15 marzo, 2016

American Crime (2ª Temp.): Sobre víctimas y verdugos

John Ridley ganó el Oscar cuando se acercó al peor momento de explotación que sufrieron los afroamericanos en Estados Unidos, en el drama 12 años de esclavitud (2013). Casi podríamos considerar esta película como un prólogo de la serie que más tarde ha desarrollado a lo largo de dos temporadas. American crime (2015-) disecciona la sociedad norteamericana con mano maestra, enfocándose principalmente en la difícil coexistencia de comunidades diferentes que, a poco que se rasque en su aparentemente pacífica convivencia, se descubren los sentimientos reales que se sostienen en la desconfianza y la suspicacia.  

Recién concluida la segunda temporada, podemos decir que American Crime es una las series que mejor se ha acercado a la complicada descripción del racismo latente (o no) en la sociedad norteamericana (perfectamente trasladable a cualquier otro país donde coexisten comunidades de origen o raza distinta). Si en la primera entrega se acercaba al asesinato de una pareja "white people", y las implicaciones raciales que acababa teniendo, la segunda temporada tiene como protagonista un instituto donde aparentemente se comete abuso sexual en una fiesta de estudiantes. 


Lo que tienen en común la dos temporadas de American Crime, al margen de actores recurrentes (Timothy Hutton, Felicity Hoffman, Regina King...), es el interés del guionista en darnos de bruces contra los peores sentimientos de una sociedad cuyos prejuicios (raciales, de clase...) acaban aflorando en cualquier situación que tenga un impacto social. O lo que es lo mismo, la serie desgrana en sus dos temporadas, pero especialmente en la segunda, el ramillete completo de lo que se llama "delito de odio". Aquel que se comete contra personas por razones de raza, edad, sexo, religión, clase social, ideología u orientación sexual. 

En esta segunda temporada que acaba de terminar, la historia del abusador y el abusado (dos estudiantes de una prestigiosa escuela de Indianapolis), no es una simple narración de víctima y verdugo. John Ridley gusta de jugar con las ambigüedades, y aquí introduce elementos que nos ponen en constante duda sobre los hechos ocurridos. Y, como ocurría en la primera temporada, el hecho puntual desencadena todo un tsunami de acontecimientos que ponen en la palestra los prejuicios de blancos contra negros, de negros contra blancos, de negros contra hispanos, de heterosexuales contra homosexuales... 

La última secuencia de esta temporada define perfectamente el constante equilibrio que mantiene la historia. ¿Hay víctima y verdugo? ¿Hubo abuso o no lo hubo? John Ridley explica en una entrevista en Hollywood Reporter la decisión tomada de un final abierto que deja a los dos principales protagonistas al borde de una decisión que cambiará sus vidas : "Comenzamos la historia desde el principio con dos puntos de vista y manteniendo que la historia era real para los dos". Al final, la respuesta no es respuesta, o al menos lo es en un sentido mucho más amplio que el de la resolución convencional. 


Los personajes de la serie pueden parecer mezquinos y egoístas, casi todos ellos manteniendo una actitud de autodefensa sin que les importen las consecuencias hacia los demás (la visita del padre de Eric a la familia Lacroix para encontrar una vía en común de defensa, rechazada de plano; la conversación entre Steph Sullivan y Anne Blaine que desemboca en una amenaza...). Pero no por ello dejamos de empatizar con ellos, porque sabemos que son víctimas de situaciones extremas. Como si quisiera mantener desde el primer momento un paralelismo con la realidad, American Crime nos muestra en uno de sus capítulos (S2Ep8) entrevistas con estudiantes y profesores que han experimentado ataques violentos reales en sus institutos. Una especie de mirada documental que nos remueve la conciencia para decirnos claramente que lo que se nos cuenta no es una simple ficción, sino que tiene sus raíces bien ancladas en nuestra vida diaria. No es casual, tampoco, que éste y otros capítulos estén dirigidos por representantes de ese "queer cinema" que nos han puesto en varias ocasiones de frente con la brutalidad homofóbica: Kimberly Peirce (Boys don't cry (1999)) o Gregg Araki (Vivir hasta el fin (1992), Mysterius skin (2004)).

Lo que sorprende de American Crime es su capacidad para desgranar tantos temas y tanta intensidad en sus personajes que sin embargo huyan de la superficialidad y encuentren igual carga de profundidad emocional. Aunque algunas subtramas puedan quedar algo indefinidas (la introducción del hacker parece más un catalizador de acontecimientos que una historia con entidad propia), la narración tiene la maestría de los guiones sólidos que nos dejan escapar hilos sueltos. Y es difícil encontrar en estos momentos en televisión una producción con tanta carga emocional como la que tiene American Crime. Hay quien define esta serie como un puñetazo en el estómago del espectador. Y ciertamente tiene momentos que lanzan auténticas explosiones de sentimientos en el espectador. Algo en lo que desde luego tienen mucho que decir las interpretaciones de los dos protagonistas, Connor Jessup (Taylor) y Joey Pollari (Eric). 



Quizás por eso estamos ante una serie con escasa repercusión de audiencia en Estados Unidos, emitida en una cadena abierta, ABC, que tiene otras insignias como Anatomía de Grey (2005-) o Marvel's Agents of shield (2013-) mucho más rentables. Y quizás por ello la continuidad de American Crime aún está en el aire, aunque John Ridley dejaba abierta cualquier posibilidad, teniendo en cuenta la reciente incorporación como nuevo presidente del canal de televisión de Channing Dungey, uno de los impulsores de la serie.           


10 marzo, 2016

Bill Frisell: emociones cinematográficas

Desde 1995, el guitarrista Bill Frisell ha venido publicando prácticamente un álbum al año, a veces hasta tres, lo que le convierte en uno de los músicos más prolíficos del panorama actual. Sus incursiones en el jazz y el folk son casi siempre de una precisión notable, y se convierte en una experiencia emocional electrizante. Su último disco es una incursión en el mundo del cine y la televisión con todas las de la ley, incluyendo temas estándar de bandas sonoras que a todos nos suenan, con algunas curiosidades destacables y, en general, revisiones que otorgan a cada composición una nueva dimensión. When you wish upon a star es, por tanto, un álbum que penetra en nuestra memoria para ofrecernos, a su vez, una selección de recuerdos personales del músico. Y en eso radica parte de su encanto y de su interés, aunque los resultados sean a veces de calidad intermitente. 

La relación de Bill Frisell con el mundo del cine es más habitual de lo que pudiera parecer. Él mismo ha compuesto bandas sonoras para películas como La scuola (1995), de Daniel Luchetti, Almost heaven (2005), de Ed Herzog y All hat (2007), de Leonard Farlinger, en esta última conectando directamente con su faceta folk. En 1995 también publicó dos álbumes que recogían temas musicales para interpretarlos en directo con la proyección de películas de Buster Keaton: Go West, que incluía composiciones de Bill Frisell para el film El rey de los cowboys (1925) y The high sign/One week, que incorporaba música para los cortos El guardaespaldas (1921) y Una semana (1920).  

También podríamos considerar Quartet (1996) como un recopilatorio cinematográfico, ya que en él se encontraban sus composiciones para la película La scuola y para otro cortometraje de Buster Keaton, Convicto 13 (1920). Pero sobre todo podíamos escuchar varios fragmentos de su música original para la serie de animación Tales from the Far Side (1994), creada por su amigo Gary Larson. Precisamente de esta última Bill Frisell incorpora una nueva versión en When you wish upon a star, quizás uno de los momentos más interesantes. Aquí, el tema principal de la serie resulta menos oscuro que en la versión original, y se posiciona más con el jazz tradicional, sustituyendo la viola como instrumento melódico principal por la voz, y desembocando al final en un frenético solo de la guitarra eléctrica. 

Decíamos que la selección de los temas que conforman esta incursión de Bill Frisell en el cine y la televisión forman parte de sus recuerdos personales, lo que le da al álbum un carácter de autobiografía musical que resulta lo más atractivo. De ahí que estén presentes también, en el terreno televisivo, series que han acompañado la infancia de su autor, como Bonanza (1959-1973) y la canción "Happy trails", que cantaba Dale Evans en The Roy Rogers Show (1951-1957), dos excepciones al tono jazzístico general que nos recuerdan las raíces profundas de Bill Frisell en la música folk norteamericana, y en esa figura del cowboy clásico que ha marcado también parte de sus incursiones en el mundo del cine. 




Estas raíces también están presentes en los dos fragmentos con los que se abre el álbum, pertenecientes a la música compuesta por Elmer Bernstein para la película Matar a un ruiseñor (1962), de Robert Mulligan, ese magnífico alegato antirracista que se posicionaba a favor de la segregación racial en un momento especialmente duro para la lucha por la igualdad. Un recuerdo especialmente vívido para Bill Frisell, que también asistió a un discurso de Martin Luther King en una iglesia en Denver, su ciudad natal. Y ese tono de cine negro está presente asimismo en la reinterpretación del tema principal de la película Cautivos del mal (1952), de Vincente Minnelli, en la que la viola y la guitarra se dan la mano para recrear la hermosa melodía compuesta por David Raksin para la película. 

A lo largo del álbum resulta intermitente la participación de la cantante Petra Haden aunque, para nosotros, aporta poco valor en sus interpretaciones de algunos temas. El tono lánguido de su voz convierte en anodina la versión de la clásica canción "The shadow of your smile", escrita por Johnny Mandel y Paul Francis Webster para el drama romántico Castillos en la arena (1955), de Vincente Minnelli y en excesivamente etérea la del tema principal de la película de James Bond Solo se vive dos veces (1967), de Lewis Gilbert, creado por John Barry y Leslie Bricusse.

Curiosamente, dos de las canciones que se incluyen en este disco ya formaron parte de la colaboración que el guitarrista y la cantante tuvieron en Petra Haden and Bill Frisell (2003), aunque ahora en versiones diferentes. Es el caso de "Moon river", compuesto por Henry Mancini y Johnny Mercer para Desayuno con diamantes (1961), de Blake Edwards y el tema que da título al álbum, estándar de la película de Disney Pinocho (1940), que crearon en su día Leigh Harline y Ned Washington. 

Petra Haden, en solitario, ya realizó una incursión en el mundo del cine con el álbum Petra goes to the movies (2013), que resulta mucho más edificante que sus aportaciones en esta grabación de Bill Frisell. Sobre todo por su ecléctica selección de temas, que incluía hasta la música de La red social (2010), y sus logradas recreaciones a capella de bandas sonoras sinfónicas como Superman (1978) o Psicosis (1960). 

Esta última también está presente en el disco que estamos comentando. Y es uno de los pasajes de mayor interés, en el que Bill Frisell toma un desvío en el tono de background jazz que nos ofrece a lo largo de toda la grabación para adentrarse en terrenos más contundentes, cercanos a los sonidos de John Zorn, especialmente en la primera parte de los dos temas que dedica a la música de Bernard Herrmann para la cinta de terror de Alfred Hitchcock. 

Por supuesto, en un músico que tiene tan presente el género del Oeste como uno de sus referentes culturales, no podía faltar la presencia del gran Ennio Morricone, recién ganador del Oscar, con uno de sus trabajos más conocidos. Bill Frisell opta por acercarse a tres temas de la banda sonora de la película Hasta que llegó su hora (1968), de Sergio Leone, siendo especialmente interesante su forma de reimaginar "As a judgement" como una suerte de acoplamiento musical del quinteto de instrumentos que forma el eje central del disco. 

Para When you wish upon a star, Bill Frisell ha contado con sus habituales colaboradores, Eyvind Kang en la viola y Rudy Royston en las percusiones, incorporando a Thomas Morgan en el bajo y la voz de Petra Holden. 

Aunque con algunos altibajos en sus aportaciones musicales al universo cinematográfico de las bandas sonoras, When you wish upon a star tiene su principal valor en esa condición de recuerdo emocional de la infancia y juventud de Bill Frisell (casi todos los trabajos seleccionados son de las décadas de los 50 y 60). No se trata, por tanto, de una selección más o menos estándar de los mismos temas de siempre, aunque también estén presentes algunos de ellos, sino que tienen una fuerza emocional mucho más personal.  Estamos ante un álbum que se disfruta en el fondo y en la forma.           



02 marzo, 2016

Laurence Olivier Awards: Londres mira al pasado

Mientras la atención mediática estaba puesta en los Oscar, el teatro londinense ha dado a conocer las nominaciones de sus premios anuales. Los Laurence Olivier Awards reconocen las obras teatrales y musicales que han destacado en los últimos meses sobre los escenarios del West End de Londres. Un momento especialmente dulce para el teatro inglés, con la presencia de nombres populares sobre las tablas esta temporada: Kenneth Branagh, Imelda Staunton, Benedict Cumberbatch, Nicole Kidman, Janet McTeer, Judi Dench o el recientemente oscarizado Mark Rylance forman parte de la lista de nominados, y han conseguido aumentar los ingresos en las taquillas de los teatros.

Los Laurence Olivier Awards se entregarán el próximo 3 de abril en el Royal Opera House, con la presentación de Michael Ball, uno de los clásicos actores de musicales en Londres, protagonista de las primeras funciones de Los Miserables (1985) y, sobre todo, El fantasma de la ópera (1987). La ceremonia también podrá seguirse en directo a través del Canal en Youtube Official London Theatre. Lo que destaca en la edición de este año es una cierta relevancia de las reposiciones de obras y musicales, que son las que atesoran el mayor número de nominaciones.

Destacan el revival de Gypsy (8 nominaciones), el musical de Stephen Sondheim y Jule Styne basado en la vida de la striper Gypsy Rose Lee, y especialmente en la de su madre, Rose, un personaje potente que es capaz de cualquier cosa para conseguir que su hija triunfe. Estrenado en 1959 en Broadway bajo la dirección y coreografía de Jerome Robbins, la versión que se estrenó en 2015 en Londres tiene como protagonista a la actriz Imelda Staunton. También acapara nominaciones la versión londinense del musical Kinky boots (8 nominaciones), basado en la película británica Pisando fuerte (2005), de Julian Jarrold, con canciones de Candi Lauper y libreto de Harvey Fierstein. Esta historia sobre un drag queen que ayuda a un joven heredero de una zapatería a dar otro "toque" a su negocio, se estrenó en 2013 en Broadway y ganó 6 Tony Awards, incluidos los de Mejor Musical y Mejor Música, convirtiendo a Cindy Lauper en la primera mujer que ganó en solitario este galardón. La versión estrenada en Londres en 2015 ha tenido tanto éxito que ha conocido varias renovaciones, extendiendo su permanencia en cartel hasta septiembre de 2016.



La obra teatral Farinelli and the King (7 nominaciones) les sigue en número de candidaturas. Producida por el prestigioso Shakespeare's Globe Theatre, es la última obra de la dramaturga Claire van Kampen, esposa del actor Mark Rylance, y especialista en adaptaciones de textos de William Shakespeare. Precisamente éste, ganador del Oscar como mejor Actor de Reparto por El puente de los espías, es el habitual protagonista de las adaptaciones realizadas por su esposa, y en esta obra original interpreta al rey Felipe V, quien se queda prendado de la voz del castrati Farinelli. Es una de las principales favoritas en la categoría de Mejor Obra Teatral, habiendo obtenido críticas excelentes, que la han calificado como sublime y brillante.

Otros dos musicales han conseguido 6 nominaciones, la reposición del musical Guys and dolls, de Frank Loesser (música) y Jo Serling & Abe Burrows (letras), que se estrenó en Broadway en 1950 y fue llevado al cine como Ellos y ellas (1955), bajo la dirección de Joseph L. Mankiewicz y protagonizada por Marlon Brando, Jean Simmons y Frank Sinatra. Y la adaptación como musical de la película Quiero ser como Beckham (Bend it like Beckham (2002)), con música de Howard Goodall y letras de Charles Hart, que está dirigida por Gurinder Chaddah, la directora de la película.



Otra de las obras teatrales destacadas es The winter's tale (6 nominaciones), que confirma el buen recibimiento que ha tenido la aventura como productor de Kenneth Branagh con su propia compañía, Kenneth Branagh Theatre Company, que ha estrenado seis obras durante 2015, siendo el propio Branagh director y actor en tres de ellas. La nueva adaptación del Cuento de invierno de William Shakespeare ha recibido candidaturas tanto para Kenneth Branagh como actor y director (junto a Rob Ashford) como para Judi Dench como Actriz secundaria.



Mientras en Broadway el actor, dramaturgo y compositor Lin-Manuel Miranda se perfila como uno de los principales favoritos para los Premios Tony por el musical Hamilton, en Londres consigue de nuevo el reconocimiento en crítica y taquilla gracias a la adaptación de In the Heights (5 nominaciones), obra que ya triunfó en Broadway con cuatro Tony Awards, entre ellos el de Mejor Musical. Esta crónica de la vida en el barrio latino de Washington Heights, en Nueva York, ha conseguido permanecer en los escenarios del West End durante más de un año, bajo la dirección de Luke Sheppard y con nuevas coreografías de Drew McOnie, que también ha coreografiado otro de los musicales que triunfan en los escenarios londinenses, Bugsy Malone (1 nominación). 



También Shakespeare es protagonista de una nueva adaptación de Hamlet (4 nominaciones), a cargo del National Theatre, bajo la dirección de Lyndsey Turner y protagonizada por el televisivo Benedict Cumberbatch (Sherlock), Sian Brooke y Ciarán Hinds. La nueva revisión, con una propuesta visual sorprendente, ha sido bien recibida por la crítica, e incluso se ha podido ver en directo en salas cinematográficas de todo el mundo.



Entre las pocas obras musicales nuevas en los Laurence Olivier Awards de este año encontramos Mrs. Henderson presents (4 nominaciones), basada también en una película, Mrs. Henderson presenta (2005), de Stephen Frears, protagonizada por Judi Dench y Bob Hoskins, que a su vez se inspiraba en la vida real de Laura Henderson, una mujer que compró el Windmill Theatre en 1932, un pequeño teatro de Londres que sobrevivió a dos guerras mundiales. Dirigida por Terry Johnson, cuenta con música de George Fenton y Simon Chamberlain y letras de Don Black.

Con el mismo número de nominaciones encontramos las obras Nell Gwynn, basada en la vida de la amante del rey Carlos II de Inglaterra, bajo la dirección de Jessica Swale y protagonizada por Gugu Mbatha-Raw, y People, places and things, nueva obra teatral escrita por Duncan McMillan y dirigida por Jeremy Herrin, responsable de la adaptación teatral Wolf Hall, que posteriormente se llevaría a la pequeña pantalla como una excelente miniserie.



Entre las obras teatrales nominadas destacamos también Hangmen (3 nominaciones), escrita por Martin McDonagh, uno de los más reconocidos dramaturgos del momento, con David Morrissey (The walking dead), la nueva adaptación de Las amistades peligrosas (2 nominaciones), con Dominic West (The wire, The affair), Janet McTeer y Elaine Cassidy, muy bien recibida por la crítica, el drama biográfico Photograph 51 (1 nominación), basado en la vida de la científica Rosalind Franklin, una de las descubridoras del ADN a la que interpreta Nicole Kidman, candidata a Mejor Actriz, y la reposición del musical Seven brides for seven brothers (2 nominaciones), adaptación de la película Siete novias para siete hermanos (1954), de Stanley Donen, estrenado al aire libre en el Regent's Park de Londres.

Esta es la lista completa de nominaciones de los Laurence Olivier Awards:

Mejor Reposición
Hamlet en Barbican Theatre 
Les Liaisons Dangereuses en Donmar Warehouse
Ma Rainey's Black Bottom en National Theatre, Lyttelton
The Winter's Tale en Garrick Theatre
Mejor Nueva Comedia
A Christmas Carol en Noël Coward Theatre
Hand To God en Vaudeville Theatre
Nell Gwynn en Apollo Theatre
Peter Pan Goes Wrong en Apollo Theatre
Mejor Diseño de Vestuario
Gregg Barnes por Kinky Boots en Adelphi Theatre
Hugh Durrant por Nell Gwynn en Apollo Theatre
Jonathan Fensom por Farinelli And The King en Duke of York’s Theatre
Katrina Lindsay por Bend It Like Beckham en Phoenix Theatre
Mejor Escenografía
Hildegard Bechtler por Oresteia en Almeida Theatre
Es Devlin por Hamlet en Barbican Theatre
Jonathan Fensom por Farinelli And The King en Duke of York's Theatre
Anna Fleischle por Hangmen en Royal Court & Wyndham's Theatre
Mejor Diseño de Luces
Neil Austin por The Winter's Tale en Garrick Theatre
Natasha Chivers por Oresteia en Almeida Theatre
James Farncombe por People, Places And Things en National Theatre, Dorfman 
Mark Henderson por Gypsy en Savoy Theatre
Mejor Diseño de Sonido
George Dennis por The Homecoming en Trafalgar Studios 1
Tom Gibbons por People, Places And Things en National Theatre, Dorfman 
Christopher Shutt por The Father en Wyndham’s Theatre
Christopher Shutt por Hamlet en Barbican Theatre
Mejor Nueva Producción de Ópera
Cavalleria Rusticana/Pagliacci en Royal Opera House
The Force Of Destiny en London Coliseum
Morgen Und Abend en Royal Opera House
Mejor Actor de Reparto
Mark Gatiss por Three Days In The Country en National Theatre, Lyttelton 
Michael Pennington por The Winter's Tale en Garrick Theatre
Tom Sturridge por American Buffalo en Wyndham's Theatre
David Suchet por The Importance Of Being Earnest en Vaudeville Theatre
Mejor Actriz de Reparto
Judi Dench por The Winter's Tale en Garrick Theatre
Michele Dotrice por Nell Gwynn en Apollo Theatre
Melody Grove por Farinelli And The King en Duke of York's Theatre
Catherine Steadman por Oppenheimer en Vaudeville Theatre
Mejor Nueva Obra Teatral
Farinelli And The King en Duke of York's Theatre
The Father en Wyndham's Theatre
Hangmen en Royal Court & Wyndham's Theatre
People, Places And Things en National Theatre, Dorfman
Mejor Actor
Kenneth Branagh por The Winter's Tale en Garrick Theatre
Kenneth Cranham por The Father en Wyndham's Theatre
Benedict Cumberbatch por Hamlet en Barbican Theatre
Adrian Lester por Red Velvet en Garrick Theatre
Mark Rylance por Farinelli And The King en Duke of York's Theatre
Mejor Actriz
Gemma Arterton por Nell Gwynn en Apollo Theatre
Denise Gough por People, Places And Things en National Theatre, Dorfman 
Nicole Kidman por Photograph 51 en Noël Coward Theatre
Janet McTeer por Les Liaisons Dangereuses en Donmar Warehouse
Lia Williams por Oresteia en Almeida Theatre
Mejor Nueva Producción de Danza
He Who Falls (Celui Qui Tombe) de Compagnie Yoann Bourgeois en Barbican Theatre
Romeo Et Juliette de Jean-Christophe Maillot con Les Ballets de Monte Carlo en London Coliseum 
Woolf Works de Wayne McGregor en Royal Opera House
Destacados en Danza
Alessandra Ferri por sus interpretaciones en Chéri y Woolf Works en Royal Opera House
Javier De Frutos por su coreografía de Anatomy Of A Passing Cloud en the Linbury Studio Theatre
Sasha Waltz for su coreografía de Sacre en Sadler’s Wells
Destacados en Música
Bend It Like Beckham – Música de Howard Goodall, Letras de Charles Hart y Orquestaciones de Howard Goodall
Farinelli And The King – Claire van Kampen for los arreglos musicales, y los músicos, Iestyn Davies y cantantes
In The Heights – Música y Letras de Lin-Manuel Miranda
Kinky Boots – Música y Letras de Cyndi Lauper, Supervisión musical, Arreglos y Orquestaciones de Stephen Oremus 
Mejor Coreografía
Carlos Acosta y Andrew Wright por Guys And Dolls en Savoy Theatre
Drew McOnie por In The Heights en King’s Cross Theatre
Stephen Mear por Gypsy en Savoy Theatre
Jerry Mitchell por Kinky Boots en Adelphi Theatre
Mejor Director
Rob Ashford y Kenneth Branagh por The Winter's Tale en Garrick Theatre
Matthew Dunster por Hangmen en Royal Court & Wyndham's Theatre
Robert Icke por Oresteia en Almeida Theatre
Jonathan Kent por Gypsy en Savoy Theatre
Mejor Actor de Reparto en Musical
David Bedella por In The Heights en King’s Cross Theatre
Dan Burton por Gypsy en Savoy Theatre
Peter Davison por Gypsy en Savoy Theatre
Gavin Spokes por Guys And Dolls en Savoy Theatre
Mejor Actriz de Reparto en Musical
Preeya Kalidas por Bend It Like Beckham en Phoenix Theatre
Amy Lennox por Kinky Boots en Adelphi Theatre
Lara Pulver por Gypsy en Savoy Theatre
Emma Williams por Mrs Henderson Présents en Noël Coward Theatre
Mejor Reposición de Musical
Bugsy Malone en Lyric Hammersmith
Guys And Dolls en Savoy Theatre
Gypsy en Savoy Theatre
Seven Brides For Seven Brothers en Regent's Park Open Air Theatre
Mejor Actor en Musical
Ian Bartholomew por Mrs Henderson Presents en Noël Coward Theatre
Killian Donnelly por Kinky Boots en Adelphi Theatre
David Haig por Guys And Dolls en Savoy Theatre
Matt Henry por Kinky Boots en Adelphi Theatre
Jamie Parker por Guys And Dolls en Savoy Theatre

Mejor Actriz en Musical
Tracie Bennett por Mrs Henderson Présents en Noël Coward Theatre
Natalie Dew por Bend It Like Beckham en Phoenix Theatre
Laura Pitt-Pulford por Seven Brides For Seven Brothers en Regent's Park Open Air Theatre
Imelda Staunton por Gypsy en Savoy Theatre
Sophie Thompson por Guys And Dolls en Savoy Theatre

Mejor Musical
Bend It Like Beckham en Phoenix Theatre
In the Heights en King’s Cross Theatre
Kinky Boots en Adelphi Theatre
Mrs Henderson Presents en Noël Coward Theatre

29 febrero, 2016

Oscar en blanco y negro

Los Oscar son un escaparate que cada año encuentra en su ceremonia el principal reclamo para lograr la atención sobre diversos aspectos de la industria cinematográfica. Unos años los Oscar sirven para reivindicar la presencia latina en Hollywood, otros para poner hincapié en la escasa repercusión que tienen los trabajos de mujeres (directoras o actrices) en el stablishment cinematográfico, y en ocasiones incluso para destacar posiciones más o menos políticas de la industria. Este año le ha tocado a la posición aparentemente racista de los miembros de la Academia respecto a los profesionales de raza negra (una Academia presidida por una mujer afroamericana). Y aunque la iniciativa comenzada por la familia de Will Smith a raíz de la ausencia del actor en la lista de nominados (otra cosa es que se piense que realmente debería estarlo por una película tan dispersa como La verdad duele) no ha tenido al final el respaldo que se pretendía (pocos son los actores y actrices que han apoyado el boicot, si exceptuamos a Spike Lee, que apoya lo que sea), lo cierto es que al final el escaparate de los Oscar la ha convertido en una propuesta de éxito. 

Da igual que al final el boicot no surtiera un efecto físico en la ceremonia (no se notaba la ausencia de actores o actrices destacados), porque la expectación sobre el monólogo que iba a interpretar Chris Rock (un cómico negro) en la apertura de la ceremonia ya consiguió que el escaparate funcionara como un espejo en el que la industria de Hollywood y la propia Academia tienen que mirarse. A Chris Rock se lo pusieron fácil. Y a decir verdad, aunque no terminara siendo excesivamente valiente, manifestó con cierta claridad la postura que muchos artistas negros han tenido en los últimos meses: plantear un debate puede ser interesante, pero hacerlo como reivindicación de una carrera personal es mas que dudoso. Como bien decía, Chris Rock en su monólogo: "Jada (Pinket Smith) boicoteando los Oscar es como si yo boicoteara las bragas de Rihanna. Ni siquiera me han invitado."

En cierto modo, el monólogo-discurso de Chris Rock parecía escrito por la propia Academia de Hollywood, aunque introdujo algunos toques de humor irreverente: "Si quieren cada año nominados de raza negra, simplemente hay que crear categorías solo para gente negra como Mejor Amigo Negro". Y en este sentido se convirtió en el portavoz oficial de una institución que en otras ocasiones ha sido acusada de racismo con los latinos, homofobia, etc. Y comentarios con toque de humor negro (no es un chiste fácil) que en algunos momentos no fueron bien entendidos por parte de la audiencia y que traspasaban la línea de lo "políticamente correcto", pero ahí estaba precisamente su principal valor: "En los años sesenta no había actores negros nominados al Oscar. Y nadie protestaba. ¿Por qué? Había cosas realmente importantes contra las que protestar. Estábamos demasiado ocupados siendo apaleados y violados como para importarnos quién ganaba el Oscar a mejor Fotografía". 

Pero, ¿tienen sentido este tipo de protestas? Acusar a la Academia de racista porque no ha nominado a Will Smith (en todo caso, acusémosla de racista por no nominar a Idris Elba por su excelente trabajo en Beasts of no nation, por el que se llevó hace unos días el Independent Spirit Award a Mejor actor de reparto), es como si la acusamos de homofobia por no estar Carol (mejor que muchas de las finalistas) entre las candidatas a Mejor Película. 

Al final, el debate sobre el escenario de la ceremonia de los Oscar era diferente entre la lista de películas premiadas. El mexicano Alejandro González-Iñárritu se llevó su segundo Oscar consecutivo aunque no logró que El renacido consiguiera más premios que los de Fotografía (muy merecido por el trabajo técnico de Emmanuel Lubezki) y el tan reivindicado Oscar a mejor Actor Principal para Leonardo DiCaprio. En todo caso, los dos mexicanos han hecho historia en los premios de la Academia. Lubezki como el único director de fotografía ganador de tres Oscar consecutivos, por Gravity (2013), Birdman (2014) y El renacido (2015). E iñárritu, haciendo lo propio con dos premios consecutivos igualando a los otros únicos directores que lo consiguieron: John Ford y Joseph Mankiewicz. Lo cual nos plantea serias dudas sobre si Alejandro González Iñárritu no será un director sobrevalorado.


Pero hubo otras dos vencedoras más inesperadas en la lista de premiados. Spotlight, el drama periodístico sobre los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia Católica, se alzó finalmente con el premio a Mejor Película y Mejor Guión Original. Aunque no fue una sorpresa, porque era uno de los títulos que podía hacerle sombra a El renacido, sí es cierto que, dado como se fue desarrollando la noche (el premio a Guión Original fue el primero que se entregó y debería haber ido para la película Del revés) no parecía que tuviera demasiadas opciones. 

Que Mad Max. Furia en la carretera, de George Miller se haya alzado con el mayor número de premios, 6 en total, también resulta significativo. Aunque todos ellos son los que se consideran "premios menores", lo cierto es que esta revisión del universo de Mad Max ha devuelto a Miller el status de gran director, logrando que una película de acción se alce con algunos de los principales premios de la crítica y la pasada noche consiguiera arrebatar los galardones a la que parecía favorita en las categorías técnicas, Star wars. El despertar de la fuerza, que se fue de vacío. 

Más mérito tiene aún que lo hiciera la película independiente Ex Machina, de Alex Garland, espléndida reflexión sobre el ser humano y los robots, que consiguió el Oscar a Efectos visuales. Un premio merecido que sin duda tendrá repercusión en esta película recién estrenada en España. Y protagonizada también por una de las actrices del momento, la sueca Alicia Vikander, ganadora del Oscar como Mejor Actriz de reparto por La chica danesa, de Tom Hooper. 

De hecho, este año ha sido el de la reivindicación de los actores y actrices. Si Dicaprio ha conseguido tener finalmente su Oscar, y Vikander se ha colocado ya en una posición privilegiada como una de las actrices del momento, Brie Larson y Mark Rylance han logrado salir de la zona de intérpretes más o menos desconocidos para colocarse entre las estrellas de Hollywood. La primera gracias a su trabajo en La habitación, de Lenny Abrahamson, adaptación certera de una novela de éxito, y el segundo como secundario magnífico en El puente de los espías, de Steven Spielberg, una película que merecía tener mayor presencia en los Oscar. Mark Rylance es de esos actores que hipnotizan con su presencia, y cada vez que aparece en la película devora a Tom Hanks. Pero más recomendable y disfrutable es su trabajo en la miniserie Wolf Hall (2015) en la que interpreta a Thomas Cromwell. 

Los premios musicales no fueron grandes sorpresas. Los odiosos ocho no será una de las bandas sonoras más recordadas de Ennio Morricone (que utilizó pasajes de La cosa para completarla), pero da igual. Después de darle el Oscar Honorífico en 2007 y ser nominado solo en 6 ocasiones, el maestro italiano merecía por fin el reconocimiento real de la Academia de Hollywood. Quentin Tarantino, que se quedó desprovisto de nominaciones para su más que interesante western, estará especialmente contento de haber conseguido, por fin, trabajar con Ennio Morricone, y que este trabajo haya supuesto el primer Oscar para el compositor. Y el abrazo entre dos grandes como Morricone y Williams fue uno de los grandes momentos emocionantes de la ceremonia. 

Ennio Morricone, a sus 87 años, celebra estos meses nada menos que sesenta años de profesión como compositor de bandas sonoras. Casi como celebración de esta carrera profesional su amigo Giuseppe Tornatore le ha dedicado un documental, The glance of music, de próximo estreno, en el que Morricone desgrana su pasión por la música y el cine.     



El premio a la mejor canción también era previsible, aunque entre Sam Smith y Lady Gaga había una división de opiniones. Writing's on the wall es una de las canciones menos logradas de las películas de James Bond, y Sam Smith no estuvo especialmente inspirado con su trabajo para Spectre, pero al final logró la estatuilla. En un alarde de atrevimiento e ignorancia, hizo alusión en su discurso a un comentario de Ian McKellen sobre que ningún hombre abiertamente gay había ganado el Oscar (y en consecuencia, auto-proclamándose el primero). Por un lado, hay que aclarar que las declaraciones de Ian McKellen al periódico The Guardian se referían a "actores abiertamente gays", lo cual tampoco es cierto, porque Sir John Gielgud ganó el Oscar como Mejor Actor de Reparto por la película Arthur, el soltero de oro en 1981. Y en todo caso, antes que Sam Smith, en su misma categoría han ganado Stephen Sondheim, Elton John o Howard Ashman, y por supuesto también directores como Bill Condon y Pedro Almodóvar, los guionistas Alan Ball y Dustin Lance Black o el productor Scott Rudin. Su reivindicación LGTB fue agradecida, pero su falta de información le ha acarreado no pocos problemas en las redes sociales. 

En todo caso, mucho más merecido hubiera sido el premio para la canción escrita por Lady Gaga y Diane Warren para el documental The hunting ground, una tremenda descripción de los abusos sexuales a jóvenes en varias universidades de Estados Unidos, que ni siquiera fue finalista en la categoría de documental, en la que las previsiones se cumplieron, consiguiendo el Oscar Amy, de Asif Kapadian, sin duda uno de los mejores musicales de los últimos años. 

"¿Es Hollywood racista?" Preguntaba Chris Rock en su monólogo al comienzo de la ceremonia. "Depende del año", podríamos responder. Cuando ganan películas como 12 años de esclavitud, el juicio de los miembros de la Academia de Hollywood no parece ponerse en entredicho. Cuando ganan directores de origen hispano como Alejandro González Iñárritu tampoco parece que haya mucho que hablar sobre la integración de los hispano en el cine. En todo caso, son temas recurrentes que en ocasiones adquieren mayor resonancia. Lo interesante sería que los Oscar pudieran llegar a reivindicar el arte cinematográfico como tal, sin artificios ni extravagancias. 


26 febrero, 2016

Las mejores películas de los Oscar no hablan inglés

La carrera por el Oscar parece este año no parece que vaya a deparar grandes sorpresas, con El renacido, de Alejandro González-Iñárritu como la apuesta más clara para ganar en las principales categorías, y un reparto más o menos equitativo con otros títulos destacados como Spotlight, de Tom McCarthy  o La gran apuesta, de Adam McKay. Aunque en la categoría de Mejor Director podríamos encontrar a un vencedor inesperado como George Miller, que ha conseguido que su revisión del universo de Mad Max: Furia en la carretera se haya colado entre las películas con mayor número de candidaturas y numerosos premios de la crítica. En todo caso, en la lista de filmes que este año optan al Oscar encontramos aceptables propuestas cinematográficas entre la narrativa clásica y el tour de forcé técnico, pero pocos de auténtica brillantez formal.   

La categoría que propone películas mucho más redondas tanto desde el punto narrativo como formal es la de Mejor Película de Habla no Inglesa, este año formada por un quinteto de historias que constituyen auténticos hitos cinematográficos, cada una en su propia personalidad. Películas que se centran en narraciones de interés a pesar de provenir de diferentes puntos del planeta, de América a Europa, pasando por Asia. Al igual que hicimos un repaso a los interesantes documentales nominados al Oscar, ahora hacemos un recorrido por estas películas que, sin hablar inglés, superan en calidad a muchas de las que forman parte de las categorías principales de los Oscar.

La gran favorita para llevarse el premio de la Academia es Saul fia (El hijo de Saúl) (Hungría), de László Nemes, debutante en la dirección de largometrajes, que nos presenta una visión nada complaciente del holocausto cuando parecía que todo estaba contado en torno a este tema. Pero el joven realizador húngaro consigue hacer todavía más insoportable la visión de los horrores vividos en el campo de concentración de Auschwitz, con esos planos cerrados que ocupan casi toda la película, logrando transmitir una sensación de asfixia al espectador que ríete tú del ataque del oso en El renacido.  A veces no hacen falta grandes alardes técnicos para encontrar la forma de transmitir desasosiego y tensión. 



Parecida sensación de asfixia viven las cinco protagonistas de Mustang (Francia), de Deniz Gamze Ergüven, la película que podría hacerle sombra a El hijo de Saúl en la carrera hacia el Oscar.  Aunque representa a Francia, es una historia que se desarrolla en Turquía y tiene principal responsable a una guionista y directora francesa de origen turco. Presentada en el Festival de Cannes y ovacionada en la SEMINCI de Valladolid, se centra en el ambiente social cerrado de un pequeño pueblo turco, en el que las costumbres religiosas y conservadoras siguen formando parte de las familias. Cinco hermanas adolescentes se enfrentan a estas costumbres de diferente manera, algunas con sumisión y otras con rebeldía, en una historia que pasa de la recreación esperanzadora de la adolescencia, un poco en la línea de Las vírgenes suicidas (1999), de Sofia Coppola, a la auténtica tragedia de unas jóvenes forzadas a mantener la tradición aunque ésta mutile sus vidas.  



La película que tiene más puntos en común con El renacido es la representante colombiana, El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra, rodada en difíciles condiciones en el Amazonas, que representa una reflexión sobre el colonialismo pasado y presente, y sus consecuencias en el desarrollo de las poblaciones indígenas. Producida con ciertos problemas de financiación, la película logró el premio en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y el reconocimiento a nivel mundial, aunque curiosamente en su país de origen, Colombia, no ha conseguido una buena recaudación en taquilla, a pesar de toda su repercusión internacional. Rodada en blanco y negro, El abrazo de la serpiente es un ejercicio cinematográfico que muestra de forma poética algunos de los rincones más hermosos del Amazonas, a través de los ojos de un etnólogo alemán que refleja la fascinación del occidental por las costumbres indígenas, pero también su contagiosa capacidad destructiva.



También sobre enfrentamientos culturales habla Theeb (Jordania), de Naji Abu Nowar nos acerca a la provincia de Hejaz en 1916 para contarnos de humanos luchando contra humanos. Un viaje protagonizado por un niño y su hermano a través del desierto en el que el enfrentamiento no es entre buenos y malos, sino entre colonizadores y colonizados. Si en El hijo de Saúl se nos muestra el holocausto como si se tratara de un thriller psicológico, Theeb tiene aires de western, sobre todo en su primera parte, sustituyendo los caballos por camellos, pero manteniendo esa estética de la violencia seca que se desarrolla en pleno desierto. Ganadora del Premio al Mejor Director en el Festival de Venecia de 2014, la película está interpretada por actores beduinos no profesionales, lo que supuso una dificultad añadida al rodaje en pleno desierto de Jordania. Pero el resultado es espléndido, natural y al mismo tiempo intenso, especialmente el del niño Jacir Eid Al-Hwietat.



La inclusión de la producción Krigen (A War) (Dinamarca), de Tobias Lindholm, ha sido una de las sorpresas de esta lista de películas nominadas al Oscar. Drama bélico que se sitúa en a intervención del ejército danés en la guerra de Afganistán, tiene un cierto aire a En tierra hostil (2008), sobre todo en sus escenas de acción, cercanas al tratamiento documental, que nos introduce de pleno en la tensión de la guerra. pero lo importante en esta películas son unos personajes cuyas decisiones, en medio de la batalla, pueden suponer cruciales descensos al infierno. A war no es una de esas películas que reflexionan sobre la justificación o no de la guerra, de cualquier guerra, como su título indica, sino sobre la experiencia personal de soldados metidos de lleno en la violencia que, en una milésima de segundo, puede acabar con sus vidas o las de sus compañeros. Bien narrada, con personajes complejos que desgranan sus contradicciones vitales a lo largo de la historia, tiene un cierto pudor en llegar hasta las últimas consecuencias, pero resulta coherente y precisa en sus planteamientos. 






22 febrero, 2016

Novedades series internacionales

Tras nuestro repaso a las series más destacadas del panorama televisivo norteamericano, dedicamos ahora nuestra atención a algunas de las novedades más destacadas en otros países del mundo. El buen momento que vive la televisión se extiende a Europa y Australia, y especialmente a la televisión inglesa, que ha comenzado este año a ofrecernos algunos títulos destacables.

Bedrag (Dinamarca)
Jeppe Gjervig Gram para DR1

Tras su presentación en el Festival de Berlín de 2015, esta serie consiguió todo un récord en ventas internacionales, tiene asegurada una segunda temporada y ya se han comprado sus derechos para una versión en Estados Unidos. Y todo ello recién estrenada en la cadena de televisión danesa DR1. La trama mezcla una historia de investigación policíaca y una gran empresa de energías renovables cuyos  negocios parecen poco claros. La delincuencia económica, la ambición y la codicia del mercado empresarial son los principales temas de la serie, algo que tiene en común con la otra serie económica del momento, Billions (2016-). Bedrag viene precedida por el éxito internacional de la producción de corte político Borgen (2010-), uno de cuyos guionistas es el principal responsable de esta serie, protagonizada por uno de los actores imprescindibles del cine danés, Nikolaj Lie Kaas, al que hemos visto en películas como Reconstruction (2003) o Ángeles y demonios (2008). 

Jericho (Inglaterra)
Steve Thompson para ITV

Steve Thompson es uno de los nombres fundamentales de la última década de la televisión inglesa. Su firma está en series como Dr. Who (2005-), Sherlock (2010-) o la secuela de Arriba y abajo (2010), así que nos despierta especial curiosidad esta nueva aventura desarrollada por él mismo. Estamos ante un drama histórico desarrollado en Yorkshire en 1870, en medio de la construcción de un puente para el ferrocarril. El primer episodio asienta las bases de una producción perfecta, con una calidad formal sobresaliente y unos personajes que mantienen el interés gracias a la inteligente dosificación de sus personalidades y objetivos. Actores destacados como Clarke Peters (al que siempre recordaremos en The wire (2002-2008)) o Hans Matheson (al que vimos en la segunda temporada de Los Tudor (2007-2010)), ponen el contrapunto perfecto a una serie que mejora en cada episodio. Destaca también el trabajo de Tim Phillips, joven compositor que ofrece una de las bandas sonoras más sobresalientes del año.  

Stan Lee's Lucky man (Inglaterra)
Stan Lee y Neil Biswas para Sky 1

Acostumbrados a ver el nombre de Marvel delante de los títulos de las principales series de televisión que adaptan el universo de la marca, comprada por Walt Disney, esta producción sin embargo cuenta con la colaboración de Stan Lee, el responsable de Marvel que, a sus 93 años, sigue activo imaginando personajes que se salen de lo habitual. La productora de Downton Abbey, Carnival Films, decidió fichar a Stan Lee para que pusiera en marcha una serie de televisión. El resultado es, sobre todo, la creación de una especie de superhéroe que tiene que tiene mucho de antihéroe, un policía sacudido por el mundo de las apuestas al que un día le llega la suerte en forma de amuleto. Londres se convierte en otra de las protagonistas de esta historia policial protagonizada por el siempre solvente James Nesbitt, siendo el escenario principal de las investigaciones de este detective. Un cambio de fisonomía que también aporta otro aire a la serie.


Black widows (Noruega)
Anne-Marie Olesen para TV3

Protagonizada por tres mujeres (una danesa, una sueca y una noruega), cuyas vidas conyugales están marcadas por el maltrato, estas "viudas negras" marcan la primera colaboración entre los tres países en una producción televisiva. Se trata de una especie de remake de una serie finlandesa de gran éxito, Mustat lesket (2014), que se centraba en las esposas de unos altos ejecutivos que descubrían que sus maridos eran delincuentes. Aquí la historia comienza al final, cuando ellas deciden asesinarles y continuar sus vidas sin soportar la violencia verbal y física. Pero las sospechas de un policía noruego hace tambalearse el plan de las tres viudas. La serie juega bien con el humor negro, y aunque recuerda a Mujeres desesperadas (2004-2012), tiene su particular sentido de la narrativa. Para espectadores que no sean nórdicos se pierden los matices humorísticos sobre los malentendidos linguïsticos, y esto le quieta fuerza a la comedia, pero la presencia de Peter Stormare, que regresa a su país de origen, siempre es estimulante.    


Dios Inc. (México)
Sergio Sánchez para HBO Latin America

La prestigiosa productora HBO continúa diversificando su sistema de producción a nivel internacional, dando paso a series desarrolladas en otros países desde 2004. Desde México nos llega ahora una historia que ha despertado cierta polémica ya que plantea dudas sobre las religiones y el poder económico que hay detrás de ellas. El protagonista es un doctor en filosofía que regresa a su ciudad después de estar 10 años ausente solo para ver que su libro sobre el creador del concepto de Dios ha sido plagiado y está siendo utilizado por sectas para "educar" a sus seguidores. Con una buena factura técnica, aunque flojea en efectos visuales quizás demasiado ambiciosos, la serie tiene buenas interpretaciones y sigue algunos parámetros que la sitúan en la estela de Breaking bad (2008-2013), aunque sin llegar a su excelencia. Aunque tiene altibajos en su planteamiento narrativo y un desequilibrio en el elenco actoral, es una serie interesante más por el fondo que por la forma. 

The night manager (El infiltrado) (Inglaterra-EE.UU.)
David Farr para BBC y AMC

Las alianzas entre televisiones para producir series de producción costosa dan resultados a veces irregulares. Ahora, la cadena norteamericana AMC y la televisión británica BBC se unen para adaptar una novela de John Le Carré que se desarrolla en diferentes países. Como de costumbre, se trata de una historia de espías que contiene buenos momentos de incertidumbre y una compleja construcción de personajes. Dirigido por la danesa Susanne Bier, el episodio piloto es una clásica narración de suspense que a veces decae en ritmo, pero que encuentra su mejor baza en el trabajo de los británicos Tom Hiddleston y Hugh Laurie, que regresa a la televisión tras el éxito de House (2004-2012) y su breve participación en Veep (2012-), que mantienen una tensión cuando coinciden en escena que vale por mil escenas de acción. La participación en la producción del español José Luis Escolar hace que encontremos en la efectiva banda sonora a Víctor Reyes y en el reparto a Antonio de la Torre en una anecdótica intervención.