08 enero, 2016

25 discos que deberías haber escuchado en 2015 (y 2ª Parte)

Nuestras listas de lo mejor de 2015 concluye con este repaso a algunos de los mejores álbumes de música publicados durante este año. Se trata, como no podía ser menos, de una revisión personal acorde con nuestras particulares referencias musicales, pero sobre todo está concebida como un repaso emocional de discos que nos han acompañado (algunos casi obsesivamente) durante todo este año. Esta es nuestra propuesta.

Kovacs
Shades of black
5 de mayo

Una de las voces que más nos han impactado a lo largo de 2015 es la de Sharon Kovacs, cantante holandesa que tiene una de esas capacidades vocales solo adscritas a las grandes divas. Su álbum de debut contiene algunos de los momentos musicales más arrebatadores que hemos oído en mucho tiempo, y sus influencias... ya las describe ella misma en el estupendo Diggin' ("From Nina to Ella, Ella to Bassie"). Desde el principio, con la apertura de ese contundente 50 shades of black, Kovacs demuestra su talento como cantante, modulando en mil formas para engancharnos hasta el final de la canción. Jugando con el uso de las cuerdas en momentos que parece que estamos escuchando una canción de una película de James Bond (Fool like you), el disco va desgranando piezas que son una auténtica catapulta emocional.





Björk
Vulnicura / Vulnicura Strings
20 de enero / 9 de noviembre

Con Björk es difícil mantener una postura equidistante. Aunque sus últimos discos (Medúlla (2004), Volta (2007) o Biophilia (2011)) hayan supuesto cierto estancamiento en su sonido electrónico, siempre han tenido momentos de brillantez. Con Vulnicura, la cantante islandesa nos trajo un proyecto mucho más personal, el relato de su ruptura sentimental con el artista Matthew Barney (y posterior reconciliación), que se desgrana en canciones de despecho, de reproches sobre la infidelidad y la traición. Y esta descarnada puesta en escena de sus sentimientos se recubre de sonidos de cuerdas, con elementos electrónicos aportados por los productores The Haxan Cloak y Arca, que participaron una vez todo el disco estaba escrito para instrumentos de cuerda. Temas como History of touches, Lionsong o el magnífico Black Lake que funciona como eje central, desgranan la furia y la violencia de las palabras escritas por Björk. En noviembre se publicó Vulnicura strings, una especie de versión "acústica" del disco, desapareciendo todos los elementos electrónicos y manteniendo el esqueleto formal de los instrumentos de cuerda. En esta versión, los temas adquieren otra dimensión, más desnudos, más hirientes. Y sirve como complemento perfecto a un viaje extraordinario.





Miguel
Wildheart
30 de junio

El tercer álbum de este cantante californiano le sitúa en la línea de los mejores representantes de una forma distinta de afrontar el R&B. El disco comienza con toda una declaración de principios, ese A beautiful exit que contiene guitarras rasgadas y sonido casi rockero. En Simple things Miguel se transforma por momentos en Prince, una de sus confesadas referencias musicales, junto a Freddie Mercury. Aunque el álbum sigue teniendo como protagonista narrativo al amor (más bien al sexo), característica común en la música negra, hay momentos de reflexión sobre la inútil necesidad de colocar etiquetas que tienen que ver con la raza o la forma de afrontar la vida, como en What's normal anyway ("Too proper for the black kids, too black for the Mexicans, to square to be a hood nigga, that's normal anyway?"). Wildheart muestra la madurez de uno de los autores más sólidos del panorama actual, y se revela imprescindible en su condición de artista completo. 



Royce Wood Junior
The Ashen Tang
11 de mayo

El debut de este artista británico nos ha traído uno de esos discos referenciales que más nos han gustado este año. A lo largo de las lista de canciones encontramos sonidos que nos recuerdan a Prince (Midnight), Stevie Wonder (Bees), pero que no son simples imitaciones. La diversidad de estilos que encontramos en este álbum es notable, y la capacidad de Royce Wood para reconvertirlos en sonoridades diferentes resulta increíble. La incorporación de elementos electrónicos aportan una complejidad a las canciones que las hace mucho más atractivas. El soul, el funk o el pop se dan la mano en un disco que contiene grandes momentos de inspiración, como ese Stand que adquiere formas de composición orquestal a medida que avanza. 



Melody Gardot. Artist's cut
Currency of man
1 de junio

Poco se puede decir de una de las grandes voces del panorama actual. Cada nuevo disco de Melody Gardot es una auténtica descarga de emociones. Y la artista consiguió deslumbrar y sorprender una vez más con un álbum en el que se separa de algunas de sus temáticas habituales para adentrarse en terrenos más sociales, haciendo referencia a la violencia racial en Estados Unidos. De ahí nacen pasajes impactantes como Preacherman, que cuenta la historia real de Emmett Till, un adolescente negro asesinado en Mississippi en 1955 por haber flirteado con una chica blanca. No faltan por supuesto esos arrebatadores temas sosegados que muestran a una artista más personal, como el inmenso Burying my troublesOnce I was loved, en el que las cuerdas abrazan la voz de la cantante mientras recuerda a Charlie Haden, contrabajista fallecido en 2014 y que fue un auténtico padre para ella. El tema comienza con una grabación casera al piano que luego se desarrolla en After the rain, melancólica y triste interpretación que nos deja planchados. Estos cortes solo se pueden escuchar en la versión Artist's cut, un acercamiento al disco realizado tal como Melody Gardot lo concibió, casi como una narración cinematográfica.   



Empress of
Me
11 de septiembre

Empress of es el proyecto musical en solitario de la cantante Lorely Rodríguez, nacida en Los Angeles, residente en Nueva York y de origen hondureño, que creó este disco mientras vivió durante varias semanas en un remoto pueblo de México. Como su propio nombre indica, Me es un personal recorrido por los pensamientos de la artista y sus experiencias vitales, en las que la pasión (Make up) o la dependencia emocional (Everything is you) se hacen protagonistas. El sonido de Empress of se mueve entre el pop y la música electrónica, con cierto aire a Björk. Sus sonidos a veces bordeando la música house (How do you do it) nos enganchan desde el primer momento, evolucionando hacia terrenos inexplorados que marcarán tendencia en los próximos años, en la línea de FKA Twigs.



The Weeknd
Beauty behind the madness
28 de agosto

Que 2015 fue el año de este artista canadiense con ascendencia etíope no hay quien lo ponga en duda. El éxito de su nuevo disco ha sido impresionante en todo el mundo (menos en España, que todavía andamos con el reggaeton). Y está claro que la inclusión del tema Earned it en la banda sonora de la película 50 sombras de Grey ha contribuido a ello. Pero al margen de los mainstream, Abbel Tesfaye (The Weeknd) ha construido un álbum que contiene piezas que se disfrutan especialmente, aunque nada de lo que encontremos en él suene especialmente novedoso. A ello también hay que añadir colaboraciones de nombres notables a nivel comercial como Lana del Rey (Prisoner) o Ed Sheeran (en la espléndida Dark times), y la capacidad vocal del artista, que juega con geniales retrueques de falsete que subrayan su poderosa personalidad. La "belleza detrás de la locura" juega con los convencionalismos y al mismo tiempo expulsa intensos ramalazos de independencia. Y confirma a un artista pleno ya convertido en uno de los nombres imprescindibles de la escena musical. 



Grimes
Art angels
6 de noviembre

La trayectoria de la canadiense Claire Boucher se ha desarrollado entre críticas y alabanzas. Lo mismo ocurre con este disco, que ha dividido a sus seguidores, algunos considerándolo demasiado comercial. En todo caso, Grimes sigue siendo lo que era, una artista personal (y loca perdida) que juega a ser la musa de la modernidad, y que hace referencia a videojuegos, cómics, cultura de frikies en definitiva. Por eso puede que sea la artista pop más actual. El comienzo del disco, en forma de pieza de cámara (laughing and not being normal), marca la diferencia de lo que nos encontraremos a continuación. No es casual que el primer single, Flash without blood, viniera acompañado de un videoclip pasado de rosca y protagonizado una Maria Antonieta ensangrentada y otros personajes sacados de lo más profundo de la cultura otaku. 




Jamie xx
Colour
2 de junio

El productor musical Jamie Smith, más conocido como Jamie xx, nos proponía en su primer álbum en solitario (pero en realidad se trataba de una extensión de su formación The xx) un recorrido por la historia de la música de baile en Gran Bretaña. Así, hay grandes aportaciones de las voces de The xx en temas como en Seesaw (Romy) o en Stranger in a room (Oliver Sim), se dan la mano con caminos electrónicos y sonidos de instrumentos tan folclóricos como los "steel drums", tambores metálicos inventados en Trinidad y Tobago que dan su sonido característico a la música calypso (Obvs). Sin duda el último álbum de Jamie xx es uno de los grandes hallazgos de la música electrónica de 2015, completo y complejo, que acaba creando una ambientación entre melancólica y festiva que resulta hipnótica.  





Father John Misty
I love you, honeybear
9 de febrero

Josh Tillman, ex-componente del grupo Fleet Foxes, creó su alter ego Father John Misty en 2012, cuando publicó el álbum Fear fun, el primero que publicó en solitario. Explorando los sonidos folk, pero yendo mucho más, el ahora conocido como father John Misty desgrana en su último proyecto una serie de canciones magistralmente escritas e interpretadas, que cuentan historias personales protagonizadas por sus dos personalidades (persona y personaje). Así, se van alternando los protagonistas en canciones maravillosas como The night Josh Tillman came to our Apt. o Chateau Lobby #4 (in C for two virgins). Temas que suenan a desierto y cuyas letras a veces caminan por terrenos pantanosos de la decepción, como en ese Bored in the USA que incluye risas enlatadas ("They gave useless education, and a sub-prime loan on a craftsman home, keep my prescripciones filled, and now I can't get off but I can kind of deal, Oh with being bored in the USA").



James McMurtry
Complicated game 
24 de febrero

El veterano James McMurtry es un caso curioso en el mundo de la música. Publicando discos que no terminaban de lograr el reconocimiento merecido durante toda la década de los 90, en 2008 Just us kids recoge tanto una buena acogida comercial como excelentes críticas. Pero entonces desaparece de la escena musical, en una especie de autoretiro. Han tenido que pasar 7 años para que McMurtry publique otra obra maestra, que le consolida como uno de los cantautores más destacados de la música norteamericana. Como de costumbre, McMurtry desgrana una serie de historias que van desde una boda (You got to me) hasta baladas campestres (She loves me). Pero lo que destaca es su capacidad para sostener historias de profundidad en temas de larga duración. Ahí están Carlisle's haul o Long island sound.  




Natalia Lafourcade
Hasta la raíz
17 de marzo

La cantante mexicana publicaba este álbum que nos ha dejado algunos de los momentos más brillantes del año 2015. La canción que da título al álbum plantea desde el principio las bases de este trabajo, que gira en torno al pop con esas raíces latinas que tan bien sabe introducir. Es, como otros discos femeninos de 2015, un ramillete de sentimientos sobre la ruptura (Ya no te puedo querer, No más llorar), pero con momentos también de esperanza y de promesas (Nunca es suficiente). Jorge Drexler participa en este disco que contiene también algunas de las baladas más hermosas que hemos oído en la voz de Natalia Lafourcade, como ese Vámonos negrito que homenajea a Machín, o la gran Palomas blancas, auténtica historia de amor dedicada a México. 



Lin-Manuel Miranda
Hamilton
25 de septiembre

Aunque faltan algunos meses para sus celebración, y a la espera de contendientes más destacados, el musical Hamilton se perfila como el gran triunfador de los premios Tony de Broadway. Otro éxito para el neoyorquino de ascendencia portorriqueña Lin-Manuel Miranda, que ya desató la locura con el drama sobre la inmigración In the Heights (2008). En esta ocasión la temática sigue teniendo a un inmigrante como protagonista, pero esta vez del siglo XVIII. Basada en la historia de Alexander Hamilton, nacido en las tierras colonizadas del Caribe, que llegó a Nueva York para competir con Thomas Jefferson en la carrera a la presidencia de los Estados Unidos. La particularidad de este musical es que la historia está contada en forma de hip-hop, y se trata sin duda una de las mejores creaciones musicales de los últimos años. Grandes temas como My shot o Wait for it acompañan a los trajes de época y los grandes decorados palaciegos. E incluso hay momentos que nos recuerdan en su grandilocuencia a pasajes de Los miserables (Satisfied). La variedad creativa de Hamilton hace que no haya que acercarse a ella solo como una banda sonora de musical, sino de un disco que se disfruta de forma autónoma. 




06 enero, 2016

25 discos que deberías haber escuchado en 2015 (1 ª Parte)

Nuestras listas de lo mejor de 2015 concluye con este repaso a algunos de los mejores álbumes de música publicados durante este año. Se trata, como no podía ser menos, de una revisión personal acorde con nuestras particulares referencias musicales, pero sobre todo está concebida como un repaso emocional de discos que nos han acompañado (algunos casi obsesivamente) durante todo este año. Esta es nuestra propuesta.

Soak
Before we forgot how to dream
29 de mayo

Esta cantante irlandesa nos ha sorprendido con su primer álbum. Complejo en su producción musical, contiene grandes momentos que van desde los más melancólicos (24 wounded house) hasta los más contundentes (Garden). Si puedes estar atento a las letras de las canciones, la profundidad de las sentencias escritas por su autora son de caerse para atrás. No estamos ante el debut de un cantautor que canta al amor y a las mariposas del campo, sino de una gran vocalista que es capaz de crear geniales ambientaciones sonoras de un tono a veces dramáticamente oscuro.




Ibeyi
Ibeyi
23 de febrero

También han debutado este año este dúo de hermanas cubanas que han creado una de las obras más apasionantes de la temporada. Recuperando la lengua yoruba africana (que aquí sirve también como interpretación de las canciones, junto al inglés), Ibeyi es una amalgama de referencias musicales, desde el hip hop hasta las percusiones africanas que sirvieron de punto de partida a los sones cubanos (Miguel "Angá" Díaz, uno de los miembros de Buena Vista Social Club es el padre de estas dos hermanas). La contundencia del sonido de este álbum se sostiene sin embargo en pocos instrumentos y tiene momentos de grandiosidad como este River que es un canto a las raíces espirituales de los orishas. 





Kamasi Washington
Epic
8 de mayo

Estamos ante uno de los grandes discos de jazz de los últimos años. Estas tres horas de música contienen algunos de los momentos más excitantes que hemos escuchando durante estos meses, que que nos traen, como su propio nombre indica, una auténtica épica musical que se refleja desde el primer tema, Change of the guard, toda una declaración de principios de lo que estamos a punto de escuchar, con esas cuerdas y esas voces corales que dan a la composición un aire casi cinematográfico. El saxofonista Kamasi Washington ya está entre los músicos más reconocidos del panorama actual, y ha colaborado en otros grandes discos de 2015 como To pimp a butterfly, de Kendrick Lamar, del que hablamos a continuación. Que no se nos olvide, la inmersión de Kamasi en el clasicismo del Clair de lune de Claude Debussy es apabullante.



Kendrick Lamar
To pimp a butterfly
19 de marzo

Nunca habría imaginado que el mejor disco del año fuera un álbum de rap. Pero así es. La complejidad de la última entrega del rapero estadounidense es apabullante en todos y cada uno de los temas. Puedes empezar escuchando rap puro y terminar adentrándote en los vericuetos del jazz, no sin antes pasar por un poco de R&B y algo de soul. Todo en uno. Este álbum está repleto de colaboraciones estelares (George Clinton, Terrace Martin, el incombustible Pharrel Williams o Thundercat, entre otros), pero consigue mantener una coherencia narrativa en esta historia musical que empieza con la frase "Every nigger is a star" en el contundente Wesley's theory y termina con un homenaje a Tupac Shakir (Mortal man).



Low
Ones and sixes
14 de septiembre

Para muchos es el mejor álbum del trío formado por Alan Sparhawk, Mimi Parker y Steve Garrington. Desde luego, se trata de una espléndida incursión en los sonidos indie de esta veterana banda norteamericana. El comienzo, con ese Gentle que parece casi funerario, que contiene percusiones de sonoridad industrial, nos pone en la pista de una casi omnipresencia de la voz de Alan Sparhwak y un cierto cambio de estilo, manteniendo la fidelidad a su sonido habitual. Cuando parecía que una banda tan longeva como Low había caído en cierta desidia, este álbum nos presenta un panorama totalmente diferente. Y la certeza de que la veteranía puede ofrecer también propuestas novedosas.



Stacey Kent
Tenderly
13 de noviembre

El título del album lo dice todo. La cantante de New Jersey nos propone arroparnos con su suave voz en un repaso a algunos standards del jazz suave pasados por la delicadeza del guitarrista de bossa nova Roberto Menescal. La mezcla resulta apasionante, y da com resultado uno de esos discos que uno puede escuchar mil veces sin caer en la monotonía. Hay alguna incursión en la bossa brasileña, como el suave devenir de Agarradinhos, y están algunos clásicos inevitables como Embraceable you, pero en general estamos ante una selección nada complaciente. Una delicia para los oídos. 





Ólafur Arnalds / Alice Sara Ott
The Chopin Project
16 de marzo

La fascinante capacidad emocional del islandés Ólafur Arnalds nos cautivó desde que lanzó en 2007 su álbum de debut, Eulogy for evolution hasta su incorporación a la banda sonora de la excelente serie británica Broadchurch. Su último proyecto se acerca a un referente clásico del que se considera deudor: la delicada elegancia de Frédéric Chopin. Y lo hace con dos colaboraciones notables, la de la pianista japonesa Alice Sara Ott, y el productor alemán Nils Frahm (del que ya hablamos aquí gracias a su trabajo para la película Victoria). El disco nos ofrece incursiones en piezas de Chopin, especialmente los Nocturnos, que se dan la mano con esas composiciones etéreas y envolventes a las que nos tiene acostumbrados Ólafur Arnalds. Así, el cuarteto de cuerda se fusiona con la exquisita interpretación al piano de Alice Sara Ott, dando lugar a pasajes de una belleza inmensa, como el arrebatador Eyes shut - Nocturne in C minor o la sutil cadencia de Verses.



Leon Bridges
Coming home
24 de junio

Que Leon Bridges es uno de los descubrimientos de 2015 es algo indudable. Su álbum de debut es una de las joyas musicales que nos ha ofrecido el pasado año, y le convierte, a sus 25 años, en uno de los alumnos aventajados del sonido soul. Este es uno de esos discos que te atrapan desde el principio gracias, más que a la cuidad producción musical de cada una de las canciones, a la personalidad de un cantante que tiene mil matices en esa voz dulce y negra en notables aportaciones como River o ese Coming home que da título al álbum. Su aportación a la banda sonora de la película Concussion (La verdad duele), protagonizada por Will Smith, podría darle también una nominación al Oscar, que sería el colofón a un año afortunado para él (y para nosotros).





Benjamin Clementine
At least for now
30 de marzo

La trayectoria de Benjamin Clementine le ha aportado un bagaje emocional suficiente como para construir auténticas obras de arte con las palabras. Criado en una familia de profundas convicciones religiosas, desarrolló su faceta de poeta en París y a su vuelta a Londres (la necesidad de volver la describe en London), publicó este álbum que pone los vellos de punta. Con influencias confesadas de Antony Hegarty, Clementine tiene una forma única de interpretar las canciones, desacompasado, rasgado. Su aparición en el programa de Jools Holland en un video que se hizo viral, pies descalzos, ojos emocionados, voz rota, nos emocionó. El álbum presenta sus credenciales con dos grandes temas, Winston Churchill's boy y Then I heard a bachelor's cry. Y a mitad de camino encontramos el magistral Condolence. Imprescindible. 



Sufjan Stevens
Carrie & Lowell
30 de marzo

Aunque a este cantante norteamericano le conocemos desde hace años, aquí se nos ha revelado con su mejor trabajo. El título del disco hace referencia a su madre Carrie, que sufrió esquizofrenia y adicción a las drogas, y abandonó a sus hijos en un videoclub, como cuenta en la estremecedora Should have known better ("when I was three, three maybe four, she left us at that video store"). Por su parte, su padrastro Lowell, casado durante cinco años, marcó la infancia de Stevens con esos viajes de los que habla en varias ocasiones (Carrie & Lowell, Eugene). Estamos ante una autobiografía descarnada de Sufjan Stevens, y esta apertura emocional se agradece. Y encontramos algunos de los momentos más conmovedores de su carrera, como ese Fourth of July en el que canta a su madre sobre su muerte. 




Hindi Zhara
Homeland
13 de abril

La cantante marroquí afincada en Francia nos ha devuelto este año ese recorrido por diversos estilos musicales (blues, chanson, soul...) que ya nos enganchó en Handmade. Aquí se nos despliega a través incluso de sonidos latinos (Can we dance, La luna) con colaboraciones de músicos notables como el percusionista Zé Luis Nascimento, o la guitarra del marroquí Bombino en ese homenaje a las montañas marroquíes y los tuaregs con el que se abre el álbum (To the forces). Esta mezcla de coherencia musical incuestionable se grabó entre París (Francia), Esauira (Marruecos) y Córdoba (España). Y esta diversidad de lugares refleja el amplio bagaje musical de una de las grandes cantantes del panorama internacional. 



Adele
25
20 de noviembre

El tan esperado último álbum de Adele llegó por fin a finales de 2015. Después de muchos comentarios sobre su proceso de composición y grabación, Adele se presentó una vez más como la gran diva de la canción británica. Bien es verdad que no vamos a encontrar en los discos de Adele, por el momento, demasiadas profundidades narrativas. Aquí, como en 21, el principal motor temático es el amor y sus variantes (amantes, ex-amantes, enamoramientos, abandonos...), pero la producción musical y sobre todo esa forma de interpretar entre la melancolía y el desgarro tienen la culpa de que una vez más Adele nos acabe arrebatando los sentidos. Hay grandes momentos como el emocionante Million years ago, o ese Hello con el que Adele comenzó a romper las listas de ventas a finales de noviembre. 





01 enero, 2016

Las 30 mejores series de 2015 (y 2ª Parte)

Que la producción de series ha aumentado en calidad y cantidad es indudable. La entrada en escena de nuevos productores en forma de televisiones de pago (Netflix) y portales de internet (Amazon) aporta una cantidad de producciones anuales que es difícil seguir en su complejidad. Más si queremos tener en cuenta también a otros países al margen de los Estados Unidos. Por eso hemos hecho una amplia selección de series que nos han parecido especialmente interesantes, entre las que se han estrenado en su país de origen durante 2015 (algunas están inéditas en España), aunque sin duda habrá títulos que algunos echarán en falta. Por eso os animamos a aportar vuestras propias listas en los comentarios.


Les revenants
Fabrice Gobert para Canal + France

La segunda temporada de esta serie francesa llegó dos años después, tras dos años sin tomarse una decisión clara en torno su futuro. Ya hablamos en su momento del regreso del escritor Emmanuel Carrère al guión, tras abandonar la serie por criterios divergentes con la producción. En esta nueva temporada (que podría tener continuidad en una tercera definitiva), la historia se centra más en el devenir de estos muertos vivientes que no tienen un destino fijo. Más oscura e intrincada que la primera, la nueva temporada sigue teniendo ese aura de languidez, pero consigue desarrollar y profundizar más en las historias de sus protagonistas, en una especie de revisión de sus vidas pasadas desde el punto de vista de su muerte presente. Con sus aciertos y sus distorsiones, Les revenants sigue siendo una de las más fascinantes incursiones en torno al destino del ser humano que hemos visto en los últimos años.

American crime (Miniserie)
John Ridley para ABC

El ganador del Oscar por su guión para 12 años de esclavitud, Jhon Ridley, dio el salto a la televisión con este drama en formato de miniserie que se ha convertido en una de las propuestas más interesantes del año. La historia, que gira en torno al asalto que se produce en la casa de un matrimonio y las consecuencias que éste tendrá en el resto de su familia, vuelve a tratar temas como el racismo y el clasismo. Excelente en su desarrollo, la serie tiene en sus protagonistas, unos espléndidos Felicity Huffman, Timothy Hutton y Regina King, el soporte necesario para construir un drama de gran solidez que a lo largo de sus diez capítulos realiza una disección certera de la sociedad norteamericana, en la que se ocultan todavía sentimientos de racismo profundos. 

Wolf Hall (Miniserie)
Peter Straughan para BBC2

Otra muestra de esa habilidad que tienen los ingleses para construir perfectos dramas históricos es esta miniserie en torno a la figura de Thomas Cromwell, uno de los asesores principales de Enrique VIII (un Damian Lewis ya liberado de su personaje en Homeland) , finalmente caído en desgracia. De visionado obligado, sus ingredientes juegan a la revisión de un personaje histórico que aún sigue siendo polémico, aquí encarnado por un actor grandioso como Mark Rylance, que consigue elaborar un difícil papel para mantener la identificación con el espectador. La ambientación siempre perfecta y una banda sonora de Debbie Wiseman encomiable en el uso de instrumentos solistas aportan esas dosis de rigor que resultan envidiables en las producciones inglesas. 

London spy (Miniserie)
Tom Rob Smith para BBC

Aparentemente su título nos da la señal de encontrarnos ante una serie de espías británicos pero, aunque en la superficie lo es, esta producción tiene un planteamiento mucho más moral y cercano a las relaciones humanas. Centrada en la relación que establecen un joven gay algo perdido en su deambular existencial y un apuesto espía que oculta un pasado más que sórdido, esta serie nos atrapa desde el principio y a lo largo de sus cinco episodios. En una trama que tiene algo de hitchockiana (un protagonista atrapado en una red de conspiraciones que no acaba de entender), London spy juega al engaño y a las apariencias, y consigue que su a veces incoherente desarrollo acabe resultando atractivo. Especialmente gracias al trabajo de ese gran actor que es Ben Whishaw, que lo mismo te hace de Q en las nuevas películas de James Bond que de un atribulado joven perdido en su propia vida. 

Downton Abbey (Temporada 6 y Final)
Julian Fellowes para ITV

En un año en el que han dado su definitivo cierre series tan destacadas como Mad men, Justified o Hannibal, también ha llegado el momento final para esta clásica producción británica que se convirtió en cita obligada desde 2010. Sus seis temporadas (casi siempre concluidas con un episodio final de Navidad) nos han introducido en la vida de una familia de terratenientes y sus criados, y cómo la incorporación de la industria y el mundo moderno ha ido modificando sus relaciones. Con altibajos a lo largo de su desarrollo, los personajes del condado de Downton Abbey se han convertido casi en parte de la familia, igual que los de otras series clásicas británicas. Y esta especie de soup-opera de época, con drama, grandes momentos de comedia (esa Maggie Smith que crea uno de los grandes personajes de la televisión) y romance envueltos en una estudiada ambientación histórica ha concluido con un final a la altura de las circunstancias.

Galavant (Temporada 1)
Dan Fogelman para ABC

Precisamente otra producción que se desarrolla en un ambiente histórico esta esta comedia musical que se ha convertido en una de las propuestas más refrescantes de la temporada. Con canciones escritas por Alan Menken y Christopher Lennertz nos encontramos ante un divertido cuento de caballeros y princesas que se desarrolla casi en su totalidad apoyada en las composiciones de ambos. Sus ocho primeros episodios (con continuidad a partir de 2016) se hacen cortos, y aporta también la aparición de actores invitados como Rutger Hauer, Ricky Gervais o Hugh Bonneville (el patriarca de la serie Downton Abbey en un divertido papel de pirata). En definitiva estamos ante una comedia apta para todos los públicos y especialmente atractiva para los amantes de los musicales. 

Narcos  (Temporada 1)
Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro para Netflix

Sin duda estamos ante una de las series del año, desarrollada por el equipo responsable de Tropa de élite a la cabeza (el director José Padilha y el actor Walter Moura). La crónica vital de uno de los mayores narcotraficantes de la historia está contada con garra, escenas de acción muy bien resueltas, interpretaciones notables y una puesta en escena digna de cualquier gran producción. Netflix decidió apostar fuerte por esta serie y sin duda consiguió lo que se esperaba de ella. La narración resume bien la compleja trayectoria de Pablo Escobar (desde su imagen de protector de los pobres hasta convertirse en uno de los más sanguinarios traficantes), y la serie no cae en el error de evitar la lengua original de los protagonistas (español e inglés), lo que hace que resulte mucho más dinámica. Mención especial merece el actor Walter Moura, que compone un personaje notable con toques de auténtica genialidad.


Mozart in the jungle (Temporada 1)
Roman Coppola, Jason Schwartzman y Paul Weitz para Amazon

Una de las sorpresas del año ha sido esta serie de la que Amazon lanzó su episodio piloto recibiendo una excelente respuesta entre los usuarios de la web. Centrada en el mundo de la música clásica, con sus egos, sus vanidades y sus subterfugios, los 10 episodios se mueven en un terreno de comedia con cierto aire absurdo que puede parecer difícil pero que se resuelve con solvencia. Un espléndido Gael García Bernal, nominado al Globo de Oro, encarna a un "maestro" que se sale de los cánones clásicos, enfrentado al ex-director de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, el siempre certero Malcolm McDowell. El episodio 7 ("You go to my head"), rodado por Roman Coppola en largos plazos secuencia en un solo escenario, es un auténtico alarde técnico, y confirma la originalidad de una propuesta que parece tener continuidad.   



The knick (Temporada 2)
Jack Amiel y Michael Begler para Cinemax

Tras la buena acogida que tuvo la primera temporada de esta serie dirigida por Steven Soderbergh y con un magnífico Clive Owen como protagonista, la segunda temporada se esperaba con interés. Y, aunque ya la sorpresa de las situaciones y sus personajes (este médico drogadicto en un hospital neoyorquino a principios del siglo XX es uno de los más sórdidos que ha dado la televisión en los últimos años), el nivel se mantiene sin decepcionar. No es una serie fácil de ver, y resulta por momentos dura en sus imágenes del quirófano, pero aborda con inteligencia temas como el racismo o los avances técnicos en medicina. Cada capítulo es hipnótico, especialmente por la relación entre los personajes y por esa visión oscura de los entresijos de un hospital en 1901, casi siempre envuelto en problemas de gestión económica. Un acierto para Cinemax, cadena de cable estadounidense que pertenece a HBO. 



Scream queens (Temporada 1)
Ryan Murphy, Ian Brennan y Brad Falchuk para Fox

Ryan Murphy se ha convertido en una máquina de producción de series de televisión, tras el éxito de American Horror Story (producción que cada año nos da una de cal y otra de arena). Mientras se espera el estreno de American Crime Story, que estará centrada en una historia policíaca diferente cada temporada, este año llegó la primera temporada de Scream queens, una parodia de las películas de terror de adolescentes. En este sentido, el tono de la serie se empareja más con Glee (otro de los éxitos de Ryan Murphy), pero aquí llevado hasta el extremo de la comedia absurda y personajes histriónicos. La trama de asesinatos da un poco igual, porque en realidad lo que importa es la visión burlesca de este campus universitario (aquí regentado por una recuperada y divertida Jamie Lee Curtis) y los grupos de fraternidad de estudiantes.   



Jessica Jones (Temporada 1)
Melissa Rosenberg para Netflix/ABC

La incursión de Marvel en la televisión ya es un hecho. A series destacadas como Agents of S.H.I.E.L.D. se han unido este año Agent Carter, Daredevil y Jessica Jones. Se trata de una respuesta contundente a DC Comics y sus populares series Arrow y The Flash, que han conseguido una muy buena aceptación entre los espectadores más jóvenes. Entre ellas seleccionamos Jessica Jones por ser la primera producción para televisión con un target de público más adulto, lo que permite que la serie se mueva por terrenos mucho más interesantes. Esta detective con poderes interpretada por Krysten Ritter tiene que lidiar con un pasado oscuro que poco a poco se nos irá revelando en capítulos que saben dosificar con inteligencia la información. Y adelanta también interesantes personajes como el de Luce Cage, que será protagonista de otra serie propia en 2016. 



Homeland (Temporada 5)
Howard Gordon y Alex Gansa para Showtime

Hace ya al menos dos temporadas que Homeland tiene divididos a sus seguidores entre los que piensan que debería haber terminado en la tercera entrega y los que continuamos disfrutando de las tramas protagonizadas por la bipolar Carrie Mathison. La serie realizó un reseteo arriesgado para convertirse en algo diferente a lo que fue en las primeras, convirtiéndose en una especie de crónica realista de la situación de amenaza terrorista continua que vivimos en los últimos años. En ese sentido, la trama situada en Berlín de esta última temporada no ha podido ser más clarividente tras los atentados sufridos en París. Eso, y que sigue siendo una excelente serie de acción y espionaje (a otras no se les exige tanto como a ésta), merecen tenerla en nuestra lista. Ah, y el personaje de Allison Carr, un hallazgo que ha conseguido ensombrecer a la propia protagonista. 

The affair (Temporada 2)

Hagan Levi y Sarah Treem para Showtime

El planteamiento de esta serie sorprendió en su estreno por la visión dual de una historia de infidelidad, que se cuenta en cada capítulo desde el punto de vista de cada uno de los amantes. Con seguidores y detractores a partes iguales, teniendo en cuenta que el desarrollo de la historia gira en ocasiones a planteamientos narrativos discutibles que pueden engañar al espectador, lo cierto es que la fuerza dramática de esta historia consigue engancharnos desde el principio. Esta segunda temporada propone una deconstrucción de la primera, haciéndonos partícipes de las devastadoras consecuenciales emocionales de los hechos que tuvieron lugar en aquella. Y añadiendo nuevos puntos de vista (los de las parejas abandonadas), algo que contrariamente a lo que pudiera parecer, no confunde, sino que añade profundidad a la trama. El resultado es espléndido, y ya se anuncia una tercera temporada. 



The leftovers (Temporada 2)
Damond Lindelof y Tom Perrotta para HBO

Aunque parezca una perogrullada, The leftovers es una serie que gusta o no gusta. Con algunas propuestas formales que la conectan con Perdidos (la serie creada por Damon Lindelof), el planteamiento misterioso (la desaparición de un 2% de la población mundial sin ninguna razón aparente) juega aquí un papel secundario para introducirnos en las experiencias emocionales de sus protagonistas. Lo que hace de esta propuesta una arriesgada jugada televisiva es ese aire de espiritualidad que la envuelven, ese tono lánguido que acompaña a los personajes en cada capítulo, en el que parece que no ocurre nada en la superficie, pero se intuyen auténticos terremotos en el interior de sus protagonistas. Es por tanto una serie que te atrapa emocionalmente o te deja frío como un témpano. La nueva temporada continúa explorando estos mismos caminos, manteniendo el misterio original y adentrándose, si cabe con mayor eficacia, en un rompecabezas que tiene a la emoción como principal resorte.  


Fargo (Temporada 2)
Noah Hawley para FX

Sin duda alguna, la adaptación a la televisión de la película Fargo fue uno de los hallazgos de 2014, y una de las series más perfectas de las que se estrenaron hace un año. Supo mantener el espíritu de la historia creada por los hermanos Coen, pero al mismo tiempo se rodeó de una personalidad propia que hizo que sus personajes adquirieran un aire mucho más cercano. La segunda temporada, al contrario de lo que suele suceder, ha superado todas las expectativas, y podemos decir que ha mejorado incluso a la magnífica primera entrega. Situándola en 1979, más de veinte años antes que la historia original, su creador Noah Hawley consigue una historia llena de fuerza, con guiones plagados de detalles geniales y un tono cercano a los hermanos Coen de Muerte entra las flores. Si la tercera temporada (que se sitúa en 2010) sigue por esta línea, estamos ante una de las grandes series de la década.