14 agosto, 2010

Momentos destacados de la tele

Hacemos un repaso a algunos de los capítulos que han conseguido sorprendernos en la temporada 2009-2010. Momentos cumbre de algunas de las series que han marcado la historia reciente de la televisión. 

The Tudors  
S04E10. Un final inmejorable para una de las series que ha mantenido nuestro interés durante los últimos años. Michael Hirst ha tenido la capacidad de trasladar a la pequeña pantalla la intensa biografía de Enrique VIII convirtiendo la fidelidad histórica en un instrumento para crear una trama entretenida. Los Tudor, cuya primera temporada mantiene el liderazgo de audiencia en la televisión pública, es un ejemplo de cómo acercarse a personajes históricos con inteligencia. Y el último episodio de la cuarta temporada demuestra que se puede dar un broche de oro a una serie que en ningún momento ha desfallecido. 

 Flight of the Conchords
S02E05 (Unnatural love). Ni qué decir tiene que el director invitado más adecuado para una serie como ésta es Michel Gondry, que en el episodio 5 de la segunda temporada consigue uno de los momentos más divertidos de la serie, con dos números musicales (Too many dicks on the dance floor y Girlfriends from my past) que están a la altura de la trayectoria videoclipera de Gondry. Redondea las virtudes de este episodio esa descacharrante rivalidad entre australianos y neocelandeses que se plantea cuando Jermaine se enamora de una chica de Australia. Fabuloso humor con retranca. 


Treme
S01E08 (All on a Mardi Grass Day). El talento de David Simon para construir la difícil estructura de una serie de televisión tiene algunos momentos de gran calidad en determinados episodios de The wire, por ejemplo. Y en su última serie, cuyo desarrollo discurre hasta el clímax del Mardi Grass (la gran celebración de carnaval en Nueva Orleans), nos ha dado algunas muestras de esa perfecta creación narrativa. Este capítulo, que nos describe el día más especial del año en la ciudad herida por el Katrina, es una espléndida conjunción de escritura certera e interpretaciones ajustadas. David Simon consigue trasladarnos desde la alegría de un día festivo hasta la amargura de una celebración que ya no es la misma para sus protagonistas. Perfecta. 

Breaking bad 
S03E01 (No más). Vince Gill sigue ofreciéndonos una de las mejores serie que se emiten actualmente en la televisión norteamericana. Y logra en cada temporada dejarnos pegados al sillón esperando que lleguen nuevos episodios. Si el final de la segunda temporada es uno de los más espectaculares que hemos visto en mucho tiempo, retomar la trama con una capacidad de sorpresa parecida era casi imposible. Pero lo consigue. Ese comienzo con los cuates arrastrándose por el suelo mientras se nos presenta a dos de los personajes que van a marcar parte de la trama principal logra estar a la altura. Y la tercera temporada de Breaking bad mantiene, aunque con algunos altibajos, esa perfecta conjunción de personajes bien delimitados y puntos de giro impactantes. 

Cranford 
S02E01 (August 1844). La serie inglesa más deliciosa de los últimos años regresaba a finales de 2009 como regalo de Navidad. Y se agradecía que en sus dos episodios de 90 minutos nos devolvieran a estos entrañables personajes que emocionan con solo verlos representados por actrices de altos vuelos. Pero lo más sorprendente es que, tras tres años desde su primera temporada, Cranford mantiene ese delicado equilibrio entre el folletín ñoño y la clásica recreación histórica de la que es maestra la televisión inglesa. Y esa secuencia en el tan denostado tren que lleva la modernidad a este pueblo de tradición enraizada, con esos primeros planos silenciosos que reflejan la grandeza del reparto es uno de los más emocionantes y divertidos que hemos visto este año. 


Sherlock
S01E01 (A study in pink). Tras la renovación del personaje que planteó Guy Ritchie en su versión de Sherlock Holmes parecía difícil dar una vuelta de tuerca más radical. Sin embargo, esta miniserie de tres episodios estrenada este verano en Inglaterra demuestra que aún es posible sacar nuevas posibilidades a un clásico de la literatura tantas veces llevado a la pantalla. Trasladando la acción a la actualidad, este Sherlock Holmes sigue siendo un clarividente, pero sus creadores, Steven Moffat y Mark Gatiss (responsables de la aclamada nueva versión de Doctor Who) logran darle ese toque de modernidad que necesita gracias a una realización que bebe de las fuentes de Trainspotting. Tampoco hay que quitarle honores al director Paul McGuigan, que consigue ofrecernos uno de los episodios más entretenidos que hemos visto en televisión últimamente. El segundo capítulo se desarrolla en terrenos más clásicos y resulta menos convincente, pero la serie retoma el ritmo frenético y los originales planteamientos visuales (ese homenaje a Der Golem, de Paul Wegener y Carl Boese)  que consigue una conclusión espléndida para una miniserie que ya tiene asegurada su continuidad en el futuro con más episodios de una hora y media.