01 noviembre, 2009

Actividad paranormal de blockbuster

Nos han contado que Steven Spielberg se cagó de miedo con esta película. Pero ¿tenemos que creernos todo lo que las multinacionales nos venden?  

Soy bastante reacio a creerme las informaciones que provienen de los grandes estudios. Se nos venden películas como de bajo presupuesto que sin embargo vienen precedidas de una intensa campaña promocional. Así, cineastas como Robert Rodríguez consiguieron entrar en el mercado con producciones de ínfimo coste como El mariachi, pero que contaba con una trayectoria publicitaria importante a cargo de la distribuidora Sony Pictures. Con lo cual, realmente uno no sabe si está asistiendo a un engañabobos o a un auténtico descubrimiento. 

El pasado fin de semana una de esas películas que nos venden como producto casi amateur consiguió superar en recaudación a la gran estrella del cine de terror, Saw VI. Se trata de Paranormal activity, una historia sencilla de sencillo desarrollo que sin embargo ha acabado convirtiéndose en el fenómeno de la temporada. Dirigida en 2007 por el joven Oren Peli, y estrenada en el pasado Festival de Sitges, esta historia de trazos difusos tiene un planteamiento parecido al de títulos como El proyecto de la bruja de Blair (¿qué fue de sus dos directores?) y REC: Acercar el terror al espectador a través de una cámara subjetiva, cuya justificación queda a veces en entredicho, pero que acaba resultando de una efectividad inusual hasta el momento. 

En este caso, y acompañada de una campaña de esas que llaman "viral" (apariencia de realidad que esconde una promoción publicitaria) el operativo ha funcionado a la perfección, y Paranormal activity se ha convertido en toda una revelación. Pero ¿realmente nos tenemos que creer todo lo que nos cuentan? La promoción de la película (y su planteamiento de inicio) consiste en contarnos la historia de una pareja que debe convivir con fenómenos paranormales que graban con una cámara de video como si se tratara de una grabación real. Esto no es nuevo, claro, ya lo hizo Miguel de Cervantes en Don Quijote de la Mancha. Pero, aunque sepamos que lo que estamos viendo es tan irreal como cualquier escena de Destino final, lo cierto es que consigue crear cierto desasosiego. 

Claro que luego nos cuentan que si Steven Spielberg se cagó de miedo (¿de verdad alguien se cree que el productor y director de todo tipo de películas de género llevó el DVD a su estudio metido en una bolsa de basura porque pensaba que estaba maldito?), que si los mandamases de Dreamworks se quedaron impactados... y encima el director del Festival de Sitges entra al trapo y promociona la película en el programa de Iker Jiménez (en el que de hecho uno no se cree ni la mitad de las cosas que cuentan) como si tuviera dudas de si se trata de una grabación real. 

Lo cierto es que Paranormal activity, la película que se ha estrenado en salas, no es la película que Oren Peli dirigió, sino un remake producido cuando Dreamworks decidió entrar en el proyecto. Es decir, realizado con un presupuesto acorde con las producciones de las majors, por supuesto de bajo coste. Y también es verdad que el estreno tardío de la película se debe más a cuestiones relacionadas con la falta de liquidez de la productora que con otras cuestiones del más allá.

Paranormal activity es una película que juega bien sus cartas. Tiene un planteamiento sencillo, unos actores convincentes, una estructura de cine de terror de fórmula y unos resultados decentes. Lo mejor de la propuesta es el dibujo incrédulo de uno de sus dos personajes; lo peor, un final que para mí no termina de resultar convincente y mucho menos impactante de lo que hubiera sido deseable. Pero eso sí, consigue momentos de auténtico desasosiego y tiene una escena concreta que te deja helado (los que la hayan visto ya sabrán a cuál me refiero). A pesar de su estructura esquemática y de sus recursos modestos, logra resultar entretenida, aunque le sobra algo de metraje. Pero tampoco deja de ser un producto de diseño industrial envuelto en formato de cine indi