16 julio, 2010

Turismo de cine en horas bajas

Este fin de semana la taquilla norteamericana ha resultado venenosa para el Ayuntamiento de Sevilla. Mientras se vendía el rodaje de Noche y día como la gran promoción internacional de la ciudad, los resultados han acabado convirtiendo a la película en uno de los mayores fracasos de la carrera de Tom Cruise.

 Resulta curioso cómo los discursos políticos pueden acabar siendo devorados por la cruda realidad sin que quienes dijeron esas palabras se den por aludidos. El rodaje de una superproducción como Knight and day (juego de palabras un poco absurdo que en España directamente se ha traducido como Noche y día), en Sevilla y Cádiz sin duda dejó beneficios económicos a la ciudad (o no, porque no se sabe bien cuál ha sido el balance entre los perjuicios provocados y los beneficios conseguidos). En todo caso, siempre resulta atractivo para una ciudad que, a pesar de los inconvenientes que pueda provocar, sus calles sean tomadas durante algunos días por el complejo y deslumbrante negocio del cine. De todas formas, no faltaron críticas contra esta invasión yanqui (por parte de ese sector que sin embargo suele poner siempre a Estados Unidos como ejemplo de todo), seguramente porque siempre viene bien lanzar órdagos contra el que manda.


El problema surge cuando quienes responden a esas críticas son los políticos. A los voceros del Ayuntamiento (entre ellos el alcalde) no se les ocurrió otra cosa que, alimentados por la sonrisa "profident" de Tom Cruise, afirmar que el rodaje de Noche y día en Sevilla iba a suponer una promoción gratuita inmensa para la ciudad, dado el éxito que se esperaba de esta superproducción que, eso sí, no ha cosechado críticas excesivamente negativas. Pero, claro, vender que tu ciudad va a promocionarse en todo el mundo de forma masiva y comprobar al final que esa promoción es bastante más justita de lo que se había anunciado, acaba convirtiéndose en un quiebro difícil de solucionar. 

La prensa especializada estadounidense discute estos días sobre por qué una película que tenía, a priori, los ingredientes prefectos para convertirse en un éxito, ha acabado resultando (a la espera de su estreno internacional) uno de los fracasos más estrepitosos del año. No, no resulta exagerado si tenemos en cuenta que hasta el Vicepresidente de Marketing de la Fox ha salido a la palestra pidiendo perdón y asumiendo toda la responsabilidad por el mal camino que lleva la película en taquilla. Tampoco resulta exagerado cuando la prensa ha afirmado que Paramount, la productora de la que sería próxima secuela de Misión: Imposible ha estado muy atenta a las recaudaciones de Knight and day y que se podrían tomar decisiones drásticas en los próximos días. La razón es que la tercera entrega de la serie recaudó bastante menos que las dos anteriores, y que una producción de perfil parecido no termine de arrancar no es buena señal para arriesgar el dinero.  


Pero, ¿cuál es el auténtico fracaso de Noche y día? Pues básicamente, que una película con un presupuesto aproximado de 150 millones de dólares recaude tan sólo 20 millones en su primer fin de semana. Teniendo en cuenta que para que una producción de Hollywood salga rentable debe recaudar el doble de su presupuesto, el panorama resulta desalentador. 

Para entenderlo mejor, pongámoslo en su contexto: 1. Toy story 3, el gran éxito del fin de semana, recaudó la friolera de 60 millones de dólares. 2. Grown ups, la comedia protagonizada por Adam Sandler destinada a un perfil de público parecido al de Noche y día, consiguió el doble, unos 40 millones. 3. Misión imposible III, que se considera un relativo fracaso, recaudó unos 47 millones en su primer fin de semana.


Dados los resultados, y las escasas opciones que tiene la película de alcanzar esos mágicos 100 millones de dólares que separan los éxitos de los fracasos, el argumentario de los políticos sevillanos según el cual la promoción que se iba a hacer de la ciudad iba a resultar espectacular se les ha venido abajo. Ahí se han tenido que tragar sus palabras, y esperemos los resultados de la taquilla internacional, no vaya a ser que también se las metan por el culo.

Al margen de los bocazas municipales, lo que también resulta sorprendente es el cabreo generalizado entre muchos espectadores sevillanos sobre la imagen de la ciudad que se presenta. Una cosa es que los políticos tengan que justificarse aunque sea a base de decir estupideces, pero otra es que realmente se busque algo de verosimilitud en una película que comienza con el protagonista cargándose a todo bicho viviente y haciendo aterrizar un avión de pasajeros en medio del campo. Sí, salen los Sanfermines en Sevilla, pero también aparece como elemento fundamental de la trama una pila mágica que es capaz de dar energía hasta el infinito. En Lawrence de Arabia la Plaza de España era un cuartel del ejército en Egipto; en El ataque de los clones era el planeta Naboo. Noche y día no se toma en serio a sí misma, así que no tratemos nosotros de tomárnosla más en serio que los guionistas.