Se trata de un documental-musical que aborda el género desde una mirada desprejuiciada, para acabar reflexionando sobre la condición humana con un trasfondo de melancolía. 

Lonely rivers (Mauro Herce, 2019)

Menos interesantes son El último día en la Tierra (Marc Martínez Jordán, 2019), que plantea una historia sobre los viajes en el tiempo que tiene giros sorprendentes pero no del todo efectivos, en medio de una estética amateur y un sentido del humor absurdo. O Padre no nuestro (María Cañas, 2019), que es un collage de imágenes sacadas de YouTube para plantear una reflexión humorística en torno a la sociedad de las redes sociales y los falsos profetas, pero que no deja de ser una propuesta simple y sin demasiada profundidad.   


Parte de la programación de Cinespaña se puede ver en Filmin hasta el 11 de octubre. 

Lo que arde se puede ver en Movistar+.
Dead slow ahead se puede ver en Filmin. 


07 octubre, 2020

The Third Day Live - Autumn: La pasión según Dennis Kelly

La última propuesta del creador de la serie Utopia (Channel 4, 2013-2014), Dennis Kelly, nos traslada a una pequeña isla donde un padre que perdió a su hijo meses atrás acaba atrapado en una especie de pesadilla, de ensoñación, que le conecta con los ritos ancestrales del lugar. La historia de The third day (Sky/HBO, 2020-) recuerda a The wicker man (Robin Hardy, 1973), esa historia de terror psicológico escrita por Anthony Shaffer, pero también sigue un paralelismo con Midsommar (Ari Aster, 2019), en la importancia que tienen las estaciones. De hecho, la serie está dividida en tres partes muy diferenciadas. La primera, Summer (Verano), compuesta por tres capítulos que ya se han emitido, nos presenta a los personajes en una suerte de visión pesadillesca bajo la dirección de Marc Munden. Es discutible su estética de colores estridentes y su tendencia a la distracción con escenas de fantasía vs. realidad que llegan a resultar demasiado repetitivas. Pero la serie contiene momentos de tensión notables y supone una propuesta tan arriesgada y singular que acaba atrapándonos, a pesar de sus defectos. Al margen de tener como protagonistas a actores tan destacados como Jude Law (quizás una de sus interpretaciones más viscerales), Emily Watson, Paddy Considine o Mark Lewis Jones. 

La tercera parte es Winter (Invierno), que ha comenzado a emitirse esta semana, compuesta por otros tres episodios que están realizados por un equipo técnico completamente diferente, con Philippa Lowthorpe como directora. Pero también con otra protagonista, en este caso la actriz Naomie Harris, una madre que llega a la isla con sus dos hijas. 

La conexión entre la primera y la segunda parte es Autumn (Otoño), que nuevamente se trata de una propuesta completamente distinta, emitida en directo el pasado fin de semana. Estamos ante una experiencia inmersiva que propone a los espectadores introducirse en el pequeño pueblo, y poder asistir a las celebraciones del Festival Esus and the Sea (Esus y el mar), que cada año marca el paso de la juventud a la madurez, una especie de desarrollo personal en el que un joven del pueblo debe pasar por un calvario para alcanzar la edad adulta. Y que también es una prueba para demostrar que el nuevo líder de la secta está capacitado para convertirse en el "Padre". En la primera parte de la serie veíamos la preparación de este festival, que se pretendía realizar abierto a turistas y visitantes, debido a las dificultades económicas que tenía la comunidad. 

Y esa era la intención de Autumn - Live, la organización de un evento abierto para unos 10.000 espectadores con actuaciones y actividades que serían retransmitidas en vivo. Pero las consecuencias de la pandemia impidieron que se pudiera realizar tal como estaba previsto. El evento se convirtió entonces en algo muy diferente: una experiencia cinematográfica de 12 horas de duración en la que se cuenta una historia que puede ser vista de forma independiente al resto de la serie, pero que también incluye algunas claves importantes para los seguidores, y funciona como línea de separación entre la primera y la última parte de la historia. Los responsables de la propuesta son el grupo teatral Punchdrunk, que viene realizando desde hace años una concepción del teatro como una experiencia que va más allá de la representación teatral, utilizando nuevas tecnologías como la realidad virtual. 

Y ciertamente Autumn - Live se nos presenta más como un evento de representación teatral que como una producción televisiva. Para los seguidores de la serie, hay algunos hallazgos interesantes; para los que no lo son (y puedan dedicar doce horas a una de las producciones más singulares que se han realizado en los últimos años), puede ser una experiencia atractiva. Pero siempre teniendo en cuenta que se trata de una exhibición de la realidad, rodada con una sola cámara en un solo plano secuencia de 12 horas, en el que podemos ver, por ejemplo, a Jude Law cavar una fosa durante casi una hora. 


S
El primer plano secuencia de Autumn nos recuerda al comienzo de Sátántangó.

Hora 1: El evento comienza atravesando ese camino hacia la isla que se cubre totalmente cuando sube la marea, y que deja aislados a sus habitantes durante buena parte del día. Es una imagen gris, embarrada, que de alguna manera nos recuerda, en su ritmo y cadencia, al primer plano secuencia de Sátántangó (Béla Tarr, 1994). La primera muestra de que el festival se ha convertido en un evento local es cuando vemos a una pareja de jóvenes que aparece en pantalla queriendo llegar a la isla, pero un anciano les convence de que deben dar marcha atrás. Estamos ante una celebración que solo vivirán los habitantes de la isla y de la que nosotros seremos testigos virtuales. Durante la primera hora, está clara la definición de "slow cinema" que daban los responsables de Punchdrunk. Pero también se trata de una visión cinematográfica en la que apenas vamos a escuchar diálogos, una especie de "cine mudo de doce horas". Tras llegar a la isla y descubrir a tres jóvenes jugando (esos jóvenes que algún día protagonizarán el paso a la madurez) nos introducimos en una furgoneta para llegar al lugar donde se realizan los preparativos, no sin antes detenernos un momento para que una de las jóvenes descubra una pequeña figura junto al camino (el primer elemento religioso). 

En el pueblo se realizan los preparativos, mientras aparece una de las protagonistas de la serie, Jess (Katherine Waterston), que es la primera gran revelación para los seguidores (ella continúa en la isla). Las campanas de la iglesia suenan para dar comienzo a la ceremonia. Un grupo de hombres saca a un joven de una casa para someterle a la prueba de madurez que durará todo el día. Pronto reconocemos la playa en la que tiene lugar el dramático final de Summer. Y vemos a unos jóvenes rellenando numerosas figuras trajeadas con paja, una referencia que nos hace recordar a The wicker man (Robin Hardy, 1973). 

Hombres de paja, quizás una referencia a The wicker man (1973).

Hora 2: La primera aparición del protagonista, Sam (Jude Law), se produce a las dos horas y media de comenzar el evento. Los hombres le sacan de la mansión en la que le vimos entrar al final de Summer, para iniciar con él un ritual de iniciación al que, curiosamente, se presta sin resistencia (¿ha aceptado finalmente su destino?). Está notablemente cambiado, con barba y desaliñado, una imagen que ya nos evoca a la figura de Jesucristo. "Fish from the sea. Bread from the land" (Peces desde el mar. Panes desde la tierra). Se produce una especie de última cena cubierta por el agua. Están los doce "apóstoles", de los cuales uno se convertirá en Judas. Empezamos a entender que la prueba que tendrá que pasar Sam es una especie de calvario, una representación de la pasión de Jesucristo con elementos paganos. 

La última cena, versión pescadores.

Horas 3-4: Tras la cena, la tercera hora comienza con una escena que recuerda al Monte de los Olivos, algunos de los apóstoles durmiendo mientras Sam (Jude Law) permanece despierto, casi en trance. Durante 25 minutos vemos un primer plano del personaje, que resulta hipnótico, hasta que "Judas" aparece en escena para besarle (la traición se ha consumado). La primera de las pruebas a las que se le somete es la de cavar su propia tumba. Y aquí es donde somos verdaderamente conscientes del compromiso de Jude Law con la propuesta. Durante casi una hora cava el agujero en mitad del frío, la lluvia y el barro. La imagen se cubre a veces de gotas de agua, pero eso le da también un sentido de irrealidad que resulta fascinante. Tenemos la sensación de que estamos en una de esas ensoñaciones del protagonista.

Una especie de Monte de los Olivos, antes de ser traicionado.

Hay que destacar en este punto el preciso trabajo de cámara que se realiza durante este evento. Un movimiento lento que va recorriendo toda la isla de una forma coreografiada. Al mismo tiempo, hay una utilización muy certera de la ambientación musical, constante a lo largo de toda la emisión, que va creando diferentes momentos de tensión, pero siempre una atmósfera de misterio que funciona a la perfección. 

A lo largo de las casi cinco horas que llevamos, hemos descubierto otras claves importantes de otros personajes. A Jess la vemos hablando por teléfono, posiblemente con su esposo, tratando de justificarse sobre por qué continúa en la isla. Pero poco después, parece tener una relación muy cercana con Jason, el padre de Epona. Durante media hora la cámara acompaña a Jason, primero junto al mar, emocionado con una pequeña cartera que contiene varias reliquias, y después introduciendo una de estas reliquias en una hogaza de pan. 

Horas 5-6: El protagonista termina de cavar y puede tomarse un pequeño descanso de unos diez minutos. Es despertado bruscamente. Comienza su Vía Crucis, pero en vez de cargar una cruz, debe arrastrar una pesada barca a través de la isla. Es un Vía Crucis que también está marcado por las caídas y algunas paradas, primero para recibir una especie de bendición, después para encontrarse con una figura de alguna manera maternal, a la que interpreta Florence Welch, del grupo Florence and The Machine. Durante el camino, vemos algunas consignas religiosas que marcan su calvario y que le conectan directamente con la figura de Jesucristo: "Veronica wipes the face of Jesus" (Verónica limpia la cara de Jesús), "Simon helps to carry the cross" (Simón le ayuda a cargar la cruz)

Horas 7-8: Junto a la playa, Sam y el joven que también había iniciado el calvario para alcanzar la madurez, se encuentran en sus diferentes Vía Crucis. La crucifixión, en este caso, se producirá en el mar. La representación de esta pasión siempre tiene como elemento fundamental el agua. Y esta crucifixión de ambos se transforma en un acto de resistencia cuando colocan a cada uno sobre una pequeña plataforma de madera en mitad del mar. La falta de resistencia lleva a la muerte. 

La crucifixión es aquí una prueba de resistencia. 

Horas 9-10: La cámara nos lleva de regreso al pueblo, en ese lento caminar en el que los detalles son importantes. Vemos a los "hombres de paja" colgados de los árboles. Esus (que también es Jesús sin la primera letra) es una divinidad de origen celta que los romanos calificaban como "un dios sediento de sangre". Los sacrificios que requiere Esus se consumaban colgando a los presos de guerra de un árbol. En el centro de la comunidad, buena parte del pueblo se sienta en una gran mesa para celebrar una comida en grupo. La celebración de la carne. Es quizás uno de los momentos más largos y anodinos, pero si nos fijamos está lleno de pequeños detalles que nos dicen cosas importantes sobre los personajes. Vemos a Jess (Katherine Waterston) escribiendo en una hoja de papel un deseo, que coloca junto a los deseos de los otros habitantes. Vemos a Larry (John Dagleish), que en Summer se mostraba reticente a aceptar a Sam como descendiente y líder de la comunidad. Vemos a Jason (Mark Lewis Jones), que en un momento dado le da la hogaza de pan a Jess.

Las hojas con los deseos de cada uno se depositan en una caja. Son los deseos que los habitantes del pueblo piden al nuevo líder, los que el "Padre" podría solucionar. "Espero que Zack y yo nos quedemos embarazados este año", "Quiero una pista de skate en la isla"... Pero uno de ellos nos llama la atención; es el que parece haber escrito Jess: "Want to stay here forever" (Quiero quedarme aquí siempre).   

Hora 10-11: La celebración es interrumpida por el paso de una furgoneta que lleva los cuerpos (¿inconscientes?, ¿muertos?) de Sam y el joven. Llegamos a las fosas cavadas anteriormente, donde cada uno es depositado. Es el último paso antes del final. Solo si Esus les considera aptos saldrán de sus tumbas. La resurrección. Mientras tanto, en el centro del pueblo se celebra un gran acto de bautismo. Un bautismo en lodo: el agua y la tierra unidos. Una purificación que proviene de la fusión de los dos elementos: "Fish from the sea. Bread from the land".

La muerte antes de la resurrección. 

Hora 12: Asistimos a la fiesta musical. Lo más parecido a lo que posiblemente iba a ser este evento antes de la pandemia. Una celebración de música y actividades diversas. Es también una de las partes más fatigosas para el espectador, acrecentada por un posible fallo técnico que obliga a cambiar de cámara en algún momento. El personaje de Jess vuelve a mostrarse como el que más evoluciona, aparte de Sam, en esta epifanía. Mientras la escuchábamos anteriormente justificando por teléfono su ausencia, ahora volvemos a verla hablando por teléfono, pero con una actitud completamente diferente: "Do you want me to come home? Come and get me. I swear you will have to come here and kill me. Do you want my kids? You will never take my kids. I'll never coming back." (¿Quieres que regrese? Ven y llévame. Juro que tendrás que venir aquí y matarme. ¿Quieres a mis hijos? Nunca tendrás a mis hijos. Nunca volveré)

A lo largo de la fiesta vemos algunos insertos de Sam (Jude Law) que nos indican que la resurrección se ha consumado. Hasta que finalmente aparece en mitad del pueblo, aceptando su condición de líder, abrazando su destino, convertido en el nuevo "Padre".

The Third Day - Autumn es uno de los eventos más destacados del año. Un alarde técnico que no ha estado exento de algunos problemas (algún fallo de tiempo, el objetivo de la cámara cubierto de barro...), pero que se han salvado con destreza. También hemos podido ver una planificación cuidada, una puesta en escena espléndida, unos planos de gran belleza... Es otro de esos hitos del grupo teatral Punchdrunk y una apuesta arriesgada de Sky Art y HBO. 

También nos plantea algunas preguntas respecto al Invierno que está por venir: ¿Por qué Nathan solo aparece de espaldas? ¿Está Jesse embarazada? ¿Ha aceptado definitivamente Sam su condición de líder? Por lo que hemos visto en el primer episodio de la segunda parte, el evento está más conectado con Summer que con Winter. Se trata más de una conclusión para la primera parte que de un prólogo a la segunda parte de la serie. Y sin duda es una experiencia disfrutable dentro de su contexto, pero difícil de repetir. Con sus altibajos de ritmo, con los tiempos muertos que provoca la grabación en un solo plano secuencia con una sola cámara a través de diversos escenarios en una isla, se puede considerar un éxito como producto inclasificable, como propuesta experimental y como compromiso radical por parte del equipo artístico. 


The Third Day se puede ver en HBO España.

The Third Day - Autumn se puede ver dividido en dos partes en HBO Facebook hasta el 30 de octubre. 

The wicker man se puede ver en Filmin. 
Midsommar se puede ver en Movistar+.


06 octubre, 2020

Cinespaña 2020: Encuentros de cine en Toulouse

El Festival Cinespaña de Toulouse es posiblemente una de las muestras dedicadas al cine español más veteranas de las que se celebran en Europa. Este año llega a su 25ª edición, rodeada de la incertidumbre en torno al coronavirus, lo que ha provocado que finalmente se haya decidido organizar una muestra híbrida entre presencial, en la hermosa localidad de Toulouse, y online a través de la plataforma Filmin. La programación de Cinespaña, que se celebra entre el 2 y el 11 de octubre, acoge algunos estrenos de películas españolas recientes, pero sobre todo se trata de una panorámica bien diseñada de los títulos más destacados de la última temporada, este año afectada por la dificultad de estrenar en las salas cinematográficas. A pesar de eso, la presencia de cineastas españoles invitados al festival es amplia, destacando el homenaje que se le dedica al actor Javier Cámara. La edición online acoge solo una parte de la programación del festival, ampliada con algunos títulos que fueron premiados en ediciones anteriores.

La Inauguración y la Clausura están protagonizadas por los hermanos Trueba. Mientras que en la sesión inaugural David Trueba estrena en Francia su documental Si me borrara el viento lo que yo canto (David Trueba, 2019), que se presentó en el Festival de San Sebastián 2019, en la Clausura Fernando Trueba presentará su película inédita El olvido que seremos (Fernando Trueba, 2020), que se ha visto en el Festival de San Sebastián 2020.

En el año 1982 Fernando Trueba dirigió el documental Mientras el cuerpo aguante (Fernando Trueba, 1982), que estaba protagonizado por el cantautor Chicho Sánchez Ferlosio, una figura importante en la creación de canciones anarquistas que acabaron convirtiéndose en himnos populares de la resistencia en contra del régimen de Franco. Y un personaje singular que terminó militando en el Partido Comunista aunque su padre era Rafael Sánchez Mazas, fundador de Falange Española. David Trueba regresa casi cuarenta años después a este autor en el documental Si me borrara el viento lo que yo canto (David Trueba, 2019), título sacado de la letra de una de sus canciones. Chicho Sánchez Ferlosio apenas realizó grabaciones de sus composiciones, en parte por su postura de rebeldía frente al status oficial (se dice que la discográfica norteamericana CBS le llegó a ofrecer un contrato que él rechazó) y en parte por las dificultades en mitad de la represión de la dictadura. 

El documental de David Trueba, en todo caso, surge de una petición de la discográfica Madmua Records, que reedita en vinilo grabaciones del underground español, y que tenía la intención de volver a publicar, 45 años después, uno de los discos del cantante. En realidad, los dos documentales son complementarios, porque mientras el de Fernando Trueba recogía entrevistas y canciones con el propio Chicho Sánchez Ferlosio y su mujer Rosa Jiménez, en la película de David Trueba la historia es contada principalmente por Ana Guardione, primera mujer de Sánchez Ferlosio, y la reivindica en su papel de compañera y activista en los años más difíciles. Ana Guardione falleció el pasado mes de marzo, pero al menos vivió durante varios meses este redescubrimiento de su vida en común. 

Si me borrara el viento lo que yo canto se centra sobre todo en la gestación del disco Canciones de la Resistencia Española (1963), que fue grabado en la clandestinidad por dos periodistas suecos que viajaron a España solo para realizar esta grabación con un cassette y en el cuarto de baño de una casa, por razones de seguridad. El disco se convirtió en un éxito en Suecia y otros países, aunque el nombre de Chicho Sánchez Ferlosio no aparecía para evitar represalias. El documental reivindica la figura del autor, lo re-sitúa en su contexto y construye una crónica de esa España que escondía las torturas bajo la imagen de una apertura internacional. Funciona mejor con el material de archivo que con las entrevistas actuales, rodadas con poca meticulosidad, pero consigue transmitir la esencia de la resistencia, la reivindicación del pueblo frente a la opresión, de la libertad frente a la sumisión. 

Sección Oficial

En la sección competitiva de ficción encontramos algunos títulos que llegaron a las salas en el último tercio de 2019. Así, se pueden visionar películas como La hija de un ladrón (Belén Funes, 2019), que ganó la Concha de Plata a la Mejor Actriz en San Sebastián 2019 y el Premio Goya a la Mejor Dirección Novel. Un crudo retrato de la vida de una madre adolescente cuya lucha por sobrevivir se desarrolla en un mundo que le resulta hostil. Hay muchos primeros planos y una cámara inquieta para acercar la agitada vida de la protagonista, pero la narración es tan espesa y artificial que construye un realismo falso. La inocencia (Lucía Alemany, 2019) es también un debut y también habla de la adolescencia enfrentada a la maternidad. Nominada al Goya como Mejor Actriz Revelación y Mejor Canción, la película falla en la construcción de unos personajes secundarios que completen al personaje principal, que parece inacabado. Asimismo Una vez más (Guillermo Rojas, 2019) es una primera película, pero no consigue evitar una cierta tendencia a los diálogos monótonos o los interminables paseos por la ciudad de Sevilla que, efectivamente, es hermosa pero que aquí cumple una función de simple postal. La película acaba siendo una frustrante versión nada chispeante de Richard Linklater mezclado con Jonás Trueba.


Más interesante es El arte de frío (Ander Duque, 2019) que traslada parte de la iconografía del autor de cómics Felipe Almendros, que se interpreta a sí mismo como un artista en crisis que no consigue salir del círculo vicioso de la falta de inspiración y la escasez de ingresos. Aunque las secuencias se revelan como improvisadas, pero no forzadas, los actores no profesionales (parte de la familia de Felipe Almendros) consiguen una naturalidad que provoca empatía. Hay momentos en los que no se sabe muy bien hacia dónde va la película, especialmente en la parte final, pero por otro lado hay escenas de un humor absurdo (la galería de arte) en las que se consigue conjugar bien la realidad y la ficción sin que se note la artificialidad. 

José Luis Garci dirigió El crack (1981) y El crack dos (1983), que se convirtieron en dos ejemplos perfectos de cine negro español, castizo pero con los resortes clásicos que provenían de su fidelidad al noir norteamericano. Por aquellos años también se estrenaron Asesinato en el Comité Central (Vicente Aranda, 1981) y Tatuaje (Bigas Luna, 1982), ambas adaptaciones del detective Pepe Carvalho creado por Manuel Vázquez Montalbán, que sin embargo resultan menos logradas. La España democrática de principios de los ochenta se reflejaba en estas historias de género que, como en el caso de El crack, se desarrollaban entre una Madrid melancólica y un Nueva York deslumbrante. 

El año pasado, Garci regresaba al personaje de Germán Areta (que interpretó Alfredo Landa en un cambio de registro espléndido) en El crack cero (2019). Pero, mientras las películas de los años ochenta han envejecido perfectamente, esta última incursión parece más antigua que aquellas. Con Carlos Santos interpretando al detective protagonista, la película se pierde en las autoreferencias, sigue los pasos de la estructura de las dos primeras pero como imitación más que como elemento propio. En una escena de El crack dos, Germán Areta le dice a su ex-jefe: "Sí, siempre tengo prisa, porque la mayoría de la gente se enrolla para decir nada y me hace perder el tiempo". Posiblemente el Areta interpretado por Alfredo Landa hubiera soportado difícilmente algunas de las largas secuencias de diálogos pretenciosos que contiene esta precuela. 

La memoria de la Guerra Civil está presente en la sección competitiva con Longa noite (Eloy Enciso, 2019), que pasó por el Festival de Locarno 2019. El director apuesta en su tercer largometraje por construir una aproximación a la memoria histórica que de alguna forma también se representa en la España contemporánea, utilizando textos de autores como Max Aub, Alfonso Sastre o Luis Seoane, que vemos interpretados por actores profesionales en una historia fragmentada, una especie de recopilación de pequeñas historias que van conformando una visión compleja de los vencedores y los vencidos. Dividido en tres partes (la primera protagonizada por diálogos, más cercana a la representación teatral; la segunda, que se sostiene en la memoria; y la tercera más epistolar), todas ellas tienen un eje en común, un personaje que parece perdido. Con un trabajo de fotografía sobresaliente a cargo de Mauro Herce (del que también se puede ver en Cinespaña su cortometraje Lonely rivers (Mauro Herce, 2019)), lo interesante de la propuesta es cómo consigue crear a través de estos textos (ciertamente en una película que tiene algo de teatralidad aunque busque cierta naturalidad), una representación de la opresión y el fascismo como algo que está impregnado en la sociedad, alejándose de las habituales lecturas unidireccionales. 

Panorama

La sección Panorama de Cinespaña está formada por una larga lista que incluye destacados títulos, más o menos interesantes, como La trinchera infinita (Aitor Arregi, Jon Garaño, Jose Mari Goenaga, 2019), Yuli (Icíar Bollaín, 2018), el díptico formado por La leyenda del tiempo (Isaki Lacuesta, 2006) y Entre dos aguas (Isaki Lacuesta, 2018) o el multipremiado documental El silencio de otros (Robert Bahar, Almudena Carracedo, 2018), ganador del Goya y recientemente de dos premios Emmy. 

Mientras que entre los documentales encontramos dos películas interesantes que ya hemos comentado: El escritor de un país sin librerías (Marc Serena, 2019), que pasó por Atlàntida Film Festtiene como protagonista al poeta guineano Juan Tomás de Ávila Laurel pero, más que enfocarse solo en la figura del protagonista, propone un viaje a su isla natal para ofrecer una visión de la actual sociedad guineana. Y la ganadora del Premio del Público en el D'A Film Festival, My Mexican bretzel (Núria Giménez, 2019), una mezcla de documental y ficción a partir de archivos cinematográficos que compone un título inclasificable, quizás una de las propuestas más interesantes de esta temporada.  



Parte de la programación de Cinespaña se puede ver en Filmin hasta el 11 de octubre. 

La hija de un ladrón y La leyenda del tiempo se pueden ver en Filmin.
Una vez más, El crack dos y Asesinato en el Comité Central se pueden ver en FlixOlé. 
El crack cero se puede ver en Movistar+.
La trinchera infinita, Yuli y El silencio de otros se pueden ver en Netflix.


02 octubre, 2020

Las mejores bandas sonoras de 2020 (Julio-Septiembre)

Repasamos las bandas sonoras más interesantes que se han editado entre los meses de julio y septiembre. Sin duda, la crisis del coronavirus sigue afectando a las ediciones de música de cine, no solo porque los estrenos más importantes sufren retrasos, sino porque el nivel de trabajo de las discográficas también es menor. Curiosamente, esa amenaza que suponían hace años las ediciones digitales de las bandas sonoras, o la aparición de plataformas de música en streaming, que se anunciaban como un demonio que iba a destruir la industria musical, ahora resulta que es la salvación de muchas ediciones discográficas. Paradoja que una crisis como ésta ha puesto al descubierto. A continuación, describimos algunos de los trabajos más interesantes, a nuestro juicio, de los que se han editado en estos últimos cuatro meses. 

The shepherd - Arthur Valentin Grósz
Lumina Music  24 / 6 / 2020

Producción húngara que se desarrolla en el año 1944 y tiene como protagonista a un pastor cuya hija es asesinada por los nazis y que decide tomar partido en la lucha contra las fuerzas de ocupación. La banda sonora de A pásztor (László Illés, 2019), creada por el joven compositor húngaro Arthur Valentin Grósz y ganadora de varios premios internacionales, se sostiene sobre un hermoso tema para el protagonista, "The shepherd", música melancólica que tiene al piano como instrumento principal, aunque el "Main Theme" es una especie de tema funerario que está dedicado al duelo por la muerte de la hija. Mientras que para la presencia de las fuerzas de ocupación nazis el compositor introduce instrumentos de cuerda que ofrecen tensión y dramatismo, como en "Darkness falls". Estamos ante una banda sonora breve, de unos 25 minutos de duración, interpretada únicamente por ocho músicos, pero que es de una gran belleza dentro de su aire triste y taciturno. Uno de los temas más luminosos es "Life on the pasture", una composición diferente al resto que introduce la vida pastoral y que incorpora instrumentos característicos del folclore húngaro.  

No. 7 Cherry Lane - Chapavich Temnitikul, Phasura Chanvititkul, Yu Yat-yiu, Yonfan
Milan Records  10 / 7 / 2020

Esta película de animación se presentó el año pasado en la Mostra de Venecia y obtuvo el Premio al Mejor Guión. Su director, Yonfan, la califica como un "homenaje al cine y a Hong-Kong", pero sobre todo se puede describir como una mirada nostálgica, a veces más tendente a la estética que a la narrativa, y en ese sentido también se desarrolla la banda sonora. Firmada por el compositor tailandés Chapavich Temnitikul, con aportaciones de otros músicos como Phasura Chanvitikul o el propio Yonfan, se trata de una hermosa partitura de aire melancólico, desde el hermoso tema principal "Behind the Cherry Lane" hasta "Sunset whispers", que es una referencia casi explícita a la música de Ennio Morricone. La historia se desarrolla en los años sesenta, y ahí también encontramos una mirada al pasado, con referencias a la música de cine francesa, como en "Into the red chamber", que tiene cierto aire a Georges Delerue, sobre todo al principio. Hay también algunas músicas etéreas como "A dream charade", compuesto por JohnnyBug Chen, una extensa creación que introduce sonoridades árabes e instrumentaciones orientales. Pero sobre todo destaca esa atmósfera nostálgica que desprenden las composiciones a piano, como en el hermoso "Winter cometh". Se trata de un trabajo ecléctico en la creación de temas, pero con una tonalidad coherente, triste pero no por ello tediosa.  

Alone wolf - James Griffiths
Lakeshore Records  17 / 7 / 2020

Para este thriller independiente, el compositor británico crea una banda sonora atmosférica que acompaña a esta historia de soledad y de aislamiento con una cadencia lánguida pero al mismo tiempo misteriosa. Lo notamos sobre todo en ese espléndido tema principal, "Alone Wolf Main Theme", que suena al piano al principio, y que en los "End Credits" está interpretado por un solo de violonchelo que tiene, como el piano, una cierta matización electrónica. Esta incorporación de los elementos electrónicos está muy presente en la banda sonora, como una especie de distorsión de la realidad. Básicamente es, de hecho, una banda sonora realizada con sintetizadores, pero que utiliza con inteligencia los instrumentos solistas. Está presente por ejemplo en la escena en la que el solitario protagonista es testigo de un hecho violento desde su casa, en la que ha permanecido aislado durante dos años. En "Witness "Town's Theme"", la música parece estar asomándose hasta que aparece el piano, principal instrumento definitorio del personaje principal. La película, a través de un personaje alérgico a cualquier contacto humano, temeroso de posibles virus, supone una especie de anticipación de la situación actual. Y la banda sonora, que introduce estos elementos de distorsión en temas como "Scares", también es una interesante aproximación a este mundo cargado de bioseguridad. 

Dirt Music - 
Craig Armstrong
Decca Records  7 / 8 / 2020

Está siendo un año muy productivo para el compositor escocés, con la edición de varios trabajos para el cine y también de un álbum autónomo, The Edge of the Sea (2020, BMG) que explora la espiritualidad de los Salmos Gaélicos junto al músico Calum Martin. En la parte más enfocada al cine, Craig Armstrong tiene la oportunidad con esta banda sonora de enfocarse en una mirada más romántica, basándose en la historia escrita en forma de novela por Tim Winton. Aunque la película ha obtenido críticas no especialmente positivas, el compositor nos ofrece una propuesta muy bella con temas que acompañan principalmente a la pareja protagonista, como en "Georgie and Lu love scene", que curiosamente no es una composición estrictamente romántica, sino que subraya sobre todo el carácter de amor prohibido que se establece entre los dos personajes principales, cuya relación surge de la infidelidad. La banda sonora circula por creaciones más bucólicas, principalmente con la guitarra, como en "Sand dunes", pero sobre todo introduce elementos electrónicos y orquesta para definir una historia que es eminentemente un melodrama, como en "Lu's discovery". Hay una constante sensación de peligro en las composiciones que definen la relación de los protagonistas. 

Quién eres - 
Joan Vilà
MovieScore Media  7 / 8 / 2020

Aunque la película Quién eres (Javier Alba, 2018) se estrenó hace dos años, hasta ahora no se ha editado su banda sonora. Estamos ante un thriller psicológico que introduce algunos elementos sociales, pero sin lograr una narración fluida que haga más claro su desarrollo. Lo que funciona especialmente bien es el trabajo musical de Joan Vilà, que a través de elementos sencillos encuentra una mejor traslación de la esencia de la historia que la propia película. Porque la música del compositor catalán discurre en un plano diferente a las imágenes, aunque esté acoplada a ellas. De hecho, prácticamente no hace su aparición hasta el segundo acto, cuando las implicaciones psicológicas comienzan a mostrarse. Y la música lo hace con mayor rotundidad, como anticipando lo que está por venir. La atmósfera de misterio está unida al personaje de la protagonista en temas como "Maria" o "The melancholy of deep feelings", con el piano como instrumento solista que tiene un efecto psicológico. Es en este plano en el que se mueve la banda sonora, que va desgranando pistas a lo largo de la historia, pinceladas que nos van acercando a un final cada vez más oscuro. La música se va construyendo a lo largo de la película, hasta que termina de completarse con una voz soprano que expresa la soledad.  

Perry Mason: Season 1 - Terence Blanchard
WaterTower Music  9 / 8 / 2020

La controvertida revisión del personaje de Perry Mason (HBO, 2020-) cuenta con un trabajo notable del compositor Terence Blanchard, después de su discutible banda sonora para la película Da 5 Bloods (Spike Lee, 2020). En este caso, consigue introducir esos elementos de cine negro que son tan característicos, haciendo un uso enigmático de la trompeta y el saxofón, que definen en cierta manera al personaje principal, con sus contradicciones, pero también con el piano como elemento que marca la soledad en la que se encuentra como abogado, frente a la tonalidad más dinámica para su trabajo como detective. Pero también subraya con un cuarteto de cuerda la desesperación del personaje femenino acusado de haber matado a su hijo, que se revela con un tono de angustia, pero al mismo tiempo con un cierto aire familiar. Terence Blanchard incorpora elementos electrónicos, especialmente en los créditos finales, como subrayando el sentido de actualización del personaje. Su versión del tema de Fred Steiner para la serie original es apuntado en los créditos finales del episodio 5, pero finalmente se revela, magnífico, en los créditos del episodio 8 que cierran la temporada. 

The one and only Ivan - Craig Armstrong
Walt Disney Records  21 / 8 / 2020

Otra de las destacadas incursiones de Craig Armstrong en la música de cine este año, que está siendo una especie de regreso del músico a la industria del cine, es esta película estrenada en Disney + con animales generados por ordenador. Es una historia bien contada, con una cierta tonalidad melancólica, que se basa en la historia real de un simio que fue la estrella de un circo durante 27 años hasta que la presión de los ciudadanos consiguió que pasara los últimos años de su vida en un zoológico, al menos, rodeado de naturaleza. La banda sonora de Craig Armstrong es muy hermosa, con un emotivo tema dedicado a la niña que habla con los animales, "Julia", que irá apareciendo como el único contacto humano que entiende sus sentimientos, o el más dinámico y travieso que dedica a la joven elefante "Ruby". Pero destaca sobre todo esa presencia contundente del simio Ivan, que en el fondo está dotado de un gran corazón, que Craig Armstrong describe a través de una composición majestuosa, que podemos escuchar en todo su esplendor en la versión "Ivan Orchestral Suite" que se introduce como bonus track. Aunque hemos destacado otros trabajos musicales de este año para películas familiares de Disney, esta es para nosotros la banda sonora más hermosa de las que hemos escuchado este año. 

Fatima - Paolo Buonvino
Decca Records  28 / 8 / 2020

La película Fatima (Marco Pontecorvo, 2020) es la última propuesta de carácter religioso que se acerca a la historia de las apariciones de la Virgen en esta localidad portuguesa. El planteamiento del director se sostiene básicamente en la fe, introduciendo un personaje incrédulo, pero solo para reforzar el carácter religioso de la historia. En este sentido, la aportación musical de Paolo Buonvino se desarrolla por una vía eminentemente melódica, en la que el compositor es especialista. El piano es el instrumento principal, que se convierte en protagonista en composiciones como "Where are you?" o en "Mater Natura", que tiene una cadencia próxima a Ennio Morricone. Y no abandona realmente ese tono apaciguado que en cierta manera representa la tranquilidad que transmiten las apariciones de la Virgen, una especie de eco celestial taciturno que encontramos en temas como "I believe", pero que tiene su máxima expresión en la hermosa composición "The angel of Portugal", reflejo de un profundo sentimiento religioso, sin necesidad de hacer uso de elementos tradicionales como las voces solistas, casi ausentes en toda la banda sonora, exceptuando la colaboración de Andrea Bocelli o la hermosa composición final "Ich liebe", para voz solista femenina. 

The Singapore grip - Anne Dudley
Buffalo Music  9 / 9 / 2020

Para la serie de televisión The Singapore grip (BBC First, 2020), la compositora Anne Dudley crea una ecléctica banda sonora que refleja la época de la Singapur colonial, a través de las vicisitudes de una familia británica. La historia tiene lugar en los años 50, durante la amenaza de invasión del ejército japonés, y la música se desarrolla en diferentes vertientes. Por un lado, composiciones que reflejan la época a través de creaciones de corte jazzístico como el tema principal, "Singapure Skyline", y otros que acompañan a las fiestas que se celebran en la mansión de los protagonistas. Por otro lado, creaciones que introducen instrumentaciones orientales como el característico violín erhu chino o la pipa, que se incorporan para subrayar el contexto colonial, como en "Rising Sun", aunque a veces encontramos también instrumentos orientales insertados en los temas de jazz, como una suerte de convivencia entre las dos culturas. Por último, los instrumentos de cuerda son los que predominan en las escenas dramáticas, haciendo alguna incursión en la música minimalista, como en "Strait of Malacca". Es una banda sonora breve, de unos 30 minutos, para ser música de una miniserie de televisión, y confirma de nuevo a Anne Dudley como una de las compositoras más destacadas, aunque en los últimos años esté más dedicada a ambiciosos proyectos televisivos. 

Antebellum - Roman GianArthur, Nate Wonder
Milan Records  18 / 9 / 2020

Historia distópica sobre el racismo, con un planteamiento que resulta algo absurdo, la película recientemente estrenada tiene mejor envoltura que contenido, aunque el planteamiento de construir un argumento en torno a la esclavitud, pero con elementos del cine de terror, podría resultar interesante al principio. Aunque habían colaborado con el compositor Joseph Trapanese en la banda sonora de La dama y el vagabundo (Charlie Bean, 2019), los hermanos Roman GianArthur y Nate Wonder debutan con esta partitura en la composición de música para cine. Ambos trabajan habitualmente junto a la cantante Janelle Monáe, que es la protagonista de la película, y en su debut crean una partitura que tiene al mismo tiempo una tonalidad clásica apoyada en los violines, pero reflejando esa atmósfera terrorífica en la que se desarrolla la película, sobre todo en el magnífico tema principal, "Opening". Su principal influencia es el trabajo de Bobby Krlic para Midsommar (Ari Aster, 2019), en cuanto a la forma como la música interactúa con la película, y se desarrolla a través de fragmentos intensos, fascinantes, como esa composición coral y marcial en "Battle Choir", que es arrolladora, y que lentamente va adentrándose en terrenos más de género, como en "Day broken", en la que el violín solista introduce sonoridades que distorsionan el crescendo de los violonchelos. Un trabajo notable que merecía una mejor película. 

Blackbird - Peter Gregson
Deutsche Grammophon  18 / 9 / 2020

Peter Gregson es un violonchelista y compositor británico que realiza incursiones en el mundo del cine ocasionalmente, como en la película Un pequeño caos (Alan Rickman, 2014). Paolo Sorrentino utilizó algunos de los temas de su álbum autónomo Bach: The Cello Suites (2018, Deutsche Grammophon) en la serie The new Pope (HBO, 2019). Ahora podemos escuchar la banda sonora de Blackbird (La decisión) (Roger Michell, 2019), remake de la película danesa Corazón silencioso (Bille August, 2014), en torno a la reunión de una familia para decidir si cumplen el deseo de su madre de que se le practique la eutanasia antes de que su enfermedad terminal empeore. La banda sonora tiene esa cadencia melancólica de los trabajos de Peter Gregson, con ese sonido característico que surge de la mezcla entre el violonchelo clásico, el violonchelo eléctrico y los sintetizadores. Esa textura sonora ofrece una ambientación musical insólita, un sonido que es al mismo tiempo clásico y moderno, siempre moviéndose entre dos aguas. Y encaja perfectamente en una película que habla, precisamente, sobre la frontera entre la vida y la muerte, y sobre el libre albedrío. Aunque ciertamente para los que conocen el trabajo de Peter Gregson esta banda sonora es una continuación del sonido característico de su autor (incluye, de hecho, algunas piezas de The Cello Suites), se trata de una creación que se introduce en el alma de los personajes, que resulta al mismo tiempo conmovedora y lúcida.  

Enola Holmes - Daniel Pemberton
Milan Records  18 / 9 / 2020

La película estrenada por Netflix pretende comenzar una franquicia que tiene como protagonista a la joven Enola Holmes, una especie de lectura feminista del universo de Sherlock Holmes que la protagonista Millie Bobby Brown puso en marcha como productora. El resultado es una película disfrutable que se beneficia de unos trepidantes primeros veinte minutos para ir perdiendo energía progresivamente. Sin embargo, el trabajo musical de Daniel Pemberton brilla en muchos momentos, casi siempre unido al personaje protagonista y su evolución, con temas destacables como esa divertida reinterpretación del universo sonoro de Harry Potter que es "Cracking the Chrysanthemums cypher", tema unido a las investigaciones de Enola Holmes. También destacan las composiciones que subrayan la acción, como el espléndido "Train escape", o el tema que describe la llegada de la protagonista a Londres, "London arrival", que ofrece una versión especialmente dinámica y contundente del tema principal. Estamos ante una banda sonora que permite a Daniel Pemberton usar recursos variados, en ocasiones ahogados por las mezclas de sonido, como en "Tick tock", un juego sonoro que utiliza el movimiento de las agujas de un reloj como metrónomo, pero que se aprecia más en la edición musical que en la propia película.  

The man in the hat - Stephen Warbeck
MovieScore Media  25 / 9 / 2020

The man in the hat (John-Paul Davidson, Stephen Warbeck, 2020) es una pequeña película protagonizada por Ciarán Hinds que tiene la particularidad de ser el debut como director y guionista del compositor británico Stephen Warbeck. Y también firma su banda sonora, que está muy presente en la película porque el protagonista es un personaje lacónico que apenas dice dos frases en toda la historia. La música se convierte así en parte de la narrativa en la forma más amplia de la definición, una especie de sustitución de las palabras del protagonista, que se expresa a través de la banda sonora. Así, la partitura define al personaje como un hombre tranquilo desde el tema "Marseille", que sitúa la acción en el Sur de Francia. Y a lo largo de la banda sonora se irá componiendo esta road-movie viajando en un Fiat que le hará encontrarse con los personajes más curiosos. Stephen Warbeck crea un trabajo musical que tiene un aire afrancesado, en algunos momentos cercano a compositores clásicos como George Delerue o Nino Rota, aunque también es inevitable pensar en Luis Bacalov en algunos momentos. Pero no es una composición simple, sino que cuenta con una gran variedad temática y de instrumentos solistas, desde el acordeón a la guitarra o la mandolina.  Se trata de un trabajo de gran belleza, de optimismo desbordante, que consigue traspasar la función de la música de cine para convertirse en una perfecta envoltura del protagonista.  

Bröllop, Begravning och Dop - 
Gaute Storaas
Music Super Circus  25 / 9 / 2020

Surgido de la intensa escena musical de jazz de Bergen, el compositor noruego Gaute Storaas ha venido trabajando en los últimos años en el mundo del cine, con bandas sonoras para películas como la nominada al Oscar Un hombre llamado Ove (Hannes Holm, 2015). En esta ocasión pone música a esta miniserie, una producción sueca de cuatro episodios que ha conseguido un gran éxito en su país y que prepara ya su segunda temporada. La historia se centra en la boda de dos jóvenes que será el escenario de un desliz entre otros miembros de sus familias que dará lugar a un cúmulo de situaciones cada vez más complejas. El trabajo de Gaute Storaas es espléndido, empezando con un tema principal que utiliza sonidos de gaitas para establecer un momento de tranquilidad casi pastoral antes de la tormenta. Los acordes de este tema se repiten cada vez más intensos hasta que estallan en el dinámico y dramático "Olyckan". Hay momentos de comedia que están representados por el ritmo de tango en "Vredesmond", y destaca el desarrollo de "Förspel", un tema de 10 minutos que a veces tiene el estilo de Angelo Badalamenti. La música está interpretada por la Orquesta Sinfónica de Bratislava, bajo la dirección del español David Hernando Rico, que ha dirigido numerosas bandas sonoras en Eslovaquia. 

David Attenborough: A life on our planet - 
Steven Price
Decca Records  28 / 9 / 2020

El compositor inglés Steven Price es de nuevo el encargado de poner música a un documental presentado por Sir David Attenborough, tras sus colaboraciones en las series The hunt (BBC, 2015) y Nuestro planeta (BBC, 2019), En este caso, sin embargo, el acercamiento es más íntimo, porque se trata de un documental que el propio David Attenborough denomina "declaración testimonial", una especie de exposición de sus propias preocupaciones ante el futuro del medio ambiente, desde su visión de un hombre con 94 años. Utilizando una formación de cuerdas reducida, acompañada por algunos instrumentos solistas como el piano o la flauta, Steven Price nos propone un viaje musical que se aparta de la espectacularidad habitual en las producciones medioambientales e introduce una visión más cercana, más personal. Hay temas de gran belleza en su sencillez, como "Evolution undone", que tiene un aire minimalista. Y aunque de vez en cuando se escucha la voz de David Attenborough, no llega a ser un elemento molesto, sino necesario porque este proyecto, en su conjunto, es un testimonio, una declaración íntima de un hombre que ha dedicado toda su vida a transmitir su pasión por la naturaleza, y que se representa en temas de una gran profundidad emocional como "Saving ourselves". 




Fátima se estrena en cines el 16 de octubre.

Quién eres se puede ver en Amazon Prime. 
Perry Mason se puede ver en HBO España.
El magnífico Iván se puede ver en Disney +.
Enola Holmes y David Attenborough: Una vida en nuestro planeta se pueden ver en Netflix.