30 diciembre, 2016

Series que nos han decepcionado esta temporada

La producción de series de televisión es inabarcable y resulta más que complicado hacer un seguimiento más o menos exhaustivo a los estrenos que cada temporada proponen las cadenas de televisión y plataformas digitales. 

Habitualmente se elaboran listas de las mejores series del año, y sin duda 2016 ha presentado una buena cantidad de producciones destacables. Entre ellas reseñamos algunas propuestas que ya resultaban interesantes de partida como el excelente drama judicial American crime story: The people v. O.J. Simpson (FX, 2016-), la ochentera historia de ciencia-ficción Stranger things (Netflix, 2016-), el drama familiar This is us (NBC, 2016-), la maravillosa locura de Paolo Sorrentino The young Pope (HBO, 2016-) o la perfecta trama de falso culpable de The Night of (HBO-BBC, 2016) y algunos descubrimientos como Baskets (FX, 2016-), una de las comedias absurdas más melancólicas que hemos visto, Trapped (Rúv, 2015-), policíaco islandés gélido y contundente, Berlin station (Epix, 2016-), una espléndida historia de espías, The OA (Netflix, 2016-), radical propuesta en torno a la muerte, Atlanta (FX, 2016-), ingeniosa comedia con más de una segunda lectura, Quarry (Cinemax, 2016-), drama psicológico perfecto y violento, o esa deliciosa muestra de anti-televisión (repleta de silencios y planos fijos) que es Horace and Pete (Louis C.K., 2016), que su autor ha publicado directamente en su página web, además de series ya conocidas de espléndida continuidad como The Americans (FX, 2013-), que se crece aún más en la evolución de sus personajes o American Crime (ABC, 2015-), una nueva disección enérgica de la sociedad norteamericana. 

Pero este año hemos preferido destacar esas otras producciones que venían precedidas de buenos augurios pero que finalmente se han quedado en algo más que una decepción.  

Westworld
Lisa Joy y Jonathan Nolan para HBO

Sin duda tenía todos los ingredientes para ser una serie con repercusión. Jonathan Nolan en el guión, J.J. Abrams en la producción y HBO poniendo toda la carne en el asador para intentar convertirla en la sustituta de Juego de tronos (HBO, 2011-2018). Un buen plantel de actores y una historia atractiva, aunque tampoco diera para mucho en la irregular versión cinematográfica Westworld (Michael Crichton, 1973) parecían completar las claves del éxito. El resultado a nivel de espectadores no ha podido ser mejor: con los 2.2. millones que vieron el capítulo final y sus 3.2. millones acumulados, se trata de la serie de más éxito en la historia de HBO. Pero a nivel de producción los resultados nos han parecido decepcionantes. La historia, que se cuenta en varios planos diferentes, resulta cansina en su desarrollo, con personajes atractivos como el que interpreta Ed Harris desaprovechados, que podrían haber necesitado mayor consistencia. Da la impresión de que, con el peso que suponen sus 100 millones de dólares de presupuesto y la responsabilidad de, al menos, preparar la sustitución de una serie antológica para HBO, Westworld se dilata en su desarrollo para extenderse a lo largo de sus 10 capítulos, innecesarios, lo que resta ritmo y tensión a las diferentes tramas, aunque hay que reconocer que los últimos dos capítulos levantan el vuelo. HBO ya ha confirmado una segunda temporada, y lo que apunta el capítulo final resulta atractivo y abre posibilidades interesantes de futuro.  

The crown
Peter Morgan para Netflix

La gran apuesta de Netflix por las series de calidad se presentó este año con la serie dedicada al reinado de Isabel II de Inglaterra. Con la pericia habitual en las buenas producciones inglesas, su creador, Peter Morgan, que ya llevó a la gran pantalla otro retrato de Isabel II en la magnífica La reina (Stephen Frears, 2006), The crown tiene una impecable factura. Sin embargo, aun reconociendo su excelente puesta en escena y buenas interpretaciones, tiene dos grandes defectos, que lastran en buena medida sus resultados. Por un lado, resulta excesivamente complaciente con la realeza, y plantea una escasa mirada crítica hacia la poliédrica figura de su protagonista, muchas veces justificada por los requerimientos oficiales. Da la impresión de que Netflix ha querido hacer una serie que no moleste a nadie, especialmente a la familia real británica, lo cual le resta interés. Por otro lado, la excelente interpretación de John Lithgow como el primer ministro Winston Churchill acaba fagocitando a la propia protagonista. Y no solo porque el actor norteamericano esté espléndido (ya suena como merecedor del Emmy), sino porque el propio desarrollo narrativo le da los mejores momentos. Los dos mejores episodios son, precisamente, los que dejan en segundo plano a la reina y le dan protagonismo al político: "Smoke and marros", centrado en la niebla contaminante que acabó con 12.000 londinenses en 1952 y que estuvo a punto de costarle su carrera política, y "Assassins", que cuenta la anécdota sobre el retrato de Winston Churchill. Viendo The crown, uno tiene la impresión de que hubiera sido más interesante una serie centrada en el primer ministro.    

The exorcist
Jeremy Slater para Fox

No cabe duda que las adaptaciones de películas en formato televisivo no han dado resultados especialmente sobresalientes en los últimos años. Esta temporada se presentaba otra de esas fallidas traslaciones del universo de terror cinematográfico a la televisión con Damien (AE, 2016), que trataba de adaptar La profecía (Richard Donner, 1976) con tan malos resultados que ni siquiera tendrá nueva temporada. Con El exorcista (William Friedkin, 1973) se podía haber realizado una lectura más fiel a la novela original de William Peter Blatty, pero finalmente se ha quedado en una especie de secuela de la versión para cine con poco acierto en el retrato de la exorcizada y de los exorcistas. Acabada su primera temporada, y con serias dudas sobre su continuidad (aunque Fox no se caracteriza precisamente por mantener una política muy coherente en torno a sus producciones televisivas), El exorcista es una oportunidad perdida que en ocasiones uno se imagina que hubiera dado mejores resultados en otras manos. Hay capítulos que parecen sacados del universo metafórico que tan bien desarrolló Bryan Fuller en Hannibal (AXN, 2013-2015), probablemente la mejor adaptación televisiva de una película en los últimos años. Pero aquí se queda en la superficie, y profundiza menos de lo que hubiera sido deseable en la psicología de los personajes, principal elemento de interés de la novela original. 

Outcast
Robert Kirkman para Cinemax

En los primeros capítulos, la nueva serie desarrollada por Robert Kirkman, autor de los cómics en los que se basa The walking dead (AMC, 2010-), esta nueva incursión en el género de terror, aquí más cercano al mundo de las posesiones, parecía que iba a ser una interesante muestra de horror psicológico, más adulto que la franquicia zombi, y mucho más centrado en el desarrollo de los personajes. Pero finalmente ha ido deambulando entre episodios inanes e idas y venidas de los personajes que no terminan de encontrar coherencia en su desarrollo narrativo. Aunque el perfil de sus dos protagonistas, el reverendo frustrado por su vano enfrentamiento con Satán, y el joven Kyle, también defraudado por la fatuidad de sus exorcismos, resulta interesante de partida, y se presenta como una lectura menos complaciente de lo habitual del terror basado en las posesiones demoníacas, el desarrollo acaba siendo poco satisfactorio, especialmente por su incapacidad de dar la entidad suficiente a la presencia de las fuerzas ocultas que aquí se presentan en su perfil más amenazador solo en ocasiones contadas, y la contundencia de su primer episodio se queda en una mera anécdota. Cinemax, que suele apostar por la continuidad en sus producciones, ya ha anunciado una segunda temporada, en la que esperamos que Robert Kirkman presente una historia mucho más congruente con las expectativas. 

American Horror story: Roanoke 
Brad Falchuk y Ryan Murphy para FX

En su sexta temporada, los creadores de la franquicia American horror story han querido dar una vuelta de tuerca a sus historias bizarras para plantear un acercamiento, aparentemente más clásico, hacia el terror, en cierto modo recuperando la esencia que convirtió a la primera temporada en un referente en el género para televisión. Los primeros capítulos, ciertamente, se desarrollan con contundencia y logran buenos resultados en esta historia que vuelve a tener una casa encantada como principal protagonista, pero llevando incluso a mayor extremo las escenas de violencia. Y la idea de plantear la historia como si se tratara de un docudrama, con recreaciones y entrevistas a los personajes principales, resulta interesante y atractiva. El problema es que, quizás por la imposibilidad de sostener la trama durante mucho tiempo, la serie sufre una vuelta de tuerca a mitad de temporada, anunciada por Ryan Murphy como algo sorprendente, pero que finalmente se convierte en su peor lastre. A partir del sexto episodio, esta nueva temporada se convierte una mezcla entre El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999) y Paranormal activity (Oren Peli, 2007), y acaba cayendo en una incoherente y gratuita sucesión de escenas gore que dilapidan en buena medida el interés de la historia. Sin duda, el éxito de la franquicia está asegurado, pero haría falta una nueva perspectiva para sustituir el agotamiento de la propuesta. 

Crisis in sex scenes
Woody Allen para Amazon

El director Woody Allen prometió después de esta serie que nunca más iba a trabajar en televisión. Desde luego, si sus posibles proyectos televisivos los realiza con la desgana con la que parece haber afrontado su primera (y parece que última) serie, mejor que siga dirigiendo películas. En realidad, Crisis in six scenes (Amazon, 2016) contiene todos los elementos característicos de las buenas historias de Woody Allen, especialmente los dos personajes principales que interpretan él mismo y su esposa en la vida real, la guionista y actriz Elaine May, aparte del caramelo comercial que supone introducir a una poco creíble Miley Cyrus en el reparto. Pero, tras un primer episodio atractivo, la serie se acaba estancando en una especie de círculo vicioso que pone en entredicho la capacidad del director y guionista para desarrollar historias que vayan más allá de la escasa hora y media que suelen durar sus largometrajes. Hay buenos momentos de comedia, sin duda, y resulta entrañable esta pareja de ancianos metidas a activistas antisistema (especialmente logrado es el episodio 5, cuando ambos se ven envueltos en una trama de intercambio de maletines), pero son destellos que no consiguen eclipsar la insatisfactoria primera incursión de Woody Allen en la televisión. 

Luke Cage
Chet Hodari Coker para Netflix

Tras los estrenos de Daredevil (Netflix, 2015-) y Jessica Jones (Netflix, 2016-), parecía que el tándem Netflix-Marvel podía dar excelentes adaptaciones televisivas sobre superhéroes más mundanos que los habituales. Pero el personaje de Luke Cage, que resultaba interesante como partenaire de Jessica Jones, ha acabado resultando poco atractivo como protagonista. Especialmente porque su historia, deudora del universo de los héroes negros de los setenta que capitaneó el actor Richard Roundtree en Shaft. Las noches rojas de Harlem (Gordon Parks, 1971), no termina de desprender el interés que el retrato de sus antecesores, realista y pegado a la calle, sí que tenía. Y la lucha interior entre el humano que quiere ser normal y el héroe que debe acabar con la delincuencia aquí aparece menos interesante que en aquellas. Los antagonistas tampoco juegan a favor de los buenos resultados, y parecen borradores de personajes que podrían haber sido más interesantes. Ciertamente, si Luke Cage se hubiera quedado en la primera mitad de la temporada podría haber sido una serie no especialmente deslumbrante pero sí al menos acertada. Pero la historia estirada hasta los 13 episodios, con la división entre dos antagonistas a cual más insustancial (si acaso el primero al menos tiene un perfil más acorde con la historia que se nos cuenta) acaba zozobrando por agotamiento. 


The Walking dead - 7ª Temp.
Scott M. Simple, Gregg Nicotero, Robert Kirkman para AMC

El final de la sexta temporada es quizás uno de los más impactantes de los últimos años, y despertó numerosos comentarios en las redes y ciertamente una expectación sin precedentes. Pero el primer capítulo de la nueva podríamos decir que fue un preámbulo en negativo de lo que encontraríamos a lo largo de toda ella. Casi una hora para resolver el misterio planteado, con la aparición de un nuevo personaje, Negan, y su inseparable Lucille, que sin embargo nos acaba resultando más cargante que amenazador (dan ganas de pegarle un tiro para que se calle). A lo largo de los nueve episodios de la midseason nos hemos encontrado de nuevo con esa dilatación en el tiempo que posiblemente desembocará en un festival de violencia, pero si una serie necesita ir sembrando durante nueve episodios para desarrollar en toda su plenitud en los siete siguientes, es que algo falla en su desarrollo. Los personajes evolucionan a trompicones, mientras las tramas acaban resultando en algunos casos soporíferas, y lo que en otras temporadas funcionaba, con la separación de personajes en historias paralelas, aquí resulta ineficaz y parece un recurso más para ralentizar el avance de las tramas principales. Esperemos que en febrero encontremos mejores resultados. 



The man in the High Castle - 2ª Temp. 
Frank Spotnitz para Amazon

Fue uno de los grandes descubrimientos de 2015. La adaptación libre del relato de Philip K. Dick consiguió desarrollar una trama entre bélica y de ciencia-ficción que nos sorprendía en cada capítulo.  Aunque la base estructural de la temporada ya estaba diseñada, parece que la salida de su creador, Frank Spotnitz, por desavenencias con Amazon pero sobre todo por la imposibilidad de dedicar el tiempo necesario a la producción, enfrascado en otro nuevo proyecto, el drama histórico Medici: Masters of Florence (Rai 1, 2016-), parece que ha afectado negativamente a la serie. De hecho, el rodaje de esta segunda temporada se interrumpió durante algunas semanas. Lo cierto es que, lo que nos parecía más interesante en la primera entrega, las dualidad de sentimientos que se establecen en los personajes, desde el alto mando de las SS que se debate entre la lealtad al Führer y la supervivencia de su hijo, hasta la dicotomía entre el amor a un soldado nazi y la lucha junto a la resistencia de la protagonista, aquí se diluyen en tramas secundarias. Hay menos consistencia en los personajes, y menos giros argumentales que despierten nuestra atención. A la espera de la posible llegada a España del servicio de Amazon Prime Video (siguiendo las políticas de expansión de otras plataformas como Netflix y HBO), la serie por el momento no está disponible en nuestro país. 

Expediente X - 10ª Temp.
Chris Carter para Fox

Uno de los regresos más esperados del año ha sido el de los agentes Mulder y Scully en una nueva temporada oficial de uno de los clásicos de la televisión. Fox ha quedado encantada, gracias a los más de siete millones de espectadores de su último capítulo, y anuncia que podría haber continuidad. Pero, a tenor de los resultados en pantalla, tenemos serias dudas de que fuera necesario realmente rescatar esta serie, especialmente cuando posteriormente se han realizado muchas otras siguiendo su estela y, en muchos casos, superándola. Esta nueva tanda de episodios (solo seis), no ha descubierto grandes misterios, y de hecho ha planteado algunos más, por lo que al final ha acabado siendo, no solo irrelevante, sino innecesaria. El principal problema de esta nueva incursión en los expedientes X es que, tratando de mantenerse fieles al original, hemos acabado viendo una continuación desfasada y poco acorde con el actual formato televisivo. Expediente X nos ha sonado, en 2016, a antigua y el principal responsable parece ser su creador Chris Carter, que se ha convertido en su peor enemigo. Si se pretende resucitar el formato, que tampoco es necesario, lo interesante sería que tuviera una visión nueva a través de otro showrunner que pudiera darle otra perspectiva. Si no es así, mucho nos tememos que estaremos ante un bluff mal calculado.   

Las mejores:

American crime story: The people v. O.J. Simpson, Stranger things The OA se pueden ver en Netflix España
The young PopeThe Night of y Quarry se pueden ver en HBO España
Trapped y American Crime se pueden ver en Movistar +
Atlanta se puede ver en Fox España
The Americans y This is us se pueden ver en Fox Life

Las decepciones:

Westworld y The exorcist se pueden ver en HBO España
The crown y Luke Cage se pueden ver en Netflix España
OutcastAmerican Horror Story: Roanoke, y Expediente X se pueden ver en Fox España
The Walking dead se estrena el 17 de febrero en Fox España