17 febrero, 2017

La música nominada al Oscar explicada por sus autores (2ª parte)

Cinco trabajos destacados están nominados este año al Oscar en la categoría de Mejor Música Original. La poética incursión de Nicholas Britell en el descubrimiento sexual de un joven en el Miami de los años ochenta; las sonoridades jazzísticas de Justin Hurwitz en la entonación musical de dos artistas que tratan de encontrar su lugar; la psicológica descripción de Mica Levi en torno a una mujer que captó la atención del mundo; la emocionantes tonalidades del trabajo conjunto de Dustin O'Halloran y Hauschka en un viaje personal y físico de un joven que trata de encontrarse con sus orígenes; y las electrónicas elaboraciones de Thomas Newman en torno a una historia de amor futurista. Bandas sonoras que, en su mayor o menor acierto, nos muestran la inspiración de seis autores que elaboran sus discursos con ideas sobresalientes desarrolladas con resultados notables. A través de diferentes entrevistas que han concedido estos compositores en las últimas semanas, nos acercamos a ese proceso de creación de las bandas sonoras nominadas este año al Oscar.

INDAGANDO EN EL DOLOR

La primera nominación para la compositora británica Mica Levi le ha llegado con su segunda banda sonora, el retrato de los días posteriores al asesinato de John F. Kennedy mostrados a través de la personalidad de su esposa, Jackie Kennedy. La película, producida por Darren Aronofsky y dirigida por el chileno Pablo Larraín, permite a Mica Levi desarrollar un trabajo eminentemente psicológico, que se desarrolla principalmente a través de la descripción musical de la transformación de la protagonista tras la muerte de su marido. En la banda sonora, Mica Levi utiliza recursos que ya ha practicado en otras ocasiones, como las distorsiones sonoras que le permiten crear una ambientación única y particular, utilizando para esta ocasión una pequeña orquesta de cuerdas y vientos que ella misma describe como si se tratara de una formación de jazz. 


Mica Levi se dio a conocer con su grupo Micachu and the Shapes, con el que desarrolló este juego de distorsiones sonoras en algunos discos como Chopped and Screwed (Rough Trade, 2011), y ella misma confiesa que es un recurso que ha estado explorando, también en su reciente trabajo con el violonchelista Oliver Coates para el álbum Remain calm (Slipdisc, 2016). El proceso de composición de Mica Levi se diferencia del habitual trabajo de los músicos para el cine. La artista británica escribió antes de ver la película una gran cantidad de piezas musicales que se inspiraban en el carácter y la personalidad de Jackie Kennedy, y posteriormente seleccionó junto al director aquellos pasajes que encajaban mejor con el tono que Pablo Larraín había dado a la historia. Mica Levi se basó en ese tipo de música que ella imaginaba que la primera dama pudiera haber escuchado, especialmente composiciones clásicas y neoclásicas como las del compositor estonio Arvo Pärt.


Mica Levi no se define como compositora de música de cine, sino como creadora de piezas musicales que terminan encajando con la idea que tiene el director de una película. Su debut en el cine se produjo con la película de terror psicológico Under the skin (Jonathan Glazer, 2013), que sorprendió por ese sonido particular de cuerdas distorsionadas y fue recibido con excelentes críticas. Ahora, con su segunda incursión, ha conseguido su primera nominación al Oscar. Entre los trabajos que tiene pendientes se encuentra una comedia, género que tenía ganas de explorar, y que prepara ya para la película Marjorie Prime (Michael Almereyda, 2017). 



CONVIRTIENDO LOS SUEÑOS EN REALIDAD

La ciudad de las estrellas (Damien Chazell, 2016), película favorita para ganar los Oscar principales, y por supuesto los de Mejor Música Original y Canción, habla de los sueños de dos jóvenes artistas, una actriz y un músico, cuyas vidas se cruzan para convertirse en una historia de amor. Pero no solo se trata de romanticismo, sino también de amor por la esencia clásica tanto del cine como de la música. Justin Hurwitz, colaborador del director también en sus primeras películas, Guy and Madeline on a Park Bench (Damien Chazelle, 2009) y Whiplash (Damien Chazelle, 2014), dedicó tres años de trabajo continuo a la banda sonora de La La Land, preparando hasta 1900 demos de piano con nuevas melodías y variaciones posibles, y realizando las orquestaciones él mismo. Para Hurwitz, lo principal era encontrar la música que definiera a cada uno de los personajes, y de hecho todos los temas nacieron como composiciones instrumentales, siendo las últimas convertidas en las canciones que marcaban el sonido de la película como musical. 

Tanto el director como el músico coinciden en las influencias que tiene la película, por un lado los musicales clásicos protagonizados por Fred Astaire y Ginger Rogers, Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen, Gene Kelly, 1952) y por otro las comedias musicales que compuso Michel Legrand, especialmente Las señoritas de Rochefort (Jacques Demy, 1967), continuación del clásico Los paraguas de Cherburgo (Jacques Demy, 1964). De hecho, la primera se abre con un número musical en el que se inspira el comienzo de La ciudad de las estrellas, y que nos transmite, a modo de prólogo, el espíritu positivo que se mantiene a lo largo de toda la película. Se trata de la canción "Another Day of Sun", uno de los números más espectaculares, interpretado por una orquesta de 95 músicos, rodado durante dos días en tres tomas, luego editadas para dar la sensación de una sola toma de 6 minutos, y con la participación de 60 coches, 30 bailarines y 100 extras. 




Tras entrevistarse con numerosos letristas, Justin Hurwitz finalmente decidió trabajar las canciones de La La Land con los escritores Benj Pasek y Justin Paul, conocidos como Pasek and Paul en Broadway y creadores de los temas musicales en la segunda temporada de la serie Smash (NBC, 2012-2013), que el año pasado estrenaron en Broadway el musical Dear Evan Hansen, uno de los que tienen más posibilidades en los próximos premios Tony. Con sus letras, las composiciones de Justin Hurwitz se convirtieron en las canciones principales de la película, y de hecho temas como el popular "City of stars", nominado al Oscar, adoptó una dimensión completamente distinta cuando Benj Pasek y Justin Paul crearon la letra. Hurwitz confiesa que ni él ni el director sabían en un principio cuál iba a ser el tema de esta canción, una de las primeras melodías compuestas por el músico, que en principio solo había creado un tema con cierto aire melancólico. Hasta que, después de intentarlo con numerosos letristas, Pasek and Paul le dieron ese contenido de ensoñación que finalmente tiene.


La otra canción nominada al Oscar, "Audition (The fools who dream)", es el último número musical de la película, y el tema preferido de Justin Hurwitz. Mientras que para otras canciones, el compositor escuchó como inspiración diferentes temas de películas de Fred Astaire y Ginger Rogers, en este caso decidió escribir desde cero, sin tener ningún tema de referencia. Desde el principio el tema de la acción estaba claro que giraría en torno a los sueños, a todos aquellos que tienen aspiraciones, como los protagonistas de esta historia. Se trataba de encontrar un tono adecuado para un final que tiene también cierto aire de melancolía y que es uno de los que tienen una presencia más clásica a lo largo de la banda sonora. 



La lista de nominados al Oscar este año solo incluye a un compositor ya nominado anteriormente, Thomas Newman, con catorce nominaciones. El resto de ellos son debutantes en la carrera hacia el Oscar, por lo que Justin Hurwitz parece ser el gran favorito. Sin duda, lo es gracias también a un trabajo intenso y de resultados emocionantes. Las seis canciones que conforman la banda sonora, al margen de un background musical que acompaña a las más de dos horas de película, que no solo incluye las composiciones originales (exceptuando alguna aportación del cantante John Legend, que interpreta un personaje secundario y que será quien interprete los dos temas nominados en la ceremonia de los Oscar), sino también todos los arreglos musicales de temas populares del jazz y la música estándar norteamericana, le hacen merecedor de un Oscar en un año en el que el género musical parece haber resucitado, aunque solo sea a través de un título aislado. 

UNA MIRADA A LAS CANCIONES

Aparte de las dos canciones nominadas de la película La ciudad de las estrellas, otras tres composiciones originales forman parte del quinteto finalista para el Oscar.

Lin-Manuel Miranda es el compositor en música y letra del tema How far I'll go, que supone la primera de varias colaboraciones que desarrollará con la productora de animación Walt Disney, que continuará con la secuela de Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964) que se estrenará próximamente con el título de Mary Poppins returns (Rob Marshall, 2018). 

Su trabajo con Disney se firmó cuando aún se encontraba preparando el musical de Broadway Hamilton (2015), convertido posteriormente en uno de los mayores éxitos de la escena neoyorquina, logrando el año pasado once premios Tony. De esta forma, parte del trabajo tuvo que realizarlo entre Nueva York y viajes a Nueva Zelanda para reunirse con el equipo de producción de la película, pero tras el estreno del musical, que él mismo protagoniza, muchas de las reuniones tuvo que realizarlas vía Skype mientras preparaba cada función de la obra. 

La canción nominada, How far I'll go, es una de las preferidas de Lin-Manuel Miranda, por primera vez nominado al Oscar, que trabajó en otros temas de la banda sonora junto al músico de Samoa, Opetaia Foa'i y el autor de la parte sinfónica, Mark Mancina. Se trata de un tema habitual en las películas de Disney, en el que la protagonista expresa sus aspiraciones vitales a través de una voz interior, y que Lin-Manuel Miranda confiesa que decidió escribir encerrado en la habitación que tenía en casa de sus padres cuando era niño, para tratar de revivir los sueños que tenía él mismo cuando era joven.



La canción The empty chair del documental Jim: The James Foley story (Brian Oakes, 2016) es la cuarta nominación al Oscar para el músico británico Sting, que ya fue candidato por las canciones de la película de animación de Disney El emperador y sus locuras (Mark Dindall, 2000), la comedia Kate and Leopold (James Mangold, 2001) y el drama histórico Cold Mountain (Anthony Minghella, 2003). Por su parte, J. Ralph, autor de la música, ha sido nominado también en dos ocasiones, por temas incluidos en los documentales Chasing ice (Jeff Orlowski, 2012) y Racing extinction (Louis Psihoyos, 2015).

Sting ha explicado que, tras ver una primera versión de este documental producido por HBO sobre el periodista James Foley, asesinado por el Isis en 2014 en Siria, se sentía tan conmovido por la historia que no encontraba la forma de crear una canción que pudiera reflejar de alguna forma las sensaciones que le transmitió. Finalmente, la idea principal de esta "silla vacía" surgió tras imaginar qué haría si uno de los miembros de su familia estuviera secuestrado o fuera asesinado.

Aunque la versión original para la película fue interpretada por J. Ralph al piano, Sting realizó una versión del tema para incluirlo en su último álbum, "57th and 9th" (AM Records, 2016) en el que sustituyó el piano por la guitarra. Y decidió que fuera la última canción del concierto que ofreció en la re-inauguración de la sala Bataclan de París el 13 de noviembre de 2016, un año después del ataque terrorista que tuvo lugar en esta mítica sala parisina.  


Aunque en la revista Times fue elegida como la peor canción de 2016, Justin Timberlake tiene mucho que agradecer a la película Trolls (Walt Dohrn, Mike Mitchell, 2016), para la que escribió el tema que le ha valido un premio Grammy y su primera nominación al Oscar, Can't stop the feeling

La canción supuso el regreso de Justin Timberlake a la escena musical tras tres años dedicado mayormente a algunos trabajos como actor y al nacimiento de su primera hija, Silas, con la actriz Jessica Biel. Esta circunstancia fue una de las que le animaron a participar en una película de animación, invitado por el CEO de Dreamworks, Jeffrey Katzenberg, en la que no solo ha compuesto el tema sino que también pone voz a uno de los protagonistas y ejerce como productor musical. 


La canción continúa el planteamiento sonoro de la película, que pretende acercarse a los sonidos disco de los años setenta y ochenta, y pretende tener un sonido cercano al que sonaba en las discotecas de aquella época, complementando los covers que se interpretan en la película de canciones de éxito de los ochenta, popularizadas por cantantes como Cyndi Lauper, Lionel Richie o Simon y Garfunkel, como True colors, Hello o The sound of silence




La Academia de Hollywood ya ha confirmado los nombres de los intérpretes de las canciones nominadas y en el orden en el que se verán sobre el escenario en la próxima ceremonia de los Oscar:

How far I'll go - Auli'i Cravalho / Lin-Manuel Miranda

The empty chair - Sting
I can't stop the feeling - Justin Timberlake
Audition (The fools who dream) / City of stars - John Legend