04 septiembre, 2010

El festival autocomplaciente

Desde el principio el Sevilla Festival de Cine Europeo ha mantenido una interesante política de apoyo a la distribución de las películas premiadas. Pero es un sinsentido que se premien títulos ya adquiridos antes de presentarse en la muestra. 

El Festival de Cine Europeo ha dado el pistoletazo de salida a la nueva temporada con una nota de prensa que nos desvela que todas las películas premiadas en la pasada edición han sido estrenadas en España, habiendo cumplido en este sentido sus objetivos al 100%. Una especie de mensaje autocomplaciente que sirve para mirarse el ombligo y felicitarse a sí mismo por haber logrado el propósito de estos galardones: que las películas que los reciben consigan distribución en nuestro país. 

Desde el principio el festival ha mantenido una interesante política de apoyo a la distribución de las películas, otorgando los premios a las posibles distribuidoras y no a las productoras de los films presentados, al contrario que hacen otras muestras cinematográficas de mayor envergadura. La teoría está bien, siempre que la práctica sea igualmente seria. Pero el Sevilla Festival de Cine Europeo ha apostado en las últimas ediciones por un cine ya consolidado y ya comercializado, lo que choca de lleno con las utopías de ayudar a estrenar cine inédito. Porque, no nos engañemos, pocas distribuidoras españolas van a descubrir en Sevilla películas que no hayan visto en otros festivales  y mercados de mayor enjundia, entre otras cosas porque la programación del festival europeo se nutre principalmente de lo que se ha podido ver en Berlín, Cannes o Venecia. Así que convencer a una distribuidora que no ha visto ya los posibles valores de una película, para que adquiera los derechos de distribución con mayor valentía de lo que lo suelen hacer, es como tratar de encontrar un oasis en un desierto.

Si lo que se pretende es apoyar la distribución parece un sinsentido que se premien (diría más, que se seleccionen) películas que ya han sido adquiridas en España. Y desde luego resulta ridículo congraciarse de haber conseguido ayudar a la distribución de películas como Un profeta, Lourdes, 44 inch chest o Nothing personal, que de hecho ya habían sido adquiridas para el mercado español, y por tanto, tenían asegurado su estreno. 

Sería más lógico enfocar la Sección Oficial a títulos inéditos, en vez de alcanzar determinados acuerdos con distribuidoras para presentar sus películas. Pero también hay que reconocer que se trataría de algo utópico por dos razones o culpables: 1. El público. Intentar una buena aceptación del público pasa por ofrecer películas con nombres (actores, directores...) y títulos que llamen la atención. 2. Las distribuidoras. Es difícil conseguir películas de una empresa de dsitribución si no les ofreces la Sección Oficial y por tanto la probabilidad de conseguir pasta. Así son.

Por tanto, esa contribución a la distribución de la que se jacta el Sevilla Festival de Cine Europeo tiene una envoltura algo cínica, porque de hecho difícilmente se puede argumentar un apoyo a lo que no necesita ser apoyado. 

Back soon, de Sólveig Anspach
Lo que también resulta sorprendente es que no se mencionen aquellos títulos que, por lo que nosotros sabemos y lo que publica el Ministerio de Cultura, ni siquiera se han estrenado en el plazo establecido. Es el caso, por ejemplo, de la mayor parte de los títulos premiados en 2008: Back soon, de Sólveig Anspach (Giraldillo de Oro), Katia's sister, de Mijke de Jong (Giraldillo de Plata) o The mother, de Antoine Cattin y Pavel Kostomarov (Premio Eurodoc). Todos ellos, que nosotros sepamos, inéditos aún en España. La verdad es que no sabemos a fecha de hoy si se han devuelto los premios obtenidos, porque en este sentido la información ha brillado por su ausencia (nada de notas de prensa), pero resulta insólito que se reivindiquen los valores de un festival cuando sus objetivos no parecen haberse logrado del todo. 

02 septiembre, 2010

Recordando Nueva Orleans

En Primera Fila os presentamos este verano una recopilación de programas monográficos que dedicamos a trabajos concretos o compositores que habitualmente se acercan a nuestro programa. Pero también nos introducimos en sonidos diferentes que provienen de nombres recién incorporados al mundo de la música de cine. Una colección de programas ecléctica que nos introduce en la música más interesante del momento.

Nueva Orleans sepultada tras el Katrina
Estos días se celebra el quinto aniversario de la tragedia que provocaron el huracán Katrina y la desorganización gubernamental en Nueva Orleans. Algunas películas se han acercado a estos hechos, pero han sido los documentales los que mejor han reflejado la desesperación que vivieron los ciudadanos (especialmente los de raza negra que vivían en barrios pobres) y la descoordinación que protagonizaron los políticos, haciendo que fueran peores las consecuencias posteriores que la propia devastación provocada por la rotura de los diques. El impresionante e imprescindible mural cinematográfico que presentó Spike Lee en When the leeves broke: A requiem in four acts (2006) es posiblemente el reflejo más demoledor de lo que ocurrió en la ciudad de Nueva Orleans. De hecho, el director acaba de estrenar en HBO la segunda parte de aquella película, If God is willing and Da Creek don't rise (2010), que regresa a aquellos lugares en los que estuvo hace cuatro años para mostrar la difícil tarea de reconstrucción de la ciudad y de las vidas de sus protagonistas. Aunque finalmente el desastre del vertido de petróleo en el Golfo de México obligó a Spike Lee a dedicar la última parte de este documental al mayor problema ecológico en la historia de los Estados Unidos.

El actor Wendell Pierce en Treme
La otra producción que ha sabido ser un reflejo realista y vital de las consecuencias del Katrina es la serie de David Simon y Eric Overmyer Treme, que se estrenó este año también a través de HBO y que además tiene en común con el documental de Spike Lee a uno de sus protagonistas, el actor Wendell Pierce, oriundo de Nueva Orleans, que cuando ocurrieron los hechos se encontraba trabajando en la serie The wire.

Treme está formada por 10 capítulos de ritmo acompasado que van desgranando los pormenores de un crisol de vidas enfrentadas a un futuro impredecible. En nuestro programa ya os ofrecimos algunos de los temas que formaban parte de esta serie que tiene en la música su principal soporte narrativo. Porque Treme no solamente es una crónica de la devastación, sino sobre todo es un homenaje a la música que surge de la calle y que tiene en Nueva Orleans uno de sus principales baluartes. Con esta serie hemos aprendido algo más de los sonidos negros de una ciudad alegre que recibió una bofetada ecológica. Y con su música, hemos abierto los oidos a una clase magistral de honestidad y talento. Algunos ejemplos los podemos escuchar esta semana en nuestro espacio radiofónico En Primera Fila. 

31 agosto, 2010

Sobrevivir en el Oeste

En Primera Fila os presentamos este verano una recopilación de programas monográficos que dedicamos a trabajos concretos o compositores que habitualmente se acercan a nuestro programa. Pero también nos introducimos en sonidos diferentes que provienen de nombres recién incorporados al mundo de la música de cine. Una colección de programas ecléctica que nos introduce en la música más interesante del momento.

Estamos terminando nuestros programas especiales del verano. El miércoles 15 de septiembre volveremos a estar En primera Fila acercándonos a la actualidad en primera persona. Pero hemos seguido manteniendo durante estos meses nuestra presencia en este blog, continuamos dando la oportunidad a nuestros seguidores de conseguir regalos y nuestro espacio radiofónico sigue adelante con mucha y buena música.

Posiblemente uno de los videojuegos más destacados de 2010 sea Red Dead Redemption, una sorpresa llegada de la mano de Rockstar Games que, aunque en principio no aporta grandes novedades respecto a los juegos sandbox (no lineales), como toda la serie GTA o Mafia, tiene el atractivo de estar situado en el Oeste. Y desde luego se trata del juego que mejor ha sabido sacar partido a ese universo vaquero. La experiencia de jugar a Red Dead Redemption es infinita (si te gustan esta clase de juegos) y, una vez terminado el hilo principal (un final digno de una buena historia del Oeste, con sorpresa incluida), se puede seguir disfrutando en Multijugador con nuevas posibilidades tanto en Modo Libre como en Desafíos. En este sentido, Red Dead Redemption logra llevarnos hasta la experiencia máxima de un juego.

En la parte musical, el trabajo de Bill Elm y Woody Jackson es espléndido e inmejorable. Temas que recogen los sonidos de la música del cine del Oeste, pero al mismo tiempo introducen elementos de rock que alimentan el resultado final.  Y cuentan con colaboraciones como las del cantante sueco Jose González, los norteamericanos Ashtar Command y el inglés Jamie Lidell que nos emociona cuando su canción (una versión corta del tema que da título a su último album Compass, publicado este año. Os recomendamos no perderos la ¡impresionante! versión larga) suena en un momento decisivo del juego, y uno tiene ganas de seguir cabalgando hacia el horizonte hasta que se acabe el tema.

En primera Fila nos acercamos esta semana a la que para nosotros es la mejor banda sonora del año para uno de los mejores juegos del año: Red Dead Redemption.

28 agosto, 2010

El mejor ¿musical? del año: El lado positivo de la vida

Monty Python celebró el 40 aniversario con uno de esos acontecimientos irrepetibles que, al menos, ahora tenemos la oportunidad de ver en DVD/Bluray. No es el Mesías: es un sinvergüenza retoma la historia de Brian veinte años después para convertirlo en un oratorio que no es un oratorio. 

La trayectoria de los Monty Python parece resistirse a ser olvidada, dadas las continuas reediciones de sus películas y espectáculos televisivos, en especial durante la celebración de su 40 aniversario. Un logro meritorio, teniendo en cuenta que llevan separados más de la mitad de esos cuarenta años que se conmemoraron en 2009. Con cada uno de los componentes supervivientes (Graham Chapman falleció hace unos años) dedicados a diversos menesteres (Michael Palin enfrascado en documentales de viajes para televisión, Terry Gilliams con sus siempre personales películas, Terry Jones dedicado a la literatura infantil y John Cleese con una incipiente carrera como actor de comedia), el único que ha mantenido durante estos últimos años el espíritu de ese humor irreverente, incisivo pero nunca soez que caracterizó a los Monty Python ha sido Eric Idle. 

Con inteligencia, ha sabido reconvertir historias que marcaron su trayectoria humorística en musicales de éxito con la ayuda del compositor John Du Prez, como ese Spamalot basado en la película Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (1975) que ha triunfado en los escenarios de Broadway y también en España. Desde luego, que la influencia de este decisivo equipo humorístico inglés ha sido fundamental no solo en el mundo del espectáculo sino en la sociedad en general, queda demostrado gracias al origen de uno de los términos más utilizados en el lenguaje informático: spam. En sus shows televisivos, los Monty Python solían gritar "¡Spam!", haciendo referencia a la carne en lata que se comercializó en los años 40 y que solían comer los soldados soviéticos y británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Básicamente, era un término que se refería a esta carne como "comida basura". Y de la popularidad que adquirió la palabra "spam" en los años setenta surgió su utilización como definición del "correo basura" que nos invade continuamente.

Tras el éxito del musical Spamalot, y con la inminente conmemoración del 40 aniversario del origen del grupo, Eric Idle se planteó homenajear a los Monty Python haciendo referencia a una de sus películas más importantes: La vida de Brian (1979), de la que coincidía precisamente la celebración del 30 aniversario de su estreno. Y para ello utilizó como base El Mesías de Händel, un oratorio escrito por el músico alemán en plena crisis creativa y que, para escarnio de las empresas de gestión de derechos, él decidió que su obra sería "siempre para los enfermos y los presos, pues he sido enfermo y con ella me he curado; y he estado preso y ella me ha liberado". De hecho, es el primer oratorio con el que Händel realmente consiguió un éxito, tras el fracaso consecutivo de sus anteriores intentos. El oratorio, una obra para coro y orquesta que se diferencia de la ópera en que existe representación, pero sin envoltura escénica, es el punto de partida de este divertimento creado por Eic Idle y con música de John Du Prez para cinco solistas, orquesta y coro. 

Una de las presencias más divertidas: Michael Palin
No es el Mesías: es un sinvergüenza nos cuenta la vida de Brian en forma de ópera, pero donde tienen cabida desde rancheras mexicanas hasta, por supuesto, el clásico "Always look on the bright side of life". Y aunque al principio choca un poco esta mezcla extraña de voces operísticas, la Orquesta y Coros de la BBC y el humor de los Monty Python, pronto nos consigue atrapar y nos lleva durante dos horas a uno de los momentos musicales más divertidos que hemos visto en mucho tiempo. Tiene el desparpajo, la mala uva y la irreverencia de las mejores obras de los Monty Python, y de nuevo Eric Idle nos transporta al mejor humor inglés que ellos pusieron de moda en los años setenta y principios de los ochenta. 

Los cinco solistas
Los cameos de Michael Palin (magnífico y desternillante), Terry Jones, Terry Gilliam y Carol Cleveland (la única miembro femenina del grupo) ofrecen algunos de los mejores momentos de esta obra que es recomendable disfrutar en bluray, dada la buena calidad de imagen y la espectacularidad de su trabajo musical, grabado en la celebración que tuvo lugar en el Royal Albert Hall de Londres durante una sola representación el 23 de octubre de 2009, pero que meses antes se había estrenado en Toronto, aunque con menor suntuosidad. La edición que se ha lanzado incluye también algunos interesantes reportajes sobre el proceso de preparación de la obra y los minutos anteriores a la representación. Y algunos preguntarán ¿y John Cleese? Bueno, Eric Idle le disculpa con elegancia en el Making of. Uno de los miembros más conocidos del grupo parece que no quiere saber nada de su pasado en los Monthy Python. Una lástima. 

Para los amantes de los musicales (en forma de oratorio), para los seguidores de uno de los grupos humorísticos más influyentes de todos los tiempos, para los aficionados a los grandes espectáculos, No es el Mesías: es un sivergüenza es una de las obras más recomendables de esta temporada. Aunque sólo la podemos disfrutar "enlatada", como los "Spam".

25 agosto, 2010

"Dar cera, pulir cera"

En Primera Fila os presentamos este verano una recopilación de programas monográficos que dedicamos a trabajos concretos o compositores que habitualmente se acercan a nuestro programa. Pero también nos introducimos en sonidos diferentes que provienen de nombres recién incorporados al mundo de la música de cine. Una colección de programas ecléctica que nos introduce en la música más interesante del momento.

La última semana de agosto la dedicamos a las bandas sonoras de las películas de la saga Karate Kid y sus remakes. En nuestro espacio radiofónico nos acercaremos a la serie original a través de la música creada por Bill Conti en uno de los mejores momentos de su carrera. El primer programa está dedicado a repasar algunos de los temas principales de la película que dirigió John Avildsen en 1984, años después de su éxito de crítica y público con Rocky. Karate Kid, con el inolvidable trío protagonista que formaban Ralph Macchio, Pat Morita y Elisabeth Shue, se convirtió en otro de esos éxitos masivos de los años ochenta, y siguió manteniendo su popularidad con sus dos secuelas: Karate Kid II (1986) y Karate Kid III (1989). Más tarde, tratando de reciclar y recuperar una serie que ya se había agotado, los productores decidieron retomar la historia y lanzar una continuación olvidable, si no fuera porque, en la pretensión de cambiar el sexo del protagonista, El nuevo Karate Kid (1994) fue uno de los primeros papeles de la actriz Hillary Swank, y ha quedado como una pequeña curiosidad. 

No es que Karate Kid sea una de esas películas que marcan la retina cinéfila, pero sí es cierto que fue producto y al mismo tiempo marcó la memoria colectiva de una época en la que se sucedían los éxitos comerciales con cierto interés cinematográfico. Y desde luego introdujo un estilo de cine de acción para adolescentes que influyó en muchos títulos posteriores. 

En todas las películas de la serie (incluida la secuela bastarda) la música corrió a cargo de Bill Conti, un compositor que, a pesar de la popularidad de algunos de sus trabajos, no ha terminado de ser valorado en su justa medida, y suele ser reivindicado por muchos aficionados al cine gracias a bandas sonoras menos conocidas pero de profunda destreza como F.I.S.T. (1978), Gloria (1980), Evasión o victoria (1982), Másters del Universo (1987) o Las aventuras de Huckelberry Finn (1993). Otro de los trabajos memorables de Bill Conti fue el de Elegidos para la gloria (1983), que a pesar de otorgarle un Oscar fue muy criticado por considerarse un plagio de la obra Los planetas de Gustav Holst, pero que escuchada con más detenimiento, y a pesar de sus evidentes referencias, resulta una partitura orquestal de gran calidad. Y recordemos que la música de Bill Conti no sólo nos ha acompañado a través de sus trabajos para el cine, sino que también sus temas principales para series míticas de la televisión como Dinastía o Falcon Crest han marcado un estilo. 

Para la saga Karate Kid, Bill Conti creó un universo sonoro que se construía sobre hermosas melodías y un buen trabajo sinfónico, especialmente en las tres primeras partes. Siendo la segunda, para la que contó con un mayor presupuesto, la que le dio la oportunidad de componer una banda sonora más compleja y ambiciosa. Para la cuarta parte, sin embargo, Bill Conti sólo pudo utilizar sonidos sintetizados, que en la mayor parte de los casos resultaban mediocres. De forma que la serie Karate Kid nos ofrece un panorama completo de la capacidad sinfónica de Bill Conti, pero también de su escasa destreza con los sintetizadores. 

En el remake producido por la familia de Will Smith, The Karate kid (2010) se nos presenta con modificaciones sustanciales que tratan de hacer más familiar la película, pero cayendo en el desarrollo insustancial. Solo la presencia de Jackie Chan como un heredero respetable de Pat Morita salva una película sosa e innecesaria. Sin embargo, en el terreno musical, James Horner nos ofrece una partitura que, en la línea de la pretensión de los productores, aporta mayor espectacularidad. Ni qué decir tiene que Horner cuenta con una variedad orquestal que Bill Conti no tuvo, pero consigue no caer en la repetición de esas cadencias musicales a las que nos tiene acostumbrados, aportando momentos de melodías de gran belleza y pasajes de sonidos contundentes. Nuestro segundo espacio radiofónico de En Primera Fila presenta la música de James Horner para la nueva versión de Karate Kid.

21 agosto, 2010

Relaciones sorprendentes

El cine nos habla con frecuencia de las relaciones humanas. Algunas de las últimas películas que hemos visto nos sitúan precisamente entre idilios poco habituales de personajes un tanto insólitos. Es una forma de mostrarnos que los sentimientos van más allá de los convencionalismos.

Spike Jonze estrenó en Sundance y Berlín el cortometraje I'm here (2010), una de esas historias de "amor" que se salen de lo habitual. Jonze, que últimamente está adoptando una especial capacidad para transmitir sentimientos de forma ejemplar (también en la preciosa historia de Donde viven los monstruos (2009)), nos trae en esta ocasión una original propuesta sobre la relación entre dos robots que habitan una gran ciudad. Andrew Garfield (el próximo Spiderman) y Sienna Guillory protagonizan esta deslumbrante historia de cómo el amor puede acabar siendo desinteresado y desprendido. Y logra en 30 minutos hacernos cómplices de estos dos robots que comparten algo más que sentimientos sencillos. El cortometraje puede verse gratuitamente en la web www.imheremovie.com, una sala de cine virtual a través de la que se distribuye esta hermosa fábula.

Otra relación especial es la que mantienen los protagonistas de la producción belga SM-rechter (2009), de Erik Lamens. Esta película se basa en la historia real de un juez del que en 1997 se hicieron públicas sus habituales prácticas sadomasoquistas con su esposa. Y por ello fue condenado y apartado de la judicatura. El director Erik Lemens nos presenta la historia como una relación amorosa llevada al extremo, y las prácticas masoquistas como una vía de escape a la depresión que padece la mujer del protagonista. Es, de hecho, un acto de amor infligir dolor a su pareja. La reflexión sobre una sociedad incapaz de asumir que la vida privada no tiene por qué afectar a la vida pública, es atractiva, y la película cuenta con un ritmo adecuado para contarnos esta increíble historia. El problema es que Erik Lemens está tan empeñado en santificar a su protagonista rodeándole de personajes caricaturescos que no termina de ahondar en la verdadera naturaleza de esta relación, y no acabamos de entender cómo es posible que un juez que realizaba prácticas sadomasoquistas consentidas, pudiera acabar condenado por violación. 

El director francés Alan Guiraudie viene avalado por los comentarios positivos que sobre su mediometraje Ce vieux rêve qui bouge (2001) realizó Jean-Luc Godard en el Festival de Cannes. Pero intuimos, aunque sólo hemos visto el último de sus tres largometrajes, que su cine poco tiene que ver con el del ponderado padre de la "nouvelle vague". Lo que ha hecho Guiraudie en Le roi de l'evasion (2009), que presentó en la Quincena de Realizadores de Cannes, es una película provocadora que se enfrenta con todas sus consecuencias a esa sociedad que ya hemos dicho que no soporta los idilios que se salen de las normas. Y el realizador ya afirmaba en el pasado Festival de Gijón que estaba harto de que "los guapos siempre vayan con los guapos, los homosexuales con los homosexuales y los heteros con los heteros". Así que en Le roi de l'evasion vemos a un cuarentón gay entrado en carnes correr de un lado a otro en calzoncillos porque nadie acepta su relación pasional con una joven de dieciséis años. En este sentido, hay que aplaudir que el director se salte todos los convencionalismos y hasta se le pueden perdonar algunos excesos en busca de la provocación (aquí vemos desde a un anciano pollón promiscuo hasta relaciones sexuales campestres entre el cuarentón gay y la adolescente hormonada). Le roi de l'evasion es una película extraña, algo deshilachada por momentos, pero de apasionado fervor "anti-Sarkozy". Y eso siempre resulta estimulante. 

Uno de esos directores que ha conseguido desbordar de talento el cine argentino es Pablo Trapero que, tras el duro retrato carcelario de la magnífica Leonera (2008) se adentra de nuevo en ese terreno de la corrupción y la noche que ya reflejó en aquella muestra maestra de cine negro sucio que era El bonaerense (2002). Lo hace en su última película, Carancho (2010), de la mano del siempre desbordante Ricardo Darín y de la actriz Martina Gusman (una de las habitantes de aquella cárcel de mujeres leonas). Aquí encontramos otra relación especial entre un abogado que se dedica a sacar indemnizaciones por accidentes de tráfico, aunque sea a base de estafas, y una doctora toxicómana que acaba envuelta en una violenta trama de corrupción que llena de mierda a la sociedad bonaerense. Trapero es uno de esos directores que maneja el tempo como nadie, y que nos da siempre muestras de un pulso narrativo ejemplar. Ayudado aquí por el excelente trabajo de fotografía de Julián Apezteguia (impresionante trabajo de planos secuencia continuos), Pablo Trapero construye uno de sus mejores thrillers y nos demuestra una vez más la capacidad del cine argentino para elaborar el mejor cine de género que se hace actualmente (el año pasado fue El secreto de sus ojos). Carancho muestra un entorno sucio, podrido, que comprime a los dos protagonistas, abocados a sufrir por mantener una relación imposible.

Por último, la BBC nos presenta una relación más habitual, pero que está marcada por la difícil decisión sobre el futuro de los protagonistas. La tv-movie Dive (2010), escrita y dirigida por el premiado Dominic Savage, se acerca a la relación entre dos adolescentes que tienen que enfrentarse a la responsabilidad de mantener sus sueños o simplemente aceptar una realidad sin innecesarias expectativas ("lo único que quiero es vivir tranquilamente en esta ciudad"). La película, dividida en dos entregas tituladas Lindsay's story y Robert's story, tiene un planteamiento sencillo y no especialmente sorprendente pero, cuando escuchas que como tema principal se utiliza la hipnótica composición de Max Richter "On the nature of daylight" (de poderosa presencia también en películas como Vals con Bashir o Shutter island) entonces sabes que la cadencia narrativa de Dive te acabará atrapando (aunque se abusa en exceso de la música). Y efectivamente, esta historia de amor desapasionada pero emocionante capta las miradas, los rostros, las sensaciones de paisajes envolventes y sentimientos a flor de piel. Con un trabajo excepcional de los jóvenes Aisling Loftus y Jack O'Connell, que aportan la rebeldía afligida de ella y la indolencia risueña de él, Dive bucea en los sentimientos sin caer en la sensiblería, y nos presenta de nuevo uno de esos dramas contundentes de la televisión inglesa.