06 mayo, 2020

D'A Film Festival: El futuro de los festivales y la exhibición


La celebración de un festival en el ámbito digital es interesante no solo por la posibilidad de atraer a más espectadores, sino también por la cantidad de herramientas que internet pone a nuestra disposición para establecer encuentros. Herramientas, por cierto, muchas veces infravaloradas por los propios organizadores de los festivales. D'A Film Festival organiza, en paralelo con la proyección de películas a través del canal Filmin, una serie de Jornadas Profesionales en las que los profesionales del sector reflexionan sobre las dificultades que la pandemia y el confinamiento han creado para mantener una cierta "normalidad" dentro del circuito de distribución, exhibición y promoción del cine. 

Estos encuentros, celebrados durante esta semana, estarán disponibles para todo el público a partir de mañana 7 de mayo en el Canal Youtube del Festival. Estos "Diálogos de una Industria del Cine en estado de alarma" comienzan en D'A Film Festival, pero más tarde tendrán continuidad en Docsbarcelona, que ha optado también por convertirse en un festival online a través de la plataforma Filmin, y L'Alternativa - Festival de Cinema Independent de Barcelona, que teóricamente se celebrará de forma presencial en noviembre. 

Precisamente es en los festivales de cine donde más movimientos se están produciendo dentro del estado de pandemia que actualmente vivimos. Lo cual es lógico, ya que la saturación de festivales cinematográficos a lo largo del año es notable, y pocos son los que no se ven afectados por las medidas de confinamiento. Y, por supuesto, la respuesta es muy diversa. Por un lado, aquellos que defienden la celebración de un festival de forma presencial, aunque haya que retrasar las fechas (principalmente aquellos festivales de categoría A, de grandes dimensiones, que requieren una respuesta masiva del público y la industria); por otro lado los que apuestan por eliminar la incertidumbre de unos próximos meses que son un misterio en la evolución del covid-19, tomando la decisión de cancelar la edición de 2020 (Tribeca, Locarno...); y aquellos que finalmente toman la iniciativa de realizar una versión online en la que se ofrece buena parte de su programación (D'A Film Festival, Visions du Réel, Docsbarcelona, Hot Docs...). 

El director del Festival de Cannes, Thierry Fremaux, es uno de los más acérrimos enemigos de las versiones digitales de los festivales de cine. En una entrevista a Variety (7-4-2020) afirmaba: "Para Cannes, su alma, su historia, su eficiencia, es un modelo que no funcionaría. ¿Qué es un festival digital? ¿Una competición digital? Deberíamos empezar por preguntarle a los gestores de los derechos de autor si están de acuerdo".  De hecho, es el único director de un festival de cine de grandes dimensiones que sigue empeñado en evitar la cancelación. Tras el anuncio del presidente francés, Emmanuel Macron, de que en Francia no se podrían celebrar actividades masivas hasta mediados de julio, la posibilidad de mantener el retraso del Festival de Cannes hasta el verano se vino abajo. Pero, aunque la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crítica, que se celebran dentro del marco del Festival de Cannes, han anunciado prácticamente la cancelación, Thierry Fremaux parece empeñado en buscar otras fechas para no perder la edición de este año. Ya hay voces dentro del circuito de festivales internacionales que están alarmadas por una falta de consideración de Fremaux, porque conforme se va eliminando la posibilidad de celebrar el Festival de Cannes en verano, las fechas de otros grandes festivales como San Sebastián, Toronto y Venecia (los tres en septiembre) se acercan, y sus programaciones también se ven afectadas por la inconcreción de Cannes. 

Mientras TIFF ya ha anunciado una celebración restringida en salas de cine, junto a una gran edición digital (en la misma línea, Hot Docs, el Festival de Documentales de Toronto ofrecerá una selección de 135 películas a través de internet), Alberto Barbera, director de la Mostra de Venecia, se muestra también reacio a la versión online, y se ha dado a conocer una carta que ha dirigido a los principales productores y distribuidores internacionales preguntándoles si estarían dispuestos a asistir de forma presencial al festival, según se ha publicado en Variety (5-5-2020).


Pero ¿qué ocurre en España? En la Jornada Profesional Repensar los festivales: el plan A, B y C, hemos podido ver también dos posturas diferentes. Por un lado, aquellos directores como José Luis Cienfuegos del Festival de Cine Europeo de Sevilla, o Ángel Sala y Mónica García, del Festival de Sitges, que no conciben la celebración de un festival no presencial: "No tendría sentido para nosotros. Sitges es esencialmente presencial", comenta Ángel Sala. Por otro lado, aquellos responsables como Carlos R. Ríos, director de D'A Film Festival o Joan Gonzàlez, director de Docsbarcelona, que han tomado la decisión de adaptarse a las circunstancias y abrazar la plataforma online como vehículo de transmisión de sus propuestas. Aún no existe una versión oficial de los resultados de esta iniciativa por parte del D'A Film Festival, pero lo que sí parece claro es que la repercusión del festival ha sido cuantitativamente mayor en toda España. Muchos aficionados que ni siquiera conocían el festival han descubierto una interesante propuesta gracias a su versión digital.  

Sin embargo, parece que una cosa está clara, en el caso de que estas iniciativas no se queden en la mera anécdota puntual. Como apunta Joan Gonzàlez, de Docsbarcelona, "Vamos a tener que cambiar las reglas del juego entre festivales". Efectivamente, la versión online de un festival de cine, aunque pueda estar restringida por bloqueo geográfico, supone una difusión mayor y por tanto solapa la programación entre festivales. Ni qué decir que festivales de mediano tamaño como el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva o el Festival de Cine Europeo de Sevilla se nutren de otros festivales españoles como San Sebastián, pero si éste ofrece una versión online, la llegada de las películas a todo el territorio español supondría un grave perjuicio para estas muestras de cine. ¿Se puede hacer un bloqueo geográfico "regional"? Posiblemente sí, pero tampoco parece que tenga mucho sentido hacer un festival online solo para Madrid o solo para Cataluña. 


Este cambio en las reglas de juego implica también una mayor colaboración entre los responsables de festivales de cine. Y aunque Ángel Sala, director del Festival de Sitges, afirmaba que "estas últimas semanas hemos hablado más entre nosotros que en los últimos años", lo cierto es que no existe esta coordinación real. Por poner un ejemplo, el Festival de Cine Español de Málaga ya ha retrasado dos veces sus fechas de celebración. La última propuesta recientemente anunciada por su director, Juan Antonio Vigar, es la de celebrar el festival de cine a finales de agosto, tres semanas antes que el Festival de San Sebastián. La idea es ofrecer una versión reducida del festival sin secciones paralelas, limitación de aforo, sin alfombra roja, y con las actividades de la industria del cine en versión online. "Lo presencial es esencial", comenta Juan Antonio Vigar. Pero, ¿tiene sentido que un festival como el de Málaga se empeñe en celebrarse en esas condiciones? ¿No hubiera sido mejor establecer una vía de colaboración con otras muestras cinematográficas posteriores como Sevilla o San Sebastián en vez de tratar de evitar la cancelación a toda costa? 

La desescalada sin red 

Joan Gonzàlez, director de Docsbarcelona, comentaba que la edición online del festival. que tendrá lugar a finales de mayo a través de la plataforma Filmin, ha supuesto un aumento del 50% en la participación de plataformas, distribuidores y productores en las jornadas profesionales. Pero también que "ha habido productores que no han querido que sus películas se vean por internet". 

De esto también se habló ayer en la Jornada "Producción, Distribución y Exhibición en estado de alarma", que reunió a algunos nombres destacados de la distribución española, aunque más enfocado al terreno independiente (quizás hubiera sido interesante haber podido contar con algún representante de grandes distribuidoras): Lara P. Camiña, de BTEAM Pictures, distribuidora de Monos (Alejandro Landes, 2019) o Papicha (Mounia Meddour, 2019); José Tito, de La Aventura, distribuidora que el año pasado logró un gran éxito con la compra de Parásitos (Bong Joon Ho, 2019) y también tiene en su catálogo Un blanco, blanco día (Hylnur Pálmason, 2019), que se presenta en D'A Film Festival; Octavio Alzola, director de programación de los Cines Renoir; José Antonio de Luna, fundador de Filmin; y Elena Neira, autora del libro "La otra pantalla". 

Parece que la necesidad de comunicación entre los distribuidores, productores, exhibidores tradicionales y plataformas digitales es también fundamental. Pero igual que ocurre con los festivales de cine, parece una utopía tal y como está planificado el sector de la industria del cine. Quizás una de las principales muestras de sinceridad la dio ayer Octavio Alzola, de los cines Renoir: "Nosotros estamos dispuestos a hablar con todo el mundo. El problema es que se han tomado decisiones unilaterales sin tener en cuenta a todos los sectores". Efectivamente, el principal problema radica en el respeto hacia la duración de las películas en las distintas ventanas de exhibición. ¿Hay una confrontación real entre las plataformas digitales y los exhibidores? Parece que sí, aunque muchos se empeñen en negarlo. El último ejemplo ha sido la polémica suscitada con el estreno de Trolls 2: Gira mundial (Walt Dohrn, David P. Smith, 2020), que ha provocado el boicot de los principales exhibidores norteamericanos a los próximos estrenos de la productora Universal. 

José Tito, de La Aventura, afirma que "no se puede generalizar. Cada película tiene un formato de distribución más adecuado. Parásitos ha funcionado muy bien en el VOD, pero el alquiler de películas online no suele funcionar para muchos títulos".  

La pandemia del coronavirus ha cambiado muchos comportamientos, especialmente en el consumo de cine, teatro y televisión, en algunos casos con resultados espectaculares. La emisión la semana pasada de la obra Frankenstein (Danny Boyle, 2011) en el canal de Youtube de National Theatre de Londres acogió a más de 200.000 personas en directo. José Antonio de Luna, socio fundador de Filmin, confiesa que "la pandemia nos cogió a todos por sorpresa. Nuestros técnicos tuvieron que trabajar día y noche para poder mantener nuestra plataforma en funcionamiento, porque el aumento de consumo fue brutal". 

También es cierto que, como afirma Lara P. Camiña, de BTEAM Pictures, "los medios de comunicación le están dedicando ahora más espacio a las películas online, porque no tienen contenidos de estrenos cinematográficos en salas.". Esto supone una difusión que, como está ocurriendo con el D'A Film Festival, se multiplica, pero cabe pensar que en circunstancias más habituales, la repercusión de festivales como éste sería mucho menor. 

Hay una incertidumbre generalizada en el sector de los festivales, la distribución y la exhibición cinematográficas. Las medidas que van adoptando los distintos gobiernos también afectan a esta incertidumbre, porque ciertamente no existe una hoja de ruta clara sobre cómo se van a ir desarrollando las próximas semanas y meses. Pero al menos esta situación anómala provoca un debate necesario sobre el futuro del cine, y esperemos que también acabe despertando una mayor dosis de solidaridad entre los distintos sectores. 


Los "Diálogos de una Industria del Cine en estado Alarma" se pueden visionar a partir del 7 de mayo en el canal Youtube de D'A Film Festival. 

Docsbarcelona - Miradas inquietas se celebra del 19 al 31 de mayo a través de Filmin.





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