14 junio, 2019

Oslo Pix Festival 2019: (2ª Parte)

Tras una semana de proyecciones, encuentros cinematográficos y premios, el festival Oslo Pix se despidió el pasado domingo con las últimas películas, la ceremonia clausura y un tiempo inestable que en algunos momentos impidió celebrar los actos previstos. En esta segunda y última entrega de nuestra cobertura al festival hablaremos sobre todo de documentales, quizás el género que está representado con más acierto en la programación, frente a una bastante irregular lista de películas de ficción. Pero también haremos mención a los galardones y la presencia española en el festival. 

Quizás uno de los documentales más esperados del año es Diego Maradona (Asif Kapadia, 2019), que se estrenó en el pasado Festival de Cannes rodeado de cierta controversia debido a la ausencia del ex-jugador argentino que, a pesar de participar en la película, finalmente acabó rechazándola, no se sabe bien si por motivos económicos o por la razón que se ha argumentado oficialmente, y es que no aprobaba el calificativo de "estafador" que aparece en el cartel: "Rebel. Hero. Hustler, God" (Rebelde. Héroe. Estafador. Dios.). En todo caso, la película viene firmada por Asif Kapadia, director inglés que ha logrado notables trabajos en el género documental como Senna (Asif Kapadia, 2010) y Amy (Asif Kapadia, 2015), dos espléndidos ejemplos de cómo sacar el mejor partido a materiales de archivo, con una notable capacidad para crear tensión y ritmo. En este sentido, se podía esperar lo mejor de esta película, que en cierto modo sigue la misma pauta que aquellas: la utilización de ingente material de archivo para contar una parte de la historia del astro argentino, especialmente su etapa en el Nápoles, que incluye sus escarceos con la mafia, su época de mayor adicción a las drogas y su descalabro final como figura futbolística, pasando solo de puntillas por su paso por el Barcelona F.C. Aunque el director aporta, ayudado por un buen trabajo del compositor brasileño Antonio Pinto, su habitual colaborador, ese ritmo frenético en algunos momentos (desde ese misterioso y trepidante comienzo mientras vemos dos coches dirigirse rápidamente hasta el estadio del Nápoles) que hace que el documental no resulte pesado a pesar de sus más de dos horas de duración, lo que no consigue del todo es ofrecernos una visión más compleja del personaje.

Uno de los documentales más esperados del año
Quizás en este sentido resulta más difícil ofrecer una visión completa de un personaje cuando él mismo participa en el documental (solo escuchamos las voces de los entrevistados) y realmente tampoco aporta informaciones especialmente relevantes ni clarificadoras. Y en esa búsqueda de tratar de captar la atención del espectador, Asif Kapadia a veces se detiene en exceso en anécdotas (especialmente en los partidos de fútbol) que, por ser ya conocidas, no logran ese efecto de tensión y suspense, como sí se lograba en algunas las carreras que mostraba en el documental Senna (Asif Kapadia, 2010). Lo que en buena medida acaba lastrando un buen trabajo de recopilación de archivos, pero que aportan poca información añadida a lo que el gran público ya conoce del personaje. Diego Maradona (cuyo título juega con esa dicotomía entre el hombre (Diego) y el mito (Maradona)) es un trabajo formalmente atractivo pero narrativamente pobre. 

Precisamente la camorra italiana, presente en la etapa napolitana de Maradona, es también la protagonista del documental Shooting the Mafia (Kim Longinotto, 2019), directora también londinense curtida en el género que aquí se acerca a la vida de la fotógrafa Letizia Battaglia, una de las primeras mujeres que se dedicó a la fotografía periodística en los años de mayor crueldad de la camorra italiana. Aunque de forma tangencial, su historia está también presente en la película Palermo shooting (Win Wenders, 2008), ya que ha sido ella una de las que ha mostrado con mayor acierto la proliferación de asesinatos que fueron cometidos por los principales capos de Palermo durante los años sesenta y setenta. Shooting the Mafia es un documental que se apoya principalmente en una larga entrevista a la fotógrafa, ya prácticamente retirada, y en la revelación de parte de su trabajo fotográfico que, a pesar de estar realizado en blanco y negro, resulta a veces poco agradable de ver, por la explicitud de sus imágenes. Es un documental no demasiado complejo que cumple bien su función pero no destaca especialmente.

Violencia en las calles de Palermo
Más interesante es el trabajo periodístico que realiza el danés Mads Brügger en Cold case Hammarskjöld (Mads Brügger, 2019), una nueva muestra de esa manera particular que tiene este director de acercarse al género, que ya hemos visto con espléndidos resultados en The ambassador (Mads Brügger, 2011) y The great European Cigarette Mystery (Jeppe Rønde, 2017), del que fue guionista. Lo mejor que tienen los documentales de Mads Brügger es que posiblemente no terminen de la misma forma que empiezan, porque como periodista asume con honestidad (y ese particular sentido del humor siempre presente en sus películas) que quizás una idea original puede acabar deparando sorpresas inesperadas. Es lo que ocurre en Cold case Hammarskjöld, que él mismo director dice que "podría ser el mayor misterio criminal del mundo, o la más estúpida teoría de conspiración de la Historia". Así, mientras investiga las teorías sobre el posible asesinato del Secretario Nacional de la Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, en lo que siempre se definió como un accidente aéreo, el periodista danés acaba descubriendo la existencia de un grupo clandestino de paramilitares amparados por la CIA para desestabilizar los gobiernos africanos y tratar de extender la epidemia del SIDA por el continente. Quizás en este sentido, parte del documental puede ser cuestionable, ya que sus revelaciones se basan exclusivamente en una entrevista a un supuesto miembro de ese grupo paramilitar que, sin embargo, no ha mostrado ninguna prueba de ello, por lo que la argumentación que ocupa buena parte de la película parece poco seria. Es más, el New York Times investigó a comienzos de año las revelaciones hechas por Mads Brügger y planteó serias dudas sobre la veracidad de los hechos descritos por esa fuente. En todo caso, Cold case Hammarskjöld, que parece que sí acierta en su verificación de la conspiración contra el Secretario General de las Naciones Unidas, es un documental que ritmo, está narrado con claridad, a pesar de la complejidad del tema, y tiene ese sentido del humor que el periodista siempre aporta a sus trabajos.

Buscando los restos de un avión siniestrado hace treinta años.
Ese sentido del humor que también está presente en la película española Muchos hijos, un mono y un castillo (Gustavo Salmerón, 2017), reconocido documental que ganó el Premio Goya y ha tenido una larga trayectoria en festivales internacionales. El actor y director, debutante en el largometraje, estuvo presente en Oslo explicando el desarrollo de este largo trabajo de rodaje durante 14 años en que tiene como protagonista a su propia familia, y especialmente a su madre, un personaje entrañable y al mismo tiempo algo desquiciado que sin duda es uno de los principales alicientes de este documental. Ha sido una de las escasas presencias españolas en el festival, junto a El reino (Rodrigo Sorogoyen, 2019), que compitió en la Sección Grand Prix. 

Aunque modesto y corto, tan solo sesenta minutos, el documental danés Q's barbershop (Emil Langballe, 2019) tiene mayor trasfondo del que podría parecer. Básicamente se sostiene sobre las conversaciones que tienen lugar en una barbería de Odense, la tercera ciudad con más población de Dinamarca. Pero, al margen de las, a veces intrascendentes conversaciones de los clientes y el peluquero que los atiende, un joven de origen africano, el hecho de que la barbería esté situada en el suburbio de Vollsmose, un proyecto urbanístico surgido en los años setenta que se ha convertido en uno de los mayores centros neurálgicos de la presencia de inmigrantes en el país. Esta condición de extranjeros en un país que ha conocido en los últimos años diversos conflictos sociales, se convierte en el principal elemento de interés de las reflexiones que hacen los clientes de la barbería, casi el 100% de origen africano también. Y esta condición de habitantes de una ciudad en la que no terminan de sentirse del todo aceptados es también uno de los principales elementos que hacen de este documental algo más que una anecdótica descripción de la vida en un suburbio.

Cortes de pelo e inmigración en Dinamarca.
Honeyland (Tamara Kotevska, Ljubomir Stefanov, 2019) puede que sea una de las películas más destacadas del año en el género documental. Ganadora de premios en todos los festivales por los que ha pasado, entre ellos en Sundance, donde consiguió el Gran Premio del Jurado y el de Mejor Fotografía, o Docsbarcelona, donde logró el Premio TV3, se trata de una película que surgió como un encargo para un proyecto medio ambiental y acabó descubriendo a un personaje inolvidable, Hatidze Muratova, la última mujer que se dedica a recolectar miel de forma natural en Europa, tierras remotas de Macedonia. Durante tres años los directores han seguido la trayectoria de su protagonista, que en cierto momento se enfrenta a cierta competencia desleal por parte de unos ruidosos vecinos. Pero al margen de esta trama narrativa que funciona bien para mantener cierto suspense en la historia, es el personaje de Hatidze y su relación con su madre enferma la que despiertan mayor ternura y emoción.  La cámara capta la aridez y la belleza del espacio en el que se mueven los personajes con enorme capacidad de fascinación, y la narración de los directores es honesta y fiel a la realidad, pero saben utilizar con acierto los tiempos narrativos, de forma que casi parece que estamos viendo una película de ficción protagonizada por actores amateurs. Se trata quizás de uno de los documentales más logrados en ese difícil equilibrio entre el lenguaje cinematográfico y la visión más periodística, y sin duda vamos a seguir oyendo hablar de esta película en los próximos meses.

Sin duda uno de los mejores documentales del año.
Película de inauguración y Premio del Público, Dronningen (May el-Toukhy, 2019), también conocida como Queen of hearts, es una producción danesa que sin duda también tendrá relevancia internacional. La historia tiene cierto grado de controversia, porque establece una relación entre un joven adolescente y su madrastra, una mujer madura, con escenas de sexo que contienen ciertos momentos explícitos. Y acaba siendo, no solo por estas escenas sino también porque supone un trabajo de gran profundidad emocional, uno de los mejores trabajos interpretativos de la veterana actriz Trine Dyrholm, una auténtica institución en los países escandinavos a la que hemos visto recientemente en Conociendo a Astrid (Pernille Fischer Crhistensen, 2018), y que afronta con valentía un personaje difícil. Dentro de este subgénero de historias sobre relaciones amorosas envenenadas, Dronningen juega bien la baza de la sorpresa y de la narración medida y precisa. Se trata así de una trama que se va desarrollando lentamente, a medida que el personaje principal va modificando su estado emocional, y que sobre todo en la última parte desgrana unas dosis de drama oscuro y perverso que sin duda hacen que su desenlace resulte inesperado pero al mismo tiempo lógico. Es, sobre todo, el personaje principal el que mantiene nuestra atención en todo momento, porque al mismo tiempo lo vemos frágil pero también tiene un lado perverso. Y es ahí donde radican buena parte de las virtudes de esta inteligente película.

¡Te pillaron!
Entre los títulos más destacados que hemos visto en el festival se encuentra la película británica Ray & Liz (Richard Billingham, 2018), debut en la dirección de quien hasta ahora era director de fotografía y una obra excelsa en la composición de personajes que nos atrapan desde el principio, embutidos en ese trasfondo de podredumbre y pesimismo que también define la época en la que se desarrolla la historia, en mitad del oscurantismo de las políticas thatcherianas. Ray & Liz es una película en la que importa sobre todo la mirada pasiva, pero al mismo tiempo indulgente, de una cámara que se mantiene estática en medio de las cuatro paredes en las que transcurre buena parte de esta historia contada en dos tiempos. También hay que destacar el claustrofóbico thriller danés Cutterhead (Rasmus Kloster Bro, 2019), que transcurre en el interior de una máquina tuneladora en la que se encuentra una relaciones públicas que quiere mostrar la cooperación europea en la construcción de los túneles del metro, y que acabará metida en una situación de alto riesgo cuando ocurre un accidente. Esta historia de supervivencia transcurre con un buen trabajo de dirección en la dosificación de los momentos de tensión, pero sobre todo es un espléndido trabajo, nada condescendiente, como retrato de unos personajes que se encuentran en una situación extrema, y cómo esto modifica radicalmente su comportamiento. Es especialmente interesante la ultima parte de la película, en la que se refleja con crudeza la condición despiadada del alma humana.

Claustrofobia en la tuneladora.
En cierto modo, también pretende reflejar eso la producción australiana The nightingale (Jennifer Kent, 2018), una trama de venganza que transcurre en el siglo XIX en Tasmania, y que recibió el Premio Especial del Jurado en la Mostra de Venezia 2018. La directora de la interesante Babadook (Kennifer Kent, 2014) de nuevo nos plantea una historia extrema en la que la violencia está presente con brutalidad. Funciona mejor una primera parte en la que asistimos a la conversión de una mujer que intenta vivir una vida pacífica en un animal sediento de venganza, pero cuando la historia plantea la re-humanización del personaje gracias en buena medida a su relación con un aborígen que la acompaña como guía, el desarrollo de la trama se torna más inverosímil. Por su parte, el director Harmony Korine regresa al cine tras varios años de ausencia con su película The beach bum (Harmony Korine, 2019), que tiene en su reparto a un desatado Matthew McCounaghey interpretando a un personaje de esos que amas u odias, sin término medio. En realidad, la película plantea uno de esos temas recurrentes en la filmografía del director, una especie de canto al hedonismo y al disfrute de la vida sin concesiones ni reglas, y en este sentido, hay secuencias que por su tendencia al esperpento resultan divertidas, como la de la breve aparición de Martin Lawrence, pero el resultado general acaba siendo excesivo y exagerado.

Historia de venganza y violencia. 
Oslo Pix se clausuró con la película finlandesa Aurora (Miia Tervo, 2019), una comedia romántica que pretende ser poco convencional pero que acaba cayendo en el convencionalismo, a través de la relación entre una chica desenfadada y un refugiado iraní al que ella trata de ayudar buscándole una mujer con la que casarse para poder conseguir la residencia. La película inauguró el pasado mes de enero el Festival de Cine de Götteborg, lo que indica su relevancia en el circuito de cine escandinavo, y posiblemente podría tener un remake norteamericano a poco que su paso por los festivales estadounidenses la encuentren un hueco en las agendas de las productoras de Hollywood. Es una historia disfrutable, pero poco trascendente, a pesar de hablar de temas tan importantes como la inmigración o la soledad. 


PREMIOS

Oslo Grand Pix: Internacional

Systemsprenger (Nora Fingscheidt, 2019)
Alemania

Oslo Grand Pix: Ficción Nórdica

Goliat (Peter Grönlund, 2019)
Suecia

Oslo Grand Pix: Documental Nórdico

Transnistra (Anna Eborn, 2019)
Suecia-Dinamarca-Bélgica

Premio del Público

Dronningen (May el-Toukhy, 2019)
Dinamarca-Suecia



Aurora se estrena el 1 de julio en Atlántida Film Fest
La muerte de Hammerskjöld se estrena el 6 de julio en Atlántida Film Fest
Diego Maradona se estrena el 11 de julio

El reino se puede ver en Movistar+


















06 junio, 2019

Oslo Pix Festival 2019 (1ª parte)

Regresamos al Festival de Cine Oslo Pix, un encuentro que propone cada año un interesante repaso a los títulos más destacados del panorama de festivales y, sobre todo, a los estrenos más relevantes de la cinematografía escandinava. Oslo Pix es, a la entrada del verano, una de las primeras citas con el cine que podemos encontrar en los países del Norte de Europa. Por su modestia, no es un festival de categoría principal como pueden ser Estocolmo o Copenhague, pero sí se trata de uno de los encuentros más abiertos, en el que el cine comercial y las producciones independientes se dan la mano. 

En Oslo Pix podemos encontrar desde premieres de blockbusters como X-men: Fénix oscura (Simon Kinberg, 2019) o Tolkien (Domen Karukoski, 2019), que en Noruega se estrena a mediados de mes, hasta esperadas producciones que han pasado por recientes festivales de cine internacionales, como el controvertido documental Diego Maradona (Asif Kapadia, 2019), poco después de su estreno en el Festival de Cannes. Y sobre todo Oslo Pix es un festival que toma las calles de Oslo, especialmente Stortinsgata, junto al majestuoso (y para muchos horroroso) edificio del Ayuntamiento de la ciudad, con proyecciones al aire libre de clásicos de Hollywood como WALL-E (Andrew Stanton, 2008), o Cuando Harry encontró a Sally (Rob Reiner, 1989), y encuentros especiales como la presentación de Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976), con la presencia del periodista Bob Woodward, uno de los protagonistas de la investigación periodística real en la que se basa la película. 

Ni qué decir tiene que la presencia de producciones escandinavas es importante en este festival noruego, donde se estrenan algunas de las películas más relevantes del año, como el film de inauguración, la producción danesa Dronningen (Queen of hearts) (May el-Toukhy, 2019), que pasó por los festivales de Götteborg, Rotterdam y Sundance, donde recibió el Premio del Público. La película se postula como uno de los títulos más relevantes del año, y no parece extraño que sea la elegida por Dinamarca como su representante para el Oscar. Otra de las producciones presentadas es Aniara (Pella Kågerman, 2018), basada en el famoso ciclo lírico del escritor sueco Harry Martinson del mismo título, una serie de poemas publicados en 1956 en los que describía la trayectoria de una nave espacial con 8.000 personas que permanece a la deriva en el espacio. Interesante acercamiento a la condición humana, y su confrontación psicológica en circunstancias adversas, la película intenta trasladar con irregulares resultados la reflexión en torno a la humanidad que encontramos en la serie de poemas. Pero el esfuerzo de la directora sueca se encuentra a veces impedido por un desigual sentido del ritmo que lastra sus resultados. 

La desolación en el espacio exterior.

La cinematografía italiana está representada por algunos títulos que han cosechado nominaciones para los principales premios de cine en el vecino país. A casa tutti bene (Gabriele Muccino, 2018) tuvo tres nominaciones para los David di Donatello. Se trata del regreso del director a su país, tras algunas incursiones en Hollywood con títulos como En busca de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006), Un buen partido (Gabriele Muccino, 2012) o De padres a hijas (Gabriele Muccino, 2015), y esa especie de película de transición que fue el drama gay L'estate addosso (Gabriele Muccino, 2016). En esta producción netamente italiana, el director se centra una vez más en el universo familiar, a través del encuentro veraniego que se produce para celebrar el 50 aniversario del matrimonio de abuelos, patriarcas de una gran familia. Pero, como suele suceder en estos casos, la aparente felicidad del comienzo se torna en revelación de secretos, desencuentros económicos y enfrentamientos personales que terminan por desestructurar esa cohesión hogareña. Sin ser una gran película, es uno de los títulos más interesantes de la irregular carrera del director. 

Por otro lado, el debutante Phaim Bhuiyan, segunda generación de inmigrantes de Bangladesh, ha conseguido una nominación al Premio Nastro de Argento como Mejor Comedia con su película Bangla (Phaim Bhuiyan, 2019), que no sólo escribe y dirige, sino también protagoniza. En cierta medida, esta comedia algo simplona pero que contiene en una segunda lectura algunas interesantes reflexiones sobre qué es ser inmigrante en Italia, aunque hayas nacido allí, nos recuerda a otros títulos italianos como Caro diario (Nanni Moretti, 1993), aunque el joven director de 23 años confesaba en la presentación de la película que se había inspirado especialmente en el trabajo de Aziz Ansari en la la serie norteamericana Master of none (Netflix, 2015-), y suponemos que sobre todo en su segunda temporada, que precisamente se desarrolla en Italia. Aunque no alcanza esas dosis de comedia humana que encontramos en otros títulos italianos, Bangla al menos consigue algunos momentos logrados dentro de su ingenuidad. 

Bangla es una comedia de amor intercultural. 

Uno de los títulos más interesantes que hemos podido ver hasta el momento es la producción francesa L'heure de la sortie (La última lección) (Sébastien Marnier, 2019), un thriller claustrofóbico en torno a un grupo de adolescentes con extraños comportamientos que acaban por fascinar y al mismo tiempo provocan repulsa en un profesor sustituto que llega a una clase experimental tras el suicidio del anterior educador. El director de la interesante Irréprochable (Sébastien Marnier, 2016) propone aquí una excelente atmósfera perversa en torno a este grupo de jóvenes cuyas reflexiones sobre la condición humana acaban siendo dramáticas y autodestructivas. El ritmo que aporta el realizador a este descubrimiento progresivo de las catástrofes provocadas por el hombre, consigue crear una tensión en el espectador que nos mantiene atentos durante todo el metraje, hasta llegar a un final contundente que invita a la meditación. 

Entre las Perlas del Festival encontramos algunos títulos destacados como la comedia bielorrusa Crystal swan (Darya Zhuk, 2018) que, en realidad, esconde dentro de algunos momentos cómicos, una visión pesimista de un país que vivió una profunda crisis económica cuando se independizó de Rusia en los años noventa. La contraposición de posturas entre quienes añoraban la seguridad y estabilidad que les proporcionaba vivir bajo la tutela de Rusia, aunque fuera a base de estar sometidos ideológica y económicamente, frente a la supuesta libertad que implica la independencia, pero con una zozobra vital importante, es uno de los elementos más interesantes de esta propuesta. La protagonista es una joven que quiere emigrar a Estados Unidos pero que acaba conviviendo con una familia en un pueblo perdido cuando se equivoca al escribir el número de teléfono de su supuesto trabajo en el formulario de petición de visado para salir de su país. El contraste entre sus sueños de un futuro mejor y la resignación de una familia que no tiene esperanzas ni sueños se convierte al final en un duro reflejo de la situación de la mujer en su país. Aunque la película no termina de cuajar en su faceta de comedia, sí contiene elementos que la hacen interesante en la descripción de este estado de desasosiego que vivieron algunos países protagonistas de la desintegración del mastodonte soviético. 

Comedia negra bielorrusa en Crystal swan.

También en esta sección encontramos una de las escasas muestras de cine español que suele formar parte de la programación de Oslo Pix. El documental Muchos hijos, un mono y un castillo (Gustavo Salmerón, 2017), ganador del Goya el año pasado, está presente junto a su director este viernes. Mientras que a competición se proyecta el interesante thriller político El reino (Rodrigo Sorogoyen, 2018), aunque sin la presencia de ningún miembro de su equipo. Sin duda, dos muestras interesantes del panorama cinematográfico, pero escasas en un festival que podría encontrar otros títulos interesantes en la producción española del año si los programadores hicieran un mayor esfuerzo por bucear en nuestra cinematografía. 


La Sección Oficial no mantiene una cohesión programática, y eso impide que el festival tenga una entidad suficiente como para destacar entre otras citas cinematográficas en los países escandinavos. Es tan diversa, y al mismo tiempo tan dispersa que no encuentra el equilibrio adecuado para conformar una lista de películas de interés. Así, encontramos films como Les filles du soleil (Eva Husson, 2018), un drama bélico que se desarrolla en el Kurdistán y que estuvo presente en la Sección Oficial del Festival de Cannes. Esta historia que protagoniza un grupo de mujeres que tratan de enfrentarse a las imposiciones extremistas resulta alguna difusa en su desarrollo. Comienza mostrando a la protagonista como una guerrera curtida en las labores de la guerra, pero la directora quiere sobre todo contarnos su trayectoria anterior, el proceso de cómo una madre se convierte en soldado. En este sentido, el largo flashback se convierte en la parte fundamental de la película, pero aunque las escenas bélicas son creíbles, el pulso narrativo adolece de cierta incapacidad para elaborar un drama con la suficiente tensión como para mantener nuestra mirada en todo momento. 


Mujeres luchando contra ISIS en Les filles du soleil.

También a competición se encuentra The beast in the jungle (Ciara van Gool, 2019), que convierte la historia de amor clandestina descrita en la novela de Henry James en una suerte de juego de sensaciones que se revela especialmente a través de movimientos coreográficos que en algunos momentos nos hacen pensar que estamos viendo una pieza de ballet en vez de una película. El planteamiento es valiente y hasta osado, pero lamentablemente no aguanta un metraje largo, y acaba resultando artificioso y pedante en algunos momentos. Tampoco ayuda la propuesta algo confusa de establecer un paralelismo entre la época en la que se desarrolla la historia original y el presente, con un juego de dobles personajes que termina por dilapidar los posibles aciertos que pudiera haber tenido. 

En Oslo Pix está muy presente la nacionalidad norteamericana, con títulos de reciente estreno en Estados Unidos, como la comedia adolescente Booksmart (Olivia Wilde, 2019), que se estrenó el pasado fin de semana en la taquilla estadounidense, aunque sin lograr resultados notables a pesar de ser una de las películas más valoradas por la crítica. En realidad, Booksmart no se diferencia mucho de otras comedias adolescentes recientes, aunque sí hay que reconocer que tiene un guión más elaborado de lo habitual, con personajes que en cierta manera reinterpretan los estereotipos para hacerlos más atractivos. Funciona bien la química entre las dos protagonistas, Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein, y tiene momentos de lograda comicidad, aunque también otros de banal humor, pero en general es una "teenager movie" bien dirigida por la actriz Olivia Wilde, debutante en estas labores. 

Oro de los títulos presentes es Her smell (Alex Ross Perry, 2018), curiosa incursión del singular director de películas como Queen of Earth (Alex Ross Perry, 2015) en el mundo de la música, con Elisabeth Moss de nuevo interpretando uno de esos personajes intensos que parecen haberse convertido en habituales dentro de su carrera. Precisamente acaba de estrenarse la tercera temporada de The handmaid's tale (Hulu, 2017-), paradigma de ese tipo de caracteres sufridores que viene protagonizando la actriz en los últimos años. Aquí realiza una soberbia creación de una exitosa cantante de rock que acaba psicológicamente dañada por el alcohol y las drogas, y debe tratar de encontrar la manera de regresar a un mundo de éxito pero también de excesos. Quizás la primera parte resulta algo caótica e irregular, pero es en la segunda parte de la película en la que la actriz y el director demuestran su capacidad para recrear la indefensión y la inestabilidad de un personaje interesante en su capacidad de autodestrucción. 

Elisabeth Moss antes del estreno de The handmaid's tale.

La trayectoria de la animadora Nina Paley es ciertamente curiosa, con un estilo de animación que consigue momentos especialmente logrados a pesar de la rigidez de su planteamiento formal. Pero creemos que su estilo funciona mejor en historias cortas que en largometrajes, aunque consiguió una cierta relevancia con su película Sita sings the blues (Nina Paley, 2008). Ahora regresa al terreno del metraje largo con Seder-masochism (Nina Paley, 2018), una suerte de musical animado en el que repasa historias del Libro del Éxodo (la condición judía de la directora es fundamental para entender buena parte de su trayectoria), pero lo hace con humor y cierta irreverencia, poniendo a personajes como Moisés o Jesucristo a cantar canciones populares. Al final, seder-masochism se convierte en un conjunto de cortometrajes unidos por una temática común que funcionan solo en algunos momentos, y en algunos casos los mejores fragmentos son aquellos que no están realizados para la propia película. Por ejemplo, uno de los capítulos incluidos es en realidad el cortometraje This land is mine (Nina Paley, 2012), sin duda una de las mejores obras de la directora, en el que repasa con sórdido humor negro la historia de la humanidad asentada en la violencia, mientras los personajes interpretan la canción de Andy Williams para la película Éxodo (Otto Preminger, 1960). Magistral como cortometraje, pero insuficiente como parte de un conjunto. 



El éxodo judío representado en la película de animación Seder-masochism.

Por último, en el terreno de los documentales encontramos títulos como United skates (Tina Brown, Dyana Winkler, 2018), ganador del Premio del Público en el Festival Tribeca, que nos introduce en el mundo de las pistas de patinaje en Estados Unidos. Pero, aunque al principio parece una simple celebración de la agilidad de sus protagonistas con los patines, poco a poco se torna en un interesante reflejo de cómo una actividad deportiva se convirtió en el refugio de la comunidad afroamericana en muchas ciudades de Estados Unidos, y cómo la especulación inmobiliaria provocó la práctica desaparición de las más famosas pistas de patinaje del país. En este sentido, el documental funciona perfectamente como descripción de la evolución económica de un país más a favor del consumismo que del mantenimiento de comunidades volcadas en el servicio social. Y finalmente se convierte en un documental pesimista que trata de filtrar cierto grado de optimismo al final, pero que no puede evitar provocar desesperanza en el espectador. 

En nuestra próxima crónica hablaremos sobre todo de documentales como Diego Maradona (Asif Kapadia, 2019) o el espléndido Cold case Hammarskjöld (Mads Brügger, 2019), la presencia de Gustavo Salmerón en el festival y la recta final de una cita marcada este año por una lluvia casi incesante. 



Crystal swan se estrena el 1 de julio en Atlantida Film Fest
Booksmart (Súper empollonas) se estrena el 27 de julio
United skates se puede ver en HBO España


04 mayo, 2019

Las mejores bandas sonoras de 2019: (Enero-Abril) 1ª parte

Nuestro repaso a las mejores banda sonoras del año se divide en dos partes para acercarnos a los primeros meses del año. Esta es una selección de las composiciones que más nos han gustado entre las que se han publicado en los primeros cuatro meses de 2019. 


Edmond - Romain Trouillet
Gaumont  4 / 1 / 2019

La película Edmond (Alexis Michalik, 2018) nos acerca a la obra Cyrano de Bergerac (Edmond Rostand, 1897) desde su creación, narrando los pormenores que llevaron a su autor a crear una de las comedias más representadas en los escenarios teatrales aún hoy en día. Este proceso de creación, que se desarrolla en el escenario y fuera de él, cuenta con una solvente banda sonora compuesta por el joven músico francés Romain Troulliet, que aquí demuestra una especial sensibilidad para crear espléndidos pasajes de aire romántico pero que al mismo tiempo incorporan los matices de la comedia clásica. Su banda sonora, como la propia película, circula por dos planos diferentes: el de la realidad, el de la creación de la obra, que tiene un tono más cercano a la comedia, y por otro lado el de la obra teatral, que incorpora los pasajes más románticos. En ambos planos Romain Troulleit crea una banda sonora de gran calidad, repleta de momentos especialmente absorbentes, como ese apasionado "L'amour impossible" o esa versión del "Bolero" de Maurice Ravel en el que fusiona con talento la clásica composición con pasajes de su propia música, convirtiendo lo que en otros casos sería una simple utilización diegética en una pieza que se fusiona perfectamente con el resto de la banda sonora.  

Zwingli - Diego Baldenweg, Lionel Baldenweg, Nora Baldenweg
Great Garbo Music  16 / 1 / 2019

Los hermanos Baldenweg forman un equipo musical que se engloban en la compañía Great garbo, dedicada a crear música para publicidad y producciones audiovisuales. Pero sin duda su proyecto más ambicioso hasta la fecha es esta adaptación de la vida del clérigo reformista Ulrich Zwingli, líder de la reforma protestante en Suiza. Este biopic estrenado el pasado mes de enero en su país, cuenta con una ecléctica banda sonora que combina pasajes íntimos con sonoridades más dramáticas, con especial uso de las voces, bien en clave de solista femenina, como en "Pure", para expresar la inocencia, o bien a través de un coro masculino, como en "MDXIX", para describir el carácter religioso de la historia. En ambos sentidos, la música de los hermanos Baldenweg resulta especialmente logrado, y no solo funciona como ambientación histórica, sino que contiene elementos dramáticos que funcionan especialmente en los pasajes eminentemente orquestales, con el uso inteligente de las cuerdas, aquí interpretadas por la Zurich Chamber Orchestra bajo la dirección de Daniel Hope, que aportan profundidad al misticismo que rodea a la historia, especialmente en hermosos pasajes como "Liberatio". 

Glass - West Dylan Thordson
Back Lot Music  18 / 1 / 2019

Mucho se ha hablado de la separación profesional entre el director M. Night Shyamalan y el compositor James Newton Howard, que dieron como resultados obras brillantes como El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999) o El bosque (M. Night Shyamalan, 2004). Y aunque especialmente el director siempre ha afirmado que la falta de colaboración se debió, en buena parte, a la falta de presupuesto de sus últimas producciones, lo cierto es que resulta extraño no encontrar a Newton Howard la trilogía de superhéroes que se cierra con Glass (M. Night Shymalan, 2019). Ya en Múltiple (M. Night Shyamalan, 2016), el director contó con la incorporación de West Dylan Thordson, que realizó un notable trabajo musical, continuado en esta conclusión. Si bien hay más referencias sonoras a la banda sonora de El protegido (M. Night Shyamalan, 2000) que a la propia banda sonora creada por el compositor. Esta es quizás una de las incoherencias que encontramos en este trabajo, porque impide al músico elaborar una continuidad temática con su anterior composición, y parece más mirada melancólica a la obra de James Newton Howard, en temas como "David & Elijah". En todo caso, no impide que la música no referencial de West Dylan Thordson mantenga esa contundencia que ya tenía en Múltiple, con el uso de violines desgarrados y percusiones rotundas que aportan oscuridad e intensidad a esta visión peculiar dela psicología de un superhéroe. 

Informer - Ilan Eshkeri
Silva Screen  18 / 1 / 2019

Quizás uno de los estrenos televisivos más interesantes de la temporada es la serie Informer (BBC One, 2019), una historia que aborda cómo la vida puede dar un vuelco por circunstancias que son ajenas a nuestra voluntad. En este caso, una investigación antierroristas envuelve a tres personajes muy diferentes: un joven de paquistaní de segunda generación que nació en Londres, un oficial antiterrorista y su compañera de trabajo. El británico Ilan Eshkeri compone una precisa banda sonora que se apoya en cinco piezas para instrumentos solistas y orquesta, que se muestran en diferentes variaciones a lo largo de la serie. Estas variaciones sobre cinco únicas bases melódicas , con un cierto aire minimalista, en algunos casos apoyadas por la voz solista de Daisy Chute, conforman un poliédrico retrato de cómo se establecen las relaciones entre los diferentes personajes. La banda sonora se presenta en el CD con cada una de estas piezas seguidas de las diferentes variaciones, de forma que encontramos una sinfonía en cinco movimientos que funciona a la perfección. La banda sonora está interpretada por la orquesta islandesa SinfoniaNord, un proyecto de Bjarni Ᵽorvaldsson y el también compositor de música de cine Atli Örvarsson, que también dirige la orquesta. 

Hitler contro Picasso e gli altri - Remo Anzovino
Sony Classical  25 / 1 / 2019

El compositor italiano Remo Anzovino ha publicado este año una serie de bandas sonoras para documentales relacionados con el mundo del arte: Hitler contro Picasso e gli altri (Claudio Poli, 2018), Van Gogh: Tra il grano e il cielo (Giovanni Piscaglia, 2018), Le ninfee di Monet - Un incantesimo di acqua e luce (Giovanni Troilo, 2018) y Gauguin a Tahiti. Il paradiso perduto (Claudio Poli, 2019). Todos ellos cuentan con una constante creación de hermosos pasajes melódicos que van desde el aire minimalista de Le ninfee di Monet a la cadencia melancólica que encontramos en Gauguin a Tahiti. Destaca en esta última especialmente la composición de piezas para instrumentos solistas como el violín, el chelo o la guitarra que demuestran la capacidad de Remo Anzovino para elaborar sonoridades de gran belleza y variedad, siempre con la constante sutileza que conforma toda la banda sonora. Pero entre ellas destacamos especialmente su trabajo para Hitler contro Picasso e gli altri, un documental en el que el actor Toni Servilo nos presenta la obsesión de Hitler por el saqueo de obras de los más grandes artistas de su época. Aquí, el compositor despliega un ramillete de composiciones de gran calidad que acompañan a esta historia de profanación artística con gran efectividad. Temas de sonoridad judía como el espléndido "All mine", con el clarinete como protagonista y de gran belleza formal como "Round dance of the innocents", que incorpora un coro de voces infantiles, que muestran la grandeza de las obras saqueadas, contrastan con la descripción del mundo nazi, con ese cierto aire oscuro que tiene "Macabre waltz", el toque marcial de "Goring march" o la atonalidad tétrica del violín en "Strangling". Esta variedad temática consigue introducirnos en las diferentes sensaciones que provoca el documental, excelente trabajo bien encabezado por el actor Toni Servilo. Una banda sonora notable que, junto a las otras mencionadas, consolidan a Remo Anzovino como uno de los más interesantes creadores de música para el género documental. 

Minuscule - Les mandibules du bout du monde  - Mathieu Lamboley
Music Box Records  25 / 1 / 2019

La segunda parte de la película de animación Minúsculos: El valle de las hormigas perdidas (Helène Giraud, Thomas Szabo, 2013) cuenta con un excelente trabajo musical del joven compositor francés Mathieu Lamboley. La película estaba basada en la serie de televisión Minuscule (France 2, 2006-2012) y se centra, como en aquella, en la vida de una serie de insectos utilizando técnicas de animación 3D y dibujos tradicionales. Lo interesante de esta propuesta es que se trata, al igual que en la serie, de largometrajes que no contienen diálogos, y ese es uno de sus mayores aciertos, mantener la atención del espectador solo a través de secuencias y gags visuales, pero siempre con el apoyo imprescindible de la música. En este sentido, el trabajo de Mathieu Lamboley es especialmente complicado, porque consigue describir musicalmente las secuencias, pero sin caer en el sonido slapstick, y sin necesidad de crear sonoridades onomatopéyicas que podría haber sido el camino más fácil. Lo comprobamos especialmente en las secuencias de acción, resueltas con talento y eficacia, como en "Contre le monde". Pero lo más interesante de la banda sonora es que tiene una cadencia sonora que, lejos del habitual sonido "infantil" resulta especialmente madura, y en algunos casos hasta con cierto aire dramático, como en el espléndido pasaje "Chenilles urticantes", que tiene incluso una sonoridad casi herrmaniana. El compositor Mathieu Lamboley consigue crear una banda sonora variada temáticamente y nada habitual en el género de la animación, con un excelente sonido que le provee la Orchestre National d'île-de -France, la convierten en una de las más recomendables del año. 

The kid who would be king - Electric Wave Bureau
Milan Records  25 / 1 / 2019

Damon Albarn, cantante del grupo Blur, realizó algunas incursiones en la composición de bandas sonoras a finales de los noventa, de las que son notables sus trabajos para Ravenous (Antonia Bird, 1999) y 101 Reykjavik (Baltasar Kormákur, 2000). En los últimos años, sin embargo, ha formado equipo con Mike Smith, Suzi Winstanley y Nelson de Freitas para formar Electric Wave Bureau, una especie de colectivo de músicos que ha puesto música a la película Broken (Rufus Norris, 2012) y ahora a El niño que pudo ser rey (Joe Cornish, 2019), una aventura de caballería con aires del cine de los ochenta. Esta referencia está muy presente en la banda sonora, en dos aspectos distintos: por un lado, la utilización de sintetizadores que nos recuerdan a aquellas primeras incursiones de la música electrónica en el cine, especialmente en temas como "Arthur's Theme", el tema principal dedicado al protagonista, que en algunos momentos parecen sacado del repertorio de Giorgio Moroder; por otro lado, sobre todo en las secuencias de acción, hay una sonoridad muy cercana al Jerry Goldsmith que hacía uso de los sintetizadores, como en los pasajes más oscuros de temas como "Morgana", en el que también están presentes las voces corales. Se trata de una banda sonora efectiva, y acertada en su forma de evadir el típico sonido del cine de aventuras adolescente.  

Il contagio - Paolo Vivaldi
Rosetta Records  30 / 1 / 2019

Uno de los compositores italianos más reconocidos, pero al mismo tiempo desconocido para muchos aficionados, es Paolo Vivaldi, veterano músico que lleva en el mundo audiovisual desde los años noventa y que cuenta con una larga lista de bandas sonoras, a razón de cuatro o cinco trabajos por año, especialmente para la televisión. Una de sus composiciones más destacados fue precisamente la tv-movie Exodus (Gianluigi Calderone, 2007), una hermosa creación que le situó entre los músicos más solicitados de su país. Su prolífico trabajo está a veces por delante de la edición de los mismos, y en enero se publicó la banda sonora de Il contagio (Matteo Botrugno, Damiele Coluccini, 2017), una historia formada por los habitantes de un edificio en la ciudad de Roma. El trabajo de Paolo Vivaldi es de una gran belleza, empezando por el tema principal, "Il contagio", un vals con violín solista que muestra la soledad de los personajes en medio de la urbe de una gran ciudad. El compositor italiano también incursiona en la sonoridad de la música clásica en temas como "Inaugurazione della renova" o introduce elementos electrónicos, reflejo del caos de la ciudad, en "Requiem Aeternam", pero sobre todo demuestra su extraordinaria delicadeza en el hermoso tema con piano solista que conforma ese melancólico homenaje a la ciudad de Roma en "Per me Roma è questa".


How to train your dragon: The hidden world - John Powell
Back Lot Music  1 / 2 / 2019

La tercera y al parecer definitiva entrega de la serie de películas que comenzó con Cómo entrenar a tu dragón (Dean DeBlois, Chris Sanders, 2010) vuelve a tener como compositor a John Powell, que ya en aquella primera entrega creó una de las bandas sonoras más logradas de toda su filmografía. Esta conclusión es también en la parte musical una excelente forma de cerrar una trilogía de bandas sonoras notables, que están más allá de la simple recreación más o menos acertada de las secuencias animadas. Quizás consciente de que en esta última aventura la relación entre el joven caballero y su dragón tiene menor presencia, aun siendo parte fundamental de la historia, el compositor proporciona una serie de propuestas melódicas nuevas que solo en algunas ocasiones hace referencia a las bandas sonoras anteriores. Aquí, por ejemplo, están menos presentes las sonoridades célticas, que encontramos en temas como el hermoso "Third date", una larga suite que acompaña a la seducción de seducción sin diálogos entre los dos dragones protagonistas. El leitmotiv principal de la película, en torno a la amistad y el destino, está presente en una de las grandes composiciones de este trabajo, "Exodus!", que podríamos decir que resume en buena medida la excelencia de las creaciones de John Powell para la trilogía. Sin duda, Cómo entrenar a tu dragón 3 (Dean DeBlois, 2019) es una buena conclusión desde el punto de vista cinematográfico, pero especialmente lo es en el terreno musical. 

The other side of the wind - Michel Legrand
La-La Land Records  5 / 2 / 2019

El experimento producido por Frank Marshall y Peter Bogdanovich que supuso el montaje de las secuencias rodadas por Orson Welles para su película inacabada The other side of the wind (Orson Welles, 2018) para Netflix es una irregular e impersonal recreación de lo que podría haber sido una excelente última película del director. Sin duda una de las mejores decisiones de los productores fue la de encargar al compositor francés Michel Legrand la composición de la banda sonora. Michel Legrand era el único compositor vivo que había trabajado con Orson Welles, en su película Fraude (Orson Welles, 1973), y aquí, en el que acabó siendo también su testamento creativo, nos ofrece una espléndida muestra de su veteranía. Curiosamente, la primera música que suena en la película es un auto-homenaje de Michel Legrand, que usa extractos de su banda sonora para el documental L'Amérique insolite (François Reichenbach, 1960), y a partir de ahí la presencia de la música es constante, estructurada en dos planos diferentes que ya están presentes en el "Chapter 1", mezcla de sonoridad clásica con extractos jazzísticos, que muestra ya el camino por el que discurrirán las composiciones. Michel Legrand comentaba en una entrevista que trató de encontrar un equilibrio entre los constantes diálogos de la película, estableciendo una separación entre las escenas de la vida del director protagonista y aquellas secuencias que muestran las escenas de la "película dentro de la película". Uno de los momentos más interesantes es "Chapter 15 (The maze)", que muestra la escena de una persecución, que Michel Legrand resuelve con un excelente tema disonante, con bongos, instrumentos de viento y piano en constante colisión. Sin duda, estamos ante un excelente testamento musical para uno de los grandes maestros de la música de cine que falleció este año. 

Celle que vous croyez - Ibrahim Maalouf
Mister Ibero  7 / 2 / 2019

Presentada en el pasado Festival de Berlín, Clara y Claire (Safy Nebbou, 2019) es una película que habla de la incomunicación en los tiempos modernos. Su protagonista, interpretada por Juliette Binoche, es una mujer madura que decide abrir un perfil falso en una red social como si fuera una chica joven para espiar a su amante. Esa idea de la incomunicación, y en cierto modo de la soledad en una sociedad asfixiante, está muy presente en la banda sonora creada por el músico de jazz y trompetista Ibrahim Maalouf, compositor habitual en el panorama cinematográfico francés que ha ido estilizando progresivamente su trabajo en el cine, pasando de bandas sonoras con sonoridades más cercanas a su música autónoma a otros trabajos, como éste, que tienen ya una gran madurez como composición para cine. El tema principal, "Celle que vouz croyez" comienza como una cascada sinfónica para acabar cediendo el testigo a un piano melancólico que ya reflexiona sobre la incomunicación. Piano constante a lo largo de toda la banda sonora, a veces en diálogo con las cuerdas, como en "Claire & Clara". En general, estamos ante una banda sonora taciturna y reflexiva, que va dando pasos lentos a lo largo de un drama psicológico que tiene en la interpretación de Juliette Binoche su principal logro. Y en el trabajo musical de Ibrahim Maalouf que, como en "Clara", introduce esos resortes electrónicos habituales en su música para el cine, que hacen si cabe más etérea su descripción del personaje principal. 

A first farewell - Wenzi
Plaza Mayor  8 / 2 / 2019

También presentada en el Festival de Berlín pasado, esta producción china nos acerca a tres escolares de una comunidad agrícola rural, cuyos profesores les inculcan un idioma obligatorio, el mandarín, que para ellos resulta desconocido e innecesario, y materias que están a años luz de las necesidades que tienen para vivir en sus pequeños universos agrícolas. La banda sonora compuesta por el cantante chino Wenzi utiliza elementos tradicionales de la música china para introducirnos en este drama algo pesimista que recibió el Premio Generation Kplus a la Mejor Película en Berlín. La música compuesta por Wenzi, que recita en el tema principal "Litte moon", es al mismo tiempo tradicional y contemporánea, haciendo uso de una instrumentación folclórica para acercarnos a la vida pegada a la tierra que tienen sus jóvenes protagonistas. Es música terrenal, que en algunos momentos podría calificar como una especie de banda sonora de spaghetti-western pero con sonoridades orientales, como en ese hermoso "Letter from my brother", o en el uso de la flauta solista en temas como "Secret love of a small companion - Part II". Estaos ante un trabajo que va más allá de la pura recreación musical folclórica y se adentra de lleno en el alma de la vida agrícola en la China profunda. 

Cold pursuit - George Fenton
Varèse Sarabande  8 / 2 / 2019

La carrera cinematográfica del compositor George Fenton venía sufriendo un ligero parón desde sus más conocidas bandas sonoras hasta que comenzó a escribir música para series documentales de televisión en torno a la naturaleza, como Planeta azul (BBC, 2001), Planeta Tierra (BBC, 2006), Life (BBC, 2011) o Planeta helado (BBC, 2011). En cierto modo, estos trabajos le han mantenido casi alejado del mundo del cine, y Venganza bajo cero (Hans Peter Moland, 2019) supone un reencuentro que en realidad tampoco es tal, como recientemente se ha estrenado otra de sus últimas colaboraciones para la gran pantalla, La espía roja (Trevor Nunn, 2018). La película de la que hablamos es un film de acción, remake de Kraftidioten (Uno tras otro) (Hans Peter Moland, 2014), que supone otra incursión de Liam Neeson en el subgénero de "acción vengativa". Lo interesante del trabajo de George Fenton para esta película de género es su acercamiento, con un cierto sentido sarcástico, como en ese tema principal para balalaika que está presente en "Snow plough", e incluso cuando el protagonista lleva a cabo su plan de venganza, como en "Doing my job", lo que ofrece una especie de distanciamiento del drama que supone la historia. Otra de las interesantes ideas de la banda sonora nos recuerda a sus acercamientos al género documental de naturaleza, porque hace referencia precisamente al paisaje espectacular que acompaña al protagonista, con uso de instrumentos de viento, como en "Citizen of the year". El trabajo de George Fenton destaca especialmente por ser una banda sonora poco convencional para una película de acción, con la utilización de balalaika reforzada con sonidos electrónicos, como en "Kidnapped", que le acerca a las sonoridades de Thomas Newman. Son menos interesantes, sin embargo, las incursiones electrónicas en las escenas de acción, para las que ha contado con la colaboración del productor de música electrónica Dan Carvey, pero éstas sí son propuestas más convencionales.  

All is true - Patrick Doyle
Sony Classical  8 / 2 / 2019

En términos generales, las colaboraciones entre el compositor Patrick Doyle y el director Kenneth Branagh suelen ofrecer excelentes muestras de compenetración músico-cinematográfica, con ejemplos notorios como la trilogía shakesperiana formada por Enrique V (Kenneth Branagh, 1989), Mucho ruido y pocas nueces (Kenneth Branagh, 1993) y Hamlet (Kenneth Branagh, 1996). Otras versiones de obras de Shakespeare, sin embargo, no han dado resultados tan logrados, como Trabajos de amor perdidos (Kenneth Branagh, 2000) o Como gustéis (Kenneth Branah, 2006). Ahora, en esta nueva incursión en el universo del autor inglés, Branagh interpreta a William Shakespeare en sus últimos momentos de vida, y Patrick Doyle construye de nuevo una hermosa partitura que se estructura principalmente en torno a dos temas principales de hermosas melodías que jalonan buena parte de la banda sonora. El primero, "Love, not ambition", se presenta también en una versión vocal cantada por la hija del compositor, Abigail Doyle, en "Fear no more", y el segundo, "I know a bank", es un precioso tema para piano que interpreta el propio Patrick Doyle. La banda sonora está creada para una pequeña formación orquestal que ya plantea, desde el principio, una cierta oscuridad en este tema dedicado al mítico espacio teatral en el que Shakespeare estrenó su obras, "The Globe", pero conforme avanza, va desgranando tonalidades más luminosas, y se va haciendo cada vez más melódica, con composiciones excelentes como "The trial" o "Southampton", para arpa y piano. Un trabajo que contiene buena parte de los elementos que conformaban la excelencia de aquellas primeras bandas sonoras que mencionábamos antes, y que nos devuelve a un Patrick Doyle elegante. 

Amundsen - Johan Soderqvist
MoviScore Media  15 / 2 / 2019

El biopic del primer explorador que alcanzó el Polo Sur en 1911, el noruego Roald Engelbregt Gravning Amudsen, es una de las películas más caras de la historia cinematográfica noruega, con un presupuesto de más de 8 millones de euros. Dirigida por Espen Sandberg, responsable de éxitos de taquilla como Kon-Tiki (Espen Sandberg, 2012) y Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (2017), esta producción cuenta con la música del compositor sueco Johan Soderqvist, que ya colaboró con el director en la banda sonora de Kon-Tiki. Habitualmente certero en sus composiciones, el músico desarrolla un trabajo que camina entre dos ideas básicas: la utilización de una pequeña orquesta para recrear los escenarios que se desarrollan durante la preparación del viaje en Noruega; y la introducción de elementos electrónicos en el momento de introducirnos en el paisaje desolador y helado del Ártico. Y estos dos planteamientos se combinan a la perfección en un trabajo que contiene momentos épicos como "To the North Pole", pero también íntimos pasajes con el piano como protagonista, en temas como "Two brothers", muy en la línea del sonido característico que solemos escuchar en los trabajos de Johan Soderqvist.  

Alita: Battle Angel - Junkie XL
Milan Records  15 / 2 / 2019

El compositor holandés Tom Holkenborg, también conocido como Junkie XL, ha venido embarcándose en los últimos años en grandes proyectos con resultados no del todo satisfactorios, como Batman v. Superman: El amanecer de la justicia (Zack Snyder, 2016), La torre oscura (Nikolaj Arce, 2017), Tomb Raider (Roar Uthaug, 2018) o Mortal Engines (Christian Rivers, 2018). Pero el caso de Alita: Ángel de combate (Robert Rodríguez, 2019) parece haber conseguido una mayor madurez creativa con elementos similares a los que el compositor viene utilizando en sus proyectos más ambiciosos: una gran orquesta, voces corales y elementos electrónicos que, al menos aquí, están perfectamente ensamblados. Esta instrumentación compleja está presente ya en los primeros pasajes de la banda sonora, desde ese tema principal de cuatro notas que se desarrolla en temas como "What's your dream?", que incorpora ya las voces corales en una sonoridad etérea, junto a los sonidos electrónicos. Tom Holkenborg hace un uso de la gran orquesta con especial acierto en los momentos de acción, como en el intenso "Grewishka's revenge", y en otros pasajes, el uso de la percusión tiene reminiscencias de su excelente trabajo para Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015). Sin duda podemos decir que Tom Holkenborg evoluciona con acierto en una banda sonora que incorpora lo mejor de otros trabajos anteriores más fallidos. 

La stagione della caccia - Ralf Hildenbeutel
Rai Com  25 / 2 / 2019

Ralf Hildenbeutel es un compositor alemán que en los últimos años viene trabajando especialmente en la televisión y el cine italianos. Entre sus últimos trabajos están los interesantes Il silenzio dell'acqua (RTI, 2019-) y La stagione della caccia (Roan Johnson, 2019), una tv-movie estrenada en la RAI en el mes de febrero. Especialmente notable es esta última banda sonora, una historia de misterio y asesinatos basada en la novela de Andrea Camilleri, que permite a Ralf Hildenbeutel desplegar un ramillete de excelentes composiciones que se mueven entre un estilo barroco y ciertas dosis de ironía. Interpretada por una pequeña formación de cuerdas, la banda sonora tiene un excelente tema principal ya presente en la suite del comienzo, "La Caccia-Suite-L'ouverture", que marca el estilo que iremos descubriendo a lo largo del resto de las composiciones, pero que se hace más barroca en "Suite Vigata", uno de esos temas que transmiten perfectamente el tono en el que se nos cuenta la historia. Porque, aunque estamos ante una trama que contiene dosis de misterio, el trabajo del compositor se distancia con una mirada socarrona, especialmente en espléndidos pasajes como "Fofò-Confessione di vita".  



Clara y Claire se estrena en España el 31 de mayo
Edmond (Cartas a Roxane) se estrena en España el 6 de diciembre

Informer se puede ver en Filmin
Al otro lado del viento se puede ver en Netflix

19 abril, 2019

Rufus Wainwright: 20 años del artista completo

Rufus Wainwright ofrece estos meses una gira que le ha llevado por buena parte de Europa y próximamente a Estados Unidos. Estos días se presenta en Escandinavia con conciertos en algunos delos grandes escenarios de Noruega, Dinamarca o Suecia, como el Oslo Konserthus, donde ofreció uno de esos momentos de intimidad musical que solo grandes artistas saben construir. 

Rufus Wainwright celebra entre 2018 y 2019 sus 20 años de presencia en la música. Lo hace con la gira "All these poses Tour", que hace referencia a sus dos primeros albumes, Rufus Wainwright (1998, DreamWorks) y Poses (2001, DreamWorks), que lo colocaron en el primer plano del panorama musical con canciones imprescindibles como "Danny Boy" o "Barcelona", un hermoso homenaje a una de las ciudades preferidas del artista, un enamorado de España, a la que vuelve cada vez que puede para ofrecer su arte musical a los numerosos seguidores que tiene. Precisamente a principios de abril Gijón, Madrid y Barcelona fueron protagonistas de tres actuaciones incluidas dentro de su gira "All these poses Tour", con llenos absolutos.

El cantante y compositor canadiense es un artista completo, que sorprende con lanzamientos insólitos y tours de force que le han convertido en uno de los grandes músicos del momento. Antológico fue ese convierto que ofreció en el Carnegie Hall interpretando fielmente un legendario recital de Judy Garland, y que quienes no pudimos asistir al menos pudimos disfrutar en el CD titulado Rufus does Judy at Carnegie Hall (2007, Geffen) y el DVD Rufus! Rufus! Rufus! does Judy! Judy! Judy! (2007, Geffen), uno de los momentos más sublimes de su poliédrica trayectoria musical.

Porque a lo largo de estos 20 años Rufus Wainwright ha tenido oportunidad incluso de escribir dos óperas, Prima Donna (2007) y Hadrian (2018), y convertir los sonetos de William Shakespeare en recitales musicales con Take all my loves - 9 Shakespeare Sonnets (2016, Deutsche Grammophon), para celebrar el 400 aniversario del nacimiento del autor inglés.

Como se puede comprobar, la carrera musical de Rufus Wainwright es todo menos lineal, y los que somos seguidores del compositor canadiense estamos siempre preparados para cualquier sorpresa. En el caso de sus conciertos, no lo es menos. Al margen de aquel antológico homenaje a Judy Garland, el cantante ha sorprendido en varias ocasiones con su puesta en escena, como aquella ocasión en la que apareció en escena vestido de negro y pidiendo al público que no aplaudiera entre canciones, en un homenaje luctuoso a su recientemente fallecida madre, la también artista Kate McGarrigle. 

Para esta última gira, que estos días interpreta Rufus Wainwright en Oslo, Estocolmo y Copenhague, y el próximo 21 de abril le llevará al Royal Albert Hall de Londres, la puesta en escena es más clásica, pero siempre desbordando con la personalidad del autor. Porque los conciertos de Rufus Wainwright, y éste en el que celebra sus 20 años en el mundo de la música, más aún, son actuaciones íntimas, con una iluminación cerrada y acogedora que convierte la actuación en un espacio de conversación entre el autor y su público. El músico gusta además de interactuar con los espectadores, contando anécdotas divertidas o desgranando sensaciones entre canción y canción. Como el que vivimos hace unos días con esa maravillosa versión de "Both sides now", de Joni Mitchell, que interpretó Rufus Wainwright con un top de lentejuelas. 


La estructura de este concierto es sencilla: una primera parte en la que interpreta con su banda la mayor parte de las canciones que formaron parte de su primera album, Rufus Wainwright (1998, DreamWorks), en el que están presentes canciones clásicas de su repertorio como "April Fools", y una segunda parte en la que aparece en escena con un vestuario que en algunos moments recuerda a aquel genio de las lentejuelas que fue Liberace. En esta segunda parte, en la que Rufus Wainwright se apodera del escenario en solitario, escuchamos algunas de sus canciones más conocidas, salidas de su segundo album Poses (2001, DreamWorks), con grandes logros musicales como "Cigarettes and chocolate milk" o "Poses" que le convirtieron en una de las figuras fundamentales del panorama musical internacional. 

Pero en el repertorio que ofrece Rufus Wainwright no faltan tampoco algunos de esos grandes hallazgos musicales que ha conseguido a lo largo de su carrera. Ahí está la espléndida versión de "Hallelujah!" que interpretaba Leonard Cohen, el abuelo de su hija, que tuvo por embarazo subrogado con la hija del poeta canadiense; o ese magnífico "Going to a town", primer single de su album Release the stars (2007, Geffen), en el que el compositor manifiesta toda una declaración de intenciones, "I'm so tired of you, America" (Estoy cansado de ti, America). Canción que por cierto tuvo una genial versión de George Michael en su disco en directo titulado Symphonica (2014, Virgin EMI). Y, ya en los bises, Rufus Wainwright ofreció uno de sus últimos covers de la canción "Across the universe", que incluyeron The Beatles en su disco Let it be (1970, Abbey Road Studios), y que se ha unido a la lista de grandezas del autor canadiense. 


Asistir a un concierto de Rufus Wainwright se convierte siempre en uno de esos momentos en los que el espectador acaba intimando con el músicos sobre el escenario. Lejos de las impersonales actuaciones de otros cantantes, Rufus Wainwright se compenetra con el público en una suerte de colaboración artística que va más allá de la música. Y eso es de agradecer en un autor que siempre está dispuesto a compartir sus sentimientos. Es la grandeza de uno de los genios musicales del momento.