04 diciembre, 2007

Unos reculan y otros dan las gracias

Mientras en Sevilla los representantes del audiovisual se postran ante la Consejera de Cultura dándole las gracias por sus esfuerzos, la Academia de Cine se traga su propio criterio ante la polvareda levantada por una metedura de pata que se recordará durante muchos años.


La Academia de Cine ha reculado al final frente a los cortometrajistas. Algo, por lo demás, bastante lógico y previsible, teniendo en cuenta que la decisión adoptada por la Junta Directiva de aislar los premios de los cortos para dotar a la ceremonia de mayor celeridad, ya de por si resultaba incongruente con el deber de la Academia de velar por la producción cinematográfica como soporte cultural. Duras negociaciones, dicen, solo para volver adonde estábamos, es decir, una perdida de tiempo absurda que ha dejado a los miembros de la actual Junta Directiva como incapaces de representar los intereses para los que se les eligió. Veremos si esto tiene consecuencias. Claro que, darse por satisfechos con estar presentes en la ceremonia, sin tener las garantías de que TVE va a emitir los galardones a los cortos en la retransmisión televisiva me parece igual de incongruente. Entonces ¿para que quieren estar en la gala? ¿Cuál será la razón que dará TVE si decide eliminar estas categorías en la retransmisión? ¿Que los cortos “retrasan” la ceremonia, mientras que el interminable discurso de los actores o actrices premiados (que suelen ser los que mas hablan) no la retrasa? Se ve que los representantes de los cortometrajistas tenían pocas ganas de negociar, porque llegar a esta solución tiene menos sentido que la decisión ahora reculada por la Academia.

El cine es cultura. O mejor dicho, el audiovisual. Lo cual se ha demostrado en la I Feria de las Industrias Culturales de Andalucía, una cita bianual que estos días se ha celebrado en Sevilla. Una propuesta surgida de la Conserjería de Cultura de la Junta de Andalucía que ha convocado a numerosos representantes de la llamada “industria cultural”, y se ha hablado mucho de la “industria audiovisual”. La Feria ha demostrado su poder de convocatoria, sobre todo además por el empeño de los interlocutores públicos en que saliera bien. Aunque la participación en stands de la producción audiovisual andaluza ha sido bastante pobre, la presencia de profesionales si ha estado a la altura, y hasta algunas presentaciones, como la del Plan Estratégico por la Cultura, ha congregado a numeroso publico. La Feria, en todo caso, ha quedado este año como una muestra casi más institucional que profesional, y quizás seria deseable que en los próximos años fuera adquiriendo una tonalidad menos pública, por mucho que sean las Conserjerías quienes la organicen.

También es cierto, todo sea dicho, que ha habido una cierta condescendencia por parte de los profesionales que participaban en los actos programados, todos ellos dando las gracias hasta la extenuación por el esfuerzo de la Junta de Andalucía. Es cierto que se esta haciendo un esfuerzo para equipararse a otras comunidades en materia de soporte del audiovisual (también es verdad que Andalucía andaba bastante atrasada en este aspecto), pero estar todo el santo día lamiendo la mano del poder publico no es bueno ni para la industria ni para los funcionarios. Actitud curiosa la de los profesionales, sobe todo teniendo en cuenta que no hace muchas semanas una de las asociaciones representativas del sector enviaba a los medios incomunicado protestando porque el apoyo de la RTVA a la producción andaluza había sido menor y muchas productoras se verían obligadas a devolver el dinero concedido por la Consejería de Cultura. Pero de esas protestas no se ha oído nada en la Feria. Todos han sido parabienes y agradecimientos. ¿En que quedamos?