06 julio, 2020

Sheffield Doc/Fest: Lynne Sachs - Interpretando la realidad

El Festival Internacional de Documentales de Sheffield se desarrolla este año en varias fases: por un lado, una edición online que ha estado disponible hasta finales de junio, por otro lado una Biblioteca virtual disponible para profesionales de la industria hasta finales de agosto, con sesiones especiales abiertas al público algunos fines de semana durante este verano, y finalmente una serie de proyecciones presenciales a lo largo de los meses de octubre a noviembre. Sheffield convierte de esta forma la crisis de la pandemia en una oportunidad para diversificar su oferta de películas, que incluye más de 100 documentales, de los cuales 31 son estrenos mundiales, 15 son estrenos internacionales, 5 estrenos europeos y 40 estrenos en Gran Bretaña. A lo largo del mes de julio vamos a dedicar nuestro blog a hablar de estas producciones documentales que nos ofrece Sheffield Doc/Fest y que conforman una selección de las producciones cinematográficas más destacadas del momento. 

Una de las cineastas en las que Sheffield pone el foco durante esta última edición es la norteamericana Lynne Sachs, de la que se programa una selección de sus propuestas audiovisuales, y que protagonizó el pasado jueves una sesión de Q&A con Cíntia Gil, directora del Sheffield International Documentary Film Festival. 

Image: Lynne Sachs

El cine de Lynne Sachs está enfocado en la condición humana, con una mirada experimental pero al mismo tiempo con cierto aire poético. Sus historias están contadas a veces como si se tratara de breves monólogos, con referencias literarias, mientras las imágenes van construyendo un universo visual propio. 

Nacida y criada en Memphis, aunque formada en Nueva York y San Francisco, de la mano de cineastas como Bruce Conner, Chris Marker o Trinh Minh-ha, Lynne Sachs comprende bien lo que supone ser una minoría, porque en su ciudad la mayor parte de la población es afroamericana, lo que además le permitió conocer la idiosincrasia de las comunidades religiosas negras. La directora reflejó este sentimiento en el mediometraje de 28 minutos Sermons and sacred pictures (Lynne Sachs, L.O. Taylor, 1989), que establece un diálogo entre las numerosas grabaciones realizadas por el reverendo L.O. Taylor en los años 30 y 40, que mostraban la cotidianeidad de su comunidad, y las grabaciones en 16 mm. realizadas por la propia directora. Un encuentro entre el blanco y negro y el color, entre el pasado y el presente, que reflexiona también sobre esa mirada íntima, de confianza, que establecía el reverendo cuando grababa a su congregación. Lo que Lynne Sachs denomina "filmar desde dentro". 

La retrospectiva que realiza Sheffield Doc/Fest incluye sólo seis películas, entre ellas la última, Film about a father who (Lynne Sachs, 2020), centradas sobre todo en el concepto de la "traducción" como una forma de elaborar un lenguaje propio a partir del lenguaje del otro. Esta idea está presente en el mediometraje Which way is East (Lynne Sachs, 1994) [Sheffield Doc/Fest], en el que su hermana, Dana Sachs, sirve como traductora de la lengua vietnamita y narradora de la historia. Aprovechando que el país había reabierto sus fronteras a los estadounidenses y que su hermana se encontraba viviendo en Hanoi, la directora establece una mirada dual hacia la memoria de la guerra y las heridas que aún permanecían abiertas. Mientras que los recuerdos que tiene Dana Sachs provienen de la televisión, las imágenes que recuerdan muchos habitantes de Hanoi son reales, vividas en primera persona. Esta yuxtaposición de la memoria es la que va construyendo poco a poco un lenguaje visual propio que surge del lenguaje original, del horror de la guerra trasladado a palabras, pero también de las diferentes percepciones que cada uno tiene de las cosas. Entre las primeras influencias en el cine de Lynne Sachs están los trabajos de Carolee Schneemann, artista audiovisual cuyo cortometraje Fuses (Carolee Scheemann, 1969) mostraba ya de forma experimental el contacto entre cuerpos. La directora también se vio especialmente influida por el cine de Jean-Luc Godard, especialmente por su serie de televisión France/tour/detour/deux/enfants (1977-1978), en la que el autor exploraba la infancia y el lenguaje a través de diversas entrevistas a un niño y una niña de diferentes familias. 

Una de las características del cine de Lynne Sachs es su implicación personal y la de su familia en las películas que realiza. Ella misma se filma en el cortometraje Drawn & Quartered (Lynne Sachs, 1987), que propone una pantalla dividida en cuatro en la que vemos formas desnudas de un hombre y una mujer, separadas por una barrera que permite establecer un espacio de intimidad propia. En The last happy day (Lynne Sachs, 2009) [Sheffield Doc/Fest] la directora se centra en la personalidad de un primo lejano, judío de origen húngaro que tuvo que huir de la persecución nazi y se estableció en Italia y después en Brasil, desde donde envió una serie de cartas a su familia. A partir de esta correspondencia, Lynne Sachs trata de construir un retrato de Alexander (Sandor) Lenard, este familiar lejano, que dedicó parte de su vida a traducir al latín los cuentos de "Winnie-the-Pooh", misión un tanto excéntrica, pero que aún se puede encontrar en las librerías. Esta conexión con la literatura infantil permite a Lynne Sachs implicar también a sus propios hijos y amigos de ellos para que traten de interpretar las cartas enviadas por Sandor Lenard. Es, una vez más, una reflexión sobre la diferente percepción de las cosas que tenemos los seres humanos, distinta entre la mirada infantil y la adulta. Pero también es una mirada radical hacia las consecuencias de la guerra: ese "último día feliz", según el protagonista, fue aquel en el que comenzó la 2ª Guerra Mundial. 


El cine de Lynne Sachs establece una cierta propuesta de "interpretación" que está creada por sus propios protagonistas. Cuando rodaba Your day is my night (Lynne Sachs, 2013) [Sheffield Doc/Fest], que se centra en la comunidad china del barrio de Chinatown, la directora se dio cuenta de que en las entrevistas frente a la cámara, los protagonistas parecían ser demasiado conscientes de ser grabados, y les faltaba esa naturalidad que eliminara el tono artificial de sus conversaciones. Así que decidió grabarles primero en audio, y después reconstruir sus historias en forma de monólogos escritos que ellos mismos interpretarían frente a la cámara. Se trata por tanto de una puesta en escena "ficticia" que, sin embargo, contiene más realidad que la grabación propia de las entrevistas. Los protagonistas ya no son sólo objetos de la imagen, sino que pasan a ser colaboradores de la creación artística. Y éste se ha convertido en buena parte del proceso creativo de la directora en sus siguientes proyectos.  Your day is my night se centra en las denominadas "shift-bed", camas que son alquiladas únicamente por unas horas, en diferentes turnos. Esta forma de vida, solo trabajando, o viviendo en la calle, pero al menos con la posibilidad de dormir en una cama durante el día o la noche, establece también una cruel visión de la sociedad, una vida sin hogar, una existencia sin documentación que les permita por ejemplo volver al país del que emigraron. La construcción colectiva de estas diferentes historias que vemos en el documental establece asimismo una interpretación del lenguaje, y la dificultad de la comunicación (los protagonistas apenas hablan inglés y apenas salen de Chinatown). Lynne Sachs incluye fragmentos del poema "Ciudad sin sueños" de Federico García Lorca, que es también una representación de ese Nueva York visto por los ojos de un foráneo:


Hay un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.

Ya anteriormente Lynne Sachs se había inspirado en otra obra escrita en español, el cuento "Final del juego" (Julio Cortázar, 1956), en el que el autor argentino planteaba un juego que protagonizaban unas niñas que formaban una serie de formas con sus cuerpos a partir de una lista de palabras. La directora utiliza este planteamiento para su mediometraje Wind in our hair (Lynne Sachs, 2009), en el que su hija y algunas amigas pronuncian palabras en español mientras van creando formas en diferentes espacios privados y también públicos, en patios de casas en el centro de Buenos Aires. 

El proceso de construcción colectiva también está presente en The washing society (Lynne Sachs, Lizzie Olesker, 2018) [Sheffield Doc/Fest], que surgió primero como una live performance que representaron en lavanderías de todo el país entre 2015 y 2017, para luego tomar la forma de un documental. El título proviene del nombre que se dieron las mujeres lavanderas que formaban parte de una asociación que reivindicó en 1881 derechos laborales y un sueldo digno. A partir de su manifiesto, las directoras construyen uno de esos híbridos entre ficción y realidad, con entrevistas a trabajadores de lavanderías y la recreación de personajes ficticios. Estas lavanderías, ya casi todas cerradas en el momento en el que se estrenó el documental, son un escaparate de la sociedad. Habla uno de los trabajadores chinos, con un cierto apunte de racismo, de cómo su barrio ha cambiado por la llegada de otras comunidades; habla una veterana ex-trabajadora de las antiguas lavanderías, en las que casi siempre trabajaban mujeres negras, de sus condiciones de trabajo... Y, al final, la representación "teatral" se convierte en reivindicación laboral. 



Lynne Sachs ha trabajado en varias ocasiones junto a su marido, con el que ha rodado películas "familiares" como At home in the night (Lynne Sachs, Mark Street, 2014), un cortometraje de 4 minutos, retrato familiar pero envuelto en la oscuridad de una noche de lluvia y luna llena. Ambos tuvieron durante años una fuerte amistad con Barbara Hammer, una de las pioneras del cine experimental, fallecida en 2019 a causa de un cáncer. Ella es una de las influencias más claras en la trayectoria de Lynne Sachs, y a ella le dedicó el retrato colectivo Carolee, Barbara & Gunvor (Lynne Sachs, 2018), en el que ofrece en solo 8 minutos tres perfiles de mujeres cineastas que rompieron los moldes de la creación experimental: Carolee Schneemann, Barbara Hammer y Gunvor Nelson. Las tres hablan en fragmentos diferentes sobre sus primeras experiencias con la cámara, y sobre su proceso de creación. Un año después, cuando Barbara Hammer ya sabía que no podría sobrevivir al cáncer, decidió hacer una recopilación de sus numerosas grabaciones en bruto a lo largo de los años. Un proceso que hemos podido ver en el documental Queer Genius (Catherine Pancake, 2019), que formó parte de la programación de la 28ª Mostra Internacional de Films de Dones que comentamos en nuestro blog. 

Parte de ese material fue utilizado para componer A month of single frames (Lynne Sachs, Barbara Hammer, 2019) [Sheffield Doc/Fest], un homenaje a la cineasta y activista a través de sus propias grabaciones. Durante los 14 minutos del cortometraje, las imágenes grabadas por Barbara Hammer sirven para construir un documental que tiene el inconfundible sello de Lynne Sachs. Y aquí surge de nuevo el concepto de interpretación y de percepción. La directora crea un universo propio y personal que le sirve para dibujar un retrato también personal de la protagonista, a la que vemos en la ducha como una especie de proceso de purificación, igual que el documental es también un ejercicio de reconstrucción de la memoria y del recuerdo.  

El Sheffield Doc/Fest acoge el estreno internacional de la última película de la directora, Film about a father who (Lynne Sachs, 2020) que se presentó por primera vez el pasado mes de enero en Slamdance Film Festival y el MOMA de Nueva York, y que el próximo mes de octubre formará parte de la versión presencial de Sheffield. Lynne Sachs se inspira en el título de la película experimental Film about a woman who (Yvonne Rainer, 1974) para adentrarse en una de sus propuestas más personales: el retrato de su padre, al que ha estado grabando durante 35 años, aunque también utiliza grabaciones anteriores hechas por su hermano, que se revela como un perfecto desconocido para sus propios hijos. En una escena en la que Lynne, Ira y Dana Sachs conversan, comentan que el lenguaje característico de su padre siempre ha estado marcado por los signos de interrogación y de admiración, y por la negación ("no recuerdo", "no lo sé"). Los secretos de su padre no son exactamente mentiras, sino fragmentos de su vida no compartidos. Poco a poco descubrimos que estos secretos tienen que ver con su estilo de vida bon vivant, su despreocupación y su promiscuidad. 


Confiesa Lynne Sachs en una entrevista que se planteó convertir a su padre en protagonista de un documental en el año 1991. Casado en dos ocasiones, con numerosas amantes y novias de unos días, la película nos descubre a un personaje hermético pero de mirada amable, y al final se convierte, más que en un retrato personal, en un vehículo de descubrimiento en el que aparecen incluso hijos ocultos. Film about a father who es en realidad una mirada hacia la familia aunque parte de ella esté formada por personas que no se conocían entre sí: "¿Cuál es la definición de familia?", se pregunta Lynne Sachs en un momento del documental. La directora decide participar como protagonista también, y acaba siendo una película sobre los hijos más que sobre la figura del padre. 

Este retrato a través del paso del tiempo también está presente en Same stream twice (Lynne Sachs, 2012), continuación del cortometraje Photograph of wind (Lynne Sachs, 2001) en el que la directora grabó a su hija Maya, de seis años, corriendo en círculos. Once años después, esa niña que ahora es adolescente repite el mismo ejercicio, reflejando el paso del tiempo, pero en Same stream twice, ella mira a la cámara, se hace cómplice de la grabación, casi es co-autora. 

En conversación con Cíntia Gil, nueva directora del Sheffield International Documentary Film Festival desde 2019, tras haber dirigido durante 7 años el festival DocLisboa, Lynne Sachs habló el pasado jueves sobre su cine y sus preocupaciones como cineasta. Respecto a esta crisis que ha sido provocada por la pandemia del coronavirus, la realizadora confiesa que "creo que están pasando cosas muy interesantes, porque estamos ante un reto importante". Este proceso de confinamiento le ha permitido rememorar películas como Là-bas (Chantal Akerman, 2006), en la que la cineasta belga miraba la vida cotidiana en Tel-Aviv desde el encierro en su apartamento, rodeada de acontecimientos a veces violentos. O descubrir documentales como Bakoroman (Symplice Ganou, 2012) [Sheffield Doc/Fest], que es otro de los cineastas a los que el festival dedica una atención especial, y que muestra la supervivencia de jóvenes que abandonan a sus familias en una barrio peligroso en el centro de Uagadugú, la capital de Burkina Faso. 

Aunque la selección de obras de Lynne Sachs que ha programado Sheffield Doc/Fest ya no está disponible en la web del festival, su última película se estrenará en una edición presencial en el mes de octubre. Pero los que quieran adentrarse en la obra audiovisual de una de las cineastas experimentales más relevantes del momento, pueden hacerlo a través de su perfil en Vimeo, donde parte de su obra se puede visionar de forma gratuita. 






Parte de la filmografía de Lynne Sachs se puede ver en vimeo.com/lynnesachs
Lynne Sachs Focus se puede ver hasta el 31 de agosto en Sheffield Doc/Fest
Film about a Father Who se estrena en Sheffield Doc/Fest en octubre. 


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