12 noviembre, 2006

Sevilla Festival de Cine: Burócratas vs. Cineastas

Sevilla Festival de Cine presume de ser un festival que “promociona el cine europeo”. Por eso resulta paradójico que la mitad de las películas premiadas ya tengan distribución. Pero lo peor es la falta de respeto de los jurados que este año han participado en la muestra.


Concluyó la tercera edición del Sevilla Festival de Cine con un balance diferente según provenga de la organización o de los cronistas y espectadores. Curioso distanciamiento que no hace más que plantear serias dudas sobre si existe realmente una conexión entre la dirección del festival y el sentimiento general de los verdaderos protagonistas (no los políticos, ni los ejecutivos de las instituciones europeas, sino el público que ha aguantado estoicamente las penurias organizativas).

El director del festival, Manuel Grosso, afirmó que las cancelaciones, cortes y demás desajustes de este año “son equivalentes a los de otros años”. Pero espectadores y cronistas están de acuerdo en confirmar que no recuerdan un primer fin de semana tan desastroso en los dos + tres años deportivos de historia de este evento. Minimiza también la ausencia de representantes de las películas programadas (en la clausura, ningún director premiado estuvo presente, lo cual dio lugar a una foto final de risa: Pilar Távora, Lucía Hoyos, Gervasio Iglesias... ¿qué era eso? ¿Los Premios ASECAN?). Y ya va siendo hora que se dé mayor protagonismo a los cineastas que a los ejecutivos. Se anuncia una espectacular cifra de 80.000 espectadores que ya me dirán de donde salen si ya el año pasado la de 65.000 que se dio oficialmente contrastaba con la real disminución (con partes de taquilla en la mano) en las salas. No habría que asustarse: un festival debe encontrar su público y no pasa nada porque se vaya ajustando en número. Pero aquí parece que lo importante es hacer campaña con cifras espectaculares. Eso sí ¿se cuentan como espectadores los que se han quedado sin ver las películas canceladas? ¿Y los niños que los primeros días de las sesiones de Europa Joven vieron cómo no había llegado la copia de una película porque, digamos, no se había pagado a tiempo el canon de exhibición?

Sevilla Festival de Cine presume de ser un festival “joven” que “promociona el cine europeo”. Loable labor. Por eso resulta paradójico que la mitad de las películas premiadas ya tengan distribución. Es más, el reparto entre distribuidoras ha sido equitativo: premios para Golem (Venus), Alta Films (La vida de los otros) y Wanda (Borrachera de poder, La suerte de Emma). Luego, si se pretende apoyar la exhibición de películas europeas, ¿no sería más lógico premiar títulos que no tengan distribución para promover su compra?

En todo caso, Sevilla Festival de Cine parece más preocupada por el apoyo institucional que por la labor real de difusión del cine. Se está convirtiendo en un festival de burócratas, con una evidente falta de respeto (proyecciones en DVD de ínfima calidad, no tener en cuenta los formatos de las copias...) hacia los cineastas, ausentes en su mayoría. Pero peor ha sido la falta de respeto de unos jurados que también han estado ausentes. No es de recibo que los jurados de secciones competitivas como la Oficial o Eurodoc no asistan toda la semana al evento, y que muchas de las películas las acaben viendo en sus casas en DVD porque están muy ocupados. Resulta aún más sangrante cuando algunos, como Gerardo Herrero, son productores y directores de cine, y por tanto habría que exigirles mayor respeto por las obras de sus colegas. Si Sevilla Festival de Cine quiere compararse a festivales grandes, que cumpla también con su obligación de tener jurados que al menos sean capaces de hacer su trabajo.

Lo más grave con respecto a los premios este año, sin embargo, proviene de cierta desorientación por parte de los organizadores, que acaba provocando hasta incongruentes (a ver cómo lo arreglan ahora) incumplimientos del reglamento. Porque dar el Premio del Jurado ex-aequo a las últimas películas de Claude Chabrol y Otar Iosseliani está muy bien, pero no está contemplado en el Reglamento del Festival que se puede descargar desde su página web, y en el que, literalmente, se expone: "Los diferentes premios de las categorías a concurso no podrán declararse ex-aequo ni desiertos". ¿Comorrrr? Entonces ¿qué pasa? ¿A los jurados no se les entregan los Reglamentos del Festival? ¿O son los responsables directivos quienes no se lo saben? Craso error que podría costarle al Ayuntamiento tener que desembolsar, no 30.000 euros entre las dos distribuidoras, sino 30.000 a cada una de ellas porque, si quisieran exigir el cumplimiento real del reglamento, puesto que el premio ex-aequo supone una flagrante metedura de pata, deberían pedir el pago de la cantidad íntegra prometida. Claro que quizás es que piensan que ninguna distribuidora va a tener la osadía de comprar los derechos de una película de Iosseliani.