11 octubre, 2011

El humor de Juan José Campanella

La serie cómica El hombre de tu vida es uno de los éxitos de la temporada en la televisión argentina. Juan José Campanella demuestra que sabe conectar con el público y elaborar una comedia blanca con textura de cine. 


El fracaso en España de su gran apuesta televisiva, Vientos de agua (2006), en un momento en el que aún no habían despertado interés las miniseries de ficción, parecía conducir a Juan José Campanella a dedicarse solamente al cine, donde ha conseguido sus mayores éxitos. Pero el director argentino ha sabido mantener su carrera entre la pequeña y la gran pantalla. Por un lado, dirigiendo distintos episodios de la serie House, y por otro construyendo perfectos ejercicios cinematográficos como El secreto de sus ojos. Hay que decir que Vientos de agua era una serie de altura, pero los espectadores españoles le dieron la espalda, o quizás es que hay productos que cuando se emiten en determinados canales de televisión parecen perder su aprecio (cuando introduces un pastel en un estercolero, el pastel acaba sabiendo a mierda). 

El hombre de tu vida es la última producción de Campanella, que incluso renunció a dirigir un episodio de la última temporada de House para dedicarse a su creación, realizada junto a Marcela Guerty. La apuesta en este caso ha dado resultado, con una audiencia fiel en el canal Telefé y un éxito de ventas en el pasado Mipcom, Mercado de la Televisión, con seis versiones internacionales ya comprometidas.

El hombre de tu vida es una de estas producciones que parecen tener todo a su favor. Podríamos decir que es, en tono y humor, lo más parecido que Juan José Campanella ha hecho últimamente a su gran éxito cinematográfico El hijo de la novia. Guiones sencillos pero engrasados a base de diálogos que juegan en muchas ocasiones con el doble sentido, actores de lujo encabezados por un trío protagonista inmenso (Guillermo Francella, Mercedes Morán y Luis Brandoni), una realización que se acerca más a la narrativa cinematográfica que a la televisiva... Y como tema central, el amor y sus consecuencias. 

Guillermo Francella, ese actor que sabe construir personajes que rebosan empatía con el espectador, es aquí un seductor profesional que se dedica a enamorar a mujeres que llaman a una agencia de contactos, para luego desenamorarlas, pero dejándolas con ese sabor de boca romántico que sin embargo no las destruye sentimentalmente, sino todo lo contrario, alimenta su futuro emocional. Mercedes Morán es su jefa y prima, y resulta perfecta en esa dosis de cinismo que desprende, pero que alberga una vida sentimental de mierda que la ha mantenido unida durante once años a un hombre casado y pichafloja. Y Luis Brandoni es el contrapunto sensato (o insensato) que le otorga su sotana, un confesor y amigo al que acude el protagonista cada vez que necesita consejo. Tampoco hay que olvidar a Tupac Larriera, el hijo adolescente del personaje principal, que desprende una naturalidad difícil de encontrar en actores de estas edades. 

El hombre de tu vida, hay que decirlo, juega con ventaja. Se dirige al espíritu romántico de los espectadores y en ese sentido puede resultar a veces un poco ñoña. Da igual. Resulta efectiva en su sencillez y en sus pretensiones. Es un divertimento perfectamente construido que no tiene la profundidad temática de House (por poner un ejemplo cercano a Juan José Campanella) pero que se sostiene sobre recursos perfectamente válidos. Es televisión comercial de calidad. Y eso la sitúa al nivel de las grandes producciones televisivas anglosajonas. 

Con un excelente resultado de audiencia en su estreno el pasado mes de julio, los índices se han mantenido estables hasta el último episodio de la temporada (emitido este domingo), que tenía a la mismísima Graciela Borges (una de las grandes estrellas del cine argentino) como invitada especial. Ya se está rodando la segunda temporada de El hombre de tu vida, y parece que el interés despertado va a convertir a esta astuta comedia en uno de los hitos de la televisión argentina. 

02 octubre, 2011

"Drive", sugerente humareda negra

Las referencias de esta película son variadas, especialmente en títulos clásicos del cine callejero de los años ochenta. Pero Drive consigue crear una personalidad propia gracias sobre todo al perfecto trabajo de dirección.

Que una película como Drive, de aparente envoltura comercial, se colara en la Sección Oficial del Festival de Cannes sorprendió a muchos. Pero solo hay que verla para justificar sin dudas su presencia en la competición de esta muestra internacional. Drive es el debut en Hollywood del director danés Nicolas Winding Refn, el que fuera responsable de una de las trilogías más violentas y sugerentes del cine europeo de los noventa: Pusher, auténtico precedente de posteriores incursiones literarias y cinematográficas en el trasfondo de una sociedad escandinava aparentemente madura que esconde sin embargo profundas heridas.

Con Drive reconocemos de nuevo a un director que sabe crear atmósferas opresivas. Aquí lo hace con un certero homenaje a ese cine de la calle que en los setenta y ochenta nos descubrieron las cloacas de la sociedad. Viendo Drive se nos viene a la cabeza no solo la maestría de Taxi driver sino también el cine callejero de William Friedkin o de Walter Hill. Pero también encontramos en este solitario e hierático protagonista a un alter ego del Steve McQueen de Bullit. Nicolas Winding Refn logró, creemos que merecidamente, el Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes.

Las películas se hacen cine con mayúsculas en nuestra memoria. Cuando no eres capaz de quitarte de la cabeza determinadas escenas comienzas a darte cuenta de que lo que acabas de ver ha dejado esa huella que solo los grandes títulos acaban marcando. Con Drive ocurre eso. No solo recordamos esa atmósfera tensa que se mantiene durante todo la historia, sino que algunos momentos (el atraco inicial, la persecución de coches...) se nos quedan en la retina de forma imborrable. Y sobre todo nos atrapa este personaje hermético, imperturbable hasta que explota, que encaja perfectamente con los protagonistas del cine "noir" de Jean-Pierre Melville como Hasta el último aliento (1965) o El silencio de un hombre (1967). Aquí también los silencios juegan un papel fundamental.

A esta atmósfera de tensión constante contribuye la banda sonora, que contiene espléndidos temas musicales como el "Nightcall" que publicó el músico parisino Kavinsky en 2010, con la producción de uno de los componentes de Daft Punk. Mención especial merece la utilización del tema "Oh, my love" que escribió Riz Ortolani para el inicio de la película Adiós, tío Tom (1971), interpretado por la maravillosa voz de Katyna Ranieri. Pero al mismo tiempo incluye un trabajo musical de Cliff Martínez (habitual colaborador de Steven Soderbergh) al que hacía tiempo que no veíamos tan acertado, en esa concepción electrónica que resulta por momentos hipnótica.

Oh, my love (Riz Ortolani feat. Katyna Ranieri)

Y finalmente un reparto encabezado por ese actor que es capaz de crear personajes tan dispares como los de Half Nelson (2006) o Lars y una chica de verdad (2007), Ryan Gosling, aquí magnífico en su aparente hieratismo, secundado por intérpretes no menos inspirados: Carey Mulligan (An education), Bryan Cranston (Breaking bad), Albert Brooks, Ron Perlman o Christina Hendricks (Mad men), que contribuyen a dar contundencia a un guión casi expresionista, a pesar de algunos retazos de violencia extrema que parecen ticks del director, pero que nos convencen menos que esa violencia "en off" que resulta mucho más desasosegante.

No sabemos si Drive será un éxito de taquilla o una película de culto, pero lo cierto es que se trata de una muestra de género que nos devuelve el mejor cine "noir" de los últimos años.

22 septiembre, 2011

Nuevas series para el otoño

Reciente aún la entrega de los premios Emmy, el triunfo por cuarto consecutivo de Mad men y también de la comedia Modern family, es hora de mirar al futuro. Repasamos algunas de las series más prometedoras que desembarcarán en la televisión norteamericana este otoño. 

Este año será una temporada movidita. En medio de la crisis económica y de importantes recortes por parte de las cadenas de televisión, asistiremos al final de House, al retraso de Mad men y, en cierto modo, también de The walking dead, dividida su segunda temporada en dos entregas, pero sobre todo cargada de novedades que tratarán de consolidarse en la pantalla. Estas son algunas de las que nos han llamado la atención: 

New girl (Fox). Recién estrenada, esta comedia sobre una joven que tras encontrar a su novio en la cama con otra chica, decide alquilar una habitación en un piso habitado por tres tíos, parece que se mueve por terrenos ya conocidos: las relaciones entre hombres y mujeres. El principal aliciente es la presencia como estrella principal de Zooey Deschanel, la inolvidable protagonista de la película (500) días juntos. La crítica parece haber encontrado una buena comedia con escenas divertidas, así que habrá que darle una oportunidad.

Free agents (NBC). Basada en una serie inglesa que se estrenó en 2007, esta comedia se centra en un hombre que acaba de divorciarse (Hank Azaria) y una mujer que perdió a su pareja hace un año (Kathryn Hahn) cuya relación laboral acaba metiéndoles en la cama. El estreno de esta sit-com ha cosechado buenas críticas y la química entre los protagonistas parece haber superado las espectativas. ¿Estamos ante un nuevo The office?





Person of interest (CBS). La última serie producida por J.J. Abrams (a la espera de su Alcatraz) llega hoy a las pantallas norteamericanas y dentro de dos semanas debutará en La Sexta. De nuevo estamos ante una trama policíaca que nos presenta a un ex-agente de la CIA presuntamente muerto (un recuperado Jim Caviezel) pero que en realidad investiga por su cuenta amparado por un misterioso multimillonario (Michael Emerson, el inolvidable Ben Linus de Perdidos). Atención al dato, porque el creador de la serie es Jonathan Nolan, co-guionista de casi todas las películas que ha dirigido su hermano Christopher (Memento, El truco final, El caballero oscuro...).


Prime suspect (NBC). Remake de la conocida serie británica que protagonizó en los noventa la actriz Helen Mirren, y a cuyo personaje fue regresando en episodios especiales hasta 2006. Ahora, uno de los alicientes de esta versión es ver a la siempre espléndida Maria Bello interpretando a esta detective de homicidios, aunque recordemos que la original, Principal Sospechoso, ya tuvo un éxito en Estados Unidos que será difícil superar.





Grimm (NBC). De la mano de David Greenwalt, responsable de series de éxito como Buffy, la cazavampiros, Angel o Al descubierto, llega esta novedad que mezcla (otra vez) la investigación policial con elementos paranormales, cuyo protagonista desciende de unos cazadores destinados a proteger a la humanidad de las amenazas sobrenaturales. Esperemos que supere las pésimas críticas que ha cosechado una de las principales apuestas de NBC, The Playboy Club.

Boss (Starz). Una de las propuestas más interesantes de la temporada, aunque esté producida por la inefable cadena de televisión Starz (responsable de engendros como Espartaco o Camelot). Boss es una oscura trama política protagonizada por un carismático alcalde que oculta una enfermedad degenerativa. Los alicientes son varios, pero destacamos dos: la incursión de Kelsey Gramer (que ha tenido en los últimos años más exito en Broadway que en sus esporádicas apariciones en televisión) en el género dramático, que promete ser una de sus interpretaciones más contundentes; y el debut en la televisión de Gus van Sant.


Hell on wheels (AMC). La productora de Mad men apuesta este año por el género del Oeste, aunque el precedente de Deadwood sea una losa un poco pesada. En este caso, Anson Mount y Elam Ferguson protagonizan esta historia de venganza situada tras la Guerra Civil, y en mitad de la expansión del ferrocarril por todo el territorio norteamericano, que sin duda deparará una solvente producción con ambiciosos resultados. 





Pan Am (Sony/ABC). Precisamente en la línea de Mad men parece estar Pan Am, la apuesta por excelencia de ABC para este año. Ambientada también en la década de los 50-60, este drama nos introduce en la glamourosa vida de las azafatas de la compañía aérea más influyente de la época. Con Christina Ricci encabezando el reparto, Pan Am parece querer convertirse en la sucesora de la serie producida por Matthew Weiner.  

12 septiembre, 2011

"War Horse" - John Williams

Sin duda se trata de una de las bandas sonoras más esperadas de esta temporada. La colaboración entre el director Steven Spielberg y el compositor John Williams (cumplidos ya los 79 años) es una de las más fructíferas de la historia del cine. Dada la escasa presencia del compositor neoyorquino en el cine en los últimos años (únicamente circunscrita a sus trabajos con Spielberg, y rechazando otras ofertas como la Alejandro Amenábar para Ágora), en 2011 nos llegan nada menos que dos bandas sonoras nuevas: War horse y Las aventuras de Tintín. El secreto del unicornio.

Mientras en Europa Tintín llegará a finales de octubre, curiosamente el estreno en Estados Unidos está previsto para el 23 de diciembre, justo una semana antes de que se estrene War horse el 28 de diciembre. Las fechas de lanzamiento de las bandas sonoras están aún por determinar, pero ya ha trascendido en algunos blogs un fragmento del Main Theme de War horse que os ofrecemos aquí como aperitivo de este esperado regreso de uno de los grandes maestros de la música de cine.

Main Title - John Williams



27 agosto, 2011

Sesión doble de verano: Desmontando mitos

El cine de los países escandinavos es muy propicio a romper con los tópicos que rodean su iconografía. Dos películas inéditas se acercan precisamente a la mitología nórdica para reinterpretarla desde su lado más tenebroso. 

Rare exports: A Christmas tale (2010) fue uno de los hallazgos del pasado Festival de Sitges, donde logró los premios a la Mejor Película, Director y Fotografía, palmarés para algunos excesivo. Basándose en sus interesantes cortometrajes Rare Exports, Inc.(2003) y Rare Exports: Official Safety Instructions (2005) su realizador Jalmari Helander plantea la historia como un cuento navideño que se va haciendo cada vez más oscuro.

En realidad, lo que propone Jalmari Helander en su película no es más que el regreso a la tradición original del mito de Santa Claus, que en Finlandia recibe el nombre de Joulupukki (cabra de Navidad), y describe el tradicional recorrido que realizaban hombres vestidos con piel de cabra y máscaras con cuernos por las casas, asustando a los niños. De esta forma, el Santa Claus convertido en representación del consumismo por los países anglosajones, en realidad es originariamente un personaje bastante más terrorífico. 


Partiendo de esta base, el director construye una historia que nos cuenta los orígenes de lo que hemos visto en los cortos, cuando tres amigos cazadores descubren al verdadero Santa Claus/Joulupukki adoptando su forma original amenazadora. La película maneja sus elementos mitológicos con cierto sentido del humor, pero no termina de encontrar ese equilibrio necesario entre la propuesta comercial infantil y el cine de terror más o menos adulto, en parte debido a algunos momentos de torpeza en la planificación. Pero resulta curioso enfrentarse con el mito en su versión original, y Rare exports. A Christmas tale acaba siendo una rara avis inclasificable y recomendable.

Los cortometrajes que dirigió Jalmari Helander están planteados como "mockumentaries", es decir, documentales ficticios. Y así es como se nos presenta también el largometraje noruego Trolljegeren (Troll hunter) (2010), otro de esos títulos insólitos provenientes de los países nórdicos. Dirigido por André Øvredal, esta incursión en el mito escandinavo de los troles se presenta como el montaje de una serie de grabaciones reales realizadas por un grupo de estudiantes. 

En la tradición de El proyecto de la bruja de Blair (1999) o Monstruoso (2008), este supuesto documental introduce a sus protagonistas en la búsqueda de los orígenes de la tradición literaria y oral en torno al trol, esos seres mitad bonachones mitad amenazadores. El cazador de troles del título es un experimentado profesional que dedica su vida a buscar a los monstruos que abandonan su hábitat natural, amenazando a la población. Trolljeren funciona mejor en su primera parte, cuando la cámara que graba los movimientos de este grupo de estudiantes nos desvela solo en determinados momentos el secreto que se esconde en el bosque en el que habitan estos extraños seres. 


Sorprende la buena calidad de los efectos visuales, realizados por el propio director, a pesar del presupuesto escaso de esta producción y aunque sabe dosificar los elementos sorprendentes que contiene el guión, su narrativa puede resultar algo repetitiva. Da la impresión de que la idea atractiva del principio no consigue desarrollarse a la misma altura que su acertado punto de partida. Pero también resulta, como Rare Export, una curiosa incursión en el terror asentado en la tradición mitológica de los países nórdicos.

18 agosto, 2011

Bollywood y la España de pandereta

El denominado Bollywood ha estrenado este verano con éxito una comedia sobre la amistad en la que tres amigos recorren la España turística más tópica. Pero las cosas son así; la industria del cine indio viene para rescatar al cine occidental de la crisis económica. Y hay que darles lo que pidan. 

La industria cinematográfica de la India es una de las más rentables del panorama internacional. Auto-suficiente en términos económicos, su volumen de producción anual supera con creces el de cualquier país. Y la mayor parte de estas producciones consiguen dar beneficios en un territorio que es, después de China, el más poblado del mundo. Sin embargo, la tendencia en los últimos años pasa por ramificarse hacia el exterior, traspasando sus fronteras no solo con el estreno en circuitos internacionales de largometrajes de alto presupuesto como Lagaan (2001) o Mi nombre es Kahn (2010), sino también con la participación en la producción de títulos occidentales (aunque algunos de temática india) como Slumdog millionaire (2008), Come, reza, ama (2010), Miral (2010) o Misión: Imposible 4 (2011).

El mismo Steven Spielberg ha echado mano de un acuerdo con la compañía india Reliance Entertainment para reflotar su productora Dreamworks a un paso del colapso económico, con la participación de esta productora con sede en Bombay en títulos tan significativos como Cowboys & aliens, Reel steel o War horse, el último film dirigido por Spielberg.

Así las cosas, este verano ha llegado a las pantallas de la India una de las películas que ha logrado mayor repercusión mediática y de público: Zindagi na milegi dobaru (2011), que se podría traducir como No viviremos otra vez, pero que algunos ya han bautizado como Solo se vive una vez, como la canción de Azúcar Moreno, por eso de continuar con el folclore. Porque esta película, que ha sido el mejor estreno del año en la India a nivel de recaudación, embarca a tres amigos en una viaje de despedida de soltero (uno de ellos está a punto de casarse) a través de algunas de las fiestas más celebradas de la España turística: la tomatina, los encierros de Pamplona...

En clave de comedia un poco ñoña, Zindagi na milegi dobaru no quiere dejarse en el saco ninguno de los tópicos sobre España: y ahí tenemos sus sesiones de flamenco, su alegría festiva, sus toros y sus morenazas sueltecitas. En fin, todo lo que intelectualizó Hemingway, pero aquí pasado por la batidora del cine comercial de Bollywood. Dirigida por Zoya Akhtar, una de las jóvenes realizadoras más prometedoras del cine indio, y protagonizada entre otros por su hermano Farhan Akhtar, también responsable del guión, Zindagi na milegi dobaru habla sobre el poder de la amistad, y ciertamente consigue algunos momentos emocionantes de camaradería masculina, como en la secuencia de paracaidismo. 

El viaje de estos amigos se convierte en una road-movie por territorio español que es también una catarsis para sus complejos y sus temores. Y en ese viaje experimentan algunas de las sensaciones más estimulantes de sus vidas: bucean en la Costa Brava, se pringan en la tomatina de Buñol (Valencia), practican paracaidismo en Sevilla, bailan en Alájar (Huelva) y corren los Sanfermines. Y hay que decir al menos que el encierro que se ve en esta película resulta bastante más creíble que el de Noche y día, y mejor rodado, aunque se abuse de la cámara lenta para maquillar la mansería de los toros.




La película ha logrado buenas críticas en su país, destacando el buen trabajo de su directora, pero a nosotros nos resulta larga (en la línea de la producción cinematográfica india), con trazos de comedia facilona y con números musicales tediosos y repetitivos (ese momento Vidal Sassoon). 

La banda sonora, en la que destacan solo algunas canciones (tampoco estamos ante un musical, sino ante una comedia con algunos videoclips insertados), corre a cargo del trío de compositores formado por Shankar Mahadevan, Ehsaan Noorani y Loy Mendonsa, bastante más inspirados en la película Kal ho na ho (2003), y que incluyeron también un tema suyo en Slumdog millionaire. La letra es del poeta, letrista y guionista de Javed Akhtar, padre de la directora y del guionista y co-protagonista. 

Entre sus composiciones para la película está esa mezcla entre el sonido "indi" y el flamenco que podría formar parte perfectamente de cualquier banda sonora de la serie Torrente. Señorita, interpretada por la gaditana María del Mar Fernández, forma parte de una escena rodada en el pueblo onubense de Alájar, con coreografía de parvulario que incluye un toro mecánico no se sabe muy bien por qué, pero resulta tan pegadiza que se ha convertido en el acontecimiento musical de año en la India.

Por lo menos Zindagi na milegi dobaru sirve como reclamo turístico para España, y en eso la productora es bastante generosa incluyendo en su web enlaces con algunas de las fiestas que se muestran, aunque teniendo en cuenta que el 25% de la población de la India vive por debajo del nivel de pobreza, no sabemos cuánto turismo indio acabaremos recibiendo gracias a la película.