24 julio, 2012

"Margaret", la maldición de la sala de montaje


Inclasificable reflexión sobre la sociedad moderna y las heridas de un país atacado por el terrorismo que ha tardado cinco años en terminarse, dejando en el camino a dos de sus productores, Anthony Minghella y Sydney Pollack. Se cuenta que su director, Kenneth Lonergan, fue incapaz de poner en orden su historia en la sala de montaje, y llegó a editar una versión de tres horas que no convenció a nadie. Al final, llegó Martin Scorsese para echarle una mano. 
Entre las superproducciones que vienen acaparando la cartelera también se encuentran títulos que pasan desapercibidos por razones que en ocasiones se escapan a nuestro entendimiento (a pesar de su interés y de sus teóricas virtudes). Es el caso de la película que nos ocupa. Con un reparto encabezado por Anna Paquin, Mark Ruffalo, Matthew Broderick, Jean Reno y Matt Damon, “Margaret” cuenta además con la firma de Kenneth Lonergan, uno de esos autores de singular relación con los estudios de Hollywood, que a veces ha dado como resultado éxitos incuestionables como la inteligente comedia “Una terapia peligrosa” (1999), lo que le llevó a debutar como director con el drama “Puedes contar conmigo” (2000), una intensa historia familiar en la que ya se encontraban algunos de los actores que han repetido en su segunda cinta como director, como Mark Ruffalo y Matthew Broderick.

Apadrinado por Martin Scorsese en su debut, Kenneth Lonergan aportó su talento como escritor en las revisiones de un guión escrito también por Jay Cocks y Steven Zaillian para la mastodóntica producción “Gangs of New York” (2002), dirigida por Scorsese.

“Margaret”, su siguiente proyecto como guionista y director, sin embargo, se ha convertido en una auténtica pesadilla. Rodada en 2005, en plena efervescencia de las secuelas que dejó la masacre del 11 de septiembre de 2001, cuando las heridas morales aún no estaban cicatrizadas y el profundo agujero emocional permanecía aún caliente bajo las cenizas del World Trade Center, la película plantea una reflexión sobre la sociedad moderna a través de la historia de una adolescente con sentimiento de culpa por haber provocado un accidente mortal (sentimiento de autoflagelación que ha permanecido durante mucho tiempo en la conciencia de los estadounidenses). Pero este punto de partida no debe compararse con otros dramas existenciales como “Crash” o “Amores perros”. Tiene otra dimensión mucho más personal.
Anna Paquin, veinteañera en 2005 que interpreta con convicción a esta adolescente histérica y con incontinencia verbal, representa la mirada de una sociedad traumatizada. No es que la película gire en torno al 11-S, pero sus personajes muestran ese sentimiento de constante cabreo e impotencia que siguió al trauma, y habla de lo fácil que resulta para el patriotismo herido justificar los actos de uno mismo que sin embargo se ven como injustificables en los demás. De ahí que en los debates estudiantiles se nos planteen envites reflexivos sobre por qué nos resultan más terribles las 3.000 muertes del 11-S que los más de 150.000 civiles asesinados en Iraq. De ahí que la protagonista solo encuentre descanso a su sentimiento de culpa buscando la culpa en los demás, convirtiéndose en reflejo personal de una realidad mucho más heterogénea.

Los problemas de la película, en su desarrollo argumental, surgen de los problemas que tuvo en su posproducción, convertida en una pesadilla que ha durado nada menos que cinco años. Un período de tiempo en el que las divergencias de criterio entre el principal productor, Gary Gilbert, y los estudios Fox Searchlight acabaron en los tribunales, cuando aquél no pudo afrontar los pagos que le exigía la compañía por el retraso en la edición. Se cuenta que el propio Kenneth Lonergan era incapaz de poner en orden su historia en la sala de montaje, y llegó a editar una versión de tres horas que no convenció a nadie. Se dice también que la versión de 150 minutos que terminó aceptando Fox Searchlight y que se ha estrenado en salas, tras años de litigios, está editada realmente por Martin Scorsese y su habitual colaboradora Thelma Schoonmaker, aunque también participaron en ella los productores Scott Rudin, Anthony Minghella y Sydney Pollack.

“Margaret” finalmente salió en DVD y bluray en Estados Unidos el pasado 10 de julio, incluyendo la versión del director, la que contiene 36 minutos más de la duración que podemos ver en las salas. Aunque es cierto que en esta media hora adicional quizás se encuentre más sentido a personajes algo difuminados como los que interpretan Mark Ruffalo y Jean Reno, dudamos que aporten una mayor entidad narrativa al conjunto, que en ocasiones zozobra más por problemas de definición argumental que por una presencia más o menos solvente de determinados protagonistas.

Esta posición de radicalidad poco comercial, pero de respeto mutuo en el contexto de Hollywood, la comparte Kenneth Lonergan con otros autores como Charlie Kaufman, Paul Thomas Anderson o Tony Kaye. Y en cierto modo “Margaret” tiene algo en común con “Synecdoche, New York” (2008), de Charlie Kaufman o “Detachment” (2011), de Tony Kaye, disecciones de la sociedad moderna que perturban y al mismo tiempo fascinan. 


MARGARET  País: EE.UU.  Año: 2011 Director y Guionista: Kenneth Lonergan  Productor Ejecutivo: Anthony Minchella Productores: Gary Gilbert, Sydney Pollack, Scott Rudin Fotografía: Ryszard Lenczewski Música: Nico Muhly  Montaje: Anne McCabe, Michael Fay  Intérpretes: Anna Paquin, J. Smith Cameron, Jean Reno, Jennie Berlin, Allison Janney, Matthew Broderick, Mark Ruffalo, Matt Damon, Kieran Culkin

10 julio, 2012

Carmina o revienta: Éxito o fracaso

El ahora director Paco León ha optado por una fórmula de exhibición que ya viene demostrando sus buenos resultados en Estados Unidos. Los exhibidores, esta vez, han desaprovechado una oportunidad que les ha puesto en el punto de mira. Pero ¿son las descargas legales en internet lo suficientemente rentables?


En el Festival de Cine Español de Málaga, donde se presentó la película virgen, buscando una distribuidora pero con la seguridad que daba tener como principal impulsor a un actor tan popular como Paco León, Carmina o revienta tuvo varios pretendientes. La duda estaba en si una producción tan peculiar como ésta, de creación familiar, de resortes narrativos poco convencionales, sería lo suficientemente interesante como para conectar con el público. Una de las primeras distribuidoras que mostró su interés fue Alta Films, empresa del actual presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, que finalmente acabó siendo la responsable de su distribución. Pero ¿por qué al final la película ha llegado a las salas de cine sin el sello de esta distribuidora?
Paco León es, al margen de un actor con evidente vis cómica, un tío inteligente que maneja con soltura las redes sociales (especialmente twitter, donde tiene más de medio millón de seguidores). El actor planteó a la distribuidora una pretensión que no terminó de gustar a González Macho (a su discurso en la ceremonia de los Goya nos remitimos): hacer un estreno simultáneo en DVD, internet y salas.
El actor/director ha invertido 40.000 € en su película, y ha conseguido centralizar la promoción de su película desde la plataforma que ofrece el Festival de Málaga (poco efectiva en la mayor parte de los casos) y sobre todo a través de una inteligente campaña en internet. Suponemos que Enrique González Macho o alguien de Alta Films le diría lo que parecía obvio: “Si estrenas simultáneamente, las salas de cine se van a desmarcar”. La propia Alta Films se desvinculó de la distribución “tradicional” en salas (ni siquiera encontramos Carmina o revienta en los cines que gestiona: los Renoir, Princesa, Roxy-B), y dejó que fuera la productora Jaleo Films (pero sobre todo Paco León) quien organizara el estreno en salas.
Los exhibidores españoles se han mostrado habitualmente reacios a hacer experimentos, más allá de regalar un paquete de palomitas con la entrada de cine, o de la semana anual en la que rebajan el precio de las entradas. Pero, puesto que deben realizar un pago previo por las películas que proyectan, es lógico que piensen que deben tener alguna contrapartida de exclusividad. También es verdad que no tiene mucho sentido que se exijan tres o cuatro meses de margen entre la exhibición en cines y en el resto de ventanas, cuando muchas películas no llegan ni a las dos semanas en cartel.
Pero ¿realmente es rentable el estreno en televisión a la carta e internet? Las primeras cifras no están muy claras, entre otras cosas porque la información que ofrecen muchas plataformas de internet es pírrica, algo a lo que contribuye el hecho de que no todas las plataformas están homologadas por el Ministerio de Cultura para el reconocimiento del cómputo de espectadores. Google Play e iTunes no aportan muchos datos, pero la colocan en el primer puesto de visionado durante el fin de semana. En el caso de Filmin, afirman que ha tenido más de 8.000 visionados, récord absoluto, y las primeras cifras arrojan un dato en internet de unos 35.300 espectadores (17.650 visionados, puesto que el Ministerio computa dos espectadores por visionado). En realidad, los datos de Filmin son los más fiables, ya que han sido ellos, a través de su filial Comunidad Film, S.L. quienes han realizado la distribución en el resto de plataformas de tv a la carta e internet.
Curioso resulta el dato de las 20 salas de cine en las que se ha exhibido Carmina o revienta, que arrojan datos de 4.545 espectadores. Algún medio (El Mundo) se ha adelantado a titular, como si fuera un triunfo de la exhibición digital, que las descargas en internet ha sido ocho veces mayores que la taquilla en salas. Obviamente, si solo está en 20 cines en toda España y la diferencia de precio es de 2 € a 8 €…, los datos no podían ser otros. Estas cifras la colocan en el cuarto puesto en el ránking de las más vistas durante todo el fin de semana, con un acumulado de espectadores de 62.000, de lo que se deduce que, aun con el estreno simultáneo, si hubiera llegado a un mayor número de cines, habría conseguido cifras muchos mejores. ¿Se han equivocado entonces los exhibidores? Parece que sí.
Otra cosa es la recaudación. Teniendo en cuenta la diferencia de precios entre internet / play TV y las salas de cine, Carmina o revienta ha recaudado menos de la mitad de dinero. Aunque habría que sumar las ventas de DVD, que han alcanzado las 11.000 copias de las 15.000 distribuidas. Sumando la media del precio de todas las plataformas (6 € el DVD, 2 € internet y 7 € los cines), la recaudación total sería de más de 130.000 €. Sin duda para una producción de estas características, todo un logro.

Hace unas semanas hablábamos de la necesidad de adaptarse a los nuevos formatos de exhibición (Adaptarse o morir), y apuntábamos que uno de los problemas de las nuevas plataforma de distribución es que habitualmente son ninguneadas por los propios responsables de transmitir los datos de taquilla. Sin ir más lejos, Rentrak y Boxoffice.es ha publicado esta semana las cifras de recaudación de los estrenos sólo con los datos de las salas de exhibición, algo que en el caso de Carmina o revienta es una información incompleta. Al final, se ha establecido un "enfrentamiento" entre quienes siguen apostando por un modelo cada vez menos atractivo (las cifras de espectadores de las salas disminuyen exponencialmente) y quienes quieren demostrar con esta película que internet ya puede competir con los formatos tradicionales (algo que aún no está del todo claro).
Sea como fuere, el estreno de Carmina o revienta ha conseguido animar el debate dentro de nuestro cine sobre las nuevas formas de exhibición, algo que aún tenemos pendiente hacer en profundidad. Está claro que esta forma de difundir una película funciona en casos muy concretos, en ese cine que se genera con presupuestos mínimos y campañas publicitarias baratas, y que de ningún modo es asumible por grandes producciones cinematográficas. Pero al menos empezamos a ver que existen otros modelos de negocio diferentes para películas de bajo presupuesto, que les permite competir en condiciones distintas (y por tanto mejores) con los grandes títulos. Esa es la excusa que ponen ahora los exhibidores: “este tipo de estreno no es asumible por producciones de coste medio y alto”. Otra forma, por cierto, de enroscarse en un modelo de negocio que está claramente amenazado (y no precisamente por la piratería). Porque habría que preguntarse si las salas de cine serían capaces de sobrevivir solo con blockbusters.  

02 julio, 2012

Nino Rota: 1911-2011

El pasado mes de diciembre se cumplía el centenario del nacimiento de Nino Rota. Igual que con Bernard Herrmann, cuyo centenario celebramos el pasado verano, En primera Fila dedicó una serie de programas especiales a la música de Nino Rota, uno de los grandes maestros de la música de cine. En julio, volvemos a ofrecer esta serie musical, pero de forma consecutiva.

Nino Rota nació el 3 de diciembre de 1911, en el seno de una familia de músicos. Milanés de nacimiento, se trasladó a Roma para estudiar en el Conservatorio de Santa Cecilia de la mano de Alfredo Casella e Ildebrando Pizzetti. Rota fue uno de esos niños prodigio que de vez en cuando ofrece el mundo de la música. Repasar su trabajo como compositor es una labor casi imposible: de productividad inagotable, la carrera del músico italiano ha dado lugar a numerosas obras autónomas, tanto piezas de concierto como ballets y óperas. Su primer oratorio lo compuso a los once años, y su primera ópera, en realidad una comedia lírica, cuando tenía dieciséis. Algunas de  sus bandas sonoras, incluso, han pasado a formar parte del repertorio de música clásica, como La Strada, una de sus obras máximas.

La incorporación de Nino Rota al mundo del cine fue tan temprana como sus incursiones en la ópera o el ballet. En 1933 compuso su primera banda sonora para la película Treno popolare, de Raffaello Mattarazzo, pero no fue hasta los años cuarenta y cincuenta cuando dedicó su trabajo más claramente al mundo del cine. La filmografía de Nino Rota está formada por unas 150 bandas sonoras, y llegó a escribir la música de hasta 15 películas en un solo año (por aquella época era notable también la productividad de compositores italianos como Ennio Morricone). De esa época destaca Nápoles millonaria (1950), una sátira sobre la guerra dirigida por Eduardo De Filippo que mostraba la vida diaria en una calle de Nápoles desde 1940 hasta 1950, su año de producción. Aquí está ya la esencia de la obra de Nino Rota, de una soberbia belleza melódica.

Sin duda, la relación entre el compositor y el director Federico Fellini es una de las más fructíferas y duraderas de la historia del cine. Perfecta simbiosis de música e imagen, Fellini y Rota, Rota y Fellini, son indisociables, imprescindibles para entender la visión cinematográfica de uno y de otro. En los años cuarenta, Nino Rota compuso la música de algunas películas en las que participó Fellini como guionista: Il delito di Giovanni Episcopo (1947) o Sin piedad (1948), ambas de Alberto Lattuada. Pero el primer trabajo ya con Federico Fellini como director fue en su segunda película, El jeque blanco (1952) y al año siguiente en Los inútiles (1953).

Pero una de las obras principales de esta época, tanto del director como del compositor, es La strada (1954), uno de esos títulos sin los que es difícil entender el cine europeo. La strada fue la primera película que ganó el Oscar al Mejor Film de Habla no Inglesa, incorporado a los premios de Hollywood en 1955, y fue también el comienzo del reconocimiento internacional de Nino Rota. La excelencia musical de esta banda sonora es tal que, como decíamos antes, se ha incorporado, con arreglos de suite sinfónica, al repertorio de numerosas orquestas de prestigio por todo el mundo.

Pero no solo es Fellini con el que repite colaboración Nino Rota, sino también con otros directores como Alberto Lattuada o Eduardo De Filippo. En 1955 el director Giorgio Bianchi estrena La cárcel de los líos, una historia carcelaria que cuenta con una excelente banda sonora de Nino Rota.

Uno de los primeros trabajos de Nino Rota en Hollywood fue la superproducción dirigida por King Vidor en 1956 Guerra y paz, adaptación de la novela de Leon Tolstoi, que tenía como intérpretes a Henry Fonda, Mel Ferrer y Audrey Hepburn. Incomprendida en su época (la crítica la destrozó), la película de King Vidor merece mejor consideración en la actualidad, y especialmente su trabajo musical resulta notable. Nino Rota fue el primer músico italiano que traspasó las fronteras de su país para trabajar en producciones extranjeras, primero británicas y después norteamericanas. 

Pero Guerra y paz es más una película europea que norteamericana, rodada en los estudios Cinecittá y con un amplio equipo italiano. La música de Nino Rota, sin evadir la grandilocuencia de este tipo de historias, tendía al intimismo. Él mismo dijo de su partitura: “Para Guerra y Paz no tenía que hacer una música napoleónica. La principal estaba en utilizar unas frases de la Marsellesa haciendo que se deslizaran desde lo triunfal hasta lo trágico. Digamos que en esta película el problema era hacer una música en la que Napoleón tuviera poco lugar. Lo que debía hacer era componer una música rusa para nuestra sensibilidad, que estuviera al mismo tiempo cerca del final del siglo XIX: unos temas que fueran bastante rusos para nuestros oídos y susceptibles de adaptarse a una época situada un buen centenar de años más tarde”. 

En el centenario del nacimiento de Nino Rota, al margen del homenaje que le ha dedicado  el acordeonista francés Richard Galliano en un album imprescindible publicado hace poco que ya presentamos en nuestra emisión radiofónica, otra de las escasas referencias musicales al compositor es el disco Nino Rota Collector, que aunque se centra básicamente en sus trabajos para Federico Fellini, ya recopilados en la espléndida edición titulada Tutto Fellini hace años, incorpora algunas auténticas joyas como las interpretaciones que hace una de las grandes cantantes de la escena italiana, Katyna Ranieri, de algunas de sus bandas sonoras, y con las que cerramos cada uno de nuestros programas especiales dedicados al maestro italiano en la Onda Local de Andalucía. 
       

11 junio, 2012

El mes de los musicales

Con la resaca de los Premios Tony, nuestro programa dedica el mes de junio a repasar algunos de los musicales más destacados de la temporada. 

Al principio del verano lanzamos una mirada a los musicales que han despertado la atención en los últimos meses. Junio es el mes de los musicales En Primera Fila. No solo los que se representan en los escenarios de Broadway y Londres, sino también aquellos que se han convertido en películas e incluso series de televisión. Estos serán los protagonistas de nuestro programa en las próximas semanas:


Smash. Serie de televisión producida por Steven Spielberg (también responsable de la idea original) en la que se nos introduce en el proceso de creación de una producción musical. La idea inicial era la de centrar cada temporada en un musical diferente. En este caso se trata de una obra basada en la vida de Marilyn Monroe (parece que basada en una producción estrenada hace unos años y que fue un fracaso). Marc Shaiman y Scott Wittman (Hairspray) se han encargado de crear los números musicales, aunque también se incluyen versiones de temas muy conocidos del mundo del pop, quizás por esto de enganchar a un público más amplio, de esos que han convertido en un fenómeno series como Glee.

Porgy & Bess. Más que por su éxito de público hay que destacar esta nueva versión de la obra que estrenó George Gershwin en 1935, con libreto de Ira Gershwin y Dubose Heyward, por sus magníficas críticas. Son numerosas las versiones que este clásico planteado como una ópera moderna ha tenido tanto en los escenarios como también en el cine. Pero innumerables son las magníficas revisiones discográficas de este icono del jazz a cargo de algunos grandes como Miles Davis, Louis Armstrong o Ella Fitzgerald. Cada versión aporta algo nuevo, y en esta ocasión se han hecho cambios en el final de la obra y en diálogos para tratar de modernizarla y acercarla a los espectadores actuales. Que Audra McDonald haya conseguido un Premio Tony no parece sorprendente, porque lleva ya cinco, entre obras teatrales y musicales, aunque también debería haberse reconocido el trabajo de su compañero de reparto, Norm Lewis. El galardón como Mejor Revival frente a otros reconocidos contendientes (Evita entre ellos) también parecía cantado.

Premios Tony 2012
Mejor Revival Musical
Mejor Actriz principal (Audra McDonald)

Rock of ages. Estrenado en Broadway en 2009, se convirtió en uno de los éxitos de la temporada y el año pasado saltó a los escenarios del West End londinense. Su creador es Chris d'Arienzo y se enmarca dentro de lo que ya se denomina como un jukebox/musical, es decir, una de estas obras que utilizan versiones de temas muy populares para construir su armazón sonoro. En este caso, se trata de canciones para todos los públicos de la historia del rock suave (Bon Jovi, Pat Benatar, Steve Perry, Europe...). Estos días se estrena la versión cinematográfica de este musical nominado en su momento a 5 Premios Tony, y nosotros aprovechamos la ocasión para presentar la versión interpretada por sus protagonistas en el cine: Tom Cruise, Alec Baldwin y Catherine Zeta-Jones, entre otros. 

Once. Ha sido una de las sorpresas de la temporada. Uno de esos musicales de bajo presupuesto, que ha conseguido despertar la atención de los espectadores tras su estreno en los circuitos independientes y su posterior salto a Broadway. Sus 8 Premios Tony, de las 11 nominaciones que tenía, son un reflejo del éxito que ha cosechado esta adaptación a cargo de Enda Walsh basada en las canciones que crearon Glen Hansard y Markéta Irglová para la película que en 2006 vivió semejante circunstancia: de modestas pretensiones acabó convirtiéndose en referente internacional y logrando un Oscar a la Mejor Canción.

Premios Tony 2012
Mejor Musical
Mejor Dirección (John Tiffany) 
Mejor Libreto Musical (Enda Walsh)
Mejor Actor Principal (Steve Kazee)
Mejores Orquestaciones (Martin Lowe)
Mejor Diseño escénico (Rob Crowley) 
Mejor Diseño de Luces (Natasha Katz)
Mejor Diseño de Sonido (Clive Goodwin)

Newsies. Otro musical que se refleja desde el cine es el que han creado Alan Menken (primer premio tras cuatro nominaciones) y Jack Feldman basándose en sus propias canciones para la película de Disney estrenada en 1992, y que fue un relativo fracaso de público. Harvey Fierstein, uno de los nombres más prestigiosos de Broadway, se ha encargado de realizar el libreto de esta adaptación a los escenarios teatrales y dicen los que lo han visto que ha conseguido que la versión de los escenarios sea más interesante que la película en la que se basa. Aunque puedan saber a poco, los 2 Premios Tony al menos dan el espacio adecuado en los escenarios que merece esta obra maldita para el cine. 

 Premios Tony 2012
Mejor Coreografía (Christopher Gattelli) 
Mejor Música (Alan Menken/Jack Feldman)

Bonny & Clyde. Con música de Frank Windhorn y letras de Don Black, se trata de uno de los musicales con mejores críticas de la temporada, aunque solo consiguió dos nominaciones para los Premios Tony. Jeremy Jordan (que este año ha hecho doblete con Newsies) y Laura Osnes protagonizan esta obra que nos acerca a la trayectoria de esta conocida y muy cinematográfica pareja de delincuentes, a la que dieron vida en 1967 Warren Beatty y Faye Dunaway, bajo la dirección de Arthur Penn. 

Evita. Esta nueva revisión del popular musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice que se estrenó en 1976 ha conseguido situarse en una posición privilegiada entre los remakes del año. La presencia del cantante Ricky Martin, debutante en Broadway, ha despertado también el interés, y lo cierto es que ha conseguido muy buenas críticas en su interpretación del Che Guevara, junto a Elena Rogers dando vida a Evita Perón. Sin embargo, a pesar de sus tres nominaciones a los Premios Tony y de su muy notable campaña de promoción (con la presencia de Ricky Martin en los más populares programas de televisión), no ha logrado el reconocimiento que otorgan los teatros profesionales de Broadway. 

28 mayo, 2012

Adaptarse o morir


Mientras el presidente de la Academia de Cine, Enrique González-Macho, en su discurso de presentación en la pasada edición de los Premios Goya, lanzaba una mirada reticente hacia otras formas de distribución ajenas a la puramente cinematográfica, la realidad que se está viviendo en los últimos meses parece empeñada en contradecirle. Ahora, la palabra es VoD, y en Estados Unidos ya se la toman muy en serio. 
 
Uno puede llegar a entender las reticencias de cierto sector de la producción y distribución en España. Lo que no se entiende es que sean precisamente los representantes de organismos o instituciones que tienen como principal deber preservar la cultura como bien público, no solo en el presente sino también en el futuro, los que tengan esta mentalidad conservadora. Enrique González-Macho puede hacer lo que quiera con su productora-distribuidora Alta Films; Antón Reixa puede hacer lo propio con su productora Filmanova. Lo que encontramos contraproducente es que sean estos dinosaurios cuyas declaraciones sobre internet, las nuevas ventanas de exhibición o la banda ancha les definen, los que ocupen puestos de responsabilidad que pueden establecer la posición de ciertos sectores de la profesión.
Cierto es que la exhibición tradicional (entiéndase, en salas de cine) sigue siendo el principal elemento para calibrar el éxito o fracaso de una película. Aunque esto es dudoso. Recientemente, un reportaje de la revista Variety planteaba las reticencias que existen aún sobre la efectividad de los estrenos en VoD (Video on Demand). Pero en realidad el reportaje parecía concluir que el problema no está en los resultados en sí, sino en que estos resultados sean tenidos en cuenta por quienes deben valorarlos. Decía Alex Walton, productor de La mujer de negro: “Si tienes una película que en Estados Unidos se estrena en VoD, esto se convierte en una señal negativa para el distribuidor francés o italiano que está intentando colocar el film las cadenas de distribución, ya que éstas observan la taquilla americana” (reportaje de Variety reproducido por Boxoffice.es).

Y eso a pesar de los resultados recientes, que animan cada vez más a las productoras norteamericanas a realizar estrenos simultáneos en VoD y en salas. Margin call, de J.C. Chandor, se estrenó en tan solo 56 salas en todo Estados Unidos, pero al mismo tiempo lo hizo en VoD, a través de televisores con acceso a internet. Su recaudación por este sistema llegó casi a los 2 millones de dólares. En realidad, la industria de Hollywood (como no podía ser menos), viene planteando desde hace meses una intensa reflexión sobre los nuevos sistemas de distribución. El buen resultado en VoD de títulos como La boda de mi mejor amiga, Margin call o Melancolía han despertado el interés por seguir trabajando en esta línea.
Entre los últimos ejemplos se encuentra Get the gringo, título final de la hasta hace poco llamada How I spent my summer vacations, la última película escrita, producida y protagonizada por Mel Gibson. Algo previsible pero con maneras de buen cine de acción que incluye una secuencia-homenaje a Sam Peckinpah, se trata de una película interesante que se ha estrenado en el mercado estadounidense directamente en VoD, sin pasar por las salas. 

La estrategia de los estudios de cine, especialmente en momentos de crisis, pasa por plantear una apertura de las “ventanas de exhibición”. El problema es, como ya comentábamos, que estas nuevas ventanas de exhibición sean consideradas como tales, al mismo nivel que las “tradicionales”. Por ejemplo, una base de datos tan destacada en la industria como IMDb no incluye datos de recaudación en VoD, y webs de referencia españolas como Boxoffice.es (que se sirve principalmente de los datos publicados por la empresa Rentrak) tampoco tiene en cuenta para hacer sus análisis nada que no sea la recaudación en salas de cine.
En España se han planteado algunos ligeros atisbos de apertura. Aunque se limitan a estrenos a través de plataformas de cine online como Filmin (la buena noticia es que por fin el ICAA considera la recaudación en este tipo de plataformas, o en festivales de cine, como datos a tener en cuenta para la amortización de las películas). También ha habido algunas interesantes discusiones sobre por qué una película que ha sido un fracaso en taquilla, como Extraterrestre, de Nacho Vigalondo, se ha estrenado en circuitos de exhibición en vez de en otros formatos. Y tiene sentido. Extraterrestre se ha beneficiado de una intensa campaña (y notable seguimiento) a través de las redes sociales, pero esto no se ha traducido en una buena taquilla. Algunos han planteado que quizás la exhibición en salas no era el mejor formato para estrenar un título como éste. Y otros ya vaticinan que el público potencial de internet (el que comenta, analiza, discute en las redes sociales) empieza a ser diferente del que va a las salas de cine.

El próximo estreno simultáneo de la película Carmina o revienta, de Paco León, en salas de cine, DVD e internet (a través de la plataforma Filmin) el 5 de julio va a ser un buen test para ver cómo funcionan este tipo de iniciativas en España. La sensación es que al final Carmina o revienta va a funcionar mejor en formato "doméstico" que en salas, entre otras cosas porque los exhibidores, que siguen viendo internet como un enemigo, se niegan a participar en este tipo de propuestas, por lo que suponemos que el estreno en cines será más bien limitado. Más aún cuando Alta Films, que negoció en el pasado Festival de Málaga la distribución de la película, ha puesto en manos de la productora Jaleo Films el estreno en salas, limitándose a colocar el "producto" en manos de sus socios de distribucion en DVD (Cameo) e internet (Filmin).

Los medios de comunicación parece que también siguen la máxima del ninguneo a formas paralelas de exhibición, aunque luego incluyan algún reportaje sobre las alternativas a las salas. Pero si una película no tiene fecha de estreno en una sala de cine, lo normal es que los medios (radio, televisión o prensa), decidan no hablar de ella. Es como si no existiera. Ejemplos recientes corroboran algunas estúpidas “líneas editoriales” de los principales medios de comunicación. También sería interesante reflexionar sobre los premios que conceden las academias, instituciones o, directamente los críticos de cine. ¿Por qué sólo se tienen en cuenta para ser valoradas las películas estrenadas en salas? ¿Por qué ese ninguneo constante (más sorprendente aún en el caso de la crítica) a las películas que se estrenan fuera de los circuitos "tradicionales"?

Para descrédito de los González-Macho que tenemos que soportar hablando del “futuro” del cine, el cambio parece cada vez más cercano. Sobre todo porque el estreno en VoD o PPV abarata notablemente las campañas de promoción de las películas. Los grandes estudios seguirán apostando por la exhibición tradicional para sus superproducciones, pero cada vez está más claro que su apuesta de cara a producciones de presupuesto medio o bajo pasa por encontrar nuevas ventanas. Y la apuesta de un cine europeo cada vez más difícil de financiar y de un cine español que importa un cojón al actual gobierno, debe ser la de encontrar otras formas por las que llegar a los espectadores. Éstos existen, pero están en otro sitio, lejos de las salas de cine. 

28 abril, 2012

Éxito del cine andaluz en Málaga

El Festival de Cine Español concluye hoy con una entrega de premios que reivindica el cine hecho en Andalucía como la gran sorpresas de esta edición. Si eso es el reflejo de que en Andalucía se vive un buen momento en la creación de obras cinematográficas, resulta difícil de valorar. Da más bien la impresión de un cierto espejismo que se da de bruces con la falta de interés por la cultura que demuestran los políticos (los andaluces y los de fuera de Andalucía) en esta época en la que hay que buscar réditos a base de machetazos.

Los niños salvajes, de Patricia Ferrerira, ha sido una de las películas vencedoras, ganadora entre otros de la Biznaga de Oro y del Premio al Mejor Guión. Coproducida por la joven productora sevillana Áralan Films que, daban con éste su primer paso en el largometraje de ficción tras una notable carrera en el mundo del cortometraje y el documental, Los niños salvajes tiene la virtud de retratar con cierta soltura una sociedad a la deriva (la de los tres adolescentes protagonistas, pero también la de sus padres y la de un sistema educativo puesto en entredicho). El buen trabajo de los protagonistas ha sido reconocido también con los Premios a la Mejor Actriz de Reparto, para Aïna Clotet (que interpreta a la profesora algo naïf que aún cree en una educación para todos, no solo para los más inteligentes) y Mejor Actor de Reparto, ex-aequo para Alex Monner (un chaval que ya en Héroes demostró que tiene madera de actor de los buenos). Aunque le falta algo de empuje, Los niños salvajes ha sido una de las propuestas más interesantes de una Sección Oficial bastante irregular.

La otra vencedora ha sido Carmina o revienta, el debut en la dirección del actor Paco León. Pocos dudaban que su madre, Carmina Barrios, auténtica alma del proyecto, lograría el Premio a la Mejor Actriz. Su naturalidad frente a la cámara y la inteligente puesta en escena del director y guionista la han situado como la sorpresa del festival, y posiblemente una de las sorpresas de esta temporada en el cine español. Pero Carmina o revienta, que algunos periodistas, especialmente del Norte de España, no terminan de entender, contiene al margen de su humor con tendencia al trazo grueso, un dibujo de personajes que acaban resultando entrañables. Y eso convierte en universal una historia que nació como algo personal. Al fin y al cabo, Paco León se ha formado interpretativamente hablando en la creación de monólogos y construcción de personajes con enjundia, por lo que no resulta sorprendente que funcionen con especial eficacia los monólogos que sirven de columna vertebral de la película. 

Otro premio que estaba cantado era el Premio del Público, no solo por la popularidad de su director, sino también porque es una película que atrapa con facilidad a los espectadores. Pero que le hayan otorgado un Premio Especial del Jurado (ese premio que básicamente demuestra que el jurado no ha tenido valor para darle el máximo galardón), consolida a Carmina o revienta como algo más que un simple producto de posibilidades comerciales. Valiente proyecto que Paco León ha pagado de su bolsillo (con la participación de la productora sevillana Jaleo Films) y que ahora busca distribución (entre las numerosas ofertas recibidas en Málaga, parece que la que más posibilidades tiene es la de la distribuidora Alta Films).

A los que nos ha gustado especialmente A puerta fría, de Xavi Puebla, una producción de la también sevillana Maestranza Films, nos saben a poco los premios conseguidos. Aunque éstos sean el Premio de la Crítica (que siempre es un reconocimiento especial) y el muy esperado Premio de Interpretación para un Antonio Dechent que resulta especialmente inspirado en esta película de perdedores, y que demuestra su categoría como actor hablando de tú a tú con el siempre efectivo Nick Nolte (muy bien secundados por María Valverde y José Luis García Pérez). Ya comentamos en su momento que A puerta fría contiene escenas de auténtico suspense sostenido en miradas y primeros planos, y resulta singularmente acertada en su construcción narrativa y en su trabajo de dirección sobria, efectiva y contundente. Personalmente nos hubiera gustado un reconocimiento a un guión que contiene diálogos muy acertados. 

"Miel de naranjas", de Imanol Uribe, se ha alzado con dos premios que parecían cantados, aunque no por ello merecidos. El de Mejor Director y el de Mejor Guión, para la historia escrita por la andaluza Remedios Crespo, además de una Mención Especial (este año al jurado le han faltado premios que dar, lo cual no dice mucho en favor de su criterio) a Ángela Molina por su participación en la película. El año pasado Imanol Uribe fue jurado en el Premio SGAE Manuel Alejandro que se concede en el marco del Festival de Málaga. Él fue uno de los responsables de que "Miel de naranjas" consiguiera el galardón de la SGAE, y finalmente fue también el encargado de dirigir esta historia de mirada tradicional a la Guerra Civil, rodada en Jerez de la Frontera, que adquirió Alta Films. Ahora, el resultado parece haber sido reconocido, aunque la distribuidora ha decidido situar el estreno ya en el mes de junio (estaba previsto para mediados de mayo), lo cual no jugará en favor de su repercusión en taquilla. 

La presencia andaluza también se ha visto reconocida con el Premio ASECAN Ópera Primera a Ali, de Paco R. Baños, y el éxito cosechado en la Sección Zonazine, con Premios a la Mejor Película y Mejor Director para 12+1. Una comedia metafísica, de Chiqui Carabante, y los de Mejor Actor para Alfonso Sánchez (no se entiende que no se haya reconocido ex-aequo el trabajo de Alberto López) y Premio del Público para El mundo es nuestro, de Alfonso Sánchez.

El Festival de Cine Español de Málaga ha demostrado este año la buena posición de ese "nuevo cine andaluz" que viene sugiendo en los últimos años con éxitos destacados (ahí está la nominación al Goya del documental 30 años de oscuridad, de Manuel H. Martín, que se estrena el jueves 3 de mayo en Canal +), y que buscan a través de presupuestos más ajustados y de formas diferentes de distribución esas vías de escape hacia el ninguneo de las instituciones públicas. Veremos si para el año próximo hay suficiente cosecha para afianzar este movimiento. 

En cuanto al festival en sí, azotado este año por una cierta desorganización que ha provocado situaciones absurdas y cambios de última hora en el acceso a las salas, habría que pedir algo de interés por convertirse en un encuentro accesible, no un coto cerrado. Entre otras cosasm porque en los próximos saldrán a los medios los responsables del festival y del ayuntamiento y nos anunciarán que hemos sido muchos los acreditados y ha aumentado notablemente el número de espectadores. Para unas cosas somos prescindibles, pero para otras formamos parte del márketing. Es lo que tiene pretender ser algo más que lo que se es.


Jhonny Gary Martínez Tapia (Enviado especial)