06 abril, 2016

The walking dead: Expectación v. decepción

La serie de más éxito de la cadena ABC se ha despedido esta semana con un capítulo final que se esperaba con impaciencia. La segunda parte de esta sexta temporada ha venido planteado unas expectativas que al final han sido desaprovechadas o, al menos, no han dado el impacto que se esperaba de ella. ¿Sigue siendo The walking dead una serie a tener en cuenta?


El comienzo de la temporada en el mes de octubre ofrecía buenas expectativas. La horda de caminantes ocupó buena parte de la trama principal, y asistimos a algunos de los momentos más sobresalientes de la lucha contra los zombis por parte de esta comunidad de supervivientes. Y la serie recuperó buena parte de su espíritu original en ocho episodios con escenas de acción bien rodadas y momentos especialmente sobrecogedores. La invasión de Alexandria por parte de la horda de caminantes supuso el final de una primera parte que nos devolvió las esperanzas en una serie que ha vivido altibajos a lo largo de sus diferentes temporadas y sus cambios de showrunner. 

La segunda entrega de esta sexta temporada venía precedida de las referencias al cómic y las expectativas de acontecimientos que se acercaban a algunos de los momentos más impactantes del cómic. Ciertamente, la serie no ha sido fiel a la narración creada por Robert Kirkman, incluso en el desarrollo de algunos personajes como Carol Peletier (que en la serie ha sobrevivido más tiempo que en el cómic) o en la creación de nuevos personajes como Daryl Dixon, logrando componer un universo paralelo que solo en determinados momentos continúa el camino original. 

En este sentido, parte de esta sexta temporada ha jugado al despiste, con recursos tramposos en torno a la desaparición de personajes principales que al final han resultado poco menos que juegos de despiste hacia los seguidores de la serie. Pero, a base de repetirse, se han convertido en recursos impropios de una producción que debería utilizar otro tipo de propuestas de guión para mantener la atención de los espectadores. 

Podríamos decir que el último episodio de The walking dead ha sido el ejemplo perfecto de lo que ha sido esta sexta temporada, especialmente en su segunda parte. Durante todos estos meses se ha estado hablando del personaje de Negan, sin duda, uno de los más importantes antagonistas que tienen los protagonistas en el cómic. La expectación se ha mantenido constante, pero igual que da la impresión de que los casi 50 minutos que ha tardado el último capítulo en presentarnos al personaje han sido un reflejo de las 7 entregas que hemos estado escuchando hablar de él, con filtraciones del actor que lo iba a interpretar incluidas: pura paja para llegar al momento decisivo. Bien es cierto que en esta trayectoria hemos podido ver algunos momentos interesantes, como en The same boat, con la captura de Maggie y Carol, y el comienzo de la transformación de esta última.


La sexta temporada, en su segunda tanda, ha pasado de ser la de la lucha contra los muertos vivientes a la de la guerra entre los supervivientes. Interesante giro que enfrenta al ser humano contra sí mismo en medio del apocalipsis. Y en ese sentido, el pacifismo de Morgan Jones tiene poco futuro, como de hecho veremos en el último episodio. 

Negan ha llegado como se esperaba. Envuelto en un aura de liderazgo que lo convierten en un perfecto arquetipo de personaje antagonista, charlatán e inhumano. Quizás lo mejor de su monólogo de presentación (decepcionante para mi) es la lógica de sus acciones. Como ocurre en el cómic, en realidad la culpa de la situación a la que han llegado los protagonistas es más de Rick que del propio Negan. Y sin duda será uno de los puntos fuertes de la séptima temporada su posicionamiento como líder ante la comunidad de supervivientes. 

De vuelta al juego de las trampas, el final vuelve a ofrecernos un cliffhanger en torno a la muerte de uno de los protagonistas. Y la pregunta del millón, "¿a quién mató Negan?", se convierte en una constante rumorología en torno al análisis de la secuencia para tratar de encontrar al (parece que la víctima es masculina) receptor de los golpes de Lucille. Si nos atenemos al cómic, la víctima está clara. Originalmente, Glenn muere a manos de Negan en una de las escenas más brutales del cómic. Pero, como ya dijimos, la serie viene planteando desde el principio su independencia de la trama original. 

The walking dead ha ido zozobrando en distintas temporadas entre recortes de presupuesto por parte de ABC (sí, no solo en España recortan presupuestos a series de éxito) y desavenencias con los showunner. Pero se mantiene como una de las más fructíferas producciones televisivas, convirtiéndose en todo un fenómeno que tiene el futuro más que asegurado. Eso sí, si los guionistas tienen que estar jugando a engaños tramposos en cada nueva entrega, el interés por la misma se irá desvaneciendo lentamente.