08 enero, 2016

25 discos que deberías haber escuchado en 2015 (y 2ª Parte)

Nuestras listas de lo mejor de 2015 concluye con este repaso a algunos de los mejores álbumes de música publicados durante este año. Se trata, como no podía ser menos, de una revisión personal acorde con nuestras particulares referencias musicales, pero sobre todo está concebida como un repaso emocional de discos que nos han acompañado (algunos casi obsesivamente) durante todo este año. Esta es nuestra propuesta.

Kovacs
Shades of black
5 de mayo

Una de las voces que más nos han impactado a lo largo de 2015 es la de Sharon Kovacs, cantante holandesa que tiene una de esas capacidades vocales solo adscritas a las grandes divas. Su álbum de debut contiene algunos de los momentos musicales más arrebatadores que hemos oído en mucho tiempo, y sus influencias... ya las describe ella misma en el estupendo Diggin' ("From Nina to Ella, Ella to Bassie"). Desde el principio, con la apertura de ese contundente 50 shades of black, Kovacs demuestra su talento como cantante, modulando en mil formas para engancharnos hasta el final de la canción. Jugando con el uso de las cuerdas en momentos que parece que estamos escuchando una canción de una película de James Bond (Fool like you), el disco va desgranando piezas que son una auténtica catapulta emocional.





Björk
Vulnicura / Vulnicura Strings
20 de enero / 9 de noviembre

Con Björk es difícil mantener una postura equidistante. Aunque sus últimos discos (Medúlla (2004), Volta (2007) o Biophilia (2011)) hayan supuesto cierto estancamiento en su sonido electrónico, siempre han tenido momentos de brillantez. Con Vulnicura, la cantante islandesa nos trajo un proyecto mucho más personal, el relato de su ruptura sentimental con el artista Matthew Barney (y posterior reconciliación), que se desgrana en canciones de despecho, de reproches sobre la infidelidad y la traición. Y esta descarnada puesta en escena de sus sentimientos se recubre de sonidos de cuerdas, con elementos electrónicos aportados por los productores The Haxan Cloak y Arca, que participaron una vez todo el disco estaba escrito para instrumentos de cuerda. Temas como History of touches, Lionsong o el magnífico Black Lake que funciona como eje central, desgranan la furia y la violencia de las palabras escritas por Björk. En noviembre se publicó Vulnicura strings, una especie de versión "acústica" del disco, desapareciendo todos los elementos electrónicos y manteniendo el esqueleto formal de los instrumentos de cuerda. En esta versión, los temas adquieren otra dimensión, más desnudos, más hirientes. Y sirve como complemento perfecto a un viaje extraordinario.





Miguel
Wildheart
30 de junio

El tercer álbum de este cantante californiano le sitúa en la línea de los mejores representantes de una forma distinta de afrontar el R&B. El disco comienza con toda una declaración de principios, ese A beautiful exit que contiene guitarras rasgadas y sonido casi rockero. En Simple things Miguel se transforma por momentos en Prince, una de sus confesadas referencias musicales, junto a Freddie Mercury. Aunque el álbum sigue teniendo como protagonista narrativo al amor (más bien al sexo), característica común en la música negra, hay momentos de reflexión sobre la inútil necesidad de colocar etiquetas que tienen que ver con la raza o la forma de afrontar la vida, como en What's normal anyway ("Too proper for the black kids, too black for the Mexicans, to square to be a hood nigga, that's normal anyway?"). Wildheart muestra la madurez de uno de los autores más sólidos del panorama actual, y se revela imprescindible en su condición de artista completo. 



Royce Wood Junior
The Ashen Tang
11 de mayo

El debut de este artista británico nos ha traído uno de esos discos referenciales que más nos han gustado este año. A lo largo de las lista de canciones encontramos sonidos que nos recuerdan a Prince (Midnight), Stevie Wonder (Bees), pero que no son simples imitaciones. La diversidad de estilos que encontramos en este álbum es notable, y la capacidad de Royce Wood para reconvertirlos en sonoridades diferentes resulta increíble. La incorporación de elementos electrónicos aportan una complejidad a las canciones que las hace mucho más atractivas. El soul, el funk o el pop se dan la mano en un disco que contiene grandes momentos de inspiración, como ese Stand que adquiere formas de composición orquestal a medida que avanza. 



Melody Gardot. Artist's cut
Currency of man
1 de junio

Poco se puede decir de una de las grandes voces del panorama actual. Cada nuevo disco de Melody Gardot es una auténtica descarga de emociones. Y la artista consiguió deslumbrar y sorprender una vez más con un álbum en el que se separa de algunas de sus temáticas habituales para adentrarse en terrenos más sociales, haciendo referencia a la violencia racial en Estados Unidos. De ahí nacen pasajes impactantes como Preacherman, que cuenta la historia real de Emmett Till, un adolescente negro asesinado en Mississippi en 1955 por haber flirteado con una chica blanca. No faltan por supuesto esos arrebatadores temas sosegados que muestran a una artista más personal, como el inmenso Burying my troublesOnce I was loved, en el que las cuerdas abrazan la voz de la cantante mientras recuerda a Charlie Haden, contrabajista fallecido en 2014 y que fue un auténtico padre para ella. El tema comienza con una grabación casera al piano que luego se desarrolla en After the rain, melancólica y triste interpretación que nos deja planchados. Estos cortes solo se pueden escuchar en la versión Artist's cut, un acercamiento al disco realizado tal como Melody Gardot lo concibió, casi como una narración cinematográfica.   



Empress of
Me
11 de septiembre

Empress of es el proyecto musical en solitario de la cantante Lorely Rodríguez, nacida en Los Angeles, residente en Nueva York y de origen hondureño, que creó este disco mientras vivió durante varias semanas en un remoto pueblo de México. Como su propio nombre indica, Me es un personal recorrido por los pensamientos de la artista y sus experiencias vitales, en las que la pasión (Make up) o la dependencia emocional (Everything is you) se hacen protagonistas. El sonido de Empress of se mueve entre el pop y la música electrónica, con cierto aire a Björk. Sus sonidos a veces bordeando la música house (How do you do it) nos enganchan desde el primer momento, evolucionando hacia terrenos inexplorados que marcarán tendencia en los próximos años, en la línea de FKA Twigs.



The Weeknd
Beauty behind the madness
28 de agosto

Que 2015 fue el año de este artista canadiense con ascendencia etíope no hay quien lo ponga en duda. El éxito de su nuevo disco ha sido impresionante en todo el mundo (menos en España, que todavía andamos con el reggaeton). Y está claro que la inclusión del tema Earned it en la banda sonora de la película 50 sombras de Grey ha contribuido a ello. Pero al margen de los mainstream, Abbel Tesfaye (The Weeknd) ha construido un álbum que contiene piezas que se disfrutan especialmente, aunque nada de lo que encontremos en él suene especialmente novedoso. A ello también hay que añadir colaboraciones de nombres notables a nivel comercial como Lana del Rey (Prisoner) o Ed Sheeran (en la espléndida Dark times), y la capacidad vocal del artista, que juega con geniales retrueques de falsete que subrayan su poderosa personalidad. La "belleza detrás de la locura" juega con los convencionalismos y al mismo tiempo expulsa intensos ramalazos de independencia. Y confirma a un artista pleno ya convertido en uno de los nombres imprescindibles de la escena musical. 



Grimes
Art angels
6 de noviembre

La trayectoria de la canadiense Claire Boucher se ha desarrollado entre críticas y alabanzas. Lo mismo ocurre con este disco, que ha dividido a sus seguidores, algunos considerándolo demasiado comercial. En todo caso, Grimes sigue siendo lo que era, una artista personal (y loca perdida) que juega a ser la musa de la modernidad, y que hace referencia a videojuegos, cómics, cultura de frikies en definitiva. Por eso puede que sea la artista pop más actual. El comienzo del disco, en forma de pieza de cámara (laughing and not being normal), marca la diferencia de lo que nos encontraremos a continuación. No es casual que el primer single, Flash without blood, viniera acompañado de un videoclip pasado de rosca y protagonizado una Maria Antonieta ensangrentada y otros personajes sacados de lo más profundo de la cultura otaku. 




Jamie xx
Colour
2 de junio

El productor musical Jamie Smith, más conocido como Jamie xx, nos proponía en su primer álbum en solitario (pero en realidad se trataba de una extensión de su formación The xx) un recorrido por la historia de la música de baile en Gran Bretaña. Así, hay grandes aportaciones de las voces de The xx en temas como en Seesaw (Romy) o en Stranger in a room (Oliver Sim), se dan la mano con caminos electrónicos y sonidos de instrumentos tan folclóricos como los "steel drums", tambores metálicos inventados en Trinidad y Tobago que dan su sonido característico a la música calypso (Obvs). Sin duda el último álbum de Jamie xx es uno de los grandes hallazgos de la música electrónica de 2015, completo y complejo, que acaba creando una ambientación entre melancólica y festiva que resulta hipnótica.  





Father John Misty
I love you, honeybear
9 de febrero

Josh Tillman, ex-componente del grupo Fleet Foxes, creó su alter ego Father John Misty en 2012, cuando publicó el álbum Fear fun, el primero que publicó en solitario. Explorando los sonidos folk, pero yendo mucho más, el ahora conocido como father John Misty desgrana en su último proyecto una serie de canciones magistralmente escritas e interpretadas, que cuentan historias personales protagonizadas por sus dos personalidades (persona y personaje). Así, se van alternando los protagonistas en canciones maravillosas como The night Josh Tillman came to our Apt. o Chateau Lobby #4 (in C for two virgins). Temas que suenan a desierto y cuyas letras a veces caminan por terrenos pantanosos de la decepción, como en ese Bored in the USA que incluye risas enlatadas ("They gave useless education, and a sub-prime loan on a craftsman home, keep my prescripciones filled, and now I can't get off but I can kind of deal, Oh with being bored in the USA").



James McMurtry
Complicated game 
24 de febrero

El veterano James McMurtry es un caso curioso en el mundo de la música. Publicando discos que no terminaban de lograr el reconocimiento merecido durante toda la década de los 90, en 2008 Just us kids recoge tanto una buena acogida comercial como excelentes críticas. Pero entonces desaparece de la escena musical, en una especie de autoretiro. Han tenido que pasar 7 años para que McMurtry publique otra obra maestra, que le consolida como uno de los cantautores más destacados de la música norteamericana. Como de costumbre, McMurtry desgrana una serie de historias que van desde una boda (You got to me) hasta baladas campestres (She loves me). Pero lo que destaca es su capacidad para sostener historias de profundidad en temas de larga duración. Ahí están Carlisle's haul o Long island sound.  




Natalia Lafourcade
Hasta la raíz
17 de marzo

La cantante mexicana publicaba este álbum que nos ha dejado algunos de los momentos más brillantes del año 2015. La canción que da título al álbum plantea desde el principio las bases de este trabajo, que gira en torno al pop con esas raíces latinas que tan bien sabe introducir. Es, como otros discos femeninos de 2015, un ramillete de sentimientos sobre la ruptura (Ya no te puedo querer, No más llorar), pero con momentos también de esperanza y de promesas (Nunca es suficiente). Jorge Drexler participa en este disco que contiene también algunas de las baladas más hermosas que hemos oído en la voz de Natalia Lafourcade, como ese Vámonos negrito que homenajea a Machín, o la gran Palomas blancas, auténtica historia de amor dedicada a México. 



Lin-Manuel Miranda
Hamilton
25 de septiembre

Aunque faltan algunos meses para sus celebración, y a la espera de contendientes más destacados, el musical Hamilton se perfila como el gran triunfador de los premios Tony de Broadway. Otro éxito para el neoyorquino de ascendencia portorriqueña Lin-Manuel Miranda, que ya desató la locura con el drama sobre la inmigración In the Heights (2008). En esta ocasión la temática sigue teniendo a un inmigrante como protagonista, pero esta vez del siglo XVIII. Basada en la historia de Alexander Hamilton, nacido en las tierras colonizadas del Caribe, que llegó a Nueva York para competir con Thomas Jefferson en la carrera a la presidencia de los Estados Unidos. La particularidad de este musical es que la historia está contada en forma de hip-hop, y se trata sin duda una de las mejores creaciones musicales de los últimos años. Grandes temas como My shot o Wait for it acompañan a los trajes de época y los grandes decorados palaciegos. E incluso hay momentos que nos recuerdan en su grandilocuencia a pasajes de Los miserables (Satisfied). La variedad creativa de Hamilton hace que no haya que acercarse a ella solo como una banda sonora de musical, sino de un disco que se disfruta de forma autónoma.