25 abril, 2012

Festival de Cine Español de Málaga. Día 3


El festival parece querer arreglar los entuertos de las primeras jornadas. Parece claro que pretender ser un festival de altura no implica decisiones de estrategia organizativa que no tienen mucho sentido. Hoy, en una rueda de prensa tan multitudinaria como la de la película Carmina o revienta han surgido también algunas carencias, no obstante. Por ejemplo, que al no estar preparados para acoger ruedas de prensa con tanta expectación al final la culpa acabe recayendo en los periodistas que llenan la sala. Un festival debería agradecer que se llenen sus ruedas de prensa, no quejarse porque haya tantos acreditados. Por supuesto, a la hora de hacer balance de la edición, estos acreditados no molestan tanto, y pasamos a formar parte de la promoción del festival. Aunque en la hostelería de la zona cercana al Teatro Cervantes se nos quejen de que este año se nota una menor presencia del festival, y un menor apoyo por parte de las instituciones. Ciertamente, si el primer fin de semana parecía que el Festival de Málaga conservaba su tirón mediático, a partir del lunes se ha notado una notable ausencia de repercusión. Lo cual no es positivo para un festival que busca en su resonancia en medios su principal baza para la supervivencia.

Entre las películas presentadas a concurso, Carmina o revienta ha sido una de las sorpresas. No porque se esperara menos del debut en la dirección del mediático Paco León, sino porque consigue construir un perfil de personajes que resultan entrañables. A Carmina o revienta se le puede achacar cierta tendencia al trazo grueso en su pretensión humorística, pero esconde un poso de madurez narrativa que la hacn trascender el simple divertimento. En su condición de falso documental que no lo es tanto, la película nos descubre a un personaje maravilloso que, a pesar de ciertas exageraciones, tiene los pies en suelo. Una de esas madres luchadoras que, como decía su director en la rueda de prensa, va más allá del supuesto arquetipo andaluz. El principal valor de Carmina o revienta está en que Paco León ha hecho lo que ha querido, que le ha salido bien y que encima resulta efectivo entre los espectadores. A una película no se le puede pedir más.

Hoy nos hemos amanecido con la noticia de que José Luis Cienfuegos, director del Festival de Gijón expulsado de una patada por el gobierno municipal de derechas, ha sido elegido como el próximo director del Festival de Sevilla. Buena elección, aunque el gabinete de prensa del Ayuntamiento no haya podido confirmar la noticia porque "estamos en Feria".. Pues menos pescaíto y más trabajo, habría que pedirle a los responsables de prensa locales. Esperemos que Cienfuegos pueda organizar un buen festival con las migajas que le ha dejado el ayuntamiento.


Jhonny Gary Martínez Tapia