10 marzo, 2016

Bill Frisell: emociones cinematográficas

Desde 1995, el guitarrista Bill Frisell ha venido publicando prácticamente un álbum al año, a veces hasta tres, lo que le convierte en uno de los músicos más prolíficos del panorama actual. Sus incursiones en el jazz y el folk son casi siempre de una precisión notable, y se convierte en una experiencia emocional electrizante. Su último disco es una incursión en el mundo del cine y la televisión con todas las de la ley, incluyendo temas estándar de bandas sonoras que a todos nos suenan, con algunas curiosidades destacables y, en general, revisiones que otorgan a cada composición una nueva dimensión. When you wish upon a star es, por tanto, un álbum que penetra en nuestra memoria para ofrecernos, a su vez, una selección de recuerdos personales del músico. Y en eso radica parte de su encanto y de su interés, aunque los resultados sean a veces de calidad intermitente. 

La relación de Bill Frisell con el mundo del cine es más habitual de lo que pudiera parecer. Él mismo ha compuesto bandas sonoras para películas como La scuola (1995), de Daniel Luchetti, Almost heaven (2005), de Ed Herzog y All hat (2007), de Leonard Farlinger, en esta última conectando directamente con su faceta folk. En 1995 también publicó dos álbumes que recogían temas musicales para interpretarlos en directo con la proyección de películas de Buster Keaton: Go West, que incluía composiciones de Bill Frisell para el film El rey de los cowboys (1925) y The high sign/One week, que incorporaba música para los cortos El guardaespaldas (1921) y Una semana (1920).  

También podríamos considerar Quartet (1996) como un recopilatorio cinematográfico, ya que en él se encontraban sus composiciones para la película La scuola y para otro cortometraje de Buster Keaton, Convicto 13 (1920). Pero sobre todo podíamos escuchar varios fragmentos de su música original para la serie de animación Tales from the Far Side (1994), creada por su amigo Gary Larson. Precisamente de esta última Bill Frisell incorpora una nueva versión en When you wish upon a star, quizás uno de los momentos más interesantes. Aquí, el tema principal de la serie resulta menos oscuro que en la versión original, y se posiciona más con el jazz tradicional, sustituyendo la viola como instrumento melódico principal por la voz, y desembocando al final en un frenético solo de la guitarra eléctrica. 

Decíamos que la selección de los temas que conforman esta incursión de Bill Frisell en el cine y la televisión forman parte de sus recuerdos personales, lo que le da al álbum un carácter de autobiografía musical que resulta lo más atractivo. De ahí que estén presentes también, en el terreno televisivo, series que han acompañado la infancia de su autor, como Bonanza (1959-1973) y la canción "Happy trails", que cantaba Dale Evans en The Roy Rogers Show (1951-1957), dos excepciones al tono jazzístico general que nos recuerdan las raíces profundas de Bill Frisell en la música folk norteamericana, y en esa figura del cowboy clásico que ha marcado también parte de sus incursiones en el mundo del cine. 




Estas raíces también están presentes en los dos fragmentos con los que se abre el álbum, pertenecientes a la música compuesta por Elmer Bernstein para la película Matar a un ruiseñor (1962), de Robert Mulligan, ese magnífico alegato antirracista que se posicionaba a favor de la segregación racial en un momento especialmente duro para la lucha por la igualdad. Un recuerdo especialmente vívido para Bill Frisell, que también asistió a un discurso de Martin Luther King en una iglesia en Denver, su ciudad natal. Y ese tono de cine negro está presente asimismo en la reinterpretación del tema principal de la película Cautivos del mal (1952), de Vincente Minnelli, en la que la viola y la guitarra se dan la mano para recrear la hermosa melodía compuesta por David Raksin para la película. 

A lo largo del álbum resulta intermitente la participación de la cantante Petra Haden aunque, para nosotros, aporta poco valor en sus interpretaciones de algunos temas. El tono lánguido de su voz convierte en anodina la versión de la clásica canción "The shadow of your smile", escrita por Johnny Mandel y Paul Francis Webster para el drama romántico Castillos en la arena (1955), de Vincente Minnelli y en excesivamente etérea la del tema principal de la película de James Bond Solo se vive dos veces (1967), de Lewis Gilbert, creado por John Barry y Leslie Bricusse.

Curiosamente, dos de las canciones que se incluyen en este disco ya formaron parte de la colaboración que el guitarrista y la cantante tuvieron en Petra Haden and Bill Frisell (2003), aunque ahora en versiones diferentes. Es el caso de "Moon river", compuesto por Henry Mancini y Johnny Mercer para Desayuno con diamantes (1961), de Blake Edwards y el tema que da título al álbum, estándar de la película de Disney Pinocho (1940), que crearon en su día Leigh Harline y Ned Washington. 

Petra Haden, en solitario, ya realizó una incursión en el mundo del cine con el álbum Petra goes to the movies (2013), que resulta mucho más edificante que sus aportaciones en esta grabación de Bill Frisell. Sobre todo por su ecléctica selección de temas, que incluía hasta la música de La red social (2010), y sus logradas recreaciones a capella de bandas sonoras sinfónicas como Superman (1978) o Psicosis (1960). 

Esta última también está presente en el disco que estamos comentando. Y es uno de los pasajes de mayor interés, en el que Bill Frisell toma un desvío en el tono de background jazz que nos ofrece a lo largo de toda la grabación para adentrarse en terrenos más contundentes, cercanos a los sonidos de John Zorn, especialmente en la primera parte de los dos temas que dedica a la música de Bernard Herrmann para la cinta de terror de Alfred Hitchcock. 

Por supuesto, en un músico que tiene tan presente el género del Oeste como uno de sus referentes culturales, no podía faltar la presencia del gran Ennio Morricone, recién ganador del Oscar, con uno de sus trabajos más conocidos. Bill Frisell opta por acercarse a tres temas de la banda sonora de la película Hasta que llegó su hora (1968), de Sergio Leone, siendo especialmente interesante su forma de reimaginar "As a judgement" como una suerte de acoplamiento musical del quinteto de instrumentos que forma el eje central del disco. 

Para When you wish upon a star, Bill Frisell ha contado con sus habituales colaboradores, Eyvind Kang en la viola y Rudy Royston en las percusiones, incorporando a Thomas Morgan en el bajo y la voz de Petra Holden. 

Aunque con algunos altibajos en sus aportaciones musicales al universo cinematográfico de las bandas sonoras, When you wish upon a star tiene su principal valor en esa condición de recuerdo emocional de la infancia y juventud de Bill Frisell (casi todos los trabajos seleccionados son de las décadas de los 50 y 60). No se trata, por tanto, de una selección más o menos estándar de los mismos temas de siempre, aunque también estén presentes algunos de ellos, sino que tienen una fuerza emocional mucho más personal.  Estamos ante un álbum que se disfruta en el fondo y en la forma.