26 abril, 2012

Festival de Cine Español de Málaga. Día 4

Jornada extraña en el festival. No solo porque se nota una considerable ausencia de nombres conocidos que den a los alrededores del Teatro Cervantes esa animación de espectadores ávidos de caras populares que se vio el fin de semana, sino porque el día ha resultado tibio y cansino. Da la impresión de que si el festival hubiera durado tres días no hubiera pasado nada, porque ni siquiera en las calles se nota una presencia importante de la muestra. Se anuncia para la nueva jornada la visita de algún rostro televisivo, y quizás eso anime un poco estos días desangelados.

La anécdota del día ha sido el parón que sufrió la película Los niños salvajes en el pase de prensa matinal. Una de esas circunstancias que no desea ninguna productora en su puesta de largo. Tampoco ningún festival. Enseguida surgen los cronistas bocazas que acusan a la productora de no chequear la copia, al festival de no comprobar lo que se les envía. Uno que ha estado metido de lleno en la programación de festivales, sabe que muchas veces las copias llegan con escaso margen para ser chequeadas correctamente. No siempre hay tiempo para detectar un posible fallo de desincronía. El año pasado en el Sevilla Festival de Cine se interrumpió la proyección de la película de inauguración. Hace unos días también tuvo que interrumpirse al principio la proyección de una película en el Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. Quienes asisten con frecuencia a festivales de cine deberían saber que estas cosas ocurren y que no siempre hay una explicación más allá del fallo técnico. Curiosamente, esos mismos son los que critican con más dureza este tipo de situaciones.

Otra cosa es que se den explicaciones adecuadas a tiempo. El festival no ha reaccionado mal, aunque enviar una nota de prensa quitándose de encima todo tipo de responsabilidades me ha parecido de mal gusto.

Los niños salvajes es la última película de Patricia Ferreira, una directora que consigue a veces buenos productos y otras cae en el sopor más absoluto. Este último film tiene a tres adolescentes como protagonistas que muestran su desarraigo con la vida que sus padres y sus profesores les están marcando. Bien interpretada, asentada sobre una trama de suspense en la que se juega con la información que se le aporta al espectador, la película se desnivela por el ritmo y la excesiva dilatación de la historia, lo que no juega a su favor. Hay grandes virtudes, algunos momentos de especial química y veracidad en la relación de estos tres adolescentes. Pero también una cierta tibieza en sus resultados.

Casi tan tibia como el homenaje que le ha dedicado el festival al director Cesc Gay. Con ausencia de actores y actrices con los que ha desarrollado su interesante carrera, Con una presentación sosa por parte del festival, el homenaje a Cesc Gay ha pasado sin pena ni gloria. Quizás también porque es un director que no forma parte de estas industria algo onanista que es en la que parece estar interesado este festival.


Jhonny Gary Martínez Tapia/Miguel A. Reina

25 abril, 2012

Festival de Cine Español de Málaga. Día 3


El festival parece querer arreglar los entuertos de las primeras jornadas. Parece claro que pretender ser un festival de altura no implica decisiones de estrategia organizativa que no tienen mucho sentido. Hoy, en una rueda de prensa tan multitudinaria como la de la película Carmina o revienta han surgido también algunas carencias, no obstante. Por ejemplo, que al no estar preparados para acoger ruedas de prensa con tanta expectación al final la culpa acabe recayendo en los periodistas que llenan la sala. Un festival debería agradecer que se llenen sus ruedas de prensa, no quejarse porque haya tantos acreditados. Por supuesto, a la hora de hacer balance de la edición, estos acreditados no molestan tanto, y pasamos a formar parte de la promoción del festival. Aunque en la hostelería de la zona cercana al Teatro Cervantes se nos quejen de que este año se nota una menor presencia del festival, y un menor apoyo por parte de las instituciones. Ciertamente, si el primer fin de semana parecía que el Festival de Málaga conservaba su tirón mediático, a partir del lunes se ha notado una notable ausencia de repercusión. Lo cual no es positivo para un festival que busca en su resonancia en medios su principal baza para la supervivencia.

Entre las películas presentadas a concurso, Carmina o revienta ha sido una de las sorpresas. No porque se esperara menos del debut en la dirección del mediático Paco León, sino porque consigue construir un perfil de personajes que resultan entrañables. A Carmina o revienta se le puede achacar cierta tendencia al trazo grueso en su pretensión humorística, pero esconde un poso de madurez narrativa que la hacn trascender el simple divertimento. En su condición de falso documental que no lo es tanto, la película nos descubre a un personaje maravilloso que, a pesar de ciertas exageraciones, tiene los pies en suelo. Una de esas madres luchadoras que, como decía su director en la rueda de prensa, va más allá del supuesto arquetipo andaluz. El principal valor de Carmina o revienta está en que Paco León ha hecho lo que ha querido, que le ha salido bien y que encima resulta efectivo entre los espectadores. A una película no se le puede pedir más.

Hoy nos hemos amanecido con la noticia de que José Luis Cienfuegos, director del Festival de Gijón expulsado de una patada por el gobierno municipal de derechas, ha sido elegido como el próximo director del Festival de Sevilla. Buena elección, aunque el gabinete de prensa del Ayuntamiento no haya podido confirmar la noticia porque "estamos en Feria".. Pues menos pescaíto y más trabajo, habría que pedirle a los responsables de prensa locales. Esperemos que Cienfuegos pueda organizar un buen festival con las migajas que le ha dejado el ayuntamiento.


Jhonny Gary Martínez Tapia

22 abril, 2012

Festival de Cine Español de Málaga. día 2

El segundo día del festival ha demostrado dos cosas: 1. Que estamos ante el festival de la crisis, antes generoso con el cine español y ahora rácano hasta el absurdo; Y 2. Que la nota prefominante es la organización desorganizada, con circunstscias tan absurdas como que la prensa acreditada sea la que tenga más problemas para asistir a los sarcásticamente denominados "pases de prensa". Hoy se han dado ejemplos tan absurdos como que un acreditado dejn medio de comunicación extranjero ha tenido que pedir una entrada al equipo de una de las películas presentadas en pase "de prensa" porque por las vías oficiales del festival no le ha sido posible conseguirla. Algunos habituales acreditados del festival no entienden esta desorganización, pero lo cierto es que hay un empeño en querer ademejarae a grandes muestras cinematográficas sin el talento organizativo de aquellas.

En la parte puramente cinematográfica, hoy hemos asistido a una de las películas que tienen serias posibilidades de llevarse premios en esta edición del festival. A puerta fría es un drama inteligentemente escrito que se sostiene sobre el trabajo de Antonio Dechent, un vendedor que ahoga su trayectoria profesional y personal cuesta abajo en sorbos de whisky. Personaje casi podríamos decir que escrito para Dechent, que nos recuerda a aquella magnífica interpreta ión en Smoking room. Y bien secundado por José Luis García Pérez y María Valverde, e incluso por un Nick Nolte cuya presencia, lejos de la posible estrategia comercial, está plenamente justificado y rentabilizado des el punto de vista narrativo. Hay en algunas escenas más tensión entre las miradas de los personajes que en muchos ejercicios vacíos que hemos visto aquí.

También hemos asistido hoy a una emocionante proyección del documental 30 años de oscuridad ante la familia de Manuel Cortés y Juliana Moreno. Us familiares han vidto por primera vez el trabajo de Manuel H. Martín nominado al Goya, cerca de donde Cortés estuvo escondido durante 30 años y en la capital a la que Juliana se trasladaba diariamente para tratar de mantener a una familia sin patriarca. La nieta de ambos ha murmurado un sincero y emocionado "Gracias". Su empeño por mantener viva la memoria de sus abuelos ha dado sus frutos enun documental que se estrena el 3 de mayo en Canal +.

Festival de Cine Español de Málaga. Día 1


Día de inauguración del 15 Festival de Málaga. Una edición que acoge, más que nunca, producciones andaluzas o con participación andaluza: A puerta fría, Ali, Los niños salvajes, El mundo es nuestro, Carmina o revienta, 30 años de oscuridad... Niñerío a las puertas del Teatro Cervantes para otorgar condición de estrellas a actores y actrices. Pero, como se preguntaba acertadamente Gonzalo Suárez, uno de los miembros del jurado, en la ceremonia de inauguración, lo que hay que saber es si esas/os fans histriónicos van al cine realmente. Mucho nos tememos que no.

Día 1 caluroso en la calle y un poco gélido en las salas. No por la escasa presencia de público, sino por la falta de empatía que transmitió la ceremonia, a pesar del esfuerzo de los, parece que un poco improvisados presentadores, Ana Fernández y Francis Lorenzo. Entre coreografías retro y actuaciones estelares, la cosa anduvo flojita, mientras buena parte de las caras conocidas veían el partido de fútbol en una carpa cercana.

Tampoco The Pelayos, la película de inauguración, termina de transmitir esa diversión que el director Eduard Cortés gusta de describir como reflejo del rodaje. Que se lo pasaran bien haciendo la película no significa que la historia acabe empatizando de la misma manera. Se nota que hay una intención clara de reproducir los mejores aciertos de películas de casinos, pero a pesar de cierta tendencia a la construcción de juegos de ritmos, el conjunto transmite sensación de cansancio y hastío a la media hora de comenzar. Y eso que los actores parecen creérselo, excepto quizás Eduard Fernández, que incorpora a un antagonista chusco mal construido desde el guión. The Pelayos basada en la conocida historia de Gonzalo García Pelayo y sus hijos, que lograron crear una metodología para desbancar legalmente las ruletas de los casinos más importantes del mundo, termina cayendo en la misma rutina que el método que describe (del que s nivel narrativo tampoco se le podía sacar mucho partido). Pero resulta sorprendente que la película trate de construirse sobre subtramas sin interés que no solo no alimentan la historia principal sino que la ralentizan y le quitan efectismo.

27 febrero, 2012

Oscar 2012: El triunfo de los Weinstein

Que una película muda de nacionalidad francesa acapare los principales premios de la Academia de Hollywood solo se puede conseguir con una buena campaña de márketing, al margen de los propios valores de la película. No cabe duda que el apoyo de The Weinstein Company ha sido fundamental para conseguir este logro. 


Harvey Weinstein (su hermano Bob se mantiene más en la sombra) es uno de los personajes más controvertidos de Hollywood. Desde que fundaron Miramax, productora con cierta tendencia a la promoción de películas de cierto aire independiente y con sello de calidad, los Weinstein se han convertido en los productores más influyentes del cine norteamericano de las últimas décadas. Descubridores de Quentin Tarantino o Steven Soderbergh, por poner dos ejemplos, su mirada ha estado habitualmente dividida entre la industria de Hollywood y cierto cine europeo con posibilidades de éxito comercial: El paciente inglés (Anthony Minghella, 1996), Shakespeare enamorado (John Madden, 1998) o Fahrenheit 9/11 (Michael Moore, 2004) fueron algunos de sus primeros logros. Luego vendría su salida poco decorosa de Disney (a la que vendieron Miramax para tratar de hacer frente a sus deudas). Entre las frases más conocidas de Harvey Weinstein se encuentra la siguiente: "Tengo 65 Premios BAFTA, 75 Oscars, $2 billones en activos y cientos de millones de beneficios. Y aun así, Michael Eisner (el que fuera jefe de Disney) no quiere renovar mi contrato". 

El año pasado, Harvey Weinstein consiguió convertir una película británica que había sorprendido en el Festival de Toronto, pero que no parecía contar con grandes posibilidades fuera de los circuitos de festivales de prestigio, en la gran favorita de los Oscar. El discurso del rey (Tom Hooper, 2010) logró cuatro premios, entre ellos los de Mejor Película y Director. Este año ha ocurrido otro tanto. The Weinstein Company, productora fundada por los hermanos Bob y Harvey tras su cese de Disney y el abandono de Miramax, ha cosechado más nominaciones que la mayor parte de las multinacionales, con películas como La dama de hierro (Oscar a la Mejor Actriz), Mi semana con Marilyn (que no ha conseguido premio), el documental Undefeated (Oscar al Mejor Documental) y por supuesto The artist (cinco premios de la Academia).

Harvey Weinstein vio por primera vez The artist (Michel Hazanavicius, 2011) en el avión que le trasladaba desde Nueva York hasta Cannes, unos días antes de que la película comenzara su fulgurante carrera cinematográfica. Por tanto no se dejó llevar por el éxito del filme en el Festival de Cannes, sino que tuvo el olfato suficiente como para ver las posibilidades de esta económica película francesa. Dicen que desde el principio se sintió emocionado con The artist, y que eso le llevó a comprar los derechos de distribución en todo el mundo.

Para los informadores de Hollywood, la "maquinaria Weinstein" es bien conocida. Sus campañas de cara a los Oscar consisten en dar la mayor visibilidad posible a una película. Y comienzan, no en el mes de noviembre, como muchas, sino desde el verano. Harvey Weinstein puso en marcha esta maquinaria con The artist. Organizó fiestas con futuros votantes de la Academia, paseó a todo el equipo por los medios de comunicación, presentó la película en decenas de pases privados allí donde pudiera rascar algún voto. Una de las proyecciones más calebradas fue aquella a la que invitó a descendientes de Charles Chaplin y otros actores del cine mudo, tratando de jugar la baza de la nostalgia. Cuentan que, mientras una gran compañía de Hollywood se suele gastar unos 2 millones de dólares en promocionar sus películas de cara a los Oscar, Harvey Weinstein se gasta 5 millones. Y dicen también que sabe manejar a los medios como nadie (o lo que es lo mismo, que se comporta con los medios como un auténtico déspota). Todavía se recuerda cómo se dirigió a un periodista del New York Observer gritando: "¡Soy el puto sheriff de esta puta ciudad sin ley!".

Pero para los Weinstein, las campañas promocionales hacia el Oscar no tienen por qué ser limpias. Su departamento de publicistas ha generado numerosas contra-campañas para destrozar la carrera de sus competidores. Se dice que ellos fueron los que difundieron noticias en torno a la película Slumdog millionaire (Danny Boyle, 2008) en las que se afirmaba que los niños que habían participado no habían cobrado o que el rodaje había provocado odio en la India. Juego sucio que los Weinstein no tienen el menor reparo en utilizar. 

Su relación con los directores tampoco ha sido especialmente apacible (a excepción de Quentin Tarantino, con el que sigue trabajando a pesar de decisiones dictatoriales por parte del productor). No en vano a Harvey Weinstein le apodan "Harvey The Punisher" o "Harvey Scissorhands", por su tendencia a recortar (quiera o no quiera el director) las películas que produce. Así, obligó al mismísimo Martin Scorsese a hacer lo propio con Gangs of New York (2002); o al propio Tarantino en Pulp Fiction (1994). Peter Biskind cuenta numerosas anécdotas sobre la carrera de los hermanos Weisntein hasta que fueron expulsados de Miramax en su libro "Sexo, mentiras y Hollywood" (2007). 

Michael Moore mantiene un litigio con los productores porque, según él, no ha recibido la parte que le corresponde de los beneficios del documental Fahrenheit 9/11. El último en sufrir las consecuencias de la desgana de Harvey Weinstein ha sido el director Richard Ayoade (más conocido por ser uno de los protagonistas de la serie IT Crowd). El productor compró en el Festival de Toronto su película Submarine (2010), interesante debut como director de Richard Ayoade. Pero tras varios pases privados en los que no recibió una respuesta positiva a la película, le dijo al director: "En Toronto creí que la película tenía gracia. Aquí nadie le pilla el punto. Y yo tampoco". Al final, Submarine quedó relegada a un estreno menor en el mes agosto en Estados Unidos. 

Harvey Weinstein también fue el impulsor del Oscar que acabó ganando Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008). No en vano la actriz española pertenece al círculo íntimo del productor desde hace años. Y eso le ha valido estar en proyectos tan apetecibles como Nine (Bob Marshall, 2009). La máxima de Harvey Weinstein es muy clara: "Si eres mi amigo, te apoyaré hasta la muerte. Si eres mi enemigo, date por muerto". Cuando un productor se le adelantó en un festival comprando los derechos de Shine (Scott Hicks, 1996), cuentan que Harvey Weinstein le buscó por todo el hotel hasta encontrarle, le empujó contra la pared y le dijo: "Ya puedes ir buscándote un buen abogado porque voy a dibujarte de nuevo el culo".

21 febrero, 2012

Crónica Festival de Berlín 2012

Una vez más, “En primera fila” acude a la cita anual con el Festival de Cine de Berlín; en este 2012, su 62 edición.

Berlín es una ciudad sumamente acogedora, con un carácter más mediterráneo que centroeuropeo y que bien merece una visita anual aunque solo sea para saludar a esa enigmática joven que es Nefertiti. Evidentemente no hay otro motivo para visitar Berlín en el mes de Febrero que asistir a su longevo Festival de Cine. Desde hace varios años se viene anunciando un posible cambio de fechas para la celebración de la Berlinale y situar el festival en plena primavera y sería de agradecer encontrar  una ciudad con un clima de mayor bonanza del que hemos “disfrutado” este año con temperaturas máximas de -5ºC.
              
Pero entremos de lleno en el motivo de esta crónica, la Berlinale 2012. Un festival con desigual calidad cinematográfica, pero con un denominador común: el compromiso ético al abordar temas  de gran calado social y humano. Ese abordaje lo han realizado desde autores semidesconocídos  hasta los ya consagrados como Stephen Daldry o Zhang Yimou y sin olvidar la primera experiencia como directora de la actriz Angelina  Jolie con una intensa y dramática película sobre la guerra de Bosnia en los años 90 (“In the land of blood and honey”).
              
Espectacular, mediático y merecido ha sido el homenaje  a Meryl Streep con el pase de todas sus películas y como posible preparación ante el más que probable Oscar de este año.
              
Nuestro primer encuentro de cine en la Berlinale 2012 fue “Extremely loud and  incredibly close” donde Stephen Daldry muestra una vez más su magnífica capacidad para la dirección de actores y especialmente niños (recordemos “Billy Elliot” o “Las horas”). A través de una historia  personal y de forma parabólica, muestra la débil solución al duelo que la sociedad norteamericana ha desarrollado tras los hechos del 11-S y que se reflejan patológicamente en el subconsciente colectivo.
            
En el Programa Oficial se han presentdo 17 peliculas a competición entre las que se podrían destacar “Tabú” del portugués,  fiel seguidor de autores como Godard o Rivette,   Miguel Gomes. “Just the wind” del húngaro Bence  Fliegauf   expuso una historia de racismo en ambiente rural.  Ursula Maier en “Sister” presenta una historia  de un niño y una joven mujer a los que les falta todo, en la opulenta Suiza. El filipino  Brillante Mendoza presentó “Captive”,  drama sobre el terrorismo.
            
España estuvo  representada en competición por Antonio Chavarrías con “Dictado”, trhiller psicológico que pudo haber pasado sin pena ni gloria  pero que se hundió y dio lugar a la hilaridad de la prensa por su deplorable y  ridículo final.  

Zhang Yimou presentó “The flowers of war”, nueva versión de los hechos acaecidos en 1937 con la ocupación japonesa de China.  Retrata una historia durísima,  con momentos de humor que invitan a la distensión. Narra sentimientos entrecruzados de distintos personajes, sus flaquezas y  sus heroicidades con realismo,  pero con una estética más dulce, como corresponde al principal representante de la llamada 5ª generación del cine chino, que la presentada  en “Ciudad vida y muerte” de Lu Chuan.

La película alemana “Bárbara” de Christian Petzold  fue bien recibida aunque desarrolla un  buen guión con la frialdad clásica del cine alemán actual.

Por último habría que destacar la que en definitiva ha ganado el Oso de Oro de este año: “Cesare debe morire” de los Hermanos Taviani. Pequeña gran película por su minutaje y su planteamiento minimalista que bien podríamos situar en el género del documental. Los Taviani en línea con su compromiso político abordan una performance original, teatro de Shakespeare en la cárcel e interpretado por reclusos,  lo que les permite expresar toda la teoría política que aparece en la obra “ Julio César” del autor inglés.  La dictadura, la fidelidad, el derecho al tiranicidio. Al mismo tiempo, reflexionan en boca de uno de los reclusos sobre el efecto liberador  de la cultura. Lamentablemente no creemos que esta película sea accesible al espectador más allá de algún pase televisivo de madrugada.

Finalmente,  no tenemos más remedio que señalar un desagradable incidente ocurrido en la embajada española. Es tradicional desde hace años ofrecer en la embajada de España en Berlín una recepción a los españoles que asisten a la Berlinale: actores, productores, distribuidores, prensa. En definitiva,  todos los profesionales españoles que debidamente  acreditados vamos a Berlín a trabajar. Es el momento de saludar a los compañeros de otros medios con alguna cerveza y algún (escaso) canapé de por medio. Nuestra sorpresa y la de otros 2 compañeros fue que una funcionaria, suponemos que de la embajada, nos prohibió la entrada a la recepción ya que nuestros nombres no figuraban en la relación que ellos tenían (después de más de 6 años acudiendo al evento con puntualidad); es decir que figurábamos como prensa acreditada en la Berlinale 2012 pero no en la lista para entrar en nuestra casa (¿o qué debe significar  la Embajada de España en un país extranjero, sino  la casa de un español?). Todo expresado además en forma y modo, que, escuchado en el horrible edifico que el sátrapa alemán regaló al español en 1940, nos hizo pensar en algún momento que podíamos terminar en Dachau… Lamentable, absolutamente  lamentable,  tanto en el fondo, como muy especialmente en sus formas,  no obstante  “En primera fila” volverá a la Berlinale en  2013.

Antonio Figueredo