04 febrero, 2016

Estrenos de "midseason" en Estados Unidos: ¿las series del futuro?

Tras la pausa navideña, comienza la midseason en la televisión norteamericana, momento que aprovechan las cadenas de televisión para lanzar algunas de sus últimas novedades. No se trata de la época más fructífera en cuanto a series de calidad, y en ocasiones se acaban estrenando producciones que han salido de la parrillada de otoño por no resultar demasiado convincentes. En todo caso, es una buena forma de calibrar por dónde se mueven las diversas plataformas televisivas. Como de costumbre, la ciencia-ficción es el género preferido para captar la atención de los espectadores. Y entre historias más o menos recurrentes, nombres como los de Juan José Campanella, Chris Carter o Stan Lee dan algo de categoría al comienzo del año. Estas son algunas de las nuevas producciones televisivas que ya hemos podido ver. 

The X-Files
Chris Carter para Fox

La buena acogida de las producciones televisivas está provocando también la recuperación de antiguos éxitos de la pantalla pequeña. Si eso es bueno o es una muestra de cierto agotamiento de las fórmulas establecidas, es algo que iremos comprobando en los próximos años. Chris Carter creó en 1993 una de las series que más ha influido precisamente en la ficción televisiva actual, estableciendo pautas por entonces impensables, como la violencia que se mostraba en algunos capítulos (Home, el capítulo segundo de la cuarta temporada, fue el primero que tuvo que incluir un aviso de calificación para mayores por su alto contenido violento). Pero, ¿merece la pena recuperar a los personajes del pasado, especialmente cuando tanto David Duchovny (Californication) y Gillian Anderson (Hannibal) han encontrado otros caminos en televisión? El piloto de esta nueva entrega no parece despejar la incógnita, porque resulta vago, impreciso y hasta algo aburrido. La cosa mejora a partir del segundo y tercero de los seis capítulos previstos (este último es una curiosa boutade que juega con el humor absurdo), mejorando en la contraposición del presente con elementos que acompañan a los personajes desde temporadas pasadas, aunque en algunos momentos sus tramas parecen recordarnos precisamente a las de otras series posteriores que debían mucho a la estética de Expediente X, como es el caso de Fringe (2008-2013). 


DC's Legends of tomorrow
Greg Berlanti, Marc Guggenheim, Phil Klemmer, Andrew Kreisberg para The CW

El universo DC continúa desarrollándose en televisión, ahora con otra bifurcación de sus series de éxito Arrow (2012-) y The Flash (2014-), cuyos protagonistas también aparecen en esta nueva franquicia. The CW es, posiblemente, la cadena de televisión más pequeña de las que compiten en el mercado televisivo norteamericano, pero su coalición con DC le ha permitido colocarse en buenas posiciones de rating televisivo. Aunque hay que decir que este conglomerado narrativo que se inició con Arrow y se ha ido extendiendo en otras líneas argumentases paralelas puede acabar en un batiburrillo sin sentido. Por el momento se consigue mantener cierta coherencia, lo cual es positivo. En Legends of tomorrow se introduce a varios superhéroes metidos en una máquina del tiempo (Doctor Who (2005-) parece que ha influido en muchos otros universos de fantasía), y la serie tiene las virtudes y los defectos de otros producto televisivos basados en cómics. Entre efectos visuales con cierta decencia y escenarios un poco de cartón piedra (el interior de la máquina del tiempo es una mezcla cutre entre Star Trek (1966-1969) y Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D. (2013-)), las dos primeras partes funcionan sin destacar demasiado. Como en Arrow y The Flash, se trata de un entretenimiento de sobremesa que no aporta demasiada profundidad a sus personajes.  Como curiosidad, en el reparto vemos juntos de nuevo Dominic Purcell y Wentworth Miller antes de que protagonicen la resurrección de Prison break (2005-2009).



Lucifer
Tom Kapinos para Fox

También basada en una novela gráfica del mismo título de DC Cómics, que surgió como spin-off del personaje que aparecía en The sandman, Lucifer es una producción de Jerry Bruckheimer para televisión que incorpora como protagonista al hijo del mismísimo diablo, aquí disfrutando de su estancia en la Tierra y poco dispuesto a volver al infierno. Retratar a Lucifer como un inglés en Los Angeles no deja de tener su gracia, y el tono irónico que le da el actor Tom Ellis funciona bien dentro de la trama. Por lo demás, Lucifer parece una serie algo anquilosada en otras historias de investigación policial con cierto sentido del humor negro, como Castle (2009-) o Bones (2005-), y no aporta grandes novedades, por mucho que el protagonista sea inmortal y tenga su lado maquiavélico. Ni siquiera la trama del episodio piloto es lo suficientemente potente como para engancharnos especialmente, y parece un producto realizado con cierta desgana, destinado al público de sobremesa sin demasiadas pretensiones, que funciona a ratos pero no consigue establecer una auténtica identificación entre el espectador y los protagonistas a los que, por cierto, se les intuye un desarrollo más que previsible en sus interrelaciones personales.       



Second chance
Rand Ravich para Fox

Fox apuesta fuerte este año por las novedades de ciencia-ficción. Otro de sus estrenos es esta revisión moderna de Frankenstein, de Mary Shelley, aquí centrada en una compañía de alta tecnología que resucita a un veterano sheriff para intentar salvar a una de sus ejecutivas de un cáncer terminal. La resurrección vendrá acompañada por un rejuvenecimiento y una fuerza descomunal (algo así como un Hulk sin tinte verde), y permitirá al protagonista intentar lavar su propia imagen como policía corrupto. Los primeros episodios están dirigidos por Michael Cuesta, realizador responsable de algunos capítulos de Dexter (2006-2013) y Homeland (2011-)  y de interesantes películas independientes como L.I.E. (2001), lo cual es una garantía de buena ejecución. Y ciertamente, el episodio piloto tiene un dinamismo que nos atrapa y plantea ciertos interrogantes que pueden ser interesantes en su desarrollo. En todo caso, volvemos a una serie de episodios con investigaciones autoconclusivas y un arco argumental que mantiene algo de misterio. La idea de que el protagonista tenga que "recargar la batería" cada cierto tiempo es poco afortunada, porque ralentiza el desarrollo de las historia. Y tampoco parece indicar que la historia se mueva en terrenos poco trillados y desaprovecha la ocasión para reflexionar en serio sobre la naturaleza del alma humana.
 



Colony
Ryan Condal y Carlton Cuse para USA

El planteamiento de esta serie de ciencia-ficción no es demasiado original (un planeta Tierra rodeado de grandes muros que separan a los trabajadores de los colaboracionistas con una invasión alienígena), y recuerda a otras series recientes como Wayward Pines (2015-). Aquí nos tenemos que dejar llevar por unos protagonistas solventes como Josh Holloway (Perdidos) y Sarah Wayne Callies (Prison break, The walking dead), por el creador Carlton Cuse, responsable de series como Perdidos (2004-2010), Bates Motel (2013-2016) o The strain (2014-) y por la participación del argentino Juan José Campanella en la dirección de los tres primeros episodios. Aunque el episodio piloto es un tanto lánguido en el planteamiento de personajes y trama principal, la serie remonta algo una vez están planteadas las principales líneas narrativas, algunas de las cuales pueden dar resultados interesantes. Falta algo de profundidad en los personajes principales, y el desarrollo puede dar lugar a nefastas consecuencias o a una brillante resolución. Al menos el armazón parece consistente, aunque este tipo de historias de enfrentamientos resistencia-contra-invasores suele acabar dando vueltas y vueltas sobre lo mismo, a no ser que tengas un guión sobresaliente y lleno de sorpresas como el de The man in the high castle (2015-).



The magicians
Sera Gamble y John McNamara para Syfy

El planteamiento de esta "universidad para jóvenes con potencial mágico" sin duda nos recuerda a Harry Potter o X-men. Todavía más cuando la primera versión del episodio piloto fue escrita por los guionistas de la película X-men. primera generación (2011), aunque finalmente el proyecto pasó a manos de Sera Gamble y John McNamara. Basada en una novela de Lev Grossman que luego ha publicado dos continuaciones en sendos libros, la historia tiene potencial, con los dos primeros episodios llenos de sorpresas, giros y personajes interesantes que pueden dar de sí para un buen entretenimiento, poniendo las bases de protagonistas y antagonistas con buenas dosis de humor negro. Lo que aleja a The magicians de Harry Potter es que hace pocas concesiones, y si tiene que mostrar escenas de alto contenido violento lo hace (la primera incursión de "La Bestia" es escalofriante). Y en ese sentido parece que nos encontramos ante una producción con posibilidades de elaborar distintas líneas argumentales que resulten atractivas y nos deparen más de una sorpresa. Su target destinado a un público joven no es sinónimo de una historia sin complejidades que puede tener lecturas más profundas para un espectador adulto, y en eso, por el momento, mantiene toda nuestra atención. 



The Shannara Chronicles
Alfred Gough y Millers Millar para MTV

La cadena de televisión musical aporta su granito de arena en la producción de series de aventuras con reminiscencias mitológicas. Los creadores de Smallville (2001-2011) toman como referencia una serie de novelas escritas por Terry Brooks, The swords of Shannara Trilogy, para crear una historia eminentemente destinada a los espectadores adolescentes (el target principal de MTV), repleta de elfos, dragones y criaturas míticas en lucha contra las fuerzas oscuras. Nada nuevo, desde luego, y las referencias a El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien, son más que evidentes, no sólo porque los principales protagonistas sean elfos, sino por la propia estética visual de la serie, la ambientación de los escenarios (también se rodó en Nueva Zelanda) o la propia descripción del líder de los demonios, llamado Dagda Mor. El problema es que todo parece de cartón piedra, por mucho que tenga unos efectos visuales más o menos decentes, aunque no se le puede negar que resulta entretenida para un público poco exigente. La curiosidad la encontramos en la presencia de la actriz española Ivana Baquero, la niña de El laberinto del fauno (2006), que ha iniciado una carrera en Estados Unidos y aquí nos ofrece una interpretación por encima de la media de los jóvenes actores que componen el reparto.      



Dark net
Mati Kochavi para Showtime

Las series documentales pueden convertirse en la última moda de televisión. Éxitos como Making a murderer (2015-) muestran que, elaboradas con inteligencia, pueden atrapar casi tanto como una historia de ficción. Entre las novedades de Showtime este mes de enero se presenta esta incursión documental de ocho episodios en el mundo de internet y cómo éste ha cambiado nuestros comportamientos y nuestra forma de relacionarnos. En este caso, se nos muestra en cada capítulo un ramillete de historias más o menos oscuras sobre cómo internet ha servido a algunos de sus usuarios para cometer delitos, o cómo el mundo virtual ha modificado nuestras relaciones personales: en el primer episodio vemos al amante de una chica creada por ordenador, una relación sadomasoquista en la distancia o una joven sometida a una venganza sexual cuando su ex-novio decidió publicar sus fotos eróticas en todo tipo de páginas web. Es una visión poco esperanzadora, desde luego, de lo que nos ha transformado el mundo virtual, pero al mismo tiempo es una buena forma de darnos cuenta hasta qué punto estamos siendo controlados voluntariamente por programas informáticos que saben casi todo de nosotros. 



Billions
Brian Koppelman, David Levien y Andrew Ross Sorkin para Showtime

Estamos ante una de las series más prometedoras de esta mid-season. El enfrentamiento entre el Fiscal de Estado y un multimillonario cuyos negocios no parecen estar muy claros nos ha presentado en sus dos primeros capítulos unos diálogos inteligentes, una realización dinámica y un tempo preciso para ir desgranando lentamente los resortes que van componiendo la historia. Pero sobre todo Billions tiene la virtud de contar con un duelo interpretativo de altura, el que protagonizan los actores Damien Lewis, que ha sabido superar su trabajo en Homeland (2011-) con trabajos como Wolf Hall (2015) y el siempre espléndido Paul Giamatti, dos actores que continuamente estamos esperando que se encuentren al mismo tiempo en pantalla, porque su trabajo provoca chispazos en la pantalla. Cierto es que el background de los protagonistas suena a forzado (las tendencias sadomasoquistas del fiscal), pero aportan esa debilidad que quizás sea necesaria para próximas entregas. Aunque con estructura de culebrón, la serie contiene suficientes elementos de interés como para captar nuestra atención, y sus posibilidades argumentales han hecho que Showtime haya confirmado una segunda temporada hace unos días.  


American crime story: The People v. O.J. Simpson     
Ryan Murphy para FX

A este paso, Ryan Murphy está consiguiendo tener una serie suya en cada una de las franjas del calendario televisivo de Estados Unidos. Ahora, la franquicia American Horror Story incorpora una extremidad que se dedica a repasar en cada temporada algunos de los casos recientes más impactantes de la historia criminal de América. Algo así como lo que ya se hizo en España con La huella del crimen (1985). Nada nuevo, por tanto, pero aquí viene rodeado de una producción de lujo que tiene a los prestigiosos guionistas Scott Alexander y Larry Karaszewski (responsables de películas como Ed Wood (1994) o El escándalo de Larry Flint (1996) en el desarrollo de la historia. El resultado en su primer capítulo es interesante, especialmente apoyado en la interpretación de unos actores (Cuba Gooding, jr., John Travolta, la habitual Sarah Paulson...) que consiguen hacer creíble la increíble sucesión de despropósitos de uno de los juicios más mediáticos de la historia. Aunque la serie no aporta nada nuevo a las mil versiones de lo que sucedió entre O.J. Simpson y su ex-esposa, lo cierto es que el éxito arrollador del primer episodio deja abiertas buenas posibilidades de cara a próximas temporadas (la segunda podría estar dedicada a las consecuencias del Katrina). Aquí Ryan Murphy se ciñe a los hechos y deja a un lado la paranoia mental que suele estar presente en sus series, en un trabajo mucho más contenido. Lo cual es de agradecer.