14 julio, 2017

El ministerio del tiempo: cómo destrozar una serie de éxito

TVE nunca se ha caracterizado precisamente por ser una cadena pública que trate bien a sus producciones de éxito, si exceptuamos quizás Cuéntame como pasó (TVE, 2001-), una rara avis en el incondicional apoyo que le ha venido prestando el canal a pesar de los cambios de dirección e ideología política de sus responsables. Pero esto no se puede decir de otras muchas series que han sufrido desplantes, cancelaciones sin previo aviso o programaciones imposibles que han terminado provocando su final. El ministerio del tiempo (TVE, 2015-) parecía recuperar una cierta confianza hacia una cadena defenestrada por la incapacidad de sus dirigentes, pero la bajada hacia los infiernos de la tercera temporada, recién terminada la primera tanda de episodios, ha sido dolorosa y radical, alcanzando cada semana un nuevo mínimo histórico. Analizamos a continuación las razones que han convertido una serie de éxito en una candidata probable a la cancelación anticipada:

Cualquier tiempo pasado

Bien es cierto que los datos de audiencia de El ministerio del tiempo nunca han sido espectaculares, siendo la media de un 14% de share, con una audiencia de unos dos millones de espectadores en su emisión convencional. Nada que ver con las cifras alcanzadas en ocasiones por Cuéntame cómo pasó, que le ha sobrepasado en más de un millón en sus horas bajas. Pero la serie de los hermanos Olivares ha tenido una repercusión transmedia que resulta significativa, y muy poco habitual en TVE, logrando llegar a casi 300.000 espectadores en directo y a 269.000 en diferido a través de la web de la cadena pública, amén de su presencia notable en las redes sociales y el intenso feedback que recibe en ellas por parte de sus seguidores, solo comparable a producciones internacionales. Se trata por tanto de una serie que ha conseguido trascender las emisiones convencionales y ha sabido manejar las herramientas tecnológicas a un nivel que ha colocado a TVE en la primera línea de esa nueva forma de ver televisión que hemos incorporado a nuestros hábitos. 

El tiempo es el que es

Pero la tercera temporada de El ministerio del tiempo se ha visto atrapada en un bucle sin fin de audiencias a la mínima, con un share del 8% en su último capítulo de la mitad de temporada, reduciendo notablemente el número de seguidores. Es verdad que los capítulos de esta tercera temporada no han sido especialmente notables, ni siquiera el tan alabado comienzo que planteaba un homenaje a Alfred Hitchcock algo superficial y mediocre. Y eso que una de las razones que TVE esgrimía para el retraso en dar el visto bueno a la nueva temporada era que la productora pedía un aumento de presupuesto y por tanto había que encontrar algún socio que pudiera hacer frente a la ambición de sus creadores. Y ciertamente se podía haber esperado unos resultados más vistosos en los capítulos presentados. Y también es cierto que este año la serie ha tenido que competir en la franja de los jueves con uno de los programas incombustibles de Telecinco, el reality Supervivientes. Lo que sin duda ha afectado en buena manera a la pérdida de espectadores, aunque teóricamente el perfil de audiencia de ambas producciones no es similar. Lo cierto es que las dudas sobre una continuidad de la serie han empezado a surgir cuando la temporada ni siquiera ha acabado, especialmente también debido a las continuas ausencias de sus principales protagonistas. 

Hasta que el tiempo nos separe

Primero fue Rodolfo Sancho, que desaparecía y volvía a aparecer en la serie, para decir adiós definitivamente en la segunda temporada, en la que se le buscó un sustituto en Hugo Silva, que en cierta medida ocupó bien el vacío dejado por el principal protagonista. Y no es que Rodolfo Sancho sea un actor al que se le eche de menos en ninguna parte, pero su personaje, Julián, era el único contemporáneo del trío que protagoniza la mayor parte de las misiones, ofrecía ese punto de vista humorístico que conectaba las historias en el pasado con nuestro presente, haciendo referencias en la mayor parte de las ocasiones dotadas de ingenio. Y aunque se ha tratado de que Pacino, el personaje interpretado por Hugo Silva, sustituya en cierta forma esas referencias de nuestra memoria colectiva, el hecho de no ser un personaje contemporáneo le limita en sus propuestas. La serie por tanto ha perdido un importante gancho de conexión con el espectador, que ahora se ve malogrado aún más con la ausencia anunciada de Aura Garrido, uno de los pilares de la ficción, que por problemas de agenda abandona la producción hasta no se sabe cuándo. El ministerio del tiempo se convierte, por tanto, en una serie que pierde paulatinamente la fuerza de unos personajes que, en su conjunto, funcionaban a la perfección.

Una negociación a tiempo

Aunque pudiera parecer que el acuerdo alcanzado entre TVE y Netflix (de nuevo el dólar al rescate) consolidaba la serie con ese aumento de presupuesto que los creadores solicitaban, lo cierto es que éste ha sido uno de los principales problemas de la nueva temporada. Como decíamos antes, la repercusión transmedia de El ministerio del tiempo ha sido una de sus principales virtudes y uno de los elementos que la han hecho destacar. Ahora, la imposibilidad de poder ver la serie "a la carta" en la web de TVE (Netflix se reserva la emisión de la serie hasta un año y medio después del final de la temporada), elimina buena parte de esa repercusión, y la audiencia que conseguía la producción en el extranjero (especialmente de espectadores españoles) desaparece, aunque por contra la cadena de pago ofrece una plataforma internacional que en teoría debería aumentar sus cifras en el extranjero. Pero eso no lo sabremos hasta que pasen unos meses. 

Cómo se reescribe el tiempo

A la espera de la emisión de la segunda mitad de esta tercera temporada, los hermanos Olivares tienen una difícil papeleta por delante. Por un lado, suplir la ausencia de los dos personajes principales de la serie en poco tiempo; por otro, convencer a TVE de que, a pesar de sus bajas audiencias, merece la pena continuar con un proyecto que puede dar de sí algo más. Pero también surge una pregunta: ¿merece la pena continuar con una serie que en parte ha perdido su fuerza y su originalidad, además de a dos de sus protagonistas? Ciertamente, no parece muy factible. Quizás en todo caso sería interesante encontrar una forma de finalizar la serie con una nueva temporada corta que la devuelva por un momento a sus inicios, en vez de tratar de hacer sustituciones que no terminan de cuajar y seguir estirando una trama que empieza a hacer aguas. 










07 julio, 2017

Las mejores bandas sonoras de 2017 (2ª parte)

Nuestro repaso a las mejores bandas sonoras del año continúa donde lo dejamos. A continuación repasamos algunos de los trabajos más interesantes que se han editado en en estos últimos tres meses. 


Jon Ekstrand - Life
Milan Records   24 / 3 / 2017

Aunque la película parece más un remiendo que toma elementos de algunos clásicos del cine de terror espacial como Alien (Ridley Scott, 1979), lo cierto es que en ocasiones consigue crear una atmósfera de desasosiego y contiene buenas escenas de acción, que poco aportan en cuanto a creatividad, pero al menos construyen un aceptable entretenimiento. En todo caso, estamos ante uno de esos ejemplos en los que la música contribuye a elevar la categoría emocional de una película. Espléndido trabajo del compositor sueco Jon Ekstrand en su segunda incursión en el cine de Hollywood, tras el thriller El niño 44 (Daniel Espinosa, 2015), y su sexta colaboración con el director sueco de origen chileno. Desde el minuto uno, la banda sonora atrapa al espectador introduciéndolo en una historia más oscura de lo que parece al principio, y remite en ocasiones, pero para bien, a los sonidos de Jerry Goldsmith en sus incursiones en la ciencia ficción. Estamos ante un trabajo poderoso y contundente, que se desarrolla entre la vertiente más sosegada y casi contemplativa, que funciona como elemento ambiental del espacio en el que se desarrolla la historia. Pero es en la parte más cercana al horror en la que encontramos los mejores resultados, quizás no especialmente originales, ni siquiera en el uso de las voces, pero sí logrados en sus reminiscencias al universo de Alien. La contribución del veterano Nicholas Dodd en las orquestaciones y dirección de la orquesta sin duda es esencial en el sonido temperamental que impregna toda la banda sonora.   

Bear McCreary - Colossal
Lakeshore Records   7 / 4 / 2017

La película de Nacho Vigalondo es una de las propuestas más singulares que han llegado a nuestras pantallas, y aunque va desde ciertos momentos ridículos a grandes hallazgos visuales, su irregularidad es también una de sus principales virtudes, porque consigue reinterpretar el cine de catástrofes manteniendo una mirada muy personal del director. Sin duda, el trabajo de Bear McCreary ha sido complejo, y se refleja bien en una banda sonora ecléctica que sabe combinar con inteligencia los pasajes más espectaculares con esa otra envoltura de comedia romántica que elabora Vigalondo. McCreary resuelve la difícil papeleta con ese bagaje completo que le ha dado su extenso trabajo en televisión, pero también con ese talento que le ha convertido en uno de los compositores más interesantes del momento. Quizás podríamos esperar de Bear McCreary que nos sorprendiera algo más, y pasajes excelentes como "The most irresponsible thing" camina por sendas que nos parecen más interesantes que el habitual despliegue de gran orquesta que compone buena parte de la banda sonora, que tiene su mayor despliegue en el también recomendable "The Colossal Part 1". Estamos por tanto frente a una muy inteligente elección por parte del director español para su primera incursión en el cine de Hollywood. 

Ludovic Beier - Timgad
Frémeaux et Associés   11 / 4 / 2017

El acordeonista francés Ludovic Beier se incorpora por primera vez al mundo del cine con la banda sonora del debut en la dirección de Fabrica Benchaouche, que se desarrolla en la ciudad argelina de Timgad, una zona casi despoblada y catalogada como Patrimonio Histórico, pero entre cuyas ruinas milenarias tratan de sobrevivir sus pocos habitantes, sobre todo los niños protagonistas, que encuentran en el fútbol una vía de escape a la realidad que les rodea. Ludovic Beier, posiblemente por indicación del director, hace suya la banda sonora, creando una pegadiza y absorbente melodía principal en torno a la que pilota el resto de las composiciones. Podría parecer un trabajo poco desarrollado, pero la fuerza emocional del tema principal y las espléndidas revisiones que encontramos a lo largo del disco, en magníficas interpretaciones jazzísticas como "La Juventus de Timgad, pt. 2" y "La Juventus de Timgad, pt. 3", pero también se distancia en ocasiones para abrazarse con sonoridad árabes, presentes a lo largo de todo el trabajo, en temas como "Timgad training".  El gran valor de la primera incursión en el cine de Ludovic Beier es transmitir el optimismo que desprende la irregular película de Benchaouche, y acaba dejándote un estado de ánimo positivo y alegre que se agradece. 

Laura Karpman - Paris can wait
Madison Gate Records   17 / 5 / 2017

La compositora Laura Karpman ha desarrollado una intensa labor como concertista, pero sus trabajos en el cine son escasos, principalmente en el campo del documental y la televisión. este año sin embargo ha dado un giro a su carrera involucrándose en proyectos más reconocidos, como la banda sonora de la serie Underground (WGN, 2016-) o participando en los arreglos musicales de la última película de Sofia Coppola, La seducción (Sofia Coppola, 2017), ganadora del premio al Mejor Director en el Festival de Cannes. Otra de sus colaboraciones recientes ha sido esta composición exquisita y hermosa para el film París puede esperar (Eleanor Coppola, 2016), debut en la dirección de la madre de Sofia. Aunque no ha conseguido buenas críticas, sí es especialmente destacable el trabajo de Laura Karpman, que se impregna de los sonidos afrancesados de esta aventura que transcurre entre Cannes y París en forma de postal algo pagada de sí misma. Pero Karpman consigue atrapar, a base de acordeón, de voces femeninas y de sonoridades exquisitas, ese aire campestre, pero al mismo tiempo esa cadencia jazzística del París más iconoclasta. En ocasiones, la música suena a algunos de los momentos más gloriosos de clásicos como Michel Legrand, en temas como "First course", pero en general podemos decir que estanos ante una deliciosa banda sonora que nos envuelve convenientemente con sus aires de easy jazz.

Emanuele De Raymondi - Cuori Puri
Zerokilled Music   24 / 5 / 2017

También presente en el Festival de Cannes, pero en la Quincena de Realizadores, Cuori Puri (Roberto De Paolis, 2017) es una historia de amor apasionada entre un hombre de 25 años y una adolescente de 17 que nos devuelve cierto aire de ese neorrealismo que parecen querer volver a adoptar algunos de los jóvenes directores italianos que se han incorporado a la producción. Recibida con 7 minutos de aplausos en su primera presentación en Cannes, la película cuenta entre sus principales valores con un espléndido trabajo del compositor italiano Emanuele De Raymondi, creador de sonoridad electrónicas que comparte la pasión del romanticismo que viven la pareja formada por Stefano y Agnese, pero al mismo la envuelve de un cierto tono de irrealidad, de etérea incredulidad, que contrasta con ese aire realista que tiene la película. En este sentido, el principal mérito del compositor es el de crear su música casi en contraposición con las propias imágenes, pero consigue de esta forma dotar de una envoltura mágica a esta historia de amor, y por tanto volverla más apasionada si cabe. Es la gran destreza de los músicos que trabajan a contracorriente sin por ello desligarse de la propia historia. Se trata de uno de los trabajos más hermosos que hemos escuchado este año, con maravillosos pasajes como ese "Preghiera" que nos produce emociones diversas. 

Mandy Hoffman - The lovers
Milan Records   5 / 5 / 2017

Si cuando hablábamos del trabajo de Laura Karpman decíamos que había conseguido impregnarse de las sonorizadas francesas, podemos decir algo parecido de esta otra compositora que nos presenta una delas bandas sonoras más grandiosas de esta temporada. De hecho, se puede definir esta historia de amor que renace entre una pareja ya veterana con referencias al cine francés, en especial a François Truffaut y Eric Rohmer, y por eso quizás la propia música, deliciosa composición de aire clásico e instrumentaciones de cuerda, nos hace pensar en grandes músicos como Georges Delerue o Paul Misraki. Aunque la propia Mandy Hoffman confiesa que quien realmente le ha inspirado es la música de Alberto Iglesias para las películas de Pedro Almodóvar. Buena parte de la banda sonora pivota en torno a los compases del vals, y en especial se manifiesta en ese magnífico "The Lovers - Finale & Credits", que es toda una declaración de principios de la esencia de esta espléndido trabajo de Mandy Hoffman, compositora curtida en el cine independiente pero que por fin ha podido dar el salto a un sistema de producción con mayor repercusión comercial. Y su trabajo para The lovers (Azazel Jacobs, 2017) nos la presenta como una de las mejores promesas del actual panorama musical. 

Cyrille Aufort - Past life
MovieScore Media   2 / 6 / 2017

El director Avi Nesher se adentra en uno de los temas más emocionales en la conciencia colectiva israelí: la mirada al pasado y la búsqueda de información en torno a la experiencia real de sus ascendentes durante la 2ª Guerra Mundial. Basada en una historia real, la película acompaña a dos hermanas que deciden investigar el pasado en Polonia de su padre, envuelto en un misterio que nunca han podido descifrar. Para acompañar a este viaje personal y emocional, el compositor francés Cyrille Aufort ha creado una lírica banda sonora que se detiene sobre todo en el carácter de las dos hermanas protagonistas: una intrépida periodista y una compositora introvertida. Hay en el trabajo de Cyrille Aufort una especial capacidad para dotar a los pasajes más emocionales de una cierta tonalidad oscura que los envuelve en el misterio, y ese es uno de sus principales valores. La banda sonora contiene además un tema compuesto por Ella Milch-Sheriff, una de las protagonistas reales, que se convierte en el eje central de la pieza de concierto con la que se abre y se cierra la película, y también una composición del joven músico contemporáneo israelí Avner Dorman, que desarrolla su labor principalmente en los Estados Unidos, y que aporta una contundente interpretación en "The Concert", con voz solista, percusión, guitarras y orquesta. 

Randy Newman - Cars 3
Walt Disney Records   16 / 6 / 2017

Aunque cada vez menos presente en la factoría Disney, de la que Randy Newman fue durante algunos años el principal compositor, pasando posteriormente la batuta al prolífico Michael Giacchino. De hecho, Cars 3 (Brian Fee, 2017) supone también el regreso de Newman a la serie de películas protagonizadas por estos coches habladores, puesto que la segunda entrega tenía música de Giacchino. En este sentido, Randy Newman es fiel a sí mismo y crea una muy reconocible partitura que, al contrario de resultarnos ya conocida, nos devuelve un estilo clásico que resulta refrescante. Y se agradece que, manteniéndose fiel a sí mismo, Randy Newman no haya caído en la recreación de sus composiciones para la primera entrega, sino que prácticamente renueva sus aportaciones con temas nuevos y nos regala una de sus mejores bandas sonoras para el universo Disney. Nos da la impresión de estar escuchando una de esas clásicas composiciones de las películas de animación de toda la vida, gracias a magníficos temas como "Through the Pack" o "Victory Lane", donde desarrolla el espléndido tema principal, e incluso aporta ese sonido folk que le caracteriza en sus grabaciones autónomas en algunos momentos, como en "If this truck could talk". Sin duda, un trabajo marca de la casa que nos resulta emocionante.  

Aaron Zigman - Wakefield
Decca Records   16 / 6 / 2017

Aaron Zigman es uno de esos compositores que es capaz de adaptarse a cualquier género sin perder su personalidad propia. Para este drama protagonizado por Bryan Cranston sobre un hombre que sufre un ataque de nervios y acaba abandonando a su mujer y encerrándose en su ático, el músico californiano nos ofrece un espléndido trabajo que en algunos aspectos se plantea con un cierto tono oscuro que le acercan al género del thriller, sobre todo en su tema principal "Main Title Wakefield", uno de los más contundentes que ha creado en los últimos años. De hecho, la directora Robin Swicord, con la que Aaron Zigman trabaja por segunda vez tras Conociendo a Jane Austen (Robin Swicord, 2007), estableció la música de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958), como uno de los principales parámetros en los que se tenía que apoyar el compositor, y la película contiene secuencias que hacen referencia también a La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954). Pero la banda sonora, extensa, contiene también hermosos pasajes líricos como el "End Title" que cuenta con la colaboración del pianista Jean-Yves Thibaudet y anotaciones jazzísticas en magníficos homenajes al universo de Bernard Herrmann como "Declare yourself". Sin duda estamos ante una de las más complejas bandas sonoras creadas por Aaron Zigman, que le confirma como uno de los grandes compositores del momento. 




07 abril, 2017

La crisis de fe se apodera del cine

La festividad de Semana Santa suele ser una excusa perfecta para programar en televisiones y cines películas que de una u otra forma se acercan a la celebración cristiana. Aunque las parrillas se modifican en Jueves Santo y Viernes Santo, las televisiones cada vez huyen más de la "programación religiosa" y se acercan más a la "programación familiar". Y este año incluso la cartelera cinematográfica no tiene previsto ningún estreno que haga referencia a la festividad cristiana. ¿Estamos por tanto ante una crisis de fe frente al impulso que hace años algunas iglesias dieron al cine religioso participando incluso en la financiación de determinadas películas? En realidad, títulos destacados de estreno reciente como Silencio (Martin Scorsese, 2016) o Hasta el último hombre (Mel Gibson, 2016) siguen apostando por un trasfondo espiritual, y su carácter religioso marca también su propio mensaje final. Pero la aparente eclosión de un cine apostólico parece haber quedado en poco, y en el habitual vaivén temático de las producciones cinematográficas, ahora la mirada está puesta en historias que de un modo u otro nos enfrentan a la crisis de fe. Estas son algunas de ellas:

Últimos días en el desierto (EE.UU., 2015)
Rodrigo García

Posiblemente sea ésta una de las películas más laicas en torno a la fe cristiana que se han visto en el cine. El director colombiano sitúa la acción de su última incursión en la psicología humana, en uno de los momentos más simbólicos de la narrativa cristiana, la travesía de Jesús por el desierto. Pero la propuesta pasa por dejar el efecto religioso en un esqueleto visceral de fe y de reconocimiento del propio personaje. De hecho, no se menciona en ningún momento a Jesús, al Demonio o a Dios (se habla del padre y el hijo), y solo basta con la puesta en escena para atraer los símbolos religiosos a nuestra memoria. Últimos días en el desierto no es una película fácil de asimilar, porque nos ofrece una transición desnuda y sin elementos decorativos, y se centra específicamente en un viaje físico y también interior en el que la representación del fenómeno demoníaco está también presente en la figura del propio protagonista. En este sentido, ese desdoblamiento del personaje que interpreta Ewan McGregor se entiende como la crisis de fe en estado puro, las dos caras de la representación cristiana en torno al bien y el mal. Rodrigo García consigue, por tanto, una película minimalista sobre el hecho religioso que funciona como reflexión en torno a la futilidad del dogma como principio ideológico.  

Bokeh (Islandia-EE.UU., 2017)
Geoffrey Orthwein, Andrew Sullivan

También plantean una travesía por el desierto los debutantes Geoffrey Orthwein y Andrew Sullivan en su primer largometraje, pero en este caso se trata de una pareja de turistas norteamericanos en Islandia que, de la noche a la mañana (literalmente) descubren que el resto del mundo ha desaparecido y ellos parecen ser los únicos seres humanos sobre la Tierra. Esta premisa, que no es novedosa, nos propone, eso sí, un mundo que se desvanece sin sobresaltos, y en cierto modo, este "desvanecimiento" prematuro y también pacífico nos hace pensar en una especie de intervención divina, aunque los guionistas no nos dan ningún tipo de explicación. No es casual, en todo caso, que uno de los primeros lugares que visite la pareja protagonista sea una iglesia construida en el siglo XVII, cuando, en palabras del propio sacerdote, las historias eran más sencillas. Como lo es esta pequeña película, producida en 2014 pero estrenada hace unas semanas en Estados Unidos tras recaudar el presupuesto para la postproducción a través del micro-mecenazgo. Podría parecer una historia excesivamente plana y en ocasiones hueca de contenido, pero es más interesante lo que no vemos, el debate que nos despierta, que lo que se ve en pantalla. Una reflexión existencialista que no evita zambullirse en las creencias religiosas, pero que sobre todo propone un final amargo: ¿en un mundo que ha sido "desconectado", merece la pena intentar ponerlo de nuevo en funcionamiento?

Hostage to the devil (Irlanda-Gran Bretaña-Italia-EE.UU., 2016)
Marty Stalker

Especialmente interesante es el debate que nos propone este documental en torno a una de las figuras más polémicas del ejercicio eclesiástico: el padre Malachi Martin, un sacerdote que abandonó la Iglesia en los años sesenta con un supuesto permiso del Vaticano para practicar exorcismos, y que acabó convirtiendo en su forma de vida, siendo uno de los pioneros en hablar públicamente de estas prácticas, y el autor del libro que da título al documental, que escribió como respuesta a la película El exorcista (William Friedkin, 1973), que según él estaba carente de veracidad alguna. De hecho, el escritor de la novela original, William Peter Blatty, fue uno de sus principales detractores. En realidad, la controvertida figura del sacerdote "liberado", que aún hoy día tiene defensores apasionados y quienes le acusan de ser un estafador, plantea precisamente una profunda reflexión sobre las continuas contradicciones de la iglesia, en especial en torno a la figura del demonio. En efecto, la doctrina oficial en los años sesenta negaba la existencia del Diablo como una figura física que podía personalizarse a través de las posesiones, y la práctica del exorcismo siempre ha sido uno de los temas de discusión más trascendentales dentro de la curia, aunque en la actualidad parece reconocido por el Vaticano incluso a través de cursos "oficiales". Lo que plantea Marty Stalker a través de la figura del padre Malachi es todo un ejercicio de fe, enfrentando las opiniones de quienes reconocen la labor del jesuita y aquellos que consideran un fraude sus prácticas y sus publicaciones.

Verfehlung (Alemania, 2015)
Gerd Schneider

En las últimas décadas la fe católica se ha enfrentado a dos momentos importantes de pérdida de fieles: por un lado los años 50, que acabó provocando la celebración del Concilio Vaticano II en 1959 para tratar de promover una renovación de la moral cristiana, especialmente a través de la protección de jóvenes sacerdotes; y por otro lado, en a lo largo de estas últimas décadas, con una pérdida anual del 1% de fieles que todavía continúa, como consecuencia, apuntaba el propio Benedicto XVI, de la secularización que provocó el Concilio. Pero otra de las razones que ha provocado el cada vez mayor laicismo de las sociedades habitualmente católicas ha sido la posición de la curia frente a sus propios problemas internos, especialmente las innumerables denuncias de abusos sexuales que llevaron al Vaticano a reconocer en 2012 la existencia de 4.000 casos de abusos a menores. Esta posición de ocultación y complicidad lo muestra con especial acierto esta producción alemana que nos habla de la impotencia que experimenta un sacerdote cuando descubre que uno de sus mejores amigos, también sacerdote, ha sido acusado de abusos. Y sobre todo cuando se enfrenta a la obstinada política eclesiástica de evitar ser parte de la denuncia de las víctimas para convertirse en cómplice del acusado. O lo que es lo mismo, importa menos investigar la verdad que evitar la trascendencia pública. En este caso, la crisis de fe del sacerdote protagonista no se dirige hacia la propia doctrina cristiana, sino a la representación de la misma en quienes deberían hacerla valer.

No abusarás (Argentina, 2017)
Julián Maradeo, Daniel Satur

Esta posición de la iglesia frente a los abusos sexuales y su política de investigación interna y traslado de los abusadores sin llevarlos ante la justicia es la que también denuncia el reportaje que recientemente estrenó el periódico argentino La Izquierda Diario en su canal de Youtube. Se trata de un interesante documento de poco más de media hora que nos acerca a las incongruencias que ha protagonizado el Vaticano en torno a este tema a lo largo de los últimos años, con reconocimientos oficiales motivados en buena parte por la oleada de denuncias y la trascedencia mediática, pero al mismo tiempo con un persistentemente inamovible posicionamiento de ocultación. Y se enfoca sobre todo, al tratarse de una producción argentina, en la figura del Papa Francisco, que trasladaba, tras la renuncia de Benedicto XVI (algunos apuntan que en parte debida a su gestión de estos escándalos) una aparente imagen renovadora de la iglesia, pero que finalmente se ha mostrado como un jerarca conservador que, al margen de declaraciones públicas más o menos constrictivas, pocos movimientos ha realizado para modificar esta posición oficial. En este sentido, la crisis de fe que vive la iglesia cristiana en los últimos años es una crisis autoinfligida, que llama la atención por su inflexible postura de obstrucción de la justicia.


Indignation (EE.UU.-China, 2016)
James Schamus

La adaptación al cine de la novela de Philip Roth, uno de los autores que más veces ha sido llevado a la gran pantalla, en títulos como Elegy (Isabel Coixet, 2008) y más recientemente American Pastoral (Ewan McGregor, 2016), nos presenta precisamente un historia que tiene que ver con la crisis de fe, o más bien dicho con la pérdida de la fe. El protagonista, un joven estudiante judío que comienza sus estudios en la universidad a principios de los años cincuenta, tiene sus primeros descubrimientos sexuales, pero al mismo tiempo desarrolla su incipiente ateísmo. Y es en los enfrentamientos verbales que tiene con el decano de la Universidad en los que la novela (y la película, en una escena memorable) desgrana sus principales valores. La reflexión sobre la pérdida de la fe nos presenta un interesante planteamiento existencial, con referencias a la obra Por qué no soy Cristiano (Bertrand Russell, 1957), que contiene algunos de los más interesantes ensayos sobre las religiones que se han escrito, con una visión radical en torno a las mismas. En su Prefacio, Bertrand Russell afirmaba: "Yo estoy tan firmemente convencido de que las religiones hacen daño, como lo estoy de que son falsas". La película, excelente en su visión de la post-adolescencia, se sostiene especialmente en la letra de Philip Roth para construir una clásica estructura cinematográfica que resulta atractiva y absorbente.   

(M)uchenik (Rusia, 2016)
Kirill Serebrennikov

La crisis de fe puede producirse por las dudas que genera ésta, pero también por una obsesión desmedida. Eso es lo que le ocurre al protagonista de esta producción rusa que se presentó en la Sección Un Certain Regard del Festival de Cannes y ganó el Premio Europeo a la Mejor Música, excelente trabajo para cuerdas y piano del joven compositor Ilya Demutsky. Aquí es de nuevo un estudiante (el título internacional de la película es The student) el que sufre una crisis personal que le lleva a convertir el dogma ortodoxo en el principal apoyo de su vida, que se sostiene sobre salmos y profecías en torno a la destrucción del planeta. En su obsesión religiosa, y frente a la supuesta amoralidad que le rodea (reflejo de la propia obsesión moralista que se vive en Rusia), acaba convencido de que el diablo ha logrado una importante victoria, y que la condenación está cerca. El director, Kirill Serebrennikov, responsable de la interesante Traición (Kirill Serebrennikov, 2012), no toma partido frente a la obsesión de su protagonista, pero sí la utiliza para mostrarnos los entresijos de una sociedad rusa envuelta en cierto misticismo que acaba por degradarla. Y en ese sentido, esta crisis existencial revela algunas de las inquietudes que han provocado el retroceso en los derechos humanos de Rusia.  

The path (2016-)
Jessica Goldberg para Hulu

La línea divisoria entre religiones y sectas no está muy clara. Se calcula que en el mundo se practican actualmente más de 4.000 religiones y resulta difícil establecer las diferencias entre lo que se denominan sectas y lo que se consideran movimientos religiosos. La serie que ha desarrollado Jessica Goldberg para Hulu (a punto de concluir su segunda temporada), se centra precisamente en una de estas creencias (una ficción en la que sin embargo se pueden ver pinceladas de algunas sectas conocidas), y nos acerca a los meyerianos, seguidores de un misterioso gurú que supuestamente busca en las tradiciones ancestrales mayas, y en los aparentes efectos sanadores de la ayahuasca, una droga amazónica, el estado de consciencia que lleva al camino de la salvación. Pero en The path se nos presenta también una crisis de fe: en una escena del primer capítulo, el líder al que da vida Hugh Dancy cuenta la alegoría de la caverna que servía a Platón para explicar la grandeza del conocimiento, en la que un hombre liberado descubre que lo que han considerado como verdad hasta el momento en realidad es un reflejo de la realidad, pero no la realidad en sí. Este descubrimiento es el que hace el protagonista, interpretado por Aaron Paul, frente al dogma que practica, basado en mentiras. Y es esta crisis de la identidad propia la que se convierte en el principal elemento de fricción con la comunidad que le rodea, sometida al dogma y la fe ciega. The path es posiblemente una de las mejores ficciones que ha puesto su mirada en el mundo de las sectas, y en buena medida también representa el propio sentido de colectividad doctrinal que podemos ver en las grandes religiones reconocidas.  



No abusarás se estrenó el 26 de marzo en La Izquierda Diario
Últimos días en el desierto se estrenó en cines el 31 de marzo
Hostage to the devil se puede ver en Netflix España
The Path se puede ver en Amazon Prime Video España
Por qué no soy cristiano está editado en España por Edhasa (2000)


31 marzo, 2017

Debbie Wiseman: Live at The Barbican

Pocas son las mujeres compositoras que han encontrado un sitio destacado en el panorama cinematográfico. De hecho, la nominación al Oscar este año de la británica Mica Levi por su trabajo en Jackie (Pablo Larraín, 2016), no hizo más que poner de manifiesto la aún escasa presencia femenina en el sector cinematográfico, por la excepcionalidad de este reconocimiento de Hollywood. Anteriormente, y curiosamente en dos años seguidos, solo dos mujeres habían conseguido, no solo ser nominadas, sino llevarse el Oscar: Rachel Portman por Emma (Douglas McGrath, 1996) y Anne Dudley por Full Monty (Peter Cattaneo, 1997). Se nos vienen a la cabeza otros nombres destacados que han marcado un sonido característico y muy personal a sus composiciones para cine, como Eleni Karaindrou, Jocelyn Pook, Lisa Gerrard o Deborah Lurie, y en España Eva Gancedo o Zeltia Montes. 

Entre ellas, una de las compositoras más notables es la inglesa Debbie Wiseman, cuyo trabajo en el cine y, especialmente, la televisión británicos, es quizás menos conocido de lo que debería. Nacida en Londres, ha desarrollado su carrera principalmente en Gran Bretaña, donde es una de las compositoras más destacadas, no solo en el campo audiovisual sino también en la música autónoma, además de ser profesora en Royal College of Music y una conocida colaboradora en programas de radio y televisión. En 2012, por ejemplo, presentó el programa "Backtracks" en Channel 4 dedicado a explicar cómo funciona la música en cine y televisión (un tipo de programa impensable ahora mismo en la televisión que se hace en España). 

Silva Screen Records, 2017
La edición del disco Debbie Wiseman: Live at The Barbican nos permite redescubrir algunos de los trabajos más notables de esta compositora que tiene en su haber espléndidas bandas sonoras tanto para series como para películas. El álbum contiene la interpretación de algunos de sus trabajos a cargo de The Orchestra of the Guildhall School, bajo la dirección de la propia Debbie Wiseman. Guildhall School es precisamente la escuela de música en la que la compositora llevó a cabo parte de su formación. Y el hecho de tratarse de una orquesta formada en parte por alumnos de la escuela hace que en ocasiones la interpretación no sea del todo precisa, especialmente en algunos de los temas en los que predominan los instrumentos de viento o en aquellos en los que se requiere una contundencia sonora que, en muchos casos, aquí queda algo desdibujada. 

El concierto comienza con dos temas pertenecientes a la película Wilde (Brian Gilbert, 1997), uno de los primeros trabajos para cine de la compositora. La suite que se incluye como segundo tema recoge precisamente algunos fragmentos de esta espléndida partitura, intensa y romántica, en la que Debbie Wiseman acertaba recreando al mismo tiempo la vida social del escritor Oscar Wilde, pero también la melancolía que le acompañó, mientras que el primer tema, "Wilde West", es un divertimento con sonoridades de western que sirve como una buena introducción al concierto. Continúa una rareza del género fantástico que resulta casi desconocida, Tom's Midnight Garden (Willard Carroll, 1999), una historia de viajes en el tiempo que sin embargo nos ofrece a través de la suite que escuchamos una partitura llena de sensibilidad que tiene una sonoridad eminentemente británica, introduciendo los instrumentos de viento como elementos que subrayan ese aire de género fantástico de la película, mientras que las cuerdas nos evocan una apacible descripción de ese misterioso secreto jardín que ofrece al protagonista un mundo lleno de sorpresas. 

Pero quizás donde se ha desarrollado con mayor acierto la carrera de Debbie Wiseman es en la televisión, para la que es una habitual colaboradora en tvmovies y series de éxito crítico como la espléndida Wolf Hall (BBC2, 2015), que nos acercaba a la corte del Rey Enrique VIII y su secretario, Thomas Cromwell, magníficamente interpretados por Damian Lewis y Mark Rylance, respectivamente. Nos sabe a poco el tema que se incluye en este concierto, pero al menos es un ejemplo de ese notable trabajo de minimalismo que desarrolló la compositora, y que recomendamos escuchar en su banda sonora original, porque tiene en esa concisa creación para orquesta de cámara (con introducción de instrumentos medievales) su principal virtud. Y en los arreglos para una orquesta sinfónica pierde buena parte de su esencia. 

La verdad sobre el amor (John Hay, 2005) es una de las escasas incursiones de Debbie Wiseman en Hollywood, y aunque esta comedia romántica protagonizada por la por entonces popular actriz Jennifer Love Hewitt no es precisamente una buena representación del trabajo de la compositora, sí al menos le permitió indagar en sonoridades que, sobre todo en su tema principal, desarrolla aires de tango y en cierto modo nos recuerda al estilo característico de otra de las destacadas compositoras británicas, Rachel Portman. Se trata por tanto de una creación que parece menos personal, y por eso sorprende que le dedique una suite de ocho minutos mientras que de otras partituras más destacadas como la anterior solo introduce su tema principal. En este sentido, se nos antoja como una propuesta de la compositora para mostrarnos su, por otro lado ya reconocida, capacidad para adaptarse a todo tipo de trabajos. Como la siguiente suite, dedicada a la miniserie también estrenada como película Inundación (Tony Mitchell, 2007), en torno a una serie de tormentas que provocan un maremoto que se acerca a las costas británicas. Aquí Debbie Wiseman desarrolla una composición que comienza con cierta cadencia amenazadora que nos hace presagiar la catástrofe, hasta ir expandiéndose en una explosión sinfónica que enfrenta los instrumentos de viento con los de cuerda (y aquí encontramos esa carencia que ya apuntábamos en la contundencia de los vientos, algo erráticos en esta interpretación). 

Uno de los mejores trabajos de Debbie Wiseman para el cine es la comedia de terror Lesbian Vampire Killers (Phil Claydon, 2009), un homenaje a las películas británicas de horror de los años '60 que permitió a la compositora elaborar una poderosa banda sonora de corte gótico, notable especialmente en su tema principal que en la suite que escuchamos en esta grabación adolece de la ausencia de los elementos corales que tiene la partitura original, lo cual minimiza en buena medida la efectividad irónica de la propia composición. Más interesante es la interpretación del tema principal de la tvmovie A poet in New York (Aisling Walsh, 2014), que cuenta con un espléndido trabajo del actor Tom Hollander en la piel del poeta galés Dylan Thomas, una hermosa composición que, con la utilización de ese violín solista con el que comienza, ya describe Debbie Wiseman la soledad y depresión que llevó al poeta a un coma etílico en su último viaje a Nueva York en 1953, que acabó provocando su muerte. Hay que apuntar que en la banda sonora original este sentimiento de soledad lo aporta una guitarra solista, pero esta circunstancia no desmerece su interpretación en concierto.  

De vuelta al estilo gótico, la compositora británica nos ofrece de nuevo un trabajo destacable para la película de terror Hechizados (Lewis Gilbert, 1995), que protagonizaron unas jovencísimos Kate Beckinsale y Aidan Quinn. Aunque en este caso encontramos la confrontación del misterioso y oscuro comienzo con el arrebatador tema romántico que conforma buena parte de la suite. En realidad, casi podemos decir que la película es de género romántico-fantasmal, y esta vertiente lírica está muy presente en la partitura original de la compositora, en la que predomina el uso del piano como instrumento principal. En este sentido, hay que destacar la capacidad melódica que Debbie Wiseman nos ofrece en sus trabajos para el cine y la televisión, que desemboca en partituras de gran belleza como ésta. El sello Silva Screen ha reeditado recientemente la banda sonora original de esta película, que está disponible también en plataformas de internet, por lo que no es difícil acercarse a su concepción original y disfrutar de un trabajo notable. Es lo que ocurre también con uno de sus recurrentes trabajos, la serie Father Brown (BBC, 2013-), basada en las historias de G.K. Chesterton sobre un párroco de un pequeño pueblo inglés de los años '50 con especial capacidad para resolver misterios. La serie lleva ya cinco temporadas de éxito (la última se emitió el pasado mes de enero) y Debbie Wiseman ha compuesto la música de todos sus capítulos. Fresca y muy estilo 'british', la partitura es un claro ejemplo de la versatilidad de su autora. También para la BBC compuso la música de la tvmovie The whale (Alrick Riley, 2013), uno de sus trabajos menos conocidos, y que aquí descubrimos en un lírico tema principal que tiene como elemento inicial una flauta con aires marinos que desemboca en una secuencia de acción con instrumentos de percusión y viento.  

El concierto que se nos presenta en este álbum que comentamos, Debbie Wiseman: Live at The Barbican, dedica su parte más extensa a uno de los trabajos más destacados de la compositora, para la película francesa Arsène Lupin (Jean-Paul Salomé, 2004), adaptación de la novela de Maurice Leblanc que protagonizó Romain Duris en la piel de uno de los personajes de ficción más conocidos del universo literario francés. Desde sus primeros compases, estamos ante una contundente partitura que ya demuestra su prodigiosa inspiración en un tema principal poderoso, soportado principalmente en los instrumentos de viento, que se desarrolla a continuación. La suite en cuatro movimientos nos ofrece parte de una de sus mejores bandas sonoras, que aúna cierto aire de música con sonoridades francesas y, también es cierto, nos recuerda a algunos trabajos de Danny Elfman. Pero siempre manteniendo una personalidad que se expande especialmente en las secuencias de acción, que aúna misterio y espectacularidad, especialmente en el segundo y el cuarto movimiento, donde Debbie Wiseman comprime buena parte de sus creaciones para las escenas más dinámicas de la película. 

La grabación se cierra con uno de los encargos más prestigiosos que ha tenido Debbie Wiseman en los últimos años, que demuestra precisamente su relevancia en la escena musical británica. Con motivo de la celebración del Jubileo de Diamante de la reina Isabel II, que conmemoraba el 60 aniversario de su subida al trono, Debbie Wiseman fue una de las compositoras que participó creando la música original del espectáculo "Jubilee Gigue", que por primera vez aparece en CD. Es un tema espectacular e impetuoso, con ese estilo barroco que toma como base la giga, danza clásica francesa, pero al mismo tiempo tiene un aire marcial que le otorgan las trompetas, pasando posteriormente a sonoridades tribales, lo que conforma una espléndida creación poliédrica que describe perfectamente el multiforme perfil de la realeza. 

Debbie Wiseman: Live at The Barbican no es un disco perfecto debido en parte a la ejecución de The Orchestra of the Guildhall School (sin menospreciar el trabajo de esta orquesta, creemos que este mismo recopilatorio en manos de The Royal Philharmonic Orchestra, una de las que habitualmente colabora con Debbie Wiseman en la grabación de sus bandas sonoras, hubiera tenido una calidad muy superior), y también en buena medida a una selección algo sorprendente, con trabajos no especialmente destacables de la compositora, mientras que algunas de sus mejores partituras como la miniserie The promise (Channel 4, 2011) o la serie Dickensian (BBC1, 2015-) están ausentes. Pero, como ocurre en buena parte de los recopilatorios, su edición nos invita sobre todo a descubrir las versiones originales creadas por la compositora, aquí mucho más contundentes que su interpretación en concierto, como hemos comentado en los casos de Wolf Hall (BBC2, 2015) o Lesbian Vampires Killers (Phil Claydon, 2009). Afortunadamente, en el caso de Debbie Wiseman no es difícil encontrar buena parte de sus bandas sonoras, incluso aquellas menos conocidas, por lo que se trata de una interesante invitación a descubrir el talento de una de las compositoras más destacadas del panorama musical actual. 





24 marzo, 2017

Las mejores bandas sonoras de 2017 (1ª parte)

Llegamos al tercer mes de 2017 y nos fijamos en algunos de los trabajos más interesantes en el campo de las bandas sonoras. Esta es una lista previa a la selección que realizamos cada año de la música de cine que ha despertado nuestro interés, y que a partir de ahora iremos publicando cada dos o tres meses con algunos trabajos destacados hasta completar la lista a final de año. 


Zeltia Montes - Frágil equilibrio
Quartet Records   5 / 1 / 2017

Ganadora del Premio Goya a Mejor Documental, esta crónica de la sociedad actual y sus desórdenes humanitarios, cuenta con dos soportes destacados: la voz del expresidente uruguayo José Mújica y la espléndida música original compuesta por Zeltia Montes. Compositora de gran sensibilidad, esta madrileña consiguió también una nominación al Goya a Mejor Canción original por el tema "Muerte", un lamento musical en la voz de la cantante Uxía que para nosotros no merece la consideración de canción, por no tener realmente letra. Y en todo caso lo más justo hubiera sido una nominación a la Banda sonora completa, un ejercicio técnico y emocional magnífico, que traza, manteniendo una personalidad marcada, un recorrido musical por las tres historias que se nos cuentan en el documental, lo que le permite a Zeltia Montes navegar por sonoridades orientales, latinas y contemporáneas, pero con una línea narrativa única. Como banda sonora, la función principal que aborda la compositora es la de dar continuidad a las diferentes perspectivas que vemos, y en este sentido lo consigue, sosteniendo su trabajo en melodías marcadas por el piano, pero envueltas en instrumentos étnicos que aportan ese aire de universalidad que tiene la película. Se trata de un trabajo sosegado, que subraya con precisión las imágenes pero que se aleja de la música "colchón" que habitualmente encontramos en los documentales, adquiriendo voz propia en momentos concretos, como en el espléndido y esperanzador tema "Luz". Frágil equilibrio (Guillermo García López, 2016) aumentó un 120% tras ganar el Goya, alcanzando los 100.000 €, algo insólito para una película documental. 

Matthieu Gonet, Sylvain Goldberg - Fleur de tonnerre
Nexus Factory   13 / 1 / 2017

Esta producción francesa cuenta la historia real de Hélène Jégado, asesina en serie que envenenó a casi cuarenta personas administrándoles arsénico, y a la que le apodaron "Flor de trueno", considerándose como la peor asesina francesa del siglo XIX. La película ha tenido críticas contrapuestas, pero el trabajo musical de Matthieu Gonet junto a Sylvain Goldberg es destacable por la sobriedad con la que describe una historia planteada como thriller que acompaña a esta sirvienta de compleja personalidad a la que interpreta Déborah Françoise. Apoyándose principalmente en los instrumentos de cuerda, especialmente violín y violonchelo, con la interpretación en la viola solista de Lise Orivel, componente del cuarteto de cuerda The Free Bows, la banda sonora consigue crear una atmósfera desasosegante, pero al mismo tiempo compuesta por hermosos pasajes de tono romántico. El uso de la viola es poco habitual en la música de cine como protagonista de una banda sonora, y en este sentido los recuerda al trabajo que desarrolló Ennio Morricone para Hamlet (Mel Gibson, 1990), con esa cadencia de aires austeros pero tremenda efectividad emocional.   

Daniel Pemberton - Gold
BMG   27 / 1 / 2017


El británico Daniel Pemberton nos viene ofreciendo en los últimos años un buen ramillete de trabajos interesantes. Entre los más destacados se encuentra esta banda sonora para ese thriller rodado con buen pulso Gold (Stephen Gaghan, 2016) que da la oportunidad al compositor de volver a mostrar su lado más ecléctico en un trabajo de gran variedad sonora. Quizás nos interesan menos, por reiterativas con otros recientes trabajos como Operación U.N.C.L.E. (Guy Ritchie, 2015) esas sonoridades ochenteras a lo Isaac Hayes que, todo sea dicho, controla con pericia el compositor en las instrumentaciones, logrando en general buenos resultados para subrayar las escenas más dinámicas de esta rocambolesca historia, especialmente en temas como "At the sound of the bell". Y nos gustan más sus acercamientos a los instrumentos asiáticos que maneja también en temas de cierto suspense, como "Minecraft", sin que se trate solo de una utilización para situarnos en el escenario donde se desarrolla parte de la historia, sino elementos adicionales a la propia estructura musical. Pero sobre todo Daniel Pemberton acierta en aquellos momentos que nos muestran esa desolación que a veces rodea al protagonista y que vuelve a demostrar la gran capacidad melódica que Daniel Pemberton nos ha ofrecido en otras ocasiones, con temas como "The disappearance of Michael Acosta", un excelente ejemplo de descripción psicológica que nos recuerda a los mejores trabajos de Richard Robbins en su envoltura minimalista. 


RADWIMPS - Your name. 
EMI Records   27 / 1 / 2017

Aunque se trata de una película estrenada durante 2016, con un éxito sin precedentes en Japón, donde logró ser la cuarta película más taquillera de la historia, y premiada en el Festival de Sitges como la Mejor Película de Animación, destacamos la banda sonora de Your name. (Makoto Shinkai, 2016) porque este precioso filme llega a las pantallas occidentales durante este año, y se ha editado una versión Deluxe con dos discos y adaptaciones al inglés de las canciones escritas e interpretadas por el grupo japonés RADWIMPS. Esta historia de fantasía en la que dos adolescentes, un estudiante en Tokio y una joven que vive en un pequeño pueblo de las montañas descubren que cada día intercambian sus cuerpos, es sin duda la mejor película de su director, que ya logró buenas críticas con El jardín de las palabras (Makoto Shinkai, 2013). Sobre todo gracias a una historia que atrapa desde el principio, con esa mezcla de romanticismo adolescente y humor, que está bien acompañada por los sonidos pop del grupo RADWIMPS, que trabajó con el director desde la propia elaboración del guión. Los temas instrumentales, de cadencia juvenil excepto en los momentos más sentimentales, en los que hacen acto de presencia las cuerdas, se apoyan también en un ramillete de buenas canciones que actúan como  perfectos contrapuntos a determinadas secuencias en las que el director se apoya en la música para establecer elipsis temporales. Es por tanto, una perfecta simbiosis entre la banda sonora y las imágenes de una películas con escenas especialmente emotivas. 

Benjamin Wallfisch - Bitter harvest
Varèse Sarabande   20 / 2 / 2017 

Este año el compositor Benjamin Wallfisch puede destacar como uno de los compositores más relevantes gracias a algunos de sus trabajos en solitario, como La cura del bienestar (Gore Verbinski, 2017). Colaborador habitual de Hans Zimmer en los últimos años y orquestador de Dario Marianelli, el músico londinense ha participado recientemente en películas como Figuras ocultas (Ted Melfi, 2016) o Nunca apagues la luz (David F. Sandberg, 2016). Pero destacamos especialmente este drama bélico en torno a la masacre de ucranianos que perpetró Stalin en los años 30 y que ahora traslada la pantalla, con poco acierto, el director George Mendeluk. Sin embargo, las malas críticas que tiene la película no deben empañar el excelente trabajo del compositor inglés, que se revela más en el lado romántico que en las escenas de acción, que cae en lugares comunes. El carácter épico que le ofrece esta historia sobre una de las mayores tragedias bélicas de Europa permite a Wallfisch desplegar un amplio abanico de sonoridades grandilocuentes, apoyadas a veces en una base coral y en otras en instrumentaciones del folclore musical ucraniano que nos sitúan en el escenario bélico. Podemos decir que estamos ante una de las grandes bandas sonoras del año, con cierto aire en ocasiones a James Horner (en la sonoridad de viento de "Letter from Home", por ejemplo) pero que se despliega especialmente certera en ese magnífico leitmotiv principal desarrollado en "Rusalka", con algún homenaje al magnífico trabajo de Maurice Jarre para Doctor Zhivago (David Lean, 1965) o en los temas más folclóricos, en los que ha colaborado el cuarteto ucraniano DakhaBrakha, especialmente el hermoso "Elegy for Ukraine".  

Michael Abels - Get out
Back Lot Music   24 / 2 / 2017

Déjame salir (Jordan Peel, 2017) es una película de terror con trasfondo racial que ha tenido un buen recibimiento por parte de la crítica. Con cierto aire de representación de la era post-Obama, la cinta se adentra en el mundo de los espíritus a través de una mirada hacia el pasado esclavista y el resurgir de la lucha por los derechos raciales. En este sentido, la elección del compositor Michael Abels no puede ser más acertada. El músico ha desarrollado su labor principalmente en el género operístico y la música autónoma, introduciendo habitualmente voces corales de reminiscencias africanas, lo que en este caso aporta un elemento diferente a la creación de esta banda sonora para el género de terror. Tal como esperaba el director, Michael Abels utiliza este recurso coral en su primera incursión en el cine, y son estas incorporaciones de voces solistas que cantan en swahili las que nos remiten al mundo de los espíritus que rodea al protagonista, conectado con la esclavitud y el racismo. Es en este terreno en el que mejor funciona la banda sonora, y lo hace con mayor originalidad, aunque en el campo de la pura tensión terrorífica, que incluye temas adicionales del compositor Timothy Williams, no pueda evitar caer en ciertas obviedades. Michael Abels construye una composición para una pequeña formación de cuerda en la que predomina el uso del arpa, que funciona especialmente bien en temas como "Hypnosis", más desarrollado que la mayor parte de los que forman parte de la grabación editada.  

Tom Holkenborg - Brimstone
Milan records   10 / 3 / 2017

El compositor holandés Tom Holkenborg, que en ocasiones firma como Junkie XL, firma una de sus mejores banda sonoras para el oscuro western Brimstone (Martin Koolhoven, 2016), que protagonizan Dakota Fanning y Guy Pearce. Se trata de una producción holandesa rodada en inglés que está subrayada por un importante componente religioso, presente en la banda sonora no solo en el uso de ciertas sonoridades corales sino en su propia entidad majestuosa. A Junkie XL le conocemos por sus contundentes trabajos para películas como Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015) o más recientemente el documental Distance between dreams (Rob Bruce, 2016), pero en esta ocasión nos propone una composición mucho más solemne, que se distancia de las habituales bandas sonoras para el género western. Sobre todo porque la propia película tiene más componentes de thriller (algo histriónico en ocasiones) que de género western. Podríamos decir que la banda sonora de Brimstone es casi eclesiástica, apoyándose principalmente en las cuerdas, y está construida con aires de thriller moderno (nos recuerda a ciertas sonoridades de Howard Shore en temas como "Revelation"), y en algunos pasajes orilla el cine de terror. Pero se trata de un espléndido trabajo minimalista, de trasfondo sórdido, que se mueve por temáticas religiosas y "mozartianas" (ese magnífico "Exodus"), que nos van introduciendo en esa persecución obsesiva que inicia el reverendo interpretado por Guy Pearce. 

Jim Williams - Raw
Back Lot Music   10 / 3 / 2017

El debut de la directora francesa Julia Ducournau es uno de los más singulares que se han producido a lo largo de lo que llevamos de año. Entre el género de terror y el perfil psicológico de una adolescente, Crudo (Julia Ducournau, 2016) ganó el Premio FIPRESCI en el pasado Festival de Cannes, y nos propone una historia bizarra que nos acerca a un viaje interior que nos enfrenta al canibalismo.  Para su banda sonora, el compositor Jim Williams ha creado una peculiar ambientación sonora que discurre también en dos planos diferentes: por un lado, cierto acercamiento sosegado al ambiente juvenil, en el que predomina el uso de la guitarra; y por otro, y este es el más interesante, una incursión en la música de órgano con reminiscencias de Bach que se convierte en el leitmotiv principal del deseo carnívoro de la protagonista, desarrollado magníficamente en temas como "Lust". El compositor ahora de esta forma en ese barroquismo que nos propone la directora, que en algunos momentos se nos antoja que propone ciertas referencias al giallo italiano. La banda sonora se va haciendo, como la propia película, cada vez más oscura, adentrándose en sonidos electrónicos puramente terroríficos y ambientales que nos introduce cada vez más en mundos oscuros, y en esta vertiente también acierta Jim Williams, arriesgando en las sonoridades, como en ese únicamente percusivo "Fight or flight".  

Roque Baños - Zona hostil
Meliam Music   10/ 3 /2017

El compositor Roque Baños se adentra en el género bélico con esta producción que se desarrolla en Afganistán y protagoniza un pelotón de soldados españoles embarcados en una misión de rescate. Basada en una historia real, la película permite a Roque Baños desplegar todos sus recursos orquestales para el cine de acción, con elementos que viene dominando con talento desde hace tiempo. En este sentido, es quizás el mejor compositor español para una producción de estas características y en esta banda sonora nos ofrece una de sus más inspiradas composiciones, que va desde los temas más intimistas y emotivos como ese homenaje a los soldados españoles caídos en combate que nos propone en "Oración a los que no vuelven" (un recurso inspirado en otras producciones norteamericanas de exaltación del patriotismo) hasta los subrayados contundentes de las escenas de acción, resueltos con especial eficacia gracias a una sabia mezcla de sonidos electrónicos y orquestales, como en el tema "Nos traemos el MEDEVAC". También juega a favor de la heterogeneidad de la banda sonora el uso que hace Roque Baños de instrumentos étnicos, que le permiten ofrecer una variedad musical notable, gracias especialmente a las sonoridades percusivas de temas como "Todos son pastores". No faltan en esta banda sonora esas incursiones que suele hacer Roque Baños en la épica orquestal, presente por ejemplo en el tema final "Misión cumplida", que se mezcla con el rap "Ácido sobre plomo", interpretado por el rapero Fenyx, y que demuestra una vez más su capacidad para construir magníficas piezas de gran carga emocional. 

John Williams and Steven Spielberg: The Ultimate Collection
Sony Music   17 / 3 / 2017

No puede faltar en esta primera lista de las mejores banda sonoras del año el que sin duda será uno de los recopilatorio más destacados de 2017. Esta colección de 3 CD y 1 DVD que incluye las colaboraciones hasta la fecha de uno de los binomios músico-director más relevantes de la historia del cine cierto es que no aporta nada especialmente novedoso, excepto la música del cortometraje documental The unfinished Journey (Steven Spielberg, 1999) y un DVD que incluye el documental, John Williams and Steven Spielberg: The adventure continues (Laurent Bouzereau, 2016), que se rodó precisamente durante las nuevas sesiones de grabación y repasan algunos de los momentos mas destacados de estos más de cuarenta años de trabajo. Pero esta recopilación tiene cierto aire de despedida, aunque John Williams tiene previsto participar en The kidnapping of Edgardo Mortara (Steven Spielberg, 2017) y Real Player One (Steven Spielberg,  2018). En realidad, dos de los discos son los mismos que ya se editaron como recopilatorios en 1991 y 1995, por lo que saben a poco las actualizaciones que Sony nos ofrece en esta nueva celebración de su colaboración. Únicamente encontramos novedades en el tercer CD,  que incluye la grabación junto a la Recording Arts Orchestra de Los Angeles, bajo la dirección de John Williams, de sus últimas colaboraciones juntos, con aportaciones interesantes como una suite en tres movimientos para concierto de de la película Atrápame si puedes (Steven Spielberg, 2002) y algún tema inédito de escasa trascendencia, aunque incluso en esta "actualización" faltan algunos trabajos importantes como Minority Report (Steven Spielberg, 2002) o La guerra de los mundos (Seven Spielberg, 2005). Pero siempre resulta gratificante volver a encontrarse con esos hallazgos musicales que forman parte de nuestros recuerdos cinéfilos. 



Frágil equilibrio se ha editado en DVD el 8 de marzo
Your name. se estrena el 7 de abril 
Déjame salir se estrena el 19 de mayo