02 junio, 2020

Krakow Film Festival (Parte 2): Adicciones y abandonos


El Festival de Cine de Cracovia continúa su recorrido por las producciones documentales y cortometrajes más destacadas del panorama actual. La celebración en versión online del festival es una de las iniciativas que se han tomado frente a la situación de confinamiento aún en muchos países. Pero lo que estamos viendo en algunos de los documentales seleccionados es que esta situación de encierro se ha convertido en algo habitual para muchas personas. Un encierro que va más allá de las paredes de una habitación y que tiene sus límites en una sociedad que provoca la alienación del individuo. Es un confinamiento forzado en círculos viciosos de los que es difícil escapar. 

El documental Higher love (Hasan Oswald, 2029) habla precisamente de este sentimiento. Como en I love you I miss you II hope I see you before I die (Eva Marie Rødbro, 2019) se desarrolla en una zona suburbial de los Estados Unidos, concretamente en Camden, un barrio de Nueva Jersey, donde los protagonistas están inmersos en el mundo de las drogas. Guiado por un hombre que intenta rescatar de la adicción a su novia embarazada, el director muestra una realidad que se ha convertido en otra clase de epidemia, la de los opioides, que mató a 200.000 norteamericanos en 2018 por sobredosis. El documental se beneficia de dos personajes principales que se muestran ante la cámara en sus buenos y sus malos momentos con absoluta naturalidad. En realidad, nos habla no solo de la adicción de Nina a los opioides, sino también de otras adicciones: el abuso del alcohol por parte del protagonista, y esa especie de adicción de amor que le mantiene siempre cerca de una persona que está tercamente atrapada en el mundo de las drogas.


La historia principal transmite emoción y preocupación, porque los esfuerzos por acercarse a tratamientos de desintoxicación parecen vanos. El director nos muestra también algunas tramas paralelas, como la de un amigo de la familia que entra en un programa de desintoxicación, pero estas historias paralelas, en lugar de alimentar la historia principal, distrae el foco de lo que verdaderamente nos interesa. En este sentido, Hasan Oswald comete algunos errores de debutante, porque parece no creer que la historia en sí tenga la suficiente fuerza como para mantener el interés. Y es todo lo contrario. 

Hace unos años, el director iraní Mehrdad Oskouei se acercó a un Centro de Detención para mujeres en su documental Starless dreams (Mehrdad Oskouei, 2016) en el que mostraba la vida de las jóvenes prisioneras. A través de entrevistas, las chicas se mostraban en cierto modo liberadas en esa prisión, tras vivir en familias donde sufrían maltratos y abusos. Ahora presenta Sunless shadows (Mehrdad Oskouei, 2019), que de nuevo se acerca al Centro de Detención para hablar con jóvenes que han asesinado a familiares masculinos. Padres, maridos o tíos que han ejercido abusos y contra los que se han revelado estas mujeres que no encontraban otra salida. En este sentido, es difícil establecer quiénes son víctimas realmente en estas historias. 


El director propone a las jóvenes que graben una video-carta dirigida a sus madres (habitualmente en prisiones para mujeres) o a los familiares a los que han asesinado. Estas video-cartas, grabadas en solitario, muestran los sentimientos profundos de chicas jóvenes que sienten que sus vidas han conseguido ser liberadas del yugo. Es un documental complejo por las implicaciones éticas que tiene, en el que el director interviene como un entrevistador a veces demasiado paternal, que nos acerca a una realidad cruel. Las jóvenes encuentran más libertad en la prisión, donde pueden estudiar y entretenerse, que en sus propias vidas en familia. 

Otra historia singular es la relación del director sueco Peter Torbiönsson con la protagonista de su documental Ninosca-The woman and the emigrant's song (2020). Cuando el realizador cubría las acciones de la Contra nicaragüense en los años ochenta, conoció a la familia de Ninosca, una joven de 12 años cuyo hermano había sido asesinado por los contrarrevolucionarios. Desde entonces, el director ha mantenido una amistad con la familia y ha seguido los pasos de la joven, rodando dos documentales en los que ella estaba presente: The lovers of San Fernando (Peter Torbiönsson, 2001) y Last chapter: Goodbye Nicaragua (Peter Torbiönsson, 2010), que estaba más centrado en la investigación de una serie de asesinatos de periodistas por la Contra, y que le costó al director la prohibición de entrar en Nicaragua. Este documental se puede ver en Filmin. 


Cuarenta años después de que se conocieran por primera vez, el director sueco decide realizar un recorrido que resume buena parte de la vida de esta mujer, quien un día tomó la decisión de abandonar a su marido para emigrar a España, donde intentar conseguir un futuro mejor. En realidad, Ninosca no funciona tanto como tercera parte de una trilogía sino que tiene en sí misma una personalidad propia, porque de hecho el director regresa a algunas de las historias que nos había contado de forma tangencial anteriormente. Es un trabajo interesante, en el que el realizador se convierte también en coprotagonista de la historia (dando consejos a Ninosca, o en una subtrama en la que intenta cruzar la frontera nicaragüense de forma ilegal). Pero también es un documental que tiene un cierto aire de melancolía, de sueños imposibles, de una vida dura que no ha permitido casi momentos de respiro, de una tragedia vital que la protagonista asume con estoicismo. 

Warsaw Film Festival ofrece también una selección de cortometrajes a concurso que incluyen producciones de ficción, animación y documental. La presencia española está marcada por el cortometraje Orquesta Los Bengalas (David Valero, 2020), que tiene su estreno mundial en este festival. Se trata de una historia bien contada, con adecuadas dosis de humor a pesar de que trata un tema tan dramático como la enfermedad de Alzheimer. Pero los personajes se hacen entrañables y la historia tiene un ligero aire a las comedias de Luis García Berlanga que le da un interés especial. También destaca en el apartado de los cortos de ficción White eye (Tomer Shushan, 2019), ganador del premio al Mejor Cortometraje Narrativo en el Festival SXSW Film Festival. Esta producción israelí reflexiona sobre cómo una anécdota puede convertirse en una tragedia para el futuro de una persona. Está rodado en plano secuencia y contiene una historia poderosa. 

Orquesta Los Bengalas (David Valero, 2020)

Entre los cortometrajes documentales también hay presencia de un director español en la producción congolesa A second family (Ramón Sánchez Orense, Susanne Krauss, 2019), que nos introduce una emotiva historia sobre un equipo de baloncesto formado por jóvenes sordomudos que encuentran en el deporte una salida a sus difíciles condiciones de vida. Es un corto sencillo, que sabe dosificar la información para mostrarnos una lección de fortaleza y tesón. También relacionado con el deporte es The butler (Daniel Dencik, 2019), que se centra en la figura del ciclista irlandés de origen danés Christoffer Juul Hansen. Éste no es uno de esos corredores destinados a ganar premios, sino que es uno de los componentes de su equipo que contribuye para que el principal ciclista logre llegar a la meta en los primeros puestos. Es una historia del deportista secundario, fundamental pero condenado a ser siempre el "mayordomo". Por su parte, Depot Asmara (Beatrice Möller, 2019) nos traslada a la arcaica línea ferroviaria del país africano de Eritrea, abandonada especialmente durante la ocupación del país por Etiopía, y ahora convertida en un museo viviente en el que solo habitan los viejos maquinistas que tratan de sobrevivir en sus últimos años. 

A second family (Ramón Sánchez Orense, Susanne Krauss, 2019)

Aunque pronto podremos ver la edición online del Festival más destacado de Cine de Animación, Annecy, ya podemos disfrutar de algunos trabajos destacados de este año en el campo de los cortometrajes de animación. Entre los que hemos visto nos han parecido interesantes Beyond Noh (Patrick Smith, 2020), un espléndido trabajo en el que se han animado 3.475 máscaras de todos los países del mundo para crear una sinfonía audiovisual absorbente y mágica. Este cortometraje también ha sido seleccionado en Vienna Shorts Festival y será uno de los que más oiremos hablar este año. Por su parte, la producción belga Ghost eye (Wouter Sel, Thijs De Cloedt, 2020) nos presenta una trama al estilo del cine negro  que tiene un diseño gráfico excelente y que ahonda en las consecuencias de la soledad. Coming home (Benjamin Swiczinsky, 2019) es un corto austríaco pero que supone una divertida incursión en la política migratoria de los Estados Unidos, cuando la mayor parte de sus habitantes deciden volver a sus lugares de origen (África, Europa...), dejando al país desierto. Y, finalmente, He can't live without Cosmos (Konstantin Bronzit, 2019) es una interesante historia sobre un bebé astronauta que crece aislado en su hogar, pero que poco a poco va descubriendo la razón de ser de su existencia. Es una historia bien contada, original y atractiva. 





Last chapter: Goodbye Nicaragua se puede ver en Filmin. 



01 junio, 2020

Krakow Film Festival (Parte 1): dolor y lucha



Nuestro recorrido por los festivales de cine online tiene una nueva parada. Tras haber realizado crónicas del D'A Film Festival, Docsbarcelona y Vienna Shorts (del que continuaremos comentando sus cortometrajes más destacados hasta el miércoles), desde hoy nos detenemos también en el Krakow Film Festival, uno de los eventos cinematográficos más antiguos de los que se celebran en Europa. 

Nacido en 1961 únicamente como Festival de Cortometrajes, tres años después se unió al denominado Polish Film Festival, para terminar siendo el Festival de Cine de Cracovia. Su programación competitiva está enfocada principalmente a los largometrajes documentales y los cortometrajes (tanto ficción como animación y documental), pero también dedica una atención especial al cine y la música, con una sección oficial de documentales musicales, que complementa la celebración cada año del Krakow Film Music Festival, que este año ha sido cancelado. 

Krakow Film Festival tomó la decisión hace unos meses de dar el paso a una edición online, que coincide con su 60 aniversario. Gracias a esta iniciativa, podemos disfrutar de una selección muy cuidada en la que podemos decir que están los documentales de los que más vamos a oír hablar en los próximos meses. Como ya comentábamos en anteriores posts, resulta interesante ver cómo se gestionan los festivales online desde el punto de vista programático. En el caso de Krakow Film Festival, ofrece una programación muy cercana a la de un festival presencial, de forma que los espectadores pueden acceder a visionar las películas en unos horarios determinados y con un límite de tickets. Estos visionados tienen bloqueo geolocalizado, por lo que solo son accesibles en Polonia. La selección de Krakow Film Festival es amplia, y realmente, aun siendo online, resulta difícil abarcar buena parte de su programación, por lo que nos vamos a centrar principalmente en las secciones competitivas de documentales y cortometrajes.

La última edición de Krakow Film Festival se inauguró el domingo con el estreno mundial del documental Pollywood (Paweł Ferdek, 2020), una producción de HBO Europa que aborda una visión peculiar de la Meca del Cine a través de los pioneros que construyeron Hollywood, algunos de los cuales provenían de pequeñas localidades de Polonia, como Samuel Goldwyn, Louis B. Mayer, o los Warner Bros., hijos de un emigrante polaco. De esta forma, el Hollywood clásico se creó a partir de la llegada de algunos profesionales que vieron en el cine un negocio floreciente. El cineasta Paweł Ferdek es el director y protagonista de esta historia en la que inicia un viaje a Hollywood para tratar de encontrar las raíces del cine clásico.


Su búsqueda tiene matices de humor en una trayectoria en la que no parece resultar fácil encontrar entrevistados accesibles. Quizás el hecho de no poder acceder a estas personalidades deriva el documental hacia un tono humorístico de autoprotagonismo, estilo Michael Moore, que no es lo más logrado precisamente. Pero en todo caso resultan interesantes algunas de las anécdotas que se cuentan, muchas de ellas provenientes del libro "Pollywood", de Andrzej Krakowski, en el que se basa la película. Como aquella en la que se describe cómo fue el rodaje de la primera película que hizo Samuel Goldwyn en Los Angeles, huyendo desde Nueva York de los matones contratados por Thomas Edison; o la del un Steven Spielberg niño que logró colarse en las oficinas de los estudios Paramount.

El documental ganador del premio principal en la pasada edición del Festival Visions du Réel, que tuvo una edición online a mediados de abril, fue Punta Sacra (Francesca Mazzolini, 2019), cuyos protagonistas son los habitantes de un asentamiento en Idroscalo, a las afueras de Roma, cerca del mar. En este lugar fue donde Paolo Pasolini rodó algunas de sus primeras películas como Accatone (1961), y en este lugar fue donde le encontraron asesinado. Pero la visión de este asentamiento, que sobrevivió a una intervención policial brutal hace unos años, no se detiene en la pobreza o la miseria, ni siquiera habla de las drogas que circulan por el barrio como un foco de venta, sino que se centra en la esperanza y la sensación de comunidad.


Esta visión es lo más interesante del documental. Rodado con esmero y una excelente factura técnica, la directora ha estado conviviendo con los habitantes de Punta Sacra desde hace años, y lo ha convertido en protagonista de cortometrajes anteriores como Il premio (Francesca Mazzolini, 2014), consiguiendo la complicidad de sus habitantes. Es curioso ver a algunas de las madres tener discusiones acaloradas sobre el comunismo y sobre Pasolini, o escuchar las reflexiones de un rapero chileno de segunda generación que menciona a cantantes de la protesta política como Víctor Jara. Las imágenes y el uso de la música hacen de este un documental que ofrece algunas dudas formales, porque muestra con cierto embellecimiento una situación vital que no parece tan idílica.

En cierto sentido, los documentales que hablan de este tipo de comunidades están, ahora, más interesados en contar la fortaleza de sus protagonistas frente a situaciones difíciles o injustas, y menos en alimentar el morbo de la miseria. I love you I miss you I hope I see you before I die (Eva Marie Rødbro, 2019) es un documental danés rodado en Estados Unidos que nos muestra esta esperanza vital de tres mujeres que viven en los suburbios de Colorado Springs, y que tienen esa necesidad de seguir luchando por mucho que la pobreza en la que viven, la incomprensión de los servicios sociales o la adicción a las drogas, no se lo pongan especialmente fácil. Son heroínas de la vida diaria, aquí enfocadas en madres e hijas que tratan de sobrevivir, aunque en algunos momentos haya momentos de desfallecimiento provocados por el abuso de las drogas.


En este documental también se desarrolla un sentimiento de comunidad, como en Idroscalo. Es la lucha en colaboración: "Hay que tirar para adelante. No es momento de ideales, ni de sueños. Es momento de tirar para adelante", dice un personaje frente al atisbo de rendición que vemos en una de las protagonistas. La directora muestra escenas cotidianas sin caer en el tremendismo, quizás forzando demasiado la ausencia de la figura masculina, pero manteniendo una mirada distante y al mismo tiempo empatizando con las protagonistas. Esa incertidumbre vital en la que están es descrita perfectamente por la niña pequeña, la tercera generación de mujeres luchadoras: "Estoy preocupada". "¿Por qué?", pregunta su madre. "No lo sé".

Si la figura masculina está ausente en el documental anterior, ésta es el tema principal de otra interesante propuesta. El campeón del mundo (Federico Borgia, Guillermo Madeiro, 2020) se centra en la figura de Antonio Osta, antiguo Campeón del mundo de culturismo, que en la cuarentena vive del rédito de sus logros profesionales y se enfrenta a un futuro incierto. El culturista uruguayo se nos muestra frágil en algunos momentos, pero intenta mantener algunos de los ideales de masculinidad que ya están superados, como el honor o la lealtad. Es especialmente notable la relación que mantiene con su hijo, un adolescente que siente admiración por su padre pero al mismo tiempo no entiende algunos de sus ideales.


A través de estas conversaciones triviales, que resultan naturales y divertidas en ocasiones, los directores introducen temas serios y profundos, como el machismo (hay quienes son machistas sin saberlo) y el uso de fármacos en la preparación física. Antonio Osta había protagonizado la película de ficción Clever (Federico Borgia, Guillermo Madeiro, 2015), interpretando precisamente a un culturista reconvertido en pianista. En cierto modo, el protagonista de este documental es un personaje anacrónico, pero al mismo tiempo los directores consiguen captar cierta dosis de fragilidad.

Por último, Krakow Film Festival presentó ayer a competición The self portrait (Espen, Wallin, Margret Olin, Katja Høgset, 2020), documental noruego en torno a Lena Marie Fossen, una joven fotógrafa que sufre anorexia desde los 10 años. Este documental, estrenado el pasado mes de enero en Noruega, es una de las experiencias más dolorosas que se pueden experimentar en una pantalla. La fuerza de las imágenes tomadas por Lena Marie Fossen, que en muchos de sus trabajos retrata su propio cuerpo destruido por años de enfermedad, representa también la fuerza de su lucha. Ella misma confiesa en el documental que "el dolor puede ser bello al mismo tiempo". Y, lejos de las consecuencias terribles de años de anorexia, la película habla de una batalla constante contra el propio cuerpo, que se convierte en una prisión de la que le resulta difícil escapar.


El éxito le llegó a Lena Marie Fossen, que acabó exhibiendo su obra en los museos más importantes de Noruega y Suecia, auspiciada por uno de los fotógrafos más notables de los países escandinavos, Morten Krogvold. Pero este éxito se convierte al mismo tiempo en liberación y deseos de vivir, pero también en el foco de las inseguridades de la protagonista. Se podría discutir sobre la proyección morbosa y exhibicionista de sus fotografías, pero en todo caso el documental habla de la belleza del arte y de la belleza del dolor. Lamentablemente, Lena Marie Fossen perdió la batalla contra su propio cuerpo el pasado mes de octubre.



Pollywood se estrena el 15 de junio en HBO Europa.



Vienna Shorts Festival (Parte 2): Alienación y cuarentena


La celebración de festivales online nos permite acercarnos a muestras cinematográficas que habitualmente estaban fuera de nuestras rutas de festivales. Y el éxito de las propuestas online ha quedado claro. Ayer se clausuraba Docsbarcelona llegando a una cifra de 125.000 visionados, cuando en la edición del año pasado tuvieron 20.000 espectadores. Estos días estamos comentando la última edición de Vienna Shorts Festival, un encuentro cinematográfico que cada año ofrece un panorama de los mejores cortometrajes internacionales, con una selección a veces muy cercana a la experimentación, y que podemos ver hasta el 2 de junio. 

La sección oficial nos ha llevado a programas de cortos que hablan de temáticas que en cierta manera están muy relacionadas con el confinamiento. El "yo frente a la sociedad" es el tema principal de algunos cortos como 3 logical exits (Mahdi Fleifel, 2020), en el que el director regresa a los campos de refugiados palestinos en el Líbano donde rodó anteriores cortometrajes como A world not ours (Mahdi Fleifel, 2012) y A man returned (Mahdi Fleifel, 2016) para encontrarse con el mismo protagonista, y plantearse qué posibilidades de salida tienen los jóvenes palestinos que viven en ese lugar. 

3 logical exits (Mahdi Fleifel, 2020)

Los cortos brasileños que estamos viendo en Vienna Shorts tienen en común la reflexión sobre cómo ha podido regresar Brasil a los tiempos del conservadurismo con la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia. Àgua e sal (Luisa Mello, 2019) propone una situación ficticia de libertad para encontrarnos, al final encerrados en un espacio diminuto. En Atordoado, eu permaneço atento (Henrique Amud, 2020) la historia se centra en el periodista Dermi Azevedo, activista de los derechos humanos que se enfrentó a la dictadura militar, viviendo hechos dramáticos como el arresto y tortura de su hijo de tan solo 2 años. Ahora, su mirada sorprendida se dirige a un Brasil que no reconoce. Y en Apiyemiyekî? (Ana Vaz, 2020) la directora nos muestra dibujos que guarda el educador Egydio Schwade, y que realizaron niños nativos de una zona del Amazonas hace años, cuando durante la dictadura militar de los años 70 la construcción de una autopista provocó el asesinato de cientos de indígenas.

Apiyemiyeki? (Ana Vaz, 2020)

Lo desconocido es también una de las temáticas de los cortometrajes que estamos viendo en Vienna Shorts Festival. Como en Mars, Oman (Vanessa del Campo, 2020), un cortometraje producido en Bélgica pero dirigido por la realizadora madrileña Vanessa del Campo que nos traslada a una estación espacial en el país árabe de Omán, cuyo desierto permite a los científicos realizar pruebas con astronautas en un espacio que simula el paisaje de Marte. En El remanso (Sebastián Valencia Muñoz, 2020), el director plantea una historia que nos muestra a una familia llegando a una abandonada finca en el corazón del Amazonas colombiano, amenazados por la presencia de los paramilitares y las matanzas de campesinos. El cortometraje consigue transmitir el desasosiego al espectador, en una jungla desierta, silenciosa y oscura. También es un buen trabajo de creación de una atmósfera irreal el que podemos ver en el corto ruso Sun dog (Dorian Jespers, 2020), que se desarrolla durante un largo día sin sol en la Rusia ártica con una imagen etérea, como de sueño, que provoca una sensación extraña.

Mars, Oman (Vanessa del Campo, 2020)

Las consecuencias del coronavirus están presentes en todos los festivales que estamos viendo estas semanas. En Vienna Shorts Festival, hay también programas que están dedicados al aislamiento. All inclusive (Corina Schwingruber Ilič, 2018) fue el cortometraje de inauguración de la edición anterior del Vienna Shorts Festival, y muestra en 10 minutos la vida en un crucero donde todo está todo incluido, pero que es una cierta manera de aislamiento. En el excelente Postcards from the end of the world (Konstantinos Antonopoulos, 2019), el director griego propone unas aparentemente felices vacaciones familiares en una isla, que se convierten en una pesadilla. Y en Symbiosis (Mounia Akl, 2019), la realizadora libanesa habla del aislamiento emocional de una pareja a través de un buen trabajo de animación que propone una historia de celos y de descubrimiento. 

Postcards from the end of the world (Konstantinos Antonopoulos, 2019)





31 mayo, 2020

Docsbarcelona Jornada Final


Tras dos semanas de visionados, encuentros profesionales  y mesas redondas, Docsbarcelona llega a su última jornada, y puede tener la satisfacción de haber conseguido una edición atípica, pero finalmente destacable. A pesar de las dudas que se han manifestado por parte de organizadores de otros festivales en torno a la efectividad de una muestra online, lo cierto es que experiencias como D'A Film Festival o Docsbarcelona han demostrado que es posible llegar a un buen número de espectadores con una programación adecuada. Y que se pueden establecer ventanas de visionado, límites de tiempo y otras herramientas para que las reticencias sobre la gestión de derechos no ahogue la participación de películas de interés. 

Los festivales más independientes son los que mejor han afrontado la crisis de una pandemia que nadie esperaba. Frente a posturas radicales, obsesivas y cerradas, la apuesta de festivales como D'A Film Festival o Docsbarcelona ha sido valiente y necesaria. Y ha cosechado el respaldo de los espectadores. Se podrá decir que porque estamos ante una situación coyuntural, que el número de visionados ha sido positivo por el confinamiento, etc. Lo cierto es que hace unos años pocos pensaban que era posible mantener económicamente una plataforma audiovisual con una cuota mensual. Estábamos acostumbrados a pagar para ver cine en las salas o para alquilar películas, pero no se nos ocurría la idea de que pagáramos una tasa para disponer de cine en casa. Y ahora las plataformas han sido las grandes beneficiadas del confinamiento. 

Docsbarcelona nos ha ofrecido una programación en la que hemos encontrado películas notables como Hi, A.I. (Isabella Willinger, 2019), Rising from the tsunami (Hélène Robert, Jeremy Perrin, 2019), Solo (Artemio Benki, 2019), The journey of Monalisa (Nicola Acosta, 2019), Personaje personaje (Renata Rezende, Begoña Izquierdo, 2020), Raíces (María José Zambrano, Daniela Trejo, 2018) o Advocate (Rachel Leah Jones, Philippe Bellaiche, 2019). Y algunas excepcionales como Songs of repression (Estephan Wagner, Marianne Hougen-Moraga, 2019), The winter journey (Andres Østergaard, Erzsébet Rács, 2019) o Il varco (Federico Ferrone, Michele Manzolini, 2019). Es una buena lista de títulos destacados para un festival. Repasamos ahora las últimas películas que hemos visto en Docsbarcelona.

Sección Oficial Panorama

En Italia, la secta de los Guerreros de la Luz, formada por un grupo de luchadores de artes marciales, se mantiene aislada del resto de la sociedad en un monasterio de la ciudad italiana de Bolzano. Este es el punto de partida de Faith (Valentina Pedicini, 2019), un documental rodado en blanco y negro que acompaña a los componentes de este grupo en su vida cotidiana, y que fue seleccionado a competición en la pasada edición del IDFA, Festival de Documentales de Amsterdam. La doctrina de este grupo de unas veinte personas consiste en la ejecución de ejercicio físico mezclada con las enseñanzas shaolin y la práctica del catolicismo. 



Paulo Coelho hablaba del "guerrero de la luz" que todos llevamos dentro en su colección de artículos filosóficos "Manual del Guerrero de la Luz"  (1997), y en cierto modo esta filosofía está presente en el grupo. Decía Paulo Coelho: "El guerrero de la luz confía. Porque cree en los milagros, los milagros empiezan a suceder. Porque está seguro de que su pensamiento puede cambiar su vida, su vida empieza a cambiar. Porque está seguro de que encontrará el amor, el amor aparece". Es una filosofía que perfectamente se puede trasladar a este grupo de iluminados. 

La directora se acerca a esta secta sin prejuicios, con cierta distancia, con una fotografía en blanco y negro que de alguna manera proyecta ese estancamiento vital que sufren los protagonistas. Pero este distanciamiento provoca también hastío y falta de interés. Porque finalmente no descubrimos nada especialmente notable de este grupo: ¿cuál es su filosofía de vida? ¿De dónde provienen? ¿Cuáles son sus objetivos? Es un documental que peca de falta de información y acaba haciéndose reiterativo. Y eso a pesar de que se apuntan las dudas que comienzan a aflorar en uno de los miembros del grupo. Pero, como en el resto de la película, esta idea acaba sin desarrollarse en un vacío narrativo que es constante.

Sección Oficial Latitud

Otro documental que se queda a medio camino, o que en todo caso no abunda en materias que puedan ser controvertidas, es La nova escola (Ventura Durall, 2019). En 2019 concluyó el proyecto de tres años impulsado por Escola Nova 21, una iniciativa nacida en 2016 con el objetivo de cambiar la forma de educar, menos basada en el acaparamiento de aprobados y más en la participación activa del alumno, en la igualdad de condiciones y en la innovación a la hora de abordar la problemática del profesorado. La nova escola (Ventura Durall, 2020) ha documentado durante esos tres años las metodologías que se practicaban bajo el auspicio de Escola Nova 21 y se manifiesta como una aportación defensora de este sistema, que de hecho ha tenido éxito, pero que ha concluido sin un compromiso claro de la Generalitat de Cataluña de hacerla extensible a muchos más centros educativos. 



El director de La nova escola ofrece una visión casi más cercana a un spot publicitario que a un documental en el que no se abordan las complejidades del sistema educativo, ni las dudas que ha suscitado esta propuesta. Y tampoco logramos saber realmente qué ofrece como novedoso Escola Nova 21 dentro del sistema educativo y cuáles son los cambios reales (suponemos que mucho más profundos) que la educación necesita afrontar de cara al futuro. 

Sesión de Clausura

Docsbarcelona se clausura con un documental para cinéfilos. Forman vs. Forman (Jakub Hejna, Helena Trestiková, 2019) se presentó en el Festival de Cannes del año pasado, y también se pudo ver en festivales como Karlovy Vary, pero no ha tenido una especial trascendencia cinematográfica, hasta el punto que permanece inédito todavía en muchos países. Se trata de un acercamiento correcto a la vida del director checo Miloš Forman, que falleció en 2018. Parece por tanto un homenaje póstumo a un realizador que nunca encontró una respuesta positiva en su propio país, y cuyo regreso tras 10 años de exilio para rodar Amadeus (Miloš Forman, 1984) fue casi surrealista. De hecho, por lo que se apunta en esta película, un documental sobre este rodaje resultaría sin duda fascinante. 



A través de declaraciones del propio Miloš Forman y de material de archivo inédito hasta el momento, los directores trazan un recorrido por la trayectoria vital y cinematográfica del director, marcándola siempre con acontecimientos políticos, como si realmente éstos fueran los únicos elementos detonantes de su cine. Esta es una visión particular de los autores del documental, aunque en cierto modo algo sesgada. Hay temas evidentes en su cine, como la búsqueda de la libertad (Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)) o la propia libertad de expresión (El escándalo de Larry Flynt (1996)). Miloš Forman vivió varias revoluciones a lo largo de su vida, como la de Mayo de 1968 en Francia, donde iba a presentar su película ¡Al fuego, bomberos! (1967) en el Festival de Cannes, que al final decidió quitar de la competición en solidaridad con las protestas, provocando la suspensión del festival. Y precisamente el documental se detiene en el fracaso de Valmont (1989), eclipsado por el éxito de Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), cuyo estreno coincidió con la Revolución de Terciopelo con la que Checoslovaquia se quitó de encima el yugo comunista en 1989. En cierto modo, el director también consiguió la libertad que añoraba. 



Faith, La nova escola y Forman vs. Forman se pueden ver en Filmin hasta el 31 de mayo a las 23:59h. 

La clausura de la 23 edición de Docsbarcelona se puede ver en la web del festival y sus redes sociales a partir de las 20:30 h.







30 mayo, 2020

Vienna Shorts Festival: Cortometrajes para el confinamiento



Mientras está a punto de concluir la edición online de Docsbarcelona, cuya última crónica os ofrecemos mañana, comienza otra cita cinematográfica internacional cuyos organizadores tomaron la decisión de hacerla en versión digital. Vienna Shorts Festival es una muestra dedicada a los cortometrajes que ofrece cada año en la capital austríaca una selección de 300 cortos de ficción, documentales y de animación, y cuyos premios califican tanto para los Oscar como para los European Film Awards o los premios BAFTA. 

Este año Vienna Shorts Festival celebra, entre el 28 de mayo y el 2 de junio, una versión online por primera vez en su historia. La programación se estructura en cinco grandes Secciones: Oficial, Expedition, Expansion, Interaction y Attraction, mientras que en la zona de Industria tienen lugar diferentes coloquios online en torno a temas relacionados con los festivales de cine y con el audiovisual, como el que pudimos ver ayer: "Rules? What rules? How festivals deal with films online" (¿Reglas? ¿Qué reglas? Cómo manejan los festivales las películas online). En este panel de profesionales de diferentes festivales de cortometrajes como Glasgow Short Film Festival, Aspen Shortfest o Biennale di Venezia, se discutía sobre de qué manera los festivales online podían afectar a la trayectoria de determinadas producciones cinematográficas. 


John Canciani, del Kurzfilmateg Winterthur, festival de cortometrajes de la ciudad alemana Oberhausen, que celebró este año una edición online entre el 13 y el 18 de mayo, comentaba que: "No es necesario que los festivales castiguemos a los directores o a los agentes de ventas. Hay que estar abiertos a hacer excepciones en cuanto a estrenos mundiales cuando tienes una edición online de tu festival". Pero hay otros festivales que tienen reglamentos más cerrados. Es  el caso de la Biennale di Venezia, cuyo representante, Enrico Vannucci, es también el director del Be Short Now!, un festival de cortometrajes fundado hace dos años por el Festival de Cine de Gijón y el Torino Short Film Market que se celebra en esta ciudad italiana: "En el caso de la Biennale", comenta Enrico Vannucci, "no es posible que un cortometraje que haya tenido un estreno online pueda ser seleccionado. Ni siquiera en el caso de aquellos festivales sin visionados, pero que han anunciado su selección. Es una cuestión de etiquetas. La Biennale tiene sus propias reglas y no acepta cortometrajes que no sean estrenos mundiales". 

Por otro lado, las sesiones de networking entre profesionales proyectan unas posibilidades diferentes. En Docsbarcelona, por ejemplo, ha aumentado un 52% el número de financiadores respecto a ediciones anteriores. Enrico Vannucci afirma que "las reuniones presenciales son importantes, y el hecho de interactuar con los profesionales en diferentes momentos en un mercado presencial. Pero las posibilidades que te ofrecen los paneles online son importantes, porque no todo el mundo puede asistir a diferentes festivales de forma presencial. En este sentido, tenemos que repensar cómo va a ser la industria del audiovisual de aquí en adelante".  Por otro lado, las versiones online de los festivales también necesitan un mayor esfuerzo publicitario para atraer a los espectadores que ya no se desplazan específicamente a una sala de cine, sino que están en sus hogares con cientos de posibilidades a su alcance. Sanne Jehoul, del Glasglow Short Film Festival, que decidió posponer su celebración hasta el mes de agosto, comenta que "los departamentos de marketing tienen que hacer un esfuerzo por convencer a los espectadores de que es interesante ver uno u otro programa de cortos. Ese es un reto importante para un festival online". 

Vienna Shorts Festival se inauguró el pasado jueves con la programación de una serie de cortometrajes, destacando especialmente One (Anouk de Clercq, 2019), una reflexión sobre la solidaridad y la incomunicación a través de la imagen fija de una mujer que parece querer hablar a una gran audiencia. Por su parte, BBQ (Jeanne Meyer, 2019), es un cortometraje francés que nos habla de este estado de vigilancia continuo al que estamos sometidos, transformando nuestras vidas en una especie de videojuego estilo GTA. También en la ceremonia de apertura pudimos ver algunas obras clásicas como Powers of ten (Charles Eames, Ray Eames, 1977), narrado por el científico Philip Morrison, que comienza con una imagen de nuestro planeta desde el exterior, y va acercándose progresivamente en zoom hasta llegar a las microbacterias. Una excelente muestra de la insignificancia de nuestra existencia, que contaba con música de Elmer Bernstein. Y Tango (Zbigniew Rybczynski, 1981), cortometraje ganador del Oscar que es un curioso y divertido corto de animación que funciona perfectamente como ejemplo de contraposición del distanciamiento social. 

En el primer Programa de la Sección Oficial, "Closeness and distance" hemos visto algunos estrenos interesantes: La chamade (Emma Séméria, 2019) habla del amor adolescente con singular tacto y empatía; Eyes on the road (Stefanie Kolk, 2019), es un corto holandés que propone una conversación a tres entre chicas que viajan en un coche, en torno al abuso sexual que ha sufrido una de ellas, y que pone de manifiesto la percepción sorprendente que se puede tener sobre estos hechos. Mientras que All the fires the fire (Efthimis Kosemund Sanidis, 2019) es una singular producción griega que se centra en la temporada de caza de aves y cómo el comportamiento de éstas afecta a los cazadores. 

Mémorable (Bruno Collet, 2019)

Vienna Shorts Festival también dedica una Sección a lo que ellos llaman "Favorites", en el que se incluye un "Best of the best" que aglutina algunos de los cortos más premiados en la última temporada. Ahí podemos ver obras espléndidas como Mémorable (Bruno Collet, 2019) que debería haber sido el corto ganador del Oscar este año, porque es muy superior a cualquiera de los otros nominados. Con una técnica de animación extraordinaria, muestra la degeneración de un hombre que sufre demencia. Por su parte, Qu'importe si les bêtes meurent (Sofia Alaoui, 2019) es una coproducción franco-marroquí, ganadora del Premio Internacional en el Festival de Sundance, que introduce elementos de ciencia-ficción en un pequeño poblado de beduinos. Rodado con gran pulso por la directora, es una historia singular y original. Stay away, be ready (Pham Thien An, 2019), que ganó el Illy Prize en el Festival de Cannes  se centra en un cruce de una calle de Saigón y muestra en plano secuencia una escena cotidiana, llevando la mirada del espectador a través del sonido en diferentes sujetos de la acción, en un ejercicio estilístico excelente. 

Por su parte, Lonely rivers (Mauro Herce, 2019) es un corto documental español que ganó en el Festival de Cine de Gijón. Mauro Herce, es un director de fotografía reconocido, y lleva un año espléndido, ya que hace unos meses ganó el Goya a la Mejor Fotografía por su trabajo en la película O que arde (Oliver Laxe, 2019). A través de diferentes sesiones de karaoke, conocemos a un grupo de trabajadores cuyo esfuerzo diario parece encontrar el único lugar de descanso en una pequeña habitación donde cantan temas populares. Poco a poco, el director nos muestra en pequeños detalles cuál es el trabajo de estos hombres.  

The fall (Jonathan Glazer, 2020)

Una de las secciones más canallas del festival es Late night, una selección de cortometrajes que se programan cerca de la medianoche, y que tienen en común diferentes lecturas del terror y el fantástico. Entre ellos destacamos The fall (Jonathan Glazer, 2020), corto del director de Under the skin (Jonathan Glazer, 2013), que se presentó en exclusiva en la plataforma de cine independiente MUBI. Es una interesante reflexión sobre una sociedad dividida que bebe de la obra de Francisco de Goya para establecer una pesadilla kafkiana. Whiteout (Lance Edmans, 2019), juega bien com el suspense cuando una pareja que viaja en un coche se encuentra con un personaje extraño en mitad de la carretera. Por su parte, Karv (Oskar Lehemmaa, 2019) es una producción de Estonia que también introduce una lectura muy cercana a "La metamorfosis", y nos advierte de que no nos fiemos de los crecepelos supuestamente milagrosos. Y Killing small animals (Marcus Svanberg, 2020) nos presenta desde Suecia una historia macabra sobre una mujer cuya psicosis se va acrecentando, y tiene una textura y una puesta en escena que lleva el gótico hasta sus últimos extremos. 





29 mayo, 2020

Docsbarcelona Jornadas 8-9: Esclavitud, fantasía y traumas


Hablábamos en algunos de nuestros posts anteriores de la necesidad de establecer colaboraciones entre festivales de cine para afrontar circunstancias inusuales como lo está siendo el coronavirus, pero también para establecer estrategias de cara a un futuro que se muestra incierto pero al mismo tiempo inspirador. Durante esta última edición de Docsbarcelona, que se ha trasladado a la ventana online, el festival ha encontrado una alianza con otras muestras documentales como FIPADOC (Festival de Documentales de Biaritz), MakeDox (Creative Documentary Film Festival en Macedonia) y DOK.fest (Festival de Documentales de Munich), formando la plataforma FestDocsNetwork, que pretende establecer un camino hacia el intercambio de películas y la facilidad de participación de profesionales de estos países en mesas redondas, coloquios o masterclasses. 

Es interesante esta iniciativa porque, como apuntaba el director del Festival de San Sebastián, José Luis Rebordinos, en una de las mesas redondas de Docsbarcelona, el futuro de los festivales está en los circuitos, en la colaboración y el intercambio. Esta última semana, precisamente, Docsbarcelona vive sus jornadas para la industria, que ha sufrido un aumento del 52% en la participación de financiadores y cerca de 500 reuniones individuales. Cifras que hacen pensar en datos interesantes de cara a un futuro. 

Estos días la proliferación de festivales online está siendo notable, lo cual demuestra que ese miedo original a lo no presencial ha desaparecido. HotDocs, el Festival de Documentales de Toronto, ha tenido una buena respuesta en su versión online, restringida solo a la provincia de Ontario; ayer pudimos ver ya los primeros cortometrajes del Vienna Short Film Festival, en su versión online y hoy comienza esa propuesta que bajo el nombres We Are One ofrece una programación de 100 películas (la mayor parte cortometrajes) y grabaciones de coloquios y conversaciones con directores de renombre que han cedido los festivales que participan en la iniciativa. 

Mientras, se vislumbran en el horizonte algunas esperanzas de cara a los festivales presenciales, con la posibilidad planteada por el presidente de la región del Veneto de que la Mostra de Venecia tenga carta blanca para celebrarse en las fechas previstas. Y otras muestras internacionales como Oslo Pix, en Noruega, aprovechando la reapertura de las salas de cine, y aunque decidió cancelar su última edición, organiza a mediados de junio una especie de Festival PopUp que ofrecerá durante un fin de semana en salas de cine una selección de las películas que tenían previstas programar este año. 

Sección Oficial Panorama

En Filipinas, la exportación de mano de obra está institucionalizada desde hace 35 años. Es una forma de regular la emigración, asegurando también un flujo económico hacia el país (unos 30 billones de dólares). La demanda de empleadas del hogar y de enfermeras ha provocado en los últimos años que este fenómeno migratorio esté protagonizado principalmente por mujeres. Se trata de una especie de "feminización" de la emigración. El gobierno no solo ofrece facilidades, sino también formación a estas trabajadoras que en muchos casos tienen que estar fuera del país más de dos años, sin posibilidad de tener contacto con sus hijos. El documental Overseas (Sung-a Yoon, 2019), que pasó por los festivales de Locarno y Londres, habla de esta realidad a través de un grupo de mujeres que se preparan para trabajar como empleadas de hogar en un centro de formación. 


A través de sus experiencias personales, asistimos a una realidad que resulta ambivalente. Por un lado, está la posibilidad de conseguir unos ingresos económicos más altos que en su propio país, pero por otro hay una especie de institucionalización de cierta clase de esclavitud. Se forma a estas mujeres para que afronten posibles escenarios de abusos, de humillaciones y de excesos por parte de sus empleadores; se les hacen tests de "obediencia" para saber si están preparadas para trabajar en el extranjero. La directora se acerca a estas mujeres desde una perspectiva más psicológica, y está especialmente interesada en la experiencia personal de sus protagonistas. Posiblemente, hubiera hecho falta algo más de contexto social, porque finalmente las escenas en el centro de formación resultan repetitivas. Es al final, fuera de este centro, cuando nos encontramos con la realidad clara de una política migratoria que tiene implicaciones controvertidas. 

La historia de Veera Lapinkoski se desarrolla entre la fantasía y la realidad. En The magic life of V (Tonislav Hristov, 2019), que se ha visto en Sundance, Berlín y la SEMINCI de Valladolid, el director se introduce en el mundo del LARP (Live Action Role-Playing), una práctica de juego de rol que tiene numerosos seguidores en todo el mundo. Los alter ego de los jugadores se convierten así en una especie de escapatoria de la vida real, una transformación momentánea que en algunos casos resulta incluso terapéutica. "Me gustaría jugar solo por diversión, no para escapar de la realidad", dice uno de los personajes. Esa realidad de Veera está marcada precisamente por una infancia traumática, provocada por un padre alcohólico que la maltrataba a ella y su hermano (un joven con retraso intelectual), y una madre que no parecía estar tan presente como hubieran necesitado sus hijos.  



El problema de este documental es su credibilidad. Hay muchos momentos en los que no sabemos hasta qué punto juega un papel fundamental en el comportamiento de la protagonista la cámara encendida (Veera Lapinkoski, de hecho, estudia actualmente interpretación porque quiere ser actriz). Y el encuentro final parece más provocado por el director que por la propia historia personal.   

Sección Oficial Latitud

Hace 15 años, la directora del documental Zona árida (Fernanda Pessoa, 2019) llegó a una de las principales ciudades de Arizona, Mesa, como estudiante de intercambio. Cuando leyó que la ciudad en la que ella había vivido durante casi un año, y de la que tenía recuerdos contradictorios, estaba considerada como una de las ciudades más conservadoras de Estados Unidos, decidió volver para analizar cuál es la realidad de esta zona y cuál fue la realidad que ella vivió allí. Esta mezcla de recuerdo personal y de tratamiento político es uno de los elementos más interesantes de este documental. Aunque al principio la experiencia personal puede resultar poco interesante, a medida que la historia se va centrando en el aspecto político se va haciendo más atractiva. Sobre todo porque descubre, en estas conversaciones amables con quienes convivieron con esta joven brasileña, aspectos paradójicos que son notables: "Ser conservador", dice una de las entrevistadas, "significa tener una mente abierta". 


El paralelismo entre un estilo de vida americano que "proviene del desierto", y un conservadurismo cada vez mayor en su país de origen, Brasil, establece también puntos interesantes, que sin embargo no están del todo explotados. En realidad, el documental no descubre aspectos novedosos en nuestra percepción de ese sector de Estados Unidos más extremo (armas, sexismo, xenofobia...) pero lo hace desde una perspectiva diferente. Hay una conexión emocional por parte de los entrevistados (posiblemente más por educación que por sentimiento real) que nos presenta aspectos singulares de su personalidad. Y con eso consigue la directora establecer unas vías de comunicación que no vemos en otros documentales.  

Sección Oficial What the Doc

El germen de la película Sans frapper (That which does not kill) (Alexe Poukine, 2019) surge precisamente de esos encuentros entre espectadores y directores que propician los festivales. Cuando presentaba su anterior documental, Dormir, dormir dans les pierres (Alexe Poukine, 2014), una espectadora habló con la directora sobre su experiencia en torno a varias violaciones que había sufrido por parte del novio de una amiga. Esta experiencia traumática se convirtió en el inicio de una historia que la directora quiso contar desde diferentes puntos de vista. Sans frapper se estructura en torno a mujeres que, al principio, cuentan la historia escrita por la protagonista como si se tratara de un texto interpretado en primera persona. Esta intelectualización del trauma es quizás uno de los defectos principales del documental, porque lo rodea de una cierta irrealidad . 



Resulta más llamativo el proceso de apropiación emocional que hacen muchas de las entrevistadas, en parte porque ellas mismas también han sufrido experiencias traumáticas. Y esta disociación que produce la ambigüedad de relaciones sexuales no consentidas que muchas no se atreven a calificar de violación, es la parte más sugerente. Tampoco está muy justificada la presencia de dos hombres que han sido sujetos violadores, porque resulta una estrategia demasiado obvia para desmitificar la figura del violador como un monstruo desconocido. Al final, los dos personajes masculinos acaban siendo herramientas para subrayar el mensaje. La directora tiene una evidente pretensión de hablar de la dura realidad de las violaciones con una propuesta diferente, pero pasados los primeros treinta minutos, la efectividad de ésta resulta ya agotada.     



Overseas y Zona árida se pueden ver en Filmin hasta el 30 de mayo.
The magic life of V y That which does not kill se pueden ver en Filmin hasta el 31 de mayo.