16 septiembre, 2017

Las mejores bandas sonoras de 2017 (3ª parte)

Nuestro repaso a las mejores bandas sonoras del año continúa en este regreso de septiembre. A continuación repasamos algunos de los trabajos más interesantes que se han editado en en estos últimos tres meses. 

World Soundtrack Awards

Esta semana se han dado a conocer las nominaciones para los World Soundtrack Awards que se celebran el próximo Octubre en la ciudad belga de Gante. Entre los finalistas en la categoría de Premio del Público están dos españoles,  Alejandro Vivas por El jugador de ajedrez (Luis Oliveros, 2017) y Diego Navarro por Pasaje al amanecer (Andreu Castro, 2017), pero también encontramos en la lista a otros músicos españoles como Fernando Velázquez por Un monstruo viene a verme (J.A. Bayona, 2016) y Zipi y Zape y la isla del capitán (Oskar Santos, 2016), Carles Cases por Los del túnel (Pepón Montero, 2016) y un habitual de la escena española como es el francés Pascal Gaigne por el thriller Plan de fuga (Iñaki Dorronsoro, 2016). Aprovechamos estas nominaciones para comentar los dos trabajos que han sido seleccionados como nominados:

Diego Navarro - Pasaje al amanecer
Varèse Sarabande  26 / 05 / 2017

El compositor canario afronta este thriller en torno a la trayectoria de un joven fotógrafo de prensa que decide viajar a Irak como corresponsal de guerra. El trabajo De Diego Navarro acompaña, en su ambientación dramática a la historia personal del protagonista, envuelto en un conflicto familiar mientras se involucra en otro conflicto externo, el que se vive en la ciudad de Fallujah. En este sentido, la música tiene un carácter más intimista que bélica, porque estamos ante un drama interior más que frente a un film de guerra, y desde el tema principal "Pasaje to Dawn - Main Theme", Navarro construye una hermosa partitura de tonalidad íntima que funciona perfectamente como soporte de la lucha interior. Precisamente por esta razón, la banda sonora encuentra sus mejores recursos cuando se acerca los personajes de forma sutil, en hermosas composiciones como "Candela", "Manuela" y sobre todo "Misha & Mira". Aunque la película ha tenido un discreto paso por las salas de cine, y críticas en general muy tibias, hay que destacar la música De Diego Navarro como uno de los escasos puntales en los que se sostiene la película como drama bien construido, lo que debería hacerle merecedor de más nominaciones este año a premios importantes. 

Alejandro Vivas - El jugador de ajedrez
Grupo Concertante Talía  10 / 07 / 2017

Estamos sin duda alguna ante la mejor banda sonora española de este año. El veterano Alejandro Vivas firma una hermosa y apasionado trabajo que es al mismo tiempo intensamente romántica, espectacular en algunas pasajes y sobre todo de una profundidad que pocas veces hemos visto recientemente. Vivas consigue crear pasajes de gran emoción, que nos engancha ya desde los primeros temas "Dance in the street", "Margeaux's birth" y "A walk in Paris", que nos introducen en este thriller bélico que se desarrolla durante la 2ª Guerra Mundial. La película juega a favor de la banda sonora, ya que permite al compositor manejar diferentes recursos emocionales, desde el drama romántico hasta el thriller bélico, y en este sentido Alejandro Vivas saca el máximo partido a la Sinfónica de Budapest, especialmente en esas composiciones en las que se fusionan estos recursos emocionales, como en "Chess game I" y "Chess game II", con el piano como instrumento representativo del intrincado juego de ajedrez. Pero en general podemos destacar buena parte de las composiciones, aunque no podemos dejar sin mencionar una de las composiciones más hermosas que hemos escuchado en los últimos tiempos, esa soberbia modulación romántica del tema principal en los "Credits" con la que concluye la película. 



The Heliocentrics - The sunshine makers
Soundway Records  30 / 06 / 2017

Aunque se trata de la banda sonora de un documental estrenado en 2015, hasta este año no se ha publicado el trabajo que la banda londinense The Heliocentrics realizó para el controvertido documental The sunshine makers (Cosmo Feilding-Mellen, 2015). La película se centra en la historia de Nicholas Sand y Tim Scully, dos químicos que generaron en los años sesenta gran calidad de ácido y LSD. Acusado de ensalzar las virtudes de las drogas de diseño, el documental se beneficia del sonido psicodélico de la banda británica, que este año también ha publicado su tercer disco, A world of masks (2017, Soundway Records). Aunque podemos decir que las composiciones siguen la estela de esa mezcla de jazz y psicodelia que caracteriza a esta banda, lo cierto es que sus creaciones capturan con acierto la ambientación sonora del Londres de los años 60, y tiene espléndidas muestras de jazz-funk en temas como "Chase scene", o ese inmenso "Historic", sostenido sobre rítmicas percusiones y electrificantes modulaciones. La música de The Heliocentrics contribuye en buena medida a capturar una ambientación sensorial que nos acerca esa mentalidad algo mesiánica de estos dos químicos que, a la manera de Walter White en Breaking bad (AMC, 2008-2013) formaron parte del nacimiento de las drogas químicas en Inglaterra.  

Michael Giacchino - War of the planet of the apes
Sony Masterworks  07 / 07/ 2017

La franquicia que se inició con El origen del planeta de los simios (Rupert Wyatt, 2011) ha demostrado ser una de las más interesantes, asumiendo su condición de mainstream, de los últimos años. En aquella primera entrega, Patrick Doyle aportaba una contundente aunque algo errática banda sonora que fue continuada por Michael Giacchino en El amanecer del planeta de los simios (Matt reeves, 2014). Pero es en esta tercera entrega en la que el compositor consigue el trabajo más completo de toda la saga, a pesar de un año prolífico pero no especialmente inspirado, con bandas sonoras decepcionantes como Spider-man: Homecoming (Jon Watts, 2017) o The book of Henry (Colin Trevorrow, 2017). En La guerra del planeta de los simios (Matt Reeves, 2017) encontramos algunos de los habituales recursos estilísticos del compositor, como ese piano casi etéreo al principio del espectacular "Exodus wounds", o el interesante uso de las voces corales en pasajes desbordantes como "Paradise found", que tiene similitudes formales con composiciones suyas para la franquicia de Star Trek. Pero sobre todo sorprende la creación de excelentes temas centrales, como esa "The posse polonaise" sobre la que pivota buena parte de la banda sonora, inmensa en su más espectacular versión, en "The bad ape bagatelle". Estamos, en su conjunto, ante la mejor creación musical de la franquicia y ante uno de los mejores trabajos de la imparable carrera de Michael Giacchino. 

Daniel Hart - A ghost story
Miland Records  07 / 07 / 2017

Considerada como una de las sorpresas del año, esta insólita película que habla del mundo de los fantasmas sin ser exactamente una historia de terror, encuentra en su banda sonora el perfecto enlace emocional con el espectador. Daniel Hart, habitual colaborador del director David Lowery, destacando trabajos como En un lugar sin ley (David Lowery, 2013) o Peter y el Dragón (David Lowery, 2016) es un compositor que sabe manejar con talento la narración a través de su música, y que aquí aporta una banda sonora más desalentadora que tétrica, más triste que oscura. Sosteniéndose sobre un hermoso y melancólico tema principal, "Whatever hour you woke", que tiene su máxima expresión en el suntuoso "The secret in the wall", en el que se desborda su propuesta romántica, Daniel Hart elabora sin duda una de las mejores composiciones, que merecería estar en la lista de las nominadas al Oscar. Parte importante de la banda sonora es el tema "I get overwhelmed", de grupo Dark Rooms, que lidera el propio Daniel Hart, y que el director quiso utilizar como tema central de la banda sonora. Aquí, adaptado especialmente en "History", adquiere una tonalidad si cabe más etérea y ensoñadora que en su versión original.  

Michelino Bisceglia - Blue silence
Prova Records  10 / 07 / 2017

El compositor belga de origen italiano, es uno de los principales talentos musicales en su país, habiendo logrado en 2016 el premio a la Mejor Banda Sonora belga por la película de animación Cafard (Jan Bultheel, 2015). Entre sus trabajos recientes, el más interesante es esta propuesta sobria para la película turca Mavi sessizlik (Bülent Öztürk, 2017), la gran triunfadora este año del Festival de Cine de Estambul. La historia gira en torno a un antiguo agente encubierto que intenta recuperarse de las pesadillas de su pasado, mientras al mismo tiempo trata de sobrevivir en una sociedad en la que siente aislado. El músico aporta una melancólica banda sonora apoyada sobre todo en las cuerdas, que nos introduce en la deprimente existencia del personaje principal, y solo de vez en cuando se permite abandonar las cuerdas como elemento primordial para apoyarse en la voz solista, como en el hermoso tema "My country", o en la introducción de instrumentación turca en temas como "Heading to Sinan". Lo más interesante, sin embargo, de esta espléndida banda sonora se revela cuando Michelino Bisceglia bucea en sonoridades y ambientaciones oscuras, como en ese largo tema de 10 minutos "The silence" que funciona como pilar de toda la partitura.   

Christopher Larkin - Barbecue
Christopher Larkin  11 / 07 / 2017

Barbecue (Matthew Salleh, 2017) es un documental que nos acerca a la cultura de la unión entre carne y fuego a lo largo de doce países en los que la tradición del BBQ forma parte esencial de su vida social. Desde Estados Unidos hasta Mongolia, el director nos traslada por  diferentes formas de entender la comunión entre comida y relaciones sociales a través de cuidadas imágenes rodadas en 4k. Buena parte de la efectividad del documental se logra gracias al trabajo de diseño de sonido de Michael Darren y la música compuesta por Christopher Larkin, joven músico australiano formado en el terreno de los videojuegos que aporta una preciosa partitura, de corte minimalista, que en algunos pasajes recuerda a las composiciones de Philip Glass para la serie de documentales iniciada con Koyaanisqatsi (Godfrey Reggio, 1982). Pero no se trata de un remedo del estilo característico del norteamericano, sino que adopta, en su estilismo sinfónico, una personalidad propia que entronca directamente con las imágenes. La policromía de nacionalidades no se ve reflejada en la música, que mantiene una coherencia general a través de largos pasajes musicales que consiguen momentos de auténtica emoción, como ese "Engangsgrill", precioso tema con el piano y las cuerdas como principales protagonistas. Sin duda, es una de las más bellas bandas sonoras de este año. 

Patrick Doyle - The Emoji movie
Sony Classical  28 / 07 / 2017

Ciertamente, es difícil asociar a un compositor como Patrick Doyle con una cinta de animación como Emoji: La película (Tony Leondis, 2017), más aún teniendo en cuenta las malas críticas que ha recibido esta traslación del universo de los emojis al cine. Pero el resultado no ha podido ser mejor: estamos ante una de las bandas sonoras más divertidas que ha compuesto el británico hasta la fecha. Patrick Doyle demuestra aquí su versatilidad partiendo de su estilo sinfónico habitual, pero adentrándose también en el terreno de los sonidos electrónicos, especialmente en esa especie de referencia a Giorgio Moroder que encontramos en algunos pasajes. Y es en este espíritu "retro" en el que Patrick Doyle consigue sus mayores logros, especialmente en el desarrollo del tema principal en momentos como "Gene", o en variaciones muy del estilo Doyle como "Let's roll!". Pero también encontramos buenas dosis de inspiración en algunas de las composiciones para las escenas de acción, como "Tentacle Chase", en el que el músico despliega esa habitual capacidad para utilizar en su máxima expresión las posibilidades de la orquesta. 

Danny Elfman - Tulip fever
Sony Classical  04 / 08 / 2017

Ciertamente, los últimos trabajos de Danny Elfman, incluidas sus colaboraciones con Tim Burton, nos han resultado decepcionantes. El compositor no parece encontrar una película que realmente le permita desplegar su talento, y este año ni la anodina Cincuenta sombras más oscuras (James Foley, 2017), ni siquiera la más experimental, electrónica y poco convencional El círculo (James Ponsoldt, 2017), nos han convencido. Sin embargo, este drama de época que se desarrolla en Amsterdam, en torno a un pintor que se enamora de su modelo, nos ofrece una vertiente más clásica de Danny Elfman, más cercana, pero sin alcanzar su belleza, a otros trabajos suyos como Black Beauty (Caroline Thompson, 1994). Ciertamente, la temática de la película nos recuerda a aquella El velo pintado (John Curran, 2006) que nos descubrió a un inspirado Alexandre Desplat. Y encontramos en este trabajo de Danny Elfman ciertas similitudes en cuanto a la creación de pasajes románticos, de cuidada factura como ese "Sophia's Theme" con el que se inicia la banda sonora. Pero hay momentos de singular inspiración cuando Danny Elfman bucea en ciertas sonoridades de la época utilizando sin embargo instrumentos electrónicos, con grandes hallazgos como "The streets - Part 2". Y la plenitud de la banda sonora se muestra en ese largo "The Grand Finale" que nos revela nuevamente a un compositor que en ocasiones regresa a su particular camino musical trazado desde hace años.   

Matti Bye - Superswede
Rotor Records  11 / 08 / 2017

Este documental traza la trayectoria personal y profesional del piloto de Fórmula 1 Ronnie Peterson, considerado como el más rápido de los años '70, pero que nunca consiguió un campeonato mundial. Fallecido en un aparatoso choque masivo en el circuito italiano de Monza en 1978, su nombre se convirtió en un mito del automovilismo para su país de origen, Suecia. Su esposa, la ex modelo Barbro Peterson, nunca pudo superar su muerte y se suicidó diez años después. Superswede (Henrik Jansson-Schweizer, 2017) ofrece una mirada nostálgica hacia la carrera profesional del piloto, y por eso encontramos en ella una banda sonora de cierto aire melancólico, compuesta por el músico sueco Matti Bye, veterano compositor al que conocemos de trabajos como El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Felix Herngren, 2013) o A serious game (Pernilla August, 2016). El excelente álbum de Matti Bye, ahonda en la mirada nostálgica del documental, con temas etéreos como ese "Memories" con el que se abre, una hermosa pieza de piano, o ese volátil abrazo entre las cuerdas y el piano que encontramos en "Happy days". La banda sonora se ha editado físicamente en vinilo, con una primera edición limitada de 150 copias agotada en una semana, y una segunda edición de 300 copias que se ha lanzado este mes de septiembre.   

Andre Matthias - Blessed Benefit
Plaza Mayor  11 / 08 / 2017

El trabajo del compositor Andre Matthias para la película Bienes benditos (Mahmoud All Massad, 2016) es uno de esos ejemplos en los que el compositor consigue traspasar las primeras reticencias del director, que en un principio no quería ningún tipo de música para su película. Tratándose de un drama carcelario en el que acompañamos a un albañil que tiene que adaptarse a la vida en prisión durante los tres meses a los que ha sido condenado por fraude, ciertamente parece no necesitar demasiada música. Pero Andre Matthias logra una equilibrada banda sonora que rehuye las sonoridades étnicas, aunque se sostenga en buena medida sobre instrumentos de viento de origen oriental como el duduk y el ney. Encontramos en esta banda sonora una obra sencilla, que desarrolla principalmente dos composiciones sobre las que pivota todo el conjunto, creadas para las dos escenas más importantes de la película, desarrolladas luego en diferentes arreglos. Hay momentos en los que la banda sonora nos recuerda a la música de Alberto Iglesias para las películas de Pedro Almodóvar, por esa cadencia melódica que tan bien sabe crear el compositor madrileño. Andre Matthias consigue, desde la sencillez, componer un trabajo sólido y más complejo de lo que pudiera parecer. 

Ramin Djawadi - Game of thrones: Season 7
WaterTower Music  25 / 08 / 2017

Acabada ya la temporada, Juego de tronos (HBO, 2011-) continúa siendo uno de los espectáculos más intensos de la televisión actual. Y aunque esta temporada ha sido una especie de transición, aunque con algunos momentos especialmente logrados, como esa batalla de dragones que en la banda sonora se refleja en el espléndido "I am the Storm", nos encontramos ante una de las composiciones más compactas de toda la serie. El leitmotiv principal de esta temporada es la preparación hacia la Gran Guerra, y en este sentido, Ramin Djawadi elabora una composición que nos presenta un in crescendo paulatino a través de creaciones de tono bélico que se van desarrollando en uno de los trabajos más oscuros de los que ha realizado hasta el momento. Espléndidas son sus creaciones para los momentos de acción, con esas percusiones contundentes y esas voces corales profundamente sombrías en el ya citado "I am the Storm" o las dos partes de "Spoils of war", que podemos considerar como un resumen antológico de los temas principales en formato marcial. Para desembocar en esos dos últimos temas que nos preparan para lo que vendrá, ese "The Army of the dead" que es un auténtico tema de terror, y la etérea versión del tema principal, "Winter is here", con el que se cierra el álbum. Nada más y nada menos que un invierno desolador que oscurece si cabe aún más el tono ya tenebroso que ha adquirido la serie. 

Nigel Westlake - Ali's wedding
ABC  01 / 09 / 2017

El australiano Nigel Westlake es uno de los compositores más prestigiosos de su país, con excelentes trabajos para el cine como las dos películas de Babe, el cerdito valiente (Chris Noonan, 1985). Hace unos años estuvo apartado de la música debido a la tragedia que supuso el asesinato de su hijo Eli, de tan solo 22 años, cuyo lamento finalmente acabó reflejando en su álbum autónomo Missa Solis: Requiem for Eli (2012, ABC Music). La película Ali's wedding (Jeffrey Walker, 2017) puede considerarse como su regreso al cine. Esta comedia en torno al hijo de un sacerdote musulmán enfrentado a un matrimonio concertado mientras está enamorado de una joven australiana, permite a Nigel Westlake elaborar una de sus bandas sonoras más logradas, con el soporte de la Sydney Symphony Orchestra y la utilización de instrumentos étnicos. Planteada como si se tratara de una pieza para concierto, formato en el que Westlake ha venido trabajando en los últimos años, la banda sonora está compuesta por temas extensos que permiten al músico elaborar diferentes registros en una misma pieza, como ese "The date seed pasable" con el que se abre el álbum. Para la parte étnica, Nigel Westlake ha contado con el prestigioso instrumentista egipcio  Joseph Tawadros, que realiza auténticos portentos con el oud, el característico laúd árabe, en temas como "The streets of Basra". En cierto modo, Ali's wedding puede considerarse como una continuación de anteriores incursiones de Nigel Westlake en la fusión de sincronismo y sonidos étnicos, especialmente del maravilloso álbum, de audición recomendable, Compassion (2013, ABC Classics), una selección de canciones para orquesta y voz solista, a cargo del cantante israelí Lior, del que precisamente se incluye una de ellas al final de la banda sonora. 

Angelo Badalamenti - Twin Peaks (Limited Event Series Soundtrack)
Varios - Twin Peaks (Music from the Limited Event Series)
Rhino Entertainment  11 / 09 / 2017

El estreno de la nueva temporada de Twin Peaks ha cumplido con casi todos los pronósticos, más en cuanto a la recuperación de sus fans de toda la vida que a la asunción de nuevos seguidores. Bien es cierto que la extensa temporada ha dado para todo tipo de comentarios y ha sido irregular (con una parte centrada en un agente Cooper "ido" que resultaba monótona), pero tras unos primeros episodios hipnóticos, la serie recuperó el pulso en los últimos tres o cuatro capítulos, aquellos que precisamente la conectaban más con la trama original. En todo caso, Twin Peaks (A Limited Event Series) (Showtime, 2017) ha sido todo un alarde de provocación, con algún capítulo casi completamente experimental, inédito en un panorama televisivo que ha sucumbido a los designios del mainstream. La decisión de terminar cada capítulo con una actuación musical en el Bang Bang Bar ha permitido a David Lynch ofrecernos una muestra de ese universo sonoro que forma parte de su cine. Chromatics, The Cactus Blossom o Rebekah del Rio han sido invitados especiales en algunos de los episodios. 

Por un lado, se ha publicado Twin Peaks (Music from the Limited Event Series) (2017, Rhino Entertainment) que nos ofrece una selección de las canciones que han sonado durante la temporada, bien como música diegética o como actuaciones musicales. Aquí se dibuja precisamente un universo sonoro que nos captura desde el primer momento, con ese "Shadow" interpretado por Chromatics que sacaron a la luz hace dos años pero que complementaba a la perfección el final del primer y sorprendente episodio de la nueva temporada. De hecho, el líder de la banda, Johnny Jewell publicó hace unos meses el álbum Windswept (2017, Italians do it better), un homenaje al ambiente musical de la serie Twin Peaks (ABC, 1990-1991). Esta recopilación contiene algunas joyas que sin duda se nos quedarán grabadas, como la absorbente "Tarifa", de Sharon Van Etten, que muchos hemos convertido en nuestra canción del verano después de aparecer en la serie, aunque es un tema incluido en su álbum Are we here (2014, Jagjaguwar), o la emoción que encontramos en el tema "No stars" que David Lynch escribió en 2011 para el album Love hurts love heals (2011, Rebekah del Rio), publicado por la cantante hispana Rebekah del Rio, y que al final del capítulo 10 interpreta acompañada en la guitarra por Moby. También encontramos aquí uno de los mejores homenajes a todo el espíritu de la serie, cuando David Lynch introduce al final de uno de los últimos episodios a la cantante Julie Cruise acompañada por Chromatics para interpretar el tema "The world spins", escrito por David Lynch y Angelo Badalamenti, e incluido en el album Floating into the night (1989, Warner Bros. Records). 

Para los seguidores de Angelo Badalamenti, pieza fundamental en el universo ambiental de la serie, se ha publicado Twin Peaks (Limited Event Series Soundtrack) (2017, Rhino Entertainment) que contiene buena parte de la música compuesta por el músico para esta nueva temporada. En realidad, David Lynch ha utilizado bastantes composiciones previas de Badalamenti para anteriores temporadas de la serie, (ahí está por supuesto el hipnótico tema principal, pero también ese hermoso "Laura Palmer's Theme" o el misterioso y jazzístico "Audrey's dance") y el nuevo trabajo del compositor hay que descubrirlo en determinados pasajes que capturan la esencia de su clásica banda sonora. Pero también en estas nuevas creaciones hay momentos maravillosos, como ese melancólico "Heartbreaking", que el propio Angelo Badalamenti aparece interpretando al piano, o el enigmático "The fireman", incluido en uno de los episodios más sorprendentes de la temporada, el capítulo 8, en el que la música forma parte esencial, incluyendo también el desasosegante "Treno a las Víctimas de Hiroshima" que Krzysztof Penderecki compuso en 1960. El disco incluye también el tema central "Windswept" del album de Johnny Jewel que comentamos antes, o una remezcla casi satánica de David Lynch de la canción "American woman" que lanzaron las norteamericanas Muddy Magnolias, protegidas de John Legend, en 2015. 

Excelentes dos recopilatorios que solo podemos disfrutarlos juntos en un doble vinilo, mientras que en las versiones en CD y digitales los encontramos por separado.

Thomas Newman - Victoria & Abdul
Back Lot Music  15 / 09 / 2017

Presentada en el Festival de Venecia, La reina Victoria y Abdul (Stephen Frears, 2017) nos ofrece una nueva interpretación de Judi Dench como la reina Victoria tras Su Majestad Mrs. Brown (John Madden, 1997), aquí en torno a su relación de amistad con un joven indio, por cuya cultura siente fascinación. El encargado de poner música a este dramedia es Thomas Newman, que realiza uno de sus trabajos más elaborados este año. Aunque tiene resonancias, por cómo utiliza las sonoridades étnicas en algunos pasajes, con otras bandas sonoras anteriores, especialmente El exótico Hotel Marigold (John Madden, 2011), sin embargo Thomas Newman despliega un ramillete de composiciones ecléctica e inspirada que nos ofrece algunos momentos realmente sublimes. La relación entre las dos culturas que se establece en la película permite a Newman desplegar sus grandes virtudes para amoldarse a diferentes estilos, manteniendo esa personalidad que le ha caracterizado. Desde el tono marcial de "The Queen's gaze" hasta el juego sinfónico y coral del espléndido "Civilization!", llegando a la bella composición "The empress of India", el tema más largo de una banda sonora que, como es habitual en el compositor, está compuesta por breves pinceladas musicales. Thomas Newman nos propone una banda sonora imaginativa, diversa e inspirada que podría darle su 15 nominación al Oscar. 

Terminamos nuestro repaso a las mejores bandas sonoras de estos últimos meses con tres curiosidades que, de alguna forma, se distancian de los formatos tradicionales cinematográficos, pero que por su interés musical nos parecen destacables.  

Spencer Creaghan - The second life
Spencer Creaghan  19 / 05 / 2017

The second life es un cortometraje dirigido por el brasileño Pedro Pimentel que, con una duración de 37 minutos, se puede considerar su entrada en el mundo del cine más maduro, tras otros cortometrajes previos. Protagonizado por un hombre que llega a la casa del obispo local de una pequeña ciudad, y comienza a contar historias de su pasado, está basado en un cuento escrito en 1860. El estilo visual de Pedro Pimentel hace referencia al Hollywood clásico, y ese es uno de sus principales aciertos. Lo ha entendido bien el joven compositor canadiense Spencer Creaghan, que desde el tema principal nos recuerda también a ese clasicismo musical que encabezaron nombres como Franz Waxman , Max Steiner o Miklos Rozsa, influencias asumidas por el propio músico. Con algunas aportaciones creativas de Travis Grubissi, The second life (Pedro Pimentel, 2017), desgrana a lo largo de sus poco más de 30 minutos de duración esa envoltura romántica que necesita la historia, pero con un trasfondo oscuro y desasosegante, plasmado ya desde el hermoso "The second life - Main Titles". Dado que la película se desarrolla a lo largo de diversas historias contadas por el protagonista, la partitura también tiene distintas bifurcaciones sonoras, ya sea en esa turbia "The second story and the campfire", liderada por la flauta, que nos recuerda a la música de Franz Waxman para Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950) o bien en la mas contundente "The revelation", en su intenso despliegue de sonoridad orquestal. La banda sonora se grabó en Argentina, bajo la dirección de Ariel Contreras-Esquivel.


Kerry Muzzey - Skandi
Kerry Muzzey / Kirbyko Music LLC  19 / 05 / 2017

El propio compositor británico define este trabajo como la "banda sonora de una serie de seis episodios... que ni siquiera existe". Muzzey cuenta que, hace unos años se vio atrapado por el estilo oscuro y frío de las series policíacas escandinavas, y especialmente le pareció interesante el ambiente musical de estas series, más oscuro y melancólico que el que se puede escuchar en las producciones anglosajonas. Mientras veía una de estas series, sintió la necesidad de imaginar cómo crearía él la música para una de estas producciones, y elucubró una supuesta historia policíaca que se desarrollaría durante seis episodios, convirtiéndolo en su nuevo proyecto musical. De esta forma, Skandi nos propone bucear en los helados paisajes de cualquier país escandinavo, aunque la imaginación de Kerry Muzzey sitúa la historia en Suecia, reflejada en temas como "Malmö" o el etéreo "Stockholm syndrome", para adentrarnos en un universo de oscuras sonoridades. La participación de Peter Gregson con el violonchelo electrónico le da a la banda sonora un contrapunto de tensión que subraya buena parte de esta ambientación taciturna. La formación y desarrollo clásico de Kerry Muzzey (un reconocido compositor de obras autónomas estrenadas en algunos de los más prestigiosos teatros del mundo) se revelan en espléndidos temas de profunda melancolía como "I will die here - reprise". Estamos por tanto ante una banda sonora inspirada en una serie ficticia que funciona la perfección como conjunto, equilibrado y rotundo, que hay que agradecer a la imaginación de su autor. 

Randy Kerber - Cello
Varèse Sarabande  07 / 09 / 2017

De nuevo un cortometraje cuenta con una espléndida y elaborada banda sonora. esta historia de un viejo músico que comienza a perder su habilidad para tocar el violonchelo, su auténtica pasión, va a ser uno de los cortos que más van a sonar en los próximos meses. Cello (Angie Sue, 2017) contiene todos esos elementos que le harán merecedor de numerosos premios, incluida una posible nominación al Oscar. El compositor de su banda sonora es Randy Kerber, pianista de estudio que ha participado en más de 800 películas de Hollywood, desde Titanic (James Cameron, 1997) hasta La ciudad de las estrellas (La La Land) (Damien Chazelle, 2016), nominado al Oscar junto a otros músicos por El color púrpura (Steven Spielberg, 1985). Que un sello discográfico como Varèse Sarabande edite la banda sonora de un cortometraje nos indica el prestigio de su compositor. Y en todo caso, este trabajo es merecedor de ello, con un tema hermoso tema principal "A Choice to be made", que en algunos momentos tiene resonancias de James Horner, y que funciona como perfecto armazón en posteriores versiones como la melancólica "The letter". Curiosamente, no es el violonchelo, sino el violín el principal protagonista de buena parte de la banda sonora, en composiciones inspiradas como "Their journey" y hasta los instrumentos de viento acaban tomando protagonismo en esa amena pieza "Hide and seek Suite" que nos recuerda a las socarronas composiciones de John Williams para algunas bandas sonoras. Sin duda, estamos ante un compositor de altura, que demuestra su talento en ese diálogo entre violín y piano que encontramos en la suite final, "The life of Ansel Evans", que funciona perfectamente como pieza autónoma. 






09 septiembre, 2017

Europa cultural II: Oslo

En estas semanas estamos visitando algunas de las principales capitales europeas para comentar parte de su actividad cultural. En esta ocasión hablamos de una ciudad que, a pesar de no encontrarse entre las principales capitales para visitar desde el punto de vista cultural, no lo es más por desconocimiento, que por falta de interés.


Si decíamos que Londres estaba en obras, casi podemos decir lo mismo de Oslo. La ciudad afronta en los próximos años una auténtica revolución arquitectónica que convertirá parte de su centro principal, en torno a Oslo Central Station, en uno de sus más atractivos ejes culturales, donde se unificarán en espectaculares edificios de la nueva arquitectura mundial los principales museos de Oslo, el Munchen Museum, la Galería Nacional y el Museo de Arte Contemporáneo, así como la Biblioteca Nacional, todos ellos junto a la ya existente Opera House, ese singular edificio que simula un casquete polar que ya acoge una interesante programación de ópera, danza y música. De hecho, estos días se representa la versión de Tosca, de Puccini dirigida por el español Calixto Bieito. 

Tras un breve paréntesis veraniego, que solo dura un mes, la actividad cultural en Oslo se vuelve febril, y ciertamente nada tiene que envidiar a otras ciudades como Madrid, París o Londres. Y parece que se ha despertado un interés especial por los musicales, con el estreno esta temporada de varias producciones que se incorporan al panorama musical y teatral de la ciudad. 

Este fin de semana se estrena en el Folketeateret la adaptación noruega del clásico musical Les Misérables (Claude-Michel Schönberg/Alain Boublil/Jean-Marc Natel, 1980), que ya comentamos que seguía siendo uno de los espectáculos más solicitados en Londres después de más de 30 años en escena. Está producida por Scenekvelder, empresa noruega especializada en poner en escena grandes musicales internacionales, y de hecho anuncia ya para septiembre de 2018 la adaptación de El fantasma de la ópera (Andrew LloydWebber/Charles Hart, 1985). 

Otro de los escenarios principales de la ciudad como referente de grandes eventos, el Oslo Spektrum, presenta a partir del 21 de septiembre la producción Cats (Andrew Lloyd Webber/ Trevor Nunn, 1981), que no se trata de una adaptación, sino del Tour europeo que realiza la compañía original, por lo que su permanencia es de tan solo una semana. Cats terminó sus representaciones en Londres en 2002, tras 21 años en escena, siendo hasta entonces la obra de mayor permanencia ininterrumpida en el West End, y el año pasado presentaba su primera reposición en Broadway. 

Para los amantes del cine, Oslo Spektrum acoge en las próximas semanas dos citas que se acercan de forma tangencial: el espectáculo de monólogos Humanity World Tour que protagoniza el cómico inglés Ricky Gervais, todo un azote de la sátira humorística; o la gira que protagoniza el también cómico Chris Rock, último presentador de los Oscar, que también estará presente en Oslo en octubre; y el concierto La La Land in concert, que ofrece una interpretación sinfónica de la banda sonora de la película La La Land (Damien Chazelle, 2016) a cargo de la Orquesta Sinfónica de Estocolmo, bajo la dirección de Erik Ochsner. 

Pero sin duda el estreno más destacado de la temporada en cuanto a musicales es la adaptación noruega de The book of mormon (Trey Parker/Matt Stone/Robert López, 2011), que también comentamos en nuestro anterior post que sigue en cartel con gran éxito en Londres. El pasado 2 de septiembre tenía lugar la premiere de esta producción de Det Norske Teatret con una gran acogida, y de hecho la obra tiene agotadas sus entradas para los próximos dos meses. Hasta diciembre no es posible conseguir tickets para esta obra que promete convertirse en uno de los acontecimientos de la temporada en Noruega.


De hecho, tuvimos la ocasión de poder asistir a esta premiere, y nos sorprendió la predisposición de un público que parecía en todo momento absolutamente entregado a esta sátira en torno a la religión y el Mormonismo. Lo que Trey Parker, Matt Stone y Robert López, creadores de la serie South Park (Comedy Central, 1997-), consiguieron con The book of mormon fue utilizar con inteligencia su sentido del humor en ocasiones soez para desvelar una crítica, más profunda de lo que parece superficialmente, hacia el apostolismo en países que sufren lacras como la enfermedad, el hambre y la violencia. Pero esta feroz diatriba moral se nos presenta en un tono jocoso que suaviza, pero no suprime, su efectividad como azote dialéctico.

Foto: Fredrik Arff
Ciertamente no hablamos noruego, pero la adaptación de la obra es perfectamente disfrutable, toda vez que se conozcan los principales hilos argumentales. El director debutante, el joven Vidar Magnussen, consigue recrear con acierto el ritmo que necesita, con ese amaneramiento vital que tienen sus principales personajes, y se apoya en el espléndido trabajo de sus actores, especialmente la pareja protagonista, interpretada por Frank Kjosås y el también debutante Kristoffer Olsen, cuyos personajes son más complejos de lo que parecen, requiriendo un difícil equilibrio humorístico que no los haga caer en el ridículo. Destacan también los ensembles, que funcionan mejor en la parte mormona que en la africana (hilarante esa interpretación del número musical "Turn it off", aquí rebautizado como "Skru det av"), pero en general ambas complementan a la perfección el trabajo de los protagonistas. 

Foto: Fredrik Arff
Podemos decir sin lugar a dudas que la versión noruega de The book of mormon está a la altura del original, con un trabajo de dirección que no permite un solo momento de desfallecimiento en el ritmo, sino que, al contrario, no escatima en detalles para elaborar una puesta en escena mucho más compleja de lo que parece, llena de elementos aparentemente secundarios pero que sin los cuales resulta complicado que funcione el factor cómico. 

Al margen de los musicales, una de las programaciones más interesantes de la ciudad la encontramos en el popular barrio de Grünerløkka, una de las zonas de Oslo más bohemias, que ha sufrido en los últimos años un auténtico boom de restaurantes de comida latina y bares de copas, que la han convertido en una especie de Candem Market londinense en pleno centro de la ciudad. Allí, en la animada Olef Ryes plass, se encuentra el Parkteatret, que ofrece para los próximos meses un ramillete de actuaciones musicales y proyecciones cinematográficas absolutamente arrebatadora. Nombres como The Black Angels, Billie Van, Myra, Fink, Billy T. Band o Yasmine Hamdan pasarán por el escenario de una de las salas más destacadas de Oslo. Allí estarán en noviembre también Dark Rooms, el grupo que lidera el músico Daniel Hart, autor de una de las mejores bandas sonoras del año para la película A ghost story (David Lowery, 2017). 

También se podrán ver la semana próxima algunas de las nuevas producciones cinematográficas de Noruega, antes de su estreno oficial en salas. Entre ellas, Thelma (Joachim Trier, 2017), seleccionada como la representante noruega para las próxima edición de los Oscar, y Askeladden-I dovregubbens hall (Mikkel Brænne Sandemose, 2017) cinta de aventuras basada en la tradición noruega que pretende ser el principio de una serie de películas de éxito, o la serie de próximo estreno Grenseland (TV2, 2017-), un policíaco sobrenatural protagonizado por Tobias Santelmann, uno de los actores de la serie Frikjent (TV2, 2015-), estrenada en España por Movistar con el título de Absuelto

Esta semana Parkteatret acogió el concierto de la cantante norteamericana Julie Byrne, una de las voces más interesantes del panorama musical actual. Su último album, "Not even happiness", ya se encuentra entre los discos mejor recibidos por la crítica a lo largo de 2017, y escucharlo en directo es una experiencia única. Julie Byrne tiene esa capacidad para transmitir emociones con esa voz a veces lánguida pero llena de personalidad, consiguiendo esos momentos en los que pareces compartir un espacio de intimidad con la cantante. Su último disco es romántico, intenso y apasionado, y así nos hace sentir la cadencia de su voz. Hay cierta melancolía en este disco que, todo hay que decirlo, es perfecto para escuchar en uno de estos días nublados que hemos vivido en Oslo. El título del disco lo dice todo sobre su contenido: habla de felicidad, pero con un cierto tono de infelicidad. "Estoy hecha para estar sola", canta Julie Byrne, como si esa soledad la acompañara a pesar de estar rodeada de un público incondicional. Eso la hace más frágil, pero también más cristalina. Y es en esa transparencia en la que encontramos la esencia de sus hipnóticas composiciones. 


La programación musical del Parkteatret es una de las más llamativas de la ciudad, para una sala que acoge a no más de 500 personas, pero que se ha convertido en uno de los referentes de la buena programación cultural a nivel internacional. Y cuya excelencia y diversidad podemos encontrar en esta playlist creada por la propia sala con los sonidos que se podrán escuchar en su escenario durante los próximos meses.



02 septiembre, 2017

Europa cultural I: Londres

En los próximos posts vamos a visitar algunas de las principales capitales europeas para presentaros la actividad cultural que nos hemos encontrado. Nuestra primera parada es Londres, uno de los referentes culturales del continente.

Londres está en obras. El pasado 21 de agosto las campanas del Big Ben sonaron por última vez hasta que, dentro de cuatro años, terminen las obras de restauración del reloj que ha venido dando la hora ininterrumpidamente desde hace 157 años. De hecho, los visitantes que han estado en Londres en los últimos meses hemos podido ver la propia torre rodeada de andamios y parte del Parlamento también en restauración. Otro de los iconos londinenses, las famosas luces de neón que dan la bienvenida a los viandantes de Piccadilly Circus, también han desaparecido momentáneamente hasta el mes de octubre, en el que volverán a lucir para dar brillo y luz a una de las plazas más animadas y visitadas de toda Europa.

Así las cosas, nos queda refugiarnos en la intensa actividad cultural de la ciudad. Al contrario que en otras capitales como Madrid o Roma, la vida cultural en Londres no se detiene con el verano. Siendo la época en la que más visitantes recibe, la ciudad que eligió el pasado año al primer alcalde de origen musulmán de una capital europea, el abogado laborista Sadiq Khan, desarrolla a lo largo de la época estival una innumerable oferta de actividades que desembocan, casi como colofón, en el famoso Carnaval de Notting Hill, a finales de agosto. Destaca especialmente la constante vida que se desarrolla en la ribera derecha del Támesis, el visitado South Bank, a lo largo del que encontramos el London Eye, el Teatro Globe, o la Tate Modern, así como el National Theatre, que es el responsable de organizar durante el verano un programa de actuaciones teatrales, de danza y música, todas ellas gratuitas.

El West End de Londres es uno de los referentes del teatro musical a nivel internacional, y en sus calles encontramos algunas de esas obras que ya se han consolidado como parte del paisaje londinense: desde los clásicos El fantasma de la ópera (Andrew Lloyd Webber/Richard Stilgoe, 1986) o Les Miserables (Claude-Michel Schönberg/Alain Boublil, 1980) hasta éxitos recientes pero igualmente convertidos en eternos habitantes de la vida teatral, como El rey león (Roger Allers/Irene Mecchi, 1997) o Wicked (Winnie Holzman, 2003). Destaca también el éxito de obras menos ambiciosas en cuanto a recursos técnicos pero igualmente destacables como The book of mormon (Trey Parker/Matt Stone/Robert Lopez, 2011), esa satírica visión de la religión que sigue triunfando en el West End y que este fin de semana estrena su versión noruega en en el Teatro Nacional de Oslo.

Entre los estrenos recientes que están consiguiendo una buena acogida en Londres encontramos cierta tendencia a la nostalgia, con musicales que hacen referencia al pasado. Si El rey león sigue siendo la obra musical número uno en taquilla, el segundo puesto lo ocupa Thriller-Live (Adrian Grant, 2008), un espectáculo multimedia dirigido por el prestigioso Gary Lloyd que presenta los principales éxitos de Michael Jackson con espectaculares coreografías y luminotecnia. También triunfa el revival del musical 42nd Street (Michael Stewart/Mark Bramble, 2003), que ofrece un espectáculo digno de los grandes musicales clásicos en uno de los escenarios más hermosos de la ciudad, el Drury Lane Theatre Royal. Otro musical igualmente clásico que ha sido renovado es An American in Paris (George Gershwin/Ira Gershwin/Craig Lucas, 2014), que llegó también esta primavera al West End y ya ha anunciado que extiende sus representaciones hasta bien entrado el próximo año.



Ha llegado con cierto retraso a lo que es habitual, habiendo sido un éxito en Broadway, pero la producción londinense de Aladdin (Alan Menken/Howard Ashman/Tim Rice/Chad Beguelin, 2011) finalmente se estrenó este año, y está cosechando la misma buena aceptación que lo hiciera la versión original en Nueva York, habiéndose convertido en uno de los éxitos del año, igual que School of rock (Andrew Lloyd Webber-Glen Slater, 2015), el musical basado en la película de 2003 que Lloyd Webber estrenó primero en Broadway para llevarlo en 2016 a Londres, donde continúa cosechando éxitos.

Uno de los últimos estrenos musicales en Londres, el pasado mes de junio, ha sido Lady Day at Emerson's Bar & Grill (Lane Robertson, 2003), centrado en algunos momentos de la vida de la cantante Billie Holiday, que se puede ver en el Wyndhams Theatre, cuyas críticas han destacado especialmente el excelente papel que realiza la actriz Audra MacDonald, espléndida sin duda.


Pero el gran acontecimiento del año en la escena musical londinense sin duda será el estreno de Hamilton (Lin-Manuel Miranda, 2015), esa revisión de la fundación de los Estados Unidos a ritmo de hip-hop. Nada menos que el prestigioso Sir Cameron Mackintosh (responsable de poner en escena grandes musicales como El fantasma de la ópera, Cats, Miss Saigon o Les Misérables) es el productor de la versión británica de esta obra que ya es un clásico en Broadway, y que tendrá sus premieres durante el mes de noviembre, hasta su estreno oficial el 7 de diciembre. Hamilton re-inaugurará el precioso Victoria Palace Theatre, que se encuentra en reformas tras acoger durante más de 10 años el musical Billy Elliot (Elton John/Lee Hall, 2005). El Victoria Palace está justo enfrente de la London Victoria Station, cuya entrada también se encuentra en obras, y que suponemos que culminará antes de que se lleve a cabo uno de los estrenos más importantes de los últimos años en Londres.


Aunque es menos conocido por los visitantes que se acercan a Londres, los amantes del teatro y las grandes interpretaciones tenemos la necesidad de ver al menos alguna de las obras no musicales que se representan en la capital durante estos meses. Entre las más destacadas encontramos Apologia (Alexi Kaye Campbell, 2017), con la gran Stockard Channing desbordando el escenario de Trafalgar Studios. Aunque las críticas se han decantado especialmente por The ferryman (Jez Butterworth, 2017), que dirige Sam Mendes en el Gielgud Theatre, una ambiciosa obra que presenta hasta 24 personajes en escena, y que se sitúa en los polémicos acontecimientos que siguieron a la muerte por huelga de hambre del activista del IRA Bobby Sands.

Este mes llega, primero al National Theatre y a partir del 30 de septiembre en el Harold Pinter Theatre, la obra ganadora del Premio Tony en Broadway, Oslo (J.T. Rogers, 2016), inspirada en acontecimientos reales en torno a las negociaciones de paz entre Yaser Arafat y Yitzhak Rabin, bajo la tutela de Bill Clinton, y convertida en una de las obras teatrales más premiadas en Broadway en los últimos años.


Sin duda, Londres es una ciudad incansable en cuanto a actividades culturales. Este fin de semana concluye una de las exposiciones de más éxito, Star Wars Identities, en el espectacular escenario del O2, en el que hemos podido ver algunos de los conceptos y diseños originales de las películas de George Lucas. Y para los que no quieran gastar demasiado, el Museo de Londres es uno de los pocos museos gratuitos de la ciudad y nos presenta una espléndida visión de la historia de Londres a través de escenarios casi reales que nos permiten pasearnos por la vida londinense en distintas épocas. 



14 julio, 2017

El ministerio del tiempo: cómo destrozar una serie de éxito

TVE nunca se ha caracterizado precisamente por ser una cadena pública que trate bien a sus producciones de éxito, si exceptuamos quizás Cuéntame como pasó (TVE, 2001-), una rara avis en el incondicional apoyo que le ha venido prestando el canal a pesar de los cambios de dirección e ideología política de sus responsables. Pero esto no se puede decir de otras muchas series que han sufrido desplantes, cancelaciones sin previo aviso o programaciones imposibles que han terminado provocando su final. El ministerio del tiempo (TVE, 2015-) parecía recuperar una cierta confianza hacia una cadena defenestrada por la incapacidad de sus dirigentes, pero la bajada hacia los infiernos de la tercera temporada, recién terminada la primera tanda de episodios, ha sido dolorosa y radical, alcanzando cada semana un nuevo mínimo histórico. Analizamos a continuación las razones que han convertido una serie de éxito en una candidata probable a la cancelación anticipada:

Cualquier tiempo pasado

Bien es cierto que los datos de audiencia de El ministerio del tiempo nunca han sido espectaculares, siendo la media de un 14% de share, con una audiencia de unos dos millones de espectadores en su emisión convencional. Nada que ver con las cifras alcanzadas en ocasiones por Cuéntame cómo pasó, que le ha sobrepasado en más de un millón en sus horas bajas. Pero la serie de los hermanos Olivares ha tenido una repercusión transmedia que resulta significativa, y muy poco habitual en TVE, logrando llegar a casi 300.000 espectadores en directo y a 269.000 en diferido a través de la web de la cadena pública, amén de su presencia notable en las redes sociales y el intenso feedback que recibe en ellas por parte de sus seguidores, solo comparable a producciones internacionales. Se trata por tanto de una serie que ha conseguido trascender las emisiones convencionales y ha sabido manejar las herramientas tecnológicas a un nivel que ha colocado a TVE en la primera línea de esa nueva forma de ver televisión que hemos incorporado a nuestros hábitos. 

El tiempo es el que es

Pero la tercera temporada de El ministerio del tiempo se ha visto atrapada en un bucle sin fin de audiencias a la mínima, con un share del 8% en su último capítulo de la mitad de temporada, reduciendo notablemente el número de seguidores. Es verdad que los capítulos de esta tercera temporada no han sido especialmente notables, ni siquiera el tan alabado comienzo que planteaba un homenaje a Alfred Hitchcock algo superficial y mediocre. Y eso que una de las razones que TVE esgrimía para el retraso en dar el visto bueno a la nueva temporada era que la productora pedía un aumento de presupuesto y por tanto había que encontrar algún socio que pudiera hacer frente a la ambición de sus creadores. Y ciertamente se podía haber esperado unos resultados más vistosos en los capítulos presentados. Y también es cierto que este año la serie ha tenido que competir en la franja de los jueves con uno de los programas incombustibles de Telecinco, el reality Supervivientes. Lo que sin duda ha afectado en buena manera a la pérdida de espectadores, aunque teóricamente el perfil de audiencia de ambas producciones no es similar. Lo cierto es que las dudas sobre una continuidad de la serie han empezado a surgir cuando la temporada ni siquiera ha acabado, especialmente también debido a las continuas ausencias de sus principales protagonistas. 

Hasta que el tiempo nos separe

Primero fue Rodolfo Sancho, que desaparecía y volvía a aparecer en la serie, para decir adiós definitivamente en la segunda temporada, en la que se le buscó un sustituto en Hugo Silva, que en cierta medida ocupó bien el vacío dejado por el principal protagonista. Y no es que Rodolfo Sancho sea un actor al que se le eche de menos en ninguna parte, pero su personaje, Julián, era el único contemporáneo del trío que protagoniza la mayor parte de las misiones, ofrecía ese punto de vista humorístico que conectaba las historias en el pasado con nuestro presente, haciendo referencias en la mayor parte de las ocasiones dotadas de ingenio. Y aunque se ha tratado de que Pacino, el personaje interpretado por Hugo Silva, sustituya en cierta forma esas referencias de nuestra memoria colectiva, el hecho de no ser un personaje contemporáneo le limita en sus propuestas. La serie por tanto ha perdido un importante gancho de conexión con el espectador, que ahora se ve malogrado aún más con la ausencia anunciada de Aura Garrido, uno de los pilares de la ficción, que por problemas de agenda abandona la producción hasta no se sabe cuándo. El ministerio del tiempo se convierte, por tanto, en una serie que pierde paulatinamente la fuerza de unos personajes que, en su conjunto, funcionaban a la perfección.

Una negociación a tiempo

Aunque pudiera parecer que el acuerdo alcanzado entre TVE y Netflix (de nuevo el dólar al rescate) consolidaba la serie con ese aumento de presupuesto que los creadores solicitaban, lo cierto es que éste ha sido uno de los principales problemas de la nueva temporada. Como decíamos antes, la repercusión transmedia de El ministerio del tiempo ha sido una de sus principales virtudes y uno de los elementos que la han hecho destacar. Ahora, la imposibilidad de poder ver la serie "a la carta" en la web de TVE (Netflix se reserva la emisión de la serie hasta un año y medio después del final de la temporada), elimina buena parte de esa repercusión, y la audiencia que conseguía la producción en el extranjero (especialmente de espectadores españoles) desaparece, aunque por contra la cadena de pago ofrece una plataforma internacional que en teoría debería aumentar sus cifras en el extranjero. Pero eso no lo sabremos hasta que pasen unos meses. 

Cómo se reescribe el tiempo

A la espera de la emisión de la segunda mitad de esta tercera temporada, los hermanos Olivares tienen una difícil papeleta por delante. Por un lado, suplir la ausencia de los dos personajes principales de la serie en poco tiempo; por otro, convencer a TVE de que, a pesar de sus bajas audiencias, merece la pena continuar con un proyecto que puede dar de sí algo más. Pero también surge una pregunta: ¿merece la pena continuar con una serie que en parte ha perdido su fuerza y su originalidad, además de a dos de sus protagonistas? Ciertamente, no parece muy factible. Quizás en todo caso sería interesante encontrar una forma de finalizar la serie con una nueva temporada corta que la devuelva por un momento a sus inicios, en vez de tratar de hacer sustituciones que no terminan de cuajar y seguir estirando una trama que empieza a hacer aguas. 










07 julio, 2017

Las mejores bandas sonoras de 2017 (2ª parte)

Nuestro repaso a las mejores bandas sonoras del año continúa donde lo dejamos. A continuación repasamos algunos de los trabajos más interesantes que se han editado en en estos últimos tres meses. 


Jon Ekstrand - Life
Milan Records   24 / 3 / 2017

Aunque la película parece más un remiendo que toma elementos de algunos clásicos del cine de terror espacial como Alien (Ridley Scott, 1979), lo cierto es que en ocasiones consigue crear una atmósfera de desasosiego y contiene buenas escenas de acción, que poco aportan en cuanto a creatividad, pero al menos construyen un aceptable entretenimiento. En todo caso, estamos ante uno de esos ejemplos en los que la música contribuye a elevar la categoría emocional de una película. Espléndido trabajo del compositor sueco Jon Ekstrand en su segunda incursión en el cine de Hollywood, tras el thriller El niño 44 (Daniel Espinosa, 2015), y su sexta colaboración con el director sueco de origen chileno. Desde el minuto uno, la banda sonora atrapa al espectador introduciéndolo en una historia más oscura de lo que parece al principio, y remite en ocasiones, pero para bien, a los sonidos de Jerry Goldsmith en sus incursiones en la ciencia ficción. Estamos ante un trabajo poderoso y contundente, que se desarrolla entre la vertiente más sosegada y casi contemplativa, que funciona como elemento ambiental del espacio en el que se desarrolla la historia. Pero es en la parte más cercana al horror en la que encontramos los mejores resultados, quizás no especialmente originales, ni siquiera en el uso de las voces, pero sí logrados en sus reminiscencias al universo de Alien. La contribución del veterano Nicholas Dodd en las orquestaciones y dirección de la orquesta sin duda es esencial en el sonido temperamental que impregna toda la banda sonora.   

Bear McCreary - Colossal
Lakeshore Records   7 / 4 / 2017

La película de Nacho Vigalondo es una de las propuestas más singulares que han llegado a nuestras pantallas, y aunque va desde ciertos momentos ridículos a grandes hallazgos visuales, su irregularidad es también una de sus principales virtudes, porque consigue reinterpretar el cine de catástrofes manteniendo una mirada muy personal del director. Sin duda, el trabajo de Bear McCreary ha sido complejo, y se refleja bien en una banda sonora ecléctica que sabe combinar con inteligencia los pasajes más espectaculares con esa otra envoltura de comedia romántica que elabora Vigalondo. McCreary resuelve la difícil papeleta con ese bagaje completo que le ha dado su extenso trabajo en televisión, pero también con ese talento que le ha convertido en uno de los compositores más interesantes del momento. Quizás podríamos esperar de Bear McCreary que nos sorprendiera algo más, y pasajes excelentes como "The most irresponsible thing" camina por sendas que nos parecen más interesantes que el habitual despliegue de gran orquesta que compone buena parte de la banda sonora, que tiene su mayor despliegue en el también recomendable "The Colossal Part 1". Estamos por tanto frente a una muy inteligente elección por parte del director español para su primera incursión en el cine de Hollywood. 

Ludovic Beier - Timgad
Frémeaux et Associés   11 / 4 / 2017

El acordeonista francés Ludovic Beier se incorpora por primera vez al mundo del cine con la banda sonora del debut en la dirección de Fabrica Benchaouche, que se desarrolla en la ciudad argelina de Timgad, una zona casi despoblada y catalogada como Patrimonio Histórico, pero entre cuyas ruinas milenarias tratan de sobrevivir sus pocos habitantes, sobre todo los niños protagonistas, que encuentran en el fútbol una vía de escape a la realidad que les rodea. Ludovic Beier, posiblemente por indicación del director, hace suya la banda sonora, creando una pegadiza y absorbente melodía principal en torno a la que pilota el resto de las composiciones. Podría parecer un trabajo poco desarrollado, pero la fuerza emocional del tema principal y las espléndidas revisiones que encontramos a lo largo del disco, en magníficas interpretaciones jazzísticas como "La Juventus de Timgad, pt. 2" y "La Juventus de Timgad, pt. 3", pero también se distancia en ocasiones para abrazarse con sonoridad árabes, presentes a lo largo de todo el trabajo, en temas como "Timgad training".  El gran valor de la primera incursión en el cine de Ludovic Beier es transmitir el optimismo que desprende la irregular película de Benchaouche, y acaba dejándote un estado de ánimo positivo y alegre que se agradece. 

Laura Karpman - Paris can wait
Madison Gate Records   17 / 5 / 2017

La compositora Laura Karpman ha desarrollado una intensa labor como concertista, pero sus trabajos en el cine son escasos, principalmente en el campo del documental y la televisión. este año sin embargo ha dado un giro a su carrera involucrándose en proyectos más reconocidos, como la banda sonora de la serie Underground (WGN, 2016-) o participando en los arreglos musicales de la última película de Sofia Coppola, La seducción (Sofia Coppola, 2017), ganadora del premio al Mejor Director en el Festival de Cannes. Otra de sus colaboraciones recientes ha sido esta composición exquisita y hermosa para el film París puede esperar (Eleanor Coppola, 2016), debut en la dirección de la madre de Sofia. Aunque no ha conseguido buenas críticas, sí es especialmente destacable el trabajo de Laura Karpman, que se impregna de los sonidos afrancesados de esta aventura que transcurre entre Cannes y París en forma de postal algo pagada de sí misma. Pero Karpman consigue atrapar, a base de acordeón, de voces femeninas y de sonoridades exquisitas, ese aire campestre, pero al mismo tiempo esa cadencia jazzística del París más iconoclasta. En ocasiones, la música suena a algunos de los momentos más gloriosos de clásicos como Michel Legrand, en temas como "First course", pero en general podemos decir que estanos ante una deliciosa banda sonora que nos envuelve convenientemente con sus aires de easy jazz.

Emanuele De Raymondi - Cuori Puri
Zerokilled Music   24 / 5 / 2017

También presente en el Festival de Cannes, pero en la Quincena de Realizadores, Cuori Puri (Roberto De Paolis, 2017) es una historia de amor apasionada entre un hombre de 25 años y una adolescente de 17 que nos devuelve cierto aire de ese neorrealismo que parecen querer volver a adoptar algunos de los jóvenes directores italianos que se han incorporado a la producción. Recibida con 7 minutos de aplausos en su primera presentación en Cannes, la película cuenta entre sus principales valores con un espléndido trabajo del compositor italiano Emanuele De Raymondi, creador de sonoridad electrónicas que comparte la pasión del romanticismo que viven la pareja formada por Stefano y Agnese, pero al mismo la envuelve de un cierto tono de irrealidad, de etérea incredulidad, que contrasta con ese aire realista que tiene la película. En este sentido, el principal mérito del compositor es el de crear su música casi en contraposición con las propias imágenes, pero consigue de esta forma dotar de una envoltura mágica a esta historia de amor, y por tanto volverla más apasionada si cabe. Es la gran destreza de los músicos que trabajan a contracorriente sin por ello desligarse de la propia historia. Se trata de uno de los trabajos más hermosos que hemos escuchado este año, con maravillosos pasajes como ese "Preghiera" que nos produce emociones diversas. 

Mandy Hoffman - The lovers
Milan Records   5 / 5 / 2017

Si cuando hablábamos del trabajo de Laura Karpman decíamos que había conseguido impregnarse de las sonorizadas francesas, podemos decir algo parecido de esta otra compositora que nos presenta una delas bandas sonoras más grandiosas de esta temporada. De hecho, se puede definir esta historia de amor que renace entre una pareja ya veterana con referencias al cine francés, en especial a François Truffaut y Eric Rohmer, y por eso quizás la propia música, deliciosa composición de aire clásico e instrumentaciones de cuerda, nos hace pensar en grandes músicos como Georges Delerue o Paul Misraki. Aunque la propia Mandy Hoffman confiesa que quien realmente le ha inspirado es la música de Alberto Iglesias para las películas de Pedro Almodóvar. Buena parte de la banda sonora pivota en torno a los compases del vals, y en especial se manifiesta en ese magnífico "The Lovers - Finale & Credits", que es toda una declaración de principios de la esencia de esta espléndido trabajo de Mandy Hoffman, compositora curtida en el cine independiente pero que por fin ha podido dar el salto a un sistema de producción con mayor repercusión comercial. Y su trabajo para The lovers (Azazel Jacobs, 2017) nos la presenta como una de las mejores promesas del actual panorama musical. 

Cyrille Aufort - Past life
MovieScore Media   2 / 6 / 2017

El director Avi Nesher se adentra en uno de los temas más emocionales en la conciencia colectiva israelí: la mirada al pasado y la búsqueda de información en torno a la experiencia real de sus ascendentes durante la 2ª Guerra Mundial. Basada en una historia real, la película acompaña a dos hermanas que deciden investigar el pasado en Polonia de su padre, envuelto en un misterio que nunca han podido descifrar. Para acompañar a este viaje personal y emocional, el compositor francés Cyrille Aufort ha creado una lírica banda sonora que se detiene sobre todo en el carácter de las dos hermanas protagonistas: una intrépida periodista y una compositora introvertida. Hay en el trabajo de Cyrille Aufort una especial capacidad para dotar a los pasajes más emocionales de una cierta tonalidad oscura que los envuelve en el misterio, y ese es uno de sus principales valores. La banda sonora contiene además un tema compuesto por Ella Milch-Sheriff, una de las protagonistas reales, que se convierte en el eje central de la pieza de concierto con la que se abre y se cierra la película, y también una composición del joven músico contemporáneo israelí Avner Dorman, que desarrolla su labor principalmente en los Estados Unidos, y que aporta una contundente interpretación en "The Concert", con voz solista, percusión, guitarras y orquesta. 

Randy Newman - Cars 3
Walt Disney Records   16 / 6 / 2017

Aunque cada vez menos presente en la factoría Disney, de la que Randy Newman fue durante algunos años el principal compositor, pasando posteriormente la batuta al prolífico Michael Giacchino. De hecho, Cars 3 (Brian Fee, 2017) supone también el regreso de Newman a la serie de películas protagonizadas por estos coches habladores, puesto que la segunda entrega tenía música de Giacchino. En este sentido, Randy Newman es fiel a sí mismo y crea una muy reconocible partitura que, al contrario de resultarnos ya conocida, nos devuelve un estilo clásico que resulta refrescante. Y se agradece que, manteniéndose fiel a sí mismo, Randy Newman no haya caído en la recreación de sus composiciones para la primera entrega, sino que prácticamente renueva sus aportaciones con temas nuevos y nos regala una de sus mejores bandas sonoras para el universo Disney. Nos da la impresión de estar escuchando una de esas clásicas composiciones de las películas de animación de toda la vida, gracias a magníficos temas como "Through the Pack" o "Victory Lane", donde desarrolla el espléndido tema principal, e incluso aporta ese sonido folk que le caracteriza en sus grabaciones autónomas en algunos momentos, como en "If this truck could talk". Sin duda, un trabajo marca de la casa que nos resulta emocionante.  

Aaron Zigman - Wakefield
Decca Records   16 / 6 / 2017

Aaron Zigman es uno de esos compositores que es capaz de adaptarse a cualquier género sin perder su personalidad propia. Para este drama protagonizado por Bryan Cranston sobre un hombre que sufre un ataque de nervios y acaba abandonando a su mujer y encerrándose en su ático, el músico californiano nos ofrece un espléndido trabajo que en algunos aspectos se plantea con un cierto tono oscuro que le acercan al género del thriller, sobre todo en su tema principal "Main Title Wakefield", uno de los más contundentes que ha creado en los últimos años. De hecho, la directora Robin Swicord, con la que Aaron Zigman trabaja por segunda vez tras Conociendo a Jane Austen (Robin Swicord, 2007), estableció la música de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958), como uno de los principales parámetros en los que se tenía que apoyar el compositor, y la película contiene secuencias que hacen referencia también a La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954). Pero la banda sonora, extensa, contiene también hermosos pasajes líricos como el "End Title" que cuenta con la colaboración del pianista Jean-Yves Thibaudet y anotaciones jazzísticas en magníficos homenajes al universo de Bernard Herrmann como "Declare yourself". Sin duda estamos ante una de las más complejas bandas sonoras creadas por Aaron Zigman, que le confirma como uno de los grandes compositores del momento.