01 enero, 2016

Las 30 mejores series de 2015 (y 2ª Parte)

Que la producción de series ha aumentado en calidad y cantidad es indudable. La entrada en escena de nuevos productores en forma de televisiones de pago (Netflix) y portales de internet (Amazon) aporta una cantidad de producciones anuales que es difícil seguir en su complejidad. Más si queremos tener en cuenta también a otros países al margen de los Estados Unidos. Por eso hemos hecho una amplia selección de series que nos han parecido especialmente interesantes, entre las que se han estrenado en su país de origen durante 2015 (algunas están inéditas en España), aunque sin duda habrá títulos que algunos echarán en falta. Por eso os animamos a aportar vuestras propias listas en los comentarios.


Les revenants
Fabrice Gobert para Canal + France

La segunda temporada de esta serie francesa llegó dos años después, tras dos años sin tomarse una decisión clara en torno su futuro. Ya hablamos en su momento del regreso del escritor Emmanuel Carrère al guión, tras abandonar la serie por criterios divergentes con la producción. En esta nueva temporada (que podría tener continuidad en una tercera definitiva), la historia se centra más en el devenir de estos muertos vivientes que no tienen un destino fijo. Más oscura e intrincada que la primera, la nueva temporada sigue teniendo ese aura de languidez, pero consigue desarrollar y profundizar más en las historias de sus protagonistas, en una especie de revisión de sus vidas pasadas desde el punto de vista de su muerte presente. Con sus aciertos y sus distorsiones, Les revenants sigue siendo una de las más fascinantes incursiones en torno al destino del ser humano que hemos visto en los últimos años.

American crime (Miniserie)
John Ridley para ABC

El ganador del Oscar por su guión para 12 años de esclavitud, Jhon Ridley, dio el salto a la televisión con este drama en formato de miniserie que se ha convertido en una de las propuestas más interesantes del año. La historia, que gira en torno al asalto que se produce en la casa de un matrimonio y las consecuencias que éste tendrá en el resto de su familia, vuelve a tratar temas como el racismo y el clasismo. Excelente en su desarrollo, la serie tiene en sus protagonistas, unos espléndidos Felicity Huffman, Timothy Hutton y Regina King, el soporte necesario para construir un drama de gran solidez que a lo largo de sus diez capítulos realiza una disección certera de la sociedad norteamericana, en la que se ocultan todavía sentimientos de racismo profundos. 

Wolf Hall (Miniserie)
Peter Straughan para BBC2

Otra muestra de esa habilidad que tienen los ingleses para construir perfectos dramas históricos es esta miniserie en torno a la figura de Thomas Cromwell, uno de los asesores principales de Enrique VIII (un Damian Lewis ya liberado de su personaje en Homeland) , finalmente caído en desgracia. De visionado obligado, sus ingredientes juegan a la revisión de un personaje histórico que aún sigue siendo polémico, aquí encarnado por un actor grandioso como Mark Rylance, que consigue elaborar un difícil papel para mantener la identificación con el espectador. La ambientación siempre perfecta y una banda sonora de Debbie Wiseman encomiable en el uso de instrumentos solistas aportan esas dosis de rigor que resultan envidiables en las producciones inglesas. 

London spy (Miniserie)
Tom Rob Smith para BBC

Aparentemente su título nos da la señal de encontrarnos ante una serie de espías británicos pero, aunque en la superficie lo es, esta producción tiene un planteamiento mucho más moral y cercano a las relaciones humanas. Centrada en la relación que establecen un joven gay algo perdido en su deambular existencial y un apuesto espía que oculta un pasado más que sórdido, esta serie nos atrapa desde el principio y a lo largo de sus cinco episodios. En una trama que tiene algo de hitchockiana (un protagonista atrapado en una red de conspiraciones que no acaba de entender), London spy juega al engaño y a las apariencias, y consigue que su a veces incoherente desarrollo acabe resultando atractivo. Especialmente gracias al trabajo de ese gran actor que es Ben Whishaw, que lo mismo te hace de Q en las nuevas películas de James Bond que de un atribulado joven perdido en su propia vida. 

Downton Abbey (Temporada 6 y Final)
Julian Fellowes para ITV

En un año en el que han dado su definitivo cierre series tan destacadas como Mad men, Justified o Hannibal, también ha llegado el momento final para esta clásica producción británica que se convirtió en cita obligada desde 2010. Sus seis temporadas (casi siempre concluidas con un episodio final de Navidad) nos han introducido en la vida de una familia de terratenientes y sus criados, y cómo la incorporación de la industria y el mundo moderno ha ido modificando sus relaciones. Con altibajos a lo largo de su desarrollo, los personajes del condado de Downton Abbey se han convertido casi en parte de la familia, igual que los de otras series clásicas británicas. Y esta especie de soup-opera de época, con drama, grandes momentos de comedia (esa Maggie Smith que crea uno de los grandes personajes de la televisión) y romance envueltos en una estudiada ambientación histórica ha concluido con un final a la altura de las circunstancias.

Galavant (Temporada 1)
Dan Fogelman para ABC

Precisamente otra producción que se desarrolla en un ambiente histórico esta esta comedia musical que se ha convertido en una de las propuestas más refrescantes de la temporada. Con canciones escritas por Alan Menken y Christopher Lennertz nos encontramos ante un divertido cuento de caballeros y princesas que se desarrolla casi en su totalidad apoyada en las composiciones de ambos. Sus ocho primeros episodios (con continuidad a partir de 2016) se hacen cortos, y aporta también la aparición de actores invitados como Rutger Hauer, Ricky Gervais o Hugh Bonneville (el patriarca de la serie Downton Abbey en un divertido papel de pirata). En definitiva estamos ante una comedia apta para todos los públicos y especialmente atractiva para los amantes de los musicales. 

Narcos  (Temporada 1)
Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro para Netflix

Sin duda estamos ante una de las series del año, desarrollada por el equipo responsable de Tropa de élite a la cabeza (el director José Padilha y el actor Walter Moura). La crónica vital de uno de los mayores narcotraficantes de la historia está contada con garra, escenas de acción muy bien resueltas, interpretaciones notables y una puesta en escena digna de cualquier gran producción. Netflix decidió apostar fuerte por esta serie y sin duda consiguió lo que se esperaba de ella. La narración resume bien la compleja trayectoria de Pablo Escobar (desde su imagen de protector de los pobres hasta convertirse en uno de los más sanguinarios traficantes), y la serie no cae en el error de evitar la lengua original de los protagonistas (español e inglés), lo que hace que resulte mucho más dinámica. Mención especial merece el actor Walter Moura, que compone un personaje notable con toques de auténtica genialidad.


Mozart in the jungle (Temporada 1)
Roman Coppola, Jason Schwartzman y Paul Weitz para Amazon

Una de las sorpresas del año ha sido esta serie de la que Amazon lanzó su episodio piloto recibiendo una excelente respuesta entre los usuarios de la web. Centrada en el mundo de la música clásica, con sus egos, sus vanidades y sus subterfugios, los 10 episodios se mueven en un terreno de comedia con cierto aire absurdo que puede parecer difícil pero que se resuelve con solvencia. Un espléndido Gael García Bernal, nominado al Globo de Oro, encarna a un "maestro" que se sale de los cánones clásicos, enfrentado al ex-director de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, el siempre certero Malcolm McDowell. El episodio 7 ("You go to my head"), rodado por Roman Coppola en largos plazos secuencia en un solo escenario, es un auténtico alarde técnico, y confirma la originalidad de una propuesta que parece tener continuidad.   



The knick (Temporada 2)
Jack Amiel y Michael Begler para Cinemax

Tras la buena acogida que tuvo la primera temporada de esta serie dirigida por Steven Soderbergh y con un magnífico Clive Owen como protagonista, la segunda temporada se esperaba con interés. Y, aunque ya la sorpresa de las situaciones y sus personajes (este médico drogadicto en un hospital neoyorquino a principios del siglo XX es uno de los más sórdidos que ha dado la televisión en los últimos años), el nivel se mantiene sin decepcionar. No es una serie fácil de ver, y resulta por momentos dura en sus imágenes del quirófano, pero aborda con inteligencia temas como el racismo o los avances técnicos en medicina. Cada capítulo es hipnótico, especialmente por la relación entre los personajes y por esa visión oscura de los entresijos de un hospital en 1901, casi siempre envuelto en problemas de gestión económica. Un acierto para Cinemax, cadena de cable estadounidense que pertenece a HBO. 



Scream queens (Temporada 1)
Ryan Murphy, Ian Brennan y Brad Falchuk para Fox

Ryan Murphy se ha convertido en una máquina de producción de series de televisión, tras el éxito de American Horror Story (producción que cada año nos da una de cal y otra de arena). Mientras se espera el estreno de American Crime Story, que estará centrada en una historia policíaca diferente cada temporada, este año llegó la primera temporada de Scream queens, una parodia de las películas de terror de adolescentes. En este sentido, el tono de la serie se empareja más con Glee (otro de los éxitos de Ryan Murphy), pero aquí llevado hasta el extremo de la comedia absurda y personajes histriónicos. La trama de asesinatos da un poco igual, porque en realidad lo que importa es la visión burlesca de este campus universitario (aquí regentado por una recuperada y divertida Jamie Lee Curtis) y los grupos de fraternidad de estudiantes.   



Jessica Jones (Temporada 1)
Melissa Rosenberg para Netflix/ABC

La incursión de Marvel en la televisión ya es un hecho. A series destacadas como Agents of S.H.I.E.L.D. se han unido este año Agent Carter, Daredevil y Jessica Jones. Se trata de una respuesta contundente a DC Comics y sus populares series Arrow y The Flash, que han conseguido una muy buena aceptación entre los espectadores más jóvenes. Entre ellas seleccionamos Jessica Jones por ser la primera producción para televisión con un target de público más adulto, lo que permite que la serie se mueva por terrenos mucho más interesantes. Esta detective con poderes interpretada por Krysten Ritter tiene que lidiar con un pasado oscuro que poco a poco se nos irá revelando en capítulos que saben dosificar con inteligencia la información. Y adelanta también interesantes personajes como el de Luce Cage, que será protagonista de otra serie propia en 2016. 



Homeland (Temporada 5)
Howard Gordon y Alex Gansa para Showtime

Hace ya al menos dos temporadas que Homeland tiene divididos a sus seguidores entre los que piensan que debería haber terminado en la tercera entrega y los que continuamos disfrutando de las tramas protagonizadas por la bipolar Carrie Mathison. La serie realizó un reseteo arriesgado para convertirse en algo diferente a lo que fue en las primeras, convirtiéndose en una especie de crónica realista de la situación de amenaza terrorista continua que vivimos en los últimos años. En ese sentido, la trama situada en Berlín de esta última temporada no ha podido ser más clarividente tras los atentados sufridos en París. Eso, y que sigue siendo una excelente serie de acción y espionaje (a otras no se les exige tanto como a ésta), merecen tenerla en nuestra lista. Ah, y el personaje de Allison Carr, un hallazgo que ha conseguido ensombrecer a la propia protagonista. 

The affair (Temporada 2)

Hagan Levi y Sarah Treem para Showtime

El planteamiento de esta serie sorprendió en su estreno por la visión dual de una historia de infidelidad, que se cuenta en cada capítulo desde el punto de vista de cada uno de los amantes. Con seguidores y detractores a partes iguales, teniendo en cuenta que el desarrollo de la historia gira en ocasiones a planteamientos narrativos discutibles que pueden engañar al espectador, lo cierto es que la fuerza dramática de esta historia consigue engancharnos desde el principio. Esta segunda temporada propone una deconstrucción de la primera, haciéndonos partícipes de las devastadoras consecuenciales emocionales de los hechos que tuvieron lugar en aquella. Y añadiendo nuevos puntos de vista (los de las parejas abandonadas), algo que contrariamente a lo que pudiera parecer, no confunde, sino que añade profundidad a la trama. El resultado es espléndido, y ya se anuncia una tercera temporada. 



The leftovers (Temporada 2)
Damond Lindelof y Tom Perrotta para HBO

Aunque parezca una perogrullada, The leftovers es una serie que gusta o no gusta. Con algunas propuestas formales que la conectan con Perdidos (la serie creada por Damon Lindelof), el planteamiento misterioso (la desaparición de un 2% de la población mundial sin ninguna razón aparente) juega aquí un papel secundario para introducirnos en las experiencias emocionales de sus protagonistas. Lo que hace de esta propuesta una arriesgada jugada televisiva es ese aire de espiritualidad que la envuelven, ese tono lánguido que acompaña a los personajes en cada capítulo, en el que parece que no ocurre nada en la superficie, pero se intuyen auténticos terremotos en el interior de sus protagonistas. Es por tanto una serie que te atrapa emocionalmente o te deja frío como un témpano. La nueva temporada continúa explorando estos mismos caminos, manteniendo el misterio original y adentrándose, si cabe con mayor eficacia, en un rompecabezas que tiene a la emoción como principal resorte.  


Fargo (Temporada 2)
Noah Hawley para FX

Sin duda alguna, la adaptación a la televisión de la película Fargo fue uno de los hallazgos de 2014, y una de las series más perfectas de las que se estrenaron hace un año. Supo mantener el espíritu de la historia creada por los hermanos Coen, pero al mismo tiempo se rodeó de una personalidad propia que hizo que sus personajes adquirieran un aire mucho más cercano. La segunda temporada, al contrario de lo que suele suceder, ha superado todas las expectativas, y podemos decir que ha mejorado incluso a la magnífica primera entrega. Situándola en 1979, más de veinte años antes que la historia original, su creador Noah Hawley consigue una historia llena de fuerza, con guiones plagados de detalles geniales y un tono cercano a los hermanos Coen de Muerte entra las flores. Si la tercera temporada (que se sitúa en 2010) sigue por esta línea, estamos ante una de las grandes series de la década.