01 diciembre, 2007

Bocazas de prestigio

A algún crítico invitado al Festival de Sevilla le ha dado por mostrar su disgusto ante las críticas de un periódico sevillano precisamente en el año en que éstas han sido menos incisivas. ¿Por qué este inesperado interés?


Este mes leemos en la columna de Mr. Belvedere, en la revista dedicada al cine publicitario Fotogramas, una entregada alabanza al Sevilla Festival de Cine Europeo. Curiosa glorificación de esta muestra cinematográfica, sobre todo porque a la revista suele importarle bien poco lo que se hace por Andalucía en cuestiones de cine. Claro que, a gastos pagados, a cualquiera le parece una maravilla cualquier festival como el de Sevilla cuya programación, compendio de las programaciones de Berlín, Munich, Karlovy Vary y otros, para cualquier crítico “viajero” resulta un descanso porque, como me decía un veterano escritor cinematográfico este año, casi todas las películas ya se han visto en otros festivales, y venir a Sevilla supone casi unas vacaciones pagadas.

En todo caso, lo que resulta aún más sorprendente es la bronca que Belvedere le echa al Diario de Sevilla que, según él, " insiste día a día en que se trata de un festival nefasto”, aseverando que esto es “ejemplo de partidismo beligerante que cae de lleno en el ridículo”. Menos mal que Mr. Belvedere pasó “olímpicamente” del festival cuando estaba dedicado al Cine y Deporte (sí, ese que dio origen a este festival, aunque se empeñen en tratar de enterrarlo, como un muerto que huele a podrido). Porque por entonces el Diario de Sevilla llevó a cabo una furibunda campaña contra el Festival de Sevilla, incluso mandando a sus redactorcillos a las puertas de los cines a contar los espectadores de las salas para demostrar que el festival no le interesaba a nadie. Mira por donde, este año se le quita importancia a la disminución de espectadores blandiendo la palabra “cultura”. Y, efectivamente, ya hemos dicho en más de una ocasión que las “audiencias” no son el mejor reclamo para nivelar el interés de las manifestaciones culturales. Pero como siempre, aquí se dice lo que se quiere de un año para otro, y si el año pasado se enarbolaban las cifras de espectadores como paradigma de la continuidad, este año se encuentran justificaciones más o menos peregrinas para su disminución.

Que el periódico del Grupo Joly es una avispero de fundamentalistas bocazas es una realidad. Pero hete aquí que a Mr. Belvedere ahora le sublevan las críticas del Diario de Sevilla, y eso que este año ha sido uno de los menos corrosivos. Es más, y lo hemos comentado con algunos compañeros de la crítica, el Sevilla Festival de Cine está viviendo un momento de indiferencia para la ciudad, quizás motivada, según algunos, por la falta de presupuesto, pero seguramente también por la apatía de una programación que, si bien ha jugado con acierto las cartas de los nombres propios del cine europeo, no ha conseguido que éstos visitaran el festival. En todo caso, poco a poco los objetivos de promover el cine hecho en Europa se ve fagocitado por los compromisos burocráticos, y hasta por un escaso criterio que lleva a este festival a lo que ya son otros: un batiburrillo de cine de toda índole donde la mierda más absoluta se pega a alguna que otra joya. Por otro lado, Jean Reno como homenajeado ha sido, sin duda, un segundo plato más o menos simpático pero que sabe a poca cosa (como seguramente fue un segundo plato Matt Dillon en San Sebastián). Es decir, actores poco merecedores de homenajes, a no ser que te fallen aquellos a los que querías homenajear.

Mr. Belvedere este año ha leído las críticas del Diario de Sevilla y se ha enrabietado no sé sabe muy bien por qué. Menos mal que están los periodistas que nos visitan de vez en cuando para abrirnos los ojos frente a las injusticias de los periódicos "beligerantes".