28 enero, 2016

Las películas de animación nominadas al Oscar 2015

En nuestro repaso por algunas categorías de menor resonancia, nos acercamos en esta ocasión a los films nominados al Oscar. Aunque parece bastante clara la ganadora de este año, Del revés, no tienen menor calidad los otros títulos finalistas, aunque se hayan quedado fuera películas de gran relevancia comercial como Los Minions o la producción de Disney-Pixar El viaje de Arlo, en favor de una producción brasileña, El niño y el mundo, o la última película de los Studio Ghibli, El recuerdo de Marnie. Este es el repaso a los nominados al Oscar en la categoría de Largometraje de Animación:

Anomalisa
Duke Johnson, Charlie Kaufman

Charlie Kaufman se ha consolidado como un autor inclasificable, responsable de títulos que no se encuentran en la estela de las producciones de Hollywood. Y quizás por eso, a pesar de escribir y dirigir películas tan sobresalientes como Synecdoche, New York (2008), hay que esperar varios años para saborear sus nuevas historias. Basada en una obra teatral del mismo título que escribió en 2005 bajo el seudónimo de Francis Fregoli, en la que los actores leían sus textos directamente en un atril, sin escenario ni vestuario especial, Anomalisa ha tenido su traslación natural en forma de película de animación, con las voces de David Thewlis, Jennifer Jason-Leigh y Tom Noonan (los mismos actores de la obra teatral). Casi como una continuación coherente con la reflexión sobre la soledad del creador que realizó en Synecdoche, New York, su primera película como director, Charlie Kaufman nos ofrece aquí en forma de animación stop-motion otro acercamiento a la soledad de un hombre en su madurez al que la monotonía le rodea (hombres y mujeres hablan con la misma voz), convirtiendo su vida en un sinsentido, hasta que encuentra una vía de escape en una mujer aparentemente normal que le saca de la monotonía. Con un perfecto trabajo de animación, esta excelente reflexión sobre la madurez debería ser la ganadora del Oscar, aunque suponemos que lo tiene difícil, por introducirnos en un trabajo de animación para adultos (con la mejor escena de cunilingus que hemos visto en mucho tiempo) que, como suele ser habitual en el cine escrito por Charlie Kaufman, se mueve en terrenos poco complacientes. 



Del revés
Pete Docter, Ronnie Del Carmen

Tras una etapa un tanto menor en las producciones de Pixar (sus últimas películas, Cars 2 (2011), Brave (2012) y Monstruos University (2013) se movían en cotas de calidad media comparadas con sus anteriores obras maestras), la productora de John Lasseter nos ofrecía de nuevo una gran película de animación, en la que el concepto "para todos los públicos" cobra un sentido especial, porque Del revés es tan válida como cinta de animación para jóvenes, como visión cultural para adultos. Que una película de animación se presente en el Festival de Cannes da la medida exacta del terreno que maneja Pixar en un campo en el que parece reinar (no sin fracasos creativos, como el reciente El viaje de Arlo (2015)). Del revés se desarrolló durante cuatro años de la mano de uno de los directores más destacados de la compañía, Pete Docter, guionista de títulos como WALL-E (2008) y Up (2009), de la que también fue director, que atesora ya 7 nominaciones al Oscar, entre cortos y largometrajes. Considerada por muchos entre las mejores películas de Pixar, Del revés contiene algunas escenas inolvidables que formarán parte de la iconografía de una de las productoras más exitosas del cine de animación. Pocos dudan que este año el Oscar será para esta película. 



El niño y el mundo
Alê Abreu

A los aficionados al cine de animación la producción brasileña O minino e o mundo les parecerá una película antigua, siendo su estreno de 2014 y logrando algunos de los premios más importantes en su recorrido por festivales destacados como Annecy (Mejor Película y Premio del Público) o La Habana (Mejor Película de Animación). El joven ilustrador Alê Abreu ha conseguido situar su película en lo más alto del panorama del cine de animación internacional, y eso a pesar de un trabajo que en cierto modo sale de la senda habitual del género a nivel comercial. La gran virtud de El niño y el mundo es la de saber construir una historia sencilla (un niño recorre diversos escenarios buscando a su padre, que ha partido para encontrar trabajo) a través de una imaginativa concepción de la animación que va desde el dibujo sencillo del comienzo de la película a procesos mucho más elaborados conforme el niño descubre nuevos mundos. Todo ello retratado con una sorprendente capacidad para adentrarnos en un estilo de animación que resulta atractivo y ensoñador, unido a una denuncia clara y contundente de los sistemas de producción industrial y la explotación laboral (curiosamente, la producción está apoyada económicamente por Petrogas, una compañía que está precisamente en la línea de aquello que se denuncia en la historia). Sin necesidad de diálogos (los pocos que hay están reproducidos al revés, consiguiendo un lenguaje ininteligible) ni personajes estereotipados, Alê Abreu consigue en El niño y el mundo mucha mayor efectividad que los guiones "industriales" de las películas más comerciales.  



El recuerdo de Marnie
Hiromasa Yonebayashi

En 2013 el mítico cineasta Hayao Miyazaki anunciaba su retirada del cine. La productora Studio Ghibli no sobrevivió a la salida de su fundador ni un año, y en 2014 Isao Takahata anunciaba la decisión de que los estudios de animación abandonaban la producción de largometrajes. El recuerdo de Marnie queda, por tanto, como la última película realizaba por esta mítica compañía que ha dado algunos de los mejores títulos de animación de las últimas décadas. El filme, una historia intimista sobre una joven que se siente apartada de quienes le rodean, se mueve en los márgenes habituales de las producciones Ghibli, aunque sin alcanzar la maestría de otros de los últimos títulos de la compañía. Destaca sin duda el interés por los detalles del director Hiromasa Yonebayashi, que logró mejores resultados con su debut, Arrietty (2010). No es por ello desdeñable esta película, de escenarios preciosistas, momentos emocionantes y una técnica de animación inmejorable, en cuyo guión quizás hubiera hecho falta algo más de desarrollo para completar con mejores resultados esta historia sobre el recuerdo. Es una película con un poso de melancolía, y no deja de ser curioso que hable de la memoria siendo el colofón a una compañía que permanece en nuestra memoria como uno de los grandes responsables de la iconografía animada japonesa.   



La oveja Shaun. La película
Mark Burton, Richard Starzak

La factoría Aardman estrenó un nuevo largometraje, esta vez protagonizado por la protagonista de una serie de televisión que se viene emitiendo en la BBC desde 2007, y que a su vez tomaba al personaje de la oveja Shaun de un cortometraje protagonizado por Wallace & Gromit. Dirigida por el veterano Richard Starzak (el director de la serie) y Mark Burton, que también se encargan del guión, Shaun the sheep Movie demuestra una vez más la maestría de esta compañía de animación, aportando en el guión ese "british touch" con un sentido del humor blanco que demuestra que es posible escribir historias sencillas, pero repletas de personajes bien elaborados (hasta la más mínima aparición está estudiada) y escenas que hacen las delicias de niños y de adultos. Todo ello sin necesidad de recurrir al diálogo, como suele ser habitual en las producciones de Aardman Animation. La oveja Shaun es un slapstick que debe mucho a los grandes clásicos del cine mudo, y nos devuelve a ese sentido de la comedia clásico, pero en ningún momento obsoleto. Ni qué decir tiene que la técnica stop-motion (otra película nominada que utiliza este tipo de animación) alcanza la perfección. Aardman Animation ya consiguió el Oscar en 2005 con Wallace & Gromit. La maldición de las verduras