27 junio, 2008

Sorolla: el "marketing" de las colas

La Exposición que tiene como protagonista a Sorolla aumenta su número de visitantes. Lo que no dice Bancaja es que se obliga a esos visitantes a soportar más de 40º en colas innecesarias.

Que las entidades financieras inviertan nuestro dinero en cultura es loable o, al menos, sabemos que el dinero con el que les forramos los bolsillos a sus directivos también sirve para algo. Una de las más activas últimamente es Bancaja, dedicada a promover iniciativas culturales por mor de una autopromoción a veces insoportable. Que vayas a una exposición con una sonrisa y salgas de ella atiborrado de bolsas gigantescas en las que importa más el logotipo del banco que su contenido cultural es frustrante. Sobre todo porque la bolsa la tienes que coger por cojones, y aunque tengas ganas de tirársela a la cara a la joven azafata que no te la entrega sino que te la endosa sin contemplaciones, te contienes porque sabes que la chica, al fin y al cabo, sólo está aleccionada por los diseñadores de una exposición llamada a provocar colas.

Lo malo es que las colas de la Exposición de Sorolla son otra operación de márketing. No son necesarias, la sala no está abarrotada de público (si exceptuamos los fines de semana, llenas de turistas). Son reales las cifras, pero es mentira que tengamos que estar haciendo cola cuando vamos a verla. Pocas veces el volumen de público de un museo provoca colas. No lo hizo, desde luego, la espléndida muestra de El Greco que pudimos contemplar también en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, museo en el que cualquiera puede entrar y salir sin tener que ser “contado”, cacheado y azotado con las bolsas gigantes de Bancaja.

Entonces, ¿por qué las colas de Sorolla? ¿Por qué algunos empleados del Museo farfullan diciendo “es demencial tener a la gente así” cuando ven un grupo de personas soportando más de 40º a las puertas del Museo? Cuando por fin consigues sortear todas las pruebas que se te ponen a tu paso, te das cuenta. ¿Qué hago yo esperando 20 minutos de cola cuando en la sala casi no hay gente? Puro márketing. Pero cuando el márketing se ceba con quienes les damos a los organizadores de la muestra la excusa para hacerse una paja con las cifras de visitantes, entonces es pura desvergüenza.

Ya tuvimos que soportar colas en la anterior “gran exposición” organizada por Bancaja en Sevilla, la del supuesto Belén gigante. En ese caso, una explicación soporífera en video mantenía al público pasivo mientras el resto pasaba frío haciendo cola. La cultura de la cola, a la que los sevillanos deben estar acostumbrados, porque no se oye ni un murmullo mientras se nos caen los goterones de sudor. Ni siquiera cuando nos damos cuenta de que todo era mentira.