31 julio, 2020

Atlàntida Film Fest: La juventud perdida

Hay una sección específica dedicada a la juventud en el Atlàntida Film Festival, pero lo cierto es que la mirada hacia el universo juvenil está presente en muchos de los otros títulos que forman parte de la programación, fuera de la Sección Generación. Películas que retratan el presente de jóvenes que viven en un mundo poco complaciente, y que tienen que construir resortes para defenderse de la hostilidad, muchas veces provocada por ellos mismos. En nuestra crónica de hoy hablamos de algunas de esas películas. 

Memoria Histórica

Producida en primera instancia para televisión, la película húngara Those who remained (Barnabás Tóth, 2019) no solo terminó estrenándose en salas de cine, sino que fue elegida como representante de su país para los Oscar. Ciertamente es una película sencilla, que cuenta una relación paternal entre un médico cuya familia murió en los campos de concentración y una adolescente durante la posguerra en Hungría. La historia está bellamente contada, pero lo más interesante es cómo trata el tema del holocausto y de la posterior opresión estalinista de una forma sutil, no como un asunto en primer plano, sino como un trasfondo que permite construir la estructura emocional de los personajes principales. 


La relación entre la joven y el médico es principalmente casta, no implica sentimientos más allá de la protección que le ofrece él a ella y de la vitalidad que le da ella a él. Pero al mismo tiempo el director sabe matizarla con toques de ambigüedad que se abren a la interpretación del espectador. En este sentido, la película se propone sobre todo como una liberación emocional frente a las víctimas del holocausto. Y hace que las otras víctimas, aquellas que sobrevivieron, adquieran protagonismo frente a los ausentes. 

Controversia 

Otro de los títulos esperados dentro de la programación del festival es Cuidado con los niños (Dag Johan Haugerud, 2020), producción noruega que comienza directamente con el suceso que provocará el argumento de la película: la discusión entre dos jóvenes que termina con derrame cerebral en uno de ellos. Pero a partir de este hecho, el director y guionista traza una serie de líneas argumentales que en realidad no hablan de lo que sucedió en esa pelea, sino que se centra de más ampliamente en la comunicación entre las personas. Es un hecho puntual que nos permite conocer a una red de personajes (profesores, padres, amigos...) y sus interrelaciones. Y, no teniendo a los jóvenes como principales protagonistas, el comportamiento de éstos sí que ejerce una influencia primordial en cómo los adultos se relacionan. 


Es indudable que Dag Johan Haugerud, que aborda aquí su segundo largometraje, tiene un lenguaje muy personal. Hay muchos diálogos en la película, algunos de ellos fuera de campo, como si la imagen en ocasiones se disociara de las palabras. Y se plantean muchos temas paralelos: la política, representada en los padres de diferentes ideologías, la responsabilidad de los adultos frente al comportamiento de los niños, o la eficacia de los servicios de protección al menor (que en Noruega están rodeados de cierta controversia). Quizás sus dos horas y media de duración suponen un lastre para la ejecución de sus planteamientos, pero la película tiene una solvencia formal (quizás menos dramatúrgica) que la convierten en uno de los títulos más interesantes. 

Generación

Más centrada en esa juventud perdida encontramos la película española El sitio de Otto (Oriol Puig, 2020), estrenada en el Festival BCN 2020. El protagonista del título es un joven que vive en una zona rural y cuyo padre acaba de fallecer, lo que le llevará a aislarse de sus amigos pero al mismo tiempo a descubrir nuevos personajes que le hacen crecer. El proyecto se autodefine como una "ópera prima colectiva", y realmente hay apuntes de esa libertad creativa, pero al mismo tiempo mantiene una coherencia formal que destaca frente a este trabajo de conjunto llevado a cabo por los responsables, que fueron al mismo tiempo actores o guionistas. Producida en parte a través de una campaña de crowdfunding, es una película sin pretensiones más allá de la elaboración de un proyecto coherente, pero que consigue crear una atmósfera casi de cuento para la historia que narra. 


Básicamente es una historia sobre personajes inadaptados, como el protagonista. O al menos incapaz de encontrar ese sitio al que se refiere el título. Por eso la relación con los personajes "marginados", la joven embarazada a la que los demás rechazan, el "vagabundo" cuyo hogar está donde esté su caravana, es también una liberación de esa sensación de pérdida, no solo por el hecho físico de la muerte de su padre, sino especialmente por la zozobra vital que provoca la llegada a la madurez. 

En The pig (Dragomir Sholev, 2019), el director búlgaro aborda su segundo largometraje en torno al acoso escolar. En algunas entrevistas afirma que él mismo y sus compañeros acosaban a un niño en la escuela, por lo que la película se plantea como una especie de redención a través del cine. Y sin duda la descripción que ofrece de los abusos en la primera parte son de las más duras que se han visto en el cine reciente. No tanto por el uso de la violencia, sino sobre todo por el recurso de la cámara pegada al protagonista, casi como si formáramos parte de él, sin apenas ver las caras de los acosadores por evitar el contacto visual. Y lo que más desasosiego provoca en esta primera parte no es ya el acoso de los compañeros de clase, sino la indiferencia e incluso las acusaciones hacia la propia víctima que ejercen los adultos.   


Si bien el planteamiento y unas primeras secuencias bien construidas aportan interés a la película, éste acaba decayendo en una segunda parte que resulta decepcionante, a partir de que el protagonista acosado decide huir. Es aquí donde el director parece no tener claro hacia dónde llevarnos, y acaba desarrollando una trama que resulta repetitiva y no plantea realmente ninguna novedad frente a las muchas historias que han tratado el tema.  

Muros y fronteras

La periodista Ana Pastor presentó ayer en el festival presencial el mediometraje documental Origen (Maribel Sánchez-Maroto, Ana Pastor, 2020), una producción realizada a través de su agencia de noticias Newtral con la colaboración de la Fundación Barça y la ONG Open Arms. Es el primer proyecto que forma parte de un acuerdo de colaboración entre Newtral y la plataforma Filmin para la creación de contenidos, básicamente suponemos que centrada en documentales de estas características, con un sesgo más periodístico que realmente cinematográfico. 


Narrado por el ex-jugador de baloncesto senegalés Sitapha Savané, el documental se centra en las descripciones de algunos senegaleses que, en vez de tratar de emigrar a Europa, han preferido quedarse en su país poniendo en marcha iniciativas empresariales propias. Senegal es un país joven, en el que la media de edad de la población es de 19 años. Es por tanto un país habitado por jóvenes que no encuentran un futuro estable en la sociedad. Desgraciadamente, el documental no profundiza demasiado (no aporta demasiada información sobre los entrevistados) y sus buenas intenciones se quedan solo en eso. Viniendo de una periodista habituada a trabajar el formato de entrevistas, su labor como directora se centra exclusivamente en ellas, por lo que la estructura formal es más bien básica. Tampoco ayuda una narración que no aporta ninguna información especialmente relevante, con referencias más bien tópicas. 


Atlàntida Film Fest se puede ver en Filmin hasta el 27 de agosto. 

Hoy, 31 de julio, se estrenan en Filmin:

Away (Gint Zilbalodis, 2019)
Moffie (Oliver Hermanus, 2019)
Estudi Harris (Emili Manzano, Claire Roquigny, 2020)
Thalasso (Guillaume Nicloux, 2019)
Sympathy for the devil (Guillaume de Fontenay, 2019)
Play (Anthony Marciano, 2019)
This is not a movie (Yung Chang, 2020)
Last and first men (Jóhann Jóhannsson, 2019)



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