18 diciembre, 2007

De premio en premio y tiro porque no me toca

Llega el final del año y llegan los premios para todo. Los críticos, el público, los académicos, los profesionales, hasta los guionistas aunque estén en huelga. Estamos en Navidad y hay que ser generosos.


En Estados Unidos son más dados a las dádivas, y todas las asociaciones de críticos otorgan sus galardones, por eso de aprovechar el tirón de las nominaciones de los Oscar. En España, como la crítica está menos unida que los productores andaluces, pues poca cosa: que si los Premios Yoga (esa imitación de los Razzies que tienen menos gracia que un chiste malo), que si los premios de la Asociación de Escritores Cinematográficos (¿alguien pertenece a esa asociación?). Y, claro, como ASECAN (la asociación andaluza) ha pasado al limbo del olvido, ni siquiera tenemos la oportunidad de traer desde Madrid a los profesionales andaluces que solo vienen de visita.

De los Globos de Oro se deduce que este año no hay una clara favorita para los Oscar, y que títulos aparentemente tan poco trascendentes como Atonement (Expiación. Más allá de la pasión). También se deduce que el fenómeno Laberinto del fauno no lo repite Telecinco este año ni de coña, y que El orfanato tiene cada vez menos posibilidades de acceder a los Oscar. ¿Alguien de verdad pensaba ver a Belén Rueda nominada al oscar? Bueno, si nos equivocamos habrá que rectificar. Y también que Javier Bardem y Alberto Iglesias se consolidan cada vez más como los mejores representantes del cine español en el extranjero, gracias a su progresiva y cuidadosa selección de proyectos (magnífica la banda sonora de Alberto Iglesias para Cometas en el cielo.)

Los Goya, al margen de idioteces como la de pretender eliminar las categorías de cortos y al final acabar eliminando la de Mejor Película Europea (ante el ridículo bochornoso que estamos haciendo frente a los colegas europeos), ofrecen lo que hay, es decir, mediocridad. Que las mejores producciones del año sean, a juicio de los propios profesionales, una película de terror al uso como El orfanato, una tópica historia de guerra civil como Las 13 rosas, o una comedia sosa como Siete mesas de billar francés, debería hacernos reflexionar sobre el estado de nuestro cine. Por ahí se ha colado La soledad que, aunque no sea objeto de mi devoción (cine pretencioso), por lo menos es una propuesta diferente a la narración superflua que estamos viendo últimamente. Personalmente, me parecen películas más solventes, y que deberían haber tenido otro trato mejor, Bajo las estrellas, Mataharis o La zona, aunque terminen de ser redondas.

Pero este año toca lo que toca, es decir, El orfanato como el gran bluff (no a nivel de taquilla, pero sí en cuanto a pretensiones internacionales) al que hay que premiar para que se queden contentos los chicos de Telecinco; un poco de homenaje a la memoria histórica, para que los que se queden contentos sean los zetapés; y una palmadita al productor Querejeta (también presente con el documental de Méndez-Leite El productor, que parece que está hecho hace 30 años).

Al final, ya lo veremos: tendremos a Javier Bardem enarbolando la bandera de los olvidados; a Juan Antonio Bayona reivindicando las canciones de Camela; a Alfredo llevándose el Goya de Honor y dándose hostias con José Luís Garci; a algún cortometrajista con camiseta (siempre la llevan) haciendo alguna referencia a la polémica y todo el mundo, incluidos los que les boicotearon en la Junta Directiva, aplaudiéndole hipócritamente; a Reyes Abades y Gil Larrondo negándose a recoger otro Goya porque ya no tienen sitio en el cuarto de baño; y a Belén Rueda llorando porque no se podía creer que una interpretación tan forzada mereciera un premio de la Academia.

Mención aparte merece nuestro “sine andalú”, ninguneado como un hijo bastardo. Vale que no nominen a El corazón de la tierra, ese intento fallido de hacer cine-espectáculo desde la cuenca minera de Huelva, como mejor película. Pero que se olviden del esfuerzo de producción que se ha hecho y se queden en los efectos visuales y el maquillaje, es bastante sorprendente. Sobre todo porque algunos aspectos destacaban especialmente en esta producción de aspecto ajado: la banda sonora, por ejemplo, mucho más lograda que la música-estorbo de El orfanato, por ejemplo. Y que, cuando un actor asentado en Hollywood como Antonio Banderas trata de poner en marcha un proyecto de producción importante como es Green Moon y realiza una película (sí, aburrida, pretenciosa, pero con ciertos valores técnicos) como El camino de los ingleses sea ninguneado de esta forma, también da que pensar. ¿No cabía ningún joven actor de la película entre las revelaciones? ¿Dónde está el trabajo de Antonio Meliveo, sin duda lo más acertado de esta película? Luego querrán que Antoñito les presente un Goya en la ceremonia, para darle relumbrón.


04 diciembre, 2007

Unos reculan y otros dan las gracias

Mientras en Sevilla los representantes del audiovisual se postran ante la Consejera de Cultura dándole las gracias por sus esfuerzos, la Academia de Cine se traga su propio criterio ante la polvareda levantada por una metedura de pata que se recordará durante muchos años.


La Academia de Cine ha reculado al final frente a los cortometrajistas. Algo, por lo demás, bastante lógico y previsible, teniendo en cuenta que la decisión adoptada por la Junta Directiva de aislar los premios de los cortos para dotar a la ceremonia de mayor celeridad, ya de por si resultaba incongruente con el deber de la Academia de velar por la producción cinematográfica como soporte cultural. Duras negociaciones, dicen, solo para volver adonde estábamos, es decir, una perdida de tiempo absurda que ha dejado a los miembros de la actual Junta Directiva como incapaces de representar los intereses para los que se les eligió. Veremos si esto tiene consecuencias. Claro que, darse por satisfechos con estar presentes en la ceremonia, sin tener las garantías de que TVE va a emitir los galardones a los cortos en la retransmisión televisiva me parece igual de incongruente. Entonces ¿para que quieren estar en la gala? ¿Cuál será la razón que dará TVE si decide eliminar estas categorías en la retransmisión? ¿Que los cortos “retrasan” la ceremonia, mientras que el interminable discurso de los actores o actrices premiados (que suelen ser los que mas hablan) no la retrasa? Se ve que los representantes de los cortometrajistas tenían pocas ganas de negociar, porque llegar a esta solución tiene menos sentido que la decisión ahora reculada por la Academia.

El cine es cultura. O mejor dicho, el audiovisual. Lo cual se ha demostrado en la I Feria de las Industrias Culturales de Andalucía, una cita bianual que estos días se ha celebrado en Sevilla. Una propuesta surgida de la Conserjería de Cultura de la Junta de Andalucía que ha convocado a numerosos representantes de la llamada “industria cultural”, y se ha hablado mucho de la “industria audiovisual”. La Feria ha demostrado su poder de convocatoria, sobre todo además por el empeño de los interlocutores públicos en que saliera bien. Aunque la participación en stands de la producción audiovisual andaluza ha sido bastante pobre, la presencia de profesionales si ha estado a la altura, y hasta algunas presentaciones, como la del Plan Estratégico por la Cultura, ha congregado a numeroso publico. La Feria, en todo caso, ha quedado este año como una muestra casi más institucional que profesional, y quizás seria deseable que en los próximos años fuera adquiriendo una tonalidad menos pública, por mucho que sean las Conserjerías quienes la organicen.

También es cierto, todo sea dicho, que ha habido una cierta condescendencia por parte de los profesionales que participaban en los actos programados, todos ellos dando las gracias hasta la extenuación por el esfuerzo de la Junta de Andalucía. Es cierto que se esta haciendo un esfuerzo para equipararse a otras comunidades en materia de soporte del audiovisual (también es verdad que Andalucía andaba bastante atrasada en este aspecto), pero estar todo el santo día lamiendo la mano del poder publico no es bueno ni para la industria ni para los funcionarios. Actitud curiosa la de los profesionales, sobe todo teniendo en cuenta que no hace muchas semanas una de las asociaciones representativas del sector enviaba a los medios incomunicado protestando porque el apoyo de la RTVA a la producción andaluza había sido menor y muchas productoras se verían obligadas a devolver el dinero concedido por la Consejería de Cultura. Pero de esas protestas no se ha oído nada en la Feria. Todos han sido parabienes y agradecimientos. ¿En que quedamos?

01 diciembre, 2007

Bocazas de prestigio

A algún crítico invitado al Festival de Sevilla le ha dado por mostrar su disgusto ante las críticas de un periódico sevillano precisamente en el año en que éstas han sido menos incisivas. ¿Por qué este inesperado interés?


Este mes leemos en la columna de Mr. Belvedere, en la revista dedicada al cine publicitario Fotogramas, una entregada alabanza al Sevilla Festival de Cine Europeo. Curiosa glorificación de esta muestra cinematográfica, sobre todo porque a la revista suele importarle bien poco lo que se hace por Andalucía en cuestiones de cine. Claro que, a gastos pagados, a cualquiera le parece una maravilla cualquier festival como el de Sevilla cuya programación, compendio de las programaciones de Berlín, Munich, Karlovy Vary y otros, para cualquier crítico “viajero” resulta un descanso porque, como me decía un veterano escritor cinematográfico este año, casi todas las películas ya se han visto en otros festivales, y venir a Sevilla supone casi unas vacaciones pagadas.

En todo caso, lo que resulta aún más sorprendente es la bronca que Belvedere le echa al Diario de Sevilla que, según él, " insiste día a día en que se trata de un festival nefasto”, aseverando que esto es “ejemplo de partidismo beligerante que cae de lleno en el ridículo”. Menos mal que Mr. Belvedere pasó “olímpicamente” del festival cuando estaba dedicado al Cine y Deporte (sí, ese que dio origen a este festival, aunque se empeñen en tratar de enterrarlo, como un muerto que huele a podrido). Porque por entonces el Diario de Sevilla llevó a cabo una furibunda campaña contra el Festival de Sevilla, incluso mandando a sus redactorcillos a las puertas de los cines a contar los espectadores de las salas para demostrar que el festival no le interesaba a nadie. Mira por donde, este año se le quita importancia a la disminución de espectadores blandiendo la palabra “cultura”. Y, efectivamente, ya hemos dicho en más de una ocasión que las “audiencias” no son el mejor reclamo para nivelar el interés de las manifestaciones culturales. Pero como siempre, aquí se dice lo que se quiere de un año para otro, y si el año pasado se enarbolaban las cifras de espectadores como paradigma de la continuidad, este año se encuentran justificaciones más o menos peregrinas para su disminución.

Que el periódico del Grupo Joly es una avispero de fundamentalistas bocazas es una realidad. Pero hete aquí que a Mr. Belvedere ahora le sublevan las críticas del Diario de Sevilla, y eso que este año ha sido uno de los menos corrosivos. Es más, y lo hemos comentado con algunos compañeros de la crítica, el Sevilla Festival de Cine está viviendo un momento de indiferencia para la ciudad, quizás motivada, según algunos, por la falta de presupuesto, pero seguramente también por la apatía de una programación que, si bien ha jugado con acierto las cartas de los nombres propios del cine europeo, no ha conseguido que éstos visitaran el festival. En todo caso, poco a poco los objetivos de promover el cine hecho en Europa se ve fagocitado por los compromisos burocráticos, y hasta por un escaso criterio que lleva a este festival a lo que ya son otros: un batiburrillo de cine de toda índole donde la mierda más absoluta se pega a alguna que otra joya. Por otro lado, Jean Reno como homenajeado ha sido, sin duda, un segundo plato más o menos simpático pero que sabe a poca cosa (como seguramente fue un segundo plato Matt Dillon en San Sebastián). Es decir, actores poco merecedores de homenajes, a no ser que te fallen aquellos a los que querías homenajear.

Mr. Belvedere este año ha leído las críticas del Diario de Sevilla y se ha enrabietado no sé sabe muy bien por qué. Menos mal que están los periodistas que nos visitan de vez en cuando para abrirnos los ojos frente a las injusticias de los periódicos "beligerantes".

18 noviembre, 2007

Cine latino en Huelva

Comenzó una nueva edición del Festival de Huelva con una esforzada selección de películas latinoamericanas a las que en algunos casos les resulta difícil introducirse en el mercado español.

No obstante, también es cierto que la programación del Festival de Huelva contiene títulos ya comprados por distribuidoras españolas que esperan su oportunidad para ser estrenadas. Los festivales de cine de categoría media (por presupuesto o repercusión) muchas veces se convierten más en sesiones de preestreno de las distribuidoras españolas que en auténticas muestras de cine inédito, por lo que su función de divulgador de propuestas novedosas se queda en una mera reflexión promocional que pierde fuerza en la realidad.

El cine brasileño continúa ofreciendo ejemplos de buena forma, a pesar de que quizás sea de las cinematografías más desconocidas de Latinoamericana, y la que más problemas encuentra para tener distribución en nuestro país. En la Sección Oficial encontramos dos películas brasileñas, lo cual sin duda es buen reflejo de su capacidad para contar historias de forma diferente. Pero El año que mis padres se fueron de vacaciones, de Cao Hamburger (distribuida en España por Vértigo Films), tras su buena acogida en el Festival de Berlín, parece ser uno de esos escasos títulos que traspasarán lasa fronteras de su país. No en vano es la representante brasileña para los Oscar, y de hecho esta historia sobre un niño cuyos padres deben huir durante el régimen militar en los años setenta y que acaba viviendo en una comunidad judía de Sao Paulo, tiene todos los ingredientes para convertirse (ya lo está siendo) en la película brasileña del año. Cao Hamburger tiene la capacidad para convertir una historia de trazos dramáticos en una comedia agradable que cuenta en su haber con un magnífico trabajo del niño protagonista, con una capacidad innata para desprender y transmitir sentimientos en esta interesante propuesta, realizada con la factura técnica característica del buen cine histórico que se hace en Brasil.

Más urbana y contemporánea es Não por acaso, de Philippe Barcinski, debut en la dirección de este joven realizador que fuera productor de la popular Ciudad de Dios (de hecho Fernando Meirelles, el director de aquélla, ejerce aquí de productor), y autor de algunos cortometrajes destacables como el perfecto Palíndromo, que cuenta una historia de desamor sen sentido contrario. La película que nos ocupa tiene algún punto en común con otros títulos recientes como Amores perros o Crash, pero sobre todo sabe construir con precisión dos historias de dos personajes que no se conocen pero tienen en común una fatalidad del destino: un controlador del tráfico (perfecto trabajo de Leonardo Medeiros) y un aspirante a estrella del billar (el guapo Rodrigo Santoro, tras su incursiones en la televisión (Perdidos) y el cine (300) yanquis). Película de meticulosa construcción formal, Não por acaso tiene esa capacidad para hipnotizar al espectador.

Argentina, claro, está representada en la Sección Oficial del Festival de Huelva con algunos estrenos recientes, como la última película de Eliseo Subiela, El resultado del amor. No siendo un especial defensor del cine poético practicado por Subiela, y en cierto modo cansado de los continuos caminos de vuelta del director argentino en títulos como El lado oscuro del corazón 2 y la mediocre Lifting de corazón, tengo que reconocer que El resultado del amor me parece lo mejor que he visto de Subiela hasta el momento. Quizás sea porque cuenta una historia de amor sencilla que contiene, claro está, elementos de poesía y ensoñación, pero que están lo suficientemente dosificados como para que no resulten molestos. Esta historia de una joven que trabaja de payasa en un hospital infantil y de puta por las noches, es sobre todo una historia de amor apasionado a pesar de las dificultades, y cuenta con una mirada esperanzada que sin duda se agradece.

En la Sección Rábida encontramos la muy esperada XXY (en España distribuye Wanda Vision), de Lucía Puenzo (hija de Luis Puenzo, que aquí ejerce como productor). Difícil trama sobre una chica hermafrodita y la relación que mantiene con un joven, sobre todo sabe retratar con eficacia a los personajes principales, y trazar con valentía una línea argumental que nos transmite sin fisuras los miedos, los sueños, la vida en definitiva de unos personajes marcados por la “diferencia”. Magnífico el trabajo, como siempre, de Ricardo Darín, y de los dos jóvenes protagonistas: Inés Efrón y Martín Piroyanski.


17 noviembre, 2007

La Academia más cínica

Academia y cortometrajistas se reúnen para buscar una ¿solución? a la grieta abierta por la misma Junta Directiva. Buen trabajo. Separar en vez de unir a los cineastas españoles.


Los representantes de la Plataforma de Cortometrajistas y la Junta Directiva de la Academia de Cine se han vuelto a reunir para tratar de llegar a un acuerdo de cara a la próxima entrega de los premios Goya a los cortometrajes nominados, esos que han sido marginados por la Junta Directiva. Es decir, primero toman una decisión unilateral, sin consultar a nadie, ni siquiera a los muchos cortometrajistas que forman parte de la Academia, y ahora quieren arreglar las cosas a base de reuniones en las que, por cierto, no se plantea devolver a las categorías de cortometrajes a su sitio, en la ceremonia de los Premios Goya, sino que pretenden fomentar la gala de los nominados como una especie de ceremonia alternativa que tenga como protagonistas a los autores de cortos. O sea, seguir marginando.

La Plataforma, que ha obtenido el respaldo de más de 4.000 firmas en contra de la decisión tomada por la Junta Directiva, ha amenazado con no asistir a la entrega de los premios en la Gala de los nominados, algo que parece haber asustado lo suficiente a quienes pensaban que se iban a ir de rositas pateando el trabajo de los cortometrajistas. Mucho me temo que los representantes de los cortometrajistas al final pasarán por el aro y encontrarán alguna justificación para sucumbir a la “ceremonia alternativa”. Sinceramente, uno preferiría que al menos alguna vez en España hubiera gente con cojones como para llevar sus reivindicaciones hasta el final y que este año dejaran solos, abandonados, marginados a quienes tomaron la decisión de abandonar y marginar al cortometraje español. La solución la veremos en los próximos días.



09 noviembre, 2007

Animacor 2007

En Córdoba se consolida esta ventana abierta a la imaginación ofreciendo los trabajos más destacados del panorama de la animación internacional.


Este año nos hemos trasladado a Córdoba para participar en la tercera edición del Festival Internacional de Animación, que viene siendo apoyado desde el principio por la Diputación Provincial. Córdoba lleva tiempo desarrollando una relación especial con el mundo de la animación y va camino de convertirse
en uno de los centros neurálgicos de este género en España, por poco que las instituciones cordobesas sigan apostando por ello.

Como cada año, se han podido ver en su sede de la Filmoteca de Andalucía algunas de las más destacadas producciones internacionales, aunque quizás la selección podría buscar propuestas más actuales, ya que ver producciones de 2005 como Fullmetal alchemist. La película, de Seiji Mizushima, cuando el universo de la animación es amplio y prolífico, no deja de ser algo chocante. También hemos podido ver cortometrajes nominados al Goya 2007, como Tadeo Jones y el sótano maldito, de Enrique Gato, el hermoso y perfecto corto Életnova, del húngaro Tomeck Ducki, el último trabajo para televisión de la factoría Ardman, la serie Shaun the sheep, de Chris Sadler, o el cortometraje en 3D de la productora gallega Dygra El bufón y la reina, de Juan Galiñanes, que parece querer aspirar a seguir la estela de los cortos de Pixar, pero con menor acierto narrativo.

Pero sobre todo Animacor ’07 ha puesto de manifiesto el buen momento que vive la animación rusa (con una de las tradiciones más solventes de Europa), gracias a trabajos recientes como el cortometraje Hare el sirviente, de Elena Chernova y al homenaje que se ha dedicado a una de las figuras más fascinantes del panorama de la animación internacional: Alexandre Petrov, contador de historias contundentes como El viejo y el mar (1999), nominado al Oscar, o su última obra, My love (2006), realizados con una técnica sorprendente como es la acuarela animada. Toda una delicia para los sentidos.

El II Foro de Coproducción Internacional ha demostrado asimismo el buen momento que vive la animación española, a pesar de las dificultades, con la participación de más de treinta productoras nacionales, seis extranjeras y varias televisiones internacionales.

Todo ello en un ambiente de cierta euforia ya que, afirman los representantes de las principales asociaciones de productoras de animación y de la recién creada Federación Española, Diboos, que la nueva Ley del Audiovisual otorgará a las series de animación el 1% de las inversiones de las televisiones españolas, un logro reivindicado durante muchos años. Lo que hace falta es que las producciones hechas en nuestro país estén a la altura del nivel internacional, no solo en la técnica (que lo está), sino sobre todo en el armazón narrativo, ya que éste pasa por ser una de las deficiencias principales de los largometrajes quje se estrenan en nuestras pantallas.

PREMIOS

Largometraje (12.000 €): Cristóbal Molón (España), de Aitor Arregi / Íñigo Berasatagui

Primer Premio Corto (9.000 €): Madame Tutti-Putti (Canadá),

de Chris Lavis / Maciek Szczerbouski

Segundo Premio Corto (6.000 €): The bears stories (Rusia), de Maria Karpova

Tercer Premio Corto (3.000 €): The Pearce sisters (Reino Unido), de Luis Cook

Serie Televisión (6.000 €): Shaun the sheep: Still life (Reino Unido), de Chris Sadler

Premio infantil (3.000 €): Bali: Mateo-mon nouveau copain! (Francia),

de Virgile Trovillot / Jean-Sébastian Vernerie

Premio RTVA (3.000 €): El retrato oval (España), de José Frías Carmona

Menciones Especiales del Jurado:

Une petite histoire de l'image animée (Francia), de Joris Clerté

Passo (Brasil), de Alê Abreu

El ataque de los kriters asesinos (España), de Sam

Kroshechka-Khavroshechka (Rusia), de Inga Korzhneva



02 noviembre, 2007

La Academia no se corta

A la nueva Junta Directiva de la Academia del Cine Español se le ha ocurrido una idea genial para que la ceremonia sea más corta: mandar a tomar porculo los cortos. Es decir, la ausencia de tres categorías conseguirá que la ceremonia no sea soporífera, como de costumbre. Dios les coja confesados para la próxima entrega, porque estaremos todos con el cronómetro pendientes de si su iniciativa absurda resulta que obra milagros.


Algunos aficionados y cineastas (cortometrajistas, claro, porque a los directores que ya están asentados en el largometraje les importan una mierda los cortos), ya proponen cambiar el nombre de la Academia por el de Academia del “Largometraje Español” en vez del “Cine Español”. Porque, la verdad, el maltrato al que vienen sometiendo a los cortometrajistas desde hace años resulta desquiciante. Ahora se trata de quitarse de un plumazo a esos “niñatos” coñazos y exiliarlos a la Gala de los Nominados, ese acto estúpido copiado de los Oscar que a partir de ahora se convertirá en el mismo acto estúpido, pero con tres o cuatro chavales contentos porque se han llevado un Goya, aunque su familia y amigos no hayan tenido el gusto de verlos por televisión.

Claro que, si J.A. Bayona sube al escenario a recoger algún premio para El orfanato, la Junta Directiva le besará el culo y alabará su categoría de cineasta, aunque como cortometrajista le hubieran mandado al carajo de la fiesta de los nominados.

En la página web www.indignados.org, creada por la Plataforma de Cortometrajistas Indignados, se han recogido casi 4.000 firmas en contra de la iniciativa. Pero lo más interesante es que se han puesto en entredicho los últimos cambios (no anunciados ni divulgados por la Academia) en las Bases de Cortometrajes. Por ejemplo, que el ICAA (Instituto del Cine y las Artes Audiovisuales) considere como cortometraje una obra de menos de 50 minutos, pero la Academia de Cine haya reducido esta consideración de los 30 minutos que estipulaba hasta ahora, a 20 minutos, es una incongruencia que deberían explicarnos. ¿Qué pasa con una obra de 25 minutos? ¿Puede competir en la categoría de Mejor Película, ya que no se trata de un cortometraje?

Que una Academia formada por profesionales del cine desprecie el trabajo de los jóvenes cineastas, escudándose en excusas peregrinas como que en la fiesta de los nominados tendrán más protagonismo, resulta intolerable. Que los mismos actores y directores que se tiraron a la calle siguiendo pautas políticas ni siquiera hayan abierto la boca para defender a los futuros directores, técnicos y productores del cine español, es vergonzoso.

Estos son los nominados a los Premios Goya en las categorías despreciadas por la Academia. Los ganadores se darán a conocer en el acto de lectura de los nominados (17 de diciembre) y los Goya se entregarán en la ceremonia de los nominados (enero 2008).


Cortometrajes de ficción:

El pan nuestro, de Aitor Merino

Padam..., de José Manuel Carrasco

Paseo, de Arturo Ruiz

Proverbio chino, de Javier San Román

Salvador (Historia de un milagro cotidiano), de Abdelatif Abdeselam Hamed


Cortometrajes de animación:

Atención al cliente, de Marcos Valin y David Alonso

El bufón y la Infanta, de Juan Ramón Galiñanes

La flor más grande del mundo, de Juan Pablo Etcheverry

Perpetuum mobile, de Raquel García-Ajofrin y Enrique García Rodríguez

Tadeo Jones y el sótano maldito, de Enrique Gato


Cortometrajes documentales:

Carabanchel, un barrio de cine, de Juan Carlos Zambrana

El anónimo caronte, de Toni Bestard

El hombre feliz, de Lucina Gil Márquez

Valkirias, de Eduardo Soler



29 octubre, 2007

Los de Habla no inglesa se van a los Oscar

La Academia de Hollywood ha dado a conocer la lista completa de las películas que optan este a las nominaciones de los Oscar 2007, que se darán a conocer el próximo 22 de enero de 2008.


No es que el criterio de los países para seleccionar a sus representantes sea precisamente virtuoso, ni que el que tiene la Academia de Hollywood para elegir a los cinco finalistas y al ganador tenga excesiva credibilidad (en 2005 ganó un film tan mediocre como el africano Tsotsi), pero lo cierto es que quizás es la categoría que más sorpresas suele dar cada año. La cifra de invitaciones y propuestas a países aumenta cada año. En 2005 se invitó a 91 países a participar, de los que quedaron 58 candidaturas; en 2006 fueron 83 los países invitados, y finalmente quedaron como candidatos 61, tras la renuncia de Aki Kaurismaki; este año se ha invitado a 95, de los cuales han quedado 63.

Además, suele venir acompañada de cierta polémica, algunas veces más justificada y otras bastante menos, como la de la película israelí The band’s visit, que fue propuesta como representante de su país, pero rechazada por la Academia de Hollywood al no cumplir el principal precepto de la candidatura: que la mayor parte del diálogo no esté hablado en inglés. Los responsables de la película argumentan que precisamente el objeto de la película es mostrar lo absurdo que resulta que dos países cercanos y de lenguas similares, Egipto e Israel, tengan que comunicarse en inglés. Y desde luego no deja de resultar absurdo que una producción extranjera no pueda optar a la categoría porque esté rodada en inglés.

Entre los títulos presentes en la lista de la Academia de Hollywood hay películas conocidas, como la austríaca Die falscher, una historia de falsificadores en un campo durante el nazismo que resulta atractiva por momentos, aunque no redonda. Las muy interesantes XXY, de Lucía Puenzo (coproducción entre Argentina y España), sobre cómo se enfrenta una joven a su condición de hermafrodita, narrada con gran sensibilidad, y la brasileña O ano em que meus pais saíram de férias, historia de la dictadura en Brasil narrada desde los ojos de un niño, podrían tener serias posibilidades para estar presentes entre los finalistas. También destaca la película de animación franco-iraní Persepolis, representante polémica de Francia que, tal como están las cosas en Irán, podría generar controversia si fuera seleccionada. No sorprende la elección del italiano Giuseppe Tornatore (con La sconosciuta, comentada en nuestro anterior post), Niñita Mikhalkov (con 12, nueva versión de la obra teatral Doce hombres sin piedad, llevada al cine en 1957 por Sydney Lumet), Manoel de Oliveira, Denys Arcand o Andrzej Wajda, porque son suficientemente conocidos en Hollywood. Sí sorprende, y resulta casi provocadora, la propuesta de Hungría con Taxidermia, una película excesiva y estúpida que sin embargo es defendida por cierto sector de la crítica.

Para la representante española, la correcta historia de terror El orfanato, auguramos una difícil tarea, aunque viene avalada por el éxito de crítica en Cannes y por el apadrinamiento de Guillermo del Toro, que anda de actualidad por su éxito con El laberinto del fauno el año pasado y el próximo estreno de Hellboy 2. Pero quizás la categoría de Habla no Inglesa suele requerir otro tipo de historias más “humanas”, menos “etéreas” (ya saben, niños, dramas, historias sociales…). La solución, en enero.

(Se incluyen los títulos en español de las películas que cuentan con distribución en España)


Alemania, Auf der anderen seite (Al otro lado), de Fatih Akin
Argentina, XXY, de Lucía Puenzo
Australia, The home song stories, de Tony Ayres
Austria, Die fälscher (Los falsificadores), de Stefan Ruzowitsky
Azerbaiyán, Caucasia, de Farid Gumbatov
Bangladesh, Swopnodanay, de Golam Rabbany Biplob
Bélgica, Ben X, de Nic Balthazar
Bosnia-Herzegovina, Tesko je biti fin, de Srdan Vuletic
Brasil, El año que mis padres se fueron de vacaciones, de Cao Hamburger
Bulgaria, Pazachyt na myrtvite, de Ilian Simeonov
Canadá, L’âge des ténèbres (La edad de las tinieblas), de Denys Arcand
Chile, Padre nuestro, de Rodrigo Sepúlveda
China, Yun shui yao (The knot), de Li Yin
Colombia, Satanás, de Andi Baiz
Corea, Milyang (Secret sunshine), de Chang-dong Lee
Croacia, Armin, de Ognjen Svilicic
Cuba, La edad de la peseta, de Pavel Giroud
Dinamarca, The art of crying, de Peter Schønau Fog
Egipto, In the Heliopolis flat, de Mohamed Khan
Eslovaquia, Návrat bocianov (Return of the storks), de Martin Repka
Eslovenia, Kratki stiki (Short circuits), de Janez Lapajne
España, El orfanato, de J.A. Bayona
Estonia, Klass, de Ilmar Raag
Filipinas, Donsol, de Adolfo Alix jr.
Finlandia, Miehen työ (A man’s job), de Aleksi Salmenpera
Francia, Persépolis, de Marjane Satrapi/Vincent Paronnaud
Georgia, The russian triangle, de Aleko Tsabadze
Grecia, Eduart, de Angeliki Antoniou
Hong-Kong, Fong juk (Exile), de Johnny To
Hungría, Taxidermia, de Gyorgy Palfi
India, Eklavya. The Royal Guard, de Vidhu Vinod Chopra
Indonesia, Denias, Singing of the cloud, de John de Rantau
Irak, Jani gal, de Jamil Rostami
Irán, M for mother, de Rasool Mollagholi Poor
Irlanda, Kings, de Tom Collins
Islandia, Mýrin (Jar city), de Baltasar Kormákur
Israel, Beaufort, de Joseph Cedar
Italia, La sconosciuta, de Giuseppe Tornatore
Japón, I just didn’t do it, de Masayuki Suo
Kazajistán, Mongol, de Sergei Bodrov
Líbano, Caramel, de Nadine Labaki
Luxemburgo, Perl oder pica, de Pol Cruchten
Macedonia, Senki (Shadows), de Milcho Manchevski
México, Luz silenciosa, de Carlos Reygadas
Noruega, Tatt av kvinnen (Gone with the woman), de Petter Næss
Países Bajos, Duska, de Jos Stelling
Perú, Una sombre al frente, de Augusto Tamayo
Polonia, Katyn, de Andrzej Wajda
Portugal, Belle toujours, de Manoel de Oliveira
Puerto Rico, Maldeamores, de Carlos Ruiz Ruiz/Mariem Pérez Riera
República Checa, Yo serví al Rey de Inglaterra, de Jirí Menzel
Rumanía, 4 meses, 3 semanas y 2 días, de Cristian Mungiu
Rusia, 12, de Nikita Mikhalkov
Serbia, Klopka (The trap), de Srdan Golubovic
Singapur, 881, de Royston Tan
Suecia, Du levande (You, the living), de Roy Andersson
Suiza, Die herbstzeitlosen (Late bloomers), de Bettina Oberli
Tailandia, Naresuan (King of fire), de Chatrichalerm Yukol
Taiwán, Lian xi qu (Island etude), de Chen Huai-En
Turquía, Takva (A man’s fear of God), de Özer Kiziltan
Uruguay, El baño del Papa, de César Charlone/Enrique Fernández
Venezuela, Postales de Leningrado, de Mariana Rondón
Vietnam, Alo lua ha dong (The white silk dress), de Luu Huynh

07 octubre, 2007

Cine europeo

Tres países de industria cinematográfica solvente nos presentan tres películas de interés que, por mor de la distribución, permanecen aún inéditas en nuestro país.


Giuseppe Tornatore es un cineasta conocido por títulos como Cinema Paradiso o Malena p
ero cuyo último estreno, la premiada La sconosciuta, permanece sorprendentemente inédita en España. A pesar de ser, quizás, una de las propuestas más interesantes de su filmografía, quizás excesiva en contenido y forma, pero al menos diferente del cine al que nos tiene acostumbrados. Premiada con cinco David di Donatello (Película, Director, Actriz Principal, Fotografía y Música), y seleccionada por Italia como representante para los próximos Oscar (lo tiene difícil, dada la crudeza de su contenido), La sconosciuta es un ejercicio de suspense en el que una joven ucraniana cuyo pasado (marcado por la violencia y la humillación) le lleva a introducirse como sirvienta en una casa para resolver cuentas pendientes. La película, dotada de una lograda dosificación del suspense, quizás se hace demasiado obvia al final, pero contiene momentos de gran cine. Como curiosidad, encontramos a un Michel Placido físicamente cambiado que elabora una interpretación algo exagerada pero que se sostiene bien sobre un personaje al límite.
Música: Ennio Morricone, premiado con el David di Donatello, realiza un trabajo excepcional, dotado de su estilo característico pero especialmente intenso en las escenas de suspense.

De Francia sí nos llegará la película Molière (su estreno está previsto para el 16 de noviembre, con el título de Las aventuras amorosas del joven Molière, para que quede claro). Efectivamente, esta historia dirigida por Laurent Tirard y protagonizada por el siempre eficiente Romain Duris, se centra en la época de la juventud de Molière, cuando aún no era un autor teatral de éxito. Es una alocada comedia bien escrita, aunque algo alargada, que cuenta una ficticia anécdota en la vida de Molière como si se tratara de una obra teatral suya, utilizando nombres de sus personajes, imitando escenas de sus obras, jugando en definitiva para lograr un producto de buena factura que tiene en sus protagonistas (ahí están también Fabrice Luchini o Laura Morante) buena parte de sus virtudes, amén de la habitualmente cuidada factura técnica en las producciones francesas de la época. Su productora-distribuidora, Wild Bunch, se cabreó en el Festival de Berlín porque la película no fue seleccionada para la sección oficial y montó su propio chiringuito fuera del Mercado del Cine, como medida de protesta. Cosas de los pijos franceses.
Música: Entretenida y acertada partitura de uno de los mejores compositores del cine francés, Frédéric Talgorn, sin duda un músico a reivindicar.

Desde Inglaterra, sin duda un director que debemos recomendar es Shane Meadows, autor de aquella brutal película titulada Dead man’s shoes que tampoco se estrenó en España, que nos presenta ahora, tras realizar dos cortometrajes dispares, su último largometraje, This is England. Tiene Meadows una especial capacidad para escribir historias que, aunque muestren escenas de cierta cotidianeidad, guardan elevadas dosis de tensión, como si uno estuviera esperando que, más tarde o más temprano, estallara la violencia. Y así es. Centrada ahora en la Inglaterra de Margaret Thatcher y el nacimiento de los primeros grupos de skinheads, This is England tiene ciertos paralelismos con Dead man’s shoes, precisamente en esa tensión que revolotea a lo largo de toda la película. Aquí sin embargo se centra en el encuentro de un niño de 12 años con un grupo de skinheads y su cada vez mayor incorporación a las ideas fascistas. La película está propuesta para los Premios del Cine Europeo, y es uno de los títulos más recomendables del reciente cine inglés. El niño protagonista, Thomas Thurgoose, excelente en su trabajo, sufrió la muerte de su madre durante el rodaje y a ella está dedicado el film.
Música: Como ocurría en Dead man’s shoes, Shane Meadows ha realizado una espléndida recopilación junto a la partitura original de Ludovico Einaudi (con utilización de composiciones anteriores del pianista italiano), siempre llenas de su sensibilidad habitual.

Ludovico Einaudi se encuentra en plena gira de promoción europea de su último album, el recopilatorio Divenire, con esa mezcla de minimalismo y clasicismo que le caracterizan. Estas son sus citas en España:

25/10 Auditorio de Murcia (Murcia)

26/10 Palau de la Musica (Valencia)

27/10 Auditorio Hospedería de Fonseca (Salamanca)

31/10 Luz de Gas (Barcelona)

01/11 Teatro Cervantes (Málaga)

30 septiembre, 2007

Zeitgeist: La revolución de internet

Un documental ha revolucionado internet. Difundido gratuitamente a través de la red, se trata de una de las obras más provocadoras de los últimos años.


Las nuevas formas de comunicación pasan por internet, desde luego, y ésta es quizás la vía que nos permite acceder a propuestas que difícilmente pasarían por los canales habituales. Mientras la Junta Militar de Birmania parece haber perdido su particular batalla censora contra internet (se ha visto obligada a restablecer las comunicaciones, al comprobar que fotografías e imágenes tomadas por ciudadanos seguían traspasando su represión), internet se presenta como una posibilidad, si no del todo libre (siempre hay formas de restringir la información) sí menos supeditada al poder de los medios de comunicación.

Seguramente, un documental como Zeitgeist habría encontrado serias dificultades para acceder a las salas de cine o los circuitos de DVD por los cauces tradicionales. Sin duda, porque es una película, dirigida por Rob McCann, que no hace concesiones y plantea, con una firmeza sorprendente, conclusiones que pocos medios de comunicación suscribirían. Zeitgeist se ha convertido en un fenómeno de internet, único medio de distribución de esta película que, en contra de la industria, se ha realizado para poder ser vista gratuitamente por cualquier internauta y poder ser compartida sin requerimientos judiciales. Su difusión desde Google Video la han colocado entre las proyecciones online más vistas de los últimos años.

El propio director afirmaba que se había realizado un nuevo montaje de la película (que llegaba a las 2 horas y media), para dejarla en dos horas eliminando todos aquellos planteamientos que no tenían una base demostrable. No obstante, todo el documental propone una serie de ideas que sin duda abrirán el debate entre sus espectadores. Pero esa es la mayor virtud de Zeitgeist. Podrás compartir o no sus planteamientos, podrás creer o no sus explicaciones (muy detalladas, muy lógicas), pero principalmente lo que le convierte en una película distinta es su poder provocador. Dice lo que dice y punto. Y su difusión a través de internet, su recepción directa con los espectadores sin intermediarios, le permite plantear lo que quiere sin cortapisas, sin censuras, sin mordazas.

Dividido en tres capítulos, Zeitgeist pone en duda muchos acontecimientos históricos. En la primera parte, The greatest story ever told (La historia más grande jamás contada), repasa los hechos que provocaron la fundación del cristianismo y explica sus similitudes con religiones egipcias, estableciendo paralelismos entre Jesucristo y el dios egipcio Horus. El segundo capítulo, All at the world’s is a stage (Todo el mundo es un escenario) analiza el ataque terrorista del 11-S y establece teorías de conspiración gubernamental en torno a él. En el tercer y último capítulo, Don’t mind the men behind the curtain (No prestes atención a los hombres tras la cortina), presenta un recorrido histórico por hechos recientes que provocaron cambios bruscos en la política económica y bélica de los Estados Unidos, concluyendo que todos ellos fueron manipulados por el gobierno: la crisis de 1929, Pearl Harbour... y pone en duda la constitucionalidad de la Reserva Federal.

Sin duda, se trata de uno de los documentales más provocadores que se han realizado en los últimos años, difundido a través de internet (podéis encontrar en enlace en nuestra sección de Links) con la libertad que la red ofrece. Dinámico, impactante y firme en sus convicciones, pretende sobre todo despertar las conciencias de los ciudadanos que parecen (parecemos) dormidos ante la cada vez mayor falta de libertades individuales. Ciudadanos traicionados y manipulados por los gobiernos que ellos mismos eligieron.

26 agosto, 2007

A vueltas con la Ley del Cine

Se presenta un otoño calentito, no ya en cuanto a estrenos, sino de cara a la guerra abierta entre exhibidores, productores y gobierno en torno a la nueva Ley del Cine.

Los exhibidores ya han puesto en marcha una campaña para “informar” a los espectadores de la nefasta influencia que la Ley del Cine tendrá en sus negocios, según ellos, debido a unas imposiciones que no responden a sus intereses. Por su parte, los productores españoles están satisfechos con una Ley que, todo hay que decirlo, es especialmente proteccionista con ellos. Mientras, la artífice de esta Ley, Carmen Calvo, ya no tiene la responsabilidad de enfrentarse a un desastre que pone en entredicho aún más, si cabe, su penosa gestión al frente del Ministerio de Cultura, y debe estar disfrutando de unas no se sabe si merecidas vacaciones.

Los exhibidores han distribuido, al más puro estilo sindicalista (lo cual no deja de ser irónico), octavillas que muestran en 10 puntos su posición frente a la Ley del Cine:

“El Gobierno impone a las salas de cine una cuota de pantalla de cine español y europeo sin atender a los gustos e intereses del público. Esta medida restringe la libertad de elección de las salas de cine y de los espectadores en beneficio de los productores y directores de cine que viven de las subvenciones públicas”.

Sin duda un tema polémico, ya que la cuota de pantalla es una medida proteccionista que ayuda a dar una segunda oportunidad a películas que los exhibidores sacarían de cartel de una patada a los tres días de su estreno. ¿Es necesaria? Creemos que sí, pero quizás de forma más consensuada.

“Al mismo tiempo, el Gobierno no quiere intervenir para regular el abuso de las grandes productoras y distribuidoras de Hollywood sobre las salas españolas, incluso después de que el Tribunal de Defensa de la Competencia español señalara esta grave alteración en mayo de 2006”.

Esto es grave. ¿Tenemos un gobierno que se somete a los intereses de las multinacionales y les permite “vender paquetes de películas” junto a sus grandes éxitos? No proteger a los exhibidores en este terreno supone no ejercer su responsabilidad.

“Finalmente, el Gobierno no protege a las salas dotándolas de un tiempo mínimo de explotación de las películas en exclusividad, con lo que continúa beneficiando a las grandes productoras de Hollywood y debilitando, al mismo tiempo, al cine español”.

Sin duda, existen lagunas importantes en la Ley de Carmen Calvo que no se han sabido solventar, dejando a un importante sector de la industria cinematográfica en paños menores frente a unas medidas intervencionistas que sólo benefician a los productores. ¿Tendrá algo que ver que el perfil de los productores españoles tenga una ideología política más cercana a la izquierda que la de los exhibidores?

También se incluyen en esta octavilla frases como: “Las salas de cine llevan más de 65 años apoyando y subvencionando el cine español”, que no dejan de resultar jocosas, teniendo en cuenta que si por los exhibidores hubiera sido, buena parte de las películas mejor tratadas por la crítica no habrían sobrevivido en las salas.

En todo caso, se presenta un otoño calentito que dará mucho que hablar. Cada uno que se posicione en el lado que más se acerque a sus intereses. El resto, miraremos con estupor una guerra abierta que tendrá consecuencias imprevisibles.

16 agosto, 2007

Animación en zozobra

En España, la animación tiene otro elemento controvertido: el doblaje. Hace unos años, un nutrido grupo de dobladores profesionales se manifestó en contra de la elección de famosos para doblar las películas, pero la protesta dio pobres resultados.


El estreno de Locos por el surf, una original y creativa película de animación que dista mucho de la ya demasiado convencional pauta de la compañía Pixar (Ratatouille es quizás uno de los productos menos solventes de su director, Brad Bird) nos devuelve un cine de animación que tiene en la forma y el fondo suficientes atractivos como para recomendarse. No obstante, la tendencia en la taquilla norteamericana hace temer que la gallina de los huevos de oro comienza a dar muestras de titubeo. O lo que es lo mismo, que ha sido tal la profusión de productos cortados por el mismo patrón, con la incorporación de nuevas divisiones de animación (Sony, Fox) unidas a las ya consolidadas Dreamworks y Pixar, que ha acabado por saturar el mercado, y el público comienza a cansarse de ver muñequitos (pixelados o no) en las pantallas de los cines.

Si a eso unimos que la originalidad da muestras de agotamiento allá donde antes destacaba el talento (con las demasiado convencionales Ratatouille y Shrek tercero), el descalabro puede ser mayúsculo para las producciones que están por llegar. Demasiado exprimir para resultados tan escasos.

En España, la animación tiene otro elemento controvertido: el doblaje. Imitando las versiones originales, se buscan voces de famosos (muchos de ellos televisivos) para interpretar los principales personajes, ninguneando el talento de los dobladores profesionales, y sometiendo a veces a las películas a errores de modulación, vocalización e interpretación. No en vano actores como Antonio Banderas o Penélope Cruz se han dado cuenta de que son incapaces de imitarse a sí mismos (aunque Banderas sigue doblando al gato con botas de la serie Shrek, que él mismo dobla en el original).

Si bien es cierto que anunciar las voces de Cruz y Raya, Paco León, Fernando Tejero, Carmen Machi o Florentino Fernández en los carteles de las películas puede atraer público (tampoco está demostrado), lo que también está claro es que su calidad como actores no les hacen acreedores de su calidad como dobladores y en algunos casos su trabajo espanta a cualquiera. Más si hablamos de profesionales que no son ni siquiera actores como Mercedes Milá, Ana Rosa Quintana o Daniel Martín. Hace unos años, un nutrido grupo de dobladores profesionales se manifestó en contra de esta práctica, pero la protesta dio pobres resultados.

En todo caso, lo que se les debería pedir a las multinacionales es que escojan en base no solo a la popularidad, sino a la calidad. Por ejemplo, José Luis Gil (conocido por las series Aquí no hay quien viva y La que se avecina) es un excelente doblador, y hasta Alexis Valdés (a pesar de sus detractores) tiene soltura, aunque ya está uno un poco harto de que los personajes graciosos de las películas de animación sean todos cubanos en nuestro país. Son dos actores presentes en el doblaje de Locos por el surf, acompañados por Carmen Machi (mejor actriz que dobladora) y Manolo Lama (que como intervención episódica es aceptable).

Afortunadamente, los personajes principales de esta película se han dejado a dobladores profesionales, aunque es difícil conseguir superar esa química especial que hay en la versión original entre Jeff Bridges y el chico de moda, Shia LaBeouf, ambos fantásticos. La Disney casi ha abandonado esta práctica y en las recientes producciones Pixar (Cars y Ratatouille) la aparición de famosos es episódica. Esperemos que la cordura siga dando sus frutos.

05 agosto, 2007

Películas que dan miedo y películas que producen terror

Planet terror es una estupidez con algunos hallazgos divertidos pero poco sentido. Más honestas son las dos películas que conforman la sesión doble de Manga Films. Para bodrio, la aportación mexicana al género, Km. 31. Pero más terrorífico tuvo que ser descubrir que Robert Rodríguez estaba engañando a su esposa con la protagonista de su película. Mejo resultado consiguen Vacancy, del director de Kontroll, y Disturbia.



El estreno de Grindhouse: Planet terror nos devuelve el interés por las películas de terror-ciencia-ficción de bajo presupuesto que ahora “homenajean” Robert Rodríguez y Quentin Tarantino. Operación, por otro lado, que ya elaboraron con Abierto hasta el amanecer, a la que une más de una referencia en Planet terror. Claro que en aquella no existía la justificación del “tributo” para que fuera tan mala. En realidad, Rodríguez tiene una filmografía de bodrios impresentables (ahí están Desperado, The faculty, Spy kids y sus secuelas, superadas todas por The adventures of Sharkboy and Lavagirl-3D) y por ejercicios de estilo pedantes y por tanto más impresentables aún (Sin City). Desde luego, que destacara hace años con una película tontorrona pero salvada por su merchandising de bajo presupuesto como fue El mariachi no sirve de excusa.

Grindhouse se estrena como dos películas independientes en el mercado internacional, decisión exclusiva de los hermanos Weinstein (productores) que podría parecer necia si no fuera porque el mal resultado en taquilla en Estados Unidos (el único país en el que se estrenaron como sesión doble) ha acabado por darles la razón. Sí, quizás será mejor separar a Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, para que cada uno convoque a sus fans.

Personalmente, me hace poca gracia Planet terror. Es una estupidez con algunos hallazgos divertidos pero poco sentido, cuya razón de ser además es injustificable: ¿qué gracia tiene que una película con presupuesto medio “homenajee” a las películas de bajo presupuesto que se realizaron en un entorno social que nada tienen que ver con el actual? Para eso, hay un mercado lo suficientemente amplio de producciones “gore” divertidas que tienen más sentido del humor que el que desprende Planet terror. Me lo pasé mejor con el trailer de Machete (el trailer fake que aparece, aquí, al principio de la película, también dirigido por Robert Rodríguez), que con la tontería que le sigue. Claro que, si es verdad que las películas cuyos trailers aparecen en Grindhouse se van a convertir en realidad y que Robert Rodríguez ya prepara la película Machete, entonces esta gente tiene más morro del que yo pensaba.

Para una tomadura de pelo como Planet terror prefiero, por ejemplo, las dos películas que conforman la doble sesión que se ha sacado de la “manga” (nunca mejor dicho) la distribuidora Manga Films: Desmembrados y Ovejas asesinas. Por lo menos son honestas, sí que juegan con poco presupuesto, tienen algo de imaginación y, aunque resultan productos que no acaban de sacar partido de sus propuestas (es mucho más divertida Desmembrados, por ejemplo, porque al final las ovejas zombies acaban decepcionando) al menos son lo que son, y hacen sus particulares “homenajes” sin aspavientos ni grandilocuencias.

Claro que siempre será mejor esto que apuntarse a la moda del cine de terror oriental en plan cine comercial yanqui, como hace la coproducción hispano-mexicana Km. 31, de Rigoberto Castañeda. Coproducida por Filmax (de ahí la incomprensible presencia de un Adriá Collado que está penoso), se trata de una de las pocas muestras de cine de terror realizadas en México. Menos mal, porque si las muestras del género pasan, como ésta, por copiar a las películas norteamericanas que copian a las películas orientales, entonces mejor que sigan haciendo dramas urbanos. A pesar de su éxito de taquilla en México (a España llegará en octubre), Km. 31 es, una vez más, un ejercicio psicológico que solo sirve de excusa para que el director-guionista haga lo que le dé la gana, juegue con efectos visuales más o menos decorosos, y acabe en un batiburrillo de referencias que dan miedo, pero de lo cutres que resultan.

Por cierto, que la visita de Robert Rodríguez y Rose McGowan a España ha estado rodeada de cierto morbo por eso de ver cómo se comportaban frente a los medios. Ya se sabe que hace un año Robert Rodríguez dejó a su mujer, con la que llevaba dieciséis años casado, y hace unos meses se confirmó (aunque ellos no lo han hecho público), que la razón de esta ruptura fue la relación “tórrida” que mantienen el director y la protagonista de Planet terror. De hecho, algunos miembros del equipo del rodaje lanzaron frases poco amables como: “Rose pensó que el equipo debía tratarla de forma especial, y se comportaba de esa forma. Bueno, ¿qué se puede esperar si te estás tirando al director?”. Y fuentes tan solventes como Variety explicaron que el parón que sufrió la producción de la película durante un mes tuvo que ver directamente con el momento en el que la mujer de Rodríguez se dio cuenta de la cornamenta que llevaba puesta. Eso sí que debe resultar terrorífico.

Para terminar, dos recomendaciones que rememoran al mago del suspense con resultados interesantes: Vacancy (que en España se titulará Habitación sin salida), una suerte de revisitación de Psicosis que se centra en un motel algo especial, en el que los clientes acaban siendo ensartados cual salchichas de barbacoa. Allí van a parar Kate Beckinsale y Luke Wilson, y su estancia se convierte en una pesadilla que logra buenas dosis de tensión sin echar mano de la sangría gratuita. No en vano el director, el húngaro Nimród Antal, ya consiguió elaborar muy buen cine con su internacionalmente aclamada Kontroll, que situaba en el metro de Budapest una trama de misterio. Y Disturbia, que tiene algo de La ventana indiscreta, pero solo en su planteamiento. No se trata de una versión teen (como se ha dicho) de la película de Hitchcock, sino que tiene en común el “voyeurismo” llevado hasta las últimas consecuencias. Es muy entretenida, consigue buenas dosis de suspense y hasta el tan de moda últimamente Shia LaBeouf está mucho más centrado que en Transformers.